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    <title><![CDATA[elDiario.es - Bernardo Atxaga]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Elecciones vascas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bernardo-atxaga-elecciones-vascas_129_5442855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Para entender lo que est&aacute; pasando desde hace alg&uacute;n tiempo en el Pa&iacute;s Vasco y lo que, en consecuencia, van a deparar las pr&oacute;ximas elecciones, no deber&iacute;amos fijarnos tanto en los modernos y afinados mapas donde los soci&oacute;logos marcan porcentajes y tendencias; deber&iacute;amos mirar tambi&eacute;n, quiz&aacute;s con m&aacute;s pausa, los mapas antiguos como el que se conserva en el monasterio de Li&eacute;bana, dibujado al parecer hace diez siglos, en el a&ntilde;o 1050.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la representaci&oacute;n lebaniega, el centro del mundo lo conforman Bel&eacute;n, Nazaret y Jerusal&eacute;n, estando Roma, Egipto y Tarracona en sus aleda&ntilde;os, y muy lejos, con una m&iacute;nima representaci&oacute;n, espacios que en la realidad f&iacute;sica son inmensos, como Asia y &Aacute;frica. Se afirma que el mapamundi &ldquo;no pretende representar cartogr&aacute;ficamente el mundo, sino servir de ilustraci&oacute;n a la di&aacute;spora de los primeros ap&oacute;stoles&rdquo;; pero, m&aacute;s all&aacute; de esa circunstancia, lo que se&ntilde;ala es el valor que los diferentes lugares tienen para la Cristiandad. Por eso son centrales Bel&eacute;n, Nazaret y Jerusal&eacute;n. Nada puede tener m&aacute;s prestigio, m&aacute;s categor&iacute;a, m&aacute;s autoridad que los lugares b&iacute;blicos, aquellos que fueron testigos de la vida de Jes&uacute;s, centro de todos los centros posibles  de la Cristiandad.
    </p><p class="article-text">
        Esa era una de las cuestiones principales en el siglo X, y a&uacute;n lo sigue siendo. Se trata de ocupar un buen lugar en el mapa. De ser centro, de tener valor, prestigio, autoridad, de no ser, en nuestro caso, &ldquo;las provincias Vascongadas&rdquo;, tan queridas por los aristocr&aacute;ticos veraneantes del siglo XX, o de no tener que estudiar a 500 kil&oacute;metros de casa, tal como les ocurr&iacute;a a muchos vizca&iacute;nos incluso en 1970; de no tener que aguantar una y mil veces los desprecios de los se&ntilde;oritos m&aacute;s o menos cl&eacute;rigos hac&iacute;a la lengua hist&oacute;ricamente heredada; se trata de eso, de lo metaf&iacute;sico, y tambi&eacute;n de lo f&iacute;sico, de lo material, de lo econ&oacute;mico; campo en el que mi pa&iacute;s y todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses quisieran tener lo que la dama del cuento de Chaucer: self-sovereignty.
    </p><p class="article-text">
        Caben interpretaciones sobre la centralidad, naturalmente, pero no todas tienen la misma aceptaci&oacute;n. En ese sentido, si los diferentes actores y boceras que hoy intervienen en el Pa&iacute;s Vasco se subiesen a un estrado, se ver&iacute;a que hay cinco posturas b&aacute;sicas, pero que ninguna recoge m&aacute;s aplausos que las que, en voz alta o baja, reclaman la independencia. No puede ser de otra manera, porque, borrados como est&aacute;n otros centros que en el pasado tuvieron importancia &ndash;Mosc&uacute;, pongamos &ndash; solo las ideas relacionadas con la &ldquo;naci&oacute;n&rdquo; parecen llegar al coraz&oacute;n y a la mente de las personas. En el Pa&iacute;s Vasco esa tendencia ha sido tan clara y tan f&aacute;cil de percibir como el volumen de un aplauso, y resulta sorprendente el maquillaje estad&iacute;stico que, durante los &uacute;ltimos quince o veinte a&ntilde;os, ha evitado su visualizaci&oacute;n; sorprendente tambi&eacute;n que los partidos pillados en medio &ndash;sobre todo el socialista, un partido que seg&uacute;n sus dirigentes toma nota de todo&ndash;, no hayan sabido leer el mapa y definir con claridad qu&eacute; lugar desean para los vascos, qu&eacute; idea tienen de la centralidad.
    </p><p class="article-text">
        El mapamundi de Li&eacute;bana no es una imagen suelta, pues forma parte de las ilustraciones del Comentario al Apocalipsis que dos siglos antes, en el VIII, escribi&oacute; el Beato de aquel monasterio. Este detalle permite alargar la met&aacute;fora: la lucha por la centralidad se libra ahora en medio de un barullo apocal&iacute;ptico de hundimientos y ca&iacute;das, con acontecimientos que se presentan como fatales. En estas circunstancias los mapas adquieren relieve, y los posibles nuevos centros brillan como <em>el dorado</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bernardo Atxaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bernardo-atxaga-elecciones-vascas_129_5442855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Oct 2012 19:33:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Elecciones vascas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones vascas,Euskadi]]></media:keywords>
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