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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Eugenia R. Palop]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_eugenia_r_palop/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Eugenia R. Palop]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Comisiones Obreras: hay partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/comisiones-obreras-hay-partido_129_12400034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c29fbd0-859c-41fd-a50d-69c59b5d18ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comisiones Obreras: hay partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es evidente que los sindicatos tienen que aprender a adaptarse a los mundos que vienen, pero también está claro que han sido, son y serán imprescindibles</p></div><p class="article-text">
        <em>Rerum Novarum.</em> El papa Le&oacute;n XIII tomaba posici&oacute;n frente a las condiciones laborales y los derechos de los trabajadores en un momento clave. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1891 y la doctrina social de la Iglesia empezaba su andadura. Le&oacute;n XIV ha reconocido en nuestros d&iacute;as un cierto aire de &eacute;poca. Un sistema econ&oacute;mico inhumano que se apoya en la precarizaci&oacute;n laboral y la pobreza, y ha reivindicado m&aacute;s y mejor sindicalismo frente al (bio)capitalismo salvaje. 
    </p><p class="article-text">
        Regular y controlar la econom&iacute;a de plataformas es uno de los grandes retos que afronta el mundo del trabajo. Y el reto no es menor porque la <em>silicolonizaci&oacute;n </em>del mundo, como dir&iacute;a Eric Sandin, no es un nuevo modelo econ&oacute;mico sino toda una nueva civilizaci&oacute;n. Las plataformas someten a los trabajadores a la ficci&oacute;n del algoritmo y superan, con mucho, la ficci&oacute;n decimon&oacute;nica del &ldquo;contrato&rdquo; de la que siempre ha dependido la definici&oacute;n de nuestras relaciones laborales y nuestra arquitectura jur&iacute;dica. Muere el derecho civil y el derecho mercantil. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede hacer un sindicato en un mundo en el que es casi imposible identificar empleo y trabajo y en el que los marcos regulatorios al uso se est&aacute;n quedando desfasados? En la actual econom&iacute;a de plataformas los trabajadores se autodisciplinan de forma que ni se pueden identificar con los asalariados ni pueden se&ntilde;alar f&aacute;cilmente a los patronos. &iquest;Qui&eacute;n es qui&eacute;n y d&oacute;nde est&aacute; cada qui&eacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        El trabajador est&aacute; solo y en tr&aacute;nsito permanente; no tiene continuidad biogr&aacute;fica ni visi&oacute;n a largo plazo; es un sujeto conectado pero descontextualizado, sin conciencia de clase ni identidad laboral, separado de los otros y &ldquo;liberado&rdquo; de relaciones estructurales. Cada uno se busca la vida para encajar en la fluidez del mercado laboral como mejor pueda. La mayor parte de nuestra juventud (aunque no solo) vive en este reino de la &ldquo;flexiseguridad&rdquo; donde hay trabajadores que no saben que lo son o solo luchan por ser considerados como tales. 
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, tendr&aacute; lugar el Congreso Confederal de Comisiones Obreras, el sindicato m&aacute;s potente de este pa&iacute;s y uno de los m&aacute;s importantes de Europa. Todo indica que se abrir&aacute; el tercer mandato de su actual Secretario General, Unai Sordo. En su inauguraci&oacute;n, en un auditorio lleno de gente, con autoridades y altos representantes sindicales de todos los rincones del mundo, Sordo ha querido dejar claro el lugar exacto en el que estamos. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy los sindicatos tienen la gran tarea de reformular lo que se entiende por &ldquo;trabajo&rdquo; denunciando la explotaci&oacute;n y la desprotecci&oacute;n laboral que esconden las formas modernas de empleo; el modo en que las transformaciones tecnol&oacute;gicas sirven para camuflar horarios imposibles, casas convertidas en f&aacute;bricas, presi&oacute;n continua, estr&eacute;s y ansiedad. Pero su tarea no se reduce solo a eso. Los sindicatos tienen, adem&aacute;s, que conectar el derecho al trabajo con el derecho a la vivienda y con el nivel de vida; defender el salario m&iacute;nimo y las pol&iacute;ticas sociales frente al mantra de las &ldquo;paguitas&rdquo;; apostar por un modelo energ&eacute;tico renovable que reparta equitativamente cargas y responsabilidades; dirigirse a la poblaci&oacute;n migrante que es la &ldquo;clase trabajadora&rdquo; que sostiene buena parte de nuestra econom&iacute;a y sufre el miedo a la &ldquo;movilidad descendente&rdquo;. Ese miedo que, como dec&iacute;a Adorno, es campo abonado para el fascismo. La incomparecencia de la izquierda frente al fen&oacute;meno migratorio, las reacciones a destiempo y la tentaci&oacute;n de claudicar, finalmente, al marco securitario, el cierre de fronteras y las deportaciones, ha conectado a las personas migrantes con la sem&aacute;ntica de las derechas. Sin embargo, sabemos que sin esas personas &ldquo;se nos para el pa&iacute;s&rdquo;, advert&iacute;a hoy Sordo. Y hay que dar respuestas. &ldquo;No se trata de migraci&oacute;n s&iacute; o migraci&oacute;n no, sino de migraci&oacute;n c&oacute;mo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que los sindicatos tienen que aprender a adaptarse a los mundos que vienen, pero tambi&eacute;n est&aacute; claro que han sido, son y ser&aacute;n imprescindibles. En medio de las transiciones e incertidumbres que atravesamos, el di&aacute;logo social y la negociaci&oacute;n colectiva son requisitos necesarios para mejorar nuestras condiciones de vida y promover la resiliencia de nuestras sociedades. Un di&aacute;logo social efectivo en el que se asuma que la competitividad no exige bajar los salarios ni la productividad trabajar de sol a sol. El sindicalismo espa&ntilde;ol defiende la reducci&oacute;n de la jornada laboral y el control de las horas extras no pagadas de cuyo valor a&ntilde;adido se apropian &iacute;ntegramente los empleadores. Como nos dijo Marx en <em>El Capital</em>, para alcanzar el &ldquo;reino de la libertad&rdquo; hay que transformar primero los principios de funcionamiento del mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Unai Sordo repetir&aacute; como Secretario General de Comisiones Obreras. Es un hombre h&aacute;bil, inteligente, valiente y audaz al que esperan a&ntilde;os dif&iacute;ciles, inestables y, probablemente, adversos. Con su esfuerzo y el de su Ejecutiva, el sindicato tendr&aacute; que combatir la autoexplotaci&oacute;n que alimentan las plataformas (el nodo trabajador-productor-consumidor); defender los servicios p&uacute;blicos; ganar porosidad entre una juventud desafecta que sufre pobreza laboral y no tiene d&oacute;nde vivir; recuperar e incorporar a la poblaci&oacute;n migrante; regular y humanizar los cuidados formales e informales; fortalecer a las mujeres; trabajar en el territorio con conciencia ambiental, luchando contra el neoextractivismo; tender la mano al sector primario, agricultores y ganaderos cautivados hoy por el populismo revanchista; y volar, volar muy alto, por encima de sus propias fronteras, para batirse en una Europa tensionada y a la defensiva, que quiere salir de su ci&eacute;naga como el bar&oacute;n de M&uuml;nchhausen. Que Dios reparta suerte. De momento, parece que hay partido.
    </p><p class="article-text">
        Nuevos retos, mismas luchas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/comisiones-obreras-hay-partido_129_12400034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jun 2025 20:05:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comisiones Obreras: hay partido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El giro polaco, Karol Nawrocki y Núñez Feijóo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/poloniael-giro-polaco-karol-nawrocki-nunez-feijoo_129_12357643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a0fd027-722e-4a5e-b3fe-8cc01682f709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El giro polaco, Karol Nawrocki y Núñez Feijóo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hundimiento del gobierno en Países Bajos, a manos de Wilders, con más posibilidades ahora de alcanzar sus objetivos, o el triunfo del trumpismo en un país clave como Polonia, son pésimas noticias para Europa, pero, muy a pesar de Feijóo, en España aún estamos lejos de eso</p></div><p class="article-text">
        En las presidenciales de Polonia, el ultraconservador Karol Nawrocki ha conseguido una ajustada victoria reclamando el cierre de fronteras y un pa&iacute;s sin migrantes. Nawrocki se opone al Pacto Migratorio y al derecho de asilo, pero tambi&eacute;n al Pacto Verde Europeo, a los derechos del colectivo LGBTIQ+ y al derecho al aborto. Dice que lo suyo es velar por &ldquo;la vida desde la concepci&oacute;n hasta la muerte natural&rdquo;, aunque a la extrema derecha siempre le ha interesado m&aacute;s la vida de los no nacidos que la de los nacidos. Y su preocupaci&oacute;n por la muerte &ldquo;natural&rdquo; ha sido claramente selectiva. Los polacos siempre primero. Como historiador, Nawrocki se ha dedicado durante a&ntilde;os a difundir relecturas de la memoria nacional y a inflar los sue&ntilde;os nacionalistas que resuenan ya por toda Europa. &ldquo;<em>Make Poland Great Again</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, la secretaria de Seguridad Nacional de EEUU, Kristi Noem, dej&oacute; muy claro que Nawrocki ten&iacute;a que ser presidente. Trump tambi&eacute;n lo vaticin&oacute;. Ahora, a cambio de esa profec&iacute;a autocumplida, Polonia recibir&aacute; el m&aacute;ximo y m&aacute;s sofisticado apoyo militar. Tiene su miga. 
    </p><p class="article-text">
        Polonia ya dedica a defensa casi el 5% de su PIB (m&aacute;s que EEUU) y es paso obligado en la ayuda militar que llega a Ucrania desde Occidente. Es un pa&iacute;s importante para EEUU, para Rusia y para la Uni&oacute;n Europea. Que ahora est&eacute; presidida por una marioneta de Trump oscurece notablemente tanto el horizonte del pa&iacute;s como el de nuestro continente.  
    </p><p class="article-text">
        Como boxeador, mat&oacute;n y tipo duro, Nawrocki ha protagonizado diferentes esc&aacute;ndalos relacionados con el hampa, la violencia, el crimen organizado e, incluso, el proxenetismo, que, sin embargo, no parecen haberle pasado factura. Incluso la iglesia polaca ha apoyado su ascenso y en connivencia con los varones m&aacute;s j&oacute;venes y el mundo rural. Conservadurismo, masculinidades faloc&eacute;ntricas y apegos heridos. El intelectualismo y la templanza ya han pasado de moda.
    </p><p class="article-text">
        Donald Tusk est&aacute; finalmente contra las cuerdas y Varsovia se aleja un poco m&aacute;s de Bruselas. Nadie descarta ataques descarados al Estado de Derecho. La coalici&oacute;n de Tusk ya no contaba con la mayor&iacute;a parlamentaria necesaria para anular el veto presidencial del conservador Andrzej Duda. Dado que Karol Nawrocki es mucho m&aacute;s radical que Duda, los d&iacute;as de su gobierno podr&iacute;an estar contados. En este contexto, es l&oacute;gico que Tusk se someta a una cuesti&oacute;n de confianza, atrapado, como est&aacute;, entre la pinza presidencial y la de un sistema judicial politizado que no ha logrado desactivar.
    </p><p class="article-text">
        El eje Alemania-Francia-Polonia-Reino Unido es cada d&iacute;a m&aacute;s relevante y tiene la firme pretensi&oacute;n de participar en el nuevo orden mundial. Alemania, entusiasmada con su reluciente regla de oro, la cl&aacute;usula de escape, se dedicar&aacute; a invertir en defensa y autonom&iacute;a estrat&eacute;gica. Francia, que se autopromocion&oacute; como mediadora entre Rusia y Ucrania, se ofrecer&aacute; como el paraguas nuclear de Europa. Reino Unido busca su especial bilateralidad con EEUU mientras reconstruye los puentes con Bruselas. Y gracias a su nuevo presidente, Polonia tiene ahora la oportunidad de reforzarse como potencia militar y aliada incondicional del <em>trumpismo</em> en el nuevo club dominante. Espa&ntilde;a e Italia, cuyo peso es indudable, no pueden aspirar a situarse en semejantes coordenadas por razones de pol&iacute;tica interna y eso les restar&aacute; protagonismo en el Consejo Europeo.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la victoria del Trump polaco ha animado a un Partido Popular decolorado que tambi&eacute;n mira de reojo a los Pa&iacute;ses Bajos. All&iacute;, Geert Wilders ha decidido dinamitar el gobierno. El l&iacute;der del partido de extrema derecha que gan&oacute; las elecciones en 2023, el Partido por la Libertad (PVV), era el mayoritario en el Ejecutivo. Obtuvo 37 esca&ntilde;os, pero no logr&oacute; ser primer ministro y ahora est&aacute; determinado a serlo. Su misi&oacute;n es la de acabar con los solicitantes de asilo y liberarse, por fin, de quienes est&aacute;n obsesionados con el Estado de Derecho y la Constituci&oacute;n. Las pol&iacute;ticas que quiere poner en marcha han sido ya rechazadas por el Consejo de Estado, pero poco importa. 
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular siempre ha sido un gran aliado de las pol&iacute;ticas holandesas en la Uni&oacute;n Europea. En los momentos de la troika y los hombres de negro, apostando por el techo del d&eacute;ficit; durante la pandemia, priorizando los pr&eacute;stamos frente a las transferencias; y en la pol&iacute;tica migratoria, oponi&eacute;ndose a la distribuci&oacute;n de los menores no acompa&ntilde;ados entre las diferentes CCAAs. El problema es que mientras Nawrocki preside y Wilders va muy en serio, a Feij&oacute;o le falta carisma y liderazgo, no encuentra su tono y le tiemblan las piernas. Nunca se atrever&aacute; a presentar una moci&oacute;n de censura que no pueda ganar y, al menos de momento, no est&aacute; en condiciones de gobernar. Sus cotas de popularidad son baj&iacute;simas y, aunque ha aprovechado el caso de Leire D&iacute;ez para poner toda la carne en el asador, mientras m&aacute;s hiperventila, m&aacute;s probabilidades tiene de acabar en manos de la extrema derecha, dentro y/o fuera de su partido. 
    </p><p class="article-text">
        El congreso del PP en julio ser&aacute; su gran prueba de fuego y est&aacute; desplegando toda su bater&iacute;a &ldquo;revolucionaria&rdquo;. Se ha apuntado a las teor&iacute;as conspiranoicas del fraude electoral, las cl&aacute;sicas del tongo en el voto por correo, y va a encabezar una concentraci&oacute;n convocada por el PP bajo el lema &ldquo;mafia o democracia&rdquo;. Le acompa&ntilde;ar&aacute; el Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar de Rodrigo Rato, Eduardo Zaplana o Jaume Matas&hellip; M. Rajoy, Ayuso y Maz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hundimiento del gobierno en Pa&iacute;ses Bajos, a manos de Wilders, con m&aacute;s posibilidades ahora de alcanzar sus objetivos, o el triunfo del <em>trumpismo</em> en un pa&iacute;s clave como Polonia, son p&eacute;simas noticias para Europa, pero, muy a pesar de Feij&oacute;o, en Espa&ntilde;a a&uacute;n estamos lejos de eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/poloniael-giro-polaco-karol-nawrocki-nunez-feijoo_129_12357643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2025 20:40:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El giro polaco, Karol Nawrocki y Núñez Feijóo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polonia,Alberto Núñez Feijóo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Papeles o barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/papeles-barbarie_129_12322059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8857d2d8-3c64-46a4-8024-499b4623d158_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118192.jpg" width="4741" height="2667" alt="Papeles o barbarie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la Iniciativa Legislativa Popular (IPL) sale adelante, será la séptima gran regularización desde 1986 y la primera desde 2005. Un éxito de la reivindicación social y la protesta ciudadana que, en su momento, resistió el Partido Socialista. Y un éxito también en la historia parlamentaria</p></div><p class="article-text">
        Papeles para medio mill&oacute;n de personas. El Gobierno ha decidido agilizar la tramitaci&oacute;n de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) refrendada por 612.000 firmas y m&aacute;s de 900 organizaciones sociales, que se hab&iacute;a quedado estancada. Si sale adelante, ser&aacute; la s&eacute;ptima gran regularizaci&oacute;n desde 1986 y la primera desde 2005.&nbsp;Un &eacute;xito de la reivindicaci&oacute;n social y la protesta ciudadana que, en su momento, resisti&oacute; el Partido Socialista. Y un &eacute;xito tambi&eacute;n en la historia parlamentaria, donde no suelen prosperar las Iniciativas Legislativas de estas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora no solo se acaba de aprobar el Reglamento de Extranjer&iacute;a, sino que se acelera tambi&eacute;n esta regularizaci&oacute;n extraordinaria para quienes se encuentran en situaci&oacute;n irregular en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se hab&iacute;a logrado rebajar el tiempo del arraigo, pasando de tres a dos a&ntilde;os, se facilitaba la compatibilizaci&oacute;n de estudios y trabajo y se promov&iacute;a la reagrupaci&oacute;n familiar. Sin embargo, en el Reglamento hab&iacute;a agujeros preocupantes para los m&aacute;s de 200.000 solicitantes de asilo cuyas solicitudes no estaban resueltas. Probablemente, la mayor&iacute;a ser&aacute;n rechazadas, pero si antes se pod&iacute;a optar por la v&iacute;a del arraigo (por cumplir el requisito del tiempo y/o del contrato laboral), el Reglamento obligaba a poner el contador a cero. Despu&eacute;s de a&ntilde;os trabajando y pagando impuestos, miles de solicitantes de asilo podr&iacute;an volver al limbo de la irregularidad y a la m&aacute;s absoluta vulnerabilidad. Como se&ntilde;ala Javier de Lucas, los refugiados son personas radicalmente vulnerables porque carecen del rasgo pol&iacute;tico que las convierte en ciudadanas, de una condici&oacute;n de pertenencia sin la que los derechos humanos son solo papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        El PP dice que est&aacute; en contra de la regularizaci&oacute;n, aunque en abril apoy&oacute; el tr&aacute;mite parlamentario de la ILP. Ya nos tienen acostumbrados a sus pol&iacute;ticas de bandazos y a sus decisiones err&aacute;ticas. Ahora la raz&oacute;n es, seg&uacute;n Tellado, que se sienten ninguneados porque no se han tenido en cuenta sus enmiendas. Es espeluznante ver c&oacute;mo pujan a diario por sacarle un r&eacute;dito a todo&hellip; los migrantes, las v&iacute;ctimas de la DANA o los masacrados en Gaza. No se le dar&aacute;n cheques en blanco al Gobierno&hellip; da igual cuando leas esto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El PP se ha opuesto, incluso, a la propuesta de migraci&oacute;n circular que le vendr&iacute;a de perlas, al menos, a cuatro de las autonom&iacute;as que gobierna (Extremadura, Galicia, Rioja y Castilla la Mancha). Los datos del INE indican que hay miles de puestos de trabajo sin cubrir en la hosteler&iacute;a, la construcci&oacute;n y la agricultura. Y el Banco Central Europeo nos dice que el 80% del incremento del PIB de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os en Espa&ntilde;a ha sido impulsado por los trabajadores venidos de fuera. En fin, aunque la econom&iacute;a vaya bien y eso dependa tambi&eacute;n de la dimensi&oacute;n laboral de la pol&iacute;tica migratoria, por el mar corren las libres y por el monte las sardinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hace mucho tiempo que el Partido Popular est&aacute; en posiciones xen&oacute;fobas en Europa. Apoya las enmiendas de la ultraderecha que reclaman m&aacute;s financiaci&oacute;n para las &ldquo;barreras f&iacute;sicas&rdquo; en las fronteras, refuerzos para Frontex y centros de deportaci&oacute;n fuera de la Uni&oacute;n. Lugares que, seg&uacute;n parece, son &ldquo;de alguna&rdquo; manera Europa, porque est&aacute;n gestionados con personal europeo y seg&uacute;n normas europeas, lo que es el colmo del cinismo, cuando su simple existencia supone ya una suspensi&oacute;n de facto del derecho de asilo y refugio. Las valoraciones tienen que ser individualizadas, hay que hacerlas antes del internamiento y se debe respetar el principio de la no devoluci&oacute;n. Nada de esto sucede ni va a suceder en esos campos de deportaci&oacute;n. Hablamos de proyectos ilegales, caros y, frecuentemente, fracasados, en los que se insiste una y otra vez, como si fueran soluciones innovadoras. Mismo perro con distinto collar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vox, en cambio, lo tiene mucho m&aacute;s claro. A ellos tampoco les importa demasiado la econom&iacute;a, que consideran cosa de pobres. Mientras puedan surfear sus D&iacute;as de la Liberaci&oacute;n y su &eacute;pica de banderolas, pasan totalmente de sumar y restar. Ya lo demostraron con los aranceles de EEUU. Su idea es modificar la ley de extranjer&iacute;a para restringir las v&iacute;as de regularizaci&oacute;n actuales. No les vale el arraigo. Se trata de eliminar el <em>ius soli</em>, es decir, la residencia, la vecindad, como forma de acceso a la ciudadan&iacute;a, haciendo seguidismo del trumpismo o de Alternativa por Alemania. El objetivo es que en Espa&ntilde;a se nazca de madre espa&ntilde;ola. El racismo institucional, lo que Amanecer Dorado llamaba &ldquo;ecolog&iacute;a racial&rdquo;, tiene una amplia representaci&oacute;n parlamentaria en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Con la regularizaci&oacute;n, el Gobierno de coalici&oacute;n se sit&uacute;a en las ant&iacute;podas de las derechas y de buena parte de Europa donde Meloni financia deportaciones a Albania; Polonia, suspende el derecho de asilo; Alemania rompe unilateralmente con Schengen y pacta con la ultraderecha de la &ldquo;reemigraci&oacute;n&rdquo;; Pa&iacute;ses Bajos, pretende excluirse voluntariamente de la pol&iacute;tica de asilo y refugio para restringir la reagrupaci&oacute;n familiar, deportar por la fuerza a quien no consiga el permiso de residencia y evitar el reparto de migrantes en su territorio; y hay ocho pa&iacute;ses que quieren revisar las relaciones con Siria para facilitar el regreso de sus refugiados (Austria, Italia, Rep&uacute;blica Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Grecia, Croacia y Chipre). Reino Unido y Dinamarca van de autores intelectuales. Est&aacute; claro por d&oacute;nde viene la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las narrativas de la &ldquo;otredad&rdquo; consustancial al extranjero, las posiciones que humillan, discriminan, torturan y matan, en nombre de una frontera, siempre se situar&aacute;n al margen de la civilizaci&oacute;n y el Estado de Derecho. La barbarie conduce a la decadencia y la decadencia a la barbarie. Espa&ntilde;a, de momento, sigue dando la batalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/papeles-barbarie_129_12322059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 May 2025 21:11:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Papeles o barbarie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Inmigrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania empieza con mal pie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alemania-empieza-mal-pie_129_12282470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/137202fa-ca9d-4c1a-bb95-6e8402bdd949_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1187y648.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania empieza con mal pie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comienza su mandato evidenciado la fragilidad de su gobierno en un momento de estancamiento económico, crisis industrial, déficit energético, competencia de China, amenazas de Rusia, desprecio de Trump, aranceles y guerras comerciales</p></div><p class="article-text">
        El Parlamento alem&aacute;n ha elegido a Friedrich Merz con 325 votos a favor y 289 en contra. El l&iacute;der democristiano ha necesitado dos votaciones secretas para ser investido. Desde la fundaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Federal en 1949, nunca un canciller hab&iacute;a fracasado en la primera vuelta.&nbsp;18 diputados han votado en contra y aunque nadie sabe qui&eacute;nes son ni por qu&eacute; lo han hecho, parece que motivos no les faltan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Merz es hombre de pocos amigos y de muchos enemigos. Su popularidad es baj&iacute;sima. Un 56% de los ciudadanos no cree que sea la mejor opci&oacute;n como canciller y solo un 48% aprueba el acuerdo con los socialdem&oacute;cratas (aunque la coalici&oacute;n recibi&oacute; el apoyo del 85% de la militancia del SPD).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Representa el ala m&aacute;s conservadora y liberal de la derecha alemana, pero entre los suyos tiene poco predicamento. Muchos lo ven como un &ldquo;empresario&rdquo; que gestionar&aacute; el pa&iacute;s como si fuera una multinacional; como el presidente de un Consejo de Administraci&oacute;n que toma decisiones por libre y sin rendir cuentas, con el p&eacute;simo precedente de Trump o Berlusconi. Otros lo descalifican por ser demasiado casposo, un catolic&oacute;n, fiel representante de esa clase pol&iacute;tica tradicional que alimenta la falta de credibilidad de los partidos pol&iacute;ticos. Abandon&oacute; el techo del d&eacute;ficit para invertir en defensa e infraestructuras, algo que buena parte de los conservadores calificaron de &ldquo;traici&oacute;n&rdquo; porque, si bien las estrictas normas fiscales que defendieron en Bruselas no les dejaban apenas respirar, la ideolog&iacute;a de la contenci&oacute;n del gasto sigue recabando apoyos. La sacrosanta austeridad que Merkel llev&oacute; a la Constituci&oacute;n alemana es casi una cuesti&oacute;n de identidad entre sus filas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los socialdem&oacute;cratas tampoco parecen contentos. Hay malestar por los nombramientos y algunos quieren hacerle pagar el endurecimiento de las leyes de inmigraci&oacute;n y el cierre de fronteras que ha propiciado sus devaneos con la extrema derecha. La CDU pretende superar el<em> impasse</em> alem&aacute;n con m&aacute;s muros, m&aacute;s represi&oacute;n y m&aacute;s control, bajada de impuestos, menos gasto social y retroceso ambiental. De manera que el SPD tiene ahora m&aacute;s dif&iacute;cil volver a sus ra&iacute;ces, ocuparse de la clase trabajadora, luchar contra el cambio clim&aacute;tico o frenar el capital especulativo. La izquierda est&aacute; llamada a integrar la disparidad de identidades proletarias que ha alumbrado este nuevo contexto postfordista, en el que ya no existe un proletariado global en sentido org&aacute;nico, y esta tarea recaer&aacute; ahora sobre formaciones pol&iacute;ticas &ldquo;verdirrojas&rdquo;. Los Verdes y La Izquierda, cuyos votos fueron necesarios para facilitar la segunda votaci&oacute;n, han demostrado ser muy &uacute;tiles para la formaci&oacute;n del nuevo gobierno. Merz rompi&oacute; el cord&oacute;n sanitario para comprar la pol&iacute;tica migratoria de Alternativa por Alemania (AfD) y margin&oacute; a los mismos a los que ha tenido que recurrir para salvar el pellejo. Paradojas de la vida parlamentaria que no suelen encajar en el argumentario.
    </p><p class="article-text">
        Muchos miran con admiraci&oacute;n y envidia a la gran coalici&oacute;n alemana pero la ingenier&iacute;a en pol&iacute;tica tambi&eacute;n tiene sus l&iacute;mites. Son pocos los que sobreviven al don de la ubicuidad. La confusi&oacute;n ideol&oacute;gica y la posici&oacute;n err&aacute;tica de Merz en relaci&oacute;n a la extrema derecha puede acabar siendo un <em>boomerang </em>y funcionar como un revulsivo en favor de AfD. Alternativa por Alemania es ya la primera fuerza de la oposici&oacute;n y todo indica que, en esta legislatura, ser&aacute; la &uacute;nica. Su ilegalizaci&oacute;n est&aacute; ahora sobre la mesa, pero esto no tiene que ser necesariamente negativo. De hecho, la autovictimizaci&oacute;n, el sentimiento de agravio, el resentimiento y la revancha suelen ser terreno f&eacute;rtil y buen caladero de votos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que Merz comienza su mandato evidenciado la fragilidad de su gobierno en un momento de estancamiento econ&oacute;mico, crisis industrial, d&eacute;ficit energ&eacute;tico, competencia de China, amenazas de Rusia, desprecio de Trump, aranceles y guerras comerciales. Ni la prosperidad, ni la protecci&oacute;n militar, ni la templanza parlamentaria pueden asegurarse ya en Alemania. El gobierno tendr&aacute; que sudar sangre para sacar adelante sus leyes y sufrir&aacute; la fragmentaci&oacute;n y la polarizaci&oacute;n, que son ya propias de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Alemania, motor de Europa, modelo de estabilidad y previsibilidad, ha superado sus primeras horas de p&aacute;nico, pero es muy probable que no sean las &uacute;ltimas. Bien est&aacute; lo que bien acaba, aunque siempre est&aacute; mejor si, adem&aacute;s, empieza bien. Me temo que habr&aacute; que rebajar las expectativas sobre el gigante europeo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alemania-empieza-mal-pie_129_12282470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 May 2025 20:39:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alemania empieza con mal pie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Friedrich Merz,Afd]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Condiciones para el fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/condiciones-fascismo_129_12247044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17e2fdd0-5ef5-47af-9410-a9247fa93f62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Condiciones para el fascismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sentimiento de agravio de quienes se piensan desposeídos, estimulado por élites políticas, económicas y mediáticas mediante discursos populistas, anima a la gente a ignorar sus propios intereses y a girar alrededor de la injusticia que creen haber sufrido</p></div><p class="article-text">
        Trump ha creado un Grupo de Trabajo para Combatir el Antisemitismo en los campus universitarios a base de retirar hasta el &uacute;ltimo d&oacute;lar federal.&nbsp;Llevar a la quiebra a las Universidades que, como la de Harvard, sostienen, promueven el antisemitismo y no trabajan en favor del aut&eacute;ntico pueblo americano. Prominentes organizaciones jud&iacute;as, como la Liga Antidifamaci&oacute;n y la secci&oacute;n de Harvard de la organizaci&oacute;n estudiantil Hillel, han cuestionado p&uacute;blicamente los amplios ataques de la Administraci&oacute;n contra la Universidad. Pero poco importa. El contexto pol&iacute;tico actual alimenta la narrativa amigo-enemigo y lo &uacute;nico relevante es tener claro de qu&eacute; lado te vas a situar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo resuena a la primera mitad del siglo XX y al mito de la caverna. Sombras deformadas detr&aacute;s de un muro y prisioneros encadenados incapaces de percibir la realidad. En la primera mitad del siglo XXI, el genocidio lo perpetra Israel y sus aliados neofascistas, con la especificidad trumpista a la cabeza, y el enemigo ya no es el pueblo jud&iacute;o, sino el pueblo musulm&aacute;n. La islamofobia es el gozne que mueve los resortes del odio y la sed de venganza, ya sea en EEUU o en la Europa judeocristiana de Viktor Orban. Antisemitismo e islamofobia son fen&oacute;menos totalmente distintos pero obedecen a una l&oacute;gica id&eacute;ntica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El artefacto ideol&oacute;gico de semejante juego de trileros lo expres&oacute; muy bien Samuel P. Huntington en su libro 'El choque de las civilizaciones' (1996), cuyas pseudoteor&iacute;as conspiranoicas dieron potentes alas al movimiento &ldquo;neocon&rdquo;. Las relaciones con los musulmanes son siempre violentas, dec&iacute;a, tienen problemas para vivir pac&iacute;ficamente, sus fronteras son, por definici&oacute;n, sangrientas y sus territorios tambi&eacute;n. Esa idea se reforz&oacute; despu&eacute;s con los atentados de las torres gemelas que sirvieron de coartada para cerrar fronteras y construir la fantas&iacute;a del enemigo exterior. Huntington no fue precisamente un humanista, pero ha sido, sin duda, un hombre de notable &eacute;xito. Su libro '&iquest;Qui&eacute;nes somos?: Los desaf&iacute;os a la identidad nacional americana'<em> </em>(2004) fue una oda supremacista en favor del pueblo americano, en detrimento de la inmigraci&oacute;n latinoamericana (mexicana, sobre todo), a la que identificaba, sin pesta&ntilde;ear, con la vagancia y el amor a la pobreza. Una obra de referencia para defender el <em>ius sanguini</em> frente al <em>ius soli </em>en la adquisici&oacute;n de la nacionalidad. O sea, reducir el acceso a la ciudadan&iacute;a a la v&iacute;a exclusiva de la sangre excluyendo la de la vecindad o la residencia.
    </p><p class="article-text">
        La islamofobia ha alimentado tambi&eacute;n el discurso pro-israel&iacute; en Francia, Alemania o Pa&iacute;ses Bajos, alentando la eliminaci&oacute;n de mezquitas y minaretes o la prohibici&oacute;n del hiyab, el niqab o el burkini, en definitiva, la discriminaci&oacute;n y la restricci&oacute;n de los derechos de las personas musulmanas en territorio europeo. Pol&iacute;ticas en las que se combinan, en perfecto equilibrio, propuestas racistas, xen&oacute;fobas, apor&oacute;fobas y, en muchos casos, mis&oacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        En fin, lo importante aqu&iacute; es que, tal como advirti&oacute; Adorno, destacado fil&oacute;sofo de la Escuela de Frankfurt, las condiciones para el fascismo siguen estando activas en nuestra sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Adorno, el fascismo no fue nunca un accidente hist&oacute;rico sino una parte consustancial del sistema capitalista. Una excrecencia derivada de su tendencia estructural a la concentraci&oacute;n de la riqueza. El capitalismo siempre acaba degradando a las mismas clases sociales a las que ha contribuido a impulsar provocando resentimiento en quienes ven peligrar los privilegios adquiridos. El fascismo es, por definici&oacute;n, revanchista porque surge del miedo a la &ldquo;movilidad descendente&rdquo; combinado con una visi&oacute;n miope que deforma tanto la cadena causal como la adjudicaci&oacute;n de responsabilidades. En lugar de identificar en el sistema las causas de las p&eacute;rdidas, se persigue a quienes lo critican o lo ponen en peligro. Adorno hablaba de la clase burguesa pero su tesis es aplicable tambi&eacute;n a las clases trabajadoras que han alcanzado una cierta estabilidad laboral y ven ahora en los migrantes una fuente de competencia desleal y desestabilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, este &ldquo;chovinismo del bienestar&rdquo; es el caldo de cultivo en el que florece hoy la ideolog&iacute;a reaccionaria y autocr&aacute;tica que devora a buena parte de nuestros sistemas democr&aacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sentimiento de agravio de quienes se piensan despose&iacute;dos, estimulado por &eacute;lites pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y medi&aacute;ticas mediante discursos populistas, anima a la gente a ignorar sus propios intereses y a girar alrededor de la injusticia que creen haber sufrido. Como dice Wendy Brown, los <em>apegos heridos</em> organizan la identidad de un grupo en torno a su autovictimizaci&oacute;n, su debilidad y su necesidad de protecci&oacute;n. Y los l&iacute;deres mesi&aacute;nicos explotan esa condici&oacute;n de v&iacute;ctima para reforzar los v&iacute;nculos afectivos con sus huestes y fidelizar a su clientela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manipular emociones negativas y material simb&oacute;lico puede ser enormemente rentable en un mundo inestable e inseguro. Provocar cambios bruscos e inesperados aumenta esa inseguridad y favorece la manipulaci&oacute;n. La mano que mece la cuna. El mismo poder que orquesta la agresi&oacute;n ofrece la soluci&oacute;n y utiliza en su propio beneficio la ira que provoca. Esta ceremonia de la confusi&oacute;n es el campo abonado en el que crece el fascismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/condiciones-fascismo_129_12247044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 20:03:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Condiciones para el fascismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Islam,Islamofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Truco o trato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/truco-trato_129_12206995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0976f12-959a-4a1a-99bd-793b22f9d83b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Truco o trato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la herramienta anti-coerción se podrían restringir las exportaciones y las importaciones, limitar las licitaciones públicas y algunas cosas más. Aunque no lo parezca, con el Derecho también se combate y hasta se ganan batallas</p></div><p class="article-text">
        Besarle el culo a Trump. Mirar el mundo a trav&eacute;s de su cristal medievalizante y faloc&eacute;ntrico. Implorarle. Portarse bien o merecer su &ldquo;perd&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Por favor, por favor, har&eacute; lo que sea, se&ntilde;or, har&eacute; lo que sea&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nadie negocia como negocia Trump,<em> l'enfant terrible</em> de botas y espuelas. Solo &eacute;l ha comprendido que presidir EEUU es como llevar tu propio negocio en un mercado en el que eres t&uacute; quien pone las reglas. Est&aacute; incubando el gran huevo de la gallina de oro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los grav&aacute;menes del 20% para la Uni&oacute;n Europea y del 104% a China han desbarrancado las bolsas. Los que le besaron el culo antes, el d&iacute;a de su coronaci&oacute;n y el de la Gran Revancha, sus amigos de Marte, est&aacute;n perdiendo mucho dinero ahora. Los cinco gigantes de Silicon Valley que calentaban la silla en la fiesta del rey Midas miran de reojo la cola del <em>exit</em> contando sus billones. La fiesta infantil quiz&aacute; les acabe saliendo cara. Mientras, el ni&ntilde;o-cowboy se mira el culo y solo es capaz de ver una larga fila de besucones desesperados. Debe ser cosa de genios. Ignora el funcionamiento y la complejidad de una econom&iacute;a globalizada en la que un d&eacute;ficit comercial bilateral y ama&ntilde;ado no suele ser la referencia de nada; la econom&iacute;a ya no es un zoco en el que se intercambian mercanc&iacute;as, juguetes, espejitos y sombreros. No ignora, sin embargo, que un simple rumor hace perder y ganar millones de d&oacute;lares en tan solo 15 minutos. Y con eso que sabe, ya le basta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su idea es la de sustituir el multilateralismo, la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio y los aburridos procedimientos internacionales, por las emociones fuertes de tobog&aacute;n, el chantaje de palillo en boca y la bravuconer&iacute;a de un tratante de feria pasado de rosca. Puerta a puerta, biblia en mano. Susto o muerte. Todo consiste en reemplazar las reglas por tratos bilaterales basados en el desconcierto y la improvisaci&oacute;n. Trump no respeta los acuerdos que firma. Forma parte de su encanto. En su primer mandato negoci&oacute; el Tratado entre M&eacute;xico, EEUU y Canad&aacute; (TMEC) y ahora lo ha dinamitado sin pesta&ntilde;ear. La desconfianza y el miedo son los motores del progreso. Ya saben que el hambre agudiza el ingenio y que lo que no mata, engorda. El refranero nunca se equivoca.
    </p><p class="article-text">
        La <em>Pax Americana</em> est&aacute; llegando a su fin y parece que el final no ser&aacute; &eacute;pico, ni siquiera apocal&iacute;ptico, sino estremecedoramente cutre. Los l&iacute;deres se parecen cada vez m&aacute;s a sus memes y hasta sus fan&aacute;ticos seguidores andan medio despistados. En EEUU, apenas se escucha la voz de los republicanos. &ldquo;Silencio en la sala, que el burro va a hablar&rdquo;. Silencio tenso y moscas a ca&ntilde;onazos. Dicen que la oposici&oacute;n est&aacute; a la espera, tejiendo su mortaja.
    </p><p class="article-text">
        Solo suena como un volc&aacute;n, el golpe de un gigante sobre la mesa. China ha ofrecido al hombre naranja el bucle &ldquo;fenomenal&rdquo; que buscaba (o quiz&aacute; no). Luchar&aacute; hasta el final, ha dicho, mientras doblaba la apuesta. Entretanto, Europa pide moderaci&oacute;n y algo de tiempo para reaccionar. Necesita engrasar sus goznes. Hay un adulto en la habitaci&oacute;n o quiz&aacute; es solo un <em>boomer</em>. Ursula von der Leyen insta a Pek&iacute;n a &ldquo;evitar una nueva escalada&rdquo; con Washington y a mejorar su relaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea. A&uacute;n se recuerdan las barreras a los coches chinos. En aquella votaci&oacute;n, Espa&ntilde;a se abstuvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez ha viajado tres veces a China para abrir nuevos mercados y equilibrar nuestra balanza comercial. Espa&ntilde;a reacciona con decisi&oacute;n, pero con lealtad. Meloni, en cambio, pinta mal. Est&aacute; a cinco minutos de perder los nervios. Demasiado lejos de dios y demasiado cerca de los gringos. Salvini aprieta. Macron &ndash;&ldquo;el Estado soy yo&rdquo;&ndash;sigue hiperactivo y saca todo su arsenal de propuestas. Quiso protagonizar la mediaci&oacute;n entre Rusia y Ucrania, poner a disposici&oacute;n su paraguas nuclear, lanzar fuerzas de paz en apoyo a Zelenski&hellip; Ahora toca el lanzamiento de martillo. Alemania ya est&aacute; lista para tomar una buena bocanada de aire. Gobierno de concertaci&oacute;n, cl&aacute;usula de escape e inversiones a granel. Vuelve el tim&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Europa pone en marcha sus aranceles y la Comisi&oacute;n Europea activa el reglamento de mercados digitales sobre las cuatro grandes tecnol&oacute;gicas estadounidenses (Apple, Alphabet, Amazon y Meta) a las que ten&iacute;a en el punto de mira. Caer&aacute;n sanciones (aunque moderadas) y, sobre todo, se exigir&aacute;n modelos diferentes de negocio. Eso es lo que duele. Al dinero ya est&aacute;n acostumbradas. Apple casi duplica el PIB espa&ntilde;ol. Se combinar&aacute; libertad de empresa con derechos de los consumidores y sentido de la competencia, al menos por esta vez, y finalmente se sacar&aacute; la tarjeta roja. Las pistolas est&aacute;n ya sobre la mesa. Europa muscula, aunque contin&uacute;a negociando con guante de seda. La Comisi&oacute;n ofrece a Estados Unidos &ldquo;aranceles cero&rdquo; rec&iacute;procos para los bienes industriales: ni para ti ni para m&iacute;. Cero grados. &ldquo;Ni fr&iacute;o ni calor&rdquo;. Entretanto, decide estudiar alternativas: diversificaci&oacute;n de los mercados, tratados de libre comercio, apuesta por la demanda interna, incremento de la tributaci&oacute;n a las multinacionales americanas. No se excluye el uso de la artiller&iacute;a pesada. Con la herramienta anti-coerci&oacute;n se podr&iacute;an restringir las exportaciones y las importaciones, limitar las licitaciones p&uacute;blicas y algunas cosas m&aacute;s. Aunque no lo parezca, con el Derecho tambi&eacute;n se combate y hasta se ganan batallas. Basta la mayor&iacute;a cualificada del Consejo. Hungr&iacute;a y Eslovaquia, su perro faldero, pasar&aacute;n a la irrelevancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toca ganar autonom&iacute;a estrat&eacute;gica y hacer de la necesidad, virtud. El futuro ya est&aacute; aqu&iacute;. Truco o trato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/truco-trato_129_12206995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2025 20:17:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Truco o trato]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa: recuperar la confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-recuperar-confianza_129_12168475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cba3a650-d559-4ba2-a2b8-5dd7aee77383_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa: recuperar la confianza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aumentar el gasto militar puede ser disuasorio, pero no es necesariamente eficaz. En conjunto, los presupuestos europeos ya superan con creces a los rusos. Se trata de gastar conjuntamente en los sistemas que nos permitan tomar decisiones colectivas</p></div><p class="article-text">
        Todo indica que estamos ante un cambio de ciclo. Quedan pocas dudas despu&eacute;s de los acontecimientos de los &uacute;ltimos meses, con un mundo a&uacute;n m&aacute;s dividido en una tensi&oacute;n entre cuatro polos econ&oacute;micos: Rusia, China, EEUU y Europa. El centro de gravedad demogr&aacute;fico se ha desplazado dr&aacute;sticamente hacia el Este, con China e India acaparando un tercio de la poblaci&oacute;n mundial. El poder econ&oacute;mico sigue esa trayectoria, aunque m&aacute;s lentamente (estos dos pa&iacute;ses suponen el 30% del PIB nominal) y est&aacute; dando lugar a m&uacute;ltiples tensiones: las materias primas escasean y alientan nuevas formas de colonialismo; las balanzas comerciales se desequilibran y alimentan aranceles proteccionistas; las cadenas log&iacute;sticas se tensionan y los productos no llegan a tiempo; el mercado laboral est&aacute; desestructurado y aumenta la desigualdad. Nuestra autonom&iacute;a estrat&eacute;gica, energ&eacute;tica y alimentaria ofrece flancos vulnerables. El planeta sufre una presi&oacute;n m&aacute;xima, cerca de superar los principales l&iacute;mites biof&iacute;sicos (l&iacute;mites planetarios, seg&uacute;n Rockstr&ouml;m). El mundo es vol&aacute;til, incierto, complejo y ambiguo (VUCA seg&uacute;n el acr&oacute;nimo en ingl&eacute;s). La l&oacute;gica belicista empieza a marcar el rumbo.
    </p><p class="article-text">
        Hay un relato apocal&iacute;ptico que anuncia angustiosas incertidumbres y flagrantes inseguridades. Se habla de gasto militar y de cesi&oacute;n de soberan&iacute;a estatal a cambio de unidad europea. Menos Estado y m&aacute;s Europa defensiva. Sociedad del riesgo. Se perfila un modelo reactivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otro modelo social, verde y feminista, la Europa de los cuidados, que parece haberse congelado en tan solo unos pocos meses. Ven&iacute;amos de la austeridad, el pacto de estabilidad, el techo del d&eacute;ficit, y la pandemia forz&oacute; un giro de 180 grados. Con la invasi&oacute;n de Ucrania, la crisis energ&eacute;tica, el triunfo de la extrema derecha y el desbarajuste institucional, hemos vuelto a girar. Ahora triunfan las cl&aacute;usulas de escape para invertir en la industria de la guerra. Se cierran minas de carb&oacute;n para abrir minas de litio. Otra situaci&oacute;n in&eacute;dita que exige una respuesta conjunta, mutualizada y solidaria, aunque esta vez no ser&aacute; para cuidarnos sino para defendernos (o matarnos). Una guerra no es un virus y exige cambiar m&eacute;dicos por soldados.
    </p><p class="article-text">
        2%, 3%, 5%... especulaciones. Espa&ntilde;a cumplir&aacute; con el m&iacute;nimo comprometido sin tocar &ldquo;un c&eacute;ntimo del gasto social&rdquo;. Se garantizar&aacute;n servicios p&uacute;blicos, vivienda, salario decente y aire limpio. Podr&iacute;a ser la cuadratura del c&iacute;rculo. Entretanto, no habr&aacute; presupuestos. El Gobierno avanza con paso firme, redefine su pol&iacute;tica exterior con raqu&iacute;ticas mayor&iacute;as, tensiones internas y ausencias parlamentarias. Seguramente, pasar&aacute; factura. El relato requiere no pronunciar la palabra &ldquo;rearme&rdquo; ni carrera armament&iacute;stica, se trata solo de seguridad, no de defensa. Pero la <em>Preparaci&oacute;n 2030 (Readiness 2030)</em> que arbitra Bruselas incluye un plan de contingencia y un kit de supervivencia para poder afrontar una emergencia imprevista o el estallido de una guerra. Si Rusia gana, arrasar&aacute;. Habr&aacute; un &ldquo;d&iacute;a nacional de preparaci&oacute;n&rdquo; en toda la Uni&oacute;n Europea. Se apela a un ej&eacute;rcito europeo que necesitar&aacute; nuevos efectivos. No es que la OTAN sea in&uacute;til e inoperante, es que nos dar&aacute; la espalda. Los ej&eacute;rcitos europeos necesitar&aacute;n tambi&eacute;n sistemas de defensa antia&eacute;rea, de artiller&iacute;a, munici&oacute;n, misiles y drones.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la falta de horizonte y el nihilismo, Piketty dice que recuperemos la confianza en nosotros mismos. Que Europa cuenta con fundamentos econ&oacute;micos y financieros m&aacute;s que s&oacute;lidos. Tiene super&aacute;vit y no d&eacute;ficit, a diferencia de EEUU, as&iacute; que se trata de dise&ntilde;ar un buen plan de inversi&oacute;n como diagnostic&oacute; el Informe Draghi. La cuesti&oacute;n es que debe invertir a la manera europea. Es decir, priorizando los derechos humanos, el bienestar social y el desarrollo sostenible, y centr&aacute;ndose en las infraestructuras compartidas: transporte, clima, formaci&oacute;n y productividad. Defender lo p&uacute;blico, la pol&iacute;tica de lo com&uacute;n frente a la vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aumentar el gasto militar puede ser disuasorio, pero no es necesariamente eficaz. En conjunto, los presupuestos europeos ya superan con creces a los rusos. Se trata de gastar conjuntamente en los sistemas que nos permitan tomar decisiones colectivas, articular redes y cultivar v&iacute;nculos. Hay factores end&oacute;genos, historia, aprendizajes, identidad y memoria.
    </p><p class="article-text">
        El cambio de ciclo podr&iacute;a abrir las puertas a una integraci&oacute;n m&aacute;s cohesionada, con m&aacute;s democracia y menos pobres, a la Europa unida de los pueblos, abierta y porosa, a la reafirmaci&oacute;n del referente cultural y simb&oacute;lico que siempre fuimos. Solo depende de que seamos nosotros, los europeos, quienes tomemos las riendas. El destino no est&aacute; escrito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-recuperar-confianza_129_12168475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2025 21:43:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa: recuperar la confianza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deportaciones masivas y supremacismo blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deportaciones-masivas-supremacismo-blanco_129_12151360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f9d9fa5-31e9-4d83-8ebc-1f7b916b7de6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deportaciones masivas y supremacismo blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las deportaciones masivas, la suspensión absoluta del derecho de asilo y refugio, la fractura del derecho nacional e internacional, se van a convertir en una constante. Europa ya dio pasos en esta dirección</p></div><p class="article-text">
        EEUU mand&oacute; a El Salvador de Bukele un avi&oacute;n con 261 personas a bordo para ingresar en una c&aacute;rcel de m&aacute;xima seguridad. Ninguna de ellas ha sido juzgada y nadie sabe de qu&eacute; delito se les acusa. Seg&uacute;n la Casa Blanca, 137 fueron enviados bajo la Ley de Enemigos Extranjeros y 101 deportados bajo una ley migratoria com&uacute;n, es decir, por haber entrado sin documentos a Estados Unidos. No hablamos solo de pandilleros salvadore&ntilde;os sino de lo que, a juicio de Trump, son miembros de la banda venezolana Tren de Aragua.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El valor de cada una de estas personas se estima en 20.000 d&oacute;lares anuales. Bukele ganar&aacute; cerca de seis millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o solo con el primer env&iacute;o de deportados, aunque mantener su sistema penitenciario le cuesta much&iacute;simo m&aacute;s, cerca de 200 millones. Pero no importa. Lo que busca Bukele no son beneficios econ&oacute;micos sino el favor de la Administraci&oacute;n estadounidense y, sobre todo, convalidar su terrible modelo carcelario. El CECOT es un Guant&aacute;namo centroamericano y El Salvador un &ldquo;tercer pa&iacute;s seguro&rdquo;, como lo fue Turqu&iacute;a en su momento, en el modelo europeo. <em>Human Rights Watch</em> habla ya de un escenario de desapariciones forzadas
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, EEUU ha deportado a miles de salvadore&ntilde;os, incluyendo exmiembros de pandillas como MS-13 y Barrio 18, propiciando una crisis de violencia en El Salvador, y Bukele decidi&oacute; asumir que cualquier persona retornada con antecedentes en EEUU deb&iacute;a ser encerrada en c&aacute;rceles de alta seguridad y en condiciones inhumanas. Las detenciones son masivas y, en muchos casos, arbitrarias, sin &oacute;rdenes judiciales y con procesos opacos. En las c&aacute;rceles, el hacinamiento es total, no hay apenas atenci&oacute;n m&eacute;dica y las restricciones en el acceso a los servicios b&aacute;sicos son extremas. En muchos casos, esas mismas c&aacute;rceles se han convertido en nuevos centros de operaci&oacute;n del crimen organizado. Ni hay transparencia, ni hay derechos. Control f&eacute;rreo de jueces y pr&aacute;cticas autoritarias, sin paliativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump invoc&oacute; la Ley de Enemigos Extranjeros, una norma estadounidense en desuso desde la II Guerra Mundial, pensada para tiempos de guerra, que autoriza al presidente a expulsar a extranjeros de una potencia enemiga que intente perpetrar una invasi&oacute;n. Venezuela, es una potencia enemiga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El juez Boasberg orden&oacute; detener la operaci&oacute;n y dispuso el regreso de los aviones que ya hab&iacute;an despegado, pero no volvieron. Seg&uacute;n Trump, ya volaban aguas internacionales. En redes sociales, arremeti&oacute; contra el juez federal: &ldquo;Este juez lun&aacute;tico de la izquierda radical, un alborotador y agitador que fue tristemente nombrado por Barack Hussein Obama, no fue elegido presidente&rdquo; [&hellip;] &ldquo;este juez, como muchos de los jueces corruptos ante los que me veo obligado a comparecer, deber&iacute;a ser DESTITUIDO. NO QUEREMOS CRIMINALES VICIOSOS, VIOLENTOS Y DEMENCIADOS, MUCHOS DE ELLOS ASESINOS DESQUICIADOS, EN NUESTRO PA&Iacute;S. &iexcl;&iexcl;&iexcl;HAGAMOS QUE ESTADOS UNIDOS VUELVA A SER GRANDE!!!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desacato de Trump podr&iacute;a llegar al Supremo, donde cree tenerlo todo atado y bien atado (aunque, curiosamente, el discreto presidente del Supremo, John Roberts, le ha acabado plantando cara). En su particular visi&oacute;n del sistema democr&aacute;tico, su victoria electoral le sit&uacute;a por encima de las leyes y de sus int&eacute;rpretes. Su poder puede ser ilimitado. En palabras de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt: &ldquo;El presidente fue elegido con un mandato abrumador para lanzar la mayor deportaci&oacute;n en la historia de Estados Unidos, y eso es exactamente lo que est&aacute; haciendo&rdquo;. La democracia, la separaci&oacute;n de poderes, la independencia del poder judicial y la defensa de los derechos fundamentales, se perciben ya como una pesada carga que ralentiza el &ldquo;progreso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las deportaciones masivas, la suspensi&oacute;n absoluta del derecho de asilo y refugio, la fractura del derecho nacional e internacional, se van a convertir en una constante. Europa ya dio pasos en esta direcci&oacute;n, primero con el Pacto migratorio, despu&eacute;s, avalando la externalizaci&oacute;n de los campos de deportaci&oacute;n de migrantes, en l&iacute;nea con Meloni. En la UE ya se apuesta por los procedimientos acelerados en frontera, con la posibilidad de aplicar la ficci&oacute;n de la no entrada, y se acepta que los Estados puedan elegir entre patrocinar repatriaciones o asumir reubicaciones. Es decir, se garantiza una solidaridad a la carta que permite canjear a seres humanos por dinero. Si se pagan 20.000 euros se puede rechazar una reubicaci&oacute;n y contribuir con esa generosa aportaci&oacute;n al blindaje de la Europa fortaleza. Esa es la cifra y esa es la marca de los tiempos. Europa no podr&aacute; frenar a Trump.
    </p><p class="article-text">
        Se impone una xenofobia primitiva que insiste en la &ldquo;amenaza&rdquo; que la inmigraci&oacute;n supone para la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona, para el mantenimiento de las prestaciones sociales y el empleo, y para la pervivencia de la &ldquo;especificidad cultural&rdquo; propia. Nadie menciona los beneficios contrastados de la inmigraci&oacute;n cuando, por ejemplo, en Espa&ntilde;a los inmigrantes contribuyeron a la mitad del crecimiento econ&oacute;mico en 2023. Se ha popularizado una grotesca combinaci&oacute;n de esa xenofobia primitiva con el racismo cultural y el racismo del bienestar que pasa, por supuesto, por el fortalecimiento del peor nacionalismo, de un &ldquo;nosotros&rdquo; excluyente, cada vez m&aacute;s reduccionista, empobrecido y ralo. El uso que se ha venido haciendo del expediente de la ciudadan&iacute;a ha dejado hu&eacute;rfanos a inmigrantes y refugiados; sin lugar en un mundo en el que los no ciudadanos, como dir&iacute;a Hannah Arendt, no tienen derecho a tener derechos. Y esta manera de concebir la distinci&oacute;n entre ciudadanos y extranjeros es la que ha dado cobertura a la renovada ret&oacute;rica de la &ldquo;seguridad&rdquo;. &ldquo;Los otros&rdquo;, &ldquo;los ellos&rdquo;, &ldquo;los que no son de ninguna parte&rdquo; perfilan nuestra identidad nacional y permiten que nuestras responsabilidades se calibren &uacute;nicamente en funci&oacute;n de nuestras fronteras. Desde ah&iacute; se construye el derecho a la defensa.
    </p><p class="article-text">
        En el futuro m&aacute;s inmediato, la pol&iacute;tica exterior estar&aacute; marcada por la l&oacute;gica belicista y ser&aacute; esa misma l&oacute;gica la que se aplique a los enemigos interiores. En EEUU, las deportaciones son selectivas y castigan a los gobiernos latinoamericanos de izquierdas: M&eacute;xico, Brasil, Colombia o Venezuela. No es casualidad. La idea es que el supremacismo blanco acabe por definir estructuralmente a la comunidad de origen y a la de destino. Lo que somos y lo que queremos ser.
    </p><p class="article-text">
        En 2004, en su libro '<em>Who Are We?: The Challenges to America's National Identity'</em>, el polit&oacute;logo estadounidense Samuel Huntington se&ntilde;alaba espec&iacute;ficamente a los latinos (sobre todo mexicanos) como el enemigo interior cuya odiosa existencia, parad&oacute;jicamente, daba sentido a la del pueblo americano. Ya entonces propon&iacute;a desmantelar la educaci&oacute;n biling&uuml;e, las pol&iacute;ticas de igualdad y las acciones afirmativas porque, seg&uacute;n sus estudios, los latinos no pod&iacute;an asimilarse y eran peligrosos, por definici&oacute;n: viven en conglomerados homog&eacute;neos, son ilegales y se mueven, fundamentalmente, por resentimiento. Huntington los identificaba con &ldquo;la falta de ambici&oacute;n&rdquo; y la &ldquo;aceptaci&oacute;n de la pobreza&rdquo; y consideraba que esos eran valores incompatibles con los ideales anglo-protestantes que representaba EEUU. El sue&ntilde;o americano solo pod&iacute;a so&ntilde;arse en ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El racismo, el supremacismo blanco, el nacionalismo &eacute;tnico, incluso la eugenesia, laten con toda ferocidad en este nuevo-viejo ciclo hist&oacute;rico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deportaciones-masivas-supremacismo-blanco_129_12151360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 21:20:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Deportaciones masivas y supremacismo blanco]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Furor minero. Objetivo: Extremadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/furor-minero-objetivo-extremadura_129_12127799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8fc60c1-8213-4ab9-91c1-8690c17b806d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Furor minero. Objetivo: Extremadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se ve de qué manera puede hacerse compatible una avalancha de proyectos mineros con el mantenimiento de los cultivos, la actividad agroganadera, la reforestación, el uso racional del agua, la conservación de la biodiversidad o la soberanía alimentaria</p></div><p class="article-text">
        Autoabastecimiento de materias primas para promover una industria nacional de almacenamiento de energ&iacute;a, facilitar la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y reducir la dependencia de terceros pa&iacute;ses, como China. Mandato europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras EEUU desarrolla una estrategia imperial para hacerse con las tierras raras de Ucrania, Rusia, Groenlandia o el &Aacute;rtico (lugares antes inalcanzables), Europa se lanza con entusiasmo al colonialismo interior.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que nuestras cadenas de suministro son vulnerables y que nuestros recursos est&aacute;n infraexplotados porque las inversiones han sido siempre, comparativamente, costosas, los est&aacute;ndares ambientales altos y las resistencias sociales estaban organizadas. Pero ahora todo eso tiene que cambiar a la velocidad de la luz. Hay que asegurar la agilidad administrativa con tramitaciones expr&eacute;s, con procedimientos m&aacute;s r&aacute;pidos para la expedici&oacute;n de permisos a las mineras (seguramente incompatibles con la transparencia y la participaci&oacute;n activa de las comunidades locales), apoyar excepciones espec&iacute;ficas a la legislaci&oacute;n medioambiental y combatir la resistencia social.
    </p><p class="article-text">
        En este marco, el borrador de la Estrategia de Almacenamiento Energ&eacute;tico de nuestro Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico apuesta por la explotaci&oacute;n &ldquo;sostenible&rdquo; de yacimientos de litio y tierras raras. Y el 'Panorama Minero' del Instituto Geol&oacute;gico y Minero (IGME) dedica especial atenci&oacute;n a Extremadura, donde hay 147 permisos de investigaci&oacute;n vigentes o en tr&aacute;mite &ldquo;con una amplia variedad de minerales explorados&rdquo;. Casi 150 proyectos mineros en una sola regi&oacute;n. Seg&uacute;n se dice, todo esto va a contribuir &ldquo;al mantenimiento de la poblaci&oacute;n y la actividad en &aacute;reas rurales con problemas de despoblamiento&rdquo; y a &ldquo;favorecer un uso racional del suelo, principalmente en el medio rural&rdquo;. En fin&hellip; la verdad es que es mucho decir. No se ve de qu&eacute; manera puede hacerse compatible una avalancha de proyectos mineros con el mantenimiento de los cultivos, la actividad agroganadera, la reforestaci&oacute;n, el uso racional del agua, la conservaci&oacute;n de la biodiversidad o la soberan&iacute;a alimentaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El suroeste espa&ntilde;ol est&aacute; gravemente amenazado por una desertificaci&oacute;n creciente y la lucha de quienes vivimos en esas latitudes deber&iacute;a ser, ante todo, la de incorporar esta variable a la transici&oacute;n ecol&oacute;gica. En los tiempos que corren, la geograf&iacute;a es un vector trascendental para hacer pol&iacute;tica y la pol&iacute;tica tambi&eacute;n consiste en pelear para que nuestras particulares condiciones territoriales acaben entrando en la agenda. Las minas contaminar&aacute;n nuestros recursos h&iacute;dricos y acabar&aacute;n con las escasas reservas de agua que tenemos. Nuestro primer objetivo tendr&iacute;a que ser el de debatir sobre emisiones, sequ&iacute;as y estr&eacute;s h&iacute;drico, asumir que una econom&iacute;a &ldquo;clim&aacute;ticamente neutra&rdquo; no se va a alcanzar con pol&iacute;ticas (neo)extractivistas y reapropiarnos del agua como un bien com&uacute;n y/o p&uacute;blico. Deber&iacute;amos debatir, adem&aacute;s, sobre la externalizaci&oacute;n de los costes y la gesti&oacute;n de los desechos.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que los residuos de las explotaciones mineras queden enterrados antes de acabar con las emisiones en 2050 en los mismos lugares en los que se encontraron, convertidos ya en simples e in&uacute;tiles vertederos. El boom especulativo es siempre cortoplacista y deja tras de s&iacute; un c&uacute;mulo de basura que no suele gestionarse bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica nos habla, adem&aacute;s, de colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada, obviando que el sector privado en estos casos est&aacute; controlado, fundamentalmente, por agresivas multinacionales, lo que no es un dato menor. Gracias a sus lobbies, su diplomacia econ&oacute;mica y sus puertas giratorias, estos gigantes econ&oacute;micos se benefician de una legislaci&oacute;n privatizadora que liberaliza los suelos y mercados, se aprovechan de una publicidad que identifica sus beneficios econ&oacute;micos con el bienestar de todos y de una arquitectura jur&iacute;dica que les garantiza una impunidad pr&aacute;cticamente total. Con los Tratados de inversi&oacute;n, una multinacional puede arruinar por completo no ya a un gobierno auton&oacute;mico, sino a todo un Estado. Los tribunales de arbitraje les ofrecen un marco id&oacute;neo para liderar multitud de denuncias judiciales en el momento en que ven peligrar sus beneficios y tambi&eacute;n para eludir sus responsabilidades. No hay presupuesto p&uacute;blico que pueda saciar la codicia de un capital opaco, difuso, sin arraigo y completamente descontrolado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n verde y digital podr&iacute;a estar muy bien si la pag&aacute;ramos entre todos. Si fuera justa y ajustada a los l&iacute;mites del planeta que, salvo terraplanismo, est&aacute;n bastante claros. Pero genera serias dudas cuando exige sustituir minas de carb&oacute;n por minas de litio o campos f&eacute;rtiles por megaparques solares y e&oacute;licos; convertir unos territorios en las nuevas colonias de otros, fragmentando el mapa europeo;&nbsp; sacrificar la vida y la salud de los m&aacute;s pobres para incrementar las ganancias de grandes especuladores; eliminar las exigencias ambientales para favorecer, parad&oacute;jicamente, al medio ambiente, como si la voracidad y la velocidad pudieran ser sostenibles; estresar a&uacute;n m&aacute;s a las zonas despobladas para acaparar tierras agr&iacute;colas echando a la gente que quede, como si esto fuera la conquista del Oeste. En 1966, el emblem&aacute;tico ensayo de Kenneth Boulding 'La econom&iacute;a de la nave espacial Tierra' defini&oacute; el extractivismo como la &ldquo;econom&iacute;a del cowboy&rdquo;, &ldquo;siendo el cowboy s&iacute;mbolo de las ilimitadas llanuras y de un comportamiento temerario, explotador, rom&aacute;ntico y violento&rdquo;. Poco m&aacute;s se puede a&ntilde;adir.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de estos a&ntilde;os, la transici&oacute;n verde y digital en Extremadura se ha venido traduciendo en megaminer&iacute;a, macro miner&iacute;a de litio, macro ciudad del ocio, macro azucarera, macrofotovoltaicas, megarregad&iacute;os, cultivos intensivos, megaf&aacute;bricas de residuos t&oacute;xicos industriales o gigantes vertederos. Por lo general, ha favorecido a una &ldquo;&eacute;lite extractiva&rdquo; que se ha apropiado de nuestros recursos para procesarlos fuera. Tener recursos puede acabar siendo una maldici&oacute;n para seg&uacute;n qu&eacute; regiones. Paradojas de la pobreza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alar en el mapa las &ldquo;zonas de sacrificio&rdquo; que se quieren destinar a extraer minerales y excretar residuos, para favorecer a otras zonas dedicadas solo a la producci&oacute;n y el consumo, perpet&uacute;a la injusticia social e hist&oacute;rica que alimenta el descontento y la ira. No es extra&ntilde;o que la invisibilizaci&oacute;n del sector primario, el desprecio por sus saberes y el desmantelamiento de sus precarias estructuras vitales, acabe haciendo del campo un lugar de resistencias p&eacute;treas y propensiones revanchistas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/furor-minero-objetivo-extremadura_129_12127799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Mar 2025 21:18:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Furor minero. Objetivo: Extremadura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 8M de los ultras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/8m-ultras_129_12107230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7de35c2-696d-4606-a2f5-56b7a6b475f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112880.jpg" width="1439" height="810" alt="El 8M de los ultras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos han colado una narración épico-narrativa de lo que somos las mujeres o deberíamos volver a ser. Y, lamentablemente, eso no se combate con una agenda puramente reactiva, eslóganes repetidos, frases manidas, insultos y descalificaciones</p></div><p class="article-text">
        La extrema derecha lidera una revoluci&oacute;n conformista que sabe vehicular la rabia y el resentimiento de quienes se consideran perdedores y tambi&eacute;n el miedo de quienes tienen algo que perder. Pero su mayor &eacute;xito no reside en movilizar esas emociones negativas sino en recuperar un cierto imaginario de lo com&uacute;n, restaurar un mundo perdido, un orden natural hoy subvertido y adulterado; volver a aquel refugio perdido que fue la fuente de nuestra felicidad. Y ese refugio es, sobre todo, el que representa la c&eacute;lula indisoluble de la familia patriarcal. Las derechas han entendido bien que hoy triunfa la filosof&iacute;a de la intemperie y que la madre convencional puede volver a ser el amortiguador de los cambios y el sistema de control. La maternidad entendida como una instituci&oacute;n desde la que asegurar el uso represivo de nuestros enclaves seguros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquiera de sus versiones, la apelaci&oacute;n de las derechas a las pol&iacute;ticas familistas y natalistas se conecta, estructuralmente, con presupuestos tradicionalistas, punitivistas, excluyentes, racistas, nacionalistas y elitistas. O sea, la madre, con may&uacute;sculas, es el eje alrededor del cual gira la totalidad de su programa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres est&aacute;n llamadas a asegurar la alianza con las iglesias, las tradiciones y las costumbres, funcionando como el brazo armado de una moral puritana. En Espa&ntilde;a, Vox ha liderado la lucha contra la educaci&oacute;n sexo-afectiva, la apuesta por la educaci&oacute;n religiosa y la criminalizaci&oacute;n de la diversidad sexual o la llamada &ldquo;ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo;, una &ldquo;ideolog&iacute;a negativa&rdquo; porque, como dice Segato, desobedece el mandato de la masculinidad, desestabilizando y fracturando lo que siempre estuvo unido. El negacionismo no afecta a la violencia contra las mujeres, en general, sino, sobre todo, a la que sucede en el entorno familiar. Se niega la violencia de g&eacute;nero y la violencia vicaria, pero se asume la criminalizaci&oacute;n de los for&aacute;neos como manadas peligrosas que han entrado en el pa&iacute;s gracias a la excesiva laxitud de la legislaci&oacute;n migratoria. La violencia tiene su origen en &ldquo;los flujos migratorios incontrolados&rdquo; y son los extranjeros los que cometen la mayor parte de los feminicidios y las violaciones. Para ellos se piden deportaciones masivas, centros de internamientos y cadena perpetua. La violencia que se&ntilde;ala a la pareja o la expareja como posible agresora, uno de los campos de batalla del feminismo, afecta la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la familia heteronormativa, y eso no gusta a los ultras. M&aacute;s que mis&oacute;ginos, son antifeministas.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo representa la no-familia, un proceso que estimula la des-vinculaci&oacute;n de las esencias familiares (o patrias), la masculinizaci&oacute;n de las mujeres, la usurpaci&oacute;n por parte de ellas de los roles tradicionalmente adjudicados a ellos, el fin de los estereotipos de &ldquo;g&eacute;nero&rdquo;. Por eso, la del &ldquo;g&eacute;nero&rdquo; es una &ldquo;ideolog&iacute;a&rdquo; que oculta y tergiversa la verdad, lo que realmente somos. Lo que somos biol&oacute;gica y socialmente. Altera la &ldquo;naturaleza&rdquo; del ser mujer que pasa por la identificaci&oacute;n acr&iacute;tica entre el ser anat&oacute;mico, social y jur&iacute;dico, definido seg&uacute;n ese orden. No se trata de lo que una quiera o necesite ser, sino de lo que una es y debe ser, considerando aqu&iacute; que el ser y el deber ser no pueden diferenciarse conceptualmente. El ser es esencia (naturaleza) y permanencia (estabilidad social e hist&oacute;rica) y todo lo que es, debe ser y seguir siendo. As&iacute; de f&aacute;cil. El antifeminismo (como buena parte de lo que la extrema derecha plantea) se mueve en ese marco naturalista y preilustrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, de aqu&iacute; se deriva la negaci&oacute;n de la &ldquo;libertad&rdquo; vinculada al &ldquo;deseo&rdquo;, al &ldquo;querer&rdquo;, entendida como &ldquo;libertinaje&rdquo;, aunque no solo. Se niega tambi&eacute;n la &ldquo;libertad&rdquo; entendida como &ldquo;autodeterminaci&oacute;n&rdquo;, esto es, como un proceso de emancipaci&oacute;n del mundo de la &ldquo;necesidad&rdquo;. Seg&uacute;n los c&aacute;nones de la extrema derecha, el feminismo es una forma de dominaci&oacute;n que crea (inventa) necesidades donde no las hay y, por tal raz&oacute;n, puede ser tan alienante como el machismo.&nbsp; Somete a las mujeres porque las desaliena de la familia para alienarlas al mercado, gener&aacute;ndoles problemas de identidad, desarraigo, soledad e infelicidad, y generando, adem&aacute;s, un ej&eacute;rcito de hombres agraviados y encolerizados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, como es obvio, las opciones sexuales no pueden elegirse y el binarismo es obligado. El binarismo no es solo que las mujeres y los hombres, son, con may&uacute;sculas, distintos, sino que los segundos dominan, han dominado y dominar&aacute;n siempre sobre las primeras, en todos los &oacute;rdenes de la vida, excepto en el hogar, donde a las mujeres se les ha premiado con el rol social y pol&iacute;ticamente m&aacute;s relevante: el de &ldquo;ser&rdquo; madres y esposas. Dado que, por razones naturales, es lo &uacute;nico que ellas pueden ser, jugar ese papel es lo que las hace verdaderamente libres, es el &uacute;nico rol en el que est&aacute;n desalienadas y en el que pueden liderar como &ldquo;mujeres&rdquo;, independientemente de los varones. Cualquiera otra alternativa, es una renuncia a su libertad natural y no es, por tanto, emancipaci&oacute;n sino mercantilizaci&oacute;n; sujeci&oacute;n al reino de lo masculino, insatisfacci&oacute;n (dado que el ser no se consuma) y sometimiento al sistema de necesidades creadas socialmente por el poder del var&oacute;n. En fin, que cuando el feminismo anima a las mujeres a subvertir el &aacute;mbito dom&eacute;stico, lo que hace, en realidad, es esclavizarlas. El patriarcado no est&aacute; donde las feministas creen que est&aacute; sino justo en el lugar al que ellas se dirigen.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, la igualdad entre hombres y mujeres no solo no es posible, sino que no es deseable, como sucede tambi&eacute;n si hablamos de las diferentes razas, naciones o clases sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha es racista, xen&oacute;foba y clasista, entre otras cosas, porque se asume que la desigualdad es un dato y que siempre ha habido y habr&aacute; seres &ldquo;superiores&rdquo;, llamados por naturaleza, a dirigir al reba&ntilde;o. Y estos l&iacute;deres naturales son los hombres, los blancos, los ricos y los nuestros. &iquest;Por qu&eacute;? Porque la historia demuestra que son los que mejor lo han hecho. Su &eacute;xito social ratifica sus m&eacute;ritos, sus m&eacute;ritos ratifican sus virtudes, y sus virtudes confirman sus capacidades naturales. En el fondo de este argumento, late una concesi&oacute;n, sin paliativos, a las sociedades meritocr&aacute;ticas basadas, eso s&iacute;, no al estilo &ldquo;liberal&rdquo;, en los &eacute;xitos empresariales-mercantiles, sino al estilo &ldquo;conservador&rdquo;, en el mantenimiento impert&eacute;rrito de las esencias naturales-materiales (de lo que es y debe ser porque siempre ha sido).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, una vez m&aacute;s, son las madres las que garantizan esa esencializaci&oacute;n natural de las diferencias. A &ldquo;nuestras&rdquo; mujeres se las utiliza para paliar el d&eacute;ficit demogr&aacute;fico, pero, sobre todo, para asegurar la pureza racial y evitar la reposici&oacute;n a base de poblaci&oacute;n migrante (teor&iacute;a del gran reemplazo). De ah&iacute; que ahora quiera imponerse el <em>ius sanguini</em> sobre el <em>ius soli</em>, porque lo relevante es nacer de una madre concreta, ser uno de los nuestros, no el lugar en el que hayas nacido. El ser, sobre el estar, el convivir, la vecindad. La identidad p&eacute;trea de la sangre, el nosotros, sobre los v&iacute;nculos que hay &ldquo;entre&rdquo; nosotros, el cosmopolitismo o el multiculturalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa madre homog&eacute;nea y perfectamente identificable es la que garantiza tambi&eacute;n la estirpe que no es sino la clase social asentada sobre la propiedad privada y la herencia; la que acredita y conserva el lugar que la implacable rueda de la historia ha adjudicado a cada uno. El Estado aqu&iacute; solo puede ser Estado-naci&oacute;n y garantizar el orden natural a base de fuerza policial, judicial y militar. Las pol&iacute;ticas sociales se derivan a la gesti&oacute;n privada y a la familia convencional, convertida, de nuevo, en la &uacute;nica red segura para sostener la vida. La madre administra la vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Las derechas han asumido la racionalidad del miedo frente a la soledad, la fragmentaci&oacute;n y el vac&iacute;o, y no se han equivocado. Han entendido que necesitamos redes y v&iacute;nculos comunitarios, y han ofrecido sus propias respuestas: las iglesias, los nacionalismos excluyentes y el conservadurismo pol&iacute;tico. Nos han colado una narraci&oacute;n &eacute;pico-narrativa de lo que somos las mujeres o deber&iacute;amos volver a ser. Y, lamentablemente, eso no se combate con una agenda puramente reactiva, esl&oacute;ganes repetidos, frases manidas, insultos y descalificaciones. El feminismo ha perdido mucha musculatura en estos a&ntilde;os y hay demasiada divisi&oacute;n y desnudez para un momento tan cr&iacute;tico. Aunque tuvi&eacute;ramos las calles, las calles no bastan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/8m-ultras_129_12107230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Mar 2025 21:03:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 8M de los ultras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania y el signo de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alemania-signo-historia_129_12087782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5d584ce-803f-40e1-bd0b-1ef4c1435806_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania y el signo de la historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El SPD debería volver a sus raíces: ocuparse de la clase trabajadora y frenar el capital especulativo. Las izquierdas deberían integrar la disparidad de identidades proletarias fragmentadas y precarias que ha alumbrado un nuevo contexto postfordista en el que ya no existe un proletariado global en sentido orgánico</p></div><p class="article-text">
        El SPD ha ca&iacute;do en Alemania. Verdes y Liberales han seguido una suerte similar. El gobierno tricolor no ha funcionado. El resultado de AfD era una profec&iacute;a autocumplida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fracaso socialdem&oacute;crata ha sido, sin duda, lo m&aacute;s sonado este 23 de febrero y seguramente responde a un sinf&iacute;n de factores, estructurales algunos, coyunturales otros, a la desorientaci&oacute;n del partido y a las decisiones err&aacute;ticas Olaf Scholz, pero hay tambi&eacute;n un aire de fin de ciclo hist&oacute;rico frente al que el gobierno ha reaccionado con perplejidad e inmovilismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las previsiones de la Comisi&oacute;n Europea daban a Alemania p&eacute;simos resultados econ&oacute;micos a medio plazo. Las estrictas normas fiscales que se apresuraron a defender en Bruselas, para atar en corto a los pa&iacute;ses del sur, han sido, finalmente, las mismas que les han asfixiado. Incluso el jefe del Bundesbank, Joachim Nagel, pidi&oacute; hace unas semanas que se suavizara el freno de la deuda que Angela Merkel llev&oacute; a la Constituci&oacute;n para asegurar la austeridad. Este asunto sigue palpitando hoy sobre la mesa de negociaciones. El hundimiento de la industria automovil&iacute;stica y la factor&iacute;a china, que satisface ya su demanda interna, vinieron a hacer el resto. Las empresas alemanas est&aacute;n cayendo una detr&aacute;s de otra como un castillo de naipes. La crisis puede ser devastadora y se sumar&aacute; a la crisis energ&eacute;tica que sufre el pa&iacute;s desde la guerra de Ucrania. Si no se lidera ni el mercado de las plataformas tecnol&oacute;gicas ni las cadenas globales de producci&oacute;n, el futuro acaba siendo una aut&eacute;ntica pesadilla. Alemania acusar&aacute;, especialmente, los aranceles de Donald Trump y, adem&aacute;s, la gesti&oacute;n de la OTAN por parte de EEUU les obligar&aacute; a derivar parte de sus recursos a la pol&iacute;tica de defensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la socialdemocracia alemana no ha sabido responder a este panorama tan apocal&iacute;ptico y es posible que, a futuro, ni siquiera est&eacute; en condiciones de hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la alternativa socialdem&oacute;crata le ha pasado factura el advenimiento de una sociedad postindustrial en la que se ha roto el pacto que exist&iacute;a entre el reformismo socialista de extracci&oacute;n burguesa y un mundo obrero en retroceso, sometido cada vez m&aacute;s a relaciones laborales temporales y fr&aacute;giles. En la econom&iacute;a pol&iacute;tica de la inseguridad son los trabajadores industriales o <em>blue collars</em> los que padecen las crisis. Parcialmente sustituidos por contingentes de inmigrantes (a los que no se duda en demonizar), se ven obligados a elegir entre sufrir un elevado desempleo o ser pobres con &ldquo;trabajo&rdquo;. En este contexto, es en el que triunfa el discurso neofascista de la &ldquo;reemigraci&oacute;n&rdquo; y en el que un 80% de la poblaci&oacute;n entiende que debe haber alguna correcci&oacute;n del modelo de acogida. La antigua RDA se entrega en cuerpo y alma a Alternativa por Alemania, despu&eacute;s de una reunificaci&oacute;n que no estuvo a la altura de las expectativas y que se tradujo en marginaci&oacute;n, frustraci&oacute;n y falta de autoestima. Los j&oacute;venes votan a los ultras borrando el pasado nazi que no han vivido y convencidos de que se les ha robado el futuro. El pesimismo y las emociones tristes siempre mueven resortes excluyentes y regresivos bajo modelos autocr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que en la fase postindustrial del capitalismo financiarizado y cognitivo, la socialdemocracia ha perdido parte de su base social, entre otras cosas, porque la posici&oacute;n laboral ha dejado de ser causa de pertenencia para ser causa de desigualdad y jerarquizaci&oacute;n social, y se ha debilitado el discurso de las necesidades materiales y del pleno empleo que movilizaba al sector obrero. Los trabajadores industriales no gozan de estabilidad, ni de continuidad biogr&aacute;fica; nada es seguro ni a largo plazo para ellos. Y esta inseguridad, que ya es end&eacute;mica, resulta electoralmente rentable para las derechas que encuentran en el nacionalismo, la xenofobia y el proteccionismo una expresi&oacute;n de pertenencia alternativa. Las apelaciones a determinados valores tradicionales como elementos de identidad comunitaria, rescatan un elemento emocional para la pol&iacute;tica que permite reforzar los v&iacute;nculos y el sentimiento de inclusi&oacute;n. Y uno de los mayores obst&aacute;culos que afronta cierta socialdemocracia es el de no ser capaz de movilizar emoci&oacute;n alguna en una situaci&oacute;n evidente de fragmentaci&oacute;n social. La opci&oacute;n descafeinada por una mera gesti&oacute;n t&eacute;cnica del neoliberalismo, por el centrismo ideol&oacute;gico o la mentalidad <em>business friendly</em>, no resulta una opci&oacute;n electoralmente atractiva cuando las mayor&iacute;as tienen poco que perder.
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n, entre otras, el SPD deber&iacute;a volver a sus ra&iacute;ces: ocuparse de la clase trabajadora y frenar el capital especulativo. Las izquierdas deber&iacute;an integrar la disparidad de identidades proletarias fragmentadas y precarias que ha alumbrado un nuevo contexto postfordista en el que ya no existe un proletariado global en sentido org&aacute;nico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, combinar semejante horizonte con el que prefigura la CDU en Alemania se antoja, cuando menos, dif&iacute;cil. La CDU pretende superar el<em> impasse</em> con m&aacute;s pol&iacute;tica migratoria, represi&oacute;n y control de fronteras, bajada de impuestos, menos gasto social y retroceso ambiental. Merz fue directivo&nbsp;del fondo de inversi&oacute;n estadounidense BlackRock, es un millonario de tendencias conservadoras que podr&iacute;a propiciar, m&aacute;s o menos conscientemente, un marco favorable para la AfD. De momento, ya sabe que violar el cord&oacute;n sanitario no acarrea consecuencias tan graves y que puede permitirse romper algunos tab&uacute;es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que el gobierno de Alemania est&eacute; hoy en manos de la posible coalici&oacute;n de dos fuerzas que deber&iacute;an ser tendencialmente contradictorias se ha visto como una salida airosa que nos permite respirar, pero no hay que olvidar que es Friedrich Merz quien tiene las riendas y que la ingenier&iacute;a tiene sus l&iacute;mites en pol&iacute;tica. Si las izquierdas no toman nota, con semejante experimento, no ser&aacute; f&aacute;cil frenar la implacable aniquilaci&oacute;n que encabalgan las derechas en toda Europa. Si el SPD se convierte un mero comparsa de las propuestas democristianas este par&eacute;ntesis ser&aacute; el de una oportunidad perdida. Apenas queda tiempo para cambiar el signo de la historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alemania-signo-historia_129_12087782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2025 21:56:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alemania y el signo de la historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones Alemania,Olaf Scholz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Estado soy yo. El Leviatán norteamericano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/leviatan-norteamericano_129_12068256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f09133f-96f2-481f-b690-4cd13ef42cf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Estado soy yo. El Leviatán norteamericano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las excentricidades del dúo 'Trusk' conectan con las propuestas neoconservadoras de toda la vida según las cuales la democracia tiene que reducirse a una mera elección entre las propuestas técnicas que elaboran las élites económicas</p></div><p class="article-text">
        El d&uacute;o Trump-Musk ha ofrecido una entrevista en la que reitera, con una sola voz, su plan de recortes para sacar a EEUU del d&eacute;ficit y el riesgo de bancarrota. El d&eacute;ficit est&aacute; causado, en parte, por la rebaja de impuestos que Trump impuls&oacute; para favorecer a las rentas altas y por los incrementos de deuda p&uacute;blica que Trump tambi&eacute;n alent&oacute;. Ahora, con los aranceles y las rebajas fiscales, es muy probable que esos intereses suban, pero nada de esto es importante&hellip; lo importante no es la l&oacute;gica del dato sino la del relato. El objetivo es culpar a la Administraci&oacute;n de todos los males que en el mundo han sido y la tarea ha comenzado con una oferta masiva de bajas incentivadas y el despido de miles de trabajadores p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la burocracia se opone a la voluntad del pueblo e impide que el presidente ponga en pr&aacute;ctica lo que el pueblo quiere, entonces vivimos en una burocracia y no en una democracia&rdquo;. Con esta frase tan lapidaria como absurda se ha despachado el amigo Elon para explicar el modo en que va a acabar con el desperdicio, el fraude y el abuso en la Administraci&oacute;n estadounidense, sin necesidad de ofrecer ninguna prueba de tal nivel de deterioro. Su sola palabra es suficiente. &ldquo;Ladrillo a ladrillo, d&oacute;lar a d&oacute;lar, centavo a centavo, el pueblo estadounidense est&aacute; recuperando su pa&iacute;s de las garras de una burocracia fuera de control&rdquo;. Lo dice en el nombre sagrado del pueblo, un tecnomagnate elegido a dedo que dispone a su gusto de un Departamento dise&ntilde;ado a su medida. Lo dice sabiendo, adem&aacute;s, que la lucha contra la burocracia no se traduce en m&aacute;s democracia ni, por supuesto, en mayores dosis de autogesti&oacute;n popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ali&ntilde;o que acompa&ntilde;a a esta homil&iacute;a es el que proporciona la demonizaci&oacute;n de los funcionarios, a la saz&oacute;n, corruptos, ineficientes e in&uacute;tiles que se han hecho de oro poniendo obst&aacute;culos al progreso. Musk lleg&oacute; a decir que cobraban pensiones hasta despu&eacute;s de muertos, que prolongaban artificialmente sus contratos o que gestionaban sus jubilaciones de manera arcaica e irregular. Los supuestos 50 millones de d&oacute;lares en condones que algunos de esos funcionarios iban a enviar a Ham&aacute;s fueron una muestra premonitoria de su ilimitado delirio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso era el de eliminar al 95% de los empleados de la agencia de ayuda exterior, donde se engloba la USAID, la ayuda al desarrollo, aunque su presupuesto federal se sit&uacute;a entre el 0,7% y el 1,4% del total. Seg&uacute;n Musk, la &ldquo;USAID es un nido de v&iacute;boras de marxistas radicales de izquierdas que odian Am&eacute;rica&rdquo;, b&aacute;sicamente, &ldquo;una organizaci&oacute;n criminal&rdquo;. De momento, los jueces han logrado frenar esta ofensiva y han conseguido impedir tambi&eacute;n la congelaci&oacute;n de los pr&eacute;stamos, ayudas y subvenciones a los Estados y organizaciones no gubernamentales, pero la lucha contin&uacute;a. El siguiente objetivo es el de minar el Departamento de Educaci&oacute;n, el Pent&aacute;gono y el Departamento de Salud. Trump destituy&oacute; ya a la mayor&iacute;a de los inspectores que supervisan a la Administraci&oacute;n, despidi&oacute; a los fiscales y empleados del Departamento de Justicia que lo investigaron y suspendi&oacute; de empleo a los funcionarios de &aacute;reas previamente vaciadas, incluidas las de diversidad, igualdad e inclusi&oacute;n. Parece que la fiesta se promete larga.
    </p><p class="article-text">
        El mantra que acompa&ntilde;a semejante desmantelamiento es un cl&aacute;sico de todos los tiempos: el Gobierno es demasiado grande. Hace demasiadas cosas y no hace casi nada bien. El gobierno dificulta, parad&oacute;jicamente, la gobernabilidad. Solo se puede gobernar sin gobierno.
    </p><p class="article-text">
        De manera que lo que promet&iacute;a ser novedoso finalmente no lo es. Las excentricidades del d&uacute;o <em>Trusk</em> conectan con las propuestas neoconservadoras de toda la vida seg&uacute;n las cuales la democracia tiene que reducirse a una mera elecci&oacute;n entre las propuestas t&eacute;cnicas que elaboran las &eacute;lites econ&oacute;micas. El discurso de la sobrecarga estatal y el de la ingobernabilidad exige acabar con las demandas &ldquo;insaciables&rdquo; de ciertos colectivos y erradicar los conflictos que protagonizan ecologistas, feministas, minor&iacute;as &eacute;tnicas, regionalistas y estudiantes, aunque, curiosamente, esos conflictos son m&aacute;s expresivos e identitarios, que estrictamente instrumentales. Es decir, aunque la mayor parte de estas reivindicaciones no suponen un nuevo impulso al gasto p&uacute;blico de transferencias y servicios sociales, sino que exigen, m&aacute;s bien, pol&iacute;ticas simb&oacute;licas y culturales. La cantinela es, en todo caso, que el aumento constante de demandas suscita un incremento de la presi&oacute;n fiscal y un descenso de beneficios empresariales, con la consiguiente ca&iacute;da, dicen, de la capacidad de contribuci&oacute;n financiera. Como si fuera cre&iacute;ble todav&iacute;a que existe una relaci&oacute;n directa entre la bajada de impuestos a los ricos y la creaci&oacute;n de riqueza y empleo.
    </p><p class="article-text">
        El d&uacute;o <em>Trusk</em> quiere acabar con la inflaci&oacute;n de reclamaciones colectivas, la sobre-regulaci&oacute;n, la sobre-burocratizaci&oacute;n y la sobre-igualaci&oacute;n, por tratarse de t&oacute;picos pol&iacute;ticos que tienden a ahogar el incentivo y la iniciativa de las actividades del mercado libre. Lo que no se entiende es que una supuesta crisis econ&oacute;mica pueda solucionarse con la tesis del &ldquo;no gobierno&rdquo; que ellos mismos proponen. En fin, la cl&aacute;sica tensi&oacute;n que existe entre el capitalismo y la democracia se resuelve, sin ning&uacute;n rubor, en favor del primero, pero no por razones econ&oacute;micas sino puramente ideol&oacute;gicas y oportunistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el c&iacute;rculo se cierra con una idea muy sencilla. La apuesta radical por el tecnocapitalismo exige torpedear la credibilidad del Estado para sustituirlo por una figura c&oacute;moda para las &eacute;lites dominantes y comod&iacute;n del gran capital; una especie de <em>Leviat&aacute;n </em>individualizado y autoritario que lo ponga todo al servicio de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica y de un progreso tan reaccionario como elitista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que cuando el darwinismo social es el <em>desider&aacute;tum</em> sobra la Administraci&oacute;n, los funcionarios y el sector p&uacute;blico. Sobramos todos, en realidad. Lo &uacute;nico que se requiere es un poder centralizado y fuerte que garantice con rigor el buen funcionamiento de los juegos del hambre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/leviatan-norteamericano_129_12068256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Feb 2025 21:39:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Estado soy yo. El Leviatán norteamericano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tributar por el Salario Mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tributar-salario-minimo_129_12049512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f562a2-38c2-4fe2-8da1-604133b8593e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tributar por el Salario Mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá la clave no radique tanto en la tributación a Hacienda por parte de las rentas más bajas cuanto en hacer compatible esa tributación con un SMI que garantice el 60% del salario medio neto</p></div><p class="article-text">
        Un incremento del 61% en el SMI es absolutamente hist&oacute;rico. Sin embargo, comunicativamente, esa victoria se ha convertido en un conflicto interno y en una posible derrota parlamentaria del Partido Socialista. Una gesti&oacute;n medi&aacute;tica que ha subrayado en exceso las diferencias en el gobierno de coalici&oacute;n y que viene precedida del reciente enfrentamiento entre Yolanda D&iacute;az y Carlos Cuerpo a cuento de la reducci&oacute;n de la jornada laboral. El PSOE le ha regalado una baza a los populares que nunca estuvieron a favor de la subida del SMI pero que, curiosamente, hoy se han apresurado a presentar una proposici&oacute;n de ley para que no se pague el IRPF.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular siempre se abon&oacute; al bulo seg&uacute;n el cual una subida del salario se traduc&iacute;a autom&aacute;ticamente en un freno a las contrataciones, algo que ha resultado ser radicalmente falso. Desde los 736 euros brutos al mes de 2018 a los 1.184 actuales, en Espa&ntilde;a ha aumentado el n&uacute;mero de trabajadores y ha disminuido el de parados. La ratio de desempleo es menor que hace seis a&ntilde;os y no parece haber relato que pueda matar ese dato. Ese bulo lo han alentado tambi&eacute;n las patronales que solo respaldaban un incremento del 3% si se contemplaban bonificaciones para el sector agr&iacute;cola y se revisaban las contratas p&uacute;blicas. Una propuesta insostenible situada fuera de la realidad laboral de este pa&iacute;s y de buena parte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, sin embargo, gracias, en parte, a la falta de di&aacute;logo y de respeto entre los socios de gobierno, una mala concepci&oacute;n del <em>branding</em>, la exhibici&oacute;n de las disputas y la espectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, esas mismas derechas pueden recurrir tranquilamente a las consabidas consignas populistas seg&uacute;n las cuales es el gobierno progresista el que sube los impuestos a los pobres y apoyar, as&iacute;, un movimiento anti-impuestos que se orienta a jibarizar el Estado social. Una cultura fiscal que desmantela los servicios p&uacute;blicos de los que dependen, precisamente, quienes menos tienen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, m&aacute;s all&aacute; del mayor o menor &eacute;xito de estos relatos, l&oacute;gicamente, resulta chocante que sean los m&aacute;s vulnerables los que vean reducida su capacidad adquisitiva cuando es esa capacidad la que se pretende aumentar con el SMI (aunque la tributaci&oacute;n afecte solo a un 20% de sus perceptores). Evidentemente, si se hubiera subido ese salario en un porcentaje mayor (en lugar de en un 4,4%), tal como ped&iacute;an los sindicatos, se hubiera amortiguado adecuadamente el impacto de la obligaci&oacute;n tributaria. Pero ya es tarde para eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora se ha decidido no tocar el m&iacute;nimo exento por una necesidad recaudatoria a la que no puede connotarse negativamente (ya tenemos suficientes problemas de evasi&oacute;n fiscal). Lo que resulta sorprendente es que, finalmente, sean quienes menos tienen los que m&aacute;s tributen. Se da la paradoja de que los 1.500 millones, aproximadamente, que Hacienda pretende recaudar con esa medida son los mismos que se perdonan a las el&eacute;ctricas. Y con este panorama, es dif&iacute;cil hablar seriamente de justicia fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, la pregunta sigue siendo si en este momento las rentas bajas deben o no hacer la declaraci&oacute;n de la renta y si se puede mantener un m&iacute;nimo exento a perpetuidad considerando que eso facilitar&iacute;a tambi&eacute;n la exoneraci&oacute;n fiscal a las rentas m&aacute;s altas que dejar&iacute;an de tributar por esa misma cantidad (en este momento, los primeros 16.500 euros).
    </p><p class="article-text">
        Las rentas m&aacute;s bajas pagaron en Espa&ntilde;a un 6,7% en impuestos en el a&ntilde;o 2023, mientras la media comunitaria se situaba en un 19%. Nuestra presi&oacute;n fiscal sigue estando por debajo de la europea y tenemos un sistema impositivo escasamente redistributivo. El SMI tributa en la mayor parte de los pa&iacute;ses de nuestro entorno y eso facilita tambi&eacute;n la transparencia y el control por parte de la Agencia Tributaria. Una informaci&oacute;n fiscal transparente garantiza, adem&aacute;s, la buena ejecuci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de renta y el acceso a las ayudas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De manera que, visto as&iacute;, quiz&aacute; la clave no radique tanto en la tributaci&oacute;n a Hacienda por parte de las rentas m&aacute;s bajas cuanto en hacer compatible esa tributaci&oacute;n con un SMI que garantice el 60% del salario medio neto y en asegurarse de que el leg&iacute;timo af&aacute;n recaudatorio y la lucha contra la opacidad se perciba sobre todo en las rentas del capital y no solo en las del trabajo. No basta con hacer incisiones parciales, m&aacute;s o menos t&aacute;cticas, en el sistema fiscal. A estas alturas, est&aacute; claro que urge abordar una reforma que sea hol&iacute;stica e integral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tributar-salario-minimo_129_12049512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Feb 2025 20:58:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tributar por el Salario Mínimo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El “reino de la libertad” exige trabajar menos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reino-libertad-exige-trabajar_129_12030118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85201bbe-2cca-4eb5-b321-c06b4e6dd167_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El “reino de la libertad” exige trabajar menos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para que el trabajo no sea alienante sino una fuente de emancipación hay que trabajar menos. Un trabajo placentero es central para mejorar las condiciones de vida personales, fortalecer las instituciones públicas, proteger los bienes comunes y facilitar la cohesión social</p></div><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de la jornada laboral es claramente beneficiosa para los trabajadores precarizados y para las mujeres (que trabajan mayoritariamente a tiempo parcial) y su puesta marcha garantiza, adem&aacute;s, el trato laboral igualitario que no puede faltar en un Estado social.
    </p><p class="article-text">
        Hoy afecta a 12 millones de trabajadores porque el resto ya la tiene establecida mediante convenio, de manera que, de momento, no todos trabajamos lo mismo. La sentencia del Tribunal Constitucional (1990) sobre la reducci&oacute;n de 1983 aval&oacute; la reducci&oacute;n de jornada a 40 horas semanales subrayando, precisamente, que no aplicarla de manera uniforme podr&iacute;a violar el principio de igualdad, aparte del art&iacute;culo 40.2 de la Constituci&oacute;n que garantiza el descanso para todos. Tambi&eacute;n entonces la patronal la ve&iacute;a como una vulneraci&oacute;n de la libertad de negociaci&oacute;n colectiva o la seguridad jur&iacute;dica de los convenios preexistentes, pero el PSOE la sac&oacute; adelante gracias a una mayor&iacute;a absoluta que no depend&iacute;a, como ahora, ni de un Partido Popular err&aacute;tico ni de los canjes oportunistas del se&ntilde;or Puigdemont. La propuesta actual a&uacute;n no cuenta con el apoyo parlamentario que necesita y es probable que quede finalmente alterada, pero, con todo, es un paso esencial en la lucha de los trabajadores que ya se ha producido en buena parte de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de Eurostat revelan que el n&uacute;mero medio de horas semanales habituales de trabajo en los 20 pa&iacute;ses de la zona euro a partir de 2023 era ya de 36,6. Francia introdujo el sistema de semana laboral de 35 horas de forma obligatoria, por ley, aunque con incentivos p&uacute;blicos. Pa&iacute;ses Bajos han avanzado hacia una semana laboral de cuatro d&iacute;as a trav&eacute;s de iniciativas individuales y con una poda salarial que en Espa&ntilde;a no se producir&aacute;. A la jornada de cuatro d&iacute;as se encamina tambi&eacute;n Polonia, B&eacute;lgica, Reino Unido o Portugal, con sus particularidades, y considerando que en algunos lugares las horas trabajadas podr&iacute;an ser, finalmente, las mismas.
    </p><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n tiene que venir acompa&ntilde;ada, como es l&oacute;gico, de un registro de jornada que tiene que digitalizarse y controlarse. El INE detecta que m&aacute;s de 1 mill&oacute;n de personas asalariadas a jornada completa trabaja habitualmente m&aacute;s horas de las que tiene pactadas, sin que esas horas se paguen ni se coticen. Dentro de ese mill&oacute;n de asalariados, hay 636 mil personas con una jornada de 40 horas que trabajan de forma habitual un n&uacute;mero mayor de horas. Ese trabajo no pagado genera un valor a&ntilde;adido del que se apropian &iacute;ntegramente los empleadores y se traduce en menores ingresos p&uacute;blicos. Con las horas extra no pagadas en Espa&ntilde;a se podr&iacute;an crear 70 mil empleos a jornada completa.
    </p><p class="article-text">
        Cuando terminan esas jornadas maratonianas, a esos trabajadores no se les suele respetar el derecho a la desconexi&oacute;n digital. Las transformaciones tecnol&oacute;gicas empiezan a servir para camuflar nuevas formas de explotaci&oacute;n&hellip; horarios imposibles, casas convertidas en f&aacute;bricas, presi&oacute;n continua, estr&eacute;s y ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la desconexi&oacute;n se regula en Espa&ntilde;a vinculado al derecho a la intimidad y se protege como un elemento potenciador de la conciliaci&oacute;n de la vida laboral y personal. Se configura como un derecho individual del que el trabajador puede disponer y, en ciertos supuestos, puede quedar invalidado por un pacto de disponibilidad o de guardia. Su modalidad var&iacute;a seg&uacute;n la realidad empresarial y la relaci&oacute;n laboral en concreto. Ahora, todo eso puede cambiar. En la propuesta del gobierno, se ampl&iacute;a el derecho a la desconexi&oacute;n digital para impedir que las empresas contacten a los empleados fuera de su horario y esos empleados no pueden renunciar al ejercicio de ese derecho por ninguna v&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, nos hemos colocado a la cabeza de Europa. A pesar de los notables avances que se han apreciado en Francia, B&eacute;lgica y, sobre todo, en Portugal, en la Uni&oacute;n Europea no se ha llegado a regular espec&iacute;ficamente el derecho a la desconexi&oacute;n (aunque se supone que est&aacute; amparado con car&aacute;cter general por la Directiva de tiempo de trabajo). Hubo un iniciativa del Parlamento Europeo que ped&iacute;a una directiva que lo regulase (2021) y la Comisi&oacute;n (Schmit) se comprometi&oacute; a legislar la cuesti&oacute;n (2023), llegando a lanzar un proceso de consulta a los agentes sociales (2024), pero no hay inter&eacute;s en fomentar la desconexi&oacute;n digital. De hecho, ni siquiera se mencion&oacute; cuando se abord&oacute; el trabajo en plataformas digitales, donde los trabajadores funcionan seg&uacute;n la demanda que les llega a trav&eacute;s de su m&oacute;vil. Adem&aacute;s, en la regulaci&oacute;n general de la UE se vincula el derecho a la desconexi&oacute;n con el tiempo de trabajo (es decir, con el descanso) y eso no acaba de reflejar la problem&aacute;tica que acarrea la hiperconectividad en t&eacute;rminos de seguridad y salud en el trabajo. Hay que tener presente, como nos recuerda el laboralista Paco Trillo, que el estr&eacute;s laboral, la tecnofatiga y la tecnoadicci&oacute;n se relacionan con la necesidad incontrolable de utilizar las TICs y desencadenan episodios obsesivo-compulsivos.
    </p><p class="article-text">
        Para que el trabajo no sea alienante sino una fuente de emancipaci&oacute;n hay que trabajar menos. Un trabajo placentero es central para mejorar las condiciones de vida personales, fortalecer las instituciones p&uacute;blicas, proteger los bienes comunes y facilitar la cohesi&oacute;n social. Aunque no logremos cambiar el sistema productivo por la v&iacute;a de la negociaci&oacute;n laboral, es evidente que garantizar el derecho al empleo, la reducci&oacute;n masiva de la jornada, un buen salario y la gratuidad de servicios sociales, es una apuesta que merece la pena en t&eacute;rminos humanos, sociales y productivos porque la productividad tampoco se consigue con jornadas m&aacute;s largas. Como nos dijo Marx en <em>El Capital</em>, si queremos alcanzar el &ldquo;reino de la libertad&rdquo; hay que transformar los principios de funcionamiento del mercado laboral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reino-libertad-exige-trabajar_129_12030118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2025 22:09:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El “reino de la libertad” exige trabajar menos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decreto ómnibus. Todo sale]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decreto-omnibus-sale_129_12004316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79cfaa45-d2a9-4674-8749-20b72c631b4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Decreto ómnibus. Todo sale"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo sale, pero se quedan pelos en la gatera. Justo cuando la economía crece, el paro baja y hay un amplio escudo social, no podemos permitirnos que la gente deje de creer en la política. Hoy hay más cinismo, más nihilismo y más conservadurismo que ayer</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que Junts quiere marcarle el paso al Gobierno. Puigdemont, en particular. El objetivo es mostrar musculatura irrumpiendo en el Consejo de Ministros desde su exilio, aunque se trate de una musculatura relativa que, hasta el momento, tiene, sobre todo, efectos retardatarios y simb&oacute;licos. Junts solo gobierna en un Ayuntamiento y en la Diputaci&oacute;n de Barcelona. Su &uacute;nica fuerza se reduce a siete votos parlamentarios a los que quieren sacarle todo el rendimiento. En la negociaci&oacute;n del Decreto han conseguido una victoria p&iacute;rrica que se traduce, b&aacute;sicamente, en convertir el Congreso en un teatro, inflamar las redes sociales, alentar titulares y fomentar la autosatisfacci&oacute;n de sus seguidores m&aacute;s frustrados. Pol&iacute;tica espect&aacute;culo y comp&aacute;s de espera. Tensar, pero no ahogar. Una proposici&oacute;n no de ley para debatir una cuesti&oacute;n de confianza y demostrar lo que ya se sabe, lo que saben todas y cada una de las formaciones pol&iacute;ticas que apoyan al gobierno: que sus votos cuentan. En el caso de Junts, es obvio que tambi&eacute;n descuentan, aunque me temo que esta vez se han pasado con el tacticismo: con el futuro de los jubilados no se juega (buena parte de su propio electorado).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; claro que el PSOE tiene que negociar con m&aacute;s seriedad, humildad y discreci&oacute;n. Dadas las circunstancias, colar hasta 80 propuestas en un formato de todo o nada no es la mejor manera. Aunque es inevitable pensar que, sea como fuere, los independentistas utilizar&aacute;n cualquier negociaci&oacute;n para avanzar en sus pr&aacute;cticas onanistas, hay que ponerle freno tanto al dramatismo como al triunfalismo. Si se percibe en exceso la dependencia, m&aacute;s o menos forzada, de los siete diputados de Junts, el resto de socios de la investidura albergar&aacute; t&aacute;cticas parecidas. No se trata de tejer un sudario durante el d&iacute;a para destejerlo por las noches. Pero, sobre todo, es una p&eacute;sima estrategia alimentar el estr&eacute;s social con negociaciones ag&oacute;nicas <em>in extremis</em>, con movimientos que, narrados minuto a minuto, generan incertidumbre y angustia entre quienes menos tienen. De esos temores se nutre la ultraderecha y las propuestas antidemocr&aacute;ticas en todo el mundo. Un gobierno tiene que ofrecer certezas y seguridad para no perder credibilidad. Cuando la situaci&oacute;n es adversa conviene andar con pies de plomo.
    </p><p class="article-text">
        Y, finalmente, es evidente que el PP sigue en el planeta de los simios. Secuestrado por las l&oacute;gicas voxistas, desorientado y entregado por completo a la performance. Empezaron mintiendo sobre el Decreto, hablando de una subida del IVA para los alimentos que no se mencionaba, y manipulando todo lo que se dec&iacute;a sobre la electricidad. Dos cuestiones de calado que generan preocupaci&oacute;n con la vista puesta, una vez m&aacute;s, en motivar una revuelta social que no se ha producido. Despu&eacute;s, forzaron una votaci&oacute;n en el Senado para obligar al gobierno a hacer lo que ya se estaba haciendo. Una sucesi&oacute;n de gestos in&uacute;tiles. Ahora han decidido votar a favor del Decreto porque la factura que pagan por defender su aut&eacute;ntico programa es cada vez m&aacute;s alta. Est&aacute;n dedicados a cavar su propia tumba con entusiasmo. No se puede hacer oposici&oacute;n si uno no logra asumir que lo es, ni sabe exactamente d&oacute;nde est&aacute;. Lo mejor es que las derechas se han desga&ntilde;itado se&ntilde;alando a S&aacute;nchez como un ser despreciable dispuesto a pactar con Junts para mantenerse en el poder y ahora ese marco ha saltado por los aires. Junts ha conseguido dejar a los populares sin relato y les ha obligado a gestionarlo en solitario. Ejecutar el programa de Vox y coquetear con Junts es una cuadratura del c&iacute;rculo para la que al PP le faltan hechuras.
    </p><p class="article-text">
        En fin, el Decreto ha salido adelante y es un alivio para las personas m&aacute;s vulnerables. Hay que felicitarse por estos acuerdos, cuesten lo que cuesten. No hay gobiernos de mayor&iacute;as absolutas en ning&uacute;n lugar de Europa y nos tenemos que acostumbrar a debatir y negociar, entre otras cosas, porque es la esencia de la pol&iacute;tica. Como tambi&eacute;n hay que acostumbrarse a las concesiones y las derrotas, entre otras cosas, porque es la esencia de la democracia. Si algo define a una democracia es que es el &uacute;nico sistema en el que se puede perder cualquier votaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay que hacer algunas advertencias porque ciertas escenificaciones y la falta de responsabilidad de algunos partidos pueden alimentar la desconfianza en ese sistema. No solo en pol&iacute;ticos y gestores sino, por extensi&oacute;n, en todo el cuerpo de funcionarios de la Administraci&oacute;n p&uacute;blica donde el cr&eacute;dito y la autoridad es cada vez menor. Justo cuando la econom&iacute;a crece, el paro baja y hay un amplio escudo social, no podemos permitirnos que la gente deje de creer en la pol&iacute;tica. Hoy hay m&aacute;s cinismo, m&aacute;s nihilismo y m&aacute;s conservadurismo que ayer. Buena parte de los m&aacute;s j&oacute;venes valoran con indulgencia las autocracias electorales y el despotismo que vemos en EEUU y en algunos pa&iacute;ses de Europa. Queremos pensar que las pol&iacute;ticas sociales efectivas son un componente necesario, aunque no suficiente, para ganar elecciones, pero sabemos que en el peor de los escenarios tambi&eacute;n pueden ser irrelevantes. Es importante que en cada ardua negociaci&oacute;n no nos llevemos por delante nuestros valores, principios y narrativas, y que no generemos situaciones que, finalmente, se puedan volver contra las mayor&iacute;as sociales y las clases populares.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decreto-omnibus-sale_129_12004316.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2025 21:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Decreto ómnibus. Todo sale]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que demuestra el vergonzoso interrogatorio judicial a Elisa Mouliaá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/demuestra-vergonzoso-mouliaa-judicial-interrogatorio-elisa_129_11984563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45a37c86-bdc6-471d-b211-0ca2561707b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1109886.jpg" width="1250" height="703" alt="Declaración de Elisa Mouliaá ante el juez Carretero."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El interrogatorio del juez Carretero es una muestra de que otros canales de denuncia siguen siendo necesarios porque las mujeres no estamos siempre a salvo ni frente al Derecho, ni frente a las decisiones judiciales que se ocupan de ejecutarlo</p></div><p class="article-text">
        Hemos presenciado el vergonzoso interrogatorio que el juez Adolfo Carretero ha espetado a una presunta v&iacute;ctima de agresi&oacute;n sexual, Elisa Moulia&aacute;. Lamentablemente, no es la primera vez que sucede ni parece que vaya a ser la &uacute;ltima. El abuso de poder es evidente, la falta de imparcialidad tambi&eacute;n. Hay que plantear preguntas para recabar indicios, pero no de forma tendenciosa. Si las denunciantes son prejuzgadas y sometidas al molde que define a la v&iacute;ctima ideal, est&aacute; claro que el proceso judicial desalienta y revictimiza. Estos interrogatorios incisivos y ofensivos, que ya proh&iacute;be la legislaci&oacute;n vigente, se orientan a la absoluci&oacute;n performativa del presunto agresor en la idea de que la v&iacute;ctima estaba predispuesta y su consentimiento impl&iacute;cito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que el Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n contra la Mujer (Cedaw, por sus siglas en ingl&eacute;s) constata la existencia de pruebas reforzadas en los juicios de agresi&oacute;n sexual, pruebas diab&oacute;licas que obligan a las mujeres a demostrar su inocencia. Que en Espa&ntilde;a falta formaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n de g&eacute;nero en la judicatura, ya lo sabemos. No hay m&aacute;s que ver la cantidad de cuestiones de constitucionalidad que tuvo que superar la ley de violencia de g&eacute;nero o el modo en que ciertas Audiencias evitan aplicarla todav&iacute;a. Por esta raz&oacute;n, entre otras, hace falta que sean los Juzgados de Violencia contra la Mujer los &uacute;nicos que se ocupen de estos casos. Ser&iacute;a deseable, adem&aacute;s, que el renovado CGPJ, que ha abierto un expediente  al juez Carretero tras recibir 900 quejas sobre su interrogatorio a Moulia&aacute;, siguiera reaccionando como no lo ha hecho hasta ahora y desacreditara siempre este tipo de actuaciones. Faltan medidas disciplinarias en el espacio judicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este pa&iacute;s solo se denuncia una de cada diez agresiones sexuales. El 90% acaban cayendo en un agujero negro. Apenas se denuncia, hay muchas renuncias a las denuncias, escasa protecci&oacute;n a las v&iacute;ctimas, pocas condenas y contradenuncias de los agresores convictos. Los estereotipos de g&eacute;nero restan credibilidad a las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el resto de Europa tampoco es muy diferente. Seg&uacute;n la &uacute;ltima encuesta europea sobre violencia de g&eacute;nero (2022) el 13.7% de las mujeres europeas han sufrido violencia sexual alguna vez en su vida desde los 15 a&ntilde;os (casi dos millones y medio), pero buena parte de ellas no acude nunca ni a la polic&iacute;a ni a los juzgados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z del caso Errej&oacute;n se ha criticado mucho a Cristina Fallar&aacute;s por recoger testimonios de mujeres anonimizadas que dicen haber sufrido agresiones sexuales. Seg&uacute;n las cr&iacute;ticas, los hombres tienen miedo a los linchamientos, a la cancelaci&oacute;n y a la muerte civil, aunque nada de esto supera el filtro de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que esos relatos no son denuncias ni pruebas (quien se&ntilde;al&oacute; a Errej&oacute;n, de hecho, no lo hizo nominalmente), m&aacute;s bien funcionan como un resarcimiento terap&eacute;utico inmediato, sin necesidad de sentencia ni condena. Hablamos de espacios de seguridad y confianza a los que ha recurrido continuamente el feminismo a lo largo de su historia. Ah&iacute; est&aacute;n los grupos de autoconciencia, que se crearon en EEUU en los a&ntilde;os sesenta, dando lugar a lo que despu&eacute;s se llam&oacute; el &ldquo;feminismo radical&rdquo;. Una corriente seg&uacute;n la cual el sistema de dominaci&oacute;n sexual masculina convierte el sexo en una categor&iacute;a social impregnada de pol&iacute;tica y que considera a las mujeres v&iacute;ctimas de una opresi&oacute;n, ejercida a trav&eacute;s del cuerpo, la sexualidad y la reproducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, denunciar en los juzgados no es un deber sino un derecho. Por eso tenemos otros sistemas de acreditaci&oacute;n de la condici&oacute;n de v&iacute;ctima reconocidos jur&iacute;dicamente (centros de crisis, servicios sociales, servicios especializados, juzgados de lo social o inspecciones de trabajo, por ejemplo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Interpretar una red compartida de testimonios como un linchamiento es intentar cancelar un debate social que tiene que darse, alimentar la cultura de la violaci&oacute;n y cultivar prejuicios sexistas. Esta es una estrategia muy utilizada para amparar los pactos de silencio propios de la homosociabilidad t&oacute;xica. Los silencios que han acompa&ntilde;ado la violaci&oacute;n continuada de Gis&egrave;le Pelicot, las redes de pederastia en la Iglesia, las complicidades en los prost&iacute;bulos o la trata en las fronteras. Es la misma estrategia que excluye de la violencia sexual a los varones &ldquo;normales&rdquo; insistiendo en la falsa idea de que los violadores son siempre seres patol&oacute;gicos y manzanas podridas. La estrategia de quienes dudan sistem&aacute;ticamente de las mujeres y creen que no distinguimos entre el &ldquo;mal sexo&rdquo; y la violaci&oacute;n, o que somos tan mojigatas y puritanas que nuestros remilgos morales no nos permiten diferenciar el pecado del delito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre otras cosas, el machismo consiste en individualizar los problemas estructurales haciendo recaer sobre las mujeres la responsabilidad heroica de hacerse cargo de todo. En muchos casos, se identifica el rol de v&iacute;ctima con una posici&oacute;n limitante y se anima a sustituir el trauma personal que provoca la agresi&oacute;n por una experiencia supuestamente empoderante en la que la ausencia de consentimiento propio transmuta en un oculto deseo afirmativo. En las relaciones sexuales, &ldquo;buena parte del deseo se alimenta del silencio, que permanece oculto&rdquo;, dec&iacute;a Ana Iris Sim&oacute;n en una columna reciente. La autonom&iacute;a sexual no se identifica aqu&iacute; en el consciente sino en el subconsciente, aunque esto, por supuesto, no solo nos inhabilita como v&iacute;ctimas sino como denunciantes dado que anula por completo la posibilidad de probar algo en un proceso judicial.
    </p><p class="article-text">
        En fin, el linchamiento no es cosa del feminismo. En caso de existir, ser&iacute;a, m&aacute;s bien, un problema de espectacularizaci&oacute;n. Lo que busca el feminismo es que la calificaci&oacute;n y la valoraci&oacute;n de las conductas se acomoden a las vivencias y los testimonios de las mujeres consideradas en su conjunto. Por eso exige formaci&oacute;n feminista para la judicatura y una din&aacute;mica procesal m&aacute;s centrada en ese testimonio y esas vivencias, sin despreciar ning&uacute;n canal de identificaci&oacute;n ni de expresi&oacute;n. El objetivo es que no prevalezcan razonamientos y prejuicios sexistas sobre lo que es o no es una relaci&oacute;n sexual o sobre la sexualidad &ldquo;socializada&rdquo; de varones y mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El interrogatorio del juez Carretero es una muestra de que esos canales siguen siendo necesarios porque las mujeres no estamos siempre a salvo ni frente al Derecho, ni frente a las decisiones judiciales que se ocupan de ejecutarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/demuestra-vergonzoso-mouliaa-judicial-interrogatorio-elisa_129_11984563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2025 21:26:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que demuestra el vergonzoso interrogatorio judicial a Elisa Mouliaá]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra judicial. Todos contra todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/guerra-judicial_129_11967042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbca0cfd-cc4b-48cf-9058-c603c65a1cbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra judicial. Todos contra todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La acusación popular ha sobreestimulado la presentación de querellas sostenidas sobre recortes de prensa. Son los jueces los que tienen que rechazar semejantes montajes, pero no siempre lo hacen</p></div><p class="article-text">
        Hay una guerra judicial. Entre el poder judicial y el Gobierno. Entre fiscales, jueces y acusaciones populares. Entre jueces conservadores y progresistas. La situaci&oacute;n es kafkiana y se desarrolla a tal velocidad y en tantos &aacute;mbitos a la vez que la mayor parte de los mortales ya ha debido perder el hilo.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, hemos visto al PSOE proponer un recorte de la acusaci&oacute;n popular a fin de evitar el uso perverso que se ha venido haciendo de este instrumento (un cl&aacute;sico de hace a&ntilde;os). Llama la atenci&oacute;n que ese recorte se pueda aplicar a procedimientos en curso (algunos de los cuales implican directamente al partido), porque esta &ldquo;retroactividad&rdquo; contradice el r&eacute;gimen transitorio habitual en estos casos. Y llama tambi&eacute;n la atenci&oacute;n que una ley org&aacute;nica que afecta a un derecho constitucional se reforme con una proposici&oacute;n de ley, es decir, sin el control previo del CGPJ, el Consejo de Estado o el Consejo Fiscal (sobre todo cuando es improbable que salga adelante). Con todo, dicho esto, es evidente que la acusaci&oacute;n popular tiene mucho margen de mejora y puede ajustarse y perfeccionarse.
    </p><p class="article-text">
        Preocupa, por ejemplo, el modo en que ha podido favorecer las filtraciones, la espectacularizaci&oacute;n y la prolongaci&oacute;n excesiva de los procesos y sus derivadas. Un caso paradigm&aacute;tico es el del fiscal general del Estado.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, el Ministerio P&uacute;blico ha solicitado que Alberto Gonz&aacute;lez Amador, la pareja de Ayuso, comparezca de una vez ante el juzgado que le investiga porque est&aacute; a punto de expirar el plazo que se establece para eso. En mayo, junio y noviembre no se pudo obtener su declaraci&oacute;n y aunque el plazo es prorrogable, no se puede prorrogar si no se toma declaraci&oacute;n a los investigados. La dilaci&oacute;n es obvia y contrasta con la causa abierta en el Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz, citado a declarar el pr&oacute;ximo 29 de enero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a ha apoyado tambi&eacute;n la apertura de una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n centrada en un delito de corrupci&oacute;n en los negocios cometido presuntamente por el novio de Ayuso, defendiendo la solidez de su investigaci&oacute;n porque no se basa en informaciones period&iacute;sticas sino en un procedimiento administrativo contradictorio llevado a cabo por la Agencia Tributaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n popular ha sobreestimulado la presentaci&oacute;n de querellas sostenidas sobre recortes de prensa de los que no se deduce indicio delictivo alguno, sobre bulos y <em>fake news</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hoy mismo, la Audiencia de Madrid ha puesto en manos de Peinado otra querella contra Bego&ntilde;a G&oacute;mez revirtiendo la decisi&oacute;n de una jueza que determin&oacute; que no hab&iacute;a indicios de delito. La causa contra la esposa del jefe del Ejecutivo arranc&oacute; en abril del a&ntilde;o pasado tras una denuncia del pseudosindicato ultra Manos Limpias. Y tras la incorporaci&oacute;n de nuevas acusaciones populares como Vox, HazteOir o Iustitia Europa, el caso vir&oacute; hacia su relaci&oacute;n con la Universidad Complutense y el Instituto de Empresa. La lista de imputados no ha dejado de crecer desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, son los jueces los que tienen que rechazar semejantes montajes, como ya indic&oacute; hace tiempo el Tribunal Supremo, pero no siempre lo hacen. Por eso tambi&eacute;n es conveniente que se ampl&iacute;en las causas de recusaci&oacute;n de jueces y magistrados que hacen manifestaciones p&uacute;blicas claramente tendenciosas. Los jueces son un poder contramayoritario pero no son la oposici&oacute;n al Gobierno. Su obligaci&oacute;n es la de defender nuestras instituciones democr&aacute;ticas, no la de boicotearlas. De manera que a estas recusaciones habr&iacute;a que sumar la adopci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de medidas disciplinarias y un control m&aacute;s eficaz de nombramientos y ascensos.
    </p><p class="article-text">
        Los jueces de instrucci&oacute;n tienen mucho poder (pueden ordenar entradas y registros, detenciones y prisiones provisionales) y algunos de ellos lo usan de manera desp&oacute;tica abriendo, sin justificaci&oacute;n, varias l&iacute;neas de investigaci&oacute;n simult&aacute;neas, especialmente si los casos son medi&aacute;ticos. As&iacute; que faltan inspecciones y una vigilancia m&aacute;s exhaustiva del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que tendr&iacute;a que superar las consabidas tentaciones corporativistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy mismo, se jubila el juez Aguirre, instructor en la trama rusa del proc&eacute;s, que imput&oacute; a Puigdemont en plena aplicaci&oacute;n de la amnist&iacute;a a fin de torpedearla. Y tambi&eacute;n hoy el Pleno del Tribunal Constitucional ha recusado a Jos&eacute; Mar&iacute;a Mac&iacute;as para conocer de la cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad que present&oacute; el Supremo contra la amnist&iacute;a. En el CGPJ, Mac&iacute;as encabez&oacute; a un grupo de vocales conservadores que se opuso activamente a la ley y bloque&oacute; durante a&ntilde;os la renovaci&oacute;n del Tribunal Constitucional del que ahora forma parte. Todo un antisistema.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, el poder judicial sigue sin acuerdo para renovar el modelo de elecci&oacute;n de los jueces (el plazo se acaba el 6 de febrero). Los progresistas quieren que el Parlamento intervenga en la elecci&oacute;n de todos los vocales y los conservadores que sean designados directamente por los jueces. El Tribunal Supremo, que ha sido consultado, ha remitido un texto en el que incluye propuestas en ambos sentidos, pero si intervinieran las Cortes ser&iacute;a s&oacute;lo para refrendar a los candidatos elegidos por los jueces. O sea, el refrendo parlamentario se limitar&iacute;a a constatar la idoneidad de esos candidatos. Sea como fuere, el sector conservador siempre ser&iacute;a mayoritario y, casi con total seguridad, alcanzar&iacute;a los votos necesarios para sacar adelante los principales nombramientos en el Supremo, la Audiencia Nacional, los tribunales superiores de justicia y el Tribunal Constitucional. Eso s&iacute;&hellip; el Supremo muestra preocupaci&oacute;n por garantizar el pluralismo&hellip; pero no por el que representa el Parlamento, sino por el de sus propias asociaciones profesionales. Genio y figura. El texto se ha aprobado por unanimidad.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Europa ha dejado claro que son tan v&aacute;lidos los mecanismos de elecci&oacute;n a trav&eacute;s de &oacute;rganos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, como por parte de los miembros de la carrera judicial. En realidad, como ya apuntaba el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol en 1986, todo tiene sus riesgos porque tan negativa es la politizaci&oacute;n, como el corporativismo. Dice la Comisi&oacute;n de Venecia que lo importante aqu&iacute; es garantizar que los jueces sean aut&oacute;nomos y que no trabajen al dictado de un partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que la soluci&oacute;n a todo esto requiere tanto de la f&eacute;rrea voluntad pol&iacute;tica de unos y de otros como de leyes eficaces que los dejen atados al m&aacute;stil del Estado constitucional, como en Ulises y las sirenas. Y, al menos, de momento, ese horizonte parece lejano.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/guerra-judicial_129_11967042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jan 2025 21:34:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra judicial. Todos contra todos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución reaccionaria de la facción judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/revolucion-reaccionaria-faccion-judicial_129_11893818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3feb3631-a3a3-46c2-913f-7ba72561e02a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución reaccionaria de la facción judicial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La deriva de los jueces en este país es digna de un tratado pormenorizado y sesudo, aunque si no habláramos de personas que ostentan enormes responsabilidades sería, más bien, digna de una pluma tragicómica</p></div><p class="article-text">
        Manuel Pi&ntilde;ar, el juez que encarcel&oacute; a Juana Rivas, reclama una indemnizaci&oacute;n de 100.000 euros al poder judicial por &ldquo;da&ntilde;os y perjuicios&rdquo;. No los que &eacute;l ocasion&oacute; con una decisi&oacute;n errada, sino los que le ocasionaron a &eacute;l los efectos colaterales de su incompetencia y su incontinencia. Se obcec&oacute; con la v&iacute;ctima, la revictimiz&oacute; y la utiliz&oacute; contra el Gobierno mientras profer&iacute;a insultos y comentarios machistas. Se le abrieron dos causas penales y el CGPJ le sancion&oacute; por difundir datos privados de uno de los hijos de Juana Rivas, que ha sufrido durante a&ntilde;os la violencia vicaria de su expareja. Ahora nos cuenta que la v&iacute;ctima fue &eacute;l porque esta causa merm&oacute; su salud y mancill&oacute; su honor y su consideraci&oacute;n p&uacute;blica. Exige que se le pague lo que ha dejado de ganar por haberse visto &ldquo;obligado&rdquo; a prejubilarse &ldquo;voluntariamente&rdquo;.&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/judicial-rechaza-unanimidad-indemnizar-juez-encarcelo-juana-rivas_1_11892431.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El CGPJ le neg&oacute;</a> este mi&eacute;rcoles la indemnizaci&oacute;n solicitada.
    </p><p class="article-text">
        La deriva de los jueces en este pa&iacute;s es digna de un tratado pormenorizado y sesudo, aunque si no habl&aacute;ramos de personas que ostentan enormes responsabilidades ser&iacute;a, m&aacute;s bien, digna de una pluma tragic&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Heredero del franquismo, el poder judicial no fue depurado como hubiera exigido el paso ordenado de una dictadura a una democracia, la justicia transicional que nunca tuvimos. La politizaci&oacute;n descarada, las decisiones tendenciosas, las actitudes mafiosas, las tentaciones prevaricadoras y la sensaci&oacute;n de impunidad han venido deformando el papel y la imagen de un buen n&uacute;mero de magistrados. A algunos de ellos hay que sumarle, adem&aacute;s, el clasismo, el machismo y las risotadas tabernarias, perdido ya el decoro y el sentido del rid&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que habr&iacute;a que revisar los tipos disciplinarios que recoge la ley del Poder Judicial para salvaguardar a la instituci&oacute;n de semejantes personajes&hellip; pero sigue siendo necesario mejorar los mecanismos de control o el sistema de nombramientos y ascensos de la magistratura. Y hace tiempo que nos urge una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el Consejo General del Poder Judicial, la Audiencia Nacional y el Tribunal Constitucional, como m&iacute;nimo. No olvidemos que hemos tenido un Consejo presidencialista y autocr&aacute;tico que, incluso caducado, ha determinado decisivamente los nombramientos judiciales en la c&uacute;pula del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional. Que la derechizaci&oacute;n de la Audiencia Nacional, la que instruye casos de terrorismo y macrocorrupci&oacute;n, es preocupante (seis de los ocho candidatos a presidirla fueron cargos del PP o personas afines). Que el Constitucional ha ejecutado sanciones contra parlamentarios, haciendo uso de unas prerrogativas que no tiene un Constitucional en ning&uacute;n lugar del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, tengamos presente que en las altas instancias judiciales no se ha venido asegurando ni la independencia, ni la imparcialidad. De hecho, las interferencias de los partidos pol&iacute;ticos han sido tan notorias que, a fuerza de jaloneos, repartos de cuotas y tr&aacute;fico de influencias, han sido los propios partidos los que han acabado por retirarle su confianza y la judicatura la que les ha declarado una guerra sin cuartel, parad&oacute;jicamente, asim&eacute;trica.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que empieza a extenderse la impresi&oacute;n de que los jueces no nos protegen, que protegen solo a los poderosos o se protegen entre ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-aprendamos-america-latina_129_11331717.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El lawfare que hemos visto en Am&eacute;rica Latina</a>, el que mantuvo a Lula durante dos a&ntilde;os en una c&aacute;rcel sin pruebas, empieza a tomar cuerpo en nuestro pa&iacute;s. No es sorprendente que las escuelas judiciales y los programas de capacitaci&oacute;n jur&iacute;dica se hayan convertido en una gran inversi&oacute;n para <em>think tanks</em> y grandes capitales. Sin ir m&aacute;s lejos, en las causas con las que se pretende cercar al presidente del Gobierno, la de Aldama y su bomba de racimo, la de su esposa, Bego&ntilde;a G&oacute;mez, o la de su hermano, David S&aacute;nchez, hemos visto anomal&iacute;as impactantes: imputaciones sin indicios criminales ni delimitaci&oacute;n de los hechos objeto de la instrucci&oacute;n, registros indiscriminados, testificales estrafalarias o pruebas inquisitoriales, las llamadas &ldquo;pruebas diab&oacute;licas&rdquo;, con las que el investigado o imputado est&aacute; obligado a demostrar su inocencia y no su culpabilidad. Que se abra una causa penal sobre una colecci&oacute;n de bulos sin contrastar resulta ya bastante llamativo.
    </p><p class="article-text">
        Los jueces parecen haber saltado a la palestra en una especie de revoluci&oacute;n reaccionaria en la que cada quien ha elegido interpretar a su propio personaje. Jueces-estrella, obsesionados con su visibilidad y proyecci&oacute;n p&uacute;blica; jueces-h&eacute;rcules, que vienen a redimirnos de los bulos y las mentiras de la pol&iacute;tica; jueces-prevaricadores, que trabajan para las ramas facciosas de las formaciones y empresarios que les a&uacute;pan. Por supuesto, hay tambi&eacute;n muy buenos jueces, pero llama poderosamente la atenci&oacute;n que sea esta tipolog&iacute;a la que haya ocupado y/o cooptado buena parte del escalaf&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los jueces no son ni pueden ser la &ldquo;boca muda que pronuncia la ley&rdquo;. Las normas no se acatan ciegamente ni se aplican de manera mec&aacute;nica. En un Estado constitucional se espera de ellos que funcionen como un poder contramayoritario, que canalicen el descontento, que protejan a las minor&iacute;as injustamente marginadas, que limiten los excesos y la prepotencia del legislativo y el ejecutivo, y, en definitiva, que embriden firmemente al Parlamento. Est&aacute; claro que una Constituci&oacute;n exuberante en derechos requiere que los jueces hablen con voz propia y que, incluso, participen activamente de la creaci&oacute;n del Derecho. El problema es que ese &ldquo;empoderamiento&rdquo; judicial no consiste en hacer valer sus preferencias subjetivas y sus patolog&iacute;as bajo el paraguas de procedimientos descontrolados y argumentaciones delirantes. Su misi&oacute;n es la de garantizar nuestros derechos fundamentales y defender nuestras instituciones democr&aacute;ticas, no la de boicotearlas. Y si lo que quieren es hacer una revoluci&oacute;n pol&iacute;tica (del signo que sea), que se presenten a las elecciones. En M&eacute;xico es ya su &uacute;nica alternativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/revolucion-reaccionaria-faccion-judicial_129_11893818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2024 21:06:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revolución reaccionaria de la facción judicial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juana Rivas,Jueces,CGPJ - Consejo General del Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Redes que atrapan y cultura de la violación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/redes-atrapan-cultura-violacion_129_11854288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77762d54-12bb-48f6-b723-0b7d29ea5917_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Redes que atrapan y cultura de la violación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es muy importante que en el nuevo Pacto de Estado no se deje de diagnosticar y perseguir una cultura de la violación que perpetúa las violencias sexuales que sufrimos las mujeres aun cuando se haga de forma refinada, sutil y aparentemente feminista</p></div><p class="article-text">
        Una cada diez minutos. Dice ONU Mujeres que esa es la cadencia de feminicidios en el mundo y que el 60% lo cometen parejas, exparejas y familiares. La familia es, a veces, un lugar peligroso para las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, solo este a&ntilde;o, han sido 41 las mujeres asesinadas. Veintiuna en pueblos de menos de 30.000 habitantes y 11 de esas 21 en municipios de menos de 10.000. En el mundo rural, los estereotipos de g&eacute;nero tienen m&aacute;s recorrido y es m&aacute;s dif&iacute;cil denunciar porque todo el mundo se conoce, as&iacute; que el estigma es mayor y la complicidad entre los varones tambi&eacute;n lo es. La homosociabilidad t&oacute;xica que da cobijo a los maltratadores y la ausencia de anonimato son factores altamente disuasorios. Un entorno masculinizado en el que las mujeres son m&aacute;s dependientes, tienen m&aacute;s cargas familiares y de cuidados, son m&aacute;s mayores y est&aacute;n m&aacute;s aisladas, es un fabuloso caldo de cultivo para el abuso. En los peque&ntilde;os municipios, la falta de pol&iacute;ticas sociales y servicios p&uacute;blicos acaba descansando sobre los hombros de ellas y eso se traduce, finalmente, en un incremento notable de sufrimiento y de v&iacute;ctimas. En otras palabras, familia y vecinos son redes confiables que pueden devenir asfixiantes, por eso es tan importante que en el renovado Pacto de Estado se contemple tanto un aumento de recursos como una mayor coordinaci&oacute;n de las diferentes administraciones y una incidencia m&aacute;s porosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, en la renovaci&oacute;n del Pacto de Estado hay que atar bien la lucha contra las &ldquo;nuevas&rdquo; formas de violencias, tambi&eacute;n la econ&oacute;mica y la vicaria, que se ha cobrado la vida de 61 menores a manos de sus &ldquo;buenos&rdquo; padres maltratadores, o la ciberviolencia, que se ceba con la gente m&aacute;s joven, con las feministas, las defensoras de derechos humanos y las mujeres con cargos p&uacute;blicos (Europa prev&eacute; una agravante para estos supuestos). Y es muy importante que se refuerce la prevenci&oacute;n y la protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de violencia sexual, entre otras cosas, porque est&aacute; claro que la cultura de la violaci&oacute;n no es solo cosa de las derechas extremadas ni de los negacionistas. Sigue muy vigente el mito de la marginalidad (la violaci&oacute;n es excepcional), el mito del violador (es un caso patol&oacute;gico) y el de las mujeres violadas (ellas son un polo de atracci&oacute;n o bien consintieron sin saberlo).
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es todav&iacute;a hoy uno de los dos pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea que dispone de una ley de violencia de g&eacute;nero; una legislaci&oacute;n especial reforzada con una tipificaci&oacute;n de la violencia sexual en la que se incorporan las exigencias del Convenio de Estambul. Hemos tenido que esperar casi dos d&eacute;cadas para que se califique de violaci&oacute;n una relaci&oacute;n sexual sin consentimiento y me temo que, lamentablemente, vamos a tener que esperar varios a&ntilde;os m&aacute;s para ver su aplicaci&oacute;n sin resistencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Directiva de violencias que sacamos adelante en la anterior legislatura europea, no conseguimos incorporar el tipo penal de la violaci&oacute;n debido a la persistente negativa de Francia y Alemania (que han ratificado el Convenio de Estambul). Gobiernos en los que los liberales segu&iacute;an empe&ntilde;ados en que se probara fuerza, violencia o intimidaci&oacute;n para aplicar sanciones penales. Tras el Caso Pellicot, los franceses han decidido dar marcha atr&aacute;s y reconocer para las francesas lo que no quisieron reconocer hace menos de un a&ntilde;o para todas las mujeres en Europa. O sea, se llega tarde y se llega mal, y en algunos pa&iacute;ses, como Alemania, ni siquiera es imaginable semejante giro de guion.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la cultura de violaci&oacute;n la alimentan quienes la niegan burdamente, pero tambi&eacute;n contribuyen los que, de manera m&aacute;s refinada, dudan sistem&aacute;ticamente del consentimiento de las mujeres, las infantilizan o mantienen las equidistancias que fomentan las contradenuncias de los violadores, el bulo de las denuncias falsas y las frecuentes renuncias a las denuncias. La alimentan quienes ven turbas y linchamientos en los movimientos de mujeres y las articulaciones feministas; quienes creen que somos incapaces de distinguir todav&iacute;a entre el mal sexo, una pr&aacute;ctica sexual heterodoxa y una violaci&oacute;n, ep&iacute;tome de la erotizaci&oacute;n del dominio y la sumisi&oacute;n; quienes, desde alguna atalaya autoadjudicada, nos dan lecciones de sexualidad, nos acusan de mojigater&iacute;a y vienen a redimirnos de nuestros trasnochados remilgos morales. Y, por supuesto, la alimenta tambi&eacute;n una judicatura patriarcal carente de formaci&oacute;n y sensibilidad en perspectiva de g&eacute;nero. Una carencia que, diga lo que diga el juez Eloy Velasco, se cultiva desde las mismas Facultades de Derecho en las que se imparte Derecho Eclesi&aacute;stico y se desprecia abiertamente las aportaciones del feminismo jur&iacute;dico. Se difunde todav&iacute;a que la ley es orden y la justicia ciega, cuando la vivencia que tenemos del Derecho resulta tan distante de semejantes equivalencias.
    </p><p class="article-text">
        En la sentencia del caso de La Manada, se dieron por probados unos hechos constitutivos de violaci&oacute;n que fueron despu&eacute;s calificados de abuso con prevalimiento, con el voto particular de uno de los magistrados, que ped&iacute;a la absoluci&oacute;n. La sentencia y las apreciaciones del voto particular generaron una gran oleada de indignaci&oacute;n, pero lo que se buscaba no era tanto un incremento de la pena como una tipificaci&oacute;n adecuada; que se llamara a las cosas por su nombre y que se hablara de violaci&oacute;n si era una violaci&oacute;n lo que mostraban los hechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a las mujeres, el Consejo General del Poder Judicial reaccion&oacute; entonces apelando a la moderaci&oacute;n, la prudencia, la mesura y la responsabilidad institucional &ldquo;para evitar la utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la justicia&rdquo;; lo prioritario era salvaguardar la impunidad de las togas. Y una buena parte de las asociaciones de jueces y fiscales se comportaron tambi&eacute;n de manera corporativista, criminalizando, sin m&aacute;s, el activismo social, como si no fuera posible criticar las actuaciones judiciales; como si la &ldquo;turba&rdquo; de mujeres representara, por definici&oacute;n, un peligro que hubiera que contener, cuando esa &ldquo;turba&rdquo; era el fruto de una inteligencia colectiva atesorada gracias a la impresionante distancia que se ha abierto entre lo que se suele reconocer como violencia y lo que nosotras experimentamos como tal.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, es muy importante que en el nuevo Pacto de Estado no se deje de diagnosticar y perseguir una cultura de la violaci&oacute;n que perpet&uacute;a las violencias sexuales que sufrimos las mujeres aun cuando se haga de forma refinada, sutil y aparentemente feminista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/redes-atrapan-cultura-violacion_129_11854288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2024 21:08:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Redes que atrapan y cultura de la violación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[DANA, autonomías y Gobierno central]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dana-autonomias-gobierno-central_129_11814270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2a1c3b5-afc8-4883-b4ec-5648ac41b966_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="DANA, autonomías y Gobierno central"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gestión de la DANA, la mala gestión o la ausencia de gestión, ha dejado al desnudo las carencias y las deficiencias de un Estado autonómico que fue el fruto transaccional de un momento histórico periclitado ya</p></div><p class="article-text">
        Ante los desastres sucesivos que hemos vivido tras la DANA, es l&oacute;gico que haya quien se quiera distanciar de la pol&iacute;tica y de los pol&iacute;ticos. L&oacute;gico tambi&eacute;n que uno se pregunte de d&oacute;nde sale esta gente, c&oacute;mo llegan a ocupar sus cargos o por qu&eacute; esos cargos fluct&uacute;an y pasan de unas manos a otras de manera tan aleatoria como ineficiente. L&oacute;gico que genere perplejidad que no haya una cascada de dimisiones en Valencia, que el Partido Popular se debata c&iacute;nicamente entre enterrar o proteger a Maz&oacute;n y que Maz&oacute;n est&eacute; pensando en sacrificar a parte de su gobierno para eludir sus propias responsabilidades. Pero, m&aacute;s all&aacute; de todas estas reflexiones coyunturales y de los problemas m&aacute;s o menos cong&eacute;nitos de la clase pol&iacute;tica, lo que no hay m&aacute;s remedio que replantearse es el modo en que funciona la cogobernanza en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de la DANA, la mala gesti&oacute;n o la ausencia de gesti&oacute;n, ha dejado al desnudo las carencias y las deficiencias de un Estado auton&oacute;mico que fue el fruto transaccional de un momento hist&oacute;rico periclitado ya. El escenario an&oacute;malo en el que se ha desembocado, situado extra&ntilde;amente entre la descentralizaci&oacute;n y la recentralizaci&oacute;n (declaraci&oacute;n de emergencia de inter&eacute;s nacional o estado de alarma), indica, entre otras cosas, que la arquitectura administrativa del Estado no tiene las hechuras que exige el abordaje de ciertos problemas. O se fortalece al Estado central o se intensifica el federalismo redefiniendo la articulaci&oacute;n entre los diferentes entes pol&iacute;ticos. Y me temo que no estamos instalados ni en un lugar ni en el otro.
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy, parece complicado pensar en el fortalecimiento de un Estado centralizado. Por una parte, porque las fuerzas pol&iacute;ticas de las que depende la gobernabilidad de Espa&ntilde;a no militan en esta l&iacute;nea, ni siquiera lo hace la extrema derecha paleolibertaria a la que en estos d&iacute;as hemos visto clamar contra el Estado (nunca en favor de la autogesti&oacute;n popular, como algunos han cre&iacute;do). Por otra parte, porque no es la directriz que se est&aacute; trabajando desde la Uni&oacute;n Europea en la que el poder difuso de las grandes multinacionales y los intereses geoestrat&eacute;gicos aconsejan claramente instancias supraestatales mucho m&aacute;s potentes. Tema distinto es que sea f&aacute;cil emprender ese camino, no solo por el influjo de las fuerzas reaccionarias-nacionalistas y la inercia del poder establecido, sino porque son los propios Estados los que tendr&iacute;an que aprobar su paulatina defunci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, en t&eacute;rminos generales, es cada vez m&aacute;s evidente que un Estado centralizado resulta demasiado grande para las cosas peque&ntilde;as y demasiado peque&ntilde;o para las cosas grandes, como dec&iacute;a Luigi Ferrajoli hace ya algunos a&ntilde;os. Esto es, que ese tipo de Estado no tiene que ser necesariamente suprimido, pero s&iacute; ha sido ampliamente superado. Y esto aunque en la crisis que nos ocupa ha sido y es el Gobierno central el &uacute;nico que ha puesto en marcha las medidas necesarias dado que lo ha hecho, fundamentalmente, debido a la incomparecencia y la incompetencia del Gobierno valenciano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la distribuci&oacute;n de competencias entre los distintos &oacute;rdenes pol&iacute;ticos ha sido siempre un inc&oacute;modo caballo de batalla y un problema mal resuelto. Est&aacute; claro que no hay mimbres para hablar de un federalismo genuino, a pesar de la situaci&oacute;n aventajada de la que gozan ciertas Comunidades Aut&oacute;nomas. Y, sin embargo, aunque oficialmente al gobierno central se le concede un papel preponderante, los instrumentos que tiene a su alcance carecen de la fortaleza y la eficacia que exige, entre otras cosas, la gesti&oacute;n de una cat&aacute;strofe como esta. Hay una estructura administrativa mejorable, confusi&oacute;n entre el plano jur&iacute;dico y pol&iacute;tico, y faltan herramientas estructurales que garanticen la cooperaci&oacute;n que se necesita, independientemente de la voluntad voluble del pol&iacute;tico de turno.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la DANA, las cr&iacute;ticas a S&aacute;nchez han se&ntilde;alado, precisamente, las dudas iniciales y una cierta lentitud en la respuesta que se debi&oacute;, sobre todo, a la falta de coordinaci&oacute;n y de capacidad de reacci&oacute;n. A los ojos de mucha gente, no hubo el mando &uacute;nico ni la voz unificada que la tragedia requer&iacute;a y falt&oacute; agilidad y contundencia. Pero&hellip; &iquest;pudo el Gobierno hacer m&aacute;s en ese momento o es que, de facto, puede hacer demasiado poco? &iquest;Podr&iacute;a haber ido m&aacute;s lejos considerando el modelo competencial que tenemos?
    </p><p class="article-text">
        La descentralizaci&oacute;n de competencias deber&iacute;a articularse teniendo en cuenta la extensi&oacute;n o el n&uacute;mero de personas afectadas, la intensidad o la trascendencia del caso, y la eficacia comparativa en su gesti&oacute;n, pero no tenemos el marco legislativo que asegure semejante reparto. En ciertas condiciones, hay que asumir que nuestro Estado auton&oacute;mico resulta totalmente disfuncional y que seguimos siendo ineficientes para dar respuestas r&aacute;pidas y urgentes cuando se necesitan. Habida cuenta de las terribles consecuencias que tal debilidad puede llegar a tener, conviene que tomemos buena nota y lo pensemos a fondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dana-autonomias-gobierno-central_129_11814270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2024 21:19:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[DANA, autonomías y Gobierno central]]></media:title>
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