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    <title><![CDATA[elDiario.es - Héctor Cebolla Boado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/hector_cebolla_boado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Héctor Cebolla Boado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/extrema-derecha-gana-crecen-delitos-odio_132_13018917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45952b8c-2738-40c7-8c62-9631495d456f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio comparado en 30 países europeos muestra que los avances electorales de la extrema derecha incrementan los ataques islamófobos. La representación institucional no canaliza el odio, lo legitima</p></div><p class="article-text">
        Los delitos de odio constituyen una de las formas m&aacute;s extremas de discriminaci&oacute;n, con efectos graves tanto sobre las v&iacute;ctimas directas como sobre la cohesi&oacute;n social. Se trata de agresiones f&iacute;sicas o verbales, amenazas o da&ntilde;os a la propiedad motivados por prejuicios hacia grupos concretos. No responden simplemente a impulsos individuales aislados, sino que se insertan en climas previos de intolerancia y conflicto. Por eso son especialmente sensibles a lo que la literatura denomina&nbsp;<em>shocks</em>: acontecimientos de relevancia pol&iacute;tica o simb&oacute;lica que desencadenan aumentos abruptos en su incidencia.
    </p><p class="article-text">
        En condiciones ordinarias, el n&uacute;mero de delitos de odio en una sociedad suele seguir tendencias relativamente estables &mdash;aunque puedan ser crecientes o decrecientes&mdash;. Sin embargo, determinados eventos alteran bruscamente esa trayectoria y producen repuntes concentrados en el tiempo. El caso de Torre Pacheco es ilustrativo en este sentido: tras la agresi&oacute;n a un hombre mayor, se gener&oacute; un clima de hostilidad que evidenci&oacute; hasta qu&eacute; punto ciertos discursos pueden activar din&aacute;micas de se&ntilde;alamiento colectivo y traducirse en episodios de violencia.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto europeo actual, atravesado por un persistente debate sobre migraci&oacute;n, identidad y pertenencia nacional, las minor&iacute;as musulmanas figuran entre las m&aacute;s expuestas. En este escenario, resulta inevitable preguntarse qu&eacute; papel desempe&ntilde;an los partidos de extrema derecha, actores centrales en la configuraci&oacute;n de ese debate p&uacute;blico. La literatura acad&eacute;mica ha formulado dos interpretaciones opuestas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se plantea que la entrada de la extrema derecha en las instituciones podr&iacute;a actuar como una v&aacute;lvula de escape, canalizando el malestar hacia el terreno institucional y reduciendo la necesidad de expresar el rechazo hacia ciertos colectivos fuera de los cauces democr&aacute;ticos. Es lo que se ha denominado la hip&oacute;tesis de la&nbsp;<em>contenci&oacute;n institucional</em>: la representaci&oacute;n parlamentaria desplazar&iacute;a el conflicto desde la calle hacia el debate pol&iacute;tico formal.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis alternativa sostiene lo contrario. La presencia institucional de la extrema derecha no neutraliza la hostilidad hacia ciertos colectivos, sino que puede llegar a fomentarla. Al obtener respaldo electoral, determinados discursos dejan de percibirse como marginales. Es lo que podr&iacute;amos llamar&nbsp;<em>la normalizaci&oacute;n o legitimizaci&oacute;n del odio</em>, que reduce los costes sociales de expresar hostilidad y puede favorecer el incremento de los delitos de odio.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Instituto de Econom&iacute;a, Demograf&iacute;a y Geograf&iacute;a del CSIC analizamos esta cuesti&oacute;n con datos de delitos de odio de la Oficina de Instituciones Democr&aacute;ticas y Derechos Humanos de la OSCE (ODIHR), que recoge incidentes reportados por organizaciones de la sociedad civil en 30 pa&iacute;ses europeos entre 2016 y 2022. Estudiamos la evoluci&oacute;n mensual de los delitos contra poblaci&oacute;n musulmana y su relaci&oacute;n con los resultados electorales de la extrema derecha en elecciones nacionales. Para identificar estos avances utilizamos la base de datos&nbsp;<a href="https://www.parlgov.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ParlGov</a>&nbsp;(D&ouml;ring y Manow, 2024), que clasifica a los partidos en cada pa&iacute;s y permite seguir el desempe&ntilde;o de formaciones como Vox en Espa&ntilde;a o Fidesz en Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, incorporamos al an&aacute;lisis otro shock ampliamente estudiado por la literatura especializada: los atentados terroristas de inspiraci&oacute;n islamista, que suelen generar din&aacute;micas de represalia y aumentos en los delitos de odio contra musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        Dado que los datos est&aacute;n agregados a nivel mensual, estimamos modelos de regresi&oacute;n lineal con efectos fijos por pa&iacute;s y por mes. Esta estrategia permite identificar si el n&uacute;mero de delitos de odio aumenta o disminuye dentro de cada pa&iacute;s cuando se produce uno de estos acontecimientos, controlando tanto las caracter&iacute;sticas estructurales constantes de cada contexto nacional como las tendencias temporales comunes.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados son consistentes. Como podemos ver en el gr&aacute;fico, tanto los atentados terroristas como los avances electorales de la extrema derecha se asocian con incrementos estad&iacute;sticamente significativos en los delitos de odio contra poblaci&oacute;n musulmana. En promedio, cada muerte de un atentado se relaciona con un aumento de 0,11 delitos en ese mismo mes, mientras que un incremento de un punto porcentual en el apoyo electoral a la extrema derecha en unas elecciones nacionales se asocia con un aumento de 0,037.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de fen&oacute;menos de naturaleza distinta y, en principio, dif&iacute;cilmente comparables. Sin embargo, si quisi&eacute;semos evaluar cu&aacute;l tiene un mayor impacto relativo, es necesario estandarizar ambas variables; es decir, transformarlas para que sus efectos se expresen en desviaciones est&aacute;ndar y puedan situarse en una misma escala. Al hacerlo, comprobamos que el efecto de los avances electorales de la extrema derecha sobre los delitos de odio es comparable e incluso superior al de los atentados terroristas.&nbsp;
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                Gráfico 1: Indicadores no estandarizados                            </span>
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                Gráfico 2: Indicadores estandarizados                            </span>
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        Este patr&oacute;n no se limita a un pa&iacute;s concreto ni a una elecci&oacute;n excepcional. Se reproduce de forma sistem&aacute;tica en el conjunto de casos analizados y se mantiene cuando el modelo se somete a distintas pruebas de robustez. No estamos ante una reacci&oacute;n puntual o idiosincr&aacute;sica, sino ante una din&aacute;mica recurrente.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones nacionales son momentos de m&aacute;xima visibilidad pol&iacute;tica. En ellas no solo se distribuyen esca&ntilde;os; tambi&eacute;n se redefinen los l&iacute;mites del debate leg&iacute;timo. Cuando fuerzas que articulan parte de su identidad pol&iacute;tica en torno a la oposici&oacute;n a determinadas minor&iacute;as obtienen avances significativos, ese desplazamiento simb&oacute;lico tiene efectos que trascienden la composici&oacute;n parlamentaria. Cambian las percepciones sobre lo que puede decirse sin coste, sobre qu&eacute; posiciones cuentan con respaldo social y sobre hasta d&oacute;nde llega la tolerancia colectiva frente a la hostilidad.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre la transformaci&oacute;n del panorama pol&iacute;tico europeo suele centrarse en la aritm&eacute;tica parlamentaria, en la estabilidad gubernamental o en la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos. Sin embargo, los datos sugieren que existe otra dimensi&oacute;n igualmente relevante: el impacto que determinados resultados electorales pueden tener sobre la seguridad cotidiana y la convivencia. Si la evidencia comparada apunta a que los avances de la extrema derecha se asocian sistem&aacute;ticamente con aumentos en los delitos de odio, la discusi&oacute;n ya no puede limitarse a los equilibrios institucionales. Debe incorporar tambi&eacute;n sus efectos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese terreno, la conclusi&oacute;n es dif&iacute;cil de eludir: cuando la extrema derecha avanza en las urnas, los delitos de odio aumentan.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo completo referencia de este post ha sido elaborado por &Aacute;lvaro Su&aacute;rez Vergne, H&eacute;ctor Cebolla Boado, Michael Lund e Inmaculada Serrano y puede consultarse en:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s40878-026-00524-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://link.springer.com/article/10.1186/s40878-026-00524-9</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Suárez Vergne, Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 05:02:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La primera preocupación de los españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/primera-preocupacion-espanoles_132_12703709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46493759-3f36-48c0-9f09-827ddcc46c30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La primera preocupación de los españoles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según las encuestas del CIS, podríamos decir tanto que la inmigración es el principal problema de los españoles como que lo es la política en general. Sabemos también que la española sigue siendo una de las opiniones públicas más benevolentes con la inmigración de Europa.</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n nos dicen, la inmigraci&oacute;n es ahora una de las principales preocupaciones de los espa&ntilde;oles. Se trata de una afirmaci&oacute;n sobrecogedora incluso para los que, de antemano, ven en ella el trazo grueso de la generalizaci&oacute;n. &iquest;Est&aacute;n realmente los espa&ntilde;oles tan preocupados por la inmigraci&oacute;n? Seguramente, tras unas semanas hablando de ello, a los que se inquietan genuinamente se habr&aacute;n sumado algunos m&aacute;s. Pero al decir que la inmigraci&oacute;n preocupa tanto a los espa&ntilde;oles, incurrimos en varios desaciertos estad&iacute;sticos. Vayamos paso por paso y veamos, primero, de d&oacute;nde surge esta jerarqu&iacute;a de preocupaciones. Desde hace ya unas d&eacute;cadas el CIS viene cultivando una serie hist&oacute;rica de datos basada en una pregunta cuya formulaci&oacute;n ha respetado en todos sus bar&oacute;metros mensuales, con peque&ntilde;os ajustes: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en Espa&ntilde;a? &iquest;Y el segundo? &iquest;Y el tercero?&rdquo; Quienes responden &ldquo;la inmigraci&oacute;n&rdquo;, no aclaran si les preocupa por exceso o por defecto, un matiz que no deja de ser importante en un pa&iacute;s tan envejecido como Espa&ntilde;a. De por s&iacute;, esto ya ser&iacute;a suficiente para desconfiar de cualquier afirmaci&oacute;n contundente que utilice estas respuestas para dibujar un escenario de creciente rechazo de la inmigraci&oacute;n. Pero aqu&iacute; no est&aacute; ni la &uacute;nica, ni mi principal objeci&oacute;n. Me propongo demostrar aqu&iacute; que, con la misma encuesta, podr&iacute;amos decir tanto que la inmigraci&oacute;n es el principal problema de los espa&ntilde;oles como que lo es la pol&iacute;tica en general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al formular la pregunta de marras, el CIS registra las respuestas que dan espont&aacute;neamente los encuestados y posteriormente se clasifican en distintas categor&iacute;as. Como quiz&aacute;s ya estar&aacute;n pensando muchos lectores, ah&iacute; radica el grueso de la&nbsp;<em>confusi&oacute;n</em>. Seg&uacute;n los resultados publicados del Bar&oacute;metro del CIS de septiembre de 2025, el principal problema del pa&iacute;s era la vivienda, mencionada por el 30,4% de los encuestados. El segundo fue la inmigraci&oacute;n, que mencionaron un 20,7% de los espa&ntilde;oles, por encima, aunque por muy poco, del 16,9% que apuntaron al &ldquo;mal comportamiento de los pol&iacute;ticos&rdquo; y del 15,9% que mencion&oacute; &ldquo;los problemas pol&iacute;ticos en general&rdquo;. &iquest;No deber&iacute;an estas dos categor&iacute;as agruparse en un ep&iacute;grafe &uacute;nico titulado &ldquo;La pol&iacute;tica en general&rdquo;? Si se hiciera, podr&iacute;amos decir que para el 32,8% de los espa&ntilde;oles el principal problema del pa&iacute;s es la pol&iacute;tica en general, por delante de la vivienda y de la inmigraci&oacute;n. Pero podemos ir m&aacute;s all&aacute;. En la extensa lista de preocupaciones que nos dice el CIS que expresan sus encuestados, se encuentra tambi&eacute;n &ldquo;el gobierno y los partidos/pol&iacute;ticos concretos&rdquo;, &ldquo;la corrupci&oacute;n y el fraude&rdquo;, &ldquo;lo que hacen los partidos&rdquo;, &ldquo;la falta de acuerdos, unidad y capacidad de colaboraci&oacute;n&rdquo;, la &ldquo;situaci&oacute;n de inestabilidad pol&iacute;tica&rdquo;, o la &ldquo;la falta de confianza en los pol&iacute;ticos/las instituciones&rdquo;. Todos estos &ldquo;problemas&rdquo; podr&iacute;an buenamente subsumirse en la misma categor&iacute;a de &ldquo;la pol&iacute;tica/los pol&iacute;ticos&rdquo;. Y si lo hici&eacute;ramos, ser&iacute;a justo decir que el 70,7% de espa&ntilde;oles piensa que ese es el principal problema del pa&iacute;s. Es m&aacute;s, tambi&eacute;n podr&iacute;a decirse que a los espa&ntilde;oles les preocupa la pol&iacute;tica en general tres veces m&aacute;s que la inmigraci&oacute;n, y m&aacute;s del doble que la vivienda. Muchos lectores se estar&aacute;n preguntando por qu&eacute; no se agrupan las respuestas a esta pregunta en los bar&oacute;metros mensuales en los t&eacute;rminos que propongo aqu&iacute;, en la documentaci&oacute;n que publica el CIS. &ldquo;Calienta, inmigraci&oacute;n, que sales&rdquo;, pensar&aacute;n los lectores m&aacute;s maliciosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No abogo por eliminar la pregunta. Da continuidad a una serie hist&oacute;rica que es parte de nuestro patrimonio estad&iacute;stico tanto por su valor inmediato, como el que le dar&aacute;n las generaciones del futuro cuando quieran conocer c&oacute;mo era la sociedad espa&ntilde;ola del presente. Si estudiamos la serie con perspectiva hist&oacute;rica, veremos que en ocasiones la inmigraci&oacute;n ha sido se&ntilde;alada por m&aacute;s encuestados que en otras. Normalmente estos picos de atenci&oacute;n sobre la inmigraci&oacute;n han sido puntuales y han coincidido con eventos dram&aacute;ticos como la llamada crisis de los cayucos en septiembre de 2006 y los diversos saltos a las vallas de Ceuta y Melilla. Pero, descontextualizada, la pregunta sobre los principales problemas del pa&iacute;s no nos permite conocer c&oacute;mo son las actitudes de los espa&ntilde;oles ante la inmigraci&oacute;n. Contra lo que se suele creer, estas actitudes son bastante estables y su tendencia no depende demasiado de la actualidad. La experiencia comparada nos dice, adem&aacute;s, que, en tiempos de calma y ausencia de noticias, las visiones sobre la inmigraci&oacute;n tienden a hacerse ligeramente m&aacute;s positivas con el tiempo. Es cierto que existen personas muy descontentas con la inmigraci&oacute;n, pero a medida que se produce contacto natural entre los aut&oacute;ctonos y los inmigrantes, los primeros se hacen m&aacute;s tolerantes y flexibles ante los segundos.
    </p><p class="article-text">
        Y, entonces, &iquest;qu&eacute; ha pasado para que, en septiembre de 2025, uno de cada cinco espa&ntilde;oles mencione la inmigraci&oacute;n entre los tres principales problemas del pa&iacute;s? Contra lo que se pueda creer, Espa&ntilde;a ha vivido los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os sin hablar en serio de la de inmigraci&oacute;n. Con el cambio del siglo, el pa&iacute;s empez&oacute; a recibir flujos inmigratorios de tal intensidad que no resulta f&aacute;cil comparar con la experimentada en otros pa&iacute;ses. Ahora vivimos un nuevo repunte de llegadas. Solo en el a&ntilde;o pasado m&aacute;s de setecientos mil extranjeros llegaron al pa&iacute;s. Y, sin embargo, sabemos tambi&eacute;n que la espa&ntilde;ola sigue siendo una de las opiniones p&uacute;blicas m&aacute;s benevolentes con la inmigraci&oacute;n de Europa. Generar alarma (o facilitar que se genere) es indeseable. Pero sobre todo es irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        Lo que parece haber sucedido es que los acontecimientos han atropellado a la sociedad espa&ntilde;ola, una vez m&aacute;s. El populismo a izquierda y derecha, tanto desde dentro como desde fuera de Espa&ntilde;a, tiene ahora enormes incentivos para agitar la bandera de la inmigraci&oacute;n. Y eso genera una sensaci&oacute;n de alarma. Ante ello, y sin distinci&oacute;n por su color, los partidos de gobierno y los minoritarios y m&aacute;s moderados que les han apoyado en investiduras e iniciativas, se empiezan a ver obligados, casi por primera vez, a pronunciarse sobre un asunto tan espinoso como la inmigraci&oacute;n, que hasta hace poco era dogma de fe. Lo desafortunado es que la raz&oacute;n para abrir el debate haya sido el empuj&oacute;n de los populistas. Pero la buena noticia es que, por fin, hay una coyuntura en la que se puede elevar el perfil t&eacute;cnico de los debates p&uacute;blicos sobre inmigraci&oacute;n en Espa&ntilde;a: &iquest;Recibimos la inmigraci&oacute;n que deseamos? &iquest;Podemos seleccionar otra? &iquest;Qu&eacute; haremos el d&iacute;a que seamos menos atractivos para los inmigrantes de lo que, al parecer, somos ahora? Una opini&oacute;n p&uacute;blica madura puede afrontar estos interrogantes de forma desapasionada y gui&aacute;ndose por la experiencia comparada. Mientras tanto, todas las instituciones, las que generan informaci&oacute;n, las que la procesan y las que la difunden, deber&iacute;an conducirse con la prudencia que merece una sociedad que, al menos en el asunto de la inmigraci&oacute;n, ha podido permitirse el lujo de vivir sin sobresaltos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/primera-preocupacion-espanoles_132_12703709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Oct 2025 04:02:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El mito de los refugiados climáticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mito-refugiados-climaticos_132_12449811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/274a613d-6c66-4e3c-9716-c9ba00824b2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mito de los refugiados climáticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mito de los refugiados climáticos es otra alarma que debemos a la pereza intelectual que informa muchos de los debates que mantenemos sobre la inmigración, como demostramos aquí con datos de Senegal
</p></div><p class="article-text">
        En este blog hablamos con cierta frecuencia contra los argumentarios prefabricados en torno a la migraci&oacute;n, casi siempre simplistas ya sean alarmistas o buenistas. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la relaci&oacute;n entre el cambio clim&aacute;tico y la emigraci&oacute;n ha ocupado un lugar destacado en el debate p&uacute;blico y acad&eacute;mico. La idea dominante ha sido contundente: el aumento de las temperaturas y la frecuencia de otros eventos clim&aacute;ticos extremos, como olas de calor, act&uacute;an como un potente &ldquo;factor de expulsi&oacute;n&rdquo; que empuja a las personas a abandonar sus hogares en busca de mejores condiciones de vida. Bajo este enfoque, un clima extremo se percibe casi como un catalizador autom&aacute;tico de la movilidad humana, especialmente en regiones en desarrollo como el occidente de &Aacute;frica subsahariana, donde los medios de vida dependen en gran medida de la agricultura y los recursos naturales.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n, respaldada por teor&iacute;as cl&aacute;sicas como el modelo <em>push-pull</em>, ha calado hondo en la opini&oacute;n p&uacute;blica y en las instituciones internacionales. Se ha asumido que, ante la amenaza del clima, la emigraci&oacute;n es una respuesta adaptativa l&oacute;gica e inevitable. As&iacute;, el discurso sobre los &ldquo;refugiados clim&aacute;ticos&rdquo; ha ganado fuerza, dando por hecho que el calentamiento global desencadenar&aacute; fuertes movimientos poblacionales, tanto dentro de los pa&iacute;ses como a trav&eacute;s de fronteras internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esta narrativa ha sido objeto de revisi&oacute;n cr&iacute;tica cuestionando la universalidad del v&iacute;nculo entre calor extremo y migraci&oacute;n. Dos hechos poco conocidos han surgido frecuentemente en la investigaci&oacute;n m&aacute;s reciente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. El cambio clim&aacute;tico genera tambi&eacute;n inmovilidad. </strong>Los datos muestran que la relaci&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja y depende de unos factores sociales, econ&oacute;micos y familiares que pueden, en muchos casos, limitar o incluso impedir la movilidad. En efecto, parad&oacute;jicamente, las poblaciones m&aacute;s afectadas por el cambio clim&aacute;tico no siempre son las que m&aacute;s se mueven. De hecho, la exposici&oacute;n a eventos extremos como olas de calor puede generar lo que se ha denominado &ldquo;trampas de inmovilidad&rdquo; que surgen cuando las personas carecen de los recursos econ&oacute;micos, las redes sociales o la capacidad f&iacute;sica para migrar, quedando atrapadas en contextos de alto estr&eacute;s ambiental. Por ello, lejos de ser un fen&oacute;meno universal, la migraci&oacute;n inducida por el clima parece ser un comportamiento muy selectivo y estratificado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Y si genera movilidad&hellip; es interna, pero no internacional.</strong> Cuando el calor extremo s&iacute; impulsa la movilidad, esta suele ser predominantemente interna, pero no internacional. Es decir, las personas tienden a desplazarse dentro de su propio pa&iacute;s, buscando alternativas en zonas urbanas o regiones menos afectadas, antes que embarcarse en migraciones internacionales, que implican mayores barreras econ&oacute;micas, legales y culturales. Este patr&oacute;n desaf&iacute;a la imagen simplista de grandes flujos transfronterizos y pone el foco en la adaptaci&oacute;n local y regional.
    </p><p class="article-text">
        En el Instituto de Econom&iacute;a, Demograf&iacute;a y Geograf&iacute;a del CSIC estudiamos junto con Inmaculada Serrano y Welton Nascimento diversos aspectos de la migraci&oacute;n senegalesa a Europa. Senegal ofrece un ejemplo paradigm&aacute;tico para analizar estas din&aacute;micas. Se trata de un pa&iacute;s con una larga tradici&oacute;n migratoria, tanto interna como internacional, y una notable diversidad clim&aacute;tica: desde las zonas sahelianas del norte, propensas a sequ&iacute;as y olas de calor, hasta los deltas fluviales y las regiones costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar. Utilizando datos retrospectivos de proyectos europeos como MAFE y MESE que ofrecen muestras de emigrantes y locales que no salen del pa&iacute;s, estudiamos, entre otras cosas, c&oacute;mo el calor extremo y el estr&eacute;s h&iacute;drico influye en los patrones migratorios senegaleses dentro de Senegal, hacia &Aacute;frica y hacia Europa. Los resultados son reveladores: solo los episodios de calor m&aacute;s severo (aquellos que superan en al menos dos desviaciones est&aacute;ndar la media hist&oacute;rica de temperaturas) aumentan de forma significativa el riesgo de migraci&oacute;n, y lo hacen principalmente en el &aacute;mbito interno. En otras palabras, Europa no parece haber recibido hasta la fecha refugiados clim&aacute;ticos de Senegal.
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico se ilustra c&oacute;mo la exposici&oacute;n al calor extremo influye en la probabilidad de permanecer de migrar. Para ello, se emplea un modelo de supervivencia (Cox), ampliamente utilizado en estudios demogr&aacute;ficos y epidemiol&oacute;gicos que mide el &ldquo;riesgo&rdquo; de que ocurra un evento (en este caso, la migraci&oacute;n hacia fuera de Senegal [izquierda] o dentro del pa&iacute;s [derecha]). M&aacute;s en concreto, el concepto de riesgo aqu&iacute; se refiere a la probabilidad instant&aacute;nea de migrar en un momento dado seg&uacute;n se est&eacute; expuesto a calor extremo en el a&ntilde;o anterior o en dos a&ntilde;os consecutivos, siempre considerando a las personas que no hayan migrado hasta ese punto.
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        El gr&aacute;fico revela que la exposici&oacute;n al calor extremo pr&aacute;cticamente no altera el riesgo de salidas de Senegal hacia el exterior. Sin embargo, cuando se ha estado expuesto a calor extremo en el a&ntilde;o anterior, el riesgo de salir del lugar de origen con destino a otro departamento de Senegal aumenta de forma extraordinaria. Siendo esto cierto, cuando no se sale en el a&ntilde;o posterior de exposici&oacute;n al calor, se entra en una trampa de inmovilidad y la perspectiva de salir decae por debajo de propia de un per&iacute;odo climatol&oacute;gicamente ordinario.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, el calor extremo act&uacute;a como un detonante de movilidad interna de corto plazo, pero contra lo que se suele creer, no es un determinante de la migraci&oacute;n internacional y en exposiciones largas tiende a generar, incluso inmovilidad. El trabajo de nuestro equipo en el IEGD-CSIC tambi&eacute;n confirma que la migraci&oacute;n como respuesta al clima no es autom&aacute;tica ni homog&eacute;nea. Por ejemplo, la educaci&oacute;n act&uacute;a como un capital port&aacute;til que facilita la movilidad, mientras que la propiedad de activos ancla a las personas al territorio. La familia, por su parte, tambi&eacute;n es un freno a la migraci&oacute;n clim&aacute;tica, ya que las responsabilidades de cuidado y la necesidad de coordinaci&oacute;n dificultan la salida de los miembros del hogar.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello, adem&aacute;s de moderar las alarmas sobre los refugiados clim&aacute;ticos, muestra que es imprescindible elevar el perfil t&eacute;cnico del debate sobre la migraci&oacute;n. Casi ning&uacute;n prejuicio o maximalismo, ni a favor ni en contra es un buen punto de partida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, Álvaro Suárez Vergne]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mito-refugiados-climaticos_132_12449811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2025 03:56:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mito de los refugiados climáticos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crianza (o como no tener tiempo para nada)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crianza-no-tiempo_132_12084924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf76dd85-09a3-4d09-b02d-0f1bc2ac0018_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crianza (o como no tener tiempo para nada)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El INE está preparando una nueva Encuesta de Uso del Tiempo. La última, increíble, es de 2010 y, por lo tanto, sus conclusiones podrían infraestimar el esfuerzo presente que hacen los padres hoy en día si se hubieran consolidado los modelos de crianza intensivos en tiempo</p></div><p class="article-text">
        Los intentos por explicar las ca&iacute;das en el n&uacute;mero de nacimientos, est&aacute;n generando debates apasionados en m&uacute;ltiples foros, y en casi todas las disciplinas. Los argumentos m&aacute;s com&uacute;nmente utilizados (el desempleo, el precio de la vivienda, la igualdad entre hombres y mujeres, etc.) no permiten explicar ni el alcance global de la baja fecundidad, ni la intensidad de algunas tendencias. 
    </p><p class="article-text">
        Hay varios argumentos que no tienen demasiada visibilidad en el debate p&uacute;blico y que merecen una o m&aacute;s entradas en el blog. Por comenzar por alg&uacute;n lado, podemos hablar de los excesos de los modelos de crianza que predominan hoy. A grandes rasgos, la crianza es un proceso por el que doblegamos la miop&iacute;a de los ni&ntilde;os. Estos siempre quieren resultados inmediatos. Y a trav&eacute;s de la crianza les hacemos pacientes y, sobre todo, conscientes de la importancia de diferir en el tiempo los retornos del esfuerzo presente. Este tipo de negociaci&oacute;n no siempre se ha resuelto con di&aacute;logo. Diana Baumrinds en un trabajo cl&aacute;sico de los a&ntilde;os sesenta ya detectaba que, adem&aacute;s de las soluciones coercitivas o el <em>laissez faire</em>, emerg&iacute;a con fuerza una forma de crianza dialogante, paciente pero tenaz, que se suele llamar autoritativa a partir de un calco del ingl&eacute;s que en castellano no suena del todo bien. Se trata del modelo en el que los padres no imponen su autoridad por decreto, sino que convence a sus hijos de la idoneidad de sus preferencias utilizando una especie de may&eacute;utica socr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        La energ&iacute;a y el tiempo que requiere negociar con un cr&iacute;o la soluci&oacute;n a todos (o a la mayor parte) de los desacuerdos que surgen a lo largo de un d&iacute;a entre padres e hijos&hellip; es ingente. En la actualidad, junto con estos recursos, los modelos m&aacute;s conscientes de crianza exigen muchas otras inversiones: actividades extraescolares, cuidados rutinarios, tiempo de est&iacute;mulo, garantizar el contacto con otros ni&ntilde;os en espacios seguros para facilitar el juego &ldquo;libre&rdquo;, etc. En ciertos casos, adem&aacute;s, implica elegir un centro escolar respetuoso con la propia visi&oacute;n de la crianza autoritativa incluso aunque implique llevar a los ni&ntilde;os a ese centro cruzando de punta a punta las grandes ciudades o cambiar de municipio. En resumen, la crianza a la que muchos aspiran es hoy en d&iacute;a mucho m&aacute;s intensiva en tiempo y otros recursos que en cualquier otro tiempo. Y esto tiene costes obvios en la forma en que planificamos la vida.
    </p><p class="article-text">
        En una encuesta sobre familias hecha por el Ayuntamiento de Madrid en 2022, se puede comprobar que el 80% de los que tienen hijos les dedican m&aacute;s de 3 horas al d&iacute;a, y el 44% m&aacute;s de seis. Lo que sucede en las grandes ciudades puede no representar bien c&oacute;mo se organiza la gente en otros territorios m&aacute;s rurales. Por dar un ejemplo m&aacute;s cercano a estos otros contextos: en el Pa&iacute;s Vasco, la EPT-2018 permite descomponer el tiempo que los padres pasan con los ni&ntilde;os en sus dos componentes fundamentales: el cuidado rutinario y el tiempo activo de calidad, que podr&iacute;amos llamar de juego e instrucci&oacute;n.&nbsp;Si mis c&aacute;lculos no fallan, el 65% de las mujeres pasa 80 minutos al d&iacute;a de cuidados rutinarios y 100 m&aacute;s de juegos. Entre los hombres el mismo porcentaje hace 60 minutos de cuidados y otros sesenta de juegos.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, en unos meses podremos actualizar toda esta informaci&oacute;n para el conjunto del pa&iacute;s. El INE est&aacute; preparando una nueva Encuesta de Uso del Tiempo. La &uacute;ltima, incre&iacute;ble, es de 2010 y, por lo tanto, sus conclusiones podr&iacute;an infraestimar el esfuerzo presente que hacen los padres hoy en d&iacute;a si se hubieran consolidado los modelos de crianza intensivos en tiempo a los que me refer&iacute;a arriba, y m&aacute;s si, como parece, se hubieran extendido m&aacute;s all&aacute; de las clases medias m&aacute;s educadas. Aun as&iacute;, dado que es la fuente m&aacute;s fiable con la que contamos en Espa&ntilde;a, podemos ofrecer alg&uacute;n dato para ilustrar estos argumentos. En el eje horizontal de este gr&aacute;fico se presenta el tiempo que se dedica diariamente a realizar todas las tareas consideradas ineludibles (tiempo de trabajo fuera del hogar, trabajo dom&eacute;stico, desplazamientos, cuidados personales&hellip;). En el eje vertical est&aacute; la proporci&oacute;n de personas que contestaron a estas preguntas de la encuesta del INE en Espa&ntilde;a. La l&iacute;nea roja indica que el 75% de las personas con hijos emplean 15 horas diarias en todo ello. Esto nos deja con 9 para cualquier otra actividad incluido el descanso. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tiempo dedicado a tareas ineludibles (trabajo fuera del hogar, trabajo doméstico, desplazamientos, cuidados personales)                            </span>
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        Se podr&aacute; decir varias cosas ante todo ello. Naturalmente que subsisten modelos de crianza negligente, y que no todo el mundo ha adoptado patrones tan intensivos en tiempo y otros recursos para educar a sus hijos. Tambi&eacute;n es cierto, que la sensaci&oacute;n que falta tiempo la tendr&aacute;n muchos de quienes no tengan hijos a&uacute;n, o no los hayan tenido. Pero m&aacute;s all&aacute; de los datos discutidos en estas l&iacute;neas, el tiempo que invertimos en los hijos ha crecido de forma significativa desde los a&ntilde;os setenta en casi todos los pa&iacute;ses, para todos los tramos educativos y en todos los niveles de renta. 
    </p><p class="article-text">
        Muy posiblemente, la relaci&oacute;n entre el predominio de una crianza tan intensiva en tiempo y la ca&iacute;da de los nacimientos es causal. Educar a los hijos y convertirlos en la persona a la que la mayor&iacute;a aspira es una carrera de obst&aacute;culos, con altos costes directos e indirectos. Y esto exige planificaci&oacute;n, c&aacute;lculos y estrategias que pueden no ser compatibles con tener los hijos que idealmente se querr&iacute;a tener. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crianza-no-tiempo_132_12084924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 05:01:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis invisible de los hijos que queremos y no llegan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crisis-invisible-hijos-queremos-no-llegan_132_11778146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b4565f8-ff93-44d2-b3b7-12a66f390572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La crisis invisible de los hijos que queremos y no llegan"></p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de la fecundidad en los pa&iacute;ses ricos (y en otros muchos) parece haber entrado en una ca&iacute;da imparable. Hace s&oacute;lo unos d&iacute;as, el <a href="https://www.ft.com/content/3862923c-f7bd-42a8-a9ea-06ebf754bf14" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Financial Times</a> alertaba sobre c&oacute;mo a&ntilde;o tras a&ntilde;o las cifras reales se sit&uacute;an por debajo de las proyecciones demogr&aacute;ficas m&aacute;s pesimistas. Es m&aacute;s, es posible que las estad&iacute;sticas oficiales no est&eacute;n capturando la intensidad de las disminuciones reales. Muchos consideramos este panorama alarmante. Por fin, este tema, tradicionalmente relegado al debate acad&eacute;mico y a la agenda de sectores conservadores pro-familia, empieza a despertar una preocupaci&oacute;n m&aacute;s amplia y transversal. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la tasa de fecundidad ronda el 1,12 en 2024, y viene descendiendo desde 1,18 en 2020 y 1,33 en 2015. Entre mis colegas dem&oacute;grafos, hay quien afirma que no hay que inquietarse. Muchos de sus argumentos no son nada banales, est&aacute;n bien fundamentados, y son estimulantes para el <a href="https://apuntesdedemografia.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">debate</a>. Sin embargo, cada vez m&aacute;s personas cuestionan la idea de que la ca&iacute;da de la fecundidad s&oacute;lo sea la expresion de la libertad de cada uno, o la manifestaci&oacute;n las preferencias de una sociedad tan individualista como la nuestra que, por suerte, ha facilitado que los cursos de vida se diversifiquen. Es cierto que compartimos diagn&oacute;stico con otros pa&iacute;ses del Mediterr&aacute;neo: Italia, que casi siempre se sit&uacute;a a nuestro lado en las estad&iacute;sticas sociales apenas alcanza el 1,19. Pero Grecia llega a 1,25; Portugal al 1,42; y Francia marca una considerable diferencia con su 1,63. Recuperar algunas de esas d&eacute;cimas que nos separan de nuestros vecinos a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas familiares, es un objetivo realista y leg&iacute;timo.
    </p><p class="article-text">
        Para entender mejor alguno de los procesos que nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute; podemos comparar el n&uacute;mero ideal de hijos y los que tienen en realidad <a href="https://www.cis.es/detalle-ficha-estudio?origen=estudio&amp;idEstudio=14843" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los encuestados por el CIS</a> que en 2024 tienen entre 35 y 45 a&ntilde;os. Este grupo de edad se encuentra en una etapa de la vida donde muchos habr&aacute;n tomado la mayor&iacute;a de sus decisiones reproductivas, y otros estar&aacute;n a punto de hacerlo. Por supuesto, a los m&aacute;s j&oacute;venes les queda alg&uacute;n margen de tiempo, pero no a todos. Adem&aacute;s, voy a mostrar por separado las respuestas para hombres y mujeres, con y sin titulaci&oacute;n universitaria- As&iacute;, podemos describir una particularidad del contexto espa&ntilde;ol: la fecundidad entre las mujeres universitarias parece estar m&aacute;s deprimida de lo que cabr&iacute;a esperar. Aunque este hecho se conoce hace tiempo, en mi opini&oacute;n, <a href="https://digital.csic.es/bitstream/10261/308470/1/Fecundidad_minimos.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">no est&aacute; presente en los medios tanto como deber&iacute;a</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las preferencias: </strong>las preferencias sobre el n&uacute;mero ideal de hijos en Espa&ntilde;a son bastante parecidas entre sexos y niveles educativos. Muy pocas personas consideran que el ideal sea no tener hijos. Esto sugiere que la infecundidad voluntaria, aunque dif&iacute;cil de separar de la no voluntaria, es un fen&oacute;meno minoritario.
    </p><p class="article-text">
        Solo un 10% de los encuestados dicen que lo ideal es solo tener un hijo, mientras que la mayor&iacute;a se decanta por la conocida <em>regla </em>de los dos hijos, que es la opci&oacute;n preferida entre hombres y mujeres independientemente de su nivel educativo. Si hay alguna diferencia apuntar&iacute;a a que las universitarias tienen una mayor inclinaci&oacute;n hacia un modelo de tres hijos: alrededor de tres de cada diez expresan esta preferencia, mientras para todos los dem&aacute;s grupos esta cifra ronda el 23%.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="¿Cuántos hijos tiene?"
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                ¿Cuántos hijos tiene?                            </span>
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        <strong>La realidad</strong>: veamos ahora cu&aacute;nto de estas aspiraciones familiares se traduce en la realidad. Al observar cu&aacute;ntos hijos se han tenido realmente al alcanzar la franja de edad 35-45, es f&aacute;cil ver que hay dos colectivos con mayor dificultad para cumplir sus deseos reproductivos.
    </p><p class="article-text">
        Como he dicho, uno es bien conocido: el de las mujeres universitarias. Mientras que casi el 90% de las universitarias querr&iacute;a tener dos o m&aacute;s hijos, aproximadamente un 35% de ellas no tiene ninguno. Esta cifra cae 10 puntos entre las que no tienen estudios universitarios. Las causas de la peor situaci&oacute;n relativa de las universitarias en Espa&ntilde;a son m&uacute;ltiples. Las universitarias podr&iacute;an tener mayores dificultades para el emparejamiento ahora que son mucho m&aacute;s numerosas que los hombres universitarios. Adem&aacute;s, dado la mayor parte de la brecha de g&eacute;nero en su desempe&ntilde;o laboral parece ser en realidad una brecha de maternidad, las universitarias tendr&iacute;an mayores necesidades de conciliaci&oacute;n que otros colectivos. Estas demandas se deber&iacute;an atender para que no asuman un coste de oportunidad muy alto al tener los hijos que desean. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, y quiz&aacute;s esto sea m&aacute;s sorprendente para algunos lectores, los hombres menos cualificados tienen niveles de infecundidad m&aacute;s altos que el resto: alrededor del 45% de ellos no tiene hijos a estas edades. La sorpresa es solo relativa. Este dato confirma un patr&oacute;n ya observado en otros pa&iacute;ses europeos con mejores fuentes estad&iacute;sticas, seg&uacute;n el cual los hombres con menos cualificaci&oacute;n son un colectivo particularmente fr&aacute;gil que enfrenta grandes dificultades para materializar sus preferencias reproductivas a lo largo de su ciclo vital y, en otro orden de cosas, mantienen peor sus redes sociales a lo largo del tiempo y se a&iacute;slan m&aacute;s en la vida adulta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Número ideal de hijos                            </span>
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        <strong>&iquest;Deber&iacute;amos preocuparnos?</strong> Por dos razones fundamentales, dir&iacute;a que s&iacute;. Por una parte, m&aacute;s all&aacute; de las preferencias de cada uno, tener hijos est&aacute; asociado con un aumento del bienestar individual. Pero lo m&aacute;s importante es que muchas personas que desean tener hijos acaban no teni&eacute;ndolos, o teniendo menos de los que desear&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Y,<strong> &iquest;qu&eacute; se puede hacer? </strong>Las pol&iacute;ticas para el fomento de la natalidad no han demostrado eficacia. Su impacto parece centrarse m&aacute;s en el &ldquo;cu&aacute;ndo&rdquo; se tienen los hijos que en el &ldquo;cu&aacute;ntos&rdquo; se acaban teniendo. Pero las cifras de otros pa&iacute;ses, hacen pensar que otras pol&iacute;ticas si importan. No me refiero a las ideas peregrinas que se le puedan ocurrir a un cargo electo con el horizonte de un mandato. Hablo de programas estables y costosos en favor de la conciliaci&oacute;n y el bienestar de las familias, incluyendo el de las que de otra forma no se formar&iacute;an. Y todo ello debe hacerse sin complejos. Nuestro esfuerzo social est&aacute; casi exclusivamente volcado en compensar la vulnerabilidad econ&oacute;mica. Sin embargo, los problemas sociales no se agotan en esta fuente de desventaja. Ser&iacute;a deseable ensanchar los objetivos de la pol&iacute;tica social espa&ntilde;ola, tan propensa a valorar desde las emociones y tan reacia a pensar fuera la caja. Como se ha visto aqu&iacute;, y se podr&iacute;a ver en otros muchos aspectos si tuvi&eacute;ramos las infraestructuras estad&iacute;sticas apropiadas, las mujeres universitarias y los hombres con menos formaci&oacute;n son dos de los colectivos que enfrentan m&aacute;s obst&aacute;culos para satisfacer sus expectativas vitales. Naturalmente, las soluciones que ambos requieren son bien distintas. Pero si sus dificultades formaran parte de los objetivos de nuestra pol&iacute;tica familiar, podr&iacute;amos recuperar, al menos, las d&eacute;cimas que nos separan de la fecundidad de&nbsp;de nuestros vecinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crisis-invisible-hijos-queremos-no-llegan_132_11778146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Oct 2024 13:31:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis invisible de los hijos que queremos y no llegan]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Otro CIS es posible (y necesario)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cis-posible-necesario_132_11351424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62d2db1d-ff0b-488f-80c2-c05766a02d56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro CIS es posible (y necesario)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El CIS debe abandonar su obsesión por hacerse presente en los medios con un bombardeo constante de encuestas sobre temas de rabiosa actualidad que duran tres días en la agenda, o con inútiles estimaciones sobre intención de voto</p></div><p class="article-text">
        El CIS ha pasado de ser el respetable instituto de opini&oacute;n que tanto ha incrementado el patrimonio estad&iacute;stico espa&ntilde;ol, a convertirse en una casa de apuestas con la ruleta trucada.
    </p><p class="article-text">
        En la avalancha de cr&iacute;ticas al CIS hay tres tipos de argumentos. La m&aacute;s irrelevante, pero que inexplicablemente m&aacute;s ha enganchado a periodistas y pol&iacute;ticos de todos los colores se centra en el &ldquo;acierta/no acierta&rdquo; con sus estimaciones electorales. En esta in&uacute;til batalla, los <em>groupies</em> contribuyen, sin darse cuenta (o d&aacute;ndose), al mito de una absurda Numancia &lsquo;cient&iacute;fico-demosc&oacute;pica&rsquo; que nos canta las verdades del barquero luchando contra viento y marea. Otras cr&iacute;ticas se han centrado en el sesgo descaradamente partidista que se deduce tanto de los tiempos de sus estudios como, sobre todo, de sus creativos cuestionarios que dan color a la prensa que informa tanto como entretiene. Por &uacute;ltimo, hay cr&iacute;ticas que giran en torno a cuestiones metodol&oacute;gicas como la quiebra de algunas de sus series hist&oacute;ricas, lo que dificulta el an&aacute;lisis de las principales tendencias de la sociedad espa&ntilde;ola: sabemos qu&eacute; piensa el personal de la comunicaci&oacute;n epistolar de S&aacute;nchez, pero no si valoramos peor o mejor al propio S&aacute;nchez que a sus predecesores, porque el CIS cambi&oacute; la escala de respuesta a la pregunta que lo permitir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, ya hay quien sostiene que el da&ntilde;o perpetrado al CIS en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os es tal que compromete su supervivencia en el medio y largo plazo. Curiosamente, eliminando el CIS converger&iacute;amos con la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de nuestro entorno con los que, obsesivamente, nos comparamos y en los que no existen institutos de opini&oacute;n p&uacute;blicos dependientes del gobierno. Pero este movimiento no ser&iacute;a una buena estrategia en un pa&iacute;s con las debilidades estad&iacute;sticas que tiene Espa&ntilde;a, ya que es poco probable que el cierre del CIS fuera acompa&ntilde;ado de una inversi&oacute;n potente en infraestructuras estad&iacute;sticas como las que necesitamos, y que el CIS podr&iacute;a liderar. Aunque sea sorprendente, tenemos carencias importantes para llevar a cabo estudios (rigurosos) sobre los verdaderos retos que afronta el pa&iacute;s: la fecundidad, el desarrollo infantil, el funcionamiento del sistema educativo, el bienestar adolescente o la incorporaci&oacute;n de los inmigrantes. Por supuesto, este d&eacute;ficit no es solo culpa del CIS presente, lo es tambi&eacute;n de los del pasado y de las dem&aacute;s instituciones que han definido y contribuido al Plan Estad&iacute;stico Nacional. Sin embargo, nuestras carencias se hacen m&aacute;s evidentes a la luz de los disparates demosc&oacute;picos a los que nos hemos acostumbrado.
    </p><p class="article-text">
        Ante su desprestigio actual, solo hay dos estrategias que, si se dieran simult&aacute;neamente, har&iacute;an posible que el CIS superara estos a&ntilde;os de irrelevancia y desprestigio. Por una parte, el CIS debe abandonar su obsesi&oacute;n por hacerse presente en los medios con un bombardeo constante de encuestas sobre temas de rabiosa actualidad que duran tres d&iacute;as en la agenda, o con in&uacute;tiles estimaciones sobre intenci&oacute;n de voto. Es absurdo que el CIS compita con un sector privado ya muy profesionalizado que alimenta a los medios de estimaciones y bar&oacute;metros pol&iacute;ticos mejor y, sobre todo, m&aacute;s barato. Bastar&iacute;a con que hiciera estudios sobre actitudes y comportamiento electoral de forma puntual, y con una orientaci&oacute;n acad&eacute;mica. La segunda estrategia ser&iacute;a centrarse en producir (o ayudar a otras instituciones a producir) las grandes infraestructuras estad&iacute;sticas que necesitamos para conocer los procesos que m&aacute;s est&aacute;n transformando la sociedad espa&ntilde;ola. Al hacerlo, el CIS volver&iacute;a a girar en torno a la misi&oacute;n original que le atribuye la ley 39/1995: &amp;lt;<el estudio cient de la sociedad espa>&gt;, lo que supera con creces el &aacute;mbito electoral o el de la actualidad pol&iacute;tica.</el>
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, el CIS deber&iacute;a orientar la producci&oacute;n calendarizada de encuestas peri&oacute;dicas hacia una serie fija de temas sustantivos (educaci&oacute;n, familia, mercado laboral, cultura, etc.). Podr&iacute;a tambi&eacute;n mejorar la calidad y contenido de sus estudios retomando buenas pr&aacute;cticas del pasado como los concursos p&uacute;blicos para la participaci&oacute;n de expertos en la creaci&oacute;n de sus cuestionarios que estuvo vigente 2006 a 2018. Pero, por encima de todo ello, el CIS deber&iacute;a reemplazar el modelo actual de m&uacute;ltiples peque&ntilde;as encuestas por grandes operaciones estad&iacute;sticas como las que existen en los principales pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a carece de un Panel de Hogares al estilo de <a href="https://www.understandingsociety.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Understanding Society</em></a> en el Reino Unido, que es ya una de las principales fuentes para el estudio de sus procesos sociodemogr&aacute;ficos y uno de los principales en Europa para estudiar la relaci&oacute;n entre estos procesos sociales y los biol&oacute;gicos gracias a que incorpora desde hace varias olas una larga lista de biomarcadores e informaci&oacute;n epigen&eacute;tica. Gracias a <em>Understanding Society</em> quienes dise&ntilde;an pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en el Reino Unido saben que la exclusi&oacute;n digital encarece el coste de la vida, c&oacute;mo cae la confianza en una misma durante la adolescencia femenina, la eficacia de las vacunas, el tiempo que se dedica a la crianza, la relaci&oacute;n entre la exclusi&oacute;n financiera y la salud mental, la incidencia del <em>bullying</em> en las escuelas, la relaci&oacute;n entre el coste de la educaci&oacute;n infantil y la participaci&oacute;n laboral de las madres, c&oacute;mo es el bienestar en la tercera edad&hellip; Y, por si alguien se adelanta, no, los datos en Espa&ntilde;a no permiten saberlo. Tampoco contamos en Espa&ntilde;a con estudios de cohorte de nacimiento que permitan seguir la evoluci&oacute;n de los espa&ntilde;oles desde su nacimiento y a lo largo de su vida. El mejor ejemplo es el <a href="https://cls.ucl.ac.uk/cls-studies/millennium-cohort-study/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Millenium Cohort Study</em></a>, tambi&eacute;n el Reino Unido, una encuesta longitudinal que ha registrado meticulosamente datos de manera peri&oacute;dica sobre m&aacute;s de 19.000 ni&ntilde;os nacidos entre 2000 y 2001 en ese pa&iacute;s. A d&iacute;a de hoy, este estudio de cohorte contiene una informaci&oacute;n fundamental sobre la forma en que aquellos ni&ntilde;os nacieron y crecieron, y con ella podemos relacionar sus condiciones en la infancia con los adultos en los que se han convertido. Ahora, casi 25 a&ntilde;os despu&eacute;s, podemos ver c&oacute;mo forman hogares o, qu&eacute; dificultades les impiden formarlos, un asunto no menor del que sabemos poco en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Poner en marcha operaciones de esta envergadura es una verdadera pol&iacute;tica de Estado tanto por los recursos que requiere, el compromiso a medio y largo plazo que exige, y la necesaria coordinaci&oacute;n de distintas instituciones como el CIS, el INE y todas las instituciones relevantes en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Seg&uacute;n pasa el tiempo, Espa&ntilde;a no solo pierde la oportunidad de desarrollar sus propias infraestructuras estad&iacute;sticas, sino que, adem&aacute;s, pierde el tren de ciertos esfuerzos internacionales coordinados que podr&iacute;an paliar la situaci&oacute;n. Dos ejemplos son la ausencia de nuestro pa&iacute;s de proyectos como <a href="https://www.ggp-i.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Generations and Gender Program</em></a>, o el primer estudio de cohorte infantil que se plantea de forma coordinada en Europa (<a href="https://www.guidecohort.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Guide</em></a>), cuyo estudio piloto previo al lanzamiento definitivo se hace ahora en distintos pa&iacute;ses europeos. En un pa&iacute;s en el que la natalidad, el abandono escolar, la obesidad y la pobreza infantil, y las dificultades para transitar a la vida adulta, son problemas descomunales, no participar en este tipo de iniciativas es del todo incomprensible. Que no se me llame pesimista. Cierto. Podr&iacute;amos estar peor. Al menos sabemos que el 48,2% de los espa&ntilde;oles creen que &ldquo;la apertura de una causa judicial por una denuncia particular contra la mujer de Pedro S&aacute;nchez, Bego&ntilde;a G&oacute;mez&rdquo;, es &ldquo;una manera de meterse con Pedro S&aacute;nchez e intentar hacerle da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras carezcamos de estas fuentes, nos seguiremos viendo forzados a tolerar la presencia de tantos <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/falacia-factor-unico-politica-social_132_10863702.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prejuicios ideol&oacute;gicos</a> como se ven en el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en Espa&ntilde;a. Estas carencias explican la extraordinaria fuerza de aquellos colectivos que imponen sus impresiones y experiencias profesionales en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n o de la protecci&oacute;n social. Por suerte, otros pa&iacute;ses han optado por modelos estad&iacute;sticos distintos del nuestro. Si seguimos aceptando la cantinela de que nos parecemos a los pa&iacute;ses de nuestro entorno, podemos usar sus datos y conocernos mejor de lo que nos permiten los tan tra&iacute;dos y llevados bar&oacute;metros del CIS.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cis-posible-necesario_132_11351424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 May 2024 04:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otro CIS es posible (y necesario)]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La 'falacia del factor único' en la política social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/falacia-factor-unico-politica-social_132_10863702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03d7d73e-42a3-4949-9b1e-e68cd08c3c45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &#039;falacia del factor único&#039; en la política social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los fenómenos sociales son multicausales. La querencia por los datos combinada con el desinterés por lo técnico es un terreno propicio para la falacia del factor único</p></div><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo reciente, el economista Mat&iacute;as Cabello, de la universidad alemana Martin Luther King, sostiene que la Reforma y Contrarreforma que siguieron a la publicaci&oacute;n de las tesis de Lutero llevaron a Europa a un fuerte retroceso en el uso de la raz&oacute;n. Al parecer, fue en los pa&iacute;ses cat&oacute;licos donde este golpe fue mayor, a juzgar por la brutal reducci&oacute;n de sus n&uacute;meros de cient&iacute;ficos. Muchos ver&aacute;n en ello la en&eacute;sima confirmaci&oacute;n de que el catolicismo no es un terreno propicio para el progreso (Weber, 'La &eacute;tica protestante y el esp&iacute;ritu del capitalismo', 1905). Pero, pocas veces el pensamiento mec&aacute;nico identifica bien las causas del cambio social. Cabello sostiene que la mayor eficacia represiva de la Contrarreforma radic&oacute; en la enorme capacidad log&iacute;stica de la Iglesia Cat&oacute;lica. En cambio, las incipientes iglesias protestantes, que compart&iacute;an su enardecimiento represor de la raz&oacute;n, nunca tuvieron esta ventaja log&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el discurso de las causas &uacute;nicas y las ideas refractarias a la cr&iacute;tica toma las instituciones, la raz&oacute;n reduce su espacio de maniobra. Nuestra pol&iacute;tica social es un buen entorno para comprobarlo. El pecado original de una buena parte de nuestros programas es replicar un discurso infantil sobre la vulnerabilidad que, a menudo, prioriza enfoques dogm&aacute;ticos frente a la reflexi&oacute;n y los matices que exige la complejidad. Con notables excepciones, muchas intervenciones sociales son el resultado de cruzadas en torno a distintas versiones de la <em>falacia del factor &uacute;nico</em>, que convierten en v&iacute;ctima a casi cualquiera que pertenezca a una minor&iacute;a. Esto crea espacios c&oacute;modos para los perezosos &ndash;ya sean v&iacute;ctimas o libertadores&ndash;predispuestos a se&ntilde;alar como responsables de todos los males a constructos vaporosos. Aunque con excepciones, tendemos a priorizar una visi&oacute;n de lo social que tiende a explicar demasiado a trav&eacute;s de la disforia, la homofobia, la xenofobia o el machismo <em>heteropatriarcal</em>. Y as&iacute; es como hemos desencadenado Reformas y Contrarreformas dotadas de una enorme capacidad institucional gracias a presupuestos generosos, reglamentos, ordenanzas y leyes que les inmuniza frente a la cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Un espacio privilegiado para comprobarlo, es el de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sociales. Tener alguna responsabilidad p&uacute;blica en esta materia hace inevitable darse de bruces con los muros administrativos que hemos levantado en torno a m&uacute;ltiples falacias del factor &uacute;nico. No es necesario negar que exista la disfobia, la homofobia, la xenofobia o el machismo, para comprobar que la mera voluntad de evaluar &ndash;no digamos ya de llevar a cabo evaluaciones rigurosas&ndash;, despierta inmediatamente alarmas en aquellos bastiones de nuestra administraci&oacute;n en los que hemos institucionalizado juicios r&aacute;pidos que otorgan credenciales de v&iacute;ctimas y verdugos. Es parad&oacute;jico ver c&oacute;mo esta realidad convive alegremente con el discurso de muchos responsables pol&iacute;ticos que ven en la evaluaci&oacute;n una estrategia m&aacute;s para presentarse como reformistas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el negocio de los datos y la evaluaci&oacute;n en la administraci&oacute;n p&uacute;blica es poderoso. Es f&aacute;cil sostener que cualquier constructo pueda explicar el comportamiento de ciertas minor&iacute;as cuando solo se cruzan dos variables. El problema llega cuando los datos permiten ir m&aacute;s all&aacute; y ponen en jaque el monopolio causal de nuestras entelequias de cabecera. Es entonces cuando ciertos empleados p&uacute;blicos con trienios de lucha por la liberaci&oacute;n de terceros ejercen su poder de veto e impiden decir, incluso con evidencia en la mano, que no todos los homosexuales o inmigrantes se sienten representados por aquellos a quienes la administraci&oacute;n se&ntilde;ala como sus representantes; que la brecha salarial entre hombres y mujeres tiene su origen en la maternidad (y que no sabemos muy bien c&oacute;mo solucionarlo); que las crisis del siglo XXI se est&aacute;n cebando con los hombres menos cualificados, o que el fracaso escolar es un problema para los ni&ntilde;os m&aacute;s que para las ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Todos los fen&oacute;menos sociales son multicausales. La querencia por los datos combinada con el desinter&eacute;s por lo t&eacute;cnico es un terreno propicio para la falacia del factor &uacute;nico. Mientras nuestro compromiso p&uacute;blico con las causas sociales siga dando capacidad log&iacute;stica a discursos tan perezosos, las Reformas y Contrarreformas en marcha nos impedir&aacute;n alcanzar los niveles de igualdad efectiva que nos hemos prometido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/falacia-factor-unico-politica-social_132_10863702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jan 2024 05:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Políticas sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Vienen a España los más cualificados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vienen-espana-cualificados_132_10530408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb57d764-e2b8-41c7-9b6c-fb9715580fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Vienen a España los más cualificados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inmigración no está ahora en el ojo del huracán mediático. A la espera de que se reoriente la atención mediática, invitamos a reflexionar sobre algunos hechos de nuestro contexto migratorio que, sin duda, serán trascendentes en el medio y el largo plazo: ¿atraemos a los migrantes más cualificados?</p></div><p class="article-text">
        Ya hemos hablado en este blog de un patr&oacute;n emp&iacute;rico bien establecido seg&uacute;n el cual quienes cruzan las fronteras para emigrar a otro pa&iacute;s no representan a la sociedad de la que salen. Dicho de otro modo, los emigrantes <em>no</em> son una muestra aleatoria de los habitantes del pa&iacute;s de origen. De hecho, suelen ser descritos como una poblaci&oacute;n &ldquo;positivamente seleccionada&rdquo;. Lo son por tener mayor nivel educativo, por tener redes sociales m&aacute;s densas, mejor la salud o rentas m&aacute;s altas --entre otras cosas para poder asumir el coste de migrar--, pero tambi&eacute;n por otras caracter&iacute;sticas dif&iacute;cilmente medibles como la ambici&oacute;n, la propensi&oacute;n al riesgo o la resistencia ante el fracaso. Por ello, las comparaciones entre inmigrantes y aut&oacute;ctonos que suelen atribuir diferencias en su comportamiento a ideas tan peregrinas como las llamadas &ldquo;pol&iacute;ticas de integraci&oacute;n&rdquo;, confunden las experiencias de los migrantes en destino con aquellas caracter&iacute;sticas que les empujaron a migrar.
    </p><p class="article-text">
        Esta visi&oacute;n de la <em>selecci&oacute;n de salida</em> ignora un hecho crucial que, en particular, se ha tenido poco en cuenta en Espa&ntilde;a: &iquest;hay tambi&eacute;n <em>selecci&oacute;n hacia distintos destinos</em>? Es decir,  &iquest;los migrantes tienen preferencias sobre en qu&eacute; pa&iacute;s establecerse? La respuesta es s&iacute;, y no podemos decir que a Espa&ntilde;a le haya acompa&ntilde;ado la suerte. Todo parece indicar que los migrantes con mayores cualificaciones o mayor nivel educativo tienden a elegir otros pa&iacute;ses de nuestro entorno antes que Espa&ntilde;a. Ve&aacute;moslo en tres hechos que comparan a quienes salieron de Ruman&iacute;a hacia Espa&ntilde;a y el Reino Unido entre 2000 y 2018. Para ello, utilizar&eacute; datos de la <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/web/microdata/european-union-labour-force-survey" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">European Labour Force Survey</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>#1 - </strong>Tanto Espa&ntilde;a como el Reino Unido se han beneficiado del perfil de los migrantes que proceden de Ruman&iacute;a. Cierto. Entre los rumanos que se establecen en Espa&ntilde;a y en el Reino Unido hay un mayor porcentaje con titulaciones universitarias que entre quienes no migraron. Este patr&oacute;n se da adem&aacute;s en todas las franjas de edad, y se mantiene a lo largo del tiempo. Pero donde los rumanos con titulaciones universitarias est&aacute;n mejor representados es, con mucha diferencia, en el Reino Unido. Es decir, Espa&ntilde;a no ha atra&iacute;do a los m&aacute;s cualificados y los datos son abrumadores.
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                    alt="Gráfico 1. 
Fuente: estimación propia a partir de European Labour Force Survey (ELFS) 2000-2018"
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                Gráfico 1. 
Fuente: estimación propia a partir de European Labour Force Survey (ELFS) 2000-2018                            </span>
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        <strong>#2 - </strong>Los lectores que sigan la actualidad migratoria pensar&aacute;n que esto es poco sorprendente. En Europa, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/atrae-talento-global-europa_132_3629678.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Reino Unido es el vencedor por goleada en la carrera por atraer el talento</a>. Pero independientemente de si son o no universitarios, los rumanos que se han instalado en Espa&ntilde;a tienen un mayor riesgo de desempleo que cualquier otro grupo con el que los comparemos, ya sea con los rumanos en Ruman&iacute;a, con los que se fueron al Reino Unido, o con los aut&oacute;ctonos de Espa&ntilde;a o Reino Unido. Por supuesto, el desempleo es una amenaza mayor en Espa&ntilde;a que en los otros dos pa&iacute;ses. Para evitar esta distorsi&oacute;n, basta con comparar el riesgo de perder el empleo entre los rumanos del Reino Unido y los aut&oacute;ctonos de ese pa&iacute;s. As&iacute; veremos que, all&iacute;, este peligro es notablemente menor para los rumanos que los aut&oacute;ctonos independientemente de su nivel educativo. Exactamente lo contrario que sucede aqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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Fuente: estimación propia a partir de ELFS 2000-2018"
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            <span class="title">
                Gráfico 2.
Fuente: estimación propia a partir de ELFS 2000-2018                            </span>
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        <strong>#3 -</strong> Y finalmente, un hecho mucho menos conocido. Medir hasta qu&eacute; punto los migrantes se distinguen de la poblaci&oacute;n que se queda respecto a caracter&iacute;sticas personales como la resistencia al fracaso es casi imposible. Aun as&iacute;, podemos aproximarnos a esta cuesti&oacute;n comparando la intensidad en la b&uacute;squeda de trabajo entre quienes pierden el empleo. Para ello, hemos creado un &iacute;ndice que combina cu&aacute;nto recurren los desempleados a seis posibles m&eacute;todos de b&uacute;squeda de trabajo (oficina de empleo, registrarse en bases de datos, contactar a empleadores, poner distintos tipos de anuncio anuncios), y lo hemos ponderando por la frecuencia con la que se usan en cada provincia de observaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Gráfico 3. Fuente: estimación propia a partir de ELFS 2000-2018                            </span>
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        Los resultados muestran que, cuando se ven afectados por el desempleo, los rumanos en Espa&ntilde;a despliegan estrategias menos intensivas de b&uacute;squeda que los rumanos que est&aacute;n en el Reino Unido y que los aut&oacute;ctonos en cualquier pa&iacute;s. Es m&aacute;s, las diferencias entre los rumanos en Espa&ntilde;a y los aut&oacute;ctonos son mucho mayores que las que existen entre ambos grupos en el Reino Unido. Esto apunta a que Espa&ntilde;a no atrae como destino migratorio a aquellos que tienen mejor capacidad de reaccionar ante la adversidad. No es la primera vez que se detecta una cierta <a href="https://academic.oup.com/esr/article/34/5/570/5055832" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">selecci&oacute;n negativa de la inmigraci&oacute;n rumana</a> hacia Espa&ntilde;a en rasgos similares de personalidad. Pero ahora, sabemos que esto no es intrascendente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos hechos para el consuelo</strong>. Primero, todo esto podr&iacute;a haber sucedido tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses del sur de Europa. Segundo, la comparaci&oacute;n con el Reino Unido es la m&aacute;s exigente. Pero lo importante es que comienza a haber indicios cre&iacute;bles que apuntan a que los migrantes mejor cualificados tienen a no elegir Espa&ntilde;a frente a otros pa&iacute;ses de nuestro entorno. Aunque Espa&ntilde;a ha tenido &eacute;xitos en la gesti&oacute;n de su inmigraci&oacute;n, entre ellos no se encuentra el haber atra&iacute;do a aquellos con mayor preparaci&oacute;n. Ser&iacute;a bueno hacer un hueco para reflexionar sobre por qu&eacute; y qu&eacute; hacer al respecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, María Miyar Busto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vienen-espana-cualificados_132_10530408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Sep 2023 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Vienen a España los más cualificados?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un año más, la narrativa multicolor de junio…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ano-narrativa-multicolor-junio_132_10335003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ad91e96-fa30-4a5b-a893-fb89496febd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un año más, la narrativa multicolor de junio…"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada mes de junio me parece más importante recordar que las personas a las que se suele englobar bajo las siglas LGTBI-etc. somos extraordinariamente diversas</p></div><p class="article-text">
        S&eacute; que la totalidad de los lectores de este blog celebra conmigo los cambios sociales que hemos vivido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en relaci&oacute;n con la normalizaci&oacute;n de la realidad LGTBI. Y ver&aacute;n en positivo que una buena parte de estos cambios tenga ya su reflejo en la legislaci&oacute;n vigente. Esto no resta importancia al hecho de que, como todos sabemos, sigue habiendo retos pendientes y no poca incertidumbre hacia el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Puede que este&nbsp;<em>disclaimer</em>&nbsp;me vacune contra la sospecha de ser demasiado conservador por expresar satisfacci&oacute;n o, incluso, un fr&iacute;volo. Asumo el riesgo de quedarme estas etiquetas y me ahorro una introducci&oacute;n m&aacute;s larga y aburrida que, aunque quiz&aacute;s las evitar&iacute;a, no aporta nada en un post en el que voy a contar cosas de Perogrullo, se&ntilde;alar retos de los que se habla poco y desmontar algunos mitos que identifico detr&aacute;s de la etiqueta LGTBI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veo mucho empecinado en que quienes pertenecemos a alguna minor&iacute;a (sexual en este caso) encajemos en ciertos estereotipos que se construyeron en el pasado para dar visibilidad y normalidad a realidades diversas. Y por eso, cada mes de junio me parece m&aacute;s importante recordar que las personas a las que se suele englobar bajo las siglas LGTBI-etc. somos extraordinariamente diversas. &iquest;Ya lo sabemos? Quiz&aacute;s, pero esa diversidad est&aacute; muy frecuentemente oscurecida porque encaja mal tanto en la narrativa multicolor de junio, como en la m&aacute;s gris que va de junio a junio. La diversidad real chirr&iacute;a con el pensamiento en blanco y el negro predominante que dibuja v&iacute;ctimas, h&eacute;roes, activistas e iconoclastas. Pero (&iexcl;tach&aacute;n!) gracias a la demoscopia moderna podemos afirmar que la mayor&iacute;a de las personas LGTBI tienen opiniones y expectativas parecidas a las de quienes no lo son, y aspiran a una vida ordinaria, incluso convencional, y a vivir sin sobresaltos como el resto de los mortales. Algo mucho m&aacute;s aburrido que los pintorescos listados de personas-muy-influyentes que vemos en algunas portadas, pero mucho m&aacute;s fiel a la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en el tiempo de los datos hasta el punto de que con un contrato menor cualquier administraci&oacute;n puede hacer incursiones en realidades sociales que hasta ahora solo pod&iacute;amos describir con pesad&iacute;simas etnograf&iacute;as. En 2021, el Ayuntamiento de Madrid encarg&oacute; a la empresa 40dB la <a href="https://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/Calidad/Observatorio_Ciudad/06_S_Percepcion/SPCEstudiosSectoriales/ACohesionSocialyServiciosSociales/ficheros/Informe_de_Resultados_2021_001_ASN.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera encuesta a la poblaci&oacute;n LGBTBI de la ciudad</a> hecha con procedimientos t&eacute;cnicamente muy respetables. Comento algunos resultados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El colectivo, &iquest;qu&eacute; colectivo?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un dato que pas&oacute; desapercibido en la presentaci&oacute;n de aquel estudio es que solo el 20% de los encuestados declaraba sentirse representado por &ldquo;alguna asociaci&oacute;n LGTBI&rdquo;. Es m&aacute;s, aunque el 25% declar&oacute; no saber qu&eacute; responder, el 55% de quienes dieron una respuesta dijeron claramente que no se sent&iacute;an representados por las organizaciones a las se atribuye su representaci&oacute;n. Resulta muy interesante que este porcentaje sea muy equilibrado por sexo, y edad. Por supuesto que estas cifras pueden enmarcarse en la crisis de la representatividad y la atomizaci&oacute;n de las identidades individuales. Pero la realidad es que cuando el asociacionismo LGTBI habla en nombre del &ldquo;colectivo&rdquo; y las administraciones les dan el monopolio de la representaci&oacute;n de esta realidad, solo est&aacute;n hablando por una de cada cinco personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Salir del armario sigue siendo un reto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Incluso el 30% de las personas de 18 a 24 a&ntilde;os dicen que les cost&oacute; mucho o bastante asumir su orientaci&oacute;n. Declararse LGTBI es todav&iacute;a un trago para muchos. Aunque en el 59% de los encuestados recuerda que sus padres reaccionaron con normalidad al conocer su orientaci&oacute;n o identidad, cerca de un 41% dice que tuvieron una reacci&oacute;n negativa. Estas cifras son atronadoras porque quienes a&uacute;n no hayan hecho p&uacute;blica su orientaci&oacute;n, seguramente esperan las peores reacciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para la mayor&iacute;a el </strong><em><strong>gueto</strong></em><strong> gay no existe</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las personas LGTBI vive en un entorno no LGTBI. El 60% de los entrevistados ten&iacute;a en 2021 un grupo de amigos/as formado principalmente por personas heterosexuales o no-LGTBI. Solo un tercio declaraba moverse en c&iacute;rculos mayoritaria o exclusivamente LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El horizonte de formar familias</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 46% de los encuestados para el Ayuntamiento de Madrid dijo que querr&iacute;a tener hijos (en concreto, el 41% de los hombres y el 53% de las mujeres). A esto cabe sumar un 20% m&aacute;s que a&uacute;n no lo saben, muchos de ellos j&oacute;venes. Por supuesto, el camino es complicado o complicad&iacute;simo, por lo que seguramente la fecundidad frustrada (la diferencia entre los hijos que se quieren y los que se tienen) puede estar disparada en esta poblaci&oacute;n: solo el 23% los tiene. Pero no por ello deja de ser esta cifra llamativa.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La crianza en familias LGTBI</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de las personas LGTBI que tienen hijos son enormes. Por un lado, est&aacute;n quienes son padres y ocultan su orientaci&oacute;n a sus hijos (este es el caso de uno de cada cinco). Y el 35% de los que lo ha compartido con sus hijos, lo vive con dificultad. Despu&eacute;s est&aacute; el caso de quienes tienen hijos ya en familias homoparentales, para quienes en un 33% la crianza presenta dificultades importantes por el hecho de ser LGTBI. Muchas de estas dificultades est&aacute;n en la escuela, el espacio en el que con m&aacute;s diferencia se experimenta discriminaci&oacute;n (todav&iacute;a hoy el 64% de la poblaci&oacute;n LGTBI dice que existe mucho o bastante discriminaci&oacute;n en las escuelas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una distribuci&oacute;n ideol&oacute;gica muy similar a la de la poblaci&oacute;n general</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un asunto menor. Hace unas semanas, 40dB ha hecho <a href="https://elpais.com/sociedad/2023-05-17/un-estudio-calcula-que-el-86-de-las-personas-lgtbi-ha-sufrido-agresiones-homofobas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio</a> demosc&oacute;pico para la Federaci&oacute;n Estatal LGTBIQ+ en el que ha incorporado otras cuestiones relacionadas con el comportamiento electoral. En la escala ideol&oacute;gica, donde 0 es la extrema izquierda y 10 la extrema derecha, los encuestados LGTBI situados en el centro (5) eran el 26% (frente al 24% de la poblaci&oacute;n general), y el 27% se situaba a la derecha (frente al 29% de la poblaci&oacute;n general). Esto explica la sorpresa de que casi uno de cada tres votantes en este grupo de poblaci&oacute;n tenga la intenci&oacute;n de votar a partidos abiertamente enfrentados al gobierno de coalici&oacute;n. Tras las elecciones de mayo de 2023, el voto a la derecha ya fue llamativo en algunos m&iacute;ticos barrios LGTBI (para matar la curiosidad os recuerdo aqu&iacute; este fant&aacute;stico <a href="https://www.eldiario.es/politica/mapa-votaron-vecinos-elecciones-municipales-resultados-28m-calle-calle_1_10249030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa interactivo</a> de resumen de los resultados que public&oacute; elDiario.es hace unos d&iacute;as)
    </p><p class="article-text">
        Muchos otros datos m&aacute;s all&aacute; de esta selecci&oacute;n ponen de manifiesto la normalidad, lo obvio y el manoseo que hay detr&aacute;s de algunas etiquetas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ano-narrativa-multicolor-junio_132_10335003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2023 04:01:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un año más, la narrativa multicolor de junio…]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amor en los tiempos del Tinder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/amor-tiempos-tinder_132_10170014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3498b2f4-2205-42be-beac-e17a4c5465c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amor en los tiempos del Tinder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según una encuesta de Pew, ligar es hoy más difícil que hace 10 años, y la mayoría valora mal sus últimos 12 meses de citas. Para los hombres, la mayor limitación tiene que ver con ellos mismos. Para ellas, el principal problema es la brecha entre lo que esperan y lo que encuentran
</p></div><p class="article-text">
        El PEW Research Center en Estados Unidos es un ejemplo buen&iacute;simo de c&oacute;mo un instituto demosc&oacute;pico puede ser &uacute;til cuando hace cuestionarios con un criterio amplio, sin empecinarse en el estudio intensivo de la intenci&oacute;n de voto. Hace unos d&iacute;as, buscando otros datos, encontr&eacute; una de sus encuestas, que dec&iacute;a que la mayor&iacute;a de las americanas (55%), y no pocos hombres (40%), cre&iacute;an que hoy es m&aacute;s dif&iacute;cil ligar que hace 10 a&ntilde;os (W56 de octubre de 2019). Y lo que es peor, hay muy pocos optimistas: solo el 23% de los hombres y el 14% de las mujeres pensaban que hoy era m&aacute;s f&aacute;cil que entonces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a no debe de ser muy distinta. Y este no es un asunto menor. En un pa&iacute;s en el que se habla tanto de invierno demogr&aacute;fico, de soledad no deseada y de salud mental, la dificultad para formar parejas es algo extra&ntilde;amente alejado del foco. A saber por qu&eacute;. Se piensa con frecuencia en c&oacute;mo aumentar el n&uacute;mero de nacimientos a trav&eacute;s de medidas de conciliaci&oacute;n, transferencias de renta y otras ideas m&aacute;s o menos peregrinas, pero en el an&aacute;lisis no suele entrar la dificultad para emparejarse. &iquest;Por qu&eacute; le cuesta hoy m&aacute;s a la gente enamorarse que hace unos a&ntilde;os? En el repertorio de respuestas posibles hay para todos los gustos. Hemos creado una sociedad demasiado centrada en el individuo que acumula experiencias y, al hacerlo, hemos desplazado las rutinas tradicionales de encuentro. El ritmo del d&iacute;a a d&iacute;a tampoco favorece que se produzcan los intercambios m&aacute;s prometedores. La ficci&oacute;n de que la vida online es perfectamente sustitutiva con la vida real ha empeque&ntilde;ecido nuestro mundo. La tecnolog&iacute;a ha facilitado el <em>speed dating</em>, cierto, pero tambi&eacute;n ha banalizado las conversaciones con desconocidos y ha hecho que hoy mucha gente salga los s&aacute;bados por la noche, digamos, m&aacute;s relajada que hace 10 a&ntilde;os. Con este panorama, se podr&iacute;a decir que pocos pesimistas hay&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s el mensaje m&aacute;s evocador de la encuesta del PEW no es lo complicado que est&aacute; el panorama, sino las diferencias en c&oacute;mo lo perciben hombres y mujeres. Los hombres lo ven crudo, aunque menos que las mujeres (Gr&aacute;fico 1). Cuando el PEW pregunt&oacute; a sus encuestadas activas en el mercado del emparejamiento c&oacute;mo fue su &uacute;ltimo a&ntilde;o de citas, un 42% dijo que fue muy dif&iacute;cil y otro 38% que s&oacute;lo fue dif&iacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cada cita puede ser un trago por razones distintas, y un a&ntilde;o de citas puede dar para muchas cenas&hellip; pero detr&aacute;s de un a&ntilde;o de peripecias, los hombres tienden a verse a s&iacute; mismos como el problema mientras que para las mujeres el obst&aacute;culo principal est&aacute; en los dem&aacute;s. Vamos por partes. El 45% de los hombres cree que el problema detr&aacute;s de su fracaso es la dificultad para acercase a la gente (10 puntos m&aacute;s que para ellas). En cambio, las mujeres ven el problema m&aacute;s en la oferta que en la demanda y responden mayoritariamente que en el &uacute;ltimo a&ntilde;o no encontraron a nadie que cumpla con sus expectativas. Esta brecha expectativas-realidad es el mayor obst&aacute;culo para el 55% de ellas, frente al 43% de los hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay dos cosas m&aacute;s que llaman la atenci&oacute;n. El tama&ntilde;o de esta brecha expectativas-realidad es id&eacute;ntica para los hombres de cualquier edad. Pero no para las mujeres (Gr&aacute;fico 2). Las que no vieron sus expectativas satisfechas fueron el 65% entre las menores de 30 a&ntilde;os, y solo el 45% entre las que tienen 50 a&ntilde;os, edad en la que su brecha es casi como la de los hombres. S&iacute;, los datos son mejorables (no vemos a las mismas mujeres a lo largo del tiempo), pero da la sensaci&oacute;n de que a medida que el tiempo pasa hay un reajuste expectativas-realidad entre las mujeres por el que prefiero pasar de puntillas para que cada uno lo explique seg&uacute;n su propio criterio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Finalmente, esta inquietante brecha es mayor para las universitarias que las que no lo son. Entre las primeras, m&aacute;s del 55% se refiere a la distancia realidad-expectativas como su principal problema frente al 45% de las no universitarias. La idea de que la desventaja masculina en educaci&oacute;n ha hecho el emparejamiento m&aacute;s complicado para las universitarias (muchas), que buscan hombres con su mismo perfil formativo (menos), parece ya desterrada en muchos pa&iacute;ses como EEUU (aunque no en Espa&ntilde;a). En casi todos los pa&iacute;ses desarrollados la hipogamia educativa o emparejamiento a la baja cuenta con la misma aceptaci&oacute;n entre hombres y mujeres. Pero, ojo, esto no implica que cuando las mujeres son las m&aacute;s educadas de la pareja, su renta tambi&eacute;n sea la m&aacute;s alta, algo complejo de explicar pero seguramente muy vinculado a la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bonus track</strong>
    </p><p class="article-text">
        Descartar perfiles con el pulgar no ayuda. El &uacute;ltimo gr&aacute;fico muestra que la valoraci&oacute;n de los &uacute;ltimos 12 meses de citas es igualmente negativa para quienes usan aplicaciones que para los m&aacute;s tradicionales. Como en tantas otras cosas relacionadas con la vida digital, los datos desmienten la ficci&oacute;n futurista de que el emparejamiento iba a ser m&aacute;s f&aacute;cil y transversal cuando fu&eacute;ramos desliz&aacute;ndonos por miles de perfiles con un dedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3</strong>
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      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/amor-tiempos-tinder_132_10170014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 May 2023 20:21:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El amor en los tiempos del Tinder]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Repetición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/repeticion-educacion-reforma-educativa_132_1002074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5698ea39-92d6-4351-b95a-3f871f1fde6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repetición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reducción de la tasa de repetición de curso es un objetivo estrella de la reforma educativa. La repetición es costosa, ineficiente y muy desigualadora.</p></div><p class="article-text">
        La nueva ley org&aacute;nica de educaci&oacute;n en la que se sustancia la reforma que plantea el gobierno, la conocida como LOMLOE, persigue reconducir algunas de las disfuncionalidades que el sistema educativo espa&ntilde;ol ha tenido hist&oacute;ricamente. Entre ellas se encuentra la alta incidencia de la repetici&oacute;n de curso en Espa&ntilde;a, esa costumbre tan arraigada en tantas cabezas y cuya sobredimensi&oacute;n actual no tiene defensa posible. Ahora que el debate &ldquo;repetici&oacute;n s&iacute;, repetici&oacute;n no&rdquo; llega, por fin, m&aacute;s all&aacute; de las tertulias, este post se&ntilde;ala una de sus consecuencias menos aireadas en los medios en estos d&iacute;as en los que se discute la tramitaci&oacute;n de la octava reforma del sistema educativo en democracia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es la repetici&oacute;n un objetivo de la reforma?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La repetici&oacute;n de curso es una estrategia muy costosa y claramente ineficiente. Los estudiantes que repiten tienden a desmotivarse y padecen un mayor riesgo de desengancharse del sistema educativo en el corto y medio plazo. A pesar de este&nbsp;efecto no deseado, la repetici&oacute;n de curso forma parte de nuestra cultura educativa como un remedio que refuerza a los estudiantes en dificultades. Y as&iacute; hemos llegado a tener una tasa de repetidores en Espa&ntilde;a cercana al 30%. Que el 28,7% de los estudiantes que participaron en PISA 2018 haya repetido al menos un curso, nos sit&uacute;a muy por encima de la media del conjunto de la OCDE, donde solo lo hace el 11% (16,5% en Francia, el 13,2% en Italia, el 3,3% en Finlandia).
    </p><p class="article-text">
        Con su reforma, el Gobierno se plantea restringir&nbsp;la repetici&oacute;n de curso al final de las etapas que dividir&aacute;n la primaria, y que se pueda superar&nbsp;la secundaria obligatoria cuando los profesores consideren que no compromete el &eacute;xito en las siguientes fases del ciclo educativo.&nbsp;Aplaudimos esta iniciativa por las razones antes mencionadas, pero debemos&nbsp;poner el foco en algunas de las consecuencias menos conocidas de la repetici&oacute;n: se trata de una medida muy desigualadora de las oportunidades de los estudiantes en funci&oacute;n de su origen social. Ve&aacute;moslo a trav&eacute;s de dos sencillos gr&aacute;ficos que resumen lo que PISA 2018 nos dice al respecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La probabilidad de repetir se distribuye muy desigualmente entre hogares con distintos recursos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la probabilidad de repetir curso al final de la secundaria obligatoria est&aacute; muy desigualmente distribuida en funci&oacute;n de los recursos del hogar, por ejemplo la educaci&oacute;n de los padres. Pr&aacute;cticamente uno de cada dos hijos de padres con niveles educativos bajos (educaci&oacute;n secundaria o menos) han repetido curso frente a uno de cada tres de los hijos de quienes se graduaron del bachillerato, y uno de cada cinco entre los hijos de los universitarios.
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Fuente: Elaboración propia a partir de PISA 2018<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&hellip; y ello podr&iacute;a reflejar algo m&aacute;s que las diferencias en rendimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estas diferencias en el riesgo&nbsp;de repetir podr&iacute;an ser el resultado de la propia desigualdad en&nbsp;conocimientos (y su reflejo en las notas), lo que a su vez causa la mayor parte de la diferenciaci&oacute;n por origen social del logro educativo. Es necesario ver si&nbsp;las diferencias en el riesgo de repetir simplemente&nbsp;se deben a la brecha en resultados de los estudiantes en funci&oacute;n de su origen social.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que se ve en el siguiente gr&aacute;fico. Utilicemos la&nbsp;prueba de matem&aacute;ticas que hizo&nbsp;PISA 2018. Entre los peores y los mejores estudiantes hay una ca&iacute;da en la probabilidad de repetir que se debe a las competencias demostradas por cada alumno. Sin embargo, las diferencias entre estudiantes seg&uacute;n la educaci&oacute;n de sus padres y dentro de un mismo nivel de rendimiento muestran con claridad el efecto desigualador de la repetici&oacute;n de curso. Blanco sobre negro, entre los peores estudiantes (aquellos cuyas puntuaciones les sit&uacute;an en el d&eacute;cimo percentil de la distribuci&oacute;n de las notas), aquellos cuyos padres&nbsp;tienen un nivel educativo bajo y&nbsp;habr&iacute;an repetido al menos un curso llegan a ser el&nbsp;70%, frente al 50% de los que tienen padres universitarios. Y estos desequilibrios no solo se dan entre los peores estudiantes, entre los que&nbsp;alcanzan los m&iacute;ticos 500 puntos de la media OCDE en estas pruebas, el 30% de los hijos de padres con menos educaci&oacute;n han repetido frente a solo el 20% de los hijos de universitarios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Elaboraci&oacute;n propia a partir de PISA 2018
    </p><p class="article-text">
        Atacar la repetici&oacute;n de curso no es solo una forma de incrementar la eficiencia en el gasto y, seguramente, de incrementar la calidad educativa. Adem&aacute;s, es una medida que avanza en la direcci&oacute;n correcta hacia la equidad en educaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/repeticion-educacion-reforma-educativa_132_1002074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2020 21:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Repetición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Reforma educativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diversidad en los colegios: ¿peor para los mejores?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/diversidad-colegios-peor-mejores_132_1442558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Se suele creer que cuando los profesores se enfrentan a un alumnado con un rendimiento bajo, adaptan su nivel de exigencia al estudiante medio</p><p class="subtitle">Esto hace pensar que los estudiantes más brillantes pueden ser los más perjudicados por las dinámicas de la concentración</p></div><p class="article-text">
        Una de las inquietudes seculares que padecen las sociedades &eacute;tnicamente diversas, y particularmente aquellas que lo son como consecuencia de la migraci&oacute;n, relaciona la concentraci&oacute;n de minor&iacute;as en las escuelas con una ca&iacute;da en el rendimiento de sus estudiantes. Estos temores tienen cierto fundamento, aunque solo en apariencia y, por ello, muchas familias incurren en la <em>falacia del factor &uacute;nico</em> cuando eligen centros para sus hijos: si las escuelas que mejor reflejan la diversidad son las que tienen peores resultados, entonces la diversidad es la causa del perjuicio.
    </p><p class="article-text">
        Existe un oc&eacute;ano de investigaciones que desmiente este extremo. En general hay dos cosas claras. (1) La ca&iacute;da en el rendimiento solo se da por encima de niveles de concentraci&oacute;n relativamente altos, por encima del 20%, lo que generalmente solo se produce en ciertas &aacute;reas de las grandes ciudades. (2) La causa de este perjuicio no es la diversidad, es la pobreza y, de forma m&aacute;s general, la concentraci&oacute;n de alumnos cuyas familias disponen de menos recursos educativamente relevantes.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; el consenso. El debate es mucho m&aacute;s animado entre quienes sugieren que la ca&iacute;da del rendimiento en los centros de alta concentraci&oacute;n no afecta por igual a todos los estudiantes. Uno de los argumentos m&aacute;s comunes relaciona el efecto de la concentraci&oacute;n con las din&aacute;micas docentes: cuando los profesores se enfrentan a un alumnado con un rendimiento bajo, adaptan su nivel de exigencia al estudiante medio. Por ello, hay quien piensa que afirmaciones como las del p&aacute;rrafo anterior (1 y 2) enmascaran una cruda realidad: los grandes perjudicados por la concentraci&oacute;n son los estudiantes m&aacute;s brillantes, quienes nunca alcanzar&aacute;n el m&aacute;ximo de su potencial al compartir pupitre con quienes no deber&iacute;an. Esta l&oacute;gica es muy parecida a la que tanto preocupa a los padres de los estudiantes de &lsquo;altas capacidades&rsquo; que asisten a centros &lsquo;convencionales&rsquo; (por cierto, otro d&iacute;a convendr&iacute;a hablar de esta nueva epidemia del siglo XXI, del posible sobre-diagn&oacute;stico de esta condici&oacute;n y de la hiperventilaci&oacute;n que genera en algunos padres).
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, <strong>&iquest;es el efecto de la concentraci&oacute;n de inmigrantes en las escuelas peor para los mejores estudiantes?</strong> En Espa&ntilde;a existen pocas herramientas para estudiar este importante asunto, aunque podemos aproximarnos usando la Encuesta General de Diagn&oacute;stico de la Educaci&oacute;n Secundaria (2011, Ministerio de Educaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        La primera figura reproduce el efecto bruto (es decir, tal y como se observa en la realidad) del porcentaje de inmigrantes sobre las puntuaciones en matem&aacute;ticas que obtienen los alumnos que se sit&uacute;an en el percentil m&aacute;s bajo del rendimiento (el 10% de los peores estudiantes en este caso), los estudiantes medianos (que se sit&uacute;an en el percentil 50) y los m&aacute;s brillantes (aquellos cuyo rendimiento les sit&uacute;a en el 10% m&aacute;s alto). Como se puede ver, el efecto de la concentraci&oacute;n es moderado aunque visiblemente negativo para todos y, en efecto, peor para los m&aacute;s brillantes que para los estudiantes medianos o peores. A grandes rasgos, para los mejores el perjuicio por pasar de un centro sin inmigrantes a uno en el que 2/3 del alumnado lo sean, es cerca de un 30% mayor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sin embargo, esta reflexi&oacute;n en bruto resulta extraordinariamente injusta. Lo razonable no es comparar centros con m&aacute;s y con menos inmigraci&oacute;n. La comparaci&oacute;n relevante es entre centros que, teniendo un alumnado procedente de familias con recursos similares, tengan m&aacute;s o menos inmigrantes. Y esto es lo que se hace en la siguiente figura. En ella, podemos ver que el porcentaje de inmigrantes en los colegios resulta pr&aacute;cticamente irrelevante para entender los resultados que obtienen los individuos y que, m&aacute;s all&aacute; de esto, no existe un efecto diferente para estudiantes con distinto rendimiento.
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        Argumentos como el que aqu&iacute; se presenta suelen generar escepticismo porque el rendimiento no resume todo aquello que se adquiere en la vida escolar. En efecto, el desarrollo social e intelectual de los ni&ntilde;os no solo se ve reflejado en sus notas. Sin embargo mensajes como el que doy aqu&iacute; deber&iacute;an contribuir a normalizar la diversidad y poner el foco de atenci&oacute;n en las causas reales de diferenciaci&oacute;n entre centros y estudiantes: la renta familiar, el capital cultural y el capital social. Son estos recursos los que nos colocan desde el inicio en distintos puntos de partida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/diversidad-colegios-peor-mejores_132_1442558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2019 19:44:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diversidad en los colegios: ¿peor para los mejores?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdad educativa: pobres resignados y ricos confiados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-educativa-pobres-resignados-confiados_132_1754646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque lo más común es centrar el debate sobre la desigualdad educativa en los problemas de los hijos de las familias menos favorecidas, estos son solo una de las caras de la moneda</p><p class="subtitle">Los padres de clase alta interpretan las malas notas de sus hijos como un accidente o un episodio puntual que se puede compensar con un extra de atención y estímulo</p><p class="subtitle">En cambio, las clases bajas ven en las malas notas un indicio del fracaso escolar de largo recorrido</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de desigualdad educativa se suele pensar de forma casi inmediata en los problemas que afectan a los hijos de las familias con menos recursos. Pero esta&nbsp;desigualdad no es s&oacute;lo el resultado de lo que sucede entre los menos aventajados, sino que tambi&eacute;n depende de c&oacute;mo los m&aacute;s favorecidos compensan el&nbsp;fracaso
    </p><p class="article-text">
        La clase social de origen es un predictor del rendimiento educativo de los individuos a lo largo de su ciclo vital (<a href="https://obrasociallacaixa.org/documents/10280/240906/vol39_es.pdf/2039819c-12d0-43a0-b201-1dae84a51e5e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Durante su vida escolar, los hijos de las familias menos favorecidas tienen que hacer frente a mayores obst&aacute;culos que los de las familias acomodadas. Pi&eacute;nsese por ejemplo en el hecho de los primeros crecen en entornos con menos recursos, se escolarizan en centros muy estigmatizados y se socializan en entornos no siempre&nbsp;estimulantes y ambiciosos. La otra cara de la misma moneda es que los hijos de las clases altas disponen de muchos m&aacute;s recursos, se escolarizan en los mejores centros y son criados por padres con expectativas m&aacute;s altas. As&iacute;, la desigualdad no s&oacute;lo resulta de las condiciones de los menos favorecidos, sino tambi&eacute;n por lo que sucede en la parte alta de la escala social.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos un ejemplo. Las notas que los ni&ntilde;os obtienen en el colegio transmiten una valiosa informaci&oacute;n a sus padres y cuidadores ya que son la materia prima sobre la que infieren las probabilidades de &eacute;xito de los ni&ntilde;os en el medio y largo plazo. Pues bien, los hogares de distinta clase social reaccionan de forma diferente ante notas buenas, malas y regulares. Mientras que los padres menos aventajados parecen resignarse ante notas malas de sus hijos, los de clase alta intentan compensar su fracaso acad&eacute;mico y, muy frecuentemente, consiguen compensarlo y garantizar la progresi&oacute;n educativa de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Compensan los ricos y se resignan los pobres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para ver si existe compensaci&oacute;n de los malos resultados escolares de los hijos de las familias m&aacute;s aventajadas, mi colega Fabrizio Bernardi y yo estudiamos&nbsp;c&oacute;mo difiere la probabilidad de que los hijos de clases altas y bajas abandonen sus estudios al final de la educaci&oacute;n obligatoria como consecuencia de sus malas notas (<a href="http://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_146_011397045219900.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fij&eacute;monos en el comportamiento de dos grupos que representan bien a la sociedad espa&ntilde;ola: los profesionales (clase de servicio) y los trabajadores manuales no cualificados. En el siguiente gr&aacute;fico se muestra la reacci&oacute;n de cada uno de ellos ante diferentes niveles de rendimiento acad&eacute;mico en la vida escolar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Porcentaje de hijos de profesionales y trabajadores manuales sin cualificaci&oacute;n que realiz&oacute; la transici&oacute;n de la educaci&oacute;n obligatoria a la no obligatoria en funci&oacute;n del rendimiento escolar recordado</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del CIS 2634</blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Como se puede ver, la reacci&oacute;n que las familias parecen tener ante el rendimiento escolar de sus hijos&nbsp;es distinta en funci&oacute;n de la clase social a la que pertenecen. Los padres de clase alta, podr&iacute;an tener una mayor resistencia al des&aacute;nimo cuando sus hijos no alcanzan un nivel de rendimiento escolar suficiente y son capaces de impulsarlos a continuar en el sistema educativo incluso en las circunstancias m&aacute;s adversas. En concreto, el 56% de los espa&ntilde;oles que recuerda&nbsp;haber obtenido malas notas &nbsp;en la escuela y cuyos padres eran profesionales, continuaron estudiando despu&eacute;s de la educaci&oacute;n obligatoria. Por el contrario, entre los hijos de padres con ocupaciones manuales sin cualificaci&oacute;n, este porcentaje de resistentes al fracaso es s&oacute;lo del 20%. Esta brecha social es a&uacute;n m&aacute;s llamativa entre quienes dicen que tuvieron notas m&aacute;s bien regulares. Los hijos de profesionales que transitaron a la educaci&oacute;n no obligatoria fueron m&aacute;s del 80% contra un 43% del grupo tomado como referencia entre los menos favorecidos.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una prueba poco discutible de que m&aacute;s all&aacute; de las diferencias en el rendimiento escolar (las notas o cualquier otro indicador de rendimiento acad&eacute;mico), la desigualdad educativa de largo recorrido podr&iacute;a tambi&eacute;n ser consecuencia de la forma en la que las familias de distinta reaccionan ante el fracaso. Para las clases menos favorecidas, el fracaso es un obst&aacute;culo mucho m&aacute;s insuperable que para los padres m&aacute;s acomodados. &Eacute;stos &uacute;ltimos no se desaniman y saben sortearlo adoptando estrategias para compensar los malos resultados de sus hijos sin frenar su progresi&oacute;n educativa.
    </p><p class="article-text">
        Puede que estas conclusiones resulten un tanto aventuradas para los lectores que est&eacute;n m&aacute;s familiarizados con la escasa calidad de las estad&iacute;sticas educativas (y en general, sociodemogr&aacute;ficas) de Espa&ntilde;a. Pero nosotros mismos hemos confirmado la misma regularidad en otros pa&iacute;ses que cuentan con mejores datos (<a href="https://academic.oup.com/esr/article-abstract/30/2/207/498621" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Es dif&iacute;cil ser contundente a la hora de explicar las causas detr&aacute;s de esta regularidad. Si las notas ayudan a los padres a inferir con qu&eacute; probabilidades las carreras educativas de sus hijos ser&aacute;n exitosas, cabe pensar que las clases altas son m&aacute;s capaces de asumir los riesgos (y los costes de oportunidad) derivados de un fracaso potencial. En cambio, los padres de clases menos acomodadas pueden ver en las malas notas una amenaza cre&iacute;ble de que en el medio y largo plazo el sistema educativo podr&iacute;a expulsar a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que persiguen incrementar la equidad educativa no s&oacute;lo deben remediar las carencias que limitan el desarrollo de los estudiantes con m&aacute;s talento de entre los menos favorecidos socialmente. Es tambi&eacute;n importante que el sistema educativo sea realmente selectivo sobre el criterio del talento y la val&iacute;a personal y que las familias acomodadas tengan m&aacute;s dificultades para impulsar indebidamente a aquellos de sus hijos con menos capacidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-educativa-pobres-resignados-confiados_132_1754646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jan 2019 20:59:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desigualdad educativa: pobres resignados y ricos confiados]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Educación,Pobreza infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cicatrices del desempleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cicatrices-desempleo_132_1864401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El desempleo de larga duración es una experiencia vital devastadora con importantes consecuencias en la salud</p><p class="subtitle">Haber estado desempleado al menos año en el pasado reduce en torno a un 4-5% la salud mental de quienes han superado el desempleo y se han reintegrado en el mercado laboral con un contrato estable</p><p class="subtitle">Hay que abordar el problema del desempleo de una forma integral que trascienda de la pura dimensión laboral</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del sentido com&uacute;n, hay muchos indicios de que el desempleo de larga duraci&oacute;n es una experiencia devastadora con importantes consecuencias en el ciclo vital y en todos los indicadores relevantes de bienestar, incluida la salud y, particularmente, la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no siempre se refleje en diagn&oacute;sticos cl&iacute;nicos, perder el trabajo est&aacute; relacionado con s&iacute;ntomas como la depresi&oacute;n o la ansiedad (<a href="https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-publhealth-031210-101146" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Se ha estimado que un aumento del 1% del paro provocar&iacute;a un incremento en los suicidios del 0,8% entre los menores de 65 a&ntilde;os (<a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(09)61124-7/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). &iquest;Por qu&eacute;? La reducci&oacute;n de los ingresos que conlleva perder el trabajo limita la inversi&oacute;n en la salud propia (por ejemplo en alimentaci&oacute;n de calidad, cuidados y servicios m&eacute;dicos). Adem&aacute;s, el desempleo puede&nbsp;favorecer&nbsp;la adopci&oacute;n de malos h&aacute;bitos (fumar, consumo de alcohol) para lidiar con la frustraci&oacute;n y, entre otros efectos, desordena el uso del tiempo, dificulta el mantenimiento de contactos sociales, reduce la actividad f&iacute;sica y da&ntilde;a la auto-estima.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s de economistas, epidemi&oacute;logos, psic&oacute;logos y soci&oacute;logos por desentra&ntilde;ar la relaci&oacute;n entre desempleo y salud mental viene de lejos, aunque el volumen de trabajos sobre esta materia es contra-c&iacute;clico. No es casualidad que sea durante las grandes crisis del empleo cuando m&aacute;s trabajos abordan este tema (los a&ntilde;os treinta, setenta y, a nadie le extra&ntilde;ar&aacute;, en la actualidad).
    </p><p class="article-text">
        Casi todos los estudios tienen dos retos pendientes: &iquest;es el desempleo la causa o la consecuencia de estos des&oacute;rdenes?, &iquest;se resuelven estos problemas con la reincorporaci&oacute;n al mercado laboral o, por el contrario, el desempleo deja <em>cicatrices</em> en la salud mental?
    </p><p class="article-text">
        <strong>El huevo o la gallina: &iquest;es el desempleo la causa o la consecuencia del desorden?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; precede a qu&eacute;?, &iquest;el huevo o la gallina? Se sabe que las personas desempleadas tienen peor salud mental que los ocupados, pero es dif&iacute;cil saber si esto es as&iacute; por la p&eacute;rdida de su trabajo (el desempleo como <em>causa</em> del deterioro de la salud mental) o si las personas con alg&uacute;n tipo de desorden mental son m&aacute;s propensas a quedar en situaci&oacute;n de desempleo (efecto de&nbsp;<em>selecci&oacute;n</em> al&nbsp;desempleo). Dicho de otro modo, si el riesgo de caer en desempleo no es aleatorio, la p&eacute;rdida del trabajo podr&iacute;a no ser causa si no consecuencia del deterioro de la salud mental (<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0169652" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Distinguir entre relaciones de&nbsp;<em>causalidad</em> y de&nbsp;<em>selecci&oacute;n</em> es complicado. Para hacerlo, algunas investigaciones se centran en analizar a episodios que env&iacute;an al desempleo a un gran n&uacute;mero de trabajadores sin discriminar por sus caracter&iacute;sticas individuales. As&iacute; es como en un estudio cl&aacute;sico de los a&ntilde;os treinta, Paul Lazarsfeld confirm&oacute; la incidencia del desempleo en la salud mental estudiando una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n austriaca llamada Marienthal cuando el cierre de una planta textil que dominaba la econom&iacute;a local dej&oacute; en desempleo a uno de cada dos trabajadores locales. Pero no siempre es f&aacute;cil encontrar contextos tan id&oacute;neos. Por eso, otros trabajos han recurrido a analizar lo que sucede tras el estallido de burbujas (<a href="https://www.iza.org/publications/dp/9235/feeling-useless-the-effect-of-unemployment-on-mental-health-in-the-great-recession" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) o durante las crisis m&aacute;s en general (<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25589031" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), episodios en los que no s&oacute;lo los m&aacute;s vulnerables pierden su empleo.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones m&aacute;s fiables, que usan muestras amplias&nbsp;y siguen a individuos a lo largo del tiempo, han podido confirmar que, efectivamente, m&aacute;s all&aacute; del efecto de selecci&oacute;n mencionado, el desempleo&nbsp;favorece&nbsp;un deterioro significativo de la salud mental (<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23873069" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se resuelven estos problemas con la reincorporaci&oacute;n al mercado laboral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este deterioro de la salud mental de los parados podr&iacute;a no ser solo un problema de corto plazo que se resuelve con la reincorporaci&oacute;n en el mercado laboral. El desempleo parece implicar una p&eacute;rdida de bienestar mental duradera en el tiempo que se manifiesta incluso entre quienes con el tiempo se reinsertan en el mercado laboral de forma estable.
    </p><p class="article-text">
        Podemos aproximarnos a este problema gracias a los datos de la&nbsp;<a href="https://www.europeansocialsurvey.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Encuesta Social Europea</a> (ESS), una de las infraestructuras estad&iacute;sticas m&aacute;s importantes de Europa&nbsp;en la que, por cierto, la participaci&oacute;n de Espa&ntilde;a&nbsp;podr&iacute;a estar en&nbsp;<a href="https://twitter.com/ESS_Survey/status/1055855386488651776" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo</a>. En su s&eacute;ptima ola (2014), la ESS incluy&oacute; una bater&iacute;a de preguntas sobre el comportamiento de los individuos y sobre s&iacute;ntomas emocionales y psicol&oacute;gicos inspirados en la literatura epidemiol&oacute;gica sobre la salud mental de las poblaciones (<a href="https://www.hcp.med.harvard.edu/ncs/k6_scales.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). En el cuestionario se ped&iacute;a que los entrevistados informaran sobre la frecuencia con la que, durante semana anterior a la realizaci&oacute;n de la encuesta, se sintieron deprimidos, tristes, agotados, solos, sintieron que todo representaba un esfuerzo o que no disfrutaban de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Transformando estos indicadores en un &iacute;ndice sint&eacute;tico de salud mental, podemos calcular la p&eacute;rdida de quienes han sufrido episodios de desempleo en el pasado frente a quienes nunca han estado en paro. Lo interesante, adem&aacute;s, es no tanto calcular el deterioro de la salud mental de los parados en el momento de realizarse la encuesta sino el de quienes, habiendo padecido desempleo en el pasado, lo han superado y disfrutan de un puesto de trabajo estable con un contrato indefinido. Esto es lo que se ve en el siguiente gr&aacute;fico, que expresa la p&eacute;rdida (en porcentaje) en salud mental que padecen quienes declaran haber pasado por experiencias de desempleo de tres, doce meses o cinco a&ntilde;os con respecto a quienes nunca han conocido el paro. Como este an&aacute;lisis est&aacute; hecho para trabajadores que reintegrados en el mercado laboral, la brecha entre los grupos reflejar&iacute;a la <em>cicatriz</em> que deja el desempleo en la salud mental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Las conclusiones son alarmantes. Haber estado desempleado 3 meses en el pasado reduce la salud mental de los ocupados en un 1,5%. Cuando el paro fue de larga duraci&oacute;n, el deterioro de la salud mental es de entre el 4,2% y el 5,1% (para quienes sufrieron desempleo durante 12 meses y 5 cinco a&ntilde;os respectivamente).
    </p><p class="article-text">
        Queda claro, por tanto, que el desempleo de larga duraci&oacute;n es una experiencia transformadora (y devastadora) para quienes lo padecen y que recuperar la estabilidad laboral no lo remedia completamente. Pasar m&aacute;s de un a&ntilde;o en paro deja marcas en la salud mental que se mantienen incluso entre las personas que con posterioridad han conseguido un contrato estable y no tienen problemas incapacitantes de otro tipo. Ello deber&iacute;a animar a abordar el problema de desempleo de una forma m&aacute;s integral que trascienda de la dimensi&oacute;n puramente laboral. Espa&ntilde;a se encuentra en una peor posici&oacute;n relativa para tratar estas disfunciones ya que las diferencias entre pa&iacute;ses en la intensidad del efecto del desempleo sobre la salud mental parecen deberse a la configuraci&oacute;n de los estados del bienestar (<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0140673609611247" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y en el tipo de iniciativas que complementan a las pol&iacute;ticas activas de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez es m&aacute;s evidente que la vulnerabilidad es una condici&oacute;n compleja que pone a los individuos en riesgo a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples mecanismos. Y las respuestas deben tenerlo en cuenta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cicatrices-desempleo_132_1864401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Oct 2018 20:12:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las cicatrices del desempleo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez reflexiones para evitar el adanismo (y otros males) al hablar de inmigración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reflexiones-evitar-adanismo-hablar-inmigracion_132_2753520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Justo cuando los debates sobre la inmigración se han generalizado, se observa una tendencia a recurrir a lugares comunes y  un cierto adanismo que simplifica el problema sin hacer justicia a los matices.</p><p class="subtitle">Los autores proponen diez reflexiones para evitarlo.</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de este verano hemos le&iacute;do y hablado mucho sobre inmigraci&oacute;n. Muchos veranos sucede. Y en todos ellos observamos una tendencia al tipo de exceso discursivo que simplifica el problema sin hacer justicia a los matices. Estos excesos tambi&eacute;n existen en otros &aacute;mbitos de debate, aunque quiz&aacute;s en este alcanza cotas desconocidas. Nos gustar&iacute;a en este post plantear diez reflexiones que buscan &ndash;sin pretensiones- matizar y ganar profundidad y favorecer un debate &aacute;gil en el que no se sacrifique la rigurosidad.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>No al maximalismo</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Se puede tener posiciones extremas al hablar de inmigraci&oacute;n (desde &iexcl;inmigraci&oacute;n cero! a &iexcl;fronteras abiertas!). Faltar&iacute;a m&aacute;s. Pero en esta materia, el maximalismo nos conduce a simplificaciones ideol&oacute;gicas y a hablar desde los sentimientos, con el riesgo de pecar de excesos que van desde el odio y el miedo a lo desconocido a la ingenuidadpaternalista, blanca, euroc&eacute;ntrica y plagada de culpabilidad postcolonial.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre la inmigraci&oacute;n es m&aacute;s productivo cuando se aleja del maximalismo y se centra en c&oacute;mo gestionar este fen&oacute;meno. Se puede defender posiciones m&aacute;s o menos restrictivas en lo que respecta a la inmigraci&oacute;n econ&oacute;mica, aceptar flujos de mayor o menor intensidad, tolerar en distinta medida la irregularidad o incluso seleccionar a quienes cruzan nuestra frontera. Cabe la discrepancia. Lo imprescindible es dar respuestas concretas que nos posicionen ante estos retos.
    </p><p class="article-text">
        Lo relevante en el debate p&uacute;blico es c&oacute;mo se gestionan las migraciones y tienen poco valor a&ntilde;adido, por no decir ninguno, las emociones que despiertan en cada uno.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>&iquest;Inmigraci&oacute;n cero?</strong><strong> </strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En un extremo del maximalismo, se sit&uacute;an quienes se declaran anti-inmigraci&oacute;n y consideran factible alcanzar el objetivo de inmigraci&oacute;n cero. Solamente para aquellos pa&iacute;ses que carecen de la m&iacute;nima capacidad de atracci&oacute;n, este podr&iacute;a ser un objetivo viable. Pero ser&iacute;a una &lsquo;victoria&rsquo; p&iacute;rrica, pues no resultar&iacute;a de una pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n-cero si no de la no comparecencia de candidatos a cruzar la frontera. Es m&aacute;s, en este modelo el atractivo est&aacute; en el exterior. As&iacute;, en Corea del Norte (con nula presi&oacute;n inmigratoria), la salida no autorizada se considera traici&oacute;n. Al pensar en este y otros casos similares, se evidencia lo absurdo de este tipo de maximalismo. Para cualquier otro pa&iacute;s que tenga una m&iacute;nima capacidad de atracci&oacute;n (turismo, comercio con el exterior, etc.) las fronteras nunca delimitan compartimentos estanco. Las fronteras herm&eacute;ticas son el unicornio de colores de las pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>&iquest;Fronteras abiertas?</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En el otro extremo del maximalismo est&aacute; el discurso sin matices de &lsquo;fronteras abiertas&rsquo;. A diferencia del anterior, este es practicable. De hecho, no es extra&ntilde;o encontrar alguna variante de fronteras abiertas entre pa&iacute;ses que son m&aacute;s o menos homog&eacute;neos en sus niveles de bienestar y el reconocimiento de derechos. Este es, por ejemplo el caso del Espacio Schengen o ECOWAS en &Aacute;frica Occidental.
    </p><p class="article-text">
        La movilidad de personas entre territorios muy diferentes en sus niveles de bienestar y derechos sin intervenci&oacute;n de las autoridades, genera adem&aacute;s de dudas sobre la sostenibilidad de los sistemas, vulnerabilidad, aunque parezca contraintuitivo. Por ejemplo, las personas que cruzan fronteras con intenci&oacute;n de trabajar sin ser identificadas como sujeto de derechos est&aacute;n expuestas a todo tipo de explotaci&oacute;n. Los menores invisibles para la administraci&oacute;n pueden no tener acceso a la educaci&oacute;n. Para muchas mujeres, la protecci&oacute;n ante la trata y la explotaci&oacute;n sexual puede incluso ser m&aacute;s dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de matices puede explicar por qu&eacute; el discurso de fronteras abiertas sin m&aacute;s se reclama desde voces tan distintas como cierta progres&iacute;a pretendidamente filantr&oacute;pica y el ultraliberalismo empresarial.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>La inmigraci&oacute;n no es siempre buena o mala econ&oacute;micamente</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Otro tipo de maximalismo se centra en los efectos de la inmigraci&oacute;n en las sociedades de acogida. Centrar el debate en si la inmigraci&oacute;n es buena o mala econ&oacute;micamente es otro lugar com&uacute;n en el debate p&uacute;blico sobre inmigraci&oacute;n. El impacto econ&oacute;mico de la inmigraci&oacute;n puede ser cambiante en el corto, medio y largo plazo y, en t&eacute;rminos m&aacute;s generales, depende de la estructura social y productiva de cada sociedad y de la composici&oacute;n de los flujos migratorios. Si bien es cierto que la mayor&iacute;a de los estudios no detectan un impacto negativo de la inmigraci&oacute;n sobre la riqueza de los pa&iacute;ses, el efecto de ciertos flujos sobre la desigualdad puede no ser el deseable. Un ejemplo, el aumento de la oferta de mano de obra en aquellos nichos del mercado de trabajo menos regulados, puede empeorar las condiciones de todos los trabajadores independientemente de su pa&iacute;s de nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n cierto maximalismo a la hora de hablar de los efectos de la emigraci&oacute;n en origen (<em>brain drain</em>, <em>brain gain</em>, <em>brain waste</em>, entre otros), aunque nuestro ensimismamiento nos a&iacute;sle frecuentemente de ellos.
    </p><p class="article-text">
        En estos terrenos, el debate p&uacute;blico deber&iacute;a ser m&aacute;s sensible a lo que digan los estudios m&aacute;s rigurosos y los mejores datos. Hacerlo es imprescindible para dise&ntilde;ar las mejores pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>La gesti&oacute;n de la inmigraci&oacute;n es una pol&iacute;tica p&uacute;blica</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Pocas veces se piensa en estos t&eacute;rminos, pero la pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n es una pol&iacute;tica p&uacute;blica con relevancia transversal para otros aspectos organizativos de la sociedad.  Las administraciones p&uacute;blicas no deben tener un papel subsidiario y condicionado al que desempe&ntilde;en otros actores. Como cualquier pol&iacute;tica p&uacute;blica, la de inmigraci&oacute;n necesita definir objetivos e instrumentos, y la participaci&oacute;n de otros actores es importante en tanto que no se diluyan las responsabilidades p&uacute;blicas. Las administraciones, como garantes de derechos, no deber&iacute;an externalizar la protecci&oacute;n de los mismos. En los estados sociales de derecho, lo deseable es regular y garantizar servicios p&uacute;blicos como por ejemplo la educaci&oacute;n o el salvamento mar&iacute;timo, sin dejarlos en manos de terceros de forma arbitraria y sin rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Hay espacio de maniobra hasta el l&iacute;mite de los DDHH</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        El margen de maniobra para la gesti&oacute;n de la inmigraci&oacute;n, y sus instrumentos, es elevad&iacute;simo aunque los escasos cambios producidos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas puedan sugerir lo contrario. En nuestro contexto, el &uacute;nico l&iacute;mite est&aacute; en los Derechos Humanos, que deben respetarse independientemente de la nacionalidad de los sujetos. El derecho humanitario que forma parte de nuestros ordenamientos jur&iacute;dicos entiende que la migraci&oacute;n por razones humanitarias no puede ser sometida a restricciones y que cuenta un nivel de protecci&oacute;n espec&iacute;fico. El debate sobre los contenidos de la figura del refugio es l&iacute;cito (por ejemplo, &iquest;cabe incorporar a los refugiados medio ambientales?), pero desechar los compromisos internacionales es una cuesti&oacute;n totalmente distinta que atacar&iacute;a la piedra angular de nuestro sistema de derechos y libertades.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>&iquest;Responsabilidad o culpa comunitaria?</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Mucho se ha hablado sobre el papel de la Uni&oacute;n Europea en la crisis humanitaria que vivimos desde hace a&ntilde;os en las fronteras europeas. La Uni&oacute;n, en abstracto, ha sido acusada de dejadez, inacci&oacute;n, insensibilidad e incluso de mirar hacia otro lado. Sin embargo, es importante recordar que hasta el momento los estados (y los gobiernos que los europeos han votado) han decidido que la inmigraci&oacute;n sea competencia nacional, y que la Comisi&oacute;n tenga muy poco margen de acci&oacute;n. Debe saberse que no existe a&uacute;n una pol&iacute;tica com&uacute;n de inmigraci&oacute;n que vaya m&aacute;s all&aacute; de ciertos esfuerzos intergubernamentales. Y, repetimos, esto es as&iacute; por voluntad de gobiernos que hemos votado. Lo deseable ser&iacute;a que en adelante los debates electorales fueran m&aacute;s claros sobre la posici&oacute;n de los partidos a la hora de transferir competencias de inmigraci&oacute;n, fronteras y asilo a Bruselas.  
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>La pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n no es una pol&iacute;tica de seguridad</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n no pueden estar solo centradas en el control de las fronteras. La inmigraci&oacute;n es un fen&oacute;meno social de largo recorrido que culmina con la incorporaci&oacute;n de las personas migrantes en sus sociedades de acogida. Gestionar la inmigraci&oacute;n desde la frontera es una pol&iacute;tica p&uacute;blica miope, que ignora sus efectos de largo plazo, e indeseable en tanto que construye la inmigraci&oacute;n como una amenaza. La gesti&oacute;n de la inmigraci&oacute;n ni empieza, ni acaba, en la frontera.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>La pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n no es una pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n es otra pol&iacute;tica p&uacute;blica que debe estar dise&ntilde;ada con arreglo a fines propios (como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas) y con sus propias herramientas. Pero en alg&uacute;n momento, y contra la evidencia disponible, algunos responsables pol&iacute;ticos han considerado que el desarrollo de un pa&iacute;s implica una reducci&oacute;n de sus flujos migratorios de salida. Pensar que los flujos migratorios se pueden &lsquo;controlar&rsquo; desde la cooperaci&oacute;n al desarrollo solo puede llevar a una mala pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n y a una mala pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. La inmigraci&oacute;n trae diversidad, pero no toda la diversidad viene de la inmigraci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades contempor&aacute;neas son cada vez m&aacute;s diversas. Normalizar esta diversidad y gestionarla es un mandato de salud democr&aacute;tica para luchar contra el odio y las desigualdades. Todas las fuentes de diversidad son importantes y todas tienen su recorrido hist&oacute;rico. La forma en la que se gestiona la inmigraci&oacute;n es tambi&eacute;n la forma en la que gestionamos la diversidad.
    </p><p class="article-text">
        El debate sensato, sereno y sin estridencias es imprescindible para confrontar al populismo xen&oacute;fobo que se alimenta de mentiras y medias verdades, tanto como cualquier discurso que ataque la diversidad ya sea desde el clasismo, el machismo, la homofobia, y cualquier otra fobia que dificulte la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        CODA: Estas diez reflexiones buscan mejorar la discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre inmigraci&oacute;n. Celebramos que este debate haya, por fin, salido de los foros m&aacute;s especializados; aunque haya sido por las razones menos deseables y venga acompa&ntilde;ado de cierto adanismo. La lista no es, ni pretende ser, exhaustiva. Hemos recogido ciertos aspectos que consideramos peor tratados en un debate p&uacute;blico que, creemos, se ha perdido en el cortoplacismo. La inmigraci&oacute;n es una realidad llena de matices y de largo recorrido que se merece un nivel de debate que huya del maximalismo y de los lugares comunes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, Gemma Pinyol-Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reflexiones-evitar-adanismo-hablar-inmigracion_132_2753520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Sep 2018 18:45:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diez reflexiones para evitar el adanismo (y otros males) al hablar de inmigración]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mejor ingenieros ecuatorianos…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mejor-ingenieros-ecuatorianos_132_2118801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Nos importa el color de la piel? ¿preferimos la inmigración latinoamericana a la marroquí?, ¿qué inmigración queremos?</p><p class="subtitle">A través de una encuesta experimental confirmamos que la xenofobia puede crecer de la mano del clasismo y la islamofobia</p></div><p class="article-text">
        Aunque los inmigrantes representan un porcentaje m&aacute;s bien estable de la poblaci&oacute;n mundial, el n&uacute;mero de personas que se mueven entre fronteras es m&aacute;s alto hoy que nunca, y Europa y Espa&ntilde;a est&aacute;n (y estar&aacute;n) expuestas a importantes presiones migratorias. El tiempo de elegir entre <em>inmigraci&oacute;n s&iacute; </em>o <em>inmigraci&oacute;n no </em>parece definitivamente enterrado. Inmigraci&oacute;n s&iacute;, pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; inmigraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los estudios sobre actitudes ante la inmigraci&oacute;n suelen tener dos importantes limitaciones para responder a esta pregunta. La primera es el 'sesgo de deseabilidad' social, es decir, la reticencia a declararse xen&oacute;fobo, racista, clasista y, en general, contrario a lo socialmente deseable (o lo que es razonablemente aceptable seg&uacute;n las normas sociales). La segunda es la tendencia a utilizar categor&iacute;as muy gen&eacute;ricas que ignoran la enorme diversidad que hay detr&aacute;s de la inmigraci&oacute;n. Cuando se pregunta en una encuesta si la inmigraci&oacute;n es buena o mala para el pa&iacute;s, los que responden recurren a prototipos y prejuicios que dan contenido a im&aacute;genes muy estereotipadas. Pero, &iquest;aceptamos cualquier inmigraci&oacute;n? Por ejemplo, &iquest;nos importa el color de la piel? &iquest;preferimos la inmigraci&oacute;n latinoamericana? &iquest;qu&eacute; hay de la intersecci&oacute;n entre inmigraci&oacute;n y clase social? &iquest;queremos solo trabajadores inmigrantes o tambi&eacute;n a sus familias?.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de una <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/economic-and-cultural-drivers-of-immigrant-support-worldwide/02BBCF09B063FCD0C252B6D78E748DE8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaboraci&oacute;n internacional</a> llevamos a cabo una encuesta representativa de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en 2014 que modera el efecto estas dos limitaciones y aproxima una respuesta a cada una de estas preguntas. Para ello utilizamos una t&eacute;cnica de entrevista llamada <em>vi&ntilde;eta</em> que consiste en exponer a los encuestados una peque&ntilde;a narrativa. En nuestro caso, por ejemplo, algunos evaluaron el caso de un candidato a entrar en Espa&ntilde;a llamado Roberto S&aacute;nchez, que vive en Quito (Ecuador) y no tiene hijos. Roberto quer&iacute;a venir a Espa&ntilde;a y encontrar trabajo como programador inform&aacute;tico. Otros encuestados recibieron una descripci&oacute;n del mismo candidato con ligeras modificaciones. Por ejemplo, se les habl&oacute; de un jardinero en lugar de un inform&aacute;tico, un marroqu&iacute; llamado Mohamed en vez de un ecuatoriano, con familia o sin familia. Adem&aacute;s, cada vi&ntilde;eta se presentaba acompa&ntilde;ada de una fotograf&iacute;a en la que el candidato (ecuatoriano o marroqu&iacute;) ten&iacute;a un tono de piel m&aacute;s claro o m&aacute;s oscuro:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Presentado cada caso de forma aleatoria, los encuestados tuvieron que responder si aprobar&iacute;an o rechazar&iacute;an la solicitud para obtener un permiso de trabajo en Espa&ntilde;a del individuo cuya descripci&oacute;n hab&iacute;an le&iacute;do. As&iacute;, podemos comparar las respuestas que dieron quienes se enfrentaron a la vi&ntilde;eta que describ&iacute;a a un ecuatoriano, ingeniero, de piel clara y sin familia, frente a la que dieron los que fueron expuestos a, por ejemplo, un jardinero marroqu&iacute;, con hijos y de piel oscura.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles tienen, como ya es bien sabido, una actitud poco restrictiva ante la inmigraci&oacute;n. En nuestro estudio, la tasa de aceptaci&oacute;n de cualquier candidato est&aacute; por encima del 65% sea cual sea la combinaci&oacute;n de sus caracter&iacute;sticas individuales. Sin embargo, algunos perfiles son &ldquo;m&aacute;s preferidos&rdquo; que otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El campe&oacute;n es un latinoamericano con un alto nivel de educaci&oacute;n. M&aacute;s del 80% aceptar&iacute;a a un ingeniero frente al 65% que lo har&iacute;a con un jardinero. Esta es la diferencia m&aacute;s destacable, aunque el efecto del pa&iacute;s de origen tambi&eacute;n tiene su importancia, aunque sea de forma moderada. Mientras que el 75% aceptar&iacute;a a un ecuatoriano, un 69% lo har&iacute;a con un marroqu&iacute;. Ni el color de la piel, ni la estructura familiar de los candidatos parece influir en la probabilidad de que los encuestados acepten su entrada.
    </p><p class="article-text">
        En general son buenas noticias. Sin embargo, creemos que, aunque nuestro estudio confirma una vez m&aacute;s que las actitudes generales de los espa&ntilde;oles ante la inmigraci&oacute;n son m&aacute;s bien positivas, conviene no olvidar que los problemas de rechazo se pueden dar, sobre todo, en la intersecci&oacute;n entre inmigraci&oacute;n y clasismo. Tambi&eacute;n conviene ser precavidos en lo que se refiere al origen de la inmigraci&oacute;n. Las reticencias podr&iacute;an ser mayores ante los inmigrantes de pa&iacute;ses de mayor&iacute;a musulmana.
    </p><p class="article-text">
        Los inmigrantes son diversos, y lo van a seguir siendo. En Espa&ntilde;a, la amenaza xen&oacute;foba puede venir de la mano del clasismo y la islamofobia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mejor-ingenieros-ecuatorianos_132_2118801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2018 18:41:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mejor ingenieros ecuatorianos…]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desigual carga de nacer con bajo peso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigual-carga-nacer-peso_132_2125952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El peso al nacer es un buen indicador de desventaja temprana porque condiciona la salud y el éxito escolar de los individuos a lo largo de su vida</p><p class="subtitle">Los efectos adversos de una desventaja temprana como nacer con bajo peso son muy evidentes para los niños de familias con pocos recursos. Las familias mejor situadas, en cambio, son capaces de neutralizar completamente esta desventaja inicial</p></div><p class="article-text">
        Una de las conclusiones m&aacute;s com&uacute;nmente aceptadas entre quienes estudian la evoluci&oacute;n de la desigualdad educativa es que los problemas a los que se enfrentan los hijos de las familias con menos recursos tienen un origen muy temprano. Tanto es as&iacute; que incluso mucho antes de que se escolaricen, los ni&ntilde;os ya presentan dificultades en su desarrollo que difieren en funci&oacute;n de qui&eacute;nes son (o de c&oacute;mo son) sus padres.
    </p><p class="article-text">
        En este post tomamos un indicador frecuentemente utilizado como una de las medidas de desventaja m&aacute;s tempranas: el peso al nacer. Sabemos que el bajo peso al nacer, aquel que est&aacute; por debajo de los dos kilos y medio, correlaciona de manera muy clara con un peor estado de salud y mayor morbilidad en distintas fases del ciclo vital. Aunque hay menos evidencia al respecto, tambi&eacute;n parece estar asociado con peores resultados escolares e incluso laborales. A continuaci&oacute;n analizamos su influencia en el &eacute;xito escolar (medido en comprensi&oacute;n lectora) a medio plazo (para una muestra de escolares entre 10 y 15 a&ntilde;os de edad en China) y observamos que los efectos adversos son muy diferentes en funci&oacute;n de los recursos socioecon&oacute;micos de los hogares.
    </p><p class="article-text">
        Desmenuzamos nuestro argumento en tres partes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. El bajo peso al nacer: una desventaja real y duradera para el &eacute;xito escolar</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el primer gr&aacute;fico vemos que nacer con bajo peso implica una desventaja en el rendimiento escolar en lengua, una materia instrumental relevante para la adquisici&oacute;n de otros tipos de competencias. Los ni&ntilde;os que nacen con menos de dos kilos y medio de peso obtienen puntuaciones m&aacute;s bajas en esta materia en secundaria, controlando por la influencia de otros factores potencialmente relevantes como el sexo, la edad, los recursos de la madre y del padre, el lugar de nacimiento y el lugar de residencia, que los ni&ntilde;os con m&aacute;s peso. En concreto, sus puntuaciones son un 8% menores. Una desventaja tan temprana como nacer con un peso patol&oacute;gicamente bajo contin&uacute;a, por lo tanto, teniendo consecuencias evidentes en el &eacute;xito escolar de los ni&ntilde;os m&aacute;s de diez a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>2. Una desventaja que no sucede al azar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que esta desventaja no sucede de manera aleatoria en la poblaci&oacute;n de ni&ntilde;os. La evidencia emp&iacute;rica para multitud de pa&iacute;ses, que nosotros hemos confirmado en el caso espa&ntilde;ol (por ejemplo, <a href="https://politikon.es/2016/01/19/desigualdad-desde-la-cuna-sobre-la-salud-perinatal-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), indica que hay un claro gradiente asociado a los recursos socioecon&oacute;micos de la madre y del padre en la prevalencia del bajo peso al nacer. Los beb&eacute;s que nacen de madres/familias con mayor nivel educativo, m&aacute;s ingresos, un nivel ocupacional m&aacute;s alto o mayores niveles de apoyo socioemocional, nacen en mucha mayor medida que el resto con un peso normal, por encima de los dos kilos y medio. De nuevo neutralizando la posible influencia de otros factores relevantes, se confirma que las madres con menores niveles educativos (m&aacute;s a la izquierda en el eje horizontal en el segundo gr&aacute;fico) tienen probabilidades m&aacute;s altas de dar a luz un beb&eacute; con bajo peso. Cuando la madre no tiene ninguna educaci&oacute;n formal, algo no del todo infrecuente en este contexto, presenta el doble de probabilidades de tener un beb&eacute; con bajo peso que una madre comparable pero con educaci&oacute;n terciaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>3. Y, &iquest;c&oacute;mo es la reacci&oacute;n de los padres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante la evidente desventaja inicial que para los ni&ntilde;os supone nacer con bajo peso, las familias no son agentes neutros ni pasivos. Los mecanismos que tradicionalmente se han utilizado desde la sociolog&iacute;a para explicar c&oacute;mo las familias con m&aacute;s recursos logran transmitir ventajas a sus hijos son perfectamente aplicables en este caso. Bien sea porque se activan estrategias intencionales para neutralizar esta desventaja o porque la transmisi&oacute;n tiene lugar a trav&eacute;s de procesos m&aacute;s sutiles (como la exposici&oacute;n de los ni&ntilde;os a determinados valores o actitudes),  lo cierto es que las familias con m&aacute;s recursos est&aacute;n en principio mejor equipadas para remediar las dificultades que puedan tener sus hijos durante su desarrollo. As&iacute; es como se explica que las familias reaccionen de forma diferente en funci&oacute;n de sus recursos ante los problemas que puede tener un reci&eacute;n nacido con un peso excesivamente bajo.
    </p><p class="article-text">
        En el tercer gr&aacute;fico mostramos, para la materia de lengua, las puntuaciones para los ni&ntilde;os nacidos con peso normal (a la izquierda) y con bajo peso (a la derecha), pero esta vez desagregado para tres niveles formativos de las madres. Entre los ni&ntilde;os nacidos con bajo peso y cuyas madres tienen nivel educativo de primaria o menos (azul) y de secundaria (rojo), las puntuaciones son marcadamente inferiores que en ni&ntilde;os comparables en cuanto al nivel educativo de sus madres pero nacidos con un peso normal. En cambio, y aqu&iacute; est&aacute; la cuesti&oacute;n interesante, cuando la madre tiene educaci&oacute;n universitaria la desventaja inicial que supone nacer con bajo peso no tiene una traslaci&oacute;n en los resultados; no hay diferencias entre estos ni&ntilde;os y los ni&ntilde;os comparables nacidos con un peso normal. Mientras que los padres con m&aacute;s recursos son capaces de neutralizar la desventaja que para sus hijos supone nacer con bajo peso, los padres menos educados no consiguen remediar los problemas de sus hijos con bajo peso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En resumen, podemos decir que los padres de hogares con m&aacute;s recursos son capaces de neutralizar las consecuencias m&aacute;s negativas que ciertos factores tienen en el desarrollo de sus hijos hasta el punto de contrarrestarlas, algo que los hogares menos aventajados no pueden hacer. Las desventajas que se manifiestan ya desde la cuna pueden tener consecuencias de muy largo plazo; las desigualdades se reproducen en parte como consecuencia de la desigual capacidad de las familias para neutralizarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una nota final</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este trabajo est&aacute; hecho con datos del Panel de Hogares de China (2010), aunque creemos que las consecuencias de este tipo de an&aacute;lisis pueden ser universalmente aplicables. &iquest;Por qu&eacute; no usamos datos espa&ntilde;oles? A pesar de la extraordinaria importancia que, en nuestra opini&oacute;n, tienen investigaciones como estas, Espa&ntilde;a no ha considerado oportuno, por el momento, producir este tipo de datos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigual-carga-nacer-peso_132_2125952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 May 2018 19:02:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La desigual carga de nacer con bajo peso]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump, el muro, un gráfico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/inmigracion-trump-mexico-estados-unidos_132_2212553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El endurecimiento del control fronterizo en la frontera entre EE.UU. y México convirtió una migración irregular, eminentemente masculina, de ida y vuelta, y que a penas era visible en tres estados, en 12 millones de nuevos residentes repartidos por todo el país</p><p class="subtitle">El riesgo de que un mexicano salga de su país irregularmente a Estados Unidos en 2015 era cero</p><p class="subtitle">El muro es</p><p class="subtitle">politics</p><p class="subtitle">policies</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en un tiempo en el que muchos se esfuerzan por incrustar la realidad en los peque&ntilde;os tupper-ware que utilizamos para ordenar nuestros esquemas mentales. Esto tiene dos impactos directos sobre nuestra capacidad discursiva: se simplifica la realidad haciendo lo complejo indebidamente sencillo; y se bloquea nuestra capacidad de conectar fen&oacute;menos que almacenamos en distinto recipiente.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Hacer lo complejo indebidamente sencillo</h3><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n es un terreno muy propicio para este tipo de violencia anal&iacute;tica. Pensar que cuando &ldquo;se cierra la frontera, se reduce la inmigraci&oacute;n&rdquo; es una tonter&iacute;a com&uacute;nmente ilustrada con la met&aacute;fora del grifo y el agua corriente. Sin embargo, cerrar el grifo no suele acabar con el goteo (<a href="https://eprints.soton.ac.uk/417084/1/WP_142_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). El control fronterizo es imprescindible. Pero el cierre de las fronteras puede tener efectos no previstos y redirigir, m&aacute;s que eliminar, la presi&oacute;n migratoria. Es m&aacute;s, puede empujar a quienes acaricien la idea de emigrar a planteamientos del tipo &ldquo;ahora o nunca&rdquo; e incrementar las llegadas en el corto plazo o convertir la inmigraci&oacute;n temporal en permanente. Adem&aacute;s, blindar una frontera no impide la llegada regular de inmigrantes por otras v&iacute;as como la reunificaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los mitos que cultivamos en el terreno de la inmigraci&oacute;n han florecido en la frontera entre M&eacute;xico y los Estados Unidos. La migraci&oacute;n irregular hacia Estados Unidos creci&oacute; a partir de 1965 tras un cambio legislativo que hizo m&aacute;s dif&iacute;cil la migraci&oacute;n regular. Sin embargo, hasta los a&ntilde;os setenta, una gran parte de la migraci&oacute;n mexicana se mov&iacute;a naturalmente en los dos sentidos a trav&eacute;s de la frontera. En los ochenta Ronald Reagan inaugur&oacute; la batalla contra la migraci&oacute;n irregular al calificarla de amenaza nacional y vincularla con m&uacute;ltiples delitos. El endurecimiento del control fronterizo hizo que una migraci&oacute;n irregular, eminentemente masculina, de ida y vuelta, y que a penas era visible en tres estados, se convirtiera en 12 millones de nuevos residentes repartidos por todo el pa&iacute;s (<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5049707/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la narrativa de la amenaza latina agazapada al otro lado de la frontera sur no ha perdido vigor. Y, a la vista de lo que os muestro a continuaci&oacute;n, quiz&aacute;s ser&iacute;a oportuno que este post lo continuara un psic&oacute;logo social m&aacute;s que un soci&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Proyecto de la Migraci&oacute;n Mexicana (MMP, <a href="http://mmp.opr.princeton.edu/home-en.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mexican Migration Project</a>) lleva tres d&eacute;cadas desarrollando una encuesta para estudiar los flujos migratorios entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Con esta herramienta se ha podido calcular el riesgo de que un residente en M&eacute;xico se anime a cruzar la frontera del pa&iacute;s con los Estados Unidos. El impactante resultado de este esfuerzo se puede ver en la figura, que describe la probabilidad de que se produzca la primera salida de un mexicano hacia los Estados Unidos (de forma documentada o irregular) entre desde 1965 hasta 2013.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El riesgo de que un mexicano se inclinara por cruzar regularmente la frontera se ha mantenido en niveles pr&aacute;cticamente irrelevantes desde 1965. Sin embargo, en aquel a&ntilde;o creci&oacute; de forma especular la intenci&oacute;n de salir irregularmente de M&eacute;xico a los Estados Unidos. Entre los a&ntilde;os 1980 y el 2005, estos niveles se mantuvieron en m&aacute;ximos, y desde entonces, cayeron de forma espectacular hasta llegar a casi cero en 2011 y, seg&uacute;n los datos m&aacute;s recientes, a cero en 2015. Todo ello&nbsp;coincide tambi&eacute;n con las estimaciones del Pew Hispanic (<a href="http://www.pewhispanic.org/2012/04/23/net-migration-from-mexico-falls-to-zero-and-perhaps-less/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>)
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; explica esta ca&iacute;da?... conectar fen&oacute;menos, abrir los tupper-ware</h3><p class="article-text">
        <em>tupper-ware</em>Seguramente hay m&uacute;ltiples explicaciones. Y todas ellas merecen una entrada aparte en nuestro blog. Cuando Douglas Massey (uno de los l&iacute;deres del MMP), presenta este gr&aacute;fico suele hablar de la ca&iacute;da de la fecundidad en M&eacute;xico. Mientras que en 1965 las mexicanas ten&iacute;an de media 6,75 hijos, en 2015 tuvieron 2,21 (fuente: Banco Mundial).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Justo en 2015 Donald Trump anunci&oacute; oficialmente su candidatura y pronunci&oacute; las siguientes palabras: &ldquo;Yo construir&eacute; un muro, y nadie construye muros mejor que yo, creedme [&hellip;], construir&eacute; un gran muro en nuestra frontera sur y har&eacute; a M&eacute;xico pagar su coste. Recordad mis palabras&rdquo;. Como la ficci&oacute;n siempre supera la realidad, hoy Trump es presidente de los Estados Unidos y el muro va haci&eacute;ndose realidad.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del destructivo efecto que todo ello tiene en quienes somos optimistas antropol&oacute;gicos, el Proyecto de Migraci&oacute;n Mexicana pone en evidencia que el muro es <em>politics</em>, no <em>policy</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la hora de los psic&oacute;logos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/inmigracion-trump-mexico-estados-unidos_132_2212553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Mar 2018 20:07:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trump, el muro, un gráfico]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro mito que cae: el comportamiento de las segundas generaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mito-cae-comportamiento-segundas-generaciones_132_2977053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Contra lo que se suele pensar, los criminólogos han identificado una menor propensión de los hijos de los inmigrantes a involucrarse en comportamientos no deseables (robar, portar armas, dañar objetos ajenos, fumar, beber).</p><p class="subtitle">En ciertas dimensiones, crecer en un hogar inmigrante es una ventaja.</p></div><p class="article-text">
        Existen muchos estereotipos negativos asociados a la inmigraci&oacute;n. Uno de los m&aacute;s persistentes es el que vincula la inmigraci&oacute;n y la inseguridad. Pues bien, es f&aacute;cil desmentir una de las implicaciones de este presupuesto: los hijos de los inmigrantes suelen tener un comportamiento menos problem&aacute;tico que los hijos de los aut&oacute;ctonos.
    </p><p class="article-text">
        Los crimin&oacute;logos y los soci&oacute;logos de la inmigraci&oacute;n en diversos pa&iacute;ses han comprobado desde hace tiempo la existencia de un hecho aparentemente parad&oacute;jico: el hecho de que los inmigrantes (y sus hijos) tienen un comportamiento menos problem&aacute;tico que el de los hijos de los aut&oacute;ctonos con los que son comparables (ver <a href="http://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-lawsocsci-102811-173923" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).  Ser&iacute;a estupendo comprobar que tambi&eacute;n es el caso en Espa&ntilde;a para dar m&aacute;s garant&iacute;as a los agoreros. Sin embargo, como ya venimos denunciando en este blog, un pa&iacute;s en el que tanto se gasta tanto en encuestas pre y post electorales carece de infraestructuras estad&iacute;sticas que nos permitan hacerlo. Como siempre, Europa nos da algunas soluciones.
    </p><p class="article-text">
        El estudio <a href="http://www.cils4.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CILS4EU</a> es uno de los mejores para el estudio del comportamiento de los adolescentes con origen en la inmigraci&oacute;n en cuatro pa&iacute;ses europeos: Alemania, Inglaterra, los Pa&iacute;ses Bajos y Suecia. Se trata de una muestra de algo menos de veinte mil menores nacidos entre 1994 y 1996. El cuestionario pregunt&oacute; a estos adolescentes la frecuencia con la que ten&iacute;an comportamientos que podr&iacute;amos calificar de <em>no deseables</em>. Entre otros robar, llevar navajas o cualquier otra arma, la frecuencia con la que se emborrachaban, fumaban o consum&iacute;an drogas o con la que da&ntilde;aban objetos de otras personas intencionadamente. En pocas palabras: no existe una sola dimensi&oacute;n en la que los hijos de los inmigrantes tengan una mayor inclinaci&oacute;n por comportarse de alguna de estas maneras los hijos de los aut&oacute;ctonos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 1. Comportamiento de los hijos de inmigrantes y aut&oacute;ctonos en aspectos seleccionados.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de los hijos de padres migrantes y aut&oacute;ctonos es pr&aacute;cticamente id&eacute;ntica en todos estos comportamientos con la excepci&oacute;n del consumo de alcohol y tabaco algo que, en parte, est&aacute; relacionado con el peso de la inmigraci&oacute;n musulmana.
    </p><p class="article-text">
        Con las respuestas dadas a todas estas preguntas, podemos hacer un &iacute;ndice de comportamiento <em>deseable</em> y explorar c&oacute;mo de diferentes son los hijos de los aut&oacute;ctonos y los inmigrantes en esta dimensi&oacute;n. Esto es lo que se ve en la Figura 2, que adem&aacute;s presenta comparaciones m&aacute;s razonables al descontar el hecho de que los padres de origen inmigrante suelen tener un perfil ocupacional y educativo m&aacute;s bajo que el de los aut&oacute;ctonos. En los cuatro pa&iacute;ses, los comportamientos <em>deseables</em> son m&aacute;s frecuentes entre los hijos de los inmigrantes que entre los de los aut&oacute;ctonos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 2. Puntuaciones medias en el &iacute;ndice de comportamiento deseable para los hijos de padres aut&oacute;ctonos e inmigrantes en cuatro pa&iacute;ses europeos.</strong><em>deseable</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
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                </figure><p class="article-text">
        Como era de esperar, soci&oacute;logos y crimin&oacute;logos llevan tiempo intentando identificar las razones de este comportamiento. Parad&oacute;jicamente una de las explicaciones m&aacute;s comunes es el hecho de que los entornos de alta concentraci&oacute;n de inmigrantes favorecen el control parental y, a su vez, previenen la adopci&oacute;n de comportamientos desviados por parte de sus hijos (ver <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1533-8525.2009.01153.x/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Es conveniente desdramatizar las diferencias que la condici&oacute;n de haber nacido en un hogar inmigrante impone en el comportamiento de los menores. En ciertas circunstancias, incluso podr&iacute;a representar una ventaja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mito-cae-comportamiento-segundas-generaciones_132_2977053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jan 2018 20:47:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Otro mito que cae: el comportamiento de las segundas generaciones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El Muro Invisible'. Divulgación sociológica del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/muro-invisible-divulgacion-sociologica-xxi_132_3022545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El Muro Invisible es más un libro escrito</p><p class="subtitle">jóvenes que un libro</p><p class="subtitle">sobre</p><p class="subtitle">los jóvenes</p><p class="subtitle">Describe  una transformación de la estructura social española que afecta a jóvenes y no tan jóvenes</p><p class="subtitle">Presenta siempre un 'menú de propuestas posibles’ sobre intervenciones públicas que podrían responder a los retos y problemas descritos</p></div><p class="article-text">
        Nuestros amigos de <a href="https://politikon.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Politikon</a>, uno de los blogs de divulgaci&oacute;n en ciencias sociales m&aacute;s pujantes del panorama digital, han publicado una obra colectiva titulada <a href="https://politikon.es/2017/11/23/el-muro-invisible-en-siete-graficos-los-problemas-de-ser-joven-en-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Muro Invisible</a> (Editorial Debate) sobre las vicisitudes de ser joven en Espa&ntilde;a. En esta entrada queremos celebrar la aparici&oacute;n de este trabajo y destacar su enorme potencial para elevar el debate p&uacute;blico. Pero tambi&eacute;n queremos invitar a nuestros lectores a hacer una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica de algunos de sus argumentos centrales. Vamos a ser m&aacute;s sint&eacute;ticos en el primero de estos objetivos que en el segundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por fin divulgaci&oacute;n moderna</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Muro Invisible representa, por fin, un muy buen trabajo de divulgaci&oacute;n en sociolog&iacute;a. Eso se nota en que sus afirmaciones se presentan enmarcadas en reflexiones ampliamente debatidas en las ciencias sociales y est&aacute;n ilustradas con evidencia emp&iacute;rica oportuna, de calidad y bien presentada. Podr&iacute;amos decir que el trabajo de Politikon est&aacute; ya en l&iacute;nea con una nueva generaci&oacute;n de pensadores y analistas sobre lo social que es m&aacute;s din&aacute;mica, anal&iacute;tica y transparente. Especialmente sugerente nos parece que los autores incluyan en cada cap&iacute;tulo una secci&oacute;n titulada &lsquo;El men&uacute; de propuestas posibles&rsquo;, en el que se discuten algunas intervenciones p&uacute;blicas que podr&iacute;an responder a los retos y problemas descritos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no es un libro sobre j&oacute;venes</strong>
    </p><p class="article-text">
        En contra de lo que su subt&iacute;tulo sugiere (Las dificultades de ser joven en Espa&ntilde;a), El Muro Invisible es m&aacute;s un libro escrito <em>por</em> j&oacute;venes que un libro <em>sobre</em> los j&oacute;venes. Es cierto que muchos de los fen&oacute;menos sociales (fracaso escolar, desempleo, baja fecundidad) que el libro analiza tienen una mayor incidencia entre los j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n han tenido impacto en la vida de quienes nacieron antes de 1980, que es el umbral fijado por los autores para separar a quienes son j&oacute;venes hoy de quienes ya no lo somos. El mercado laboral espa&ntilde;ol, por ejemplo, ya estaba fuertemente segmentado cuando los <em>millennials</em> comenzaban su educaci&oacute;n primaria. Afectados por la precariedad laboral, muchos espa&ntilde;oles que por nacimiento son <em>baby-boomers</em> han tenido pocos hijos, y los han tenido tarde. Muchos con m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os han tenido menos poder adquisitivo y &eacute;xito profesional que la generaci&oacute;n de sus padres y han visto c&oacute;mo las crisis de empleo en Espa&ntilde;a (1993, 2007) les expulsaban del mercado de trabajo en momentos clave de su ciclo vital. Creemos que el libro describe m&aacute;s bien una transformaci&oacute;n de la estructura social espa&ntilde;ola que afecta a j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes y, aqu&iacute; est&aacute; lo preocupante, muy probablemente seguir&aacute; afectando a los j&oacute;venes del futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una invitaci&oacute;n a reformular el &ldquo;pacto intergeneracional&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Muro Invisible propone la renovaci&oacute;n de un &ldquo;pacto&rdquo; que, en su opini&oacute;n, ordena la convivencia entre generaciones. La necesidad de renovar este acuerdo se asienta en la creencia de que los j&oacute;venes viven peor que los mayores porque hay una transferencia de recursos excesiva o injustificada de los primeros hacia los segundos. Y ello, argumentan, est&aacute; detr&aacute;s de muchos de los problemas a los que se enfrentan quienes nacieron a partir de 1980. Aunque los j&oacute;venes son un grupo muy diverso, incluso m&aacute;s de lo que se trasluce en el texto, tambi&eacute;n lo son los mayores que deber&iacute;an suscribir este &ldquo;pacto&rdquo;. Los j&oacute;venes defensores de un nuevo acuerdo entre generaciones parecen pensar m&aacute;s en jubilados de clase media con pensiones altas, que se benefician de suculentos descuentos en el acceso a ciertos servicios p&uacute;blicos, que en los que se encuentran en situaciones mucho menos favorecidas y que, en muchos casos, se vieron forzados a trabajar a edades muy tempranas. En algunos pa&iacute;ses, como en Estados Unidos, no es infrecuente ver a jubilados en <em>minijobs</em> mal pagados y de poca cualificaci&oacute;n. Creemos que la redistribuci&oacute;n debe hacerse entre grupos seg&uacute;n su nivel de ingresos, no necesariamente entre generaciones. &iquest;Tomar&aacute; el &ldquo;pacto&rdquo; como actores principales a las distintas generaciones que coexistan en un momento dado o a los individuos que forman parte de ellas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ilusi&oacute;n de la movilidad incesante</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las descripciones de los j&oacute;venes como los grandes perdedores del cambio en la estructura social que se ha producido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en Espa&ntilde;a se suelen centrar en comparaciones de estos j&oacute;venes con sus padres y, como mucho, sus abuelos. Esto sustenta la idea que de todas las generaciones han mejorado los est&aacute;ndares de las anteriores y tiene detr&aacute;s una visi&oacute;n algo ingenua, incluso miope, del desarrollo. Los europeos que nacieron despu&eacute;s de la II Guerra Mundial han sido unos privilegiados. No est&aacute; claro que quienes fueron j&oacute;venes en la d&eacute;cada de los cuarenta vivieran mejor que los que lo fueron en los felices a&ntilde;os veinte. La ilusi&oacute;n de que siempre hay margen para la movilidad social ascendente es m&aacute;s bien eso, una ilusi&oacute;n. Aunque sea doloroso decirlo, a pesar de la extraordinaria expansi&oacute;n educativa que hemos protagonizado, o en parte por eso, hoy por hoy hay pocas perspectivas de lograr sociedades m&aacute;s fluidas sin que un cambio tecnol&oacute;gico de gran escala y que expandiera la demanda de trabajos altamente cualificados abra oportunidades similares a las que tuvieron quienes fueron j&oacute;venes en los a&ntilde;os sesenta y setenta.
    </p><p class="article-text">
        La ilusi&oacute;n de la movilidad incesante puede alimentar frustraciones que poco tienen que ver con las pol&iacute;ticas incluso aunque tengan un gran impacto en el comportamiento pol&iacute;tico y social de los j&oacute;venes. Creemos, por ejemplo, que la crisis ha generado una frustraci&oacute;n de expectativas tanto o m&aacute;s importante que la exclusi&oacute;n objetiva a la que se enfrentan algunos j&oacute;venes. La relaci&oacute;n de todo ello con fen&oacute;menos como la nueva emigraci&oacute;n, es un tema apuntado pero poco explotado en el libro y que, sin duda, merecer&aacute; m&aacute;s reflexi&oacute;n en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y las pol&iacute;ticas&hellip; </strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos que m&aacute;s nos ha gustado del trabajo de Politikon es que muchos de los dilemas sociales que se presentan en el libro y que afronta Espa&ntilde;a (como muchos otros pa&iacute;ses avanzados) se analizan en clave pol&iacute;tica y se acompa&ntilde;an de reflexiones sobre las pol&iacute;ticas. Sin embargo, creemos que es importante que quienes se interesan por la pol&iacute;tica, y viven inmersos en los debates que &eacute;sta genera, no pierdan de vista el hecho de que las pol&iacute;ticas no solo son el resultado de procesos deliberativos y decisiones tomadas en el vac&iacute;o, sino que adoptan la forma que tienen precisamente porque se definen y se aplican en un determinado contexto social. Esto no convierte a las pol&iacute;ticas en irrelevantes, pero s&iacute; limita su posible impacto y dificulta su aplicabilidad. Pero quiz&aacute; ya estamos hablando un poco como viejos (o lo que Politikon llama eufem&iacute;sticamente baby-boomers).
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidos a la divulgaci&oacute;n en sociolog&iacute;a del siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, Leire Salazar, Amparo González Ferrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/muro-invisible-divulgacion-sociologica-xxi_132_3022545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Dec 2017 22:34:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA['El Muro Invisible'. Divulgación sociológica del siglo XXI]]></media:title>
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