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    <title><![CDATA[elDiario.es - Noelia Román]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/noelia_roman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Noelia Román]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La accidentada belleza interior de Gran Canaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/gran-canaria_132_2315678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bfcd1f8-a920-46c7-86fe-35cda271a749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La accidentada belleza interior de Gran Canaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocida, sobre todo, por las dunas de Maspalomas y por algunas de sus playas, la segunda isla más poblada de Las Canarias destaca también por su verde paisaje interior y por sus hermosos roques de origen volcánico</p><p class="subtitle">Pueblos como Arucas y Firgas, en el norte de la isla, ofrecen arquitectura, gastronomía y ron como principal reclamo para los turistas, que suelen concentrarse en el sur</p><p class="subtitle">Las estrechísimas y serpenteantes carreteras de su zona central hacen de la conducción toda una aventura, más cuando la lluvia, la niebla o el deslumbrante sol irrumpen en la travesía</p></div><p class="article-text">
        Ahora que el fr&iacute;o empieza a apretar por casi toda Europa, algunos privilegiados disfrutan de temperaturas casi veraniegas en Gran Canaria, la segunda isla m&aacute;s poblada de las Afortunadas.
    </p><p class="article-text">
        En Maspalomas, la Playa del Ingl&eacute;s o Puerto Rico, escandinavos, alemanes y brit&aacute;nicos, en general de una cierta edad, enrojecen tendidos al sol como el Gallotia Stehlini, el lagarto end&eacute;mico de este rinc&oacute;n del Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Lo hacen pese al fuerte viento que a menudo sopla en el sur de la isla, a cobijo entre o sobre las dunas de arena que se levantan paralelas a la costa, conformando un paisaje &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna otra zona de la isla ni del archipi&eacute;lago tiene las caracter&iacute;sticas de este sistema dunar declarado, junto al palmeral y a la Charca &ndash;la laguna costera de Maspalomas&ndash;, reserva natural especial.
    </p><p class="article-text">
        El acceso, sin embargo, es libre para quien quiera adentrarse en este pedacito de casi desierto, que tiene una temperatura media de unos 24 grados durante todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Su car&aacute;cter de maravilla natural &uacute;nica, no obstante, no lo protege de los humanos ni tampoco del acoso del cemento, que ya lleg&oacute; a sus puertas.
    </p><p class="article-text">
        El turismo desaforado y la voracidad constructiva han hecho de Maspalomas y sus alrededores un monumento al mal gusto. En el pueblo, las moles de hormig&oacute;n se suceden a modo de hoteles sin ning&uacute;n tipo de criterio urban&iacute;stico ni de coherencia arquitect&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hay que acercarse a la Playa del Ingl&eacute;s para ver que, entre el agradable paseo mar&iacute;timo y la zona de ba&ntilde;o, se levanta un horroroso rect&aacute;ngulo gris con locales de comida basura. Y a tan s&oacute;lo unos metros, justo por delante del paseo, un hotel cinco estrellas en construcci&oacute;n muestra en 3D c&oacute;mo ver&aacute;n las dunas, desde sus lujosas habitaciones, sus futuros clientes.
    </p><p class="article-text">
        Pero si uno obvia estas barbaridades y fija la vista en las dunas y en el mar, el lugar regala buenas jornadas de playa y hermosos atardeceres, con el sol escondi&eacute;ndose tras las monta&ntilde;as de arena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El ocaso es tambi&eacute;n bello en Puerto Mog&aacute;n, un pueblito con dos caras, en el suroeste de la isla. La cara que no sale en las postales es la de los edificios blancos escarpados en la ladera de la monta&ntilde;a, unos casi encima de otros. Vale, sin embargo, la pena subir las pendientes escaleras que funcionan como calles y llegar hasta lo alto para, desde el mirador, contemplar la cara que s&iacute; aparece en las fotos.
    </p><p class="article-text">
        Es la del puerto, la de la playa que parece una piscina de tranquila que es, la que se llena de turistas felices de estar en la peque&ntilde;a Venecia de Gran Canaria, aunque aqu&iacute; haya s&oacute;lo un canal y tres o cuatro peque&ntilde;os puentes que lo cruzan.
    </p><p class="article-text">
        Los <em>guiris</em> comen con gusto en los numerosos restaurantes que acoge el barrio contiguo a la d&aacute;rsena, un conjunto de edificios blancos sim&eacute;tricos, con las puertas y ventanas de vivos colores y las enredaderas floreadas cruzando de un lado al otro de la calle.
    </p><p class="article-text">
        A Puerto Mog&aacute;n se puede llegar por la segura pero aburrida autov&iacute;a o, como nosotros, por la sinuosa y estrech&iacute;sima carretera que une este pueblo con el centro de la isla.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje por all&iacute; es diverso y hermoso. Pero la conducci&oacute;n no es apta para cardiacos. Con excepci&oacute;n de la autov&iacute;a que circunda casi toda la isla, las carreteras del interior de Gran Canaria son de rally.
    </p><p class="article-text">
        Alquilar un coche, sin embargo, es imprescindible, si no se cuenta con todo el tiempo del mundo para amoldarse a los horarios de las guaguas, que tampoco llegan a los lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos.
    </p><p class="article-text">
        Uno, adem&aacute;s, acaba tom&aacute;ndole el gusto a eso de conducir por carreteras tan empinadas que el coche s&oacute;lo sube en primera; tan estrechas que s&oacute;lo cabe un auto aunque haya dos inveros&iacute;miles direcciones; y tan zigzagueantes que no se ve al que viene de frente hasta que se tiene casi encima. Todo eso, aderezado con la lluvia y la espesa niebla cuando se tira hacia lo alto de la monta&ntilde;a y del sol en los ojos, cuando se desciende hacia el mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sudores fr&iacute;os, s&iacute;, luego recompensados. Incluso en jornadas en las que el mal tiempo obliga a cambiar de planes e impide visitar el Roque Nublo, el s&iacute;mbolo m&aacute;s conocido de Gran Canaria.
    </p><p class="article-text">
        Si el viento sopla, la lluvia arrecia y la bruma convierte el paisaje en una cortina blanca es in&uacute;til aventurarse por la serpenteante carretera que acaba dejando a unos 40 minutos a pie de esta roca de origen volc&aacute;nico, que tiene unos 80 metros de altura y se eleva 1.813 sobre el nivel del mar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Roque Nublo se puso de moda en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y yo no digo que no tenga su inter&eacute;s, pero es el Roque Bentayga el que tiene m&aacute;s valor arqueol&oacute;gico y etnol&oacute;gico&rdquo;, asegura uno de los empleados del centro de interpretaci&oacute;n del Bentayga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Un v&iacute;deo, paneles explicativos y recreaciones cuentan all&iacute; el origen de esta formaci&oacute;n rocosa y volc&aacute;nica, situada a 1.404 metros sobre el nivel del mar, y que fue refugio de los abor&iacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Desde el centro de interpretaci&oacute;n, subir a pie hasta el Almogar&eacute;n, el lugar del Bentayga donde los pobladores antiguos llevaban a cabo sus ritos religiosos, lleva apenas unos 20 minutos. Una vez all&iacute;, uno puede adentrarse en las cuevas donde viv&iacute;an y enterraban a sus muertos; admirarse con las espectaculares vistas sobre el Barranco de Tejeda y hasta hacer una escapadita por un sendero que, pegado a una de las caras de la gran roca, desciende hasta un punto bastante m&aacute;s bajo del barranco.
    </p><p class="article-text">
        Gran Canaria es mucho m&aacute;s verde y monta&ntilde;osa de lo que uno podr&iacute;a imaginarse. Y su diversidad vegetal est&aacute; resumida en su hermoso Jard&iacute;n Bot&aacute;nico Canario de Viera y Clavijo, muy cerca de la universidad de Las Palmas.
    </p><p class="article-text">
        Desde su restaurante, situado en la entrada superior, la vista ya avanza lo que uno se ir&aacute; encontrando despu&eacute;s, por los senderos empedrados que descienden por la ladera de la monta&ntilde;a y llegan a la plaza principal y a sus alrededores. Uno topa con los dragos gemelos, con pinos canarios, con brezos y con m&aacute;s de 10.000 especies de crasas, muy abundantes en la zona. Especialmente llamativa resulta la zona de cactus, con algunos ejemplares gigantescos y otros de formas inveros&iacute;miles.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Jard&iacute;n Canario, uno puede emprender camino hacia algunos de los pueblos m&aacute;s bonitos de la parte norte de la isla, como Arucas, Firgas, Moya y Galdar, para acabar el d&iacute;a en el Puerto de las Nieves, cenando un buen pescado en la coqueta zona del embarcadero.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Arucas es conocido por su impresionante iglesia de San Juan, un edificio neog&oacute;tico construido con piedra volc&aacute;nica que domina todo el pueblo. Aunque no lo sea, los luga&ntilde;eros la llaman, simplemente, La Catedral. Su singular color negro, sus agujas y su profusa ornamentaci&oacute;n externa se divisan desde la lejan&iacute;a. Y sus coloridas vidrieras se cuentan entre las m&aacute;s bonitas de la isla.
    </p><p class="article-text">
        La Catedral, cuya construcci&oacute;n se prolong&oacute; durante casi 70 a&ntilde;os (1909-1977), s&oacute;lo abre sus puertas a determinadas horas, as&iacute; que para visitar su interior es mejor informarse de los horarios.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca de all&iacute;, en la calle Gourie, la biblioteca, emplazada en un casa t&iacute;pica con patio interior y balcones de madera, da para una r&aacute;pida visita, antes de llegar paseando, a trav&eacute;s del Jard&iacute;n Municipal, a uno de los templos del ron canario.
    </p><p class="article-text">
        En una visita guiada gratuita, en Destiler&iacute;as Arehucas cuentan c&oacute;mo su viejo patr&oacute;n fund&oacute; el negocio en 1884, su peque&ntilde;a historia y el proceso de fabricaci&oacute;n de esta bebida que naci&oacute; en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n dicen, fue de estas islas de donde partieron, en el segundo viaje de Crist&oacute;bal Col&oacute;n hacia las Antillas, las primeras ca&ntilde;as de az&uacute;car que conoci&oacute; el Nuevo Mundo. Y aunque luego otros pa&iacute;ses como Cuba tomaron la delantera, Canarias presume de su Ronmiel, una especialidad &uacute;nica que cuenta con denominaci&oacute;n de origen protegida.
    </p><p class="article-text">
        El ron con miel es, de hecho, una de las muchas variantes &ndash;existe tambi&eacute;n con sabor a chocolate, caf&eacute;, caramelo y pl&aacute;tano, entre otros- que las Destiler&iacute;as Arehucas dan a probar en la cata con la que concluye la visita guiada, un modo casi seguro de proseguir el d&iacute;a medio contento.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos del alcohol se pueden compensar llenando el est&oacute;mago con alguno de los platos t&iacute;picos canarios en Firgas, la conocida como villa del agua.
    </p><p class="article-text">
        En El Chiringuito, sirven tollos en salsa, es decir, caz&oacute;n seco cocinado en una salsa de tomate ligeramente picante y servido con patatas. &ldquo;A la gente, o le gusta o no le gusta nada&rdquo;, dice el camarero, mientras avanza que los tollos tienen un olor fuerte.
    </p><p class="article-text">
        El queso al horno con mojo pic&oacute;n y mojo verde es otra de las especialidades canarias que, sin embargo, no se encuentra en toda la isla. Como alternativa, en algunos locales ofrecen queso a la plancha con mermelada de frutos del bosque, una combinaci&oacute;n deliciosa.
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        Adem&aacute;s de a comer, a Firgas uno va para ver la Acequia Real, con sus 500 a&ntilde;os de antig&uuml;edad, y el manantial que preside la calle principal, donde siete grandes mosaicos de azulejo representan a las siete islas del archipi&eacute;lago.  
    </p><p class="article-text">
        El origen volc&aacute;nico de todas ellas tiene su reflejo en la Caldera de Bandama, un socav&oacute;n de 216 metros de profundidad y un kil&oacute;metro de di&aacute;metro, que empez&oacute; a formarse al mismo tiempo que Gran Canaria, hace millones de a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La Caldera se puede observar tranquilamente desde el mirador del pico Bandama (569 m.); camin&aacute;ndola por el sendero que la bordea &ndash;se tarda aproximadamente una hora y las pendientes no son asequibles para todo el mundo- o descendiendo hasta su base por alguno de los caminos que recorren la ladera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La caminata, entre lagartos y suculentas, es un buen modo de despedirse de la isla hasta la pr&oacute;xima oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios de Barcelona a Gran Canaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/gran-canaria_132_2315678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Dec 2015 12:33:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La accidentada belleza interior de Gran Canaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gran Canaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[L'accidentada bellesa interior de Gran Canària]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/laccidentada-bellesa-interior-gran-canaria_132_2315364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bfcd1f8-a920-46c7-86fe-35cda271a749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="L&#039;accidentada bellesa interior de Gran Canària"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Coneguda, sobretot, per les dunes de Maspalomas i per algunes de les seves platges, la segona illa més poblada de les Canàries destaca també pel seu</p><p class="subtitle">verd paisatge interior i per les seves roques d'origen volcànic</p><p class="subtitle">Pobles com Arucas i Firgas, al nord de l'illa, ofereixen arquitectura, gastronomia i rom com a principal reclam per als turistes, que acostumen a concentrar-se al sud</p><p class="subtitle">Les estretíssimes i serpentejants carreteres de la seva zona central fan de la conducció tota una aventura, molt més quan la pluja, la boira o l'enlluernador sol irrompen en la travessia</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Ara que el fred comen&ccedil;a a apretar a gaireb&eacute; tota Europa, alguns privilegiats gaudeixen de temperatures gaireb&eacute; estiuenques a Gran Can&agrave;ria, la segona illa m&eacute;s poblada de les Afortunades.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>A Maspalomas, la Playa del Ingl&eacute;s o Puerto Rico, escandinaus, alemanys i brit&agrave;nics, en general d'una certa edat, enrogeixen estesos al sol com el Gallotia Stehlini, el llangardaix end&egrave;mic d'aquest rac&oacute; de l'Atl&agrave;ntic.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Ho fan malgrat el fort vent que sovint bufa al sud de l'illa, a recer entre o sobre les dunes de sorra que s'aixequen paral&middot;leles a la costa, conformant un paisatge &uacute;nic.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Cap altra zona de l'illa ni de l'arxip&egrave;lag t&eacute; les caracter&iacute;stiques d'aquest sistema dunar declarat, amb el palmerar i la Charca &ndash;la llacuna costanera de Maspalomas&ndash;, reserva natural especial.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>L'acc&eacute;s, per&ograve;, &eacute;s lliure per a qui vulgui endinsar-se en aquest trosset de gaireb&eacute; desert, que t&eacute; una temperatura mitjana d'uns 24 graus durant tot l'any.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>El seu car&agrave;cter de meravella natural &uacute;nica, per&ograve;, no el protegeix dels humans ni tampoc de l'assetjament del ciment, que ja arriba a les seves portes.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>El turisme desaforat i la voracitat constructiva han fet de Maspalomas i els seus voltants un monument al mal gust. Al poble, les moles de formig&oacute; se succeeixen a manera d'hotels sense cap tipus de criteri urban&iacute;stic ni de coher&egrave;ncia arquitect&ograve;nica.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Nom&eacute;s cal acostar-se a la Playa del Ingl&eacute;s per veure que, entre l'agradable passeig mar&iacute;tim i la zona de bany, s'aixeca un horror&oacute;s rectangle gris amb locals de menjar 'escombraria'. I a tan sols uns metres, just per davant del passeig, un hotel cinc estrelles en construcci&oacute; mostra en 3D com es veuran les dunes, des de les seves luxoses habitacions, als seus futurs clients.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Si obviem, per&ograve;, aquestes barbaritats i fixem la vista en les dunes i el mar, el lloc regala bones jornades de platja i bonics capvespres, amb el sol amagant-se darrere de les muntanyes de sorra.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>A Puerto Mog&aacute;n es pot arribar per la segura per&ograve; avorrida autovia o, com nosaltres, per la sinuosa i estret&iacute;ssima carretera que uneix aquest poble amb el centre de la illa.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>&ldquo;El Roque Nublo es va posar de moda en els &uacute;ltims anys i jo no dic que no tingui el seu inter&egrave;s, per&ograve; &eacute;s el Roque Bentayga el que t&eacute; m&eacute;s valor arqueol&ograve;gic i etnol&ograve;gic&rdquo;, assegura un dels empleats del centre d'interpretaci&oacute; del Bentayga.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>A El Chiringuito, serveixen 'tollos' amb salsa, &eacute;s a dir, ca&ccedil;&oacute; sec cuinat en una salsa de tom&agrave;quet lleugerament picant i servit amb patates. &ldquo;A la gent, o li agrada o no li agrada gens&rdquo;, diu el cambrer, mentre avan&ccedil;a que els 'tollos' tenen una olor forta.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>El formatge al forn amb mojo pic&oacute;n i mojo verd &eacute;s una altra de les especialitats can&agrave;ries que, per&ograve;, no es troba en tota l'illa. Com a alternativa, en alguns locals ofereixen formatge a la planxa amb melmelada de fruits del bosc, una combinaci&oacute; deliciosa.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris de Barcelona a Gran Can&agrave;ria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/laccidentada-bellesa-interior-gran-canaria_132_2315364.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Dec 2015 12:31:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[L'accidentada bellesa interior de Gran Canària]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gran Canaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago, un santo bocado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/santiago-santo-bocado_132_2379643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a7c1d3-0181-4f7a-b54c-1dab372e3171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago, un santo bocado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al final del Camino, los peregrinos encuentran, al margen del sustento espiritual, un lugar donde alimentar el cuerpo con buenos productos autóctonos, a precios imbatibles</p><p class="subtitle">La empanada, los pimientos de Padrón y los guisos caldosos son clásicos del tapeo compostelano, mientras que el pulpo á feira sigue siendo una de las estrellas de la reputada gastronomia gallega</p><p class="subtitle">Algunos bares de la capital gallega sirven hasta tres y cuatro tapas gratuitas con cada consumición, de modo que uno puede llenar el estómago en la barra sin necesidad de sentarse a la mesa</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Escuch&eacute; decir una vez a un gran gourmet que si todos los hombres se nutren, solamente unos pocos saben comer&rdquo;, escribi&oacute; el polifac&eacute;tico &Aacute;lvaro Cunqueiro que, adem&aacute;s de periodista, novelista y poeta, fue un gran gastr&oacute;nomo, como no pod&iacute;a ser de otra manera habiendo nacido en Lugo.
    </p><p class="article-text">
        Sus obras homenajean de tal manera la cocina gallega que uno no puede ir a Galicia y no caer en la tentaci&oacute;n de poner a prueba lo bien que sabe comer, por m&aacute;s que eso suponga despu&eacute;s un cierto disgusto con la b&aacute;scula&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cualquier lugar de este rinc&oacute;n celta sirve para llevar a cabo la prueba y c&oacute;mo no Santiago, el punto m&aacute;s visitado de Galicia y, por tanto, el m&aacute;s susceptible de traicionar el buen paladar.
    </p><p class="article-text">
        Y m&aacute;s cuando buena parte de los comensales for&aacute;neos que recibe son peregrinos que, tras marchar cientos y cientos de kil&oacute;metros, arriban al final del Camino dispuestos a devorar lo que sea.
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        Y sin embargo, es m&aacute;s que posible comer bien y a buen precio en la Jerusal&eacute;n de Occidente, como la llam&oacute; la arist&oacute;crata y poetisa Emilia Pardo Baz&aacute;n, siguiendo el consejo de los lugare&ntilde;os que, obviando a veces lo bonito, devienen aut&eacute;nticos especialistas de lo <em>enxebre</em> y la buena mesa galaica, sin rascarse demasiado el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, en Santiago, una buena elecci&oacute;n de bares para tapear, puede ahorrar el posterior almuerzo. En pleno casco antiguo, a escasos 200 metros de la plaza del Obradoiro y de la Catedral, algunos locales sirven con cada consumici&oacute;n hasta dos o tres tapas gratuitas, as&iacute; que, si uno sigue la costumbre, y encadena dos, tres o cuatro <em>cacharros</em> &ndash;eufemismo com&uacute;n para referirse al vermut, el vino o similares&ndash; puede acabar con la cabeza a p&aacute;jaros, pero tambi&eacute;n con el est&oacute;mago lleno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O 42, en la calle Franco, es uno de esos bares-restaurantes en los que, si uno pide un vermut de la casa antes de la una del mediod&iacute;a, el trago viene acompa&ntilde;ado de unas simples patatas fritas. Pero no hay que desesperar. Todo es cuesti&oacute;n de tiempo. A esa hora, las bandejas de tapas empiezan a salir de la cocina y apenas hay que esperar unos diez minutos para que el camarero deje al lado del mismo vaso que nos sirvi&oacute; hace un rato un pincho de queso manchego con chorizo.
    </p><p class="article-text">
        Un pel&iacute;n m&aacute;s tarde, llega la tapa de tortilla, poco hecha pero bien sabrosa y, finalmente, para cuando los habituales del local se sientan donde siempre y ni siquiera necesitan pedir para que les sirvan, otro pincho de queso untado adornado con una gambita. La cuenta para dos personas sube a 4,20 euros.
    </p><p class="article-text">
        Saliendo del 42, a uno y otro lado de la calle, las vitrinas con hermosos pulpos a&uacute;n sin cocer tientan al paseante. Pero siguiendo el consejo de Isabel, vecina compostelana, caminamos hasta la rua da Rai&ntilde;a, la paralela, y entramos en el Central. All&iacute;, como ya es un poco m&aacute;s tarde, el vermut viene directamente acompa&ntilde;ado de un platito de rabas, una tapa de fabada y otro platito de exquisitos pimientos de Padr&oacute;n que, como todo el mundo sabe, unos pican y otros no. Pagamos 4,40 euros, damos un par de pasos y cruzamos al Sant Yago, el local de enfrente.&nbsp;
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        Cambiamos el vermut por el Ribeiro para hacer honor a la tierra y, de entre los jamones que cuelgan encima de la barra, sale un bocadillito de buena pierna de cerdo, cosa muy l&oacute;gica, y un trocito de empanada de bonito, tapa gallega donde las haya. 3,50 marca el total y seguimos siendo dos.
    </p><p class="article-text">
        Bastante llenos, pero a&uacute;n no satisfechos, abanadonamos las lindas piedras de la zona vieja y nos dirigimos a la entrada de la ciudad, en busca del Bodeg&oacute;n Os Concheiros, un peque&ntilde;o templo del pulpo &aacute; feira, ubicado en la parte nueva. Cruzamos a peregrinos en marcha, pero s&oacute;lo la gente local o la que acude por recomendaci&oacute;n de alg&uacute;n habitual se para en esta pulper&iacute;a que, m&aacute;s que atraer, espanta.
    </p><p class="article-text">
        El local, un bajo pintado de amarillo p&aacute;lido con una vieja barra al fondo y un peque&ntilde;o muro separador hecho con barricas de vino, es feo con ganas. Y la carta, un trozo de papel plastificado, no invita a bien pensar. Pero cuando uno se sienta a la mesa y prueba la generosa raci&oacute;n de pulpo que la camarera sirve en plato de madera &ndash;como no podr&iacute;a ser de otra manera&ndash;, se olvida de toda la <em>cutrer&iacute;a</em> que desprende el bodeg&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El pulpo est&aacute; en su punto de cocci&oacute;n, con el picante y el aceite justos. El pan, de hogaza, acompa&ntilde;a de maravilla y el vino, de la casa y servido en <em>cunca</em>, no desentona aunque sea pele&oacute;n. El caf&eacute;, para rematar, es de puchero, sin alternativa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A un precio casi imbatible, seis euros la raci&oacute;n, Os Concheiros &ndash;en la calle del mismo nombre&ndash; sirve hasta primera hora de la tarde y, entre la clientela, se ve alg&uacute;n extranjero &ndash;&iquest;acaso peregrinos que ya concluyeron el Camino?&ndash; con el gesto torcido cuando la camarera informa de que no se puede pagar con tarjeta de cr&eacute;dito&hellip;
    </p><p class="article-text">
        El dinero plastificado no circula all&iacute;, pero s&iacute; en la zona del Franco y de la Rai&ntilde;a que, en la tarde, tambi&eacute;n cuenta con alg&uacute;n local para merendar. Mientras algunos peregrinos, exhaustos, duermen la siesta en plena plaza del Obradoiro, junto al kil&oacute;metro cero, y otros abrazan al Apostol mirando el Botafumeiro, unos pocos celebran el Camino degustando una mousse o un tiramis&uacute; de casta&ntilde;as &ndash;fant&aacute;stica versi&oacute;n del postre italiano con otro producto t&iacute;pico de la tierra&ndash; en el Mar&iacute;a Casta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        No muy lejos de all&iacute;, el Casino, un caf&eacute; como los de anta&ntilde;o, es el punto de encuentro para locales y visitantes que a&uacute;n tienen hueco &ndash;o ya lo han hecho&ndash; para un chocolate caliente, un postre a lo banana split o un <em>copazo</em> tempranero. El local fue un antiguo casino que conserva la majestuosa decoraci&oacute;n de principios del siglo XX, con sus butacas aterciopeladas, sus cuadros de &eacute;poca, sus l&aacute;mparas de ara&ntilde;a y un piano negro, visible a trav&eacute;s de la enorme vitrina que enfoca el interior desde la calle.
    </p><p class="article-text">
        Los for&aacute;neos, que llegan antes y piden bebidas ex&oacute;ticas, quiebran el aire se&ntilde;orial de este lugar que, a partir de las siete de la tarde, se llena de se&ntilde;oras decididas a ponerse al d&iacute;a con toda la calma del mundo, artistas que garabatean en sus cuadernos y grupos de hombres que comentan el &uacute;ltimo lance futbolero con el Marca encima de la mesa de m&aacute;rmol.&nbsp;
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        Cuando la Catedral &ndash;cuya fachada principal est&aacute; a&uacute;n en proceso de restauraci&oacute;n&ndash; cierra sus puertas, la hora de la cena se acerca. E Isabel propone: la Bodeguilla de San L&aacute;zaro, cerca del Monte do Gozo; o la de Santa Marta, en el sur de la ciudad; o la de San Roque, si no se quieren mover del casco viejo; o el Restaurante de Carmen, si quieren comer unos huevos rotos al estilo del famoso Lucio madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero a una ya no le cabe nada m&aacute;s... Hasta que, pensando en si comi&oacute; bien o simplemente se nutri&oacute;, recibe la invitaci&oacute;n de una amiga para &ldquo;picar alguna cosita de cena&rdquo;. En su mesa, se despliega una comida <em>frugal</em>: bandejas de carne de varios tipos, tablas de embutidos caseros, empanada casera de sardina o de bonito, pan cocido por su madre en el horno de casa, una monta&ntilde;a de tentadoras filloas hechas, por supuesto, en casa, con membrillo casero para acompa&ntilde;ar y tarta de queso casera, para rematar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A Compostela se acerca uno como quien se acerca al milagro&rdquo;, escribi&oacute; Cunqueiro. El milagro, digo yo, es no reventar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios desde Barcelona a Santiago de Compostela.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/santiago-santo-bocado_132_2379643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Nov 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago, un bon tiberi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/santiago-mossegada-santa_132_2377655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18a7c1d3-0181-4f7a-b54c-1dab372e3171_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago, un bon tiberi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al final del Camí, els pelegrins troben, al marge del suport espiritual, un lloc on alimentar el cos amb bons productes autòctons, a preus imbatibles</p><p class="subtitle">L'empanada, els pebrots de Padró i els guisats caldosos són clàssics de les tapes compostel·lanes, mentre que el pop á feira segueix sent una de les estrelles de la prestigiosa gastronomia gallega</p><p class="subtitle">Alguns bars de la capital gallega serveixen fins a tres i quatre tapes gratuïtes amb cada consumició, de manera que un pot omplir l'estómac a la barra sense necessitat de seure a taula</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>&ldquo;Vaig escoltar dir una vegada a un gran gourmet que si tots els homes es nodreixen, nom&eacute;s uns pocs saben menjar&rdquo;, va escriure el polifac&egrave;tic &Aacute;lvaro Cunqueiro que, a m&eacute;s de periodista, novel&middot;lista i poeta, va ser un gran gastr&ograve;nom, com no podia ser d'una altra manera havent nascut a Lugo.
    </p><p class="article-text">
        Les seves obres homenatgen de tal manera la cuina gallega que un no pot anar a Gal&iacute;cia i no caure en la temptaci&oacute; de posar a prova el b&eacute; que sap menjar, per m&eacute;s que aix&ograve; suposi despr&eacute;s una cert disgust amb la b&agrave;scula ...
    </p><p class="article-text">
        Qualsevol lloc d'aquest rac&oacute; celta serveix per dur a terme la prova i com no Santiago, el punt m&eacute;s visitat de Gal&iacute;cia i, per tant, el m&eacute;s susceptible de trair el bon paladar.
    </p><p class="article-text">
        I m&eacute;s quan bona part dels comensals forans que rep s&oacute;n pelegrins que, despr&eacute;s de marxar centenars i centenars de quil&ograve;metres, arriben al final del Cam&iacute; disposats a devorar el que sigui.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>I no obstant aix&ograve;, &eacute;s m&eacute;s que possible menjar b&eacute; i a bon preu a la Jerusalem d'Occident, com la va anomenar l'arist&ograve;crata i poeta Emilia Pardo Baz&aacute;n, seguint el consell dels vilatans que, obviant de vegades el bonic, esdevenen aut&egrave;ntics especialistes del <em>enxebre </em>i la bona taula galaica, sense haver-se de gratar massa la butxaca.
    </p><p class="article-text">
        I &eacute;s que, a Santiago, una bona elecci&oacute; de bars per fer tapes, pot estalviar el dinar de despr&eacute;s. En ple casc antic, a escassos 200 metres de la pla&ccedil;a de l'Obradoiro i de la Catedral, alguns locals serveixen amb cada consumici&oacute; fins a dos o tres tapes gratu&iuml;tes, aix&iacute; que, si un segueix el costum, i encadena dos, tres o quatre atuells &ndash;eufemisme com&uacute; per referir-se al vermut, el vi o similars&ndash; pot acabar amb el cap donant voltes, per&ograve; tamb&eacute; amb l'est&oacute;mac ple.
    </p><p class="article-text">
        O 42, al carrer Franco, &eacute;s un d'aquells bars-restaurants en els quals, si un demana un vermut de la casa abans de la una del migdia, el got ve acompanyat d'unes simples patates fregides. Per&ograve; no cal desesperar. Tot &eacute;s q&uuml;esti&oacute; de temps. A aquesta hora, les safates de tapes comencen a sortir de la cuina i amb nom&eacute;s cal esperar uns deu minuts perqu&egrave; el cambrer deixi al costat del mateix got que ens va servir fa una estona una tapa de formatge manxec amb xori&ccedil;o.
    </p><p class="article-text">
        Una mica m&eacute;s tard, arriba la tapa de truita, poc feta per&ograve; ben gustosa i, finalment, per quan els habituals del local seuen on sempre i ni tan sols necessiten demanar perqu&egrave; els serveixin, un altre pinxo de formatge untat adornat amb una gambeta. El compte per a dues persones puja a 4,20 euros.
    </p><p class="article-text">
        Sortint del 42, a banda i banda del carrer, les vitrines amb bonics pops encara sense coure tempten al passejant. Per&ograve; seguint el consell d'Isabel, ve&iuml;na compostelana, caminem fins a la rua da Rai&ntilde;a, la paral&middot;lela, i entrem al Central. All&agrave;, com ja &eacute;s una mica m&eacute;s tard, el vermut ve directament acompanyat d'un platet de rabas, d'una tapa de fabada i d'un altre platet d'exquisits pebrots de Padr&oacute; que, com tothom sap, uns piquen i altres no. Paguem 4,40 euros, donem un parell de passos i creuem el Sant Yago, el local de davant.<span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Bastant plens, per&ograve; encara no satisfets, deixem enrere les boniques pedres de la zona vella i ens dirigim cap a l'entrada de la ciutat, a la recerca del Bodeg&oacute;n Os Concheiros, un petit temple del pop &aacute; feira, situat a la part nova. Creuem a pelegrins en marxa, per&ograve; nom&eacute;s la gent local o la que acudeix per recomanaci&oacute; d'algun habitual s'atura a aquesta pulperia que, m&eacute;s que atreure, espanta.
    </p><p class="article-text">
        El local, un baix pintat de groc p&agrave;l&middot;lid amb una vella barra al fons i un petit mur separador fet amb b&oacute;tes de vi, &eacute;s lleig amb ganes. I la carta, un tros de paper plastificat, no convida a pensar massa b&eacute;. Per&ograve; quan un s'asseu a la taula i prova la generosa raci&oacute; de pop que la cambrera serveix en plat de fusta &ndash;com no podria ser d'una altra manera&ndash;, s'oblida de tota la <em>cutreria</em> que despr&egrave;n el bodeg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El pop est&agrave; al punt de cocci&oacute;, amb el picant i l'oli justos. El pa, de fogassa, acompanya de meravella i el vi, de la casa i servit en <em>cunca</em>, no desentona encara que sigui dolentot. El caf&egrave;, per rematar, &eacute;s d'olla, sense alternativa.<span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Els diners plastificats no circulen all&agrave;, per&ograve; s&iacute; a la zona del Franco i de la Rai&ntilde;a que, a la tarda, tamb&eacute; compta amb algun local per berenar. Mentre alguns pelegrins, exhausts, fan la migdiada en plena pla&ccedil;a de l'Obradoiro, al costat del quil&ograve;metre zero, i altres abracen l'Apostol mirant el Botafumeiro, uns pocs celebren el Cam&iacute; degustant una mousse o un tiramis&uacute; de castanyes &ndash;fant&aacute;stica versi&oacute; de les postres italianes amb un altre producte t&iacute;pic de la terra&ndash; al Mar&iacute;a Castanya.
    </p><p class="article-text">
        No gaire lluny d'all&agrave;, el Casino, un caf&egrave; com els d'abans, &eacute;s el punt de trobada per a locals i visitants que encara tenen buit &ndash;o ja l'han fet&ndash; per una xocolata calenta, unes postres com el banana split o una copa matinera. El local va ser un antic casino que conserva la majestuosa decoraci&oacute; de principis del segle XX, amb les seves butaques vellutades, els seus quadres d'&egrave;poca, les seves llums d'aranya i un piano negre, visible a trav&eacute;s de l'enorme vitrina que enfoca l'interior des del carrer.
    </p><p class="article-text">
        Els forans, que arriben abans i demanen begudes ex&ograve;tiques, trenquen l'aire senyorial d'aquest lloc que, a partir de les set de la tarda, s'omple de senyores decidides a posar-se al dia amb tota la calma del m&oacute;n, artistes que gargotegen en els seus quaderns i grups d'homes que comenten l'&uacute;ltim episodi futbolero amb el Marca a sobre de la taula de marbre.
    </p><p class="article-text">
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        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Quan la Catedral &ndash;la fa&ccedil;ana principal est&agrave; encara en proc&eacute;s de restauraci&oacute;&ndash; tanca les seves portes, l'hora del sopar s'acosta. I Isabel proposa: la Bodeguilla de San L&aacute;zaro, a prop del Monte do Gozo; o la de Santa Marta, al sud de la ciutat; o la de San Roque, si no es volen moure del casc antic; o el Restaurant de Carmen, si volen menjar uns ous trencats a l'estil del fam&oacute;s Lucio madrileny.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; a una ja no li cap res m&eacute;s ... Fins que, pensant en si va menjar b&eacute; o simplement es va nodrir, rep la invitaci&oacute; d'una amiga per &ldquo;picar alguna coseta per sopar&rdquo;. A la seva taula, es desplega un dinar <em>frugal</em>: safates de carn de diversos tipus, taules d'embotits casolans, empanada casolana de sardina o de bon&iacute;tol, pa cuit per la seva mare al forn de casa, una muntanya de temptadores filloas fetes, &eacute;s clar, a casa, amb codony casol&agrave; per acompanyar i past&iacute;s de formatge casol&agrave;, per rematar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A Compostel&middot;la s'apropa un com qui s'acosta al miracle&rdquo;, va escriure Cunqueiro. El miracle, dic jo, &eacute;s no rebentar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris des de Barcelona a Santiago de Compostel&middot;la.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/santiago-mossegada-santa_132_2377655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Nov 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago, un bon tiberi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Copenhaguen, l'ecologista d'Europa que permet la 'maria']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/copenhaguen-lecologista-deuropa-permet-maria_132_2415241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aec60dad-b0e6-4c87-8226-41974d248b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Copenhaguen, l&#039;ecologista d&#039;Europa que permet la &#039;maria&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital de Dinamarca, que compta amb més bicicletes que habitants i amb gairebé 400 quilòmetres de ciclovies, aspira a convertir-se al 2025 a la primera del món amb emissions neutres de diòxid de carboni</p><p class="subtitle">La venda i consum de marihuana i de drogues toves estan permesos a Christiania, un barri que s'autodenomina 'ciutat lliure' i que té les seves pròpies normes i el seu propi ritme</p><p class="subtitle">La Sireneta és a Copenhaguen el que la Torre Eiffel a París i el Tivoli, el parc d'atraccions més antic d'Europa, una mena de viatge al temps en què els nens es divertien sense necessitat de tenir una pantalla davant</p></div><p class="article-text">
        Fa tot just tres mesos, quan l'estiu se sentia encara estiu al nord d'Europa, els habitants de Copenhaguen van assistir a una escena ins&ograve;lita: la ciutat va apar&egrave;ixer un bon dia <em>presa</em> per 125 Santa Claus amb les seves frondoses barbes blanques i els seus gruixuts vestits vermells de hivern.
    </p><p class="article-text">
        Sense &agrave;nim de baixar panxa suant la cansalada ni d'avan&ccedil;ar el Nadal, els panxuts havien triat la capital danesa per celebrar el seu congr&eacute;s anual i, de passada, fer turisme.
    </p><p class="article-text">
        Els 'Santa' es van passejar pel centre de l'urbs, van rec&oacute;rrer els llocs m&eacute;s emblem&agrave;tics i, com qualsevol altre mortal, van sucumbir als cants de La Sireneta i a la temptaci&oacute; de fotografiar-se amb ella des de totes les perspectives.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s normal. La Sireneta &eacute;s a Copenhaguen el que la Torre Eiffel a Par&iacute;s o l'Est&agrave;tua de la Llibertat a Nova York: una icona que la identifica mundialment.
    </p><p class="article-text">
        Molt m&eacute;s modesta, discreta i jove que elles &ndash;s'hi va instal&middot;lar el 1913&ndash;, la dona-peix t&eacute;, per&ograve;, un encant igual d'irresistible. Captiva amb la seva mirada perduda cap al B&agrave;ltic i per la seva elegant manera de seure doblant les cames que s'acaben perdent en una cua amb petites aletes.
    </p><p class="article-text">
        Tot en ella sembla delicat. I si no fos per les hordes de turistes que sempre l'envolten per terra i per mar, gaireb&eacute; passaria desapercebuda.
    </p><p class="article-text">
        La Sireneta no es veu en la dist&agrave;ncia. Es va assentar a la Badia del Port de la capital danesa, als peus del parc Langelinie, a la riba d'un passeig pensat per a les bicicletes, que ara tenen dificultats per moure entre els visitants.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat aix&ograve;, &eacute;s perfectament possible arribar-hi pedalant, com no podria ser d'una altra manera en una ciutat que t&eacute; gaireb&eacute; 400 quil&ograve;metres de carril bici i en la qual, segons dades del govern dan&egrave;s, hi ha m&eacute;s bicicletes (560.000) que habitants (520.000).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El vehicle de les dues rodes &eacute;s, sens dubte, l'amo del lloc i una de les coses que m&eacute;s crida l'atenci&oacute; al visitant, especialment si, com &eacute;s el cas, prov&eacute; de latituds en qu&egrave; l'aposta per la bicicleta com a principal mitj&agrave; de transport &eacute;s una entel&egrave;quia.
    </p><p class="article-text">
        Les fileres i fileres de bicicletes aparcades per totes les voreres de la ciutat amb la roda candada, per&ograve; sense m&eacute;s lligam, s&oacute;n tan espectaculars com la desfilada de milers de ciclistes que, a les hores punta, entrada i sortida de la feina, recorren els carrils bici i obliguen al visitant despistat a extremar la cura quan creua el carrer o es mou entre ells.
    </p><p class="article-text">
        La meitat dels habitants de Copenhaguen, tamb&eacute; segons estad&iacute;stiques de les autoritats daneses, van a la feina o a estudiar amb bicicleta. Els pares porten els seus nens a la escola bressol o al col&middot;legi pedalant. I fins i tot un considerable percentatge (35%) dels que viuen als afores per&ograve; treballen al centre de la ciutat es desplacen amb bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve;, malgrat el fred, la pluja i el mal temps que, durant mesos i mesos, castiguen la capital danesa. Els elements juguen en contra de la imatge de l'urbs que, en 2025, pret&eacute;n haver-se convertit en la primera capital del m&oacute;n amb emissions neutres de di&ograve;xid de carboni. Est&agrave; en el bon cam&iacute;: l'any passat, va ser triada capital verda europea i The Economist Inteligence Unit la va designar com la capital m&eacute;s sostenible del vell continent.
    </p><p class="article-text">
        Els seus bonics parcs i les seves m&uacute;ltiples &agrave;rees verdes, per&ograve;, llueixen menys espectaculars sota el gris i recuperen vida quan el sol treu el cap per il&middot;luminar-los. Es nota especialment al Jard&iacute; Bot&agrave;nic, un espai que forma part de la Universitat de Copenhaguen i que compta amb la major col&middot;lecci&oacute; de plantes vives de Dinamarca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Perdre's entre tot aquest verd &eacute;s una bona manera d'iniciar un recorregut que pot continuar pel Castell de Rosenborg, antiga resid&egrave;ncia d'estiu dels monarques danesos, constru&iuml;da en estil renaixentista neerland&egrave;s.
    </p><p class="article-text">
        Visitar-lo permet endinsar-se en els usos i costums dels antics reis, trepitjar l'enorme Sal&oacute; Vermell on celebraven els seus selectes balls i observar de prop les joies de la corona danesa, entre elles, un parell de corones i una tiara d'or i pedres precioses, que s&oacute;n l'objectiu de tots els flaixos.
    </p><p class="article-text">
        Els jardins dels voltants s&oacute;n senzills i agradables i, des d'ells, s'arriba en un moment a la Galeria Nacional, per un costat, o la zona vella de la ciutat, de l'altra.
    </p><p class="article-text">
        Millor a peu que en bicicleta, passejant pel casc antic, l'espai triangular que va des de la pla&ccedil;a de l'Ajuntament (oest) a l'Kongens Nytorv (aquest) i a la N&oslash;rreport Station (nord), un topa amb bona part dels edificis medievals de Copenhaguen.
    </p><p class="article-text">
        I, si cal triar un, aposto per la Torre Rodona &ndash;Rundetaarn, en dan&egrave;s&ndash;, un edifici &uacute;nic. Constru&iuml;da entre 1588 i 1648, aquesta torre no t&eacute; escales sin&oacute; una rampa en cargol de 209 metres de llarg que d&oacute;na set voltes i mitja al voltant del nucli buit i arriba fins al terrat, un excel&middot;lent mirador sobre el vell Copenhaguen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Des dels gaireb&eacute; 35 metres d'altura de la Rundetaarn s'observen la majoria d'edificis distingits del casc antic, i tamb&eacute; les estrelles i els astres que poblen el cel a les nits d'hivern. La Torre Rodona t&eacute; a la part alta l'observatori astron&ograve;mic m&eacute;s antic d'Europa i, a l'hivern, posa el seu telescopi a disposici&oacute; del p&uacute;blic en general.
    </p><p class="article-text">
        Si canviem el telescopi per un caf&egrave;, la terrassa de l'hotel Illum, a uns deu minuts a peu, &eacute;s una bona opci&oacute; per contemplar la ciutat des de les altures. Des d'all&agrave;, el carrer Stroget queda a tan sols unes passes i, segons expliquen, quan un camina per ell, ho est&agrave; fent per la via de vianants m&eacute;s llarga del m&oacute;n. Ple de botigues i locals per menjar o prendre alguna cosa, Stroget porta des de la pla&ccedil;a de l'Ajuntament a la de Kogens Nytorv, on es troba el Teatre Real de Copenhaguen.
    </p><p class="article-text">
        Molt a prop de l'Ajuntament, un edifici de 1903 adornat amb escultures que evoquen la mitologia n&ograve;rdica, al bulevard Hans Christian Andersen, es troba el Tivoli, el parc d'atraccions m&eacute;s antic d'Europa i visita obligada segons totes les guies.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; dep&egrave;n del que es busqui perqu&egrave; el simple ingr&eacute;s, sense atraccions, ja &eacute;s car. I les atraccions, que es paguen a part, s&oacute;n d'all&ograve; m&eacute;s tradicionals. Aix&iacute; que no esperin emocions massa fortes.
    </p><p class="article-text">
        Si el que volen, en canvi, &eacute;s viatjar en el temps i reviure un ambient festiu de mitjans del segle passat, quan els nens es divertien sense necessitat de tenir una pantalla davant, el Tivoli &eacute;s el millor lloc. Entre tulipes, &agrave;necs i paons, van sorgint les atraccions, una pagoda japonesa, un edifici d'estil indi, un vaixell pirata restaurant, un teatre que ofereix diverses representacions gratu&iuml;tes al llarg del dia i concerts a qualsevol cantonada.
    </p><p class="article-text">
        El Tivoli destil&middot;la un rom&agrave;ntic aire ranci que els aut&ograve;ctons adoren i els nens gaudeixen exterioritzant a crits les seves emocions.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tot &eacute;s molt m&eacute;s <em>in</em> al Nyhavn, el canal proper a Kogens Nytorv amb cases de colors, vaixells i cafeteries que es veu en totes les postals de la capital danesa. Sens dubte, hi ha llocs m&eacute;s aut&egrave;ntics i econ&ograve;mics per prendre alguna cosa, per&ograve; una passejada per aquesta zona tampoc est&agrave; de m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si d'autenticitat es tracta, em quedo amb dos barris que gaireb&eacute; no tenen res a veure entre ells, per&ograve; s&oacute;n molt representatius: Norrebrogade i la ciutat lliure de Christiania. El primer es troba just despr&eacute;s dels llacs que delimiten el casc antic i &eacute;s una interessant&iacute;ssima amalgama del que aporten els immigrants, els <em>hipsters</em> i els professionals liberals a una ciutat que tamb&eacute; ha patit la viol&egrave;ncia islamista. L'&uacute;ltim atemptat es va produir precisament en aquest barri on, al costat del ultramarins <em>pak</em>i i els supermercats &agrave;rabs, conviuen en aparent harmonia encantadors locals on tot el que es serveix &eacute;s bio i ecol&ograve;gic i bars als quals acudeixen els modernets a treballar amb els seus port&agrave;tils.
    </p><p class="article-text">
        La ciutat lliure de Christiania &eacute;s, com el seu nom indica, un m&oacute;n a part dins de Copenhaguen. Situada al barri de Christianshavn, aquesta mini urbs de prop de mil habitants t&eacute; les seves pr&ograve;pies normes &ndash;les fotografies estan prohibides, per exemple&ndash;, el seu propi ritme i, sobretot, absoluta permissivitat pel que fa al consum i venda de drogues toves.
    </p><p class="article-text">
        La <em>maria</em> &eacute;s tan com&uacute; en aquesta zona com la cervesa o el menjar bio que serveixen a Morgen Stedet, un restaurant vegetari&agrave; i ecol&ograve;gic on &eacute;s possible menjar una deliciosa sopa de carxofa per 50 corones.
    </p><p class="article-text">
        Al voltant de Pusher Street &ndash;el carrer del venedor de estupefaents&ndash;, els llocs de marihuana es barregen amb bars que no serveixen begudes alcoh&ograve;liques, parades de records, senzills parcs per a nens, edificis semi derru&iuml;ts coberts de grafits i fins i tot alguna xemeneia industrial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Passada la zona m&eacute;s comercial i popular de Christiania, un pot passejar un cam&iacute; que voreja el canal i, entre l'arbreda i el cant dels ocells, anar trobant cases que segueixen patrons de construcci&oacute; i consum diferents i els habitants de les quals conserven l'esperit de la gent que, en els anys 70 del passat segle, va decidir convertir aquest antic terreny militar en el pati d'esbarjo dels seus fills.
    </p><p class="article-text">
        Quan s'abandona Chrisitiania i es deixa enrere l'edifici on es venen accions de la comunitat i se celebren concerts, un cartell adverteix al visitant: &ldquo;You're now entering the UE&rdquo; (est&agrave; vost&egrave; entrant a la Uni&oacute; Europea), amb tot el que aix&ograve; suposa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris des de Barcelona a Copenhaguen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/copenhaguen-lecologista-deuropa-permet-maria_132_2415241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2015 20:58:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Copenhaguen, l'ecologista d'Europa que permet la 'maria']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Copenhague,Dinamarca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Copenhague, la ecologista de Europa que permite la 'maría']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/copenhague_132_2416108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aec60dad-b0e6-4c87-8226-41974d248b00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Copenhague, la ecologista de Europa que permite la &#039;maría&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital de Dinamarca, que cuenta con más bicicletas que habitantes y con casi 400 kilómetros de ciclovías, aspira a convertirse en 2025 en la primera del mundo con emisiones neutras de dióxido de carbono</p><p class="subtitle">La venta y consumo de marihuana y de drogas blandas están permitidos en Christiania, un barrio que se autodenomina 'ciudad libre' y que tiene sus propias normas y su propio ritmo</p><p class="subtitle">La Sirenita es a Copenhague lo que la Torre Eiffel a París y el Tivoli, el parque de atracciones más antiguo de Europa, una especie de viaje al tiempo en el que los niños se divertían sin necesidad de tener una pantalla delante</p></div><p class="article-text">
        Hace apenas tres meses, cuando el verano se sent&iacute;a a&uacute;n verano en el norte de Europa, los habitantes de Copenhague asistieron a una escena ins&oacute;lita: la ciudad amaneci&oacute; un buen d&iacute;a <em>tomada</em> por 125 Santa Claus con sus frondosas barbas blancas y su gruesos trajes rojos de invierno.
    </p><p class="article-text">
        Sin &aacute;nimo de bajar barriga sudando la gota gorda ni de adelantar la Navidad, los panzudos hab&iacute;an elegido la capital danesa para celebrar su congreso anual y, de paso, hacer turismo.
    </p><p class="article-text">
        Los 'Santa' se pasearon por el centro de la urbe, recorrieron los lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos y, como cualquier otro mortal, sucumbieron a los cantos de La Sirenita y a la tentaci&oacute;n de fotografiarse con ella desde todas las perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Es normal. La Sirenita es a Copenhague lo que la Torre Eiffel a Par&iacute;s o la Estatua de la Libertad a Nueva York: un icono que la identifica mundialmente.
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s modesta, discreta y joven que ellas &ndash;se instal&oacute; en 1913&ndash;, la mujer-pez tiene, sin embargo, un encanto igual de irresistible. Cautiva con su mirada perdida hacia el B&aacute;ltico y por su elegante manera de sentarse doblando esas piernas que se acaban perdiendo en una cola con peque&ntilde;as aletas.
    </p><p class="article-text">
        Todo en ella parece delicado. Y si no fuera por las hordas de turistas que siempre la rodean por tierra y por mar, casi pasar&iacute;a desapercibida.
    </p><p class="article-text">
        La Sirenita no se ve en la distancia. Se asent&oacute; en la Bah&iacute;a del Puerto de la capital danesa, a los pies del parque Langelinie, en la orilla de un paseo pensado para las bicicletas, que ahora tienen dificultades para moverse entre los visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, es perfectamente posible llegar hasta all&iacute; pedaleando, como no podr&iacute;a ser de otra manera en una ciudad que tiene casi 400 kil&oacute;metros de carril bici y en la que, seg&uacute;n datos del gobierno dan&eacute;s, hay m&aacute;s bicicletas (560.000) que habitantes (520.000).
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        El veh&iacute;culo de las dos ruedas es, sin duda, el amo del lugar y una de las cosas que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n al visitante, especialmente si, como es el caso, proviene de latitudes en las que la apuesta por la bicicleta como principal medio de transporte es una entelequia.
    </p><p class="article-text">
        Las hileras e hileras de bicis aparcadas por todas las aceras de la ciudad con la rueda candada, pero sin m&aacute;s atadura, son tan espectaculares como el desfile de millares de ciclistas que, a las horas punta, entrada y salida del trabajo, recorren las ciclov&iacute;as y obligan al visitante despistado a extremar el cuidado cuando cruza la calle o se mueve entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        La mitad de los habitantes de Copenhague, tambi&eacute;n seg&uacute;n estad&iacute;sticas de las autoridades danesas, van a trabajar o a estudiar en bicicleta. Los pap&aacute;s llevan a sus ni&ntilde;os a la guarder&iacute;a o al colegio pedaleando. E incluso un considerable porcentaje (35%) de quienes viven en las afueras pero trabajan en el centro de la ciudad se desplazan en bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        Eso, pese al fr&iacute;o, la lluvia y el mal tiempo que, durante meses y meses, castigan la capital danesa. Los elementos juegan en contra de la imagen de la urbe que, en 2025, pretende haberse convertido en la primera capital del mundo con emisiones neutras de di&oacute;xido de carbono. Est&aacute; en el buen camino: el a&ntilde;o pasado, fue elegida capital verde europea y The Economist Inteligence Unit la design&oacute; como la capital m&aacute;s sostenible del viejo continente.
    </p><p class="article-text">
        Sus lindos parques y sus m&uacute;ltiples &aacute;reas verdes lucen menos espectaculares bajo el plomizo gris y recuperan vida cuando el sol se asoma a iluminarlos. Se nota especialmente en el Jard&iacute;n Bot&aacute;nico, un espacio que forma parte de la Universidad de Copenhague y que cuenta con la mayor colecci&oacute;n de plantas vivas de Dinamarca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Perderse entre todo ese verde es una buena manera de iniciar un recorrido que puede continuar por el Castillo de Rosenborg, antigua residencia de verano de los monarcas daneses, construida en estilo renacentista neerland&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Visitarlo permite adentrarse en los usos y costumbres de los antiguos reyes, pisar el enorme Sal&oacute;n Rojo donde se echaban sus selectos bailes y observar de cerca las joyas de la corona danesa, entre ellas, un par de coronas y una tiara de oro y piedras preciosas, que son el objetivo de todos los flashes.
    </p><p class="article-text">
        Los jardines de los alrededores son sencillos y agradables y, desde ellos, se llega en un momento a la Galer&iacute;a Nacional, por un costado, o a la zona vieja de la ciudad, por el otro.
    </p><p class="article-text">
        Mejor a pie que en bicicleta, callejeando por el casco antiguo, el espacio triangular que va desde la plaza del Ayuntamiento (oeste) al Kongens Nytorv (este) y a la Norreport Station (norte), uno topa con buena parte de los edificios medievales de Copenhague.
    </p><p class="article-text">
        Y, si hay que elegir uno, apuesto por la Torre Redonda &ndash;Rundetaarn, en dan&eacute;s&ndash;, un edificio &uacute;nico. Construida entre 1588 y 1648, esta torre no tiene escaleras sino una rampa en caracol de 209 metros de largo que da siete vueltas y media alrededor del n&uacute;cleo hueco y llega hasta la azotea, un excelente mirador sobre el viejo Copenhague.
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        Desde los casi 35 metros de altura de la Rundetaarn se observan la mayor&iacute;a de edificios distinguidos del casco antiguo, y tambi&eacute;n las estrellas y los astros que pueblan el cielo en las noches de invierno. La Torre Redonda alberga en su parte alta el observatorio astron&oacute;mico m&aacute;s antiguo de Europa y, en invierno, pone su telescopio a disposici&oacute;n del p&uacute;blico en general.
    </p><p class="article-text">
        Si cambiamos el telescopio por un caf&eacute;, la terraza del hotel Illum, a unos diez minutos a pie, es una buena opci&oacute;n para contemplar la ciudad desde las alturas. Desde all&iacute;, la calle Stroget queda a tan s&oacute;lo unos pasos y, seg&uacute;n cuentan, cuando uno camina por ella, lo est&aacute; haciendo por la v&iacute;a peatonal m&aacute;s larga del mundo. Repleta de tiendas y locales para comer o tomar algo, Stroget lleva desde la plaza del Ayuntamiento a la de Kogens Nytorv, donde se encuentra el Teatro Real de Copenhague.
    </p><p class="article-text">
        Muy cerca del Ayuntamiento, un edificio de 1903 adornado con esculturas que evocan la mitolog&iacute;a n&oacute;rdica, en el bulevar Hans Christian Andersen, se encuentra el Tivoli, el parque de atracciones m&aacute;s antiguo de Europa y visita obligada seg&uacute;n todas las gu&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pero depende de lo que se busque porque el simple ingreso, sin atracciones, es ya caro. Y las atracciones, que se pagan aparte, son de lo m&aacute;s tradicionales. As&iacute; que no esperen emociones demasiado fuertes.
    </p><p class="article-text">
        Si lo que quieren, en cambio, es viajar en el tiempo y revivir un ambiente festivo de mediados del siglo pasado, cuando los ni&ntilde;os se divert&iacute;an sin necesidad de tener una pantalla delante, el Tivoli es el mejor lugar. Entre tulipanes, patos y pavos reales, van surgiendo las atracciones, una pagoda japonesa, un edificio de estilo indio, un barco pirata restaurante, un teatro que ofrece varias representaciones gratuitas a lo largo del d&iacute;a y conciertos en cualquier esquina.
    </p><p class="article-text">
        El Tivoli destila un rom&aacute;ntico aire a&ntilde;ejo que los aut&oacute;ctonos adoran y los ni&ntilde;os disfrutan exteriorizando a gritos sus emociones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Todo es mucho m&aacute;s <em>in</em> en el Nyhavn, el canal cercano a Kogens Nytorv con casas de colores, barcos y cafeter&iacute;as que aparece en todas las postales de la capital danesa. Sin duda, hay lugares m&aacute;s aut&eacute;nticos y econ&oacute;micos para tomarse algo, pero un paseo por esta zona tampoco est&aacute; de m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si de autenticidad se trata, me quedo con dos barrios que apenas tienen nada que ver entre ellos, pero son sumamente representativos: Norrebrogade y la ciudad libre de Christiania. El primero se encuentra justo despu&eacute;s de los lagos que delimitan el casco antiguo y es una interesant&iacute;sima amalgama de lo que aportan los inmigrantes, los <em>hipsters</em> y los profesionales liberales a una ciudad que tambi&eacute;n ha sufrido la violencia islamista. El &uacute;ltimo atentado se produjo precisamente en este barrio donde, junto al ultramarinos <em>paki </em>y a los supermercados &aacute;rabes, conviven en aparente armon&iacute;a encantadores locales donde todo lo que se sirve es bio y ecol&oacute;gico y bares a los que acuden los modernillos a trabajar con sus port&aacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad libre de Christiania es, como su nombre indica, un mundo aparte dentro de Copenhague. Situada en el barrio de Christianshavn, esta mini urbe de apenas mil habitantes tiene sus propias normas &ndash;las fotograf&iacute;as est&aacute;n prohibidas, por ejemplo-, su propio ritmo y, sobre todo, absoluta permisividad por lo que respecta al consumo y venta de drogas blandas.
    </p><p class="article-text">
        La <em>mar&iacute;a</em> es tan com&uacute;n en esta zona como la cerveza o la comida bio que sirven en Morgen Stedet, un restaurante vegetariano y ecol&oacute;gico donde es posible comer una deliciosa sopa de alcachofa por 50 coronas.
    </p><p class="article-text">
        En torno a Pusher Street &ndash;la calle del vendedor de estupefacientes-, los puestos de marihuana se mezclan con bares que no sirven bebidas alcoh&oacute;licas, tienditas de recuerdos, sencillos parques para ni&ntilde;os, edificios semi derruidos cubiertos de graffitis y hasta alguna chimenea industrial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pasada la zona m&aacute;s comercial y popular de Christiania, uno puede pasear un camino que bordea el canal y, entre la arboleda y el trinar de los p&aacute;jaros, ir encontrando casas que siguen patrones de construcci&oacute;n y consumo diferentes y cuyos habitantes conservan el esp&iacute;ritu de la gente que, en los a&ntilde;os 70 del pasado siglo, decidi&oacute; convertir este antiguo terreno militar en el patio de recreo de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno abandona Chrisitiania y deja atr&aacute;s el edificio donde se venden acciones de la comunidad y se celebran conciertos, un cartel advierte al visitante: &ldquo;You're now entering the UE&rdquo; (est&aacute; usted entrando en la Uni&oacute;n Europea), con todo lo que eso supone.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios desde Barcelona a Copenhague.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/copenhague_132_2416108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2015 20:56:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Copenhague, la ecologista de Europa que permite la 'maría']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Copenhague,Dinamarca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menorca, la isla de las dos caras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/menorca-isla-caras_132_2456475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dfc468d-1e79-4a97-803a-26cd24e9891a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menorca, la isla de las dos caras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Partida a la mitad por la autovía que une Maó con Ciutadella, la más septentrional de las Baleares se antoja caribeña en su zona sur y más cercana al Cantábrico en la costa norte</p><p class="subtitle">Tramontana y Migjorn: los lugareños aconsejan observar de dónde sopla el viento para decidir a qué parte de la isla se va en busca de sol</p><p class="subtitle">El 'Camí de Cavall', la cantera de Lithica y los numeross talayots que conserva son otros de los atractivos de este privilegiado rincón que desconoce el estrés</p></div><p class="article-text">
        Santiago Segura la eligi&oacute; para rodar algunas escenas de la quinta entrega de la delirante saga Torrente. Una marca de cerveza japonesa, para promocionar su gama 0,0. Grandes nombres de la cosm&eacute;tica internacional, para presentar al mundo alguno de sus productos estrella.
    </p><p class="article-text">
        Menorca, con sus espectaculares parajes y sus fabulosas playas, es un codiciado plat&oacute; natural y el refugio predilecto de los famosos que copan las portadas de Hola, pero tambi&eacute;n de los mundanos viajeros que buscan la admirada belleza balear a ritmos m&aacute;s pausados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a la m&aacute;s popular Mallorca y a la marchosa Ibiza, Menorca, la m&aacute;s oriental y septentrional de las Islas Baleares, se vende a&uacute;n con cierto toque de exclusividad. Ni aparece en los cat&aacute;logos tur&iacute;sticos <em>low cost</em> ni asegura fiesta siete d&iacute;as a la semana. Sus encantos son otros.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, los muchos y muy variados arenales que cincelan su contorno, peque&ntilde;as calas paradis&iacute;acas en el sur, playas de arena oscura en el accidentado norte.
    </p><p class="article-text">
        El perfil casi caribe&ntilde;o de Macarella, Macarelleta y Cala Turqueta, en el sur de la isla, con sus aguas turquesa y su arena blanca, tiene poco que ver con el de su vecina Binigaus, de aguas m&aacute;s agitadas y calitas de roca rojiza, y menos a&uacute;n con el de la extensa Algaiarens, un plato rodeado de dunas y pinos que, en el norte, recuerda m&aacute;s al Cant&aacute;brico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Llegar a cualquiera de estas playas desde la bella Ciutadella no implica grandes diferencias de distancia. La elecci&oacute;n depende, siguiendo el consejo de los lugare&ntilde;os, del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Miren de qu&eacute; lado sopla el viento para decidir a qu&eacute; parte de la isla ir. Si sopla Tramontana, vayan al sur y si sopla Migjorn, al norte&rdquo;, aconsejan los vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Es la normal general. No garantiza el acierto al cien por cien, pero suele funcionar. La Tramontana, el fr&iacute;o viento que inspir&oacute; a Josep Pla y a Salvador Dal&iacute; entre otros artistas, sopla del norte y por eso invita a dirigirse a las playas del sur. Quedarse en una de ellas cuando el que empuja es el Migjorn es, adem&aacute;s de una misi&oacute;n casi imposible, de lo m&aacute;s desagradable. La arena se torna fiera y no hay manera de disfrutar del verde paisaje que rodea las cristalinas aguas.
    </p><p class="article-text">
        En tal caso, es mejor contemplar los hipn&oacute;ticos azules de Cala Turqueta, Macarella y Macarelleta desde los cerros que las rodean y echarse a andar por los caminos que unen estos tres parajes &uacute;nicos, a los que tambi&eacute;n se accede a pie en su tramo final porque la profusa vegetaci&oacute;n obliga a dejar los veh&iacute;culos a una prudencial distancia.
    </p><p class="article-text">
        Se necesita, eso s&iacute;, ir provisto de agua y comida, pues apenas existe un chiringuito en la Macarella, suele estar lleno y tampoco le hace ning&uacute;n favor al paisaje, pr&aacute;cticamente virgen por lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es, sin embargo, el sur la zona m&aacute;s popular de la isla y la m&aacute;s frecuentada por los turistas, que se arremolinan en los hoteles y apartamentos que rodean Faro de Artrutx, Cala en Bosch, Son Xoriguer, Cala Galdana, Santo Tom&aacute;s y Cala en Porter, las &aacute;reas m&aacute;s construidas.
    </p><p class="article-text">
        Alojarse en Ciutadella, la ciudad m&aacute;s poblada de la isla por delante de Ma&oacute;, la capital, permite disfrutar de su cuidad&iacute;simo casco antiguo, una peque&ntilde;a zona semiamurallada y semipeatonal sobre cuyos caser&iacute;os y construcciones medievales en piedra se alza la bella Catedral de Santa Mar&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El puerto de Ciutadella combina restaurantes de lujo con los que hacen de la comida ins&iacute;pida e insustancial su gran negocio. Entre unos y otros, el Trit&oacute;n es una decente opci&oacute;n para probar las &ldquo;pilotes amb tomatigat&rdquo; (alb&oacute;ndigas con salsa de tomate) y la sepia con salsa, dos tapas t&iacute;picas de la zona, mucho m&aacute;s ricas en cualquier bar de carretera de cualquier pueblo menos visitado como Sant Llu&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para comer bien y a buen precio en Ciutadella hay que hacer lo que en cualquier sitio: preguntar a los lugare&ntilde;os. O, en su defecto, acercarse a la zona del mercado, que es de lo m&aacute;s coqueto, y hacer parada en el Ulisses, bajo los soportales: cocina moderna con productos t&iacute;picos de la tierra, asequible para la mayor&iacute;a de presupuestos.
    </p><p class="article-text">
        Pero si uno quiere fiesta, tendr&aacute; que regresar al puerto de Ciutadella a buscarla. All&iacute; se concentran la mayor&iacute;a de discotecas y bares musicales de la ciudad, aunque haya que esperar a julio y agosto para verlos en pleno apogeo.
    </p><p class="article-text">
        Menorca, una isla cara para la mayor&iacute;a de bolsillos j&oacute;venes, nunca atrajo a los m&aacute;s juerguistas.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en cambio, a los amantes de las caminatas y de los caballos, que encuentran aqu&iacute; su para&iacute;so. La leyenda cuenta que era a caballo c&oacute;mo los isle&ntilde;os vigilaban y defend&iacute;an su tierra all&aacute; por el siglo XIV. Lo hac&iacute;an a trav&eacute;s del &ldquo;Cam&iacute; de Cavall&rdquo;, un camino de costa que rodea toda la isla y que hoy se utiliza b&aacute;sicamente para excursiones organizadas.
    </p><p class="article-text">
        Los ciclistas, que cuentan con pocas ciclov&iacute;as, se aventuran tambi&eacute;n por algunos tramos y, cuando no, sudan la gota gorda por las estrechas y sinuosas carreteras comarcales que unen unos pueblos con otros.
    </p><p class="article-text">
        Menorca se ha abierto a la circulaci&oacute;n rodada a trav&eacute;s de una &uacute;nica autov&iacute;a, que parte la isla por la mitad en sentido horizontal y une Ma&oacute;, en el este, con Ciutadella, en el oeste. De ella salen las ramificaciones que permiten llegar, por ejemplo, a la playas del norte, habitualmente menos concurridas.
    </p><p class="article-text">
        De arena y aguas m&aacute;s oscuras, las calas norte&ntilde;as tambi&eacute;n tienen sus atractivos. Suelen ser m&aacute;s extensas que sus vecinas del sur, que se masifican enseguida, y su paisaje acostumbra a ser m&aacute;s singular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Binimel.l&agrave;, por ejemplo, sirve de patio de recreo a un grupo de ocas que se refugian en los aleda&ntilde;os y, varias veces al d&iacute;a, salen a pavonearse entre los ba&ntilde;istas que toman el sol.
    </p><p class="article-text">
        A poco m&aacute;s de un kil&oacute;metro a pie, entre un paisaje rocoso y un tanto &aacute;rido, Cala Pregonda sorprende por su arena dorada y por los acantilados y peque&ntilde;os islotes que la protegen. Sus aguas, m&aacute;s claras, son ideales para bucear.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo la costa norte, hacia el oeste, la Cala de Algaiarens es de lo mejor para nadar &ndash;una vez sorteadas las rocas que entorpecen la entrada al agua en algunas zonas- y, si uno lo prefiere, tambi&eacute;n para caminar por el monte desde el que se observa perfectamente la playa con sus dunas.
    </p><p class="article-text">
        Tirando hacia el este, la geograf&iacute;a se accidenta, los cabos se suceden y los faros se presentan como otro de los grandes atractivos de la zona. El de Cavalleria, en el cabo que lleva el mismo nombre, empez&oacute; a funcionar en 1857 y es el m&aacute;s antiguo de Menorca.
    </p><p class="article-text">
        Aparece al final de una carretera estrecha y con socavones, como surgiendo de la nada, se puede visitar y es un lugar privilegiado para ver c&oacute;mo el sol se acuesta y c&oacute;mo se levanta, antes que en ning&uacute;n otro punto de las Baleares o de la Pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Cruzando toda Menorca, de norte a sur, en un punto casi diametralmente opuesto al Faro de Cavalleria, la Cova d&rsquo;en Xoroi tambi&eacute;n es un excelente mirador para contemplar los atardeceres tomando una copa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Situada en un acantilado de la Cala en Porter, la cueva ha acondicionado sus recovecos con barras de bar, mesas y bancos de madera, y sus terrazas naturales con decoraci&oacute;n chill-out.
    </p><p class="article-text">
        Durante el d&iacute;a, es un elegante lugar de copas cuya entrada cuesta unos nueve euros e incluye una consumici&oacute;n. A partir de este mes de octubre no vayan antes de las tres de la tarde porque no la encontrar&aacute;n abierta. Pasadas las once, la cueva se convierte en una de las discotecas m&aacute;s frecuentadas de la isla.
    </p><p class="article-text">
        Mucho menos conocida pero acaso m&aacute;s interesante es Lithica, una cantera de mar&eacute;s que, desde que dej&oacute; de funcionar como tal en 1994, se convirti&oacute; en una suerte de refugio cultural por iniciativa de una escultora.
    </p><p class="article-text">
        Durante el verano, entre las enormes paredes verticales de impresionante ac&uacute;stica se celebran conciertos. Pero incluso cuando no los hay, perderse en el laberinto y por los jardines colindantes que han recuperado especies end&eacute;micas de la isla es una maravilla que nadie deber&iacute;a obviar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lithica, a tan s&oacute;lo un kil&oacute;metro de distancia de Ciutadella, es s&oacute;lo uno de los monumentos p&eacute;treos de Menorca. La isla es riqu&iacute;sima en construcciones megal&iacute;ticas que se remontan a la Edad de Bronce. El conjunto talay&oacute;tico de Trepuco &ndash;a dos kil&oacute;metros de Ma&oacute;&ndash;, el poblado prehist&oacute;rico de Son Catlar y el de Talat&iacute; sobresalen entre los muchos talayotes que se conservan en la isla, que ha hecho de la piedra una de sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios de Barcelona a Menorca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/menorca-isla-caras_132_2456475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menorca, la isla de las dos caras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menorca, l'illa de les dues cares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/menorca-lilla-dues-cares_132_2454810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dfc468d-1e79-4a97-803a-26cd24e9891a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menorca, l&#039;illa de les dues cares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Partida a la meitat per l'autovia que uneix Maó amb Ciutadella, la més septentrional de les Balears sembla caribenya a la seva zona sud i més propera al Cantàbric a la costa nord</p><p class="subtitle">Tramuntana i Migjorn: els vilatans aconsellen observar d'on bufa el vent per decidir a quina part de l'illa es va a la recerca de sol</p><p class="subtitle">El 'Camí de Cavall', la pedrera de Lithica i els numeross talaiots que conserva són altres dels atractius d'aquest privilegiat racó que desconeix l'estrès</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Santiago Segura la va triar per rodar algunes escenes de la cinquena entrega de la delirant saga Torrent. Una marca de cervesa japonesa, per promocionar la seva gamma 0,0. Grans noms de la cosm&egrave;tica internacional, per presentar al m&oacute;n algun dels seus productes estrella.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Menorca, amb els seus espectaculars paratges i les seves fabuloses platges, &eacute;s un cobejat plat&oacute; natural i el refugi predilecte dels famosos que copen les portades del Hola, per&ograve; tamb&eacute; dels mundans viatgers que busquen l'admirada bellesa balear a ritmes m&eacute;s pausats.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Davant la m&eacute;s popular Mallorca i la marxosa Eivissa, Menorca, la m&eacute;s oriental i septentrional de les Illes Balears, es ven encara amb cert toc d'exclusivitat. Ni apareix en els cat&agrave;legs tur&iacute;stics <em>low cost</em> ni promet festa set dies a la setmana. Els seus encants s&oacute;n uns altres.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Per exemple, els molts i molt variats arenals que cisellen el seu contorn, petites cales paradis&iacute;aques al sud, platges de sorra fosca en l'accidentat nord.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>El perfil gaireb&eacute; caribeny de Macarella, Macarelleta i Cala Turqueta, al sud de l'illa, amb les seves aig&uuml;es turquesa i la seva sorra blanca, t&eacute; poc a veure amb el de la seva ve&iuml;na Binigaus, d'aig&uuml;es m&eacute;s agitades i caletes de roca rogenca, i menys encara amb el de l'extensa Algaiarens, un plat envoltat de dunes i pins que, al nord, recorda m&eacute;s al Cant&agrave;bric.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>&ldquo;Mirin de quin costat bufa el vent per decidir a quina part de l'illa anar. Si bufa Tramuntana, vagin al sud i si bufa Migjorn, al nord&rdquo;, aconsellen els ve&iuml;ns.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>&Eacute;s la norma general. No garanteix l'encert al cent per cent, per&ograve; acostuma a funcionar. La tramuntana, el fred vent que va inspirar Josep Pla i Salvador Dal&iacute;, entre d'altres artistes, bufa del nord i per aix&ograve; convida a anar cap a les platges del sud. Quedar-se a una d'elles quan el que empeny &eacute;s el Migjorn &eacute;s, a m&eacute;s d'una missi&oacute; gaireb&eacute; impossible, &eacute;s d'all&ograve; m&eacute;s desagradable. La sorra es torna fera i no hi ha manera de gaudir del verd paisatge que envolta les cristal&middot;lines aig&uuml;es.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>En aquest cas, &eacute;s millor contemplar els hipn&ograve;tics blaus de Cala Turqueta, Macarella i Macarelleta des dels turons que les envolten i caminar pels camins que uneixen aquests tres paratges &uacute;nics, als quals tamb&eacute; s'accedeix a peu en el seu tram final perqu&egrave; la profusa vegetaci&oacute; obliga a deixar els vehicles a una prudencial dist&agrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Es necessita, per aix&ograve;, anar prove&iuml;t d'aigua i menjar, ja que nom&eacute;s hi ha un xiringuito a la Macarella, acostuma a estar ple i aquest tampoc li fa cap favor al paisatge, pr&agrave;cticament verge per la resta.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>&Eacute;s, per&ograve;, el sud la zona m&eacute;s popular de l'illa i la m&eacute;s freq&uuml;entada pels turistes, que s'arremolinen en els hotels i apartaments que envolten Far d'Artrutx, Cala en Bosch, Son Xoriguer, Cala Galdana, Sant Tom&agrave;s i Cala en Porter, les &agrave;rees m&eacute;s constru&iuml;des.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Allotjar-se a Ciutadella, la ciutat m&eacute;s poblada de l'illa per davant de Ma&oacute;, la capital, permet gaudir del seu molt b&eacute; conservat casc antic, una petita zona semiamurallada i semipeatonal sobre els masos i construccions medievals de la qual s'al&ccedil;a la bonica Catedral de Santa Maria.
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>S&iacute;, en canvi, als amants de les caminades i dels cavalls, que troben aqu&iacute; el seu parad&iacute;s. La llegenda explica que era a cavall com els illencs vigilaven i defensaven la seva terra all&agrave; pel segle XIV, des del &ldquo;Cam&iacute; de Cavall&rdquo;, un cam&iacute; de costa que envolta tota l'illa i que avui s'utilitza b&agrave;sicament per a excursions organitzades.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>De sorra i aig&uuml;es m&eacute;s fosques, les cales del nord tamb&eacute; tenen els seus atractius. Acostumen a ser m&eacute;s extenses que les seves ve&iuml;nes del sud, que es massifiquen de seguida, i el seu paisatge sol ser m&eacute;s singular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>A poc m&eacute;s d'un quil&ograve;metre a peu, entre un paisatge roc&oacute;s i una mica &agrave;rid, Cala Pregonda sorpr&egrave;n per la seva sorra daurada i pels penya-segats i petits illots que la protegeixen. Les seves aig&uuml;es, m&eacute;s clares, s&oacute;n ideals per a bussejar.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Seguint la costa nord, cap a l'oest, la Cala d'Algaiarens &eacute;s del millor que hi ha per nedar &ndash;un cop sortejades les roques que entorpeixen l'entrada a l'aigua en algunes zones&ndash; i, si es prefereix, tamb&eacute; per caminar per la muntanya des de la que s'observa perfectament la platja amb les seves dunes.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Tirant cap a l'est, la geografia s'accidenta, els caps es succeeixen i els fars es presenten com un altre dels grans atractius de la zona. El de Cavalleria, situat al cap que porta el mateix nom, va comen&ccedil;ar a funcionar el 1857 i &eacute;s el m&eacute;s antic de Menorca.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Apareix al final d'una carretera estreta i amb clots, com sorgint del no-res, es pot visitar i &eacute;s un lloc privilegiat per veure com el sol se'n va a dormir i com s'aixeca, abans que en cap altre punt de les Balears o de la Pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Creuant tot Menorca, de nord a sud, en un punt gaireb&eacute; diametralment oposat al Far de Cavalleria, la Cova d'en Xoroi tamb&eacute; &eacute;s un excel&middot;lent mirador per contemplar els capvespres prenent una copa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Durant el dia, &eacute;s un elegant lloc de copes on l'entrada costa uns nou euros i inclou una consumici&oacute;. A partir d'aquest mes d'octubre no vagin abans de les tres de la tarda perqu&egrave; no la trobaran oberta. Passades les onze, la cova es converteix en una de les discoteques m&eacute;s freq&uuml;entades de l'illa.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Molt menys coneguda per&ograve; potser m&eacute;s interessant &eacute;s Lithica, una pedrera de mar&egrave;s que, des que va deixar de funcionar com a tal el 1994, es va convertir en una mena de refugi cultural per iniciativa d'una escultora.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Durant l'estiu, entre les enormes parets verticals de impressionant ac&uacute;stica se celebren concerts. Per&ograve; fins i tot quan no n'hi ha, passejar pel laberint i pels jardins adjacents que han recuperat esp&egrave;cies end&egrave;miques de l'illa &eacute;s un plaer que ning&uacute; hauria de deixar de donar-se.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
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    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris des de Barcelona a Menorca. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/menorca-lilla-dues-cares_132_2454810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menorca, l'illa de les dues cares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Istanbul, una passió molt turca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/istanbul-plaer-molt-turc_132_2685107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80109a74-75b8-4f08-b7f6-2782e6ada7b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Istanbul, una passió molt turca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La segona ciutat de Turquia captiva per la desordenada bellesa del seu perfil, una combinació de belles mesquites, verds turons i impressionants palaus que voregen el mar</p><p class="subtitle">L'antiga Constantinoble conserva les seves dues ànimes, l'oriental i l'occidental, que es barregen de manera sorprenent i sovint desconcertant</p><p class="subtitle">Els ponts, com el de Gàlata, uneixen física i metafòricament l'Istanbul modern amb la ciutat vella, i la zona europea amb l'asiàtica</p></div><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>L'espectacle de color i olors de les ordenad&iacute;simes parades que venen c&uacute;rcuma, cardamom, safr&agrave; i cent esp&egrave;cies m&eacute;s &eacute;s &uacute;nic i dif&iacute;cilment reprodu&iuml;ble en els mercats de barri, un batibull que barreja pijames 'pirata' de Disney amb enormes olles de llaut&oacute;, llenceria hortera, verdures i carn.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Al costat de les dones que passegen amb el burca negre tapades de cap a peus, caminen les que llueixen cama en minifaldilla i talons de deu cent&iacute;metres. S&oacute;n la representaci&oacute; moderna de l'amalgama cultural i religiosa que supura una ciutat que va n&eacute;ixer com a Bizanci, es va criar com a Constantinoble i va esdevenir Istanbul.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>La barreja entre elements cristians i musulmans singularitza tant a aquest temple religi&oacute;s com la seva espectacular c&uacute;pula i la mida de la seva nau principal, gaireb&eacute; sempre en penombra.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>La foscor de Santa Sofia contrasta amb l'espectacular lluminositat de la seva ve&iuml;na Mesquita Blava o Sultanahmed Camii que, a m&eacute;s de 20.000 rajoles blaves en la seva volta, sis minarets i enormes vidrieres de colors, exhibeix una gegantina llum penjant al seu interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Aquest sentiment, de fet, &eacute;s una constant a Istanbul, una ciutat que s'est&eacute;n per dos continents, concentra la seva part vella a la badia de la Banya d'Or i es parteix en l'estret del B&ograve;sfor que, al seu torn, uneix el mar de M&agrave;rmara amb el Negre.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Solcar el B&ograve;sfor en vaixell &ndash;recomano evitar els tur&iacute;stics i pujar a qualsevol dels que utilitzen els vilatans per fer els seus trajectes- &eacute;s un plaer visual per la perspectiva que d&oacute;na sobre la ciutat &ndash;&eacute;s una de les millors maneres d'admirar els minarets i les c&uacute;pules de les mesquites&ndash; i per la quantitat de palaus que s'alineen a una i altra riba.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Cap, per&ograve;, arriba a la mida i l'opul&egrave;ncia del Topkapi, refugi dels sultans des del segle XV al XIX. Es necessiten diverses hores per rec&oacute;rrer els seus grans jardins i els edificis oberts al p&uacute;blic, entre els quals es troben el Tresor i&nbsp; l'Harem, la visita dels quals es paga al marge de l'entrada general.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>El Topkapi, les principals mesquites i el perfil d'Istanbul es contemplen d'all&ograve; m&eacute;s b&eacute; des de la Torre G&agrave;lata, una de les m&eacute;s antigues del m&oacute;n. Reconstru&iuml;da en pedra, crida m&eacute;s l'atenci&oacute; pel seu gran di&agrave;metre i l'amplada de les seves parets que per la seva al&ccedil;ada, uns 60 metres.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Al voltant d'aquesta torre, especialment bonica de nit per la seva il&middot;luminaci&oacute;, es concentren agradables restaurants i caf&egrave;s i unes quantes botigues de souvenirs en qu&egrave; els turistes satisfan la seva necessitat de records kitsch.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Deixar-se perdre pels carrers d'aquesta zona, la m&eacute;s moderna de ciutat, &eacute;s gaireb&eacute; obligatori abans de creuar el pont de G&agrave;lata, que la connecta amb la part vella d'Istanbul. El m&eacute;s cridaner d'aquesta passarel&middot;la &eacute;s la quantitat d'aficionats a la pesca que dia i nit ocupen els laterals amb les seves llargues canyes. Pesquen petits peixos per al consum propi i tamb&eacute; per a la venda, si algun agosarat s'atreveix a comprar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>En la recerca de bones panor&agrave;miques, una altra bona opci&oacute; s&oacute;n els nombrosos clubs-restaurants instalats als terrats dels edificis de la zona moderna de l'urbs, la qual es teixeix al voltant de la pla&ccedil;a Taksim i que t&eacute; el carrer Istiklal com a art&egrave;ria principal.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Istiklal &eacute;s Europa: una ampla via presa per les grans marques presents a tot el continent, que venen els mateixos productes disposats de la mateixa manera. Nom&eacute;s el menjar recorda a Orient en aquest carrer, travessat per un vell tramvia convertit en atracci&oacute; tur&iacute;stica, i que conclou a Taksim, la lletja pla&ccedil;a que es va popularitzar al 2013 com a epicentre de les manifestacions i dels enfrontaments ciutadans contra el Govern de Tayip Erdogan.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>A Istiklal es troben tamb&eacute; l'esgl&eacute;sia de Sant Antoni de P&agrave;dova, una de les poques ermites cat&ograve;liques d'Istanbul, i el 360, un d'aquests clubs on un pot sopar, ballar i prendre una copa contemplant Istanbul des de les altures, cosa poc habitual a la majoria de ciutats europees, que acostumen a ubicar aquest tipus de locals en els soterranis o les plantes baixes.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Aquest Istanbul t&eacute; poc o res a veure amb l'Istanbul del tradicional barri d'Ey&uuml;p, a la part final de la Banya d'Or. Els costums isl&agrave;miques regeixen en aquesta zona, coneguda per la mesquita del mateix nom &ndash;la quarta en import&agrave;ncia a la jerarquia de espais sagrats de l'Islam despr&eacute;s de la Meca, la Medina i Al-Aqsa a Jerusalem&ndash;, el seu cementiri i el caf&egrave; Pierre Loti, un altre mirador impressionant sobre la ciutat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Asseure-se sobre els coixins que cobreixen els graons de formig&oacute; amb un gotet de te turc i esperar que el sol tenyeixi el cel amb els seus ataronjats &eacute;s obligatori, si un no vol deixar de viure un espectacle memorable.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Donar-se un gust en un <em>hamman</em> &eacute;s un altre dels records que un hauria de emportar-se d'Istanbul, juntament amb els que deixa una visita a les properes illes Pr&iacute;ncep. S&oacute;n una meravella i mereixen cap&iacute;tol a part.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/istanbul-plaer-molt-turc_132_2685107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2015 10:41:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Istanbul, una passió molt turca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estambul, una pasión muy turca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/estambul-pasion-turca_132_2685643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80109a74-75b8-4f08-b7f6-2782e6ada7b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estambul, una pasión muy turca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La segunda ciudad de Turquía cautiva por la desordenada belleza de su perfil, una combinación de hermosas mezquitas, verdes colinas e impresionantes palacios que bordean el mar</p><p class="subtitle">La antigua Constantinopla conserva sus dos almas, la oriental y la occidental, que se mezclan de manera sorprendente y a menudo desconcertante</p><p class="subtitle">Los puentes, como el de Gálata, unen física y metafóricamente el Estambul moderno con la ciudad vieja, y la zona europea con la asiática</p></div><p class="article-text">
        Estambul atrapa, cautiva y desconcierta. La mayor ciudad de Turqu&iacute;a es tan desordenadamente hermosa que es igual de normal asombrarse ante la belleza de la impresionante Mezquita Azul como asquearse por la suciedad de las v&iacute;as que acogen sus numerosos mercadillos callejeros.
    </p><p class="article-text">
        Se encuentran sin buscarlos, deambulando por la ciudad, a salvo de las hordas de turistas que invaden el Gran Bazar o el de las Especias, un imprescindible pese a su agobiante masificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo de color y olores de las ordenad&iacute;simas paradas que venden c&uacute;rcuma, cardamomo, azafr&aacute;n y cien especias m&aacute;s es &uacute;nico y dif&iacute;cilmente reproducible en los mercadillos de barrio, un batiburrillo que mezcla pijamas &lsquo;pirata&rsquo; de Disney con enormes ollas de lat&oacute;n, lencer&iacute;a hortera, verduras y carne.
    </p><p class="article-text">
        En ellos, respira el alma m&aacute;s oriental de Estambul, que tambi&eacute;n presume de ser occidental. No hay frontera entre la una y la otra, que se mezclan de manera sorprendente y a menudo desconcertante para el visitante.
    </p><p class="article-text">
        Al lado de las mujeres que pasean con el burka negro tapadas de la cabeza a los pies, caminan las que lucen pierna en minifalda y tacones de diez cent&iacute;metros. Son la representaci&oacute;n moderna de la amalgama cultural y religiosa que supura una ciudad que naci&oacute; como Bizancio, se cri&oacute; como Constantinopla y devino Estambul.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n otro paraje representa mejor el sincretismo de esta bulliciosa urbe que Santa Sof&iacute;a, obra maestra del arte bizantino, que fue la catedral cat&oacute;lica y casa del Papa antes de convertirse en mezquita, durante el Imperio Otomano (siglo XV), y luego en el espectacular museo que es desde que as&iacute; lo orden&oacute; Mustaf&aacute; Kemal Atat&uuml;rk, padre de la rep&uacute;blica turca.
    </p><p class="article-text">
        La mezcla entre elementos cristianos y musulmanes singulariza tanto a este templo religioso como su espectacular c&uacute;pula y el tama&ntilde;o de su nave principal, casi siempre en penumbra.
    </p><p class="article-text">
        La oscuridad de Santa Sof&iacute;a contrasta con la espectacular luminosidad de su vecina Mezquita Azul o Sultanahmed Camii que, adem&aacute;s de 20.000 azulejos azules en su b&oacute;veda, seis minaretes y enormes vidrieras de colores, exhibe una gigantesca l&aacute;mpara colgante en su interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No hace falta ser musulm&aacute;n &ndash;aunque s&iacute; observar algunos de sus ritos como sacarse los zapatos y cubrirse la cabeza y los hombros en el caso de las mujeres- para sobrecogerse en este templo, situado frente al Hip&oacute;dromo de Constantinopla, en el popular y tur&iacute;stico barrio de Sultanahmed.
    </p><p class="article-text">
        Ese sentimiento, de hecho, es una constante en Estambul, una ciudad que se extiende por dos continentes, concentra su parte vieja en la bah&iacute;a del Cuerno de Oro y se parte en el estrecho del B&oacute;sforo que, a su vez, une el mar de M&aacute;rmara con el Negro.
    </p><p class="article-text">
        Surcar el B&oacute;sforo en barco &ndash;recomiendo evitar los tur&iacute;sticos y subirse a cualquiera de los que utilizan los lugare&ntilde;os para hacer sus trayectos&ndash; es un placer visual por la perspectiva que da sobre la ciudad &ndash;es una de las mejores maneras de admirar los minaretes y las c&uacute;pulas de las mezquitas&ndash; y por la cantidad de palacios que se alinean a una y otra orilla.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno, sin embargo, alcanza el tama&ntilde;o y la opulencia del Topkapi, refugio de los sultanes desde el siglo XV al XIX. Se necesitan varias horas para recorrer sus vastos jardines y los edificios abiertos al p&uacute;blico, entre los que se encuentran el Tesoro y el Har&eacute;n, cuya visita se paga al margen del ingreso general.
    </p><p class="article-text">
        El Topkapi, las principales mezquitas y el perfil de Estambul se contemplan a las mil maravillas desde la Torre G&aacute;lata, una de las m&aacute;s antiguas del mundo. Reconstruida en piedra, llama m&aacute;s la atenci&oacute;n por su gran di&aacute;metro y la anchura de sus paredes que por su altura, unos 60 metros.
    </p><p class="article-text">
        En torno a esta torre, especialmente bonita en la noche por su iluminaci&oacute;n, se concentran agradables restaurantes y caf&eacute;s y unas cuantas tiendas de souvenirs en las que los turistas satisfacen su necesidad de recuerdos kitsch.
    </p><p class="article-text">
        Perderse por calles de esta zona, la m&aacute;s moderna de ciudad, es casi obligatorio antes de cruzar el puente de G&aacute;lata, que la conecta con la parte vieja de Estambul. Lo m&aacute;s llamativo de esta pasarela es la cantidad de aficionados a la pesca que d&iacute;a y noche ocupan los laterales con sus largas ca&ntilde;as. Pescan peque&ntilde;os peces para consumo propio y tambi&eacute;n para su venta, si alg&uacute;n osado se atreve a comprar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La escena se repite en otros puentes de la ciudad, pero el de G&aacute;lata es el que m&aacute;s visitantes atrae por la cantidad de restaurantes y bares que se suceden en su parte inferior. No ofrecen los mejores productos, pero las vistas merecen la pena.
    </p><p class="article-text">
        En la b&uacute;squeda de buenas panor&aacute;micas, otra buena opci&oacute;n son los numerosos clubs-restaurantes armados en las azoteas de los edificios de la zona moderna de la urbe, la que se teje alrededor de la plaza Taksim y que tiene la calle Istiklal como arteria principal.
    </p><p class="article-text">
        Istiklal es Europa: una ancha v&iacute;a tomada por las grandes marcas presentes en todo el continente, que venden los mismos productos dispuestos de igual manera. S&oacute;lo la comida recuerda a Oriente en esta calle, atravesada por un viejo tranv&iacute;a convertido en atracci&oacute;n tur&iacute;stica, y que concluye en Taksim, la fea plaza que se populariz&oacute; en 2013 como epicentro de las manifestaciones y de los enfrentamientos ciudadanos contra el Gobierno de Tayip Erdogan.
    </p><p class="article-text">
        En Istiklal se hallan tambi&eacute;n la iglesia de San Antonio de P&aacute;dova, una de las pocas ermitas cat&oacute;licas de Estambul, y el 360, uno de esos clubs donde uno puede cenar, bailar y tomarse una copa contemplando Estambul desde las alturas, cosa poco habitual en la mayor&iacute;a de ciudades europeas, que acostumbran a ubicar este tipo de locales en los s&oacute;tanos o plantas bajas.
    </p><p class="article-text">
        Este Estambul tiene poco o nada que ver con el Estambul del tradicional barrio de Eyup, en la parte final del Cuerno de Oro. Las costumbres isl&aacute;micas rigen en esta zona, conocida por la mezquita del mismo nombre &ndash;la cuarta en importancia en la jerarqu&iacute;a de espacios sagrados del Islam tras La Meca, la Medina y Al-Aqsa en Jerusal&eacute;n&ndash;, su cementerio y el caf&eacute; Pierre Loti, otro mirador impresionante sobre la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El preferido por los lugare&ntilde;os &ndash;y cada vez m&aacute;s por los turistas&ndash; para contemplar la puesta de sol est&aacute; situado en &Uuml;sk&uuml;dar, en la orilla asi&aacute;tica de Estambul. Se conoce como el caf&eacute; de las alfombras y no son sino las gradas de cemento paralelas al mar que miran hacia la peque&ntilde;a Torre de Leandro.
    </p><p class="article-text">
        Sentarse sobre los cojines que cubren los escalones de hormig&oacute;n con un vasito de t&eacute; turco y esperar a que el sol ti&ntilde;a el cielo con sus anaranjados es obligatorio si uno no quiere dejar de vivir un espect&aacute;culo memorable.
    </p><p class="article-text">
        Darse un gusto en un <em>hamman</em> es otro recuerdos que uno deber&iacute;a llevarse de Estambul, junto a los que deja una visita a las cercanas islas Pr&iacute;ncipe. Son una maravilla y merecen cap&iacute;tulo a parte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/estambul-pasion-turca_132_2685643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2015 10:40:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estambul, una pasión muy turca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estambul,Turquía,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['East London', vida rural en plena ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/east-london-rural-plena-ciudad_132_2708126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e24c27b-5d43-452a-9f2a-fa83ee2ce96e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;East London&#039;, vida rural en plena ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En auge en los últimos años, la zona este de la capital británica se ha convertido en el lugar de moda para jóvenes artistas y emprendedores y también para los 'lumbersexuales', la tribu urbana que apuesta por un modo de vida más campestre en entornos urbanos</p><p class="subtitle">La diversidad que caracteriza a esta zona de la ciudad se aprecia también en Victoria Park, uno de los mayores parques de Londres, que este fin de semana acoge su prestigioso maratón</p><p class="subtitle">Broadway Market y Netil Market son dos de los mercados callejeros que más claramente evidencian el éxito de los productos orgánicos, el comercio justo, lo 'vintage' y el 'wifi free'</p></div><p class="article-text">
        Londres es una de las mejores ciudades del mundo para correr. Y no precisamente porque, en un fin de semana como &eacute;ste, sus calles congreguen a los mejores maratonianos del orbe.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, los Dennis Kimetto, Wilson Kipsang Mo Farah o Mary Keitany acuden a la capital brit&aacute;nica atra&iacute;dos por la cuant&iacute;a de los premios del evento, los m&aacute;s generosos del continente. Y su presencia, luego, arrastra la de miles y miles de corredores amateurs que no quieren perderse la oportunidad de marchar a cola de las grandes estrellas del marat&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pasada, sin embargo, la fiebre que siempre genera un evento as&iacute;, Londres sigue siendo una excelente ciudad para quienes desean conocer nuevos mundos sin tener que renunciar a un h&aacute;bito tan com&uacute;n como el correr.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil encontrar en Europa parang&oacute;n a los parques londinenses, tan numerosos y tan grandes, que cuesta creer que se encuentren en el mismo lugar que cobija a los mayores tiburones financieros del planeta y a la vanguardia art&iacute;stica mundial.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se, precisamente, es uno de los rasgos m&aacute;s fascinantes de Londres: su heterogeneidad. Todo parece tener cabida en este templo del cosmopolitismo que acoge y exporta las m&aacute;s diversas tendencias.
    </p><p class="article-text">
        Un paseo por Victoria Park, uno de sus parques m&aacute;s extensos, permite ver de todo: desde corredores que se entrenan a ritmos muy decentes hasta grupos de ancianos que practican yoga, pasando por la congregaci&oacute;n de mam&aacute;s primerizas que, carrito en mano, se ejercitan o simplemente charlan.
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        En el mismo parque, no es extra&ntilde;o encontrarse a alguna banda de amigos intentando abrirse camino en el complejo mundo de la m&uacute;sica, mientras unos malabaristas ensayan su &uacute;ltimo n&uacute;mero y centenares de manifestantes protestan por alguna causa.
    </p><p class="article-text">
        Victoria Park &ndash;que, durante la Segunda Guerra Mundial alberg&oacute; en su interior un campo de prisioneros&ndash; es s&oacute;lo uno de los muchos parques que ofrece Londres, pero su situaci&oacute;n, en el este de la ciudad, le da un car&aacute;cter especial.
    </p><p class="article-text">
        El otrora peligroso East London ha dejado atr&aacute;s su mala fama &ndash;la leyenda cuenta que Jack el Destripador arranc&oacute; unas cuantas entra&ntilde;as por el barrio de Whitechapel- para convertirse en una de las zonas de mayor y m&aacute;s creativo ambiente, m&aacute;s all&aacute; del ya cl&aacute;sico Brick Lane.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya un tiempo que, expulsados del centro de la ciudad por la irracionalidad de los precios, emprendedores y j&oacute;venes creadores decidieron fabricar su propio mundo desde esta parte de la urbe, que a&uacute;n conserva retazos de un pasado un poco m&aacute;s lejano.
    </p><p class="article-text">
        En Kingsland road, calle central del emergente barrio de Hackney, las viejas tiendas de muebles de los inmigrantes turcos, conviven con los colmados regentados por &aacute;rabes, y con algunos de los locales preferidos por los hipsters londinenses. Entre todos ellos, la amplia comunidad negra asentada en esta parte de la ciudad mantiene sus ritos religiosos y la peculiar elegancia con la que los observa.
    </p><p class="article-text">
        A las puertas de las iglesias, grupos de mujeres ataviadas con tocados y brillantes y coloridos trajes ni se inmutan ante los barbudos ciclistas con camisa de le&ntilde;ador que circulan justo a su lado. Todos conviven en aparente armon&iacute;a, pese a la evidente gentrificaci&oacute;n de la zona, cada vez m&aacute;s prohibitiva para el bolsillo de la poblaci&oacute;n original.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que llegaron en los &uacute;ltimos a&ntilde;os o se instalan ahora son 'lumbersexuales', o sea, miembros de la tribu urbana que reivindica la vida rural en plena ciudad.
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        De ah&iacute;, la proliferaci&oacute;n de lo org&aacute;nico entre la oferta comercial de esta zona y el &eacute;xito de mercados callejeros como el Broadway Market. Cada s&aacute;bado, entre nueve de la ma&ntilde;ana y cinco de la tarde, puestos de comida org&aacute;nica, asi&aacute;tica, africana y caribe&ntilde;a, entre otras, se convierten en los reyes de la calle que va desde London Fields hasta el Regent&rsquo;s Canal, en Haggerston.
    </p><p class="article-text">
        Vecinos y gente de los aleda&ntilde;os presumen de hacer en este viejo mercado reinventado un consumo m&aacute;s responsable con los productores y el entorno, al tiempo que disfrutan del placer de comer al aire libre, al ritmo de alguno de los m&uacute;sicos que habitualmente animan el ambiente.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito del Broadway Market, que poco tiene que ver con los popular&iacute;simos mercados de Portobello, Candem Lock o Covent Garden, se ha ramificado y a su alrededor proliferan ahora locales del mismo corte: comidas y jugos ecol&oacute;gicos, productos de comercio justo, tiendas de ropa y productos vintage, cafeter&iacute;as y bares de est&eacute;tica retro con &lsquo;free wifi&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de ellos ya pertenecen a Netil Market, una de las ramas surgidas del Broadway Market que, sin olvidar la imprescindible comida, ofrece artesan&iacute;a y tambi&eacute;n varias barber&iacute;as donde los lumbersexuales cuidan su aparentemente desali&ntilde;ada barba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al abandonar la butaca del barbero, el Netil360 y su terraza son un excelente lugar para compartir charla y copa con artistas, dise&ntilde;adores y artesanos locales que, rebuscando en lo viejo, proponen lo que est&aacute; por venir.
    </p><p class="article-text">
        En Londres, como en Nueva York, tras la p&aacute;tina anacr&oacute;nica se esconde la modernidad m&aacute;s absoluta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios desde Barcelona a Londres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/east-london-rural-plena-ciudad_132_2708126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2015 21:11:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['East London', vida rural en plena ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['East London', vida rural en plena ciutat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/east-london-rural-plena-ciutat_132_2703248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e24c27b-5d43-452a-9f2a-fa83ee2ce96e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;East London&#039;, vida rural en plena ciutat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A l'alça en els últims anys, la zona est de la capital britànica s'ha convertit en el lloc de moda per a joves artistes i emprenedors i també per als 'lumbersexuals', la tribu urbana que aposta per una manera de vida més campestre en entorns urbans</p><p class="subtitle">La diversitat que caracteritza aquesta zona de la ciutat s'aprecia també a Victoria Park, un dels més grans parcs de Londres, que aquest cap de setmana celebra la seva prestigiosa marató</p><p class="subtitle">Broadway Market i Netil Market són dos dels mercats de carrer que més clarament evidencien l'èxit dels productes orgànics, el comerç just, el 'vintage' i el 'wifi free'</p></div><p class="article-text">
        Londres &eacute;s una de les millors ciutats del m&oacute;n per c&oacute;rrer. I no precisament perqu&egrave;, en un cap de setmana com aquest, els seus carrers congreguin als millors maratonians de l'orbe.
    </p><p class="article-text">
        Ells, els Dennis Kimetto, Wilson Kipsang Mo Farah o Mary Keitany acudeixen a la capital brit&agrave;nica atrets per la quantia dels premis de l'esdeveniment, els m&eacute;s generosos del continent. I la seva pres&egrave;ncia, despr&eacute;s, arrossega la de milers i milers de corredors amateurs que no es volen perdre l'oportunitat de marxar a cua de les grans estrelles de la marat&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Passada, per&ograve;, la febre que sempre genera un esdeveniment aix&iacute;, Londres segueix sent una excel&middot;lent ciutat per als que volen con&egrave;ixer nous mons sense haver de renunciar a un h&agrave;bit tan com&uacute; com el c&oacute;rrer.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s dif&iacute;cil trobar a Europa parang&oacute; als parcs londinencs, tan nombrosos i tan grans, que costa creure que es trobin en el mateix lloc que acull als majors taurons financers del planeta ia l'avantguarda art&iacute;stica mundial.
    </p><p class="article-text">
        Aquest, precisament, &eacute;s un dels trets m&eacute;s fascinants de Londres: la seva heterogene&iuml;tat. Tot sembla tenir cabuda en aquest temple del cosmopolitisme que acull i exporta les m&eacute;s diverses tend&egrave;ncies.
    </p><p class="article-text">
        Un passeig per Victoria Park, un dels seus parcs m&eacute;s extensos, permet veure de tot: des de corredors que s'entrenen a ritmes molt decents fins a grups de gent gran que practiquen ioga, passant per una congregaci&oacute; de mares primerenques que, carret en m&agrave;, s'exerciten o simplement xerren.
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        En el mateix parc, no &eacute;s estrany trobar-se alguna banda d'amics intentant obrir-se cam&iacute; en el complex m&oacute;n de la m&uacute;sica, mentre uns malabaristes assagen el seu &uacute;ltim n&uacute;mero i centenars de manifestants protesten per alguna causa.
    </p><p class="article-text">
        Victoria Park &ndash;que, durant la Segona Guerra Mundial va albergar al seu interior un camp de presoners&ndash; &eacute;s nom&eacute;s un dels molts parcs que ofereix Londres, per&ograve; la seva situaci&oacute;, a l'est de la ciutat, li d&oacute;na un car&agrave;cter especial.
    </p><p class="article-text">
        L'altre temps perill&oacute;s 'East London' ha deixat enrere la seva mala fama &ndash;la llegenda explica que Jack l'Esbudellador va arrencar unes quantes entranyes pel barri de Whitechapel&ndash; per esdevenir una de les zones de major i m&eacute;s creatiu ambient, m&eacute;s enll&agrave; del ja cl&agrave;ssic Brick Lane.
    </p><p class="article-text">
        Ja fa un temps que, expulsats del centre de la ciutat per la irracionalitat dels preus, emprenedors i joves creadors van decidir fabricar el seu propi m&oacute;n des d'aquesta part de l'urbs, que encara conserva retalls d'un passat una mica m&eacute;s lluny&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        A Kingsland road, carrer central de l'emergent barri de Hackney, les velles botigues de mobles dels immigrants turcs, conviuen amb les botigues de queviures regentats per &agrave;rabs, i amb alguns dels locals preferits pels hipsters londinencs.
    </p><p class="article-text">
        Entre tots ells, l'&agrave;mplia comunitat negra assentada en aquesta part de la ciutat mant&eacute; els seus ritus religiosos i la peculiar eleg&agrave;ncia amb qu&egrave; els observa.
    </p><p class="article-text">
        A les portes de les esgl&eacute;sies, grups de dones abillades amb tocats i brillants i colorits vestits ni s'immuten davant els barbuts ciclistes amb camisa de llenyataire que circulen just al seu costat. Tots conviuen en aparent harmonia, tot i l'evident gentrificaci&oacute; de la zona, cada vegada m&eacute;s prohibitiva per a la butxaca de la poblaci&oacute; original.
    </p><p class="article-text">
        Molts dels que van arribar en els &uacute;ltims anys o s'instal&middot;len ara s&oacute;n 'lumbersexuals', &eacute;s a dir, membres de la tribu urbana que reivindica la vida rural en plena ciutat.
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        D'aqu&iacute;, la proliferaci&oacute; de l'org&agrave;nic entre l'oferta comercial d'aquesta zona i l'&egrave;xit de mercats de carrer com el Broadway Market. Cada dissabte, entre nou del mat&iacute; i cinc de la tarde, parades de menjar org&agrave;nic, asi&agrave;tic, afric&agrave; i caribeny, entre d'altres, esdevenen els reis del carrer que va des de London Fields fins al Regent 's Canal, a Haggerston.
    </p><p class="article-text">
        Ve&iuml;ns i gent dels voltants presumeixen de fer en aquest vell mercat reinventat un consum m&eacute;s responsable amb els productors i l'entorn, alhora que gaudeixen del plaer de menjar a l'aire lliure, al ritme d'algun dels m&uacute;sics que habitualment animen l'ambient.
    </p><p class="article-text">
        L'&egrave;xit del Broadway Market, que poc t&eacute; a veure amb els popular&iacute;ssims mercats de Portobello, Candem Lock o Covent Garden, s'ha ramificat i al seu voltant proliferen ara locals del mateix tall: menjars i sucs ecol&ograve;gics, productes de comer&ccedil; just, botigues de roba i productes vintage, cafeteries i bars d'est&egrave;tica retro amb &ldquo;free wifi&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alguns d'ells ja formen part de Netil Market, una de les branques sorgides del Broadway Market que, sense oblidar l'imprescindible menjar, ofereix artesania i tamb&eacute; diverses barberies on els lumbersexuals cuiden la seva aparentment desmanegada barba.
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        Despr&eacute;s de deixar la butaca del barber, el Netil360 i la seva terrassa s&oacute;n un espai ideal per compartir xerrada i copa amb artistes, dissenyadors i artesans locals que, rebuscant entre les coses velles, proposen el que est&agrave; per venir.
    </p><p class="article-text">
        A Londres, com a Nova York, despr&eacute;s de la p&agrave;tina anacr&ograve;nica s'amaga la modernitat m&eacute;s absoluta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris des de Barcelona a Londres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/east-london-rural-plena-ciutat_132_2703248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2015 21:10:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['East London', vida rural en plena ciutat]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Londres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llinars, la difícil missió de plorar la tragèdia aèria en la intimitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/llinars-dificil-plorar-tragedia-intimitat_1_4305268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdebdbbf-7719-4d29-837c-fe788d3f6a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llinars, la difícil missió de plorar la tragèdia aèria en la intimitat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La localitat barcelonina, que acollia als 16 estudiants alemanys morts en vol de Germanwings i a les dues professores, es mostra commocionada pel fatídic accident i superada per la seva repercussió informativa</p><p class="subtitle">L'institut que realitzava l'intercanvi lingüístic-cultural i les autoritats locals intenten que els mitjans no envaeixin la digestió del dur cop</p><p class="subtitle">Alguns dels altres 43 estudiants alemanys que feien un altre intercanvi en un col·legi del poble, de 9.000 habitants, es neguen a tornar a casa en avió i tornen amb tren</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un va als llocs, per&ograve; mai sap si tornar&agrave;. Tots tenim un dia per n&eacute;ixer i un altre per morir, dimarts va ser el d'ells i punt&rdquo;, sentencia una ve&iuml;na de Llinars del Vall&egrave;s, recolzada a la barra del bar del estaci&oacute; de tren de la localitat, davant d'un caf&egrave; amb llet.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aix&ograve; &eacute;s cert, per&ograve; ara que els deixin tranquils ja perqu&egrave; tothom parla d'ells, s&oacute;n el tema preferit&rdquo;, li replica una jove, que tamb&eacute; beu el seu caf&egrave; a l'espera del tren.
    </p><p class="article-text">
        Tot just 24 hores despr&eacute;s del desastre aeri, els 16 estudiants alemanys morts en el vol de Germanwinds estan en boca de tots a Llinars, la petita poblaci&oacute; barcelonina que els havia acollit durant una setmana en un intercanvi ling&uuml;&iacute;stic-cultural.
    </p><p class="article-text">
        Tothom al poble coneix alg&uacute; que va tenir algun jove a casa en aquesta ocasi&oacute; o en visites anteriors. Llinars porta fent intercanvis d'aquest tipus una mica m&eacute;s de dues d&egrave;cades i, des d'aleshores, els seus carrers s'omplen de nois &ldquo;alts i rossos&rdquo; cada primavera.
    </p><h3 class="article-text">Llarga tradici&oacute; d'intercanvis estudiantils</h3><p class="article-text">
        <strong>Llarga tradici&oacute; d'intercanvis estudiantils</strong>&ldquo;Era normal veure'ls pel poble. Fa anys que v&eacute;nen i funciona molt b&eacute;, &eacute;s una cosa molt positiva per als nostres nens&rdquo;, explica Josep Aixandri, regidor d'Hisenda i Interior de l'Ajuntament de Llinars.
    </p><p class="article-text">
        Aixandri porta m&eacute;s d'un dia enganxat al tel&egrave;fon i donant la cara davant els nombrosos mitjans de comunicaci&oacute; que volen saber una mica m&eacute;s dels 16 nois i les dues professores germ&agrave;niques que tot just unes hores abans del fat&iacute;dic accident aeri s'acomiadaven del poble on havien practicat espanyol durant set dies amb els mateixos nois que, al desembre passat, els van visitar en Haltern am See, a Ren&agrave;nia del Nord-Westf&agrave;lia, per fer el mateix amb l'alemany.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahir [dimarts] a les sis del mat&iacute; encara els ten&iacute;em aqu&iacute; i, quatre o cinc hores despr&eacute;s, tot s'havia acabat&rdquo;, assenyala Aixandri, amb recan&ccedil;a i pulcre respecte.
    </p><p class="article-text">
        Ruth, la seva filla gran, mestra de professi&oacute;, acollia una de les noies mortes. Com a avi, ha viscut el drama gaireb&eacute; en primera persona. Per&ograve; no revela ni un detall m&eacute;s de l'estrictament necessari. &ldquo;Amb el meu n&eacute;t encara no he pogut parlar, per&ograve; la meva filla est&agrave; destrossada&rdquo;, es limita a dir Aixandri.
    </p><p class="article-text">
        Les autoritats del poble, de 9.000 habitants, i els responsables de l'institut Giola s'han proposat la no f&agrave;cil missi&oacute; de posar l&iacute;mit al morbo. L'acte d'homenatge a les v&iacute;ctimes celebrat dimecres al centre ha estat nom&eacute;s per a alumnes, pares i professors. I els moments compartits miren de que tamb&eacute; siguin &iacute;ntims.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Agraeixo el vostre inter&egrave;s, per&ograve; us demano que respecteu la privacitat dels alumnes, les fam&iacute;lies i els professors. L'important per a nosaltres &eacute;s acompanyar-los a passar el dol i a anar retornant a la normalitat necess&agrave;ria&rdquo;, diu S&iacute;lvia Genis, la directora de l'institut Giola, davant desenes de c&agrave;meres i micr&ograve;fons.
    </p><p class="article-text">
        Els pocs detalls que es coneixen de &ldquo;l'emotiu&rdquo; tribut els revelen alguns pares i alumnes a la sortida. Hi va haver imatges de les viv&egrave;ncies conjuntes, poesia, flors i una can&ccedil;&oacute;, <em>Atemlos Durch die Natch</em> d'Helen Fischer, que els nois alemanys van ensenyar als seus companys catalans.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Alguns estudiants estaven tan afectats que no podien parar de plorar&rdquo;, revela Aida Toro, una ex-alumna del centre que tamb&eacute; va acudir a l'homenatge per solidaritzar-se amb els professors i va registrar la can&ccedil;&oacute; en el seu m&ograve;bil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La majoria estan desfets i es pregunten que per qu&egrave; la vida &eacute;s tan injusta, per qu&egrave; l'avi&oacute; en qu&egrave; anaven els seus companys&rdquo;, explica una mare. &ldquo;Per&ograve; s&oacute;n prou grans com per entendre que va ser un accident, una trag&egrave;dia&rdquo;, diu una altra.
    </p><p class="article-text">
        Ni elles ni els seus fills havien conviscut directament amb els nens morts, que tenien entre 15 i 16 anys. Cap dels que accedeixen a parlar ho havien fet, en realitat.
    </p><h3 class="article-text">Informaci&oacute; mal entesa</h3><p class="article-text">
        <strong>Informaci&oacute; mal entesa</strong>&ldquo;&Eacute;s vergony&oacute;s! Li sembla normal que estiguin aqu&iacute; gravant la desgr&agrave;cia de la gent? No poden fer res?&rdquo;, li etziba una estudiant de l'institut Giola, entre sanglots, a un dels sis policies que intenten mantenir l'ordre a les portes del recinte.
    </p><p class="article-text">
        El comportament d'alguns periodistes &eacute;s, per moments, vergony&oacute;s. L'agent fa cara de circumst&agrave;ncies i aconsella a un grup d'alumnes que s'allunyin de les c&agrave;meres, mentre l'ambul&agrave;ncia que estava aparcada a les portes del recinte, per si de cas, l'abandona sense ning&uacute; dins.
    </p><p class="article-text">
        El drama s'intueix, no cal veure-ho. Els nois que no poden contenir les ll&agrave;grimes es queixen que els gravin sense perm&iacute;s. Els que aguanten el tipus comenten entre ells l'absurd de la trag&egrave;dia i del que ve al darrere.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El dest&iacute; estava per a ells&rdquo;, afirma Elisa, &agrave;via de dues nenes que van a l'escola Ginebr&oacute;, l'altre centre de Llinars que, en els mateixos dies, va acollir a altres 43 xavals alemanys d'entre 13 i 14 anys. &ldquo;Si fins i tot la noia que es va oblidar la documentaci&oacute; i va haver de tornar a buscar-la va arribar a temps per agafar el male&iuml;t vol!&rdquo;, prossegueix per argumentar la seva sent&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Els altres 43 estudiants alemanys al&middot;ludits van abandonar el poble el mat&iacute; del dimecres, tal com estava previst. Alguns, per&ograve;, van optar per tornar a casa en tren i no en el vol de Germanwings que els havia de portar de tornada a Hamburg, un dia m&eacute;s tard que als seus compatriotes morts.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No volien volar i els seus pares i professors intentaven buscar alternatives&rdquo;, exposa Aixandri. No cal que expliqui res m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mentre l'alcalde de Llinars, Mart&iacute; Pujol, anuncia que viatjar&agrave; a Haltern per solidaritzar-se amb els familiars de les joves v&iacute;ctimes i que idearan algun tipus d'homenatge, darrere d'ell, les empleades de l'Ajuntament no donen l'abast. &ldquo;Estem desbordades&rdquo;, admet una d'elles.
    </p><p class="article-text">
        La vida segueix en aquest poble, de 9.000 habitants i important teixit empresarial, que mai havia afrontat una trag&egrave;dia semblant. I mentre els periodistes continuen demanant informaci&oacute;, alguns dels seus habitants acudeixen al consistori per reclamar papers, presentar documentaci&oacute; per intentar evitar un desnonament i sol&middot;licituds per integrar la policia local.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espero que aix&ograve; no canvi&iuml; les coses i l'any que tornem a tenir nous estudiants&rdquo;, s'acomiada Aixandri, conven&ccedil;ut que, tot i la desgr&agrave;cia, la tradici&oacute; d'intercanvis estudiantils de Llinars continuar&agrave;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/llinars-dificil-plorar-tragedia-intimitat_1_4305268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llinars, la difícil misión de llorar la tragedia aérea en la intimidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/llinars-dificil-llorar-tragedia-intimidad_1_4305421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdebdbbf-7719-4d29-837c-fe788d3f6a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llinars, la difícil misión de llorar la tragedia aérea en la intimidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La localidad barcelonesa, que acogía a los 16 estudiantes alemanes fallecidos en vuelo de Germanwings y a sus dos profesoras, se muestra conmocionada por el fatídico accidente y superada por su repercusión informativa</p><p class="subtitle">El instituto que realizaba el intercambio lingüístico-cultural y las autoridades locales intentan que los medios no invadan la digestión del duro golpe</p><p class="subtitle">Algunos de los otros 43 estudiantes germanos que hacían otro intercambio en un colegio del pueblo, de 9.000 habitantes, se niegan a regresar a sus casas en avión y vuelven en tren</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Uno va a los sitios, pero nunca sabe si regresar&aacute;. Todos tenemos un d&iacute;a para nacer y otro para morir; el martes fue el de ellos y punto&rdquo;, sentencia una vecina de Llinars del Vall&eacute;s, acodada en la barra del bar de la estaci&oacute;n de tren de la localidad, frente a un caf&eacute; con leche.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso es cierto, pero ahora que los dejen tranquilos ya porque todo el mundo habla de ellos, son la comidilla&rdquo;, le replica una joven, que tambi&eacute;n apura su caf&eacute; a la espera del tren.
    </p><p class="article-text">
        Apenas 24 horas despu&eacute;s del desastre a&eacute;reo, los 16 estudiantes alemanes fallecidos en el vuelo de Germanwings est&aacute;n en boca de todos en Llinars del, la peque&ntilde;a poblaci&oacute;n barcelonesa que los hab&iacute;a acogido durante una semana en un intercambio ling&uuml;&iacute;stico-cultural.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo en pueblo conoce a alguien que alberg&oacute; a alg&uacute;n joven en su casa en esta ocasi&oacute;n o en visitas anteriores. Llinars lleva haciendo intercambios de este tipo algo m&aacute;s de dos d&eacute;cadas y, desde entonces, sus calles se llenan de chicos &ldquo;altos y rubios&rdquo; cada primavera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Larga tradici&oacute;n de intercambios estudiantiles</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era normal verlos por el pueblo. Hace a&ntilde;os que vienen y funciona muy bien; es algo muy positivo para nuestros ni&ntilde;os&rdquo;, cuenta Josep Aixandri, concejal de Hacienda e Interior del Ayuntamiento de Llinars.
    </p><p class="article-text">
        Aixandri lleva m&aacute;s de un d&iacute;a pegado al tel&eacute;fono y dando la cara ante los numerosos medios de comunicaci&oacute;n que desean saber algo m&aacute;s de los 16 muchachos y las dos profesoras germanas que apenas unas horas antes del fat&iacute;dico accidente a&eacute;reo se desped&iacute;an del pueblo donde hab&iacute;an practicado espa&ntilde;ol durante siete d&iacute;as con los mismos muchachos que, en diciembre pasado, los visitaron en Haltern am See, en Renania del Norte-Westfalia, para hacer lo propio con el alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayer [el martes] a las seis de la ma&ntilde;ana a&uacute;n los ten&iacute;amos aqu&iacute; y, cuatro o cinco horas despu&eacute;s, todo se hab&iacute;a acabado&rdquo;, se&ntilde;ala Aixandri, con pesadumbre y pulcro respeto.
    </p><p class="article-text">
        Ruth, su hija mayor, maestra de profesi&oacute;n, acog&iacute;a a una de las chicas fallecidas. Como abuelo, ha vivido el drama casi en primera persona. Pero no revela ni un detalle m&aacute;s de lo estrictamente necesario. &ldquo;Con mi nieto a&uacute;n no he podido hablar, pero mi hija est&aacute; destrozada&rdquo;, se limita a decir Aixandri.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades del pueblo, de 9.000 habitantes, y los responsables del instituto Giola se han propuesto la no f&aacute;cil misi&oacute;n de ponerle coto al morbo. El acto de homenaje a las v&iacute;ctimas celebrado el mi&eacute;rcoles en el centro es s&oacute;lo para alumnos, padres y profesores. Y los momentos compartidos tratan de que tambi&eacute;n sean &iacute;ntimos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Agradezco vuestro inter&eacute;s, pero os pido que respet&eacute;is la privacidad de los alumnos, las familias y los profesores. Lo importante para nosotros es acompa&ntilde;arlos a pasar el duelo y a ir retornando a la normalidad necesaria&rdquo;, dice Silvia Genis, la directora del instituto Giola, ante decenas de c&aacute;maras y micr&oacute;fonos.
    </p><p class="article-text">
        Los pocos detalles que se conocen del &ldquo;emotivo&rdquo; tributo los revelan algunos padres y alumnos a la salida. Hubo im&aacute;genes de las vivencias conjuntas, poes&iacute;a, flores y una canci&oacute;n, <em>Atemlos Durch die Natch</em> de Helen Fischer, que los chicos alemanes ense&ntilde;aron a sus compa&ntilde;eros espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Algunos estudiantes estaban tan afectados que no pod&iacute;an parar de llorar&rdquo;, revela Aida Toro, una exalumna del centro que tambi&eacute;n acudi&oacute; al homenaje para solidarizarse con los profesores y registr&oacute; la canci&oacute;n en su m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a est&aacute;n deshechos y se preguntan que por qu&eacute; la vida es tan injusta, por qu&eacute; el avi&oacute;n en el que iban sus compa&ntilde;eros&rdquo;, cuenta una madre. &ldquo;Pero son lo suficientemente grandes como para entender que fue un accidente, una tragedia&rdquo;, tercia otra.
    </p><p class="article-text">
        Ni ellas ni sus hijos hab&iacute;an convivido directamente con los fallecidos, que ten&iacute;an entre 15 y 16 a&ntilde;os. Ninguno de los que acceden a hablar lo hab&iacute;an hecho, en realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Informaci&oacute;n mal entendida</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Es vergonzoso! &iquest;Le parece normal que est&eacute;n aqu&iacute; grabando la desgracia de la gente? &iquest;No pueden hacer nada?&rdquo;, le espeta una estudiante del instituto Giola, entre sollozos, a uno de los seis polic&iacute;as que intentan mantener el orden a las puertas del recinto.
    </p><p class="article-text">
        El comportamiento de algunos periodistas es, por momentos, bochornoso. El agente pone cara de circunstancias y aconseja a un grupo de alumnos que se alejen de las c&aacute;maras, mientras la ambulancia que estaba aparcada a las puertas del recinto, por si acaso, lo abandona sin nadie dentro.
    </p><p class="article-text">
        El drama se intuye, no es necesario verlo. Los muchachos que no pueden contener las l&aacute;grimas se quejan de que los graben sin permiso. Los que aguantan el tipo comentan entre ellos lo absurdo de la tragedia y de lo que la sucede.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El destino estaba para ellos&rdquo;, afirma Elisa, una abuela cuyas dos nietas van al colegio Ginebr&oacute;, el otro centro de Llinars que, en los mismos d&iacute;as, acogi&oacute; a otros 43 chavales alemanes de entre 13 y 14 a&ntilde;os. &ldquo;Si hasta la chica que se olvid&oacute; la documentaci&oacute;n y tuvo que regresar a buscarla lleg&oacute; a tiempo para coger el maldito vuelo&rdquo;, prosigue para argumentar su sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Los otros 43 estudiantes germanos aludidos abandonaron el pueblo en la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles, tal y como estaba previsto. Algunos, sin embargo, optaron por regresar a sus casas en tren y no en el vuelo de Germanwings que deb&iacute;a llevarlos de vuelta a Hamburgo, un d&iacute;a m&aacute;s tarde que a sus compatriotas fallecidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quer&iacute;an volar y sus padres y profesores intentaban buscar alternativas&rdquo;, expone Aixandri. No hace falta que explique nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el alcalde de Llinars, Mart&iacute; Pujol, cuenta que viajar&aacute; a Haltern para solidarizarse con los familiares de las j&oacute;venes v&iacute;ctimas y que idear&aacute;n alg&uacute;n tipo de homenaje, a sus espaldas, las empleadas del Ayuntamiento no dan abasto. &ldquo;Estamos desbordadas&rdquo;, admite una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        La vida sigue en este pueblo, de 9.000 habitantes e importante tejido empresarial, que nunca hab&iacute;a afrontado una tragedia semejante. Y mientras los periodistas contin&uacute;an pidiendo informaci&oacute;n, algunos de sus habitantes acuden al consistorio para reclamar papeles, presentar documentaci&oacute;n para intentar evitar un desahucio y solicitudes para integrar la polic&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Espero que esto no cambie las cosas y el pr&oacute;ximo a&ntilde;o volvamos a tener nuevos estudiantes&rdquo;, se despide Aixandri, convencido de que, pese a la desgracia, la tradici&oacute;n de intercambios estudiantiles de Llinars continuar&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/llinars-dificil-llorar-tragedia-intimidad_1_4305421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2015 20:04:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llinars, la difícil misión de llorar la tragedia aérea en la intimidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidentes aéreos,Accidentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roma, la capital del palo 'selfie']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/roma-capital-palo-selfie_132_4316379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa7ba7f-2b35-4801-b6bb-af2d959a03d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roma, la capital del palo &#039;selfie&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El objeto que facilita los autorretratos está omnipresente en la ciudad Eterna, una de las que más postales ofrece en el Viejo Continente</p><p class="subtitle">Mientras que la 'peliculera' Fontana di Trevi está en plena restauración, el Coliseo sigue dominando con su impresionante estructura los numerosos vestigios de la Roma Imperial</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s que de Italia, Roma es la capital de los palos <em>selfie</em>. Hay casi tantos como visitantes, que ya es decir, y se venden en todos los puntos tur&iacute;sticos de la ciudad con el mismo &eacute;xito que los imanes del Papa Francisco o los de las partes imp&uacute;dicas del David de Miguel &Aacute;ngel.
    </p><p class="article-text">
        Regateando, como mandan los c&aacute;nones, uno puede conseguir el m&aacute;s simple por cinco euros. Y quien quiera rascarse un poco m&aacute;s el bolsillo, por ocho, sacar&aacute; el modelo con disparador en el mango, el m&aacute;s recomendable.
    </p><p class="article-text">
        Con el dichoso palo, que se vende en todos los colores, uno se ahorra tener que parar a alguien cada vez que quiere inmortalizarse en una de las muchas postales que regala la ciudad Eterna.
    </p><p class="article-text">
        Claro que el manejo del palo tambi&eacute;n requiere su t&eacute;cnica para que, si uno se sienta en las escaleras de la Piazza di Spagna, un imprescindible, tambi&eacute;n se vean los escalones y el obelisco que las corona y no s&oacute;lo un rostro con sonrisa esc&eacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        Piazza di Spagna posee un encanto de dif&iacute;cil descripci&oacute;n y un poder de convocatoria extraordinario. Ahora que la fuente luce renovada, sentarse en los escalones para atrapar los rayos de sol que se cuelan entre los edificios es un placer primaveral irrenunciable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Del otro lado de la via del Tritone, la Fontana di Trevi est&aacute; en plena restauraci&oacute;n. Hoy Anita Ekberg no podr&iacute;a plantar su exuberante figura en las aguas de la famosa fuente. Han desaparecido. En su lugar, hay andamios desde los que afanados obreros limpian y recomponen las figuras de m&aacute;rmol de Carrara, y, al tiempo, esquivan las monedas que, pese a todo, siguen cayendo en el foso.
    </p><p class="article-text">
        Para minimizar la decepci&oacute;n de los infinitos turistas, las autoridades han optado por levantar una estrecha pasarela que permite cruzar la fuente y sacarse la pertinente foto &ndash;con o sin palo- sin demorarse demasiado para no crear cola. Un par de vigilantes meten prisa sin modales expeditivos, as&iacute; que da para sacarse dos o tres.
    </p><p class="article-text">
        El palito no sirve en la Bocca della Verit&agrave;, la popular &ndash;y tambi&eacute;n peliculera- m&aacute;scara de m&aacute;rmol situada a la entrada de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin. Para retratarse metiendo la mano en su boca, hay que pedirle a alguien que haga la foto y r&aacute;pido. Los vigilantes controlan el tiempo para que la cola no se haga eterna como sucede, por ejemplo, en el Vaticano.
    </p><p class="article-text">
        Sea el d&iacute;a que sea, centenares y centenares de personas ponen a prueba su paciencia y la de los que les siguen en una fila que voltea la plaza de San Pedro y tiene como principal objetivo la Capilla Sixtina. Al doble del precio del ingreso normal (21 euros), los tours que permiten ver el Juicio Final de Miguel &Aacute;ngel y los tesoros del Vaticano sin esperar s&oacute;lo convencen a unos pocos.
    </p><p class="article-text">
        Los domingos, cuando el Papa se asoma a la ventana de su residencia para misar ante sus devotos, la espera suele ser menor y amenizarla es m&aacute;s f&aacute;cil. No son pocos los que, al tiempo que escuchan el serm&oacute;n, intentan inmortalizarse con el Pont&iacute;fice en el fondo de la imagen. Lograrlo es casi un milagro: all&aacute; arriba, Francisco parece un habitante de Liliput.
    </p><p class="article-text">
        Para tener buenas vistas a&eacute;reas del Vaticano y de buena parte de la ciudad de Roma lo mejor es subir a la parte alta del Castillo de Sant&rsquo;Angelo, en la margen derecha del r&iacute;o Tevere (T&iacute;ber) y a unos diez minutos a pie de la plaza de San Pedro.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Iniciada por el emperador Adriano en el a&ntilde;o 135 y concluida por el tambi&eacute;n emperador Antonio P&iacute;o cuatro m&aacute;s tarde, la fortaleza es un punto de referencia en la geograf&iacute;a romana por su forma, un cilindro gigante, y un mirador excelso. Cada punto ofrece una perspectiva mejor al anterior hasta llegar a la terraza, que los supera a todos.
    </p><p class="article-text">
        A los pies de San Miguel Arc&aacute;ngel, el Vaticano se levanta excelso a la derecha; el Palacio de Justicia, a la izquierda y la Roma m&aacute;s visitada, al frente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La capital italiana es decadentemente hermosa. Y muy <em>pateable</em>, aunque sus adoquines sean un claro atentado contra las mujeres en tacones.
    </p><p class="article-text">
        En zapato plano, caminar por la via Giulia y sus calles colindantes es como hacer una peque&ntilde;a escapada a la Toscana, con sus edificios en color terracota que rebosan plantas y flores y sus peque&ntilde;as iglesias. En el camino, la Direzione Nazionale Antimafia llama la atenci&oacute;n por su imponente edificio de ladrillo vista.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido acaba llevando, casi irremediablemente, a Campo dei Fiori, plaza famosa por su mercado y sus paradas de flores. Tomar un capuccino en alguna de sus m&uacute;ltiples terrazas es algo muy habitual entre los turistas. Pero no hay quien le gane a la pasta que, apenas unos metros m&aacute;s all&aacute;, en la via del Pellegrino, sirven en la Ostaria da Fortunata.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        All&iacute;, a la vista del p&uacute;blico y con una sonrisa infinita, Antonia amasa la pasta que, un poco m&aacute;s tarde, Mimo servir&aacute; cocinada, de manera exquisita, en unos cuencos de barro gigantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fortunata era la bisabuela del propietario del local que, lamentablemente, no soy yo&rdquo;, cuenta Mimo, despu&eacute;s de exponer su opini&oacute;n sobre lo que Catalu&ntilde;a debe hacer con su futuro pol&iacute;tico. Es un tipo dicharachero y se nota que le gusta su trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Los 'tagliatelli pomodoro e basilico' de Fortunata hacen honor a la fama de la pasta italiana. Sus 'carciofi alla giudia' (alcachofas fritas), tan crujientes como una patata <em>delicatessen</em>, est&aacute;n de muerte. El tiramis&uacute; y la panacota con chocolate, de vicio. Y concluir el fest&iacute;n con un caf&eacute;, corto y servido en taza de barro, es hacer el pleno.
    </p><p class="article-text">
        Para quemar el exceso de calor&iacute;as consumido nada mejor que un encuentro a pie con las ruinas romanas que tantas veces vimos en nuestros libros de historia y de historia del arte. Para lo viejas que son, se conservan de manera admirable y su poder de seducci&oacute;n sigue siendo irresistible.
    </p><p class="article-text">
        El Palatino y, sobre todo, el Forum Romano acumulan columnas y vestigios como para agotar la capacidad de almacenamiento del m&oacute;vil con tanta foto. Y en la Piazza del Campidoglio, casi camuflada en un esquina no visible desde todos los puntos, se encuentra la archifamosa estatua de Luperca, la loba capitolina, amamantando a R&oacute;mulo y Remo. Se alza sobre una columna y es la copia de la original, que se halla en los Museos Capitolinos.
    </p><p class="article-text">
        Nada supera, sin embargo, la capacidad de impresionar del Coliseo, uno de los pocos lugares donde el uso del palo selfie no est&aacute; permitido: las autoridades tratan de proteger en lo posible este espectacular anfiteatro romano del siglo I, declarado como una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno en 2007.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A&uacute;n falt&aacute;ndole buena parte de la estructura original, lo que se conserva de &eacute;l sigue siendo descomunal. Paseando por la parte visitable de sus entra&ntilde;as, uno se cree diminuto y se imagina c&oacute;mo de insignificantes se deb&iacute;an de sentir los que, desde sus grader&iacute;os, presenciaban los espect&aacute;culos que all&iacute; se representaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para seguir admir&aacute;ndose, pero desde una escala un pelo m&aacute;s terrenal, el Pante&oacute;n de Agripa condensa la perfecci&oacute;n del Imperio Romano en una c&uacute;pula que es una media luna perfecta.
    </p><p class="article-text">
        A su alrededor, adem&aacute;s, se concentran bares, restaurantes y Giolitti, la mejor &ndash;y dicen tambi&eacute;n que la m&aacute;s antigua- helader&iacute;a de Roma. Las colas que se forman a mediod&iacute;a y primera hora de la tarde para degustar el extravagante sabor &lsquo;&oacute;pera di roma&rsquo;, el cl&aacute;sico chocolate, el de mango o el de caf&eacute;, derretir&iacute;an el hielo. Pero se evitan yendo m&aacute;s pronto o a &uacute;ltima hora y hay que ir: los sabores est&aacute;n de lo m&aacute;s logrados.
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute;, y saboreando el delicioso helado, uno puede dirigirse al Trastevere para perderse por sus callejuelas y sus mercadillos de d&iacute;a, o para cenar y tomar una copa en la noche. El ambiente es m&aacute;s bien tranquilo: a esa hora, la mayor&iacute;a de palos selfie ya han desaparecido y la gente ya est&aacute; m&aacute;s por la labor de comer, beber y juerguear.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece varios vuelos diarios de Barcelona a Roma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/roma-capital-palo-selfie_132_4316379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Roma,Viajes,Selfie]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roma, la capital del pal 'selfie']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/roma-capital-pal-selfie_132_4316111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa7ba7f-2b35-4801-b6bb-af2d959a03d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roma, la capital del pal &#039;selfie&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'objecte que facilita els autoretrats està omnipresent a la ciutat Eterna, una de les que més postals ofereix al Vell Continent</p><p class="subtitle">Mentre que la 'pel·liculera' Fontana di Trevi està en plena restauració, el Coliseu segueix dominant amb la seva impressionant estructura els nombrosos vestigis de la Roma Imperial</p></div><p class="article-text">
        M&eacute;s que d'It&agrave;lia, Roma &eacute;s la capital dels pals selfie. Hi ha gaireb&eacute; tants com visitants, que ja &eacute;s dir, i es venen a tots els punts tur&iacute;stics de la ciutat amb el mateix &egrave;xit que els imants del Papa Francisco o els de les parts imp&uacute;diques del David de Miquel &Agrave;ngel.
    </p><p class="article-text">
        Regatejant, com manen els c&agrave;nons, un pot aconseguir el m&eacute;s simple per cinc euros. I qui es vulgui gratar una mica m&eacute;s la butxaca, per vuit, traur&agrave; el model amb disparador al m&agrave;nec, el m&eacute;s recomanable.
    </p><p class="article-text">
        Amb el male&iuml;t pal, que es ven en tots els colors, un s'estalvia haver de parar a alg&uacute; cada vegada que vol immortalitzar-se en una de les moltes postals que regala la ciutat Eterna.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s clar que l'&uacute;s del pal tamb&eacute; requereix la seva t&egrave;cnica perqu&egrave;, si un s'asseu a les escales de la Piazza di Spagna, un imprescindible, tamb&eacute; es vegin els graons i l'obelisc que les corona i no nom&eacute;s un rostre amb somriure esc&egrave;ptic.
    </p><p class="article-text">
        Piazza di Spagna posseeix un encant de dif&iacute;cil descripci&oacute; i un poder de convocat&ograve;ria extraordinari. Ara que la font llueix renovada, seure als esglaons per atrapar els raigs de sol que es colen entre els edificis &eacute;s un plaer primaveral irrenunciable.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        De l'altre costat de la via del Tritone, la Fontana di Trevi est&agrave; en plena restauraci&oacute;. Avui Anita Ekberg no podria plantar la seva exuberant figura en les aig&uuml;es de la famosa font. Han desaparegut. En el seu lloc, hi ha bastides des dels quals maldats obrers netegen i recomponen les figures de marbre de Carrara, i, alhora, esquiven les monedes que, malgrat tot, segueixen caient al fossat.
    </p><p class="article-text">
        Per minimitzar la decepci&oacute; dels infinits turistes, les autoritats han optat per aixecar una estreta passarel&middot;la que permet creuar la font i fer la pertinent foto &ndash;amb o sense pal&ndash; sense demorar massa per no crear cua. Un parell de vigilants fiquen pressa sense modals expeditius, aix&iacute; que d&oacute;na per fer-ne dos o tres.
    </p><p class="article-text">
        El palet no serveix a la Bocca della Verit&agrave;, la popular &ndash;i tamb&eacute; pel.liculera&ndash; m&agrave;scara de marbre situada a l'entrada de l'esgl&eacute;sia de Santa Maria in Cosmedin. Per retratar-se ficant la m&agrave; a la boca, cal demanar-li a alg&uacute; que faci la foto i r&agrave;pid. Els vigilants controlen el temps perqu&egrave; la cua no es faci eterna com succeeix, per exemple, al Vatic&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        Sigui el dia que sigui, centenars i centenars de persones posen a prova la seva paci&egrave;ncia i la dels que els segueixen en una fila que fa la volta a la pla&ccedil;a de Sant Pere i t&eacute; com a principal objectiu la Capella Sixtina. Al doble del preu de l'ingr&eacute;s normal (21 euros), els tours que permeten veure el Judici Final de Miquel &Agrave;ngel i els tresors del Vatic&agrave; sense esperar nom&eacute;s convencen uns pocs.
    </p><p class="article-text">
        Els diumenges, quan el Papa s'aboca a la finestra de la seva resid&egrave;ncia per misar davant els seus devots, l'espera sol ser menor i amenizar-la &eacute;s m&eacute;s f&agrave;cil. No s&oacute;n pocs els que, alhora que escolten el serm&oacute;, intenten immortalitzar-se amb el Pont&iacute;fex en el fons de la imatge. Aconseguir-ho &eacute;s gaireb&eacute; un miracle: all&agrave; dalt, Francisco sembla un habitant de Liliput.
    </p><p class="article-text">
        Per tenir bones vistes a&egrave;ries del Vatic&agrave; i de bona part de la ciutat de Roma el millor &eacute;s pujar a la part alta del Castell de Sant'Angelo, en la marge dreta del riu Tevere (T&iacute;ber), a uns deu minuts a peu de la pla&ccedil;a de Sant Pere.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Iniciada per l'emperador Adri&agrave; l'any 135 i conclosa pel tamb&eacute; emperador Antonio P&iacute;o quatre m&eacute;s tard, la fortalesa &eacute;s un punt de refer&egrave;ncia en la geografia romana per la seva forma, un cilindre gegant, i un mirador excels. Cada punt ofereix una perspectiva millor a l'anterior fins arribar a la terrassa, que els supera a tots.
    </p><p class="article-text">
        Als peus de Sant Miquel Arc&agrave;ngel, el Vatic&agrave; s'aixeca excels a la dreta; el Palau de Just&iacute;cia, a l'esquerra i la Roma m&eacute;s visitada, al capdavant.
    </p><p class="article-text">
        La capital italiana &eacute;s decadentemente bonica. I molt assequible a peu, encara que els seus llambordes siguin un clar atemptat contra les dones en sabates de tal&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En sabata plana, caminar per la via Giulia i els seus carrers adjacents &eacute;s com fer una petita escapada a la Toscana, amb els seus edificis en color terracota que desborden plantes i flors i les seves petites esgl&eacute;sies. En el cam&iacute;, la Direzione Nazionale Antim&agrave;fia crida l'atenci&oacute; per el seu imponent edifici de ma&oacute; vista.
    </p><p class="article-text">
        El recorregut acaba portant, gaireb&eacute; irremeiablement, a Campo dei Fiori, pla&ccedil;a famosa pel seu mercat i les seves parades de flors. Prendre un capuccino en alguna de les seves m&uacute;ltiples terrasses &eacute;s una cosa molt habitual entre els turistes. Per&ograve; no hi ha qui li guanyi a la pasta que, uns metres m&eacute;s enll&agrave;, a la via del Pellegrino, serveixen a la Ostaria da Fortunata.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        All&agrave;, a la vista del p&uacute;blic i amb un somriure infinit, l'Antonia treballa la pasta que, una mica m&eacute;s tard, Mimo servir&agrave; cuinada, de manera exquisida, en uns bols de fang gegants.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fortunata era la bes&agrave;via del propietari del local que, lamentablement, no s&oacute;c jo&rdquo;, explica Mimo, despr&eacute;s d'exposar la seva opini&oacute; sobre el que Catalunya ha de fer amb el seu futur pol&iacute;tic. &Eacute;s un tipus xerrarie i es nota que li agrada la seva feina.
    </p><p class="article-text">
        Els 'tagliatelli pomodoro e basilico' de can Fortunata fan honor a la fama de la pasta italiana. Els seus 'carciofi alla giudia' (carxofes fregides), tan cruixents com una patata delicatessen, estan per morir-se. El tiramis&uacute; i la panacota amb xocolata, de vici. I concloure el fest&iacute; amb un caf&egrave;, curt i servit en tassa de fang, &eacute;s fer el ple.
    </p><p class="article-text">
        Per cremar l'exc&eacute;s de calories consumit res millor que una trobada a peu amb les ru&iuml;nes romanes que tantes vegades vam veure en els nostres llibres d'hist&ograve;ria i d'hist&ograve;ria de l'art. Per al velles que s&oacute;n, es conserven de manera admirable i el seu poder de seducci&oacute; segueix sent irresistible.
    </p><p class="article-text">
        El Palatino i, sobretot, el F&ograve;rum Rom&agrave; acumulen columnes i vestigis com per esgotar la capacitat d'emmagatzematge del m&ograve;bil amb tanta foto. I a la Piazza del Campidoglio, gaireb&eacute; camuflada en un cant&oacute; no visible des de tots els punts, es troba l'arxifamosa est&agrave;tua de Luperca, la lloba capitolina, alletant R&ograve;mul i Rem. S'al&ccedil;a sobre una columna i &eacute;s la c&ograve;pia de l'original, que es troba en els Museus Capitolins.
    </p><p class="article-text">
        Res supera, per&ograve;, la capacitat d'impressionar del Coliseu, un dels pocs llocs on l'&uacute;s del pal selfie no est&agrave; perm&egrave;s: les autoritats tracten de protegir en la mesura possible aquest espectacular amfiteatre rom&agrave; del segle I, declarat com una de les noves Set Meravelles del M&oacute;n Modern al 2007.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Encara faltant-li bona part de l'estructura original, el que es conserva d'ell segueix sent descomunal. Passejant per la part visitable de les seves entranyes, un es creu diminut i s'imagina com d'insignificants es devien sentir els que, des de la seva grada, presenciaven els espectacles que s'hi representaven.
    </p><p class="article-text">
        Per seguir admirant-se, per&ograve; des d'una escala un p&egrave;l m&eacute;s terrenal, el Pante&oacute; d'Agripa condensa la perfecci&oacute; de l'Imperi Rom&agrave; en una c&uacute;pula que &eacute;s una mitja lluna perfecta.
    </p><p class="article-text">
        Al seu voltant, a m&eacute;s, es concentren bars, restaurants i Giolitti, la millor &ndash;i diuen tamb&eacute; que la m&eacute;s antiga&ndash; gelateria de Roma. Les cues que es formen al migdia i a primera hora de la tarda per degustar el extravagant gust '&ograve;pera di roma', el cl&agrave;ssic xocolata, el de mango o el de caf&egrave;, fondrien el gel. Per&ograve; s'eviten anant m&eacute;s aviat o a &uacute;ltima hora, i s'hi ha d'anar: els sabors estan molt aconseguits.
    </p><p class="article-text">
        Des d'aqu&iacute;, i assaborint el delici&oacute;s gelat, un pot dirigir-se al Trastevere per voltar pels seus carrerons i els seus mercats de dia, o per sopar i prendre una copa a la nit. L'ambient &eacute;s m&eacute;s aviat tranquil: a aquesta hora, la majoria de pals selfie ja han desaparegut i la gent ja est&agrave; m&eacute;s per la feina de menjar, beure i anar de festa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix diversos vols diaris de Barcelona a Roma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/roma-capital-pal-selfie_132_4316111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roma, la capital del pal 'selfie']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Roma,Selfie,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roger Pascual: "Para los familiares de los desaparecidos, la incertidumbre es peor que la muerte"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/roger-pascual-familiares-desaparecidos-incertidumbre_1_4388416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b00afe9-aa15-480f-985a-0d38b642f734_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roger Pascual: &quot;Para los familiares de los desaparecidos, la incertidumbre es peor que la muerte&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y sociólogo catalán publica Desaparecidos en España, un libro que aborda el drama de las personas desaparecidas y de sus familiares y denuncia el "olvido" en el que a menudo viven su tragedia</p><p class="subtitle">Alrededor de un centenar de familias al año engrosan la lista de los que nunca sabrán qué sucedió con los suyos, según cuenta Pascual</p><p class="subtitle">La necesidad del entierro: "En nuestra sociedad, como en todas, también es necesario poder enterrar el cuerpo de los muertos para que los vivos descansen"</p><p class="subtitle">Mejorable evolución: "La reapertura por cuarta vez de la búsqueda de Marta del Castillo es señal de la mayor sensibilidad que hay sobre este tema, pero aún queda mucho camino por recorrer"</p><p class="subtitle">El papel de los medios y de las redes sociales: "Dan difusión, que es lo fundamental, pero el anonimato de las redes sociales también da rienda suelta a la gente macabra"</p></div><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a de los desaparecidos en Catalunya y Espa&ntilde;a es una imagen en movimiento que el periodista y soci&oacute;logo Roger Pascual (Barcelona, 1978) congela en Desaparecios en Espa&ntilde;a, mapa geogr&aacute;fico y sentimental de un drama que, para centenares de personas al a&ntilde;o, se prolonga de por vida. Durante 12 meses y en diferentes puntos del estado, Pascual escuch&oacute; sus historias. Las aportaciones de polic&iacute;as, psic&oacute;logos y periodistas, tambi&eacute;n. Luego, las pas&oacute; por el antivirus del morbo y, a trav&eacute;s de nueve casos referenciales, las condes&oacute; en este libro que, auspiciado por la editorial de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), pretende ser tambi&eacute;n un &ldquo;reconocimiento a los desaparecidos y a sus familiares, los grandes olvidados de esta sociedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted cuenta en su libro que, en Espa&ntilde;a, desaparecen unas 14.000 personas al a&ntilde;o y que las familias de un centenar jam&aacute;s sabr&aacute;n qu&eacute; sucedi&oacute; con ellas. &iquest;Es una cifra asumible o una barbaridad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si te afecta, te parece una barbaridad y, cuando menos, es inquietante. Las familias y la polic&iacute;a hacen todo lo posible, pero esa incertidumbre de por vida es algo muy duro, una bomba at&oacute;mica que afecta a las relaciones entre ellos, especialmente a los hermanos que nacen o se cr&iacute;an en ese ambiente. Son los grandes olvidados y, al tiempo, un est&iacute;mulo para que sus padres sigan adelante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sentimiento predomina en las familias v&iacute;ctimas de este drama?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sentimientos muy contradictorios y, b&aacute;sicamente, de rabia e indignaci&oacute;n ante la falta de sensibilidad en el &aacute;mbito policial y ante desamparo a nivel institucional. En el caso de ni&ntilde;os desaparecidos, ganas de resolver la inc&oacute;gnita, pero con muchas dudas: qu&eacute; hacer para ayudar; quieren encontrarlos vivos, pero si les pas&oacute; algo, piensan que mejor que fuera en el primer momento&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le sorprendi&oacute; m&aacute;s de todo lo que le contaron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Descubrir que temas que deber&iacute;an generar empat&iacute;a hacen aflorar, en cambio, gente que pretenden lucrarse, como videntes y falsos detectives, gente que pide dinero en nombre de o para la familia de los desaparecidos, bromistas macabros. Es despreciable. Me impact&oacute; saber que la madre de Sara Morales, que desapareci&oacute; en Canarias en 2006, recibi&oacute; llamadas de una adolescente haci&eacute;ndose pasar por su hija... La pobre mujer hab&iacute;a cometido el error de poner su tel&eacute;fono personal en los carteles...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha cambiado el trato de las desapariciones en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un ejemplo que lo ilustra: cuando, en 1997, Cristina Vergua desapareci&oacute; en Cornell&agrave;, su b&uacute;squeda en un vertedero con ocho efectivos se paraliz&oacute; porque alguien filtr&oacute; que su coste ascend&iacute;a a 50 millones de pesetas &ndash;unos 300.000 euros-. Hoy d&iacute;a, la b&uacute;squeda de Marta del Castillo se ha abierto por cuarta vez y con 240 personas participando en ella. Cada vez hay m&aacute;s empat&iacute;a hacia estos temas, que ya no se frenan por dinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde salen los recursos para las investigaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son recursos estatales, como en cualquier otra investigaci&oacute;n. Es muy buena se&ntilde;al que en un caso como el de Marta del Castillo se haya reabierto la b&uacute;squeda por cuarta vez; es se&ntilde;al de la mayor sensibilidad que hay sobre este tema: en nuestra sociedad, como en todas, tambi&eacute;n es necesario poder enterrar el cuerpo de los muertos para que los vivos descansen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los familiares repiten en su libro que la incertidumbre es lo m&aacute;s duro&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Salvador Dom&iacute;nguez, cuyo hijo Alberto desapareci&oacute; en Cullera en 1998, me dec&iacute;a que, durante a&ntilde;os, sinti&oacute; envidia de los familiares de las v&iacute;ctimas de atentados terroristas porque ellos, al menos, sab&iacute;an qu&eacute; les hab&iacute;a sucedido. Para los familiares de los desaparecidos, la incertidumbre es peor que la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted refleja una notable evoluci&oacute;n en c&oacute;mo se afronta su b&uacute;squeda en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &iquest;C&oacute;mo se ha logrado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El padre de Cristina Vergua tiene mucho que ver con este cambio. Sin apenas recursos, cre&oacute; Inter-Sos, una asociaci&oacute;n que ha trabajado muy duro. Gracias a su presi&oacute;n y a la coincidencia en el tiempo de las desapariciones de Marta del Castillo y de Mari Luz Cortes, ambas en 2009, se estableci&oacute; un protocolo de actuaci&oacute;n y las bases de datos empezaron a compartirse entre los diferentes cuerpos policiales. Pero a&uacute;n queda mucho camino por recorrer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se hace mejor en pa&iacute;ses de nuestro entorno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El caso de la brit&aacute;nica Madelaine McCann nos ense&ntilde;&oacute; que estamos yendo hacia un modelo europeo e internacional de colaboraci&oacute;n entre las polic&iacute;as y que sin la cooperaci&oacute;n internacional no es posible resolver estos casos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Catalunya ha hecho alguna aportaci&oacute;n en este terreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los Mossos d&rsquo;Esquadra crearon, el a&ntilde;o pasado, la primera oficina de atenci&oacute;n al desaparecido. Es una novedad, aunque a&uacute;n falten recursos y coordinaci&oacute;n estatal, internacional y global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted habla del SADAR como uno de los avances recientes. &iquest;En qu&eacute; consiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A semejanza del AMBER en Estados Unidos, es un protocolo que, en los casos de desapariciones de menores de alto riesgo, activa todas las alertas y hace que se investiga desde el primer momento. A veces, tambi&eacute;n se aplica a las desapariciones de adultos sin causa aparente o de personas con enfermedades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso es posible gracias a Internet. &iquest;C&oacute;mo ha influido su aparici&oacute;n y la eclosi&oacute;n de las redes sociales en la b&uacute;squeda de desaparecidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dando difusi&oacute;n, que es lo fundamental. Las redes son una caja de resonancia que permite llegar a muchos m&aacute;s sitios. Cuando, en 1986, desapareci&oacute; el ni&ntilde;o Juan pedro Mart&iacute;nez en Murcia no exist&iacute;a Internet, todo iba por correo y los procesos eran mucho m&aacute;s largos. Ahora, una imagen puede llegar a todo el mundo a trav&eacute;s de las redes sociales en cuesti&oacute;n de horas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero tambi&eacute;n tienen sus riesgos&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;: su anonimato da rienda suelta a la gente macabra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En su libro, usted tambi&eacute;n analiza el papel de los de los medios de comunicaci&oacute;n en esta cuesti&oacute;n. &iquest; Cree que, si fuera posible, los familiares preferir&iacute;an que la b&uacute;squeda se hiciera sin repercusi&oacute;n medi&aacute;tica alguna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, porque ellos saben que los medios son fundamentales para dar la m&aacute;xima difusi&oacute;n y para que la polic&iacute;a no desista, aunque a veces tambi&eacute;n puedan ser un problema, arruinar l&iacute;neas de investigaci&oacute;n o poner en alerta a los secuestradores y asesinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El jefe de la secci&oacute;n de desaparecidos de la Unidad T&eacute;cnica de la Polic&iacute;a Judicial de la Guardia Civil asegura en su libro que la presi&oacute;n medi&aacute;tica no les afecta. &iquest;Se cree que la polic&iacute;a no est&aacute; pendiente de lo que los medios publican en determinados casos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La jueza Mar&iacute;a Sanahuja afirma que, cuando los casos est&aacute;n en los medios, los atestados son una maravilla, que los polic&iacute;as se esmeran m&aacute;s. Y, sinceramente, no creo que en la b&uacute;squeda de Marta del Castillo hubiera habido 240 efectivos si el caso no hubiera tenido la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica que tuvo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero usted es muy cr&iacute;tico con el trato que algunos medios han hecho de algunos casos y lamenta el 'todo vale' empleado por algunos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la b&uacute;squeda de la audiencia f&aacute;cil se han hecho muchas cosas mal. S&oacute;lo hay que recordar el caso de las ni&ntilde;as de Alc&agrave;sser o el de Marta del Castillo: algunas cadenas de televisi&oacute;n pagaron a familiares de presuntos asesinos para que los defendieran en p&uacute;blico. &Eacute;se es un dinero manchado de sangre. Y hay muchas maneras de presentar la realidad sin escarbar en lo m&aacute;s morboso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted cita al periodista Paco Lobat&oacute;n, presentador durante a&ntilde;os de Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde, diciendo: &ldquo;no se puede a&ntilde;adir m&aacute;s dolor al dolor&rdquo;. &iquest;Es posible?</strong><em>,</em>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que, cuando los familiares cuentan de nuevo la historia, reabren la herida y reviven el drama, pero, al tiempo, mantienen viva la memoria de sus desaparecidos, algo muy importante para ellos. Es una contradicci&oacute;n en la que viven permanentemente. Yo les estoy muy agradecido de que me hayan abierto su coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es lo que usted resume con una met&aacute;fora marinera, la de la ola y la playa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. En algunos casos, en los primeros momentos, hay una gran ola medi&aacute;tica, pero luego baja la marea y la playa se queda desierta con los familiares. Sienten una sensaci&oacute;n de olvido, mientras que lo que ellos necesitan es que no se olvide su caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; importancia tuvieron en el trato de las desapariciones programas como Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde y Esta noche cruzamos el Mississippi?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde hizo una labor important&iacute;sima, resolvi&oacute; muchos casos, sobre todo de desapariciones voluntarias e hizo una gran labor de sensibilizaci&oacute;n. Si miramos el caso de las ni&ntilde;as de Alc&agrave;sser y comparamos el trato que hizo de &eacute;l la periodista Nieves Herreros o el Mississippi, est&aacute;n en el polo opuesto a Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde. Contemplar a Fernando Garc&iacute;a, padre de una de las ni&ntilde;as, viendo im&aacute;genes del cuerpo de su hija noche tras noche y planteando ideas delirantes, est&aacute; en las ant&iacute;podas del respeto necesario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n y c&oacute;mo se traza la l&iacute;nea entre lo que es informativamente relevante y lo morboso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que uno debe plantearse c&oacute;mo tratar&iacute;a el asunto si el desaparecido fuera su hija, qu&eacute; querr&iacute;a uno; seguramente, que el caso llegara al m&aacute;ximo n&uacute;mero de personas posibles, que tuviera la m&aacute;xima difusi&oacute;n pero con el m&aacute;ximo respeto, y tambi&eacute;n los m&aacute;ximos recursos posibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Apostar&iacute;a por la creaci&oacute;n de un dec&aacute;logo deontol&oacute;gico para tratar los casos de desapariciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sentido com&uacute;n tendr&iacute;a que ser suficiente, pero si no, tendr&iacute;a que haber l&iacute;mites: no pagar nunca por entrevistas a presuntos asesinos ni a sus familiares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El sentido com&uacute;n le bast&oacute; para escribir Desaparecidos en Espa&ntilde;a sin morbo y con rigurosidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso, el mirar con los ojos de un familiar y el escribir y reescribir muchas veces, tratando de encontrar el tono, huyendo del morbo y de la sensibler&iacute;a barata para no aumentar el dolor de las familias y conseguir que sus voces y la del lector conformaran una imagen global que ellos podr&iacute;an haber firmado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/roger-pascual-familiares-desaparecidos-incertidumbre_1_4388416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2015 03:49:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roger Pascual: "Para los familiares de los desaparecidos, la incertidumbre es peor que la muerte"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,España,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roger Pascual: "Per als familiars dels desapareguts, la incertesa és pitjor que la mort"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/roger-pascual-per-desapareguts-incertesa_1_4394446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b00afe9-aa15-480f-985a-0d38b642f734_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roger Pascual: &quot;Per als familiars dels desapareguts, la incertesa és pitjor que la mort&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista i sociòleg català publica Desaparecidos en España, un llibre que aborda el drama de les persones desaparegudes i dels seus familiars i denuncia "l'oblit" en què sovint viuen la seva tragèdia</p><p class="subtitle">Al voltant d'un centenar de famílies a l'any passen a formar part de la llista dels que mai sabran què va passar amb els seus, segons explica Pascual</p><p class="subtitle">La necessitat de l'enterrament: "En la nostra societat, com en totes, també és necessari poder enterrar el cos dels morts perquè els vius descansin"</p><p class="subtitle">Millorable evolució: "La reobertura per quarta vegada de la recerca de Marta del Castillo és senyal de la major sensibilitat que hi ha sobre aquest tema, però encara queda molt camí per recórrer"</p><p class="subtitle">El paper dels mitjans i de les xarxes socials: "Donen difusió, que és el fonamental, però l'anonimat de les xarxes socials també dóna curs a la gent macabra"</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>La fotografia dels desapareguts a Catalunya i Espanya &eacute;s una imatge en moviment que el periodista i soci&ograve;leg Roger Pascual (Barcelona, 1978) congela a Desaparecidos en Espa&ntilde;a, mapa geogr&agrave;fic i sentimental d'un drama que, per centenars de persones a l'any, es perllonga de per vida. Durant 12 mesos i en diferents punts de l'estat, Pascual va escoltar les seves hist&ograve;ries. Les aportacions de policies, psic&ograve;legs i periodistes, tamb&eacute;. Despr&eacute;s, les va passar per l'antivirus del morbo i, a trav&eacute;s de nou casos referencials, les va condensar en aquest llibre que, editat per l'editorial de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), pret&eacute;n ser tamb&eacute; un &ldquo;reconeixement als desapareguts i als seus familiars, els grans oblidats d'aquesta societat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vost&egrave; explica en el seu llibre que, a Espanya, desapareixen unes 14.000 persones a l'any i que les fam&iacute;lies d'un centenar mai sabran qu&egrave; va passar amb elles. &Eacute;s una xifra assumible o una barbaritat?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Si t'afecta, et sembla una barbaritat i, si m&eacute;s no, &eacute;s inquietant. Les fam&iacute;lies i la policia fan tot el possible, per&ograve; aquesta incertesa de per vida &eacute;s una cosa molt dura, una bomba at&ograve;mica que afecta les relacions entre ells, especialment als germans que neixen o es crien en aquest ambient. S&oacute;n els grans oblidats i, alhora, un est&iacute;mul perqu&egrave; els seus pares segueixin endavant.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quin sentiment predomina en les fam&iacute;lies v&iacute;ctimes d'aquest drama?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Sentiments molt contradictoris i, b&agrave;sicament, de r&agrave;bia i indignaci&oacute; davant la falta de sensibilitat en l'&agrave;mbit policial i davant desemparament a nivell institucional. En el cas de nens desapareguts, ganes de resoldre la inc&ograve;gnita, per&ograve; amb molts dubtes: qu&egrave; fer per ajudar; volen trobar-los vius, per&ograve; si els va passar alguna cosa, pensen que millor que fos en el primer moment...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&egrave; li va sorprendre m&eacute;s de tot el que li van explicar?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Descobrir que temes que haurien de generar empatia fan aflorar, en canvi, gent que pretenen lucrar-se, com vidents i falsos detectius, gent que demana diners en nom de o per a la fam&iacute;lia dels desapareguts, bromistes macabres. &Eacute;s menyspreable. Em va impactar saber que la mare de Sara Morales, que va desapar&egrave;ixer a les Can&agrave;ries el 2006, va rebre trucades d'una adolescent fent-se passar per la seva filla ... La pobra dona havia com&egrave;s l'error de posar el seu tel&egrave;fon personal en els cartells...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Com ha canviat el tracte de les desaparicions en les dues &uacute;ltimes d&egrave;cades?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Hi ha un exemple que ho il&middot;lustra: quan, al 1997, Cristina Vergua va desapar&egrave;ixer a Cornell&agrave;, la seva recerca en un abocador amb vuit efectius es va paralitzar perqu&egrave; alg&uacute; va filtrar que el seu cost era de 50 milions de pessetes -uns 300.000 euros-. Avui dia, la recerca de Marta del Castillo s'ha obert per quarta vegada i amb 240 persones participant-hi. Cada vegada hi ha m&eacute;s empatia cap a aquests temes, que ja no es frenen per diners.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D'on surten els recursos per a les investigacions?</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&oacute;n recursos estatals, com en qualsevol altra recerca. &Eacute;s molt bon senyal que en un cas com el de Marta del Castillo s'hagi reobert la recerca per quarta vegada; &eacute;s senyal de la major sensibilitat que hi ha sobre aquest tema: en la nostra societat, com en totes, tamb&eacute; &eacute;s necessari poder enterrar el cos dels morts perqu&egrave; els vius descansin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Els familiars repeteixen en el seu llibre que la incertesa &eacute;s el m&eacute;s dur...</strong>
    </p><p class="article-text">
         Salvador Dom&iacute;nguez, el fill del qual, l'Alberto, va desapar&egrave;ixer a Cullera al 1998, em deia que, durant anys, va sentir enveja dels familiars de les v&iacute;ctimes d'atemptats terroristes perqu&egrave; ells, almenys, sabien qu&egrave; els havia passat. Per als familiars dels desapareguts, la incertesa &eacute;s pitjor que la mort.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vost&egrave; reflecteix una notable evoluci&oacute; en com s'afronta la seva recerca en els &uacute;ltims anys. Com s'ha aconseguit?</strong>
    </p><p class="article-text">
         El pare de Cristina Vergua t&eacute; molt a veure amb aquest canvi. Gaireb&eacute; sense recursos, va crear Inter-Sos, una associaci&oacute; que ha treballat molt dur. Gr&agrave;cies a la seva pressi&oacute; ia la coincid&egrave;ncia en el temps de les desaparicions de Marta del Castillo i de Mari Luz Cort&eacute;s, ambdues al 2009, es va establir un protocol d'actuaci&oacute; i les bases de dades van comen&ccedil;ar a ser compartirdes entre els diferents cossos policials. Per&ograve; encara queda molt cam&iacute; per rec&oacute;rrer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es fa millor en pa&iuml;sos del nostre entorn?</strong>
    </p><p class="article-text">
         El cas de la brit&agrave;nica Madelaine McCann ens va ensenyar que estem anant cap a un model europeu i internacional de col&middot;laboraci&oacute; entre les policies i que sense la cooperaci&oacute; internacional no &eacute;s possible resoldre determinats casos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Catalunya ha fet alguna aportaci&oacute; en aquest terreny?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Els Mossos d'Esquadra van crear, l'any passat, la primera oficina d'atenci&oacute; al desaparegut. &Eacute;s una novetat, tot i que encara faltin recursos i coordinaci&oacute; estatal, internacional i global.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vost&egrave; parla del SADAR com un dels aven&ccedil;os recents. En qu&egrave; consisteix?</strong>
    </p><p class="article-text">
         A semblan&ccedil;a del AMBER als Estats Units, &eacute;s un protocol que, en els casos de desaparicions de menors d'alt risc, activa totes les alertes i fa que s'investiga des del primer moment. A vegades, tamb&eacute; s'aplica a les desaparicions d'adults sense causa aparent o de persones amb malalties.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aix&ograve; &eacute;s possible gr&agrave;cies a Internet. Com ha influ&iuml;t la seva aparici&oacute; i l'eclosi&oacute; de les xarxes socials en la recerca de desapareguts?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Donant difusi&oacute;, que &eacute;s el fonamental. Les xarxes s&oacute;n una caixa de resson&agrave;ncia que permet arribar a molts m&eacute;s llocs. Quan, al 1986, va desapar&egrave;ixer el nen Juan Pedro Mart&iacute;nez a M&uacute;rcia no existia Internet, tot anava per correu i els processos eren molt m&eacute;s llargs. Ara, una imatge pot arribar a tot el m&oacute;n a trav&eacute;s de les xarxes socials en q&uuml;esti&oacute; d'hores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per&ograve; tamb&eacute; tenen els seus riscos ...</strong>
    </p><p class="article-text">
         S&iacute;: el seu anonimat d&oacute;na curs a la gent macabra.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>En el seu llibre, vost&egrave; tamb&eacute; analitza el paper dels dels mitjans de comunicaci&oacute; en aquesta q&uuml;esti&oacute;. Creu que, si fos possible, els familiars preferirien que la recerca es fes sense repercussi&oacute; medi&agrave;tica alguna?</strong>
    </p><p class="article-text">
         No, perqu&egrave; ells saben que els mitjans s&oacute;n fonamentals per donar la m&agrave;xima difusi&oacute; i perqu&egrave; la policia no desisteixi, encara que, de vegades, tamb&eacute; puguin ser un problema, arru&iuml;nar l&iacute;nies d'investigaci&oacute; o posar en alerta els segrestadors i assassins.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cap de la secci&oacute; de desapareguts de la Unitat T&egrave;cnica de la Policia Judicial de la Gu&agrave;rdia Civil assegura en el seu llibre que la pressi&oacute; medi&agrave;tica no els afecta. Es creu que la policia no est&agrave; pendent del que els mitjans publiquen en determinats casos?</strong>
    </p><p class="article-text">
         La jutgessa Maria Sanahuja afirma que, quan els casos estan en els mitjans, els atestats s&oacute;n una meravella, que els policies s'esforcen m&eacute;s. I, sincerament, no crec que en la recerca de Marta del Castillo hagu&eacute;s hagut 240 efectius si el cas no hagu&eacute;s tingut la repercussi&oacute; medi&agrave;tica que va tenir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per&ograve; vost&egrave; &eacute;s molt cr&iacute;tic amb el tracte que alguns mitjans han fet alguns casos i lamenta el 'tot s'hi val' emprat per alguns.</strong>
    </p><p class="article-text">
         En la recerca de l'audi&egrave;ncia f&agrave;cil s'han fet moltes coses malament. Nom&eacute;s cal recordar el cas de les nenes d'Alc&agrave;sser o el de Marta del Castillo: algunes cadenes de televisi&oacute; van pagar a familiars de presumptes assassins perqu&egrave; els defensessin en p&uacute;blic. Aquest s&oacute;n uns diners tacats de sang. I hi ha moltes maneres de presentar la realitat sense furgar en el m&eacute;s morb&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vost&egrave; cita al periodista Paco Lobat&oacute;n, presentador durant anys de Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde, dient: &ldquo;no es pot afegir m&eacute;s dolor al dolor&rdquo;. &Eacute;s possible?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &Eacute;s cert que, quan els familiars compten de nou la hist&ograve;ria, reobren la ferida i reviuen el drama, per&ograve;, alhora, mantenen viva la mem&ograve;ria dels seus desapareguts, una cosa molt important per a ells. &Eacute;s una contradicci&oacute; en qu&egrave; viuen permanentment. Jo els estic molt agra&iuml;t que m'hagin obert el seu cor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;s el que vost&egrave; resumeix amb una met&agrave;fora marinera, la de l'ona i la platja.</strong>
    </p><p class="article-text">
         Efectivament. En alguns casos, en els primers moments, hi ha una gran onada medi&agrave;tica, per&ograve; despr&eacute;s baixa la marea i la platja es queda deserta amb els familiars. Senten una sensaci&oacute; d'oblit, mentre que el que ells necessiten &eacute;s que no s'oblidi el cas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quina import&agrave;ncia van tenir en el tracte de les desaparicions programes com Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde i Esta noche cruzamos el Mississippi?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde va fer una tasca important&iacute;ssima, va resoldre molts casos, sobretot de desaparicions volunt&agrave;ries, i va fer una gran tasca de sensibilitzaci&oacute;. Si mirem el cas de les nenes d'Alc&agrave;sser i comparem el tracte que va fer d'ell la periodista Nieves Herrero o el Mississippi, s&oacute;n al pol oposat a Qui&eacute;n sabe d&oacute;nde. Contemplar al Fernando Garc&iacute;a, pare d'una de les nenes, veient imatges del cos de la seva filla nit rere nit i plantejant idees delirants, est&agrave; als ant&iacute;podes del respecte necessari.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qui i com es tra&ccedil;a la l&iacute;nia entre el que &eacute;s informativament rellevant i el morb&oacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Jo crec que un ha de plantejar-se com tractaria l'assumpte si el desaparegut fos la seva filla, qu&egrave; voldria un; segurament, que el cas arrib&eacute;s al m&agrave;xim nombre de persones possibles, que tingu&eacute;s la m&agrave;xima difusi&oacute; per&ograve; amb el m&agrave;xim respecte, i tamb&eacute; els m&agrave;xims recursos possibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apostaria per la creaci&oacute; d'un dec&agrave;leg deontol&ograve;gic per tractar els casos de desaparicions?</strong>
    </p><p class="article-text">
         El sentit com&uacute; hauria de ser suficient, per&ograve; si no, hauria d'haver l&iacute;mits: no pagar mai per entrevistes a presumptes assassins ni als seus familiars.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Amb el sentit com&uacute; va tenir prou per escriure Desaparecidos en Espa&ntilde;a sense morbo i amb rigor?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Amb aix&ograve;, amb mirar amb els ulls d'un familiar i amb escriure i reescriure moltes vegades, tractant de trobar el to, fugint del morbo i de la sensibleria barata per no augmentar el dolor de les fam&iacute;lies i aconseguir que les seves veus i la del lector conformessin una imatge global que ells podrien haver signat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/roger-pascual-per-desapareguts-incertesa_1_4394446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2015 03:48:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Roger Pascual: "Per als familiars dels desapareguts, la incertesa és pitjor que la mort"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moscú, un sorprendente y gigantesco pulmón verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/moscu-sorprendente-gigantesco-pulmon-verde_132_4466332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb32f742-6238-46e7-b340-d724ba9fbc0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moscú, un sorprendente y gigantesco pulmón verde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los parques de la capital rusa, numerosos, enormes y diversos, justifican de por sí una visita a la ciudad, que cuenta con la mayor zona verde de toda Europa</p><p class="subtitle">Los de Kolomenskoye y Tsaritsyno, a las afueras de la ciudad pero accesibles en metro, albergan palacios de los antiguos zares y ofrecen kilómetros y kilómetros en los que desconectar del bullicio del centro</p></div><p class="article-text">
        Todo es enorme en Mosc&uacute;. Son gigantes sus edificios; sus calles, infinitas; sus parques, inacabables. Y aunque nadie visite la capital rusa por sus zonas verdes, lo cierto es que &eacute;stas son, de por s&iacute;, motivo de visita.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo que t&uacute; prescindir&iacute;a de alguno de los lugares que rese&ntilde;an todas las gu&iacute;as y me ir&iacute;a a pasear al Kolomenskoye o al Tsaritsyno; son una maravilla&rdquo;, me recomend&oacute; un rus&oacute;filo espa&ntilde;ol que preparaba en Mosc&uacute; las clases de filosof&iacute;a que luego impartir&iacute;a en una universidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Le hice caso y ten&iacute;a raz&oacute;n. Uno no deber&iacute;a abandonar la capital rusa sin haber pasado unas cuantas horas en el Kolomenskoye, uno de los fabulosos parques con los que cuenta la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Basta tomar el metro en el centro de la ciudad y descender en la parada de Kol&oacute;menskaya o en la de Kashirskaya para olvidar que, a menos de media hora, m&aacute;s de 11 millones de habitantes se concentran sobre el cemento gris y entre el bullicio.
    </p><p class="article-text">
        El verde de la hierba, manzanos que dan fruto, iglesias de toda &iacute;ndole y hasta un antiguo palacio se extienden por un valle que contempla el r&iacute;o Moscova pasar y ofrece kil&oacute;metros y kil&oacute;metros para el paseo y el recogimiento.
    </p><p class="article-text">
        Las rutas, diversas, est&aacute;n trazadas. Todas pasan al lado de alguna iglesia: las hay de madera oscura, pintadas de blanco, con o sin las t&iacute;picas c&uacute;pulas rusas, grandes y peque&ntilde;as&shy;. Y varias conducen hasta el reconstruido palacio de verano del zar Alexis I de Rusia, una maravilla que desapareci&oacute; en la &eacute;poca de Catalina II y que la UNESCO declar&oacute; Patrimonio de la Humanidad cuando se levant&oacute; de nuevo en 2010.
    </p><p class="article-text">
        El lujo interior y la aparente simplicidad externa de las diversas viviendas, construidas en madera y sin un solo clavo, seg&uacute;n se cuenta, impresiona. Y no menos lo hace la vistosa combinaci&oacute;n de colores: el verde oscuro de los tejados, el dorado de las ventanas, el azul de algunos detalles, el marr&oacute;n m&aacute;s claro y m&aacute;s oscuro de la madera&hellip; &ldquo;La octava maravilla&rdquo; llamaron en su &eacute;poca al tambi&eacute;n conocido como palacio Kolomna.  
    </p><p class="article-text">
        El interior se ha convertido en un museo y permite observar la jerarqu&iacute;a y la opulencia con las que se manejaban los zares, que tambi&eacute;n confinaban a las mujeres a determinadas alas de sus palacios.
    </p><p class="article-text">
        Desde las ventanas de sus jaulas doradas, las zarinas contemplaban m&aacute;s o menos lo que se sigue viendo hoy: una enorme extensi&oacute;n de verde, salpicada por el agua del r&iacute;o y de peque&ntilde;os lagos. En verano, los vecinos del lugar se acercan a recoger manzanas, pero respetan las plantas y las flores que tambi&eacute;n abundan en el lugar.
    </p><p class="article-text">
        El parque es un buen observatorio sobre la ciudad, que se contempla lejana pero hermosa en las noches de luna llena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde el Tsaritsyno, Mosc&uacute; ni se atisba. Aunque hasta all&aacute; se llegue tambi&eacute;n en metro, en una media hora desde el centro de la ciudad. Catalina la Grande lo eligi&oacute; en el siglo XVIII para construir un palacio imperial que nunca se concluy&oacute;. Sus edificios y el entorno son ahora el lugar donde muchas parejas de novios se toman sus fotos de boda.
    </p><p class="article-text">
        Hay bellos edificios, lagos artificiales, puentes diversos y una extensi&oacute;n arb&oacute;rea tan grande que perderse en ella es m&aacute;s que posible. Siempre se acaba encontrando un camino de regreso y la b&uacute;squeda, siempre que no caiga la noche, resulta de lo m&aacute;s agradable.
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n lo elegantemente vestidas que pasean por all&iacute; las mujeres moscovitas. Y c&oacute;mo los ni&ntilde;os extienden sus juegos hasta bien tarde.
    </p><p class="article-text">
        De regreso al centro de Mosc&uacute;, uno puede continuar la ruta verde por el famoso y rehabilitado parque Gorki que, junto al recinto Muse&oacute;n, a los jardines Neskuchni y al Vorobiovi Gori, compone el mayor parque de Europa con sus m&aacute;s de 300 hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        El Vorobiovi Gori &ndash;la Colina de los gorriones&ndash; alberga el impresionante edificio de la Universidad Estatal de Mosc&uacute; y regala una excelente vista sobre la urbe.
    </p><p class="article-text">
        El mirador compite con el edificio universitario, uno de los siete rascacielos moscovitas bautizados como 'Siete Hermanas'. Se construyeron por orden de I&oacute;sif Stalin para simbolizar el renacimiento de la antigua URSS tras la Segunda Guerra Mundial y son todos sobrecogedores.
    </p><p class="article-text">
        El de la Universidad, con sus 240 metros de altura, fue hasta 1991 el rascacielos m&aacute;s alto de Europa. Perdi&oacute; el t&iacute;tulo honor&iacute;fico, pero no la capacidad de imponer con su f&eacute;rrea y escalonada estructura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Uno se siente min&uacute;sculo paseando a su lado, bajo el enorme reloj, la hoz y el martillo. Y comprende el sentimiento de infinita superioridad desde el que fue concebido.
    </p><p class="article-text">
        Sensaciones similares se experimentan al subirse a la noria que se encuentra en el Centro Nacional de Exposici&oacute;n. El parque recreativo resulta kitsch y demod&eacute;, pero la noria, que se eleva hasta los 70 metros, es el mejor mirador de la ciudad para los que no tienen v&eacute;rtigo.
    </p><p class="article-text">
        Y no resulta f&aacute;cil no sentirlo cuando uno se va elevando hacia lo m&aacute;s alto, con las piernas colgando. Las personas parecen hormigas. El suelo, un abismo. As&iacute; que lo mejor es mirar al frente y disfrutar de la espectacular vista, especialmente bella en la noche, con el juego de luces.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Regresando a Vorobiovi Gori, y para devolver el paseo a escala m&aacute;s humana, basta con caminar hacia la parada de metro de Universitet y perderse un rato por el mercadillo que hay en sus alrededores. Sus coloristas puestos de frutas y verduras se mezclan con los que venden pescado seco y envasado y con puestos de ropa que nada tiene que ver con la que se encuentra en las lujosas boutiques que rodean la Plaza Roja.
    </p><p class="article-text">
        Desde el mirador, se puede descender la colina a pie, contemplando la arboleda y los trampolines de saltos de invierno. La ruta no es complicada y conduce hasta el paso por esta zona del r&iacute;o Moscova en cuyo paseo los lugare&ntilde;os descansan al sol cuando los term&oacute;metros superan los 20 grados.
    </p><p class="article-text">
        Otro lugar de reposo de los moscovitas es el m&aacute;s bohemio Parque del Patriarca. Se halla en el centro de la ciudad, cerca de la parada de metro de Mayakovskaya, y en &eacute;l situ&oacute; Mija&iacute;l Bulg&aacute;kov el inicio de la historia que narra en El maestro y Margarita.
    </p><p class="article-text">
        Comparado con los anteriores, es un parque peque&ntilde;o, casi enano. Pero cuenta con un coqueto lago artificial, con frondosos &aacute;rboles y con paseantes que se acercan a leer en el c&eacute;sped, cuando el tiempo lo permite, o en los caf&eacute;s de los alada&ntilde;os, cuando no.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s popular es el Margarita, pero entrar en &eacute;l es casi una haza&ntilde;a innecesaria. En su entorno, hay otros con similar aire literario e igual de igual de c&aacute;lidos, donde tomarse un <em>kvas &ndash;</em>una bebida t&iacute;pica hecha de harina de trigo, centeno, cebada y pan negro a la que se le a&ntilde;aden frutas como la manzana&ndash; mientras se escucha m&uacute;sica de viol&iacute;n en directo.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La m&uacute;sica cl&aacute;sica habla de la cultura de la capital rusa tanto como el ballet, el Kremlin, la Plaza Roja o la Catedral de San Basilio. Son un cap&iacute;tulo para otra ocasi&oacute;n. En Mosc&uacute;, casi nada es como lo imagin&eacute;; su capacidad de sorprender es tan grande como sus parques.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios a Mosc&uacute; desde Barcelona. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/moscu-sorprendente-gigantesco-pulmon-verde_132_4466332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2014 08:30:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moscú, un sorprendente y gigantesco pulmón verde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moscú,Viajes,Parques]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moscou, un sorprenent i gegantí pulmó verd]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/moscou-sorprenent-geganti-pulmo-verd_132_4466326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb32f742-6238-46e7-b340-d724ba9fbc0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moscou, un sorprenent i gegantí pulmó verd"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Els parcs de la capital russa, nombrosos, enormes i diversos, justifiquen de per si una visita a la ciutat, que compta amb la zona verda més gran de tot Europa</p><p class="subtitle">Els de Kolomenskoye i Tsaritsyno, a les rodelies de la ciutat però accessibles en metro, alberguen palaus dels antics tsars i ofereixen quilòmetres i quilòmetres per desconnectar del bullici del centre</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Tot &eacute;s enorme a Moscou. S&oacute;n gegants els seus edificis; els seus carrers, infinits; els seus parcs, inacabables. I encara que ning&uacute; visita la capital russa per les seves zones verdes, la veritat &eacute;s que aquestes s&oacute;n, de per si, motiu de visita.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Jo si fos tu prescindiria d'algun dels llocs que ressenyen totes les guies i me n'aniria a passejar el Kolomenskoye o al Tsaritsyno; s&oacute;n una meravella&rdquo;, em va recomanar un rus&oacute;fil espanyol que preparava a Moscou les classes de filosofia que despr&eacute;s s'impartiria en una universitat de Madrid.
    </p><p class="article-text">
         Li vaig fer cas i tenia ra&oacute;. Un no hauria d'abandonar la capital russa sense haver passat unes quantes hores al Kolomenskoye, un dels fabulosos parcs amb qu&egrave; compta la ciutat.
    </p><p class="article-text">
         Nom&eacute;s cal agafar el metro al centre de la ciutat i baixar a la parada de Kol&oacute;menskaya o en la de Kashirskaya per oblidar que, a menys de mitja hora, m&eacute;s de 11 milions d'habitants es concentren sobre el ciment gris i entre el bullici.
    </p><p class="article-text">
         El verd de l'herba, pomeres que donen fruit, esgl&eacute;sies de tota mena i fins i tot un antic palau s'estenen per una vall que contempla el riu Moskva passar i ofereix quil&ograve;metres i quil&ograve;metres per al passeig i el recolliment.
    </p><p class="article-text">
         Les rutes, diverses, estan tra&ccedil;ades. Totes passen al costat d'alguna esgl&eacute;sia: n'hi ha de fusta fosca, pintades de blanc, amb o sense les t&iacute;piques c&uacute;pules russes, grans i petites. I m&eacute;s d'una condueix fins al reconstru&iuml;t palau d'estiu del tsar Alexis I de R&uacute;ssia, una meravella que va desapar&egrave;ixer en l'&egrave;poca de Caterina II i que la UNESCO va declarar Patrimoni de la Humanitat quan es va aixecar de nou al 2010.
    </p><p class="article-text">
         El luxe interior i l'aparent simplicitat externa dels diversos habitatges, constru&iuml;ts en fusta i sense un sol clau, segons s'explica, impressiona. I no menys ho fa la vistosa combinaci&oacute; de colors: el verd fosc de les teulades, el daurat de les finestres, el blau d'alguns detalls, el marr&oacute; m&eacute;s clar i m&eacute;s fosc de la fusta ... &ldquo;La vuitena meravella&rdquo; van anomenar en la seva &egrave;poca al tamb&eacute; conegut com a Palau Kolomna.
    </p><p class="article-text">
         L'interior s'ha convertit en un museu i permet observar la jerarquia i l'opul&egrave;ncia amb qu&egrave; vivien els tsars, que tamb&eacute; confinaven a les dones a determinades ales dels seus palaus.
    </p><p class="article-text">
         Des de les finestres de les seves g&agrave;bies daurades, les tsarines contemplaven m&eacute;s o menys el que se segueix veient avui: una enorme extensi&oacute; de verd, esquitxada per l'aigua del riu i per petits llacs. A l'estiu, els ve&iuml;ns del lloc s'acosten a recollir pomes, per&ograve; respecten les plantes i les flors que tamb&eacute; abunden en el lloc.
    </p><p class="article-text">
         El parc &eacute;s un bon observatori sobre la ciutat, que es veu llunyana per&ograve; bonica en les nits de lluna plena.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Des del Tsaritsyno, Moscou ni s'entreveu. Encara que fins all&agrave; s'arribi tamb&eacute; amb metro, en una mitja hora des del centre de la ciutat. Catalina la Gran el va triar al segle XVIII per construir un palau imperial que mai es va concloure. Els seus edificis i l'entorn s&oacute;n ara el lloc on moltes parelles de nuvis es prenen les seves fotos de casament.
    </p><p class="article-text">
         Hi ha bonics edificis, llacs artificials, ponts diversos i una extensi&oacute; arb&ograve;ria tan gran que perdre-se en ella &eacute;s m&eacute;s que possible. Sempre s'acaba trobant un cam&iacute; de retorn i buscar-lo, sempre que no caigui la nit, resulta d'all&ograve; m&eacute;s agradable.
    </p><p class="article-text">
         Crida l'atenci&oacute; el elegantment vestides que passegen per all&agrave; les dones moscovites. I com els nens estenen els seus jocs fins ben tard.
    </p><p class="article-text">
         De retorn al centre de Moscou, un pot continuar la ruta verda pel fam&oacute;s i rehabilitat parc Gorki que, amb el recinte Museon, els jardins Neskuchni i el Vorobiovi Gori, componen el parc d'Europa amb m&eacute;s de 300 hect&agrave;rees.
    </p><p class="article-text">
         El Vorobiovi Gori &ndash;el Tur&oacute; de les Orenetes- alberga l'impressionant edifici de la Universitat Estatal de Moscou i regala una excel&middot;lent vista sobre l'urbs.
    </p><p class="article-text">
         El mirador competeix amb l'edifici universitari, un dels set gratacels moscovites batejats com 'Set Germanes'. Es van construir per ordre d'I&oacute;sif Stalin per simbolitzar el renaixement de l'antiga URSS despr&eacute;s de la Segona Guerra Mundial i s&oacute;n tots colpidors.
    </p><p class="article-text">
         El de la Universitat, amb els seus 240 metres d'altura, va ser fins al 1991 el gratacel m&eacute;s alt d'Europa. Va perdre el t&iacute;tol honor&iacute;fic, per&ograve; no la capacitat d'imposar amb la seva f&egrave;rria i escalonada estructura.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
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        Un se sent min&uacute;scul passejant al seu costat, sota l'enorme rellotge, la fal&ccedil; i el martell. I s'ent&eacute;n el sentiment d'infinita superioritat des del qual va ser concebut.
    </p><p class="article-text">
         Sensacions similars s'experimenten al pujar a la s&iacute;nia que es troba al Centre Nacional d'Exposici&oacute;. El parc recreatiu resulta <em>kitsch</em> i <em>demod&eacute;</em>, per&ograve; la s&iacute;nia, que s'eleva fins als 70 metres, &eacute;s el millor mirador de la ciutat per als que no tenen vertigen.
    </p><p class="article-text">
         I no resulta f&agrave;cil no sentir-lo quan un es va elevant cap al m&eacute;s alt, amb les cames penjant. Les persones semblen formigues. El s&ograve;l, un abisme. Aix&iacute; que el millor &eacute;s mirar endavant i gaudir de l'espectacular vista, especialment bonica de nit, amb el joc de llums.
    </p><p class="article-text">
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        Tornant a Vorobiovi Gori, i per tornar el passeig a escala m&eacute;s humana, nom&eacute;s cal caminar cap a la parada de metro de Universitet i perdre's una estona pel mercat que hi ha en els seus voltants. Els seves coloristes parades de fruites i verdures es barregen amb les que venen peix sec i envasat i amb parades de roba que no t&eacute; res a veure amb la que es troba en les luxoses boutiques que envolten la Pla&ccedil;a Roja.
    </p><p class="article-text">
         Des del mirador, es pot baixar el tur&oacute; a peu, contemplant l'arbreda i els trampolins de salts d'hivern. La ruta no &eacute;s complicada i condueix fins al pas per aquesta zona del riu Moskva en el passeig del qual els vilatans descansen al sol quan els term&ograve;metres superen els 20 graus.
    </p><p class="article-text">
         Un altre lloc de rep&ograve;s dels moscovites &eacute;s el m&eacute;s bohemi Parc del Patriarca. Es troba al centre de la ciutat, prop de la parada de metro de Mayakovskaya, i en ell va situar Mija&iacute;l Bulg&aacute;kov l'inici de la hist&ograve;ria que narra a El mestre i Margarita.
    </p><p class="article-text">
         Comparat amb els anteriors, &eacute;s un parc petit, gaireb&eacute; nan. Per&ograve; compta amb un buf&oacute; llac artificial, amb frondosos arbres i amb vianants que s'acosten a llegir a la gespa, quan el temps ho permet, o en els caf&egrave;s dels voltants, quan no.
    </p><p class="article-text">
         El m&eacute;s popular &eacute;s el Margarita, per&ograve; entrar-hi &eacute;s gaireb&eacute; una gesta innecess&agrave;ria. En el seu entorn, hi ha altres amb similar aire literari i amb la mateixa calidsa, on pendre un <em>kvas</em> &ndash;una beguda t&iacute;pica feta de farina de blat, s&egrave;gol, ordi i pa negre a la qual se li afegeixen fruites com la poma&ndash; mentre s'escolta m&uacute;sica de viol&iacute; en directe.
    </p><p class="article-text">
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        La m&uacute;sica cl&agrave;ssica parla de la cultura de la capital russa tant com el ballet, el Kremlin, la Pla&ccedil;a Roja o la Catedral de Sant Basili. S&oacute;n un cap&iacute;tol per a una altra ocasi&oacute;. A Moscou, gaireb&eacute; res &eacute;s com ho vaig imaginar; la seva capacitat de sorprendre &eacute;s tan gran com els seus parcs.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris a Moscou des de Barcelona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/moscou-sorprenent-geganti-pulmo-verd_132_4466326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2014 08:10:04 +0000]]></pubDate>
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