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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Saturnino Martínez García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_saturnino_martinez_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Saturnino Martínez García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El soberano secuestrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/soberano-secuestrado_129_9810763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3743b285-ec5c-40af-a81d-72be31f23ad2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El soberano secuestrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasado el tiempo de guerras civiles y de golpes de Estado, el statu quo actualmente, cuando se siente amenazado por la voluntad popular, reacciona conchabando políticos de la reacción, jueces y medios de comunicación</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el soberano es el pueblo espa&ntilde;ol. El Rey lo representa en la acepci&oacute;n de ser el s&iacute;mbolo, y el Parlamento lo representa en la acepci&oacute;n de presentar sus intereses, como cuando un abogado nos representa en un juicio. En tanto que el pueblo no es homog&eacute;neo, los diferentes intereses quedan representados por los diferentes partidos. La voluntad popular queda tensada por estos intereses enfrentados, tensi&oacute;n que se resuelve de forma contingente mediante votaciones. Tan contingente, que una ley puede depender de que un diputado se confunda al votar. O que un cambio de gobierno modifique las leyes de forma tan sustancial que sean contrarias a las que deroga. Pero este enfrentamiento descansa en s&oacute;lidos acuerdos sobre las reglas de juego, como el respeto a los derechos humanos, la elecci&oacute;n de los representantes del soberano en un contexto de libertad pol&iacute;tica y la organizaci&oacute;n de un Estado que separa sus poderes en ejecutivo, legislativo y judicial.
    </p><p class="article-text">
        Esta separaci&oacute;n obedece a la necesidad de impedir que un peque&ntilde;o grupo de personas, o una sola, acumule demasiado poder del Estado y lo use de forma arbitraria (es decir, sin tener en cuenta los intereses del pueblo soberano). Mientras que los poderes legislativo y ejecutivo emanan, respectivamente, directa e indirectamente de las elecciones, el judicial, no. Esta falta de representatividad se sostiene como forma de control, con el objetivo de que los otros dos poderes no sean secuestrados por quienes los ostentan, y act&uacute;en contra el pueblo. La historia est&aacute; sobrada de situaciones as&iacute;, en las que los representantes del pueblo, sin control, se vuelven en sus tiranos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora estamos asistiendo a una nueva forma de atentado contra el soberano: la captura del poder judicial por grupos que atentan contra la voluntad del soberano, en lo que se conoce como &ldquo;lawfare&rdquo; o guerra judicial. Pasado el tiempo de guerras civiles y de golpes de Estado, el <em>statu quo</em> actualmente, cuando se siente amenazado por la voluntad popular, reacciona conchabando pol&iacute;ticos de la reacci&oacute;n, jueces y medios de comunicaci&oacute;n. No es una teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n, es lo que sabemos por el caso Villarejo, o por el chat de WathsApp de senadores del PP en el que Cosid&oacute; presumi&oacute; de colocar al juez Marchena pues as&iacute; &ldquo;controlamos la sala de lo penal por atr&aacute;s&rdquo;, o por la desverg&uuml;enza con la que el consejero de Justicia del PP en la Comunidad de Madrid, Enrique L&oacute;pez, declar&oacute; textualmente: &ldquo;El PP tiene el apoyo de la mayor&iacute;a de la carrera judicial&rdquo; (La Raz&oacute;n 12/9/21). La carrera judicial tiene que apoyar al pueblo, no al PP, seg&uacute;n la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La astucia de la raz&oacute;n golpista se muestra inteligente en este nuevo <em>zeitgeist</em> reaccionario. Descartada la legitimidad de la violencia pol&iacute;tica m&aacute;s  cruda, la reacci&oacute;n ha encontrado nuevas formas de atentar contra la soberan&iacute;a popular. No dejaremos que Espa&ntilde;a se suicide, seg&uacute;n el lema fascista. Por suerte, vivimos en malos tiempos para el fascismo. Lo que hoy se lleva es &ldquo;proteger el poder judicial de S&aacute;nchez&rdquo;, salt&aacute;ndome la Constituci&oacute;n, puesto que ahora es el PP quien sabe lo que le conviene la Constituci&oacute;n, aunque sea para atentar contra ella. En caso de duda entre lo que emana de las urnas y c&oacute;mo la derecha interpreta ese resultado, prevalece la interpretaci&oacute;n de la derecha. Como resultado, el Estado patrimonializado por la derecha gana al Estado de derecho.
    </p><p class="article-text">
        La misma idea con diferente despliegue hist&oacute;rico: la &eacute;lite sabia contra el pueblo b&aacute;rbaro. Es como lo cuentan, al menos, desde la Rep&uacute;blica Romana. La otra forma de verlo es que un grupo ego&iacute;sta y pagado de sus intereses es incapaz de jugar con las reglas democr&aacute;ticas, vivir en la tensi&oacute;n democr&aacute;tica de intereses enfrentados y acuerdos contingentes y est&aacute; dispuesto a romper los consensos en los que se basa la democracia liberal. A coste cero. Vimos las barbas cortar en Am&eacute;rica Latina, y ahora nos las est&aacute;n cortando en la &ldquo;madre patria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El golpismo blando y posmoderno que estamos viviendo crece gracias a una grave confusi&oacute;n. El poder judicial debe ser independiente de los otros dos poderes, precisamente para garantizar que sirven al soberano. Pero no es independiente de la voluntad del soberano, pues de &eacute;l emana (art&iacute;culo 1.2 de la Constituci&oacute;n: la soberan&iacute;a nacional reside en el pueblo espa&ntilde;ol, del que emanan los poderes del Estado). Se ha confundido la independencia del poder judicial como independencia con respecto a la voluntad soberana. El poder judicial no es independiente de suyo, sino independiente para evitar la tiran&iacute;a de los otros dos poderes. Es independiente, no para montar exquisitos seminarios acad&eacute;micos sobre el sexo de los &aacute;ngeles en la sala del Tribunal Constitucional, sino para averiguar en qu&eacute; medida los otros dos poderes no subvierten la voluntad del soberano, que se expresa en las urnas y en la composici&oacute;n del Parlamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, el soberano democr&aacute;tico, a diferencia del rey absolutista, no tiene una &uacute;nica voluntad, sino que en su propia definici&oacute;n anidan, como se ha se&ntilde;alado, intereses enfrentados. Pero son de un segundo nivel, pues en el primer nivel debe existir la homogeneidad de fondo aludida, que permite el juego limpio en las democracias liberales. El orden judicial solo puede cuestionar la representaci&oacute;n del soberano si atenta contra esa homogeneidad b&aacute;sica, que es el ser del pueblo democr&aacute;tico. Pero no se puede constituir en una tercera c&aacute;mara pol&iacute;tica dada a s&iacute; misma, y menos, si, como vemos en Espa&ntilde;a, est&aacute; siendo ocupada, en contra de la propia Constituci&oacute;n, por un partido pol&iacute;tico, como est&aacute; haciendo el PP. No puede ser que lo que no se gane en las urnas, se gane en los palacios de justicia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/soberano-secuestrado_129_9810763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Dec 2022 21:48:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El soberano secuestrado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pueblo y la razón con la seba de Granadilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pueblo-razon-seba-granadilla_129_9168685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n de <em>El movimiento social contra el puerto de Granadilla</em> (Ediciones Alternativas, 2022) es un hito importante para la sociolog&iacute;a canaria en particular, pero sobre todo para la sociedad canaria. Su autora, Noelia S&aacute;nchez Su&aacute;rez, es soci&oacute;loga y activista ecologista (ha sido portavoz de Ben Magec &ndash; Ecologistas en Acci&oacute;n). En este libro combina ambas dimensiones de su trayectoria personal, consiguiendo que se refuercen, en vez de que la activista anule a la soci&oacute;loga (o viceversa). El libro es tanto un an&aacute;lisis sociol&oacute;gico como la historia de uno de los movimientos sociales m&aacute;s importantes que ha conocido Canarias en tiempo reciente: la defensa del ecosistema de Granadilla frente a la agresi&oacute;n del puerto in&uacute;til que termin&oacute; por construirse. De los 20.000 puestos de trabajo que se lleg&oacute; a decir que crear&iacute;a, no genera ni cincuenta. De la descongesti&oacute;n del puerto de Santa Cruz de Tenerife, para no ser avasallado por el Puerto de La Luz y de Las Palmas, a cemento desierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera parte del libro es un repaso a la teor&iacute;a sociol&oacute;gica sobre los movimientos sociales. Si bien en esta parte convendr&iacute;a cierta actualizaci&oacute;n, la autora es capaz de presentar de forma divulgativa las principales orientaciones con las que contamos para analizar los movimientos sociales. La exaltaci&oacute;n del individualismo y de la originalidad en la que vivimos convierte a la sociolog&iacute;a en muchas ocasiones en una disciplina antip&aacute;tica, pues donde las personas se maravillan con lo &uacute;nico de su propia experiencia, el objeto de la sociolog&iacute;a es encontrar regularidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El movimiento aqu&iacute; estudiado es un estudio de caso, que suma una herida reciente de nuestra historia a la conversaci&oacute;n global sobre movimientos sociales en general y ecologistas en particular. Adem&aacute;s, el libro es de gran inter&eacute;s para ayudar a generar memoria hist&oacute;rica de Canarias. En el Archipi&eacute;lago estamos necesitados de m&aacute;s estudios como este, o como el coordinado por Juan Manuel Brito (La acci&oacute;n colectiva en el cambio de &eacute;poca), que dejen documentada para las generaciones venideras, y para la investigaci&oacute;n, las numerosas luchas sociales que se viven en las islas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el puerto ha manifestado ser una infraestructura notablemente in&uacute;til, &iquest;por qu&eacute; se construy&oacute;? Ciertamente, los grandes constructores, un lobby poderoso en el poder local en casi todos los pa&iacute;ses, obtuvieron beneficios. Pero si la obra hubiese sido la mitad de exitosa de lo que afirmaban en p&uacute;blico, adem&aacute;s de los constructores, habr&iacute;a habido muchos m&aacute;s colectivos beneficiados. Dicho de otra manera, se podr&iacute;a haber invertido ese dinero de forma tal que generase beneficio a los constructores y a muchas m&aacute;s personas. Podr&iacute;a pensarse que el fracaso de esta infraestructura fue una sorpresa, pero no es as&iacute;, pues son varios los informes que avisaban de que no era necesario, empezando por uno elaborado bajo la responsabilidad del propio puerto de Santa Cruz de Tenerife a finales de los noventa. Visto as&iacute;, la obra parece irracional o el poder de los constructores desmesurado. Pero puede que al objetivo del enriquecimiento de un grupo de constructores haya que a&ntilde;adir otro: demostrar a la sociedad canaria que las movilizaciones populares no tienen &eacute;xito. Visto as&iacute;, s&iacute; que fue racional el empe&ntilde;o en construirlo. Y la victoria fue doble: el puerto est&aacute; ah&iacute; y durante un tiempo cundi&oacute; el des&aacute;nimo entre los activistas. La victoria ecologista, sin duda, hubiese dado mucha m&aacute;s energ&iacute;a a luchas sociales posteriores, por eso esta derrota era tan necesaria: no estaba en juego solo este conflicto, era necesario desactivar futuras movilizaciones sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La derrota no fue total: el ecologismo tuvo de su parte a la raz&oacute;n y al pueblo canario, y a eso debe d&aacute;rsele m&aacute;s reconocimiento. Todas las virtudes atribuidas a la construcci&oacute;n del puerto se mostraron falaces, excepto para la cuenta de beneficios de las constructoras. Cada vez que se critique a un movimiento ecologista diciendo que se oponen a todo y que sus ideas son simples caprichos idealistas, habr&aacute; que poner en la mesa este &ldquo;elefante blanco&rdquo; (es como se conoce en los estudios de desarrollo a costosas infraestructuras que luego quedan pr&aacute;cticamente sin uso). Esta derrota debe servir de arma para la pr&oacute;xima victoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta derrota tampoco debe ocultar las numerosas victorias del ecologismo en Canarias: El Rinc&oacute;n en el Valle de La Orotova, la lanzadera de El Hierro, Tindaya, las torres el&eacute;ctricas de Vilaflor, El Confital&hellip; Quedarse en que una derrota puntual es &ldquo;la&rdquo; derrota total del movimiento es asumir el marco interpretativo del adversario: abandonen la lucha, porque no hay esperanza. Una de las cuestiones interesantes del libro es precisamente proporcionar un marco anal&iacute;tico para entender por qu&eacute; en unas ocasiones se tiene &eacute;xito y en otras no. Una de las claves es la relaci&oacute;n de poder dentro de las propias &eacute;lites, si forman un bloque compacto o hay intereses enfrentados. En el caso de Granadilla el entramado de intereses entre empresarios y partidos con competencias sobre el puerto se fusion&oacute; en un bloque sin fisuras. Ahora que se habla de canarismo y de partidos que no sean &ldquo;sucursales&rdquo; de la Pen&iacute;nsula, no est&aacute; de m&aacute;s recordar que Coalici&oacute;n Canaria es sucursal de los intereses de la burgues&iacute;a chicharrera, en contra de los intereses del pueblo canario. Esta obra in&uacute;til no obedeci&oacute; a intereses ajenos a Canarias, sino que es la objetivaci&oacute;n de los intereses de una parte de la sociedad canaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la movilizaci&oacute;n social fue enorme, lo que en s&iacute; mismo tambi&eacute;n es una victoria. No solo por la demostraci&oacute;n de fuerza en actos puntuales, como una manifestaci&oacute;n en la que el n&uacute;mero de asistentes rondaba el 10% de la poblaci&oacute;n de Tenerife, unas 70.000 personas, o por la sostenibilidad en el tiempo de actividades para dar visibilidad a la protesta, visibilidad que sistem&aacute;ticamente se le negaba en los medios de comunicaci&oacute;n. Pancartas en sitios llamativos, pegatinas por todos los rincones de la isla&hellip; M&aacute;s impresionante es la constancia en mantener vivo un complejo tejido asociativo durante tanto tiempo, sin apoyo institucional. La capacidad organizativa de lo que posteriormente se vio en muchos rincones de Espa&ntilde;a tras el 15 M de 2011 palidece con la capacidad de desborde que tuvo el movimiento en Tenerife. Tanto por su capacidad operativa como por su duraci&oacute;n temporal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debe destacarse que en la Uni&oacute;n Europea no es habitual que un movimiento ecologista tenga esta capacidad de movilizaci&oacute;n popular. La falta de conciencia sobre la fuerza y los numerosos &eacute;xitos del ecologismo en Canarias da para pensar que se deba posiblemente a que coinciden dos miradas: la &ldquo;goda&rdquo; y el canarismo victimista. Desde la mirada goda el canario es un ser aplatanado, por lo que no tiene estanter&iacute;a en su cabeza para colocar un movimiento tan bien organizado e intenso. Y desde el canarismo victimista, en su negaci&oacute;n de lo godo, acaba d&aacute;ndole la mano, pues para negar al aplatanado opone la v&iacute;ctima. Y no, la negaci&oacute;n del aplatanado es el derrotado. El derrotado en la distribuci&oacute;n econ&oacute;mica, que se resiste con la pasividad de su cuerpo a ser explotado, siendo improductivo. Desde la sabidur&iacute;a de que el trabajo noble no le va a sacar de su pobreza, y sabiendo que cuanto m&aacute;s productivo sea, m&aacute;s se enriquece el explotador, &iquest;para qu&eacute; esforzarse? Y el derrotado pol&iacute;ticamente, que es un resistente a la espera de la pr&oacute;xima lucha. Una v&iacute;ctima es un ser pasivo al quien le pasan cosas, como que va por la calle y le explota una bomba al lado. Un derrotado es alguien que luch&oacute; y no gan&oacute;. No gan&oacute; en esa ocasi&oacute;n, pero puede que gane en la pr&oacute;xima. La derrota de hoy nos puede mejorar en la lucha de ma&ntilde;ana, objetivo que consigue este libro ayudando a entender mejor lo que pas&oacute;. Por otro lado, v&iacute;ctima y aplatanado, en tanto que im&aacute;genes especulares, promueven lo mismo: desmovilizaci&oacute;n. Y ciertamente, la derrota puede llevar al derrotismo. Pero al menos se deja constancia de que el pueblo canario no es una masa pasiva a la que le pasan cosas, sino que somos sujetos de nuestra historia. Unas veces gana la Canarias popular. Otras, como en esta ocasi&oacute;n, la Canarias burguesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pueblo-razon-seba-granadilla_129_9168685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jul 2022 15:32:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El pueblo y la razón con la seba de Granadilla]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Repetición de curso y brutalismo educativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/repeticion-curso-brutalismo-educativo_129_8056174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/486fc5c4-4cea-4052-90d6-a85960fa5776_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repetición de curso y brutalismo educativo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La repetición educativa nos aleja de los países de nuestro entorno y está viciada por la desigualdad social, además de cara y poco eficaz; si bien son pocas las personas dedicadas a la investigación educativa que la apoyan, goza de gran popularidad: ¿cómo explicar la disociación entre conocimiento experto y popular?</p></div><p class="article-text">
        Una de las particularidades de nuestro sistema educativo es la alta proporci&oacute;n de repetidores de curso. Sobre la repetici&oacute;n sabemos que no es tanto un problema legal como cultural. Pa&iacute;ses con legislaciones parecidas a la nuestra en esta cuesti&oacute;n, como Dinamarca, muestran tasas de repetici&oacute;n muy bajas. L&oacute;gico, si se tiene en cuenta que debe ser una medida extraordinaria. Por otro lado, sabemos que hay una distancia importante entre repetici&oacute;n y competencias. A pesar del lugar com&uacute;n sobre que estamos mal en PISA, lo cierto es que nuestro alumnado est&aacute; en un promedio pr&oacute;ximo a la OCDE. Si algo nos diferencia es la falta de excelencia, no el exceso de alumnado rezagado. Sin embargo, nuestras tasas de repetici&oacute;n son muy altas. Esto quiere decir que el alumnado que en los pa&iacute;ses de la OCDE no repite en Espa&ntilde;a s&iacute; lo hace. El caso de Castilla y Le&oacute;n es muy llamativo, dado que sus niveles de fracaso escolar y repetici&oacute;n se han mostrado altos, al tiempo que si fuese un pa&iacute;s estar&iacute;a entre los mejores de Europa. Adem&aacute;s, somos uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s desiguales en la repetici&oacute;n. A igualdad de competencias, el alumnado de or&iacute;genes populares repite tres veces m&aacute;s que los de origen social alto. Encima, la repetici&oacute;n no suele ser un camino para la mejora, sino el primer paso para el abandono del sistema. Sin olvidarnos de su alto coste. Por un lado, para el sistema educativo: debe impartirse todas las materias de nuevo, y no solo reforzar aquellas en las que hay dificultades. Y personalmente: el alumnado casi pierde un a&ntilde;o de su vida, pues deber&aacute; cursar nuevamente parte de lo que ya demostr&oacute; que sabe.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la repetici&oacute;n como medida educativa nos aleja de los pa&iacute;ses de nuestro entorno y est&aacute; viciada por la desigualdad social, adem&aacute;s de cara y poco eficaz. Si bien son pocas las personas dedicadas a la investigaci&oacute;n educativa que la apoyan, goza de gran popularidad. &iquest;C&oacute;mo explicar la disociaci&oacute;n entre conocimiento experto y popular? Podr&iacute;a ser que los expertos no se enteran, a pesar del apoyo de datos y evidencia comparada. Podr&iacute;a ser que lo que es bueno en otros pa&iacute;ses no se ajusta a Espa&ntilde;a, dado nuestro ancestral esp&iacute;ritu carpetovet&oacute;nico. O puede ser que al hablar de repetici&oacute;n no estemos hablando de medidas educativas efectivas, sino de otras cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Los defensores de la repetici&oacute;n ven en ella un sin&oacute;nimo de la cultura del esfuerzo, pero &iquest;en qu&eacute; consiste esa cultura? Es una mezcla de conductismo educativo y brutalismo social. Para los conductistas, podemos hacer lo que queramos con los seres humanos si dise&ntilde;amos un buen sistema de premios y castigos. As&iacute; que si queremos que el alumnado estudie, establecemos el castigo de perder un a&ntilde;o de vida, romper v&iacute;nculos con amistades y ser estigmatizado. Un plan sin fisuras. Si no fuese porque el aprendizaje significativo, el que transforma y dura, no se lleva tan bien con el conductismo. La motivaci&oacute;n intr&iacute;nseca, el reconocimiento desde el sistema educativo a las necesidades e inquietudes, el apoyo educativo&hellip; en el largo plazo generan mejor aprendizaje que el castigo y la recompensa. Los defensores de la repetici&oacute;n son un rescoldo de que la letra con sangre entra.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al brutalismo, exalta la competencia como orden social natural. No reconoce que los seres humanos somos animales que vivimos en comunidad y nos cuidamos, sino que se limita a ver nuestra dimensi&oacute;n de lobos para otros humanos. As&iacute; que los lobos m&aacute;s fuertes son los que tienen derecho a las recompensas, a apropiarse de una mayor porci&oacute;n del trabajo colectivo que producimos como sociedad. Por tanto, hay que anticipar este orden brutal en las aulas, diferenciando entre ''los hundidos y los salvados'', que dir&iacute;a Primo Levi, para que sepan qu&eacute; les espera fuera. As&iacute;, la escuela, en vez de luchar contra el brutalismo, lo promueve, en nombre de la excelencia. Una excelencia brutal que nos llev&oacute; a dos guerras mundiales. Una excelencia que confunde el esfuerzo individual con las condiciones sociales y personales que hacen posible ese esfuerzo. Que lo m&aacute;s asociado al &eacute;xito educativo siga siendo el nivel cultural de las familias, que repitan m&aacute;s los de or&iacute;genes populares, no es ''cultura del esfuerzo'', es intentar colar las desigualdades sociales como si fueran responsabilidad individual, del ''orden de la naturaleza de los lobos''.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n no debe ser campo de lucha ideol&oacute;gica, como promueven los brutalistas. Debemos buscar nuevas medidas m&aacute;s efectivas, que reflejen con m&aacute;s sensibilidad lo que se sabe, en vez de dejarlo en un automatismo como el n&uacute;mero de asignaturas aprobadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/repeticion-curso-brutalismo-educativo_129_8056174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 20:13:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,OCDE,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP: ¿destino Bolsonaro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-destino-bolsonaro_129_5980380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2978b30b-9f3e-4a0e-9c81-712dbb5d2726_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP: ¿destino Bolsonaro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede que sea que el referente ya no es la derecha europea ilustrada, sino la ultracatólica de Polonia, la del Brexit, la de Hungría, la de Trump, la de Bolsonaro</p></div><p class="article-text">
        Cuando el PP gan&oacute; las elecciones en 1996, hasta higi&eacute;nico me pareci&oacute;. Estaba harto de la corrupci&oacute;n del PSOE, de los GAL y su desidia en cuestiones como el aborto. Entre 1996 y 2000 no tengo recuerdos pol&iacute;ticos, ni buenos, ni malos. Despu&eacute;s de dejar a media Espa&ntilde;a asesinada, en la c&aacute;rcel, &ldquo;depurada&rdquo; o en el exilio, la derecha con ra&iacute;z franquista hab&iacute;a vuelto al Gobierno y se comportaba como cualquier otra derecha europea, hablando catal&aacute;n en la intimidad y sent&aacute;ndose a negociar con ETA.
    </p><p class="article-text">
        Con la mayor&iacute;a absoluta de 2000 empezaron los problemas, como el apoyo a una guerra basada en mentiras, con el 80% de la poblaci&oacute;n en contra. El remate fue el trauma de 2004. La duda era si repetir&iacute;an mayor&iacute;a absoluta, no si dejar&iacute;an de gobernar. Pero el atentado del 11M, pocos d&iacute;as antes de las elecciones, rompi&oacute; los escenarios con los que trabajaban. En vez de reconocer lo que hab&iacute;a pasado, decidieron, en contra de la evidencia policial, construir la versi&oacute;n de que hab&iacute;a sido ETA (apoyada por el PSOE en la versi&oacute;n m&aacute;s lis&eacute;rgica). La frustraci&oacute;n llev&oacute; al PP a la irracionalidad, a narrativas que no se sustentaban en hechos.
    </p><p class="article-text">
        Este delirio vino acompa&ntilde;ado con una campa&ntilde;a pol&iacute;tica sin sentido patri&oacute;tico, donde todo val&iacute;a para derribar al Gobierno. Lo acus&oacute; de estar tras un atentado terrorista, y a Zapatero de insultar a las v&iacute;ctimas de ETA, s&iacute;, al presidente que logr&oacute; que ETA dejase de matar, o ante la mayor crisis econ&oacute;mica desde la Guerra Civil, la mayor vista en el mundo en d&eacute;cadas, votaron para que Espa&ntilde;a se hundiera, que ya la levantar&iacute;an ellos, seg&uacute;n Montoro.
    </p><p class="article-text">
        Volvieron al Gobierno en una etapa dif&iacute;cil, en la que lo primero que hicieron fue subir los impuestos, justo lo contrario que predican continuamente. Con la izquierda fracturada, el PP repiti&oacute; la expectativa de que le esperaban muchos a&ntilde;os en el Gobierno. Pero de nuevo, lo inesperado, esta vez en forma de condena judicial que desencaden&oacute; la moci&oacute;n de censura. Por segunda vez, su mala gesti&oacute;n ante lo inesperado les llev&oacute; al desastre.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si la falta de adaptaci&oacute;n a estos traumas explica su tendencia creciente al delirio, a lo irracional, a lo anti-ilustrado. Por un lado, la nueva narrativa delirante habla de golpe de Estado; no s&eacute; c&oacute;mo calificar las sensaciones que me produce ver un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n a gente diciendo que se ha conculcado la libertad de expresi&oacute;n y que no se pueden meter con el Gobierno, &iquest;c&oacute;mo es posible vivir en esa contradicci&oacute;n con los hechos? Cuando la presidenta de Madrid niega que haya muertes por contaminaci&oacute;n, afirma que los techos altos curan la COVID, que la comida basura es sana o se mete en cuestiones gen&eacute;ticas entre espa&ntilde;oles y latinoamericanos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero puede que su negaci&oacute;n de los hechos y la ciencia no se explique por la p&eacute;rdida del principio de realidad, debida a los traumas no superados de perder el gobierno. Puede que sea que el referente ya no es la derecha europea ilustrada, sino la ultracat&oacute;lica de Polonia, la del Brexit, la de Hungr&iacute;a, la de Trump, la de Bolsonaro. En el dilema entre la derecha ilustrada y la anti-ilustrada, entre la liberal, que sabe perder, y la iliberal, de tendencias autoritarias, est&aacute; optando por la segunda opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia pol&iacute;tica puede ser racional, en vez de delirante. La cuesti&oacute;n es que muchas de las pol&iacute;ticas del PP no cuentan con gran apoyo entre la poblaci&oacute;n. Ya se vio en que no fue capaz de cambiar la ley del aborto ni con mayor&iacute;a absoluta. Estar en contra de que los m&aacute;s ricos no tengan la misma presi&oacute;n fiscal que las clases medias, de mejorar los derechos de los trabajadores, de un ingreso vital m&iacute;nimo, de que la Iglesia pague impuestos por sus propiedades, de la eutanasia&hellip; son muchas las medidas pol&iacute;ticas defendidas por el PP que no cuentan con apoyo popular. As&iacute; que sigue la estrategia del populismo de derechas, gritar mucho, decir una cosa y la contraria, promover bulos, estar en contra de los razonamientos coherentes basados en evidencias&hellip; Lo de Ayuso puede que no sea una anomal&iacute;a, sino una estrategia para no hablar de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, para polarizar y llevar el debate a las emociones, a patrimonializar la bandera Espa&ntilde;a, el dolor de las v&iacute;ctimas, para que nos olvidemos de que las competencias en las residencias de la tercera edad y en sanidad son auton&oacute;micas. La adinci&oacute;n a las &ldquo;ayusadas&rdquo; nos cortocircuita el cerebro para discutir de pol&iacute;tica de forma razonable. O un Casado que hablaba de Venezuela, para luego decir que en ese momento hab&iacute;a que haber confinado, para luego decir que hay que desconfinar, proponer pol&iacute;ticas de test que son inviables o bajar impuestos cuando las estimaciones son que el Estado dejar&aacute; de recaudar casi uno de cada tres euros que ingresa. Espa&ntilde;a es m&aacute;s progresista y plural territorialmente que el PP. Si no puedes ganar un debate razonable y argumentado, patea el tablero sobreactuando mucho.
    </p><p class="article-text">
        La deriva al delirio irracional de la derecha espa&ntilde;ola &iquest;se debe a su frustraci&oacute;n por no gobernar o es una estrategia racional para que no hablemos de sus pol&iacute;ticas?, &iquest;Casado quisiera ser Merkel, pero delira, o es un disc&iacute;pulo de Bolsonaro y Trump?. Ojal&aacute; delire.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-destino-bolsonaro_129_5980380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2020 19:30:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El PP: ¿destino Bolsonaro?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,Jair Bolsonaro,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educación, equidad y pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/educacion-equidad-pandemia_129_5956477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31cb4faf-60e9-46a3-b91b-f468dc5b4bfe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de las dos niñas haciendo tareas escolares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para afrontar de manera equitativa todos estos problemas debemos plantearnos qué es la educación, pues bajo una misma palabra se esconden realidades muy diferentes</p></div><p class="article-text">
        Para afrontar con equidad la situaci&oacute;n educativa actual es necesario atender tanto a la justicia distributiva como a la de reconocimiento. La distributiva es la m&aacute;s obvia: no todas las familias cuentan con los mismos recursos, ni de acceso a Internet ni de disponibilidad de una vivienda en condiciones para seguir las clases a distancia. La cuesti&oacute;n tecnol&oacute;gica se ha intentado paliar con la distribuci&oacute;n de equipamientos y tarjetas SIM por parte de diversas instituciones, pero poco se puede hacer para mejorar las condiciones f&iacute;sicas del hogar.
    </p><p class="article-text">
        En la cuesti&oacute;n de reconocimiento son varias las dimensiones a tratar. Por un lado, no todas las familias cuentan con la misma familiaridad con la cultural escolar como para apoyar educativamente a sus hijos. Esta es una desigualdad que ya estaba ah&iacute; antes de la pandemia, y que el profesorado que hace bien su trabajo sabe paliar, dando el apoyo necesario a este alumnado. Menos escuela es m&aacute;s desigualdad educativa entre familias.
    </p><p class="article-text">
        Otro problema es reconocer que no es lo mismo seguir docencia virtual con 16 a&ntilde;os que con siete. Adem&aacute;s, la propia naturaleza de las materias no se adapta por igual al mundo virtual. Quiz&aacute; me equivoque, pero creo que es m&aacute;s f&aacute;cil sustituir una clase de Historia por un v&iacute;deo apoyado con unos apuntes y tutor&iacute;as que en el caso de una clase de Matem&aacute;ticas, por no hablar de las pr&aacute;cticas en FP. Otra cuesti&oacute;n que debemos reconocer es que no es lo mismo dise&ntilde;ar un curso de forma deliberada para impartirse online y que el alumnado haya optado por esa modalidad, a que en unos pocos d&iacute;as deba improvisarse. Y lo m&aacute;s importante, reconocer que no se est&aacute; estudiando en una situaci&oacute;n normal, sino en una de cat&aacute;strofe, con muchas familias golpeadas por la crisis sanitaria o por la crisis econ&oacute;mica, con el trasfondo de una cuarentena que estresa y angustia.
    </p><p class="article-text">
        Para afrontar de manera equitativa todos estos problemas debemos plantearnos qu&eacute; es la educaci&oacute;n, pues bajo una misma palabra se esconden realidades muy diferentes. &iquest;Es un medio para el desarrollo integral de la persona?, &iquest;o es un medio para etiquetar en el mercado de trabajo? Las respuestas var&iacute;an seg&uacute;n lo que se est&eacute; cursando. En todos los niveles educativos coexisten las dos dimensiones, la humanista y la instrumental. Ense&ntilde;ar a leer y escribir es parte del desarrollo integral, pero tambi&eacute;n es una preparaci&oacute;n para el mercado de trabajo. Unas pr&aacute;cticas en un taller de automoci&oacute;n preparan para el mercado de trabajo, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;an solidaridad, compa&ntilde;erismo, responsabilidad&hellip; Pero creo que puede afirmarse que cu&aacute;nto m&aacute;s bajo es el nivel educativo, m&aacute;s peso debe tener en su dise&ntilde;o su parte humanista y menos su parte instrumental, y viceversa.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario reconocer estas dimensiones de la educaci&oacute;n para poder afrontar el reto educativo que tenemos por delante. Por un lado, la educaci&oacute;n como desarrollo integral debe orientar este periodo excepcional en que el alumnado se sienta m&aacute;s acompa&ntilde;ado que agobiado por su realidad escolar virtual. No se puede fingir demencia y seguir adelante con el temario y las formas de evaluaci&oacute;n como si no pasase nada. Adem&aacute;s, se debe tener en cuenta el exceso de contenido curricular de nuestro sistema, bajo el cual subyace la idea de que la cabeza del estudiante es algo as&iacute; como una librer&iacute;a que se puede ir rellenando con los libros del curso, cuando m&aacute;s bien lo que sucede es que se aprenden conocimientos descontextualizados y procedimientos m&aacute;s o menos mec&aacute;nicos de resoluci&oacute;n de ejercicios que se olvidan poco despu&eacute;s de superar el examen.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cabe orientar este periodo m&aacute;s hacia las competencias b&aacute;sicas, como reforzar la comprensi&oacute;n lectora, la escritura, la capacidad anal&iacute;tica, y no simplemente rebajar el curr&iacute;culum. Pero esto se plantea como una tarea especialmente dif&iacute;cil en los cursos de fin de ciclo, en los que se insiste m&aacute;s en la adquisici&oacute;n de contenidos. Adem&aacute;s, nuestro sistema educativo lleva desde su origen gravitando sobre contenidos enciclop&eacute;dicos, no sobre las competencias.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el verano y el comienzo del curso que viene tienen que dise&ntilde;arse reconociendo que venimos de una cat&aacute;strofe. Esto no quiere decir que el calendario acad&eacute;mico se prorrogue durante la &eacute;poca estival, sino que deben dise&ntilde;arse actividades educativas durante el verano que compensen la falta de normalidad educativa, si la pandemia lo permite. No se trata de dejar al profesorado sin vacaciones, sino de apoyar en esos meses al alumnado que m&aacute;s lo necesite. Y adem&aacute;s, deber&iacute;a replantearse el comienzo de curso, para que no se d&eacute; por supuesto que el alumnado trae del curso pasado el mismo bagaje que en un curso normal. La tarea no es f&aacute;cil, y como todo hasta ahora, no cabe m&aacute;s que improvisar, porque improvisar es lo &uacute;nico que se puede hacer cuando estamos ante una situaci&oacute;n para la que no hay nada comparable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/educacion-equidad-pandemia_129_5956477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2020 20:19:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educación, equidad y pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Educación,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acontecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acontecimiento_129_1224209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7109872d-2c3b-46af-b42d-ceb33e50db66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El acontecimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos en la primera fase, en la que cada país responde a partir de sus propias tradiciones y equilibrios de fuerzas políticas internas, pero el virus es el mismo en todos lados, así que no entiende de coyunturas</p></div><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a escribir algo que no fuese sobre el coronavirus, pues a todos obsesiona y est&aacute; bien que tengamos otras cosas en las que pensar. Pero se me hace dif&iacute;cil. De momento, lo &uacute;nico cierto es la tragedia, la incertidumbre y la ansiedad. Estamos en un estado de shock que hace dif&iacute;cil asimilar con claridad lo que nos est&aacute; pasando. Por eso, lo que m&aacute;s me est&aacute; llamando la atenci&oacute;n es que ante el mismo acontecimiento, las reacciones tienen que ver m&aacute;s con posiciones previas que con hacer frente al coronavirus. Los partidos pol&iacute;ticos han visto la oportunidad de seguir con sus matracas. Para el PSOE y Unidas Podemos es un momento de reivindicar los servicios p&uacute;blicos; para el PP, de bajar los impuestos; para Vox, de excluir a los inmigrantes; para Ciudadanos, de reivindicar la naci&oacute;n espa&ntilde;ola; para los independentistas, de reivindicar sus naciones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En cierta medida es como si el virus no existiese, en un sentido pol&iacute;tico, pues cada grupo est&aacute; proyectando sobre el virus aquello que quiere ver. Entre tanta desgracia se est&aacute; jugando tambi&eacute;n una lucha por la hegemon&iacute;a del relato de qu&eacute; es el virus en un sentido pol&iacute;tico. En todo caso, algo positivo de la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola es que ning&uacute;n partido ni grupo de presi&oacute;n considera que tenemos un dilema entre crisis econ&oacute;mica y que mueran los m&aacute;s d&eacute;biles, y que quiz&aacute; lo mejor es que mueran los d&eacute;biles, como propuso Boris Johnson en un primer momento, o est&aacute;n proponiendo pol&iacute;ticos y grupos de presi&oacute;n en EEUU. En Espa&ntilde;a el debate se centra en si las medidas restrictivas deben ser m&aacute;s duras, no si las levantamos. Esto habla bien del trato de la sociedad espa&ntilde;ola hacia los m&aacute;s d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Otra cuesti&oacute;n que me intriga considerablemente es la reacci&oacute;n de los diferentes gobiernos. En varios pa&iacute;ses asi&aacute;ticos se ha actuado muy pronto sobre focos puntuales. En otros, al principio ha sido tibia, pensando que se puede controlar, hasta que es demasiado tarde, como el caso de Italia, Espa&ntilde;a, Francia, posiblemente Reino Unido. Los hay que han decidido aplicar medidas muy dr&aacute;sticas con muy pocos casos detectados, como Argentina. O los que invitan a su ciudadan&iacute;a a tomar las calles y abrazarse, como en M&eacute;xico y Nicaragua. Otros conf&iacute;an en que es suficiente con dar ciertas directrices a su poblaci&oacute;n, como Brasil, Holanda o Suecia. En EEUU reina el desconcierto, pues cada Estado toma sus medidas, en un contexto en que el virus no sabe de fronteras. Me resulta dif&iacute;cil encontrar patrones que expliquen estas diferencias, polit&oacute;logos tiene el Reino, que nos los expliquen en los siguientes a&ntilde;os. Pero no deja de recordarme a <em>Guerra Mundial Z</em>, la interesante novela de Max Brooks (nada que ver con la pel&iacute;cula hom&oacute;nima). Contra la extensi&oacute;n de la pandemia zombi, en un primer momento, cada gobierno responde con sus propias tradiciones, pero los zombis se siguen extendiendo. En el transcurso de la lucha, cada pa&iacute;s va aportando m&eacute;todos que demuestran su efectividad, hasta que se logra una estrategia de &eacute;xito, basada en todas esas aportaciones. Al final, el virus es el que es, y no est&aacute; sujeto a interpretaciones.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la primera fase, en la que cada pa&iacute;s responde a partir de sus propias tradiciones y equilibrios de fuerzas pol&iacute;ticas internas, pero el virus es el mismo en todos lados, as&iacute; que no entiende de coyunturas, y por tanto, se ir&aacute;n asentando las mejores formas de hacerle frente, que de momento son tres: recomendaciones a la poblaci&oacute;n, intervenciones de precisi&oacute;n aislando peque&ntilde;os focos o aislamiento casi total de grandes zonas de poblaci&oacute;n. Podr&iacute;a parecer que son tres niveles de intervenci&oacute;n, pero vistas las diferencias entre pa&iacute;ses, parece que son m&aacute;s bien tres formas de intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, queda esperar si estamos viviendo un acontecimiento, en el sentido de Badiou. Para este fil&oacute;sofo, un acontecimiento es un suceso inesperado que cambia las reglas del juego (la constituci&oacute;n de lo &ldquo;real&rdquo;). Es pronto para saber si dentro de un par de a&ntilde;os estaremos en un mundo similar al de hace un par de meses, o un mundo totalmente diferente. En Espa&ntilde;a, la crisis de 2008 acab&oacute; con el bipartidismo, nos llev&oacute; a una Espa&ntilde;a m&aacute;s desigual econ&oacute;micamente, a la abdicaci&oacute;n del rey, al auge del independentismo frentista en Catalu&ntilde;a&hellip; &iquest;A d&oacute;nde nos lleva esta crisis?
    </p><p class="article-text">
        Algunos fil&oacute;sofos ya se han pronunciado. Para Agamben esto supone que normalicemos el Estado de Excepci&oacute;n como forma de gestionar los problemas pol&iacute;ticos, achicando la democracia. Byung-Chul Han considera que el modelo de control que invade la intimidad se puede acabar imponiendo. Para &#7824;i&#7825;ek es una oportunidad para que se afiancen organismos en pro de la solidaridad internacional. Hagan sus apuestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acontecimiento_129_1224209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2020 20:29:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acontecimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres, ciencias e ingeniería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujeres-ciencias-ingenieria_129_1002351.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37031f98-dfed-4203-ab61-275b685ecc77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Participantes en un concurso de código del T3chFest 2017 (Imagen: cedida por Nerea Luis)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La explicación de los sesgos educativos a favor de los hombres deja sin explicar por qué las mujeres han pasado de estudiar menos a estudiar más que ellos</p></div><p class="article-text">
        Una de las previsiones para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es que ser&aacute; m&aacute;s necesario contar con una parte importante de la poblaci&oacute;n dedicada a ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas, lo que por su siglas en ingl&eacute;s se conoce como STEM. Uno de los problemas que se plantea ante este reto es que las mujeres, que en general est&aacute;n estudiando m&aacute;s que los hombres, se orientan menos por estos estudios.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, se promovi&oacute; la visibilidad de las mujeres en la ciencia, y se proponen diversas medidas para fomentar vocaciones cient&iacute;ficas en las mujeres. Pero hay una confusi&oacute;n en todo esto. Desde hace d&eacute;cadas la proporci&oacute;n de mujeres en las carreras de ciencias y matem&aacute;ticas ya est&aacute; en porcentajes cercanos al 50%. El problema est&aacute; en las titulaciones relacionadas con la ingenier&iacute;a y la tecnolog&iacute;a. Etiquetar en bloque las cuatro orientaciones nos est&aacute; confundiendo. En parte porque se usan algunas explicaciones para las diferencias entre hombres y mujeres que obviamente no son buenas, pues lo mismo que se dice para las ciencias, se dice para las tecnolog&iacute;as e ingenier&iacute;as, y en un caso se est&aacute; cerca de la igualdad, y en el otro, lejos.
    </p><p class="article-text">
        Se dice que el curr&iacute;culum no visibiliza a las mujeres, y que hay pocos referentes p&uacute;blicos de mujeres en ciencias. Pero eso no solo explica por qu&eacute; afecta poco a ciencias y mucho a ingenier&iacute;as, sino adem&aacute;s, lo mismo podr&iacute;a decirse de multitud de profesiones en las que hace unas d&eacute;cadas casi no hab&iacute;a mujeres y ahora s&iacute;. Un caso llamativo es la profesi&oacute;n de juez, pues estaba prohibido que las mujeres ejercieran, y luego se dec&iacute;a que por su &ldquo;feminidad&rdquo; no podr&iacute;an ser imparciales, y ahora entran en la carrera judicial m&aacute;s mujeres que hombres, sin necesidad de mentor&iacute;as ni de cambiar el curr&iacute;culo de las facultades de derecho.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n de los sesgos educativos a favor de los hombres en el sistema educativo deja sin explicar por qu&eacute; las mujeres han pasado de estudiar menos a estudiar m&aacute;s que los hombres, un sorpasso que dieron en una &eacute;poca tan heteropatriarcal como la escuela franquista. Y por qu&eacute; esa afluencia de las mujeres de las aulas fue a todas las titulaciones menos a las ingenier&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que el fen&oacute;meno no se explica por un solo factor, pero creo que se hace mucho &eacute;nfasis en las vocaciones y el sistema educativo, y dejamos de lado las condiciones de trabajo. Las condiciones de trabajo son menos favorables para la conciliaci&oacute;n en el sector de ingenier&iacute;as, en el que se tiende a trabajar por proyectos, y con menor presencia de empleo p&uacute;blico. Si queremos m&aacute;s mujeres ingenieras, es necesario que el sector se tome en serio la conciliaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujeres-ciencias-ingenieria_129_1002351.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2020 21:44:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres, ciencias e ingeniería]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No somos blancos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/blancos_129_1003476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d71967b-37d1-4276-9e29-22fc1c8b20e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No somos blancos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si a alguien de España le molesta que le coloquen con mexicanos, argentinos o bolivianos… debería pensar por qué le molesta tanto no ser blanco en tantos países</p></div><p class="article-text">
        Durante unos meses viv&iacute; en EEUU en una cooperativa de vivienda vegetariana, muy concienciada con el medio ambiente y diversas luchas pol&iacute;ticas progresistas. &Eacute;ramos ocho personas, y cada vez que alguien se iba, se hac&iacute;a un &ldquo;casting&rdquo; para seleccionar al nuevo residente. En una ocasi&oacute;n quedaron dos finalistas, una chica estadounidense y un indio (de la India). El debate que hubo en la casa se centr&oacute; en qu&eacute; era m&aacute;s importante, si aumentar la diversidad &eacute;tnica o mantener la cuota de g&eacute;nero proporcional. El debate se acalor&oacute; y el compa&ntilde;ero m&aacute;s veterano dijo en un momento que s&iacute;, que la cuota de sexos estaba bien, pero que &eacute;l llevaba muchos a&ntilde;os en la casa y hasta hac&iacute;a pocos meses en la casa siempre hab&iacute;an sido blancos. Yo mir&eacute; alrededor un poco sorprendido, pensando que todos &eacute;ramos blancos. Mis compa&ntilde;eros sab&iacute;an que Espa&ntilde;a est&aacute; en Europa, varios hab&iacute;an estado aqu&iacute;, incluso sab&iacute;an hacer gazpacho. Al acabar la reuni&oacute;n, por confirmar, por si mi nivel de ingl&eacute;s me hab&iacute;a traicionado, me acerqu&eacute; a uno y le pregunt&eacute;, yo soy el que no es blanco, &iquest;verdad? Y me lo confirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de entrar en esa casa estuve buscando donde vivir. Al llegar a un complejo de apartamentos, le pregunt&eacute; informaci&oacute;n al jardinero. Era obvio que era un inmigrante hispano, as&iacute; que enseguida empezamos a hablar en castellano. Cuando le coment&eacute; que buscaba piso, me dijo que cuando hablase con el gerente de los apartamentos le dijese que &eacute;ramos conocidos, que hab&iacute;amos trabajado los dos de <em>freganchines</em> en el mismo bar y que respond&iacute;a por m&iacute;. Este inmigrante mexicano tambi&eacute;n sab&iacute;a d&oacute;nde estaba Espa&ntilde;a, y tambi&eacute;n sab&iacute;a que yo no era blanco. &Eacute;l y yo somos lo mismo en EEUU, &ldquo;colored people&rdquo;, y sab&iacute;a que todos los latinos tenemos que hacer pi&ntilde;a en una sociedad dominada por los blancos.
    </p><p class="article-text">
        Estas an&eacute;cdotas me podr&iacute;an no haber pasado, y podr&iacute;a haberme ido de EEUU pensando que all&iacute;, o en los pa&iacute;ses del centro y norte de Europa somos blancos. En Dinamarca, por ejemplo, tampoco somos blancos, somos &ldquo;spaguettis&rdquo; o &ldquo;turcos&rdquo;. En Espa&ntilde;a ya tendr&iacute;amos que habernos dado cuenta hace tiempo de c&oacute;mo nos clasifican; por ejemplo, esta semana Rosal&iacute;a ha triunfado en los Grammy Latinos, L A T I N O S. Est&aacute;n los Grammy y los Grammy latinos. Lo que no lleva etiqueta es blanco. El centro del poder es blanco. Los que deciden qu&eacute; etiqueta llevan el resto son blancos.
    </p><p class="article-text">
        A muchos espa&ntilde;oles les ha indignado saber que no son blancos. Es decir, saber que en la jerarqu&iacute;a mental y social que discrimina a las personas por una mezcla arbitraria de caracter&iacute;sticas fenot&iacute;picas y culturales, estamos del lado de los dominados. Si a alguien de Espa&ntilde;a le molesta que le coloquen con mexicanos, argentinos o bolivianos&hellip; pues debe pensar que tan diferente es un argentino de un mexicano como de un espa&ntilde;ol. Y deber&iacute;a pensar que si no es racista, por qu&eacute; le molesta tanto no ser blanco en tantos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La an&eacute;cdota con Antonio Banderas, que fue clasificado como no blanco por la prensa de EEUU, fue recibida en Espa&ntilde;a entre indignaci&oacute;n porque nos sacaran del grupo privilegiado y mofas ante una supuesta incultura, como si no supiesen donde est&aacute; Espa&ntilde;a, cuando lo que pasa es que en Espa&ntilde;a no sabemos d&oacute;nde estamos en EEUU. La prueba del despiste es que si no me equivoco, todos los papeles que le toca hacer a Banderas son de &ldquo;no blanco&rdquo;, es decir, como algo diferente al WASP (blanco, anglosaj&oacute;n y protestante).
    </p><p class="article-text">
        Todas estas an&eacute;cdotas ilustran la complejidad del debate racial. Por un lado, las investigaciones cient&iacute;ficas muestran que no hay tal cosa como razas humanas, y se propone el concepto de linaje, para referirse a grupos con ancestros comunes. Por otro lado, las clasificaciones tradicionales de raza no tienen que ver con proximidades gen&eacute;ticas entre los grupos racializados por el grupo dominante, sino que cada sociedad considera pertinentes unas razas que en otras sociedades se agrupan de distinta forma. Por ejemplo, las &ldquo;razas&rdquo; en las que el censo de EEUU clasifica a su poblaci&oacute;n nada tienen que ver con las &ldquo;razas&rdquo; en las que el imperio espa&ntilde;ol agrupaba a la poblaci&oacute;n americana. Bueno, perd&oacute;n, algo s&iacute; tienen que ver. En ambos casos son formas de agrupar a la poblaci&oacute;n para dividirla y poder dominarla con m&aacute;s facilidad. Porque en eso consisten las razas, en instituir en los cuerpos la dominaci&oacute;n social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/blancos_129_1003476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2020 19:33:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No somos blancos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Banderas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frágiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fragiles_129_1173124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e34851d-485a-4405-9b3b-01a523651547_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frágiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El feminismo tiene el mérito de colocar en el centro de la agenda política la fragilidad humana</p><p class="subtitle">Los cuidados no son algo que pueda resolverse plenamente desde la frialdad e impersonalidad del mercado, o que se diluyan en la solidaridad de clases</p></div><p class="article-text">
        El liberalismo o el utilitarismo, en sus diversas familias, ponen en el centro de sus reflexiones a un individuo dado a s&iacute; mismo en sus preferencias y en sus posibilidades, que se relaciona con los dem&aacute;s en funci&oacute;n de sus intereses particulares, y que gestiona la mayor&iacute;a de sus problemas mediante el mercado. El socialismo de tradici&oacute;n marxista pone el &eacute;nfasis en que el ser humano se realiza en colectividad y que de ese trabajo colectivo surge la solidaridad. Si eso no sucede es porque el mundo se divide en propietarios y no propietarios de los medios de producci&oacute;n. Estas tres corrientes de pensamiento han constituido la base del debate pol&iacute;tico desde el siglo XIX. Cada una de ellas ha desarrollado su propia corriente de pensamiento feminista. Pero hay algo que la reflexi&oacute;n dentro del movimiento feminista aporta y que no est&aacute; tan definida en estas otras corrientes de pensamiento. Es la cuesti&oacute;n de los cuidados, a uno mismo, y sobre todo a los dem&aacute;s. Una cuesti&oacute;n que sabemos que si no se politiza, acaba por ser responsabilidad de las mujeres, es decir, una explotaci&oacute;n de los hombres hacia las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El mercado, las cuotas de discriminaci&oacute;n positiva, la incorporaci&oacute;n del talento y el esfuerzo de las mujeres a la vida p&uacute;blica, acabar con la sociedad de clases&hellip; todo eso no evita necesariamente que el trabajo dom&eacute;stico y otro tipo de tareas de cuidados recaiga principalmente en manos de las mujeres. Posiblemente las reflexiones dentro del seno del movimiento feminista sean las m&aacute;s interesantes sobre la fragilidad humana. Las personas no somos  individuos aut&oacute;nomos que no tienen que dar explicaciones sobre sus gustos y preferencias, que deciden racionalmente lo que les interesa, como plantean liberales y utilitaristas. Y la fractura entre clases sociales, si bien explica muchos conflictos sociales, no es el &uacute;nico eje de tal conflictividad, y su resoluci&oacute;n deja otros conflictos sin resolver.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo tiene el m&eacute;rito de colocar en el centro de la agenda pol&iacute;tica la fragilidad humana. Los cuidados no son algo que pueda resolverse plenamente desde la frialdad e impersonalidad del mercado, o que se diluyan en la solidaridad de clases. Es necesaria la cercan&iacute;a, la ternura, la valoraci&oacute;n de la otra persona por estar en nuestra vida. Esta tarea ha reca&iacute;do sin reconocimiento en las mujeres, dando por supuesto que la abnegaci&oacute;n y el sacrificio estaban en la naturaleza femenina. Por un lado, son una construcci&oacute;n social. Pero por otro, para que seamos realmente humanos todas las personas debemos implicarnos en el trabajo de cuidados, es algo que no se puede delegar sin renunciar a parte de nuestra humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Es el reconocimiento de que nuestra vida es fr&aacute;gil, sujeta a avatares, y que necesitamos querer y ser queridos, que ese amor y ese cari&ntilde;o no debe ser la base de la explotaci&oacute;n de las mujeres, pero al mismo tiempo que ese esfuerzo que implica el cuidado es parte de nuestra obligaci&oacute;n como seres humanos libres y responsables. Necesitamos del reconocimiento de nuestra fragilidad para que seamos responsables de quienes nos rodean, m&aacute;s all&aacute; del mercado y sin la explotaci&oacute;n de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Dedicado a Pepe L&oacute;pez Rey.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fragiles_129_1173124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Dec 2019 18:54:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frágiles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marxismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vox y la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vox-cultura_129_1229326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e73a0de-9f44-41de-b27d-b7c17596cdb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vox y la cultura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece como si la cultura o la filosofía tuviesen el poder de vacunarnos contra lo peor de la política. Pero este argumento más parece un prejuicio que un hecho</p><p class="subtitle">El Ortega Smith que no es capaz de mirar a la cara a una víctima de la violencia machista ha ido a la Universidad, al igual que Monasterio, con sus proclamas contra la inmigración</p></div><p class="article-text">
        Todav&iacute;a es pronto para entender en profundidad el r&aacute;pido crecimiento de Vox. Los primeros an&aacute;lisis emp&iacute;ricos indican que es un voto que se explica por el espa&ntilde;olismo, la tensi&oacute;n contra la inmigraci&oacute;n y que en la mayor&iacute;a de las comunidades aut&oacute;nomas proviene de estratos de renta medios y altos, aunque en Murcia, donde ha sido primera fuerza, podr&iacute;a tener un sustrato m&aacute;s popular. Que los otros partidos de derechas le hayan dado espacio, as&iacute; como los medios de comunicaci&oacute;n, junto con la tensi&oacute;n en torno a la cuesti&oacute;n catalana, posiblemente suma un c&uacute;mulo de factores que explica su r&aacute;pido crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro factor que aparece de forma recurrente para dar cuenta del auge de Vox: la cultura. Se da por supuesto que con una ciudadan&iacute;a m&aacute;s instruida alejar&iacute;amos de nuestro espacio pol&iacute;tico las tendencias ultras. Se entiende que la exposici&oacute;n a la cultura produce efectos ben&eacute;ficos sobre la tolerancia, sentimientos de fraternidad, mayor sensibilidad con respecto a quienes sufren desigualdades, ya sea de g&eacute;nero, clase social o pertenencia a una minor&iacute;a. Incluso se propone estudiar m&aacute;s filosof&iacute;a, como una de las formas m&aacute;s elevadas de la cultura, para luchar contra el auge de los populismos de derechas en sus diversas variantes.
    </p><p class="article-text">
        Parece como si la cultura o la filosof&iacute;a tuviesen el poder de vacunarnos contra lo peor de la pol&iacute;tica. Pero este argumento m&aacute;s parece un prejuicio que un hecho. El Ortega Smith que no es capaz de mirar a la cara a una v&iacute;ctima de la violencia machista ha ido a la Universidad, al igual que Monasterio, con sus proclamas contra la inmigraci&oacute;n. Es m&aacute;s, si miramos hist&oacute;ricamente, encontramos que uno de los fil&oacute;sofos m&aacute;s importantes del siglo XX, Martin Heidegger, fue un nazi convencido, posiblemente toda su vida. Y del mejor sistema educativo de la &eacute;poca salieron doctores en medicina, derecho y otras disciplinas que formaron parte importante de la maquinaria nazi. Nos gustar&iacute;a encontrar una &ldquo;bala de plata&rdquo;contra el fascismo, y ser&iacute;a bonito que esta fuese la cultura. La idea de que el fascismo se cura leyendo no tiene en cuenta la biblioteca de Hitler, quien tambi&eacute;n tambi&eacute;n fue escritor y pintor.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente el &eacute;xito del argumento m&aacute;s que con los hechos tenga que ver con la posici&oacute;n de quienes en t&eacute;rminos relativos tienen m&aacute;s capital cultural que econ&oacute;mico, como en su d&iacute;a se&ntilde;al&oacute; Pierre Bourdieu. Es una posici&oacute;n social en la que encontramos a los m&aacute;s cr&iacute;ticos con el capitalismo, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Pero el argumento tiene dos problemas. Uno, que no es cierto: m&aacute;s cultura no parar&aacute; a Vox. Y dos, es peligroso, supone una dosis de &ldquo;miserabilismo&rdquo;, es decir, da por supuesto que el votante de Vox es un bruto analfabeto, y lleva a responsabilizar a los sectores populares del auge de la extrema derecha, lo que no es cierto en Espa&ntilde;a. Esto a su vez puede tener efectos reactivos, dando m&aacute;s fuerza al electorado de Vox, por sentirse insultado por algo que no es, la falta de cultura.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil luchar contra Vox. Conecta con sentimientos primarios, como la pertenencia a Espa&ntilde;a y el miedo a lo distinto, se presenta como lo nuevo y como el que lleva la contraria a la mayor&iacute;a, para decir verdades que se ocultan. Me gustar&iacute;a pensar que con denunciar su &ldquo;malismo&rdquo; contra los d&eacute;biles y su orgullo patriotero sin sentimientos de solidaridad ni fraternidad ser&iacute;a suficiente. Pero no lo parece.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n podr&iacute;an ser m&aacute;s solidarios entre s&iacute;: si vetan a uno, como ha sucedido, vetan a todos. Por otro, los partidos de derechas tendr&iacute;an que pensar hasta qu&eacute; punto su colaboracionismo con el monstruo lo est&aacute; alimentado, a costa de su propio electorado. Y por &uacute;ltimo, hay que ser implacable en se&ntilde;alar su crueldad, insistir en que el &ldquo;malismo&rdquo; no es una soluci&oacute;n pol&iacute;tica para ning&uacute;n problema serio. No es f&aacute;cil la tarea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vox-cultura_129_1229326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2019 20:40:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vox y la cultura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mercaderes y fariseos en la Universidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mercaderes-fariseos-universidad_129_1289349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/652f619e-68b7-4359-906a-007cc95f76a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los mercaderes están hoy en el "templo del saber", de distintas formas. Las más evidentes: bancos que prestan sus servicios en dependencias de universidades públicas, contribuyendo así a mejorar su imagen corporativa</p><p class="subtitle">En la docencia, con una presión cada vez mayor para descomponer el conocimiento en unas frases que quepan en un "power point", por limitar la evaluación a actividades fáciles de calificar</p><p class="subtitle">La carrera profesional del profesorado ha caído bajo el mandato de publica o muere, el Estado ha abdicado de evaluar la calidad de la investigación, dejando en manos privadas esta tarea</p></div><p class="article-text">
        Dos figuras del Nuevo Testamento nos ayudan a comprender los problemas que degradan la vida universitaria, y por tanto, lastran sus aportaciones, como son la formaci&oacute;n para el mercado de trabajo, la preservaci&oacute;n del humanismo y la producci&oacute;n de conocimiento cient&iacute;fico. Si el Nuevo Testamento est&aacute; lleno de amor, en una ocasi&oacute;n encontramos a Jes&uacute;s realmente enfadado: cuando echa del templo a los mercaderes. Los mercaderes est&aacute;n hoy en el &ldquo;templo del saber&rdquo;, de distintas formas. Las m&aacute;s evidentes: bancos que prestan sus servicios en dependencias de universidades p&uacute;blicas, contribuyendo as&iacute; a mejorar su imagen corporativa. De formas menos evidentes, con fundaciones empresariales, que elaboran informes con la intenci&oacute;n de generar opini&oacute;n sobre c&oacute;mo debe ser la universidad, b&aacute;sicamente m&aacute;s orientada por las necesidades a corto plazo de los empresarios y con matr&iacute;culas m&aacute;s caras. O como cada vez se valora m&aacute;s en el curr&iacute;culum del profesorado el dinero de proyectos de investigaci&oacute;n que puede traer a la universidad, al tiempo que no se tiene en consideraci&oacute;n el tiempo dedicado a colaborar con movimientos sociales o asociaciones de forma altruista. Esto produce un claro sesgo, pues lleva a que solo quienes tengan dinero sean capaces de decidir lo que se investiga y lo que no.
    </p><p class="article-text">
        El otro problema que ya se&ntilde;al&oacute; Jes&uacute;s en su tiempo son los fariseos, preocupados por los rituales religiosos, pero apartados de los fines que busca la religi&oacute;n. La actitud farisea est&aacute; tanto en la docencia como en la carrera profesional del profesorado. En la docencia, con una presi&oacute;n cada vez mayor para descomponer el conocimiento en unas frases que quepan en un &ldquo;power point&rdquo;, por limitar la evaluaci&oacute;n a actividades f&aacute;ciles de calificar, como los test, y as&iacute; gestionar la cantidad absurda de estudiantes que cada profesor debe evaluar de forma continua y que se pueda corregir sin discusi&oacute;n. Esto se hace a costa de trabajos de tipo m&aacute;s ensay&iacute;sticos, que fomentan el pensamiento cr&iacute;tico y creativo, pero cuya evaluaci&oacute;n es m&aacute;s dif&iacute;cil de objetivar en reglas sencillas. As&iacute;, la evaluaci&oacute;n puede ser continua y masiva, a costa de devaluar lo que se examina.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la carrera profesional del profesorado ha ca&iacute;do bajo el mandato de publica o muere. El Estado ha abdicado de evaluar la calidad de la investigaci&oacute;n, dejando en manos privadas esta tarea, de la misma forma que sucedi&oacute; con la evaluaci&oacute;n de las emisiones de deuda, que se dej&oacute; en manos del oligopolio de Standars &amp; Poors, Fitch y Moody&rsquo;s. Ahora se deja en manos de unas pocas editoriales que eval&uacute;en la calidad cient&iacute;fica de la investigaci&oacute;n. Este oligopolio privado de calificaci&oacute;n cient&iacute;fica (mayoritariamente p&uacute;blica), al igual que crediticio, crea una burbuja especulativa sin control. Por lo menos en las crediticias se tuvieron que enfrentar a su fracaso debido a que no evaluaron bien las hipotecas subprime.
    </p><p class="article-text">
        Pero en el caso de la investigaci&oacute;n no hay un principio de realidad tan contundente. Por un lado, hay una corrupci&oacute;n intr&iacute;nseca del sistema, pues estas editoriales aumentan el precio de las revistas muy por encima de su coste de producci&oacute;n, debido a que la demanda es muy inel&aacute;stica. No solo por la necesidad de consultar sus art&iacute;culos, sino porque adem&aacute;s hay que publicar en ellas para progresar profesionalmente. El negocio es redondo, pues cuando la revista publica gratuitamente, son los investigadores los que pagan, aumentando as&iacute; las diferencias entre los equipos que cuentan con recursos y los que no (aunque tambi&eacute;n hay revistas en las que se paga tanto por publicar como por consultar sus textos).
    </p><p class="article-text">
        Pero el sistema lleva tambi&eacute;n a una corrupci&oacute;n m&aacute;s sutil, pues la investigaci&oacute;n ya no es algo que se organiza de forma libre a partir de la inquietud por conocer, sino de forma estrat&eacute;gica, pensando en qu&eacute; es lo m&aacute;s f&aacute;cil de publicar, lo que est&aacute; m&aacute;s de moda, seguir con la ortodoxia, tanto en cuanto a temas como en cuanto a orientaciones te&oacute;ricas. Y todo esto sin entrar en que la presi&oacute;n competitiva lleva aparejado el aumento de la mala praxis.
    </p><p class="article-text">
        Para escapar de mercaderes y fariseos debemos recuperar al Esp&iacute;ritu Santo, siguiendo las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s. En este contexto esto quiere decir que el Estado puede tomar medidas para que el mercado est&eacute; menos presente en la definici&oacute;n de qu&eacute; es la ciencia y qu&eacute; es la universidad, y que los controles tienen que ser menos procedimentales y con m&aacute;s respeto por la autonom&iacute;a docente e investigadora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mercaderes-fariseos-universidad_129_1289349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Oct 2019 20:25:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mercaderes y fariseos en la Universidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Universidad,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adolescencia robada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/adolescencia-robada_129_1335237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ccc1ea1-e98f-4e60-93fe-91b28fab07f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde hace tiempo vengo notando que ha desaparecido del vocabulario público el concepto de adolescente, "nos han robado la adolescencia"</p><p class="subtitle">No les hacemos ningún favor a ellos, ni a nosotros como sociedad, si no damos más reconocimiento a la adolescencia, como ese punto indefinido entre la dependencia infantil y la autonomía juvenil</p><p class="subtitle">Ese reconocimiento pasa por los medios de comunicación, para que dejen de tratarlos como niños; o por el sistema educativo, que debe adaptarse más a sus necesidades e inquietudes</p></div><p class="article-text">
        La pasada semana hemos visto la cara y la cruz de la adolescencia. Por un lado, Greta Thunberg dando un discurso ambientalista en Naciones Unidas. Por otro, una pareja de adolescentes que arroja a su beb&eacute; al r&iacute;o. Ambas situaciones extremas solo est&aacute;n unidas por los diecis&eacute;is a&ntilde;os de edad de sus protagonistas. Son menores de edad, pero no son ni&ntilde;os. Desde hace tiempo vengo notando que ha desaparecido del vocabulario p&uacute;blico el concepto de adolescente, &ldquo;nos han robado la adolescencia&rdquo;. Quiz&aacute; por la cuesti&oacute;n estil&iacute;stica por no repetir palabras se usa el t&eacute;rmino menor, que es una categor&iacute;a legal, como sin&oacute;nimo de ni&ntilde;o. Se llega a la situaci&oacute;n extrema que se habla de ni&ntilde;os para referirse a personas de diecisiete a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo de las edades es m&aacute;s social que biol&oacute;gico. Si quiere, puede comprobar<a href="https://www.youtube.com/watch?v=IEGT6ubwWOk&amp;list=PL953711658C79F860&amp;index=13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> c&oacute;mo en un documental sobre juventud de principios de los ochenta pr&aacute;cticamente no aparecen mayores de dieciocho a&ntilde;os. Hasta los ochenta, la edad legal m&iacute;nima para trabajar eran los 14 a&ntilde;os, ahora est&aacute; en los 16. La edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales pas&oacute; de los 13 a&ntilde;os a los 16 en 2015. Permitimos legalmente que los menores trabajen y tengan relaciones sexuales con adultos, &iquest;quiere decir que permitimos la explotaci&oacute;n laboral y sexual de ni&ntilde;os? Obviamente no, por la sencilla raz&oacute;n de que un adolescente no es un ni&ntilde;o, pero tampoco un adulto. Legalmente pueden ganar dinero y formar una familia, pero no pueden votar, lo que no deja de ser una incoherencia c&iacute;vica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que observamos es lo dif&iacute;cil que resulta asumir la responsabilidad y la autonom&iacute;a moral de los adolescentes. Por un lado, hemos ido aumentando la edad hasta la que son dependientes, pues de esa esperamos proteger su presente y su futuro. He visto cosas que no creer&iacute;as, como ni&ntilde;os de nueve a&ntilde;os tomando solos el autob&uacute;s, en una &eacute;poca que hab&iacute;a mucha m&aacute;s delincuencia que ahora. Es una edad compleja en la que no se miden bien decisiones que pueden dejar marcadas las posibilidades que se tengan en la vida adulta y en la que es m&aacute;s f&aacute;cil ser manipulable. Adem&aacute;s, la tendencia al descenso de la natalidad hace posiblemente que queramos que sean ni&ntilde;os por m&aacute;s tiempo, ya que tenemos pocos. Por otro lado, su madurez corporal y mental les lleva a niveles de autonom&iacute;a mucho mayores, y a reivindicar su propio juicio.
    </p><p class="article-text">
        No les hacemos ning&uacute;n favor a ellos, ni a nosotros como sociedad, si no damos m&aacute;s reconocimiento a la adolescencia, como ese punto indefinido entre la dependencia infantil y la autonom&iacute;a juvenil. Ese reconocimiento pasa por los medios de comunicaci&oacute;n, para que dejen de tratarlos como ni&ntilde;os. O por el sistema educativo, que debe adaptarse m&aacute;s a sus necesidades e inquietudes, pues la ley les obliga a permanecer en los institutos. El exceso de protecci&oacute;n solo lleva a la infantilizaci&oacute;n, y a que haya quien quiera quitar m&eacute;rito al liderazgo ambientalista de Thunberg. Al mismo tiempo, no puede llevar a que tratemos de la misma forma los delitos cometidos a esas edades, donde es m&aacute;s f&aacute;cil integrar socialmente a los delincuentes, que como si fuesen adultos. Como vemos, una edad compleja, no solo para vivirla, tambi&eacute;n para pensarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/adolescencia-robada_129_1335237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Oct 2019 19:37:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adolescencia robada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Independencia,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libertad, igualdad, y fraternidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/libertad-igualdad-fraternidad_129_1373636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/907ecdbb-2038-40d5-a69e-d2d294d06956_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad, igualdad, y fraternidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El neoliberalismo, del que el PP y Ciudadanos están orgullosos, confunde la libertad educativa con la libertad de elección de centro</p><p class="subtitle">La libertad educativa no es comprar educación con un cheque a cargo del contribuyente (haciendo así un sistema de redistribución regresivo)</p><p class="subtitle">La libertad en educación es participar en el proceso educativo, construyendo ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        Al PP le gusta presentarse como el partido de la libertad y la igualdad. Tanto proclamarse un partido liberal e ilustrado, mientras que sistem&aacute;ticamente se les olvida la tercera pata de la Revoluci&oacute;n Francesa: la fraternidad. El &uacute;ltimo ejemplo de este &ldquo;olvido&rdquo; lo apreciamos en pol&iacute;tica educativa. Una de las medidas estrella del nuevo ejecutivo madrile&ntilde;o es financiar con fondos p&uacute;blicos la opci&oacute;n de estudiar bachillerato en centros privados. Confunden la libertad educativa con que los centros seleccionen a sus estudiantes, que es lo que de verdad sucede, siendo la comunidad de Madrid de las que tiene los centros m&aacute;s segregados por origen socioecon&oacute;mico del alumnado. Porque eso es lo que hacen mejor los centros concertados y privados, segregar, ya que sus resultados en PISA son similares a los de los centros p&uacute;blicos, una vez que descontamos el efecto del origen socioecon&oacute;mico de las familias.
    </p><p class="article-text">
        El neoliberalismo, del que el PP y Ciudadanos est&aacute;n orgullosos, confunde la libertad educativa con la libertad de elecci&oacute;n de centro, confunde la libertad con un supermercado, en el que se elige sobre los productos que est&aacute;n en los estantes. Pero eso es una visi&oacute;n pobre e inc&iacute;vica de la libertad. La libertad es participar en la educaci&oacute;n, ser un agente m&aacute;s del proceso educativo. La libertad educativa no es comprar educaci&oacute;n con un cheque a cargo del contribuyente (haciendo as&iacute; un sistema de redistribuci&oacute;n regresivo). La libertad en educaci&oacute;n es participar en el proceso educativo, construyendo ciudadan&iacute;a. Es estar pendiente del d&iacute;a a d&iacute;a del centro, de participar de forma democr&aacute;tica en las diferentes instancias educativas. La libertad no es algo que se compra o se vende, como sostienen los neoliberales, la libertad es poder desarrollarse como persona c&iacute;vica y responsable, en una comunidad cohesionada socialmente.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n con cheques transmite el mensaje de que el estudiante es un cliente y el centro educativo una empresa, contribuyendo as&iacute; al proceso ideol&oacute;gico de mercantilizar todas las relaciones sociales. Para el modelo neoliberal, las escuelas buenas son empresas eficientes que sobreviven a la presi&oacute;n competitiva del mercado, sin preocuparse por lo que en ellas pasa. Frente a este modelo de libertad negativa y competici&oacute;n en igualdad de condiciones formales, que no reales, cabe esgrimir el tercer t&eacute;rmino de la Revoluci&oacute;n Francesa. Una escuela libre, en condiciones de igualdad de oportunidades y fraterna.
    </p><p class="article-text">
        Fraterna quiere decir que la comunidad educativa (profesorado, familias, estudiantes, organismos p&uacute;blicos) tienen el derecho y el deber de desarrollar la libertad en sus pr&aacute;cticas cotidianas, donde la educaci&oacute;n c&iacute;vica no sea solo una asignatura m&aacute;s, sino que impregne la vida de los centros. El sentido com&uacute;n de la ideolog&iacute;a neoliberal da por supuesto que la libertad es elegir con un cheque en la mano, cuando la libertad es un compromiso cotidiano con la posibilidad de desarrollarse con dignidad. La segregaci&oacute;n social a la que llevan las pol&iacute;ticas neoliberales no ayuda a construir esa libertad, pues marcan unas escuelas como buenas y otras como malas, las primeras para los que valen, las segundas para quienes no merecen buena educaci&oacute;n. Un buen sistema educativo debe cohesionar socialmente, pero potenciar la escuela privada y concertada nos lleva precisamente a lo contrario, a una escuela m&aacute;s clasista. As&iacute;, la desigualdad de oportunidades que afrontan los sectores m&aacute;s populares se ven legitimadas por la &ldquo;libre elecci&oacute;n&rdquo; de centro.
    </p><p class="article-text">
        Una escuela en libertad, igualdad y fraternidad necesita de centros con m&aacute;s civismo, m&aacute;s variedad socioecon&oacute;mica y cultural del alumnado, y que cohesione socialmente las diferencias y compense las desigualdades, no que las acreciente. Ser&iacute;a recomendable que las personas responsables de pol&iacute;tica educativa del PP leyesen, o releyesen, un libro prohibido en los comienzos del franquismo, <em>Coraz&oacute;n</em>, de Edmundo de Amicis, donde se narra otro modelo de escuela a la que ahora proponen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/libertad-igualdad-fraternidad_129_1373636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Sep 2019 19:57:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libertad, igualdad, y fraternidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis y la educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crisis-educacion_129_1480777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9934e33-6e68-403e-aa26-86cd4a6f3d35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Manifestación del 9M contra los recortes, la Lomce y por la escuela pública."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El peso de los recortes no ha dañado mucho al sistema educativo, lo que quiere decir que el factor humano ha respondido con más esfuerzo</p><p class="subtitle">Si no se invierte adecuadamente en educación, cabe esperar que si aumenta la demanda de obra no cualificada, aumente el abandono educativo</p></div><p class="article-text">
        Ante tanto ruido pol&iacute;tico ha pasado casi inadvertido el diagn&oacute;stico del <a href="https://www.foessa.es/blog/viii-informe-foessa-presentacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">VIII informe FOESSA</a> ha realizado sobre los problemas sociales de Espa&ntilde;a, en el que he tenido el honor de participar. <a href="https://www.researchgate.net/publication/333868748_La_educacion_y_la_desigualdad_de_oportunidades_educativas_en_tiempo_de_crisis_VIII_Informe_FOESSA_Documento_de_trabajo_38" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mi contribuci&oacute;n</a> se centra en qu&eacute; ha pasado durante la crisis en educaci&oacute;n. El resultado es un tanto parad&oacute;jico, pues a pesar del recorte de cerca de un 25% de la inversi&oacute;n por estudiante no universitario y el aumento de las tasas universitarias, el abandono educativo temprano de la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n (j&oacute;venes entre 18 y 28 a&ntilde;os sin al menos Bachillerato o un Ciclo Medio de FP, y que no est&aacute;n estudiando) est&aacute; en el nivel m&aacute;s bajo de la historia de Espa&ntilde;a, el porcentaje de j&oacute;venes estudiando ha subido en todos los niveles y el promedio de competencias en las pruebas PISA se mantiene estable, mientras que mejoran varios indicadores educativos, como el de estudiantes resilientes (alumnado de bajo origen social que obtiene buenos resultados en las pruebas de competencias). La desigualdad de oportunidades educativas ante el abandono educativo ha disminuido, aunque aumenta ligeramente ante el fracaso escolar administrativo (no lograr el t&iacute;tulo de ESO). 
    </p><p class="article-text">
        Donde m&aacute;s se ha notado el aumento de la desigualdad social es en la repetici&oacute;n de curso: la tasa de repetici&oacute;n ha disminuido, pero ha aumentado la probabilidad de repetir alg&uacute;n curso de adolescentes de bajo origen social con respecto a los de nivel alto, a igualdad de competencias. Es decir, los adolescentes de origen popular, cuando son igual de competentes que los de origen alto, tienen m&aacute;s probabilidad de repetir curso, posiblemente porque se ajusten menos a la cultura escolar, m&aacute;s pensada para el estilo de vida de las clases medias, como lleva denunciando la sociolog&iacute;a de la educaci&oacute;n desde hace m&aacute;s de medio siglo. Nuestra tradici&oacute;n de mandar a repetir curso es de escaso &eacute;xito did&aacute;ctico, pero de gran &eacute;xito desde el punto de vista de la reproducci&oacute;n social de las desigualdades. 
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;neas generales, alguien c&iacute;nico podr&iacute;a pensar que la mejor pol&iacute;tica educativa es una buena crisis, pues el aumento del paro hace que los j&oacute;venes estudien m&aacute;s. La tasa de paro juvenil lleg&oacute; a ser superior al 50%; teniendo en cuenta a todos los j&oacute;venes, y no solo a los activos, eso supuso que uno de cada cuatro j&oacute;venes (de 16 a 24 a&ntilde;os seg&uacute;n el INE) buscaba trabajo y no lo encontraba. Pero esto solo es parte de la historia. Si miramos el recorte por comunidades aut&oacute;nomas, aquellas en las que m&aacute;s se profundizaron los recortes, como Castilla La Mancha, son en las que menos disminuye el abandono educativo. Realmente tenemos dos procesos causales de signo contrario, por un lado, el efecto del paro &ldquo;atrae&rdquo; a los j&oacute;venes hacia el sistema educativo, y por otro lado, los recortes, los &ldquo;repelen&rdquo;. El aumento del paro ha sido tan grande en relaci&oacute;n a los recortes, que ha dominado el resultado final, bajando as&iacute; el abandono. Dicho de otra manera, sin recortes educativos, la evidencia disponible invita a pensar que la bajada del abandono habr&iacute;a sido mayor.
    </p><p class="article-text">
        El peso de los recortes no ha da&ntilde;ado mucho al sistema educativo, lo que quiere decir que el factor humano ha respondido con m&aacute;s esfuerzo: familias, estudiantes y sobre todo el profesorado, han tenido que apretarse el cintur&oacute;n, dedicando las familias m&aacute;s dinero a educaci&oacute;n, estudiando m&aacute;s los j&oacute;venes y soportando el profesorado una disminuci&oacute;n importante del salario y de la carga de trabajo. Parece que el &uacute;nico que no se toma en serio que la educaci&oacute;n es el futuro es el Estado.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, la crisis se ha notado poco en las competencias educativas, que, como se&ntilde;ala la OCDE, y Julio Caraba&ntilde;a ha resaltado, se logran en muchos m&aacute;s sitios que la escuela. Ha tenido efectos positivos sobre el abandono educativo por el paro. Y ha habido un incremento en dos desigualdades por origen social: repetici&oacute;n de curso y fracaso escolar administrativo. Debido a que parte de las mejoras se deben al desempleo, si no se invierte adecuadamente en educaci&oacute;n, cabe esperar que si aumenta la demanda de mano de obra no cualificada, aumente el abandono educativo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crisis-educacion_129_1480777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Aug 2019 18:39:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis y la educación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sistema educativo,Recortes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos somos constitucionalistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/constitucionalistas_129_1461187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad2ff15a-f37b-462f-85d3-76bdb28df0ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las tres derechas en la foto de Colón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la crueldad franquista no acabó con  el nacionalismo catalán, ¿por qué piensan que en esta ocasión la respuesta policial será suficiente?</p><p class="subtitle">A día de hoy, tan constitucionalista es Bildu como el PP. Esa ha sido la gran victoria de nuestra democracia contra el terrorismo</p></div><p class="article-text">
        Uno de los problemas m&aacute;s t&oacute;xicos de la derecha en Espa&ntilde;a es la capacidad de convertir los conceptos que nos deber&iacute;an unir en conceptos que nos separan. La patria, la bandera, el sentimiento de orgullo de pertenecer a un pa&iacute;s&hellip; se lo qued&oacute; el franquismo, a base de torturar, esclavizar, exterminar o mandar al exilio a quienes ten&iacute;an otro proyecto de Espa&ntilde;a. Cuarenta a&ntilde;os de r&eacute;gimen criminal no fueron suficientes para acabar con la &ldquo;Anti-Espa&ntilde;a&rdquo;, pero s&iacute; para dejar en la izquierda el poso de que todo lo que suene a espa&ntilde;ol es cripto-fascismo. Por si tuvieran poco con la apropiaci&oacute;n de la identidad patri&oacute;tica, ahora se apropian de la Constituci&oacute;n. Antes, todo lo que no le gustaba a la derecha era ETA, ahora, todo lo que no le gusta est&aacute; en contra de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y la izquierda ha aceptado perezosamente este nuevo diagn&oacute;stico de hablar de partidos constitucionalistas frente a los que no lo son. Pero a d&iacute;a de hoy, tan constitucionalista es Bildu como el PP, esa ha sido la gran victoria de nuestra democracia contra el terrorismo y contra los restos del franquismo, integrarlos. El esc&aacute;ndalo de ver a Otegi en TVE deber&iacute;a ser similar al de ver al exministro franquista Fraga en su momento.
    </p><p class="article-text">
        Mientras dur&oacute; ETA se dijo que ning&uacute;n partido que tuviese conexiones con ETA ser&iacute;a legal, y que sin armas ni asesinatos, todos tenemos cabida en la Constituci&oacute;n. El debate no es entre constitucionalistas y los que quieren acabar con Espa&ntilde;a, sino entre centralistas, federalistas e independentistas. Y las tres ideolog&iacute;as tienen cabida en la Constituci&oacute;n. De la misma forma que hay partidos a los que les gustar&iacute;a cambiarla para re-centralizar el poder pol&iacute;tico, o acabar con las diputaciones, hay otros partidos que la quieren cambiar para que haya refer&eacute;ndums secesionistas. Solo podemos decir que no hay presos pol&iacute;ticos si estamos dispuestos a aceptar que tanto el centralismo como el independentismo son defendibles por medios pac&iacute;ficos y cumpliendo la ley.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; llegamos a otro punto interesante, que le encantaba a Rajoy, con su proverbial desidia: hay cosas que no se pueden hacer porque no caben en la Constituci&oacute;n. Pero para eso est&aacute; el poder legislativo, para cambiar las leyes. Cierto es que la Constituci&oacute;n es una ley especial, que necesita de m&aacute;s consensos para cambiarse, pero por eso mismo la Constituci&oacute;n nunca puede ser el criterio para que no exista una ley, lo ser&aacute; la falta de voluntad pol&iacute;tica. Con voluntad pol&iacute;tica se puede modificar, y dar cabida a otras formas de organizar el Estado, incluso sus fronteras. El consenso centralista en Espa&ntilde;a junto con la dificultad t&eacute;cnica para modificar ciertas partes de la Constituci&oacute;n ha desplazado el debate de lo pol&iacute;tico a lo policial. Es decir, en vez de hablar de quienes somos, a d&oacute;nde queremos ir y con qu&eacute; leyes lo vamos a hacer, mandamos barcos de Piol&iacute;n llenos de polic&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Podemos prohibir los partidos independentistas, encarcelar a sus militantes, es m&aacute;s, ya puestos para escarmentarlos, podemos torturarlos, asesinarlos o mandarlos al exilio&hellip; &iexcl;Oh!, &iexcl;vaya!, ahora que lo pienso esto fue lo que ya intent&oacute; la derecha de este pa&iacute;s durante 40 a&ntilde;os... Si la crueldad franquista no acab&oacute; con  el nacionalismo catal&aacute;n, &iquest;por qu&eacute; piensan que en esta ocasi&oacute;n la respuesta policial ser&aacute; suficiente?
    </p><p class="article-text">
        Como se dec&iacute;a en la lucha contra ETA, todo cabe si es por medios pac&iacute;ficos y legales, y por eso, si alguien cree en serio que en el Congreso hay partidos anti-Constitucionales, su labor no es crear un cord&oacute;n sanitario, sino denunciarlo al Tribunal Constitucional, como se hizo en los tiempos de Herri Batasuna. Lo otro es dejar una vez m&aacute;s que la derecha patrimonialice lo que es propio de la soberan&iacute;a popular: la Constituci&oacute;n, la bandera, la idea de Espa&ntilde;a&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/constitucionalistas_129_1461187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jun 2019 19:52:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos somos constitucionalistas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedimos poco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pedimos_129_1525199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7a7a796-bf14-4619-87fd-16158c29bab1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El PP y la privatización de la sanidad pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que sí sabemos es que la mayoría de quienes hemos votado pedimos poco. Pedimos dotar de recursos adecuados a la sanidad y la educación públicas, para que cese la deserción de las clases medias hacia lo privado.</p><p class="subtitle">Pedimos recursos necesarios para atender a las mujeres víctimas de la violencia machista y luchar contra la exaltación del machismo.</p><p class="subtitle">Frente al mantra liberal "el dinero está mejor en tu bolsillo", décadas de experimentos neoliberales han mostrado la falsedad de este lema</p></div><p class="article-text">
        Varios d&iacute;as despu&eacute;s de las elecciones, todav&iacute;a no sabemos qui&eacute;nes nos van a gobernar en los distintos niveles del Estado espa&ntilde;ol (Administraci&oacute;n Central, autonom&iacute;as, diputaciones, cabildos y ayuntamientos&hellip; son todos Estado espa&ntilde;ol, pero con diferente nivel de competencias). Lo que s&iacute; sabemos es que la mayor&iacute;a de quienes hemos votado pedimos poco. Pedimos dotar de recursos adecuados a la sanidad y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas, para que cese la deserci&oacute;n de las clases medias hacia lo privado. Pedimos una red &uacute;ltima para quienes se quedan sin fuentes de ingresos. Pedimos una pol&iacute;tica de vivienda que permita la emancipaci&oacute;n de las familias j&oacute;venes o para quienes necesitan reconstruir su vida familiar. Pedimos una pol&iacute;tica de conciliaci&oacute;n que acabe con el peso del trabajo dom&eacute;stico no remunerado sobre las mujeres. Pedimos recursos necesarios para atender a las v&iacute;ctimas de la violencia machista y luchar contra su exaltaci&oacute;n o &ldquo;disculpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parte de todas estas peticiones requieren de recursos. Eso supone un sistema fiscal progresivo, m&aacute;s implacable contra la evasi&oacute;n fiscal y con menos margen para la elusi&oacute;n fiscal, pues mientras las grandes empresas se permiten equipos de abogados para llegar a presiones fiscales reales del 10%, la presi&oacute;n fiscal y de otras contribuciones de un aut&oacute;nomo pueden ser la mitad de sus ingresos. Frente al mantra liberal &ldquo;el dinero est&aacute; mejor en tu bolsillo&rdquo;, d&eacute;cadas de experimentos neoliberales han mostrado la falsedad de este lema. Se vive mucho mejor en Dinamarca, con casi un 50% de presi&oacute;n fiscal, que en M&eacute;xico, con cerca de un 20%, y Espa&ntilde;a est&aacute; en aproximadamente un tercio del PIB, por debajo del promedio de la zona euro. Es decir, hay margen para crecer en presi&oacute;n fiscal.
    </p><p class="article-text">
        El dinero no est&aacute; mejor en nuestro bolsillo cuando se trata de sanidad o educaci&oacute;n, sencillamente porque hay informaci&oacute;n asim&eacute;trica, es decir, el usuario no tiene informaci&oacute;n suficiente para saber si el profesional le atiende adecuadamente. Por eso es tan importante formar profesionales con &eacute;tica de la responsabilidad, y huir de incentivos econ&oacute;micos. Este tipo de incentivos hace que el inter&eacute;s de los profesionales no sea curar o educar, sino trampear en los requisitos que se necesitan para lograr las recompensas (en lo que se conoce como ley de Campbell o ley de Goodhart). Profesorado y profesionales comprometidos con la salud son mucho m&aacute;s eficientes si tienen un fuerte sentido de la &eacute;tica de la responsabilidad y buenas condiciones laborales, que si todo su compromiso es simplemente sacar el m&aacute;ximo dinero a los usuarios o a la Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica social debe llegar de forma &aacute;gil a los sectores m&aacute;s vulnerables o directamente excluidos, como son las familias con una madre sola con hijos, o mayores de 50 sin cualificaci&oacute;n, sin posibilidades en el mercado de trabajo. Adem&aacute;s, estamos viendo que encontrar empleo no est&aacute; re&ntilde;ido con seguir siendo pobre, si es un empleo temporal, a tiempo parcial involuntario, en actividades donde es dif&iacute;cil que llegue la Inspecci&oacute;n de Trabajo. La subida del salario m&iacute;nimo ha sido una buena medida; ahora faltan otras para que el empleo a tiempo parcial sea siempre voluntario, como un derecho del trabajador, y no un truco para pagar menos cotizaciones por un empleo a tiempo completo. Tambi&eacute;n pedimos luchar en serio por la preservaci&oacute;n del medio ambiente, por el tratamiento respetuoso de las minor&iacute;as, de reforzar su posici&oacute;n d&eacute;bil con m&aacute;s apoyos institucionales y actos de reconocimiento, para luchar contra sus estigmas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de quienes expresamos nuestro voto en las recientes convocatorias queremos m&aacute;s o menos estas medidas, unas se consiguen con leyes, otras con m&aacute;s recursos, que se pueden obtener aproximando nuestra presi&oacute;n fiscal a la de los pa&iacute;ses de nuestro entorno, y distribuyendo mejor las cargas fiscales entre los que m&aacute;s tienen. No deber&iacute;a ser tan dif&iacute;cil llegar a grandes acuerdos. Servicios p&uacute;blicos de calidad, aumentar de forma justa la presi&oacute;n fiscal y acabar con los contratos basura en el mercado de trabajo. Si votamos a distintos partidos de izquierda fue porque nos result&oacute; la opci&oacute;n m&aacute;s cre&iacute;ble para lograr estos objetivos. Hay espacio para un pacto progresista, que nos aleje de la caverna y de las histerias neoliberales, para crecer econ&oacute;micamente de forma justa y cohesionada, tomando en serio los retos medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        Pedimos poco, por eso, para no dar lo que pedimos, hay quienes se envuelven en banderas, y hay a quienes no les queda m&aacute;s remedio que decir mentiras (fake news) cada vez que abren la boca, porque con ese ruido, lo poco que pedimos no llega.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pedimos_129_1525199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2019 18:35:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedimos poco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Sanidad,Educación,Desempleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un relato compartido con América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/relato-compartido-america-latina_129_1624376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1b4f4d5-429a-4305-88ac-fd2b2f3293e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="López Obrador pide al rey de España que se disculpe por la conquista de México."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mantra publicitario de "tú eliges" olvida todas las raíces y conexiones que dan sentido a quienes somos</p><p class="subtitle">Si queremos mantener un vínculo sano con quienes compartimos lazos en común, estaría bien generar un relato compartido que incorpore mejor el sentido que ellos tienen de lo ocurrido en estos 500 años</p></div><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s definitorias del ser humano es que vivimos en narraciones. No solo hacemos lo que el resto de los seres vivos, sino que adem&aacute;s le damos una estructura narrativa, de sentido. La forma en que nos afecta la estructura narrativa que habitamos puede hacernos tanto da&ntilde;o como un problema de salud. Experimentar humillaciones o duelos emocionales puede ser motivo de dolor f&iacute;sico. Y adem&aacute;s de narrativos, somos seres con identidad colectiva. Nuestras narraciones son colectivas. Uno de los grandes males a los que nos lleva la lectura neoliberal y utilitarista que se ha impuesto del orden social es la de descuidar esta faceta colectiva de nuestra identidad. Si bien una parte de la identidad puede ser elegida, no todo lo que define nuestra identidad es pura elecci&oacute;n, como da a entender el relativismo posmoderno / neoliberal. Yo no eleg&iacute; ni el momento hist&oacute;rico ni el lugar en el que nac&iacute;, ni eleg&iacute; tener el espa&ntilde;ol como lengua materna. Pero todo eso no elegido me une de forma colectiva a un mot&oacute;n de gente que no conozco, viva, muerta y por nacer. El mantra publicitario de &ldquo;t&uacute; eliges&rdquo; olvida todas estas ra&iacute;ces y conexiones que dan sentido a quienes somos.
    </p><p class="article-text">
        Todos esos v&iacute;nculos colectivos no elegidos debemos cuidarlos, pues lo mismo pueden ser fuente de emociones compartidas, apoyo y solidaridad, que transformarse en un infierno opresivo que anula la identidad individual. Angustiarse con el sufrimiento de desconocidos, como nos pas&oacute; con Julen, o alegrarse con victorias deportivas de extra&ntilde;os, como nos pasa con la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol, no se puede explicar sin tener en cuenta estas identidades no elegidas. Y la lengua es un elemento fundamental de la identidad no elegida.
    </p><p class="article-text">
        Si el castellano es hoy la segunda lengua m&aacute;s hablada en el mundo, no es por ser la m&aacute;s hermosa o precisa, sino debido a que la Corona de Castilla en su expansi&oacute;n atl&aacute;ntica lleg&oacute; primero a Am&eacute;rica. Pero Portugal (u otro reino) pudo haberse adelantado a Castilla. Es decir, un hecho m&aacute;s o menos contingente conecta hoy a casi 600 millones de personas. No solo compartimos un idioma, tambi&eacute;n un pasado com&uacute;n. El pasado narrativo de los pueblos no es el pasado f&aacute;ctico de los hechos, ni de los historiadores, sino el de los relatos que dan sentido a c&oacute;mo habitamos el presente.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la narrativa de la Conquista es la del conquistador bueno: matamos poco y follamos mucho. Frente a eso, los ingleses eran conquistadores malos, m&aacute;s entregados a Tanos que a Eros. Pero la memoria de la tortura, la esclavitud, las violaciones, los asesinatos, las nuevas epidemias&hellip; que dej&oacute; la Conquista no tiene tanta capacidad de distinguir entre el bwana bueno y el bwana malo. Aunque han pasado m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os, el pasado de las instituciones coloniales extractivas, pensadas para que los trabajadores vivieran al m&iacute;nimo posible que marca la subsistencia, sin muchos m&aacute;s derechos que el ganado, todav&iacute;a persisten. No es casual que Am&eacute;rica Latina sea uno de los lugares m&aacute;s desiguales y violentos del mundo. No est&aacute; en un gen americano, est&aacute; en la historia colonial. Instituciones y sociabilidad no pensadas para que la gente viva en com&uacute;n, sino para que una minor&iacute;a rapi&ntilde;e a favor de la metr&oacute;poli.
    </p><p class="article-text">
        Desde los a&ntilde;os noventa el colectivo de los m&aacute;s excluidos, los pueblos originarios y los afrodescendientes ha entrado en las instituciones, desplazando a las &eacute;lites criollas, para su horror. Estos colectivos ya no comparten ni con Espa&ntilde;a ni con la &eacute;lite criolla que se qued&oacute; al mando de las instituciones coloniales el relato evang&eacute;lico de la Conquista. Si queremos seguir manteniendo un v&iacute;nculo sano con quienes compartimos tantos lazos en com&uacute;n, estar&iacute;a bien generar un relato compartido que incorpore mejor el sentido que ellos tienen de lo pasado en estos 500 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de la responsabilidad individual de los espa&ntilde;oles del presente, mucho menos de una responsabilidad jur&iacute;dica o econ&oacute;mica, como el propio presidente mexicano se ha adelantado a se&ntilde;alar. Se trata de buscar una narraci&oacute;n m&aacute;s compartida, que no cuente la Conquista como una empresa noble pero con excesos, como hace el espa&ntilde;olismo, sino que incorpore el relato de toda esa poblaci&oacute;n que sigue viviendo en condiciones muy duras. Un relato, que como est&aacute;n diciendo en estos d&iacute;as los propios representantes de los pueblos originarios, no solo debe interpelar al Rey de Espa&ntilde;a y al Papa, sino tambi&eacute;n a esa &eacute;lite &ldquo;vendepatrias&rdquo;, tan dada al golpe de Estado, a vacaciones en Miami y cuentas en Panam&aacute;, que es el lodo de aquellos polvos.
    </p><p class="article-text">
        A ver si encuentro alg&uacute;n motivo para estar orgulloso de ser espa&ntilde;ol, como que aceptemos el reto mexicano, y hagamos una narraci&oacute;n compartida m&aacute;s equilibrada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/relato-compartido-america-latina_129_1624376.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2019 19:12:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un relato compartido con América Latina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Latinoamérica,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víctimas y las izquierdas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victimas-izquierdas_129_1671625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de que una identidad particular se quede con el espacio del ser humano universal, excluyendo al resto, sino de que todas las personas ocupen ese espacio en igualdad de condiciones</p></div><p class="article-text">
        El espacio pol&iacute;tico de las v&iacute;ctimas debidas a procesos sociales, como acciones pol&iacute;ticas violentas, discriminaci&oacute;n, explotaci&oacute;n&hellip; es doble. Por un lado, las v&iacute;ctimas necesitan reparaci&oacute;n. Una v&iacute;ctima necesita que socialmente se le reconozca la dignidad de su dolor y el derecho a alg&uacute;n tipo de reparaci&oacute;n, tanto material como simb&oacute;lica. Pero por otro lado, el problema del dolor sufrido se transforma con facilidad en un &aacute;urea de prestigio, hasta el punto de que si no se est&aacute; de acuerdo pol&iacute;ticamente con la v&iacute;ctima, parece que se est&aacute; con los verdugos.
    </p><p class="article-text">
        Este potencial simb&oacute;lico de la v&iacute;ctima para acallar al que no est&aacute; de acuerdo ha sido tan explotado por el PP con las v&iacute;ctimas del terrorismo etarra, que no de otro tipo de terror, que ha llevado a que recientemente la propia AVT se haya quejado de los excesos de Pablo Casado en su intento por apropiarse de este capital simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo la derecha busca el capital simb&oacute;lico de la v&iacute;ctima. Tambi&eacute;n lo hace la izquierda. La complejidad de esta tensi&oacute;n podr&iacute;a estar en el desencuentro entre la izquierda econ&oacute;mica y la izquierda cultural. La izquierda econ&oacute;mica es la izquierda m&aacute;s cl&aacute;sica, preocupada por el universalismo y la justicia distributiva, de ra&iacute;z ilustrada y marxista, que lucha contra la explotaci&oacute;n. La izquierda cultural es la izquierda posmoderna y nihilista, cr&iacute;tica con la Ilustraci&oacute;n y su universalismo, m&aacute;s preocupada por el reconocimiento de la diversidad de identidades como forma de luchar contra la opresi&oacute;n. El desencuentro entre las dos izquierdas no tendr&iacute;a por qu&eacute; darse, pues ser de izquierdas es estar contra la explotaci&oacute;n, la opresi&oacute;n y la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La justicia distributiva se logra cambiando las reglas con las que se distribuyen los bienes, pero la justicia de las identidades es m&aacute;s compleja. A me pueden quitar uno de mis dos pisos para d&aacute;rselo a alguien que no tiene, y ya hemos redistribuido. Pero como hombre, no me puedo transformar en mujer para saber qu&eacute; siente cuando se sufren micromachismos, ni en miembro de un grupo racializado, para soportar por en&eacute;sima vez alg&uacute;n estigma. Puedo hacer el esfuerzo de comprender y entender, pero nunca lo voy a experimentar, o me puedo basar en otras dimensiones de mi identidad que puedan sufrir opresi&oacute;n para acercarme, pero el Estado no puede quitar un poco de masculinidad y de &ldquo;blanquitud&rdquo; y distribuirla.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; puede hacer el Estado es reconocer que los grupos que sufren opresi&oacute;n por su identidad merecen un especial reconocimiento, y por eso la Ley de Violencia de G&eacute;nero o las leyes contra los delitos de odio establecen tales diferencias. El problema es que una vez que el Estado establece tales diferencias, contribuye a perpetuarlas, por cosificarlas, y entre los oprimidos surgen grupos con capital social y cultural, que buscan rentabilizarlas. La mera expresi&oacute;n de esta posibilidad me pone en una gran debilidad simb&oacute;lica, pues se entiende que es una cr&iacute;tica a todos los colectivos oprimidos, cuando simplemente se&ntilde;alo c&oacute;mo operan las din&aacute;micas sociales ante una intervenci&oacute;n del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Estos r&eacute;ditos llevan a una devaluaci&oacute;n del concepto de v&iacute;ctima, como cuando la Guardia Civil se declara v&iacute;ctima de delito de odio, sin haber sido un grupo oprimido. La cuesti&oacute;n estriba en que las intervenciones para reparar a quienes sufren la opresi&oacute;n no deben orientarse tanto cosificar las identidades particulares, en lo que parece que cae la izquierda identitaria, sino en que esas identidades dejen de estar estigmatizadas y oprimidas. En ese sentido la conexi&oacute;n con la Ilustraci&oacute;n universalista sigue viva, no en el sentido de no reconocer las identidades particulares, como se entendi&oacute; desde el imperialismo (o exterminarlas), sino que las personas que sufren la opresi&oacute;n puedan ocupar en igualdad de condiciones el espacio reservado para el macho cis hetero no racializado, sin discapacidad ni enfermedad. El reconocimiento de la diferencia no debe ser para cosificarla, sino para que dejemos de tratar a las personas oprimidas como personas a las que les falta algo. As&iacute;, universalismo y reconocimiento de la diversidad se transforman en un mismo proyecto pol&iacute;tico (hegeliano). No se trata de que una identidad particular se quede con el espacio del ser humano universal, excluyendo al resto, sino de que todas las personas ocupen ese espacio en igualdad de condiciones.
    </p><p class="article-text">
        De cara a un proyecto de izquierda que pueda hacer frente al rearme que estamos viviendo de una derecha retr&oacute;grada, ambas izquierdas se pueden poner de acuerdo en torno a un proyecto redistributivo y de reconocimiento de identidades oprimidas, reconociendo a las v&iacute;ctimas de las opresiones patriarcales, heterosexistas, racistas, etc.., sin caer en el victimismo, y un reconocimiento de que la redistribuci&oacute;n no puede hacerse en cuenta sin ser sensible a la identidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victimas-izquierdas_129_1671625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2019 19:40:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Víctimas y las izquierdas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Víctimas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Votos o plomo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/votos-plomo_129_1708138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7acc5ecf-5f44-4820-84cb-0e6ac1613348_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Plantear que las razones de los Estados para apoyar a cada bando de la crisis venezolana tienen que ver con la emancipación, la libertad o la democracia, genera demasiadas contradicciones en ambos lados</p></div><p class="article-text">
        En la entrevista de &Eacute;vole a Maduro hay un momento en que Maduro no responde bien y que &Eacute;vole no repregunta; la respuesta adecuada posiblemente sea la clave para entender lo que est&aacute; pasando. &Eacute;vole le pone en la tesitura de c&oacute;mo alguien que se dice que est&aacute; en el bloque de emancipaci&oacute;n de los pueblos puede tener como aliados a Rusia, China o Turqu&iacute;a. Lo interesante es que esa pregunta tambi&eacute;n se la podemos hacer a los defensores de la democracia y la libertad, que tienen como aliados a reg&iacute;menes medievales.
    </p><p class="article-text">
        Plantear que las razones que est&aacute;n argumentando los Estados y muchos agentes pol&iacute;ticos a favor o en contra de cada bando de la crisis venezolana tienen que ver con la emancipaci&oacute;n, la libertad o la democracia, genera demasiadas contradicciones en cada bando. Es verdad que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en Venezuela es catastr&oacute;fica, pero en parte es por el boicot que cesar&iacute;a si triunfa el golpe de Estado, como ya vimos en su momento en Chile. La delincuencia alcanza cifras que parecen describir una guerra m&aacute;s que un problema de orden p&uacute;blico, lo mismo que en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Se habla de represi&oacute;n pol&iacute;tica, pero no o&iacute;mos hablar de los 150 l&iacute;deres sociales y pol&iacute;ticos asesinados en Colombia. La cat&aacute;strofe humanitaria en Centroam&eacute;rica produce un &eacute;xodo humano ante el que Trump m&aacute;s que insensible, se muestra cruel, tratando a los ni&ntilde;os como delincuentes que separa de sus progenitores, sin importarle que mueran de fr&iacute;o (literalmente).
    </p><p class="article-text">
        Si los argumentos empleados en la crisis de Venezuela no fuesen c&iacute;nicos, si los grandes valores humanistas universales (y occidentales) no fuesen una vez m&aacute;s empleados en Am&eacute;rica Latina para derrocar gobiernos, asesinar, torturar o expoliar riquezas naturales, mientras que en esos mismos valores se pueden meter en un caj&oacute;n en otras latitudes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Los defensores de Maduro tambi&eacute;n tienen problemas para explicar c&oacute;mo se puede nacionalizar y militarizar una econom&iacute;a hasta hundirla por completo, cambiar las reglas del juego democr&aacute;tico cuando no son favorables, o intimidar a los l&iacute;deres de la oposici&oacute;n. En general, los gobiernos populares tienen mucho que aprender de los fallos del chavismo, pues no todo lo que va mal se puede atribuir a la conspiraci&oacute;n internacional con la oligarqu&iacute;a nacional. Es m&aacute;s, no saber prepararse para dicha conspiraci&oacute;n, sabiendo el historial que tiene la regi&oacute;n, es cuando menos pecar de ingenuo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; se oculta bajo el cinismo de los derechos humanos universales? La hegemon&iacute;a de Occidente. El problema de Venezuela ni siquiera es en s&iacute; mismo el volumen de petr&oacute;leo que podr&iacute;a estar bajo el control de empresas occidentales, sino, como ha demostrado el chavismo, el uso que puede hacer de sus recursos naturales para sostener proyectos pol&iacute;ticos en contra de EEUU. Lo que unifica a Venezuela con los pa&iacute;ses antip&aacute;ticos a Occidente no es una cuesti&oacute;n de c&oacute;mo esos Estados se vinculan con su ciudadan&iacute;a, la democracia, la libertad, la emancipaci&oacute;n&hellip; eso no es lo que est&aacute; en juego. Lo que est&aacute; en juego es que en el patio trasero de EEUU no puede haber proyectos pol&iacute;ticos exitosos que no se plieguen a los intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de EEUU. 
    </p><p class="article-text">
        Ya lo vimos con Rusia, cuando el payaso borracho de Yeltsin gobernaba un pa&iacute;s corrupto hasta la m&eacute;dula que se hund&iacute;a econ&oacute;micamente como si estuviese en una guerra, con escaso respeto por los derechos humanos, lo m&aacute;s que hac&iacute;a la prensa occidental era ridiculizarlo. Ahora que est&aacute; gobernada por un equipo que cuestiona la hegemon&iacute;a occidental, Putin es un supervillano.
    </p><p class="article-text">
        Occidente vive con orgullo sus valores humanistas, de democracia y libertad, pero en el resto del mundo cuando oyen hablar de la Ilustraci&oacute;n, ya saben que lo que les espera son bombardeos, golpes de Estado, desaparecidos, torturados&hellip; Igual que otras &eacute;pocas la hegemon&iacute;a internacional se ejerc&iacute;a en nombre de Dios, ahora se ejerce en nombre de los Derechos Humanos&hellip; En ambos casos, una coartada.
    </p><p class="article-text">
        Apoyar la en&eacute;sima injerencia de EEUU en su patio trasero puede salir muy caro, no para EEUU, mucho menos para la derecha espa&ntilde;ola, pero s&iacute; para los venezolanos, que puedan morir en la violencia pol&iacute;tica que se puede desatar. Es posible que si todo va bien, seg&uacute;n los planes imperiales, la clase media recupere su nivel de vida y sus viajes a Miami, pero no tengo tan claro que las clases populares dejen de pasar hambre, y tenga garantizado el derecho a la educaci&oacute;n y a la salud, como consigui&oacute; Chaves. La presi&oacute;n internacional ten&iacute;a que haberse dirigido en el sentido en que trabajaba Zapatero, de forzar un entendimiento que se resuelva con votos, no con tiros. Porque al final, en pol&iacute;tica hay que elegir: votos o plomo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/votos-plomo_129_1708138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Feb 2019 20:08:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Votos o plomo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jordi Évole,Nicolás Maduro,Salvados,Venezuela,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Eterno y universal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eterno-universal_129_1770286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbbfc0e6-0091-4f8f-b7f9-3781aeef6066_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Calle comercial de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo lo moral colapsa en la relación entre personas como una mercancía más, donde dinero y valor se convierten cínicamente en lo mismo</p><p class="subtitle">El todo vale posmoderno no es más que una rendición ante cómo las luchas progresistas han sido instrumentalizadas por los grupos poderosos</p></div><p class="article-text">
        En estos tiempos l&iacute;quidos y fragmentados de v&iacute;nculos sociales d&eacute;biles y fr&aacute;giles de empleos precarios, sin puntos de vista dominantes, pensar en lo eterno y en lo universal se nos presenta como un absurdo pat&eacute;tico y trasnochado. O revolucionario. La funcionalidad de los excesos del relativismo posmoderno con respecto a la solidez del capital ha tejido una matriz de pensamiento en la que se da por supuesta la falta de asideros morales y cognitivos, y nos lleva a asumir que todo lo moral colapsa en la relaci&oacute;n entre personas como una mercanc&iacute;a m&aacute;s, donde dinero y valor se convierten c&iacute;nicamente en lo mismo, y que ya que toda verdad es relativa, no se puede diferenciar de la simple mentira. Medio siglo celebrando el relativismo ha pavimentado el camino hacia las noticias falsas.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la idea de lo eterno y universal, ideas en cuyo nombre la humanidad ha cometido las mayores barbaridades, puede ser un punto de cr&iacute;tica al tiempo que una gu&iacute;a de emancipaci&oacute;n. Por ejemplo, siguiendo a Badiou, la izquierda tiene ideas eternas y universales. Las condiciones hist&oacute;ricas var&iacute;an infinitamente, pero en cada contexto, la izquierda es la expresi&oacute;n particular de ideas que siempre est&aacute;n (eternas) y que nos interpelan como humanidad (universales). Sabemos que un movimiento hist&oacute;rico es un caso particular del despliegue de la izquierda universal cuando lucha contra la opresi&oacute;n, la explotaci&oacute;n o la marginaci&oacute;n. Cuando un grupo humano quiere aniquilar a otro grupo humano, cuando vive a costa de su trabajo o cuando no le reconoce completamente como humano, vemos una encarnaci&oacute;n del mal. Y los grupos que luchan porque no haya otros que controlen sus vidas, que se aprovechen de su trabajo, que luchan contra ser discriminados, encarnan la humanidad que &nbsp;todos llevamos dentro. Como humanos, son los perdedores en la explotaci&oacute;n, en el reconocimiento o en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, quienes en sus luchas particulares encarnan nuestra universalidad.
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea de progreso hist&oacute;rico s&iacute; que existe, la mueve la resistencia y el avance de la humanidad que va perdiendo en cada momento. Eso no quiere decir que vayan a ganar, pero s&iacute; que saben cu&aacute;l es la direcci&oacute;n a seguir. Lo complejo es saber trazar el camino ante la variaci&oacute;n hist&oacute;rica, quienes est&aacute;n en el mismo bando de perdedores y quienes, sin estar en el bando, pueden ser aliados. El todo vale posmoderno no es m&aacute;s que una rendici&oacute;n ante c&oacute;mo las luchas progresistas han sido instrumentalizadas por los grupos poderosos, como por ejemplo la idea de comunismo fue apropiada para intereses particulares por bur&oacute;cratas de partido, o la comuni&oacute;n del cristianismo, como coartada para legitimar barbaridades y dictaduras, o el reconocimiento de identidades, que nos es devuelto como h&aacute;bitos de consumo en beneficio de las empresas. Pero ante la astucia del mal que se presenta a s&iacute; mismo como portador de tales valores universales, solo cabe enfrentarle en su cinismo. As&iacute;, por ejemplo, en las protestas chinas marxistas en recientes huelgas, en la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, en la antigua Alemania comunista o en el Hait&iacute; que luch&oacute; por su independencia, al grupo dominante se le retaba con su propio vocabulario de libertades, democracia, fraternidad&hellip; pidiendo aquello que no daban y en lo que se legitimaban.
    </p><p class="article-text">
        Justicia distributiva, de reconocimiento y de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, estas tres dimensiones eternas de la organizaci&oacute;n de la polis son de las que hemos hablado. Pero tambi&eacute;n el amor es una idea eterna. El amor en sus muchas manifestaciones, ya sea er&oacute;tico, filial, de amistad, el amor como el cuidado que se basa en el reconocimiento, no en el inter&eacute;s. Da lo mismo la sociedad o la &eacute;poca en la que miremos, que as&iacute; como la f&iacute;sica puede detectar la flecha del tiempo, podemos detectar si la sociedad avanza en un sentido m&aacute;s justo y humano, m&aacute;s c&aacute;lido y acogedor. Los relativistas se han quedado en la apariencia de los fen&oacute;menos, sin ser capaces de ver c&oacute;mo lo simb&oacute;lico, tan pegado a cada &eacute;poca, y lo imaginario, tan particular de cada persona, se mueven precisamente en cada coordenada hist&oacute;rica entre quienes van a favor y en contra del avance de estas ideas eternas.
    </p><p class="article-text">
        Las personas concretas tambi&eacute;n son eternas y universales, en la medida que saben encarnar con su ejemplo este movimiento de la flecha de la humanidad. Jesucristo, Buda, el Ch&eacute;&hellip; en tanto que personas podr&iacute;an tener sus miserias y contradicciones, pero no nos interesan en su particularidad. Son ejemplo precisamente por lo que aportan en ese sentido de una historia donde m&aacute;s personas puedan habitar para desarrollar completamente su humanidad.
    </p><p class="article-text">
        (Dedicado a Pepe L&oacute;pez Rey)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Saturnino Martínez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eterno-universal_129_1770286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Dec 2018 20:30:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eterno y universal]]></media:title>
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