<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Muro Benayas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ignacio_muro_benayas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Muro Benayas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510070/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Convertir a Madrid en Distrito Federal: esa es la batalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/convertir-madrid-distrito-federal-batalla_129_10265046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c262c71a-dc4b-4bbc-a2e9-749cfa7a7198_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Convertir a Madrid en Distrito Federal: esa es la batalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madrid empieza a ser un problema para asegurar un mínimo equilibrio territorial y garantizar la funcionalidad del Estado de las Autonomías. El futuro reclama una capital obligada a ser ejemplo de lógicas colaborativas </p></div><p class="article-text">
        Los resultados de las elecciones municipales obligan a reflexiones de fondo que afectan al modelo territorial.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos que identifican Madrid con la derecha pol&iacute;tica m&aacute;s reaccionaria son de diversa &iacute;ndole: unos caen en la tentaci&oacute;n de atribuir a sus gobernantes, Isabel Diaz Ayuso y antes a Esperanza Aguirre, unas cualidades populistas que ofrecen un liderazgo especial; otros lo atribuyen a un recorrido sociol&oacute;gico de la propia sociedad madrile&ntilde;a, que se estar&iacute;a derechizando como parte de un &ldquo;enigma pol&iacute;tico&rdquo; (expresi&oacute;n recogida en un art&iacute;culo reciente de Ignacio S&aacute;nchez Cuenca).
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que, para desvelar ese enigma, es imprescindible vincularlo a las tendencias econ&oacute;micas del nuevo capitalismo financiero y de servicios que favorecen a determinados grupos dominantes del poder econ&oacute;mico que se alinean con voluntades pol&iacute;ticas centralizadoras. Todos ellos se sienten c&oacute;modos con la identidad &ldquo;Espa&ntilde;a es Madrid&rdquo;, que genera ventajas en forma de &ldquo;renta de situaci&oacute;n&rdquo; al tiempo que genera agravios objetivos econ&oacute;micos y sociales en el resto de pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El madrile&ntilde;ismo es un s&iacute;ntoma m&aacute;s (el <em>proc&eacute;s</em> catal&aacute;n, los desequilibrios territoriales y la Espa&ntilde;a vaciada son otros) que debe integrarse en un diagn&oacute;stico que reconozca que el Estado de las Autonom&iacute;as empieza a ser disfuncional para Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El debate pol&iacute;tico sobre federalismo o recentralizaci&oacute;n reflejar&iacute;a las diversas formas de encontrar &ldquo;soluciones&rdquo; a esos desajustes. Pero, mientras los d&eacute;biles actores federales se desperezan, hay un ejercicio de facto que est&aacute; cambiando los equilibrios de poder. Concentrar en Madrid el poder econ&oacute;mico potenciado por el factor capitalidad es la forma en que las l&oacute;gicas centralistas, alimentadas principalmente por la derecha tradicional, han compensado los rasgos federalizantes del Estado de las Autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Completar la perspectiva federal del Estado supondr&iacute;a acentuar un marco m&aacute;s cooperativo, pero, ante todo, deber&iacute;a incluir el cambio de la forma jur&iacute;dica de Madrid, como capital, para adaptarla a la de &ldquo;distrito federal&rdquo;. Este factor es fuente de tantas desigualdades que llegar&aacute; un momento en que hasta los nacionalismos perif&eacute;ricos, hasta ahora contrarios a la l&oacute;gica federal cooperativa, se replantear&aacute;n su posici&oacute;n al respecto.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de ese cambio es evitar que los intereses particulares de la comunidad donde se ubican las instituciones del Estado dificulten el equilibrio de la gobernanza del pa&iacute;s. Un peligro que, como indican muchos s&iacute;ntomas empieza a corroer nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        La pugna entre el gobierno de la Comunidad de Madrid con el del Estado empieza a estar plagado de deslealtades que las hacen cada vez m&aacute;s peligrosas. Precisamente la idea del distrito federal surge en Estados Unidos, en 1778,&nbsp;cuando el gobierno territorial del Estado de Filadelfia neg&oacute; el apoyo a las autoridades federales que all&iacute; resid&iacute;an (Filadelfia era entonces la capital federal de EEUU hasta que, en 1794, pas&oacute; a Washington) ante un alzamiento militar contra ellas. De esta experiencia devino la convicci&oacute;n de que las autoridades federales deb&iacute;an ejercer jurisdicci&oacute;n exclusiva en el distrito en que residieran.
    </p><p class="article-text">
        Un distrito federal es un territorio que est&aacute; bajo soberan&iacute;a de un Estado federal sin ser parte de ning&uacute;n estado o provincia integrante de la federaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El madrile&ntilde;ismo como modelo &ldquo;metropolitano centralista&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Los desequilibrios territoriales han retroalimentado en la historia de Espa&ntilde;a la dial&eacute;ctica centro-periferia. Pero debajo de esa pulsi&oacute;n ha latido siempre la disputa permanente entre la centralizaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico en Madrid y la concentraci&oacute;n de poder econ&oacute;mico en Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco que ha estado alimentado, respectivamente, por fuerzas centralistas, principalmente conservadoras, y fuerzas nacionalistas. El modelo institucional que dio soluci&oacute;n a ese equilibrio es el Estado de las Autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Convertir Madrid en el principal centro de poder econ&oacute;mico fue el sue&ntilde;o del presidente Aznar verbalizado en los a&ntilde;os 90 que formaba parte de la agenda oculta que denominaba la &ldquo;segunda transici&oacute;n&rdquo;. En su esquema territorial imaginaba a Madrid emulando a Paris y duplicando el peso poblacional y econ&oacute;mico de Barcelona, mientras impulsaba a Valencia como polo perif&eacute;rico amigo para contraponer el liderazgo de Barcelona en el Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Unificar poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico significaba mantener o incluso potenciar en Madrid un modelo de metropolizaci&oacute;n que acentuara los privilegios institucionales&nbsp;que comporta la capitalidad (no es solo el efecto de concentrar 150.000 funcionarios estatales que trabajan en departamentos de industria, agricultura, pesca, turismo&hellip; que deber&iacute;an estar repartidas en las comunidades competentes en esas actividades siguiendo una l&oacute;gica federal, de la que Alemania es ejemplo. El problema es que esa concentraci&oacute;n burocr&aacute;tica alimenta unas pr&aacute;cticas que multiplican otras ventajas a&ntilde;adidas como, por ejemplo, que, seg&uacute;n datos del IVIE, la administraci&oacute;n estatal haya adjudicado el 59% de los contratos p&uacute;blicos a empresas de la capital entre 2012 y 2019). La segunda pata de ese proyecto era un programa fiscal cuyas rebajas sirvieran como forma de captar nuevos recursos de capital y trabajo hasta subordinar el desarrollo del resto de las CCAA. Y la tercera, una concentraci&oacute;n de poder medi&aacute;tico que sirviera de l&iacute;nea de defensa del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        De forma intuitiva o consciente esa voluntad de Aznar coincidi&oacute; con las tendencias del capitalismo global que favorec&iacute;a las denominadas nuevas econom&iacute;as de aglomeraci&oacute;n en las megaurbes (Nueva York, Londres, San Francisco o Paris) en las que se concentraban los servicios de alto valor. 
    </p><p class="article-text">
        Isabel Diaz Ayuso es solo el personaje que encarna transitoriamente esa pol&iacute;tica. Lo que se entiende como &ldquo;madrile&ntilde;ismo&rdquo; es la expresi&oacute;n pol&iacute;tica actualizada de ese modelo de poder conservador, hegem&oacute;nico en los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os. Se tratar&iacute;a de un discurso pol&iacute;tico imprescindible para galvanizar los sentimientos de diversas capas urbanas favorecidas por una renta de situaci&oacute;n y unas ventajas institucionales evidentes que no quieren perder sus ventajas. 
    </p><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n &ldquo;Madrid es Espa&ntilde;a&rdquo; le sirve para presentarse como la principal oposici&oacute;n al Gobierno central cuando el gobierno es del PSOE y a presentarse como l&iacute;der alternativo cuando el que gobierna es su partido.
    </p><p class="article-text">
        Elegir &ldquo;Madrid es libertad&rdquo; como eslogan o presentarse como vanguardia en la lucha contra ETA son los relatos que les permite pasar a la ofensiva para as&iacute; frenar la incomodidad y el desapego, sordo pero creciente, existente en las diferentes comunidades aut&oacute;nomas. Su discurso ha elaborado una linea de defensa por el que cualquier ataque a sus ventajas o que insin&uacute;e demandas de descentralizaci&oacute;n se interpreten como &ldquo;disgregador de la patria&rdquo;. La ca&iacute;da de Ximo Puig en Valencia supone eliminar un gobernante que reclamaba una descentralizaci&oacute;n administrativa que supondr&iacute;a la salida de 45.000 funcionarios de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la concentraci&oacute;n de poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico sobre un territorio tan peque&ntilde;o es tan descabellada, que tiene efecto devastadores sobre la estabilidad del sistema pol&iacute;tico, las estructuras partidarias y la vida de los ciudadanos. No es solo porque la cercan&iacute;a de tantos grupos de presi&oacute;n potencie la corrupci&oacute;n sino porque los propios partidos se ven sometidos a tensiones extraordinarias que los desestabilizan. De hecho, si el PP sufre la tensi&oacute;n entre Sol y G&eacute;nova, sedes de sus respectivos centros de poder, tambi&eacute;n el PSOE (<em>tamayazo</em>) o los grupos a su izquierda han sufrido las mayores crisis en sus organizaciones de Madrid.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las paradojas de Madrid: prdidas de productividad del modelo metropolitano extractivo</strong></h3><p class="article-text">
        Madrid se convierte en paradigma de un modelo de acumulaci&oacute;n de capital en el que normas laxas y bajos impuestos atraen el asentamiento de las grandes corporaciones, con especial presencia del capital financiero y de grupos inmobiliarios. Un modelo t&iacute;pico del planteamiento neoliberal, con peso creciente de servicios privatizados en sanidad, educaci&oacute;n y atenci&oacute;n social, que satisface a los ciudadanos que aspiran a ascender a clase media acomodada mientras engendra desigualdades en sus periferias precarizadas.
    </p><p class="article-text">
        Una concentraci&oacute;n de poder que act&uacute;a como &ldquo;aspiradora&rdquo; de buena parte de los recursos disponibles en el pa&iacute;s, sean de capital, energ&iacute;a o talento, que asociamos a la moderna econom&iacute;a de servicios de alto valor. No es extra&ntilde;o que el 40% de los empleos de alto nivel tecnol&oacute;gico creados en Espa&ntilde;a en la &uacute;ltima d&eacute;cada se concentran en la Comunidad de Madrid ni que el empleo en servicios de alta cualificaci&oacute;n alcance el 18% del total, nada menos que 8 puntos por encima de la media nacional.
    </p><p class="article-text">
        Madrid, y en mucha menor medida Barcelona, es la gran beneficiaria de la descapitalizaci&oacute;n de ciudades importantes cabeceras del desarrollo regional. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha triplicado el flujo neto de poblaci&oacute;n desplazada desde Valencia y Sevilla a Madrid y se ha duplicado el procedente de Zaragoza o Pamplona. Se trata de ciudades que pierden poblaci&oacute;n cualificada porque no pueden ofrecer los empleos que solo existen en la capital del pa&iacute;s .
    </p><p class="article-text">
        La gran paradoja de este modelo metropolitano extractivo es que se muestra incapaz de aumentar la renta per c&aacute;pita de sus ciudadanos ni de destacar en la productividad de la poblaci&oacute;n ocupada. A pesar de que la econom&iacute;a madrile&ntilde;a gana poblaci&oacute;n, tama&ntilde;o y peso en el PIB nacional,&nbsp;a pesar de concentrar los grupos sociales de alta retribuciones asociados al sector servicios de alta productividad, se trata de un modelo que necesita complementarse con actividades de baja productividad, con gran peso de tiempo parcial, asociadas al comercio, al ocio y los cuidados, donde son mayor&iacute;a los trabajadores precarios.
    </p><p class="article-text">
        Si se compara con la media nacional, la productividad por ocupado en Madrid ha ido perdiendo posiciones poco a poco: un 30% superior a la media a principios de los a&ntilde;os 70, casi un 20% durante los a&ntilde;os 80 y apenas un 9% en la actualidad. Si en los a&ntilde;os 90 Madrid pugnaba con el Pa&iacute;s Vasco por liderar la estad&iacute;stica de productividad en Espa&ntilde;a, en la actualidad est&aacute; ya un 4,5% por debajo y, adem&aacute;s, ha sido superada por Navarra.
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que incide en la p&eacute;rdida de productividad relativa de Madrid es que ha sufrido un proceso de desindustrializaci&oacute;n mucho m&aacute;s intensa que en el resto de Espa&ntilde;a que ha hecho descender el peso de la industria al 6% algo m&aacute;s de la mitad del 11% de promedio nacional.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que Madrid empieza a ser un problema tanto para asegurar un m&iacute;nimo equilibrio territorial como garantizar la funcionalidad del Estado de las Autonom&iacute;as. El futuro reclama una capital con estatuto de capital federal obligada a ser ejemplo de l&oacute;gicas colaborativas y opuesta a pr&aacute;cticas de dumping fiscal destinadas a despojar de recursos al resto de territorios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/convertir-madrid-distrito-federal-batalla_129_10265046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jun 2023 11:04:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c262c71a-dc4b-4bbc-a2e9-749cfa7a7198_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4344672" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c262c71a-dc4b-4bbc-a2e9-749cfa7a7198_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4344672" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Convertir a Madrid en Distrito Federal: esa es la batalla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c262c71a-dc4b-4bbc-a2e9-749cfa7a7198_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudadanos o esclavos: sindicatos y dignidad del trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/ciudadanos-esclavos-sindicatos-dignidad-trabajo_129_10157961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac0064c7-3f55-4f4b-9563-67d0cd14616d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos o esclavos: sindicatos y dignidad del trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que acabar con la concepción monárquica de la empresa y la verticalización creciente de las relaciones laborales, un lugar donde minorías de control asumen el gobierno y deciden por todos</p><p class="subtitle">La patronal se resiste a subir salarios mientras los beneficios empresariales no paran de crecer
</p></div><p class="article-text">
        Todos los grupos sociales, desde los transportistas a los m&eacute;dicos, desde los campesinos a las grandes empresas, tienen tendencia espont&aacute;nea a identificar y defender sus intereses colectivos. El capitalismo neoliberal les asigna el vocablo de grupos de inter&eacute;s o lobbies y pretende degradar a ese rol el papel de los sindicatos. Pero objetivamente son mucho m&aacute;s que eso.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de vivir del propio trabajo ha constituido durante mucho tiempo un cemento suficiente para favorecer una identidad com&uacute;n que surge del conflicto con el capital. Siempre fue, no obstante, una&nbsp;identidad trabajada, tarea que ha correspondido a los sindicatos de clase, organizaciones volcadas en integrar lo disperso, dot&aacute;ndole de una unidad que nunca surgi&oacute; de forma espont&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Observar el mundo desde los ojos del trabajo es una tarea que requiere integrar a los diferentes colectivos resaltando lo que comparten: una perspectiva que concibe el mundo como una patria com&uacute;n sin depender del origen de las personas ni de su capacidad econ&oacute;mica, sin servidumbres de ning&uacute;n tipo; que entiende la libertad como la ausencia de explotaci&oacute;n y dominio de unos sobres otros; que entiende el inter&eacute;s general como el resultado de la cooperaci&oacute;n voluntaria de las mayor&iacute;as en un entorno de equilibrios, hoy necesariamente vinculado con el medio ambiente. Al final, descendiendo a lo concreto, late el sue&ntilde;o de concebir la empresa como una organizaci&oacute;n de personas libres organizadas para crear y compartir riqueza. 
    </p><p class="article-text">
        La lucha por esa construcci&oacute;n del futuro a largo plazo se articula en una dial&eacute;ctica en la que se alternan propuestas de resistencia, confrontaci&oacute;n o colaboraci&oacute;n integradas en un mismo discurso.&nbsp;Cu&aacute;l debe ser hoy ese discurso es la cuesti&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La tarea de reajustar el discurso del trabajo en tiempos complejos</h3><p class="article-text">
        La complejidad y globalidad de los procesos productivos y tecnol&oacute;gicos ha diluido la solidaridad primaria asociada a formas de trabajo y explotaci&oacute;n simples. Lo que entendemos por crecimiento se ha convertido en un proceso de apropiaci&oacute;n del excedente que trasciende a las empresas y que aspira a extraer plusval&iacute;as del ciudadano en todos los espacios de su vida: cuando va al banco, se compra una vivienda o pretende curar sus dolencias, en su hogar o en el transporte, cuando trabaja y cuando se dedica al ocio.
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo del &uacute;ltimo capitalismo est&aacute; lleno de contradicciones. Cuanto mayor es la productividad del trabajo, mayores son los beneficios empresariales y mayor la apropiaci&oacute;n por el capital del valor creado; cuando mayor es la presencia del trabajo intelectual, mayor su sobrecualificaci&oacute;n, mayor su precariedad y mayor su exclusi&oacute;n en la gesti&oacute;n de las empresas; cuando mayor es la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y mayor capacidad ofrecen las tecnolog&iacute;as para trabajar en red, mayor es la fragmentaci&oacute;n de los procesos y mayor es la penosidad del trabajo sufrido en solitario.
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que el nuevo poder empresarial se fortalece, tambi&eacute;n se difumina y oculta, se hace invisible pero se siente en todas partes. Es un poder que todo lo ve porque la tecnolog&iacute;a se lo permite. Mientras los primeros directivos se sienten dioses con su poder absoluto, la empresa se convierte en una organizaci&oacute;n obsesionada por la vigilancia, el control y la penalizaci&oacute;n por incumplimientos. 
    </p><p class="article-text">
        La forma en que se ejerce el poder acaba impregn&aacute;ndolo todo: construye &iacute;ntimamente al sujeto, moldea al trabajador. Cuando las fronteras del tiempo y lugar se diluyen, el trabajador-ciudadano pasa a ser una mercanc&iacute;a potencialmente trazable las 24 horas del d&iacute;a. Entonces, los derechos laborales y los derechos ciudadanos se entremezclan y funden. Afectan a la vivienda, la movilidad, los cuidados, la privacidad, la desconexi&oacute;n o la intimidad.
    </p><p class="article-text">
         Parad&oacute;jicamente, aunque la sobreexplotaci&oacute;n se instala en el mundo, la invisibilidad del poder favorece que el sentimiento de&nbsp;&ldquo;estar explotado&rdquo;&nbsp;se mitigue. En su lugar, resucitan otras sensaciones que podemos identificar con las de frustraci&oacute;n, exclusi&oacute;n, marginaci&oacute;n, ninguneamiento, desprecio, indiferencia&hellip;&nbsp;La&nbsp;dignidad humana recupera protagonismo. El movimiento de los indignados que se extendi&oacute; por el mundo en la d&eacute;cada pasada fue un movimiento ciudadano, pero ahondaba sus ra&iacute;ces en la indignidad del trabajo actual.
    </p><h3 class="article-text">Los efectos de la precarizaci&oacute;n de los trabajadores del conocimiento</h3><p class="article-text">
        Es evidente que estos cambios obligan a ampliar el foco al mensaje sindical mientras atiende sus asuntos de siempre y en particular, hoy, la p&eacute;rdida de poder adquisitivo como manifestaci&oacute;n urgente de la crisis energ&eacute;tica y de relocalizaci&oacute;n de procesos productivos. 
    </p><p class="article-text">
        El reto es inmenso. Las capas intermedias de profesionales sienten envilecida su situaci&oacute;n por la externalizaci&oacute;n del conocimiento que, por un lado, deval&uacute;a su trabajo hasta confundirlo con el de operadores de aplicaciones y plataformas, sin capacidad de aportar valor, mientras, por otro, se les margina en an&aacute;lisis y estrategias departamentales, trasladadas a consultores. Afectadas de una precarizaci&oacute;n creciente, acabar&aacute;n fomentando plataformas para defender sus intereses si los sindicatos de clase no son sensibles a su situaci&oacute;n. Incorporar esas preocupaciones en elecciones sindicales y convenios es fundamental para integrarlas en una nueva idea de empresa.
    </p><p class="article-text">
        Hay que acabar con la concepci&oacute;n mon&aacute;rquica de la empresa y la verticalizaci&oacute;n creciente de las relaciones laborales, un lugar donde minor&iacute;as de control asumen el gobierno y deciden por todos. La c&uacute;pula directiva que detenta el poder se apropia de la bandera de &ldquo;lo com&uacute;n&rdquo; como si el trabajo no fuera empresa, como si avanzar hacia la mejor organizaci&oacute;n capaz de crear riqueza no fuera el objetivo de los principales interesados en su desarrollo, que son los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        La unidad de los diferentes colectivos y capas de trabajadores pasa hoy por hacer confluir sus demandas laborales e interesarles en el c&oacute;mo producir y en el qu&eacute; producir en una l&oacute;gica de participaci&oacute;n en el gobierno de las empresas. 
    </p><p class="article-text">
        El trabajo es hoy, objetivamente, el grupo social m&aacute;s interesado en una mejora continua de la calidad de los activos intangibles (organizaci&oacute;n, procesos, 'know how') que es la fuente principal de innovaci&oacute;n y de especializaci&oacute;n productiva. Y esos activos que no puede adquirirse en el exterior y deciden el &eacute;xito de las empresas precisan de un clima colaborativo que fomente la participaci&oacute;n, la inteligencia colectiva y la convergencia de esfuerzos.
    </p><h3 class="article-text">Empresa republicana frente a empresa mon&aacute;rquica</h3><p class="article-text">
        Probablemente no estemos en un momento en el que podamos aspirar a un cambio esencial hacia la democracia econ&oacute;mica. Dif&iacute;cil imaginar una empresa autogestionada ni plenamente democr&aacute;tica, en la que, por ejemplo, hubiera mecanismos de elecci&oacute;n del CEO, pero s&iacute;, al menos, aspirar a una organizaci&oacute;n intermedia, con mecanismos de poder delegados, institucionalizados y participativos que incluyen la codecisi&oacute;n y la participaci&oacute;n en el capital. 
    </p><p class="article-text">
        A ese tipo de empresa que podemos llamar republicana se le puede exigir un clima laboral participativo que dignifique el trabajo. El sistema productivo vigente en el norte y centro de Europa indica que innovaci&oacute;n, eficiencia y participaci&oacute;n caminan juntos. Reclamar trabajo digno es identificar al trabajador como ciudadano adulto y libre, no como un siervo asustado&nbsp;o como un esclavo sometido, y a la empresa como el lugar donde se nos ofrece la oportunidad de compartir objetivos para mejorar productos y procesos y crear riqueza. 
    </p><p class="article-text">
        Hacer sindicalismo ser&aacute;, probablemente cada vez m&aacute;s, ampliar derechos de participaci&oacute;n para establecer un contrapoder democr&aacute;tico en la empresa y en la organizaci&oacute;n del sistema productivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/ciudadanos-esclavos-sindicatos-dignidad-trabajo_129_10157961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Apr 2023 19:54:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ac0064c7-3f55-4f4b-9563-67d0cd14616d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="625628" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ac0064c7-3f55-4f4b-9563-67d0cd14616d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="625628" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ciudadanos o esclavos: sindicatos y dignidad del trabajo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ac0064c7-3f55-4f4b-9563-67d0cd14616d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sindicatos,Empresarios,Empresas,Condiciones laborales,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2021 como oportunidad: el Congreso va a abordar la participación de los trabajadores en las empresas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/2021-oportunidad-congreso-abordar-participacion-trabajadores-empresas_129_7197599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6de4e6c-c2c5-4961-8333-c078375b2d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="2021 como oportunidad: el Congreso va a abordar la participación de los trabajadores en las empresas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería paradójico que algo que constituyó siempre una de las principales señas de identidad de la socialdemocracia se diluyera en un momento tan crítico como el que vivimos</p></div><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as el Congreso va a abordar la transposici&oacute;n de la Directiva europea UE 2017/828 que busca fomentar la implicaci&oacute;n a largo plazo de los accionistas en las sociedades cotizadas. Su debate concede una oportunidad &uacute;nica para empezar a incorporar la participaci&oacute;n de los trabajadores espa&ntilde;oles en el gobierno de las empresas, actualizando el retraso de d&eacute;cadas respecto a la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de seguir en camino de otros gobiernos europeos, en particular el de Francia, en el que la transposici&oacute;n de la misma Directiva actu&oacute; de excusa y soporte para impulsar una bater&iacute;a de medidas en la mejor versi&oacute;n de &ldquo;empresa responsable&rdquo;, seg&uacute;n lo entiende Macron. De esa voluntad surgi&oacute; en mayo de 2019 la conocida como Loi Pacte que incorpor&oacute; cambios en los c&oacute;digos de comercio y de trabajo que incluyeron mejoras tanto en la participaci&oacute;n de los trabajadores en los Consejos de Administraci&oacute;n de las grandes empresas como en los derechos de representaci&oacute;n de los trabajadores-accionistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la propuesta que el gobierno espa&ntilde;ol ha enviado al Parlamento, por iniciativa de la Ministra de Econom&iacute;a Nadia Calvi&ntilde;o, pasa por encima de esa posibilidad ignorando la conexi&oacute;n entre participaci&oacute;n de los trabajadores e implicaci&oacute;n a largo plazo de los accionistas. Lo parad&oacute;jico es que el articulado propuesto entra en contradicci&oacute;n con la exposici&oacute;n de motivos que entrecomilla la argumentaci&oacute;n de la propia Directiva cuando afirma que &ldquo;una mayor implicaci&oacute;n por parte de todos los interesados, en particular los trabajadores, en el gobierno corporativo constituye un factor importante a la hora de garantizar un enfoque m&aacute;s a largo plazo por parte de las sociedades cotizadas, que debe ser fomentado y tenido en cuenta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa recomendaci&oacute;n est&aacute; en linea con lo que recoge el Libro Verde de la Comisi&oacute;n Europea de 2012 sobre 'La normativa de gobierno corporativo de la UE' y con los Principios de Inversi&oacute;n Responsable de las Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido una enmienda del Grupo Parlamentario de Unidas Podemos la que obligar&aacute; a debatir su extensi&oacute;n a esos aspectos olvidados.
    </p><h3 class="article-text">Las enmiendas para explicitar la participaci&oacute;n de los trabajadores</h3><p class="article-text">
        Las enmiendas solicitadas son coherentes con los objetivos de la transposici&oacute;n de la directiva y con las particularidades y necesidades de nuestro sistema econ&oacute;mico. No es posible avanzar en un cambio en nuestro modelo productivo sin potenciar una empresa inclusiva,&nbsp; ni es posible incrementar la innovaci&oacute;n y la competitividad de nuestras empresas sin abordar un clima laboral participativo que se desarrolle en paralelo a la implicaci&oacute;n a largo plazo de los accionistas con los proyectos empresariales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, se propone unos cambios muy modestos que fortalecen la l&oacute;gica del buen gobierno corporativo y de la sostenibilidad de los proyectos mientras abren la puerta, en consonancia con las recomendaciones de la Directiva, a la actualizaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n del Estatuto de los Trabajadores. Ese objetivo, que la ministra Calvi&ntilde;o considera prioritario, requerir&aacute;, entre otras modificaciones, ampliar el art&iacute;culo 64 para incorporar los derechos de Participaci&oacute;n a los ya regulados sobre Derechos de Informaci&oacute;n y Consulta. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los cambios que proponen las enmiendas destacan los siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las sociedades cotizadas deber&aacute;n incorporan en sus estatutos un plan para fomentar la implicaci&oacute;n de los trabajadores en la empresa que contemple medidas que articulen la participaci&oacute;n tanto en la gesti&oacute;n ordinaria de la misma como en su accionariado.&nbsp;</li>
                                    <li>Dicho plan formar&aacute; parte de los estatutos de cada empresa y deber&aacute;n implementarse en el marco de la negociaci&oacute;n colectiva de acuerdo a las normas que puedan dictarse en desarrollo de la presente ley.&nbsp;</li>
                                    <li>De forma inmediata, se extender&aacute; a las empresas cotizadas con m&aacute;s de 1.000 trabajadores los est&aacute;ndares m&iacute;nimos de participaci&oacute;n en la gesti&oacute;n previstos para las inscritas como Sociedades An&oacute;nimas Europeas, ya reguladas en la &ldquo;Ley 31/2006, de 18 de octubre, sobre implicaci&oacute;n de los trabajadores en las sociedades an&oacute;nimas y cooperativas europeas&rdquo;.</li>
                                    <li>Se trata de habilitar una v&iacute;a para que los trabajadores de las grandes empresas puedan acceder a la condici&oacute;n de accionistas asumiendo, como m&iacute;nimo, un diez por ciento del capital, ya sea mediante la adquisici&oacute;n de acciones que la empresa posea en autocartera, ya sea mediante la ampliaci&oacute;n de capital.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Se puede argumentar que el Gobierno no incluye propuestas como estas porque se quiere limitar al contenido estricto de lo que supone transponer la Directiva. Pero no es as&iacute;, puesto que, al margen de la Directiva, est&aacute; incorporando otras mejoras normativas en materia de gobierno corporativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Introduce, por ejemplo, las denominadas &ldquo;acciones de lealtad&rdquo; que incentiva la permanencia de los accionistas al otorgar mayores derechos pol&iacute;ticos, con voto adicional, a los titulares que se mantienen m&aacute;s de dos a&ntilde;os como accionistas. Por cierto, ojal&aacute; la urgencia en crear esta figura pueda ser utilizado de forma inmediata para asegurar la estabilidad del Estado como accionista de referencia en la fusi&oacute;n Caixa/Bankia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la ausencia de referencias a la participaci&oacute;n de los empleados ser&iacute;a duro pensar que es porque no lo considera conveniente o no quiere vincularlo a la l&oacute;gica del buen gobierno.
    </p><h3 class="article-text">Participaci&oacute;n y buen gobierno empresarial van de la mano</h3><p class="article-text">
        Lo que es evidente es que Espa&ntilde;a comparte, junto al grupo de&nbsp;pa&iacute;ses del sur de Europa, (Italia, Portugal y Grecia), la ausencia de legislaci&oacute;n participativa sobre el trabajo en las empresas convencionales. Y que nadie puede obviar que el modelo empresarial que subyace debajo de esa condici&oacute;n, basado en la ausencia de contrapesos al poder unilateral de las gerencias, est&aacute; condicionando y empobreciendo nuestro modelo productivo.
    </p><p class="article-text">
        Esa singularidad acent&uacute;a los comportamientos cortoplacistas de las empresas. Como recoge expresamente la propia Directiva, las sociedades cotizadas se enfrentan, en general, a la presi&oacute;n por generar y distribuir beneficios financieros en el corto plazo, y ello obliga a sus direcciones a centrarse en exceso en los resultados trimestrales. Esa l&oacute;gica est&aacute; detrayendo recursos para la inversi&oacute;n productiva en el largo plazo y, en particular, para la destinada a I+D+i y, en consecuencia, perjudica la sostenibilidad y rentabilidad futura de dichas sociedades.
    </p><p class="article-text">
        El modelo de gobierno corporativo depende del sistema de control y equilibrio entre los distintos &oacute;rganos y los grupos interesados (<em>stakeholders</em> en terminolog&iacute;a inglesa). Y en ese marco, una mayor implicaci&oacute;n en la gobernanza empresarial por parte de esos grupos (trabajadores, clientes, proveedores, instituciones&hellip;.) pasa a ser un factor importante para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Confiamos en que el Grupo Parlamentario socialista mejore el proyecto de ley en el sentido que marcan las enmiendas. Ser&iacute;a parad&oacute;jico que algo que constituy&oacute; siempre una de las principales se&ntilde;as de identidad de la socialdemocracia se diluyera en un momento tan cr&iacute;tico como el que vivimos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas, Roberto Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/2021-oportunidad-congreso-abordar-participacion-trabajadores-empresas_129_7197599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Feb 2021 05:00:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b6de4e6c-c2c5-4961-8333-c078375b2d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="730373" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b6de4e6c-c2c5-4961-8333-c078375b2d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="730373" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[2021 como oportunidad: el Congreso va a abordar la participación de los trabajadores en las empresas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b6de4e6c-c2c5-4961-8333-c078375b2d71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sectores estratégicos y nacionalizaciones, ¿un nuevo consenso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/sectores-estrategicos-y-nacionalizaciones-un-nuevo-consenso/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/sectores-estrategicos-y-nacionalizaciones-un-nuevo-consenso/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2020 05:51:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sectores estratégicos y nacionalizaciones, ¿un nuevo consenso?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2020: ética y estética de la crispación social]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/2020-etica-y-estetica-de-la-crispacion-social/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/2020-etica-y-estetica-de-la-crispacion-social/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2020 09:28:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[2020: ética y estética de la crispación social]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Desempleo masivo en la próxima crisis? Por favor, otra vez, no]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/desempleo-masivo-en-la-proxima-crisis-por-favor-otra-vez-no/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/desempleo-masivo-en-la-proxima-crisis-por-favor-otra-vez-no/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2019 17:10:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Desempleo masivo en la próxima crisis? Por favor, otra vez, no]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo y los cuidados oxigenan la economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/el-feminismo-y-los-cuidados-oxigenan-la-economia/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/el-feminismo-y-los-cuidados-oxigenan-la-economia/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Mar 2019 10:58:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El feminismo y los cuidados oxigenan la economía]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo y los cuidados oxigenan la economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminismo-cuidados-oxigenan-economia_129_1659182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5d5e24d-727a-46a4-b0b2-19a9c1c6b218_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Varias mujeres durante la marcha que han realizado este viernes por las calles de Santander con motivo del Día de la Mujer."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La disminución del tiempo ocupado por las mujeres en tareas del hogar, no significa siempre que los hombres hagan más sino que se han externalizado las tareas domésticas, contratando a otras mujeres normalmente migrantes</p><p class="subtitle">La "crisis de los cuidados" es un conjunto muy diverso de conflictos y demandas que van desde el reparto de las tareas del hogar a los permisos de paternidad, desde la disminución de la brecha salarial a las rentas básicas</p></div><p class="article-text">
        Volver a hablar de la vida que queremos, de la sociedad que queremos, es hablar del tiempo humano como referencia b&aacute;sica de la vida y cimiento de un nuevo Contrato Social.
    </p><p class="article-text">
        El momento actual reclama una profunda reordenaci&oacute;n de las jerarqu&iacute;as entre los espacios que identificamos con la produccio&#769;n de bienes y servicios -la &uacute;nica l&oacute;gica reconocida por la econom&iacute;a- y la reproduccio&#769;n social, es decir, las actividades conectadas con la sostenibilidad y reproducci&oacute;n de la sociedad: tener y criar nin&#771;os, formar a los j&oacute;venes, cuidar a los abuelos, atender a los enfermos y mantener la organizaci&oacute;n de hogares y comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada nos obliga a afrontar una bater&iacute;a de soluciones a la denominada &ldquo;crisis de los cuidados&rdquo; un conjunto muy diverso de conflictos y demandas que van desde el reparto de las tareas del hogar a los permisos de paternidad, desde la disminuci&oacute;n de la brecha salarial a las rentas b&aacute;sicas, de los desahucios en la vivienda a la seguridad alimentaria&hellip; Todas ellas cuestiones situadas en los espacios de la reproduccio&#769;n social, tan centrales para la actual coyuntura como las luchas de clases en el a&#769;mbito de la produccio&#769;n en el capitalismo tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n tiene sus rai&#769;ces en la dina&#769;mica estructural del capitalismo financiero que obtiene su rentabilidad de cualquier espacio. No solo extrayendo plusval&iacute;a de las clases populares tradicionales (del viejo proletariado, del aut&oacute;nomo, de las clases medias profesionales, de la pyme nacional) sino tambi&eacute;n de cualquier empresa, administraci&oacute;n o familia endeudada, de cualquier recurso p&uacute;blico estatal, regional o local (pensiones, desempleo, dependencia) y de cualquier estructura social debilitada.
    </p><h3 class="article-text">La reordenaci&oacute;n del tiempo humano como referencia vital</h3><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de los cuidados abre todas las puertas que la ortodoxia econ&oacute;mica quer&iacute;a mantener cerradas: desde &ldquo;qu&eacute; es producir riqueza&rdquo; hasta qu&eacute; sentido tiene &ldquo;la gesti&oacute;n del tiempo&rdquo; a lo largo de la vida. Poner en el centro esos debates es la mayor contribuci&oacute;n que el feminismo est&aacute; haciendo a la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Obliga a recuperar el foco sobre la disminuci&oacute;n, racionalizaci&oacute;n y flexibilizaci&oacute;n de los tiempos productivos (reducci&oacute;n de jornada laboral, trabajos de tiempo parcial voluntario y jornadas flexibles, permisos de paternidad y bolsas de conciliaci&oacute;n familiar, reordenaci&oacute;n horaria, teletrabajo y derecho a la desconexi&oacute;n). No es concebible que las potencialidades de productividad que aportan los cambios tecnol&oacute;gicos no redunden, c&oacute;mo ocurri&oacute; siempre en la histor&iacute;a, en una disminuci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n del tiempo de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Obliga a reconsiderar y tangibilizar el valor de los tiempos considerados &ldquo;no productivos&rdquo;: los dedicados a atender necesidades familiares b&aacute;sicas (crianza y vejez, enfermedad, incapacidad) y a las otras actividades domesticas de apoyo (higiene, limpieza, orden, compa&ntilde;&iacute;a). Implica denunciar la m&aacute;xima expresi&oacute;n de la contradicci&oacute;n entre valor y precio: las cosas m&aacute;s importantes se ignoran e invisibilizan porque se realizan &ldquo;en el hogar&rdquo; y no tienen repercusiones mercantiles; y lo que tiene precio, aunque sea ilegal y oculto c&oacute;mo la prostituci&oacute;n o el tr&aacute;fico de drogas, actividades que fueron incluidas de golpe en el PIB en 2010, se reconoce como valor.
    </p><p class="article-text">
        Obliga a poner el foco en c&oacute;mo reconstruir el espacio vital colectivo, sea urbano o rural, que disminuya los tiempos muertos (desplazamientos, abastecimientos, mantenimiento, limpieza) y maximice los tiempos vivos compartidos (formaci&oacute;n, familia, descanso, ocio). De forma muy especial, nos confronta al coste creciente de la vivienda s&iacute;mbolo de la contradiccio&#769;n geogra&#769;fica fundamental que provoca la centralizacio&#769;n del capital inmobiliario en el corazo&#769;n de las megaurbes y los mayores desplazamientos diarios con costes crecientes -en tiempo y dinero- de los trabajadores hacia localizaciones marginales o perif&eacute;ricas.
    </p><h3 class="article-text">Sobre el mercado y los recursos p&uacute;blicos</h3><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo capitalismo tiende a exprimir, cada vez m&aacute;s, un conjunto de capacidades sociales claves para la vida. Y lo hace de dos maneras: como norma, socializando la carga y trasladando a las mujeres de las familias un sobreesfuerzo creciente e invisible. Pero tambi&eacute;n, cuando de esas actividades sociales surgen perspectivas de beneficio, privatizando su gesti&oacute;n, externalizando servicios sociales y contratando a filiales de grandes corporaciones.
    </p><p class="article-text">
        Sirva de paradigma, CLECE, una empresa multiservicios filial del Grupo ACS, que gestiona la Residencia de la Fundaci&oacute;n Reina Sof&iacute;a Alzheimer, de titularidad p&uacute;blica, un lugar denunciado porque faltan pa&ntilde;ales o s&aacute;banas para cambiar a los ancianos hasta hacerles pasar d&iacute;as sobre su propia orina, con cuidadoras cobrando 600 euros al mes, mientras declara millones en beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Hay espacios en el que la l&oacute;gica del mercado deber&iacute;a estar vetada. Tiene sentido en mejorar la oferta de servicios de abastecimiento, mantenimiento y limpieza del hogar, all&iacute; donde la econom&iacute;a digital est&aacute; destacando por sus mayores ventajas. Pero nunca en lo que se refiere a los elementos centrales de la convivencia como son los cuidados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7dfd48c4-942b-4b98-adff-734cafb0fece_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Cuando el estado se inhibe, la mujer lo sufre</h3><p class="article-text">
        Un repaso a los datos comparados de diferentes pa&iacute;ses confirman que las carencias y desequilibrios de los servicios p&uacute;blicos desembocan en desequilibrios de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Las horas diarias que las familias dedican a las tareas del hogar, aquellas que no son cubiertas por servicios profesionales remunerados, son menores y m&aacute;s compartidas en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos europeos, con buenos servicios p&uacute;blicos, (Suecia, Noruega) y mayores y m&aacute;s feminizadas en los pa&iacute;ses m&aacute;s dependientes del mercado (Italia) o con culturas m&aacute;s patriarcales (Jap&oacute;n, M&eacute;xico, Turqu&iacute;a, India)
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, las medias no reflejan las diferencias de clase dentro de un mismo estado. En capas profesionales medias, la disminuci&oacute;n del tiempo ocupado por las mujeres en tareas del hogar, no significa siempre que los hombres hagan m&aacute;s sino que se han externalizado las tareas dom&eacute;sticas, contratando a otras mujeres normalmente migrantes. Es en ese entorno donde la noci&oacute;n de &ldquo;feminismo liberal&rdquo; cobra sentido, pues significa sustituir la desigualdad de g&eacute;nero entre hombres y mujeres por una desigualdad de clase.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es crear riqueza? El PIB no se limita a cuantificar la producci&oacute;n registrada por el mercado. La contabilidad nacional incluye tambi&eacute;n en el PIB los bienes y servicios de no-mercado que son aquellos que, como la sanidad o los cuidados, se proporcionan a los hogares individuales, de forma gratuita por el estado o a precios econ&oacute;micamente no significativos, por instituciones sin &aacute;nimo de lucro.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esos bienes los soportan las familias son invisibles y no reconocidos. S&oacute;lo cuando las luchas sociales obligan a asumirlos como nuevos bienes p&uacute;blicos aflora de golpe esa riqueza oculta, expresi&oacute;n del concepto de valor social que la sociedad exige en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos a por ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminismo-cuidados-oxigenan-economia_129_1659182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2019 19:44:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5d5e24d-727a-46a4-b0b2-19a9c1c6b218_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1364424" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5d5e24d-727a-46a4-b0b2-19a9c1c6b218_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1364424" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El feminismo y los cuidados oxigenan la economía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5d5e24d-727a-46a4-b0b2-19a9c1c6b218_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Taxistas, mineros…periodistas, ¿son posibles las transiciones justas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/taxistas-minerosperiodistas-son-posibles-las-transiciones-justas/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/taxistas-minerosperiodistas-son-posibles-las-transiciones-justas/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jan 2019 13:05:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Taxistas, mineros…periodistas, ¿son posibles las transiciones justas?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda necesaria: mucho más que gasto social]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/la-izquierda-necesaria-mucho-mas-que-gasto-social/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/la-izquierda-necesaria-mucho-mas-que-gasto-social/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jan 2019 13:28:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La izquierda necesaria: mucho más que gasto social]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gestión de perfiles y la trazabilidad de la mercancía “ciudadano/trabajador”]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/la-gestion-de-perfiles-y-la-trazabilidad-de-la-mercancia-ciudadano-trabajador/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/la-gestion-de-perfiles-y-la-trazabilidad-de-la-mercancia-ciudadano-trabajador/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Sep 2018 15:28:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La gestión de perfiles y la trazabilidad de la mercancía “ciudadano/trabajador”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué el neoproteccionismo desorienta a la izquierda?]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/por-que-el-neoproteccionismo-desorienta-a-la-izquierda/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/por-que-el-neoproteccionismo-desorienta-a-la-izquierda/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Aug 2018 12:20:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué el neoproteccionismo desorienta a la izquierda?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las paradojas del trabajo digital y las utopías de Marx]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/las-paradojas-del-trabajo-digital-y-las-utopias-de-marx/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/las-paradojas-del-trabajo-digital-y-las-utopias-de-marx/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jul 2018 17:51:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las paradojas del trabajo digital y las utopías de Marx]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Google, Facebook… Amazon: regulación o concentración monopolista]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/google-facebook-amazon-regulacion-o-concentracion-monopolista/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/google-facebook-amazon-regulacion-o-concentracion-monopolista/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jun 2018 19:10:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Google, Facebook… Amazon: regulación o concentración monopolista]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mayores y mujeres, tercera fase de la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/mayores-y-mujeres-tercera-fase-de-la-crisis/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/mayores-y-mujeres-tercera-fase-de-la-crisis/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Mar 2018 19:27:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mayores y mujeres, tercera fase de la crisis]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trazabilidad del trabajo: el futuro ya está aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/trazabilidad-del-trabajo-el-futuro-ya-esta-aqui/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/trazabilidad-del-trabajo-el-futuro-ya-esta-aqui/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Feb 2018 11:02:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trazabilidad del trabajo: el futuro ya está aquí]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Grecia, España y la reestructuración de la deuda: ¿llegamos tarde?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/grecia-espana-reestructuracion-llegamos-tarde_129_4322934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0545e598-53f7-40b4-9cb1-7855c0710ac3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grecia, España y la reestructuración de la deuda: ¿llegamos tarde?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las soluciones pasan por reconocer el origen privado de la crisis y seguir reconociendo asimetría en las soluciones institucionales para favorecer a los países deudores</p></div><p class="article-text">
        Los problemas sociales encuentran una soluci&oacute;n adecuada a las relaciones de poder en cada momento. Si, durante a&ntilde;os, unos son capaces de esconderlos y camuflarlos mientras otros llegan tarde a desentra&ntilde;arlos y a enfrentarse a ellos, entonces, suele ocurrir que los escenarios pol&iacute;ticos cambian. E incluso cambia la naturaleza del problema. Eso est&aacute; pasando con la deuda: cuando los ciudadanos griegos y de otros pueblos del sur despertaron, ni los deudores ni los acreedores eran ya los mismos como consecuencia de m&uacute;ltiples procesos de socializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una deuda exterior, fundamentalmente de instituciones financieras del sur, comprometida con bancos privados de Francia, Alemania, Inglaterra, etc, financiadores interesados de las m&uacute;ltiples burbujas perif&eacute;ricas, se hab&iacute;a deslizado, paso a paso, para acabar siendo deuda fundamentalmente p&uacute;blica y comprometida con instituciones p&uacute;blicas europeas u organismos multilaterales.
    </p><h3 class="article-text">El problema desde Grecia y Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        La naturaleza del problema econ&oacute;mico de la deuda griega sigue siendo el mismo. Como dice Stiglitz lo que ha ocurrido se puede resumir diciendo que <a href="http://www.elpais.com/especial/35-aniversario/economia/_la_union_europea_no_esta_rescatando_a_grecia_sino_a_los_bancos_alemanes_.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la UE&nbsp; no esta rescatando a Grecia sino a los bancos alemanes&rdquo;</a>. Lo mismo <a href="http://actualidad.rt.com/economia/168286-director-fmi-rescate-grecia-salvar-bancos-alemania-francia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconoce el FMI.</a> M&aacute;s, si esa es la esencia econ&oacute;mica del problema, esa realidad se ha ido camuflando durante siete a&ntilde;os a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples mecanismos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha ocurrido es que los sucesivos planes de rescate griegos han sido soportados por prestamistas institucionales (un 65% por el Eurogrupo y el BCE) sustitutos de la banca alemana, mientras los prestatarios, los que soportan la carga de la deuda, no son ya los bancos griegos sino los ciudadanos a trav&eacute;s de su gobierno. Y ese doble cambio tiene sus consecuencias: mientras los bancos han desaparecido de la primera linea, los gobiernos europeos m&aacute;s conservadores (en realidad, toda Europa) pueden presentarse como defensores de los intereses&nbsp; de sus contribuyentes espa&ntilde;oles, alemanes, portugueses&hellip; mientras acusan al pueblo griego de todos los despilfarros.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, los procesos de socializaci&oacute;n de la deuda han tenido el mismo efecto perturbador. Si en 2008 las empresas y bancos espa&ntilde;oles reconoc&iacute;an una deuda de 600.000 euros, principalmente financiada con bancos franceses (por 200.000 millones de euros) alemanes (160.000 millones de euros) o estadounidenses (140.000 millones de euros), siete a&ntilde;os m&aacute;s tarde hab&iacute;a desaparecido en buena medida de los balances bancarios. Si el primer deudor es el gobierno (la deuda p&uacute;blica ha pasado a significar el 100% del PIB mientras en 2008 estaba en el 39%), los principales acreedores son ya espa&ntilde;oles, ya que los titulos de deuda est&aacute;n en un 55% renacionalizados.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa esto? Que cualquier renegociaci&oacute;n o quita sobre la deuda p&uacute;blica espa&ntilde;ola agravar&iacute;a, en primer lugar, la recesi&oacute;n de balances de los agentes economicos espa&ntilde;oles y sus problemas de solvencia y liquidez. Y ah&iacute; se incluyen desde los propios bancos espa&ntilde;oles (204.000 millones de euros en septiembre de 2014) al Fondo de Reserva de la SS (52.000 millones de euros) o ahorros particulares colocados en fondos de inversion y pensiones (100.000 millones de euros).
    </p><p class="article-text">
        De modo que la naturaleza del conflicto pol&iacute;tico es ya sustancialmente diferente.
    </p><p class="article-text">
        No conviene ignorarlo entre otras razones porque esos camuflajes, esos mecanismos de socializaci&oacute;n, han servido, tambi&eacute;n, al progreso europeo: lento y parcial pero progreso al fin.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Europa y su triple mecanismo de socializaci&oacute;n de riesgos</h3><p class="article-text">
        Conviene entender de qu&eacute; modo han ido cambiando las cosas para poder construir un relato adecuado a la realidad.
    </p><p class="article-text">
        1. El saneamiento de la banca ha sido, el primer mecanismo por el que los gobiernos nacionales han socializado deuda privada bancaria de sus pa&iacute;ses para convertirla a deuda p&uacute;blica.&nbsp; Ese proceso ha sido com&uacute;n en toda Europa, desde Inglaterra a Lituania. En Espa&ntilde;a, ha liberado a la banca del cr&eacute;dito al promotor inmobiliario y comprometido recursos equivalentes al 30% del PIB, en un 90% fondos publicos nacionales. Las p&eacute;rdidas finales estimadas rondar&aacute;n entre el 16% y el 20% del PIB.
    </p><p class="article-text">
        2. La renacionalizaci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica externa. Una vez socializado el riesgo interno a los propios estados tocaba el turno a la deuda exterior. El <em>carry trade</em> (financiaci&oacute;n del BCE a los bancos del sur para aportar la liquidez suficiente para adquirir t&iacute;tulos de &ldquo;su&rdquo; deuda p&uacute;blica) inaugura el llamado &ldquo;circulo vicioso&rdquo; entre deuda soberana y deuda bancaria. Pero ha sido mucho m&aacute;s que eso:&nbsp; ha sido, en realidad,&nbsp; un &ldquo;mecanismo virtuoso&rdquo; para los bancos franceses y alemanes que les ha permitido ir transfiriendo su exposici&oacute;n al riesgo perif&eacute;rico a los bancos de los pa&iacute;ses deudores, convenientemente financiados. Los bancos espa&ntilde;oles llegaron a disponer de casi 490.000 millones de euros en 2012 (cerca del 50% del PIB) para bajar a 250.000 en 2013. Con un efecto a&ntilde;adido: el diferencial de tipos del carry trade aport&oacute;, adem&aacute;s, en esos a&ntilde;os casi el 35% de los margenes bancarios.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        3. La mutualizaci&oacute;n a trav&eacute;s del BCE de deudas nacionales. Como los bonos de la deuda publica adquirida por los bancos se depositaban como garant&iacute;a en el mismo BCE, el carry trade inauguraba tambien un tipo de operaciones de mutualizaci&oacute;n indirecta de los riesgos europeos y, por ello, el BCE fue acusado por los pa&iacute;ses del norte de estar comprando de forma encubierta Deuda Publica del sur.&nbsp; Esa pol&iacute;tica continu&oacute; despu&eacute;s con las subastas a largo plazo TLTRO y ha dado un salto cualitativo con el QE: ahora ya no se trata de deuda bancaria sino de deuda p&uacute;blica, y, sobre todo, ya no son operaciones asim&eacute;tricas y puntuales para atender a los pa&iacute;ses con problemas sino actuaciones peri&oacute;dicas y sim&eacute;tricas, basadas en una f&oacute;rmula exacta que equilibra el riesgo compartido de cada pa&iacute;s respecto a su PIB. El camino hacia la mutualizaci&oacute;n se ha institucioanlizado.
    </p><p class="article-text">
        La crisis ha acelerado la &ldquo;solidaridad europea&rdquo; al tiempo que convert&iacute;a en paganos a sus ciudadanos. No hay que minusvalorar lo primero, como tampoco hay que olvidar que estos tres programas han conseguido su principal fin: cargar todo el peso del rescate financiero sobre deudores y contribuyentes. Lo peor es que ese desv&iacute;o consciente de riesgos hacia los ciudadanos fue acompa&ntilde;ado de un proceso de culpabilizaci&oacute;n social para justificar el empobrecimiento posterior y unos ajustes de castigo, totalmente ineficaces.
    </p><h3 class="article-text">La defensa de los deudores construye Europa</h3><p class="article-text">
        Enfrentarse hoy con el problema de la deuda requiere ser consciente de estos cambios para evitar el aislamiento y el enfrentamiento entre naciones. Lo contrario ser&iacute;a suicida. Las fuerzas realmente progresistas est&aacute;n obligadas a buscar soluciones para sus pa&iacute;ses mientras construyen un relato inteligible para los ciudadanos de toda Europa que, mientras la fortalece como proyecto eficiente y solidario, hilvane todo lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Grecia lo est&aacute; intentando en medio del fuego cruzado. Lo esencial es recalcar que el&nbsp; problema de la deuda se sigue agravando en Europa. Nadie cree que se pueda descender en los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os a los limites del 60% establecidos en Maastricht sin una reestructuraci&oacute;n profunda de una deuda p&uacute;blica que, en t&eacute;rminos medios, alcanza el 90% del PIB. Mucho m&aacute;s cuando pa&iacute;ses como Italia, Irlanda o Portugal tienen que dedicar entre el 4,5 y el 5% de su PIB a pagar gastos financieros. Peor a&uacute;n cuando es evidente que los tipos de inter&eacute;s no estar&aacute;n eternamente en los niveles actuales y pueden repuntar no tardando mucho.
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones pasan por reconocer el origen privado de la crisis y seguir reconociendo asimetr&iacute;a en las soluciones institucionales para favorecer a los pa&iacute;ses deudores. Hay que encontrar los caminos t&eacute;cnicos (vinculaci&oacute;n de los pagos al crecimiento, deuda perpetua) que aceleren la consolidaci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica adquirida por el BCE como deuda no reclamable y convertir al mismo BCE en algo similar a prestamista de &uacute;ltima instancia.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n es pol&iacute;tica y Europa debe dar el salto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/grecia-espana-reestructuracion-llegamos-tarde_129_4322934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2015 18:31:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0545e598-53f7-40b4-9cb1-7855c0710ac3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="397546" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0545e598-53f7-40b4-9cb1-7855c0710ac3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="397546" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Grecia, España y la reestructuración de la deuda: ¿llegamos tarde?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0545e598-53f7-40b4-9cb1-7855c0710ac3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Deudas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Discursos económicos y relaciones de poder (o cómo el capitalismo reencuentra a Marx)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discursos-relaciones-capitalismo-reencuentra-marx_129_5147783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffb2304b-ea2e-4eb7-9fc5-daa9f50bef80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Discursos económicos y relaciones de poder (o cómo el capitalismo reencuentra a Marx)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los bancos aprovechan el dinero para invertir o especular  con deuda soberana y mueven el dinero de un sitio a otro en un baile permanente que deja un reguero de inestabilidad y  burbujas sectoriales o locales</p></div><p class="article-text">
        El capital financiero globalizado que hegemoniza el sistema productivo va agotando sus instrumentos de intervenci&oacute;n econ&oacute;mica sin conseguir estabilizar su desarrollo. La consecuencia de este hecho es que para resolver sus crisis se ve conminado a echar mano de medios cada vez m&aacute;s arriesgados, injustos y desestabilizadores de los equilibrios sociales de las sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre que cualquier nuevo paradigma termina enlazando con estrategias anteriores y compartiendo la misma l&oacute;gica: favorece el endeudamiento creciente de los agentes econ&oacute;micos y la creaci&oacute;n de burbujas financieras. Quiz&aacute;s sea, porque el poder, todo poder, tiene por finalidad, construir una sociedad a la medida de sus intereses y el capital financiero globalizado no pod&iacute;a ser una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hecho es que, mientras se consolidaba como principio la &ldquo;moderaci&oacute;n salarial&rdquo; era para fomentar &ldquo;vivir a cr&eacute;dito&rdquo;. Si se promov&iacute;a el m&uacute;sculo internacional de las grandes empresas se alentaba forzar al m&aacute;ximo el apalancamiento empresarial v&iacute;a banca corporativa, materia prima de las fusiones y adquisiciones. El recurso durante m&aacute;s de 15 a&ntilde;os a tipos de inter&eacute;s bajos, imprescindibles para no da&ntilde;ar las expectativas de los mercados, empujaba a familias, empresas y pa&iacute;ses a aumentar hasta el l&iacute;mite sus cr&eacute;ditos. Ese endeudamiento, absolutamente coherente con la racionalidad econ&oacute;mica cuando las tasas de inter&eacute;s reales son negativas, fue presentado despu&eacute;s como un despilfarro irracional. Y para combatir sus efectos, se implement&oacute; la mayor bater&iacute;a de ajustes sociales jam&aacute;s conocida con un resultado parad&oacute;jico: tambi&eacute;n esas medidas terminan alimentando, v&iacute;a colapso econ&oacute;mico, la deuda que quer&iacute;an evitar.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo recurso es una expansi&oacute;n excepcional de la oferta monetaria, pero el exceso de dinero no llega a las empresas ni a las familias ni genera <em>alegr&iacute;a en el gasto</em> ni aumenta la velocidad de circulaci&oacute;n del dinero, simplemente empuja al alza a las bolsas y genera nuevas burbujas cimentadas en productos cada vez m&aacute;s sofisticados. De un lado, los bancos aprovechan el dinero para invertir o especular con deuda soberana, de otro, mueven el dinero de un sitio a otro, de los pa&iacute;ses emergentes a las materias primas y de &eacute;stas a los pa&iacute;ses centrales en un baile permanente que deja un reguero de inestabilidad y burbujas sectoriales o locales.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay una medida que nunca se aplicar&aacute;: hacer una quita de la deuda y reducir el tama&ntilde;o de los mercados a otro m&aacute;s acorde con la <strong>econom&iacute;a real.</strong> Aunque sea la &uacute;nica soluci&oacute;n sensata, las &eacute;lites financieras no est&aacute;n dispuestas a tolerarla mientras pueden evitarlo porque ser&iacute;an los grandes perdedores. Y es que detr&aacute;s de las m&uacute;ltiples interacciones entre variables econ&oacute;micas yacen relaciones de poder: las clases dirigentes tienen la mayor parte de su riqueza financiera en productos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporar&iacute;an si se dejasen caer a los bancos que han apostado por esos activos. De momento, la operaci&oacute;n de socializar las p&eacute;rdidas de la crisis financiera est&aacute; funcionando a entera satisfacci&oacute;n, los estados est&aacute;n soportando el colapso causado por el fraude bancario generalizado.
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta a un <strong>ciclo largo depresivo </strong>con grandes convulsiones econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas. No es catastrofismo: la &ldquo;devaluaci&oacute;n salarial&rdquo; y la competencia global empujan, poco a poco, a la deflaci&oacute;n generalizada. Para mantener la inflaci&oacute;n en cotas positivas se promueven subidas del IVA que acent&uacute;an la ca&iacute;da de las demandas internas que deben ser sustituidas por mayores cuotas en el mercado exterior. La presi&oacute;n por la competitividad refuerza la presi&oacute;n a la baja sobre los sueldos en todos los sitios y afecta, de lleno, a las clases medias y bajas, que ven c&oacute;mo se agotan los ahorros acumulados durante los a&ntilde;os de crecimiento. Los ajustes las alejan de su tradicional moderaci&oacute;n pol&iacute;tica mientras ven descender su nivel de vida. Lo peor es que el deterioro  de las <em>retribuciones directas</em>, (desempleo, sueldos) y de <em>las indirectas</em> (pensiones, educaci&oacute;n, sanidad, vivienda) no podr&aacute; ser sustituido, durante muchos a&ntilde;os, por el recurso al cr&eacute;dito f&aacute;cil. Esa v&iacute;a est&aacute; ya agotada.
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n por ajustes en la oferta hunde la demanda en todos los sitios, s&iacute;ntoma claro de que retrocedemos hacia el capitalismo m&aacute;s primitivo. Si nadie para esta locura nos encaminamos hacia las crisis de subconsumo t&iacute;picas del siglo XIX. Sus pautas son conocidas: &ldquo;el salario medio ser&aacute; el m&iacute;nimo posible, es decir, el m&iacute;nimo necesario para que el trabajador sobreviva&rdquo;. Parece imposible que esta &ldquo;profec&iacute;a&rdquo; de Carlos Marx incluida en el Manifiesto Comunista se cumpla 160 a&ntilde;os despu&eacute;s. Y, sin embargo los <em>minijobs</em> y las pensiones recortadas son, empiezan a ser, simplemente, eso, s&iacute;mbolo de mera subsistencia vital que comienza a sentirse en el creciente nivel de pobreza infantil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada cosa se esfuerza, cuando est&aacute; a su alcance, por perseverar en su ser&rdquo;, dec&iacute;a Espinoza. Ser&aacute; por eso, porque todo tiene una l&oacute;gica interna, una esencia que tiende a repetirse, por lo que el capitalismo se reencuentra con sus vicios de origen. El caso es que Marx, una figura que durante d&eacute;cadas, las del &eacute;xito del Estado de Bienestar, hab&iacute;a quedado olvidado en el desv&aacute;n, recupera actualidad mientras el capitalismo sale a su encuentro.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto ocurre mientras la sociedad desarrolla tecnolog&iacute;as disruptivas que nos enfrentan d&iacute;a a d&iacute;a a un mundo con unas posibilidades inmensas. Pero, cuanto m&aacute;s grandes son los avances tecnol&oacute;gicos, m&aacute;s se nos quiere hacer comprender que debemos aceptar un futuro peor para nosotros y nuestros hijos. Tambi&eacute;n lo dec&iacute;a Marx. En la medida en que crece el volumen y la intensidad del capital, se produce un incremento extraordinario de la capacidad productiva del trabajo; pero el desarrollo de la t&eacute;cnica y la racionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n que trae consigo, en lugar de aliviar la carga de los trabajadores, genera, parad&oacute;jicamente, desocupaci&oacute;n, precariedad y descenso salarial. La expresi&oacute;n de esa apropiaci&oacute;n de la productividad del trabajo se percibir&iacute;a porque los beneficios empresariales crecer&iacute;an en una espiral exponencial en relaci&oacute;n con los salarios hasta el punto de provocar peri&oacute;dicamente crisis de subconsumo y sobreproducci&oacute;n que ahora llamamos <em>burbujas</em>. Desgraciadamente, esa tendencia se est&aacute; volviendo a cumplir desde que la globalizaci&oacute;n y el neoliberalismo se han convertido en fuerzas dominantes.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo resucitando el miedo al precipicio ser&aacute; posible evitar un siglo de miserias. Los m&aacute;s inteligentes miembros de la clase dirigente empiezan a ser conscientes de que este camino disminuye su tasa de ganancia a medio plazo y aumenta la energ&iacute;a pol&iacute;tica de los ciudadanos descontentos. Anton Costa, el reci&eacute;n elegido presidente del C&iacute;rculo de Econom&iacute;a<em>, lobby</em> de los principales empresarios de Catalu&ntilde;a, ha dicho que &ldquo;si la desigualdad contin&uacute;a su tendencia actual, la l&oacute;gica desigualitaria del capitalismo financiero acabar&aacute; chocando con la l&oacute;gica igualitaria de la democracia&rdquo;. As&iacute; es. Por eso, hay que frenar el c&iacute;rculo infernal al que nos conduce la corriente especulativa y cortoplacista dominante. Es ella la que se empe&ntilde;a en resucitar las condiciones de depauperaci&oacute;n generalizada, ella la que sale al encuentro con Carlos Marx, la que lo pone de moda.
    </p><p class="article-text">
        No hay soluci&oacute;n a esta crisis si no se abordan a fondo los problemas, si no recuperamos y renovamos los equilibrios sociales que dieron forma al Estado de Bienestar. Hoy las resistencias democr&aacute;ticas son esenciales para frenar un nuevo y m&aacute;s profundo descalabro econ&oacute;mico. Tenemos que llegar a tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/discursos-relaciones-capitalismo-reencuentra-marx_129_5147783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Dec 2013 19:29:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ffb2304b-ea2e-4eb7-9fc5-daa9f50bef80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="50654" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ffb2304b-ea2e-4eb7-9fc5-daa9f50bef80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="50654" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Discursos económicos y relaciones de poder (o cómo el capitalismo reencuentra a Marx)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ffb2304b-ea2e-4eb7-9fc5-daa9f50bef80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Deudas,Crisis económica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España desde la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-izquierda-independentismo_129_5804610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cataluña solo puede integrarse en España participando de unas pautas  compartidas que corresponde decidir a todos los españoles. Pero tiene  derecho a votar si quiere independizarse mediante una consulta legal</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Desde la izquierda? &iquest;Existe un com&uacute;n denominador, una propuesta general sobre Espa&ntilde;a? &iquest;Se avanza en ella? En mi opini&oacute;n, a pesar de propuestas parciales y limitadas se debe concluir que las izquierdas no han madurado, con autonom&iacute;a, una oferta clara para Espa&ntilde;a como tampoco lo han hecho sobre otros ejes ideol&oacute;gicos vertebradores de una alternativa. La hegemon&iacute;a conservadora se ha adue&ntilde;ado de lo global desde una mirada elitista y tecnocr&aacute;tica y ha arrinconado a la izquierda y acortado su mirada, subordin&aacute;ndola a los lugares comunes de sus propias burgues&iacute;as y sus peque&ntilde;os mitos e intereses, a su idea de naci&oacute;n y de patria, a su forma de ser catal&aacute;n o vasco y/o espa&ntilde;ol. O lo que es lo mismo, a su forma de ver desde el centro la periferia nacionalista y el &ldquo;problema catal&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la Espa&ntilde;a actual el nacionalismo no es m&aacute;s que el pr&oacute;logo que anticipa unas izquierdas gallegas, andaluzas, vascas, valencianas, catalanas, canarias, extreme&ntilde;as... pegadas a sus particularismos, defensoras acr&iacute;ticas de una idea de lo popular idealizado y plagado de historias reconstruidas y tradiciones embellecidas, enso&ntilde;adoras de formas de vida pasadas. En realidad, el predominio de nacionalismos y particularismos son ya el reflejo de un modo de ser com&uacute;n que demuestra la subordinaci&oacute;n de las izquierdas, incapaces de construir una &ldquo;voluntad colectiva nacional-popular&rdquo; en el sentido pensado por Gramsci, es decir, despojando lo tradicional de sus peque&ntilde;os elementos reaccionarios y aislacionistas, dispuesta a sumar en la construcci&oacute;n de un imaginario global transformado y una cultura integradora, moderna y laica.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre en un momento en que lo nacional no se disuelve, como parec&iacute;a, en pautas integradoras, sino todo lo contrario: cuando la crisis est&aacute; evolucionando de tal forma que <a href="http://poli-tic.net/2013/09/11/espana-emergencia-nacional-y-crisis-de-deuda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vuelve a situar la voluntad nacional como principio activo de la pol&iacute;tica </a>al incrementar las tensiones entre los pa&iacute;ses centrales y los perif&eacute;ricos.  En un momento tambi&eacute;n, en que cada comunidad necesita, m&aacute;s que nunca, planteamientos que detecten lo que les une a las multitudes de los m&aacute;s diversos lugares, que superen cierta ensimismamiento de lo local para entender la idea de lo global impuesta por el capitalismo excluyente, algo que s&iacute; ha conseguido el 15M, propiciando una din&aacute;mica mundial capaz de enlazar e inspirar luchas en Londres, Nueva York, Turqu&iacute;a, Brasil o Egipto. No se puede, obviamente, decir lo mismo de nuestras peque&ntilde;as y diversas izquierdas que prefieren seguir enredadas en las experiencias singulares de sus pol&iacute;ticas locales, sin una referencia clara de lo que es hoy el avance social. Incapaces de compartir un relato territorial, lo m&aacute;ximo que parece pueden aspirar es al com&uacute;n divisor de un pacto entre barones o a un entramado de alianzas con forma de &ldquo;confederaci&oacute;n de las izquierdas aut&oacute;nomas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La ideolog&iacute;a exige coherencia democr&aacute;tica. El debate federalista suena a tard&iacute;o e impostado mientras no se asuma que <strong>Espa&ntilde;a no es indisoluble. </strong>Ese mito est&aacute; detr&aacute;s de la incapacidad para que emerja un sentimiento federal, que solo considera la unidad como el resultado de la voluntad de estar juntos. Algo que sabemos existe en Extremadura o Andaluc&iacute;a pero puede que no en Catalu&ntilde;a o el Pa&iacute;s Vasco. Para ser federal, a la Espa&ntilde;a futura le sobra &ldquo;patria indivisible&rdquo; algo que la izquierda ha jaleado tambi&eacute;n, elev&aacute;ndolo incluso a la categor&iacute;a de &ldquo;principio&rdquo; asociado a un internacionalismo de pacotilla. En realidad son solo mensajes de usar y tirar. Cuando el PSOE extreme&ntilde;o cr&iacute;tica al PSC, suele alardear de realizarlo en defensa de unos principios que proclama superiores al agiornamiento electoralista del otro; en realidad lo hace porque le da votos presentarse como antinacionalista catal&aacute;n. Lo que se presentan como argumentos universales son solo ardides particulares.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de una actitud cr&iacute;tica con <strong>la transici&oacute;n</strong> es una de las razones que impide un pensamiento aut&oacute;nomo y que lleva a enredarse hoy con el &ldquo;derecho a decidir&rdquo;. La izquierda no puede enfrentarse al nacionalismo desde un entramado institucional que remache una y otra vez, con m&uacute;sica y letra militar, &ldquo;la indisoluble unidad de la Naci&oacute;n espa&ntilde;ola, patria com&uacute;n e indivisible de todos los espa&ntilde;oles&rdquo;. Soy toledano pero si fuera catal&aacute;n me provocar&iacute;a un rechazo espont&aacute;neo, una invitaci&oacute;n a romper el molde.
    </p><p class="article-text">
         Buena parte de la izquierda asume como virtud eterna lo que fue necesidad coyuntural impuesta por los poderes f&aacute;cticos. El principio democr&aacute;tico es justo el contrario y, en contra de lo que se dice, est&aacute; muy extendido entre las clases populares, representado en la expresi&oacute;n 'si quieren irse que se vayan<em>'. </em>Solo falta dotarle de racionalidad y darle la vuelta para que sea una invitaci&oacute;n franca a quedarse. Porque sin la posibilidad de separarse es imposible que surja el sentimiento voluntario de estar juntos. 'Un matrimonio no se arregla porque alguien declare ilegal el divorcio' nos recordaba <a href="http://www.vilaweb.cat/noticia/4047499/20121015/financial-times-demana-espanya-deixi-votar-catalunya.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo del Financial Times</a> en el que se reclamaba que Espa&ntilde;a deje votar a los catalanes y deje de enredarse en &ldquo;legalismos sin sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa referencia al divorcio le serv&iacute;a a Jose Mar&iacute;a Ruiz Soroa para <a href="http://elpais.com/elpais/2012/10/25/opinion/1351173939_895026.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criticar el &ldquo;derecho a decidir&rdquo; como una idea borrosa.</a>  Aunque &ldquo;casarse o divorciarse es una decisi&oacute;n unilateral de cada sujeto, dif&iacute;cilmente podr&aacute; sostenerse que una parte tiene el derecho a definir unilateralmente su estatus dentro de un matrimonio&rdquo;. Catalu&ntilde;a debe poder votar si quiere independizarse, votar s&iacute; o no en un refer&eacute;ndum pactado (la pregunta, los tiempos, los resultados) pero no puede decidir sola la forma en que se une al resto de Espa&ntilde;a. Esa decisi&oacute;n tiene que ser, necesariamente votada y compartida por todos. La ausencia de una posici&oacute;n clara en la izquierda espa&ntilde;ola est&aacute; en el origen de la confusi&oacute;n propiciada por Mas y sus socios al reclamar el &ldquo;derecho a decidir&rdquo;. Esa es la esencia de la democracia y coincide con el planteamiento que Cameron, como primer ministro del Reino Unido, ha hecho a Escocia. Mientras es leg&iacute;timo plantear la secesi&oacute;n y la independencia como decisi&oacute;n unilateral no lo es el modo en que uno pertenece unido a otros, eso corresponde a las normas comunes del club. 
    </p><p class="article-text">
        Zapatero acert&oacute; en intentar abrir una v&iacute;a evolutiva federal desde la Constituci&oacute;n y pagaremos caro no haberla seguido, aunque err&oacute; al decir que &ldquo;aceptar&iacute;a cualquier decisi&oacute;n que aprobara el parlamento catal&aacute;n&rdquo; porque la vida en com&uacute;n requiere normas comunes. Catalu&ntilde;a solo puede integrarse en Espa&ntilde;a participando de unas pautas compartidas que corresponde decidir a todos los espa&ntilde;oles. Pero tiene derecho a votar si quiere independizarse mediante una consulta legal.
    </p><p class="article-text">
        Aclarar este asunto es el principio de los principios de la convivencia en com&uacute;n. Despu&eacute;s, la izquierda debe aprender a desmitificar los llamados derechos hist&oacute;ricos (cuya pervivencia no est&aacute; lejos de razones militares o premios a la no sublevaci&oacute;n) y criticar abiertamente la pr&aacute;ctica corrupta de los cupos; entender la l&oacute;gica de las igualdades sociales y las desigualdades territoriales y convenir que la solidaridad no puede lastrar el bien com&uacute;n que se fomenta desde los diversos polos de desarrollo e innovaci&oacute;n, abordar los d&eacute;ficit de calidad democr&aacute;tica en la Espa&ntilde;a auton&oacute;mica&hellip; Muchas cosas que deben vertebrar una causa com&uacute;n progresista. Pero lo primero de lo primero, el principio de todo es establecer las bases democr&aacute;ticas de la convivencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-izquierda-independentismo_129_5804610.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2013 18:21:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[España desde la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Independentismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Madrid olímpica? Apoyo decidido… desde un campo de minas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-olimpica-apoyo-decididodesde-minas_129_5796562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dd60a57-ddfa-4b60-8998-d1b52513e0e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Madrid olímpica? Apoyo decidido… desde un campo de minas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desgraciadamente, la gestión de la candidatura Madrid 2020 le  corresponde a una alcaldesa no elegida, gestora de una ciudad con el  mayor ratio de deuda por habitante, con un Gobierno autonómico  especialmente sectario y salpicado por la corrupción, en un contexto  económico e institucional de grave crisis</p></div><p class="article-text">
        Es cada vez m&aacute;s habitual leer o escuchar una oposici&oacute;n frontal a los grandes acontecimientos, como la celebraci&oacute;n de Juegos o la puja por ser sede de Exposiciones internacionales. La raz&oacute;n es que, en general, traen consigo inversiones desorbitadas que superan, con mucho, los presupuestos iniciales y son ejemplo de modelos de crecimiento especulativos e insostenibles. Repasemos algunos datos al respecto: Montreal 1976: 250 millones de d&oacute;lares de presupuesto inicial, 1.600 de presupuesto final. Atenas 2004: 4.500 millones inicial, 10.800 final. Pek&iacute;n 2008: 12.000 inicial, 30.500 final. Londres 2012: 5.000 inicial, 11.500 final.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Compensan? En todos los casos, las ciudades (y los pa&iacute;ses) se aprovecharon del tir&oacute;n econ&oacute;mico producido por la intensidad de las inversiones durante los seis a&ntilde;os previos a su celebraci&oacute;n: Pek&iacute;n gener&oacute; alrededor de 600.000 empleos, Londres alrededor de 200.000. Pero sufrieron las consecuencias del endeudamiento que lastr&oacute; posteriormente su econom&iacute;a, en mayor medida cuanto m&aacute;s irracional fue el planteamiento. Montreal estuvo 20 a&ntilde;os pagando la deuda comprometida. Atenas construy&oacute; 22 pabellones deportivos y hoy est&aacute;n abandonados 21 de ellos y con necesidad de serias reparaciones. Londres intent&oacute; curarse de ese mal construyendo instalaciones temporales, mucho m&aacute;s econ&oacute;micas, siempre que no hubiera un destino adjudicado para el edificio.
    </p><p class="article-text">
        Barcelona 92 tuvo un presupuesto inicial de 1.000 mill de d&oacute;lares, pero el final casi super&oacute; cinco veces esa cifra y se calcula que dej&oacute; una deuda de 6.000 mill de d&oacute;lares. Tambi&eacute;n en este caso la resaca consecuente, junto a la de la EXPO de Sevilla, otorg&oacute; una dimensi&oacute;n especial a la crisis del 93, en la que el desempleo alcanz&oacute; cotas del 24% y la corrupci&oacute;n se empez&oacute; a presentar como &ldquo;moneda com&uacute;n&rdquo;. Todo ello es indiscutible. Pero, 20 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, nadie duda que cambi&oacute; enteramente la faz de Barcelona como ciudad moderna, algo que, desde entonces, ha capitalizado con creces. Por ello, los Juegos del 92 siempre han sido ejemplo de la capacidad transformadora de un entorno, en tanto que son excusa y justificaci&oacute;n de cambios que en otras condiciones se hubieran demorado eternamente. Podr&iacute;amos decir, incluso, que los Juegos de Barcelona fueron un ejemplo de la bondad de determinadas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como impulsoras de la modernizaci&oacute;n de un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero, probablemente, tambi&eacute;n fueron lo contrario: un espejo que aliment&oacute; una competencia en obras fara&oacute;nicas en las que participaron todas las grandes ciudades espa&ntilde;olas. Una pugna que sirvi&oacute; de bajada de bandera que incentiv&oacute; la burbuja cuya explosi&oacute;n hoy sufrimos y que ha colocado a Madrid a la cabeza de ciudades endeudadas.
    </p><p class="article-text">
        De lo anterior, se deducen unas pautas comunes a todos los Juegos, pero tambi&eacute;n diferencias apreciables entre ellos. Tambi&eacute;n en la organizaci&oacute;n: Los &Aacute;ngeles 84 descans&oacute; en una organizaci&oacute;n 100% privada y Atenas, 100% p&uacute;blica; Londres y Barcelona, presupuestos mixtos. Por eso, conviene no elevar a negativa abstracta la posici&oacute;n ante estos grandes acontecimientos. Mejor analizarlo en concreto. &iquest;Hay similitudes entre Barcelona 92 y Madrid 2020? &iquest;Qu&eacute; diferencias podemos destacar de sus contextos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos? &iquest;Hay garant&iacute;as de que una candidatura como la de Madrid 2020, en caso de ser elegida, se va a gestionar con austeridad y transparencia?
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas anteriores obligan a comparar los diferentes contextos pol&iacute;ticos. Cuando en 1986 se consiguen los Juegos (y posteriormente la Expo de Sevilla), ambas  operaciones fueron concebidas como parte de un proyecto de modernizaci&oacute;n y orgullo nacional, en un contexto de una hegemon&iacute;a absoluta del PSOE dirigido por un Felipe Gonz&aacute;lez como l&iacute;der indiscutido. Entonces, el primer reto era &ldquo;demostrar que lo pod&iacute;amos hacer&rdquo;; y el segundo, aprovechar su sede en Barcelona para fomentar la integraci&oacute;n de Catalu&ntilde;a en un proyecto com&uacute;n con una inyecci&oacute;n generosa desde el Estado. Su &eacute;xito en ese sentido fue evidente hasta convertirse en una pieza esencial de los consensos territoriales y sociales de la Transici&oacute;n, hoy dinamitados en todos los frentes. 
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, la gesti&oacute;n de la candidatura Madrid 2020 le corresponde a una alcaldesa no elegida, gestora de una ciudad con el mayor ratio de deuda por habitante, con un Gobierno auton&oacute;mico especialmente sectario y salpicado por la corrupci&oacute;n, en un contexto econ&oacute;mico e institucional de grave crisis nacional, con tensiones sociales y pol&iacute;ticas y desafecci&oacute;n institucional. Y lo m&aacute;s importante: los actos del 92 fueron la causa de una etapa de endeudamiento y el origen de m&uacute;ltiples procesos de corrupci&oacute;n. Pero hoy ambos fen&oacute;menos, endeudamiento y corrupci&oacute;n, forman ya parte de la recta de salida.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco debemos olvidar sus efectos sobre la tensi&oacute;n nacionalista con Catalunya. En un contexto de ajustes dur&iacute;simos en todas las comunidades y especialmente all&iacute;, es obvio que dada la situaci&oacute;n de insolvencia de Madrid, el alt&iacute;simo esfuerzo inversor <a href="http://www.libremercado.com/2013-03-20/madrid-2020-compromete-a-espana-a-asumir-todas-sus-perdidas-1276485316/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deber&aacute; ser respaldado integramente por el Gobierno de Espa&ntilde;a</a>. En ese contexto, los Juegos, si no se gestionan con la m&aacute;xima prudencia y transparencia, pueden ser espoleta de nuevas tensiones.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todos son riesgos. La concesi&oacute;n de los Juegos de 2020 es tambi&eacute;n una oportunidad, una extraordinaria excusa, para sortear las argollas de los ajustes presupuestarios impuestos por la Troika. Una oportunidad, por tanto, para relajar el ajuste y complementarlo con medidas que faciliten el crecimiento. Porque, no lo olvidemos, que como programa de est&iacute;mulo keynesiano, la organizaci&oacute;n de unos Juegos no tiene precio. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos gustar&iacute;a m&aacute;s otro tipo de programa de est&iacute;mulo? Sin duda. Basta decir que los 6.000 millones comprometidos representan alrededor del 130% del presupuesto destinado por la Comunidad de Madrid a Educaci&oacute;n. Quisi&eacute;ramos otro, pero probablemente no hay alternativa. Aprovechemos que el 80% de las instalaciones ya est&aacute;n realizadas para centrarnos en muchos otros aspectos tecnol&oacute;gicos, deportivos y de gesti&oacute;n que son parte de los programas necesarios para la modernizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Creemos que estos gobiernos, los del consistorio, la comunidad y el de la naci&oacute;n, no ser&aacute;n capaces de desarrollarlo con transparencia, generosidad democr&aacute;tica y eficiencia? &iquest;Creemos que ser&aacute; utilizado de forma sectaria para continuar con sus pol&iacute;ticas cerriles y privatizadoras? Pues cambi&eacute;mosles en las pr&oacute;ximas elecciones. E impongamos un nuevo Gobierno que minimice el boato y la propaganda, gestione con inteligencia y convierta los riesgos ciertamente existentes en oportunidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Muro Benayas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-olimpica-apoyo-decididodesde-minas_129_5796562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2013 18:28:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6dd60a57-ddfa-4b60-8998-d1b52513e0e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="277381" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6dd60a57-ddfa-4b60-8998-d1b52513e0e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="277381" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Madrid olímpica? Apoyo decidido… desde un campo de minas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6dd60a57-ddfa-4b60-8998-d1b52513e0e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid 2020]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
