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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Andradas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos_andradas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Andradas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Brecha salarial en las universidades públicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brecha-salarial-universidades-publicas_129_8820184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd526cd3-72e0-4326-ae6d-27f2b16c4aba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brecha salarial en las universidades públicas"></p><p class="article-text">
        Hace apenas tres meses conoc&iacute;amos el informe <a href="https://www.universidades.gob.es/portal/site/universidades/menuitem.a9621cf716a24d251662c810026041a0/?vgnextoid=f7ba5acaca3bd710VgnVCM1000001d04140aRCRD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Brecha Salarial de G&eacute;nero en las Universidades P&uacute;blicas Espa&ntilde;olas</em></a> elaborado por Matilde Mass&oacute; Lago, Montserrat Gol&iacute;as P&eacute;rez y Julia Nogueira Dom&iacute;nguez, de la Universidade Da Coru&ntilde;a, a instancias del Ministerio de Universidades, la ANECA y la CRUE, entre cuyas conclusiones aparec&iacute;a que la brecha salarial de g&eacute;nero (BSG) en las universidades p&uacute;blicas espa&ntilde;olas es del 10,9%, esto es, que el salario bruto medio anual percibido por una profesora en la universidad p&uacute;blica espa&ntilde;ola es un 10,9% inferior al salario bruto medio de un profesor var&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado gener&oacute; una cierta sorpresa. &iquest;C&oacute;mo es posible esta diferencia si los sueldos universitarios est&aacute;n perfectamente definidos con independencia de la variable g&eacute;nero? Efectivamente, el sueldo base en cada categor&iacute;a profesional, los complementos (por sexenio de investigaci&oacute;n, por quinquenio docente, por los cargos de responsabilidad, etc.) est&aacute;n fijados sin sesgo de g&eacute;nero, de modo que, una mujer y un hombre en las mismas condiciones (igual categor&iacute;a profesional, misma antig&uuml;edad, mismo n&uacute;mero de quinquenios docentes y sexenios de investigaci&oacute;n, etc.) cobrar&iacute;an lo mismo. Por ello, el informe, elaborado sobre una base de m&aacute;s de 59.000 profesores y profesoras de 20 universidades p&uacute;blicas, pone de manifiesto, una vez m&aacute;s, esta vez desde la repercusi&oacute;n en sus retribuciones salariales, c&oacute;mo las mujeres no est&aacute;n, en general, en las mismas condiciones que sus compa&ntilde;eros varones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La diferencia salarial entre hombres y mujeres es una discriminaci&oacute;n que en ocasiones se muestra de manera evidente y brusca y, en determinadas circunstancias, de un modo m&aacute;s sutil y selectivo. Identificar las razones de la brecha de g&eacute;nero en algunos espacios de la administraci&oacute;n p&uacute;blica requiere de una b&uacute;squeda m&aacute;s intensa. As&iacute;, &iquest;qu&eacute; nos indica un somero an&aacute;lisis de los resultados del mencionado informe? Se&ntilde;alemos apenas algunos detalles significativos.
    </p><p class="article-text">
        Como explica el informe, la BSG global en el salario base, es del 0,6%, apenas imperceptible. Esto, que a primera vista podr&iacute;a interpretarse como que mujeres y hombres se distribuyen de modo similar en las distintas categor&iacute;as profesionales, queda pronto desmentido por el an&aacute;lisis de la BSG en los complementos, de modo que parece, pues, m&aacute;s achacable, a las escasas diferencias entre los salarios base de dichas categor&iacute;as. Sin embargo, s&iacute; que es muy significativo que en la franja de edad de 30 a 39 a&ntilde;os la BSG sube hasta el 11%: en esta franja la inmensa mayor&iacute;a de los contratos son de tipo laboral (no funcionarios) en los que el salario base tiene un peso significativo mayor que los complementos y por tanto indica que en las primeras etapas de la carrera acad&eacute;mica los varones acceden antes a mejores contratos que las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en los complementos donde la BSG aparece de manera n&iacute;tida, para situarse en el 16,7%. La media de ingresos percibidos por los hombres en cualquiera de ellos es mayor que la media de lo ingresado por las mujeres. Especialmente significativo es el valor de la brecha en el complemento espec&iacute;fico, donde alcanza el 19,4%. Este complemento depende directamente de la categor&iacute;a profesional y es el m&aacute;s cuantioso de los que conforman el salario bruto, por lo que este dato indica, de manera inequ&iacute;voca, una desproporci&oacute;n, a favor de los hombres, en la presencia en las categor&iacute;as m&aacute;s altas, particularmente en la figura de catedr&aacute;tico, as&iacute; como que las mujeres parecen afrontar m&aacute;s situaciones de interinidad y dedicaci&oacute;n a tiempo parcial. La brecha salarial se agranda aun m&aacute;s, hasta el 25,9%, en los complementos de investigaci&oacute;n, los llamados sexenios, indicando, tambi&eacute;n, adem&aacute;s, que las mujeres acceden a un menor n&uacute;mero de ellos que sus compa&ntilde;eros varones. Otro dato que llama la atenci&oacute;n es la gran disparidad de resultados en la BSG entre las distintas universidades, lo que seguramente tenga que ver con factores culturales, sociales y geogr&aacute;ficos que necesitar&iacute;an un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo.
    </p><p class="article-text">
        El informe subraya rotundamente que los complementos son &ldquo;el mecanismo a trav&eacute;s del cual se configura la diferencia salarial de hombres y mujeres. Un mecanismo que manifiesta la existencia de barreras indirectas, culturales y sociales, que dificultan la acumulaci&oacute;n de m&eacute;ritos investigadores y docentes evaluables por parte de las mujeres principalmente en los inicios de la carrera acad&eacute;mico docente y que repercuten en su desarrollo posterior y el acceso a categor&iacute;as m&aacute;s altas&rdquo;. En otras palabras: la sociedad &ndash;y el sistema universitario no es una excepci&oacute;n&ndash; no ofrece equidad a la carrera profesional de mujeres y hombres. Es f&aacute;cil que ellas paren o deban ralentizar su progresi&oacute;n por motivos diversos sin que el sistema les proponga una soluci&oacute;n o, al menos, una compensaci&oacute;n. Estos parones de unas suponen, con frecuencia, el avance de otros y, por tanto, la consolidaci&oacute;n de una mejor carrera profesional, la llegada a puestos de m&aacute;s responsabilidad y, traducido en capacidad salarial, la dificultad de conseguir mayores sueldos gracias a mayores complementos. La conclusi&oacute;n del informe es que existe una &ldquo;estructura altamente discriminante para las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Completar una&nbsp; trayectoria profesional, docente, investigadora completa y de gesti&oacute;n&nbsp; sigue siendo m&aacute;s dif&iacute;cil para las universitarias que para los universitarios. Y ello se traduce, indefectiblemente, en retribuciones inferiores para ellas.
    </p><p class="article-text">
        Una vez diagnosticado el problema, toca hacer recomendaciones. La primera pasa, como indican las responsables del informe, por estudiar f&oacute;rmulas que puedan contemplar las situaciones derivadas del nacimiento de hijos o hijas &ndash;as&iacute; como tambi&eacute;n por el cuidado de familiares de primer grado&ndash; en los procesos de acreditaci&oacute;n y de solicitud de sexenios de investigaci&oacute;n. Pero, fundamentalmente, hemos de trabajar en un mejor y verdadero reparto entre hombres y mujeres de estas tareas y cuidados, pues hemos de ser conscientes que en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n, cualquier par&oacute;n puede resultar muy dif&iacute;cil de recuperar, por lo que es esencial buscar f&oacute;rmulas que permitan a las mujeres continuar con sus actividades profesionales compatibiliz&aacute;ndolas con su desarrollo personal y familiar.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, hay que fomentar que haya m&aacute;s mujeres al frente de proyectos de investigaci&oacute;n &ndash;s&iacute;, necesitamos una ciencia m&aacute;s femenina que atienda, adem&aacute;s, tantos factores que hasta ahora se han dejado atr&aacute;s los hombres&ndash;. Si concluimos que hay una brecha salarial cuyo origen est&aacute; en los complementos, en el componente que muestra el ascenso en la carrera investigadora y profesional, debemos concluir que hay una brecha, en definitiva, en la carrera investigadora y de transferencia. Como se ha se&ntilde;alado en diversos estudios, es significativo, tambi&eacute;n, el sesgo de g&eacute;nero existente en los resultados de la convocatoria de los sexenios de transferencia. Por tanto, existe un componente de desigualdad y, tambi&eacute;n, de desperdicio de recursos humanos que ni la universidad ni el pa&iacute;s pueden permitirse. Perder talento e investigadoras capaces de liderar no es una opci&oacute;n a estas alturas. Por eso, m&aacute;s all&aacute; de hacer atractiva la carrera investigadora, es necesario poner las condiciones que permitan un equilibrio necesario entre la vida personal y laboral, sobre todo para quien m&aacute;s dificultades tiene para conseguir ese balance.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Aranda, Carlos Andradas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brecha-salarial-universidades-publicas_129_8820184.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Mar 2022 05:01:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pandemia, mujer y Universidad (o cómo las crisis nunca son iguales para unas y otros)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pandemia-mujer-universidad-crisis-son-iguales_129_7284283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/236a2ddc-2711-4574-923d-24823704c2fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pandemia, mujer y Universidad (o cómo las crisis nunca son iguales para unas y otros)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio realizado en la Complutense por el proyecto europeo SUPERA, respondido por el 25% del profesorado, muestra situaciones como que la cesión del ordenador a los hijos para el desarrollo de tareas escolares corresponde más a ellas que a ellos</p></div><p class="article-text">
        La pandemia obliga a celebrar este 8 de Marzo con una presencia restringida en las calles. Y por ello, es nuestra responsabilidad estar m&aacute;s presentes que nunca en otros medios alzando la voz para mostrar c&oacute;mo esta situaci&oacute;n ha puesto m&aacute;s en evidencia las diferencias estructurales que aun persisten en lo referente a la igualdad. Las condiciones excepcionales, extremas, hacen aflorar de manera ostensible los comportamientos y modelos m&aacute;s primarios y profundos. Y as&iacute; ha ocurrido con la crisis del Covid-19.
    </p><p class="article-text">
        Hace ahora un a&ntilde;o, en marzo de 2020, que la pandemia nos encerr&oacute; a todos en casa durante semanas, convirtiendo nuestra vivienda en el centro de operaciones de nuestra vida. Todo ocurr&iacute;a ah&iacute;, en los muchos o pocos metros cuadrados de nuestras residencias. Y eso, aparentemente inocuo y neutro, acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un foco m&aacute;s de desigualdades, marcando tanto las diferencias verticales por capas sociales (extensi&oacute;n y calidad de la vivienda, recursos inform&aacute;ticos disponibles, n&uacute;mero de convivientes) y tambi&eacute;n horizontales dentro de cada hogar. Las mujeres se han visto afectadas por ambas y muy singularmente por la segunda. Nuestras casas se convirtieron en espacio de trabajo, de obligaciones dom&eacute;sticas y familiares y de ocio, donde los estereotipos de g&eacute;nero se han mostrado descarnadamente. En el D&iacute;a Internacional de la Mujer es necesario recordar algunos de los aspectos en los que las mujeres han sido m&aacute;s afectadas que los hombres por la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en marzo del a&ntilde;o pasado, apenas llegada la pandemia, el Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas (UNFPA) alertaba, en su informe <a href="https://www.unfpa.org/es/resources/covid-19-un-enfoque-de-g%C3%A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Covid-19: </a><a href="https://www.unfpa.org/es/resources/covid-19-un-enfoque-de-g%C3%A9nero" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un enfoque de g&eacute;nero. Proteger la salud y los derechos sexuales y reproductivos y promover la igualdad de g&eacute;nero,</em></a><em> </em>acerca del posible impacto espec&iacute;fico de la pandemia sobre las mujeres. Por ejemplo, ellas representan el 70% de la fuerza laboral en el sector social y de salud y, por tanto, su exposici&oacute;n directa a la enfermedad era bastante m&aacute;s alta que la de los hombres. Tambi&eacute;n advert&iacute;a, literalmente, que &ldquo;en &eacute;pocas de crisis, como sucede durante un brote, las mujeres y las ni&ntilde;as pueden presentar un riesgo m&aacute;s elevado de padecer violencia infligida por la pareja y otras formas de violencia intrafamiliar como resultado de las tensiones crecientes en el hogar&rdquo;. Riesgo agravado por la dificultad de solicitud de ayuda y la denuncia al aumentar el aislamiento y las barreras como se&ntilde;ala tambi&eacute;n Miguel Lorente, profesor de la Universidad de Granada, y ex delegado del Gobierno para la violencia de g&eacute;nero, en su art&iacute;culo <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-medicina-legal-285-articulo-violencia-genero-tiempos-pandemia-confinamiento-S0377473220300250" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Violencia de g&eacute;nero en tiempo de pandemia y confinamiento</em></a>. Desgraciadamente todo ello ha sido la cr&oacute;nica de una predicci&oacute;n anunciada, como hoy bien sabemos y numerosos estudios rigurosos certifican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El efecto del Covid-19 en la econom&iacute;a ha sido devastador. Y una vez m&aacute;s, dentro de ese inmenso desastre, la p&eacute;rdida de empleo ha afectado m&aacute;s seriamente a las mujeres que a los hombres, en lo que supone un retroceso de m&aacute;s de una d&eacute;cada, como se&ntilde;alaba el informe <a href="https://www.bbva.com/wp-content/uploads/2020/12/BBVA-Research-Diversidad-de-genero-y-formacion_Dic20.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diversidad de g&eacute;nero y formaci&oacute;n</em></a><a href="https://www.bbva.com/wp-content/uploads/2020/12/BBVA-Research-Diversidad-de-genero-y-formacion_Dic20.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del BBVA</a>, realizado a partir de datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. Al terminar el tercer trimestre de 2020, la tasa de paro en las mujeres era del 18,39% frente al 14.39% de los hombres, la mayor distancia entre ambos grupos desde 2007. Lo que no consigui&oacute; la crisis financiera de 2007 en varios a&ntilde;os, lo ha conseguido la pandemia en varios meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este desequilibrio se da, adem&aacute;s, en todas las situaciones laborales. Desde el trabajo agrario al sector servicios y, tambi&eacute;n, en el &aacute;mbito docente e investigador. La Unidad Mujeres y Ciencia del Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n present&oacute; hace unos meses el resultado de un cuestionario sobre conciliaci&oacute;n personal, familiar y laboral enviado al personal de organismos p&uacute;blicos de investigaci&oacute;n.&nbsp;1.563 personas respondieron de forma an&oacute;nima.&nbsp;De las respuestas, casi el 50% de las mujeres se encargaba de manera exclusiva de la limpieza del hogar, frente a solo el 20% de hombres. Algo similar ocurr&iacute;a con el cuidado de personas a cargo. Resultados que concuerdan con los del estudio realizado en la Universidad Complutense por el proyecto europeo SUPERA,&nbsp; respondido por el 25% del profesorado, que muestra situaciones tan &ldquo;simples&rdquo; como que la cesi&oacute;n del ordenador a los hijos para el desarrollo de sus tareas escolares corresponde m&aacute;s a ellas que a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Al desequilibrio en el reparto del trabajo dom&eacute;stico y familiar se a&ntilde;aden, adem&aacute;s, otros desajustes m&aacute;s <em>sutiles</em> que, en realidad, suponen una gran brecha en las carreras profesionales de unas y otros. El estudio de la Unidad de Mujeres y Ciencia muestra que todas esas ocupaciones en casa han afectado de forma diferente a hombres y mujeres: el&nbsp; 33% de las mujeres opina, frente al 25% de hombres, que esas tareas han afectado negativamente a su productividad cient&iacute;fica. El de SUPERA muestra diferencias significativas en el n&uacute;mero de publicaciones enviadas por hombres y mujeres durante el periodo de confinamiento. Ese dato, la menor publicaci&oacute;n en mujeres que hombres tiene, adem&aacute;s, un efecto que trasciende a estos meses de pandemia ya que a la larga, supone repercusiones serias en la carrera profesional de las mujeres. Si ellos han publicado m&aacute;s, ellos tienen ventaja.&nbsp;Utilizando una expresi&oacute;n de esta misma unidad en <a href="https://www.ciencia.gob.es/stfls/MICINN/Ministerio/FICHEROS/UMyC_GeneroyCienciafrentealCoronavirus.PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>G&eacute;nero y ciencia frente al coronavirus</em></a>, &ldquo;lo que ocurre en casa importa, tambi&eacute;n para el Sistema de I+D+i&rdquo;. Queda claro que la neutralidad de todos en casa no es tal. Al contrario, las puertas cerradas de una vivienda, con frecuencia, act&uacute;an de sordina ante unos problemas que no llegan a tomar su dimensi&oacute;n real hasta que el ruido ya es ensordecedor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un 8M diferente en la forma, pero no en el fondo. La causa de la igualdad tiene a&uacute;n un largo recorrido que debemos caminar de modo continuo, firme y responsable con las circunstancias, se&ntilde;alando las desigualdades y sin perder de vista el objetivo buscado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Aranda, Carlos Andradas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pandemia-mujer-universidad-crisis-son-iguales_129_7284283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Mar 2021 05:00:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Universidad comprometida con las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/universidad-comprometida-mujeres_129_1001984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7a6bd86-c38a-4638-92ec-c989b91ec156_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una Universidad comprometida con las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Universidad tiene un compromiso con ellas con origen en un desequilibrio histórico innegable</p></div><p class="article-text">
        Seguramente el reto m&aacute;s importante que tiene la Universidad en estos momentos es recuperar y ejercer el liderazgo social. Principalmente a trav&eacute;s de lo que le es m&aacute;s propio: el esfuerzo investigador y docente de sus profesionales, aportando ideas, cuestionando paradigmas, proponiendo soluciones, etc. Pero no solo. Las universidades deben superar el marco cient&iacute;fico-docente para incorporar en su estructura y organizaci&oacute;n aquellos elementos que les hagan ejemplificadores para los grandes retos que la sociedad y los ciudadanos tienen ante s&iacute;. Y uno de ellos es lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres, uno de los 17 ODS que marcan la Agenda Mundial hacia 2030.
    </p><p class="article-text">
        La promoci&oacute;n de la igualdad entre hombres y mujeres, la lucha contra las actitudes sexistas y contra la discriminaci&oacute;n por razones de sexo deben convertirse en un compromiso sincero, asumido por toda la comunidad universitaria, que convierta esta instituci&oacute;n, con siglos de historia, en punta de lanza de la responsabilidad social con las mujeres. La Universidad tiene un compromiso con ellas con origen en un desequilibrio hist&oacute;rico innegable. Porque si bien, hoy, nos resulta impensable una Universidad sin las mujeres, no podemos olvidar que su incorporaci&oacute;n a la misma no se inici&oacute;, con cuentagotas y aut&eacute;nticos actos de valent&iacute;a social, hasta finales del siglo XIX. Y no se normaliz&oacute; hasta bien mediado el siglo pasado.
    </p><p class="article-text">
        Los n&uacute;meros de Datos y cifras del Sistema Universitario Espa&ntilde;ol, 2018-2019 indican que las mujeres son, hoy, mayor&iacute;a en todos los colectivos de la poblaci&oacute;n universitaria: el 54% de los 1,5 millones de estudiantes matriculados en los distintos niveles, el 57,8% de los m&aacute;s de 120.000 profesores y el 60,8% de las m&aacute;s de 60.000 personas en administraci&oacute;n y servicios. Sin embargo estos porcentajes no se reflejan en la representatividad de la gesti&oacute;n y en la toma de decisiones. M&aacute;s a&uacute;n, la feminizaci&oacute;n de la Universidad, as&iacute; como la de determinados estudios, incluso la de determinados cargos acad&eacute;micos y de gesti&oacute;n, se percibe, a menudo como una cierta devaluaci&oacute;n de los mismos, mientras que las disciplinas y puestos, presentados imaginariamente como reductos de la esencia y la exigencia universitaria, siguen manteniendo un perfil masculino.
    </p><p class="article-text">
        A ello contribuye tambi&eacute;n, seguramente, la idea de que las mujeres, al ocupar determinados puestos deben marcar una impronta femenina diferenciadora de sus predecesores varones, reforzando as&iacute;, parad&oacute;jicamente, la diferencia de g&eacute;neros. &iquest;Debe acaso la presidenta de una empresa hacer cosas distintas de las de un presidente, m&aacute;s all&aacute; de tomar, ambos, las medidas para el mejor funcionamiento de la misma? &iquest;Deber&iacute;a el o la juez adoptar decisiones distintas o la resoluci&oacute;n m&aacute;s justa una vez tomadas en consideraci&oacute;n todas las pruebas y circunstancias del caso? Este es el drama que vivimos: hemos dotado de g&eacute;nero (normalmente masculino en funci&oacute;n de la relevancia social) a los puestos cuando no lo tienen y deben ser ocupados indistintamente por mujeres y hombres.
    </p><p class="article-text">
        Nos enfrentamos al momento de cambiar, definitivamente, el rumbo de esa historia en la que los hombres llegan m&aacute;s lejos que las mujeres, tienen m&aacute;s poder y, en definitiva, gobiernan la instituci&oacute;n. Ni podemos ni queremos dejar que el cambio sea producto del tiempo, la buena voluntad o la inercia de una sociedad que arrastre a la universidad, sino ser agentes transformadores del cambio. Es tiempo de cambiar de puertas adentro y de liderar de puertas afuera. Para ello son fundamentales en las universidades unos Planes de Igualdad que definan con claridad programas de acci&oacute;n para identificar y eliminar las trabas de todo tipo, culturales y estructurales, para la plena igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Planes de igualdad que deben tratar ciertos &aacute;mbitos de manera ineludible. La formaci&oacute;n y la investigaci&oacute;n, por ejemplo. Hay que formar en materia de igualdad y de violencia de g&eacute;nero. Hay que investigar sobre igualdad y difundir los resultados de esa investigaci&oacute;n. Desarrollar un conocimiento cient&iacute;fico que permita eliminar estereotipos e imaginarios falsos y visibilizar la historia de las mujeres que han sido referentes en sus &aacute;mbitos y cuyas aportaciones han sido silenciadas o atribuidas a hombres. Hemos de garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo y en la promoci&oacute;n profesional y debemos estimular la participaci&oacute;n de las mujeres en todos los &aacute;mbitos de gesti&oacute;n y administraci&oacute;n haciendo visibles sus contribuciones en los &oacute;rganos de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La promoci&oacute;n de la igualdad pasa tambi&eacute;n por establecer planes de conciliaci&oacute;n de la vida personal, familiar y laboral para mujeres y hombres, asegurando que los permisos, excedencias, reducciones de jornada y otros derechos puedan efectivamente disfrutarse. Y, por supuesto, hay que ser absolutamente implacables en la lucha contra el acoso y la violencia de g&eacute;nero, elaborando herramientas de prevenci&oacute;n y detecci&oacute;n de estas conductas, de protecci&oacute;n de las personas que las sufren y adoptando las medidas correctoras necesarias, para hacer de la Universidad un espacio seguro para la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        La lucha por la igualdad no ha nacido esta d&eacute;cada. Ni la anterior. Ya, en 1967 la ONU emiti&oacute; su Declaraci&oacute;n sobre la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n contra la Mujer. Desgraciadamente &eacute;sta a&uacute;n perdura y la experiencia indica que la igualdad real no llegar&aacute; pronto, ni sin dificultades, pero es el objetivo. Por eso, el 8 de marzo constituye una cita ineludible en pro de la igualdad de g&eacute;nero. La Universidad no puede dejar pasar la oportunidad de liderar esta causa. En beneficio de la propia instituci&oacute;n y para que cuando sus estudiantes desarrollen sus vidas fuera de ella vivan de acuerdo a lo aprendido. Queremos ser un instrumento de desarrollo &eacute;tico, igualitario y sostenible para nuestro pa&iacute;s, en el que nadie se quede atr&aacute;s ni se sienta en peligro por raz&oacute;n de su sexo. La igualdad en los campus es nuestro objetivo porque, desde ah&iacute;, alcanzar&aacute; nuestras calles, casas y empresas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Aranda, Carlos Andradas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/universidad-comprometida-mujeres_129_1001984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2020 19:58:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una Universidad comprometida con las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Sin investigación no hay futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/investigacion-futuro_132_5473906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Merece la pena que nos preguntemos por qu&eacute; la crisis est&aacute; afectando a Espa&ntilde;a m&aacute;s que a otros pa&iacute;ses. Y no me refiero s&oacute;lo a qu&eacute; la haya causado, sino fundamentalmente a sus repercusiones en cascada y sobre todo a las dificultades para salir de ella con razonable rapidez. Aunque no hay una &uacute;nica causa, hay un consenso generalizado en una variable muy significativa: la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, nuestro modelo productivo, no est&aacute; lo suficientemente basado en la investigaci&oacute;n, el desarrollo y la innovaci&oacute;n. Si queda alguna duda, basta recordar que el gasto global en I+D+i en Espa&ntilde;a en 2011 fue del 1,38% del PIB, mientras que la media de la Uni&oacute;n Europea fue del 2% y en Alemania, por ejemplo, se situ&oacute; en el 2,8%, es decir m&aacute;s del doble. Y aunque sea obvio merece la pena insistir que no estamos hablando de cantidades absolutas sino de la proporci&oacute;n de lo producido en el pa&iacute;s, que se dedica a I+D.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, con un diagn&oacute;stico tan claro, no se entiende c&oacute;mo desde 2008, cuando la crisis estalla de modo inexorable, la respuesta de los Gobiernos sucesivos ha sido una reducci&oacute;n sistem&aacute;tica de las partidas dedicadas a I+D en los Presupuestos Generales del Estado, estrangulando de ese modo lo que deber&iacute;a ser la mejor (por no decir la &uacute;nica) v&iacute;a s&oacute;lida de salida de la crisis. Reducci&oacute;n que llega al paroxismo en el a&ntilde;o 2012 con un recorte superior al 25%, nueve puntos superior a la media de recorte de los distintos ministerios. &iquest;Qu&eacute; mensaje extraer de ah&iacute;? Claramente, que la inversi&oacute;n en I+D+i es prescindible. Al menos la p&uacute;blica. El Gobierno repite machaconamente que nuestro principal d&eacute;ficit en I+D procede del sector privado y que por tanto debe ser la financiaci&oacute;n privada quien rellene las lagunas dejadas por el retroceso en la financiaci&oacute;n p&uacute;blica. Y con ello est&aacute; dejando el sistema p&uacute;blico de I+D en una situaci&oacute;n precaria y casi insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la inversi&oacute;n privada en Espa&ntilde;a en I+D es escasa: del gasto en I+D en 2010 s&oacute;lo un 40% era de origen privado, mientras en la UE este porcentaje se acerca al 60%. Pero pensar que esto va a cambiar de la noche a la ma&ntilde;ana sin una estrategia espec&iacute;fica para ello, es absurdo, y el Gobierno lo sabe. En primer lugar porque el 90% de nuestras empresas son peque&ntilde;as y medianas empresas y m&aacute;s del 30% incluso dif&iacute;cilmente pueden catalogarse as&iacute; al contar con menos de 5 empleados. Todo ello configura un tejido empresarial de dif&iacute;cil penetraci&oacute;n para la innovaci&oacute;n, que precisa de estrategias e incentivos bien definidos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los datos indican que desde el comienzo de la crisis el n&uacute;mero de empresas que hacen I+D, as&iacute; como su inversi&oacute;n en la misma, han descendido, quebrando la l&iacute;nea ascendente seguida hasta entonces. Y que all&iacute; donde la actividad de I+D se conserva es principalmente donde confluyen la financiaci&oacute;n p&uacute;blica y privada, por lo que la disminuci&oacute;n de la primera conducir&aacute; previsiblemente a la retirada de la segunda. Mejorar la presencia de la I+D en nuestro tejido productivo requiere inyectar en el mercado laboral personas altamente cualificadas y un buen n&uacute;mero de doctores habituados a las tareas de investigaci&oacute;n y de exploraci&oacute;n de caminos nuevos e ignotos. Pero lejos de ello los recortes est&aacute;n llevando por ejemplo a la disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de doctores.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, pensar que la iniciativa privada de nuestro pa&iacute;s va a cambiar su estrategia de rentabilidad a corto plazo por la inversi&oacute;n en I+D, que por su naturaleza exige tiempos largos y no est&aacute; exenta de riesgos, es ir en contra de los hechos contrastados hasta ahora, a menos que se tomen medidas para ello. Finalmente, hay que negar la mayor: no es cierto que la financiaci&oacute;n p&uacute;blica de la I+D en Espa&ntilde;a sea mayor que la de nuestros vecinos de la UE. Si bien representa el 60% de ese exiguo 1,38% del PIB, no llegar&iacute;a a cubrir ni el 40% si nos situ&aacute;ramos en la media europea del 2%. En otras palabras, no se trata de disminuir el presupuesto p&uacute;blico para equilibrar la proporci&oacute;n p&uacute;blico-privado, sino de incrementarlo y  atraer el privado para llegar as&iacute; al nivel de nuestros vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, con las medidas actuales, nuestro sistema p&uacute;blico de I+D va adelgazando en lo que parece ser de los objetivos m&aacute;s o menos soterrado del Gobierno.  Las perspectivas para el 2013 suponen una nueva vuelta de tuerca en ese camino. Bajo el anunciado titular de que en los PGE de 2013 se  mantiene la misma cantidad global destinada a I+D+i civil que en 2012, se esconde un descenso de un 13,68% de las subvenciones a la Investigaci&oacute;n que pasan a transformarse en cr&eacute;ditos que casi con total seguridad se quedar&aacute;n sin ejecutar como saben todos los especialistas, incluyendo, por supuesto, los del Ministerio. En algunos programas como el llamado &ldquo;Fomento y Coordinaci&oacute;n de la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica&rdquo;, del que depende el desarrollo de la Investigaci&oacute;n en todo el pa&iacute;s, el descenso de las subvenciones alcanza el 23,40%, qued&aacute;ndose en 506 millones de euros, aproximadamente lo mismo que cost&oacute; el aeropuerto de Ciudad Real hoy cerrado por innecesario o menos que la autopista AP-36 hoy en concurso de acreedores por uso insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es muy grave. La subvenci&oacute;n por investigador ha ca&iacute;do a niveles inferiores a 2002. En 2012 se han adjudicado 400 becas doctorales menos que 2011 y lo mismo ocurrir&aacute; en 2013. Nuestros j&oacute;venes doctores buscan sus salidas en el extranjero. La investigaci&oacute;n se va esclerotizando por falta de liquidez y recursos. El Gobierno y el Parlamento deben plantear qu&eacute; papel quieren que la I+D+i juegue en nuestro pa&iacute;s, explicarlo a los ciudadanos y dise&ntilde;ar un sistema acorde a ello, con una financiaci&oacute;n estable y sostenida. Es urgente, porque, como dec&iacute;a al principio, sin Investigaci&oacute;n no hay futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Andradas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/investigacion-futuro_132_5473906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Oct 2012 08:15:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sin investigación no hay futuro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Investigación,Recortes]]></media:keywords>
    </item>
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