<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Secanella (fotos)]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen_secanella_fotos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Secanella (fotos)]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510135/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Urko, el gorila que desafió al poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/urko-gorila-desafio-poder_1_4828858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urko, el gorila que desafió al poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urko, el primogénito de Copito de Nieve, reposa envuelto en plástico en el sótano del Castell dels Tres Dragons. El gorila es uno de los ejemplares destacados de los cuatro millones de piezas que se conservan en los almacenes del antiguo Museu de Zoologia del Parc de la Ciutadella, convertido ahora en Laboratori de Natura. Fallecido en 2003, el hijo de Copito era un primate orgulloso que no admitía afrentas, como se encargó de demostrar en más de una ocasión.</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del pl&aacute;stico que lo cubre, Urko a&uacute;n deja entrever su  autoridad. El primer hijo de Copito de Nieve, el gorila blanco que hizo  mundialmente famoso al zoo de Barcelona, est&aacute; en posici&oacute;n andante, un  poco reclinado hacia delante, dispuesto a dejar la oscuridad de los  almacenes del antiguo Museu de Zoologia para convertirse en centro de las  miradas en alguna futura exposici&oacute;n. Y aunque sus ojos ahora son de  vidrio, parecen traslucir que estamos ante un gorila altivo, que hizo  honor al nombre que le impusieron, el del jefe de los gorilas de la pel&iacute;cula &ldquo;El planeta de  los simios&rdquo;, estrenada en 1968, diez a&ntilde;os antes de su nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        Al  hijo de Copito le gustaba marcar su territorio. Y no toleraba ser  menospreciado. El periodista Pere Ort&iacute;n recuerda una escena que pone de  relieve el car&aacute;cter del primate. Sucedi&oacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa.  El concejal responsable del zoo, Joan Clos, que a&ntilde;os m&aacute;s tarde se  convertir&iacute;a en alcalde de Barcelona, convoc&oacute; a los medios de  comunicaci&oacute;n delante de la jaula del gorila, pero desconocedor de la  &ldquo;actitud de respeto reverencial&rdquo; que se debe guardar ante un gorila como  Urko, explica Pere Ort&iacute;n, &ldquo;cometi&oacute; el peor error del mundo: lo ignor&oacute;&rdquo;.  De modo que el simio respondi&oacute; a ese desinter&eacute;s con unas palmadas de  aviso. Pero no encontr&oacute; respuesta a sus requerimientos. Y fue entonces  cuando cogi&oacute; uno de sus grandes excrementos y lo arroj&oacute; contra el  concejal. Iba bien dirigido, pero en la trayectoria se interpuso la  cabeza de una periodista que fue la que recibi&oacute; el impacto.
    </p><h3 class="article-text">Carrera contrarreloj para la taxidermia </h3><p class="article-text">
        <strong>Carrera contrarreloj para la taxidermia </strong>Urko,  hijo de Copito y Ndengue, falleci&oacute; el 21 de junio de 2003 en el  quir&oacute;fano del zoo, cuando era intervenido por complicaciones tras una  peritonitis. Ten&iacute;a 25 a&ntilde;os, hab&iacute;a alcanzado los 200 kilos de peso y  muri&oacute; sin descendientes por un problema de atrofia testicular, aunque  tiempo atr&aacute;s hab&iacute;a concebido una hija que naci&oacute; muerta.
    </p><p class="article-text">
        Con el  cuerpo del gorila se sigui&oacute; el procedimiento habitual: se guardaron  tejidos para futuros estudios y para conservar su ADN. Despu&eacute;s, el  cuerpo qued&oacute; en las expertas manos de Carles Orta, taxidermista, antiguo  responsable del Laboratori de Preparaci&oacute; Zool&ograve;gica del museo. Empezaba  entonces una carrera contrarreloj. Hab&iacute;a que extraer la piel, separar  los tejidos y la grasa, limpiar los huesos, hacer un molde de la cara,  fotografiar los ojos&hellip; Y tomar todas las medidas posibles de su cuerpo  para preparar el relleno interior, una especie de escultura de  poliuretano.
    </p><p class="article-text">
        Y empezar el procedimiento. El esqueleto no se  incorpora al cuerpo, aunque los huesos se guardan para futuros estudios  cient&iacute;ficos, en el campo de la paleontolog&iacute;a, por ejemplo.  En el caso  de Urko, Carles Orta cree recordar que se reconstruy&oacute; el esqueleto. La  piel es la parte delicada del proceso. Para curtirla ahora se utiliza  &aacute;cido f&oacute;rmico con el fin de evitar el riesgo de que la ataquen los  insectos. De ah&iacute; que Urko aparezca envuelto en pl&aacute;stico y con unas  bolitas de insecticida en el interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El rostro, la parte m&aacute;s dif&iacute;cil</h3><p class="article-text">
        <strong>El rostro, la parte m&aacute;s dif&iacute;cil</strong>Carles  Orta, 67 a&ntilde;os, recuerda perfectamente la llegada de los restos de Urko a  su taller de preparaci&oacute;n: &ldquo;La parte m&aacute;s dif&iacute;cil era el rostro, porque  la piel de la cara de los gorilas es muy fina. Existen diversas  t&eacute;cnicas, pero nosotros decidimos aplicar un sistema &lsquo;invento de la  casa&rsquo;, que consiste en hacer un molde, reproducirlo en yeso, rebajarlo  un poco y colocar la piel encima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;invento de la casa&rdquo;  funcion&oacute; y hoy Urko parece absolutamente real. Los ojos de vidrio fueron  fabricados en Alemania, pero eso no impide que Urko siga teniendo una  mirada que impone. Su posici&oacute;n tambi&eacute;n viene determinada por la forma en  que tuvo que practicarse la taxidermia. Carles Orta,  que a menudo  contaba con la ayuda de Enric Ru&iacute;z, colaborador habitual del museo,  recuerda que Urko lleg&oacute; troceado, de modo que la postura final ven&iacute;a  condicionada  por el hecho de que no se vieran las costuras, aunque  tambi&eacute;n se tuvieron en cuenta fotograf&iacute;as existentes para tratar de  reproducir, de forma intuitiva, su actitud habitual.
    </p><p class="article-text">
        Pero sin  duda, la formaci&oacute;n y la experiencia del taxidermista tambi&eacute;n es  fundamental y Carles Orta ten&iacute;a un buen bagaje: se licenci&oacute; en Bellas  Artes y se especializ&oacute; en escultura. Suyo &ndash;y de Enric Ru&iacute;z- es tambi&eacute;n  el imponente le&oacute;n que se exhibe en el Museu Blau del F&ograve;rum, los dos  tigres que acompa&ntilde;an a Urko y el jaguar que guarda el acceso a la sala  de taxidermia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El destino de Copito de Nieve</h3><p class="article-text">
        <strong>El destino de Copito de Nieve</strong>Copito  de Nieve, en cambio, no pas&oacute; por las manos de ning&uacute;n taxidermista. El  &uacute;nico gorila albino del mundo falleci&oacute; en 2003 (el mismo a&ntilde;o que Urko)  al serle practicada la eutanasia para evitar el sufrimiento provocado  por un c&aacute;ncer de piel en fase terminal. En ese momento, con Joan Clos  como alcalde, se descart&oacute; que fuera disecado, aunque se tomaron moldes  de la cara, las manos, los pies y el pecho por si en el futuro se  decid&iacute;a levantar una estatua en su memoria. Sus restos, por tanto, son  de exclusivo uso cient&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        En esa sala donde Carles Orta trabaj&oacute;  los &uacute;ltimos a&ntilde;os antes de su jubilaci&oacute;n oficia ahora Laura Roqu&eacute;,  bi&oacute;loga, paleont&oacute;loga y disc&iacute;pula de Carles Orta. Est&aacute; trabajando en un  &ldquo;enganyapastors&rdquo;, un ave que se reproduce en la pen&iacute;nsula y que migra  desde &Aacute;frica. Es un animal que sin duda demuestra un gran sentido  pr&aacute;ctico, pues para alimentarse vuela con la boca abierta y va tragando  insectos. En las paredes hay otras aves colgando y en peque&ntilde;as cajitas  se guardan entre algodones los diminutos esqueletos de otros p&aacute;jaros.  Sobre una estanter&iacute;a, un albatros de Namibia rodeado de cuerdas para  mantener su forma y encima de las mesas y en los estantes, recipientes  de laboratorio y de hospital con l&iacute;quidos y productos que desprenden un  olor profundo pero al que uno acaba acostumbr&aacute;ndose.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">C&oacute;mo dejar los huesos limpios</h3><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo dejar los huesos limpios</strong>Una  de las cuestiones que preocupa a los responsables del laboratorio es c&oacute;mo conseguir separar la carne  de los huesos. En la serie de televisi&oacute;n Bones utilizan insectos  carro&ntilde;eros, pero ese sistema no sirve en un lugar en el que no  puede entrar ning&uacute;n animal vivo, ante el riesgo de que destruya los  ejemplares que aqu&iacute; se conservan. Ahora prueban con aumentar la  temperatura para acelerar la descomposici&oacute;n y que las enzimas realicen  mejor su &ldquo;trabajo&rdquo;. De momento, usan hidr&oacute;xido pot&aacute;sico para dejar los  huesos bien limpios. Porque la clave es que se pueda conservar el ADN.  Hubiera sido muy valioso, por ejemplo, hallar ADN en la ballena que  colgaba en la sala principal del Castell dels Tres Dragons y que ahora  est&aacute; en el Museu Blau. Pero por m&aacute;s que se intent&oacute;, no se hall&oacute; ning&uacute;n  rastro. En otros casos ha habido m&aacute;s suerte, como ha ocurrido  recientemente al haberse obtenido ADN de Gorri&oacute;n com&uacute;n de espec&iacute;menes  conservados desde 1920.
    </p><p class="article-text">
        En contraste con el resto del edificio,  proyectado por Dom&egrave;nech i Montaner para la Exposici&oacute;n Universal de 1888,  los s&oacute;tanos del museo son de construcci&oacute;n moderna, fruto de una  intervenci&oacute;n de los a&ntilde;os ochenta firmada por Cristian Cirici, Pep Bonet y  Carles Bass&oacute;. Y son lo m&aacute;s parecido a un hospital. Todo est&aacute; impoluto,  con puertas que se abren a uno y otro lado de un largo pasillo. Incluso  huele a antis&eacute;ptico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un animal entra en el laboratorio, lo  primero que hay que determinar es si se conserva con fines expositivos o  cient&iacute;ficos. En todo caso, se corta un trozo de m&uacute;sculo y un trozo de  h&iacute;gado. Se conserva tambi&eacute;n piel o esqueleto, en funci&oacute;n de su destino  final y se guarda alguna pluma. El Laboratori de Natura tiene una  valiosa plumateca, que da importante informaci&oacute;n sobre is&oacute;topos y  contaminantes, tal y como explica Javier Quesada, Conservador de  Vertebrados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Preguntas de hoy, respuestas de ma&ntilde;ana</h3><p class="article-text">
        <strong>Preguntas de hoy, respuestas de ma&ntilde;ana</strong>Unas  salas m&aacute;s all&aacute;, un joven observa al microscopio algo parecido a un  peque&ntilde;o tibur&oacute;n. Y efectivamente, es un tibur&oacute;n. El investigador,  Humberto Ferr&oacute;n, prepara aqu&iacute; su tesis doctoral: Patrones de escamaci&oacute;n  de los tiburones. La mayor&iacute;a de tiburones del Mediterr&aacute;neo no llegan al  metro y en principio son pac&iacute;ficos, aunque en Italia y en las  proximidades de las Baleares ha sido visto el tibur&oacute;n blanco, que puede  alcanzar los dos metros. Y este s&iacute; puede ser una amenaza. Aunque los  riesgos de tropezarse con un escualo agresivo son muy remotas: de las  m&aacute;s de 500 especies descritas, &uacute;nicamente cinco son potencialmente  peligrosas.
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo Javier Quesada rebate cualquier sombra de  escepticismo que pudiera aflorar ante la naturaleza de las  investigaciones que se realizan en estas salas: &ldquo;Las preguntas te&oacute;ricas  que te haces hoy son las respuestas aplicadas de ma&ntilde;ana&rdquo;. Y pone dos  ejemplos. El primero, el estudio de la baba del caracol, que ha acabado  teniendo su aplicaci&oacute;n con fines m&eacute;dicos, y el segundo, conocer el  sistema que permite a las salamanquesas trepar por las paredes. No se  trata de ventosas, sino de interacciones moleculares y ahora es la Nasa  la que est&aacute; interesada en conocer el mecanismo.
    </p><p class="article-text">
        Dejamos a Urko en  su sala, junto a los tigres y centenares de piezas colocadas en  estanter&iacute;as. Sorprende, entre tanto bicho perfectamente etiquetado y  catalogado, la presencia de un bolso. Javier Quesada nos saca de dudas:  es un bolso de piel de serpiente y est&aacute; ah&iacute; por orden del juez, pues fue  decomisado en el aeropuerto de Barcelona. Por muy manufacturado que  estuviese, no dejaba de ser un animal protegido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/urko-gorila-desafio-poder_1_4828858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2014 21:42:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242849" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242849" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Urko, el gorila que desafió al poder]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urko, el goril·la que va desafiar el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/urko-gorilla-va-desafiar-poder_1_4826675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urko, el goril·la que va desafiar el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urko, el primogènit de Floquet de Neu, reposa embolicat en plàstic al soterrani del Castell dels Tres Dragons. El goril·la és un dels exemplars destacats dels quatre milions de peces que conserva l'edifici de l'antic Museu de Zoologia del Parc de la Ciutadella, convertit ara en Laboratori de Natura. Mort el 2003, el fill de Floquet era un primat orgullós que no admetia ofenses, com es va encarregar de demostrar en més d'una ocasió.</p></div><p class="article-text">
        Darrere del pl&agrave;stic que el cobreix, Urko encara deixa entreveure la seva autoritat. El primer fill de Floquet de Neu, el goril&middot;la blanc que va fer mundialment fam&oacute;s al zoo de Barcelona, est&agrave; en posici&oacute; de caminar, una mica reclinat cap endavant, disposat a deixar la foscor dels magatzems de l&rsquo;antic Museu de Zoologia per esdevenir centre de les mirades en alguna futura exposici&oacute;. I encara que els seus ulls ara s&oacute;n de vidre, semblen traslluir que estem davant un goril&middot;la altiu, que va fer honor al nom que li van imposar, el del cap dels goril&middot;les de la pel&middot;l&iacute;cula &ldquo;El planeta dels simis&rdquo;, estrenada el 1968, deu anys abans del seu naixement.
    </p><p class="article-text">
        Al fill de Floquet li agradava marcar el seu territori. I no tolerava ser menyspreat. El periodista Pere Ort&iacute;n recorda una escena que posa en relleu el car&agrave;cter del primat. Va succeir a mitjans dels anys noranta. El regidor responsable del zoo, Joan Clos, que anys m&eacute;s tard es convertiria en alcalde de Barcelona, va convocar els mitjans de comunicaci&oacute; davant de la g&agrave;bia del goril&middot;la, per&ograve; desconeixedor de l 'actitud de &ldquo;respecte reverencial&rdquo; que s'ha de guardar davant un goril&middot;la com Urko, explica Pere Ort&iacute;n, &ldquo;va cometre el pitjor error del m&oacute;n: el va ignorar&rdquo;. De manera que el simi va respondre a aquest desinter&egrave;s picant de mans en forma d'av&iacute;s. Per&ograve; no va trobar resposta als seus requeriments. I va ser llavors quan va agafar un dels seus grans excrements i el va llan&ccedil;ar contra el regidor. Anava ben dirigit, per&ograve; en la traject&ograve;ria es va interposar el cap d'una periodista que va ser la que va rebre l'impacte.
    </p><h3 class="article-text">Carrera contrarellotge per a la taxid&egrave;rmia</h3><p class="article-text">
        <strong>Carrera contrarellotge per a la taxid&egrave;rmia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Urko, fill de Floquet i Ndengue, va morir el 21 de juny de 2003 al quir&ograve;fan del zoo, quan era intervingut per complicacions despr&eacute;s d'una peritonitis. Tenia 25 anys, havia arribat als 200 quilos de pes i va morir sense descendents per un problema d'atr&ograve;fia testicular, encara que temps enrere havia concebut una filla que va n&eacute;ixer morta.
    </p><p class="article-text">
         Amb el cos del goril&middot;la es va seguir el procediment habitual: es van guardar teixits per a futurs estudis i per conservar el seu ADN. Despr&eacute;s, el cos va quedar en les expertes mans de Carles Orta, taxidermista, antic responsable del Laboratori de Preparaci&oacute; Zool&ograve;gica del museu. Comen&ccedil;ava llavors una carrera contrarellotge. Calia extreure la pell, separar els teixits i el greix, netejar els ossos, fer un motlle de la cara, fotografiar els ulls... I prendre totes les mesures possibles del seu cos per preparar la part interior, una mena d'escultura de poliuret&agrave;.
    </p><p class="article-text">
         I comen&ccedil;ar el procediment. L'esquelet no s'incorpora al cos, tot i que els ossos es guarden per a futurs estudis cient&iacute;fics, en el camp de la paleontologia, per exemple. En el cas d'Urko, Carles Orta creu recordar que es va reconstruir l'esquelet. La pell &eacute;s la part delicada del proc&eacute;s. Per curtirla ara s'utilitza &agrave;cid f&ograve;rmic per tal d'evitar el risc que la ataquin els insectes. Per aquest motiu Urko apareix embolicat en pl&agrave;stic i amb unes boletes d'insecticida a l'interior.
    </p><h3 class="article-text">El rostre, la part m&eacute;s dif&iacute;cil</h3><p class="article-text">
        <strong>El rostre, la part m&eacute;s dif&iacute;cil</strong>Carles Orta, 67 anys, recorda perfectament l'arribada de les restes d'Urko al seu taller de preparaci&oacute;: &ldquo;La part m&eacute;s dif&iacute;cil era la cara, perqu&egrave; la pell de la cara dels goril&middot;les &eacute;s molt fina. Hi ha diverses t&egrave;cniques, per&ograve; nosaltres vam decidir aplicar un sistema 'invent de la casa', que consisteix a fer un motlle, reproduir-lo en guix, rebaixar-ho  una mica i col&middot;locar la pell a sobre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;invent de la casa va funcionar i avui Urko sembla absolutament real. Els ulls de vidre van ser fabricats a Alemanya, per&ograve; aix&ograve; no impedeix que Urko segueixi tenint una mirada que imposa. La seva posici&oacute; tamb&eacute; ve determinada per la forma en qu&egrave; va haver de practicar-se la taxid&egrave;rmia. Carles Orta, que sovint comptava amb l'ajuda d'Enric Ru&iacute;z, col&middot;laborador habitual del museu, recorda que Urko va arribar trossejat, de manera que la posici&oacute; final venia condicionada pel fet que no es veiessin les costures, tot i que tamb&eacute; es van tenir en compte fotografies existents per tractar de reproduir, de forma intu&iuml;tiva, la seva actitud habitual.
    </p><p class="article-text">
         Per&ograve; sens dubte, la formaci&oacute; i l'experi&egrave;ncia del taxidermista tamb&eacute; &eacute;s fonamental i Carles Orta tenia un bon bagatge: es va llicenciar en Belles Arts i es va especialitzar en escultura. Seu -i d'Enric Ru&iacute;z- &eacute;s tamb&eacute; l'imponent lle&oacute; que s'exhibeix al Museu Blau del F&ograve;rum, els dos tigres que acompanyen Urko a la seva sala i el jaguar que guarda l'acc&eacute;s a l'&agrave;rea de taxid&egrave;rmia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8469e006-e2e7-4846-8cd5-094fecfffbfd_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El dest&iacute; de Floquet de Neu</h3><p class="article-text">
        <strong>El dest&iacute; de Floquet de Neu</strong>Floquet de Neu, en canvi, no va passar per les mans de cap taxidermista. L'&uacute;nic goril&middot;la alb&iacute; del m&oacute;n va morir el 2003 (el mateix any que Urko) en ser-li practicada l'eutan&agrave;sia per evitar el patiment provocat per un c&agrave;ncer de pell en fase terminal. En aquell moment, amb Joan Clos com a alcalde, es va descartar que fos dissecat, encara que es van prendre motlles de la cara, les mans, els peus i el pit per si en el futur es decidia aixecar una est&agrave;tua en la seva mem&ograve;ria. Les seves restes, per tant, s&oacute;n d'exclusiu &uacute;s cient&iacute;fic.
    </p><p class="article-text">
        En aquesta sala on Carles Orta va treballar els &uacute;ltims anys abans de la jubilaci&oacute; oficia ara Laura Roqu&eacute;, bi&ograve;loga, paleont&ograve;loga i deixebla de Carles Orta. Est&agrave; treballant en un enganyapastors, una au que es reprodueix a la pen&iacute;nsula i que migra des d'&Agrave;frica. &Eacute;s un animal que sens dubte demostra un gran sentit pr&agrave;ctic, ja que per alimentar-se vola amb la boca oberta i es va empassant insectes. A les parets hi ha altres aus penjant i en petites capsetes es guarden entre cotons els diminuts esquelets d'altres ocells. Sobre una prestatgeria, un albatros de Nam&iacute;bia envoltat de cordes per mantenir la seva forma i damunt de les taules i en els prestatges, recipients de laboratori i d'hospital amb l&iacute;quids i productes que desprenen una olor profund per&ograve; al que un acaba acostumant.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4111159-bb3b-46a2-9c89-1cccf47b07b9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Com deixar els ossos nets</h3><p class="article-text">
        <strong>Com deixar els ossos nets</strong>Una de les q&uuml;estions que preocupa als responsables del laboratori &eacute;s com aconseguir separar la carn dels ossos. En la s&egrave;rie de televisi&oacute; Bones utilitzen insectes carronyers, per&ograve; aquest sistema no serveix en un lloc en el qual no pot entrar cap animal viu, davant el risc que destrueixi els exemplars que aqu&iacute; es conserven. Ara proven amb augmentar la temperatura per accelerar la descomposici&oacute; i que els enzims realitzen millor el seu &ldquo;treball&rdquo;. De moment, fan servir hidr&ograve;xid pot&agrave;ssic per deixar els ossos ben nets. Perqu&egrave; la clau &eacute;s que es pugui conservar l'ADN. Hauria estat molt valu&oacute;s, per exemple, trobar ADN a la balena que penjava a la sala principal del Castell dels Tres Dragons i que ara est&agrave; al Museu Blau. Per&ograve; per m&eacute;s que es va intentar, no es va trobar cap rastre. En altres casos hi ha hagut m&eacute;s sort, com ha passat recentment en haver obtingut ADN de Pardal com&uacute; d'esp&egrave;cimens conservats des de 1920.
    </p><p class="article-text">
        En contrast amb la resta de l'edifici, projectat per Dom&egrave;nech i Montaner per a l'Exposici&oacute; Universal de 1888, els soterranis del museu s&oacute;n de construcci&oacute; moderna, fruit d'una intervenci&oacute; dels anys vuitanta signada per Cristian Cirici, Pep Bonet i Carles Bass&oacute;. I s&oacute;n el m&eacute;s semblant a un hospital. Tot est&agrave; impol&middot;lut, amb portes que s'obren a banda i banda d'un llarg passad&iacute;s. Fins i tot fa olor de antis&egrave;ptic.
    </p><p class="article-text">
        Quan un animal entra al laboratori, el primer que cal determinar &eacute;s si es conserva amb fins expositius o cient&iacute;fics. En tot cas, es talla un tros de m&uacute;scul i un tros de fetge. Es conserva tamb&eacute; pell o esquelet, en funci&oacute; del seu dest&iacute; final i es guarda alguna ploma. El Laboratori de Natura t&eacute; una valuosa plumateca, que d&oacute;na important informaci&oacute; sobre is&ograve;tops i contaminants, tal com explica Javier Quesada, Conservador de Vertebrats.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bf2ca931-e995-4aa7-8d70-4ef78ff820eb_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text"> Preguntes d'avui, respostes de dem&agrave;</h3><p class="article-text">
        <strong>Preguntes d'avui, respostes de dem&agrave;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Unes sales m&eacute;s enll&agrave;, un jove observa al microscopi una mena de petit taur&oacute;. I efectivament, &eacute;s un taur&oacute;. L'investigador, Humberto Ferr&oacute;n, prepara aqu&iacute; la seva tesi doctoral: Patrons d&rsquo;escamaci&oacute; dels taurons. La majoria de taurons del Mediterrani no arriben al metre i en principi s&oacute;n pac&iacute;fics, encara que a It&agrave;lia i a les proximitats de les Balears ha estat vist el taur&oacute; blanc, que pot arribar als dos metres. I aquest s&iacute; que pot ser una amena&ccedil;a. Encara que els riscos d'ensopegar amb un esqual agressiu s&oacute;n molt remots: de les m&eacute;s de 500 esp&egrave;cies descrites, &uacute;nicament cinc s&oacute;n potencialment perilloses.
    </p><p class="article-text">
        El bi&ograve;leg Javier Quesada rebat qualsevol ombra d'escepticisme que pogu&eacute;s aflorar davant la naturalesa de les investigacions que es realitzen en aquestes sales: &ldquo;Les preguntes te&ograve;riques que et fas avui s&oacute;n les respostes aplicades de dem&agrave;&rdquo;. I posa dos exemples. El primer, l'estudi de la bava del caragol, que ha acabat tenint la seva aplicaci&oacute; amb finalitats m&egrave;diques, i el segon, con&egrave;ixer el sistema que permet als dragons enfilar-se per les parets. No es tracta de ventoses, sin&oacute; d'interaccions moleculars i ara &eacute;s la Nasa la que est&agrave; interessada en con&egrave;ixer el mecanisme.
    </p><p class="article-text">
        Deixem a Urko a la seva sala, al costat dels tigres i centenars de peces col&middot;locades en prestatgeries. Sorpr&egrave;n, entre tanta bestiola perfectament etiquetada i catalogada, la pres&egrave;ncia d'un bolso. Javier Quesada ens treu de dubtes: &eacute;s un bolso de pell de serp i hi &eacute;s all&agrave; per ordre del jutge, ja que va ser decomissat a l'aeroport de Barcelona. Per molt manufacturat que estigu&eacute;s, no deixava de ser un animal protegit.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6244b1e9-5c09-4bf2-ad9b-819b7c0d5da6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/urko-gorilla-va-desafiar-poder_1_4826675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2014 21:42:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242849" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242849" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Urko, el goril·la que va desafiar el poder]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f707914-689e-42e6-a8c0-070b604520db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huella profunda del románico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/huella-profunda-romanico_1_4885606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La huella profunda del románico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El MNAC conserva en sus almacenes los restos de pintura que quedaron en la pared después de levantar el fresco de Santa Maria de Taüll. Un rastro que ofrece una nueva visión de la obra.</p></div><p class="article-text">
        El mundialmente famoso fresco rom&aacute;nico de Virgen con Ni&ntilde;o que presid&iacute;a el &aacute;bside de la iglesia de Santa Maria de Ta&uuml;ll fue retirado de su emplazamiento original entre 1918 y 1923 ante el riesgo evidente de que pod&iacute;a ser vendido. Andaban por all&iacute; y por toda Espa&ntilde;a compradores estadounidenses con mucho dinero y la tentaci&oacute;n era enorme. Una tentaci&oacute;n en la que muchos cayeron y que propici&oacute; el &eacute;xodo de obras de gran valor.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de que eso ocurriera, una comisi&oacute;n de expertos hab&iacute;a aconsejado en 1909 que la mayor&iacute;a de los frescos rom&aacute;nicos de las iglesias de la Vall de Bo&iacute; (Alta Ribagor&ccedil;a) fueran arrancados y depositados en un espacio que garantizara su conservaci&oacute;n: el Museu Nacional d&rsquo;Art de Catalunya. Por eso hoy el MNAC es el m&aacute;s importante museo del mundo de arte rom&aacute;nico. La operaci&oacute;n se realiz&oacute; con &eacute;xito y desde entonces obras como el Pantocr&aacute;tor de Sant Climent de Ta&uuml;ll y la Virgen de Santa Maria se exhiben en lugar preferente en el museo del Palau Nacional de Montju&iuml;c. Ocurri&oacute; en la mayor&iacute;a de iglesias, aunque en otros casos se descart&oacute; el arrancamiento, como en Sant Climent de Ta&uuml;ll. Un lugar donde, por cierto, los &uacute;ltimos trabajos de restauraci&oacute;n han permitido recuperar buena parte de la capa profunda del &aacute;bside principal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Retirada de la iglesia a principios de los setenta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras el arrancamiento de los frescos de Santa Maria de Ta&uuml;ll qued&oacute; un rastro. Una leve traza de la composici&oacute;n, los contornos y los colores en la capa m&aacute;s profunda de cal y arena sobre la que se realizaban las pinturas. Como si alguien depositara una taza de caf&eacute; con la base manchada sobre un peri&oacute;dico. La primera p&aacute;gina recoger&iacute;a fielmente el c&iacute;rculo, pero a medida que se fueran pasando p&aacute;ginas, el contorno se ir&iacute;a difuminando aunque sin perder del todo la forma de la taza.
    </p><p class="article-text">
        Esa leve traza, esa huella profunda, es la que qued&oacute; en la iglesia rom&aacute;nica de la Vall de Bo&iacute; tras el primer arrancamiento. Hasta que en los a&ntilde;os sesenta y setenta fue tambi&eacute;n retirada y trasladada al MNAC. Hoy est&aacute; depositada sobre un enorme bastidor que reproduce su emplazamiento original y que soporta una tela de grandes dimensiones. Porque una vez desprovista de la curvatura que proporciona el &aacute;bside, la pintura mide m&aacute;s de seis metros de ancho y casi cuatro de alto. Y aunque fue exhibida desde 1973 hasta los a&ntilde;os ochenta, ahora se conserva en la sala de reserva de pinturas de grandes formatos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P&aacute;rrocos sin escr&uacute;pulos</strong>
    </p><p class="article-text">
        La parte menos visible del Palau Nacional constituye un aut&eacute;ntico tesoro del rom&aacute;nico. En estas instalaciones modernas, impolutas, fruto de la reforma que llev&oacute; a cabo la arquitecta italiana Gae Aulenti en los a&ntilde;os noventa, se guardan celosamente unas 600 piezas (a las que hay que a&ntilde;adir las 150 que est&aacute;n expuestas). Y muchas m&aacute;s habr&iacute;a si durante a&ntilde;os algunos p&aacute;rrocos sin escr&uacute;pulos no hubieran vendido (o m&aacute;s bien malvendido), tallas, frisos, frescos, estatuas, pinturas, claustros y hasta iglesias enteras, como es f&aacute;cil comprobar en los Cloisters de Nueva York o en la Universidad de Harvard, que posee un fresco que representa una figura de Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Muchas otras obras fueron vendidas a coleccionistas privados y de ellas nunca m&aacute;s se ha sabido, aunque otras han acabado en el MNAC a trav&eacute;s de donaciones y cesiones en dep&oacute;sito, fruto posiblemente de un arranque de sensibilidad en sus &uacute;ltimos momentos de algunos donantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Nuevos descubrimientos</strong>
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que a&uacute;n se siguen encontrando piezas de gran valor. El MNAC acaba de &ldquo;descubrir&rdquo; recientemente tres obras: unas pinturas murales del siglo XIII de la catedral de la Seu d&rsquo;Urgell, una cabeza de le&oacute;n relacionada con una base del baldaquino de Ripoll y la identificaci&oacute;n del origen de un crucifijo que estaba en el museo.
    </p><p class="article-text">
        Porque adem&aacute;s de exhibir y conservar, el museo restaura e investiga. El segundo arrancamiento de Santa Maria de Ta&uuml;ll sirve para conocer c&oacute;mo trabajaban los artistas y artesanos medievales. Se sabe, por ejemplo, que a pesar de la aparente similitud con el pantocr&aacute;tor de Sant Climent de Ta&uuml;ll, los artistas fueron distintos. Lo que no se ha determinado es si se trataba de artistas locales o eran especialistas que viajaban por toda Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa es la gran pregunta &ndash;explica Jordi Camps Soria, conservador jefe del &aacute;rea de medieval del MNAC-. No se sabe con certeza, aunque hay lugares donde hab&iacute;a una tradici&oacute;n propia de talleres: Ripoll, la Seu d&rsquo;Urgell, Vic y, m&aacute;s tarde, Barcelona. Produc&iacute;an objetos para toda su &aacute;rea de influencia y lo hac&iacute;an adaptando las obras a las caracter&iacute;sticas del lugar, lo que significaba que visitaban las iglesias&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Los misterios de una viga de madera</strong>
    </p><p class="article-text">
        La viga de Cardet, que aparece en los almacenes depositada en el suelo, sobre unos soportes, es un buen ejemplo de esa adaptaci&oacute;n. Estuvo colocada en la embocadura del &aacute;bside de la iglesia que le da nombre, tambi&eacute;n en la Vall de Bo&iacute;. La viga lleg&oacute; al museo en los a&ntilde;os sesenta a trav&eacute;s de un anticuario y poco se sabe de cu&aacute;ndo fue retirada y en qu&eacute; circunstancias. Pero s&iacute; se sabe que es del siglo XIII, de la &uacute;ltima fase del rom&aacute;nico, y sin embargo estaba colocada en una iglesia construida en el siglo XII. Eso significa que fue a&ntilde;adida con posterioridad.
    </p><p class="article-text">
        La viga, de un tipo de madera que no se ha podido determinar, mide casi cuatro metros de longitud y un palmo de grosor. Estuvo expuesta al p&uacute;blico hasta que los nuevos criterios muse&iacute;sticos implantados a partir del 2010 aconsejaron retirar algunas piezas para no sobrecargar los espacios expositivos. As&iacute; que los 800.000 visitantes que tiene cada a&ntilde;o el MNAC deber&aacute;n esperar a mejor ocasi&oacute;n para ver la viga policromada de Cardet y el segundo arrancamiento de Santa Maria de Ta&uuml;ll.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/huella-profunda-romanico_1_4885606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 May 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242799" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242799" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La huella profunda del románico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rastre profund del romànic]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rastre-profund-romanic_1_4885329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rastre profund del romànic"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El MNAC conserva en els seus magatzems les restes de pintura que van quedar a la paret després d'aixecar el fresc de Santa Maria de Taüll. Un rastre que ofereix una nova visió de l'obra.</p></div><p class="article-text">
        El mundialment fam&oacute;s fresc rom&agrave;nic de Verge amb Nen que presidia l'absis de l'esgl&eacute;sia de Santa Maria de Ta&uuml;ll va ser retirat del seu empla&ccedil;ament original entre 1918 i 1923 davant el risc evident que podia ser venut. Rondaven per la zona i per tota Espanya compradors nord-americans amb molts diners i la temptaci&oacute; era enorme. Una temptaci&oacute; en la qual molts van caure i que va propiciar l'&egrave;xode d'obres de gran valor.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; abans que aix&ograve; pass&eacute;s, una comissi&oacute; d'experts havia aconsellat el 1909 que la majoria dels frescos rom&agrave;nics de la Vall de Bo&iacute; (Alta Ribagor&ccedil;a) fossin arrencats i dipositats en un espai que garant&iacute;s la seva conservaci&oacute;: el Museu Nacional d'Art de Catalunya. Per aix&ograve; avui el MNAC &eacute;s el m&eacute;s important museu del m&oacute;n d'art rom&agrave;nic. L'operaci&oacute; es va realitzar amb &egrave;xit i des de llavors obres com el Pantocr&agrave;tor de Sant Climent de Ta&uuml;ll i la Verge de Santa Maria s'exhibeixen en lloc preferent al museu que ocupa el Palau Nacional de Montju&iuml;c. Tot i aix&ograve;, va haver algunes excepcions, com a Sant Climent de Ta&uuml;ll, a on es va descartar l'arrencament i a on, per cert, en els &uacute;ltims treballs de restauraci&oacute; s'ha recuperat bona part de la capa profunda de l'absis principal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cc3627c8-81b7-452b-aa02-2d897b112892_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Retirada de l'esgl&eacute;sia a principis dels setanta</strong>
    </p><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de l'arrencament del fresc de Santa Maria de Ta&uuml;ll, va quedar un rastre. Una lleu tra&ccedil;a de la composici&oacute;, els contorns i els colors en la capa m&eacute;s profunda de cal&ccedil; i sorra sobre la qual es realitzaven les pintures. Com si alg&uacute; diposit&eacute;s una tassa de caf&egrave; amb el cul tacat sobre un diari. La primera p&agrave;gina recolliria fidelment el cercle, per&ograve; a mesura que s'anessin passant p&agrave;gines, el contorn s'aniria difuminant encara que sense perdre del tot la forma de la tassa.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta lleu tra&ccedil;a, aquest rastre profund, &eacute;s el que va quedar a l'esgl&eacute;sia rom&agrave;nica de la Vall de Bo&iacute; despr&eacute;s del primer arrencament. Fins que en els anys seixanta i setanta va ser tamb&eacute; retirada i traslladada al MNAC. Avui est&agrave; dipositada sobre un enorme bastidor que reprodueix el seu empla&ccedil;ament original i que suporta una tela de grans dimensions. Perqu&egrave; una vegada desprove&iuml;da de la curvatura que proporciona l'absis, la pintura fa m&eacute;s de sis metres d'ample i gaireb&eacute; quatre d'alt. I encara que va ser exhibida des de 1973 fins als anys vuitanta, ara es conserva a la sala de reserva de pintures de grans formats.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/53637b69-dfbf-44f5-8cb4-12045fb36694_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Rectors sense escr&uacute;pols</strong>
    </p><p class="article-text">
        La part menys visible del Palau Nacional constitueix un aut&egrave;ntic tresor del rom&agrave;nic. En aquestes instal&middot;lacions modernes, impol&middot;lutes, fruit de la reforma que va dur a terme l'arquitecta italiana Gae Aulenti en els anys noranta, es guarden gelosament unes 600 peces (a les quals cal afegir les 150 que estan exposades). I moltes m&eacute;s hauria si durant anys alguns rectors sense escr&uacute;pols no haguessin venut (o m&eacute;s aviat malvenut), talles, frisos, frescos, est&agrave;tues, pintures, claustres i fins i tot esgl&eacute;sies senceres, com &eacute;s f&agrave;cil comprovar en els Cloisters de Nova York o a la Universitat de Harvard, que posseeix un fresc que representa una figura de Maria.
    </p><p class="article-text">
        Moltes altres obres van ser venudes a col&middot;leccionistes privats i d'elles mai m&eacute;s s'ha sabut, encara que altres han acabat al MNAC a trav&eacute;s de donacions i cessions en dip&ograve;sit, fruit possiblement d'un atac de sensibilitat en els  &uacute;ltims moments de la seva vida d'alguns donants.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27789bd5-4f65-481d-95bd-39be3729c912_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Nous descobriments</strong>
    </p><p class="article-text">
        La q&uuml;esti&oacute; &eacute;s que encara se segueixen trobant peces de gran valor. El MNAC acaba de &ldquo;descobrir&rdquo; recentment tres obres: unes pintures murals del segle XIII de la catedral de la Seu d'Urgell, un cap de lle&oacute; relacionat amb el baldaqu&iacute; de Ripoll i la identificaci&oacute; de l'origen d'un crucifix que estava en el museu.
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; a m&eacute;s d'exhibir i conservar, el museu restaura i investiga. El segon arrencament de Santa Maria de Ta&uuml;ll serveix per con&egrave;ixer com treballaven els artistes i artesans medievals. Se sap, per exemple, que tot i l'aparent similitud amb el pantocr&agrave;tor de Sant Climent de Ta&uuml;ll, els artistes van ser diferents. El que no s'ha determinat &eacute;s si es tractava d'artistes locals o eren especialistes que viatjaven per tot Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquesta &eacute;s la gran pregunta -explica Jordi Camps S&ograve;ria, conservador en cap de l'&agrave;rea de medieval del MNAC - . No se sap amb certesa, encara que hi ha llocs on hi havia una tradici&oacute; pr&ograve;pia de tallers: Ripoll, la Seu d'Urgell, Vic i, m&eacute;s tard, Barcelona. Produ&iuml;en objectes per a tota la seva &agrave;rea d'influ&egrave;ncia i ho feien adaptant les obres a les caracter&iacute;stiques del lloc, el que significava que visitaven les esgl&eacute;sies&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/384bbafe-895e-4c77-9194-c55d4042548b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Els misteris d'una biga de fusta</strong>
    </p><p class="article-text">
        La biga de Cardet, que apareix en els magatzems dipositada a terra, sobre uns suports, &eacute;s un bon exemple d'aquesta adaptaci&oacute;. Va estar col&middot;locada en l'embocadura de l'absis de l'esgl&eacute;sia que li d&oacute;na nom, tamb&eacute; a la Vall de Bo&iacute;. La biga va arribar al museu en els anys seixanta a trav&eacute;s d'un antiquari i poc se sap de quan va ser retirada i en quines circumst&agrave;ncies. Per&ograve; s&iacute; se sap que &eacute;s del segle XIII, de l'&uacute;ltima fase del rom&agrave;nic, i no obstant aix&ograve; estava col&middot;locada en una esgl&eacute;sia constru&iuml;da al segle XII. Aix&ograve; significa que va ser afegida amb posterioritat.
    </p><p class="article-text">
        La biga, d'un tipus de fusta que no s'ha pogut determinar, fa gaireb&eacute; quatre metres de longitud i un pam de gruix. Va estar exposada al p&uacute;blic fins que els nous criteris muse&iacute;stics implantats a partir del 2010 van aconsellar retirar algunes peces per no sobrecarregar els espais expositius. Aix&iacute; que els 800.000 visitants que t&eacute; cada any el MNAC hauran d'esperar millor ocasi&oacute; per veure la biga policromada de Cardet i el segon arrencament de Santa Maria de Ta&uuml;ll.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rastre-profund-romanic_1_4885329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 May 2014 18:03:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242799" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242799" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El rastre profund del romànic]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/be464351-4041-4e44-9990-aef6296f4ef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mensaje en una jarra de barro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/historia-vasija-barro-museo_1_4963330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mensaje en una jarra de barro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los almacenes del Museu d'Història de Barcelona conservan miles de objetos de la más variada procedencia, desde una jarra que ofrece valiosa información sobre el pasado de la ciudad hasta la estatua dedicada a la Victoria franquista que fue retirada de la Diagonal en 2011. En estas naves industriales de la Zona Franca hay centenares de piezas a la espera de encontrar un espacio donde ser exhibidas.</p></div><p class="article-text">
        <em>Ficha:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nombre: Jarra de Santa Caterina</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Fecha del hallazgo: 2001</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>N&uacute;mero de inventario: MHCB 36805</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Centre de Conservaci&oacute; i Restauraci&oacute; del MUHBA</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sala de reserva de material cer&aacute;mico</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Estanter&iacute;a 3</em>
    </p><p class="article-text">
        Al principio eran apenas tres fragmentos cer&aacute;micos. Tres m&aacute;s entre los m&aacute;s de 40.000 objetos que guarda el Museu d&rsquo;Hist&ograve;ria de Barcelona (MUHBA) en su discreto (deliberada y afortunadamente discreto) almac&eacute;n de la Zona Franca. Los trozos de barro estaban inventariados por separado. Se trataba de un asa, el borde de una vasija, una base... Hab&iacute;an sido encontrados en unas excavaciones en el Mercat de Santa Caterina en el a&ntilde;o 2001. Nadie imaginaba que pertenec&iacute;an a la misma pieza. Hasta que un estudio de los doctores Miquel Molist i Monta&ntilde;a y Anna G&oacute;mez Bach, de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona, determin&oacute; que formaban parte del mismo objeto. Era una vasija y pod&iacute;a considerarse una pieza excepcional.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, esos fragmentos han sido unidos y la jarra ha cobrado forma. De apenas un palmo de altura, se guarda en una estanter&iacute;a baja en el almac&eacute;n de la Zona Franca, en condiciones de conservaci&oacute;n (humedad, temperatura, iluminaci&oacute;n...) que para s&iacute; quisieran algunos seres vivos. Y cuando hay que moverla, se sit&uacute;a en un carrito con ruedas. Las manos son un ap&eacute;ndice demasiado inestable como para transportar una pieza de esa categor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una pieza muy innovadora</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos cuenta la Jarra de Santa Caterina? Se sabe muy poco de ella, pero en cuestiones arqueol&oacute;gicas, lo que no se sabe tambi&eacute;n puede tener su importancia. No se sabe con certeza si es una producci&oacute;n local. Eso significa que no se ha hallado nada similar en la ciudad. Podr&iacute;a tratarse de una pieza for&aacute;nea, creada incluso fuera de la Pen&iacute;nsula. Por tanto, alguien tuvo que traerla hasta aqu&iacute;. Y en consecuencia eso significar&iacute;a que en aquel momento hab&iacute;a intercambios &ndash;movimiento de personas y objetos- a trav&eacute;s del Mediterr&aacute;neo. &lsquo;Aquel momento&rsquo; quiere decir 1.800 a&ntilde;os antes de nuestra era, a finales del Calcol&iacute;tico e inicios del bronce inicial. El informe de los doctores Molist y G&oacute;mez la describe con estas palabras: &ldquo;Forma alta, boca estrecha y cerrada y fondo plano. Contrariamente a la mayor&iacute;a, no presenta decoraci&oacute;n. Es una pieza que, estil&iacute;stica y tecnol&oacute;gicamente, es muy innovadora y tenemos muy pocos paralelismos en los asentamientos contempor&aacute;neos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una pieza extra&ntilde;a en el contexto cronol&oacute;gico en que aparece. Una  pieza de la prehistoria de Barcelona&rdquo;,  explican Josep Bracons,  jefe del Departament de Col.leccions i Centres Patrimonials; Emili  Revilla, responsable de l&rsquo;Arxiu Arqueol&ograve;gic, y Aitor Parra, responsable  de la Col.lecci&oacute; del MUHBA.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Veinte mil cajas con restos arqueol&oacute;gicos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Barcelona tiene un subsuelo arqueol&oacute;gicamente muy rico. El MUHBA ha realizado unas 750 excavaciones y el resultado de esos trabajos est&aacute; convenientemente inventariado (siglado, en l&eacute;xico profesional) y depositado en 20.000 cajas. Lo que m&aacute;s abunda es la cer&aacute;mica, seguida de vidrio, huesos, metales, cueros y madera. Los basureros son una fuente inagotable de informaci&oacute;n. Sus restos dan pistas sobre c&oacute;mo era la vida en las distintas &eacute;pocas. En este sentido, las &lsquo;basuras&rsquo; del monasterio de Pedralbes son una de las m&aacute;s apreciadas. Tambi&eacute;n observan restos de animales y el aprovechamiento de los huesos para construir objetos, como los botones, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Los restos m&aacute;s antiguos encontrados hasta ahora en Barcelona estaban en el Morrot y pertenecen al Epipaliol&iacute;tico (9.000 a 5.000 a&ntilde;os antes de Cristo). Son fragmentos de piedra tallada, de jaspe. Pero la prehistoria de Barcelona tambi&eacute;n puede &lsquo;verse&rsquo; en otros puntos: bajo el mercado de Santa Caterina, en la zona de la Iglesia de Sant Pau del Camp-Santa Amalia, junto al Liceu, en el mercado de la Gardu&ntilde;a o en la calle del Pi. Sin olvidar la Sagrera, donde se ha hallado una fosa com&uacute;n del neol&iacute;tico con m&aacute;s de doscientos enterramientos y donde m&aacute;s recientemente, a prop&oacute;sito de las obras del Ave, se han encontrado importantes frisos romanos que est&aacute;n siendo restaurados en el centro de conservaci&oacute;n de la zona Franca. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&Uacute;ltimo destino: el Born</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los rincones de estos almacenes har&iacute;an salivar a m&aacute;s de un anticuario, a la vista de los objetos aqu&iacute; depositados, desde tallas de santos hasta relojes pasando por pupitres escolares de la posguerra, sin olvidar banderas  centenarias que han resistido dignamente el paso del tiempo y probablemente alguna que otra batalla. &iquest;Y a qui&eacute;n pertenecen todos estos objetos? Depende. Si se han hallado en el subsuelo, son propiedad de la Generalitat (aviso a los buscadores de &ldquo;tesoros&rdquo;: cualquier objeto encontrado bajo tierra es propiedad de la instituci&oacute;n auton&oacute;mica), aunque en el caso de Barcelona hay un acuerdo para que el depositario sea el MUHBA.
    </p><p class="article-text">
        Todos los hallazgos son estudiados en el laboratorio que el Museu posee en el almac&eacute;n de Zona Franca. Una parte pasar&aacute; a exhibirse en el Museu d&rsquo;Hist&ograve;ria de la Ciutat, y el resto, se quedar&aacute;  aqu&iacute;, en el dep&oacute;sito de obras singulares, hasta que un nuevo espacio expositivo permita que salgan a la luz p&uacute;blica. Como ocurri&oacute; con la conversi&oacute;n del Born en centro de interpretaci&oacute;n de la historia de Barcelona en torno a 1714: unas 2.600 piezas cambiaron su discreto &lsquo;h&aacute;bitat&rsquo; de la Zona Franca por el luminoso espacio del Born.
    </p><p class="article-text">
        Hay una sala donde las mesas est&aacute;n cubiertas de peque&ntilde;os fragmentos, algunos realmente diminutos, y donde una docena de personas se afanan en su cuidado y catalogaci&oacute;n. En ocasiones, un pasador de cabello o un simple bot&oacute;n puede contener mucha m&aacute;s informaci&oacute;n que un fragmento de columna. De hecho, hay tantos basamentos, capiteles y fragmentos de fuste de &eacute;poca romana y medieval que ya no saben d&oacute;nde guardarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Rep&uacute;blica convertida en Victoria</strong>
    </p><p class="article-text">
        A veces es complicado encontrar un lugar para colocar objetos de gran tama&ntilde;o como la estatua de bronce dedicada a la Victoria que fue retirada hace tres a&ntilde;os de su emplazamiento en la Diagonal, al pie del obelisco conocido popularmente como &ldquo;el llapis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debe de ser una de las estatuas con m&aacute;s vicisitudes de la historia. Fue dise&ntilde;ada por Frederic Mar&eacute;s con la intenci&oacute;n de que se convirtiera en el homenaje al primer presidente de la Rep&uacute;blica,  Pi i Margall. Pero le gan&oacute; la partida Josep Viladomat con una obra mucho m&aacute;s directa: el gorro frigio de la dama de Viladomat era la incontestable representaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las tropas franquistas entraron en Barcelona en enero de 1939 se apresuraron a retirar la obra de Viladomat y para sustituirla recurrieron a lo que ten&iacute;an m&aacute;s a mano, la escultura de Mar&eacute;s, a la que rebautizaron como Victoria. Sin embargo, las prisas hicieron inevitable que fuera colocada tal y como estaba en aquellos momentos, esto es, con el torso desnudo. Se produjo as&iacute; una escena bien curiosa: la de ver a militares de alta graduaci&oacute;n, falangistas y destacados miembros del clero realizar el saludo fascista ante una estatua que en realidad representaba a la Rep&uacute;blica. &iexcl;Y medio desnuda!
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n fue corregida poco despu&eacute;s y Frederic Mar&eacute;s tuvo que tapar con un pudoroso velo el busto de aquella mujer transmutada de Rep&uacute;blica en Victoria. Y as&iacute; es como aparece hoy, con sus cuatro metros de altura, junto a una de las puertas de acceso a los almacenes, en el exterior, pero oculta a las miradas indiscretas de la calle. Porque la discreci&oacute;n es una de las se&ntilde;as de identidad de este lugar tan especial que pasa completamente inadvertido pero que atesora tanta historia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/historia-vasija-barro-museo_1_4963330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Apr 2014 06:51:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242464" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242464" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mensaje en una jarra de barro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Missatge en una gerra de fang]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/historia-gerra-fang-museu_1_4963409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Missatge en una gerra de fang"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Els magatzems del Museu d’Història de Barcelona conserven milers d’objectes de la més variada procedència, des d’una gerra que ofereix valuosa informació sobre el passat de Barcelona fins l’estàtua dedicada a la Victòria franquista que va ser retirada de la Diagonal el 2011. En aquestes naus industrials de la Zona Franca hi ha centenars de peces a l’espera de trobar un espai a on ser exhibides.</p></div><p class="article-text">
        <em>Fitxa:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nom: Gerra de santa Caterina</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Data de la troballa: 2001</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>N&uacute;mero d'inventari: MHCB 36805</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Centre de Conservaci&oacute; i Restauraci&oacute; del MUHBA</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sala de reserva de material cer&agrave;mic</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Prestatgeria 3</em>
    </p><p class="article-text">
        Al principi eren nom&eacute;s tres fragments cer&agrave;mics. Tres m&eacute;s entre els m&eacute;s de 40.000 objectes que guarda el Museu d'Hist&ograve;ria de Barcelona (MUHBA ) en el seu discret (deliberada i afortunadament discret) magatzem de la Zona Franca. Els trossos de fang estaven inventariats per separat. Es tractava d' una nansa, la vora d'un vas, un cul... Havien estat trobats en unes excavacions al Mercat de Santa Caterina a l'any 2001. Ning&uacute; imaginava que pertanyien a la mateixa pe&ccedil;a. Fins que un estudi dels doctors Miquel Molist i Muntanya i Anna G&oacute;mez Bach, de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona, va determinar que formaven part del mateix objecte. Era un atuell i podia considerar-se una pe&ccedil;a excepcional.
    </p><p class="article-text">
        Avui, aquests fragments han estat units i la gerra ha cobrat forma. De tot just un pam d'al&ccedil;ada, es guarda en un prestatge baix al magatzem de la Zona Franca, en condicions de conservaci&oacute; (humitat, temperatura, il&middot;luminaci&oacute;... ) que ja voldrien alguns &eacute;ssers vius. I quan cal moure-la, se situa en un carret amb rodes. Les mans s&oacute;n un ap&egrave;ndix massa inestable com per transportar una pe&ccedil;a d'aquesta categoria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una pe&ccedil;a molt innovadora</strong>
    </p><p class="article-text">
         Qu&egrave; ens explica la Gerra de Santa Caterina? Se sap molt poc d'ella, per&ograve; en q&uuml;estions arqueol&ograve;giques, el que no se sap tamb&eacute; pot tenir la seva import&agrave;ncia. No se sap amb certesa si &eacute;s una producci&oacute; local. Aix&ograve; vol dir que no s'ha trobat res similar a la ciutat. Podria tractar-se d' una pe&ccedil;a forana, creada fins i tot fora de la Pen&iacute;nsula. Per tant, alg&uacute; va haver de portar-la fins aqu&iacute;. I en conseq&uuml;&egrave;ncia, aix&ograve; significaria que en aquell moment hi havia intercanvis -moviment de persones i objectes- a trav&eacute;s de la Mediterr&agrave;nia. 'Aquell moment' vol dir 1.800 anys abans de la nostra era, a finals del Calcol&iacute;tic i inicis del bronze inicial. &ldquo;&Eacute;s una pe&ccedil;a estranya en el context cronol&ograve;gic en qu&egrave; apareix. Una pe&ccedil;a de la prehist&ograve;ria de Barcelona&rdquo; , com expliquen Josep Bracons, cap del Departament de Col&middot;leccions i Centres Patrimonials, Emili Revilla, responsable de l'Arxiu Arqueol&ograve;gic, i Aitor Parra, responsable de la Col&middot;lecci&oacute; del MUHBA.
    </p><p class="article-text">
        L'informe dels doctors Molist i G&oacute;mez la descriu amb aquestes paraules: &ldquo;Forma alta, boca estreta i tancada i fons pla. Contr&agrave;riament a la majoria, no presenta decoraci&oacute;. &Eacute;s una pe&ccedil;a que, estil&iacute;stica i tecnol&ograve;gicament, &eacute;s molt innovadora i tenim molt pocs paral&middot;lelismes en els assentaments contemporanis&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae44226d-5bfa-4dba-9359-f10374ca7e19_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Vint mil caixes amb restes arqueol&ograve;giques</strong>
    </p><p class="article-text">
        Barcelona t&eacute; un subs&ograve;l arqueol&ograve;gicament molt ric. El MUHBA ha realitzat unes 750 excavacions i el resultat d'aquests treballs est&agrave; convenientment inventariat (siglat en l&egrave;xic professional) i dipositat en 20.000 caixes. El que m&eacute;s abunda &eacute;s la cer&agrave;mica, seguida de vidre, ossos, metalls, cuirs i fusta. Els abocadors s&oacute;n una font inesgotable d'informaci&oacute;. Les seves restes donen pistes sobre com era la vida a les diferents &egrave;poques. En aquest sentit, les 'escombraries' del monestir de Pedralbes s&oacute;n una de les m&eacute;s apreciades. Tamb&eacute; observen restes d'animals i l'aprofitament dels ossos per construir objectes, com els botons, per exemple.
    </p><p class="article-text">
        Les restes m&eacute;s antigues trobades fins ara a Barcelona estaven al Morrot i pertanyen al Epipaliol&iacute;tic (9.000 a 5.000 anys abans de Crist). S&oacute;n fragments de pedra tallada, de jaspi. Per&ograve; la prehist&ograve;ria de Barcelona tamb&eacute; es pot 'veure' en altres punts: sota el mercat de Santa Caterina, a la zona de l'Esgl&eacute;sia de Sant Pau del Camp-Santa Amalia, al costat del Liceu, al mercat de la Gardu&ntilde;a o al carrer del Pi. Sense oblidar la Sagrera, on s'ha trobat una fossa comuna del neol&iacute;tic amb m&eacute;s de dos-cents enterraments i on m&eacute;s recentment, a prop&ograve;sit de les obres de l'Ave, s'han trobat importants frisos romans que estan sent restaurats al centre de conservaci&oacute; de la Zona Franca .
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0dc3218-7a0b-49c7-b22a-acf1b11dc0f5_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&Uacute;ltim dest&iacute;: el Born</strong>
    </p><p class="article-text">
        Els racons d'aquests magatzems farien salivar a m&eacute;s d'un antiquari, a la vista dels objectes aqu&iacute; dipositats, des talles de sants fins a rellotges passant per pupitres escolars de la postguerra, sense oblidar banderes centen&agrave;ries que han resistit dignament el pas del temps i probablement alguna batalla. I a qui pertanyen tots aquests objectes? Dep&egrave;n. Si s'han trobat al subs&ograve;l, s&oacute;n propietat de la Generalitat (av&iacute;s als cercadors de &ldquo;tresors&rdquo;: qualsevol objecte trobat sota terra &eacute;s propietat de la instituci&oacute; auton&ograve;mica), encara que en el cas de Barcelona hi ha un acord perqu&egrave; el dipositari sigui el MUHBA.
    </p><p class="article-text">
        Totes les troballes s&oacute;n estudiades al laboratori que el Museu t&eacute; al magatzem de Zona Franca. Una part passar&agrave; a exhibir-se al Museu d'Hist&ograve;ria de la Ciutat, i la resta es quedar&agrave; aqu&iacute;, al dip&ograve;sit d'obres singulars, fins que un nou espai expositiu permeti que surtin a la llum p&uacute;blica. Com ha passat amb la conversi&oacute; del Born en centre d'interpretaci&oacute; de la hist&ograve;ria de Barcelona al voltant de 1714: unes 2.600 peces van canviar el seu discret 'h&agrave;bitat' de la Zona Franca pel llumin&oacute;s espai del Born.
    </p><p class="article-text">
        Hi ha una sala on les taules estan cobertes de petits fragments, alguns realment diminuts, i on una dotzena de persones s'afanyen en la seva cura i catalogaci&oacute;. De vegades, un passador de cabell o un simple bot&oacute; pot contenir molta m&eacute;s informaci&oacute; que un fragment de columna. De fet, hi ha tants basaments, capitells i fragments de fust d'&egrave;poca romana i medieval que ja no saben on guardar-les.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Rep&uacute;blica convertida en Vict&ograve;ria</strong>
    </p><p class="article-text">
        A vegades &eacute;s complicat trobar un lloc adequat  per col&middot;locar objectes de gran tamany  com l'est&agrave;tua de bronze dedicada a la Vict&ograve;ria que va ser retirada fa tres anys del seu empla&ccedil;ament a la Diagonal, al peu de l'obelisc conegut popularment com &ldquo;el llapis&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Deu ser una de les est&agrave;tues amb m&eacute;s vicissituds de la hist&ograve;ria. Va ser dissenyada per Frederic Mar&eacute;s amb la intenci&oacute; de que es convert&iacute;s en l'homenatge al primer president de la Rep&uacute;blica, Pi i Margall. Per&ograve; li va guanyar la partida Josep Viladomat amb una obra molt m&eacute;s directa: el capell frigi de la dama de Viladamat era la incontestable representaci&oacute; de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
         Quan les tropes franquistes van entrar a Barcelona el gener de 1939 es van afanyar a retirar l'obra de Viladomat i per substituir-la van rec&oacute;rrer al que tenien m&eacute;s a m&agrave;, l'escultura de Mar&eacute;s , a la qual van rebatejar com Vict&ograve;ria. No obstant aix&ograve;, les presses van fer inevitable que fos col&middot;locada tal com estava en aquells moments, &eacute;s a dir, amb el tors nu. Es va produir aix&iacute; una escena ben curiosa: la de veure militars d'alta graduaci&oacute;, falangistes i destacats membres del clergat realitzar la salutaci&oacute; feixista davant d'una est&agrave;tua que en realitat representava la Rep&uacute;blica. I mig nua!
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute; va ser corregida poc despr&eacute;s i Frederic Mar&eacute;s va haver de tapar amb un pudor&oacute;s vel el bust d'aquella dona transmutada de Rep&uacute;blica a Victoria. I aix&iacute; &eacute;s com apareix avui, amb els seus quatre metres d'altura, al costat d'una de les portes d'acc&eacute;s als magatzems, a l'exterior, per&ograve; oculta a les mirades indiscretes del carrer. Perqu&egrave; la discreci&oacute; &eacute;s una de les senyes d' identitat d'aquest lloc tan especial que passa completament desapercebut per&ograve; que atresora tanta hist&ograve;ria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17608d88-541f-49c3-bdde-edbd18adaeb0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/historia-gerra-fang-museu_1_4963409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Apr 2014 06:45:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242464" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242464" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Missatge en una gerra de fang]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b0941cc0-32b5-4501-a323-aef9282332ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los navíos que dominaban el mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/navio-dominabamos-mar_1_5008970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los navíos que dominaban el mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los museos de Barcelona guardan piezas de gran valor ocultas a la vista de todos. Son objetos conservados cuidadosamente en los almacenes y que no están expuestos por su fragilidad, sus características o porque no encajan con el discurso expositivo del momento. Catalunyaplural.cat inicia una serie sobre algunas de estas piezas "escondidas".</p></div><p class="article-text">
        <em>Ficha: Nav&iacute;o de dos puentes y ochenta ca&ntilde;ones, con jarcia pero sin velas. Obra viva de color rojo, obra muerta en ocre y amplia franja negra en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n. Cebadera en el baupr&eacute;s. El mascar&oacute;n es un le&oacute;n coronado. &Uacute;ltimo cuarto del siglo XVIII.</em>
    </p><p class="article-text">
        A babor est&aacute; el San Antonio, un jabeque redondo de guerra armado con 28 ca&ntilde;ones. Por estribor, a escasa distancia, hay una corbeta. Al frente surge el majestuoso flanco de estribor de un bergant&iacute;n goleta. El que aparece en el centro de la escena, el que podr&iacute;a estar a merced de los ca&ntilde;ones de los barcos que lo flanquean, es el m&aacute;s poderoso: un nav&iacute;o de dos puentes y ochenta ca&ntilde;ones, un buque que constituy&oacute; la espina dorsal de las flotas de guerra a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando dominaban todo el panorama militar.
    </p><p class="article-text">
        En la proa luce como mascar&oacute;n un le&oacute;n rampante, figura cl&aacute;sica de los barcos de guerra de la corona espa&ntilde;ola. En este caso, dispone de aparejo redondo, ya que los nav&iacute;os de l&iacute;nea portaban este tipo de velas, palos y cabos, uno de los m&aacute;s cl&aacute;sicos y poderosos, que sol&iacute;a diferir de las fragatas mercantes por su menor n&uacute;mero de vergas (palos transversales) en cada palo. Una cuesti&oacute;n de simple econom&iacute;a. El nav&iacute;o armaba una vela cebadera que se enverga en una percha cruzada bajo el baupr&eacute;s (el palo que emerge casi horizontal desde proa) y que fue substituida a finales del siglo XVII por foques (velas triangulares), lo que puede dar una idea de su edad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute; es este nav&iacute;o que conserva el Museu Mar&iacute;tim de Barcelona en las Drassanes Reials. Un extraordinario y cuidado buque de madera que al haber sido desprovisto de velas deja al descubierto los centenares de cabos que componen su jarcia. Centenares de cabos cuyos nombres debieron aprender los alumnos de la escuela n&aacute;utica de Arenys de Mar que tuvieron este buque como modelo. Porque este barco que parece tan aut&eacute;ntico es, en realidad, un modelo a escala: tiene 3,88 metros de largo, 1,65 metros de ancho y 3 metros desde lo alto del palo mayor hasta la quilla.
    </p><h3 class="article-text">Los mejores barcos del siglo XVIII</h3><p class="article-text">
        El modelo de nav&iacute;o de la escuela de Arenys &ndash;junto a la de Barcelona, la m&aacute;s importante de Catalunya en los siglos XVIII y XIX- es una de las joyas  del Museu Mar&iacute;tim de Barcelona, que lo expuso en 1989 en la muestra &ldquo;La navegaci&oacute; a Catalunya el segle XVIII&rdquo; . El nav&iacute;o est&aacute; ahora en la reserva del museo, flanqueado por otros modelos de barcos. Algunos pertenecen a escuelas n&aacute;uticas y otros son maquetas de astillero que luego se convertir&iacute;an en realidad, como un nav&iacute;o de 80 ca&ntilde;ones, probablemente construido en La Habana, que est&aacute; a apenas cuatro metros, a partir del cual se construyeron nav&iacute;os de la armada espa&ntilde;ola como <em>Rayo y F&eacute;nix</em> (1749), <em>San Vicente</em> (1768), <em>San Nicol&aacute;s</em> (1769), <em>San Rafael</em> (1771), <em>San Eugenio </em>(1775), <em>Neptuno</em> (1795) y <em>Argonauta</em> (1798). 
    </p><p class="article-text">
        El nav&iacute;o de Arenys tiene a estribor el jabeque redondo de guerra <em>San Antonio</em>, otra excelente pieza del siglo XVIII que ha sido expuesto en Par&iacute;s y tambi&eacute;n en el Museu Mar&iacute;tim y que ha sido ya restaurado en diversas ocasiones en los talleres del museo. Porque el edificio de Drassanes Reials de Barcelona destina una parte a taller de restauraci&oacute;n, no s&oacute;lo de maquetas sino de embarcaciones de mayor porte. Bajo los arcos g&oacute;ticos, el taller ocupa una sala alargada que da al paseo de Josep Carner y sus amplias cristaleras permiten observar desde la calle c&oacute;mo los carpinteros de ribera restauran las embarcaciones con t&eacute;cnicas y materiales de siglos atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El <em>San Antonio </em>mide m&aacute;s de tres metros de eslora total y va aparejado de pollacra: el trinquete y el mayor armados con tres vergas (mayor, velacho y gabia) y el de mesana con dos vergas (sobremesana y juanete) m&aacute;s una latina. Su perfecci&oacute;n es tal que puede trabajar pr&aacute;cticamente todo el aparejo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los modelos de escuela no se correspond&iacute;an necesariamente con buques reales, pero entre la documentaci&oacute;n que conserva el Centro de Documentaci&oacute;n Mar&iacute;tima del Museu Mar&iacute;tim existe una anotaci&oacute;n correspondiente a un jabeque de 46 toneladas, aparejado con pollacra, de nombre <em>San Antonio</em>&hellip;, aunque no se ha podido constatar, a pesar de las coincidencias, que el modelo de Arenys sea la r&eacute;plica de este barco.
    </p><h3 class="article-text">Preparados para afrontar cualquier situaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Camil Busquets i Vilanova y Enric Garc&iacute;a Domingo, que en su libro &lsquo;Velers&rsquo; documentan estos barcos, subrayan la importancia de los modelos de escuelas n&aacute;uticas porque la formaci&oacute;n pr&aacute;ctica se consideraba tan importante como la te&oacute;rica y modelos como los de Arenys ten&iacute;an unas medidas y un grado de perfecci&oacute;n que a&uacute;n hoy sorprenden.
    </p><p class="article-text">
        El alumno se familiarizaba as&iacute; con el complejo l&eacute;xico marinero y con el uso del aparejo, en su mayor parte practicable de la misma forma que en los buques reales. No hay m&aacute;s que leer alguna de las novelas de Patrick O&rsquo;Brian para constatar las particularidades de las maniobras, el velamen y la cabuyer&iacute;a. Pod&iacute;a causar una cierta sorpresa que en una escuela para formar marinos mercantes se practicase tambi&eacute;n con un buque de guerra como el nav&iacute;o de dos puentes y ochenta ca&ntilde;ones de Arenys, pero como constata Camil Busquets, cualquier marino pod&iacute;a verse en la tesitura de navegar en un buque de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, los simuladores han sustituido a estos modelos de escuela. Pero el objetivo no cambia: estar preparados para el trabajo en la mar y saber afrontar cualquier situaci&oacute;n, incluso aquellas que es probable que no lleguen a vivir jam&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/navio-dominabamos-mar_1_5008970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Mar 2014 06:51:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242602" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242602" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los navíos que dominaban el mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els vaixells que dominaven el mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vaixell-guerra-drassanes_1_5009873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Els vaixells que dominaven el mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Els Museus de Barcelona guarden peces de gran valor ocultes a la vista de tothom. Son objectes conservats amb cura als magatzems i que no estan exposats per la seva fragilitat, les seves característiques o perquè no encaixen en el discurs expositiu del moment. Catalunyaplural.cat inicia una sèrie sobre algunes d'aquestes peces "amagades".</p></div><p class="article-text">
        <em>Fitxa: Navili de dos ponts i vuitanta canons, amb eix&agrave;rcia per&ograve; sense veles. Obra viva de color vermell, obra morta en ocre i &agrave;mplia franja negra a la l&iacute;nia de flotaci&oacute;. Cebadera al baupr&egrave;s. El mascar&oacute; &eacute;s un lle&oacute; coronat. &Uacute;ltim quart del segle XVIII.</em>
    </p><p class="article-text">
        A babord hi ha el <em>San Antonio</em>, un xabec rod&oacute; de guerra armat amb 28 canons. Per estribord, a escassa dist&agrave;ncia, hi ha una corbeta. Al capdavant sorgeix el majestu&oacute;s flanc d'estribord d'un bergant&iacute; goleta. El  que apareix en el centre de l'escena, el que podria estar a merc&egrave; dels  canons dels vaixells que el flanquegen, &eacute;s el m&eacute;s poder&oacute;s: un navili  de dos ponts i vuitanta canons, un vaixell que va constituir l'espina  dorsal de les flotes de guerra a la fi del segle XVIII i principis del XIX, quan dominaven tot el panorama militar.
    </p><p class="article-text">
        A la proa llueix com a mascar&oacute; un lle&oacute; rampant, figura cl&agrave;ssica dels vaixells de guerra de la corona espanyola. En  aquest cas, disposa d'aparell rod&oacute;, ja que els navilis de l&iacute;nia  portaven aquest tipus de veles, pals i caps, un dels m&eacute;s cl&agrave;ssics i  poderosos, que solia diferir de les fragates mercants pel seu menor  nombre de vergues (pals transversals) en cada pal. Una q&uuml;esti&oacute; de simple economia. El  navili armava una vela civadera que s'enverga en una perxa creuada  sota el baupr&egrave;s (el pal que emergeix gaireb&eacute; horitzontal des de proa)  i que va ser substitu&iuml;da a finals del segle XVII per flocs (veles triangulars), el que pot donar una idea de la seva edat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7bd89ca-2d19-4475-98d4-36eec6437424_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aix&iacute; &eacute;s aquest navili que es conserva al Museu Mar&iacute;tim de Barcelona, a les Drassanes Reials. Un  extraordinari i cuidat vaixell de fusta que en haver estat desprove&iuml;t de  veles deixa al descobert els centenars de caps que componen la seva  eix&agrave;rcia. Centenars  de caps els noms dels quals van haver d'aprendre els alumnes de l'escola n&agrave;utica  d'Arenys de Mar que van tenir aquest vaixell com a model. Perqu&egrave; aquest vaixell que sembla tan aut&egrave;ntic &eacute;s, en realitat, un  model a escala: t&eacute; 3,88 metres de llarg, 1,65 metres d'ample i 3  metres des de dalt del pal major fins a la quilla.
    </p><h3 class="article-text">Les millors embarcacions del segle XVIII</h3><p class="article-text">
        El  model de navili de l'escola d'Arenys -juntament amb la de Barcelona, la  m&eacute;s important de Catalunya en els segles XVIII i XIX- &eacute;s una de les  joies del Museu Mar&iacute;tim de Barcelona, &#8203;&#8203;que ho va exposar el 1989 a la  mostra &ldquo;La navegaci&oacute; a Catalunya al segle XVIII&rdquo;. El navili est&agrave; ara a la reserva del museu, flanquejat per altres maquetes de vaixells. Algunes  pertanyen a escoles n&agrave;utiques i altres s&oacute;n maquetes de drassana que  despr&eacute;s es convertirien en realitat, com un navili de 80 canons,  probablement constru&iuml;t a l'Havana, que est&agrave; a nom&eacute;s quatre metres, a  partir del qual es van construir vaixells de l'armada espanyola com <em>Rayo y F&eacute;nix</em> (1749), <em>San Vicente </em>(1768), <em>San Nicol&aacute;s </em>(1769),  <em>San Rafael </em>(1771), <em>San Eugenio</em> (1775), <em>Neptuno</em> (1795) i <em>Argonauta  </em>(1798).
    </p><p class="article-text">
        El  navili d'Arenys t&eacute; a estribord el xabec rod&oacute; de guerra <em>San Antonio</em>, excel&middot;lent pe&ccedil;a del segle XVIII que ha estat exposat a Par&iacute;s  i tamb&eacute; al Museu Mar&iacute;tim i que ha estat ja restaurat en diverses  ocasions en els tallers del museu. Perqu&egrave;  l'edifici de les Drassanes Reials de Barcelona destina una part a taller de  restauraci&oacute;, no nom&eacute;s de maquetes sin&oacute; d'embarcacions de major port. Sota els arcs g&ograve;tics, el taller ocupa una sala allargada que d&oacute;na al  passeig de Josep Carner i les seves &agrave;mplies vidrieres permeten observar  des del carrer com els mestres d'aixa restauren les embarcacions amb  t&egrave;cniques i materials de segles enrere.
    </p><p class="article-text">
        El  <em>San Antonio</em> fa m&eacute;s de tres metres d'eslora total i va aparellat de  pollacra: el trinquet i el major armats amb tres vergues (major,  velatxo i gabia) i el de messana amb dos vergues (sobremesana i  galind&oacute;) m&eacute;s una llatina. La seva perfecci&oacute; &eacute;s tal que pot treballar pr&agrave;cticament tot l'aparell.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c63acd3-9a2d-4dc2-91f9-858fc6f9f06a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Els  models d'escola no es corresponien necess&agrave;riament amb vaixells reals,  per&ograve; entre la documentaci&oacute; que conserva el Centre de Documentaci&oacute;  Mar&iacute;tima del Museu Mar&iacute;tim hi ha una anotaci&oacute; corresponent a un xabec de  46 tones, aparellat amb pollacra, de nom <em>San Antonio</em>..., encara que  no s'ha pogut constatar, malgrat les coincid&egrave;ncies, que el model d'Arenys sigui la r&egrave;plica d'aquest vaixell.
    </p><h3 class="article-text">Preparats per afrontar qualsevol situaci&oacute;</h3><p class="article-text">
        Camil  Busquets i Vilanova i Enric Garc&iacute;a Domingo, que en el seu llibre 'Velers' documenten aquests vaixells, subratllen la import&agrave;ncia dels  models d'escoles n&agrave;utiques perqu&egrave; la formaci&oacute; pr&agrave;ctica es considerava  tan important com la te&ograve;rica i vaixells com els d'Arenys tenien unes  mesures i un grau de perfecci&oacute; que encara avui sorprenen.
    </p><p class="article-text">
        L'alumne  es familiaritzava aix&iacute; amb el complex l&egrave;xic mariner i amb l'&uacute;s de  l'aparell, en la seva major part practicable de la mateixa manera que  en les embarcacions aut&egrave;ntiques. Nom&eacute;s  cal llegir alguna de les novel&middot;les de Patrick O'Brian per constatar  les particularitats de les maniobres, el velam i la cordam. Podia  causar una certa sorpresa que en una escola per formar marins mercants  es practiqu&eacute;s tamb&eacute; amb un vaixell de guerra com el navili de dos ponts i  vuitanta canons d'Arenys, per&ograve; com constata Camil Busquets, qualsevol  mar&iacute; es podia veure en la tessitura de navegar en un vaixell de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Avui, els simuladors han substitu&iuml;t aquests models d'escola. Per&ograve;  l'objectiu no canvia: estar preparats per al treball en la mar i saber  afrontar qualsevol situaci&oacute;, fins i tot aquelles que &eacute;s probable que  no arribin a viure mai.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/01b2c8ed-afda-4718-914b-49a1c15f4c39_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vaixell-guerra-drassanes_1_5009873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2014 11:20:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242602" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242602" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Els vaixells que dominaven el mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aaf8bbd5-2bda-49df-b4fc-fe3841703c43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Encants cambian de época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/encants-cambian-epoca_1_5813011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Encants cambian de época"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fira de Bellcaire ha abandonado su histórica sede para reabrir en su nuevo emplazamiento, una estructura de aspecto futurista situada en la misma plaza de les Glòries</p></div><p class="article-text">
        Los Encants fueron el Ikea de la transici&oacute;n. Los inmigrantes de los sesenta, los universitarios de los setenta, los j&oacute;venes que se independizaban (solos o en compa&ntilde;&iacute;a) en los ochenta o los nuevos inmigrantes de los noventa encontraban all&iacute; los muebles &ldquo;funcionales&rdquo; m&aacute;s baratos y objetos de segunda mano a muy buen precio. Abundaba la f&oacute;rmica blanca, la madera de pino y las sillas de enea. Pero el dise&ntilde;o sueco acab&oacute; con todo ello y las tiendas de los Encants dejaron de ser una referencia. As&iacute;, los Encants acabaron siendo un mercado de aluvi&oacute;n, lleno de cachivaches, que incluso vi&oacute; crecer a su alrededor un submercado que fue llamado &ldquo;mercado de la miseria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un palio lleno de reflejos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos Encants se abren bajo un palio espectacular, un edificio futurista lleno de reflejos, creado por el arquitecto Ferm&iacute;n V&aacute;zquez. Ten&iacute;a que inaugurarse a principios de junio, pero una tromba de agua dej&oacute; en evidencia las deficiencias de la construcci&oacute;n y los flamantes Encants se inundaron. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En Barcelona ya pasan estas cosas. Ocurri&oacute; durante los proleg&oacute;menos de los Juegos Ol&iacute;mpicos, cuando se estren&oacute; el remodelado Estadi. Una tormenta demostr&oacute; importantes fallos de acabado en la cubierta bajo la que se encontraban las autoridades, incluido el Rey, que soportaron estoicamente el chaparr&oacute;n, dicho en la m&aacute;s amplia acepci&oacute;n de la palabra, porque a la lluvia se sumaron los silbidos de los asistentes e incipientes voces a favor de la independencia. Los Encants han costado casi 60 millones de euros, una cifra que est&aacute; siendo cuestionada si se toma en consideraci&oacute;n su aut&eacute;ntica utilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; que ver qu&eacute; ambiente se crea en torno a los &lsquo;contenedores&rsquo; que, en diversos niveles, albergan las paradas situadas bajo el espectacular palio. Porque en los viejos Encants hab&iacute;a un caos aparente que en realidad no era tal. En las callejas que formaban las tiendas se pod&iacute;a encontrar a un lado una tienda con &oacute;leos, v&iacute;rgenes, &ldquo;geypermans&rdquo;, collares y cajitas y en el otro, justo enfrente, sostenes y bragas de colores chillones (rojo, amarillo, violeta&hellip;) que se vend&iacute;an a un euro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tiempo detenido</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una librer&iacute;a fundada en 1964 el Quijote ilustrado por Gustavo Dor&eacute; conviv&iacute;a con &lsquo;El nuevo libro de la vida sexual&rsquo;. En un rinc&oacute;n, una tienda vend&iacute;a anillos y colgantes de Esvaroski, aunque hay que admitir que no parec&iacute;a que pretendieran enga&ntilde;ar a nadie, y no como aqu&eacute;l vermut que se llamaba Mart&iacute;nez y que ten&iacute;a una etiqueta clavadita al Martini.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para algunas paradas el tiempo parec&iacute;a haberse detenido a principios de siglo. Una deducci&oacute;n resultante de ver los precios en pesetas pero, sobre todo, de la cantidad de polvo acumulado en los estantes.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, el acento predominante, el que usaban los gitanos que abundaban en los Encants, fue sustituido por otros acentos. Pod&iacute;as escuchar el sonido de unas casta&ntilde;uelas, pero cuando uno se daba la vuelta, aparec&iacute;a una tienda repleta de trajes de faralaes a cuyo frente estaba un se&ntilde;or que proced&iacute;a del sur del sur. Y a&uacute;n se o&iacute;a, pero cada vez menos, el inconfundible grito gitano de &ldquo;&iexcl;Guapa, te lo regalo!&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El sonido dominante en el mercado era el de las vendedoras y vendedores, acompasado por el murmullo de las voces de los compradores, y el run run del entrechocar de cuerpos y de los pies que se arrastraban sobre el castigado pavimento de cemento.  &iquest;Y el olor? El olor era un c&oacute;ctel de polvo, sudor y vapores de los extractores de las casetas de comida. No era un olor desagradable. No ol&iacute;a a fritanga ni nada que obligara a evitar seg&uacute;n qu&eacute; zonas. Era, simplemente, &lsquo;el olor&rsquo; de los Encants.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se mantendr&aacute;n las subastas</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; quedar&aacute; de todo ello en el moderno recinto? &iquest;Mantendr&aacute; sus cien mil visitantes semanales? Lo que est&aacute; claro es que algunos se han quedado por el camino. En torno a un diez por ciento de los paradistas han renunciado a salvar el centenar de metros que les separan de las nuevas instalaciones. Unos se han jubilado, otros no han encontrado acomodo, porque tambi&eacute;n se ha reducido el n&uacute;mero de paradas: hab&iacute;a m&aacute;s de 500 y ahora habr&aacute; 479.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de la Fira de Bellcaire quieren, en todo caso, perpetuar las subastas de los lotes, un caso &uacute;nico en Europa que se repite todos los lunes, mi&eacute;rcoles y viernes a partir de las 7.15 de la ma&ntilde;ana. Y con ese objetivo, los nuevos Encants cuentan con una gran plaza que acoger&aacute; bien temprano las voces de los paradistas en busca de las mejores ofertas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El traslado de los Encants ven&iacute;a condicionado por la reforma urban&iacute;stica de la plaza de les Gl&ograve;ries, ese punto que Ildefons Cerd&agrave; planific&oacute; como el centro de Barcelona y que ha quedado como una especie de tierra de nadie, con un anillo viario condenado a desaparecer y un parque cerrado al p&uacute;blico. Pero esa reforma avanza muy lentamente, despu&eacute;s de que haya sido descartado el plan consensuado con los vecinos por el anterior equipo de gobierno. Ahora las prioridades son otras. Proyectos como la p&eacute;rgola que acoger&aacute; los nuevos Encants parecen impensables en estos momentos. 
    </p><p class="article-text">
        Los viejos Encants ya son historia. El mercado m&aacute;s antiguo de Barcelona y uno de los m&aacute;s longevos de Europa (fue creado en 1375) cambian de &eacute;poca. Pero nadie nos quitar&aacute; unos instantes de nostalgia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/encants-cambian-epoca_1_5813011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2013 15:25:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="200620" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="200620" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los Encants cambian de época]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els Encants canvien d’època]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/els-encants-canvien-depoca_1_5812985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Els Encants canvien d’època"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fira de Bellcaire canvia la seva històrica seu per una estructura d’aspecte futurista</p></div><p class="article-text">
        Els Encants van ser l'Ikea &#8203;&#8203;de la transici&oacute;. Els immigrants dels seixanta, els universitaris dels setanta, els joves que s'independitzaven (sols o en companyia) en els vuitanta o els nous immigrants dels noranta trobaven all&agrave; els mobles &lsquo;funcionals&rsquo; m&eacute;s barats i objectes de segona m&agrave; a molt bon preu. Abundava la f&ograve;rmica blanca, la fusta de pi i les cadires de boga. Per&ograve; el disseny suec va acabar amb tot aix&ograve; i les botigues dels Encants van deixar de ser una refer&egrave;ncia. Aix&iacute;, els Encants van acabar sent un mercat d'al&middot;luvi&oacute;, ple de trastos, que fins i tot va veure cr&eacute;ixer al seu voltant un submercat que va ser anomenat &lsquo;mercat de la mis&egrave;ria&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un pal&middot;li ple de reflexos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Els nous Encants s'obren sota un pal&middot;li espectacular, un edifici futurista ple de reflexos, creat per l'arquitecte Ferm&iacute;n V&aacute;zquez. S&rsquo;havia d&rsquo;inaugurar a principis de juny, per&ograve; una tromba d'aigua va deixar en evid&egrave;ncia les defici&egrave;ncies de la construcci&oacute; i els flamants Encants es van inundar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A Barcelona ja passen aquestes coses. Va passar durant els proleg&ograve;mens dels Jocs Ol&iacute;mpics, quan es va estrenar el remodelat Estadi. Una tempesta va demostrar importants fallades d'acabat a la coberta sota la qual es trobaven les autoritats, incl&ograve;s el Rei, que van suportar estoicament el x&agrave;fec, dit en la m&eacute;s &agrave;mplia accepci&oacute; de la paraula, perqu&egrave; a la pluja es van sumar els xiulets dels assistents i incipients veus a favor de la independ&egrave;ncia. Els Encants han costat gaireb&eacute; 60 milions d'euros, una xifra que est&agrave; sent q&uuml;estionada si es pren en consideraci&oacute; la seva aut&egrave;ntica utilitat.
    </p><p class="article-text">
        Caldr&agrave; veure quin ambient es crea al voltant dels 'contenidors' que, en diversos nivells , alberguen les parades situades sota l'espectacular pal&middot;li. Perqu&egrave; en els vells Encants hi havia un caos aparent que en realitat no era tal. En els carrerons que formaven les botigues es podia trobar a un costat una botiga amb olis, verges, &lsquo;geypermans&rsquo;, collarets i capsetes i en l'altre, just davant, sostenidors i calces de colors cridaners (vermell, groc, violeta...) que es venien a un euro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El temps detingut</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una llibreria fundada el 1964 el Quixot il&middot;lustrat per Gustave Dor&eacute; convivia amb 'El nuevo libro de la vida sexual'. En un rac&oacute;, una botiga venia anells i penjolls de Esvaroski, tot i que cal admetre que no semblava que pretenguessin enganyar ning&uacute;, i no com aquell vermut que es deia Mart&iacute;nez i que tenia una etiqueta clavadeta al Martini.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Per a algunes parades el temps semblava haver-se aturat a principis de segle. Una deducci&oacute; resultant de veure els preus en pessetes per&ograve;, sobretot, de la quantitat de pols acumulada en els prestatges .
    </p><p class="article-text">
        Amb el temps, l'accent predominant, el que usaven els gitanos que abundaven als Encants, va ser substitu&iuml;t per altres accents. Podies escoltar el so d'unes castanyoles, per&ograve; quan un es donava la volta, apareixia una botiga plena de vestits de farbalans al front de la qual estava un senyor que procedia del sud del sud. I encara se sentia, per&ograve; cada vegada menys, l'inconfusible crit gitano de &ldquo;&iexcl;Guapa, te lo regalo!&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El so dominant en el mercat era el de les venedores i venedors , compassat per la remor de les veus dels compradors i el rum rum del entrexocar de cossos i dels peus que s'arrossegaven sobre el castigat paviment de ciment . I l'olor? L'olor era un c&ograve;ctel de pols, suors i vapors dels extractors de les casetes de menjar. No era una olor desagradable. No feia olor de fregits ni a res que obligu&eacute;s a evitar segons quines zones. Era, simplement, 'l'olor' dels Encants.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es mantindran les subhastes</strong>
    </p><p class="article-text">
        Qu&egrave; quedar&agrave; de tot aix&ograve; en el modern recinte? &iquest;Mantindr&agrave; els seus cent mil visitants setmanals? El que est&agrave; clar &eacute;s que alguns s'han quedat pel cam&iacute;. Al voltant d'un deu per cent dels paradistes han renunciat a salvar el centenar de metres que els separen de les noves instal&middot;lacions. Uns s'han jubilat, uns altres no han trobat lloc, perqu&egrave; tamb&eacute; s'ha redu&iuml;t el nombre de parades: hi havia m&eacute;s de 500 i ara hi haur&agrave; 479 .
    </p><p class="article-text">
        Els responsables del mercat volen, en tot cas, perpetuar les subhastes dels lots, un cas &uacute;nic a Europa que es repeteix tots els dilluns, dimecres i divendres a partir de les 7.15 del mat&iacute;. I amb aquest objectiu, els nous Encants compten amb una gran pla&ccedil;a que acollir&agrave; ben d'hora les veus dels paradistes a la recerca de les millors ofertes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El trasllat dels Encants venia condicionat per la reforma urban&iacute;stica de la pla&ccedil;a de les Gl&ograve;ries, aquest punt que Ildefons Cerd&agrave; va planificar com el centre de Barcelona i que ha quedat com una mena de terra de ning&uacute;, amb un anell viari condemnat a desapar&egrave;ixer i un parc tancat al p&uacute;blic. Per&ograve; aquesta reforma avan&ccedil;a molt lentament, despr&eacute;s que hagi estat descartat el pla consensuat amb els ve&iuml;ns per l'anterior equip de govern.
    </p><p class="article-text">
        Ara les prioritats s&oacute;n unes altres. Projectes com la p&egrave;rgola que acollir&agrave; els nous Encants semblen impensables en aquests moments. Els vells Encants ja s&oacute;n hist&ograve;ria. El mercat m&eacute;s antic de Barcelona i un dels m&eacute;s longeus d'Europa (va ser creat el 1375) canvien d&rsquo;&egrave;poca. Per&ograve; ning&uacute; no ens impedir&agrave; uns instants de nost&agrave;lgia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/els-encants-canvien-depoca_1_5812985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2013 15:17:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="200620" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="200620" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Els Encants canvien d’època]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[L'estàtua de Colom, del Barça però a l'atur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lestatua-colom-barca-latur_1_5701617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="L&#039;estàtua de Colom, del Barça però a l&#039;atur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grup artístic Enmedio aprofita la campanya publicitària que  vesteix el monument de Colom del Barça per recordar als turistes que Espanya també és  "campiona en atur"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Espanya, campions en atur&rdquo;. Aquest  &eacute;s el missatge que s'ha pogut  llegir durant gaireb&eacute; una hora en un  globus que flotava al costat de  l'est&agrave;tua de Crist&ograve;for Colom, a  Barcelona. Una  vintena de persones del  col&middot;lectiu art&iacute;stic Enmedio ha aprofitat les  mirades que acapara  aquests dies el monument, vestit del FC Barcelona  per una pol&egrave;mica  campanya publicit&agrave;ria de Nike, per mostrar als turistes  de la ciutat  que Espanya no &eacute;s nom&eacute;s campiona en esports, sin&oacute; tamb&eacute; en atur. El  missatge escrit al globus estava en castell&agrave; i en angl&egrave;s.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span>&ldquo;Avui Colom &#8203;&#8203;no assenyalava a Qatar ni a Am&egrave;rica, avui el seu dit apuntava un dels grans &egrave;xits d'aquest pa&iacute;s: l'Atur&rdquo;, expressava el col&middot;lectiu en un comunicat, on anunciava que aquesta &eacute;s nom&eacute;s la primera d'una s&egrave;rie d'accions per donar visibilitat &ldquo;monumental&rdquo; als sis milions d'aturats. Al seu <a href="http://www.enmedio.info/campeones-del-paro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> web</a>, el col&middot;lectiu ha publicat el text seg&uuml;ent, relacionat amb l'acci&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em> Espanya mola, ho diuen a la tele. Espanya t&eacute; sol, t&eacute; platges, tapes,  flamenc. Espanya t&eacute; el Bar&ccedil;a i el Reial Madrid. &Eacute;s campiona del m&oacute;n de  futbol, &#8203;&#8203;b&agrave;squet, tennis i moto GP. Espanya va descobrir Am&egrave;rica, va  inventar la truita de patata, la fregona, el Chupa-Chups. Espanya &eacute;s  divertida, aqu&iacute; la gent s'ho passa b&eacute;. Per aix&ograve; v&eacute;nen els guiris: festa,  gresca, alegria. Aix&iacute; &eacute;s la marca Espanya. Aix&iacute; la mostren en els  anuncis, als diaris, aix&iacute; diuen els nostres pol&iacute;tics que &eacute;s: &laquo;</em>yu ar a g&uuml;inner<em>&raquo;. Potser tenen ra&oacute;, per&ograve; s'obliden d'una cosa: Espanya &eacute;s tamb&eacute;  campiona de l'atur. Acabem de superar el r&egrave;cord dels sis milions i la  xifra no deixa de pujar. En aix&ograve; s&iacute; que som uns fora de s&egrave;rie, els </em>namber guan<em> , aut&egrave;ntics </em>Champions of the world<em>. I aix&ograve; b&eacute; mereix un bon anunci.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lestatua-colom-barca-latur_1_5701617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2013 13:32:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242960" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242960" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[L'estàtua de Colom, del Barça però a l'atur]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estatua de Colón, del Barça pero en paro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/estatua-colon-barca-paro_1_5701507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estatua de Colón, del Barça pero en paro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo artístico Enmedio aprovecha la campaña publicitaria que viste a Colón del Barça para recordar a los turistas que España también es "campeona en paro"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a, campeones en paro&rdquo;. Este es el mensaje que se ha podido leer durante casi una hora en un globo que flotaba junto a la estatua de Crist&oacute;bal Col&oacute;n, en Barcelona. Una veintena de personas del colectivo art&iacute;stico Enmedio ha aprovechado las miradas que acapara estos d&iacute;as el monumento, vestido del FC Barcelona por una pol&eacute;mica campa&ntilde;a publicitaria de Nike, para mostrar a los turistas de la ciudad que Espa&ntilde;a no es solo campeona en deportes, sino tambi&eacute;n en desempleo. El mensaje escrito en el globo estaba en castellano y en ingl&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy Col&oacute;n no se&ntilde;alaba a Qatar ni a Am&eacute;rica, hoy su dedo apuntaba a uno de los grandes &eacute;xitos de este pa&iacute;s: el Paro&rdquo;, expresaba el colectivo en un comunicado, donde anunciaba que esta es solo la primera de una serie de acciones para dar visibilidad &ldquo;monumental&rdquo; a los seis millones de parados. En su <a href="http://www.enmedio.info/campeones-del-paro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web</a>, el colectivo ha publicado el siguente texto, relacionado con la acci&oacute;n: 
    </p><p class="article-text">
        <em>Espa&ntilde;a mola, lo dicen en la tele. Espa&ntilde;a tiene sol, tiene playas, tapas,  flamenco. Espa&ntilde;a tiene el Bar&ccedil;a y el Real Madrid. Es campe&oacute;n del mundo  de f&uacute;tbol, baloncesto, tenis y moto GP. Espa&ntilde;a descubri&oacute; Am&eacute;rica,  invent&oacute; la tortilla de patata, la fregona, el Chupa-Chups. Espa&ntilde;a es  divertida, aqu&iacute; la gente se lo pasa bien. Por eso vienen los guiris:  fiesta, juerga, alegr&iacute;a. As&iacute; es la marca Espa&ntilde;a. As&iacute; la muestran en los  anuncios, en los peri&oacute;dicos, as&iacute; dicen nuestros pol&iacute;ticos que es: &laquo;</em>yu ar  a g&uuml;inner<em>&raquo;. Puede que tengan raz&oacute;n, pero se olvidan de algo: Espa&ntilde;a es  tambi&eacute;n campeona del paro. Acabamos de superar el r&eacute;cord de los seis  millones y la cifra no deja de subir. En eso s&iacute; que somos unos fuera de  serie, los </em>namber g&uuml;an<em>, aut&eacute;nticos Champions of the world. Y esto bien merece un buen anuncio.</em>
    </p><p class="article-text">
        <span id="mce_3_start"></span>&#65279;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e48aa6f0-fded-42b5-92b0-5a3a5aec81f4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>&#65279;</em><span id="mce_3_end"></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/estatua-colon-barca-paro_1_5701507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2013 13:26:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242960" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242960" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La estatua de Colón, del Barça pero en paro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8aa5a658-51db-4850-b7b8-6f78023432da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els rostres de la lluita per l'habitatge]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/els-rostres-lluita-per-lhabitatge_3_5636422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b81031a-ceda-4b4b-8851-6db19711672d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Els rostres de la lluita per l&#039;habitatge"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Retrat dels protagonistes de la batalla contra els desnonaments, agrupats al voltant de la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca, que aquest dimarts van portar les seves protestes davant les seus del PP a Barcelona i la resta de l'Estat</p></div><p class="article-text">
        Retrat dels protagonistes de la batalla contra els desnonaments, agrupats al voltant de la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca, que aquest dimarts van portar les seves protestes davant les seus del PP a Barcelona i la resta de l'Estat
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/els-rostres-lluita-per-lhabitatge_3_5636422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Apr 2013 17:14:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0b81031a-ceda-4b4b-8851-6db19711672d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="108171" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0b81031a-ceda-4b4b-8851-6db19711672d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="108171" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Els rostres de la lluita per l'habitatge]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0b81031a-ceda-4b4b-8851-6db19711672d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los rostros de la lucha por la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rostros-lucha-vivienda_3_5635008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00ab64ae-48fa-4855-8693-51398bef866a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los rostros de la lucha por la vivienda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Retrato de los protagonistas de la batalla contra los desahucios, agrupados en torno a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que este martes llevaron sus protestas ante las sedes del PP en Barcelona y el resto del Estado</p></div><p class="article-text">
        Retrato de los protagonistas de la batalla contra los desahucios, agrupados en torno a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que este martes llevaron sus protestas ante las sedes del PP en Barcelona y el resto del Estado
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/rostros-lucha-vivienda_3_5635008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Apr 2013 08:13:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00ab64ae-48fa-4855-8693-51398bef866a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121331" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00ab64ae-48fa-4855-8693-51398bef866a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121331" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los rostros de la lucha por la vivienda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00ab64ae-48fa-4855-8693-51398bef866a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escrache,Desahucios,Hipotecas,PAH - Plataforma de Afectados por la Hipoteca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Últims dies de nostàlgia als Encants Vells]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ultims-dies-nostalgia-encants-vells_1_5585148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Últims dies de nostàlgia als Encants Vells"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mercat més antic de Barcelona es traslladarà a mitjans de juny a una nova ubicació a la mateixa plaça de les Glòries</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Ultimos-dias-nostalgia-Encantes_0_101140481.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leer versi&oacute;n en castellano</a>
    </p><p class="article-text">
        Els Encants Vells s&oacute;n a prop del seu final. El mercat m&eacute;s antic de Barcelona i un dels que t&eacute; m&eacute;s anys a Europa -m&eacute;s de set segles d'hist&ograve;ria ho acrediten- est&agrave; a punt de tancar les seves portes en el seu actual empla&ccedil;ament de la pla&ccedil;a de les Gl&ograve;ries per traslladar-se un centenar de metres m&eacute;s enll&agrave;, a la mateixa pla&ccedil;a, per&ograve; ara sota un pal.li espectacular. A partir de mitjans de juny el mercat entra en una nova fase, despr&eacute;s d'uns anys en qu&egrave; ha anat perdent aquell car&agrave;cter &uacute;nic que el va convertir en un senyal d'identitat de la ciutat. Avui, els Encants s&oacute;n un mercat en el qual abunden les andr&ograve;mines, en qu&egrave; l'accent dels venedors gitanos ha estat substitu&iuml;t per les veus de l'altre costat de l'Estret i on hi segueix imperant un caos que nom&eacute;s &eacute;s tal en aparen&ccedil;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Els Encants van ser l'Ikea &#8203;&#8203;de la transici&oacute;. Els immigrants dels seixanta, els universitaris dels setanta, els joves que s'independitzaven (sols o en companyia) als vuitanta o els nous immigrants dels noranta trobaven all&agrave; els mobles &ldquo;funcionals&rdquo; m&eacute;s barats i objectes de segona m&agrave; a molt bon preu. Abundava la f&ograve;rmica blanca, la fusta de pi i les cadires de boga. Per&ograve; el disseny suec va acabar amb tot aix&ograve; i les botigues dels Encants van deixar de ser una refer&egrave;ncia. Avui els encants s&oacute;n, m&eacute;s que mai, un mercat d'al.luvi&oacute;, que fins i tot ha vist cr&eacute;ixer al seu voltant un submercat d'objectes que ha estat anomenat &ldquo;mercat de la mis&egrave;ria&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En els carrerons que formen les botigues s'hi pot trobar a un costat una parada amb quadres, figuretes de verges, &ldquo;geypermans&rdquo;, collarets i capsetes, i en l'altre, just davant, sostenidors i calces de colors cridaners (vermell, groc, violeta ...) que es venen a un euro. En una llibreria fundada el 1964 el Quixot il.lustrat per Gustave Dor&eacute; conviu amb 'El nou llibre de la vida sexual'. Hi ha una botiga que ven anells i penjolls d'Esvaroski, sense cap &agrave;nim d'enganyar ning&uacute;, i no com aquell vermut que es deia Mart&iacute;nez i que tenia una etiqueta clavadeta al Martini. S'escolten castanyoles i quan un es gira apareix una botiga plena de vestits de &lsquo;faralaes&rsquo; davant la qual hi ha un senyor que procedeix del sud del sud. I encara se sent, per&ograve; poc, l'inconfusible crit de &ldquo;&iexcl;Guapa, te lo regalo!&rdquo;. Sota un teuladell, en un dels costats del recinte, hi ha una s&egrave;rie de botigues de mobles vells i, al final del passad&iacute;s, una llibreria on a jutjar per la pols acumulada i pels preus encara escrits en pessetes, ning&uacute; no ha mogut un llibre des de, si m&eacute;s no, l'entrada en vigor de l'euro. Sota el reclam &ldquo;Felicite con arte&rdquo; apareix una llista de 'Carpetas con grabados firmados y numerados&rsquo; que permeten endur-se a casa per 2.000 pessetes un tra&ccedil; de Borja de Pedro acompanyat de la ploma de Carlos Barral, o una obra de Joan Hern&aacute;ndez P. ( per Pijuan, se suposa) al costat d'un text de M. Alzueta. I per sobre dels caps de venedors i compradors (uns cent mil passen cada setmana per aquest recinte) l'olor peculiar que emana de casetes de menjars com &lsquo;La Palmera&rsquo;. No &eacute;s una olor a refregit, ni tan sols desagradable. &Eacute;s una olor molt particular, inconfusible, que forma part ja de l'ambient del mercat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&egrave; passar&agrave; amb tot aix&ograve; quan la Fira de Bellcaire es traslladi a la nova ubicaci&oacute;, sota la p&egrave;rgola projectada per 47 milions d'euros per l'equip d'arquitectes B720? Alguns es quedaran pel cam&iacute;, aix&ograve; segur, perqu&egrave; els nous Encants tindran menys parades (ara n'hi ha m&eacute;s de 500 i en quedaran 479). Es vol, en tot cas, reproduir la gran pla&ccedil;a central on se celebren les subhastes dels lots, un cas &uacute;nic a Europa, que es repeteix cada dilluns, dimecres i divendres a partir de les 7.15 del mat&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Estava previst que el trasllat es realitz&eacute;s a finals de l&rsquo;any passat, per&ograve; ha patit un nou retard. Res &eacute;s ara tan urgent perqu&egrave; tamb&eacute; hi ha hagut una frenada en la remodelaci&oacute; urban&iacute;stica de tota la pla&ccedil;a de les Gl&ograve;ries, aquest punt que Ildefons Cerd&agrave; va planificar com el centre de Barcelona i que ha quedat com una mena de terra de ning&uacute;, amb un anell viari condemnat a desapar&egrave;ixer i un parc tancat al p&uacute;blic.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        L'&uacute;nica cosa segura &eacute;s que el trasllat dels Encants generar&agrave; un nou exercici de nost&agrave;lgia, com va passar fa vint anys amb un altre signe d'identitat de Barcelona que tamb&eacute; havia entrat en una entranyable decad&egrave;ncia: els xiringuitos de la Barceloneta. Ja ens podem preparar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ultims-dies-nostalgia-encants-vells_1_5585148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Feb 2013 07:21:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="200620" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="200620" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Últims dies de nostàlgia als Encants Vells]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Últimos días de nostalgia en los Encantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ultimos-dias-nostalgia-encantes_1_5585519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Últimos días de nostalgia en los Encantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mercado más antiguo de Barcelona se trasladará a mediados de junio a un nuevo emplazamiento en la misma plaza de les Glòries</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Ultims-dies-nostalgia-Encants-Vells_0_101140514.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llegir versi&oacute; en catal&agrave;</a>
    </p><p class="article-text">
        Los Encantes est&aacute;n pr&oacute;ximos a su final. El mercado m&aacute;s antiguo de Barcelona y uno de los m&aacute;s longevos de Europa -m&aacute;s de siete siglos de vida lo atestiguan-, cerrar&aacute; sus puertas a mediados de junio en su actual emplazamiento de la plaza de les Gl&ograve;ries para trasladarse un centenar de metros m&aacute;s all&aacute;, en la propia plaza, pero ahora bajo un palio espectacular. El mercado entra en una nueva fase, despu&eacute;s de unos a&ntilde;os en que ha ido perdiendo aqu&eacute;l car&aacute;cter &uacute;nico que lo convirti&oacute; en una se&ntilde;a de identidad de la ciudad. Hoy, los Encantes son un mercado en el que abundan los cachivaches, en el que el acento de los vendedores gitanos ha sido sustituido por las voces del otro lado del Estrecho y en el que sigue imperando un caos que s&oacute;lo es tal en apariencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4caaa38-e2a2-49ed-9d97-89803771ea6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38a96057-41ea-4aec-b0e3-d9cef24e436b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los Encantes fueron el Ikea de la transici&oacute;n. Los inmigrantes de los sesenta, los universitarios de los setenta, los j&oacute;venes que se independizaban (solos o en compa&ntilde;&iacute;a) en los ochenta o los nuevos inmigrantes de los noventa encontraban all&iacute; los muebles &ldquo;funcionales&rdquo; m&aacute;s baratos y objetos de segunda mano a muy buen precio. Abundaba la f&oacute;rmica blanca, la madera de pino y las sillas de enea. Pero el dise&ntilde;o sueco acab&oacute; con todo ello y las tiendas de los Encantes dejaron de ser una referencia. Hoy los encantes son, m&aacute;s que nunca, un mercado de aluvi&oacute;n, que incluso ha visto crecer a su alrededor un submercado de objetos que ha sido llamado &ldquo;mercado de la miseria&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74b5e7ba-c6ce-491d-978c-e6d44d402fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En las callejas que forman las tiendas se puede encontrar a un lado una tienda con &oacute;leos, v&iacute;rgenes, &ldquo;geypermans&rdquo;, collares y cajitas y en el otro, justo enfrente, sostenes y bragas de colores chillones (rojo, amarillo, violeta&hellip;) que se venden a un euro. En una librer&iacute;a fundada en 1964 el Quijote ilustrado por Gustavo Dor&eacute; convive con &lsquo;El nuevo libro de la vida sexual&rsquo;. Hay una tienda que vende anillos y colgantes de Esvaroski, sin ning&uacute;n &aacute;nimo de enga&ntilde;ar a nadie, y no como aqu&eacute;l vermut que se llamaba Mart&iacute;nez y que ten&iacute;a una etiqueta clavadita al Martini. Se escuchan casta&ntilde;uelas y cuando uno se da la vuelta aparece una tienda repleta de trajes de faralaes a cuyo frente est&aacute; un se&ntilde;or que procede del sur del sur. Y a&uacute;n se oye, pero poco, el inconfundible grito de &ldquo;&iexcl;Guapa, te lo regalo!&rdquo;. Bajo un tejadillo, en uno de los lados del recinto hay una serie de tiendas de muebles viejos y, al final del pasillo, una librer&iacute;a donde a juzgar por el polvo acumulado y por los precios a&uacute;n escritos en pesetas, nadie ha movido un libro desde, por lo menos, la entrada en vigor del euro. Bajo el reclamo &lsquo;Felicite con arte&rsquo; aparece una lista de &lsquo;Carpetas con grabados firmados y numerados&rsquo; que permiten llevarse a casa por 2.000 pesetas un trazo de Borja de Pedro acompa&ntilde;ado de la pluma de Carlos Barral, o una creaci&oacute;n de Joan Hern&aacute;ndez P (por Pijuan, se supone) junto a un texto de M. Alzueta. Y por encima de las cabezas de vendedores y compradores (unos cien mil pasan cada semana por este recinto) el olor peculiar que emana de casetas de comidas como &ldquo;La Palmera&rdquo;. No es un olor a fritanga, ni siquiera desagradable. Es un olor muy particular, inconfundible, que forma parte ya del ambiente del mercado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/433dfcc6-c870-4197-a433-c82011427ce1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/035ac097-1694-411e-b83c-a0f88fe87ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; con todo ello cuando los actuales Encantes se trasladen a la nueva ubicaci&oacute;n, bajo la p&eacute;rgola proyectada por 47 millones de euros por el equipo de arquitectos B720? Algunos se quedar&aacute;n en el camino, eso seguro, porque los nuevos Encantes tendr&aacute;n menos paradas (ahora hay m&aacute;s de 500 y quedar&aacute;n en 479). Se quiere, en todo caso, reproducir la gran plaza central donde se celebran las subastas de los lotes, un caso &uacute;nico en Europa, que se repite todos los lunes, mi&eacute;rcoles y viernes a partir de las 7.15 de la ma&ntilde;ana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f969350e-77f5-43df-9c49-d9969320b8bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f005ded-f7dd-4868-9e92-81a7ee84f4d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Estaba previsto que el traslado se realizase a finales del pasado a&ntilde;o, pero ha sufrido un nuevo retraso. Nada es ahora tan urgente porque tambi&eacute;n ha habido un frenazo en la remodelaci&oacute;n urban&iacute;stica de toda la plaza de les Gl&ograve;ries, ese punto que Ildefons Cerd&agrave; planific&oacute; como el centro de Barcelona y que ha quedado como una especie de tierra de nadie, con un anillo viario condenado a desaparecer y un parque cerrado al p&uacute;blico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/205c6ca7-f0a0-42e5-8d72-db7e6c7cbe97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c0a117d-d575-4dce-8525-bd1709750921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico seguro es que el traslado de los Encantes generar&aacute; un nuevo ejercicio de nostalgia, como ocurri&oacute; hace veinte a&ntilde;os con otro signo de identidad de Barcelona que tambi&eacute;n hab&iacute;a entrado en una entra&ntilde;able decadencia: los chiringuitos de la Barceloneta. Prepar&eacute;monos para ello.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed1fd48f-1aba-45be-a078-41332843ce26_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5d4e955e-f06e-45d9-9c8d-e3af7518558c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J. J. Caballero, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/ultimos-dias-nostalgia-encantes_1_5585519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Feb 2013 07:20:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="200620" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="200620" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Últimos días de nostalgia en los Encantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bfee1eb1-c3a4-45aa-b7a9-80da5db6ba42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Comercio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sida, entre l'esperança i la por a les retallades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-solidaritat/sida-lesperanca-retallades_132_5515338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdbb9f3e-75d4-425e-b459-ac95af976537_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sida, entre l&#039;esperança i la por a les retallades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el dia mundial de la lluita contra la Sida, els afectats celebren la seva millor i més llarga vida, però manifesten la seva por als efectes de les tisorades</p><p class="subtitle">Els malalts lloen la tasca de la xarxa de llars de suport catalanes, que atenen 250 persones cada any</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Explica el Luis Latorre que el dia que va posar el peu a Can Ban&uacute;s, fa ja gaireb&eacute; 14 anys, el cel se li va obrir de bat a bat. Tenia 35 anys, cinc com seropositiu, i una infinitat d'experi&egrave;ncies traum&agrave;tiques a l'esquena. Drogues, tabac, alcohol i una malaltia que, llavors, en els anys 90 del segle passat, matava molt. &ldquo;Jo, de fet, estic vivint gratis des de fa anys; he vist morir a la majoria dels meus companys d'aquella &egrave;poca&rdquo;, relata. &ldquo;Tamb&eacute; a la meva dona, a la que jo vaig encomanar la malaltia&rdquo;. Fa una pausa.
    </p><p class="article-text">
        El  silenci evoca el trauma, per&ograve; tamb&eacute; el renaixement; a Can Ban&uacute;s, un  dels 13 centres que, a Catalunya, conformen la xarxa de llars resid&egrave;ncies i  pisos que, gestionats per 12 entitats privades, donen suport, amb fons  p&uacute;blics, als malalts de Sida com el Luis.
    </p><p class="article-text">
        O com l'Alfonso Garc&iacute;a, 54 anys, els tres &uacute;ltims a Can Ban&uacute;s, 23 com a portador del virus. &ldquo;Aquesta  &eacute;s ara casa meva, on m&eacute;s a gust i feli&ccedil; em sento, d'on no voldria  marxar mai perqu&egrave; ser aqu&iacute; &eacute;s un privilegi&rdquo;, assegura l'Alfons, sota les  bigues de fusta d'aquesta masia de mitjans del segle XVIII, situada a Badalona.
    </p><p class="article-text">
        I  no &eacute;s pel fabul&oacute;s jard&iacute;, la pista de futbol o els enormes finestrals  pels quals el sol es cola; encara que tot aix&ograve; ajudi al benestar dels  seus 25 usuaris. &ldquo;&Eacute;s  per l'afecte, l'amor i la comprensi&oacute; que ens donen aqu&iacute;; perqu&egrave; som com  una gran fam&iacute;lia&rdquo;, assenyala l'Alfons, ex toxic&ograve;man, ex alcoh&ograve;lic, ex  'crema la poca vida que et quedi amb tots els excessos possibles, a la major velocitat possible'. &ldquo;Ara, gr&agrave;cies principalment a l'ajuda de Narc&ograve;tics An&ograve;nims, tot aix&ograve; em repel.leix&rdquo;, celebra. 
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>&ldquo;&Eacute;s  perqu&egrave; aqu&iacute; recuperes la dignitat&rdquo;, abunda el Luis, que va arribar a Can  Ban&uacute;s &ldquo;acabat&rdquo;, disposat a morir-se, despr&eacute;s de dues temptatives frustrades  de su&iuml;cidi. &ldquo;Per&ograve; aqu&iacute;, vaig tornar a n&eacute;ixer&rdquo;, afirma. I ho va fer r&agrave;pid. En  nom&eacute;s sis mesos, els que va trigar a abandonar la masia amb una feina a Mansol, l'empresa de manufactures solid&agrave;ries creada pel propi  centre, i amb la seva actual dona, la Rita, una treballadora de la masia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mai  m'ho hauria imaginat&rdquo;, confessa el Luis, que tres anys despr&eacute;s va tornar a  Can Ban&uacute;s per &ldquo;tornar part del molt&rdquo; que va rebre i segueix rebent. Actualment, ajuda als educadors del centre i sent &ldquo;tota la responsabilitat&rdquo; de saber-se &ldquo;un model&rdquo;. &ldquo;Per&ograve; aix&ograve; em d&oacute;na molta for&ccedil;a tamb&eacute;&rdquo;, assevera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Menys morts, malalts m&eacute;s longeus</strong>
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, no totes les experi&egrave;ncies s&oacute;n tan positives com la del Luis. &ldquo;Tenim  un 20% de casos que aconsegueixen completar tot el proc&eacute;s i rebre  l'alta, entre un sis i un set per cent de morts, i la resta s&oacute;n altes  volunt&agrave;ries perqu&egrave; no s'adapten i gent expulsada perqu&egrave; no compleix les  normes&rdquo;, apunta el Mijail Acosta, coordinador de la comissi&oacute; VIH/Sida i Exclusi&oacute; Social de les Entitats Catalanes d'Acci&oacute; Social (ECAS).
    </p><p class="article-text">
        Aquesta xarxa de suport catalana, que compta amb 137 places, at&eacute;n unes 250  persones per any -els usuaris romanen una mitjana de sis mesos en els  centres- perqu&egrave;, tot i que els casos de contagi s'han rebaixat  considerablement en els &uacute;ltims anys, la Sida segueix existint i matant (al 64% dels diagnosticats a Catalunya entre 1981 i 2011). I  malgrat la informaci&oacute; existent, es calcula que la meitat de les gaireb&eacute;  28.000 persones amb VIH (Virus d'Immunodefici&egrave;ncia Humana) que,  s'estima, viuen en territori catal&agrave; <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>(el 22% dels malalts de l'estat) desconeixen ser portardores<span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les  morts han baixat molt i aix&ograve; &eacute;s una bona not&iacute;cia, per&ograve; el gran  interrogant que se'ns planteja ara &eacute;s qu&egrave; fer amb els que viuen amb la  malaltia, que s&oacute;n la majoria&rdquo;, assenyala Acosta, director tamb&eacute; de la  Fundaci&oacute; Acollida i Esperan&ccedil;a. Persones com l'Alfonso, que se senten b&eacute;, per&ograve; &ldquo;no prou forts&rdquo; per espabilar-se soles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L'amena&ccedil;a de les retallades</strong>
    </p><p class="article-text">
        El fosc panorama econ&ograve;mic multiplica els dubtes. Qu&egrave; fer quan les retallades amenacen part del que s'ha constru&iuml;t durant tres d&egrave;cades? M&eacute;s  que la pr&ograve;pia malaltia -&ldquo;Sabem que hi &eacute;s, per&ograve; ens sentim b&eacute; i portem  una vida normal&rdquo;-, aix&ograve; &eacute;s el que preocupa ara als portadors que han vist com la seva qualitat de vida millorava notablement en gran part gr&agrave;cies a la feina d'aquestes entitats. &ldquo;Fa  un parell de mesos, a mi em van denegar un tractament per a la cirrosi  que abans m'havien aprovat perqu&egrave;, de sobte, va quedar tallat per als  portadors&rdquo;, explica el Luis. &ldquo;Seguim sent una minoria i aquest tipus de coses et enfonsa psicol&ograve;gicament perqu&egrave; la cirrosi si mata&rdquo;, afegeix.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Encara  que les retallades no ens han afectat directament a nosaltres [la  Generalitat ha mantingut els pressupostos], la crisi socioecon&ograve;mica s&iacute;  que afecta els que atenem: la seva reinserci&oacute; laboral i el seu acc&eacute;s a  l'habitatge &eacute;s m&eacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, constata la Tere Berm&uacute;dez, responsable del programa Sense Llar i Habitatge de C&agrave;ritas de Barcelona. &ldquo;A  aix&ograve; cal afegir el cost dels medicaments, l'euro per recepta i els  problemes amb la PIRMI [Renda M&iacute;nima d'Inserci&oacute;]&rdquo;, prossegueix Berm&uacute;dez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c84dfedb-f4aa-42d0-a437-3de57d7edd42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>No totes les entitats poden parlar d'estabilitat en els pressupostos. Les  25 ONG que agrupa el Comite1desembre han vist com les subvencions  p&uacute;bliques que reben de la Generalitat per a la implementaci&oacute; del  programa per a la prevenci&oacute; i l'assist&egrave;ncia de la Sida es redu&iuml;en en un  43% en els &uacute;ltims dos anys. Una  xifra que podria arribar al 80% el 2013 si les retallades segueixen  escalant, i que se suma als gaireb&eacute; 1.342 milions d'euros que les  administracions p&uacute;bliques els deuen des de 2009, segons den&uacute;ncia aquest  col.lectiu d'ONGs.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les nostres entitats estan en risc de desapar&egrave;ixer&rdquo;, alerta el David Paricio, membre de la junta del Comite1desembre. &ldquo;I  el m&eacute;s greu &eacute;s que, amb elles, tamb&eacute; desapareixeran les pol&iacute;tiques i  els plans d'acci&oacute; p&uacute;blics perqu&egrave; nosaltres som els que els implementem&rdquo;,  afegeix Paricio, director tamb&eacute; de Sida Estudi, l'&uacute;nic centre de  documentaci&oacute; sobre la malaltia de l'estat espanyol. I  &eacute;s el govern de Mariano Rajoy ja ha redu&iuml;t en un 75% les subvencions  per al pla nacional sobre la sida, que ha passat aquest any de quatre  milions d'euros a nom&eacute;s un, i ha deixat en zero les transfer&egrave;ncies per  aquest concepte a les comunitats aut&ograve;nomes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Encara  que no sabem com, seguirem treballant&rdquo;, assegura Paricio, en l&iacute;nia amb  el lema del manifest llegit aquest migdia per representants del  Comite1desembre a Barcelona i altres ciutats catalanes: &ldquo;Menys  retallades, menys excuses, m&eacute;s drets&rdquo;.<span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Les promeses no espanten la por. &ldquo;Tenim  por del que s'acosta, ara ja hem d'anar cada mes a l'hospital a buscar  la medicaci&oacute;, abans, an&agrave;vem cada tres mesos&rdquo;, confessa el Luis, que pren 13  pastilles di&agrave;ries. &ldquo;Amb  les retallades, no sabem qu&egrave; passar&agrave; amb l'Interfer&oacute;n [un dels  medicaments que prenen]&rdquo;, continua l'Alfons que, en el seu moment, tamb&eacute;  va intentar su&iuml;cidar-se llan&ccedil;ant a la via del metro.
    </p><p class="article-text">
        Superar  aquella mort gaireb&eacute; segura el va conduir fins al que &eacute;s avui, un home  que &ldquo;comen&ccedil;a a con&egrave;ixer-se a s&iacute; mateix&rdquo;, que ja no s'amaga -d&oacute;na xerrades  a l'associaci&oacute;-, que se sap &ldquo;malalt i addicte, per&ograve; feli&ccedil;&rdquo;. I  amb esperan&ccedil;a i il.lusions, malgrat tot: &ldquo;somio amb formar una fam&iacute;lia i  deixar un Alfonsito&rdquo;, revela, mentre mostra, amb orgull, la moneda  daurada que l'identifica com a membre de Narc&ograve;tics An&ograve;nims.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noelia Román, Noelia Román, Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-solidaritat/sida-lesperanca-retallades_132_5515338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Dec 2012 02:52:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cdbb9f3e-75d4-425e-b459-ac95af976537_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="105097" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cdbb9f3e-75d4-425e-b459-ac95af976537_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="105097" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sida, entre l'esperança i la por a les retallades]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cdbb9f3e-75d4-425e-b459-ac95af976537_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[SIDA,Badalona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fotogalería de la jornada de huelga en Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/fotogaleria-jornada-huelga-barcelona_1_5492497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65399276-fdd2-4ec8-b37b-eaa9e5193eed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd4792e3-85ee-46fc-9b2b-cd48d5f5aef7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f6353f4-e658-4bae-9e61-48e373dde363_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d6b1e49-5825-4214-8dd1-1a4b6d5c89c9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38bd1173-7771-4a71-999f-75846d895bca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a941c7c-d04c-4561-add2-73fddebed0c0_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4a14c85a-ee77-4c31-9623-de11aafe15fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c50cc199-2e0e-463a-ba26-a32cf31564a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d5ecc7c-29c1-4886-aca1-42ac504856b8_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e4c12c9-fb30-4016-bc41-637c349d2f35_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/45181c47-d4d5-449f-be71-104128c8051d_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dccd5644-5a68-413c-bd81-c860621c245e_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Edu Bayer (fotos), Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/fotogaleria-jornada-huelga-barcelona_1_5492497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Nov 2012 09:11:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fotogalería de la jornada de huelga en Barcelona]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clamor contra los desahucios ante la sede del PP en Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/desahucios-protesta-sede-del-pp-barcelona-pah_1_5489037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00d209f8-0281-4574-bb89-a5cc2c9d5ece_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clamor contra los desahucios ante la sede del PP en Barcelona"></p><p class="article-text">
        M&aacute;s de un centenar de personas han acudido esta ma&ntilde;ana a la sede del  Partido Popular en Barcelona, ubicado en la calle Urgell, para exigir  una soluci&oacute;n inmediata al drama de los desahucios. Convocada por la  Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la concentraci&oacute;n ha durado m&aacute;s  de una hora. &ldquo;Hoy estamos en la sede del PP, pero la pr&oacute;xima protesta  ser&aacute; en la del PSOE&rdquo;, ha querido recalcar Ada Colau, portavoz de la  plataforma. Ambos partidos, seg&uacute;n los manifestantes, comparten culpa en  materia de ejecuciones hipotecarias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae363e9d-a916-462e-95d2-44d4eb94e3e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9972154c-28d4-4d7b-ad9a-477e99c89654_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5f616bd-672a-404a-963f-e912441d730d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/757e5de2-7a0a-4d44-b3a7-04fec190e3f6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Secanella (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/desahucios-protesta-sede-del-pp-barcelona-pah_1_5489037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Nov 2012 14:19:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00d209f8-0281-4574-bb89-a5cc2c9d5ece_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="202872" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00d209f8-0281-4574-bb89-a5cc2c9d5ece_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="202872" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Clamor contra los desahucios ante la sede del PP en Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00d209f8-0281-4574-bb89-a5cc2c9d5ece_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[PAH - Plataforma de Afectados por la Hipoteca,PP - Partido Popular,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
