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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manel Manchón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manel_manchon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manel Manchón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Schumpeter ganará la partida: llegan los emergentes. Pero, ¿resistiremos el impacto social?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/schumpeter-partida-emergentes-resistiremos-impacto_132_5573353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Schumpeter situó la innovación en el centro de toda la actividad económica</p><p class="subtitle">La transformación del sistema productivo, facilitado por las  tecnologías de la información, supondrá cambios continuos con  innovaciones sin descanso</p><p class="subtitle">El poder político está desconectado de esta realidad</p></div><p class="article-text">
        <em>Post publicado en el blog Keynes Lives in Barcelona.</em><a href="http://keyneslivesinbarcelona.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keynes Lives in Barcelona</a>
    </p><p class="article-text">
        Era un se&ntilde;or que en Estados Unidos a&ntilde;oraba los viejos tiempos en Viena. No quiso aprender a conducir, no le gustaban los aviones y evitaba utilizar las fotocopiadoras, que las vio nacer, cuando era profesor en Harvard. Naci&oacute; en 1883, en Triesch, en Moravia. Hoy forma parte de la Rep&uacute;blica Checa, pero entonces era el Imperio Austroh&uacute;ngaro. Y aquel se&ntilde;or,  Joseph A. Schumpeter, resulta que ganar&aacute; la partida. Para el autor de este blog cuesta admitirlo, porque Schumpeter renace ahora despu&eacute;s haber sido ignorado durante mucho tiempo. Cuando falleci&oacute;, en 1950, uno de sus m&aacute;ximos rivales, John Maynard Keynes, que preside este blog, era el gran referente de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, tras la II Guerra Mundial. Pero, al margen de las preferencias, aquel centroeuropeo, que siempre habl&oacute; un ingl&eacute;s con un marcado acento alem&aacute;n, marcar&aacute; el futuro m&aacute;s inmediato de la humanidad. Y esa es una realidad incuestionable. Y s&iacute;, nos gusta mucho aquel centro cultural que fue Viena. Y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=5tfYL_mqrNI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Schumpeter y Keynes, adem&aacute;s, deber&aacute;n colaborar</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; gana Schumpeter? Porque su visi&oacute;n del capitalismo ha resultado certera. Schumpeter situ&oacute; la innovaci&oacute;n en el centro de toda la actividad econ&oacute;mica, y defini&oacute; el capitalismo como un &ldquo;vendaval perenne de destrucci&oacute;n creativa&rdquo;. No le gustar&iacute;an las fotocopiadoras en su vida diaria, pero sab&iacute;a que formaban parte de un proceso imparable de transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y ese fen&oacute;meno no ha hecho otra cosa que acelerarse, con el riesgo de llevarse por delante una forma muy concreta de entender c&oacute;mo debe funcionar una sociedad, principalmente la sociedad occidental que se materializ&oacute; a mediados del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de Schumpeter es ahora enorme. <a href="http://www.whitehouse.gov/blog/A-Vision-for-Innovation-Growth-and-Quality-Jobs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawrence Summers, secretario del Tesoro con el presidente Bill Clinton y principal asesor de Barack Obama asegura que el economista vien&eacute;s podr&iacute;a convertirse en el economista m&aacute;s importante del siglo XXI</a>. Y lo ser&aacute; porque la transformaci&oacute;n del sistema productivo, facilitado por las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, supondr&aacute; cambios continuos, con innovaciones sin descanso, que destruir&aacute;n puestos de trabajo para crear otros nuevos.
    </p><p class="article-text">
        Todos esos cambios implicar&aacute;n una adaptaci&oacute;n del sector privado, y tambi&eacute;n del p&uacute;blico, que deber&aacute; reducir costes, con el consiguiente desaguisado en las plantillas de las administraciones p&uacute;blicas. Los gobiernos se ver&aacute;n forzados a reducir todo el coste posible, porque los propios ciudadanos querr&aacute;n saber qu&eacute; se hace de su c&eacute;ntimo de euro, o de d&oacute;lar, que paga en concepto de impuestos. Lo estamos experimentando ya en el conjunto de Espa&ntilde;a y en Catalunya. Con un total de casi seis millones de parados, con un ajuste en el sector privado y, menor todav&iacute;a, en el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Esa gran transformaci&oacute;n implica un cambio en el equilibrio de poder. Porque la innovaci&oacute;n llegar&aacute;, principalmente, de los pa&iacute;ses emergentes, capaces de producir bienes y servicios a un menor coste, como el coche de 2.200 d&oacute;lares de Tata o la nevera de 70 d&oacute;lares de Godrej &amp; Boyce&rsquo;s.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.youtube.com/watch?v=3zroqkB0w7s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adrian Wooldridge</a>, jefe de redacci&oacute;n de The Economist, y <a href="http://www.economist.com/blogs/schumpeter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">responsable de la columna Schumpeter</a>, lo analiza en un cap&iacute;tulo magn&iacute;fico del libro de prospectiva que ha editado el semanario brit&aacute;nico: <em>El mundo en 2050</em> (Gesti&oacute;n 2000, 2013). Wooldridge recuerda que durante el periodo entre 1956 y 1981, una media de veinticuatro compa&ntilde;&iacute;as abandonaba cada a&ntilde;o la lista Fortune 500. En el periodo entre 1982-2006, la cifra asciende a cuarenta. Es decir, el cambio es constante. No hay ni grandes empresas que puedan asegurar su futuro, ni individuos que puedan programar, sin grandes sobresaltos, una carrera profesional.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones que han creado una cierta pol&eacute;mica se centra en el grado de globalizaci&oacute;n realmente alcanzado. El analista de <em>The Economist</em> cita a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=KPNn880KWfU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pankaj Ghemawar</a>, profesor en el IESE, en Barcelona y Madrid, que ha tratado de resituar el proceso, recordando que todav&iacute;a el sue&ntilde;o de una comunidad global no se ha producido. Apunta Ghemawar que la inversi&oacute;n extranjera directa representa tan s&oacute;lo el 9% del total de la inversi&oacute;n fija y que el tr&aacute;fico por Internet transnacional representa &uacute;nicamente el 20% de todo el tr&aacute;fico de Internet. Pero es que, como se&ntilde;ala Wooldridge, la globalizaci&oacute;n est&aacute; m&aacute;s cerca del inicio que del fin. Es decir, todav&iacute;a no ha alcanzado la velocidad de crucero. Cisco asegura, por ejemplo, que su &uacute;ltimo <em>router</em> podr&aacute; descargar el contenido impreso completo de tres Bibliotecas del Congreso de Estados Unidos en un solo segundo. Y Google est&aacute; experimentado con redes de superalta velocidad que podr&aacute;n operar cien veces m&aacute;s r&aacute;pido que la banda ancha ordinaria.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una revoluci&oacute;n de la que no podemos conocer sus consecuencias. Los especialistas hablan de la posibilidad de crear una gran red de artesanos, de personas, que, desde cualquier rinc&oacute;n del mundo, podr&aacute;n servir productos y servicios. Una de las innovaciones ser&aacute; la impresi&oacute;n tridimensional, o &ldquo;fabricaci&oacute;n aditiva&rdquo;. Wooldridge hace referencia a la empresa neozelandesa &ndash;un pa&iacute;s lejos de todo el mundo&mdash;<a href="https://www.ponoko.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ponoko</a>, que, gracias a un software inteligente, es capaz de convertir en productos las ideas de sus clientes y hac&eacute;rselos llegar est&eacute;n donde est&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s. <a href="http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012/06/12/actualidad/1339513417_979445.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La llamada &ldquo;Internet de las cosas&rdquo;</a> &ndash;las neveras realizar&aacute;n pedidos de alimentos cuando comprueben que se consumen&ndash;; los robots personales para personas mayores y los &ldquo;primos&rdquo; de esos robots &ndash;que actuar&aacute;n como secretarios electr&oacute;nicos&mdash;protagonizar&aacute;n una transformaci&oacute;n nunca vista hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Los profesionales que manejan informaci&oacute;n, los especialistas que siguen las nuevas tendencias, las empresas que mantienen un cierto &eacute;xito, propagan una suerte de optimismo, porque se camina, consideran, hacia un mundo donde todo ser&aacute; posible, donde la emancipaci&oacute;n humana ser&aacute; una realidad. Para la mayor&iacute;a de las empresas, efectivamente, el gran problema de las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas ser&aacute; c&oacute;mo innovar, de forma constante, con la misma rapidez que la competencia &ndash;ya conocemos el problema de <a href="http://www.theverge.com/apple/2011/11/2/2533472/apple-vs-samsung" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RIM, el fabricante de Blackberry, o Nokia, frente a Apple o Samsung</a>&ndash;, pero para el conjunto de los ciudadanos &ndash;principalmente los occidentales, los europeos, que han vivido de espaldas a la realidad de los emergentes, que llegan con una vitalidad enorme&mdash;el problema m&aacute;s grave ser&aacute; el de afrontar un impacto social y psicol&oacute;gico de todas las innovaciones que est&aacute;n en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Schumpeter va ganando la batalla. La destrucci&oacute;n creativa va a toda m&aacute;quina. Muy r&aacute;pido. Sin descanso. No habr&aacute; proyectos de vida a largo plazo. S&oacute;lo adaptaciones constantes. Pero, &iquest;y el que no pueda seguir el ritmo? &iquest;Qu&eacute; papel le queda al poder pol&iacute;tico e institucional?
    </p><p class="article-text">
        El columnista de <em>The Economist</em>, un semanario que se ha adaptado a los tiempos desde su nacimiento en 1843, &ndash;ofrece servicios adicionales en su versi&oacute;n digital sin abandonar todav&iacute;a el papel&mdash;acaba glosando los beneficios de esta gran transformaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2050, habr&aacute; m&aacute;s gente que nunca que tendr&aacute; acceso a medias de seda (recuerda una observaci&oacute;n cl&aacute;sica de Schumpeter) en forma de tabletas electr&oacute;nicas capaces de proporcionar todos los libros del mundo con s&oacute;lo tocar la pantalla, f&aacute;rmacos milagrosos capaces de controlar las enfermedades mortales actuales y un surtido de maravillas tecnol&oacute;gicas que ni siquiera se nos pasan hoy en d&iacute;a por la cabeza. Las tormentas de destrucci&oacute;n creativa nos empujan hacia un lugar mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seguro? El poder pol&iacute;tico est&aacute; desconectado de esta realidad. Y ese es, tal vez, el mayor peligro, porque ni proyecta, ni planifica, ni prepara a la ciudadan&iacute;a. Y la ola gigantesca, en forma de innovaci&oacute;n, con el rostro del viejo profesor vien&eacute;s, est&aacute; a punto de llegar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manel Manchón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/schumpeter-partida-emergentes-resistiremos-impacto_132_5573353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jan 2013 08:55:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Schumpeter ganará la partida: llegan los emergentes. Pero, ¿resistiremos el impacto social?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El jubilado alemán gana, ¡Merkel le protege!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/jubilado-aleman-gana-merkel-protege_132_5495050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El ciudadano europeo, principalmente si pertenece a uno de los pa&iacute;ses del sur, tiene grandes dificultades para identificar qu&eacute; es lo que est&aacute; sucediendo. Le gustar&iacute;a identificar a un culpable, pero no acaba de saber en qu&eacute; direcci&oacute;n debe se&ntilde;alar su dedo. Ese ciudadano espa&ntilde;ol, portugu&eacute;s, irland&eacute;s, italiano, y, por supuesto griego, sabe que las cosas en su pa&iacute;s no se han hecho del todo bien, y es consciente de que pod&iacute;a haber optado por el alquiler de una vivienda sencilla. Ahora las cosas ser&iacute;an de otra manera. Pero hay que mirar hacia adelante, piensa, y cavila para buscar una salida.
    </p><p class="article-text">
        Ese ciudadano del sur de Europa puede llegar, despu&eacute;s de mucho estudio y observaci&oacute;n, a una conclusi&oacute;n desesperante. Los intereses est&aacute;n muy cruzados, porque no se trata de comparar entre pa&iacute;ses, sino de ver qu&eacute; capas de la sociedad europea se han beneficiado y cu&aacute;les han sido especialmente castigadas. Y si acaba apuntando a Alemania, s&iacute;, habr&aacute; acertado, pero le faltar&aacute; alg&uacute;n detalle. Porque resulta que esa 'malvada&rsquo; canciller alemana, Angela Merkel, defiende a las clases pasivas, a esos jubilados que el presidente del Gobierno espa&ntilde;ol, Mariano Rajoy, no sabe si subirles o no las pensiones en funci&oacute;n de la inflaci&oacute;n alcanzada este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Merkel defiende a unos ciudadanos alemanes determinados, intentando, claro, no perjudicar al conjunto de la sociedad alemana. El lector conocer&aacute; casos muy concretos. Seguro que ha podido hablar, el pasado verano, con alg&uacute;n alem&aacute;n que veranea en Tossa de Mar (Girona), por ejemplo. Ese ciudadano es ya un jubilado, y es fiel a Tossa. Se compr&oacute; una casa hace varias d&eacute;cadas. Y, entrados en materia, admite que Alemania ha fijado unas reglas muy r&iacute;gidas para controlar el d&eacute;ficit, y que, tal vez, a &eacute;l que ama a Espa&ntilde;a, le disgusta esa severidad con un pa&iacute;s tan bello. Pero en la siguiente reflexi&oacute;n apunta que no desea que el gobierno alem&aacute;n ponga en marcha un plan de expansi&oacute;n fiscal, porque ello generar&aacute; inflaci&oacute;n, y &eacute;l perder&aacute;, seguro, capacidad adquisitiva. No, &eacute;l ha trabajo duro muchos a&ntilde;os. Ahora tiene un coche de una buena marca alemana, renovado recientemente gracias a sus ahorros e inversiones y no le gusta nada la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que al inversor alem&aacute;n tampoco le gusta que se eleve la inflaci&oacute;n. El ciudadano alem&aacute;n medio, que invirti&oacute; en activos de bancos alemanes, convencido por sus banqueros de toda la vida &ndash;que fueron, a veces se olvida, de los m&aacute;s arriesgados e irreflexivos durante el boom inmobiliario&mdash;no quiere perder su dinero. As&iacute; que la disyuntiva es muy clara.
    </p><p class="article-text">
        El dilema que se presenta, y que algunos gobiernos como el espa&ntilde;ol entienden pero no son capaces de afrontar, puede resumirse en dos grandes opciones. En la primera opci&oacute;n se podr&iacute;a aliviar a los deudores, como Espa&ntilde;a, de parte del peso de su deuda, o bien perdonando una parte &ndash;la famosa y temida quita&mdash;o bien generando inflaci&oacute;n que ayude a estos pa&iacute;ses a que en t&eacute;rminos reales devuelvan una deuda menor.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n existe otra opci&oacute;n, la de estrujar al m&aacute;ximo a estos deudores para que devuelvan hasta el &uacute;ltimo euro aunque se corra con el riesgo de que dejen de pagar. Y esa segunda opci&oacute;n, la seguida hasta ahora, deriva, de momento, en huelgas generales y la sensaci&oacute;n real de que no hay nada que hacer, de que la salida de la crisis se alarga y se alarga, y que la agon&iacute;a se puede convertir, ya lo es, en una tragedia social.
    </p><p class="article-text">
        El ciudadano del sur de Europa, si ha seguido toda la argumentaci&oacute;n, entender&aacute; que los partidos de izquierda alemanes, o, por lo menos el gran SPD, no se despegan del todo de las tesis de la canciller Merkel. Y piensa que se trata de algo l&oacute;gico. &iquest;No defienden los partidos de izquierda a sus pensionistas, a los que ven muy desprotegidos? Pero, tras unos segundos de duda, pensar&aacute; tambi&eacute;n que esos pensionistas y esos inversores de clase media alemanes tal vez no est&eacute;n en una situaci&oacute;n precaria. S&iacute;, seguro que no, pero tampoco quieren perder posiciones.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la complejidad de los pa&iacute;ses de la zona euro. Hay que decidir con qui&eacute;n se quiere estar, con qu&eacute; sectores sociales se desea contar, y, a partir de ah&iacute;, actuar en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo que los gobiernos no se atreven a verbalizar es que se trata de una guerra encubierta, en toda regla, entre sectores sociales con intereses muy contrapuestos. Y, adem&aacute;s, y eso es lo m&aacute;s importante en estos momentos, se trata de una guerra en un espacio que no tiene todav&iacute;a los instrumentos adecuados para atenuar los da&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El Banco Central Europeo, dentro de todo, hace lo que puede. Su presidente, Mario Draghi, es consciente de la situaci&oacute;n, y lucha bajo la atenta mirada de un joven Jens Weidmann (1968), presidente del Bundesbank, verdadero guardi&aacute;n de las esencias. Pero es necesario un gran ministerio de Hacienda europeo, a la manera del Tesoro de los Estados Unidos, que act&uacute;a siempre coordinado con la Reserva Federal. Con esos instrumentos, con una mutualizaci&oacute;n de la deuda, se puede crecer y se puede ayudar a los que, coyunturalmente, se han quedado por el camino. &iquest;O no ayuda el gobierno federal de Estados Unidos a California o Nevada, con problemas similares por el boom inmobiliario?
    </p><p class="article-text">
        Ese es el problema de fondo. S&iacute;, se trata de un debate de macroeconom&iacute;a, complejo y elevado, tal vez, pero si no se resuelve poco se podr&aacute; hacer. Merkel seguir&aacute; defendiendo, sin m&aacute;s miramientos, a jubilados e inversores medios alemanes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manel Manchón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/jubilado-aleman-gana-merkel-protege_132_5495050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Nov 2012 08:19:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El jubilado alemán gana, ¡Merkel le protege!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Crisis,Eurozona,Angela Merkel,BCE - Banco Central Europeo]]></media:keywords>
    </item>
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