<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Carbonell]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristina_carbonell/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristina Carbonell]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510169" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Joana Castells Savall: "La poesía lo cura todo, del mal de amores a la fealdad del mundo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/joana-castells-savall-dels-secs-del-vent-editorial-fonoll-literatura-poesia_132_2640337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joana Castells Savall: &quot;La poesía lo cura todo, del mal de amores a la fealdad del mundo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joana Castells Savall (Barcelona, 1979) acaba de publicar</p><p class="subtitle">Dels sécs del vent</p><p class="subtitle">, un libro que destila la experiencia vivida y encuentra la paz en el alambique de la palabra. Su poesía está cargada de intensidad y belleza, y dibuja un mundo que busca la medida de la alegría.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Empecemos por el t&iacute;tulo, Dels s&eacute;cs del vent (&lsquo;De las marcas del viento&rsquo;). &iquest;Por qu&eacute;?</strong><em>Dels s&eacute;cs del vent</em>
    </p><p class="article-text">
        Empezar por el t&iacute;tulo, en este caso, para m&iacute;, es empezar por el final, la casa por el tejado&hellip; por el esfuerzo de buscar un techo que cobije un conjunto de versos y sonidos que te hechizan, de im&aacute;genes e ideas que ves en tu cabeza, entendido como un todo que se puede nombrar. Y me cost&oacute; bastante, porque un t&iacute;tulo es el intento de resumir un sentir, y siempre da miedo que lo que escribes s&oacute;lo tenga sentido para ti. As&iacute; que es como la prueba del nueve, y un gesto hacia fuera para enunciar lo que quieres comunicar. No s&eacute; si encontr&eacute; el m&aacute;s adecuado, pero se me ocurri&oacute; que el viento, que es la fuerza invisible y presente en todos estos poemas (y la m&uacute;sica de fondo de mi vida en el Empord&agrave;), tal vez podr&iacute;a funcionar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre las p&aacute;ginas del libro sopla todo el tiempo un aire de vivencias huidizas, que han sucedido, con intensidad, pero que no permanecen o que ya no est&aacute;n. &iquest;Con la palabra intentas atraparlo?&iquest;Encajarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo que dec&iacute;amos, consignar los retumbos de la tramontana, las marcas que imprime en el alma este viento loco&hellip; y aprender a querer las cicatrices de cada d&iacute;a que pasa. Porque yo dir&iacute;a que este libro, en su momento, fue un libro de autoayuda en su acepci&oacute;n m&aacute;s literal, y en la paz que da la palabra. Escribir es una manera de destilar la experiencia desde la posibilidad de transformar lo que se vive imagin&aacute;ndolo de nuevo y, d&aacute;ndole una forma, tender un puente hacia el otro, compartirlo. Destilar la propia vivencia jugando con los nombres, persiguiendo la intuici&oacute;n de que la poes&iacute;a lo cura todo, del mal de amores a la fealdad del mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Hay poemas que escribes en di&aacute;logo con otros poetas. &iquest;Ad&oacute;nde te lleva hablar con ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A confiar que no estamos tan solos, y celebrarlo. Mi amigo Josep Dom&egrave;nech Ponsat&iacute; (un poeta buen&iacute;simo) habla de &ldquo;apropiaciones debidas&rdquo; para referirse a ese gesto feliz &ndash;y yo creo que inevitable&ndash; de incorporar la tradici&oacute;n literaria en la propia escritura. Y es que pienso que se ha querido convertir en un criterio est&eacute;tico cierta noci&oacute;n de originalidad basada en la desmemoria, que nos hace creer o pretender que vivimos, o creamos, desde cero&hellip; Y a m&iacute; me parece que es todo lo contrario, me parece que, por suerte, existimos en ese di&aacute;logo continuo con lo que hemos sido y lo que seremos, y con todos aquellos que, de una forma u otra, han pasado y pasar&aacute;n por nuestras vidas. As&iacute;, tambi&eacute;n, cuando escribimos, actualizamos nuestra biograf&iacute;a literaria, nuestra experiencia de la tradici&oacute;n de donde hemos bebido, y ponemos en juego todo lo que hemos le&iacute;do as&iacute; como lo que hemos vivido (y probablemente tambi&eacute;n lo que a&uacute;n nos queda por leer o por vivir). Y con estos poemas ten&iacute;a la intenci&oacute;n de hacer evidentes esos ecos, las voces que te alimentan y confortan, y tambi&eacute;n, un poco a la manera de la arquitectura del hierro, de mostrar las estructuras y los materiales que conforman y sustentan el edificio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; dimensi&oacute;n ocupan los libros, la literatura, en tu vida? En tus versos tienen una presencia consciente, querida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La literatura es una de las m&aacute;s grandes aventuras que te pueden tocar en suerte. Una manera de hacer del mundo un lugar infinitamente m&aacute;s apasionante, la invitaci&oacute;n de vivir tantas vidas como posibilidades de imaginarlas hay, y de decirlas. Adem&aacute;s, es un ant&iacute;doto contra la precariedad espiritual de hoy y de siempre, y un saludable ejercicio mental especialmente indicado contra la atrofia de la materia gris. Para m&iacute; es, llena de encanto y consuelo, la compa&ntilde;era de una vida que no quiero imaginar sin los libros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cazuza, Guimar&atilde;es, poetas brasile&ntilde;os, en una lengua que dominas porque viviste en Brasil. A parte de este hecho, &iquest;qu&eacute; es lo que te conecta con la sensibilidad brasile&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Brasil me conecta el amor, la lengua, la m&uacute;sica&hellip; <em>e uma imensa saudade</em>. Y siempre termina saliendo por alg&uacute;n lado. En este caso, se cuela en las citas de Ca&ecirc; Guimar&atilde;es, un buen amigo y poeta, y de Cazuza, un poeta descaradamente valiente y para siempre joven, que, la poes&iacute;a, la cantaba a ritmo de rock, en garajes y estadios de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa para ti recibir el premio Joan Duch por este poemario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Joan Duch es un premio para j&oacute;venes escritores, de hasta treinta y cinco a&ntilde;os y, el a&ntilde;o pasado, cuando me enter&eacute; de la convocatoria, acababa de cumplirlos, as&iacute; que me dije, ahora o nunca. Ganarlo fue una buena manera de celebrar el &uacute;ltimo a&ntilde;o que soy &ldquo;joven&rdquo;&hellip; Pero, adem&aacute;s, hay que decir (o confesar) que este libro es a&uacute;n m&aacute;s joven que yo, no s&oacute;lo porque acaba de salir del horno sino sobre todo porque muchos de los poemas fueron escritos hace ya unos a&ntilde;os, con el latido y las tribulaciones de la juventud impregnando el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n, haber ganado este premio y que <em>Dels s&eacute;cs del vent</em> se haya convertido en un libro me ha permitido conocer el esfuerzo de la gente de Juneda (un peque&ntilde;o pueblo de Lleida) para recuperar la figura de Joan Duch, un poeta originario de esa localidad y contempor&aacute;neo de M&agrave;rius Torres, y compartir su apuesta por la creaci&oacute;n po&eacute;tica. Asimismo, ha sido un regalo poder trabajar con el equipo de Fonoll, una peque&ntilde;a editorial con una apuesta igualmente valiente, a quien agradecer&eacute; siempre la paciencia, el empe&ntilde;o, la ilusi&oacute;n y el amor por la poes&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/joana-castells-savall-dels-secs-del-vent-editorial-fonoll-literatura-poesia_132_2640337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244183" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244183" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Joana Castells Savall: "La poesía lo cura todo, del mal de amores a la fealdad del mundo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joana Castells Savall: "La poesia ho cura tot, del mal d'amor a la lletjor del món"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/joana-castells-savall-dels-secs-del-vent-fonoll-poesia-llibres_132_2640259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joana Castells Savall: &quot;La poesia ho cura tot, del mal d&#039;amor a la lletjor del món&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Joana Castells Savall (Barcelona, 1979) acaba de publicar</p><p class="subtitle">Dels sécs del vent</p><p class="subtitle">, un llibre que destil·la l’experiència viscuda i troba la pau en l’alambí de la paraula. La seva poesia està carregada d’intensitat i bellesa, i dibuixa un món que busca la mida de l’alegria.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Comencem pel t&iacute;tol, Dels s&eacute;cs del vent. Per qu&egrave;?</strong><em>Dels s&eacute;cs del vent</em>
    </p><p class="article-text">
        Comen&ccedil;ar pel t&iacute;tol, en aquest cas, per a mi, &eacute;s comen&ccedil;ar pel final, o la casa per la teulada... per l&rsquo;esfor&ccedil; de buscar un sostre que aixoplugui un conjunt de versos i de sons que estimes, d&rsquo;imatges i idees que veus en el teu cap, ent&egrave;s com un tot que es pot anomenar. I em va costar for&ccedil;a, perqu&egrave; un t&iacute;tol &eacute;s l&rsquo;intent de resumir un sentir, i sempre tens por que nom&eacute;s en tingui per a tu, de sentit, el que escrius. Aix&iacute; que &eacute;s com la prova del nou, i un gest cap enfora per fer con&egrave;ixer netament el que vols comunicar. No s&eacute; si vaig aconseguir triar el m&eacute;s encertat, per&ograve; se&rsquo;m va acudir que el vent, que &eacute;s la for&ccedil;a invisible i present en tots aquests poemes (i la m&uacute;sica de fons de la meva vida a l&rsquo;Empord&agrave;), potser podria funcionar. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre les p&agrave;gines del recull hi bufa constantment un corrent d&rsquo;aire de viv&egrave;ncies esc&agrave;poles, que hi han sigut, amb intensitat, per&ograve; que no es queden o ja no hi s&oacute;n.&nbsp;</strong><strong>Amb la paraula intentes atrapar-ho? Encaixar-ho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el que d&egrave;iem, consignar els retrons de la tramuntana, les marques que imprimeix en l&rsquo;&agrave;nima aquest vent tan boig... i aprendre a estimar les cicatrius dels dies que passen. Perqu&egrave; jo diria que aquest llibre, en el seu moment, va ser per a mi un llibre d&rsquo;autoajuda en l&rsquo;accepci&oacute; m&eacute;s literal del mot, i en la pau que d&oacute;na la paraula. Escriure &eacute;s una manera de destil&middot;lar l&rsquo;experi&egrave;ncia des de la possibilitat de transformar el que vius imaginant-ho de nou i, donant-li una forma, estendre un pont cap als altres, compartir-ho. Destil&middot;lar la pr&ograve;pia viv&egrave;ncia tot jugant amb els noms, perseguint la intu&iuml;ci&oacute; que la poesia ho cura tot, del mal d&rsquo;amor a la lletjor del m&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/364906e4-fc9f-4ce2-8727-d163f9dc0031_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Hi ha poemes que escrius en di&agrave;leg amb altres poetes. A on et porta parlar-hi?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A confiar que no estem tan sols, i celebrar-ho. El meu amic Josep Dom&egrave;nech Ponsat&iacute; (un poeta bon&iacute;ssim) parla d&rsquo;&ldquo;apropiacions degudes&rdquo; per referir-se a aquest gest feli&ccedil; &ndash;i jo crec que inevitable&ndash; d&rsquo;incorporar la tradici&oacute; liter&agrave;ria en la pr&ograve;pia escriptura. I &eacute;s que penso que s&rsquo;ha volgut convertir en un criteri est&egrave;tic una certa noci&oacute; d&rsquo;originalitat basada en la desmem&ograve;ria, que ens arriba a fer creure o pretendre que vivim, o creem, des de zero... I a mi em sembla que &eacute;s tot al contrari, em sembla que, per sort, existim en aquest di&agrave;leg continu amb el que hem estat i el que serem, i amb tothom que, d&rsquo;una manera o altra, ha passat i passar&agrave; per la nostra vida. Aix&iacute;, tamb&eacute;, quan escrivim, actualitzem la nostra biografia liter&agrave;ria, la nostra experi&egrave;ncia de la tradici&oacute; d&rsquo;on hem begut, i posem en joc tot el que hem llegit, tant com tot el que hem viscut (i segurament tamb&eacute; el que encara hem de llegir i de viure). I amb aquest recull de poemes tenia la intenci&oacute; de fer evidents aquests ecos, les veus que t&rsquo;alimenten i et conforten, i tamb&eacute;, una mica a la manera de l&rsquo;arquitectura del ferro, de mostrar les estructures i els materials que conformen i sustenten l&rsquo;edifici.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quina dimensi&oacute; ocupen els llibres, la literatura, en la teva vida? En els teus versos hi tenen una pres&egrave;ncia conscient, benvolguda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La literatura &eacute;s una de les aventures m&eacute;s grans que et poden tocar en sort. Una manera de fer del m&oacute;n un lloc infinitament m&eacute;s apassionant, la invitaci&oacute; de viure tantes vides com possibilitats d&rsquo;imaginar-les hi ha, i de dir-les. A m&eacute;s, &eacute;s un ant&iacute;dot infal&middot;lible contra la precarietat espiritual d&rsquo;avui i de sempre, i un saludable exercici mental especialment indicat contra l&rsquo;atr&ograve;fia de la mat&egrave;ria grisa. Per a mi &eacute;s, plena d&rsquo;enc&iacute;s i consol, la companya d&rsquo;una vida que no em vull imaginar sense els llibres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a8b5633c-cd66-4053-8d3e-859f9d67d52a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cazuza, Guimar&atilde;es, poetes brasilers, que escriuen en una llengua que domines perqu&egrave; vas viure al Brasil. A part d'aquest fet, qu&egrave; &eacute;s el que et connecta amb la seva sensibilitat?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al Brasil m&rsquo;hi connecta l&rsquo;amor, la llengua, la m&uacute;sica... <em>e uma imensa saudade</em>. I sempre acaba sortint per algun lloc. En aquest cas, es cola en les citacions de Ca&ecirc; Guimar&atilde;es, un bon amic i poeta, i de Cazuza, un poeta descaradament valent i per sempre jove, que, la poesia, la cantava a ritme de rock, en garatges i estadis de futbol.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&egrave; significa per a tu rebre el premi Joan Duch per aquest poemari? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El Joan Duch &eacute;s un premi per a joves escriptors, de fins a trenta-cinc anys i, l&rsquo;any passat, quan vaig assabentar-me de la convocat&ograve;ria, n&rsquo;acabava de fer trenta-cinc, aix&iacute; que vaig dir-me, o ara o mai. Guanyar-lo va ser una bona manera de celebrar l&rsquo;&uacute;ltim any que s&oacute;c &ldquo;jove&rdquo;... Per&ograve; a m&eacute;s, val a dir (o a confessar) que aquest llibre &eacute;s encara m&eacute;s jove que jo, no nom&eacute;s perqu&egrave; acaba de sortir del forn sin&oacute; sobretot perqu&egrave; molts dels poemes van ser escrits ja fa uns quants anys, amb el batec i els neguits de la joventut impregnant el llenguatge.
    </p><p class="article-text">
        I tamb&eacute;, haver guanyat aquest premi i que <em>Dels s&eacute;cs del vent</em> s&rsquo;hagi convertit en un llibre m&rsquo;ha perm&egrave;s con&egrave;ixer l&rsquo;esfor&ccedil; de la gent de Juneda (un petit poble de Lleida) per recuperar la figura de Joan Duch, un poeta originari d&rsquo;aquesta localitat i contemporani de M&agrave;rius Torres, i compartir la seva aposta per la creaci&oacute; po&egrave;tica. De la mateixa manera, ha estat un regal poder treballar amb l&rsquo;equip de Fonoll, una petita editorial amb una aposta igualment valenta, a qui agrair&eacute; sempre la paci&egrave;ncia, l&rsquo;afany, la il&middot;lusi&oacute; i l&rsquo;amor a la poesia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/25025f46-1009-44e0-b632-23f2c46ae7e2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/joana-castells-savall-dels-secs-del-vent-fonoll-poesia-llibres_132_2640259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244183" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244183" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Joana Castells Savall: "La poesia ho cura tot, del mal d'amor a la lletjor del món"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/78a0c692-04f5-4b29-a8df-cb373adad5e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francesc Serés: “Els immigrants ens han acabat situant en el món”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/francesc-seres-la-pell-de-la-frontera-quaderns-crema-immigracio-literatura-llibres_132_4305329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francesc Serés: “Els immigrants ens han acabat situant en el món”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francesc Serés ha publicat amb Quaderns Crema</p><p class="subtitle">La pell de la frontera</p><p class="subtitle">, un retrat de la immigració que vol ser una constatació que el món és canviant i nosaltres nòmades de la nostra pròpia existència. En aquesta entrevista ens en parla.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Qu&egrave; et porta a escriure sobre el tema de la immigraci&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jo sempre dic que era com un elefant enmig del passad&iacute;s. No ho podia obviar. Era com obrir la finestra i veure el mateix tema sempre. Era inevitable. I quan un tema &eacute;s una experi&egrave;ncia molt teva i poc compartida amb molta gent que fa la mateixa feina que tu, doncs penses que potser que m&rsquo;hi posi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vegada, un bon amic periodista em va dir &ldquo;escriu del que coneguis&rdquo;, que &eacute;s just el que fas en el llibre, escriure de la teva terra, dels teus llocs, de la teva gent. Creus que nom&eacute;s es pot escriure del que es coneix?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s in&uacute;til pensar que escriur&agrave;s b&eacute; sobre fets que no coneguis gaire. Tot i que jo vaig escriure els <em>Contes russos</em> sense haver estat mai a R&uacute;ssia, per&ograve; era una mena d&rsquo;ironia, era la prova de la contradicci&oacute; que aix&ograve; no es podia fer, nom&eacute;s des d&rsquo;una ironia, des d&rsquo;un joc postmodern, treballant-ho molt i donant una versemblan&ccedil;a del fet. I aix&ograve; ho pots fer una vegada o dues, per&ograve; no com un fet estructural a l&rsquo;hora d&rsquo;escriure. Jo escric sobre el que veig, sobre el que veig moltes vegades, perqu&egrave; d&rsquo;altres no s&oacute;c capa&ccedil; de trobar un discurs que pugui dir &ldquo;aix&ograve; paga la pena escriure-ho&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>La pell de la frontera</strong></em><strong> parla de la immigraci&oacute;, per&ograve; tamb&eacute; d&rsquo;altres temes que van molt directes a tu, que fan refer&egrave;ncia a la comarca del Baix Cinca, a la Franja, on has nascut i on has viscut molts anys.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La immigraci&oacute; fa de fil conductor. Com que no tens mirall, te&rsquo;l poses a trav&eacute;s de l&rsquo;altre, el que passa &eacute;s que tu et mires en aquest mirall i et surt un tio de Mali. Sempre surt una altra persona, i aix&ograve; &eacute;s el que fa que en totes aquestes etapes tu puguis anar trobant un altre interlocutor que no ets pas tu. Aquest &eacute;s el fil conductor, no el d&rsquo;una construcci&oacute; concreta. Jo penso que els veritables protagonistes dels llibres no s&oacute;n la immigraci&oacute;, sin&oacute; que som nosaltres. S&iacute; que &eacute;s cert que &eacute;s una literatura del jo, explico tot el que veig jo, i amb totes les meves mancances, i no me n&rsquo;amago. A m&eacute;s, saps que el lector se n&rsquo;adonar&agrave;, per tant, les exposes i quedes la mar de tranquil. Hi havia una voluntat, sobretot en el darrer cap&iacute;tol, de passar comptes: fins on has arribat, tens 42 anys, qu&egrave; has fet a la vida, on has arribat, qu&egrave; has pogut veure, de qu&egrave; has pogut parlar, i d&rsquo;alguna manera tu v&eacute;ns d&rsquo;aqu&iacute;, per&ograve; aix&ograve; ja no ets tu, i per tant, has de marxar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El t&iacute;tol podr&iacute;em dir que &eacute;s una bona porta d&rsquo;entrada al que ens trobarem dins el llibre: hist&ograve;ries de persones humanes &ndash;les emocions, els sentiments, la pell&ndash; que han transitat del seu pa&iacute;s a un altre, per&ograve; que tot i haver travessat les fronteres, n&rsquo;han trobat d&rsquo;altres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, i tamb&eacute; es refereix a la pell dels altres, la pell que &eacute;s nova per a nosaltres, la negra, per exemple, la dels magrebins, la dels indis, com a s&iacute;mbol de provinences diferents, cosa que no significa una valoraci&oacute;, sin&oacute; que &eacute;s m&eacute;s una cosa de sorpresa. Hi ha pells que tenen una textura, m&eacute;s i menys peludes, m&eacute;s i menys arrugades, m&eacute;s fosques, m&eacute;s clares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pell com a s&iacute;mbol de la difer&egrave;ncia, doncs.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, cient&iacute;ficament no existeixen races, perqu&egrave; es poden barrejar i n&rsquo;hi hauria infinitat, per&ograve; s&iacute; que &eacute;s cert que n&rsquo;hi ha, encara que no existeixin, i ho acabes veient amb els ulls, i aix&ograve; no significa res, per&ograve; en un primer moment quan tu encara no saps dir que no significa res, s&iacute; que significa alguna cosa, i aix&ograve; &eacute;s aquesta frontera que la gent ha de travessar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La frontera de la pell, doncs... En el llibre hi ha diverses fronteres, per&ograve;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, moltes. Econ&ograve;miques, culturals, religioses, administratives entre Arag&oacute; i Catalunya, les ling&uuml;&iacute;stiques, i si les comences a combinar n&rsquo;hi ha milers.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una altra frontera que hi ha tamb&eacute; &eacute;s la del temps, la de la confrontaci&oacute; d&rsquo;un mateix amb el pas del temps, impr&egrave;s en l&rsquo;altre, com quan el narrador es pregunta &ldquo;On va a parar la gent que desapareix totalment de la nostra vida? La gent amb qui hem compartit coses, que ha omplert mesos d&rsquo;una manera plena, total, que ha format part del temps i de l&rsquo;espai que ens acull i que constru&iuml;m, aquelles persones que se&rsquo;n van i que no tornen mai m&eacute;s i que estan vives i que van construint vida per un altre lloc... La desaparici&oacute; em fa pensar que m&rsquo;han estafat una part del temps que he viscut perqu&egrave; no ha tingut continu&iuml;tat.&rdquo; </strong>
    </p><p class="article-text">
        En aquest cas del Severo i la Mercedes &eacute;s molt clar. A mi quan era petit no em desapareixia la gent, i de sobte, desapareix alg&uacute; per primera vegada, i no vol dir que s&rsquo;hagi mort. Quan ets petit i vius en un m&oacute;n estable no veus que la gent se&rsquo;n vagi i desaparegui d&rsquo;un lloc, per&ograve; arriba un punt que la gent que arriba de molt lluny al poble, aguanta un, dos o tres anys per&ograve; despr&eacute;s se&rsquo;n va. Gaireb&eacute; &eacute;s un misteri, en certa manera et sents estafat, perqu&egrave; ara estaves acostumat a aquest i ara se&rsquo;n va. Aquell immigrant que perd la condici&oacute; d&rsquo;immigrant i ara se&rsquo;n va. I on ha anat? On s&oacute;n aquests? I tu, quan ets petit, no saps que el m&oacute;n &eacute;s tan gran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La teva escriptura seria germana del reportatge audiovisual, del que s&rsquo;anomena &ldquo;docuficci&oacute;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El que passa &eacute;s que nosaltres no hem tingut una literatura que tract&eacute;s aix&ograve; i en canvi s&iacute; que hem tingut un audiovisual que ho fes. I tant pot haver passat que jo inconscientment hagi tractat algunes t&egrave;cniques i les hagi traspassat a la literatura, com pot ser que el lector faci aquesta aproximaci&oacute; i que trobi que s&rsquo;assembli bastant al documental. Abans, el documental era una cosa molt m&eacute;s marcada, ara no ho pots dir tant, una novel&middot;la pot ser un documental, o al rev&eacute;s un documental pot ser una novel&middot;la. I aquest llibre el que pret&eacute;n &eacute;s ser un document, aixecar acta d&rsquo;alguna cosa que ha passat i que &eacute;s interessant, i en aquest sentit s&iacute; que hi ha un format de reportatge.
    </p><p class="article-text">
        Tanmateix, cada cap&iacute;tol &eacute;s diferent. I aleshores no &eacute;s un reportatge pur i dur. Jo no he estudiat periodisme i segur que cometo alguns errors d&rsquo;aquells que per a un professional serien impensables. Per&ograve; suposo que per defugir el melodrama i l&rsquo;exc&eacute;s de ficci&oacute;, aix&ograve; et va acostant cap al documental, cap a la no-ficci&oacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tot i aix&iacute;, tamb&eacute; hi ha una part del llenguatge m&eacute;s estilitzada, m&eacute;s liter&agrave;ria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la forma &eacute;s fonamental, si tu no li d&oacute;nes forma, dif&iacute;cilment agradar&agrave;. El que has d&rsquo;aconseguir &eacute;s que el lector estigui interessat en el que has fet. Has de tractar b&eacute; el lector i per tant hi ha una part de la forma que has de vestir, planxar, que el lector trobi que &eacute;s plausible, no ho pots posar tot en nu.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hi penses molt en el lector quan escrius?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que hi penso, hi he pensat sempre. Per exemple, <em>Mat&egrave;ria primera</em>, que venia abans que aquest, era un llibre molt directe amb les q&uuml;estions de la feina; la forma estava una mica m&eacute;s apartada del centre, i eren m&eacute;s les dades, el que deies, com tractaves aquella gent, i aqu&iacute; &eacute;s una mica a l&rsquo;inrev&eacute;s. Tamb&eacute; &eacute;s tot aix&ograve;, per&ograve; com que el tema era molt m&eacute;s dur, l&rsquo;havies de cisellar b&eacute;, perqu&egrave; si no era bastant impossible que el lector pogu&eacute;s aguantar, digerir que a 100 km de casa seva hi ha gent que est&agrave; dormint al carrer tot l&rsquo;estiu.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cap al final del llibre fas una reflexi&oacute; de tota aquesta feina de 9 anys. &Eacute;s com si t&rsquo;haguessis buidat de moltes coses, una sensaci&oacute; que et porta fins i tot a reflexionar sobre l&rsquo;acte d&rsquo;escriure: &ldquo;Escriure era com intentar descriure un n&uacute;vol que canvia de forma fins que desapareix, i aleshores el que has escrit &iquest;quina import&agrave;ncia t&eacute;?. Tampoc no en t&eacute; tanta, de tot el que podem escriure, al cap i a la fi, &iquest;qu&egrave; &eacute;s el qu&egrave; en t&eacute;?&rdquo; </strong>
    </p><p class="article-text">
        En aquest cas, el n&uacute;vol que desapareix tamb&eacute; s&oacute;n aquestes onades d&rsquo;immigrants. La primera vegada que jo veig arribar aquest primer &ldquo;n&uacute;vol&rdquo;, &eacute;s l&rsquo;any 83, quan tenia 11 anys i, per tant, una edat en qu&egrave; ja tens consci&egrave;ncia de qu&egrave; &eacute;s el m&oacute;n. Amb 11 anys ja saps distingir el b&eacute; i el mal, el passat del present; se t&rsquo;ha mort gent, tens una certa consci&egrave;ncia de qu&egrave; hi fas al m&oacute;n, i aleshores t&rsquo;arriba una allau d&rsquo;immigrants, com un n&uacute;vol que despr&eacute;s es desf&agrave; i desapareix. I despr&eacute;s n&rsquo;arriba un altre i tu encara que el vagis descrivint, cada vegada et vas quedant sense eines per entendre&rsquo;l. Per mi era complicat perqu&egrave; et trobaves constantment que havies d&rsquo;aprendre una nova descripci&oacute;, que &eacute;s com si no hagu&eacute;s passat mai. Per exemple, la darrera onada de b&uacute;lgars que van arribar, dels quals potser se n&rsquo;han anat el 90%, per&ograve; va haver-hi un temps que el poble estava ple de b&uacute;lgars, tant que potser veies m&eacute;s b&uacute;lgars que gent d&rsquo;all&agrave;, que es diu aviat. Era una realitat diferent, doncs, i &eacute;s inevitable que tu poguessis pensar aix&ograve; i preguntar-te qu&egrave; passa. I ara que se n&rsquo;han anat, penses que per a la realitat del poble i amb el pas del temps no t&eacute; cap import&agrave;ncia que aquella gent arrib&eacute;s o no, &eacute;s com si mai no hagu&eacute;s passat; si tu no en prens nota, podria ser com si mai no hagu&eacute;s passat, perqu&egrave; molta gent no sap ara quin any va ser que van arribar els marroquins. Com que no est&agrave; escrit, hi ha una vaguetat enorme, i per tant aquell n&uacute;vol s&rsquo;ha acabat evaporant, s&rsquo;ha acabat perdent.
    </p><p class="article-text">
        Jo des que me&rsquo;n vaig anar de casa he tingut uns 25 domicilis, i no saps encara on anir&agrave;s a parar. T&rsquo;ho pots prendre com si aquell nomadisme t&rsquo;ha portat el teu. T&rsquo;han acabat situant al m&oacute;n o simplement era una avan&ccedil;ada del m&oacute;n que havia de venir. Tu et pensaves que tu estaves en un lloc estable i et pensaves que el que es movia era tota la resta, i no, tu tamb&eacute; et movies. &Eacute;s un signe del temps que vam comen&ccedil;ar a observar en els altres abans que en nosaltres. I aquella precarietat que ells arrossegaven i que ja era tremenda, ara ja &eacute;s nostra. Tot aix&ograve; a mi no m&rsquo;ha agafat de sorpresa; jo des de petit que estic en crisi. Les crisis de la pagesia han estat tremendes. Jo recordo amb 11 i 12 anys d&rsquo;haver anat a treballar i de perdre diners amb la feina que f&egrave;iem. Et parlo de principis dels anys vuitanta, quan ning&uacute; podia imaginar que aix&ograve; passava en algun lloc. V&eacute;ns ja plorat de casa en aquest sentit. Jo descobreixo la gent que t&eacute; vacances aqu&iacute; a Barcelona, quan vinc a estudiar, amb 19 anys.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Fas balan&ccedil; de la feina feta, com si t&rsquo;haguessis buidat de moltes coses. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hi ha la sensaci&oacute; de dir &ldquo;he fet el que he pogut, no ho he sabut fer millor&rdquo;. Si jo he d&rsquo;explicar aquesta part del pa&iacute;s, que no deixa de ser una met&agrave;fora de tot el pa&iacute;s, i dius &ldquo;jo ja no ho s&eacute; fer millor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tens la sensaci&oacute; de no haver-ho fet prou b&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mai tens la sensaci&oacute; de no haver-ho fet prou b&eacute;, per&ograve; tens aquella vanitat, i &eacute;s cert que en tots els projectes voldries haver-ho explicat millor que ning&uacute;, haver donat un relat fidedigne, i que aguantar&agrave; el pas del temps... A m&eacute;s, he acabat fins al capdamunt d&rsquo;explicar aix&ograve; en aquestes circumst&agrave;ncies, perqu&egrave; n&rsquo;estava tip, de mis&egrave;ria, &eacute;s aix&iacute;, i de fet aqu&iacute; nom&eacute;s te&rsquo;n poso una vintena part, perqu&egrave; si no seria un &ldquo;monstruari&rdquo; de calamitats, i necessites el contrast dels nanos que van de festa, amb l&rsquo;enginyer aquell, amb l&rsquo;experi&egrave;ncia de Nova York, amb tot. Un de cada, i tot aix&ograve; construeix un relat, i no ho he sabut fer millor. Ho he intentat, he intentat descriure el pa&iacute;s; la part que jo veig, esclar. Ara que vingui un altre i que ho continu&iuml;. Jo no tinc ganes de continuar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I aquest projecte te&rsquo;l van premiar abans de fer-lo amb el Ciutat de Lleida de narrativa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, aix&ograve; &eacute;s una cosa bastant inusual. Eren uns premis a projectes literaris, i que crec que &eacute;s el m&eacute;s interessant, els premis que s&oacute;n a un projecte amb el qual tu et compromets, cosa que implica un risc. Tamb&eacute; fa que sigui molt dif&iacute;cil donar-lo d&rsquo;avantm&agrave; i que estigui arranjat ja, aix&ograve; &eacute;s molt dif&iacute;cil, per tant, tu has de treballar molt per poder complir amb aix&ograve;. I tenia la mala consci&egrave;ncia perqu&egrave; m&rsquo;havien donat uns diners i no volia ser un B&aacute;rcenas! Tenia una llosa! I com que em va costar tant de temps, cada any enviava un correu al jurat prometent-los que ho faria i dient &ldquo;necessito temps, hi estic a sobre, no us ho prengueu com que tinc els diners i no ho he fet, sin&oacute; tot el contrari&rdquo;. Ha estat una mica com l&rsquo;esca del pecat, d&rsquo;haver fet un pacte amb el diable, i ara ho he de complir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I tornaries a pactar amb el diable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s complicat... A m&eacute;s a mi se&rsquo;m va ajuntar tamb&eacute; que va comen&ccedil;ar la crisi. Aix&ograve; ho acabo i arriba la crisi. I, esclar, el plantejament era que tot aix&ograve; no qued&eacute;s vell. Estem parlant del 2008 i el llibre es publica 6 anys despr&eacute;s. &Eacute;s del mateix any que els <em>Contes russos</em>, que es van publicar de seguida, per&ograve; aquest en Jaume Vallcorba va dir que ens l&rsquo;hav&iacute;em de mirar molt m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un gran editor el Vallcorba...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Com el trobo a faltar. El trobo a faltar molt perqu&egrave; era una persona que reunia unes qualitats poc freq&uuml;ents, tenia talent, coneixement i m&oacute;n, el talent com a editor, el coneixement com a humanista i el m&oacute;n de saber com funciona l&rsquo;empresa. Hi ha gent que t&eacute; una o dues de les tres, per&ograve; totes tres &eacute;s molt poc freq&uuml;ent. Era un model. Jo arribar&eacute; avui a les onze i mitja de la nit a casa i pensar&eacute; &ldquo;No, no passa res!&rdquo;, perqu&egrave; hi ha alg&uacute; que ha fet les coses ben fetes, que s&oacute;n models per a un, i aix&ograve; &eacute;s molt potent, aix&ograve; &eacute;s el combustible, saber que hi ha un cam&iacute; que alg&uacute; ha aconseguit, doncs pit i collons. Vallcorba era un savi. Aquest format de llibre &eacute;s preci&oacute;s, i aix&ograve; ho va pensar ell, jo nom&eacute;s hi he posat les lletres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/francesc-seres-la-pell-de-la-frontera-quaderns-crema-immigracio-literatura-llibres_132_4305329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243399" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243399" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Francesc Serés: “Els immigrants ens han acabat situant en el món”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Immigració,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francesc Serés: “Los inmigrantes nos han acabado situando en el mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/francesc-seres-la-pell-de-la-frontera-quaderns-crema-immigracio-literatura-llibres_132_4305367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francesc Serés: “Los inmigrantes nos han acabado situando en el mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francesc Serés ha publicado con Quaderns Crema</p><p class="subtitle">La pell de la frontera</p><p class="subtitle">, un retrato de la inmigración que quiere ser una constatación de que el mundo es cambiante y nosotros nómadas de nuestra propia existencia. En esta entrevista nos habla de ello.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te lleva a escribir sobre el tema de la inmigraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre digo que era como un elefante en medio del pasillo. No lo pod&iacute;a obviar. Era como abrir la ventana y ver siempre el mismo tema. Era inevitable. Y cuando un tema es una experiencia muy tuya y poco compartida con mucha gente que hace el mismo trabajo que t&uacute;, pues piensas que quiz&aacute;s me ponga a ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez, un buen amigo periodista me dijo &ldquo;escribe de lo que conozcas&rdquo;, que es justo lo que haces en el libro, escribir de tu tierra, de tus sitios, de tu gente. &iquest;Crees que solo se puede escribir de lo que se conoce?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es in&uacute;til pensar que escribir&aacute;s bien sobre hechos que no conozcas mucho. Aunque yo escrib&iacute; los <em>Cuentos rusos</em> sin haber estado nunca en Rusia, pero era una especie de iron&iacute;a, era la prueba de la contradicci&oacute;n que esto no se pod&iacute;a hacer, solo desde una iron&iacute;a, desde un juego posmoderno, trabajando mucho y dando una verosimilitud al hecho. Y esto lo puedes hacer una vez o dos, pero no como un hecho estructural a la hora de escribir. Yo escribo sobre lo que veo, sobre lo que veo muchas veces, porque en otras no soy capaz de encontrar un discurso que pueda decir &ldquo;esto vale la pena escribirlo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2f6cf5c5-3970-435e-a073-b820454c8a74_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La pell de la frontera habla de la inmigraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n de otros temas que van muy directos a ti, que hacen referencia a la comarca del Bajo Cinca, en la Franja, donde has nacido y donde has vivido muchos a&ntilde;os.</strong><em>La pell de la frontera</em>
    </p><p class="article-text">
        La inmigraci&oacute;n hace de hilo conductor. Como no tienes espejo, te lo pones a trav&eacute;s del otro, lo que pasa es que t&uacute; te miras en ese espejo y te sale un t&iacute;o de Mali. Siempre sale otra persona, y eso es lo que hace que en todas estas etapas t&uacute; puedas ir encontrando otro interlocutor que no eres t&uacute;. Este es el hilo conductor, no el de una construcci&oacute;n concreta. Yo pienso que los verdaderos protagonistas de los libros no son la inmigraci&oacute;n, sino que somos nosotros. S&iacute; que es cierto que es una literatura del yo, explico todo lo que veo yo, y con todas mis carencias, y no me escondo. Adem&aacute;s, sabes que el lector se dar&aacute; cuenta, por tanto, las expones y te quedas tranquilo. Hab&iacute;a una voluntad, sobre todo en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, de pasar cuentas: hasta donde has llegado tienes 42 a&ntilde;os, &iquest;qu&eacute; has hecho en la vida? &iquest;d&oacute;nde has llegado? &iquest;qu&eacute; has podido ver? &iquest;de qu&eacute; has podido hablar? Y de alg&uacute;n modo t&uacute; vienes aqu&iacute;, pero ese ya no eres t&uacute;, y por lo tanto, tienes que irte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El t&iacute;tulo podr&iacute;amos decir que es una buena puerta de entrada a lo que nos encontraremos en el libro: historias de personas humanas &ndash;las emociones, los sentimientos, la piel&ndash; que han transitado de su pa&iacute;s a otro, pero que a pesar de haber cruzado las fronteras, se han encontrado con otros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y tambi&eacute;n se refiere a la piel de los dem&aacute;s, la piel que es nueva para nosotros, la negra, por ejemplo, la de los magreb&iacute;es, la de los indios, como s&iacute;mbolo de proveniencias diferentes, lo que no significa una valoraci&oacute;n, sino que es m&aacute;s algo de sorpresa. Hay pieles que tienen una textura, m&aacute;s y menos peludas, m&aacute;s y menos arrugadas, m&aacute;s oscuras, m&aacute;s claras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La piel como s&iacute;mbolo de la diferencia, pues.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, cient&iacute;ficamente no existen razas, porque se pueden mezclar y habr&iacute;a infinidad, pero s&iacute; es cierto que las hay, aunque no existan, y lo acabas viendo con los ojos, y eso no significa nada, pero en un primer momento cuando t&uacute; todav&iacute;a no sabes decir que no significa nada, s&iacute; significa algo, y eso es esta frontera que la gente tiene que cruzar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La frontera de la piel, pues... En el libro hay diferentes fronteras, no obstante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, muchas. Econ&oacute;micas, culturales, religiosas, administrativas entre Arag&oacute;n y Catalu&ntilde;a, las ling&uuml;&iacute;sticas, y si las empiezas a combinar hay miles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b04f607-63e1-490a-a96a-621037ace59b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Otra frontera que hay tambi&eacute;n es la del tiempo, la de la confrontaci&oacute;n de uno mismo con el paso del tiempo, impreso en el otro, como cuando el narrador se pregunta &ldquo;On va a parar la gent que desapareix totalment de la nostra vida? La gent amb qui hem compartit coses, que ha omplert mesos d&rsquo;una manera plena, total, que ha format part del temps i de l&rsquo;espai que ens acull i que constru&iuml;m, aquelles persones que se&rsquo;n van i que no tornen mai m&eacute;s i que estan vives i que van construint vida per un altre lloc... La desaparici&oacute; em fa pensar que m&rsquo;han estafat una part del temps que he viscut perqu&egrave; no ha tingut continu&iuml;tat.&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este caso, de Severo y Mercedes, es muy claro. A m&iacute; cuando era peque&ntilde;o no me desaparec&iacute;a la gente, y de repente, desaparece alguien por primera vez, y no quiere decir que haya muerto. Cuando eres peque&ntilde;o y vives en un mundo estable no ves que la gente se vaya y desaparezca de un lugar, pero llega un punto en el que la gente que llega de muy lejos al pueblo, aguanta uno, dos o tres a&ntilde;os pero luego se va. Casi es un misterio, en cierto modo te sientes estafado, porque ahora estabas acostumbrado a este y ahora se va. Aquel inmigrante que pierde la condici&oacute;n de inmigrante y ahora se va. &iquest;Y ad&oacute;nde ha ido? &iquest;De d&oacute;nde son estos? Y t&uacute;, cuando eres peque&ntilde;o, no sabes que el mundo es tan grande.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu escritura ser&iacute;a hermana del reportaje audiovisual, de lo que se llama &ldquo;docuficci&oacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que nosotros no hemos tenido una literatura que tratara esto y sin embargo s&iacute; que hemos tenido un audiovisual que lo hiciera. Y tanto puede haber pasado que yo inconscientemente haya tratado algunas t&eacute;cnicas y las haya traspasado a la literatura, como puede ser que el lector haga esta aproximaci&oacute;n y que encuentre que se parezca bastante al documental. Antes, el documental era algo mucho m&aacute;s marcado, ahora no lo puedes decir tanto, una novela puede ser un documental, o al rev&eacute;s un documental puede ser una novela. Y este libro lo que pretende es ser un documento, levantar acta de algo que ha pasado y que es interesante, y en este sentido s&iacute; hay un formato de reportaje.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, cada cap&iacute;tulo es diferente. Y entonces no es un reportaje puro y duro. Yo no he estudiado periodismo y seguro que cometo algunos errores de aquellos que para un profesional ser&iacute;an impensables. Pero supongo que para evitar el melodrama y el exceso de ficci&oacute;n, esto te va acercando hacia el documental, hacia la no ficci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/67aa9438-b2d3-44bb-8504-253a401d9475_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, tambi&eacute;n hay una parte del lenguaje m&aacute;s estilizada, m&aacute;s literaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la forma es fundamental, si t&uacute; no le das forma, dif&iacute;cilmente gustar&aacute;. Lo que tienes que conseguir es que el lector est&eacute; interesado en lo que has hecho. Tienes que tratar bien al lector y por lo tanto hay una parte de la forma que tienes de vestir, planchar, que el lector encuentre que es plausible, no puedes ponerlo todo al desnudo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Piensas mucho en el lector cuando escribes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que lo pienso, he pensado siempre. Por ejemplo, <em>Mat&egrave;ria primera</em>, que ven&iacute;a antes que este, era un libro muy directo con las cuestiones del trabajo; la forma estaba un poco m&aacute;s apartada del centro, y eran m&aacute;s los datos, lo que dec&iacute;as, c&oacute;mo tratabas aquella gente, y aqu&iacute; es un poco al rev&eacute;s. Tambi&eacute;n es todo esto, pero como el tema era mucho m&aacute;s duro, lo ten&iacute;as que cincelar bien, porque si no era bastante imposible que el lector pudiera aguantar, digerir que a 100 km de su casa hay gente que est&aacute; durmiendo en la calle todo el verano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hacia el final del libro haces una reflexi&oacute;n de todo este trabajo de 9 a&ntilde;os. Es como si te hubieras vaciado de muchas cosas, una sensaci&oacute;n que te lleva incluso a reflexionar sobre el acto de escribir: &ldquo;Escriure era com intentar descriure un n&uacute;vol que canvia de forma fins que desapareix, i aleshores el que has escrit &iquest;quina import&agrave;ncia t&eacute;?. Tampoc no en t&eacute; tanta, de tot el que podem escriure, al cap i a la fi, &iquest;qu&egrave; &eacute;s el qu&egrave; en t&eacute;?&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este caso, la nube que desaparece tambi&eacute;n son estas oleadas de inmigrantes. La primera vez que yo veo llegar esta primera &ldquo;nube&rdquo;, es en el a&ntilde;o 83, cuando ten&iacute;a 11 a&ntilde;os y, por tanto, una edad en la que ya tienes conciencia de lo que es el mundo. Con 11 a&ntilde;os ya sabes distinguir el bien y el mal, el pasado del presente; se te ha muerto gente, tienes una cierta conciencia de qu&eacute; haces en el mundo, y entonces te llega una avalancha de inmigrantes, como una nube que luego se deshace y desaparece. Y luego llega otro y t&uacute; aunque lo vayas describiendo, cada vez te vas quedando sin herramientas para entenderlo. Para m&iacute; era complicado porque te encontrabas constantemente que ten&iacute;as que aprender una nueva descripci&oacute;n, que es como si no hubiera pasado nunca. Por ejemplo, la &uacute;ltima oleada de b&uacute;lgaros que llegaron, de los cuales tal vez se han ido el 90%, pero hubo un tiempo en que el pueblo estaba lleno de b&uacute;lgaros, tanto que quiz&aacute; viera m&aacute;s b&uacute;lgaros que gente de all&iacute;, que se dice pronto. Era una realidad diferente, pues, y es inevitable que t&uacute; pudieras pensar eso y preguntarte qu&eacute; pasa. Y ahora que se han ido, piensas que para la realidad del pueblo y con el paso del tiempo no tiene ninguna importancia que aquella gente llegara o no, es como si nunca hubiera pasado; si t&uacute; no tomas nota, podr&iacute;a ser como si nunca hubiera pasado, porque mucha gente no sabe ahora qu&eacute; a&ntilde;o fue cuando llegaron los marroqu&iacute;es. Como no est&aacute; escrito, hay una vaguedad enorme, y por tanto aquella nube se ha acabado evaporando, se acab&oacute; perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Yo desde que me fui de casa he tenido unos 25 domicilios, y no sabes a&uacute;n donde ir&aacute;s a parar. Te lo puedes tomar como si aquel nomadismo te ha llevado al tuyo. Te han acabado situando en el mundo o simplemente era una avanzada del mundo que ten&iacute;a que venir. T&uacute; pensabas que t&uacute; estabas en un lugar estable y pensabas que lo que se mov&iacute;a era todo lo dem&aacute;s, y no, t&uacute; tambi&eacute;n te mov&iacute;as. Es un signo del tiempo que empezamos a observar en los dem&aacute;s antes que en nosotros. Y esa precariedad que ellos arrastraban y que ya era tremenda, ahora ya es nuestra. Todo eso a m&iacute; no me ha cogido de sorpresa; yo desde peque&ntilde;o que estoy en crisis. Las crisis del campesinado han sido tremendas. Yo recuerdo con 11 y 12 a&ntilde;os de haber ido a trabajar y de perder dinero con el trabajo que hac&iacute;amos. Te hablo de principios de los a&ntilde;os ochenta, cuando nadie pod&iacute;a imaginar que esto pasaba en alguna parte. Vienes ya llorado de casa en este sentido. Yo descubro la gente que tiene vacaciones aqu&iacute; en Barcelona, cuando vengo a estudiar, con 19 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d435d1ab-cad0-4030-85f7-88da80991ac3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Haces balance del trabajo hecho, como si te hubieras vaciado de muchas cosas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, existe la sensaci&oacute;n de decir &ldquo;he hecho lo que he podido, no lo he sabido hacer mejor&rdquo;. Si yo tengo que explicar esta parte del pa&iacute;s, que no deja de ser una met&aacute;fora de todo el pa&iacute;s. Y dices &ldquo;yo ya no s&eacute; hacerlo mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tienes la sensaci&oacute;n de no haberlo hecho lo suficientemente bien? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca tienes la sensaci&oacute;n de no haberlo hecho lo suficientemente bien, pero tienes esa vanidad, y es cierto que en todos los proyectos quisieras haberlo explicado mejor que nadie, haber dado un relato fidedigno, y que aguante el paso del tiempo... Adem&aacute;s, he acabado hasta el gorro de explicar esto en estas circunstancias, porque estaba harto, de miseria, es as&iacute;, y de hecho aqu&iacute; s&oacute;lo te pongo una vig&eacute;sima parte, porque si no ser&iacute;a un &ldquo;monstruario&rdquo; de calamidades, y necesitas el contraste de los chicos que van de fiesta, con el ingeniero aqu&eacute;l, con la experiencia de Nueva York, con todo. Uno de cada, y todo ello construye un relato, y no lo he sabido hacer mejor. Lo he intentado, he intentado describir el pa&iacute;s; la parte que yo veo, claro. Ahora que venga otro y que lo contin&uacute;e. Yo no tengo ganas de continuar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0254dc6f-f0c9-42d1-b7d9-381015fba535_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Y este proyecto te lo premiaron antes de llevarlo a cabo con el Ciutat de Lleida de narrativa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, esto es algo bastante inusual. Eran unos premios a proyectos literarios, y que creo que es lo m&aacute;s interesante, los premios que est&aacute;n en un proyecto con el que t&uacute; te comprometes, lo que implica un riesgo. Tambi&eacute;n hace que sea muy dif&iacute;cil darlo de antemano y que est&eacute; arreglado ya, esto es muy dif&iacute;cil, por lo tanto, t&uacute; tienes que trabajar mucho para poder cumplir con esto. Y ten&iacute;a la mala conciencia porque me hab&iacute;an dado un dinero y no quer&iacute;a ser un B&aacute;rcenas! Ten&iacute;a una losa! Y como me cost&oacute; tanto tiempo, cada a&ntilde;o enviaba un correo al jurado prometi&eacute;ndoles que lo har&iacute;a y diciendo &ldquo;necesito tiempo, estoy encima, no os lo tom&eacute;is como tengo el dinero y no lo he hecho, sino todo lo contrario&rdquo;. Ha sido un poco como haber hecho un pacto con el diablo, y ahora tengo que cumplir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y volver&iacute;as a pactar con el diablo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es complicado ... Adem&aacute;s a m&iacute; se me junt&oacute; tambi&eacute;n que comenz&oacute; la crisis. Termino esto y llega la crisis. Y, claro, el planteamiento era que todo esto no quedara viejo. Estamos hablando de 2008 y el libro se publica 6 a&ntilde;os despu&eacute;s. Es del mismo a&ntilde;o que los <em>Cuentos rusos</em>, que se publicaron en seguida, pero este Jaume Vallcorba dijo que nos la ten&iacute;amos que mirar mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un gran editor, Vallcorba...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;C&oacute;mo le echo de menos! Le echo mucho de menos porque era una persona que reun&iacute;a unas cualidades poco frecuentes: ten&iacute;a talento, conocimiento y mundo, el talento como editor, el conocimiento como humanista y el mundo de saber c&oacute;mo funciona la empresa. Hay gente que tiene una o dos de las tres, pero las tres es muy poco frecuente. Era un modelo. Yo llegar&eacute; hoy a las once y media de la noche a casa y pensar&eacute; &ldquo;No, no pasa nada!&rdquo;, porque hay alguien que ha hecho las cosas bien hechas, que son modelos para uno, y eso es muy potente, esto es el combustible, saber que hay un camino que alguien ha conseguido, pues pecho y cojones. Vallcorba era un sabio. Este formato de libro es precioso, y esto lo pens&oacute; &eacute;l, yo solo he puesto las letras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/francesc-seres-la-pell-de-la-frontera-quaderns-crema-immigracio-literatura-llibres_132_4305367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2015 09:59:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243399" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243399" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Francesc Serés: “Los inmigrantes nos han acabado situando en el mundo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c6699f94-2163-40e3-8b2e-de7c69164fa0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Immigració,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La infinidad de formas del abuso de poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/el-convidat-nocturn-fiona-mcfarlane-angle-editorial_132_4410215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Angle Editorial nos ofrece la novela</p><p class="subtitle">El convidat nocturn</p><p class="subtitle">, de la australiana Fiona McFarlane, un</p><p class="subtitle">thriller</p><p class="subtitle">psicológico que adentra al lector en la vulnerabilidad de la vejez</p></div><p class="article-text">
        Ahora que por desgracia est&aacute; tan a la orden del d&iacute;a el abuso de poder en todas sus manifestaciones, leer la novela de la australiana Fiona McFarlane puede servir para ensanchar la perspectiva sobre el abanico de formas que puede tomar esta man&iacute;a a la que le queda poco para que se vuelva obsesiva compulsiva.
    </p><p class="article-text">
        En la historia que se nos propone, la v&iacute;ctima es Ruth, una mujer mayor, viuda, con dos hijos con quienes casi solo habla por tel&eacute;fono. Sola, pues, en el d&iacute;a a d&iacute;a, con la compa&ntilde;&iacute;a de sus gatos, se pasea por el d&iacute;a y la noche, visitada por los recuerdos y los medios personificados (o animalizados, mejor dicho).
    </p><p class="article-text">
        Pero un buen d&iacute;a recibe la visita de Frida, una asistenta social enviada supuestamente por el gobierno para que la ayude hasta donde necesite en sus quehaceres cotidianos. El alma c&aacute;ndida del lector podr&iacute;a empezar a intuir el inicio de una historia de amistad profunda y dulce, pero no es ni de largo lo que suceder&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco y como quien no quiere la cosa, Ruth ser&aacute; sometida a una estrategia de manipulaci&oacute;n f&iacute;sica y psicol&oacute;gica aparentemente sutil. A medida que van pasando los d&iacute;as, el poder que la cuidadora ejerce en la v&iacute;ctima protagonista es cada vez m&aacute;s fuerte y el abuso a la vulnerabilidad que conlleva la vejez acaba llevando a unos hechos tr&aacute;gicamente tristes.
    </p><p class="article-text">
        Todo el intr&iacute;ngulis narrativo va calando en la mente del lector como la humedad que podemos imaginar viviendo a orillas del mar, en la casa aparentemente id&iacute;lica que se nos retrata como escenario de toda la historia, una escenograf&iacute;a muy plana, casi teatral.
    </p><p class="article-text">
        La autora nos hace deambular por una serie de emociones bonitas y otras tristes, de tiernas y de crueles, de posibilidades y de impotencias. Y lo hace as&iacute;, poco a poco y como quien no quiere la cosa, hasta hacernos caer en un final que acaba siendo un poco previsible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/el-convidat-nocturn-fiona-mcfarlane-angle-editorial_132_4410215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La infinidad de formas del abuso de poder]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Les infinites formes de l’abús de poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/el-convidat-nocturn-fiona-mcfarlane-angle-editorial_132_4410209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Angle Editorial ens ofereix la novel·la</p><p class="subtitle">El convidat nocturn</p><p class="subtitle">, de l’australiana Fiona McFarlane, un</p><p class="subtitle">thriller</p><p class="subtitle">psicològic que endinsa el lector en la vulnerabilitat de la vellesa</p></div><p class="article-text">
        Ara que per desgr&agrave;cia est&agrave; tan a l&rsquo;ordre del dia l&rsquo;ab&uacute;s de poder en totes les seves manifestacions, llegir la novel&middot;la de l&rsquo;australiana Fiona McFarlane pot servir per ampliar la perspectiva sobre el ventall de formes que pot prendre aquesta mania que est&agrave; a punt d&rsquo;esdevenir obsessiva compulsiva.
    </p><p class="article-text">
        En la hist&ograve;ria que se&rsquo;ns proposa la v&iacute;ctima &eacute;s la Ruth, una dona gran, v&iacute;dua, amb dos fills amb qui gaireb&eacute; nom&eacute;s parla per tel&egrave;fon. Sola, doncs, en el dia a dia, amb la companyia dels seus gats, es passeja pel dia i la nit, visitada pels records i les pors personificades (o animalitzades, m&eacute;s aviat).
    </p><p class="article-text">
        Un dia, per&ograve;, rep la visita de la Frida, una assistent social enviada suposadament pel govern perqu&egrave; l&rsquo;ajudi fins on calgui en les seves necessitats quotidianes. L&rsquo;&agrave;nima c&agrave;ndida del lector podria comen&ccedil;ar a intuir l&rsquo;inici d&rsquo;una hist&ograve;ria d&rsquo;amistat profunda i dol&ccedil;a, per&ograve; no &eacute;s ni de bon tros el que s&rsquo;esdevindr&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        De mica en mica i com qui no vol la cosa, la Ruth ser&agrave; sotmesa a una estrat&egrave;gia de manipulaci&oacute; f&iacute;sica i psicol&ograve;gica aparentment subtil. A mesura que passen els dies, el poder que la cuidadora exerceix damunt la v&iacute;ctima protagonista &eacute;s cada cop m&eacute;s fort i l&rsquo;ab&uacute;s a la vulnerabilitat que comporta la vellesa acaba desembocant en uns fets tr&agrave;gicament tristos.
    </p><p class="article-text">
        Tot l&rsquo;entrellat narratiu va calant en la ment del lector, com la humitat que podem imaginar vivint a la vora del mar, en la casa aparentment id&iacute;l&middot;lica que se&rsquo;ns retrata com a escenari de tota la hist&ograve;ria, una escenografia molt plana, gaireb&eacute; teatral. L&rsquo;autora ens fa deambular per un seguit d&rsquo;emocions boniques i altres tristes, de tendres i de cruels, de possibilitats i d&rsquo;impot&egrave;ncies. I ho fa aix&iacute;, de mica en mica i com qui no vol la cosa fins a fer-nos caure en un final que acaba esdevenint un punt previsible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/el-convidat-nocturn-fiona-mcfarlane-angle-editorial_132_4410209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Les infinites formes de l’abús de poder]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Cor mentider', una novela de atrevimiento y de ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cor-mentider-marc-cerdo-club-editor-llibres_132_4809421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Marc Cerdó nos propone una historia que busca el placer de perder el miedo a la libertad</p><p class="subtitle">Personajes y situaciones nos transportan al desprendimiento de una rutina pasiva y llena de artificio</p></div><p class="article-text">
        <em>Cor mentider</em> es la historia de una transformaci&oacute;n, de un movimiento, de una evoluci&oacute;n. De un cambio vital brusco e ineludible, que arranca las costras de una piel demasiado poco vivida y que busca la verdad m&aacute;s di&aacute;fana, la que d&eacute; aire al coraz&oacute;n que a&uacute;n no dice que late.
    </p><p class="article-text">
        Dami&agrave;, el protagonista, es un profesor de secundaria que ha vivido hasta ahora a lomos de la inercia de lo que le ha sucedido. Ha ido al paso de lo que la vida le ha encarado, y no se lo ha pensado ni repensado: &ldquo;Demasiado pagado de ti mismo, has terminado picando el anzuelo y ahora eres un pez que boquea fuera del agua: est&aacute;s a merced del otro&rdquo;. Ovillado dentro de una relaci&oacute;n matrimonial que no funciona y un trabajo en el que es asediado por la jefe de estudios, Dami&agrave; toma la determinaci&oacute;n de dar un giro a su vida. Lo deja todo y se va a Alc&uacute;dia (Mallorca), con la pretensi&oacute;n de hacer unas vacaciones terap&eacute;uticas que le sirven para terminar de definir hacia donde ir. Las decisiones pueden ser dif&iacute;ciles de tomar cuando uno est&aacute; acostumbrado a vivir conforme; sin embargo, el paso ya est&aacute; dado: &ldquo;No hay nada comparable al placer de perder el miedo a la libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al lado de la casa que ha alquilado vive una familia que tambi&eacute;n tienen un coraz&oacute;n mentiroso, que disfrazan lo que es esencialmente humano a conveniencia de unos valores materiales bien tatuados en el alma. Estas nuevas relaciones sirven al protagonista para reafirmar-se en su naturaleza, en el camino que ha tomado para redimirse el coraz&oacute;n de falsedad: &ldquo;Yo escrib&iacute;a para satisfacer una necesidad distintiva, yo escrib&iacute;a para localizar el epicentro de mis miedos; yo escrib&iacute;a para producir una diferencia; yo escrib&iacute;a para evitar el peligro de terminar a toques y palizas con todo el mundo&rdquo;. Escribir para dejar de sustentarse en el artificio, en la mentira, en la pasividad. As&iacute; como rueda el mundo y donde por inercia tambi&eacute;n ruedan muchos peque&ntilde;os mundos individuales.
    </p><p class="article-text">
        El contrapunto a esta hipocres&iacute;a construida es Catalina, una de las hijas, que tiene un retraso mental. Este rasgo se puede entender como una limitaci&oacute;n, pero en cambio conlleva una libertad, un decir las cosas sin disfraces, de forma honesta, franca, sin los ruidos sociales que distorsionan la raz&oacute;n de las personas. Es por esto que Dami&agrave; se siente cercano a ella, empatiza y simpatiza con ella, porque &eacute;l va hacia all&iacute;: ya no teme a la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Y Marc Cerd&oacute;, el autor, tambi&eacute;n parece que haya perdido el miedo a la libertad y que lo demuestre con el estilo narrativo de la novela. As&iacute;, si en su primera novela, <em>Males companyies</em> (Club Editor, 2010), utilizaba una estructura m&aacute;s calculadamente formal, aqu&iacute; juega con los contornos de la estructura narrativa, lo que enriquece y hace m&aacute;s l&uacute;dica la experiencia del lector.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cor mentider</em> es, pues, en todos los sentidos, una novela de atrevimiento y de ruptura. Y de transformaci&oacute;n vital que quiere andar al ritmo latente del coraz&oacute;n de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, hay que celebrar la recuperaci&oacute;n que ha hecho Club Editor de su antiguo dise&ntilde;o de portadas y formato. Una decisi&oacute;n que nos gusta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cor-mentider-marc-cerdo-club-editor-llibres_132_4809421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2014 07:01:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA['Cor mentider', una novela de atrevimiento y de ruptura]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cor mentider, una novel·la d’atreviment i de ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cor-mentider-marc-cerdo-club-editor-llibres_132_4809247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Marc Cerdó ens proposa una història que busca el plaer de perdre la por a la llibertat</p><p class="subtitle">Personatges i situacions ens transporten al despreniment d’una rutina passiva i plena d’artifici</p></div><p class="article-text">
        <em>Cor mentider</em> &eacute;s la hist&ograve;ria d&rsquo;una transformaci&oacute;, d&rsquo;un moviment, d&rsquo;una evoluci&oacute;. D&rsquo;un canvi vital brusc i ineludible, que arrenca les crostes d&rsquo;una pell massa poc viscuda i que cerca la veritat m&eacute;s di&agrave;fana, la que doni aire al cor que encara no diu que batega.
    </p><p class="article-text">
        En Dami&agrave;, el protagonista, &eacute;s un professor de secund&agrave;ria que ha viscut fins ara a cavall de la in&egrave;rcia del que li ha esdevingut. Ha anat al pas del que la vida li ha encarat, i no s&rsquo;ho ha pensat ni repensat: &ldquo;Massa pagat de tu mateix, has acabat picant l&rsquo;ham i ara ets un peix que boqueja fora de l&rsquo;aigua: est&agrave;s a la merc&egrave; de l&rsquo;altre&rdquo;. Cabdellat dins una relaci&oacute; matrimonial que no funciona i una feina en qu&egrave; &eacute;s assetjat per la cap d&rsquo;estudis, en Dami&agrave; pren la determinaci&oacute; de donar un gir a la seva vida. Ho deixa tot i se&rsquo;n va a Alc&uacute;dia (Mallorca), amb la pretensi&oacute; de fer unes vacances terap&egrave;utiques que li serveixin per acabar de definir cap a on tirar. Les decisions poden ser dif&iacute;cils de prendre quan un est&agrave; avesat a viure conformement, per&ograve; el pas ja ha estat fet: &ldquo;No hi ha res comparable al plaer de perdre la por a la llibertat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al costat de la casa que ha llogat hi viu una fam&iacute;lia que tamb&eacute; tenen un cor mentider, que disfressen el que &eacute;s essencialment hum&agrave; a conveni&egrave;ncia d&rsquo;uns valors materials ben tatuats a l&rsquo;&agrave;nima. Aquestes coneixences serveixen al protagonista per refermar-se en la seva naturalesa, en el cam&iacute; que ha pres per redimir-se el cor de falsedat: &ldquo;Jo escrivia per satisfer una necessitat distintiva, jo escrivia per localitzar l&rsquo;epicentre de les meves pors; jo escrivia per produir una difer&egrave;ncia; jo escrivia per esquivar el perill d&rsquo;acabar a tocs i perxades amb tothom&rdquo;. Escriure per deixar de sustentar-se en l&rsquo;artifici, en la mentida, en la passivitat. Aix&iacute; com rodola el m&oacute;n i on per in&egrave;rcia tamb&eacute; rodolen molts petits mons individuals.
    </p><p class="article-text">
        El contrapunt a aquesta hipocresia constru&iuml;da &eacute;s na Catalina, una de les filles, que t&eacute; un retard mental. Aquest tret es pot entendre com una limitaci&oacute;, per&ograve; en canvi comporta una llibertat, un dir les coses sense disfresses, de manera honesta, franca, sense els sorolls socials que distorsionen la ra&oacute; de les persones. &Eacute;s per aix&ograve; que en Dami&agrave; s&rsquo;hi sent a prop, hi empatitza i simpatitza, perqu&egrave; ell hi va: ja ha perdut la por a la llibertat.
    </p><p class="article-text">
        I Marc Cerd&oacute;, l&rsquo;autor, tamb&eacute; sembla que hagi perdut la por a la llibertat i que ho demostri amb l&rsquo;estil narratiu de la novel&middot;la. Aix&iacute;, si a <em>Males companyies</em> (Club Editor, 2010), la seva primera novel&middot;la, feia servir una estructura m&eacute;s calculadament formal, aqu&iacute; juga amb els contorns de l&rsquo;estructura narrativa, cosa que enriqueix i fa m&eacute;s l&uacute;dica l&rsquo;experi&egrave;ncia del lector.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cor mentider</em> &eacute;s, doncs, en tots els sentits, una novel&middot;la d&rsquo;atreviment i de ruptura. I de transformaci&oacute; vital que vol caminar al ritme bategant del cor de deb&ograve;.
    </p><p class="article-text">
        Finalment, cal celebrar la recuperaci&oacute; que ha fet Club Editor del seu antic disseny de portades i format. Una decisi&oacute; que ens agrada.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/cor-mentider-marc-cerdo-club-editor-llibres_132_4809247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2014 07:00:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cor mentider, una novel·la d’atreviment i de ruptura]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una dona meravellosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/una-dona-meravellosa-joan-jordi-miralles-labreu-edicions_132_4548665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">LaBreu edicions ens descobreix Joan Jordi Miralles, un autor meravellós que absorbeix el lector en el recorregut vital d’una dona com qualsevol</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         La hist&ograve;ria de la Neus &eacute;s la hist&ograve;ria d&rsquo;una dona com qualsevol, i &eacute;s la hist&ograve;ria d&rsquo;una dona meravellosa. Una persona que decideix deixar enrere els automatismes que se li han activat al llarg de d&egrave;cades d&rsquo;exist&egrave;ncia. Les decisions que pren s&rsquo;encaminen a trobar els desitjos m&eacute;s profunds oblidats sota la catifa de la inconsci&egrave;ncia. Per buscar-los se separa d&rsquo;un marit que nom&eacute;s aprecia, i persegueix la satisfacci&oacute; a trav&eacute;s d&rsquo;un sexe desenfrenat que no l&rsquo;omple m&eacute;s enll&agrave; de l&rsquo;aventura. Aix&iacute;, degustant la sensaci&oacute; de llibertat emocional, remena en la foscor de la pr&ograve;pia &agrave;nima, per&ograve; la insatisfacci&oacute; no tira avall per una gola que s&rsquo;omple de l&iacute;quids inconfessables, perqu&egrave; el que beu no &eacute;s precisament all&ograve; que vol, &eacute;s pur entreteniment, com qui va al bar despr&eacute;s de treballar i es pren un parell de whiskis. La incomunicaci&oacute; en estat pur. Amb un mateix i amb els altres.
    </p><p class="article-text">
        La Neus t&eacute; una filla amb qui es veuen sovint per&ograve; que en realitat no coneix. Tenen una relaci&oacute; cordial que construeixen a partir d&rsquo;una estimaci&oacute; inconfessada, de no poder-se explicar qui s&oacute;n l&rsquo;una a l&rsquo;altra, perqu&egrave; no ho saben, perqu&egrave; es busquen i no es troben. Perqu&egrave; una relaci&oacute; mare-filla &eacute;s dif&iacute;cil quan no es troba l&rsquo;equilibri de la relaci&oacute; persona-persona, de toler&agrave;ncia i acceptaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La Neus &eacute;s infermera de malalts terminals i fa molt b&eacute; la seva feina. T&eacute; cura dels pacients amb amor incondicional i respecte per la vida. Un amor i un respecte que no sap comunicar amb els m&eacute;s propers. Tot camina endins, massa endins, per les entranyes dels desitjos insatisfets, perduts en un laberint de recorreguts impossibles. &Eacute;s una necessitat de saber i no recon&egrave;ixer que es vol saber. &Eacute;s el conflicte constant, subterrani, acompanyant el dia a dia.
    </p><p class="article-text">
        Joan Jordi Miralles ens explica la hist&ograve;ria de la Neus amb un estil conc&iacute;s i molt directe. Convertit en un narrador que segueix cada passa de la protagonista, que coneix tots i cadascun dels moviments que li donen vida &ndash;i n&rsquo;hi treuen&ndash;, omniscient per&ograve; de cap manera omnipresent, construeix un ritme de lectura absorbent i un llenguatge que dibuixa una Neus, una dona meravellosa, que sembla estar per sobre de la vida, que sembla controlar tot el que li passa i viu, per&ograve; que amb una subtilitat extraordin&agrave;ria tamb&eacute; insinua una desorientaci&oacute; existencial que circula subterr&agrave;nia en cada glop d&rsquo;aire que la fa viure. No estar on es vol estar &eacute;s dif&iacute;cil de suportar si, a m&eacute;s, no se sap com fer el clic que mogui la fitxa perqu&egrave; les coses es transformin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/una-dona-meravellosa-joan-jordi-miralles-labreu-edicions_132_4548665.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2014 07:32:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una dona meravellosa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mujer maravillosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/una-dona-meravellosa-joan-jordi-miralles-labreu-edicions_132_4548675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">LaBreu edicions nos descubre Joan Jordi Miralles, un autor maravilloso que absorbe al lector en el recorrido vital de una mujer como cualquiera</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f6feba4a-2ec4-4b0d-8017-b44bc4fe3008_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         La historia de la Neus es la historia de una mujer como cualquiera, y es la historia de una mujer maravillosa. Una persona que decide dejar atr&aacute;s los automatismos que se le han activado a lo largo de d&eacute;cadas de existencia. Las decisiones que toma se dirigen a encontrar los deseos m&aacute;s profundos olvidados bajo la alfombra de la inconsciencia. Para buscarlos se separa de un marido que solo aprecia, y persigue la satisfacci&oacute;n a trav&eacute;s de un sexo desenfrenado que no le llena m&aacute;s all&aacute; de la aventura. As&iacute;, degustando la sensaci&oacute;n de libertad emocional, revuelve en la oscuridad de la propia alma, pero la insatisfacci&oacute;n no va hacia abajo por una garganta que se llena de l&iacute;quidos inconfesables, porque lo que bebe no es precisamente lo que quiere, es puro entretenimiento, como quien va al bar despu&eacute;s de trabajar y se toma un par de whiskys. La incomunicaci&oacute;n en estado puro. Con uno mismo y con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Neus tiene una hija con quien se ven a menudo pero que en realidad no conoce. Tienen una relaci&oacute;n cordial que construyen a partir de una estimaci&oacute;n inconfesada, de no poderse explicar qui&eacute;nes son la una a la otra, porque no lo saben, porque se buscan y no se encuentran. Porque una relaci&oacute;n madre-hija es dif&iacute;cil cuando no se encuentra el equilibrio de la relaci&oacute;n persona-persona, de tolerancia y aceptaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Neus es enfermera de enfermos terminales y hace muy bien su trabajo. Tiene cuidado de los pacientes con amor incondicional y respeto por la vida. Un amor y un respeto que no sabe comunicar con los m&aacute;s cercanos. Todo camina adentro, demasiado adentro, por las entra&ntilde;as de los deseos insatisfechos, perdidos en un laberinto de recorridos imposibles. Es una necesidad de saber y no reconocer que se quiere saber. Es el conflicto constante, subterr&aacute;neo, acompa&ntilde;ando el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Joan Jordi Miralles nos cuenta la historia de Neus con un estilo conciso y muy directo. Convertido en un narrador que sigue cada paso de la protagonista, que conoce todos y cada uno de los movimientos que le dan vida &mdash;y le quitan&mdash;, omnisciente pero de ninguna manera omnipresente, construye un ritmo de lectura absorbente y un lenguaje que dibuja una Neus, una mujer maravillosa, que parece estar por encima de la vida, que parece controlar todo lo que le pasa y vive, pero que con una sutileza extraordinaria tambi&eacute;n insin&uacute;a una desorientaci&oacute;n existencial que circula subterr&aacute;nea en cada sorbo de aire que la hace vivir. No estar donde se quiere estar es dif&iacute;cil de soportar si, adem&aacute;s, no se sabe c&oacute;mo hacer el clic que mueva la ficha para que las cosas se transformen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/una-dona-meravellosa-joan-jordi-miralles-labreu-edicions_132_4548675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2014 07:31:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una mujer maravillosa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[George Saunders alimenta les ànsies de llegir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/george-saunders-alimenta-ansies-llegir_132_4668670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Després de Deu de desembre (Edicions de 1984, 2013), catalogat pel New York Times entre els deu millors llibres publicats el 2013, ens arriba Pastoràlia (Edicions de 1984, 2014), un altre recull de relats farcits de l’originalitat esplendorosa de l’escriptor nord-americà.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         La lectura de George Saunders es converteix en l&rsquo;apropiaci&oacute; emocional d&rsquo;un m&oacute;n que per m&eacute;s ali&egrave; que sigui cau dins el lector amb una for&ccedil;a humana ineludible. L&rsquo;estil de Saunders, absolutament Saunders, &eacute;s a dir, &uacute;nic i singular, es modula per una imaginaci&oacute; que juga amb els l&iacute;mits de la realitat m&eacute;s suburbial d&rsquo;una Am&egrave;rica del Nord fosca. Uns l&iacute;mits transgredits per una creativitat sublim que no perd mai de vista la vida que discorre per les venes dels personatges.
    </p><p class="article-text">
        Aix&iacute;, a Deu de desembre, i potser buscant la dist&agrave;ncia objectiva que permet enfocar sense distorsions la vida m&eacute;s tangible, es barregen elements dist&ograve;pics, d&rsquo;una fantasia animada, amb la m&agrave;xima brutor d&rsquo;aquesta part baixa de la societat capitalista nord-americana. D&rsquo;altra banda, el relat que d&oacute;na t&iacute;tol a Pastor&agrave;lia, i un dels m&eacute;s brillants del recull, &eacute;s una al&middot;legoria de l&rsquo;engranatge social que domina aquest m&oacute;n capitalista. Les mesquineses produ&iuml;des pel sistema hi s&oacute;n escarnides. Es despulla la vida en societat i es transforma en una ficci&oacute; adre&ccedil;ada a uns espectadors incapa&ccedil;os d&rsquo;identificar-s&rsquo;hi, malgrat que &eacute;s el reflex de les seves pr&ograve;pies mis&egrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        Sense intenci&oacute; directa de den&uacute;ncia, Saunders documenta subtilment en tots els seus relats els fils que mouen la perif&egrave;ria obrera nord-americana, que malgrat les pen&uacute;ries viscudes, &eacute;s mostrada plena d&rsquo;un optimisme vital que frega la ingenu&iuml;tat. Aquests contrastos, que podrien provocar un sentiment de pena i ll&agrave;stima al lector, s&oacute;n condu&iuml;ts per Saunders cap a una ironia respectuosa que vesteix de dignitat tots els esfor&ccedil;os dels personatges per viure, encara que sigui amb les poques eines de qu&egrave; disposen. Experi&egrave;ncies que des de la dist&agrave;ncia objectiva podrien ser vistes com a miserables i repudiables configuren, en canvi, un retrat tan clarivident que reben un mig somriure d&rsquo;empatia del lector.
    </p><p class="article-text">
        Els relats que comprenen tant Pastor&agrave;lia com Deu de desembre &mdash;publicat tamb&eacute; per Edicions de 1984 a finals de l&rsquo;any passat&mdash; calen perqu&egrave; rellisquen per una superf&iacute;cie plana fins a caure en les profunditats de la societat que ens circumval&middot;la. I aix&ograve; passa sovint, tant des dels di&agrave;legs com per mitj&agrave; de mon&ograve;legs, perqu&egrave; ens veiem abocats directament dins el cervell dels personatges amb una naturalitat extrema. Malgrat que les versions poden divergir dels nostres referents m&eacute;s propers, i encara que se&rsquo;ns presentin tan llunyanes per mitj&agrave; de la distopia o la distorsi&oacute; dels elements referencials, les hist&ograve;ries ens ressonen tant que &eacute;s impossible no abra&ccedil;ar-les.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;estil, fidel a la intenci&oacute;, dibuixa una vida bategant, amb un dinamisme i una originalitat que alimenten les &agrave;nsies de llegir m&eacute;s Saunders i m&eacute;s literatura de la bona. I, segurament, queda confirmada l&rsquo;afirmaci&oacute; feta pel New York Times que Deu de desembre va ser un dels millors llibres publicats el 2013.
    </p><p class="article-text">
        Cal afegir-hi, a m&eacute;s, que la feina del traductor, Yannick Garcia, fa just&iacute;cia a l&rsquo;excel&middot;l&egrave;ncia de l&rsquo;autor.
    </p><p class="article-text">
        Benvingut, doncs, Mr. Saunders!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/george-saunders-alimenta-ansies-llegir_132_4668670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Sep 2014 06:17:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[George Saunders alimenta les ànsies de llegir]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[George Saunders nutre las ansias de leer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/george-saunders-nutre-ansias-leer_132_4668690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de</p><p class="subtitle">Deu de desembre</p><p class="subtitle">(Edicions de 1984, 2013), catalogado por el New York Times entre los diez mejores libros publicados en 2013, nos llega Pastoràlia (Edicions de 1984, 2014), otro libro de relatos llenos de la originalidad esplendorosa del escritor estadounidense.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3e756551-643c-41db-b0c1-022b4de1e0d9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         La lectura de George Saunders se convierte en la apropiaci&oacute;n emocional de un mundo que por m&aacute;s ajeno que sea cae dentro del lector con una fuerza humana ineludible. El estilo de Saunders, absolutamente Saunders, o sea, &uacute;nico y singular, se modula por una imaginaci&oacute;n que juega con los l&iacute;mites de la realidad m&aacute;s suburbial de una Norteam&eacute;rica oscura. Unos l&iacute;mites transgredidos por una creatividad sublime que nunca pierde de vista la vida que discurre por las venas de los personajes.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en Deu de desembre, y tal vez buscando la distancia objetiva que permite enfocar sin distorsiones la vida m&aacute;s tangible, se mezclan elementos dist&oacute;picos, de una fantas&iacute;a animada, con la m&aacute;xima suciedad de esta parte baja de la sociedad capitalista norteamericana. Por otra parte, el relato que da t&iacute;tulo a Pastor&agrave;lia, y uno de los m&aacute;s brillantes del libro, es una alegor&iacute;a del engranaje social que domina este mundo capitalista. Las mezquindades producidas por el sistema son escarnecidas. Se desnuda la vida en sociedad y se transforma en una ficci&oacute;n dirigida a unos espectadores incapaces de identificarse con ella, a pesar de ser el reflejo de sus propias miserias.
    </p><p class="article-text">
        Sin intenci&oacute;n directa de denuncia, Saunders documenta sutilmente en todos sus relatos los hilos que mueven la periferia obrera norteamericana, que a pesar de las penurias vividas, es mostrada llena de un optimismo vital que roza la ingenuidad. Estos contrastes, que podr&iacute;an provocar un sentimiento de pena y l&aacute;stima al lector, son conducidos por Saunders hacia una iron&iacute;a respetuosa que viste de dignidad todos los esfuerzos de los personajes para vivir, aunque sea con las pocas herramientas de que disponen. Experiencias que desde la distancia objetiva podr&iacute;an ser vistas como miserables y repudiables configuran, sin embargo, un retrato tan clarividente que reciben una media sonrisa de empat&iacute;a del lector.
    </p><p class="article-text">
        Los relatos que comprenden tanto Pastor&agrave;lia como Deu de desembre &mdash;publicado tambi&eacute;n por Edicions de 1984 a finales del a&ntilde;o pasado&mdash; empapan porque resbalan por una superficie llana hasta caer en las profundidades de la sociedad que nos circunvala. Y esto sucede a menudo, tanto desde los di&aacute;logos como por medio de mon&oacute;logos, porque nos vemos abocados directamente dentro del cerebro de los personajes con una naturalidad extrema. A pesar de que las versiones pueden divergir de nuestros referentes m&aacute;s cercanos, y aunque se nos presenten tan lejanas mediante la distop&iacute;a o la distorsi&oacute;n de los elementos referenciales, las historias nos resuenan tanto que es imposible no abrazarlas.
    </p><p class="article-text">
        El estilo, fiel a la intenci&oacute;n, dibuja una vida que late, con un dinamismo y una originalidad que alimentan las ansias de leer m&aacute;s Saunders y m&aacute;s literatura de la buena. Y, seguramente, queda confirmada la afirmaci&oacute;n hecha por el New York Times que Deu de desembre fue uno de los mejores libros publicados en 2013.
    </p><p class="article-text">
        Hay que a&ntilde;adir, adem&aacute;s, que el trabajo del traductor, Yannick Garcia, hace justicia a la excelencia del autor.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenido, pues, Mr. Saunders!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/george-saunders-nutre-ansias-leer_132_4668690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Sep 2014 06:12:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[George Saunders nutre las ansias de leer]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesia y música con vistas al mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/poesia-i-caldes-d-estrac-fundacio-palau-musica-i-poesia_132_4778990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesia y música con vistas al mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La 9a edición del festival Poesia i + de Caldes d'Estrec incluye homenajes a Joan Vinyoli y William Burroughs</p><p class="subtitle">Paco Ibáñez cantará en el concierto inaugural su nuevo disco, dedicado a los poetas latinoamericanos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La poes&iacute;a y la m&uacute;sica nacieron juntas, la primera m&uacute;sica fueron cantos y la primera poes&iacute;a tambi&eacute;n, pero yo no s&eacute; si decir si son gemelas... hermanas seguro... y creo que gemelas&rdquo;, contaba el poeta Enric Casasses el a&ntilde;o pasado en el festival Poesia i + de Caldes d'Estrac. Y si poes&iacute;a y m&uacute;sica nacen y crecen juntas, este a&ntilde;o, la novena edici&oacute;n del festival que reivindica este v&iacute;nculo apuesta por seguir haci&eacute;ndose mayor con el objetivo de llegar a ser el festival de verano del Maresme.
    </p><p class="article-text">
        Desde hoy, 3 de julio, hasta el domingo 13, el patio de la Fundaci&oacute; Palau y el parque de Can Muntany&agrave; de Caldes d'Estrac ser&aacute;n el escenario de las actuaciones que configuran la programaci&oacute;n de un festival que desde el principio ha buscado acercar diferentes disciplinas art&iacute;sticas con la poes&iacute;a como hilo conductor. Poes&iacute;a y esp&iacute;ritu de investigaci&oacute;n fueron siempre caracter&iacute;sticas indisociables del mundo creativo de Josep Palau i Fabre, que da nombre a la Fundaci&oacute;n de este municipio del Maresme, organizadora del festival.
    </p><p class="article-text">
        En esta edici&oacute;n del Poesia i + destaca el aumento de la programaci&oacute;n gratuita. Adem&aacute;s de las actuaciones que tendr&aacute;n lugar cada d&iacute;a del festival en el patio de la Fundaci&oacute;n Palau, con poetas de renombre y voces emergentes que ya recitan con fuerza, se podr&aacute;n escuchar, entre otros poetas, David Ca&ntilde;o y Blanca Llum Vidal, que presentan <em>Poesia de combat</em>, Vicen&ccedil; Altai&oacute; y Mart&iacute; Sales, que har&aacute;n un homenaje a Joan Vinyoli, o Biel Mesquida y Pepa L&oacute;pez con <em>Cos a cos: el Llibre d&rsquo;Amic i Amat de Llull/Verdaguer</em>. Por otro lado, este a&ntilde;o el festival ocupar&aacute; el parque de Ca l&rsquo;Alfaro de Sant Andreu de Llavaneres para ofrecer a todo tipo de p&uacute;blicos un concierto con Mazoni como cabeza de cartel.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El parque de Can Muntany&agrave; ser&aacute; el escenario del programa de pago y acoger&aacute; esta noche el concierto inaugural, con la m&uacute;sica de Paco Ib&aacute;&ntilde;ez, que presenta su &uacute;ltimo disco, centrado en poetas latinoamericanos. Tambi&eacute;n pasar&aacute;n por el escenario del parque Albert Pla y Adri&agrave; Punt&iacute; &mdash;que presentar&aacute; un espect&aacute;culo exclusivo para el festival&mdash;, y los poetas Carles Hac Mor, Susanna Rafart y Mireia Calafell, que en la ya tradicional Noche de Poetas representan la vitalidad de la poes&iacute;a catalana actual.
    </p><p class="article-text">
        El toque experimental lo protagonizar&aacute;n este a&ntilde;o Voz Mal, que juega y crea con las posibilidades de la voz; Jansky, en el que la poeta Laia Mart&iacute;nez y el m&uacute;sico Jaume Reus inventan un itinerario lleno de fuerza y sensualidad que tambi&eacute;n presentaron en el S&oacute;nar; Hidrogenesse, un imprescindible del pop electr&oacute;nico catal&aacute;n, y, finalmente, la voz imponente y arrebatadora de Andreu Subirats presenta con Diego Buri&aacute;n y Roger Bl&agrave;via su disco <em>On vas a peu</em>.
    </p><p class="article-text">
        El punto final del Poesia i + lo pondr&aacute; el domingo d&iacute;a 13 la artista estadounidense Lydia Lunch, conjuntamente con Esp&iacute;ritu! y Za!, con un espect&aacute;culo inspirado en el poeta y padre de la contracultura William Burroughs, que antes tambi&eacute;n ser&aacute; homenajeado con un recital a cargo de los poetas David Castillo y Max Besora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/poesia-i-caldes-d-estrac-fundacio-palau-musica-i-poesia_132_4778990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2014 10:48:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243061" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243061" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Poesia y música con vistas al mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesia i música amb vistes al mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/poesia-i-caldes-d-estrac-fundacio-palau-musica-i-poesia_132_4778980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesia i música amb vistes al mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La 9a edició del festival Poesia i + de Caldes d'Estrac inclou homenatges a Joan Vinyoli i William Burroughs</p><p class="subtitle">Paco Ibáñez cantarà en el concert inaugural el seu nou disc, dedicat als poetes llatinoamericans</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La poesia i la m&uacute;sica van n&eacute;ixer juntes, la primera m&uacute;sica van ser cants i la primera poesia tamb&eacute;, per&ograve; jo no s&eacute; si dir si s&oacute;n bessones... germanes segur... i crec que bessones&rdquo;, explicava el poeta Enric Casasses l&rsquo;any passat en el festival Poesia i + de Caldes d&rsquo;Estrac. I si poesia i m&uacute;sica neixen i creixen juntes, aquest any, la novena edici&oacute; del festival que reivindica aquest vincle, aposta per continuar fent-se gran amb l&rsquo;objectiu de convertir-se en el festival d&rsquo;estiu del Maresme.
    </p><p class="article-text">
        Des d&rsquo;avui, 3 de juliol, fins al diumenge 13, el pati de la Fundaci&oacute; Palau i el parc de Can Muntany&agrave; de Caldes d&rsquo;Estrac seran l&rsquo;escenari de les actuacions que configuren la programaci&oacute; d&rsquo;un festival que des del principi ha perseguit acostar diverses disciplines art&iacute;stiques amb la poesia com a fil conductor. Poesia i esperit d&rsquo;investigaci&oacute; van ser sempre caracter&iacute;stiques indissociables del m&oacute;n creatiu de Josep Palau i Fabre, que d&oacute;na nom a la Fundaci&oacute; d&rsquo;aquest municipi del Maresme, organitzadora del festival. 
    </p><p class="article-text">
        En aquesta edici&oacute; del Poesia i + destaca l&rsquo;augment de la programaci&oacute; gratu&iuml;ta. A m&eacute;s de les actuacions que tindran lloc cada dia del festival al Pati de la Fundaci&oacute; Palau, amb poetes de renom i veus emergents que ja reciten amb for&ccedil;a, es podran escoltar, entre altres poetes, David Ca&ntilde;o i Blanca Llum Vidal, que presenten <em>Poesia de combat</em>, Vicen&ccedil; Altai&oacute; i Mart&iacute; Sales, que faran un homenatge a Joan Vinyoli, o Biel Mesquida i Pepa L&oacute;pez amb <em>Cos a cos: el Llibre d&rsquo;Amic i Amat de Llull/Verdaguer</em>. D&rsquo;altra banda, aquest any el festival ocupar&agrave; el Parc de Ca l&rsquo;Alfaro de Sant Andreu de Llavaneres per oferir a tota mena de p&uacute;blics un concert amb Mazoni com a cap de cartell.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79914117-aaf5-4bea-868c-d5a9213d5a55_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El parc de Can Muntany&agrave; ser&agrave; l&rsquo;escenari del programa de pagament i acollir&agrave; aquesta nit el concert inaugural, amb la m&uacute;sica de Paco Ib&aacute;&ntilde;ez, que presenta el seu &uacute;ltim disc, centrat en poetes llatinoamericans. Tamb&eacute; passaran per l&rsquo;escenari del parc Albert Pla i Adri&agrave; Punt&iacute; &mdash;que presentar&agrave; un espectacle exclusiu per al festival&mdash;, i els poetes Carles Hac Mor, Susanna Rafart i Mireia Calafell, que en la ja tradicional Nit de Poetes representen la vitalitat de la poesia catalana actual.
    </p><p class="article-text">
        El toc experimental el protagonitzaran aquest any Voz Mal, que juga i crea amb les possibilitats de la veu; Jansky, en qu&egrave; la poeta Laia Mart&iacute;nez i el m&uacute;sic Jaume Reus inventen un itinerari ple de for&ccedil;a i sensualitat que tamb&eacute; van presentar al S&oacute;nar; Hidrogenesse, un imprescindible del pop electr&ograve;nic catal&agrave;, i, finalment, la veu imponent i arrabassadora d&rsquo;Andreu Subirats presenta amb Diego Buri&aacute;n i Roger Bl&agrave;via el seu disc <em>On vas a peu</em>.
    </p><p class="article-text">
        El punt final del Poesia i + el posar&agrave; l&rsquo;artista nord-americana Lydia Lunch, conjuntament amb Esperit! i Za!, amb un espectacle inspirat en el poeta i pare de la contracultura William Burroughs, que abans tamb&eacute; ser&agrave; homenatjat amb un recital a c&agrave;rrec dels poetes David Castillo i Max Besora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/poesia-i-caldes-d-estrac-fundacio-palau-musica-i-poesia_132_4778980.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2014 10:44:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243061" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243061" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Poesia i música amb vistes al mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f92239a3-2f83-46eb-8a28-81754e1af306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transitant la frontera dels dies]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/transitant-frontera-dels-dies_132_4795975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02bfe4e7-b66a-4bfa-9448-d42bb5e0a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Transitant la frontera dels dies"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vicenç Pagès Jordà (Figueres, 1963) ha estat reconegut amb el Premi Nacional de literatura i el 2003 també va rebre el premi Sant Jordi per</p><p class="subtitle">Dies de frontera</p><p class="subtitle">, una novel.la que millora el que semblava immillorable,</p><p class="subtitle">Els jugadors de whist</p><p class="subtitle">, la seva novel.la anterior.</p></div><p class="article-text">
        A <em>Dies de frontera</em> se&rsquo;ns dibuixa una hist&ograve;ria de dos personatges que trepitgen la ratlla dels quaranta, l&rsquo;una per baix, l&rsquo;altre per dalt. Viuen junts, tenen una feina, prec&agrave;ria, per&ograve; feina al capdavall, van fent, van vivint i convivint, sense gaires ambicions ni grans projectes. Per&ograve; s&oacute;n en aquella edat i en aquella situaci&oacute; en qu&egrave; &eacute;s ineludible plantejar-se una de les grans decisions en la vida de les persones: tenir o no tenir fills. Aquesta q&uuml;esti&oacute; plana damunt la quotidianitat narrada, per&ograve; va molt m&eacute;s enll&agrave;, perqu&egrave; el dubte es converteix en una zona inestable, un espai de transici&oacute; que no pot deixar de ser-ho fins que no es traspassa la frontera fent un pas endavant o, potser, un pas enrere.
    </p><p class="article-text">
        Aquest espai de tr&agrave;nsit queda ben metaforitzat amb la contextualitzaci&oacute; narrativa, que ens situa a la Jonquera, una frontera geogr&agrave;fica, f&iacute;sica, un l&iacute;mit entre dos territoris, representada amb una est&egrave;tica impersonal, deshumanitzada, plena de prost&iacute;buls, de cartells que inciten al consumisme barat i f&agrave;cil. S&iacute;, la Jonquera &eacute;s aix&iacute; per al qui la transita, potser tamb&eacute; per al qui la viu. Un llindar territorial que tamb&eacute; &eacute;s un llindar metaf&ograve;ric. Un no-lloc on &eacute;s impossible romandre. De la mateixa manera que &eacute;s impossible quedar-se en la indecisi&oacute;, en el dubte. Tamb&eacute; en l&rsquo;avorriment. L&rsquo;avorriment &eacute;s la p&oacute;lvora que s&rsquo;acumula igual que la pols damunt els llibres. Aix&iacute; com hi ha un moment que s&rsquo;apunta que D&eacute;u va crear la humanitat per no avorrir-se, l&rsquo;escriptor tamb&eacute; escriu per combatre l&rsquo;avorriment. I tenir fills, quin gran ant&iacute;dot contra l&rsquo;avorriment. Crear per no avorrir-se. Crear per donar sentit all&agrave; on no se&rsquo;n troba. All&agrave; on els valors han esdevingut sobrevalorats. On els desitjos han quedat aplacats pels desencants, les desil&middot;lusions, on tots els DES que un es pugui imaginar s&rsquo;han acabat convertint en DES&iacute;dia.
    </p><p class="article-text">
        Prendre una determinaci&oacute;, un cam&iacute; que marcar&agrave; el rumb dels esdeveniments vitals nom&eacute;s es pot fer de dues maneres: o b&eacute; de manera impulsiva, sense mesurar-ne les conseq&uuml;&egrave;ncies, deixant-se arrossegar per una pulsi&oacute; emocional, o b&eacute; de manera racional, elaborant una reflexi&oacute;, un argumentari. Ara b&eacute;, tamb&eacute; hi podr&iacute;em afegir una tercera via, potser la menys abrupta, que no per aix&ograve; la m&eacute;s coherent: deixant-se endur per les circumst&agrave;ncies que acompanyen el moment.
    </p><p class="article-text">
        El llindar ens proporciona inestabilitat, per&ograve; la inestabilitat mateixa tamb&eacute; &eacute;s el motor que ens propulsa a moure el cul per sortir d&rsquo;aquest espai de tr&agrave;nsit. Mentrestant, consumim sense pensar, ens aferrem als est&iacute;muls momentanis, ens convertim en epicuris del segle XXI.
    </p><p class="article-text">
        Pag&egrave;s Jord&agrave; ens col&middot;loca en diverses cru&iuml;lles, ens situa en la vida mateixa. Creuar el llindar &eacute;s inevitable, la manera de fer-ho nom&eacute;s dep&egrave;n de qui ho fa. El narrador mateix, omniscient i omnipresent, com un D&eacute;u creador, s&rsquo;hi atreveix, interpel&middot;la el lector, transgredeix els l&iacute;mits de la ficci&oacute;, i la refor&ccedil;a, malgrat que sembli contradictori. Fins i tot podr&iacute;em afirmar que transgredeix els l&iacute;mits del g&egrave;nere, o potser m&eacute;s aviat els destrueix i els reconstrueix, hi juga. A vegades, ens fa pensar en el cinema, es pot veure clarament entre cap&iacute;tol i cap&iacute;tol una fosa a negre, ens fa saltar endavant i enrere en el temps, flaixos momentanis, precisos i concrets que van encaixant com peces d&rsquo;un puzle. En la mateixa l&iacute;nia, tamb&eacute; ens situa en la perspectiva del lector de c&ograve;mic, la brevetat dels cap&iacute;tols fa pensar en una estructura de vinyeta, amb una imatge est&agrave;tica i alhora din&agrave;mica. Una rere l&rsquo;altra per construir una hist&ograve;ria gr&agrave;ficament narrativa.
    </p><p class="article-text">
        Dinamisme i tamb&eacute; proximitat, contemporane&iuml;tat, el reflex que les maneres de comunicar han canviat: el WhatsApp hi treu el cap sense vergonya, m&eacute;s d&rsquo;un cap&iacute;tol est&agrave; elaborat amb di&agrave;legs que tenen forma de n&uacute;vol amb hora i data. El perfil de Facebook serveix per explicar com s&oacute;n els personatges. Aquests nous formats trenquen convencions i reforcen l&rsquo;humor que tenyeix tot el llibre. Hi ha errors, fracassos, per&ograve; no hi ha drama, ni trag&egrave;dia. La voluntat &eacute;s no quedar-se al llindar i fer-ho amb all&ograve; que configura la pr&ograve;pia exist&egrave;ncia. Els errors i els fracassos, igual que el fotolog, queden per a la hist&ograve;ria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/transitant-frontera-dels-dies_132_4795975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jun 2014 10:36:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/02bfe4e7-b66a-4bfa-9448-d42bb5e0a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243090" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/02bfe4e7-b66a-4bfa-9448-d42bb5e0a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243090" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Transitant la frontera dels dies]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/02bfe4e7-b66a-4bfa-9448-d42bb5e0a199_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Albert Pijuan: “Quería que la novela tuviera la precisión de un disparo de francotirador”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/albert-pijuan-el-franctirador-angle-editorial-llibres_132_4871444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7bdb350-7d81-4fe3-9fb0-09250439cf71_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101066.jpg" width="1020" height="574" alt="Albert Pijuan: “Quería que la novela tuviera la precisión de un disparo de francotirador”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Albert Pijuan (Calafell, 1985) publica su primera novela, 'El franctirador', después de haber escrito y estrenado varias obras de teatro</p></div><p class="article-text">
        <em><strong>El franctirador</strong></em><strong> es tu primera novela, despu&eacute;s de haber escrito obras de teatro, cuentos y poes&iacute;a. &iquest;Con qu&eacute; g&eacute;nero te sientes m&aacute;s c&oacute;modo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El g&eacute;nero lo determina el tema o la idea. Cuando pens&eacute; <em>El franctirador</em> pensaba que ser&iacute;a un cuento, porque solo ten&iacute;a el t&iacute;tulo y la primera frase (&ldquo;Cuando Krzysztof volvi&oacute; a casa, el francotirador mat&oacute; por primera vez&rdquo;), y no le ve&iacute;a recorrido narrativo; pero cuando me puse vi que aquello ten&iacute;a que ser una novela. <em>Escola de gossos</em>, por ejemplo, fue primero un cuento y luego me pareci&oacute; que le conven&iacute;a mejor la escena. Etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &ldquo;Escribe sobre lo que conoces&rdquo;. Este es uno de los principios b&aacute;sicos de la escritura creativa. Y tu nos propones una historia de referentes aparentemente lejanos, ambientada en la Polonia de los a&ntilde;os 90.</strong><strong>&iquest;C&oacute;mo llegas hasta estas coordenadas? &iquest;Y qu&eacute; te lleva a ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si los escritores se limitaran a escribir de lo que conocen solo leer&iacute;amos novelas de profesores deprimidos y novelistas en plena crisis creativa. Por un lado, puedes escribir de lo que conoces, cierto, pero puedes proponerte conocer algo nuevo para escribir. Por otro, me parece que este conocer no solo debe hacer referencia a las coordenadas espaciotemporales. Puedes escribir sobre una sensaci&oacute;n que conoces, pero hacerlo oblicuamente, mediante una historia que aparentemente te queda muy lejos
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero da la impresi&oacute;n que conoces bastante a la sociedad polonesa...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me he documentado, claro, pero no s&eacute; si alg&uacute;n polaco estar&iacute;a de acuerdo con la visi&oacute;n que he dado de la sociedad polaca. El retrato tiene un poco de c&oacute;mo nos imaginamos desde aqu&iacute; lo que deb&iacute;a ser all&iacute;. He procurado que haya cierta coherencia hist&oacute;rica, pero estamos en territorio de ficci&oacute;n, eso no lo debemos olvidar nunca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Krzysztof, el protagonista, se nos presenta como el chivo expiatorio de un mundo moralmente corrompido en el que tiene gran parte de culpa una religi&oacute;n cat&oacute;lica llevada hasta el fanatismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si el mundo de Krzysztof est&aacute; corrompido, lo que se presenta en <em>El franctirador</em> es un mundo muy concreto, la valoraci&oacute;n la har&aacute; cada lector seg&uacute;n sus par&aacute;metros. El tema de la religi&oacute;n cat&oacute;lica es uno de los m&aacute;s complejos de la novela. En Polonia, el papel de la Iglesia durante el r&eacute;gimen comunista era el ant&iacute;poda del papel que tuvo en Espa&ntilde;a durante el franquismo. La Iglesia era la oposici&oacute;n. Pero no dejaba de ser la Iglesia. Tampoco es casual que, actualmente, Polonia sea el pa&iacute;s del mundo m&aacute;s cat&oacute;lico. Sin embargo, en la novela el tema de la religi&oacute;n, la culpa, el juicio, se utiliza, m&aacute;s que como objeto de an&aacute;lisis hist&oacute;rico, como recurso literario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando est&aacute; en Suecia, sin embargo, el protagonista tambi&eacute;n es v&iacute;ctima de un gran malentendido provocado por una manipulaci&oacute;n de la realidad que la malinterpreta. Los prejuicios raciales y el &aacute;nimo de venganza est&aacute;n detr&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de Suecia tambi&eacute;n apela a la complicidad literaria. Me interesaba el contraste entre la idea que tenemos del ciudadano escandinavo medio &mdash;el socialdem&oacute;crata disciplinado y silencioso&mdash;, y los personajes que nos presentan las novelas negras de facturaci&oacute;n n&oacute;rdica. Adem&aacute;s, en la novela, Suecia ayuda a crear la idea de callej&oacute;n sin salida: si se supone que all&iacute; donde todo el mundo era civilizado tambi&eacute;n cargan hacia el prejuicio y la xenofobia... &iquest;qu&eacute; queda?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://player.vimeo.com/video/95514694" _mce_src="https://player.vimeo.com/video/95514694" frameborder="0" height="375" width="500"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="http://vimeo.com/95514694" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albert Pijuan_El franctirador</a> from <a href="http://vimeo.com/user28146465" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Carbonell</a> on <a href="https://vimeo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vimeo</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La apat&iacute;a y la ignorancia tambi&eacute;n deambulan por la historia tejiendo una atm&oacute;sfera gris y decadente. Este ahogo, sin embargo, el lector lo puede salvar gracias a un estilo muy vivo que empapa el suspense que quieres crear. &iquest;Esta agilidad narrativa lo has pescado de tu experiencia teatral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes del teatro escrib&iacute;a relatos cortos. De hecho, nunca he dejado de escribir relatos cortos. El cuento te ense&ntilde;a la t&eacute;cnica del sprint, de la bomba contrarreloj. Generalmente, el estilo de la novela es m&aacute;s digresivo, le tiene gusto al rodeo. Quer&iacute;a que la novela tuviera la precisi&oacute;n (y lo siento, viene demasiado rodado) de un disparo de francotirador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n tiene mucho de cinematogr&aacute;fico... &iquest;Algunos modelos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto de cinematogr&aacute;fico podr&iacute;a conducir a equ&iacute;vocos. Prefiero decir que es visual. Te condiciona, en parte, el g&eacute;nero negro, pero tambi&eacute;n existe la voluntad de transportar f&iacute;sicamente al lector a un lugar y un espacio concretos; recurrir al sentido de la vista es la forma m&aacute;s r&aacute;pida y sencilla. Pero de cine he visto mucho, as&iacute; que seguro que se filtran muchas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y hablando de modelos, &iquest;cu&aacute;les son tus referentes literarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca me he parado a analizarlo. Simplemente intento que lo que me gusta est&eacute; presente de una forma u otra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; es lo que te gusta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustan los americanos, los de arriba y los de abajo, y tambi&eacute;n los rusos, lo siento pero soy m&aacute;s bien classicucho. Me gustan las cosas inclasificables, que me cojan desprevenido. Me gustan los g&eacute;neros, pero sobre todo las cosas bien hechas. Y si hay m&uacute;sica de por medio, mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres licenciado en ciencias pol&iacute;ticas y filosof&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; te han aportado estas dos carreras, personalmente y para escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ciencies pol&iacute;ticas: perspectiva del mundo. Filosof&iacute;a: osamenta mental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/albert-pijuan-el-franctirador-angle-editorial-llibres_132_4871444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 May 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d7bdb350-7d81-4fe3-9fb0-09250439cf71_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101066.jpg" length="146788" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d7bdb350-7d81-4fe3-9fb0-09250439cf71_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101066.jpg" type="image/jpeg" fileSize="146788" width="1020" height="574"/>
      <media:title><![CDATA[Albert Pijuan: “Quería que la novela tuviera la precisión de un disparo de francotirador”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d7bdb350-7d81-4fe3-9fb0-09250439cf71_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101066.jpg" width="1020" height="574"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Albert Pijuan: “Volia que la novel.la tingués la precisió d’un tret de franctirador”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/albert-pijuan-el-franctirador-angle-editorial-llibres_132_4871436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97ea9306-b4d1-40bb-993c-9fb31c47910d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Albert Pijuan: “Volia que la novel.la tingués la precisió d’un tret de franctirador”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pijuan (Calafell, 1985) publica la seva primera novel.la,</p><p class="subtitle">El franctirador</p><p class="subtitle">(Angle Editorial, 2014) després d’haver escrit i estrenat les obres de teatre</p><p class="subtitle">Tabula Brasa</p><p class="subtitle">Escola de gossos</p><p class="subtitle">Nix tu, Simona</p><p class="subtitle">. També és autor de diversos relats curts i poesia.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El franctirador &eacute;s la teva primera novel.la, despr&eacute;s d&rsquo;haver escrit obres de teatre, contes i poesia. Amb quin g&egrave;nere et sents m&eacute;s c&ograve;mode?</strong><em>El franctirador</em>
    </p><p class="article-text">
        El g&egrave;nere el determina el tema o la idea. Quan vaig rumiar <em>El franctirador </em>pensava que seria un conte, perqu&egrave; nom&eacute;s tenia el t&iacute;tol i la primera frase (&ldquo;Quan Krzysztof va tornar a casa, el franctirador va matar per primera vegada&rdquo;), i no li veia recorregut narratiu; per&ograve; quan m&rsquo;hi vaig posar vaig veure que all&ograve; hauria de ser una novel.la. <em>Escola de gossos</em>, per exemple, va ser primer un conte i despr&eacute;s em va semblar que li convenia millor l&rsquo;escena. Etc&egrave;tera.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Escriu sobre el que coneixes&rdquo;. Aquest &eacute;s un dels principis b&agrave;sics de l&rsquo;escriptura creativa. I tu ens proposes una hist&ograve;ria de referents aparentment llunyans, ambientada en la Pol&ograve;nia dels anys 90. </strong><strong>Com arribes fins a aquestes coordenades? I qu&egrave; t&rsquo;hi fa anar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si els escriptors es limitessin a escriure del que coneixen nom&eacute;s llegir&iacute;em novel.les de professors deprimits i novel.listes en plena crisi creativa. Per una banda, pots escriure del que coneixes, cert, per&ograve; pots proposar-te con&egrave;ixer alguna cosa nova per escriure. Per una altra, em sembla que aquest <em>con&egrave;ixer </em>no nom&eacute;s ha de fer refer&egrave;ncia a les coordenades espaciotemporals. Pots escriure sobre una sensaci&oacute; que coneixes, per&ograve; fer-ho obliquament, mitjan&ccedil;ant una hist&ograve;ria que aparentment et queda molt lluny.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per&ograve; fa la impressi&oacute; que coneixes bastant la societat polonesa...</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&rsquo;he documentat, esclar, per&ograve; no s&eacute; si alg&uacute; polon&egrave;s estaria d&rsquo;acord amb la visi&oacute; que he donat de la societat polonesa. El retrat t&eacute; una mica de com ens imaginem des d&rsquo;aqu&iacute; el que devia ser all&agrave;. He procurat que hi hagi certa coher&egrave;ncia hist&ograve;rica, per&ograve; estem en territori de ficci&oacute;, aix&ograve; no ho hem d&rsquo;oblidar mai.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Krzysztof, el protagonista, se&rsquo;ns presenta com l&rsquo;ase dels cops d&rsquo;un m&oacute;n moralment corromput en qu&egrave; hi t&eacute; gran part de culpa una religi&oacute; cat&ograve;lica portada fins al fanatisme. </strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si el m&oacute;n de Krzysztof est&agrave; corromput, el que es presenta a <em>El franctirador </em>&eacute;s un m&oacute;n molt concret, la valoraci&oacute; la far&agrave; cada lector segons els seus par&agrave;metres. El tema de la religi&oacute; cat&ograve;lica &eacute;s un dels m&eacute;s complexos de la novel.la. A Pol&ograve;nia, el paper de l&rsquo;Esgl&eacute;sia durant el r&egrave;gim comunista era a l&rsquo;ant&iacute;poda del paper que va tenir a Espanya durant el franquisme. L&rsquo;Esgl&eacute;sia era l&rsquo;oposici&oacute;. Per&ograve; no deixava de ser l&rsquo;Esgl&eacute;sia. Tampoc no &eacute;s casual que, actualment, Pol&ograve;nia sigui el pa&iacute;s del m&oacute;n m&eacute;s cat&ograve;lic. Tot i aix&ograve;, a la novel.la el tema de la religi&oacute;, la culpa, el judici, es fa servir, m&eacute;s que com a objecte d&rsquo;an&agrave;lisi hist&ograve;ric, com a recurs literari.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quan &eacute;s a Su&egrave;cia, per&ograve;, el protagonista tamb&eacute; &eacute;s v&iacute;ctima d&rsquo;un gran malent&egrave;s provocat per una manipulaci&oacute; de la realitat que la malinterpreta. Els prejudicis racials i l&rsquo;&agrave;nim de venjan&ccedil;a hi s&oacute;n al darrere.</strong>
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;elecci&oacute; de Su&egrave;cia tamb&eacute; apel.la a la complicitat liter&agrave;ria. M&rsquo;interessava el contrast entre la idea que tenim del ciutad&agrave; escandinau mitj&agrave; &mdash;el socialdem&ograve;crata disciplinat i silenci&oacute;s&mdash;, i els personatges que ens presenten les novel.les negres de facturaci&oacute; n&ograve;rdica. A m&eacute;s a m&eacute;s, a la novel.la, Su&egrave;cia ajuda a crear la idea d&rsquo;atzucac: si se suposa que all&agrave; on tothom era civilitzat tamb&eacute; carreguen cap al prejudici i la xenof&ograve;bia... qu&egrave; queda?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://player.vimeo.com/video/95514694" _mce_src="https://player.vimeo.com/video/95514694" frameborder="0" height="375" width="500"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="http://vimeo.com/95514694" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albert Pijuan_El franctirador</a> from <a href="http://vimeo.com/user28146465" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cristina Carbonell</a> on <a href="https://vimeo.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vimeo</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&rsquo;apatia i la ignor&agrave;ncia tamb&eacute; deambulen per la hist&ograve;ria teixint una atmosfera gris i decadent. Aquest ofec, per&ograve;, el lector el pot salvar gr&agrave;cies a un estil molt viu que amara el suspens que vols crear. Aquesta agilitat narrativa l&rsquo;has pescat de la teva experi&egrave;ncia teatral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Abans que teatre escrivia relats curts. De fet, mai no n&rsquo;he deixat d&rsquo;escriure. El conte t&rsquo;ensenya la t&egrave;cnica de l&rsquo;esprint, de la bomba contrarellotge. Generalment, l&rsquo;estil de la novel.la &eacute;s m&eacute;s digressiu, li t&eacute; gust a la marrada. Volia que la novel.la tingu&eacute;s la precisi&oacute; (i ho sento, ve massa rodat) d&rsquo;un tret de franctirador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tamb&eacute; t&eacute; molt de cinematogr&agrave;fic... Alguns models?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve; de cinematogr&agrave;fic podria conduir a equ&iacute;vocs. Prefereixo dir que &eacute;s visual. Et condiciona, en part, el g&egrave;nere negre, per&ograve; tamb&eacute; hi ha la voluntat de transportar f&iacute;sicament el lector a un lloc i un espai concrets; rec&oacute;rrer al sentit de la vista &eacute;s la forma m&eacute;s r&agrave;pida i senzilla. Per&ograve; de cine n&rsquo;he vist molt, aix&iacute; que segur que traspuen moltes coses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I parlant de models, quins s&oacute;n els teus referents literaris?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No m&rsquo;he parat mai a analitzar-ho. Simplement intento que el que m&rsquo;agrada hi sigui present d&rsquo;una manera o altra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I qu&egrave; &eacute;s el que t&rsquo;agrada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&rsquo;agraden els americans, els de dalt i els de baix, i tamb&eacute; els russos, em sap greu per&ograve; s&oacute;c m&eacute;s aviat classicot. M&rsquo;agraden les coses inclassificables, que m&rsquo;agafin desprevingut. M&rsquo;agraden els g&egrave;neres, per&ograve; sobretot les coses ben fetes. I si hi ha m&uacute;sica pel mig, millor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ets llicenciat en ci&egrave;ncies pol&iacute;tiques i filosofia. Qu&egrave; t&rsquo;han aportat aquestes dues carreres, personalment i per escriure?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ci&egrave;ncies pol&iacute;tiques: perspectiva del m&oacute;n. Filosofia: ossamenta mental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/albert-pijuan-el-franctirador-angle-editorial-llibres_132_4871436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 May 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/97ea9306-b4d1-40bb-993c-9fb31c47910d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242914" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/97ea9306-b4d1-40bb-993c-9fb31c47910d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242914" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Albert Pijuan: “Volia que la novel.la tingués la precisió d’un tret de franctirador”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/97ea9306-b4d1-40bb-993c-9fb31c47910d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eugènia Broggi y Xavier Vidal: “Si la única épica es la cuenta de resultados, ¡mal vamos!”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/eugenia-broggi-xavier-vidal-librerias-editoriales-literatura-catalana_132_4922435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eugènia Broggi y Xavier Vidal: “Si la única épica es la cuenta de resultados, ¡mal vamos!”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una editora y un librero conversan sobre las claves del auge de las pequeñas grandes empresas literarias, un fenómeno del que ambos son protagonistas</p></div><p class="article-text">
        Catalunya Plural ofrece una conversaci&oacute;n con la editora Eug&egrave;nia Broggi  y el librero Xavier Vidal sobre la vitalidad de la literatura en  catal&aacute;n, sin ahorrar algunas cr&iacute;ticas a c&oacute;mo funciona la promoci&oacute;n en  Catalunya. Tambi&eacute;n nos dan su punto de vista respecto al fen&oacute;meno del  auge de las peque&ntilde;as grandes librer&iacute;as y editoriales -del que ambos son destacados protagonistas-, y sobre c&oacute;mo las  din&aacute;micas actuales del mundo han hecho emerger estos peque&ntilde;os grandes  proyectos. Adem&aacute;s, nos revelan que la clave para hacer que todo esto se  mueva es poner alma y entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eug&egrave;nia Broggi</strong> fue editora del sello Emp&uacute;ries del Grup 62 durante diez a&ntilde;os y ahora acaba de inaugurar su propia editorial con t&iacute;tulos como <em>Els nois</em>, de Toni Sala; <em>L&rsquo;&uacute;ltima nit</em>, de James Salter, y <em>La nostra vida vertical</em>, de Yannick Garcia. Tiene un conocimiento profundo de las entra&ntilde;as del mundo editorial y ahora lo pone al servicio de un proyecto personal que nace de la resistencia al monopolio empresarial y del entusiasmo para ofrecer a los lectores en catal&aacute;n libros que han pasado por su filtro de experta veterana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Xavier Vidal</strong> es periodista de profesi&oacute;n y ha superado la crisis de los 40 cumpliendo su sue&ntilde;o: abrir una librer&iacute;a y compartir con los lectores experiencias vividas a trav&eacute;s de la letra impresa. Despu&eacute;s de hacer un estudio de mercado y de haber vivido durante muchos a&ntilde;os en el Poble Nou mont&oacute; No Llegiu (<em>No Le&aacute;is</em>, en castellano), que m&aacute;s que una librer&iacute;a quiere ser la puerta de entrada a compartir un mundo que le apasiona: ofrece caf&eacute; a quien quiere, pone a disposici&oacute;n unos sof&aacute;s para poder probar los libros con comodidad antes de comprarlos y reparte, si es necesario, a domicilio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Desde vuestras ocupaciones respectivas, &iquest;por qu&eacute; cre&eacute;is que se han dado estos procesos paralelos de apertura de peque&ntilde;as librer&iacute;as y editoriales?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eug&egrave;nia Broggi:</strong> En el caso de las editoriales, la concentraci&oacute;n editorial del Grupo 62 ha hecho que haya quedado un espacio libre por cubrir. Por otra parte, la crisis nos ha demostrado a todos que el trabajo debe hacerse muy despacio, libro a libro y picando mucha piedra, y esto las peque&ntilde;as editoriales, que tienen menos estructura y, por lo tanto, pueden permitirse vender menos volumen de libros, pueden trabajar mucho mejor libro a libro y ejemplar a ejemplar. No necesitas una infraestructura muy grande y eres due&ntilde;o de ti mismo. Puedes pasear por toda Catalu&ntilde;a, puedes buscar complicidades con los libreros de todas partes, y eso hace que la gente te crea m&aacute;s, cuando eres t&uacute; que est&aacute;s ah&iacute; detr&aacute;s. Y creo que los libreros les pasa lo mismo, os pasa mucho m&aacute;s en realidad porque sois prescriptores, los clientes vienen porque les recomend&eacute;is libros, porque hay una complicidad tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Xavier Vidal:</strong> Yo no conozco mucho el mundo editorial y podr&iacute;a decir que tampoco conozco mucho el mundo de la librer&iacute;a, yo soy periodista. Hace seis meses que abr&iacute; la librer&iacute;a. S&iacute; hice unos cursos para saber c&oacute;mo se gestionaba una librer&iacute;a, pero sigo haciendo de pardillo en muchos casos.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Qu&eacute; te hizo abrir la librer&iacute;a?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> B&aacute;sicamente porque en el mundo del que yo ven&iacute;a, del periodismo, est&aacute; bastante jodido todo, y siempre hab&iacute;a dicho que quer&iacute;a abrir una librer&iacute;a, que a m&iacute; lo que me gustaba era no solo leer sino tambi&eacute;n compartir lecturas, y supongo que con la crisis de los 40, pens&eacute; que hab&iacute;a otra cosa que me gustar&iacute;a mucho hacer, que era tener una librer&iacute;a. A partir de aqu&iacute;, cuando analizas y dices qu&eacute; modelo de librer&iacute;a quieres abrir, te das cuenta de que en el mundo editorial en catal&aacute;n fundamentalmente, pero tambi&eacute;n en castellano, hay una concentraci&oacute;n brutal en manos de unas pocas empresas y en el mundo de las librer&iacute;as lo que estaba sucediendo es que estaban cerrando peque&ntilde;as librer&iacute;as y, en cambio, parec&iacute;a que se manten&iacute;an las grandes. La realidad es que ni unas ni otras. Las grandes pasan unas dificultades enormes porque tienen que mantener unas estructuras brutales. Por otra parte, para m&iacute; abrir una librer&iacute;a tambi&eacute;n tiene en el fondo un concepto de creaci&oacute;n de riqueza, de diversidad, de libertad... Donde hay monopolios no hay libertad, donde hay monopolios hay pensamiento &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> &iexcl;S&iacute;, s&iacute;! Y yo creo que donde hay monopolios toda la gente que est&aacute; implicada en el proceso de hacer el libro, o por lo menos es lo que me pas&oacute; a m&iacute; en 62, es que acabas perdiendo no solo la pasi&oacute;n por tu trabajo sino tambi&eacute;n la responsabilidad. De acuerdo que no operamos a coraz&oacute;n abierto ni dirigimos un pa&iacute;s, pero el trabajo que hacemos t&uacute; y yo es un trabajo importante desde el punto de vista social. Los ni&ntilde;os crecer&aacute;n leyendo los libros que publique yo o que vendas t&uacute; en tu librer&iacute;a. Entonces empezar a convertirte en alguien que solo trabaja por un objetivo de presupuesto y que el contenido de los libros acaba siendo igual porque tienes que facturar un mill&oacute;n al a&ntilde;o y que har&aacute;s un libro porque sabes que positivamente se vender&aacute; y lo haces para cumplir este objetivo, cuando llegas a este punto, o por lo menos cuando yo llegu&eacute; a este punto, dije: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?&rdquo;. En realidad, no se trata de eso sino de hacer libros que est&eacute;n bien, m&aacute;s diversos, con esta riqueza cultural, y eso es lo que te empuja un poco a hacer las cosas a tu manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Hay un libro de Richard Sennett que se llama <em>El artesano</em>, en el que habla de todos los conceptos de la econom&iacute;a global y dice &ldquo;No hay futuro si no hay artesan&iacute;a&rdquo; y la artesan&iacute;a significa que t&uacute; tienes que coger lo que hagas porque lo produces o porque prestas un servicio y tienes que hacerlo poniendo toda el alma. Si no pones el alma pasa a ser un producto de consumo ef&iacute;mero, fugaz y que desaparecer&aacute; enseguida, y por lo tanto hay un apartado de artesan&iacute;a que, no solo en el mundo de la edici&oacute;n, de la librer&iacute;a, sino en todas partes, pide esto, pero claro hay un problema, que es que la artesan&iacute;a es cara. Yo soy partidario de recuperar este concepto de artesan&iacute;a entendiendo que esto no es una batalla contra los grandes grupos, es un espacio en el que la gente debe saber que puede crear y que dependiendo del alma, los esfuerzos y, naturalmente, de la inversi&oacute;n que puedas poner en momentos dif&iacute;ciles, vale la pena hacerlo. Tiene que haber una &eacute;pica detr&aacute;s de las cosas, si la &uacute;nica &eacute;pica es la cuenta de resultados, mal...
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Esto es extrapolable a todos los trabajos del mundo, no solo el nuestro, pero cuando juegas con cultura, que es algo m&aacute;s vago, es importante que haya detr&aacute;s un empuje aut&eacute;ntico y una vocaci&oacute;n, porque, adem&aacute;s, se transmite la relaci&oacute;n que estableces t&uacute; con la gente del equipo, y que el equipo tambi&eacute;n sois los libreros y la distribuidora, y si hay un poco de entusiasmo y un poco de autenticidad la gente tambi&eacute;n lo recibe diferente, que si hay algo mucho m&aacute;s mec&aacute;nico o mucho m&aacute;s burocratizado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Y existe tambi&eacute;n la necesidad de recibir este entusiasmo y autenticidad entre la gente, &iquest;no?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> A m&iacute; la gente me ha recibido superbi&eacute;n, hay una parte que es que todos nos hemos vuelto descre&iacute;dos tambi&eacute;n, ya nadie se cree lo que dice la televisi&oacute;n ni siquiera a veces las rese&ntilde;as de los peri&oacute;dicos, de los cr&iacute;ticos. La gente va a una prescripci&oacute;n mucho m&aacute;s cercana, su librero de barrio, el Facebook de sus amigos, o de los amigos de sus amigos, y por lo tanto todo esto hace que la funci&oacute;n de prescriptor de los libreros sea muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Una funci&oacute;n de prescriptor, sin embargo, que adem&aacute;s no es vertical, es compartida, horizontal, es de redes. Los libreros no lo saben todo. Es imposible que yo me haya le&iacute;do todos los libros que se publican en un pa&iacute;s en el que se editan cada a&ntilde;o 85.000 t&iacute;tulos. Tenemos m&aacute;s escritores que lectores, dice alguien, del mismo modo que en Catalu&ntilde;a tenemos m&aacute;s premios que en Francia; es una locura. Hay un cierto orden, y este orden solo se puede conseguir segmentando y, sobre todo a trav&eacute;s de una palabra que dec&iacute;a Eug&egrave;nia antes, que es la confianza, y esto no es exclusivo del mundo del libro sino que es en general. La crisis del sistema es una crisis de confianza. Los bancos nos daban unos cr&eacute;ditos pero nos enga&ntilde;aban con la letra peque&ntilde;a y luego pasaba lo que pasaba. O cuando una gran empresa hace un ERE porque dice que este a&ntilde;o deben recortar porque solo han tenido un beneficio de 500 millones de euros. Todo este surrealismo acaba desembocando en la necesidad de recuperar la confianza, y la confianza no la puedes recuperar en un ente impersonal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Aunque como t&uacute; dec&iacute;as hace un momento, los grandes grupos tienen que estar como est&aacute;n en todo el mundo, porque tambi&eacute;n hacen buenos libros, por lo tanto no es una cruzada contra los grandes grupos, pero s&iacute; es verdad que la manera de funcionar es diferente. El otro d&iacute;a le dec&iacute;a a Maria Bohigas [editora de Club Editor] que vivo mucho mejor desde la resistencia que desde el poder, porque la sensaci&oacute;n es mucho m&aacute;s gratificante, mucho m&aacute;s de libertad, la sensaci&oacute;n de que est&aacute;s eligiendo en cada momento todo lo que puedes hacer, y esto se refleja mucho en los libros y en el esp&iacute;ritu que transmites t&uacute; como editor.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y t&uacute;, Eug&egrave;nia, que has pisado muchos mercados internacionales del libro, este fen&oacute;meno tambi&eacute;n se est&aacute; dando en otros pa&iacute;ses?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.: </strong>Mira, Peter Mayer, de Penguin, vino hacia el 2003 o 2004 y explic&oacute; el fen&oacute;meno de las peque&ntilde;as editoriales en Inglaterra y en Estados Unidos, o sea que hace diez a&ntilde;os les sucedi&oacute; un poco lo mismo. En castellano sucedi&oacute; hace cinco a&ntilde;os y en catal&aacute;n empez&oacute; a suceder hace un a&ntilde;o o dos. Yo creo que es el resultado de los tiempos que vivimos. El monopolio se queda con un segmento importante del sector, pero luego hay una parte que queda libre que permite que la gente trabaje con m&aacute;s artesan&iacute;a, con m&aacute;s cuidado, con literatura m&aacute;s exigente porque no da miedo, porque la puedes trabajar, la puedes defender, vas con el libro bajo el brazo por todo el mundo, y es m&aacute;s f&aacute;cil que la gente te crea.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Somos un pa&iacute;s bastante lector, y con una literatura muy viva, con muchos premios y muchos escritores, nacen editoriales, librer&iacute;as...</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Bueno, yo soy bastante cr&iacute;tico con los premios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Los premios justamente han sido lo peor que nos ha podido suceder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Yo me he encontrado gente extranjera que dice &ldquo;&iquest;Pero cu&aacute;ntos premios ten&eacute;is aqu&iacute;?&rdquo;. Y la otra cosa que les sorprende es que estos premios los den editoriales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Los premios son maniobras, y el ejemplo m&aacute;s claro es que un premio puede ser la puerta de entrada a una literatura de otro pa&iacute;s. Tu vas por ejemplo a la literatura norteamericana y dices coger&eacute; el Pulitzer y el PEN Faulkner Award de los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, y seguro que son autores impresionantes, te pueden gustar m&aacute;s o menos, pero son una apuesta segura. Vas a Francia y dices comprar&eacute; el Goncourt, y seguro que es bueno, y vienes aqu&iacute; y dices comprar&eacute; el Sant Jordi (y no lo digo por Vicen&ccedil; Pag&egrave;s, que me gusta mucho) y el Ramon Llull, pero ya no son tan garant&iacute;a de buena literatura en general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> &iexcl;O el Nadal o el Planeta en castellano! Estos premios est&aacute;n patrocinados o pagados directamente por editoriales y es una forma de robar autores a otras editoriales. Hay un autor que primero publica con una editorial y luego se presenta a un premio, porque le dicen pres&eacute;ntate a este premio, que lo ganar&aacute;s y entonces nosotros podremos publicarte, y esto es una forma de canibalismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sin embargo, los premios tambi&eacute;n deber&iacute;an tener la funci&oacute;n de prescripci&oacute;n...</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> El premio lo tendr&iacute;a que dar alguien que no fuera editor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> El premio m&aacute;s genuino que yo conozco de aqu&iacute; Catalu&ntilde;a es un premio que da la librer&iacute;a L&rsquo;Odissea de Vilafranca, en la que son los lectores que lo eligen. Es un consejo de cien lectores, que tienen gustos muy diferentes, entre los que hay gente que le gusta la novela hist&oacute;rica y gente que le gusta el <em>Ulises</em> de Joyce. Y el premio se financia con el dinero de estos lectores, que pagan por formar parte de este jurado. Y a partir de aqu&iacute; hay un jurado de cuatro personas que escoge entre los libros que han seleccionado los lectores, hay un filtro previo de lectores, pues. Ahora bien, este premio no tiene lo que tienen otros premios, que son campa&ntilde;as de marketing brutales, no tienen dinero para la difusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> De entrada, la idea de los premios no es mala porque pagar anticipos es muy dif&iacute;cil, sobre todo antiguamente. Los premios que son cofinanciados porque paga una parte de la editorial y otra parte &Ograve;mnium o laentidad que sea son como una forma de becar a los autores, de garantizarles una tranquilidad econ&oacute;mica durante dos a&ntilde;os. Pero todo esto se ha ido pervirtiendo, porque antes el criterio deb&iacute;a de ser muy literario y cada vez es m&aacute;s de venta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Yo tengo autores amigos que los llaman de editoriales pidi&eacute;ndoles que necesitan que les hagan libros sobre un tema concreto, que aparezca este personaje, etc. Son libros por encargo. &iquest;La creaci&oacute;n qui&eacute;n la hace, el autor o el de marketing?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>De todos modos, hay un movimiento importante de autores j&oacute;venes que est&aacute;n escribiendo buenos libros, las editoriales peque&ntilde;as tambi&eacute;n est&aacute;is apostando por gente nueva, desconocida.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Siempre hay gente joven escribiendo que lo hace bien, y tambi&eacute;n hay gente joven y no tan joven que no lo hace nada bien. El problema es que a veces lo que es m&aacute;s visible es lo que es menos interesante, esto debe de suceder en todas partes, pero lo que es m&aacute;s visible son estos premios que en realidad no son garant&iacute;a de buena literatura, y en cambio tenemos autores que est&aacute;n muy bien, que est&aacute;n por ah&iacute; abajo pero que no se ven tanto, que los conocemos los cuatro que estamos aqu&iacute; pero entonces en la calle no los conoce nadie.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;La funci&oacute;n de las microeditoriales ser&iacute;a la de hacer emerger estos autores que lo hacen bien pero que mucha gente no conoce?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, pero tambi&eacute;n y sobre todo ser&iacute;a la funci&oacute;n de estas microlibrer&iacute;as...
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> A mi, m&aacute;s que de microeditoriales y microlibrer&iacute;as me gusta m&aacute;s hablar de peque&ntilde;as grandes editoriales y peque&ntilde;as grandes librer&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, exacto. Y vosotros, tanto los que acab&aacute;is de empezar como los que ya llevan una trayectoria m&aacute;s larga hab&eacute;is apostado mucho por dar espacio a vuestras librer&iacute;as a las peque&ntilde;as editoriales, lo que antes no pasaba tanto, aunque tampoco hab&iacute;a tantas...
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y cre&eacute;is que ahora la gente lee m&aacute;s?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Mi madre trabaja en una escuela y dice que los ni&ntilde;os de ahora leen mucho m&aacute;s que los de antes. Los &iacute;ndices de lectura no los conozco, pero s&iacute; creo que hay un p&uacute;blico lector potencial en catal&aacute;n que no est&aacute; suficientemente explotado que son muy buenos lectores que viven en Barcelona y que eligen leer en castellano, de estos hay much&iacute;simos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Yo sobre esto tengo una teor&iacute;a muy peregrina que es que los traductores de los a&ntilde;os ochenta y noventa maltrataron a los lectores en catal&aacute;n. Yo siempre digo que soy uno de esos lectores maltratados que lee Richard Ford en castellano y que si sale en catal&aacute;n lo sigue comprando en castellano porque se te hace raro leerlo en catal&aacute;n. Uno de mis autores preferidos es Thomas Bernhard, de quien en catal&aacute;n casi no hay nada y lo que hay es de traductores de los ochenta y noventa que se pongan como se pongan <em>nogensmenys</em> [forma catalana poco usada equivalente a <em>sin embargo</em>] no existe en alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>No obstante, ahora hay un muy buen nivel de traducci&oacute;n en catal&aacute;n...</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, ahora hay traductores muy buenos, y por esta cosa que tenemos los catalanes de ser tan tiquismiquis y de tener esta relaci&oacute;n tan extra&ntilde;a con nuestra lengua, creo que justamente los traductores de ahora son mucho mejores en catal&aacute;n que en castellano. Bueno, quiz&aacute;s es absurdo hacer esta afirmaci&oacute;n tan general, pero ahora hay traductores muy buenos en catal&aacute;n y hay libros que est&aacute;n mejor traducidos en la edici&oacute;n catalana que en la castellana. En el caso espa&ntilde;ol, no ha habido tanta cr&iacute;tica en los peri&oacute;dicos y de lectores; en cambio, en catal&aacute;n haces una traducci&oacute;n y tienes setenta correos electr&oacute;nicos de gente que se queja, y muchas veces se quejan equivocadamente, creen que eso no existe, todo el mundo es un sabelotodo del catal&aacute;n y esto ha hecho que todo el mundo est&eacute; mucho m&aacute;s en guardia, tanto los editores como los correctores... todos, y probablemente por eso ahora haya traductores en catal&aacute;n que son muy buenos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Y curiosamente estos traductores tienen todos cerca de 40-45 a&ntilde;os, que son estos lectores maltratados que se han plantado y han querido traducir para que la gente pueda leer y no para conservar un esp&iacute;ritu hist&oacute;rico de la lengua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Esto ha hecho tambi&eacute;n que en nuestra generaci&oacute;n, que hemos tenido una educaci&oacute;n vital y literaria m&aacute;s en castellano, nos d&eacute; pereza o tengamos prejuicios a la hora de leer autores como Toni Sala, que no es porque me guste mucho sino porque pienso que est&aacute; a la altura de muchos autores espa&ntilde;oles y tambi&eacute;n europeos y americanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> S&iacute;, nos cuesta mucho dar valor a los autores de aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Esta es un poco mi lucha, romper barreras, que despu&eacute;s puede no gustar, pero que se tenga la inclinaci&oacute;n de probarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Con esta b&uacute;squeda de internacionalidad de todo, est&aacute; la idea de que este autor como es catal&aacute;n ser&aacute; provinciano, y es falso. Tenemos muy buenos autores, no solo j&oacute;venes. A m&iacute; el &uacute;ltimo libro de Pag&egrave;s Jord&agrave; me parece un ejercicio de investigaci&oacute;n literaria, que si lo hubiera hecho Saramago en sus primeros a&ntilde;os, estar&iacute;amos adorando Saramago. Ahora nosotros tenemos dos referentes internacionales, que son Jaume Cabr&eacute;, que quiz&aacute;s sea la &uacute;nica persona de este mundo que viva de la literatura, y S&aacute;nchez Pi&ntilde;ol, y entonces los otros, que como no son internacionales, los consideramos provincianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Tambi&eacute;n debo decir que antes nos pasaba que para llegar al extranjero con un autor catal&aacute;n, ten&iacute;as que pasar siempre por el castellano y si no ten&iacute;as traducci&oacute;n al castellano ya consideraban que no val&iacute;a la pena ni probarlo, y ahora, tambi&eacute;n gracias al Institut Ramon Llull, que hacen muy buen trabajo, da lo mismo que en Espa&ntilde;a haya un prejuicio con el catal&aacute;n que hace que sea muy dif&iacute;cil que muy buenos autores no se traduzcan al castellano... &iexcl;pasamos del castellano, traducimos un cap&iacute;tulo en ingl&eacute;s y comenzamos a venderlo en Europa! Si el autor es bueno tiene que funcionar, y los europeos no tienen este prejuicio contra el catal&aacute;n, les da igual; mientras sea un buen libro ya les est&aacute; bien.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>En este sentido, el trabajo del Institut Ramon Llull de internacionalizaci&oacute;n de la literatura catalana es bastante invisible.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Es un trabajo muy invisible y, sin embargo, lo hacen muy bien, est&aacute;n en todas las ferias y las personas que lo hacen tienen ese perfil que dec&iacute;amos antes, por lo menos con las que yo he trabajado, que son superentusiastas, que creen mucho en los autores catalanes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Sobre lo que dec&iacute;amos de que hay un problema de visibilidad, o de difusi&oacute;n, yo prefiero que el Ramon Llull trabaje invisiblemente y que los resultados sean visibles en cuesti&oacute;n de traducci&oacute;n. Me gusta saber que autores catalanes han sido traducidos a otros idiomas y creo que esto deber&iacute;a visualizarse mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Cuando vendieron <em>Incerta gl&ograve;ria</em> en ingl&eacute;s, si hubierais visto M&iacute;sia y Gemma [t&eacute;cnicas del &Aacute;rea de Literatura del Institut Ramon Llull] cuando lo cerraron, ten&iacute;an una emoci&oacute;n tremenda. Trabajan mucho, ponen mucha parte de s&iacute; mismas y mucha alma. Hacen muy buen trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&Uacute;ltimamente se han publicado bastantes libros de literatura dist&oacute;pica o que tiende a crear mundos propios de la ciencia ficci&oacute;n, pero entonces tenemos otros autores que hacen literatura muy realista. No s&eacute; si es muy arriesgado o absurdo hablar de tendencias actuales en la literatura catalana.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Es un poco dif&iacute;cil hacer un juicio, pero s&iacute; es verdad que parece que han salido, en catal&aacute;n como m&iacute;nimo, siete u ocho libros ahora de golpe de literatura dist&oacute;pica.
    </p><p class="article-text">
        <em>S&iacute;, y tambi&eacute;n ha aparecido la editorial Males Herbes, muy enfocada a la literatura fant&aacute;stica, la librer&iacute;a Gigamesh, que est&aacute; especializada en ciencia ficci&oacute;n, ha abierto un local m&aacute;s grande...</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Esto es como aquel que dice que se ha puesto muy de moda la novela er&oacute;tica en femenino gracias a las obras de Grey y entonces aparece la Iolanda Batall&eacute; con el libro <em>Far&eacute; tot el que tu vulguis</em>, o Marta Rojals y hace <em>L&rsquo;altra</em>, y se dice que ahora hay una moda de novelas de mujeres de 40 a&ntilde;os que tienen que cambiar su vida porque no est&aacute;n conformes con la manera que viv&iacute;an. Yo no creo ni en las modas ni en las etiquetas. Cuando me preguntan qu&eacute; vendo m&aacute;s, yo respondo que vendo libros, narrativa fundamentalmente, mucha poes&iacute;a y tambi&eacute;n ensayo. Esto de las modas es una operaci&oacute;n de marketing, alguien est&aacute; interesado en hacernos entender que ahora est&aacute; de moda esta literatura porque toca vender esta literatura o porque algunas editoriales han decidido publicar sobre esta literatura... Las novelas o te gustan o no te gustan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Yo lo veo mucho cuando voy a ferias y en las citas te dicen este libro es un cruce entre Harry Potter 1 y Harry Potter 5, o este otro es un cruce entre <em>El c&oacute;digo Da Vinci</em> y Stieg Larsson, o sea van cogiendo los <em>bestsellers</em> del momento y para intentar poner una etiqueta en un libro se busca una simbiosis entre lo que se ha vendido mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.: </strong>A m&iacute; cuando me preguntan si Petros M&aacute;rkaris es novela negra, digo, bueno, s&iacute;, puede ser porque hay muertos, pero tambi&eacute;n est&aacute; el trasfondo social de la sociedad griega de hoy, que es mucho m&aacute;s importante que los muertos. Es lo que dec&iacute;a Chesterton: una novela sin muertos es una novela sin vida. Yo tengo un apartado de novela negra, pero de la estanter&iacute;a podr&iacute;a sacar muchos t&iacute;tulos y ponerlos a la de narrativa convencional, y a la inversa. La etiqueta novela negra es com&uacute;nmente aceptada, tiene unos c&oacute;digos compartidos, pero ya est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Yo estoy pensando en recuperar una parte de cl&aacute;sicos y otra de contempor&aacute;neos, y pensaba &iquest;qu&eacute; hago, dos dise&ntilde;os para diferenciar dos l&iacute;neas?, Pero claro me encontraba con el dilema de d&oacute;nde coloco una novela de los a&ntilde;os ochenta. &iquest;La pongo en contempor&aacute;nea o cl&aacute;sico contempor&aacute;neo? Y al final he decidido que solo har&eacute; una l&iacute;nea. Son libros que si los publico ahora es porque creo que son contempor&aacute;neos de esp&iacute;ritu y, por lo tanto, pueden interesar igual ahora que a la gente de hace 50 a&ntilde;os. Cuando empiezas a separar te acabas liando, parece que tenga que ir muy bien para ordenar pero al final se te acaba volviendo en contra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Es como cuando me instal&eacute; el programa de gesti&oacute;n de la librer&iacute;a. Me era igual hacer una clasificaci&oacute;n por nacionalidades. Nadie entra a la librer&iacute;a y pregunta d&oacute;nde tengo la literatura italiana. Buscas autores italianos o te tropiezas con ellos, que es lo m&aacute;s bonito de entrar en una librer&iacute;a, o de los editores cuando est&aacute;n mirando manuscritos: tropiezas con una novela que te gusta y el nombre del autor ya lo ver&aacute;s al final. Es un ejercicio de descubrimiento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/eugenia-broggi-xavier-vidal-librerias-editoriales-literatura-catalana_132_4922435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Apr 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243090" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243090" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Eugènia Broggi y Xavier Vidal: “Si la única épica es la cuenta de resultados, ¡mal vamos!”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eugènia Broggi i Xavier Vidal: “Si l’única èpica és el compte de resultats, malament!”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/eugenia-broggi-xavier-vidal-llibreries-editorials-literatura-catalana_132_4922419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eugènia Broggi i Xavier Vidal: “Si l’única èpica és el compte de resultats, malament!”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'editora i el llibreter conversen sobre l'auge de les petites grans empreses literàries, un fenomen del qual són protagonistes destacats</p></div><p class="article-text">
        Catalunya Plural ofereix una conversa amb l&rsquo;editora Eug&egrave;nia Broggi  i el llibreter Xavier Vidal sobre la vitalitat de la literatura en  catal&agrave;, sense estalviar alguns cr&iacute;tiques a la manera com funciona la  promoci&oacute; a Catalunya. Tamb&eacute; ens donen el seu punt de vista sobre el  fenomen de les petites grans llibreries i editorials, i sobre com les  din&agrave;miques actuals del m&oacute;n han fet emergir aquests petits grans  projectes. I ens revelen, a m&eacute;s, que la clau per fer que tot aix&ograve; es  mogui &eacute;s posar-hi &agrave;nima i entusiasme.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eug&egrave;nia Broggi</strong> va ser editora del segell Emp&uacute;ries del Grup 62 durant deu anys i ara acaba d&rsquo;inaugurar la seva pr&ograve;pia editorial amb t&iacute;tols com <em>Els nois</em>, de Toni Sala; <em>L&rsquo;&uacute;ltima nit</em>, de James Salter, i <em>La nostra vida vertical</em>, de Yannick Garcia. T&eacute; un coneixement profund de les entranyes del m&oacute;n editorial i ara el posa al servei d&rsquo;un projecte personal que neix de la resist&egrave;ncia al monopoli empresarial i de l&rsquo;entusiasme per oferir als lectors en catal&agrave; llibres que han passat pel seu sed&agrave;s d&rsquo;experta veterana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Xavier Vidal</strong> &eacute;s periodista de professi&oacute; i ha superat la crisi dels 40 complint el seu somni: obrir una llibreria i compartir amb els lectors experi&egrave;ncies viscudes a trav&eacute;s de la lletra impresa. Despr&eacute;s de fer un estudi de mercat i d&rsquo;haver viscut durant molts anys al Poble Nou hi va muntar No Llegiu, que m&eacute;s que una llibreria vol ser la porta d&rsquo;entrada a compartir un m&oacute;n que l&rsquo;apassiona: ofereix caf&egrave; a qui en vol, posa a disposici&oacute; uns sof&agrave;s per poder tastar els llibres amb comoditat abans de comprar-los i reparteix, si cal, a domicili.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62710a6b-f9ab-46eb-8f2b-6d850e7cd7b4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Des de les vostres respectives ocupacions, per qu&egrave; creieu que s&rsquo;han donat aquests processos paral.lels d&rsquo;obertura de llibreries i editorials petites.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eug&egrave;nia Broggi:</strong> En el cas de les editorials, la concentraci&oacute; editorial del Grup 62 ha fet que hagi quedat un espai lliure per cobrir. D&rsquo;altra banda, la crisi ens ha demostrat a tots que la feina s&rsquo;ha de fer molt a poc a poc, llibre a llibre i picant molta pedra, i aix&ograve; les petites editorials, que tenen menys estructura i, per tant, poden permetre&rsquo;s vendre menys volum de llibres, poden treballar molt millor llibre a llibre i exemplar a exemplar. No necessites una infraestructura gaire gran i ets amo i senyor de tu mateix. Pots passejar per tot Catalunya, pots buscar complicitats amb els llibreters de tot arreu, i aix&ograve; fa que la gent et cregui m&eacute;s, quan ets tu que est&agrave;s all&agrave; darrere. I crec que als llibreters els hi passa el mateix, els passa molt m&eacute;s en realitat perqu&egrave; sou prescriptors, els clients v&eacute;nen perqu&egrave; els hi recomaneu llibres, perqu&egrave; hi ha una complicitat tamb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Xavier Vidal:</strong> Jo no conec gaire el m&oacute;n editorial i podria dir que tampoc no conec gaire el m&oacute;n de la llibreria, jo s&oacute;c periodista. Fa sis mesos que vaig obrir la llibreria. S&iacute; que vaig fer uns cursos per saber com es gestionava una llibreria, per&ograve; continuo fent de passerell en molts casos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Qu&egrave; et va fer obrir la llibreria?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> B&agrave;sicament perqu&egrave; en el m&oacute;n del qual jo venia, del periodisme, est&agrave; bastant fotut tot, i sempre havia dit que volia obrir una llibreria, que a mi el que m&rsquo;agradava era no nom&eacute;s llegir sin&oacute; tamb&eacute; compartir lectures, i suposo que amb la crisi dels 40, vaig pensar que hi havia una altra cosa que m&rsquo;agradaria molt fer, que era tenir una llibreria. A partir d&rsquo;aqu&iacute;, quan analitzes i dius quin model de llibreria vols obrir, t&rsquo;adones que en el m&oacute;n editorial en catal&agrave; fonamentalment, per&ograve; tamb&eacute; en castell&agrave;, hi ha una concentraci&oacute; brutal en mans d&rsquo;unes poques empreses i en el m&oacute;n de les llibreries el que estava succeint &eacute;s que estaven tancant petites llibreries i, en canvi, semblava que es mantenien les grans. La realitat &eacute;s que ni les unes ni les altres. Les grans passen unes dificultats enormes perqu&egrave; han de mantenir unes estructures brutals. D&rsquo;altra banda, per mi obrir una llibreria tamb&eacute; t&eacute; en el fons un concepte de creaci&oacute; de riquesa, de diversitat, de llibertat... On hi ha monopolis no hi ha llibertat, on hi ha monopolis hi ha pensament &uacute;nic.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, s&iacute;! I jo crec que on hi ha monopolis tota la gent que hi ha implicada en el proc&eacute;s de fer el llibre, o almenys &eacute;s el que em va passar a mi a 62, &eacute;s que acabes perdent no nom&eacute;s la passi&oacute; per la teva feina sin&oacute; tamb&eacute; la responsabilitat. D&rsquo;acord que no estem operant a cor obert ni estem dirigint un pa&iacute;s, per&ograve; la feina que fem tant tu com jo &eacute;s una feina important des del punt de vista social. Els nens creixeran llegint els llibres que publiqui jo o que venguis tu a la teva llibreria. Llavors comen&ccedil;ar a convertir-te en alg&uacute; que nom&eacute;s treballa per un objectiu de pressupost i que el contingut dels llibres t&rsquo;acabi sent igual perqu&egrave; has de facturar un mili&oacute; a l&rsquo;any i que far&agrave;s un llibre perqu&egrave; s&eacute; que positivament es vendr&agrave; i el fas per complir aquest objectiu, quan arribes a aquest punt, o almenys quan jo vaig arribar a aquest punt, vaig dir: &ldquo;Qu&egrave; est&agrave; passant?&rdquo;. En realitat, no es tracta d&rsquo;aix&ograve; sin&oacute; de fer llibres que estiguin b&eacute;, m&eacute;s diversos, amb aquesta riquesa cultural, i aix&ograve; &eacute;s el que t&rsquo;empeny una mica a fer les coses a la teva manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Hi ha un llibre de Richard Sennett que es diu <em>El artesano</em>, en qu&egrave; parla de tots els conceptes de l&rsquo;economia global i diu &ldquo;No hi ha futur si no hi ha artesania&rdquo; i l&rsquo;artesania significa que tu has d&rsquo;agafar all&ograve; que facis perqu&egrave; ho produeixes o perqu&egrave; prestes un servei i ho has de fer posant-hi tota l&rsquo;&agrave;nima. Si no hi poses l&rsquo;&agrave;nima all&ograve; passa a ser un producte de consum ef&iacute;mer, fuga&ccedil; i que desapareixer&agrave; en un no res, i per tant hi ha un apartat d&rsquo;artesania que, no nom&eacute;s en el m&oacute;n de l&rsquo;edici&oacute;, de la llibreria, sin&oacute; a tot arreu, demana aix&ograve;, per&ograve; esclar hi ha un problema, que &eacute;s que l&rsquo;artesania &eacute;s cara. Jo s&oacute;c partidari de recuperar aquest concepte d&rsquo;artesania entenent que aix&ograve; no &eacute;s una batalla contra els grans grups, &eacute;s un espai en el qual la gent ha de saber que pot crear i que depenent de l&rsquo;&agrave;nima, dels esfor&ccedil;os i, naturalment, de la inversi&oacute; que hi puguis posar en moments dif&iacute;cils, paga la pena fer-ho. Hi ha d&rsquo;haver una &egrave;pica al darrere de les coses, si l&rsquo;&uacute;nica &egrave;pica &eacute;s el compte de resultats, malament...
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Aix&ograve; &eacute;s extrapolable a totes les feines del m&oacute;n, no nom&eacute;s la nostra, per&ograve; quan jugues amb cultura, que &eacute;s una cosa m&eacute;s vague, &eacute;s important que hi hagi a darrere una empenta aut&egrave;ntica i una vocaci&oacute;, perqu&egrave;, a m&eacute;s a m&eacute;s, es transmet la relaci&oacute; que estableixes tu amb la gent de l&rsquo;equip, i que l&rsquo;equip tamb&eacute; sou els llibreters i la distribu&iuml;dora, i si hi ha una mica d&rsquo;entusiasme i una mica d&rsquo;autenticitat la gent tamb&eacute; ho rep diferent, que si hi ha una cosa molt m&eacute;s mec&agrave;nica o molt m&eacute;s burocratitzada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/67730683-5e40-45a8-a1aa-c6016e367379_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>I existeix tamb&eacute; la necessitat de rebre aquest entusiasme i autenticitat entre la gent, no?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> A mi la gent m&rsquo;ha rebut superb&eacute;, hi ha una part que &eacute;s que tots ens hem tornat descreguts tamb&eacute;, ja ning&uacute; es creu el que diu la televisi&oacute; ni tan sols a vegades les ressenyes dels diaris, dels cr&iacute;tics. La gent va a una prescripci&oacute; molt m&eacute;s propera, el seu llibreter de barri, el Facebook dels seus amics, o dels amics dels seus amics, i per tant tot aix&ograve; fa que la funci&oacute; de prescriptor dels llibreters sigui molt important.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Una funci&oacute; de prescriptor, per&ograve;, que a m&eacute;s a m&eacute;s no &eacute;s vertical, &eacute;s compartida, &eacute;s horitzontal, &eacute;s de xarxes. Els llibreters no ho saben tot. &Eacute;s impossible que m&rsquo;hagi llegit tots els llibres que es publiquen en un pa&iacute;s en el qual s&rsquo;editen cada any 85.000 t&iacute;tols. Tenim m&eacute;s escriptors que lectors, diu alg&uacute;, de la mateixa manera que a Catalunya tenim m&eacute;s premis que a Fran&ccedil;a; &eacute;s una bogeria. Cal un cert ordre, i aquest ordre nom&eacute;s es pot aconseguir segmentant i sobretot a trav&eacute;s d&rsquo;una paraula que deia l&rsquo;Eug&egrave;nia abans, que &eacute;s la confian&ccedil;a, i aix&ograve; no &eacute;s exclusiu del m&oacute;n del llibre sin&oacute; que &eacute;s en general. La crisi del sistema &eacute;s una crisi de confian&ccedil;a. Els bancs ens donaven uns cr&egrave;dits per&ograve; ens enganyaven amb la lletra petita i despr&eacute;s passava el que passava. O quan una gran empresa fa un ERO perqu&egrave; diu que aquest any han de retallar perqu&egrave; nom&eacute;s han tingut un benefici de 500 milions d&rsquo;euros. Tot aquest surrealisme acaba desembocant en la necessitat de recuperar la confian&ccedil;a, i la confian&ccedil;a no la pots recuperar en un ens impersonal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Tot i que com tu deies fa un moment, els grans grups hi han de ser com hi s&oacute;n a tot el m&oacute;n, perqu&egrave; tamb&eacute; fan bons llibres, per tant no &eacute;s una croada contra els grans grups, per&ograve; s&iacute; que &eacute;s veritat que la manera de funcionar &eacute;s diferent. L&rsquo;altre dia li deia a la Maria Bohigas [editora de Club Editor] que visc molt millor des de la resist&egrave;ncia que des del poder, perqu&egrave; la sensaci&oacute; &eacute;s molt m&eacute;s gratificant, molt m&eacute;s de llibertat, la sensaci&oacute; que est&agrave;s triant a cada moment tot el que pots fer, i aix&ograve; es reflecteix molt en els llibres i en l&rsquo;esperit que transmets tu com a editor.
    </p><p class="article-text">
        <em>I tu, Eug&egrave;nia, que has trepitjat molts mercats internacionals del llibre, aquest fenomen tamb&eacute; s&rsquo;est&agrave; donant en altres pa&iuml;sos?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.: </strong>Mira, Peter Mayer, de Penguin, va venir cap al 2003 o 2004 i va explicar el fenomen de les petites editorials a Anglaterra i als Estats Units, o sigui que fa deu anys els hi va passar una mica el mateix. En castell&agrave; va passar fa cinc anys i en catal&agrave; va comen&ccedil;ar a passar fa un any o dos. Jo crec que &eacute;s el resultat dels temps que vivim. El monopoli es queda amb un segment important del sector, per&ograve; despr&eacute;s hi ha una part que queda lliure que permet que la gent treballi amb m&eacute;s artesania, amb m&eacute;s cura, amb literatura m&eacute;s exigent perqu&egrave; no fa por, perqu&egrave; la pots treballar, la pots defensar, vas amb el llibre sota el bra&ccedil; per tot el m&oacute;n, i &eacute;s m&eacute;s f&agrave;cil que la gent et cregui.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9749325c-f255-46e5-9cb3-e3bb3a2ff593_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Som un pa&iacute;s bastant lector, i amb una literatura molt viva, amb molts premis i molts escriptors, neixen editorials, llibreries...</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> B&eacute;, jo s&oacute;c bastant cr&iacute;tic amb els premis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Els premis justament han sigut la pitjor cosa que ens ha pogut passar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Jo m&rsquo;he trobat gent estrangera que diu &ldquo;Per&ograve; quants premis teniu aqu&iacute;?&rdquo;. I l&rsquo;altra cosa que els sorpr&egrave;n &eacute;s que aquests premis els donin editorials.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Els premis s&oacute;n maniobres, i l&rsquo;exemple m&eacute;s clar &eacute;s que un premi pot ser la porta d&rsquo;entrada a una literatura d&rsquo;un altre pa&iacute;s. Tu vas per exemple a la literatura nord-americana i dius agafar&eacute; el Pulitzer i el PEN Faulkner Award dels &uacute;ltims dos anys, i segur que s&oacute;n autors impressionants, et poden agradar m&eacute;s o menys, per&ograve; s&oacute;n una aposta segura. Vas a Fran&ccedil;a i dius comprar&eacute; el Goncourt, i segur que &eacute;s bo, i v&eacute;ns aqu&iacute; i dius comprar&eacute; el Sant Jordi (i no ho dic pel Vicen&ccedil; Pag&egrave;s, que m&rsquo;agrada molt) i el Ramon Llull, per&ograve; ja no s&oacute;n tan garantia de bona literatura en general.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> O el Nadal o el Planeta en castell&agrave;! Aquests premis estan patrocinats o pagats directament per editorials i &eacute;s una manera de robar autors a altres editorials. Hi ha un autor que primer publica amb una editorial i despr&eacute;s es presenta a un premi, perqu&egrave; li diuen presenta&rsquo;t a aquest premi, que el guanyar&agrave;s i llavors nosaltres et podrem publicar, i aix&ograve; &eacute;s una forma de canibalisme.
    </p><p class="article-text">
        <em>En canvi, els premis tamb&eacute; haurien de fer la funci&oacute; de prescripci&oacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> El premi l&rsquo;hauria de donar alg&uacute; que no fos editor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> El premi m&eacute;s genu&iacute; que jo conegui d&rsquo;aqu&iacute; Catalunya &eacute;s un premi que d&oacute;na la llibreria L&rsquo;Odissea de Vilafranca, en qu&egrave; s&oacute;n els lectors que el trien. &Eacute;s un consell de cent lectors, que tenen gustos molt diferents, entre els quals hi ha gent que li agrada la novel.la hist&ograve;rica i gent que li agrada l&rsquo;<em>Ulisses</em> de Joyce. I el premi es finan&ccedil;a amb els diners d&rsquo;aquests lectors, que paguen per formar part d&rsquo;aquest jurat. I a partir d&rsquo;aqu&iacute; hi ha un jurat de quatre persones que escull entre els llibres que han seleccionat els lectors, hi ha un filtre previ de lectors, doncs. Ara, aquest premi no t&eacute; el que tenen altres premis, que s&oacute;n campanyes de m&agrave;rqueting brutals, no tenen diners per a la difusi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> D&rsquo;entrada, la idea dels premis no &eacute;s dolenta perqu&egrave; pagar avan&ccedil;aments &eacute;s molt dif&iacute;cil, sobretot antigament. Els premis que s&oacute;n cofinan&ccedil;ats perqu&egrave; paga una part l&rsquo;editorial i una altra part &Ograve;mnium o l&rsquo;entitat que sigui s&oacute;n com una manera de becar els autors, de garantir-los una tranquil.litat econ&ograve;mica durant dos anys. Per&ograve; tot aix&ograve; s&rsquo;ha anat pervertint, perqu&egrave; abans el criteri devia ser molt literari i cada cop &eacute;s m&eacute;s de venda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Jo tinc autors amics que els truquen d&rsquo;editorials demanant-los que necessiten que els facin llibres sobre un tema concret, que hi aparegui aquest personatge, etc. S&oacute;n llibres per enc&agrave;rrec. La creaci&oacute; qui la fa, l&rsquo;autor o el de m&agrave;rqueting?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/28b8a135-4bce-4a20-8772-8d9d44e9caf6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>De tota manera, hi ha un moviment important d&rsquo;autors joves que estan escrivint bons llibres, les editorials petites tamb&eacute; esteu apostant per gent nova, desconeguda. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Sempre hi ha gent jove escrivint que ho fa b&eacute;, i tamb&eacute; hi ha gent jove i no tan jove que no ho fa gens b&eacute;. El problema &eacute;s que de vegades el que &eacute;s m&eacute;s visible &eacute;s el que &eacute;s menys interessant, aix&ograve; deu passar a tot arreu, per&ograve; s&iacute; que el que &eacute;s m&eacute;s visible s&oacute;n aquests premis que en realitat no s&oacute;n garantia de bona literatura, i en canvi tenim autors que estan molt b&eacute;, que estan per all&agrave; sota per&ograve; que no es veuen tant, que els coneixem els quatre que estem aqu&iacute; per&ograve; llavors al carrer no els coneix ning&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;La funci&oacute; de les microeditorials seria la de fer emergir aquests autors que ho fan b&eacute; per&ograve; que no coneix gaire gent?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, per&ograve; tamb&eacute; i sobretot seria la funci&oacute; d&rsquo;aquestes microllibreries...
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> A mi, m&eacute;s que de microeditorials i microllibreries m&rsquo;agrada m&eacute;s parlar de petites grans editorials i petites grans llibreries.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, exacte. I vosaltres, tant els que acabeu de comen&ccedil;ar com els que ja porten una traject&ograve;ria m&eacute;s llarga heu apostat molt per donar espai a les vostres llibreries a les petites editorials, cosa que abans no passava tant, tot i que tampoc no n&rsquo;hi havia tantes...
    </p><p class="article-text">
        <em>I creieu que avui la gent llegeix m&eacute;s?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> La meva mare treballa en una escola i diu que els nens d&rsquo;ara llegeixen molt m&eacute;s que els d&rsquo;abans. Els &iacute;ndexs de lectura no els conec, per&ograve; s&iacute; que crec que hi ha un p&uacute;blic lector potencial en catal&agrave; que no est&agrave; prou explotat que s&oacute;n molt bons lectors que viuen a Barcelona i que escullen llegir en castell&agrave;, d&rsquo;aquests n&rsquo;hi ha molt&iacute;ssims.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Jo sobre aix&ograve; tinc una teoria molt peregrina que &eacute;s que els traductors dels anys vuitanta i noranta van maltractar els lectors en catal&agrave;. Jo sempre dic que s&oacute;c un d&rsquo;aquests lectors maltractats que llegeix Richard Ford en castell&agrave; i que si surt en catal&agrave; el continua comprant en castell&agrave; perqu&egrave; se&rsquo;t fa estrany llegir-lo en catal&agrave;. Un dels meus autors preferits &eacute;s Thomas Bernhard, del qual en catal&agrave; gaireb&eacute; no hi ha res i el que hi ha &eacute;s de traductors dels vuitanta i noranta que s&rsquo;hi posin com s&rsquo;hi posin <em>nogensmenys</em> no existeix en alemany.
    </p><p class="article-text">
        <em>En canvi, ara hi ha un molt bon nivell de traducci&oacute; en catal&agrave;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> S&iacute;, ara hi ha traductors molt bons, i per aquesta cosa que tenim els catalans de ser tan perepunyetes i de tenir aquesta relaci&oacute; tan estranya amb la nostra llengua, crec que justament els traductors d&rsquo;ara s&oacute;n molt millors en catal&agrave; que en castell&agrave;. B&eacute;, potser &eacute;s absurd fer aquesta afirmaci&oacute; tan general, per&ograve; ara hi ha traductors molt bons en catal&agrave; i hi ha llibres que estan m&eacute;s ben tradu&iuml;ts en l&rsquo;edici&oacute; catalana que en la castellana. En el cas castell&agrave;, no hi ha hagut tanta cr&iacute;tica als diaris i de lectors; en canvi, en catal&agrave; fas una traducci&oacute; i tens setanta correus electr&ograve;nics de gent que es queixa, i moltes vegades es queixen equivocadament, es pensen que all&ograve; no existeix, tothom &eacute;s mestretites del catal&agrave; i aix&ograve; ha fet que tothom estigui molt m&eacute;s en gu&agrave;rdia, tant els editors, com els correctors... tothom, i probablement per aix&ograve; ara hi hagi traductors en catal&agrave; que s&oacute;n molt bons.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> I curiosament aquests traductors tenen tots a la vora de 40-45 anys, que s&oacute;n aquests lectors maltractats que s&rsquo;han plantat i han volgut traduir perqu&egrave; la gent pugui llegir i no per conservar un esperit hist&ograve;ric de la llengua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Aix&ograve; ha fet tamb&eacute; que a la nostra generaci&oacute;, que hem tingut una educaci&oacute; vital i liter&agrave;ria m&eacute;s en castell&agrave;, ens faci mandra o tinguem prejudicis a l&rsquo;hora de llegir autors com el Toni Sala, que no &eacute;s perqu&egrave; m&rsquo;agradi molt sin&oacute; perqu&egrave; penso que est&agrave; a l&rsquo;altura de molts autors espanyols i tamb&eacute; europeus i americans.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> S&iacute;, ens costa molt donar valor als autors d&rsquo;aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Aquesta &eacute;s una mica la meva lluita, trencar barreres, que despr&eacute;s pot no agradar, per&ograve; que hi hagi la inclinaci&oacute; de provar-ho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Amb aquesta recerca d&rsquo;internacionalitat de tot, hi ha la idea que aquest autor com que &eacute;s catal&agrave; ser&agrave; provinci&agrave;, i &eacute;s fals. Tenim molt bons autors, no nom&eacute;s joves. A mi l&rsquo;&uacute;ltim llibre del Pag&egrave;s Jord&agrave; em sembla un exercici d&rsquo;investigaci&oacute; liter&agrave;ria, que si l&rsquo;hagu&eacute;s fet Saramago en els seus primers anys, estar&iacute;em adorant Saramago. Ara nosaltres tenim dos referents internacionals, que s&oacute;n Jaume Cabr&eacute;, que deu ser l&rsquo;&uacute;nica persona d&rsquo;aquest m&oacute;n que deu poder viure de la literatura, i S&aacute;nchez Pi&ntilde;ol, i llavors els altres, que com que no s&oacute;n internacionals, els considerem provincianets.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Tamb&eacute; he de dir que abans ens passava que per arribar a l&rsquo;estranger amb un autor catal&agrave;, havies de passar sempre pel castell&agrave; i si no tenies traducci&oacute; al castell&agrave; ja consideraven que no valia la pena ni provar-ho, i ara, tamb&eacute; gr&agrave;cies a l&rsquo;Institut Ramon Llull, que fan molt bona feina, &eacute;s igual que a Espanya hi hagi un prejudici amb el catal&agrave; que fa que sigui molt dif&iacute;cil que molt bons autors no es tradueixin al castell&agrave;..., passem del castell&agrave;, tradu&iuml;m un cap&iacute;tol en angl&egrave;s i comencem a vendre&rsquo;l a Europa! Si l&rsquo;autor &eacute;s bo ha de funcionar, i els europeus no tenen aquest prejudici contra el catal&agrave;, els hi &eacute;s igual; mentre sigui un bon llibre ja els hi est&agrave; b&eacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/05937fb4-a1b4-487c-9872-d26c8cddc009_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>En aquest sentit, la feina que fa l&rsquo;Institut Ramon Llull d&rsquo;internacionalitzaci&oacute; de la literatura catalana &eacute;s bastant invisible.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> &Eacute;s una feina molt invisible per&ograve; en canvi la fan molt b&eacute;, estan a totes les fires i les persones que la fan tenen aquest perfil que d&egrave;iem abans, almenys amb les que jo he treballat, que s&oacute;n superentusiastes, que creuen molt en els autors catalans.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Sobre el que d&egrave;iem que hi ha un problema de visibilitat, o de difusi&oacute;, jo prefereixo que el Ramon Llull treballi invisiblement i que els resultats siguin visibles en q&uuml;esti&oacute; de traducci&oacute;. M&rsquo;agrada saber que autors catalans han estat tradu&iuml;ts a altres idiomes i crec que aix&ograve; s&rsquo;hauria de visualitzar molt m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Quan van vendre <em>Incerta gl&ograve;ria</em> en angl&egrave;s, si hagu&eacute;ssiu vist la M&iacute;sia i la Gemma [t&egrave;cniques de l&rsquo;&Agrave;rea de Literatura de l&rsquo;Institut Ramon Llull] quan ho van tancar, tenien una emoci&oacute; tremenda. Treballen molt, hi posen molta part d&rsquo;elles mateixes i molta &agrave;nima. Fan molt bona feina.
    </p><p class="article-text">
        <em>&Uacute;ltimament s&rsquo;han publicat bastants llibres de literatura dist&ograve;pica o que tendeix a crear mons propis de la ci&egrave;ncia-ficci&oacute;, per&ograve; llavors tenim altres autors que fan literatura absolutament realista. No s&eacute; si &eacute;s gaire arriscat o absurd parlar de tend&egrave;ncies actuals en la literatura catalana. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Costa una mica fer un judici, per&ograve; s&iacute; que &eacute;s veritat que sembla que han sortit, en catal&agrave; com a m&iacute;nim, set o vuit llibres ara de cop de literatura dist&ograve;pica.
    </p><p class="article-text">
        <em>S&iacute;, i tamb&eacute; ha aparegut l&rsquo;editorial Males Herbes, molt enfocada a la literatura fant&agrave;stica, la llibreria Gigamesh, que est&agrave; especialitzada en ci&egrave;ncia-ficci&oacute;, ha obert un local m&eacute;s gran...</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> Aix&ograve; &eacute;s com aquell que diu que s&rsquo;ha posat molt de moda la novel.la er&ograve;tica en femen&iacute; gr&agrave;cies a les obres de Grey i llavors apareix la Iolanda Batall&eacute; amb el llibre <em>Far&eacute; tot el que tu vulguis</em>, o la Marta Rojals i fa <em>L&rsquo;altra</em>, i es diu que ara hi ha una moda de novel.les de dones de 40 anys que han de canviar la seva vida perqu&egrave; no estan conformes amb la manera que vivien. Jo no crec ni en les modes ni en les etiquetes. Quan em pregunten qu&egrave; venc m&eacute;s, jo responc que venc llibres, narrativa fonamentalment, molta poesia i tamb&eacute; assaig. Aix&ograve; de les modes &eacute;s una operaci&oacute; de m&agrave;rqueting, alg&uacute; est&agrave; interessat a fer-nos entendre que ara est&agrave; de moda aquesta literatura perqu&egrave; toca vendre aquesta literatura o perqu&egrave; algunes editorials han decidit publicar sobre aquesta literatura... Les novel.les o t&rsquo;agraden o no t&rsquo;agraden.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Jo ho veig molt quan vaig a fires i a les cites et diuen aquest llibre &eacute;s un creuament entre Harry Potter 1 i Harry Potter 5, o aquest altre &eacute;s un creuament entre <em>El codi Da Vinci</em> i Stieg Larsson, o sigui van agafant els <em>bestsellers</em> del moment i per intentar posar una etiqueta en un llibre es busca una simbiosi entre el que s&rsquo;ha venut millor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.: </strong>A mi quan em pregunten si Petros M&agrave;rkaris &eacute;s novel.la negra, dic, b&eacute;, s&iacute;, ho pot ser perqu&egrave; hi ha morts, per&ograve; tamb&eacute; hi ha el transfons social de la societat grega d&rsquo;avui, que &eacute;s molt m&eacute;s important que els morts. &Eacute;s el que deia Chesterton: una novel.la sense morts &eacute;s una novel.la sense vida. Jo tinc un apartat de novel.la negra, per&ograve; de la prestatgeria en podria treure molts t&iacute;tols i posar-los a la de narrativa convencional, i a la inversa. L&rsquo;etiqueta novel.la negra &eacute;s comunament acceptada, t&eacute; uns codis compartits, per&ograve; ja est&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E.B.:</strong> Jo estic pensant a recuperar una part de cl&agrave;ssics i una altra de contemporanis, i pensava qu&egrave; faig, dos dissenys per diferenciar dues l&iacute;nies?, per&ograve; clar em trobava amb el dilema d&rsquo;on col.loco una novel.la dels anys vuitanta. La poso a contempor&agrave;nia o a cl&agrave;ssic contemporani?, i al final he decidit que nom&eacute;s far&eacute; una l&iacute;nia. S&oacute;n llibres que si els publico ara &eacute;s perqu&egrave; crec que s&oacute;n contemporanis d&rsquo;esperit i per tant poden interessar igual ara que a la gent de fa 50 anys. Quan comences a separar t&rsquo;acabes embolicant, sembla que hagi d&rsquo;anar molt b&eacute; per ordenar per&ograve; al final se t&rsquo;acaba girant en contra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>X.V.:</strong> &Eacute;s com quan em vaig instal.lar el programa de gesti&oacute; de la llibreria. M&rsquo;era igual fer una classificaci&oacute; per nacionalitats. Ning&uacute; entra a la llibreria i pregunta on tinc la literatura italiana. Busques autors italians o hi topes, que &eacute;s el m&eacute;s maco d&rsquo;entrar a una llibreria, o dels editors quan estan mirant manuscrits: topes amb una novel.la que t&rsquo;agrada i el nom de l&rsquo;autor ja el veur&agrave;s al final. &Eacute;s un exercici de descobriment.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b4cf38ab-cb0d-4531-b3d7-1a0661eac6b2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/eugenia-broggi-xavier-vidal-llibreries-editorials-literatura-catalana_132_4922419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Apr 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="243090" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="243090" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Eugènia Broggi i Xavier Vidal: “Si l’única èpica és el compte de resultats, malament!”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d04b64c1-be85-431e-b074-63686d872d80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toni Sala: “Busco dar el máximo de universal a través de la máxima concreción”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/toni-sala-els-nois-l-altra-editorial-libros_132_4936608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90c63b91-6557-4650-8127-b53a28b0d54a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toni Sala: “Busco dar el máximo de universal a través de la máxima concreción”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Toni Sala inaugura el catálogo de la recién nacida L’Altra editorial con ‘Els nois’, una novela que bebe de la tradición literaria catalana para remover la personalidad de cuatro personajes a partir de un hecho trágico en un pueblo interior del Empordà.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Els nois&rsquo; es una historia tr&aacute;gica ambientada en las comarcas de Gerona. &iquest;Podr&iacute;amos hablar de un drama rural del siglo XXI? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto a&uacute;n no me lo hab&iacute;a dicho nadie y pensaba que en alg&uacute;n momento me lo dir&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ten&iacute;as miedo de que te lo preguntasen, que te pusieran una etiqueta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un drama rural es algo muy espec&iacute;fico de V&iacute;ctor Catal&agrave; y el nombre de <em>drama rural</em> tuvo una cierta fortuna. Incluso en los a&ntilde;os ochenta hubo un cr&iacute;tico que hablaba de literatura urbana y literatura rural, pero en realidad son puramente unos cuentos de V&iacute;ctor Catal&agrave; que son muy buenos, pero no son lo mejor que hizo la autora, lo mejor que hizo fue <em>Solitud</em>, a a&ntilde;os luz del resto. Sin embargo, <em>Solitud</em> tambi&eacute;n ven&iacute;a de un drama rural, en realidad, ten&iacute;a que ser un drama rural, ten&iacute;a que ser un cuento y se convirti&oacute; en novela. &iquest;Si es un drama rural? Hombre, es verdad que es un drama y es verdad que pasa en el campo, pues quiz&aacute;s s&iacute; que es un drama rural de hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro empieza con la muerte de dos chicos y la consternaci&oacute;n que provoca. A partir de aqu&iacute;, se construyen diferentes perspectivas sobre el tema de la muerte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se construyen cuatro personajes a partir de un hecho traum&aacute;tico que provoca un trastorno en la vida de unas personas, y este trastorno hace que estas personas configuren su personalidad. La muerte me sirve como un impacto para remover y para ver cu&aacute;l es la personalidad de cada uno de los cuatro protagonistas que, de una manera u otra, son todos personajes con una cierta crisis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela est&aacute; ambientada en Vidreres. &iquest;Por qu&eacute; escoges este municipio, este paisaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no soy de all&iacute;, soy de la costa, de no muy lejos, pero me gustaba la idea de coger un mundo en el que yo no pertenezco. En Vidreres por circunstancias de la vida estuve tres o cuatro fines de semana y me gust&oacute; la idea de hacerme m&iacute;o un paisaje a partir de lo que es universal, o sea, como yo no soy de all&iacute; pod&iacute;a poner algo tan universal como es la muerte, imaginando c&oacute;mo funcionar&iacute;a un heredero, una chica joven, un banquero ... Todo es inventado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ebef016c-b6ed-4075-ac98-2bb191861e46_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No hay personajes reales pues, no te has inspirado en personas reales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, s&iacute;, siempre te vas inspirando en cosas que vas cogiendo de aqu&iacute; y de all&iacute;, pero no, yo no conozco ning&uacute;n banquero, ni ning&uacute;n camionero, de heredero tampoco y de estudiante de veterinaria tampoco. Esto solo es como el attrezzo, es el vestido que pones a unos caracteres que s&iacute; podr&iacute;a decir que conozco, y quiz&aacute;s no los conozco de fuera, sino de dentro de m&iacute;, o sea, de alguna manera tu eres todos estos personajes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son personajes con una dureza de alma, Nil, Miqui... Hasta el banquero parece que no tenga alma, el menos dibujado. &iquest;Es una deformaci&oacute;n grotesca de caracteres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son algo extremos, porque lo que te interesa es ir a descubrir territorio. Siempre debe ser la m&aacute;xima amplitud y la m&aacute;xima concreci&oacute;n, las dos cosas al mismo tiempo. Tienen que ser personajes bastante universales para que todos los puedan entender, quiz&aacute; no reconocerse, pero s&iacute; entender, y al mismo tiempo tienen que ser peculiares, diferentes, deben aportar un conocimiento que no podr&iacute;an darse en el caso de la muerte si al menos no fuera de gente suficientemente dura para no volver la cara ante algo tan bestia como la muerte de dos j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miqui y Nil son muy animales, muy salvajes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, son malos, son bestias. Y realmente cuando yo escrib&iacute;a, sobre todo con Miqui, lo pasaba fatal. Miqui es como un salvaje y parece que es el malo de la pel&iacute;cula pero luego ves que hay uno peor y el peor es justamente un artista. Y eso me interesaba mucho para hablar de la implicaci&oacute;n del artista con su obra. De hecho, me preocup&oacute; porque aqu&iacute; el artista es un personaje moralmente nefasto y me preocupaba porque al final es lo que da sentido a todo el libro, es lo que de hecho motiva todo lo que pasa, hasta que me di cuenta de que, de acuerdo, es un artista pero es un artista fracasado y pensaba menos mal! (r&iacute;e), solo faltar&iacute;a que fuera un artista de &eacute;xito!
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d1f5fed0-050e-482e-91ef-cf41f7d4606e_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dicen que vivir en la ciudad no es muy bueno para la salud f&iacute;sica ni mental. &iquest;Es mejor vivir en el campo? Los personajes tampoco no parece que sean muy felices...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende del car&aacute;cter, puedes estar tan solo en la ciudad muy acompa&ntilde;ado en un pueblo. Lo que s&iacute; me interesaba es que hay un paisaje m&aacute;s primigenio, y como estamos hablando de cosas muy esenciales, de la muerte y de la personalidad, escribi&eacute;ndolo tambi&eacute;n he ido a parar a lo que dec&iacute;an los fil&oacute;sofos griegos sobre los cuatro elementos: la tierra, el aire, el agua y el fuego. No dir&eacute; que cada personaje representa cada uno de estos elementos porque ser&iacute;a absurdo, pero s&iacute; que sin haberlo visto voy a parar a estos elementos, que son el elemento original de donde sale todo, como si tambi&eacute;n sali&eacute;ramos de alg&uacute;n modo de la muerte. O sea, que estamos hablando de cosas muy esenciales y entonces quiz&aacute; en ambientes m&aacute;s huecos o menos complicados exteriormente se puede ver un poco m&aacute;s claro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cuesti&oacute;n de las herencias, y la ambici&oacute;n de querer conseguir tener m&aacute;s tierras, no para uno mismo, sino para que lo disfruten los que vendr&aacute;n... &iquest;Todav&iacute;a se vive con estos par&aacute;metros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tierra es muy esencial para la gente que es de familia campesina. El primer personaje es un forastero, que trabaja en Vidreres, pero que viene de fuera, yo me imaginaba que ven&iacute;a del Maresme; el segundo es el camionero, que es de Sils, el pueblo de al lado; el tercero es la chica, que s&iacute; es de Vidreres, pero el cuarto es el heredero, que es el que tiene el contacto directo con la tierra, para quien la tierra es importante porque es su esencia y por eso tiene todos estos l&iacute;os consigo mismo, porque es alguien que se ha ido de lo que se esperaba que fuera. Para la gente que tiene tierras est&aacute; muy presente, s&iacute;, y es algo muy animal tambi&eacute;n; tiene que ver con conductas tan animales como el sexo o como el miedo. Hay algo muy latente y es que somos de tierra, que somos del barro, y est&aacute; muy presente en la gente que es campesina. Hay un momento que hay uno que dice: &ldquo;Si tiran una bomba, todav&iacute;a tienes la tierra, todav&iacute;a existe el agujero&rdquo;. Yo eso lo he o&iacute;do decir a campesinos. Es algo que trasciende la misma tierra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Banderas independentistas en los balcones, la reivindicaci&oacute;n del desdoblamiento de la N-II, la crisis, la prostituci&oacute;n de carretera... &iquest;Qu&eacute; nos dicen todos estos referentes tanto de la realidad m&aacute;s actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es esta cosa de dar el m&aacute;ximo de universal a trav&eacute;s de la m&aacute;xima concreci&oacute;n. Y al mismo tiempo que est&aacute; situado en un tiempo muy concreto, exactamente en la segunda semana o la tercera de enero del 2013. Pasa en 4 d&iacute;as concret&iacute;simos, lunes, martes, mi&eacute;rcoles y jueves, al igual que lo pongo en un espacio muy concreto tambi&eacute;n lo quise poner en un momento muy concreto. Y en este momento, el paisaje, del mismo modo que distinguir&iacute;as el de hace diez a&ntilde;os porque estaba lleno de gr&uacute;as, o el de hace cien a&ntilde;os porque eran vi&ntilde;as, el de ahora se distinguir&aacute; porque est&aacute; lleno de banderas independentistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;amos decir que eres un escritor paisajista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que no soy yo, sino que en la tradici&oacute;n literaria catalana hay una presencia muy fuerte del paisaje. V&iacute;ctor Catal&agrave;, Ruyra, Pla, Verdaguer, Moncada mismo, son muy paisajistas. En la tradici&oacute;n literaria catalana la presencia del paisaje tiene mucho peso. Estoy un poco deformado por el hecho de que he estudiado filolog&iacute;a y he le&iacute;do bastante los cl&aacute;sicos catalanes. Supongo que viene de aqu&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Carbonell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/el-diari-de-la-cultura/toni-sala-els-nois-l-altra-editorial-libros_132_4936608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Apr 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90c63b91-6557-4650-8127-b53a28b0d54a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242465" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90c63b91-6557-4650-8127-b53a28b0d54a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242465" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Toni Sala: “Busco dar el máximo de universal a través de la máxima concreción”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90c63b91-6557-4650-8127-b53a28b0d54a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
