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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joan-Josep Vallbé]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joan-josep_vallbe/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joan-Josep Vallbé]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Estructura social y voto (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/estructura-social-voto-ii_132_5517222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sectores que más participan en las elecciones son las clases medias,  los jubilados y las personas que realizan trabajo doméstico no  remunerado</p><p class="subtitle">Trabajadores menos cualificados, parados y jóvenes, son los que menos participan</p><p class="subtitle">Las diferencias entre las bases socioeconómicas de Partido Popular y  Partido Socialista en las elecciones de 2000 y 2011 son mínimas</p></div><p class="article-text">
        <em>And therefore I have sailed the seas and come</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>To the holy city of Byzantium.</em> - W.B. Yeats
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil escuchar a un ministro de Econom&iacute;a o un presidente del Gobierno decir que, a pesar de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, las pensiones <a href="http://www.expansion.com/2012/09/21/economia/1348211227.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">van a subir</a> o que no van a bajar, pero resulta impensable que, en la misma situaci&oacute;n, vayan a decir que las dotaciones para becas de investigaci&oacute;n est&aacute;n garantizadas. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Partamos de un esquema muy simple del funcionamiento del sistema pol&iacute;tico. En democracia, el objetivo de los partidos pol&iacute;ticos es conseguir el n&uacute;mero m&aacute;ximo de votos para poder gobernar. Para conseguirlo, los partidos compiten entre s&iacute; en las elecciones. Para poder competir, presentan programas (o mensajes) pol&iacute;ticos con el objetivo de que &eacute;stos sean atractivos para los votantes. Para que sean atractivos para los votantes, los programas (o mensajes) deben ser lo suficientemente distintos entre s&iacute;. Estas diferencias se muestran especialmente en (1) el peso relativo que cada partido da en su programa a cada &aacute;rea de pol&iacute;tica p&uacute;blica (fiscalidad, defensa, cultura, sanidad, etc.) y en (2) la direcci&oacute;n que cada partido propone dar a cada una de sus propuestas de pol&iacute;tica p&uacute;blica, es decir, a qui&eacute;n benefician y perjudican las propuestas. En las elecciones, los votantes eligen al partido que, primero, se preocupe de los problemas que el votante valora y, segundo, que proponga soluciones que el votante perciba como beneficiosas (o no perjudiciales).
    </p><p class="article-text">
        La primera entrada la dedicamos a ver qu&eacute; partidos prefieren los votantes (agrupados en sectores sociales). En esta segunda giramos la pregunta: &iquest;a qu&eacute; sectores sociales buscan (es decir, para qui&eacute;n gobernar&iacute;an) los partidos con opciones de gobernar en Espa&ntilde;a? La respuesta general a esta pregunta resulta obvia: a los sectores que les votan. &iquest;C&oacute;mo saber qu&eacute; sectores de votantes son m&aacute;s buscados por los partidos?
    </p><p class="article-text">
        Para mostrar la importancia relativa de cada sector social para los dos principales partidos necesitamos saber b&aacute;sicamente dos cosas. La primera, qui&eacute;n vota. La segunda, en qu&eacute; medida los que votan lo hacen por los partidos con opciones de gobernar. Para ello utilizamos el gr&aacute;fico siguiente, que se basa en los mismos datos referenciados en la primera entrada (pero s&oacute;lo para la serie 1996-2011). En &eacute;l mostramos, en negro, la suma del porcentaje de votos que PP y PSOE consiguen en cada sector social, y en gris el porcentaje de abstenci&oacute;n dentro de cada sector social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El gr&aacute;fico muestra una coincidencia interesante: el grado de participaci&oacute;n de los sectores sociales en Espa&ntilde;a coincide con la distribuci&oacute;n del apoyo que entre estos sectores sociales se da a los dos principales partidos. Es decir, aquellos sectores que m&aacute;s participan son los que m&aacute;s votan por los dos principales partidos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/participacion-abstencion-partidos_politicos_6_66203387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como recordaba recientemente Llu&iacute;s Orriols</a>, uno de los problemas principales de la abstenci&oacute;n en la mayor&iacute;a de las democracias es que &eacute;sta no se distribuye de forma igual entre los distintos sectores sociales. En esto, Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n. Los sectores que m&aacute;s participan en las elecciones son las clases medias, los jubilados y las personas que realizan trabajo dom&eacute;stico no remunerado. En estos sectores la abstenci&oacute;n rara vez supera el 20%. Por el contrario, los sectores que menos participan son los trabajadores menos cualificados, los parados y los j&oacute;venes, entre los que la abstenci&oacute;n casi nunca es inferior al 20% y tiene picos superiores al 30%. Los trabajadores cualificados (manuales o no) han presentado siempre tasas de abstenci&oacute;n tambi&eacute;n superiores al 20%, pero en 2008 y 2011 el porcentaje se ha acercado al de las clases medias.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la l&iacute;nea cont&iacute;nua negra del gr&aacute;fico muestra la suma del porcentaje de voto que, en cada sector social, obtienen PP y PSOE. La l&iacute;nea horizontal discont&iacute;nua marca el l&iacute;mite del 50% del voto. As&iacute;, aunque las diferencias no son tan evidentes como en el caso de la abstenci&oacute;n, vemos que entre 1996 y 2008, el porcentaje de apoyo a PP y PSOE entre las clases medias, jubilados y amas de casa ronda el 60% (a veces lo supera), mientras que para los sectores menos favorecidos el nivel de apoyo a los dos grande partidos es m&aacute;s cercano al 50%, siendo a menudo inferior a este porcentaje. Entre los grupos de trabajadores es interesante observar que, as&iacute; como todos ellos presentaban tasas de abstenci&oacute;n similares, en los apoyos electorales los trabajadores no manuales (mayoritariamente administrativos y de servicios) tienden a comportarse como las clases medias y los jubilados, mientras que los trabajadores manuales y los no cualificados tienen tasas de apoyo a PP y PSOE m&aacute;s similares a las de los parados (v&eacute;ase la fila central del gr&aacute;fico).
    </p><p class="article-text">
        Esto no es extra&ntilde;o: los dos principales partidos reciben sus votos de los grupos m&aacute;s numerosos; de no ser as&iacute; no ganar&iacute;an elecciones. En t&eacute;rminos demogr&aacute;ficos, seg&uacute;n <a href="http://www.ine.es/inebmenu/mnu_mercalab.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos del INE</a>, la distribuci&oacute;n de poblaci&oacute;n en cada uno de los sectores sociales es desigual. As&iacute;, los sectores m&aacute;s participativos (clases medias y jubilados) constituyen una bolsa de unos 17 millones de votantes potenciales, mientras que el grupo de trabajadores manuales y no cualificados, los parados y los estudiantes constituyen unos 13,5 millones de ciudadanos. Los trabajadores no manuales, que tienden cada vez m&aacute;s a comportarse como las clases medias, son unos 4 millones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que resulta relevante es que existe una doble l&iacute;nea de separaci&oacute;n entre los sectores sociales mejor y peor situados econ&oacute;micamente. As&iacute;, los sectores en peor situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica o mayor inestabilidad tienden a votar menos y, cuando lo hacen, tienden m&aacute;s a votar por partidos con pocas opciones de tener mayor&iacute;as parlamentarias. Por el contrario, los que m&aacute;s votan son los mejor situados social y econ&oacute;micamente, pero adem&aacute;s cuando votan lo hacen por los partidos que gobiernan.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; peso real tienen estos sectores para los principales partidos? &iquest;Qu&eacute; tipo de votantes los partidos no pueden arriesgarse a perder? &iquest;Son distintos estos grupos para PP y PSOE? En el siguiente panel de gr&aacute;ficos se compara, en la fila superior, el peso relativo de cada sector social entre los votantes de PP y PSOE, y en la inferior entre IU y PSOE, para las elecciones de 2000 y 2011. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Si observamos la fila de arriba, las diferencias entre las bases socioecon&oacute;micas de Partido Popular y Partido Socialista en las elecciones de 2000 y 2011 son m&iacute;nimas. Ambas elecciones las gana el PP, pero el mismo patr&oacute;n se reproduce para las elecciones de 2008, que gana el PSOE. La fotograf&iacute;a es simplificadora y aqu&iacute; cabr&iacute;a hilar m&aacute;s fino para observar hasta qu&eacute; punto existen patrones distintos de comportamiento dentro de cada grupo social (diferencias intergeneracionales coincidentes con la distinci&oacute;n entre <em>insiders </em>y <em>outsiders</em>, como en <a href="http://www.reis.cis.es/REIS/jsp/REIS.jsp?opcion=articulo&amp;ktitulo=1180&amp;autor=JUAN+JES%DAS+GONZ%C1LEZ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este trabajo</a> de Gonz&aacute;lez).
    </p><p class="article-text">
        A grandes rasgos, en las elecciones de 2000 los jubilados representaron una cuarta parte de los votantes de cada partido, mientras que las amas de casa representaron un 20% de su electorado. En Espa&ntilde;a hay 9 millones de jubilados y constituyen el sector social m&aacute;s numeroso.
    </p><p class="article-text">
        En los dem&aacute;s grupos, las diferencias son peque&ntilde;as. Entre los votantes del PSOE tienen algo m&aacute;s de peso los trabajadores manuales y los parados, mientras que entre los votantes del PP abundan m&aacute;s las clases medias y los trabajadores no manuales. V&eacute;ase c&oacute;mo, para las elecciones de 2000, existen m&aacute;s diferencias entre el peso de cada sector social entre los votantes de IU y PSOE que entre PP y PSOE. En particular, aunque los jubilados tambi&eacute;n son el grupo mayoritario entre el electorado de IU en 2000, su peso est&aacute; m&aacute;s equilibrado respecto a otros grupos como las nuevas clases medias y los j&oacute;venes. Para las elecciones de 2011, el patr&oacute;n de similitud entre PP y PSOE es a&uacute;n m&aacute;s claro, mientras que en IU se produce un cambio importante: el sector de parados constituye el grupo m&aacute;s numeroso entre sus votantes (una cuarta parte), mientras que el peso de los jubilados se asemeja m&aacute;s al que tienen los trabajadores manuales cualificados, los no manuales o los j&oacute;venes (en torno al 10%).
    </p><p class="article-text">
        Si W. B. Yeats hubiese vivido en la Espa&ntilde;a actual, no habr&iacute;a so&ntilde;ado con <a href="http://poetry.poetryx.com/poems/1575/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">zarpar hacia Bizancio</a>, pues &eacute;ste s&iacute; parece ser pa&iacute;s para viejos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan-Josep Vallbé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/estructura-social-voto-ii_132_5517222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Dec 2012 08:22:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estructura social y voto (II)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estructura social y voto en España (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/estructura-social-voto-espana_132_5508997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe un debilitamiento de la clase social como factor determinante del voto en España</p><p class="subtitle">La aparición del Partido Popular como alternativa seria de  centro-derecha se ve reflejada en sus apoyos entre distintos sectores  sociales, pero no solamente de los grupos naturales de la derecha</p><p class="subtitle">¿Son PP y PSOE indiferentes ante la pérdida de apoyo, por ejemplo, entre jubilados o entre los jóvenes?</p></div><p class="article-text">
        En todas las democracias, la estructuraci&oacute;n de los sistemas de partidos pol&iacute;ticos refleja de alg&uacute;n modo una estructura de preferencias pol&iacute;ticas que tienen su origen en la situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica de los individuos. Aunque este fen&oacute;meno es generalizado, los estudios sobre esta cuesti&oacute;n muestran que no podemos explicar todo el comportamiento electoral a trav&eacute;s de la clase social (por ejemplo de <a href="http://www.upf.edu/pdi/dcpis/javier.polavieja/Zona_2001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J. Polavieja</a>, <a href="http://www.fes-web.org/uploads/files/res/res04/05.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J. J. Gonz&aacute;lez</a> y <a href="http://www.aecpa.es/uploads/files/modules/congress/10/papers/463.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llu&iacute;s Orriols</a>), y   que hay que tener en cuenta otros factores ideol&oacute;gicos, de identificaci&oacute;n nacional o de percepci&oacute;n del contexto de los electores.
    </p><p class="article-text">
        En este post expondremos algunos factores generales que han afectado a la relaci&oacute;n entre clase social y voto, y vamos a ver c&oacute;mo han votado y votan los distintos sectores sociales. El argumento queda reflejado en un gr&aacute;fico, basado en encuestas postelectorales del CIS, que muestra la evoluci&oacute;n (1986-2011) del comportamiento electoral de los principales grupos sociales siguiendo <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=760549" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la adaptaci&oacute;n de Gonz&aacute;lez</a> del esquema de Goldthorpe que distingue entre <em>clases activas</em> (las clases medias y los distintos grupos de trabajadores) y <em>clases pasivas</em> (dependientes de subsidios como parados o pensionistsa, o no activos econ&oacute;micamente como amas de casa o estudiantes).
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                </figure><p class="article-text">
        La literatura ha destacado la confluencia de al menos tres factores fundamentales que explican la evoluci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre voto y clase social en Espa&ntilde;a. El primero se refiere al contexto internacional. Cuando Espa&ntilde;a accedi&oacute; a la democracia a finales de los a&ntilde;os 70, el impacto cl&aacute;sico de la clase sobre el voto en las democracias occidentales ya estaba &ldquo;en crisis&rdquo;. De hecho, aunque las primeras campa&ntilde;as electorales estuvieron marcadas por un claro discurso de clase debido al papel de los sindicatos en el tardofranquismo y su relaci&oacute;n con los partidos, la consecuci&oacute;n de las principales demandas sindicales durante la transici&oacute;n (negociaci&oacute;n colectiva, concertaci&oacute;n social, etc.) y el marco de reformas econ&oacute;micas frente a la crisis econ&oacute;mica de la d&eacute;cada de 1970 (reflejado en <a href="http://www.vespito.net/historia/transi/pactos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los Pactos de la Moncloa</a> de 1977) hizo que la relaci&oacute;n entre clase social y voto en la democracia estuviera marcada desde su inicio por los conflictos redistributivos propios del inicio de la crisis del estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        El segundo factor se refiere a las relaciones entre los sindicatos y la pol&iacute;tica. Por un lado, las relaciones entre UGT y CCOO con sus familias pol&iacute;ticas <em>naturales</em> socialista y comunista, respectivamente, pas&oacute; de la unidad de acci&oacute;n de los primeros a&ntilde;os de transici&oacute;n y democracia a una tensi&oacute;n creciente y ruptura con el gobierno del PSOE (huelga general de 1988) por sus pol&iacute;ticas de reforma econ&oacute;mica estructural.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de esta ruptura se observan en el gr&aacute;fico por el descenso del apoyo al PSOE entre todas las clases activas entre 1986 y 2000, mientras que hasta 1996 los socialistas mantuvieron su hegemon&iacute;a entre jubilados y amas de casa. En este sentido, resulta especialmente notoria la p&eacute;rdida de apoyo al PSOE entre los trabajadores manuales (cualificados o no) y los no manuales (que incluye auxiliares administrativos y trabajadores de servicios), que son una base electoral natural de la izquierda. V&eacute;ase, adem&aacute;s, c&oacute;mo entre los grupos de trabajadores la abstenci&oacute;n baja en el mismo periodo, lo que indica que estos sectores no s&oacute;lo dejan de votar al PSOE sino que pasan a votar a otras opciones como Izquierda Unida, pero tambi&eacute;n al Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        El tercer factor importante para entender las relaciones entre clase social y voto en Espa&ntilde;a es, parad&oacute;jicamente, el retraso con el que Espa&ntilde;a llega a tener un partido de derechas normal, es decir, pol&iacute;ticamente relevante, capaz de ganar elecciones. Con el desplome de la UCD en 1982, la &uacute;nica oposici&oacute;n seria a los gobiernos socialistas hasta la d&eacute;cada de 1990 fue la de los sindicatos, no la de una alternativa de centro-derecha. A partir de 1993, sin embargo, la derecha hab&iacute;a conseguido por fin cambiar su nombre, imagen y discurso para atraer a las clases medias urbanas (las viejas clases medias ya las ten&iacute;a), lo que le vali&oacute; el control de cada vez m&aacute;s capitales de provincia y, sobre todo, el convertirse en alternativa de gobierno en detrimento del PSOE, que ya hab&iacute;a perdido parte de su apoyo entre los distintos grupos de asalariados.
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico, la aparici&oacute;n del Partido Popular como alternativa seria de centro-derecha se ve reflejada en sus apoyos entre distintos sectores sociales, pero no solamente de los grupos naturales de la derecha. As&iacute;, vemos que en las elecciones de 1996 el PP aumenta su apoyo en <em>todos los sectores sociales </em>(excepto los trabajadores manuales cualificados), especialmente los j&oacute;venes, los parados, las nuevas clases medias y los trabajadores manuales no cualificados. Ahora bien, a partir de 1996 y hasta 2004 se produce una situaci&oacute;n parad&oacute;jica en el voto de clase:<em> </em>el PP va perdiendo apoyo cont&iacute;nuamente de las clases medias (su base electoral <em>natural</em>) y lo aumenta considerablemente (hasta el 2000) entre los trabajadores no manuales, los manuales no cualificados y los parados. A pesar de estas oscilaciones, a partir de 1996 se observa que cuando un partido domina un ciclo electoral (el PP en 1996-2000, el PSOE 2004-2011) lo hace con un apoyo generalizado en todos los sectores sociales, con excepci&oacute;n de los trabajadores manuales cualificados, en los que siempre domina el PSOE. Esto indica un debilitamiento de la clase social como factor determinante del voto en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, en el contexto de los atentados de Madrid, en 2004 el PP recibe un voto de castigo primordial por parte de todas las clases excepto los jubilados y la amas de casa, que son los &uacute;nicos que, en la primera victoria del PP de 1996, hab&iacute;an aumentado su apoyo por el PSOE (inmerso en esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y el GAL). Parecen ser, pues, clases ben&eacute;volas con los gobiernos salientes, y presentan, adem&aacute;s, un patr&oacute;n de voto id&eacute;ntico. Por otro lado, es notable tambi&eacute;n el hecho de que en la oleada de voto de castigo contra el PP y la movilizaci&oacute;n de &ldquo;los j&oacute;venes&rdquo; en todo ello, el voto hacia el PP en 2004 entre los j&oacute;venes s&oacute;lo baja 1.7 puntos, aunque el apoyo al PSOE aumenta casi 15 puntos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &iquest;hasta qu&eacute; punto esta oscilaci&oacute;n del voto en los distintos sectores sociales es relevante para los dos principales partidos pol&iacute;ticos? &iquest;Son PP y PSOE indiferentes ante la p&eacute;rdida de apoyo, por ejemplo, entre jubilados o entre los j&oacute;venes? &iquest;Los electorados de los partidos son socioecon&oacute;micamente distintos o bien PP y PSOE compiten por el apoyo de los mismos sectores sociales? Estas preguntas las abordaremos en un segundo post.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan-Josep Vallbé]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/estructura-social-voto-espana_132_5508997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Nov 2012 15:02:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estructura social y voto en España (I)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
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