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    <title><![CDATA[elDiario.es - Albert Falco-Gimeno]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/albert_falco-gimeno/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Albert Falco-Gimeno]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ideología de la generación perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/ideologia-generacion-perdida_132_5574163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los adultos están claramente sobre-representados en las etiquetas socialista y conservadora, los jóvenes prefieren más las etiquetas de liberal y progresista</p><p class="subtitle">Los jóvenes sin estudios obligatorios y con contrato indefinido son el colectivo más conservador, en cambio, lo que ocurre con el grupo de los precarios sin estudios es justamente lo opuesto</p><p class="subtitle">Hemos mostrado como los jóvenes están notablemente más polarizados ideológicamente que sus mayores</p></div><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica las etiquetas son importantes. La ideolog&iacute;a no s&oacute;lo ayuda a los votantes a ordenar su escala de valores y prioridades, tambi&eacute;n les sirve como un &ldquo;atajo informativo&rdquo;, es decir, les ayuda a distinguir sin demasiado coste entre aquello que le conviene o no en una realidad pol&iacute;tica y social cada vez m&aacute;s compleja. En el <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/generacion-perdida_6_73202695.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">post precedente</a>, tirando del hilo de la <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/dualidad-deberia-preocuparnos_6_52554749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dualidad en el mercado de trabajo</a>, nos centramos en sistematizar diferencias importantes dentro del colectivo de los j&oacute;venes. Como mostramos en un an&aacute;lisis general, dentro de la llamada generaci&oacute;n perdida existe una gran diversidad de situaciones profesionales y educativas, luego esper&aacute;bamos que la crisis les estuviera afectando de manera diferente. Hoy nos queremos centrar en comprobar la distribuci&oacute;n ideol&oacute;gica de estos j&oacute;venes de acuerdo con sus perfiles educativo/laboral y, particularmente, compararla con la de los adultos.
    </p><p class="article-text">
        Sin &aacute;nimo de ser exhaustivos, hay fundamentalmente dos mecanismos distintos que pueden explicar una diferencia en la posici&oacute;n ideol&oacute;gica por raz&oacute;n de edad. El primero es el conocido como <em>efecto ciclo vital</em>. Seg&uacute;n este mecanismo, los individuos tienen una determinada posici&oacute;n ideol&oacute;gica cuando son j&oacute;venes pero a medida crecen y tienen m&aacute;s experiencias vitales, &eacute;sta se va modificando (recuerden la idea popular pero equivocada de que se es de izquierdas de joven y de derechas de mayor). El segundo es el conocido como <em>efecto cohorte. </em>Seg&uacute;n este argumento, la posici&oacute;n ideol&oacute;gica cambia en funci&oacute;n de la generaci&oacute;n en la que naces porque lo haces inserto en unas instituciones y socializaci&oacute;n diferentes. Por ejemplo, la diferencia entre los que nacieron bajo el franquismo y los que lo han hecho en democracia.
    </p><p class="article-text">
        En esta entrada no vamos a poder discernir entre los dos efectos para explicar la diferencia joven-adulto pero vamos a hacer un esfuerzo para se&ntilde;alar las diferencias existentes y, particularmente, en qu&eacute; categor&iacute;as de joven se radican. Una vez m&aacute;s, hemos tomado el bar&oacute;metro del CIS del pasado julio para hacer una radiograf&iacute;a general de la cuesti&oacute;n. En el gr&aacute;fico siguiente se muestran las etiquetas ideol&oacute;gicas en las que se ubican los j&oacute;venes y los mayores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Como se puede observar, los adultos est&aacute;n claramente sobre-representados en las etiquetas socialista y conservadora. Por el contrario, los j&oacute;venes prefieren m&aacute;s las etiquetas de liberal y progresista, as&iacute; como otras minoritarias. Esto esboza un puzzle interesante. Una primera hip&oacute;tesis es que est&eacute;n cambiando las etiquetas. Tiene sentido que los  adultos prefieran las categor&iacute;as m&aacute;s vinculadas a una connotaci&oacute;n tradicional porque se han socializado pol&iacute;ticamente cuando &eacute;stas eran vigentes. Para la gente que vivi&oacute; pol&iacute;ticamente los 80, ten&iacute;a sentido denominarse socialista o conservador. Sin embargo, es posible que esas etiquetas se hayan ido volviendo borrosas a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y otras hayan ido tomando fuerza para reemplazarlas. Incluso en la propia ret&oacute;rica de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, la izquierda suele referirse a s&iacute; misma como progresista mientras que ser liberal ha sido una bandera mucho m&aacute;s apadrinada por la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una segunda hip&oacute;tesis es que lo que est&eacute;n cambiando sean las genuinas ubicaciones ideol&oacute;gicas de los j&oacute;venes. Esto se cumplir&iacute;a si el votante empieza a asignar un significado aut&eacute;ntico e independiente a cada categor&iacute;a. Por ejemplo, en el caso del ecologismo se ve claro que es una dimensi&oacute;n diferente de las dem&aacute;s y que ha crecido entre las nuevas generaciones. Del mismo modo, si para el joven la categor&iacute;a liberal o progresista quiere decir algo diferente de las de conservador o socialista, entonces estar&iacute;amos ante un cambio real en las posiciones. Esta segunda hip&oacute;tesis, adem&aacute;s, tambi&eacute;n podr&iacute;a conllevar un electorado nuevo con preferencias diferentes, lo que podr&iacute;a traducirse en el voto a nuevos partidos que recojan esas etiquetas.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que ambos argumentos se den a la vez, y que cambien tanto el significado de la etiqueta como los que se relacionan con ella. Para intentar hilar m&aacute;s fino en la relaci&oacute;n entre j&oacute;venes e ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, hemos recurrido a la cl&aacute;sica escala ideol&oacute;gica de 0 a 10, donde 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha. Adem&aacute;s, no solo hemos distinguido por edad sino tambi&eacute;n por categor&iacute;a laboral (PARados; PROtegidos con contrato indefinido; PREcarios con contrato temporal) y nivel educativo (SIN y CON estudios de secundaria terminados). En el gr&aacute;fico siguiente mostramos la ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de esas categor&iacute;as.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En su conjunto, el electorado espa&ntilde;ol se mueve m&aacute;s o menos en posiciones de centro-izquierda. En general no hay diferencias muy fuertes entre categor&iacute;as educativo-laborales, aunque los precarios est&aacute;n algo m&aacute;s a la izquierda y los protegidos m&aacute;s a la derecha. Ahora bien, existen diferencias muy interesantes cuando comparamos j&oacute;venes y mayores seg&uacute;n su posici&oacute;n en el mercado laboral. La categor&iacute;a que se ubica m&aacute;s a la derecha es la de los j&oacute;venes protegidos y sin estudios. Los j&oacute;venes sin estudios obligatorios y con contrato indefinido no solo son el colectivo m&aacute;s conservador de la muestra, sino que tambi&eacute;n son significativamente m&aacute;s conservadores que los adultos en su misma situaci&oacute;n. Sin embargo, lo que ocurre con el grupo de los precarios sin estudios es justamente lo opuesto. Aquellos j&oacute;venes con contratos temporales que no tienen estudios secundarios se ubican como el grupo m&aacute;s a la izquierda y, de nuevo, mucho m&aacute;s que sus hom&oacute;logos mayores/adultos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que parece indicar esta foto fija es una polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica notable dentro del colectivo de j&oacute;venes, mucho m&aacute;s intensa que entre los adultos. Aparentemente la crisis econ&oacute;mica est&aacute; incrementando la distancia ideol&oacute;gica entre los j&oacute;venes en funci&oacute;n de su situaci&oacute;n y potencial educativo en el mercado laboral. Los j&oacute;venes precarios, ya tengan estudios o no, est&aacute;n muy lejos de los que tienen empleo fijo. Mientras que los precarios se inclinan a la izquierda mayoritariamente, los protegidos sin estudios lo hacen considerablemente m&aacute;s a la derecha. Por lo tanto, no es solo que los j&oacute;venes sean un colectivo heterog&eacute;neo ideol&oacute;gicamente, es que adem&aacute;s parece que est&aacute; cada vez m&aacute;s tensionado que los adultos.
    </p><p class="article-text">
        En esta entrada nos hemos centrado en mirar la ideolog&iacute;a de los j&oacute;venes en Espa&ntilde;a considerando tambi&eacute;n su situaci&oacute;n laboral y educativa. En general se confirma que los j&oacute;venes son ideol&oacute;gicamente distintos que los adultos. Adem&aacute;s, hemos mostrado como los j&oacute;venes est&aacute;n notablemente m&aacute;s polarizados ideol&oacute;gicamente que sus mayores, en especial comparando los colectivos con contrataci&oacute;n m&aacute;s estable y m&aacute;s inestable. La inc&oacute;gnita ahora es saber si esto se traduce en comportamientos pol&iacute;ticos diferentes y diferentes repertorios de participaci&oacute;n. En todo caso, se refuerza la idea de que los j&oacute;venes en Espa&ntilde;a est&aacute;n cada vez m&aacute;s polarizados con el impacto de la crisis y eso, necesariamente, tiene implicaciones pol&iacute;ticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Falco-Gimeno, Pablo Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/ideologia-generacion-perdida_132_5574163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jan 2013 19:39:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ideología de la generación perdida]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La generación perdida (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/generacion-perdida_132_5508959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Dado que existen diferentes posiciones de los jóvenes en relación con el  mercado de trabajo, es de esperar que esto también  se traduzca en diferentes actitudes y comportamientos políticos</p><p class="subtitle">Se tiende a retratar a los jóvenes como un colectivo relativamente  homogéneo en sus posiciones estructurales dentro del mercado de trabajo</p><p class="subtitle">La crisis no nos lleva tanto a una generación perdida sino a una generación con muchos perdedores en diferente grado</p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo, en este mismo foro, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/dualidad-deberia-preocuparnos_6_52554749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planteamos la importancia de la dualidad</a> en el mercado de trabajo y lo que eso puede tener en t&eacute;rminos de eficiencia y de redistribuci&oacute;n en el Estado de Bienestar. Nuestro foco se centr&oacute; principalmente en los denominados <em>outsiders,</em> el grupo de trabajadores que est&aacute; empleado de manera precaria e inestable, que apenas est&aacute;n cubiertos por las prestaciones sociales y que suelen cobrar menos salario. Tradicionalmente se ha englobado en este grupo a los parados por encima de los cincuenta, las mujeres, los inmigrantes y los j&oacute;venes. Nuestro objetivo a continuaci&oacute;n es hacer una radiograf&iacute;a de esos <em>outsiders</em> y, parte por inter&eacute;s personal y parte por urgencia social, hemos decidido centrarnos en el colectivo de los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, se ha tendido a hablar de los j&oacute;venes como un todo. As&iacute;, han cobrado fuerza en los medios aspectos como la <a href="http://www.expansion.com/2012/10/16/entorno/1350384627.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gravedad del paro juvenil</a> (m&aacute;s de la mitad de los menores de 25 que buscan trabajo no lo encuentran), <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crisis-emigracion_6_55704437.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la disposici&oacute;n de los j&oacute;venes a marcharse de Espa&ntilde;a ante la falta de oportunidades</a>, o <a href="http://elpais.com/elpais/2012/06/22/opinion/1340380077_562677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus actitudes pol&iacute;ticas</a> (con especulaciones diversas sobre su perfil como potencial electorado de partidos con discursos anti-establishment), <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Panfleto-socialismo-joven_6_49405069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre otros</a>. En todo caso, se tiende a retratar a los j&oacute;venes como un colectivo relativamente homog&eacute;neo en sus posiciones estructurales dentro del mercado de trabajo &ndash; m&aacute;s precarios y mejor formados que sus padres &ndash; pero en todo caso como perdedores estructurales de esta crisis econ&oacute;mica: lo que ha venido denomin&aacute;ndose como <em>la generaci&oacute;n perdida</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nosotros consideramos que hay buenas razones para sospechar que el colectivo es muy heterog&eacute;neo en cuanto a perfil y actitudes, y as&iacute; merece tratarse el fen&oacute;meno de esta generaci&oacute;n. Tan j&oacute;venes son los que dejaron los estudios obligatorios para hacer puertas en una obra como los que acaban de terminar un master en gesti&oacute;n p&uacute;blica. Siendo esto as&iacute;, dado que existen diferentes posiciones de los j&oacute;venes en relaci&oacute;n con el mercado de trabajo (actual y potencial) es de esperar que esto tambi&eacute;n se pueda traducir en diferentes actitudes y comportamientos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente esta diferencias seg&uacute;n el perfil del joven es lo que iremos mostrando en futuras entradas, pero primero queremos intentar una clasificaci&oacute;n general de la juventud. Para esto hemos tomado el bar&oacute;metro de julio del CIS y hecho una radiograf&iacute;a inicial del colectivo juvenil (menores de 34 a&ntilde;os) en funci&oacute;n de dos par&aacute;metros: su nivel educativo y su situaci&oacute;n laboral. En primer lugar, hemos tomado el nivel educativo distinguiendo entre aquellos j&oacute;venes que han acabado la educaci&oacute;n obligatoria y los que no. Hay buenas razones para tomar este punto de corte, la evidencia disponible se&ntilde;ala que la empleabilidad de los j&oacute;venes que no han acabado los estudios b&aacute;sicos se reduce notablemente. De hecho, aproximadamente <a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/10/24/agencias/1351078214_038535.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2 de cada 3 desempleados j&oacute;venes no tienen la ESO terminada</a>. En segundo lugar, hemos considerado cual es la situaci&oacute;n laboral del joven. Hemos tomado la decisi&oacute;n de distinguir entre tres categor&iacute;as. La primera es la de los desempleados, un colectivo notable entre los j&oacute;venes. Despu&eacute;s hemos decidido distinguir entre dos tipos de j&oacute;venes con trabajo (tomando solo aquellos j&oacute;venes que trabajan asalariados por cuenta ajena, lo que comprende un 87% de los j&oacute;venes de la muestra): por un lado, i) los que hemos calificado como protegidos (o m&aacute;s protegidos que el resto) &ndash; es decir, asalariado fijo &ndash; y por el otro, ii) los que hemos calificado como precarios &ndash; o asalariado eventual, interino o temporal &ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Tras aclarar este punto, hemos cruzado ambas dimensiones para aportar una primera perspectiva del perfil de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles en cuanto a su relaci&oacute;n con el mercado laboral. A continuaci&oacute;n presentamos el cuadro con cada uno de los tipos que hemos encontrado:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <table class="mceItemTable" height="213" border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="587"><tbody><tr><td width="73"><br/><br/><br/></td><td width="233">Sin estudios secundarios<br/><br/></td><td width="154">Con estudios secundarios<br/><br/></td><td width="123">Total<br/><br/></td></tr><tr><td width="73">Parados<br/><br/></td><td width="233"><em>PARSIN</em><br/><br/><em>25%</em><br/><br/></td><td width="154"><em>PARCON</em><br/><br/><em>16%</em><br/><br/></td><td width="123"><em>41%</em><br/><br/></td></tr><tr><td width="73">Protegidos<br/><br/></td><td width="233"><em>PROSIN</em><br/><br/><em>12%</em><br/><br/></td><td width="154"><em>PROCON</em><br/><br/><em>28%</em><br/><br/></td><td width="123"><em>40%</em><br/><br/></td></tr><tr><td width="73">Precarios<br/><br/></td><td width="233"><em>PRESIN</em><br/><br/><em>8%</em><br/><br/></td><td width="154"><em>PRECON</em><br/><br/><em>11%</em><br/><br/></td><td width="123"><em>19%</em><br/><br/></td></tr><tr><td width="73">Total<br/><br/></td><td width="233"><em>45%</em><br/><br/></td><td width="154"><em>55%</em><br/><br/></td><td width="123"><em>100%</em><br/><br/></td></tr><tr><td colspan="4" width="583">Nota: Porcentajes-celda<br/><br/></td></tr></tbody></table>
    </figure><p class="article-text">
        Una primera mirada a los n&uacute;meros que arroja la encuesta esboza una realidad que es considerablemente preocupante. Aunque existen sesgos en las respuestas, en general los resultados coinciden con las alarmas generales. Por ejemplo, en t&eacute;rminos de educaci&oacute;n, <span id="mce_22_start"></span>&#65279;alrededor del 45% de los j&oacute;venes encuestados no tienen acabada ni la educaci&oacute;n secundaria<span id="mce_22_end"></span>&#65279;. Si nos fijamos en la situaci&oacute;n laboral, cerca del 40% de los j&oacute;venes encuestados est&aacute; desempleado (un 10% menos que para los j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os), otro 40% est&aacute; indefinido y sobre el 20% est&aacute; con contrato temporal. No podemos saber qu&eacute; contratos ten&iacute;an anteriormente los que actualmente no tiene trabajo, pero es razonable pensar que el 20% de outsiders precarios es m&aacute;s probable que potencialmente se unan a los desempleados a que evolucionen a una contrataci&oacute;n indefinida.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;adiendo la informaci&oacute;n sobre el nivel educativo, se dibujan seis categor&iacute;as que es interesante explorar separadamente:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&shy;PARSINES: Sobre el total de la muestra, uno de cada cuatro j&oacute;venes son &ldquo;Parsines&rdquo;, es decir, desempleados con baja formaci&oacute;n. Previsiblemente aqu&iacute; est&aacute;n aquellos que abandonaron sus estudios en edades tempranas para trabajar pero que se han visto afectados letalmente por el estallido de la crisis. De hecho, de los que no han finalizado los estudios secundarios, m&aacute;s de la mitad se sit&uacute;a en esta categor&iacute;a. Aqu&iacute; est&aacute;n los j&oacute;venes con mayor riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social.</li>
                                    <li>PARCONES: Frente a los anteriores, un 16% de los j&oacute;venes est&aacute;n desempleados y tienen alta formaci&oacute;n. Este colectivo es menos vulnerable que el anterior ya que tiene una mayor empleabilidad potencial en t&eacute;rminos formativos. Es sin duda un colectivo m&aacute;s propenso a la emigraci&oacute;n, dado que su mayor capital humano lo hace atractivo para otros pa&iacute;ses.</li>
                                    <li>PROSINES: Si seguimos avanzando en la tabla, sobre el total de j&oacute;venes trabajadores, la mayor&iacute;a tienen contrataci&oacute;n indefinida y, de los que la tienen, menos de un tercio son j&oacute;venes que no han terminado la educaci&oacute;n secundaria.</li>
                                    <li>PROCONES: En cambio, dentro del colectivo empleado, el perfil m&aacute;s numeroso es el de los &ldquo;procones&rdquo;, que cuentan con contrataci&oacute;n indefinida y que tienen estudios secundarios o m&aacute;s (un 28% sobre el total de la muestra). Esto se&ntilde;ala algo interesante: la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes o son desempleados con bajo nivel de estudios o tienen contrataci&oacute;n indefinida con estudios obligatorios completos. Esto es muy relevante porque pol&iacute;ticas centradas en la juventud con finalidades redistributivas probablemente deber&iacute;an centrarse m&aacute;s en el reciclado de los primeros que en los segundos.</li>
                                    <li>PRESINES: Por &uacute;ltimo, en el colectivo de precarios (sobre un 20%), hay sobre un 42% sin estudios secundarios.</li>
                                    <li>PRECONES: Por el contrario, poco m&aacute;s de la mitad de los precarios son &ldquo;precones&rdquo;, es decir, que tienen estudios secundarios. Es destacable el hecho de que la distribuci&oacute;n de perfiles educativos es mucho m&aacute;s equilibrada dentro de los precarios que entre los protegidos. Evidentemente, los perfiles laborales son muy diferentes. Los outsiders sin estudios pueden ser trabajos de baja cualificaci&oacute;n que encadenen temporalidad &ndash; sector servicios, por ejemplo &ndash; mientras que los que tienen estudios pueden ser profesionales liberales cuya temporalidad est&aacute; muy ligada a su sector.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para terminar es relevante destacar la asociaci&oacute;n general entre perfil educativo y situaci&oacute;n laboral de los j&oacute;venes. Mientras que el nivel formativo parece determinar mucho la probabilidad de caer en el colectivo de parados o en el de protegidos (explicando un Chi cuadrado significativo estad&iacute;sticamente al 99.9%), el nivel de educaci&oacute;n parece decir muy poco acerca de los precarios: hay los mismos porcentajes de baja/alta formaci&oacute;n entre los j&oacute;venes precarios que entre los j&oacute;venes en general.
    </p><p class="article-text">
        En esta entrada hemos intentado se&ntilde;alar el hecho fundamental de que dentro de los j&oacute;venes existe una gran diversidad respecto a sus situaciones educativas y profesionales con lo que el impacto de la crisis, muy probablemente, est&eacute; siendo diferencial. Dicho esto, en futuras entradas desarrollaremos c&oacute;mo han evolucionado estos perfiles a lo largo del tiempo y si cada colectivo tiene actitudes y comportamientos pol&iacute;ticos singulares, que es en definitiva lo que nos interesa. En cualquier caso, creemos que es importante recalcar una evidencia: la crisis no nos lleva tanto a una generaci&oacute;n perdida sino a una generaci&oacute;n con muchos perdedores en diferente grado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Simón, Albert Falco-Gimeno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/generacion-perdida_132_5508959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Nov 2012 08:03:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La generación perdida (I)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Educación,Jóvenes,Mercado laboral]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
