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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lluís Camprubí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lluis_camprubi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lluís Camprubí]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El largo año de la vacunación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vacuna-covid-19-coronavirus-union-europea_132_6741601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3bb429b-9193-4e34-b908-19f9c589b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El largo año de la vacunación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cómo transitar el largo y delicado período entre la euforia vacunal y la inmunidad de grupo</p></div><p class="article-text">
        Disponer de vacunas efectivas para la COVID-19 en menos de un a&ntilde;o es un logro cient&iacute;fico impresionante y sin precedentes. Esto ha despertado un optimismo en buena parte de la sociedad que ser&aacute; previsiblemente fugaz y que puede acabar generando un reflujo an&iacute;mico. Se necesita una distribuci&oacute;n masiva para que las vacunas cumplan su funci&oacute;n individual y colectiva y se pueda entonces consolidar un nuevo y m&aacute;s s&oacute;lido optimismo. Alcanzar esa cobertura en los pa&iacute;ses de nuestro entorno &ndash;incluyendo el nuestro&ndash; parece situarse m&aacute;s a finales que a mediados del 2021. Lo que implica <a href="https://www.theatlantic.com/health/archive/2020/12/pandemic-year-two/617528/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transitar unos pr&oacute;ximos meses especialmente duros, complejos y contradictorios</a>, en los que surgen tres interrogantes a los que hay que dar respuesta: el primero trata sobre el acceso a la vacuna, el segundo sobre la producci&oacute;n de una suficiente cantidad de vacunas y el tercero sobre la euforia vacunal y sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al primero de dichos retos, sabemos que la transmisi&oacute;n de la enfermedad no estar&aacute; completamente controlada hasta que no lo est&eacute; en todos y cada uno de los lugares del mundo. Las personas seguir&aacute;n movi&eacute;ndose. Las desiguales coberturas vacunales que se dar&aacute;n entre distintos territorios (intraestatales o entre pa&iacute;ses) implicar&aacute;n que siga habiendo circulaci&oacute;n del virus, incluso en los territorios que supuestamente hayan alcanzado la inmunidad grupal. En el <a href="https://ourworldindata.org/covid-vaccinations" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mapa global</a>, se proyecta que en muchos pa&iacute;ses la distribuci&oacute;n masiva de la vacuna no pueda producirse hasta aproximadamente el 2023. Con el objetivo de acortar el calendario, deber&iacute;a intensificarse el esfuerzo impulsado por la OMS con la iniciativa <a href="https://www.who.int/es/initiatives/act-accelerator/covax" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COVAX</a>, tambi&eacute;n para el reto de la distribuci&oacute;n y evitando en paralelo el <a href="https://www.foreignaffairs.com/articles/world/2020-12-29/vaccine-nationalism-will-prolong-pandemic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacionalismo de las vacunas</a>, que conllevar&aacute; retrasos en el acceso y por lo tanto prolongar&aacute; la pandemia. Pensando especialmente en los pa&iacute;ses de renta baja, la <a href="https://foreignpolicy.com/2020/12/29/its-time-to-use-eminent-domain-on-the-coronavirus-vaccines/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consideraci&oacute;n de las vacunas y tratamientos como Bienes P&uacute;blicos Globales</a> permitir&iacute;a equidad y justicia en el acceso. El respeto dogm&aacute;tico e inflexible de los derechos de propiedad intelectual durante una pandemia no tiene sentido, ni sanitario ni econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos a tener claro &ndash;con la contribuci&oacute;n de la divulgaci&oacute;n <a href="https://www.vacunacovid.gob.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">institucional</a>&ndash; qu&eacute; sabemos y qu&eacute; no sabemos de las vacunas actualmente autorizadas y de los planes y estrategias de vacunaci&oacute;n. Sin embargo, todav&iacute;a no sabemos si las vacunas evitan totalmente la posible transmisi&oacute;n (si la persona vacunada deja de poder actuar como vector del virus aunque ella quede protegida de la enfermedad). Si no fuera as&iacute;, aumentar&iacute;a el porcentaje de poblaci&oacute;n que deber&iacute;a estar vacunada para lograr la inmunidad de grupo, que tendr&iacute;a que ser necesariamente superior al 70% que se plantea habitualmente. Adem&aacute;s, seguimos ignorando la cantidad de vacunas que tendremos disponibles ni el calendario.
    </p><p class="article-text">
        El segundo reto es la producci&oacute;n de la vacuna. Es cierto que en la UE (unos 450 millones de habitantes) podemos felicitarnos por la mancomunaci&oacute;n de esfuerzos y coordinaci&oacute;n en la negociaci&oacute;n como en la compra centralizada y la distribuci&oacute;n de la vacuna. La escala y el tama&ntilde;o importan (especialmente en una negociaci&oacute;n) y la alineaci&oacute;n de la solidaridad y el inter&eacute;s propio bien entendido han dado resultados mejores para el inter&eacute;s general en precio, condiciones y garant&iacute;as que unas hipot&eacute;ticas negociaciones bilaterales entre laboratorios y cada uno de los 27. Adem&aacute;s, en l&iacute;neas generales, parece razonable la diversificaci&oacute;n de adquisici&oacute;n entre las distintas vacunas en curso de autorizaci&oacute;n, aprobaci&oacute;n y comercializaci&oacute;n, una estrategia que en su momento se adopt&oacute; por la incertidumbre sobre sus resultados. Sin embargo, <a href="https://www.spiegel.de/international/europe/the-planning-disaster-germany-and-europe-could-fall-short-on-vaccine-supplies-a-3db4702d-ae23-4e85-85b7-20145a898abd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cuesti&oacute;n de las cantidades contratadas y los tiempos de entrega es preocupante</a> y sorprende lo poco presente que est&aacute; en la discusi&oacute;n p&uacute;blica en nuestro pa&iacute;s <a href="https://amp.ft.com/content/c45e5d1c-a9ea-4838-824c-413236190e7e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ndash;a diferencia de otros</a>&ndash;, d&oacute;nde el debate est&aacute; centrado ahora en las ineficiencias log&iacute;sticas dom&eacute;sticas. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien es positiva la potencial ampliaci&oacute;n de 300 a 600 millones de dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech <a href="https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_21_9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciada recientemente por las autoridades europeas</a>, a&uacute;n sigue estando lejos de lo necesario. Teniendo en cuenta que se necesitan dos dosis por persona, esto no cubrir&iacute;a suficientemente a la poblaci&oacute;n europea. Debido a su laxa calendarizaci&oacute;n, podemos vislumbrar una larga espera y las consiguientes angustias e impaciencias colectivas, en especial si se consolidan las variantes del virus m&aacute;s transmisibles. En los &uacute;ltimos d&iacute;as se acaba de aprobar la vacuna de Moderna &ndash;tambi&eacute;n de tipo mRNA y similar efectividad&ndash;, pero se prev&eacute; una disponibilidad m&aacute;s modesta. El resto de vacunas en fase de estudio y autorizaci&oacute;n parece que tienen efectividades menores (lo que plantea dilemas &eacute;ticos en su uso sustitutivo) y presentan adem&aacute;s un calendario incierto de aprobaci&oacute;n y fabricaci&oacute;n, lo que dificulta pensarlas c&oacute;mo una alternativa de reemplazo r&aacute;pida.
    </p><p class="article-text">
        Debido a <a href="https://www.bruegel.org/2021/01/has-the-european-union-squandered-its-coronavirus-vaccination-opportunity/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posibles errores en la negociaci&oacute;n pasada y a las limitaciones log&iacute;sticas de producci&oacute;n</a>, la distribuci&oacute;n significativa se sit&uacute;a, y con mucha incertidumbre, a lo largo del segundo semestre del 2021, m&aacute;s bien <a href="https://amp.ft.com/content/897ef9eb-8ae8-4e1c-82ff-5e58f050c23a?" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacia final de a&ntilde;o</a>. Hay dos cuellos de botella principales ahora mismo para un aumento relevante de la producci&oacute;n de las vacunas basadas en <a href="https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/different-vaccines/mrna.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mRNA</a>: la capacidad de las actuales instalaciones de producci&oacute;n de los laboratorios y las limitaciones en componentes espec&iacute;ficos para su fabricaci&oacute;n, en especial las nanopart&iacute;culas lip&iacute;dicas que act&uacute;an como encapsulado del mRNA. Para estas &uacute;ltimas, se prev&eacute; escasez en su disponibilidad en los mercados cuando se hayan fabricado entre mil y 2 mil millones de dosis, muy lejos de las 14 mil millones de dosis requeridas para cubrir a toda la poblaci&oacute;n mundial. Para superar ambos retos y acelerar la disponibilidad masiva resulta evidente que no se puede dejar exclusivamente en manos de los agentes privados, y que se requerir&aacute; una intervenci&oacute;n de actores institucionales p&uacute;blicos para coordinar cadenas de suministros globales, impulsar capacidades productivas, favorecer cooperaci&oacute;n entre industrias, aumentar escalas y corregir ineficiencias. En definitiva, es necesario que las autoridades europeas y estatales no s&oacute;lo supervisen este mercado y &aacute;mbito productivo sino que se impliquen y le den forma para activar todas las potencialidades.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, es imprescindible atender al tercero de los retos del a&ntilde;o que comienza: atemperar la <a href="https://www.statnews.com/2020/12/22/beware-the-danger-of-vaccine-euphoria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">euforia vacunal</a> y mantener la tensi&oacute;n en la sociedad para el cumplimento de las medidas no farmacol&oacute;gicas (distancia interpersonal, mascarilla, higiene respiratoria, ventilaci&oacute;n). En unas sociedades que ya acusan el impacto econ&oacute;mico de la pandemia sabemos que es pre-condici&oacute;n necesaria tener unas pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas que permitan cumplir las restricciones, atenuar su impacto y evitar el deterioro de las condiciones de vida. En este contexto, modular el &aacute;nimo colectivo no ser&aacute; f&aacute;cil y requerir&aacute; de todo el conocimiento aplicado disponible de las ciencias sociales y humanas. El cansancio empieza a ser palpable y la percepci&oacute;n social del riesgo puede ir disminuyendo a cada peque&ntilde;o incremento en la cobertura vacunal. Adem&aacute;s, no est&aacute; claro si la reticencia a vacunarse ser&aacute; un elemento significativo. En las encuestas hay un porcentaje elevado de personas que expresan dudas, y aunque estos porcentajes disminuyen a m&aacute;s informaci&oacute;n disponible, no sabemos qu&eacute; efecto tendr&aacute;n las informaciones descontextualizadas de potenciales efectos adversos (muchos ser&aacute;n incidentes de salud no relacionados si tenemos en cuenta que se vacunar&aacute;n millones de personas y que &eacute;stas sufrir&iacute;an problemas de salud independientes). Tampoco sabemos si ser&aacute; relevante el componente &ldquo;free-rider&rdquo; (individuos que se saltan la vacunaci&oacute;n sabi&eacute;ndose beneficiados por la vacunaci&oacute;n del resto) a medida que vaya aumentando la cobertura. 
    </p><p class="article-text">
        En las personas vacunadas puede darse tambi&eacute;n la falsa percepci&oacute;n de invulnerabilidad y, como hemos dicho, a&uacute;n no conocemos en detalle el rol como transmisores en las personas vacunadas. A ello habr&aacute; que sumarle la tensi&oacute;n social que puede aparecer entre personas vacunadas y no vacunadas, y la consiguiente ruptura del consenso y unidad, cuando las primeras intenten exigir que se les levanten sus restricciones a la movilidad y puedan plantear no seguir las medidas y comportamientos de prevenci&oacute;n y protecci&oacute;n individuales. Finalmente, no est&aacute; claro el papel que puede jugar la nueva variante del virus, que s&iacute; que parece, seg&uacute;n todas las voces autorizadas, m&aacute;s transmisible. De momento, no hay razones para pensar que las vacunas no puedan ser efectivas contra esta variante. Pero es importante recordar que <a href="https://www.theatlantic.com/science/archive/2020/12/virus-mutation-catastrophe/617531" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el aumento de transmisibilidad tiene efectos exponenciales</a>, a diferencia de lo que sucede con posibles aumentos de capacidad patog&eacute;nica del virus, que ser&iacute;an lineales. Y sabemos de la complejidad de pensar y anticipar en t&eacute;rminos exponenciales. 
    </p><p class="article-text">
        Con estos meses transcurridos de pandemia, ya tenemos algunas conclusiones &uacute;tiles para la acci&oacute;n pol&iacute;tica que pueden ayudar a afinar estrategias. Parece claro que las visiones soberanistas y las apuestas de soluciones estatales han sufrido un serio rev&eacute;s y que la escala, la cooperaci&oacute;n y la solidaridad en el continente europeo se han visto reforzadas y legitimadas. La necesidad de lo p&uacute;blico tambi&eacute;n se ha constatado como imprescindible. Es ya de sentido com&uacute;n que el acceso final a las vacunas est&eacute; bajo el paraguas de lo p&uacute;blico, que es garant&iacute;a de acceso equitativo y de &nbsp;&nbsp;mecanismos para favorecer y priorizar a los grupos m&aacute;s vulnerables. Sin embargo, la percepci&oacute;n de necesidad de lo &ldquo;p&uacute;blico&rdquo; parece que a&uacute;n se limita a la parte de servicio sanitario. Aunque <a href="https://www.bbc.com/news/business-55170756" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la investigaci&oacute;n b&aacute;sica que ha permitido el desarrollo de las vacunas ha sido financiada p&uacute;blicamente</a> en buena medida, no se ha conseguido traducir esto en mayores capacidades para el sector p&uacute;blico en su abordaje en forma de <a href="https://marianamazzucato.com/publications/books/mission-economy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Misi&oacute;n</a> (impulso desde lo p&uacute;blico y coordinaci&oacute;n estrat&eacute;gica con los actores privados, rol del Estado como emprendedor y con capacidad de dar forma al mercado), en todo lo relativo a la investigaci&oacute;n, producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de las vacunas. Tampoco se ha logrado que esa financiaci&oacute;n p&uacute;blica se traduzca en que condicionalidad, precios, licencias, distribuci&oacute;n y accesibilidad se orienten m&aacute;s al <a href="https://www.socialeurope.eu/designing-vaccines-for-people-not-profits" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inter&eacute;s general</a>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, ser&aacute; necesario para los pr&oacute;ximos meses tanto asegurar la paciencia estrat&eacute;gica (de los individuos y de las instituciones y sus pol&iacute;ticas) como aumentar muy significativamente las dosis de vacunas producidas y distribuidas. Desde la salud p&uacute;blica y la epidemiolog&iacute;a se ha insistido sin parar (con un &eacute;xito irregular) en superar un enfoque parcelado entre los distintos saberes y profesionales y buscar la integraci&oacute;n de las distintas perspectivas. Pensando en estos meses que vienen es una urgencia a&ntilde;adida que se incorporen a la tarea planificadores industriales y cient&iacute;ficos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Llu&iacute;s Camprub&iacute; es Licenciado en Farmacia y Master en Salud P&uacute;blica. Profesor de Organizaci&oacute;n de la Salud P&uacute;blica (Master Salud P&uacute;blica, UPF&ndash;UAB).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Camprubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/vacuna-covid-19-coronavirus-union-europea_132_6741601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jan 2021 21:47:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El largo año de la vacunación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es (sólo) solidaridad, es interés común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-crisis-ue_132_2256751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3322284-76c8-49da-98ab-63fc8033a1b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es (sólo) solidaridad, es interés común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inacción europea resultará costosa para el conjunto de países y no sólo para aquellos con menos márgenes fiscales</p></div><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica derivada de la pandemia del Coronavirus va camino de tener tal dimensi&oacute;n, que la Gran Recesi&oacute;n de hace apenas 13 a&ntilde;os puede acabar siendo peque&ntilde;a en comparaci&oacute;n. Se trata de una crisis sin igual, tanto por su simultaneidad como por sus singulares caracter&iacute;sticas. M&uacute;ltiples shocks afectan a la econom&iacute;a de manera sincr&oacute;nica. Shocks de oferta, con contagios de trabajadores, disrupci&oacute;n de las cadenas de producci&oacute;n y par&oacute;n obligado de muchas actividades econ&oacute;micas. Shocks de demanda, con hogares perdiendo trabajos e ingresos a gran velocidad, reduciendo su consumo; y empresas anticipando problemas, acumulando inventarios y recortando la inversi&oacute;n. Shocks financieros, en un sector cuya expansi&oacute;n ya acusaba se&ntilde;ales de agotamiento, si la ca&iacute;da del valor de los activos desemboca en problemas de solvencia y las bancarrotas se generalizan.
    </p><p class="article-text">
        Ante un escenario tan radicalmente incierto, las expectativas pesimistas se retroalimentan y ahondan la espiral negativa, y el &uacute;nico actor que tiene capacidad para garantizar la supervivencia de familias y del tejido econ&oacute;mico, para actuar de cortafuegos y de asegurador de &uacute;ltima instancia, es el sector p&uacute;blico. As&iacute;, gobiernos y bancos centrales de todo el mundo se han embarcado en una inyecci&oacute;n de liquidez sin precedentes en sus econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todos los Estados tienen la misma capacidad. Recientemente, <a href="https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruegel</a> comparaba los tama&ntilde;os de la respuesta fiscal de los distintos pa&iacute;ses ante la pandemia. La heterogeneidad es notable. En t&eacute;rminos de gasto p&uacute;blico sobre el PIB, las cifras van desde el 0,7%-0,9% de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a e Italia, hasta el 6,9% en el caso de Alemania (mayor incluso al 5,5% de EE.UU.). Espa&ntilde;a e Italia sufrieron de manera singular la Gran Recesi&oacute;n, que deriv&oacute; en elevados niveles de deuda p&uacute;blica. Con el impacto profundo de la pandemia llueve sobre mojado, y ambos pa&iacute;ses quieren evitar una repetici&oacute;n de la crisis de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        En la Zona Euro, la ausencia de estabilizadores autom&aacute;ticos genera tensiones tanto en el mercado de bonos soberanos como en la pol&iacute;tica intergubernamental. Por ahora, el Banco Central Europeo ha podido aplacar el estr&eacute;s en las primas de riesgo. Pero en el plano pol&iacute;tico parece emerger el conflicto entre acreedores y deudores a semejanza de las crisis europeas de 2012 y 2015.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el mundo se pregunta c&oacute;mo poner a hibernar la econom&iacute;a sin causarle da&ntilde;os irreparables, en la Zona Euro la respuesta se vuelve a estancar por los obst&aacute;culos pol&iacute;ticos a implementar mecanismos compartidos de riesgo (<em>risk sharing</em>) y de carga fiscal (<em>burden sharing</em>). Ante una crisis sanitaria tan dolorosa que en Europa se ha llevado la vida de m&aacute;s de 77.300 ciudadanos, causa perplejidad ver el retorno de ciertas narrativas y acusaciones centradas en el riesgo moral, que han causado un profundo malestar.
    </p><p class="article-text">
        Desde muchos sectores de la sociedad civil, cient&iacute;fica y pol&iacute;tica, tambi&eacute;n en el seno de pa&iacute;ses como Alemania y Holanda, proliferan llamadas a la solidaridad. Mientras en la crisis del 2008 se daba una cuasi unanimidad en la opini&oacute;n p&uacute;blica de estos pa&iacute;ses en torno a la necesidad de austeridad, en esta ocasi&oacute;n el debate est&aacute; m&aacute;s abierto y una soluci&oacute;n ambiciosa a escala europea parece gozar de bastante apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Compartimos y agradecemos las apelaciones a la solidaridad, pero creemos que situar el debate s&oacute;lo en t&eacute;rminos morales desv&iacute;a el foco de an&aacute;lisis y pierde perspectiva respecto al alcance del problema. La pol&iacute;tica monetaria mancomunada y la profunda integraci&oacute;n econ&oacute;mica generan externalidades e interdependencias que condicionan la capacidad de actuaci&oacute;n de los Estados. Sin una respuesta conjunta, las asimetr&iacute;as en el presente se tornar&aacute;n divergencias en el futuro, pues dif&iacute;cilmente &eacute;stas se paliar&aacute;n dentro de un &aacute;rea monetaria que tiende a generar desequilibrios comerciales entre los pa&iacute;ses y que, a su vez, carece de mecanismos de correcci&oacute;n de los mismos. Por ello, m&aacute;s que nunca la equidad interterritorial justifica una acci&oacute;n conjunta que intente reducir los impactos en la Eurozona que se derivar&aacute;n de la actual crisis.
    </p><p class="article-text">
        Es imposible que un Estado que debe responder simult&aacute;neamente a una crisis sanitaria y salvaguardar la actividad econ&oacute;mica, pueda hacer frente tambi&eacute;n a desequilibrios fiscales. El riesgo es que ciertos Estados no gasten lo suficiente por miedo a reabrir un d&eacute;ficit que tanto ha costado cerrar, causando un da&ntilde;o innecesario en sus econom&iacute;as y ciudadanos en el corto plazo y lastrando la recuperaci&oacute;n en el medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos muestran como las medidas nacionales anunciadas hasta el momento guardan poca correlaci&oacute;n con el impacto estimado de la crisis en cada pa&iacute;s. La respuesta europea se ha basado hasta el momento en una oferta de subvenci&oacute;n del endeudamiento nacional a trav&eacute;s de 3 instrumentos: el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y un programa de cr&eacute;ditos para financiar los ERTEs, el SURE de la Comisi&oacute;n Europea. A la espera de que se concrete el Fondo para la Recuperaci&oacute;n, lo acordado hasta ahora, a pesar de ser un primer paso necesario por la urgencia de liquidez y el riesgo de descontrol, dista de ser una respuesta fiscal ambiciosa y que soluciona los problemas de capacidad asim&eacute;trica que ahondan en las divergencias entre econom&iacute;as europeas.
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                </figure><p class="article-text">
        *<em> Gr&aacute;fico izquierdo: media, m&iacute;nimo, y m&aacute;ximo,de previsiones de crecimiento del PIB en 2020. Gr&aacute;fico derecho:tama&ntilde;o de las medidas fiscales anunciadas hasta la fecha.</em><a href="https://www.eib.org/en/readonline-publications/covid-econ-weekly-briefing-03-april.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de previsiones de crecimiento del PIB</a><a href="https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tama&ntilde;o de las medidas fiscales anunciadas</a>
    </p><p class="article-text">
        Como cada crisis pone de relieve, la arquitectura incompleta de la Uni&oacute;n Monetaria hace que la estabilizaci&oacute;n de la econom&iacute;a de la Eurozona no sea autom&aacute;tica sino contingente a los fr&aacute;giles equilibrios de una gobernanza multilateral cuyo requisito de unanimidad tiene tendencia al bloqueo. Pero hay argumentos en t&eacute;rminos de eficiencia e inter&eacute;s com&uacute;n superior que deber&iacute;an permitir un acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        La inacci&oacute;n europea resultar&aacute; costosa para el conjunto de pa&iacute;ses y no s&oacute;lo para aquellos con menos m&aacute;rgenes fiscales. Si se disparan los costes fiscales sin que el BCE o los nuevos mecanismos de liquidez consigan contenerlos, el potencial desestabilizador de la econom&iacute;a continental es enorme. Las din&aacute;micas de las econom&iacute;as m&aacute;s afectadas se propagar&aacute;n al resto de pa&iacute;ses a medio plazo. Las cifras de desempleo, el cierre de empresas y el deterioro de las cuentas p&uacute;blicas hacen presagiar que la salida de la crisis dif&iacute;cilmente ser&aacute; en V. Las cadenas de producci&oacute;n extendidas a lo largo del mercado comunitario pueden sufrir una retracci&oacute;n si las ca&iacute;das actuales de la demanda se mantienen en el tiempo. La econom&iacute;a continental corre el riesgo de caer en la irrelevancia global en t&eacute;rminos geoecon&oacute;micos si la din&aacute;mica de estancamiento persiste.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los argumentos econ&oacute;micos, la dimensi&oacute;n sanitaria justifica tambi&eacute;n de una soluci&oacute;n conjunta. Bienvenidos los incipientes intercambios de recursos, pacientes y capacidades entre pa&iacute;ses, pero la soluci&oacute;n no puede quedarse aqu&iacute;. Los confinamientos en Italia y Espa&ntilde;a act&uacute;an de cortafuegos del contagio hacia otros pa&iacute;ses, que se benefician de ellos sin asumir su severo coste econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Al ser un virus relativamente desconocido, la curva de aprendizaje m&eacute;dica es muy pronunciada al principio. Esto hace que el pa&iacute;s que sufre primero la crisis sanitaria gaste relativamente m&aacute;s que aquellos que vendr&aacute;n despu&eacute;s, que habr&aacute;n ganado tiempo, informaci&oacute;n, <em>know-how</em> y una capacidad de respuesta mejorada. El caos y la escasez en el mercado de material sanitario han obligado a la UE a establecer compras concertadas. Hay que aprovechar tambi&eacute;n las sinergias y econom&iacute;as de escala a nivel industrial para adaptar las cadenas de producci&oacute;n europeas y evitar cuellos de botella, acelerando la producci&oacute;n y disponibilidad de material necesario.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que coordinar, integrar y orientar las m&uacute;ltiples iniciativas de investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y terap&eacute;utica, a modo de misi&oacute;n p&uacute;blica paneuropea, permitiendo la eficiencia de la escala y anticipar las necesidades de producci&oacute;n industrial de potenciales vacunas y tratamientos. Si la pandemia se alarga con el tiempo, el coste y la efectividad de una soluci&oacute;n conjunta frente a la descoordinaci&oacute;n puede ser determinante.
    </p><p class="article-text">
        Resulta desalentador constatar la ausencia de estos argumentos en el debate acerca de la acci&oacute;n europea ante la COVID-19. En lugar de destacar el inter&eacute;s compartido de una acci&oacute;n conjunta, cuyo potencial es mayor que el de la suma de las partes, se impone una falsa l&oacute;gica de suma cero en la que si unos ganan es porque pierden otros. Por eso, no (s&oacute;lo) se trata de solidaridad, sino de aumentar la capacidad de respuesta a trav&eacute;s de nuevos instrumentos fiscales que doten de mayores recursos al presupuesto comunitario para que nos beneficiemos todos. De esta forma conseguiremos, por un lado, salir de la pandemia sin cicatrices m&aacute;s profundas y, por el otro, corregir fallos ya existentes en el propio mercado comunitario.
    </p><p class="article-text">
        Una Uni&oacute;n que se muestra impotente y al borde de la fractura cada vez que emerge una situaci&oacute;n de crisis es insostenible. En estos d&iacute;as que recordamos pandemias de siglos pret&eacute;ritos, quiz&aacute;s lo peor sea tener que explicar a las generaciones futuras que la Uni&oacute;n Europa se paraliz&oacute; no por incapacidad sanitaria, sino por la falta de acuerdo entre quienes sufrieron el golpe primero y quienes se creyeron a salvo. Estamos a tiempo de evitarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun, Jorge Díaz Lanchas, Lluís Camprubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-crisis-ue_132_2256751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2020 20:44:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es (sólo) solidaridad, es interés común]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La necesidad de una perspectiva más amplia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/necesidad-perspectiva-amplia_132_4985547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos tiempos en los que consideramos necesarios algunos cambios drásticos para asegurar unas condiciones materiales de vida  digna, estable y protegida. Pero estos cambios parecen imposibles en el futuro cercano, hay barreras  que dificultan el viraje. Las personas  -y las fuerzas sociales y políticas- preocupadas por esta paradoja deben  primero entender bien la realidad y la potencia de los mecanismos que  refuerzan la perpetuación de las tendencias que se pretenden revertir. Dos son los retos mayores: cambiar la escala  temporal, abandonando el inmediatismo, y la geográfica, pasando  del estado-nación a la escala europea.</p></div><p class="article-text">
        We shall overcome ... some decade.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos ahora mismo insertados en dos &ldquo;grandes&rdquo;: la Gran Recesi&oacute;n y la Gran Divergencia. Donde la combinaci&oacute;n de &ldquo;crisis+austeridad+contrarreformas estructurales&rdquo; ha cambiado profundamente el panorama. La injusticia y perversidad de la situaci&oacute;n actual -que deber&iacute;a ser la base justificativa para impulsar una agenda de cambio profundo- es precisamente lo que dificulta su factibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Algunos autores hablan de un <a href="http://www.project-syndicate.org/commentary/joseph-e--stiglitz-argues-that-bad-policies-in-rich-countries--not-economic-inevitability--have-caused-most-people-s-standard-of-living-to-decline" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estancamiento secular.</a> La proyecci&oacute;n optimista para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es de un ligero crecimiento econ&oacute;mico, previsiblemente &iacute;nfimo si a&ntilde;adimos la consideraci&oacute;n de la <a href="http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/2mr.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tendencia decreciente de los incrementos de PIB</a> de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en los pa&iacute;ses de nuestro entorno. Adem&aacute;s, parece claro que <a href="http://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-employment-trends/2014/WCMS_233953/lang--en/index.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no conllevar&aacute; una creaci&oacute;n significativa de empleo</a>. Y es posible tambi&eacute;n entrar en un escenario de <a href="http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2014/01/deflation-euro-zone-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deflaci&oacute;n</a>. La ausencia de perspectiva de concreci&oacute;n de un modelo productivo y de crecimiento para nuestro pa&iacute;s que no sea deuda-burbuja inducido lleva a pensar que se mantendr&aacute;n niveles altos de paro ( <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=6657" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20-25 % </a>) -en algunos colectivos cronificado-, que se profundizar&aacute; la precarizaci&oacute;n, y que la devaluaci&oacute;n interna v&iacute;a salarios ser&aacute; la &uacute;nica estrategia gubernamental a impulsar. La presi&oacute;n a la baja que ejerce el &ldquo;ej&eacute;rcito de reserva&rdquo; (de parados y sub-ocupados) hace el resto para ir degradando condiciones laborales y salariales e impedir segundas oportunidades para los que ya se han hundido.
    </p><p class="article-text">
        Estamos atrapados hace ya tiempo en la camisa de fuerza (<a href="http://rodrik.typepad.com/dani_rodriks_weblog/2007/06/the-inescapable.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golden straitjacket</a>) del trilema de Rodrik. El desajuste entre el &aacute;rea pol&iacute;tica democr&aacute;tica y el &aacute;rea econ&oacute;mica con la incapacidad democr&aacute;tica de los estados para regular y controlar el capitalismo globalizado y financiarizado (que al menos ser&iacute;a modulable desde una soberan&iacute;a popular de &aacute;mbito europeo). Es la actual imposibilidad para responder desde los estados-naci&oacute;n y fijar a escala continental (parece imposible a nivel global) unos est&aacute;ndares sociales, fiscales, ambientales y laborales que eviten el dumping y la continua presi&oacute;n competitiva a la baja.
    </p><p class="article-text">
        Se le a&ntilde;ade a este hecho que en la eurozona el &aacute;rea monetaria no se corresponde con la pol&iacute;tica y la fiscal y por lo tanto no se puede minimizar la <a href="http://www.policyreview.eu/europe-has-failed-to-learn-the-lessons-of-history-when-tackling-the-economic-crisis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especificidad a&ntilde;adida</a> de la crisis en la zona euro. Si no se avanza hacia una UE/eurozona de tipo federal, los sufrimientos, desajustes y posibilidades de volver a sufrir shocks asim&eacute;tricos tienen asegurada su continuidad y repetici&oacute;n. Este avance necesario, sin embargo, no parece que vaya a ser de un d&iacute;a para otro.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos elementos (la &ldquo;camisa de fuerza&rdquo; y el &ldquo;una moneda, muchas haciendas&rdquo;) implican que el muro del desajuste entre los marcos necesarios de acci&oacute;n pol&iacute;tica y democr&aacute;tica y los marcos reales nunca hab&iacute;a sido tan esterilizante.  Actualmente, las luchas pol&iacute;ticas son de &aacute;mbito estatal/nacional y, formalmente, las pol&iacute;ticas fiscales y sociales tambi&eacute;n. Pero no as&iacute; la pol&iacute;tica monetaria ni la toma de decisiones en las cuestiones centrales. A una moneda le debe corresponder una hacienda y un banco central con todas sus funciones. Adem&aacute;s, con la actual <a href="http://uaces.org/documents/papers/1201/bickerton.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estructura institucional en la UE</a> y con el dise&ntilde;o intergubernamental de toma de decisiones significativas se vac&iacute;a de contenido a las instituciones estatales y, al mismo tiempo, &eacute;stas se conviertan en sordas (intencionadamente o no) a las reivindicaciones populares. Esta desresponsabilizaci&oacute;n aparente resulta funcional para las agendas regresivas y, en cambio, es letal para el control y v&iacute;nculo democr&aacute;tico. Esta incapacidad de acci&oacute;n pol&iacute;tica puede estar asociada con que en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de la UE se han instalado unos debates centrales espec&iacute;ficos fuertemente regresivos. Lo que dificulta/imposibilita/distrae la necesidad de articular un demos europeo (un &ldquo;nosotros&rdquo; popular de escala continental) y sit&uacute;a un nosotros versus ellos de repliegue, impulsando valores contrarios a la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        La reorientaci&oacute;n de los intereses y funcionamiento de los estados tambi&eacute;n se convierte en dificultador de una agenda de progreso. Hay una p&eacute;rdida de calidad democr&aacute;tica asociada a la existencia de un  consenso diferente (posiblemente m&aacute;s acomodaticio e inercial) al que conoc&iacute;amos de la segunda mitad del siglo XX, basado entonces en la satisfacci&oacute;n de necesidades y expectativas, y ahora en el miedo, la incertidumbre y la necesidad de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        En el <a href="http://www.lacaixaresearch.com/documents/10180/166176/IM%2B376%2BFebrero%2B2014%2BCAST.pdf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reparto de rentas dentro de los pa&iacute;se</a>s pesan cada vez m&aacute;s las rentas empresariales y menos las salariales, un proceso inserido en la Gran Tendencia de fondo de acumulaci&oacute;n y concentraci&oacute;n de un capitalismo patrimonial y financiarizado. <a href="http://mpra.ub.uni-muenchen.de/52384/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piketty</a> ha descrito este incremento de las desigualdades como una tendencia rota solamente en el par&eacute;ntesis 1940-1970. En ese periodo hubo algunos factores excepcionales explicativos: el aumento de la fiscalidad, especialmente en las rentas altas, la nacionalizaci&oacute;n de grandes industrias, los niveles de inflaci&oacute;n, la p&eacute;rdida de poder del &ldquo;mercado&rdquo; y la limitaci&oacute;n de la auto-regulaci&oacute;n de &eacute;ste, y la destrucci&oacute;n f&iacute;sica de capital que las dos guerras y la gran depresi&oacute;n causaron. Ahora, sin embargo, no podemos observar<a href="http://www.nytimes.com/2014/01/29/opinion/capitalism-vs-democracy.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ninguno de estos factores.</a>
    </p><p class="article-text">
        Este aumento de las desigualdades (de una forma <a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2014/02/11/me-me-me-blogging-inequality-metaphor-division/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fractal </a>) tiene muchos <a href="http://thinkprogress.org/economy/2014/01/28/3201741/income-inequality/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efectos negativos</a> conocidos. Pero especialmente es letal para la b&uacute;squeda de respuestas colectivas: <a href="http://www.ecosfron.org/wp-content/uploads/DOSSIERES-EsF-9-DESIGUALDAD.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descohesiona</a> el grueso social, <a href="//opinionator.blogs.nytimes.com/2014/02/02/how-inequality-hollows-out-the-soul/?module=BlogPost-Title&amp;version=Blog%2520Main&amp;contentCollection=The%2520Great%2520Divide&amp;action=Click&amp;pgtype=Blogs&amp;region=Body&amp;usg=ALkJrhhJ8av8dJBMp4iygVJ6-FyC-Ly4gg/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atomiza</a>, concentra el poder pol&iacute;tico, y fragmenta a la mayor&iacute;a a pesar de ilusiones de aglutinaci&oacute;n abstracta como el &ldquo;99 vs 1%&rdquo;. La indignaci&oacute;n moral que causa la falta de perspectivas y el aumento de las desigualdades parece una fuerza mucho menor a la que opera en sentido contrario de desarticulaci&oacute;n, desorganizaci&oacute;n, cinismo, desafecci&oacute;n e individualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Proliferan pues, la b&uacute;squeda de tablas de salvaci&oacute;n individuales a lo largo del gradiente social, El vector individual m&aacute;s poderoso es querer mantenerse en el grupo de los que han surfeado la ola, y alejarse del grupo de los que se han quedado en el camino. El impacto de la &ldquo;crisis+austeridad+contrarreformas&rdquo; ha sido especialmente duro en los sectores m&aacute;s vulnerables/precarizados/excluidos/hundidos (visible incluso en las <a href="http://elpais.com/elpais/2013/12/17/media/1387305234_193319.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">variaciones salariales por deciles</a> que son un efecto de la devaluaci&oacute;n). Esto genera voluntad de seguridad en amplios sectores. 
    </p><p class="article-text">
        Como en otros per&iacute;odos de <a href="http://politikon.es/2014/02/05/preocupaciones-peligrosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perspectiva de salida de recesiones</a> los que se creen salvados es posible que adopten posicionamientos conservadores, de rotura emocional con <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/GRAFICO-crisis-empatia-solidaridad_0_233776686.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los hundidos</a> y de mantenimiento de posici&oacute;n y del sistema (incluida la extensi&oacute;n del &ldquo;blaming the victim&rdquo;). Lo que bloquea la b&uacute;squeda de mayor&iacute;as sociales y pol&iacute;ticas con los hundidos. Y m&aacute;s en un perfil de &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; que acent&uacute;a el gradiente social. La falta de homogeneidad, la falta de conciencia de conjunto y la falta de organizaciones compartidas pueden ayudar a solidificar esta fractura entre hundidos y salvados (enti&eacute;ndase esta distinci&oacute;n como entre los que han logrado flotar en la crisis y los que no, no en el sentido de Primo Levi).El miedo, la incertidumbre, la adaptaci&oacute;n material y mental en la bajada de expectativas, la aceptaci&oacute;n resignada de las nuevas condiciones, la naturalizaci&oacute;n que conlleva que amplios sectores se socialicen en estas circunstancias, parece que son los vectores emocionales dominantes. Y est&aacute;n extendidos completamente, excepto en espacios muy concretos y concentrados, donde hay cierta organizaci&oacute;n y resistencia efectiva, en nuestro caso la marea blanca, la PAH, y alg&uacute;n sector/empresa muy sindicalizado.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de convergencia  program&aacute;tica y de acci&oacute;n institucional (mediante desplazamiento hacia la derecha) de los partidos de izquierda con opciones de gobierno (y de los otros en menor medida) tradicionalmente se ha explicado con aquello de los &ldquo;catch-all parties&rdquo;, Difuminar el perfil ideol&oacute;gico y una propuesta para atrapar al electorado &ldquo;central&rdquo;. Sin negar la pulsi&oacute;n &ldquo;catch-all&rdquo;, ni olvidar la hegemon&iacute;a neoliberal, ni la desaparici&oacute;n del efecto &ldquo;bloque del este&rdquo; en los pa&iacute;ses del oeste, es posible que esta crisis en las izquierdas sea en parte por la imposibilidad de poder aplicar propuestas propias significativamente diferentes. Los programas de los partidos pueden ser una buena manera de entender lo que inteligencias colectivas que defienden intereses diversos piensan que es posible hacer institucionalmente en un determinado momento. El dominio neoliberal y la camisa de fuerza han constre&ntilde;ido enormemente el terreno de juego. El &ldquo;TINA&rdquo; de Thatcher va camino de convertirse en profec&iacute;a/deseo auto-cumplido en los niveles estatales (especialmente en los pa&iacute;ses endeudados, atrapados en la condicionalidad). Hoy por hoy, desgraciadamente, las alternativas parecen modestamente limitadas. La situaci&oacute;n es tan complicada que el momento de mayor debilidad organizativa de las izquierdas coincide con el momento de m&aacute;s niveles a vencer. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, a la perspectiva econ&oacute;mica, social, de dominaci&oacute;n  de valores e ideas, y de dificultad presente de acci&oacute;n a escala europea, debemos sumar varios factores: las izquierdas pol&iacute;ticas y sociales est&aacute;n derrotadas y debilitadas, y con una  fuerza organizativa hist&oacute;ricamente baja; un periodo de estancamiento y reflujo de la capacidad movilizadora (aparte de la de resistencia); la ausencia de ninguna posici&oacute;n de poder significativa que parezca que se pueda decantar; y la perspectiva de que no hay ning&uacute;n cambio a la vista. Que todo esto resulte insoportable no quiere decir que no pueda ser. Parece evidente pues quien quiera superarlo/transformarlo deber&iacute;a tener presente estas barreras, y empezar a dar a la esperanza una perspectiva larga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Camprubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/necesidad-perspectiva-amplia_132_4985547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Mar 2014 19:51:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La necesidad de una perspectiva más amplia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdades: también en salud, también a nivel urbano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/desigualdades-salud-nivel-urbano_132_5518657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las desigualdades sociales implican desigualdades en salud</p><p class="subtitle">Diferencias de 8 años de esperanza de vida ente barrios de ciudades como las nuestras son desigualdades de una enorme magnitud</p><p class="subtitle">Buena parte de la responsabilidad de que existan las desigualdades  locales en salud no es atribuible a los equipos municipales, pero parte  de la solución, sí</p></div><p class="article-text">
        Estamos viviendo en la era de la Gran Desigualdad o la Gran  Divergencia. Una &eacute;poca que la crisis ha dramatizado, visibilizado y amplificado. As&iacute; lo han manifestado repetidamente numerosos autores desde el campo de la econom&iacute;a y la historia como Joseph Stiglitz o Josep Fontana. Atr&aacute;s queda ya esa visi&oacute;n inercial de la Historia como un avance imparable hacia cada vez mayores cotas de libertad, derechos, igualdad y bienestar. Podemos observar estas desigualdades sociales crecientes, este aumento de la brecha entre una minor&iacute;a cada vez m&aacute;s peque&ntilde;a y la mayor&iacute;a social, en renta, patrimonio, capacidad de inclusi&oacute;n, oportunidades, acceso a recursos, bienestar, influencia en el proceso pol&iacute;tico y poder.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Desigualdades  y crisis</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Y es tambi&eacute;n en medio de la crisis cuando empiezan a aparecer se&ntilde;ales y evidencia de que este aumento de las desigualdades no es solamente una de las consecuencias de la crisis, sino que lo sit&uacute;an tambi&eacute;n como una de sus causas, al desvincular los intereses de la minor&iacute;a privilegiada (cada vez m&aacute;s minoritaria) de los intereses generales y con la desconexi&oacute;n entre la oligarqu&iacute;a financiera y el resto de la sociedad. Se apunta tambi&eacute;n que las dificultades y tiempo adicional de salida de la crisis se relaciona parcialmente con este aumento de la polarizaci&oacute;n social. Utilizando la jerga habitual en el an&aacute;lisis sanitario y en la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, las desigualdades sociales forman parte de la <em>Estructura</em>, del <em>Proceso</em> y del <em>Resultado</em> de la crisis. La espiral descendente o c&iacute;rculo vicioso de la desigualdad y crisis nos sit&uacute;a en un peligroso bucle que se retroalimenta.
    </p><p class="article-text">
        El enfoque de los <a href="http://www.who.int/social_determinants/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Determinantes Sociales de la Salud&rdquo;</a> permiti&oacute; pensar en el contexto socioecon&oacute;mico y ambiental como <em>&ldquo;las causas de las causas&rdquo;</em> de los problemas de salud. El an&aacute;lisis de las desigualdades socioecon&oacute;micas deber&iacute;a permitirnos abordarlas tambi&eacute;n como una de las causas de las causas de la crisis. A la vez que una de las consecuencias de las consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n es pronto para ver el impacto de esta crisis en la salud (a pesar que empiezan a aparecer indicadores en salud mental y suicidios). La resiliencia individual, familiar y social ayudan a explicar el desplazamiento en el tiempo de sus efectos en la salud. Autores como <a href="http://people.ds.cam.ac.uk/ds450/details/publications.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Stuckler</a> que han estudiado esta relaci&oacute;n en las grandes crisis econ&oacute;micas y financieras del siglo XX se&ntilde;alan dos factores como principales determinantes/condicionantes/modificadores (en un contexto de recesi&oacute;n/depresi&oacute;n) del potencial impacto en la salud: la existencia de pol&iacute;ticas y sistemas de protecci&oacute;n social y la velocidad, agresividad e intensidad del deterioro econ&oacute;mico.
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        <em><strong>La relevancia de las desigualdades socioecon&oacute;micas</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En el mundo acad&eacute;mico aparece un inter&eacute;s creciente sobre las desigualdades socioecon&oacute;micas. Existe un cierto consenso en que &eacute;stas han aumentado entre grupos sociales desde que en los a&ntilde;os 80 el neoliberalismo se fuese volviendo hegem&oacute;nico (hegemon&iacute;a entendida en la acepci&oacute;n de marcar la direcci&oacute;n/agenda intelectual, pol&iacute;tica y &eacute;tica o en el sentido de creaci&oacute;n y uso de sus marcos referenciales/conceptuales).  Aunque en Espa&ntilde;a por la extrema desigualdad en la situaci&oacute;n de partida en la salida de la dictadura y la consolidaci&oacute;n de un estado social, democr&aacute;tico y de derecho estas desigualdades se fueron reduciendo durante unos lustros m&aacute;s. Este aumento de la brecha se vuelve m&aacute;s evidente a medida que en el an&aacute;lisis comparativo estrechamos el grupo de poblaci&oacute;n m&aacute;s privilegiada respecto al resto: el 10% superior, el 1%, el 0,1%, el 0,01% versus el 90%, 99%, 99,9%  o 99,99% restante de la poblaci&oacute;n respectivamente).
    </p><p class="article-text">
        Desde esta evidencia van surgiendo opiniones que cuestionan este aumento de las desigualdades partiendo de cuatro perspectivas diferentes. Desde un punto de vista <em>&eacute;tico</em> y de valores, desde la constataci&oacute;n de su <em>ineficiencia econ&oacute;mica</em>, desde la preocupaci&oacute;n por la <em>p&eacute;rdida de calidad democr&aacute;tica</em> debido a la asimetr&iacute;a en el acceso al poder (la desigualdad socioecon&oacute;mica se retroalimenta con la desigualdad pol&iacute;tica) y desde la observaci&oacute;n del aumento de la inestabilidad y <em>conflictividad social</em> fruto de la ruptura del contrato social, de la reducci&oacute;n del bienestar y del bloqueo del ascensor social.
    </p><p class="article-text">
        Y por lo tanto surgen y deber&aacute;n surgir a&uacute;n m&aacute;s propuestas para establecer l&iacute;mites a las desigualdades. <a href="http://www.theatlantic.com/business/archive/2012/08/americans-want-to-live-in-a-much-more-equal-country-they-just-dont-realize-it/260639/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un reciente estudio en Estados Unidos</a> confirmaba el desajuste entre realidad, percepciones y deseo respecto las desigualdades en renta/patrimonio/riqueza. Se constataba que la desigualdad real es mucho mayor a la intuida/percibida, y a la vez la intuida es mayor a la ideal/deseable. As&iacute; mismo, una encuesta de &aacute;mbito internacional situaba la desigualdad deseable y aceptable en la renta en el orden de 10  veces entre los extremos del gradiente social. Si pensamos por ejemplo (obviando prestaciones sociales que a&uacute;n son inferiores) en el salario m&iacute;nimo interprofesional (8.979,60 euros anuales para 2012), o en el salario bruto medio anual  o en el salario bruto m&aacute;s frecuente  (22.790,20 y 16.489,96 euros respectivamente seg&uacute;n la encuesta de estructura salarial de Espa&ntilde;a 2010, donde adem&aacute;s se puede observar que la curva de distribuci&oacute;n en mujeres est&aacute; &ldquo;desplazada&rdquo; hacia valores inferiores) y lo comparamos con las retribuciones de varios millones de euros de los directivos del sector financiero vemos que el camino es enorme.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&iquest;Y las desigualdades en salud?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        A estas cuatro perspectivas sobre la necesidad de enfrentarse a las desigualdades (&eacute;tica, econ&oacute;mica, democr&aacute;tica, estabilidad) deber&iacute;a a&ntilde;ad&iacute;rsele de forma central una m&aacute;s: <em>el impacto sobre la salud y la vida</em>. Las desigualdades sociales implican desigualdades en salud. A peor indicador socio-econ&oacute;mico, peor salud. La evidencia cient&iacute;fica al respecto es enorme (sea cu&aacute;l sea el indicador socioecon&oacute;mico que se use y se compare con el indicador de salud que sea: esperanza de vida, esperanza de vida libre de discapacidad, salud percibida, morbi-mortalidad general o por causa espec&iacute;fica...) y por ejemplo puede consultarse en el <a href="http://www.who.int/social_determinants/thecommission/finalreport/es/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe Final de la Comisi&oacute;n de Determinantes Sociales de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a> o en el <a href="http://www.mspsi.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/promocion/desigualdadSalud/docs/Propuesta_Politicas_Reducir_Desigualdades.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe de la Comisi&oacute;n para la reducci&oacute;n de las desigualdades en salud</a> comisionado por el Ministerio de Sanidad. Adem&aacute;s se puede observar que estas desigualdades se expresan en forma de gradiente (escalones) entre los distintos grupos sociales, no &uacute;nicamente entre los extremos.
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        Las desigualdades en salud son aquellas desigualdades que son innecesarias, injustas, evitables y socialmente producidas debido a la desigual distribuci&oacute;n de bienes/ riqueza/medios y distinto acceso al poder. Los determinantes sociales de la salud son los determinantes estructurales, econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos y ambientales, las condiciones de vida y trabajo, los estilos de vida (de forma significativa socialmente mediados) y se encuentran a lo largo de la escala social siguiendo los ejes de desigualdad (clase social, g&eacute;nero, edad, etnia y territorio). Esto implica que las personas no puedan desarrollar su m&aacute;ximo potencial de salud. Dado que el derecho a la salud (a su protecci&oacute;n real efectiva) debe ser uno de los objetivos centrales de cualquier sociedad, abordar el reto de las desigualdades en salud y sus determinantes sociales debe constituir una prioridad, desde el nivel m&aacute;s general al nivel m&aacute;s local.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La equidad en salud empieza en tu localidad</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha ido gener&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s evidencia que muestra que estas desigualdades tambi&eacute;n se reproducen a nivel local/municipal. Cuando hemos puesto la lente de aumento y comparado &aacute;reas peque&ntilde;as, barrios y distritos dentro de una ciudad, estas desigualdades aparecen de forma muy marcada.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de coger el metro entre la zona m&aacute;s rica de una gran ciudad y la m&aacute;s empobrecida y que en cada una de las ocho estaciones que las separan perdamos un a&ntilde;o de esperanza de vida, deber&iacute;a hacernos reflexionar. Diferencias de 8 a&ntilde;os de esperanza de vida entre barrios de una ciudad como las nuestras son desigualdades de una enorme magnitud. Est&aacute; comprobado adem&aacute;s que a ciudades y sociedades m&aacute;s desiguales, mayores diferencias en la esperanza de vida entre barrios. Lo que se ha venido a llamar la &ldquo;ventaja urbana&rdquo;, es decir, que los habitantes de las ciudades tienen m&aacute;s oportunidades en salud que la poblaci&oacute;n rural debido a su mayor accesibilidad a recursos y activos de salud, esconde &ldquo;la paradoja urbana en salud&rdquo;: dentro de la ciudad las desigualdades en salud son m&aacute;s pronunciadas, debido precisamente a que las diferencias socioecon&oacute;micas son mayores y existen zonas muy deprivadas y con altos niveles de segregaci&oacute;n.
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        Un ejemplo de este inter&eacute;s e investigaci&oacute;n creciente ha sido el <a href="https://www.ucl.ac.uk/ineqcities/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proyecto IneqCities</a>, cofinanciado por la Comisi&oacute;n Europea. De forma colaborativa (una buena muestra de la potencialidad de sumar sinergias en Europa en el campo de la investigaci&oacute;n) distintas ciudades europeas han trazado mapas de &aacute;reas peque&ntilde;as de las desigualdades socioecon&oacute;micas y de mortalidad. En todas las ciudades se ha podido observar que existen y que en general (en mortalidad total y en la mayor&iacute;a de causas espec&iacute;ficas) ambas guardan una significativa asociaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha permitido ver la importancia de cuatro grandes bloques de determinantes a nivel local: La gobernanza, el contexto f&iacute;sico, el contexto socioecon&oacute;mico y el entorno (y sobre los cu&aacute;les se tiene capacidad competencial). El proyecto tambi&eacute;n ha abordado la relaci&oacute;n con las desigualdades en salud de distintos programas, planes e intervenciones en las pol&iacute;ticas municipales de vivienda, urbanismo, transporte, bienestar, etc.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El hecho que el ayuntamiento sea el nivel de gobierno m&aacute;s pr&oacute;ximo al ciudadano, con competencias relativamente acotadas y limitadas, y que tenga que dar respuesta inmediata a los retos cotidianos de sus habitantes, no debe hacernos perder la perspectiva que desde el &aacute;mbito local no s&oacute;lo debe actuarse sobre lo que se ha venido a llamar los determinantes proximales de la salud (es decir los recursos materiales y los factores psicosociales y conductuales) sino que tambi&eacute;n debe actuarse sobre los determinantes estructurales, es decir en el &aacute;mbito urbano sobre <em>los ejes de desigualdad, el contexto socioecon&oacute;mico, el contexto f&iacute;sico y los entornos</em>. Algunos responsables municipales, con una preocupaci&oacute;n comprensible, se quejan que con su d&iacute;a a d&iacute;a y su falta de recursos no pueden abordar estos determinantes, pero en estos tiempos de restricciones presupuestarias y de desigualdades crecientes conviene recordar que las pol&iacute;ticas y <a href="http://www.proyectomedea.org/privado/docs/publicaciones/annex_1_recomend_autorloc_crisi_salud.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recomendaciones</a> que se han evidenciado m&aacute;s efectivas y con m&aacute;s impacto para reducir las desigualdades en salud son aquellas que intervienen tambi&eacute;n en las causas de las causas.
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones del proyecto IneqCities tambi&eacute;n han reforzado la necesidad de trabajar bajo cinco criterios: <em>Intersectorialidad</em> (tanto entre distintos agentes y actores como distintos niveles administrativos), <em>Participaci&oacute;n</em> (incluyendo activamente a la ciudadan&iacute;a, a los profesionales y sus organizaciones), <em>Mirada de Equidad</em> (pensar en el impacto sobre la equidad cada vez que se aborda un proyecto y en todas sus fases), <em>Salud en Todas las Pol&iacute;ticas</em> (las pol&iacute;ticas fuera del &aacute;mbito sanitario tienen un impacto muy relevante sobre la salud de la poblaci&oacute;n y debe garantizarse el compromiso y colaboraci&oacute;n de toda la estructura municipal, no s&oacute;lo de la concejal&iacute;a de salud) y <em>Universalismo proporcional</em> (en general, siempre que se pueda las intervenciones deben destinarse a toda la poblaci&oacute;n pero poniendo m&aacute;s intensidad en los grupos sociales y/o territorios m&aacute;s vulnerables).
    </p><p class="article-text">
        Situar que dentro de una ciudad existen desigualdades sociales y tambi&eacute;n en salud no debe ser visto como un potencial estigma, ni tampoco como una amenaza para los responsables municipales en forma de mapa de colores que ilustran esas diferencias dentro de la ciudad, sino como una oportunidad para empezar a mejorar la salud del conjunto de la poblaci&oacute;n de forma realmente efectiva. Buena parte de la responsabilidad de que existan las desigualdades locales en salud no es atribuible a los equipos municipales, pero parte de la soluci&oacute;n, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Elia D&iacute;ez, Joana Morrison y Carme Borrell han aportado ideas para la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Camprubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/desigualdades-salud-nivel-urbano_132_5518657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Dec 2012 08:31:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desigualdades: también en salud, también a nivel urbano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
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