<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Borja Suárez Corujo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/borja_suarez_corujo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Borja Suárez Corujo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510212" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE, ante un nuevo tiempo politico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/psoe-nuevo-tiempo-politico_129_4244215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/987d732e-f4f6-4669-b251-1520c450b899_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Último día para que los nuevos diputados entreguen sus credenciales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El PSOE sigue ocupando algo tan preciado como la centralidad del tablero político. En un doble sentido. Por un lado, ningún otro partido acredita como los socialistas el talante de diálogo y la capacidad de pacto", apunta Suárez Corujo</p></div><p class="article-text">
        La incertidumbre generada por las dificultades para conformar el futuro gobierno y la amenaza de repetici&oacute;n de las elecciones generales explican, seguramente, el escaso tiempo dedicado a analizar los resultados obtenidos por cada una de las fuerzas pol&iacute;ticas el 20-D. En el caso del PSOE esta reflexi&oacute;n cr&iacute;tica y serena es particularmente necesaria, pues en gran medida de ella depende el papel que este partido puede desempe&ntilde;ar en la legislatura que ahora se abre y en el futuro.
    </p><h3 class="article-text">Las malas noticias</h3><p class="article-text">
        En solo dos legislaturas el PSOE ha perdido la mitad de sus votantes. Tras el hist&oacute;rico batacazo de 2011, el pasado 20-D los socialistas se han dejado otra veintena de diputados y un mill&oacute;n y medio de votos. Con el agravante que suponen resultados tan negativos, y simb&oacute;licos, como el de Madrid donde se han convertido en la cuarta fuerza pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta decadencia acelerada no es casual y exige, por ello, una reflexi&oacute;n autocr&iacute;tica. Para empezar, no cabe duda de que la trayectoria del gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero a partir de mayo de 2010, con la reforma expr&eacute;s del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n como punto culminante, sigue constituyendo un pesado lastre del que el PSOE no se ha podido desprender, b&aacute;sicamente porque no ha sido capaz de admitir sus errores. Resulta muy llamativo, por ejemplo, que no se haya producido todav&iacute;a un claro desmarque de la decisi&oacute;n de congelar las pensiones en 2010.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, sigue ech&aacute;ndose en falta una mayor contundencia en la lucha contra la corrupci&oacute;n y las corruptelas. Ser&iacute;a injusto no reconocer que se han producido avances en este sentido, pero queda mucho camino por delante.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo pone de manifiesto que se consientan situaciones como la imputaci&oacute;n del secretario general de los socialistas gallegos. Porque parece que el PSOE no ha entendido que lo que hoy exige la ciudadan&iacute;a a la clase pol&iacute;tica, tras destaparse grav&iacute;simos casos de corrupci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, es ejemplaridad.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n es rese&ntilde;able que el proceso de renovaci&oacute;n iniciado tras los comicios europeos del pasado a&ntilde;o ha tenido un recorrido limitado. Y es que el &eacute;xito indiscutible que supuso la elecci&oacute;n directa por los militantes de Pedro S&aacute;nchez como secretario general del partido no ha servido para impulsar suficientes cambios internos que transmitan a la ciudadan&iacute;a que la organizaci&oacute;n ha conseguido superar una situaci&oacute;n de esclerosis y que, por tanto, tiene capacidad real para liderar un nuevo proyecto pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se traduce en un problema de credibilidad. Al tiempo que a su izquierda &ndash;tambi&eacute;n incluso a su derecha&ndash; se reconoce la important&iacute;sima contribuci&oacute;n del PSOE a la construcci&oacute;n de nuestro Estado de bienestar y, en general, al progreso del pa&iacute;s en los &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os, ha calado en una parte significativa de su potencial electorado la idea de que poco puede esperarse de este partido en la actualidad. No tanto porque los mensajes que transmita no sean de corte progresista &ndash;aunque ciertamente podr&iacute;an ser algo m&aacute;s ambiciosos&ndash;, sino sobre todo porque los ciudadanos no tienen ninguna garant&iacute;a de no verse &lsquo;traicionados&rsquo; nuevamente si los socialistas volvieran a gobernar.
    </p><h3 class="article-text">Las buenas noticias</h3><p class="article-text">
        Ser&iacute;a injusto no reconocer que, pese a todo, el resultado cosechado por el PSOE ha quedado por encima de lo que auguraban los sondeos previos. Seguramente ello tiene mucho que ver con la recta final de la campa&ntilde;a en la que Pedro S&aacute;nchez demostr&oacute; contundencia para reprochar al PP sus errores y verg&uuml;enzas, y cierta habilidad para escorar hacia la derecha la percepci&oacute;n que los electores ten&iacute;an de Ciudadanos. El caso es que el PSOE sigue siendo el principal partido de la izquierda, en esca&ntilde;os y votos; y la fuerza parlamentaria con una presencia territorial m&aacute;s homog&eacute;nea: es la &uacute;nica que ha logrado al menos un esca&ntilde;o en todas las provincias.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, el PSOE sigue ocupando algo tan preciado como la centralidad del tablero pol&iacute;tico. En un doble sentido. Por un lado, ning&uacute;n otro partido acredita como los socialistas el talante de di&aacute;logo y la capacidad de pacto. En los &uacute;ltimos meses, sin ir m&aacute;s lejos, ha llegado a acuerdos de gobierno de distinto tipo con fuerzas que quedan a su izquierda como Podemos (Arag&oacute;n, Castilla-La Mancha o Extremadura), Comprom&iacute;s (Comunidad Valenciana) o IU (Asturias), al que igual que con otros partidos que se sit&uacute;an a su derecha: Coalici&oacute;n Canaria en las Islas, PNV en las Diputaciones Forales e incluso Ciudadanos en Andaluc&iacute;a. Por otro lado, el resultado de las elecciones generales hace que cualquier combinaci&oacute;n para formar gobierno implique necesariamente a los socialistas; y, en concreto, la aritm&eacute;tica parlamentaria les sit&uacute;a en condiciones de liderar una alternativa de gobierno que podr&iacute;a articularse en torno a tres ejes fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        El primero, y m&aacute;s urgente, incluir&iacute;a un conjunto de medidas de car&aacute;cter social dirigidas a atender las situaciones de necesidad de la poblaci&oacute;n m&aacute;s desfavorecida que tendr&iacute;an como pieza central la creaci&oacute;n de una renta m&iacute;nima garantizada para todas las personas desempleadas y familias sin recursos econ&oacute;micos suficientes. Todos los partidos de izquierdas llevaban en sus programas electorales propuestas de este tipo por lo que no deber&iacute;a ser dif&iacute;cil consensuar la medida como simb&oacute;lico punto de partida de un acuerdo de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        El segundo eje ser&iacute;a el de la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica, &aacute;mbito en el que podr&iacute;a plantearse una reforma del sistema electoral para lograr una representaci&oacute;n m&aacute;s proporcional que evite el perjuicio desmedido que sufren las fuerzas minoritarias con presencia en el conjunto del Estado. Tanto IU como Podemos &ndash;sin olvidar a Ciudadanos&ndash; comparten plenamente este planteamiento por lo que el acuerdo ser&iacute;a factible.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera l&iacute;nea de actuaci&oacute;n es la que ha de afrontar la delicada cuesti&oacute;n territorial en el marco de una reforma constitucional. Es evidente que esa reforma habr&aacute; de contar, antes o despu&eacute;s, con el apoyo de la derecha parlamentaria. Pero, de momento, hay que corregir el inmovilismo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y sentarse a dialogar con las fuerzas nacionalistas en busca de un mejor encaje de la diversidad territorial e identitaria en nuestra Constituci&oacute;n. Es un paso peque&ntilde;o, pero significativo; lo que podr&iacute;a servir para lograr el apoyo de una fuerza nacionalista como el PNV.
    </p><p class="article-text">
        La legislatura que acaba de concluir ha sido una pesadilla para buena parte de la poblaci&oacute;n. Los recortes sociales han provocado un enorme sufrimiento y el afloramiento de las tramas de corrupci&oacute;n, en un momento tan sensible, han generado indignaci&oacute;n en una ciudadan&iacute;a que se ha sentido olvidada. Por eso, la izquierda &ndash;que suma casi un mill&oacute;n de votos m&aacute;s que PP y C&rsquo;s&ndash; tiene una obligaci&oacute;n moral de ofrecer una respuesta, y de hacerlo cuanto antes, evitando c&aacute;lculos electoralistas que probablemente conducen al fracaso. Es cierto que la composici&oacute;n del Congreso de los diputados que resulta de las urnas no hace sencillo trenzar ese pacto, pero es posible. El PSOE tiene la responsabilidad de liderar esta iniciativa. El pasado le avala; ahora ha de ser capaz de interpretar, con humildad, el nuevo tiempo pol&iacute;tico que se ha abierto definitivamente tras el 20-D.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/psoe-nuevo-tiempo-politico_129_4244215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jan 2016 20:35:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/987d732e-f4f6-4669-b251-1520c450b899_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38633" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/987d732e-f4f6-4669-b251-1520c450b899_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38633" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El PSOE, ante un nuevo tiempo politico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/987d732e-f4f6-4669-b251-1520c450b899_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Pactos,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El trabajo en las plataformas digitales: ¿Un cambio de paradigma?]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/el-trabajo-en-las-plataformas-digitales-un-cambio-de-paradigma/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/el-trabajo-en-las-plataformas-digitales-un-cambio-de-paradigma/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Apr 2018 18:33:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El trabajo en las plataformas digitales: ¿Un cambio de paradigma?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El naufragio de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/naufragio-izquierda_129_3910004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un momento oportuno para tratar de identificar los errores cometidos por los partidos progresistas en los seis meses posteriores al 20D que explican el naufragio de la izquierda y sirven como reflexión de cara al futuro</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, no era disparatado pensar que un reparto de esca&ntilde;os como el que arroja el 26J pod&iacute;a dar lugar a un proceso de negociaci&oacute;n entre PSOE, Podemos y Ciudadanos, con posibilidades ciertas de conformar un gobierno de cambio. El inesperado resultado de la &uacute;ltima cita electoral nos sit&uacute;a ante un escenario bien distinto que probablemente alumbrar&aacute; un nuevo ejecutivo del PP. Es, pues, un momento oportuno para tratar de identificar los errores cometidos por los partidos progresistas en los seis meses posteriores al 20D que explican el naufragio de la izquierda y sirven como reflexi&oacute;n de cara al futuro.
    </p><p class="article-text">
        I. Llevados seguramente por una lectura equivocada de los resultados de las elecciones de diciembre, los dirigentes de Podemos parecieron tomar desde el inicio la decisi&oacute;n de no buscar puntos de encuentro con el PSOE a pesar de que exist&iacute;an amplias coincidencias program&aacute;ticas. Y en un momento posterior, cuando la precipitaci&oacute;n del PSOE les ofrec&iacute;a una ocasi&oacute;n inmejorable para convertirse en el principal referente de la izquierda, apostaron por la convocatoria de unas nuevas elecciones. Confiaban en que sumar a IU, incapaz por s&iacute; sola de aprovechar la buena valoraci&oacute;n de su l&iacute;der, les permitir&iacute;a dar el estir&oacute;n necesario para superar a los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la actuaci&oacute;n de Pablo Iglesias estuvo marcada por la soberbia y la falta de lealtad hacia Pedro S&aacute;nchez, algo que irrit&oacute; sobremanera a los votantes socialistas e incomod&oacute; a muchos electores de Podemos. El modo en el que el l&iacute;der de la fuerza morada propuso al socialista un gobierno de coalici&oacute;n, con reparto de &ldquo;sillones&rdquo; incluido, pareci&oacute; algo m&aacute;s propio de una ficci&oacute;n televisiva; m&aacute;s si cabe, cuando se reservaba carteras ministeriales m&aacute;s ligadas a la seguridad nacional que a la cohesi&oacute;n social. Y su intervenci&oacute;n en el debate de investidura frustrada, innecesariamente agresiva hacia el PSOE, termin&oacute; de incendiar todos los puentes entre ambas formaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y, tercero, ya en la &uacute;ltima campa&ntilde;a electoral Unidos Podemos, la nueva marca, emprendi&oacute; un camino hacia la moderaci&oacute;n y la confusi&oacute;n ideol&oacute;gica tan innecesario para su proyecto como desconcertante para sus votantes. Lo primero porque en la parte econ&oacute;mica, al menos, sus propuestas eran bastante m&aacute;s razonables que buena parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica quer&iacute;a hacer creer [ver <a href="http://economistasfrentealacrisis.com/analisis-comparativo-de-los-planteamientos-economicos-de-psoe-y-podemos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>]. Y lo segundo porque muchos de sus electores hab&iacute;an huido del PSOE en los &uacute;ltimos a&ntilde;os precisamente por su indefinici&oacute;n ideol&oacute;gica y la tibieza de sus planteamientos.
    </p><p class="article-text">
        II. La trayectoria del Partido Socialista tambi&eacute;n merece un juicio cr&iacute;tico. Para empezar, las l&iacute;neas rojas fijadas por el Comit&eacute; Federal de finales de diciembre no facilitaron en nada el proceso de negociaci&oacute;n para la formaci&oacute;n de gobierno. La imposici&oacute;n a los potenciales interlocutores de una renuncia previa a cualquier tipo de reivindicaci&oacute;n territorial era una forma de vetar el simple contacto con las dos fuerzas catalanas, una decisi&oacute;n desafortunada por varios motivos. De una parte, ca&iacute;a en la trampa de un debate sobre la cuesti&oacute;n territorial enmarcada al gusto del PP y en el que los socialistas ve&iacute;an aflorar sus complejos y contradicciones. De otra, siendo el asunto catal&aacute;n un problema pol&iacute;tico de primera magnitud, resultaba casi irresponsable negarse a abrir una v&iacute;a de comunicaci&oacute;n con los principales protagonistas. Y, en fin, no mostraba una actitud muy dialogante, lo que tiene casi siempre un coste en t&eacute;rminos de credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, tambi&eacute;n result&oacute; problem&aacute;tica la efusividad con la que se abraz&oacute; el pacto de gobierno alcanzado con Ciudadanos. Aunque lo m&aacute;s l&oacute;gico habr&iacute;a sido plantear una negociaci&oacute;n simult&aacute;nea con las dos fuerzas emergentes, las circunstancias antes descritas condujeron a S&aacute;nchez a sentarse con un Rivera ansioso por lograr el protagonismo que las urnas en buena medida le hab&iacute;an negado. Sin embargo, se equivoc&oacute; el PSOE al presentar el acuerdo como un texto cerrado, dando por hecho que Podemos no tendr&iacute;a otra opci&oacute;n m&aacute;s que apoyarlo para evitar unas nuevas elecciones que la ciudadan&iacute;a no deseaba. Los socialistas parec&iacute;an demasiado entusiastas con un texto que conten&iacute;a medidas valiosas, pero que distaba mucho de constituir una enmienda a la totalidad de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y laboral del PP.
    </p><p class="article-text">
        Es muy probable que Iglesias tuviera decidido desde el principio negar su apoyo al PSOE para la investidura. Pero incluso en este caso parece evidente &ndash; como tercera cr&iacute;tica &ndash; que el PSOE no sac&oacute; ning&uacute;n partido a las debilidades y contradicciones de Podemos y sus confluencias, sin olvidar a IU. Los mismos negociadores socialistas reconoc&iacute;an amplios espacios de entendimiento con Comprom&iacute;s y con Garz&oacute;n. No aprovechar estas v&iacute;as de negociaci&oacute;n, parapet&aacute;ndose en el acuerdo con Ciudadanos, cerr&oacute; la &uacute;nica posibilidad de lograr que la presi&oacute;n acabara llevando a Podemos a dar luz verde a la investidura.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, durante el tiempo transcurrido desde el 20D hasta la disoluci&oacute;n de las Cortes a primeros de mayo dio la impresi&oacute;n de que nadie en el PSOE contemplaba seriamente la posibilidad de que volviera a haber elecciones. Solo as&iacute; se explica que no se valoraran las consecuencias negativas de esa excesiva identificaci&oacute;n con Ciudadanos (incluso en campa&ntilde;a sigui&oacute; insistiendo en las supuestas bondades de su acuerdo con la formaci&oacute;n naranja, cuando ya estaba m&aacute;s que amortizado) ni se ganara credibilidad ante los electores frente a Podemos. Bien al contrario, el PSOE afront&oacute; los nuevos comicios situando a la fuerza morada como rival a batir, sin darse cuenta de que con ello se daba ox&iacute;geno a su verdadero rival, el PP, carcomido por la corrupci&oacute;n y las pol&iacute;ticas &lsquo;austericidas&rsquo;. Con el agravante de que fue incapaz de ofrecer nada nuevo m&aacute;s que un &lsquo;gobierno en la sombra&rsquo; en el que &ndash;no es anecd&oacute;tico&ndash; no hab&iacute;a responsable de empleo, siendo el paro la principal preocupaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        III. M&aacute;s all&aacute; de las sensaciones de alivio y frustraci&oacute;n de la noche electoral que derivan de las expectativas de PSOE y Unidos Podemos, respectivamente, el resultado del 26J ofrece al PP, &iexcl;y a Rajoy!, amplias posibilidades de seguir gobernando. No sin falta de argumentos, algunas voces en el &aacute;mbito de la izquierda consideran que la perspectiva de pasar una legislatura previsiblemente corta en la oposici&oacute;n no es una mala opci&oacute;n. Evidentemente el fin del rodillo de la mayor&iacute;a absoluta ha de suponer un importante avance: un gobierno con una minor&iacute;a precaria parece abocado a sufrir importantes reveses parlamentarios. Ahora bien, no debieran pasarse por alto algunos aspectos.
    </p><p class="article-text">
        Primero, conviene no subestimar la capacidad del PP para impulsar un proceso de renovaci&oacute;n interna que, con un liderazgo nuevo, podr&iacute;a servirle para recuperar una parte importante de los votos fugados hacia el centro-derecha; el caso de Cifuentes en Madrid es un buen modelo de referencia.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, hay que ser conscientes de que en el nuevo parlamento existe una mayor&iacute;a conservadora, poco cohesionada en muchos aspectos, pero con muy importantes coincidencias en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y laboral. Ello significa, por tanto, que no habr&aacute; rectificaci&oacute;n de las medidas que tanto sufrimiento han provocado a los ciudadanos en t&eacute;rminos de pobreza y desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Y, tercero, todo esto ocurre en un contexto en el que la Uni&oacute;n Europea atraviesa el momento m&aacute;s delicado de su historia. Una circunstancia cr&iacute;tica a la que hemos llegado por muy diversos factores, entre los cuales destaca el agotamiento de una socialdemocracia tibia a la que la crisis ha dejado en evidencia.
    </p><p class="article-text">
        Afirmar que la izquierda ha actuado de forma poco responsable en los meses posteriores al 20D es, quiz&aacute;, injusto. Pero no cabe duda de que ten&iacute;a una obligaci&oacute;n moral de paliar desde el gobierno el da&ntilde;o infligido por el PP a la ciudadan&iacute;a m&aacute;s vulnerable y a las instituciones democr&aacute;ticas. No haberlo hecho supone un gran fracaso. El reto que afronta la izquierda con los restos del naufragio es may&uacute;sculo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/naufragio-izquierda_129_3910004.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2016 17:37:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El naufragio de la izquierda]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del 20D al 26J: el PSOE como clave del éxito o naufragio de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/psoe-clave-exito-naufragio-izquierda_129_3981113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Es evidente que esta pérdida de referencias ideológicas no constituye un problema exclusivo de los socialistas españoles. Creo que sin exageración puede hablarse del agotamiento de la socialdemocracia 'tibia' (light) en el ámbito europeo</p><p class="subtitle">Frente al empecinamiento en buscar al votante moderado, cabría recordar que ese último gran éxito a nivel nacional del PSOE se alcanzó porque entonces sus dirigentes fueron capaces de aglutinar el voto de la izquierda</p><p class="subtitle">El momento es delicado, pues la estabilización de la situación crítica que vive una sociedad con un 21% de desempleo parece estar favoreciendo la consolidación de un relato que atribuye al Estado de bienestar una parte de responsabilidad por la crisis y su enquistamiento</p></div><p class="article-text">
        Pese a que los resultados de las elecciones del 20D ofrec&iacute;an diversas opciones para la constituci&oacute;n de un gobierno progresista, la izquierda fracas&oacute;. Evidentemente el reparto de culpas no puede hacerse por igual, pero lo que parece indiscutible es que todos son en alguna medida responsables de ello. Unos por su soberbia y precipitaci&oacute;n en el asalto al poder (Podemos), otros por su debilidad pol&iacute;tica (IU) y, en fin, otros por una combinaci&oacute;n de deslealtades internas y una alarmante indefinici&oacute;n ideol&oacute;gica (PSOE).
    </p><p class="article-text">
        Regresamos a la casilla de salida, nuevas elecciones, con una relevante diferencia respecto de las celebradas el pasado 20D. Frente a la enorme incertidumbre que caracteriz&oacute; aquellos comicios &ndash;dos fuerzas emergentes concurr&iacute;an por primera vez&ndash;, la proximidad temporal y lo acontecido en estos meses, permiten anticipar en buena medida los resultados del 26J. Algo que los partidos deber&iacute;an tener muy presente a la hora de elaborar la estrategia electoral.
    </p><p class="article-text">
        Una primera certeza es que el PP ser&aacute; holgadamente la fuerza m&aacute;s votada y, de forma a&uacute;n m&aacute;s clara, el partido con mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os; mientras que Ciudadanos se mantendr&aacute; en la cuarta posici&oacute;n. Tambi&eacute;n es m&aacute;s que probable que el PSOE y el 'partido naranja' sumen un n&uacute;mero de diputados similar al actual, en todo caso sin ninguna posibilidad de hacer prosperar una reedici&oacute;n de un pacto que no cuente con otros apoyos y, en particular, el de Podemos-IU. Igualmente puede anticiparse que esta &uacute;ltima coalici&oacute;n lograr&aacute; de nuevo un resultado muy notable, casi con seguridad por encima del 20%, lo que podr&iacute;a servirle para disputar al PSOE la segunda plaza convirti&eacute;ndose en el principal partido de la oposici&oacute;n y referente de la izquierda. Finalmente, es previsible que no haya cambios significativos en los esca&ntilde;os obtenidos por los partidos nacionalistas, de manera que, como en el 20D, el resultado ofrecer&aacute; dos bloques &ndash;derecha e izquierda&ndash; m&aacute;s o menos equilibrados que sumar&aacute;n alrededor de 324 de los 350 esca&ntilde;os. Que la mayor&iacute;a se escore a un lado u otro con claridad suficiente para conformar un nuevo gobierno puede depender de unos pocos votos.
    </p><p class="article-text">
        Con tales certezas, &iquest;c&oacute;mo debe el PSOE afrontar el 26J?
    </p><p class="article-text">
        I. Como punto de partida hay que ser conscientes de la posici&oacute;n de vulnerabilidad en la que se encuentra el PSOE tras cosechar los peores resultados de la reciente historia democr&aacute;tica y ante el riesgo cierto de que la nueva coalici&oacute;n Podemos e IU le arrebate la segunda plaza. Son muchos los factores que explican esta p&eacute;rdida (relativa) de relevancia, pero seguramente el m&aacute;s determinante ha sido esa endeblez ideol&oacute;gica que antes mencionaba, que da pie a hacer dos reflexiones en clave europea y nacional.
    </p><p class="article-text">
        De un lado, es evidente que esta p&eacute;rdida de referencias ideol&oacute;gicas no constituye un problema exclusivo de los socialistas espa&ntilde;oles. Creo que sin exageraci&oacute;n puede hablarse del agotamiento de la socialdemocracia 'tibia' (light) en el &aacute;mbito europeo. M&aacute;s que por la limitada &ndash;o secundaria&ndash; presencia de los partidos de esta familia pol&iacute;tica en los ejecutivos nacionales en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, este duro juicio responde a que, desde hace demasiado tiempo, incluso donde gobierna aplica pol&iacute;ticas m&aacute;s propias de partidos de derechas; la pasividad en la lucha contra la desigualdad o la ignominiosa respuesta europea ante a la crisis de refugiados son s&oacute;lo dos de las muchas ilustraciones de esta renuncia a sus se&ntilde;as de identidad. Tal es la raz&oacute;n fundamental por la que tantos ciudadanos europeos han dado la espalda a un tipo de fuerzas que han sido claves para entender el progreso alcanzado en los &uacute;ltimos setenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De otro lado, si por un momento nos detenemos a analizar d&oacute;nde se encuentran hoy los m&aacute;s de once millones de votantes socialistas de 2008, llegaremos a la conclusi&oacute;n de que las fugas por la derecha han sido muy limitadas: la p&eacute;rdida de votos se ha producido por su izquierda, principalmente, y s&oacute;lo as&iacute; se explica el extraordinario &eacute;xito cosechado por Podemos y sus confluencias el 20D (m&aacute;s de cinco millones de votos). Por ello, frente al empecinamiento en buscar al votante moderado, cabr&iacute;a recordar que ese &uacute;ltimo gran &eacute;xito a nivel nacional del PSOE se alcanz&oacute; porque entonces sus dirigentes fueron capaces de aglutinar el voto de la izquierda. No por casualidad esa legislatura (2004-2008) estuvo marcada por important&iacute;simos avances sociales y por la demostraci&oacute;n de una especial sensibilidad hacia las cuestiones territoriales que le permitieron cosechar resultados hist&oacute;ricos en Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        II. Teniendo en cuenta lo anterior, el PSOE deber&iacute;a hacer un esfuerzo por superar el ensimismamiento y fijar un orden claro de prioridades. Ante todo, debe pensar en los ciudadanos, y en los grav&iacute;simos problemas de desigualdad y pobreza provocados por la crisis econ&oacute;mica y por la pol&iacute;tica 'austericida'. El momento es delicado, pues la estabilizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n cr&iacute;tica que vive una sociedad con un 21% de desempleo parece estar favoreciendo la consolidaci&oacute;n de un relato que atribuye al Estado de bienestar una parte de responsabilidad por la crisis y su enquistamiento, y que convierte a las instituciones que lo conforman en un lastre para el futuro. Es fundamental que el PSOE insista en denunciar que ese tipo de pol&iacute;ticas ha agravado el sufrimiento de la ciudadan&iacute;a y que, precisamente por ello, resulta imprescindible y urgente una rectificaci&oacute;n completa de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y laboral en los t&eacute;rminos que ha planteado, por ejemplo, <a href="http://economistasfrentealacrisis.com/por-una-nueva-politica-economica-progresista-y-con-valores-eticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economistas frente a la crisis</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ello enlaza con la segunda prioridad que es la propia supervivencia del proyecto socialista, un reto que exige un doble componente. El primero de ellos es la ambici&oacute;n. La crisis econ&oacute;mica y sus devastadores efectos han puesto de manifiesto la necesidad de reforzar el sustrato ideol&oacute;gico del proyecto pol&iacute;tico socialista. Una ideolog&iacute;a muy distinta estaba en la desregulaci&oacute;n que provoc&oacute; la cat&aacute;strofe financiera en 2008 y ha sido un factor decisivo de las pol&iacute;ticas de austeridad aplicadas desde 2010. Por eso, frente a la tibieza de planteamientos supuestamente progresistas que la crisis ha dejado caducos, hay que reivindicar un rearme ideol&oacute;gico en torno a la idea de redistribuci&oacute;n como v&iacute;a para la realizaci&oacute;n de los dos valores supremos de la izquierda, la igualdad y la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        El otro componente es la capacidad para reconocer la existencia de otras sensibilidades dentro del espacio de la izquierda y, en general, de un nuevo escenario pol&iacute;tico. Esta actitud sencilla no s&oacute;lo contribuir&iacute;a a evitar muchas frustraciones, sino que tiene adem&aacute;s otras dos ventajas rese&ntilde;ables: facilitar&iacute;a una mayor coherencia ideol&oacute;gica reforzando la credibilidad perdida y permitir&iacute;a un posicionamiento privilegiado frente al resto de fuerzas pol&iacute;ticas para liderar un proyecto transformador capaz tambi&eacute;n de integrar, de alg&uacute;n modo, a los nacionalismos perif&eacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la posibilidad de formar gobierno tras el 26J y seguramente el futuro del partido socialista exigen una reacci&oacute;n cuyo factor clave es la ideolog&iacute;a y la consiguiente recuperaci&oacute;n de sus se&ntilde;as de identidad. Si lo hace, el conjunto de la izquierda tiene a su alcance el &eacute;xito. Si no, el PSOE fracasar&aacute;. Pero no lo har&aacute; solo: con &eacute;l naufragar&aacute; el resto de la izquierda dejando a la intemperie a millones de ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/psoe-clave-exito-naufragio-izquierda_129_3981113.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2016 18:01:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Del 20D al 26J: el PSOE como clave del éxito o naufragio de la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Elecciones Generales 2016,Unidas Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sostenibilidad de las pensiones públicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/sostenibilidad-pensiones-publicas_132_4259868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5dbc982-2cd0-41d1-9265-011486001e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sostenibilidad de las pensiones públicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde una perspectiva de defensa del sistema público de pensiones como pilar de un Estado de Bienestar aún incompleto, consideramos que la fórmula más efectiva para lograr esos recursos adicionales sería la creación de un recurso fiscal específico para la financiación de las pensiones.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as <a href="http://elpais.com/elpais/2015/11/04/opinion/1446663756_271871.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un editorial de El Pa&iacute;s </a>aprovechaba la publicaci&oacute;n del informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) sobre la revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones para plantear la necesidad de abrir un debate sobre el futuro del sistema p&uacute;blico. Dada la extraordinaria sensibilidad de este asunto, las dificultades que actualmente atraviesa la Seguridad Social y la incertidumbre que el desequilibrio de sus cuentas &ndash;y su interpretaci&oacute;n&ndash; est&aacute;n generando a la ciudadan&iacute;a, parece realmente oportuna esa reflexi&oacute;n. Sirvan estas l&iacute;neas como una modesta contribuci&oacute;n con la que se quieren aclarar algunos aspectos.
    </p><p class="article-text">
        I. <em>El problema coyuntural y el reto estructural. </em><strong>El problema coyuntural y el reto estructural</strong>Como primera observaci&oacute;n, es acertado se&ntilde;alar que el desequilibrio que hoy sufre el sistema de pensiones no deriva de un problema de gastos, sino de ingresos. Quiere ello decir que nuestro pa&iacute;s no gasta demasiado en pensiones; al contrario, estamos por debajo de la media de los pa&iacute;ses de la Eurozona. Se preguntar&aacute; entonces el lector por qu&eacute; la Seguridad Social tiene un d&eacute;ficit superior al 1% del PIB desde hace cuatro a&ntilde;os. Y la respuesta es sencilla: por el impacto de la crisis econ&oacute;mica y por las pol&iacute;ticas &lsquo;austericidas&rsquo; que han concentrado todo el ajuste en la destrucci&oacute;n de empleo. Por ello, pese a que este desfase no es en absoluto menor &ndash;el Fondo de Reserva se agotar&aacute; en 2017 &oacute; 2018&ndash;, no cabe duda de que su naturaleza es coyuntural, como probar&iacute;a el que ahora las cuentas estar&iacute;an equilibradas si tuvi&eacute;ramos el n&uacute;mero de cotizantes alcanzado antes de la crisis. En todo caso, hay que denunciar la estrechez del planteamiento que pretende hacer creer que la sostenibilidad del sistema de pensiones depende del nivel de ingresos vinculado a las cotizaciones sociales: la clave m&aacute;s bien reside &ndash;deber&iacute;a residir&ndash; en el volumen de riqueza que la sociedad est&aacute; dispuesta a dedicar a sus ancianos, lo que exigir&aacute;, en su caso, la articulaci&oacute;n de otras f&oacute;rmulas de financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, de nuevo en este punto se plantea un segundo interrogante que vendr&iacute;a a socavar la fiabilidad del actual sistema p&uacute;blico de pensiones: la amenaza que deriva del pr&oacute;ximo envejecimiento de la poblaci&oacute;n. Frente al caso anterior, aqu&iacute; la dimensi&oacute;n del reto es, en parte, estructural, puesto que es indiscutible que ese cambio demogr&aacute;fico va a suponer un incremento muy significativo del n&uacute;mero de pensionistas a partir de mediados de la pr&oacute;xima d&eacute;cada y durante un largo periodo de tiempo con la consiguiente repercusi&oacute;n en el gasto. Precisamente para dar respuesta a esta transformaci&oacute;n de la estructura poblacional se aprob&oacute; de forma consensuada (<em>Pacto de Toledo </em>y <em>Acuerdo Social y Econ&oacute;mico, </em>tripartito) la reforma de 2011. Este conjunto de ajustes param&eacute;tricos impon&iacute;a sacrificios a los pensionistas y trabajadores, pero garantizaba que el crecimiento del gasto asociado a ese fen&oacute;meno demogr&aacute;fico no superara &ndash;ni siquiera en el momento m&aacute;s cr&iacute;tico, 2050&ndash; un nivel que puede considerarse asumible en t&eacute;rminos comparados: 14% del PIB. Un nivel inferior al gasto que hoy realizan Francia, Italia o Austria. A pesar de ello, el gobierno &lsquo;popular&rsquo; no consider&oacute; suficiente el ajuste y volvi&oacute; a impulsar cambios en 2013 con una contundencia sin precedentes.
    </p><p class="article-text">
        <em>II.</em> <em>La magnitud de la reforma de 2013.</em><strong>La magnitud de la reforma de 2013</strong> Dif&iacute;cilmente puede sostenerse, como hace el editorial que hemos mencionado, que la reforma de pensiones llevada a cabo en la presente legislatura (Ley 23/2013) sea &ldquo;insustancial&rdquo;. Bien al contrario, cabr&iacute;a afirmar que los dos cambios que impuso de forma unilateral el Gobierno de Rajoy &ndash;sustituci&oacute;n del mecanismo de revalorizaci&oacute;n de las pensiones e introducci&oacute;n de un factor de sostenibilidad vinculado a la esperanza de vida&ndash; suponen una ruptura del modelo que hoy (todav&iacute;a) conocemos. Como reconoce el propio Ejecutivo y avala la Comisi&oacute;n Europea, esas dos medidas habr&iacute;an de implicar un recorte del gasto en pensiones en 2050 de 3,4% del PIB, lo que dar&iacute;a lugar a unos niveles de gasto muy similares a los actuales. Pero con la significativa diferencia de que el n&uacute;mero de pensionistas se habr&aacute; pr&aacute;cticamente duplicado.
    </p><p class="article-text">
        La entidad del ajuste ya ha comenzado a manifestarse. En concreto, <a href="http://www.airef.es/system/assets/archives/000/001/141/original/Opini%C3%B3n_IRP_2016_(1).pdf?1446550772" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la informaci&oacute;n ofrecida la pasada semana por la AIREF</a>&nbsp;se deduce que la aplicaci&oacute;n del nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n anual va a implicar una congelaci&oacute;n de las pensiones (subida testimonial del 0,25%) hasta bien entrada la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Tal es el resultado ofrecido por la nueva f&oacute;rmula de revalorizaci&oacute;n que ya no persigue la garant&iacute;a del poder adquisitivo de los pensionistas, sino la estabilidad presupuestaria. As&iacute;, el desequilibrio que sufren las cuentas de la Seguridad Social desde 2012 ha de lastrar el mecanismo (de &lsquo;devaluaci&oacute;n&rsquo;) durante al menos seis a&ntilde;os m&aacute;s. Con un doble agravante: primero, que aunque mejore la situaci&oacute;n financiera de la Seguridad Social el impacto de la jubilaci&oacute;n de los baby boomers presionar&aacute; a la baja la aplicaci&oacute;n de la f&oacute;rmula en el futuro. Y, segundo, que a partir de 2019 la introducci&oacute;n del factor de sostenibilidad supondr&aacute; tambi&eacute;n una reducci&oacute;n de la cuant&iacute;a inicial de las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>III.</em> <em>La insostenibilidad social del modelo resultante.</em><strong>La insostenibilidad social del modelo resultante</strong> A la vista de lo anterior, parece evidente que el modelo resultante de la ruptura de 2013 es insostenible. Pero no porque suponga un gasto excesivo, sino porque condena a los pensionistas a la pobreza, algo que dif&iacute;cilmente cabe en un Estado social en el que los poderes p&uacute;blicos deben garantizar la suficiencia econ&oacute;mica a los ciudadanos durante la vejez mediante pensiones adecuadas y peri&oacute;dicamente actualizadas (art&iacute;culo 50 de la Constituci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa ello que ha de apostarse entonces por un cambio radical de modelo? Hay quien defiende, con diversas variantes y de forma m&aacute;s o menos encubierta, que ha llegado el momento de transformar nuestro sistema de pensiones en uno mixto, limitando el peso del pilar p&uacute;blico como v&iacute;a m&aacute;s efectiva para la extensi&oacute;n del pilar privado. Eso condenar&iacute;a a la mayor parte de la poblaci&oacute;n &ndash;incapaz con sus ingresos de pagarse un fondo privado suficiente&ndash; a pensiones casi de pobreza. Nosotros, en cambio, creemos que deben recuperarse las se&ntilde;as de identidad del sistema de pensiones que hemos conocido, para lo cual resulta imprescindible completar las actuales fuentes de financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os el Estado ya financi&oacute; una parte importante del gasto de la Seguridad Social, junto a los ingresos provenientes de las cotizaciones sociales. El ajuste de la asistencia sanitaria al marco constitucional aconsej&oacute; la aplicaci&oacute;n de un principio de separaci&oacute;n de fuentes por el cual las cotizaciones se dedicaban a la financiaci&oacute;n de las prestaciones del nivel contributivo, circunscribi&eacute;ndose la aportaci&oacute;n del Estado &ndash;y no totalmente&ndash; a la parte asistencial. Ese dise&ntilde;o, que pudo resultar v&aacute;lido para un momento concreto de la evoluci&oacute;n demogr&aacute;fica, no lo es para la fase de maduraci&oacute;n en la que acceder&aacute;n a la jubilaci&oacute;n los <em>baby boomers</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>IV. El Estado como garante de la sostenibilidad del sistema de pensiones.</em><strong>El Estado como garante de la sostenibilidad del sistema de pensiones</strong> Resulta urgente e imprescindible un cambio que lleve al Estado a complementar progresivamente los ingresos del sistema como v&iacute;a m&aacute;s efectiva para preservar la centralidad de las pensiones dentro de nuestro Estado social.
    </p><p class="article-text">
        Semejante acci&oacute;n de reequilibrio de las fuentes de financiaci&oacute;n no es ninguna ocurrencia. Cuenta con la misma legitimidad &ndash;y pac&iacute;fico encaje constitucional&ndash; con la que la protecci&oacute;n por desempleo pas&oacute; de financiarse casi exclusivamente a trav&eacute;s de cotizaciones sociales antes de la crisis a recibir la mitad de los recursos directamente del Estado durante el periodo m&aacute;s cr&iacute;tico. Y es ciertamente un dise&ntilde;o bien conocido por los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta entonces es si el esfuerzo presupuestario adicional que se plantea resulta asumible para el Estado. No cabe duda de que el incremento de la aportaci&oacute;n estatal ser&iacute;a muy notable, pero es un reto asequible por las siguientes razones. Primero, porque el nivel de gasto en pensiones suprimiendo los cambios de 2013 evolucionar&iacute;a hacia cotas que hoy ya, con una riqueza menor, sostienen sin problemas otros pa&iacute;ses pr&oacute;ximos. Segundo, porque urge y debe producirse una mejora de los ingresos fiscales que enjuague la grave insuficiencia (casi ocho puntos) que tiene Espa&ntilde;a respecto de los dem&aacute;s Estados europeos. Tercero, porque el esfuerzo de financiaci&oacute;n exigido ser&iacute;a progresivo en el tiempo, lo que facilitar&iacute;a un margen de maniobra para el desarrollo de otras pol&iacute;ticas igualmente necesarias para el mantenimiento del sistema de pensiones (pol&iacute;tica de empleo, inmigraci&oacute;n, natalidad&hellip;). Y, cuarto, porque se trata de un esfuerzo con una duraci&oacute;n temporal limitada, en la medida en que a partir de 2050 se producir&iacute;a una significativa ca&iacute;da del gasto como consecuencia del agotamiento de los efectos de la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva de defensa del sistema p&uacute;blico de pensiones de reparto como pilar de un Estado de Bienestar a&uacute;n incompleto, consideramos que la f&oacute;rmula m&aacute;s efectiva para lograr esos recursos adicionales ser&iacute;a la creaci&oacute;n de un recurso fiscal espec&iacute;fico para la financiaci&oacute;n de las pensiones que, como expresi&oacute;n de un firme y amplio compromiso pol&iacute;tico &ndash;blindaje&ndash;,servir&iacute;a para la preservaci&oacute;n del patrimonio social que hemos construido entre todos. Otros proponen soluciones distintas que entra&ntilde;an un menor gasto p&uacute;blico &ndash;y un mayor gasto privado&ndash; que conduce a pensiones mayoritariamente m&aacute;s bajas. A ellos hay que pedirles que expliquen sus propuestas, pero incluso antes de ello habr&iacute;a que exigirles que aclaren por qu&eacute; rechazan el actual modelo p&uacute;blico de pensiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/sostenibilidad-pensiones-publicas_132_4259868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Nov 2015 00:53:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5dbc982-2cd0-41d1-9265-011486001e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="701689" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5dbc982-2cd0-41d1-9265-011486001e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="701689" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La sostenibilidad de las pensiones públicas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5dbc982-2cd0-41d1-9265-011486001e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE tras el 24M: mirar a la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-mirar-izquierda_129_2638320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El PSOE debería transmitir a la opinión pública un mensaje de compromiso firme en la conformación de gobiernos de progreso", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Tras la debacle que la izquierda sufri&oacute; en las elecciones de 2011, el 24M ha supuesto la confirmaci&oacute;n de un cambio de ciclo que ya parec&iacute;a apuntarse en los comicios europeos del pasado a&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; factores explican que en un corto periodo de tiempo hayamos pasado de la hegemon&iacute;a apabullante del PP a un escenario en el que la suma de las fuerzas de izquierda podr&iacute;a cambiar el mapa pol&iacute;tico de nuestro pa&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La pol&iacute;tica austericida.</strong><em>austericida.</em> No cabe duda de que la principal raz&oacute;n estriba en el agravamiento de los efectos devastadores de la crisis econ&oacute;mica provocado por la pol&iacute;tica de recorte de derechos y de reducci&oacute;n&nbsp; del gasto (social) p&uacute;blico. El Gobierno aparece ante la opini&oacute;n p&uacute;blica como un martillo que ha pulverizado la cohesi&oacute;n social con el fin de lograr una estabilidad macroecon&oacute;mica que olvida el sufrimiento de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. La corrupci&oacute;n.</strong> Pese a que desde el estallido en 2009 del caso G&uuml;rtel se han celebrado diversos procesos electorales, no ha sido hasta ahora &ndash;en realidad, hasta las europeas del pasado a&ntilde;o&ndash; cuando la corrupci&oacute;n ha pasado factura al PP en las urnas. En ello ha pesado el goteo incesante de casos que hemos conocido desde entonces, pero sobre todo el convencimiento de la ciudadan&iacute;a de que los actuales dirigentes populares no tienen ninguna intenci&oacute;n de hacer frente seriamente a la corrupci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Una izquierda emergente alternativa.</strong> Impulsados por el esp&iacute;ritu del 15M, Podemos y otros movimientos de izquierda alternativa han sido particularmente exitosos en atraer y movilizar a muchos ciudadanos progresistas desencantados &ndash;abstencionistas&ndash; desde plataformas articuladas en torno a una idea de ciudadan&iacute;a digna y a la reivindicaci&oacute;n de un modo diferente de hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. La (lenta, pero progresiva) renovaci&oacute;n del PSOE.</strong> Menor peso ha tenido &ndash;aunque puede ser muy relevante en el medio plazo&ndash; el proceso de renovaci&oacute;n y regeneraci&oacute;n que los socialistas han llevado a cabo. Con todos los matices que se quiera, lo cierto es que el PSOE ha frenado lo que parec&iacute;a un imparable proceso de p&eacute;rdida de credibilidad gracias a decisiones como la elecci&oacute;n directa de su secretario general por sus dos cientos mil militantes o a la recuperaci&oacute;n de un discurso de valores t&iacute;picamente socialdem&oacute;cratas que durante demasiado tiempo se han visto desdibujados.
    </p><p class="article-text">
        Llega ahora el momento de formar gobiernos, y ser&iacute;a lamentable que este claro avance de la izquierda en su conjunto no se tradujera en alcald&iacute;as y presidencias auton&oacute;micas por la incapacidad de las diversas fuerzas que la integran de alcanzar acuerdos. No por la mera ambici&oacute;n de acumular poder y evitar que gobierne el PP, sino por dar respuesta a una ciudadan&iacute;a que en los distintos territorios ha enviado un n&iacute;tido mensaje de cambio, de apuesta por pol&iacute;ticas honestas que recuperen el crecimiento sin sacrificar la cohesi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el PSOE deber&iacute;a ser consciente de que, como principal fuerza de la izquierda, tiene una mayor responsabilidad a la hora de establecer su pol&iacute;tica de alianzas. Cu&aacute;l sea esa orientaci&oacute;n va a ser crucial para el futuro m&aacute;s inmediato, pero tambi&eacute;n puede ser decisiva para marcar su trayectoria a m&aacute;s largo plazo. Por eso el PSOE debe mirar a su izquierda, es decir, buscar el apoyo del resto de fuerzas progresistas &ndash;Podemos, se&ntilde;aladamente&ndash; en lugares donde tiene capacidad para liderar, y prestarlo en aquellos en los que han sido otros en el espectro de la izquierda los que han merecido un mayor reconocimiento por los electores. En definitiva, deber&iacute;a transmitir a la opini&oacute;n p&uacute;blica un mensaje de compromiso firme en la conformaci&oacute;n de gobiernos de progreso.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, ser&iacute;a muy importante que no se tratara de una mera decisi&oacute;n t&aacute;ctica, sino de una verdadera apuesta estrat&eacute;gica que marque la l&iacute;nea pol&iacute;tica de los socialistas en el futuro. Y es que no cabe duda de que el escenario pol&iacute;tico ha cambiado sustancialmente con la irrupci&oacute;n de nuevos partidos que parecen llamados a consolidar un nivel de apoyo significativo. Y esto supone que el PSOE va a necesitar a otros para gobernar, porque dif&iacute;cilmente va a alcanzar el entorno del 40% de los votos. Lo importante es que esas alianzas se busquen en la izquierda; o dicho de otro modo, que el PSOE aspire abiertamente a convertirse en la principal referencia entre las fuerzas progresistas.
    </p><p class="article-text">
        Es muy probable que esta orientaci&oacute;n estrat&eacute;gica &lsquo;condene&rsquo; a los socialistas a no obtener m&aacute;s de un 30% de votos, y no faltar&aacute;n voces que consideren un error alejarse del centro. Pero, parad&oacute;jicamente, el PSOE podr&iacute;a salir beneficiado de ello porque le permitir&iacute;a identificar n&iacute;tidamente y reivindicar sus se&ntilde;as de identidad socialdem&oacute;cratas &ndash;el compromiso con la igualdad y la cohesi&oacute;n social&ndash; arrumbadas por la crisis y por los errores, con dos importantes efectos. De un lado, esa coherencia favorecer&iacute;a la recuperaci&oacute;n de la credibilidad perdida, un elemento imprescindible para atraer votos. Y, de otro, facilitar&iacute;a los puntos de encuentro con otras fuerzas progresistas y, por tanto, una mayor capacidad de encabezar gobiernos para el impulso de pol&iacute;ticas redistributivas firmemente comprometidas con la preservaci&oacute;n de nuestro Estado de bienestar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-mirar-izquierda_129_2638320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2015 16:57:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El PSOE tras el 24M: mirar a la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Podemos,Elecciones Autonómicas 24M 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudadanos: atrapados por el contrato único]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ciudadanos-atrapados-contrato-unico_1_4366214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos: atrapados por el contrato único"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El contrato único incrementaría de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer más fácil y más barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales.</p></div><p class="article-text">
        A Ciudadanos le pasa lo mismo que a otras nuevas fuerzas pol&iacute;ticas: quieren a toda costa parecer nuevas, tener caras nuevas y nuevas ideas. Y no cabe reproch&aacute;rselo, a la vista de las preferencias de los electores, y de que las formaciones tradicionales de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola parecen empe&ntilde;adas en aparecer como viejas y caducas. Pero lo importante de las ideas no es que sean nuevas, sino que sean buenas. Y Ciudadanos ha &ldquo;comprado&rdquo; &ndash;como muestra de su biso&ntilde;ez, quiz&aacute;- una mala idea.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; o &ldquo;contrato para la igualdad de oportunidades&rdquo; se basa en premisas err&oacute;neas. La propuesta consiste en que no haya m&aacute;s que un contrato de trabajo igual para todos, como si todos los trabajos fueran iguales y todos los trabajadores fueran a ser tratados por igual en las empresas por el hecho de tener un mismo contrato. No se dejen enga&ntilde;ar: aunque les ofrezcan un mismo contrato, no van a obtener una misma consideraci&oacute;n ni estabilidad en el empleo si a la empresa no le interesa. Al contrario, con el contrato &uacute;nico muchos m&aacute;s trabajadores pueden ser m&aacute;s precarios a&uacute;n, y ya es decir, porque lleva aparejada la reducci&oacute;n de las indemnizaciones por despido. Y si no fuera as&iacute;, que lo desmientan. Por eso se&ntilde;aladas instituciones internacionales y economistas poco proclives a reforzar los derechos de los trabajadores, apoyan decididamente el contrato &uacute;nico. Con la ventaja de que, aunque no reducir&iacute;a la dualidad, s&iacute; que la encubrir&iacute;a, dado que desaparecer&iacute;an de las estad&iacute;sticas las diferencias entre temporales e indefinidos: todos parecer&iacute;an iguales.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Luis Garicano, el economista que present&oacute; esta medida en el acto de Ciudadanos, que se trata de derribar el muro que hace que los empresarios no conviertan los contratos temporales en indefinidos. Bonito s&iacute;mil; l&aacute;stima que no sea cierto. El muro seguir&aacute; existiendo con el contrato &uacute;nico aunque lo quieran hacer invisible con ese subterfugio. Hay soluciones, pero no son estas. Expliquemos este enredo.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, de hecho, las empresas hacen contratos temporales para todo trabajo sea o no sea temporal, aunque eso es ilegal. Y esos contratos temporales los rescinden cuando quieren aunque no existan razones para ello. Lo cual tambi&eacute;n es ilegal: la normativa de despido establece que no se puede despedir a un trabajador temporal cuando uno quiera y sin que la causa que origin&oacute; la naturaleza temporal del contrato haya finalizado (art. 8 RD 2720/1998). Luego no es que haya un muro que impida que los empresarios conviertan en indefinidos los contratos temporales. Es que, primero, nunca debieron hacerles un contrato temporal porque si el trabajo no lo es, se trata de un fraude. Segundo, como el trabajo no es temporal, el hecho de que no se les regularice la situaci&oacute;n y se les haga un contrato indefinido es un segundo fraude. Y, tercero, la extinci&oacute;n arbitraria del contrato es tambi&eacute;n un tercer fraude.
    </p><p class="article-text">
        Estamos, pues, ante una situaci&oacute;n de fraude de ley generalizado en el uso de la contrataci&oacute;n temporal. Un fraude tan extendido, que se beneficia de tal permisividad, que dispone de tan pocos instrumentos legales para corregirlo, y que ha durado tanto tiempo (m&aacute;s de un cuarto de siglo), que ya casi nadie recuerda que simplemente se trata de una conducta ilegal. Y que, por lo tanto, el problema (el &ldquo;muro&rdquo;) se resolver&iacute;a si se restituyera la utilizaci&oacute;n legalmente adecuada de los contratos temporales.
    </p><p class="article-text">
        Es el elefante en la habitaci&oacute;n: todo el mundo sabe que est&aacute; pero nadie quiere hablar de &eacute;l, de que simplemente se trata de un fraude. En vez de solucionar el problema atajando ese fraude, el contrato &uacute;nico incrementar&iacute;a de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer m&aacute;s f&aacute;cil y m&aacute;s barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales; es decir, contrate usted como quiera, porque ya no existe distinci&oacute;n seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas del trabajo entre temporal y no temporal, y despida barato y cuando le parezca, porque el coste del despido en el contrato &uacute;nico, aunque creciente, es en los primeros a&ntilde;os el mismo que actualmente tienen los contratos temporales, lo que permitir&aacute; despedir exactamente como ahora se hace con los temporales. En lugar de este subterfugio interesado, &iquest;no ser&iacute;a m&aacute;s l&oacute;gico &ndash;e incluso m&aacute;s sencillo- adoptar medidas de verdad eficaces para que los contratos temporales se utilicen como se&ntilde;ala la ley? Si fuera as&iacute;, se reducir&iacute;an dr&aacute;sticamente la tasa de temporalidad y la dualidad, porque no habr&iacute;a m&aacute;s empleo temporal que el verdaderamente exigido por las actividades temporales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto es lo que pasa en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno. No existe ese grado de fraude general en la contrataci&oacute;n temporal y en ninguno del mundo existe un contrato &uacute;nico. Cosa rara siendo tan bueno. Y sus tasas de temporalidad no son, ni de lejos, tan elevadas como las espa&ntilde;olas, incluso teniendo en cuenta que sus legislaciones e indemnizaciones por despido en los contratos indefinidos son <a href="http://economistasfrentealacrisis.com/mitos-del-mercado-de-trabajo-espanol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s severas que las nuestras</a>.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es por qu&eacute; no intentamos parecernos a los dem&aacute;s pa&iacute;ses europeos haciendo que la ley sea eficaz y se cumpla, en lugar de inventarnos subterfugios con los que legalicemos el incumplimiento y consolidemos la dualidad laboral de forma encubierta. Estudios emp&iacute;ricos (Toharia y Cebri&aacute;n) muestran que las empresas utilizan el fraude de ley en la realizaci&oacute;n de los contratos temporales, y en la rescisi&oacute;n de los mismos, m&aacute;s intensamente cuanto m&aacute;s baja es la cualificaci&oacute;n de los trabajadores que van a contratar, y son por lo tanto m&aacute;s prescindibles. Este comportamiento, que permite a tantas malas empresas aprovecharse fraudulentamente de la inestabilidad laboral y de la rotaci&oacute;n del empleo, no cambiar&aacute; con el contrato &uacute;nico, porque precisamente el contrato est&aacute; dise&ntilde;ado para permitir que se contin&uacute;e haciendo igual que ahora, pero ya siendo legal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bonita&rdquo; soluci&oacute;n. <a href="http://nadaesgratis.es/garicano/para-salir-de-la-crisis-economica-hay-que-reformar-las-instituciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un post de 2013</a>, Garicano criticaba duramente a los sindicatos porque se negaban a aceptar un sistema de despido &ldquo;sin causalidad&rdquo; (o sea, despedir sin razones, arbitrariamente) como el que, seg&uacute;n dec&iacute;a, existe en Austria. Pero eso no es as&iacute;: seg&uacute;n la OCDE, <a href="http://www.oecd.org/els/emp/Austria.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el despido en Austria</a>&nbsp;&ndash;como en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno- necesita una causa, y las causas est&aacute;n tasadas en la ley, y son los jueces los que determinan si el despido est&aacute; justificado o es abusivo, por lo que no est&aacute; en manos de los empresarios, como s&iacute; sucede en Espa&ntilde;a, adoptar la decisi&oacute;n irrevocable de realizar un despido aunque este sea injusto (v&eacute;ase el trabajo de <a href="https://investigacion.us.es/sisius/sis_showpub.php?idpers=6030" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Calvo Gallego</a>&nbsp;en &ldquo;La regulaci&oacute;n del despido en Europa&rdquo;, Tirant, 2012). Y, para rematar, si el despido es declarado injusto es el trabajador el que tiene el derecho a elegir si quiere o no volver a su puesto de trabajo (readmisi&oacute;n). Exactamente lo contrario de lo que sucede en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidas sean las propuestas para resolver los problemas end&eacute;micos del mercado laboral espa&ntilde;ol. Pero cuidado con el ansia y el exceso de originalidad; no vaya a ser que la supuesta soluci&oacute;n se le atragante a los ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo, Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ciudadanos-atrapados-contrato-unico_1_4366214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2015 18:42:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="27983" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="27983" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ciudadanos: atrapados por el contrato único]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Cs - Ciudadanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid: el PSOE ha vuelto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-psoe-vuelto_129_4375913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid: el PSOE ha vuelto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Aunque está aún por ver cómo se resolverá definitivamente la transición socialista en Madrid, por el momento, y pese a las dificultades, todo apunta en la buena dirección", afirman a los autores</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil que una decisi&oacute;n pol&iacute;tica de entidad no suscite ning&uacute;n tipo de duda o cr&iacute;tica. Muchos nos preguntamos desde hace tiempo por qu&eacute; la direcci&oacute;n federal del PSOE parec&iacute;a resignada, casi conforme, con la calamitosa trayectoria que el PSM hab&iacute;a emprendido hacia la (&iquest;definitiva?) debacle electoral. El portazo a la ciudadan&iacute;a que supuso la celebraci&oacute;n de unas primarias &lsquo;fantasmas&rsquo; y la multiplicaci&oacute;n de problemas que semana a semana iban minando el liderazgo tambaleante de un Tom&aacute;s G&oacute;mez cada vez m&aacute;s encerrado en s&iacute; mismo, s&oacute;lo rodeado de sus incondicionales, son buena muestra de ello. Pero, aunque debi&oacute; producirse antes, la decisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez de destituir al que hasta el jueves era secretario general y candidato de los socialistas madrile&ntilde;os en las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas merece un reconocimiento y puede marcar un punto de inflexi&oacute;n en la historia de este partido. En un triple sentido.
    </p><p class="article-text">
        I. Son muy diversas las razones e intereses que explican la toma de esta inesperada decisi&oacute;n. Pero dejando a un lado las lecturas en clave interna, el mensaje que reciben los ciudadanos es que el PSOE adopta por primera vez en mucho tiempo &ndash;es importante resaltar esto&ndash; una medida que refleja una concepci&oacute;n mucho m&aacute;s exigente de la responsabilidad pol&iacute;tica. Quiz&aacute; dentro del partido y de la propia direcci&oacute;n federal haya quien considere que lo importante era evitar una estrepitosa derrota electoral. Pero lo que muchos ciudadanos valoran es que un partido pol&iacute;tico tenga la capacidad de apartar de sus cargos a un destacado dirigente como responsable pol&iacute;tico de una mala gesti&oacute;n que ha llevado al Ayuntamiento de Parla a la quiebra t&eacute;cnica y de una trama de corrupci&oacute;n y corruptelas que, sin concernirle de forma directa, no se le pueden considerar ajenas.
    </p><p class="article-text">
        II. Este ejercicio de autoridad (pol&iacute;tica y moral) da un vuelco al escenario auton&oacute;mico ante las pr&oacute;ximas elecciones, permitiendo a los socialistas atacar dos de los flancos m&aacute;s d&eacute;biles del Partido Popular que la situaci&oacute;n de Tom&aacute;s G&oacute;mez bloqueaba: el despilfarro en la gesti&oacute;n del Ayuntamiento de Madrid y la connivencia &ndash;si no implicaci&oacute;n directa&ndash; de Esperanza Aguirre e Ignacio Gonz&aacute;lez en los grav&iacute;simos casos de corrupci&oacute;n que afectan al PP en esta comunidad aut&oacute;noma. Y con ello, quien finalmente sea candidato del PSM en mayo ganar&aacute; ante la ciudadan&iacute;a un plus de legitimidad para criticar un tercer flanco del principal rival a batir: los recortes sociales &ndash;en sanidad y educaci&oacute;n, principalmente&ndash; que la citada Aguirre negaba con descaro en el programa de televisi&oacute;n &ldquo;Salvados&rdquo; hace unos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        III. La crisis econ&oacute;mica y la insoportable tasa de desempleo, la imposici&oacute;n de unas pol&iacute;ticas err&oacute;neas e injustas y el afloramiento de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, son factores decisivos que han condicionado la relaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con sus representantes y que han supuesto que la vida pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s haya cambiado seguramente para siempre. A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os el PSOE ha constatado, con tanta frustraci&oacute;n como incapacidad y torpeza, el creciente desapego hacia sus siglas de unos ciudadanos que desde el 15-M piden a gritos otra forma de hacer pol&iacute;tica. Pues bien, el cese de Tom&aacute;s G&oacute;mez representa probablemente la primera ocasi&oacute;n en la que la direcci&oacute;n del PSOE demuestra haber entendido ese mensaje de la ciudadan&iacute;a. Un mensaje que en este caso se concreta en la exigencia de decencia y ejemplaridad en la vida p&uacute;blica, que Pedro S&aacute;nchez ha aplicado con una contundencia innegable y que sienta un precedente del que el PSOE, si quiere volver a ser un referente pol&iacute;tico, no deber&aacute; ya nunca desmarcarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque est&aacute; a&uacute;n por ver c&oacute;mo se resolver&aacute; definitivamente la transici&oacute;n socialista en Madrid, por el momento, y pese a las dificultades, todo apunta en la buena direcci&oacute;n. Recuperar la ilusi&oacute;n de los miles de personas que una vez se pudieron sentir identificadas o cercanas al PSOE no va a ser tarea sencilla. Pero, al menos, ahora se abre una gran oportunidad para dejar atr&aacute;s lo peor de la vieja pol&iacute;tica. Son muchos los ciudadanos progresistas que est&aacute;n expectantes. Porque Madrid necesita una transformaci&oacute;n profunda en las prioridades de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Hay que aprovechar el momento.
    </p><p class="article-text">
        <em>Firman tambi&eacute;n el art&iacute;culo Mario Campano y Jos&eacute; Mar&iacute;a Clemen. Todos los firmantes son miembros de L&iacute;neas Rojas</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Antonio Arroyo Gil, Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-psoe-vuelto_129_4375913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2015 18:19:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="486765" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="486765" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madrid: el PSOE ha vuelto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Tomás Gómez,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PSOE: recuperar el norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-debe-recuperar-norte_129_4388515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos resulta inasumible, nos repugna, que una de las cláusulas de ese pacto antiterrorista signifique asumir, aunque sea de manera vergonzante, la pena de cadena perpetua, que en breve la mayoría parlamentaria popular aprobará", afirman los autores</p></div><p class="article-text">
        Somos militantes o simpatizantes del Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol (PSOE) porque, entre otras cosas, estamos convencidos de la contribuci&oacute;n que ha hecho esta fuerza pol&iacute;tica a la modernizaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, situ&aacute;ndolo en el coraz&oacute;n de la Europa unida; contribuyendo como nadie a la construcci&oacute;n de un Estado social o de bienestar, por m&aacute;s que el mismo siempre se encuentre necesitado de ampliaci&oacute;n y perfeccionamiento, sobre todo ahora, que se ve tan vapuleado; aportando estabilidad pol&iacute;tica a un pa&iacute;s muy necesitado de ella. Un partido que se ha mostrado firme defensor de la Democracia; impulsor y art&iacute;fice de la ampliaci&oacute;n de derechos laborales y civiles, en particular, a favor de determinados colectivos que se hab&iacute;an visto privados de ellos, cuando no directamente discriminados (personas con discapacidad, inmigrantes, lesbianas, g&aacute;is, transexuales y bisexuales, etc.). Un partido que ha apostado y apuesta con convicci&oacute;n por la igualdad real de mujeres y hombres; comprometido en la lucha contra esa insoportable lacra social que es la llamada violencia de g&eacute;nero; etc., etc.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nuestra militancia o simpat&iacute;a no es ingenua ni incondicional. No es ingenua porque somos conscientes de que en el camino se han cometido errores. Gobernar es acertar y errar. La toma de postura en lo p&uacute;blico, incluso cuando no se gobierna, no es ajena a la posible equivocaci&oacute;n. Y por eso hemos criticado, en ocasiones, esos errores. Sea como fuere, hemos entendido que el saldo ha sido positivo. Desde su posici&oacute;n como partido de gobierno o en la oposici&oacute;n, el PSOE ha rendido, en t&eacute;rminos generales, un gran servicio a nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra filiaci&oacute;n o sinton&iacute;a con el PSOE tampoco es incondicional, sino cr&iacute;tica. As&iacute; entendemos la lealtad. Lealtad cr&iacute;tica. Creemos que se le hace un flaco favor al partido, y, lo que es mucho m&aacute;s importante, al conjunto de la sociedad, cuando, pudiendo no hacerlo, se asume el papel del adulador. Los aduladores son incapaces de pensar en otro inter&eacute;s que no sea el propio. Nosotras, nosotros, no queremos concebirnos as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso nos cuesta entender ciertas derivas del PSOE. No entendemos, por ejemplo, la reciente firma del pacto antiterrorista entre el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el Secretario General del PSOE, Pedro S&aacute;nchez. No lo entendemos porque, sin poner ni por un segundo en duda la necesaria unidad de los dem&oacute;cratas contra el terror, nos parece que este concreto pacto bilateral es innecesario e in&uacute;til, y que, sobre todo, contiene una condici&oacute;n que nos resulta inasumible, que nos repugna.
    </p><p class="article-text">
        Es innecesario porque, tal y como est&aacute; concebido, dejando fuera al resto de fuerzas pol&iacute;ticas del pa&iacute;s, pierde gran parte de su sentido simb&oacute;lico. Y no debemos ignorar que este tipo de pactos lo que tienen, sobre todo, es un gran valor simb&oacute;lico. Con pacto o sin &eacute;l, no hab&iacute;a dudas de que la pr&aacute;ctica totalidad de los partidos pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n, con el PSOE a la cabeza, est&aacute;n de acuerdo en condenar el terrorismo, del tipo que sea. Y el pacto no refuerza esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que adem&aacute;s es un pacto ineficaz, porque el terrorismo internacional, quienes son sus brazos ejecutores, no se lo van a pensar dos veces antes de cometer alg&uacute;n acto violento en Espa&ntilde;a por el hecho de que en nuestro pa&iacute;s se haya firmado este pacto.
    </p><p class="article-text">
        Y nos resulta inasumible, nos repugna, que una de las cl&aacute;usulas de ese pacto signifique asumir, aunque sea de manera vergonzante, la pena de cadena perpetua, que en breve la mayor&iacute;a parlamentaria popular aprobar&aacute;. Que despu&eacute;s se haga un esfuerzo &iacute;mprobo desde el propio PSOE por aclarar que el partido est&aacute; radicalmente en contra de este tipo de pena, anunciando incluso un futuro recurso ante el Tribunal Constitucional, nos parece incomprensible e inexplicable. Y nos duele. Porque lo cierto es que se ha traspasado una l&iacute;nea roja.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos convencidos de que el PSOE est&aacute; llamado a desempe&ntilde;ar un papel esencial en la futura vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Pero siempre y cuando, claro est&aacute;, mantenga sus se&ntilde;as de identidad inequ&iacute;vocamente socialdem&oacute;cratas. Creemos que este pa&iacute;s necesita, hoy tanto como ayer, de una fuerza pol&iacute;tica que se reconozca de izquierda y act&uacute;e como tal, y que desde su firme compromiso con la Democracia y los derechos y libertades individuales, apueste n&iacute;tidamente por fortalecer su alma social, tan necesaria en estos tiempos de crecientes desigualdades y f&aacute;ciles populismos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Firman tambi&eacute;n el art&iacute;culo: Mario Campano, Jos&eacute; Mar&iacute;a Clemen, David Corominas, Roc&iacute;o Gonz&aacute;lez, Ferr&aacute;n Mart&iacute;nez, Rosa Mar&iacute;a Navarrete y Erika Rodr&iacute;guez</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Arroyo Gil, Alberto del Pozo Sen, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-debe-recuperar-norte_129_4388515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2015 18:13:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[PSOE: recuperar el norte]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que van a perder las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/van-perder-pensiones_1_4416746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el nuevo mecanismo de revalorización, entre 2016 y 2020 los pensionistas perderían poder adquisitivo a razón de un 1,55% cada año</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, la&nbsp;<a href="http://www.airef.es/es/contenidos/opiniones/72-opinion-sobre-el-indice-de-revalorizacion-de-las-pensiones-2015" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal</a> public&oacute; un informe sobre la &ldquo;determinaci&oacute;n del &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n de las pensiones&rdquo; en 2015. En &eacute;l se ofrecen datos interesantes que ponen de manifiesto la entidad de los cambios introducidos el pasado a&ntilde;o en nuestro sistema p&uacute;blico de pensiones y que lo convierten en una excepci&oacute;n en la UE. Uno de los aspectos destacados de la Ley 23/2013 fue la modificaci&oacute;n del mecanismo de revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones. La vinculaci&oacute;n a la evoluci&oacute;n de los precios, es decir, la garant&iacute;a del mantenimiento del poder adquisitivo, fue sustituida por una f&oacute;rmula que condiciona ese incremento anual de las pensiones a la situaci&oacute;n financiera de la Seguridad Social: si las cuentas lo permiten se produce la revalorizaci&oacute;n &ndash;con un tope del 0,5% por encima del IPC en el mejor de los casos&ndash;, mientras que en otro caso &uacute;nicamente se garantiza un incremento del 0,25%, una (casi) congelaci&oacute;n que normalmente &ndash;2014 ha sido una anomal&iacute;a excepcional&ndash;implicar&aacute; p&eacute;rdida de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea la complejidad t&eacute;cnica del nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n lo que explica la escasa pol&eacute;mica que su introducci&oacute;n y puesta en marcha ha suscitado. Lo cierto es que con este sistema Espa&ntilde;a no respeta la l&iacute;nea roja que para el resto de pa&iacute;ses europeos supone el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones. De esta forma parece evidente la dr&aacute;stica devaluaci&oacute;n que ha sufrido el derecho constitucional a la actualizaci&oacute;n de las pensiones (art. 50): se reconocer&aacute; si la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es favorable y se denegar&aacute; en coyunturas de crisis. Esta es la nueva y devaluada configuraci&oacute;n de los &ldquo;derechos&rdquo; sociales, denunciada por la profesora Casas Baamonde, ex presidenta del Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora lo que interesa es que por vez primera el &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n ha sido aplicado. De un modo poco transparente, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social se ha limitado a anunciar que el resultado de la nueva f&oacute;rmula es negativo y que, por tanto, las pensiones se han de incrementar ese m&iacute;nimo del 0,25%: as&iacute; lo establece la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2015. Una opacidad compensada por la jugosa informaci&oacute;n publicada por la Autoridad Fiscal, que permite hacernos una idea cierta de la suerte que correr&aacute;n nuestros pensionistas en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, cuando menos hasta el principio de la pr&oacute;xima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n est&aacute; integrado por dos componentes: uno expresa el ritmo de crecimiento anual de los ingresos y gastos de la Seguridad Social en un periodo de once a&ntilde;os, mientras que el otro refleja el equilibrio o desequilibrio entre esos ingresos y gastos en el mismo tiempo de referencia &ndash;2010-2020, en este caso&ndash;. Pues bien, lo que la Autoridad Fiscal dice impl&iacute;citamente es que la evoluci&oacute;n prevista de ambos componentes amenaza el poder adquisitivo de las pensiones en los sucesivos ejercicios de aqu&iacute; a 2020. Veamos por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        I. Dejando por un momento a un lado el segundo de los componentes de la f&oacute;rmula &ndash;el que refleja el (des)equilibrio entre ingresos y gastos&ndash;, la revalorizaci&oacute;n anual ser&aacute; el resultado de restar al incremento de los ingresos del sistema (las cotizaciones, b&aacute;sicamente) dos elementos: el incremento del n&uacute;mero de pensiones y el incremento de la pensi&oacute;n media. Para la aplicaci&oacute;n de la f&oacute;rmula, el Ministerio de Empleo ha tenido que manejar estimaciones sobre la evoluci&oacute;n de cada una de estas tres variables en el periodo 2016-2020.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que se refiere a los ingresos, contempla un crecimiento del 4,1% de media anual a lo largo de ese quinquenio. A juicio de la Autoridad Fiscal, se trata de una previsi&oacute;n &ldquo;exigente&rdquo; &ndash;&iquest;eufemismo para evitar calificarla de demasiado optimista?&ndash;, pues sin recursos adicionales, v&iacute;a impuestos o subida de cotizaciones, no pasar&iacute;a del 3%. Pero incluso dando por bueno ese 4,1% de crecimiento anual medio de los ingresos, las perspectivas de revalorizaci&oacute;n para los pensionistas son muy poco halag&uuml;e&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la recuperaci&oacute;n del empleo, uno de los presupuestos necesarios para alcanzar esa cota de crecimiento de los ingresos es que la inflaci&oacute;n se sit&uacute;e en el entorno del 2%, objetivo del Banco Central Europeo. En concreto, la Autoridad Fiscal estima una variaci&oacute;n media del 1,8% anual para ese tramo entre 2016 y 2020. L&oacute;gicamente esto implica que, para garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo, el promedio de revalorizaci&oacute;n de las pensiones en los cinco pr&oacute;ximos a&ntilde;os deber&iacute;a alcanzar ese valor. Sin embargo, tal nivel de casi dos puntos parece dif&iacute;cilmente alcanzable si atendemos a las previsiones ofrecidas por la misma Autoridad Fiscal sobre las otras dos variables del &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n: el incremento estimado del n&uacute;mero de pensiones (1,3%) y el de la pensi&oacute;n media (1,5%).
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que estas dos &uacute;ltimas cifras, y la relativa al crecimiento de los ingresos, reflejan la evoluci&oacute;n media de las variables de la f&oacute;rmula de aqu&iacute; a 2020. (Es razonable hacerlo as&iacute; en la medida en que los malos a&ntilde;os del principio de esta d&eacute;cada podr&iacute;an compensarse con los &ndash;ojal&aacute;&ndash; m&aacute;s boyantes del inicio de la pr&oacute;xima). Pues bien, sin tener todav&iacute;a en cuenta el segundo componente, un crecimiento medio de los ingresos del 4,1% implicar&iacute;a que el &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n no superar&iacute;a el 1,3% (la diferencia entre ese 4,1 y la suma de 1,3 y 1,5). Es decir que la p&eacute;rdida de poder adquisitivo cada a&ntilde;o hasta 2020 ser&iacute;a del 0,5% (1,8 de inflaci&oacute;n menos 1,3 de revalorizaci&oacute;n), un 3% en el conjunto de los cinco pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Si los ingresos crecieran menos, la p&eacute;rdida ser&iacute;a a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        II. Si adem&aacute;s incorporamos el segundo componente de la f&oacute;rmula legal de revalorizaci&oacute;n, el resultado es a&uacute;n m&aacute;s inquietante. La informaci&oacute;n de la Autoridad Fiscal apunta a que el desequilibrio actualmente existente entre ingresos y gastos va paulatinamente reduci&eacute;ndose, pero persiste hasta el final de la d&eacute;cada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/565a3794-a494-4690-9020-1a74a83fe9e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ello supone que, a estos efectos, su valor ser&iacute;a siempre negativo; de manera que la cifra resultante deber&aacute; restarse a su vez al valor del primer componente, el mencionado 1,3. Y teniendo en cuenta el lastre que en el equilibrio de las cuentas han de suponer ejercicios como los de 2012, 2013 &oacute; 2014 &ndash;con d&eacute;ficit anuales de m&aacute;s del 1% del PIB&ndash;, lo m&aacute;s probable es que ese impacto negativo d&eacute; lugar a la subida m&iacute;nima del 0,25%. Es decir que en el quinquenio 2016-2020 los pensionistas perder&iacute;an poder adquisitivo a raz&oacute;n de un 1,55% (inflaci&oacute;n del 1,8 menos subida del 0,25) por ejercicio: un alarmante empobrecimiento de casi 8 puntos en tan s&oacute;lo cinco a&ntilde;os, que pone en serio peligro la suficiencia de las pensiones y refuerza las dudas de inconstitucionalidad del novedoso mecanismo de revalorizaci&oacute;n (&iquest;o m&aacute;s bien devaluaci&oacute;n?).
    </p><p class="article-text">
        III. Como apunte final, hay que destacar que la informaci&oacute;n facilitada por la Autoridad Fiscal pone en evidencia al Gobierno. En un intento por demostrar las &ldquo;virtudes&rdquo; del nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n, la Memoria que acompa&ntilde;aba a la hoy Ley 23/2013 conten&iacute;a una simulaci&oacute;n del impacto que su aplicaci&oacute;n habr&iacute;a tenido en el pasado. Se ofrec&iacute;an unos datos que mostraban que s&oacute;lo en 2011 y 2012 los pensionistas habr&iacute;an perdido poder adquisitivo, porque en el resto de los casos desde el a&ntilde;o 1997 las pensiones habr&iacute;an subido siempre m&aacute;s que la inflaci&oacute;n; en 2008, por ejemplo, se habr&iacute;an revalorizado un 2,65%, por encima del 2,4% de IPC. Sin embargo, la Autoridad Fiscal hace ahora una simulaci&oacute;n con los datos reales de la revalorizaci&oacute;n de las pensiones que habr&iacute;an resultado de la aplicaci&oacute;n de la nueva f&oacute;rmula precisamente ese a&ntilde;o 2008. La sorpresa es may&uacute;scula: las pensiones s&oacute;lo habr&iacute;an subido un 1,74%, es decir, que los pensionistas habr&iacute;an sufrido una significativa p&eacute;rdida de poder adquisitivo (del 0,7%) de haberse aplicado el nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n anual.
    </p><p class="article-text">
        Enga&ntilde;os para aprobar la Ley y un futuro de recortes continuados: los pensionistas, y la ciudadan&iacute;a en general, necesitan urgentemente una explicaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/van-perder-pensiones_1_4416746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2015 20:12:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que van a perder las pensiones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Partido Socialista en Madrid: un barco a la deriva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/partido-socialista-madrid-barco-deriva_129_4421265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El PSM necesita urgentemente un proceso de renovación profundo. Y debe empezar cuanto antes. Si no lo hace, se expone a que los comicios de mayo sean devastadores", afirman los autores</p></div><p class="article-text">
        El Partido Socialista se enfrenta a un serio riesgo de fracaso electoral en Madrid en las elecciones del pr&oacute;ximo mes de mayo. No s&oacute;lo por la frustraci&oacute;n de volver a perder de forma clara unos comicios que hace alg&uacute;n tiempo parec&iacute;a en condiciones de ganar de la mano de otras fuerzas, sino tambi&eacute;n por la posibilidad &ndash;cada vez m&aacute;s cierta&ndash; de no alcanzar ni siquiera el 20% del voto y de verse relegado al tercero puesto.
    </p><p class="article-text">
        Muchos factores explican tan negras perspectivas. Ciertamente algunos tienen que ver con la trayectoria del PSOE a nivel nacional. Pero ahora quisi&eacute;ramos centrarnos en aquellos que afectan directamente al PSM, en un ejercicio de lealtad hacia votantes y simpatizantes socialistas en Madrid que encuentran en el silencio (al menos, p&uacute;blico) de gran parte de la militancia un motivo m&aacute;s para dar su apoyo previsiblemente a otras fuerzas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Una primera raz&oacute;n de la debilidad del PSM es que se trata de una organizaci&oacute;n esclerotizada, y la mejor prueba de ello fueron las &ldquo;primarias fantasmas&rdquo; para la designaci&oacute;n de candidatos al gobierno auton&oacute;mico y al ayuntamiento de Madrid. Los s&iacute;ntomas patol&oacute;gicos que denota ese frustrado proceso&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/primarias-PSM-portazo-ciudadania_6_313278705.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ya fueron objeto de cr&iacute;tica en su momento</strong></a>. Por eso, nuestra atenci&oacute;n se dirige ahora a un segundo factor: el liderazgo agotado y tambaleante de Tom&aacute;s G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
        Elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n los resultados del PSM-PSOE en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no han hecho m&aacute;s que reducirse. Lo sorprendente es que esta p&eacute;rdida de apoyos no se corresponde s&oacute;lo con un periodo en el que el PP incrementaba o, al menos, manten&iacute;a su fuerza electoral; sino que esta hemorragia de votos tambi&eacute;n se viene produciendo desde que los <em>populares</em> empiezan a sufrir un fuerte desgaste como consecuencia del afloramiento de grav&iacute;simos casos de corrupci&oacute;n en su seno y de la aplicaci&oacute;n de recetas neoliberales que tanto sufrimiento han causado a los ciudadanos. Ser&iacute;a injusto atribuir a Tom&aacute;s G&oacute;mez toda la responsabilidad por este progresivo e imparable retroceso socialista, que tiene, sin duda, una dimensi&oacute;n colectiva. Pero pol&iacute;ticamente es &eacute;l, como secretario general de la organizaci&oacute;n desde hace m&aacute;s de siete a&ntilde;os, el principal responsable del fracaso de la labor de oposici&oacute;n de los socialistas madrile&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por si lo anterior no fuera suficiente, resulta dif&iacute;cil negar a estas alturas que su pasada gesti&oacute;n al frente del Ayuntamiento de Parla amenaza tambi&eacute;n su candidatura. M&aacute;s all&aacute; de que sea o no responsable jur&iacute;dicamente de lo sucedido, Tom&aacute;s G&oacute;mez deber&iacute;a ser consciente de que hay circunstancias de aquella etapa y de la que vino despu&eacute;s que se convierten en poderosos instrumentos en manos de la derecha medi&aacute;tica y, en general, del resto de fuerzas pol&iacute;ticas para lastrar irremediablemente sus resultados electorales. &iquest;O es que no queda seriamente tocada su credibilidad para criticar el despilfarro de Gallard&oacute;n al frente del Ayuntamiento de Madrid o para exigir responsabilidades a Aguirre/Gonz&aacute;lez por los casos de corrupci&oacute;n acaecidos en la Comunidad de Madrid siendo ellos presidentes?
    </p><p class="article-text">
        El PSM necesita urgentemente un proceso de renovaci&oacute;n profundo. Y debe empezar cuanto antes. Si no lo hace, se expone a que los comicios de mayo sean devastadores. Devastadores para el PSM y, lo que es m&aacute;s grave, devastadores para muchos ciudadanos de Madrid, que comprobar&aacute;n, una vez m&aacute;s, entre at&oacute;nitos y resignados, la imposiblidad de tener una alternativa electoral progresista, seria, viable y cre&iacute;ble. &iquest;Es que no hay nadie en el PSM y/o en el PSOE que se est&eacute; dando cuenta de ello?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Suscriben tambi&eacute;n el art&iacute;culo Erika Rodr&iacute;guez, Mario Campano y Jos&eacute; Mar&iacute;a Clemen</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Antonio Arroyo Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/partido-socialista-madrid-barco-deriva_129_4421265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2015 18:25:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Partido Socialista en Madrid: un barco a la deriva]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Tomás Gómez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es urgente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/urgente_129_4499341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El PSOE debe atreverse a reconocer errores graves y liderar un proyecto de transformación social ambicioso y razonable a la vez. Hacerlo ya, sin perder un segundo más", afirman los autores</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, es urgente cruzar la frontera. Acompa&ntilde;ar la m&uacute;sica, por bien que suene, de iniciativas concretas y compromisos ciertos que los ciudadanos puedan comprender y defender, porque se identifican con ellos. El PSOE debe atreverse a ello. Como lo hizo en otras ocasiones. Reconociendo, en primer lugar, errores graves, y desmarc&aacute;ndose sin contemplaciones de sus cuadros y exdirigentes que siguen enrocados en esos errores y se empe&ntilde;an, desde pedestales m&aacute;s o menos resguardados, en seguir marcando el paso al partido. Y debe hacerlo asumiendo riesgos. Liderando un proyecto de transformaci&oacute;n social ambicioso y razonable a la vez. Hacerlo ya, sin perder un segundo m&aacute;s. Porque son muchas las personas que lo esperan, y que no pueden esperar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras tres a&ntilde;os sufriendo el pernicioso e ineficaz (des)gobierno de Mariano Rajoy, en este pa&iacute;s hay pobreza infantil; hay un desempleo descomunal y persistente; hay desigualdades crecientes de renta y de recursos econ&oacute;micos; hay mucha evasi&oacute;n y fraude fiscal; hay corrupci&oacute;n, insoportable corrupci&oacute;n; hay un enquistamiento de discriminaciones de diversa &iacute;ndole, que padecen se&ntilde;aladamente las mujeres; hay una crisis territorial agravada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; hay un modelo de crecimiento econ&oacute;mico agotado; hay, en definitiva, problemas graves, pero identificables, y, en esa medida, abordables. Entendemos, a este respecto, que el PSOE deber&iacute;a, de inmediato, asumir los compromisos y actuaciones que m&aacute;s abajo esbozamos. Lo ha de hacer por su propia supervivencia y, lo que es mucho m&aacute;s importante, por el conjunto del pa&iacute;s, tan necesitado de una regeneraci&oacute;n pol&iacute;tica, democr&aacute;tica e institucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RENTA M&Iacute;NIMA GARANTIZADA.</strong> La situaci&oacute;n de emergencia social que vive nuestro pa&iacute;s tiene su cara m&aacute;s dram&aacute;tica en la pobreza, muy en particular en la pobreza infantil. Este drama del que diversos informes recientes nos ofrecen una escalofriante fotograf&iacute;a actualizada es el reflejo &ndash;en parte, al menos&ndash; del fracaso de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica impotente ante unas cotas insoportables de desempleo, y que tiene como dos ejes de actuaci&oacute;n destacados la devaluaci&oacute;n salarial y la reducci&oacute;n del Estado de bienestar (recorte de la protecci&oacute;n por desempleo, rebaja de las pensiones, desmantelamiento del sistema de dependencia, copago farmac&eacute;utico, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Este conjunto de actuaciones que deval&uacute;an la dimensi&oacute;n social y la misma condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a agravan seriamente los problemas de pobreza y exclusi&oacute;n que un Estado social en el siglo XXI no puede tolerar. Por eso, es imprescindible una actuaci&oacute;n inmediata y contundente a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de una renta m&iacute;nima garantizada para todas las personas sin recursos. Esta iniciativa, que es reclamada por los sindicatos desde hace tiempo, se ha de articular como una prestaci&oacute;n no contributiva de la Seguridad Social, cuya cuant&iacute;a debe establecerse atendiendo a las cargas familiares de los beneficiarios para evitar algo tan odioso como que haya ni&ntilde;os o mayores que pasen hambre y fr&iacute;o. La nueva prestaci&oacute;n, que tiene perfecto encaje constitucional, debe ser financiada por el Estado: alrededor de 10.000 millones que la nueva pol&iacute;tica fiscal ha de estar en condiciones de conseguir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LUCHA CONTRA LA CORRUPCI&Oacute;N.</strong> El aluvi&oacute;n de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n explica que en los &uacute;ltimos meses se hayan dado pasos en esta materia. La declaraci&oacute;n de Valencia del PSOE recoge un cat&aacute;logo de medidas importantes, y viene adem&aacute;s reforzado por el compromiso firmado con una organizaci&oacute;n tan prestigiosa en la lucha contra la corrupci&oacute;n como Transparencia Internacional. Pero los dirigentes del PSOE deber&iacute;an ser conscientes de que la sensibilidad e indignaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con este asunto es tal que ese avance no es suficiente en absoluto. Como sucede en otros &aacute;mbitos, los socialistas sufren un grave problema de credibilidad. Lejos de errores garrafales como el pacto suscrito con el PP sobre los viajes de los diputados, la recuperaci&oacute;n de la confianza de los ciudadanos pasa, a nuestro juicio, por dos tipos de actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el PSOE deber&iacute;a hacer un reconocimiento sincero de los errores cometidos en el pasado por no haber puesto celo suficiente en perseguir comportamientos delictivos y deshonestos que nunca debieron producirse y que, una vez descubiertos, no merecieron un reproche suficientemente contundente o, al menos, no tan contundente como el que merec&iacute;an los de otros partidos. Hay que pedir perd&oacute;n a los ciudadanos y compartir con ellos el estupor por la existencia de estas pr&aacute;cticas corruptas.
    </p><p class="article-text">
        La segunda actuaci&oacute;n consiste en reforzar la exigencia de ejemplaridad de los pol&iacute;ticos y, en general, de los responsable p&uacute;blicos como manifestaci&oacute;n de compromiso y de honestidad. Desde esa perspectiva, es evidente que en el actual contexto de descr&eacute;dito un partido que tenga en sus filas a personas imputadas no es ejemplar; m&aacute;s bien act&uacute;a con poca sensibilidad hacia los ciudadanos. Es cierto que la imputaci&oacute;n no significa que el afectado vaya a acabar sentado en el banquillo, pero no debe olvidarse que la imputaci&oacute;n supone en s&iacute; misma la existencia de indicios racionales de delito y que, adem&aacute;s, es l&oacute;gico que una persona imputada concentre todos sus esfuerzos en su defensa lo que dificulta el desempe&ntilde;o de su cargo p&uacute;blico. Los partidos deben ser conscientes de que esta situaci&oacute;n produce un grave da&ntilde;o a las instituciones, que no son suyas sino de todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFORMA TERRITORIAL DEL ESTADO.</strong> Una reforma que, para ser efectiva, solo puede tener alcance constitucional. La crisis actual del Estado auton&oacute;mico es casi tan evidente como el &eacute;xito que el mismo ha significado en la historia contempor&aacute;nea de nuestro pa&iacute;s; por eso ha llegado el momento de acometer su reforma. &iquest;Para qu&eacute;? Para establecer, por fin, el mapa auton&oacute;mico, identificando nominalmente a cada Comunidad aut&oacute;noma; para mejorar la organizaci&oacute;n y funcionamiento de la totalidad del Estado; para corregir aquellas deficiencias que no se pudieron superar en 1978. La modificaci&oacute;n constitucional debe de centrarse en tres aspectos principales: 1) el competencial, a fin de definir con precisi&oacute;n en el texto constitucional qu&eacute; competencias legislativas son exclusivas del Estado, quedando las restantes en manos de las Comunidades aut&oacute;nomas, lo que significa, entre otras cosas, la supresi&oacute;n de la legislaci&oacute;n b&aacute;sica, objeto de tantos conflictos competenciales, y de las leyes de transferencia y delegaci&oacute;n, que contribuyen a lo peor que puede hacer una Constituci&oacute;n en materia de reparto del poder p&uacute;blico: dejarlo eternamente abierto; 2) el financiero, a fin de establecer en la Constituci&oacute;n los principios b&aacute;sicos del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica (corresponsabilidad fiscal, solidaridad interterritorial y ordinalidad), aplicables no solo a las Comunidades aut&oacute;nomas de r&eacute;gimen com&uacute;n, sino tambi&eacute;n a las que disfrutan de un r&eacute;gimen singular (Pa&iacute;s Vasco y Navarra); 3) el institucional, a fin de convertir el Senado en una aut&eacute;ntica C&aacute;mara de representaci&oacute;n de la voluntad de las Comunidades aut&oacute;nomas, al estilo del <em>Bundesrat</em> alem&aacute;n, esto es, un &oacute;rgano integrado por representantes de los Gobiernos de las Comunidades aut&oacute;nomas, de manera relativamente proporcional al n&uacute;mero de habitantes de cada una de ellas, y con facultad de veto en la aprobaci&oacute;n de aquellas leyes que les afecten directamente.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma constitucional en clave federal, que va en la l&iacute;nea de la acordada por el PSOE en la &ldquo;Declaraci&oacute;n de Granada&rdquo; de 2012, de plantearse seriamente, permitir&aacute; afrontar la llamada &ldquo;cuesti&oacute;n catalana&rdquo; en mejores condiciones, al introducir en el debate p&uacute;blico una propuesta razonable y ponderada de organizaci&oacute;n territorial del Estado que apunta en la direcci&oacute;n correcta, porque se aleja de maximalismos rupturistas y de inmovilismos enojosos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MEJORAR LA JUSTICIA DEL MODELO ECON&Oacute;MICO</strong><strong>.</strong> En materia econ&oacute;mica el PSOE est&aacute; haciendo un esfuerzo notable por redefinir su estrategia y confeccionar un nuevo programa que rectifique errores anteriores y recupere valores tradicionales que nunca debieron relajarse. Sin embargo, tambi&eacute;n en este terreno est&aacute; perdiendo, frente a otras formaciones con menores complejos, algunas banderas esenciales de la socialdemocracia. Y recuperarlas exige de un plus de atrevimiento. Varios ejemplos sirven para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Primero, el PSOE debe situar el aumento de la capacidad redistributiva de los impuestos como un objetivo central, lo que exige una mayor progresividad del sistema fiscal en su conjunto. Sus propuestas ya van, de hecho, en esa direcci&oacute;n. Pero debe reafirmarse en ellas, frente a las voces que, desde sus propias filas, propugnan una p&eacute;rdida de valor de la progresividad y ponen el foco en su lugar en lo que se ha dado en llamar la &ldquo;predistribuci&oacute;n&rdquo;, que tiene que ver con un funcionamiento equitativo y eficiente de los mercados de todo tipo. Y no porque estas cuestiones <em>predistributivas</em> no sean relevantes, sino porque en absoluto son sustitutivas de la redistribuci&oacute;n fiscal, sino complementarias. En este sentido cabr&iacute;a enmarcar el establecimiento de un tipo tributario muy elevado para determinadas rentas, medida que se pretende desacreditar por el escaso impacto positivo que parece haber tenido en Francia (donde se ha aplicado un tipo m&aacute;ximo del 75%), pero que sigue teniendo argumentos de peso que la justifican (Thomas Piketty propone un tipo del 82% como &oacute;ptimo para ganancias superiores a 400.000 euros).
    </p><p class="article-text">
        Segundo, en el marco de la reforma constitucional que propone, el PSOE debe incluir la modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n que sacraliza el pago de la deuda ante cualquier otro objetivo de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Si los dirigentes del PSOE ya han reconocido que aquella medida fue un error; si dicen que no les gusta; si son conscientes de que es una fuente de desafecci&oacute;n importante entre sus potenciales votantes; y si saben que es un arma que utilizan en su contra todas las fuerzas pol&iacute;ticas de la izquierda; resulta dif&iacute;cil comprender y justificar ese empecinamiento en preservarlo, por mucho que haya v&iacute;as alternativas para paliar sus efectos m&aacute;s negativos.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, los socialistas deben desarrollar y difundir cuanto antes algunas novedosas propuestas que se incluyen en las conclusiones de la Conferencia Pol&iacute;tica que realizaron en noviembre de 2013, como la voluntad de introducir en el marco retributivo de todas las empresas la regla &ldquo;12:1&rdquo;, que supone que nadie pueda ganar m&aacute;s de 12 veces el salario del que menos gana, incluyendo todos los conceptos retributivos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, un ejemplo en positivo: hay que aplaudir su propuesta para aumentar progresivamente el salario m&iacute;nimo (que es la mitad que en Francia, por ejemplo) hasta alcanzar en diez a&ntilde;os el 60% del salario medio, nivel considerado como el umbral de pobreza. Un compromiso que debe ser s&oacute;lido, por cuestiones econ&oacute;micas y sociales, a pesar de las presiones que deber&aacute; soportar desde las organizaciones y <em>lobbies</em> empresariales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; esbozadas, estas son algunas de las medidas que, en nuestra opini&oacute;n, deber&iacute;a impulsar el PSOE con urgencia, si es que quiere volver a ser una formaci&oacute;n pol&iacute;tica capaz de transformar el deseo de una amplia mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles en realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Alberto del Pozo Sen, Antonio Arroyo Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/urgente_129_4499341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2014 19:48:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Es urgente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE ante Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-psoe-cis-elecciones_129_4534841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sería precipitado concluir que el principal perjudicado por la irrupción de esta nueva formación es el PP</p></div><p class="article-text">
        Podemos ha sacudido la mortecina escena pol&iacute;tica espa&ntilde;ola de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. No s&oacute;lo por su pujante tir&oacute;n electoral, ya contrastado en las elecciones europeas, sino tambi&eacute;n por haber condicionado las prioridades de la agenda pol&iacute;tica y, en cierto sentido, el modo de hacer pol&iacute;tica en el pa&iacute;s. Todo ello se refleja en el reciente bar&oacute;metro del CIS, en el que los ciudadanos castigan duramente a los &lsquo;populares&rsquo; por la sucesi&oacute;n de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y premian el discurso de denuncia de Podemos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a precipitado concluir que el principal perjudicado por la irrupci&oacute;n de esta nueva formaci&oacute;n es el PP. Como el mismo CIS se&ntilde;ala, la ciudadan&iacute;a sit&uacute;a a Podemos en la izquierda dentro del espectro ideol&oacute;gico, por lo que es al PSOE, principalmente, al partido que amenaza con arrebatar una parte considerable de sus votantes en las pr&oacute;ximas citas electorales. De ah&iacute; que resulte tan relevante el tipo de respuesta que los socialistas ofrezcan ante este desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que no es exagerado afirmar que la reacci&oacute;n de la nueva direcci&oacute;n del PSOE est&aacute; marcada por la desconfianza, por momentos incluso el desprecio, hacia Podemos. &iquest;C&oacute;mo puede interpretarse si no el empe&ntilde;o en evitar hacer una referencia expresa a la nueva formaci&oacute;n o en calificar a sus miembros como populistas? Lejos de hacer alguna mella, estas descalificaciones seguramente refuerzan la posici&oacute;n y las expectativas electorales de Podemos. Pero, sobre todo, ponen al descubierto ciertas debilidades de las que los actuales dirigentes socialistas no parecen ser conscientes, pese a que abren una importante brecha con los ciudadanos. Aclaremos, pues, algunas cuestiones que el PSOE deber&iacute;a tener presentes y que condicionan su actitud hacia Podemos.
    </p><p class="article-text">
        I. Los dirigentes socialistas, actuales y pasados, no acaban de darse cuenta de la traici&oacute;n que supuso para una masa important&iacute;sima de votantes progresistas el giro de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del Gobierno de Zapatero en mayo de 2010. La credibilidad del PSOE sufre desde entonces porque no han sido capaces de desmarcarse de lo que una amplia mayor&iacute;a considera una equivocaci&oacute;n hist&oacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        II. Esta p&eacute;rdida de credibilidad significa &ndash;y esto tambi&eacute;n parece haberse pasado por alto&ndash; que el PSOE ya no es, ni podr&aacute; volver a ser en alg&uacute;n tiempo, esa fuerza hegem&oacute;nica de la izquierda capaz de atraer grandes mayor&iacute;as sociales con un apoyo electoral cercano al 40%. En un proceso de evoluci&oacute;n que guarda crecientes e inquietantes similitudes con el SPD alem&aacute;n, todo parece indicar que el PSOE no podr&aacute; aspirar en pr&oacute;ximos comicios m&aacute;s que a situarse, en el mejor de los casos, en una franja entre el 25 y el 30% de apoyo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Y es posible que lo haga como primera fuerza de la izquierda, s&iacute;, pero completamente dependiente del apoyo de otras fuerzas progresistas que incluso pueden estar en condiciones de disputarle esa posici&oacute;n, algo que nunca hab&iacute;a ocurrido en la actual etapa democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        III. Este nuevo escenario exige del PSOE una adaptaci&oacute;n que, pese a los avances que ha supuesto el relevo en la direcci&oacute;n, no se ha producido todav&iacute;a; y el modo &aacute;spero en el que se dirige a Podemos es una buena ilustraci&oacute;n de ello. Los socialistas deber&iacute;an reconocer los m&eacute;ritos de la nueva formaci&oacute;n que son, a mi juicio, tres fundamentales. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, existe ya cierto consenso (Soledad Gallego &ldquo;Un diagn&oacute;stico lleno de verdades&rdquo;, 28/9/2014) en torno al acertado diagn&oacute;stico que hace Podemos de la situaci&oacute;n actual, una realidad marcada por la desigualdad y por la prevalencia de los intereses de una minor&iacute;a privilegiada que hace que la ciudadan&iacute;a se sienta estafada y desesperada al mismo tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, Podemos demuestra coraje para plantear soluciones capaces de hacer frente a esa contundente realidad. Es posible que algunas medidas concretas sean dif&iacute;cilmente realizables (muchas menos de lo que habitualmente se dice, como nos recuerda J.M. Mart&iacute;n Carretero de Economistas frente a la crisis), pero responden en todo caso a un planteamiento general con el que los socialistas deber&iacute;an sintonizar, pues sit&uacute;an la redistribuci&oacute;n de riqueza y la centralidad de la ciudadan&iacute;a como ejes destacados de su proyecto pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y un tercer m&eacute;rito es la claridad del lenguaje de Podemos. Pablo Iglesias transmite mensajes que todo el mundo entiende; y lo hace huyendo de los circunloquios propios de pol&iacute;ticos que no tienen nada que ofrecer a los ciudadanos o que carecen de audacia para urdir un nuevo proyecto socioecon&oacute;mico, que es donde la izquierda se juega hoy la partida. 
    </p><p class="article-text">
        IV. Ese cambio de actitud deber&iacute;a hacer ver que el &eacute;xito de Podemos no es s&oacute;lo el resultado de sus m&eacute;ritos, sino tambi&eacute;n el reflejo de los dem&eacute;ritos del PSOE. Y precisamente en ese ejercicio de autocr&iacute;tica y de humildad podr&iacute;an encontrar los socialistas el camino perdido. Servir&iacute;a, de un lado, para recuperar la sinton&iacute;a con antiguos votantes y muchos j&oacute;venes que, hastiados de la falta de un proyecto pol&iacute;tico transformador de una realidad injusta, han encontrado refugio electoral en Podemos o que, como m&iacute;nimo, se identifican con la cr&iacute;tica a los partidos de la &lsquo;casta&rsquo;. Y tambi&eacute;n servir&iacute;a, de otro, para alcanzar puntos de encuentro con Podemos y el resto de fuerzas progresistas que van a ser imprescindibles para que la izquierda vuelva a gobernar.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, sin ese cambio de actitud el PSOE parece condenado a perder irremediablemente el merecido protagonismo &ndash;por muchos fallos que haya cometido&ndash; del que ha gozado en los &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os. Y lo que es peor, aboca a los ciudadanos a seguir martirizados por pol&iacute;ticas insensibles al sufrimiento que agravan las desigualdades y desmantelan nuestro Estado de bienestar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-psoe-cis-elecciones_129_4534841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2014 20:09:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El PSOE ante Podemos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ‘primarias’ del PSM: un portazo a la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/primarias-psm-portazo-ciudadania_129_4587761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee23def3-ec0d-4b30-b222-320ee6051920_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ‘primarias’ del PSM: un portazo a la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las primarias dentro del Partido Socialista de Madrid han sido, además de un rotundo fracaso, la ilustración del pobre estado del partido desde hace ya demasiados años</p></div><p class="article-text">
        El proceso de primarias para la elecci&oacute;n de los candidatos del Partido Socialista de Madrid al Ayuntamiento y a la presidencia de la Comunidad Aut&oacute;noma ha sido un rotundo fracaso. Pero es, sobre todo, una clara ilustraci&oacute;n del estado en el que se encuentra el PSM desde hace ya demasiados a&ntilde;os. Por dos razones fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        I. La primera, y m&aacute;s evidente, afecta al n&uacute;cleo dirigente. La sociedad, hastiada de un modo de hacer pol&iacute;tica que antepone los intereses de la propia organizaci&oacute;n frente al inter&eacute;s general, demanda apertura de los partidos pol&iacute;ticos para que &eacute;stos recuperen la conexi&oacute;n con los problemas de la ciudadan&iacute;a. Sin embargo, la direcci&oacute;n del PSM ignora esta exigencia y se parapeta detr&aacute;s del aparato del partido a trav&eacute;s de un proceso de primarias que desacredita a los socialistas madrile&ntilde;os ante los ciudadanos y que parece la mejor garant&iacute;a de un nuevo fracaso electoral.
    </p><p class="article-text">
        Dif&iacute;cilmente puede interpretarse de otra forma que se haya olvidado el compromiso p&uacute;blicamente expresado para la elecci&oacute;n de candidatos a trav&eacute;s de la celebraci&oacute;n de unas primarias abiertas a los ciudadanos; o que se estableciera la exigencia de un 10% de avales (20% en el caso del Ayuntamiento de Madrid, una ciudad de 3,5 millones de habitantes), una cautela excesiva que dificulta la concurrencia de candidatos no 'oficiales' a la vista del f&eacute;rreo control de las agrupaciones que ha demostrado el aparato del partido.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje que los actuales dirigentes transmiten a la ciudadan&iacute;a es que no creen en la apertura del partido ni en la capacidad de los simpatizantes para generar ilusi&oacute;n por un nuevo proyecto, y que les importa muy poco el descr&eacute;dito que ello implica.
    </p><p class="article-text">
        II. Pero hay todav&iacute;a una segunda raz&oacute;n que agrava la sensaci&oacute;n de rechazo y de des&aacute;nimo que el PSM genera en muchos potenciales votantes y en muchos (&iquest;o quiz&aacute; no tantos?) militantes. Sin quitar m&eacute;rito a los compa&ntilde;eros que han tratado infructuosamente de reunir los avales para concurrir a las primarias, resulta muy significativo que no haya entre los militantes del PSM personas con coraje para combatir la pol&iacute;tica con min&uacute;sculas que desarrolla la organizaci&oacute;n desde hace tanto tiempo. &iquest;Por qu&eacute; nadie parece tener el liderazgo necesario para impulsar un proyecto pol&iacute;tico comprometido, honesto y transformador? Es muy triste constatar que el partido se ha convertido en el reino de la mediocridad y del sectarismo; en una organizaci&oacute;n que vive de espaldas la ciudadan&iacute;a y a la que no parece importarle demasiado mantenerse en la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todos salimos perdiendo con el portazo que han supuesto estas primarias fantasmas. Pierden, primero, los ciudadanos que corren un riesgo serio de seguir gobernados por un Partido Popular corrupto, incompetente y decidido a seguir vendiendo los servicios p&uacute;blicos al mejor postor. Pierde, segundo, el PSM abocado a salir muy mal parado de la contienda electoral (&iquest;un apoyo inferior al 20%?, &iquest;tercera, cuarta fuerza pol&iacute;tica en el n&uacute;mero de votos?). Y pierde, por &uacute;ltimo, el conjunto del PSOE y su nuevo equipo dirigente que ha dejado pasar una magn&iacute;fica ocasi&oacute;n de demostrar en Madrid el calado de su mensaje transformador.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/primarias-psm-portazo-ciudadania_129_4587761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2014 18:23:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee23def3-ec0d-4b30-b222-320ee6051920_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="563429" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee23def3-ec0d-4b30-b222-320ee6051920_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="563429" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las ‘primarias’ del PSM: un portazo a la ciudadanía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee23def3-ec0d-4b30-b222-320ee6051920_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Miguel Carmona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jubilaciones anticipadas: una engañosa rectificación del Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/jubilaciones-anticipadas-enganosa-rectificacion-gobierno_1_4611136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9b60c75-5ede-4112-a50c-b1e59834cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jubilaciones anticipadas: una engañosa rectificación del Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La edad de acceso a la jubilación anticipada “involuntaria” (básicamente cuando el trabajador es despedido) se elevó en la práctica a 63 años y la del supuesto de jubilación anticipada voluntaria a 65</p></div><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n del Gobierno de rectificar el injusto criterio aplicativo que imped&iacute;a el acceso a la jubilaci&oacute;n anticipada a los 61 a&ntilde;os a miles de trabajadores que perdieron su puesto de trabajo antes del 31 de marzo de 2013 debe ser bienvenida. Tras una pol&eacute;mica actuaci&oacute;n inicial, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social ha tenido reflejos para evitar un probable rev&eacute;s judicial y mostrar &ndash;o aparentar, al menos&ndash; una actitud dialogante. La opini&oacute;n p&uacute;blica as&iacute; parece haber valorado esa rectificaci&oacute;n. Sin embargo, se pasa por alto que desde esa fecha todos los trabajadores en edades pr&oacute;ximas a la jubilaci&oacute;n &ndash;muchos de ellos desempleados de larga duraci&oacute;n&ndash; se enfrentan a duras condiciones de acceso anticipado a la pensi&oacute;n como consecuencia de la nueva regulaci&oacute;n introducida por el Real Decreto-ley 5/2013: una norma que fue aprobada por el Gobierno violentando el requisito constitucional de extraordinaria y urgente necesidad, y que suscit&oacute; una un&aacute;nime reacci&oacute;n de rechazo de las fuerzas pol&iacute;ticas de la oposici&oacute;n y de los interlocutores sociales. Hagamos memoria.
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n de la jubilaci&oacute;n anticipada fue una pieza clave del acuerdo social y pol&iacute;tico sobre el que se articul&oacute; la reforma de pensiones de 2011. Con algunos ajustes, manten&iacute;a la posibilidad &ndash;entonces ya existente&ndash; de jubilaci&oacute;n anticipada a partir de los 61 a&ntilde;os para los supuestos en los que el trabajador perd&iacute;a su puesto de trabajo, al tiempo que reconoc&iacute;a un novedoso derecho a la jubilaci&oacute;n anticipada desde los 63 a&ntilde;os. Tal regulaci&oacute;n no lleg&oacute; a entrar en vigor y fue sustituida por otra, hoy vigente, que a trav&eacute;s del citado decreto-ley endureci&oacute; sustancialmente los requisitos de acceso a la pensi&oacute;n. As&iacute;, como aspectos m&aacute;s destacados, la edad de acceso a la jubilaci&oacute;n anticipada &ldquo;involuntaria&rdquo; (b&aacute;sicamente cuando el trabajador es despedido) se elevaba en la pr&aacute;ctica a 63 a&ntilde;os y la del supuesto de jubilaci&oacute;n voluntaria a 65, al tiempo que se endurec&iacute;an las penalizaciones en la cuant&iacute;a por cada a&ntilde;o de adelanto respecto de la edad de jubilaci&oacute;n ordinaria: entre un 6% y un 7,5% anual en el primer caso y entre un 6,5% y un 8% en el segundo. El &uacute;nico matiz era que, como parte de su r&eacute;gimen transitorio, esta nueva regulaci&oacute;n no se aplicar&iacute;a a aquellos que hubieran visto extinguido su contrato antes del 31 de marzo de 2013.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde se ha generado la controversia por la decisi&oacute;n inicial, ahora rectificada, del INSS de hacer una interpretaci&oacute;n muy restrictiva &ndash;y jur&iacute;dicamente m&aacute;s que cuestionable&ndash; de esta &uacute;ltima previsi&oacute;n. De ah&iacute; que sea comprensible la reacci&oacute;n de alivio de la opini&oacute;n p&uacute;blica y deba celebrarse la rectificaci&oacute;n. Pero la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o que iban a sufrir esos 35.000 trabajadores no compensa en absoluto la regresi&oacute;n que para el conjunto de los trabajadores, singularmente para los de mayor edad, supone la vigente regulaci&oacute;n de la jubilaci&oacute;n anticipada aprobada por el Gobierno el pasado a&ntilde;o y a la que se acaba de hacer referencia.
    </p><p class="article-text">
        Como reflexi&oacute;n final, cabr&iacute;a se&ntilde;alar que este caso es muy ilustrativo de la exitosa estrategia del Gobierno en su pol&iacute;tica de pensiones. Con la connivencia de gran parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica ha logrado disimular los important&iacute;simos recortes que ha introducido desde 2012, comenzando por la no actualizaci&oacute;n de las pensiones ese a&ntilde;o, siguiendo por el endurecimiento de la jubilaci&oacute;n anticipada comentado anteriormente y acabando, a&uacute;n m&aacute;s grave, por el &ldquo;cambio estructural de calado sobre el sistema de pensiones&rdquo; (<a href="http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/14/Jul/Fich/be1407-art3.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Banco de Espa&ntilde;a, Bolet&iacute;n Econ&oacute;mico, jul-ago 2014, p. 85</a>) que derivan de la <a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/Laboral/519339-ley-23-2013-de-23-de-diciembre-reguladora-del-factor-de-sostenibilidad-y.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley 23/2013</a>. As&iacute; que podr&iacute;a decirse que, mientras celebramos haber salvado un &aacute;rbol de la tala, el Gobierno arrasa motosierra en mano el bosque de las pensiones p&uacute;blicas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/jubilaciones-anticipadas-enganosa-rectificacion-gobierno_1_4611136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Oct 2014 19:50:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9b60c75-5ede-4112-a50c-b1e59834cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33129" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9b60c75-5ede-4112-a50c-b1e59834cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33129" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Jubilaciones anticipadas: una engañosa rectificación del Gobierno]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9b60c75-5ede-4112-a50c-b1e59834cf9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La constitucionalización de la ruptura laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/constitucionalizacion-ruptura-laboral_1_4734432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d912476b-c930-47be-a7b0-5ea1e3d3fed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La constitucionalización de la ruptura laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante una sentencia histórica que avala la ruptura de un modelo  de relaciones laborales basado en el equilibrio y el diálogo</p></div><p class="article-text">
        No por esperada resulta menos decepcionante <a href="http://www.tribunalconstitucional.es/es/salaPrensa/Documents/NP_2014_059/2012-05603STC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la sentencia del Tribunal Constitucional</a> que resuelve el primero de los recursos de inconstitucionalidad presentados contra la reforma laboral aprobada en 2012 (Ley 3/2012). Tiempo tendremos los laboralistas para analizar con detalle cada uno de los fundamentos jur&iacute;dicos. Pero, tras una primera lectura, quisiera llamar la atenci&oacute;n sobre los aspectos m&aacute;s significativos de este pronunciamiento que por su gravedad y trascendencia han de condicionar la regulaci&oacute;n del mercado de trabajo y de las relaciones laborales en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos del recurso eran tres y todos ellos son desestimados, pese a que exist&iacute;an buenos argumentos para sostener su inconstitucionalidad a partir de la doctrina que el propio Tribunal hab&iacute;a defendido hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, la sentencia considera que el periodo de prueba &ndash;la facultad de rescisi&oacute;n contractual sin m&aacute;s justificaci&oacute;n&ndash; de un a&ntilde;o del contrato de apoyo a emprendedores se enmarca dentro del poder de gesti&oacute;n empresarial como instrumento de incentivaci&oacute;n de la creaci&oacute;n de empleo: ese periodo de doce meses es un tiempo razonable para valorar no s&oacute;lo las aptitudes del trabajador, sino tambi&eacute;n &ldquo;&hellip; si el puesto de trabajo es econ&oacute;micamente sostenible y puede mantenerse en el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los otros dos motivos tienen que ver fundamentalmente con la negociaci&oacute;n colectiva. De una parte, a juicio del Tribunal someter los &lsquo;descuelgues&rsquo; de lo pactado en convenio a un arbitraje obligatorio ante la Comisi&oacute;n Consultiva Nacional de Convenios Colectivos tiene perfecto encaje constitucional por configurarse como un mecanismo que &ldquo;facilita la viabilidad del proyecto empresarial&rdquo; en un &ldquo;contexto de crisis econ&oacute;mica muy grave&rdquo;: no hay vulneraci&oacute;n del derecho a la negociaci&oacute;n colectiva porque al tratarse de un &oacute;rgano tripartito (administraci&oacute;n, organizaciones empresariales y sindicales) la Administraci&oacute;n no tiene capacidad decisoria. Y, de otra, la sentencia tampoco aprecia vulneraci&oacute;n de ese derecho constitucional a la negociaci&oacute;n colectiva en el establecimiento de una prioridad absoluta &ndash;sin margen para el pacto en contrario&ndash; de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales: argumenta que en s&iacute; misma tal previsi&oacute;n no impide la negociaci&oacute;n en el &aacute;mbito superior y que tan leg&iacute;tima en t&eacute;rminos constitucionales es la apuesta del legislador por un modelo centralizado de negociaci&oacute;n colectiva como por uno descentralizado.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s que los detalles de la desestimaci&oacute;n de cada uno de estos motivos, lo que aqu&iacute; me interesa es destacar la (novedosa) l&oacute;gica argumentativa utilizada por el Tribunal Constitucional en esta sentencia y las important&iacute;simas consecuencias que de ella se derivan, pues afectan a aspectos neur&aacute;lgicos de nuestro modelo de relaciones laborales, tanto en el plano individual &ndash;contractual&ndash; como en el colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Puede decirse que el elemento principal sobre el que gira el razonamiento de la sentencia es un vaciamiento de los derechos al trabajo y a la negociaci&oacute;n colectiva reconocidos en los art&iacute;culos 35 y 37 de la Constituci&oacute;n, respectivamente. De un modo un tanto simplista, el Tribunal atribuye al legislador una capacidad casi ilimitada a la hora de regular el contenido de estos derechos. Pero olvida que se trata de derechos constitucionales que como tales tienen lo que la doctrina del propio Tribunal denomina una &ldquo;imagen maestra&rdquo;. Este contenido esencial debe ser respetado por el legislador en todo caso y viene condicionado en el &aacute;mbito laboral por la caracterizaci&oacute;n de nuestro Estado como social (art. 1.1), por el mandato de promoci&oacute;n de la igualdad real y efectiva (art. 9.2) y por el respeto a la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad (art. 10.1).
    </p><p class="article-text">
        La sentencia ignora la caracterizaci&oacute;n de esa imagen maestra de las instituciones laborales que a lo largo de las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha venido perfilando el propio Tribunal Constitucional; algo particularmente evidente en el caso de la negociaci&oacute;n colectiva, como el fundado y contundente voto particular a la sentencia pone de manifiesto. En un (in)esperado giro doctrinal, el Tribunal viene a situar la libertad de empresa y la defensa de la productividad, reconocidas por el art&iacute;culo 38 de la Constituci&oacute;n, como piedras angulares de la regulaci&oacute;n de las relaciones laborales. Y ello supone que, desde una concepci&oacute;n esencialmente economicista, la sentencia avala la conversi&oacute;n de la normativa laboral en un instrumento que prioriza la tutela del inter&eacute;s empresarial sobre las garant&iacute;as de los ciudadanos trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        La validaci&oacute;n de este cambio radical, &lsquo;ruptura&rsquo;, del modelo de relaciones laborales que hasta ahora conoc&iacute;amos es apuntalada por el Tribunal Constitucional a trav&eacute;s de dos v&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la sentencia apela en reiteradas ocasiones al art&iacute;culo 40 de la Constituci&oacute;n que insta a los poderes p&uacute;blicos a promover una pol&iacute;tica orientada al pleno empleo. Resulta casi un sarcasmo la utilizaci&oacute;n de este principio rector de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica a la vista de los dr&aacute;sticos recortes que hemos vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, precisamente como consecuencia de la apuesta por una pol&iacute;tica centrada en la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico e insensible a la destrucci&oacute;n de puestos de trabajo. Pero, adem&aacute;s, sorprende el descubrimiento sobrevenido de un precepto constitucional sin apenas relevancia en el pasado y que es utilizado en un sentido bien distinto al original, pues prioriza el acceso al empleo a cualquier precio, incluso si ello supone pulverizar las garant&iacute;as laborales. La constitucionalidad del &lsquo;despido libre&rsquo; durante el primer a&ntilde;o de relaci&oacute;n contractual constituye una buena ilustraci&oacute;n de ello.
    </p><p class="article-text">
        La segunda v&iacute;a de apoyo de esta reconfiguraci&oacute;n de la doctrina constitucional en materia laboral es la utilizaci&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica y el insoportable nivel de desempleo como justificaci&oacute;n del recorte de los derechos, individuales y colectivos, de los trabajadores. Es evidente que los poderes p&uacute;blicos democr&aacute;ticamente elegidos tienen legitimidad para impulsar las medidas que consideren m&aacute;s adecuadas. Pero el Tribunal parece olvidar que su papel consiste precisamente en evitar que, ampar&aacute;ndose en las graves dificultades de  la coyuntura &ndash;econ&oacute;mica, en este caso&ndash;, se impulsen cambios que afecten al n&uacute;cleo esencial sobre el que se sustenta nuestro sistema de derechos fundamentales. La excepcionalidad del contexto de grave crisis econ&oacute;mica que atravesamos no puede ser un pretexto, sino un acicate para ser m&aacute;s escrupulosos en el respeto de las garant&iacute;as democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos ante una sentencia hist&oacute;rica que avala la ruptura de un modelo de relaciones laborales basado en el equilibrio y el di&aacute;logo. Se abre, pues, la puerta constitucional a un sistema con una fuerte impronta empresarial que deval&uacute;a la relevancia constitucional del trabajo y el ejercicio colectivo de derechos que supone la negociaci&oacute;n colectiva, dos rasgos caracter&iacute;sticos de nuestro Estado social desde el a&ntilde;o 1978.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/constitucionalizacion-ruptura-laboral_1_4734432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jul 2014 18:30:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d912476b-c930-47be-a7b0-5ea1e3d3fed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86827" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d912476b-c930-47be-a7b0-5ea1e3d3fed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86827" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La constitucionalización de la ruptura laboral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d912476b-c930-47be-a7b0-5ea1e3d3fed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro errores económicos que el PSOE no debería repetir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/errores-economicos-psoe-deberia-repetir_129_4733590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El auge de Podemos quizá haya servido  para poner de manifiesto que si el Partido Socialista ha perdido apoyos no es  por no contentar a los votantes de centro, sino por perder su identidad  como referente de la izquierda democrática de nuestro país</p></div><p class="article-text">
        El PSOE ya tiene nuevo Secretario General, Pedro S&aacute;nchez P&eacute;rez-Castej&oacute;n, que tiene la responsabilidad de liderar una transformaci&oacute;n radical del funcionamiento interno del partido, de sus formas de relacionarse con la sociedad y de su contenido program&aacute;tico, para volver a conectar con la ciudadan&iacute;a y optar a gobernar de nuevo el pa&iacute;s. Y entre esos cambios program&aacute;ticos, los que se refieren a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica deben ocupar a nuestro juicio un lugar central. Porque una de las cuestiones que precisamente han propiciado de forma m&aacute;s evidente la p&eacute;rdida de confianza de su electorado ha sido la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ha desarrollado durante sus a&ntilde;os de gobierno. Es una opini&oacute;n bastante extendida que las diferencias entre PSOE y PP (los dos partidos, hasta ahora, con opciones reales de gobernar en Espa&ntilde;a) han sido y son evidentes en materia social y de derechos ciudadanos, pero mucho menos perceptibles en materia econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Esta percepci&oacute;n no afecta solo al PSOE, sino al conjunto de la socialdemocracia europea, cuyas posiciones en materia econ&oacute;mica se han visto contaminadas de los planteamientos del discurso neoliberal, aplicando cuando han gobernado pol&iacute;ticas que, en sus rasgos esenciales, poco se han diferenciado de las realizadas por los partidos conservadores. El brusco giro dado a las pol&iacute;ticas puestas en pr&aacute;ctica en mayo de 2010 a nivel europeo, con la imposici&oacute;n de una agenda de austeridad a ultranza, aceler&oacute; este proceso de divergencia entre la pol&iacute;tica econ&oacute;mica aplicada por los los grandes partidos de ra&iacute;z socialdem&oacute;crata de Europa y los deseos de sus potenciales votantes, aumentando su desafecci&oacute;n. La reciente actuaci&oacute;n del gobierno franc&eacute;s de Hollande y Valls sirve para ejemplificar esta deriva.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del PSOE este proceso ha sido muy notorio y, sin duda, tiene mucha responsabilidad en el continuo desplome de sus apoyos electorales. El auge de Podemos en las &uacute;ltimas elecciones europeas quiz&aacute; haya servido para poner de manifiesto, en contra de determinadas interpretaciones, que si el Partido Socialista ha perdido apoyos no es por no contentar a los votantes de centro, sino por perder su identidad como referente de la izquierda democr&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s, y con ello, su credibilidad como partido de gobierno que puede confrontar un programa de izquierda realista con el defendido por la derecha.
    </p><p class="article-text">
        No se pretende en absoluto en estas l&iacute;neas analizar todas las cuestiones que reflejan esa deriva liberal, sino tan solo apuntar algunos de los campos en los que la misma ha sido m&aacute;s visible, a nuestro juicio, para la ciudadan&iacute;a:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>1. La política de austeridad practicada desde 2010 y los criterios de estabilidad presupuestaria.</strong> El brusco giro de mayo de 2010 supuso la renuncia a cuestiones esenciales de la política económica que las bases del partido no han asumido. Con todo, a ese episodio se le suele conceder el atenuante de la extrema presión que sufrió el gobierno y el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero en ese momento tan delicado por parte de Alemania y los halcones de la disciplina fiscal. Pero lo que no le han perdonado al PSOE muchos de sus potenciales votantes es la reforma del artículo 135 de la Constitución, insertando con alevosía una sesgada estabilidad fiscal en el corazón de nuestras normas esenciales. Un absurdo económico que, para muchos simpatizantes, ha ejemplificado una cesión irreversible de principios frente a quienes han apostado desde hace cuarenta años por un modelo económico y social muy diferente al que ha defendido el PSOE en su larga historia. Todo ello agravado con la apresurada forma en la que se llevó a cabo esta modificación, hurtando el debate a los ciudadanos, y pactando con el Partido Popular. Buena parte del electorado socialista percibió (y percibe) esa cuestión como una traición económica y democrática cuya reparación exige algo más que una disculpa o el recurso al argumento de la responsabilidad. Además, otorga una formidable arma dialéctica en manos de otras fuerzas políticas.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>2. La política tributaria. </strong>Los gobiernos socialistas achataron las tarifas del IRPF, reduciendo su número de tramos y sus tipos; acentuaron el trato diferencial y más favorable para las rentas del capital; redujeron los tipos del Impuesto sobre Sociedades, y lo llenaron de deducciones hasta reducir su tipo efectivo a niveles muy bajos; subieron los impuestos indirectos (IVA e impuestos especiales); eliminaron el Impuesto de Patrimonio (que a última hora recuperaron, tarde y mal); y permitieron por inacción la consolidación de un nivel de fraude desmesurado. Si nuestro sistema tributario recauda poco y es injusto es, en gran medida, porque el PSOE se dejó seducir por las tendencias más liberales con poca resistencia, y usó, como suelen hacer todos los gobiernos, los impuestos como arma electoral (ahora lo está haciendo el gobierno del PP, de forma flagrante). Sucede que la información sobre los impuestos, el quién y cuánto paga, es afortunadamente cada vez más conocida, y traslada una idea muy potente sobre la justicia de la acción de gobierno. Y sin unos impuestos justos y redistributivos, la aceptación social de cualquier política económica se resiente mucho, sobre todo en época de crisis.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>3. La política laboral. </strong>La reforma laboral del Partido Popular en 2012 ha  sido tan brutal, que no hay que restarle ni un ápice de protagonismo en  el destrozo que está propiciando en términos de pérdida de  derechos y desmantelamiento del mercado laboral como institución clave  para el desarrollo del país. Pero dicho esto, la política de empleo es  otra de las parcelas en las que PSOE fue abdicando en gran medida de sus  posiciones progresistas, y en cierta medida allanó el camino para que  el PP aplicara la suya. Las sucesivas reformas laborales que adoptó a lo  largo de sus 20 años de gobierno, en sus dos etapas, introdujeron  medidas tendentes a la desregulación y al aumento del poder empresarial,  sin obtener ganancias de eficiencia que justificaran esta deriva. En  distinto grado según la época, los gobiernos del PSOE toleraron una  temporalidad abusiva y fraudulenta, redujeron el coste del despido,  introdujeron las empresas de trabajo temporal sin potenciar los  servicios públicos de empleo, redujeron la prestación por desempleo,  etc. La desconexión con los asalariados (y con sus legítimos  representantes, los sindicatos) no es buena noticia si un partido lleva  en su nombre la palabra socialista y aspira a obtener la confianza de  una mayoría de ciudadanos para gobernar en solitario.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>4. La relación con los mercados de grandes sectores estratégicos.</strong> Nos referimos aquí a la escasa beligerancia de los gobiernos del PSOE frente a las conductas de las grandes empresas de los sectores clave del país, consintiendo un desarrollo desmesurado y, en ocasiones, oligopólico, de esos negocios. Y, de forma paralela y en clara asimetría, a la desatención al negativo impacto que la hipertrofia de esas empresas y sectores y su actitud lobbista generó sobre los ciudadanos. En especial, en los sectores financiero, de telecomunicaciones, energético y de vivienda. Esa escasa beligerancia, además de muy negativa para el funcionamiento eficiente de la economía en su conjunto, refleja un sesgo de la política económica muy proclive a los grandes grupos de interés y a los llamados mercados (que vienen a ser lo mismo), limando el papel del sector público como corrector de desigualdades. En definitiva, se amparó un crecimiento económico desequilibrado, sin prestar la debida atención al reparto de los beneficios y al impacto a largo plazo sobre las condiciones de vida de las personas.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Una rectificaci&oacute;n en estos cuatro &aacute;mbitos econ&oacute;micos nos parece central para que el PSOE recupere la credibilidad perdida y desmonte con fundamento la da&ntilde;ina e injusta asimilaci&oacute;n &ldquo;PPSOE&rdquo;, que ha calado entre muchos de sus potenciales votantes. La pol&iacute;tica tributaria y la laboral est&aacute;n bastante bien orientados en las resoluciones de la Conferencia Pol&iacute;tica de noviembre de 2013. Respecto al art&iacute;culo 135 de la CE, el PSOE deber&iacute;a reconocer sin ambages su error de entonces y promover la reversi&oacute;n de esa reforma en el seno de un cambio constitucional de mayor calado. Por &uacute;ltimo, es tambi&eacute;n imprescindible dotarse de los equipos humanos y profesionales adecuados. En demasiadas ocasiones los responsables de Econom&iacute;a de gobiernos del PSOE han ejercido de poderosa oposici&oacute;n interna, mostrando una preocupante <a href="http://www.lineasrojas.org/blog/2014/01/09/romper-con-el-pasado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discrepancia ideol&oacute;gica</a>. Esto no deber&iacute;a volver a pasar. De entrada, ser&iacute;a deseable que el candidato a Presidente del Gobierno diera a conocer de antemano la/s persona/s designada/s para dirigir el &aacute;rea econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se trata de demostrar con hechos que el PSOE tiene una pol&iacute;tica econ&oacute;mica realista y alternativa a esta conservadora que desgraciadamente se ha adue&ntilde;ado de las respuestas a esta dolorosa crisis, en cuya g&eacute;nesis est&aacute;n precisamente las propias pol&iacute;ticas neoliberales y su visi&oacute;n desreguladora de los mercados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, Antonio Arroyo Gil, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/errores-economicos-psoe-deberia-repetir_129_4733590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2014 17:41:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuatro errores económicos que el PSOE no debería repetir]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las pensiones públicas, víctimas del 'austericidio']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pensiones-publicas-victimas-austericidio_1_4774046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva reforma se traducirá en una pérdida de poder adquisitivo de todos los pensionistas</p></div><p class="article-text">
        La <a href="http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Actualizaci&oacute;n del Programa de Estabilidad 2014-2017</em></a> que el Gobierno remiti&oacute; a Bruselas hace pocas semanas cuantifica el recorte sufrido por el sistema p&uacute;blico de pensiones tras la reforma de 2013. Hay que lamentar que esa estimaci&oacute;n no fuera recogida en la memoria econ&oacute;mica de la <a href="http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-13617" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley 23/2013, sobre el factor de sostenibilidad y el &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n</a>; ni tampoco en el informe del comit&eacute; de expertos que sirvi&oacute; de base para esa regulaci&oacute;n. Parece l&oacute;gico pensar que un cambio de tanta envergadura, como veremos, deber&iacute;a haber llevado consigo un ejercicio de transparencia equivalente. A esta primera cr&iacute;tica se a&ntilde;ade que la reforma fuera impuesta unilateralmente por el Partido Popular, sin di&aacute;logo ni apoyo del resto de fuerzas pol&iacute;ticas e interlocutores sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Proyecciones 2010-2060 del gasto asociado a envejecimiento (en % del PIB)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/32230541-b2c4-471a-bcdc-7207739eb0ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero, siendo lo anterior grave, lo verdaderamente preocupante son los datos que reflejan el enorme impacto de esta reforma en el gasto en pensiones: seg&uacute;n <a href="http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el citado documento</a> (p&aacute;gina 78), se situar&iacute;a en 2050 en un nivel similar al de hoy (10,5% del PIB) y ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s bajo (9,6%), diez a&ntilde;os despu&eacute;s. Para entender las implicaciones de estos c&aacute;lculos oficiales conviene echar la vista atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de pensiones de 2011 &ndash;consensuada pol&iacute;tica y socialmente&ndash; persegu&iacute;a como objetivo fundamental reforzar la sostenibilidad del sistema. Trataba de suavizar el previsible incremento del gasto consecuencia del proceso de envejecimiento de la poblaci&oacute;n vinculado al alargamiento de la esperanza de vida y a la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>. Frente a las estimaciones que, antes de esa reforma, situaban el gasto en Espa&ntilde;a en 2050 por encima del 17% del PIB, las medidas entonces articuladas moderaban ese crecimiento para dejarlo &ndash;seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Europea &ndash; en el 14%. Un nivel muy superior al actual, pero perfectamente asumible en t&eacute;rminos comparados; no en vano Francia, Italia o Austria superan ese umbral holgadamente ya en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Las tensiones financieras que sufre la Seguridad Social desde 2012 fueron utilizadas por el Gobierno de Rajoy, primero, para devaluar las pensiones ese a&ntilde;o (una p&eacute;rdida de poder adquisitivo de casi dos puntos, que se sumaba a la congelaci&oacute;n de 2011 del Gobierno Zapatero) y, a continuaci&oacute;n, para plantear ante la opini&oacute;n p&uacute;blica la necesidad de introducir urgentemente m&aacute;s cambios. Esos desequilibrios presupuestarios nada ten&iacute;an que ver con problemas estructurales, sino que eran consecuencia de una coyuntura adversa agravada por una pol&iacute;tica econ&oacute;mica centrada en la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit y no en el empleo. Pero el Ejecutivo de Rajoy lo ignor&oacute; e impuls&oacute; nuevas modificaciones como falsa prolongaci&oacute;n de la reforma &lsquo;socialista&rsquo;. De hecho, encontr&oacute; el parapeto de &eacute;sta para regular un novedoso factor de sostenibilidad, ya previsto en 2011 aunque en t&eacute;rminos bien distintos.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la reforma del PP adelanta trece a&ntilde;os el calendario de aplicaci&oacute;n y configura un sistema de pensiones &lsquo;menguantes&rsquo; en el que la cuant&iacute;a de la nueva pensi&oacute;n se reduce autom&aacute;ticamente conforme se eleva la esperanza de vida. Pero, adem&aacute;s, modifica el mecanismo de revalorizaci&oacute;n abocando a todos los pensionistas a la p&eacute;rdida segura de poder adquisitivo &ndash;as&iacute; lo diagnostica la OIT&ndash; como consecuencia de dos circunstancias: en el corto plazo, la adversa situaci&oacute;n econ&oacute;mica y el alt&iacute;simo desempleo, y, en el largo plazo, el lastre que supondr&aacute; en la nueva f&oacute;rmula el cuantioso incremento del n&uacute;mero de pensionistas.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, lo que el mencionado <em>Programa de Estabilidad</em> revela es la magnitud del recorte que, seg&uacute;n el Gobierno, va a suponer la conjunci&oacute;n de ambas medidas (factor de sostenibilidad y mecanismo de revalorizaci&oacute;n): un gasto del 10&rsquo;5% del PIB en 2050 supone un &lsquo;ahorro&rsquo; (<em>sic</em>) creciente, un recorte, de casi 4 puntos porcentuales de PIB (actualmente 40.000 millones de euros) en esa fecha respecto de la estimaci&oacute;n previa a esta reforma. De manera que la parte de la riqueza nacional que gastaremos en pensiones p&uacute;blicas dentro de cuarenta a&ntilde;os ser&aacute; la misma que hoy, con la diferencia de que el n&uacute;mero de pensionistas se habr&aacute; doblado: de 8 pasaremos a m&aacute;s de 15,2 millones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Porcentaje de gasto en pensiones sobre el PIB</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/83f73881-2577-4b81-9089-bb22ff8e9ca8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Es evidente que ni el Gobierno ni el poder financiero que alienta estos cambios est&aacute;n pensando en que los jubilados de mitad de siglo vayan a ser mucho m&aacute;s pobres que los de hoy. Creen seguramente que la transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica de nuestras sociedades debe llevarnos a un cambio de modelo, hacia una limitaci&oacute;n de las pensiones p&uacute;blicas y una progresiva extensi&oacute;n del peso de los planes (privados) de pensiones. Es decir que su apuesta &ndash;no expl&iacute;cita&ndash; consiste b&aacute;sicamente en que en 2050 un tercio aproximadamente del gasto total en pensiones proceda del &aacute;mbito privado.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste puede ser un planteamiento de reforma leg&iacute;timo, siempre que se encuadre dentro de los l&iacute;mites constitucionales y que se plantee abiertamente a los ciudadanos. Por eso hay que insistir en dos ideas fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el cambio de modelo que se persigue &ndash;el paso a un sistema de pensiones mixto&ndash; es una opci&oacute;n pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica, no algo inevitable. En este sentido, importa insistir en que las dificultades que hoy atraviesa la Seguridad Social son de naturaleza coyuntural, pues derivan de la p&eacute;rdida de tres millones de empleos durante la crisis. Con la particularidad de que disponemos de instrumentos para hacer frente a esas tensiones &ndash;54.000 millones de euros en el fondo de reserva&ndash;, as&iacute; como de orientaciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que resultar&iacute;an eficaces para estabilizar la situaci&oacute;n financiera &ndash;priorizar la creaci&oacute;n de empleo&ndash;. Por su parte, los problemas estructurales del sistema de pensiones fueron razonablemente abordados por la reforma de 2011 que, a cambio de sacrificios, garantizaba la sostenibilidad de un modelo de reparto reconocible como tal. Los retos estructurales persisten, s&iacute;, pero tienen m&aacute;s que ver con aspectos relacionados con la insuficiencia de las pensiones de determinados colectivos &ndash;las mujeres, se&ntilde;aladamente&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Y, en segundo lugar, es posible que a mitad de siglo el gasto total (p&uacute;blico y privado) en pensiones no implique una reducci&oacute;n importante sobre el 14% del PIB previsto antes de la reforma (&lsquo;ruptura&rsquo;) de 2013. Pero s&iacute; supondr&aacute;, en todo caso, un cambio muy relevante en su composici&oacute;n, con una sensiblemente menor aportaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico y un peso mucho mayor de las pensiones privadas. Y no debe desconocerse que ese nuevo sistema, m&aacute;s individualista, ha de traer consigo enormes desigualdades en funci&oacute;n de la capacidad de ahorro y un debilitamiento del Estado de Bienestar con el consiguiente incremento de la pobreza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pensiones-publicas-victimas-austericidio_1_4774046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2014 18:11:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las pensiones públicas, víctimas del 'austericidio']]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo índice de revalorización de las pensiones podría ser una medida inconstitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/indice-revalorizacion-pensiones-medida-inconstitucional_1_5819739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04ba0e61-be37-4b35-96c9-06671c33a17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo índice de revalorización de las pensiones podría ser una medida inconstitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este artículo se analiza el nuevo índice de revalorización de pensiones desde una perspectiva constitucional. Según Borja Suárez, la fórmula propuesta resulta incompatible con el art. 50 que conmina a los poderes públicos a garantizar la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad "mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas".</p></div><p class="article-text">
        Muchas, y de calado, son las cr&iacute;ticas que merece la iniciativa del Gobierno de reformar el sistema p&uacute;blico de pensiones, pero hay un aspecto que sobresale: el nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n de pensiones, que sustituye al mecanismo que garantizaba su poder adquisitivo. A partir del pr&oacute;ximo a&ntilde;o el incremento anual de la cuant&iacute;a de las pensiones quedar&aacute; condicionado a una favorable evoluci&oacute;n de un conjunto de variables (crecimiento de los ingresos, del n&uacute;mero de pensiones, de la pensi&oacute;n media, junto al equilibrio de ingresos y gastos del sistema) con la &uacute;nica garant&iacute;a de una subida del 0,25% que, con toda seguridad, quedar&aacute; muy por debajo de la inflaci&oacute;n y producir&aacute; en consecuencia una importante p&eacute;rdida de poder adquisitivo. El propio Gobierno reconoce que s&oacute;lo en los pr&oacute;ximos nueve a&ntilde;os la nueva f&oacute;rmula podr&iacute;a suponer un recorte &ndash;&lsquo;reducci&oacute;n de desequilibrios&rsquo; es el eufemismo que utiliza&ndash; de m&aacute;s de 33.000 millones de euros, que ser&iacute;an al menos 70.000 millones seg&uacute;n estimaciones m&aacute;s realistas. Para el pensionista esto significa un empobrecimiento &ndash;una reducci&oacute;n de la cuant&iacute;a en t&eacute;rminos reales&ndash; que rondar&iacute;a el 15-20% en s&oacute;lo una d&eacute;cada, y ello en un sistema cuya pensi&oacute;n media contributiva apenas supera en la actualidad los 850 euros al mes.
    </p><p class="article-text">
        La valoraci&oacute;n de esta nueva f&oacute;rmula desde una perspectiva constitucional debe partir de la constataci&oacute;n de la importancia de la materia tratada. En la regulaci&oacute;n de una prestaci&oacute;n social que se percibe durante periodos de tiempo muy prolongados &ndash;veinte a&ntilde;os en el caso de la pensi&oacute;n de jubilaci&oacute;n, m&aacute;s incluso si es de incapacidad permanente&ndash; el mecanismo de revalorizaci&oacute;n de la pensi&oacute;n es clave, casi tanto como la propia f&oacute;rmula para el c&aacute;lculo inicial. As&iacute; lo reconoce el Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea (caso Brachner) al se&ntilde;alar que se trata de un elemento esencial del derecho a la protecci&oacute;n de la vejez en cuanto garant&iacute;a de disposici&oacute;n de los medios adecuados para cubrir sus necesidades como personas jubiladas; y as&iacute; lo pone de manifiesto el peso que la revalorizaci&oacute;n tiene en la actual n&oacute;mina de las pensiones &ndash;un 27% del gasto corresponde a este concepto&ndash;, lo que a su vez refleja la relevancia que este aspecto ha tenido en la mejora del bienestar de nuestros pensionistas en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Como no pod&iacute;a ser de otra manera, la trascendencia del mecanismo de revalorizaci&oacute;n se plasma en nuestra Constituci&oacute;n. El art&iacute;culo 50 conmina a los poderes p&uacute;blicos a garantizar la suficiencia econ&oacute;mica a los ciudadanos durante la tercera edad &ldquo;mediante pensiones adecuadas y <em>peri&oacute;dicamente actualizadas</em>&rdquo;. El mandato es claro, si bien debemos ser conscientes de que hay un factor que podr&iacute;a debilitarlo. Tanto ese precepto como el art&iacute;culo 41 &ndash;relativo espec&iacute;ficamente a la Seguridad Social&ndash; se ubican entre los que la Constituci&oacute;n denomina principios rectores, lo que supone que el derecho de los ciudadanos a la Seguridad Social es un derecho de configuraci&oacute;n legal, de manera que, tal como se&ntilde;ala el Tribunal Constitucional, el legislador cuenta con margen para modular la acci&oacute;n protectora del sistema, atendiendo a las &ldquo;circunstancias econ&oacute;micas y sociales que son imperativas para la propia viabilidad y eficacia&rdquo; del modelo. Ahora bien, la misma jurisprudencia constitucional tambi&eacute;n reconoce que el ejercicio de esta prerrogativa legislativa no puede realizarse sin l&iacute;mite alguno: debe garantizarse, en todo caso, que el contenido esencial del derecho constitucional a la Seguridad Social &ndash;su imagen maestra&ndash; es respetado. 
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, aunque el Tribunal Constitucional no se ha pronunciado expresamente sobre ello, cabe defender que la actualizaci&oacute;n peri&oacute;dica de las pensiones, vinculada a la exigencia de adecuaci&oacute;n y suficiencia, forma parte de ese n&uacute;cleo indisponible para el legislador y resulta incompatible con la f&oacute;rmula propuesta que antepone una concepci&oacute;n &lsquo;austericida&rsquo; de la estabilidad presupuestaria a dos aspectos b&aacute;sicos que dif&iacute;cilmente pueden ser ignorados. El primero es la vulnerabilidad de los pensionistas que, en general, tienen como &uacute;nica fuente de ingresos econ&oacute;micos la pensi&oacute;n y que, por raz&oacute;n de su edad, carecen de capacidad para generar recursos por v&iacute;as alternativas. Y el segundo, la estrecha conexi&oacute;n de esa garant&iacute;a constitucional con la dignidad de la persona y los derechos inviolables que le son inherentes, que son presentados por el art&iacute;culo 10 de la Constituci&oacute;n como fundamentos del orden pol&iacute;tico de nuestro Estado social y democr&aacute;tico de derecho. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/indice-revalorizacion-pensiones-medida-inconstitucional_1_5819739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2013 06:36:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/04ba0e61-be37-4b35-96c9-06671c33a17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1135993" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/04ba0e61-be37-4b35-96c9-06671c33a17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1135993" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El nuevo índice de revalorización de las pensiones podría ser una medida inconstitucional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/04ba0e61-be37-4b35-96c9-06671c33a17b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/sostenibilidad-propuesta-innecesaria-inadecuada-inaceptable_1_5726357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si de lo que se trata es de salvaguardar el sistema público de pensiones  que hoy conocemos, el factor de sostenibilidad propuesto no es adecuado</p><p class="subtitle">La pensión media apenas alcanza los 820 euros mensuales  y más del 50% de todas las pensiones no llega a la cuantía correspondiente al salario mínimo interprofesional</p><p class="subtitle">El diseño del nuevo modelo de pensiones representa una ruptura del pacto social sobre el que se sustenta nuestro sistema democrático</p></div><p class="article-text">
        <em>En colaboraci&oacute;n con Economistas Frente a la Crisis y L&iacute;neas Rojas</em><a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;ved=0CC8QFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.economistasfrentealacrisis.com%2F&amp;ei=GCfMUdyKKvCh7AbSrYG4Aw&amp;usg=AFQjCNEkiMxJ3EKxsKii9P4ec1RaAY9GLA&amp;bvm=bv.48340889,d.ZGU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economistas Frente a la Crisis</a><a href="http://www.lineasrojas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&iacute;neas Rojas</a>
    </p><p class="article-text">
        Tiempo habr&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas para analizar con detalle la propuesta del &ldquo;Comit&eacute; de expertos sobre el factor de sostenibilidad del sistema p&uacute;blico de pensiones&rdquo;, su contenido y sus implicaciones. Pero se hace necesario ya al menos dar una respuesta clara a las tres preguntas que los propios expertos plantean en un ejercicio de ret&oacute;rica, m&aacute;s que de pedagog&iacute;a, en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas de su Informe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es necesario ahora el factor de sostenibilidad?</strong><em>ahora</em> La propuesta de los &ldquo;expertos&rdquo; &ndash;de los once que la asumen, habr&iacute;a que matizar siempre&ndash; parte de la premisa de que la introducci&oacute;n de un mecanismo de ajuste autom&aacute;tico de las pensiones es necesaria y urgente para garantizar la sostenibilidad del sistema que, en otro caso, se ver&iacute;a amenazada ya en el corto plazo. Sin embargo, llama poderosamente la atenci&oacute;n que precisamente un grupo selecto de expertos no explique &ndash;m&aacute;s all&aacute; de la manida e insuficiente referencia al envejecimiento de la poblaci&oacute;n&ndash; ni aporte dato alguno acerca de las razones de esa urgencia. M&aacute;xime cuando el gasto actual en pensiones de jubilaci&oacute;n en Espa&ntilde;a es muy inferior al de la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de la UE. Y cuando las proyecciones demogr&aacute;ficas, econ&oacute;micas y de gasto a largo plazo del propio Gobierno espa&ntilde;ol y de la Comisi&oacute;n Europea (<em>2012 Ageing Report</em> y <em>Pension Adecuacy Report 2010-2050</em>), que acreditan la sostenibilidad de las pensiones p&uacute;blicas, no han sido puestas por ellos en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Establecer por anticipado un mecanismo de adaptaci&oacute;n ante posibles desequilibrios del sistema de pensiones derivados de factores demogr&aacute;ficos m&aacute;s intensos de lo esperado puede ser una medida razonable. De hecho, la reforma consensuada de 2011 &ndash;esa que sorprendentemente los &ldquo;expertos&rdquo; ignoran por completo&ndash; as&iacute; lo contemplaba. Pero lo hac&iacute;a en t&eacute;rminos bien distintos a la propuesta de esta Comisi&oacute;n de expertos, pues s&oacute;lo comenzar&iacute;a a aplicarse en 2032, una fecha que no es caprichosa sino que coincide con el momento en el que se sabe que se intensificar&aacute; el gasto en pensiones por la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del &ldquo;baby boom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, introducir ahora el factor de sostenibilidad de forma precipitada no s&oacute;lo resulta innecesario, sino que, al hacerlo sin aportar argumentos que lo justifiquen, pone de relieve una estrategia de utilizaci&oacute;n de la coyuntura de crisis como coartada para el recorte de los derechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es adecuado?</strong> Si de lo que se trata es de salvaguardar el sistema p&uacute;blico de pensiones que hoy conocemos, el factor de sostenibilidad propuesto no es adecuado. Porque la doble f&oacute;rmula planteada garantiza la pervivencia de un sistema p&uacute;blico de pensiones, s&iacute;, pero de uno muy limitado respecto de los par&aacute;metros actuales, que no satisfar&iacute;a el requisito de suficiencia y adecuaci&oacute;n de rentas. Vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        En virtud del <em>Factor de Revalorizaci&oacute;n Anual </em>(FRA), se sustituye el mecanismo de actualizaci&oacute;n autom&aacute;tica conforme al incremento del IPC por una nueva previsi&oacute;n que condiciona la revalorizaci&oacute;n de las pensiones a la situaci&oacute;n financiera del sistema de pensiones. El crecimiento de su cuant&iacute;a se hace depender de una favorable evoluci&oacute;n del crecimiento de los ingresos, del n&uacute;mero de pensiones, de la cuant&iacute;a media y del equilibrio entre ingresos y gastos del sistema. Dos grandes objeciones cabe hacer a esta nueva definici&oacute;n del mecanismo actualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Primero, detr&aacute;s de una apariencia t&eacute;cnica, objetiva, se esconde un planteamiento tramposo, en la medida en que hoy se sabe que en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas dos de las variables que integran esa f&oacute;rmula &ndash;el n&uacute;mero de pensiones y la cuant&iacute;a media&ndash; van a crecer necesariamente por la jubilaci&oacute;n de los &ldquo;baby boomers&rdquo; y el efecto sustituci&oacute;n, lastrando as&iacute; la posible revalorizaci&oacute;n hasta el punto de que s&oacute;lo un aumento espectacular de los ingresos podr&iacute;a compensar los otros dos y garantizar lo que hasta ahora era un derecho de los pensionistas: que sus pensiones no perdieran poder adquisitivo. Segundo, el FRA, as&iacute; definido, deval&uacute;a el derecho a la revalorizaci&oacute;n de las pensiones vulnerando el art&iacute;culo 50 de nuestra Constituci&oacute;n en el que se garantiza a los ciudadanos durante la tercera edad la &ldquo;&hellip; suficiencia econ&oacute;mica&hellip;&rdquo; a trav&eacute;s de &ldquo;&hellip; pensiones adecuadas y peri&oacute;dicamente actualizadas&rdquo;. Es decir que &ndash;mal que les pese a los &ldquo;expertos&rdquo;&ndash; los poderes p&uacute;blicos tienen el deber constitucional de proveer los recursos necesarios para garantizar la revalorizaci&oacute;n, algo que resulta incompatible con una f&oacute;rmula que pretende abocar a todos los pensionistas, actuales y futuros, a una p&eacute;rdida constante de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el <em>Factor de Equidad Intergeneracional</em> (FEI) supone aplicar un descuento en la cuant&iacute;a inicial de la pensi&oacute;n en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida. Con ello se trata de mantener el equilibrio entre el tiempo de vida activa y el que se pasa como pensionista. Este objetivo, tambi&eacute;n en principio razonable, es de nuevo coincidente con la l&iacute;nea seguida por la reforma de 2011. Sin embargo, frente a la m&aacute;s prudente soluci&oacute;n de entonces basada en un mayor esfuerzo contributivo, ahora se plantea una f&oacute;rmula mucho m&aacute;s dr&aacute;stica y con un important&iacute;simo impacto social. Porque se establece una correcci&oacute;n autom&aacute;tica &ndash;a la baja por el alargamiento de la esperanza de vida&ndash; que desprecia el previsible incremento del nivel de riqueza de la sociedad en su conjunto. Quiere ello decir que los &ldquo;expertos&rdquo; desatienden flagrantemente una cuesti&oacute;n fundamental como es la equidad, pues dif&iacute;cilmente puede explicarse que una sociedad m&aacute;s rica, como ser&aacute; la espa&ntilde;ola dentro de veinte a&ntilde;os, est&eacute; abocada a pagar pensiones cada vez m&aacute;s modestas a sus jubilados margin&aacute;ndolos del progreso econ&oacute;mico colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es aceptable?</strong> Sorprende que el Informe de los &ldquo;expertos&rdquo; no ofrezca ninguna descripci&oacute;n de la realidad actual de nuestro sistema p&uacute;blico de pensiones. A juzgar por la determinaci&oacute;n con la que plantea una reducci&oacute;n importante de la cuant&iacute;a de las pensiones actuales y futuras, cabe deducir que consideran que nuestras pensiones actuales son excesivamente generosas. Pero lo cierto es que no es as&iacute;, ya que la pensi&oacute;n media apenas alcanza los 820 euros mensuales y m&aacute;s del 50% de todas las pensiones no llega a la cuant&iacute;a correspondiente al salario m&iacute;nimo interprofesional.
    </p><p class="article-text">
        Por eso entendemos que condenar a los ciudadanos a unas pensiones menguantes en una sociedad que, una vez superada la crisis, recupere su capacidad de crecimiento, es una contradicci&oacute;n muy dif&iacute;cil de salvar sin tener presente la existencia de poderos&iacute;simos intereses financieros. Porque lo que la propuesta esconde &ndash;de manera consciente&ndash; detr&aacute;s de f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas es un cambio de modelo de Seguridad Social en el que la limitaci&oacute;n de las pensiones p&uacute;blicas libera un amplio espacio a las pensiones privadas. Tal planteamiento podr&aacute; ser leg&iacute;timo; pero lo exigible, en todo caso, es que se hable claro a los ciudadanos y se explique de forma meridiana qui&eacute;n pierde y qui&eacute;n gana con este cambio: perder&iacute;a la mayor&iacute;a que al llegar a la jubilaci&oacute;n no posee m&aacute;s que un patrimonio social, la pensi&oacute;n p&uacute;blica, pues el recorte de su cuant&iacute;a incrementar&iacute;a el riesgo de pobreza y de desigualdad; ganar&iacute;a el poder financiero que ver&iacute;a promocionado el acceso a un lucrativo negocio.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, este nuevo dise&ntilde;o del modelo de pensiones degrada el Estado de Bienestar que hemos construido en los &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os. Representa, en otras palabras, una ruptura del n&uacute;cleo esencial del pacto social sobre el que se sustenta nuestro sistema democr&aacute;tico, y por ello resulta inadmisible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, Borja Suárez Corujo, Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/sostenibilidad-propuesta-innecesaria-inadecuada-inaceptable_1_5726357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2013 18:40:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29567" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29567" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
