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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier García Toni]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier_garcia_toni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier García Toni]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¡Europa nos pertenece a los jóvenes!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/europa-pertenece-jovenes_1_5740069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4c8d992-90b3-4620-9fec-9dcc043e61fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Europa nos pertenece a los jóvenes!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según  datos del INJUVE, más de la mitad de los jóvenes españoles siente  aburrimiento o desconfianza hacia la política</p><p class="subtitle">Exigir un mayor papel de la ciudadanía en la UE es el paso necesario para que la juventud supere la apatía política a lo largo y ancho del continente</p><p class="subtitle">Un 58% de los jóvenes españoles irá a votar en las  elecciones europeas, más que en las elecciones  de 2009 pero seis  puntos por debajo de la media europea</p></div><p class="article-text">
        A  un a&ntilde;o de las elecciones europeas, la maquinaria de Bruselas ya se ha  puesto en marcha para convencer al mayor n&uacute;mero de ciudadanos que, de  una vez por todas, alcen su voz en los pr&oacute;ximos comicios. &iquest;Acaso nos  jugamos algo que no hayamos tratado ya en cualquiera de nuestras  elecciones nacionales? Si lo que queremos es dotar a Europa de los  instrumentos suficientes para salvarse, s&iacute;. Sin duda. Ya no se puede  seguir por la puerta de atr&aacute;s y de espaldas a la ciudadan&iacute;a. Hasta  ahora, el euro se hab&iacute;a construido de forma que se pudiera ceder lo  m&iacute;nimo necesario para que la soberan&iacute;a nacional no se viera tan socavada  que la decisi&oacute;n fuera cuestionada por los ciudadanos. La cesi&oacute;n de  soberan&iacute;a econ&oacute;mica no fue acompa&ntilde;ada de un control de la soberan&iacute;a  popular a nivel europeo. De esta forma, se cre&oacute; una pol&iacute;tica monetaria  centralizada con una responsabilidad descentralizada, lo que acab&oacute;  siendo un fracaso no solo en t&eacute;rminos de legitimidad, sino tambi&eacute;n de  eficacia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora  ya no hay duda. Las tareas de uni&oacute;n bancaria, fiscal y econ&oacute;mica  necesarias para seguir adelante exigen unas instituciones fuertes que se  hayan legitimado democr&aacute;ticamente, y esto implica una responsabilidad  tambi&eacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola, que hasta ahora hab&iacute;a  vivido m&aacute;s o menos c&oacute;moda en un consenso permisivo y acr&iacute;tico hacia las  instituciones europeas. Esto se detecta en la poblaci&oacute;n en general, pero  en los j&oacute;venes en particular, aunque dicho desinter&eacute;s es transversal y  no afecta &uacute;nicamente al tema europeo. Seg&uacute;n  datos del INJUVE, m&aacute;s de la mitad de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles siente  aburrimiento o desconfianza hacia la pol&iacute;tica. Pero a la vez, tambi&eacute;n la  gran mayor&iacute;a considera que el sistema necesita de reformas profundas,  de modo que se necesita un sistema que pueda ser ese canalizador que  a&uacute;ne exigencia con necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora para la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes la  indignaci&oacute;n era la &uacute;nica manera de exigir a los gobernantes europeos  que rindan cuentas. El contrato generacional se ha roto en muchos pa&iacute;ses  y los j&oacute;venes cualificados somos los que m&aacute;s lo estamos sufriendo,  vi&eacute;ndonos obligados a salir del pa&iacute;s, buscando exasperados pr&aacute;cticas sin  remunerar para lograr algo de experiencia, o alg&uacute;n trabajo temporal  para poder pagar la injusta subida de las tasas universitarias. Tenemos  grandes ventajas competitivas, pero nadie parece apreciarlas.  Una de  ellas es nuestra visi&oacute;n cosmopolita de Europa, y del mundo. No se  entender&iacute;a parte del actual desgobierno  europeo, que impide una soluci&oacute;n consensuada de la crisis, sin observar  la fragmentaci&oacute;n de la pol&iacute;tica a lo largo de sistemas electorales,  donde han resurgido las identidades nacionales y la proliferaci&oacute;n de  antiguos prejuicios.  Pero ah&iacute; es donde los j&oacute;venes vamos un paso por delante: tenemos una  cultura social rica, adquirida por el mero hecho de haber nacido y  crecido en democracia y bajo unas condiciones de prosperidad,  globalizaci&oacute;n, paz garantizada y de la promesa de un futuro brillante.  Unas condiciones que se desvanecen cada d&iacute;a. Pero antes de recurrir al  populismo o a mensajes nacionalistas y antieuropeos, los j&oacute;venes de hoy,  que somos la primera generaci&oacute;n comunitarizada, podemos ser capaces de  exigir el siguiente paso. Podr&iacute;amos  aprender de esta crisis para no volver a caer en las malas pr&aacute;cticas,  pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de generaciones anteriores. Y si logramos  entender nuestra responsabilidad como pa&iacute;s, aceptar que el juego ha  cambiado y que debemos mirar m&aacute;s a Europa, habremos demostrado una vez  m&aacute;s nuestra capacidad.
    </p><p class="article-text">
        El  principal problema es que, aunque convivamos diariamente con la  innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y social, a&uacute;n no hemos visto esta innovaci&oacute;n  pol&iacute;tica. Utilizamos dispositivos que hace s&oacute;lo cuatro a&ntilde;os ser&iacute;an  ciencia ficci&oacute;n, nos comunicamos de una manera que evoluciona  constantemente y nos dicen que tenemos que innovar y ser creativos en  nuestro d&iacute;a a d&iacute;a si queremos garantizarnos un futuro profesional. Pero  nada de eso ha llegado a la pol&iacute;tica, y afecta al modo en que los  j&oacute;venes se relacionan con sus instituciones, y tambi&eacute;n con Europa. Hay un  gran sector consciente de su  importancia: Disfrutar de un Erasmus, los  viajes low-cost a lo largo del continente o participar en asociaciones  ayuda a impregnarse de esa idea. Pero todav&iacute;a un considerable n&uacute;mero de  j&oacute;venes, un 67% de los que no piensan ir a votar, creen que estas  elecciones no servir&aacute;n para nada.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n datos recientes de la Comisi&oacute;n, un 58% de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles s&iacute; cree  que ir&aacute; a votar en las elecciones europeas, m&aacute;s que en las elecciones  de 2009 pero a&uacute;n seis puntos por debajo de la media europea y muy por  detr&aacute;s de pa&iacute;ses como Italia o Alemania. Del otro 42% que est&aacute; m&aacute;s o  menos indeciso, m&aacute;s del 60% consideran que no est&aacute;n bien informados y  que estas elecciones no tratar&aacute;n los temas que verdaderamente le  interesan, concepciones que afectan sobre todo a los j&oacute;venes del Sur de  Europa. En  definitiva, la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes han entendido la importancia de  Europa pero hay un gran n&uacute;mero que todav&iacute;a no lo ve relevante a&uacute;n cuando  Bruselas est&aacute; en todas las conversaciones.
    </p><p class="article-text">
        Para  evitarlo, el Parlamento Europeo est&aacute; empe&ntilde;ado en demostrar que usar&aacute;  sus nuevos poderes otorgados por el Tratado de Lisboa para que sean los  ciudadanos los que elijan al nuevo Presidente de la Comisi&oacute;n. &ldquo;La  campa&ntilde;a electoral de 2014 ser&aacute; m&aacute;s interesante, m&aacute;s europea y m&aacute;s  pol&iacute;tica que las elecciones anteriores&rdquo; se&ntilde;ala una resoluci&oacute;n reci&eacute;n  salida del Comit&eacute; de Asuntos Constitucionales. El objetivo, en  definitiva, es motivar a los medios de comunicaci&oacute;n y partidos pol&iacute;ticos  a que fomenten unas elecciones europeas verdaderamente europeas, de  forma que ciudadanos puedan tomar decisiones serias sobre los asuntos  pol&iacute;ticos importantes. A nivel europeo, los partidos pol&iacute;ticos parecen  estar dispuestos y presentar&aacute;n sus candidatos a la Comisi&oacute;n a principios  de 2014, pero si a nivel nacional se repiten bajo el prisma del castigo  o apoyo al gobierno de turno se correr&aacute; el riesgo de desmotivar a la  ciudadan&iacute;a y agravar la tendencia de abstenci&oacute;n que ten&iacute;an estas  elecciones. Y sin duda, ser&iacute;a el mayor fracaso de Europa y de los  europeos, pues si el proyecto descarrila ser&aacute; por el aumento de las  protestas capitaneadas por una masa de j&oacute;venes desempleados y sin nada  que perder.
    </p><p class="article-text">
        Pero  un Presidente de la Comisi&oacute;n elegido con un gran apoyo ciudadano  tendr&iacute;a la legitimidad suficiente para enfrentarse a la toma de  decisiones de los Estados m&aacute;s fuertes y evitar sus perspectivas  electoralistas. Estar&iacute;a mucho m&aacute;s atado y controlado por el Parlamento  Europeo de lo que haya estado cualquier comisario, de forma que ser&iacute;a  m&aacute;s sensible a los intereses de los ciudadanos ya que la relaci&oacute;n entre  su elecci&oacute;n y el electorado ser&aacute; m&aacute;s directa que hasta ahora. Para los  j&oacute;venes, deber&iacute;a venir acompa&ntilde;ado de medidas que nos beneficien a corto  plazo, demostrando que los gobiernos est&aacute;n dispuestos a rescatar a los  j&oacute;venes del desempleo tan firmemente como en su d&iacute;a lo estuvieron para  rescatar a los bancos.
    </p><p class="article-text">
        Los  ciudadanos no debemos olvidar que la UE es m&aacute;s un experimento pol&iacute;tico y  estrat&eacute;gico que econ&oacute;mico, y que Europa todav&iacute;a tiene mucho que decir  en un mundo multipolar donde las nuevas potencias est&aacute;n al acecho para  conseguir su cuota de poder a costa de los europeos. Para mediados de  siglo habr&aacute; diez asi&aacute;ticos y tres africanos por cada uno de los  europeos, as&iacute; que la conclusi&oacute;n es sencilla: si los j&oacute;venes no nos  esforzamos por llevar la voz cantante y gritar que la UE es el mejor  instrumento para luchar contra la inestabilidad y la desigualdad en el  continente y en el mundo, seguiremos anclados en el des&aacute;nimo, sin  esperanzas y convertidos en una generaci&oacute;n ap&aacute;tica y con poca capacidad  de innovaci&oacute;n ni influencia. Por su parte, los dirigentes tienen que  entender que una juventud a la que el 70% le interesa poco o nada la  pol&iacute;tica necesita de un mayor reclamo que escuche, de prestaciones y  empodere al ciudadano para volver a crear ilusi&oacute;n, y el Estado-Naci&oacute;n no  est&aacute; en condiciones de proporcion&aacute;rselo. Para la gran mayor&iacute;a de  nosotros, el camino entre la indignaci&oacute;n y el compromiso pasa por  Europa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y  c&oacute;mo podemos lograrlo? Anta&ntilde;o, la generaci&oacute;n que puso en marcha el  proyecto europeo asegur&oacute; la paz y la prosperidad de un continente  hist&oacute;ricamente enfrentado y ha recibido un Premio Nobel de la Paz por  ello. De forma que si queremos conseguir nuestro propio Nobel dentro de  cincuenta a&ntilde;os, su victoria es nuestro reto. Nos toca a nosotros exigir  un mayor papel de la ciudadan&iacute;a en la UE porque la democracia que viene,  esa gran tarea pendiente, es una democracia de naturaleza posnacional. No  debemos olvidar que la Uni&oacute;n Europea es un experimento &uacute;nico en el  mundo y que, en definitiva, su futuro est&aacute; en nuestras manos ya que el riesgo de romper el euro est&aacute; en la tensi&oacute;n social y el malestar ciudadano.  Pero si nos encontramos con una UE mucho m&aacute;s influyente que tendremos  que atender, no podremos manejarla adecuadamente con 17 gobiernos, 17  parlamentos y un Banco Central que tiene una mano atada a la espalda,  como muchos dirigentes todav&iacute;a creen. Al igual que estamos sufriendo  esta crisis injustamente, los j&oacute;venes tambi&eacute;n sufriremos las  consecuencias de no explotar el potencial que nos permita adaptarnos al  Siglo XXI. Nos queda poco tiempo para decidirlo, pero todav&iacute;a podemos  ser una superpotencia si nosotros lo deseamos y estas elecciones pueden  ser un buen momento para demostrarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Cuello, Javier García Toni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/europa-pertenece-jovenes_1_5740069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2013 18:04:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Europa nos pertenece a los jóvenes!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regenerarse o morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/regenerarse-morir_132_5595722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La narrativa dominante en los medios europeos es que Italia es ingobernable</p><p class="subtitle">Bersani no es una “alternativa ilusionante”, sino “más de lo mismo”. Es  el mismo problema que tiene en España Rubalcaba y el PSOE</p><p class="subtitle">Monti llegó tarde y mal, respondiendo a una situación de emergencia  nacional en la que no había lugar para el ejercicio de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Beppe Grillo y su Movimiento 5 Estrellas no son el problema de Italia. Italia no se ha vuelto ingobernable por el ascenso de la antipol&iacute;tica, los electores no se han vuelto locos entreg&aacute;ndose a los brazos del populismo antieuropeo. Y los espa&ntilde;oles tampoco est&aacute;n locos cuando las encuestas demuestran que nadie cree en nuestros pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a analizar el caso italiano con la mente puesta en Espa&ntilde;a. Nada de lo que ocurre all&iacute; nos es ajeno, y es imposible desligar el futuro de dos pa&iacute;ses que comparten moneda y uni&oacute;n en Europa. Como all&iacute;, aqu&iacute; tambi&eacute;n est&aacute; en auge el discurso antipol&iacute;tico. Aunque, a diferencia de Italia, aqu&iacute; a&uacute;n no hay una organizaci&oacute;n que vehicule ese sentimiento. En Italia se llama Movimiento 5 Estrellas, con una V inspirada en V de Vendetta. &iquest;Por qu&eacute; el Movimiento 5 Estrellas ha sido, si contamos cada partido por separado y no coaliciones, el partido m&aacute;s votado? Muy sencillo: porque la derecha berlusconiana y una izquierda d&eacute;bil e incapaz de plantear una alternativa se lo han buscado solitos. As&iacute; de claro. El Movimiento 5 Estrellas es la consecuencia l&oacute;gica de una pol&iacute;tica infecta, lamentable, corrupta y podrida por el ejercicio del poder.
    </p><p class="article-text">
        Primera y urgente reflexi&oacute;n: la socialdemocracia italiana debe estar realmente mal si, pese a todo lo que ha supuesto Berlusconi, no ha sido capaz de sacarle ni siquiera un 1% de ventaja en votos. La indudable degeneraci&oacute;n moral que suponen los resultados de Berlusconi s&oacute;lo se explica en un voto de centro-derecha que en ning&uacute;n momento ha identificado a Monti como a uno de los suyos. El voto liberal que aboga por bajar los impuestos y reducir la intervenci&oacute;n del Estado ha podido comprobar que, con Monti, eso era tan falso como lo es con Rajoy. Berlusconi se convert&iacute;a as&iacute; en la &uacute;nica alternativa. Pero no perdamos de vista que Berlusconi sigue siendo Berlusconi. Ha vuelto a plantar cara al Partido Democr&aacute;tico de Bersani hasta el punto de que, quiz&aacute;, haya que repetir elecciones. Y el principal favorito no ser&iacute;a Bersani sino Grillo. &Eacute;se es el primer drama: Bersani no es una &ldquo;alternativa ilusionante&rdquo;, sino &ldquo;m&aacute;s de lo mismo&rdquo;. Es el mismo problema que tiene en Espa&ntilde;a Rubalcaba y el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        El segundo drama es la huella de la tecnocracia. Monti lleg&oacute; tarde y mal, respondiendo a una situaci&oacute;n de emergencia nacional en la que no hab&iacute;a lugar para el ejercicio de la democracia. Es curioso comprobar c&oacute;mo la democracia, de repente, se ha convertido en un problema. La narrativa dominante en los medios europeos es que Italia es ingobernable. Es decir, que si dejamos que los ciudadanos voten ya no hay quien gobierne el pa&iacute;s. En contraposici&oacute;n, claro, a la estabilidad pol&iacute;tica que da la tecnocracia. Este discurso es sumamente peligroso. Pero parece que a los italianos no les apetec&iacute;a ni un poquito seguir adelante con el experimento Monti y las recetas alemanas. Quiz&aacute; sirva de vacuna en caso de que se planteara una situaci&oacute;n similar en Espa&ntilde;a (que a&uacute;n no es descartable).
    </p><p class="article-text">
        El tercer drama es que s&iacute;, Italia es uno de los futuros probables para Espa&ntilde;a. La izquierda espa&ntilde;ola est&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s d&eacute;bil que la italiana. Aunque aqu&iacute; no hayamos tenido &iquest;todav&iacute;a? un Berlusconi, la derecha se desmorona sin que la izquierda socialdem&oacute;crata capte ni un poco del descontento social. Entra dentro de lo posible pensar en un escenario de fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica, con partidos que tengan peque&ntilde;as mayor&iacute;as y grandes minor&iacute;as. Pero, por otro lado, llevamos un a&ntilde;o y pico criticando la apisonadora que supone la mayor&iacute;a absoluta del Partido Popular, por lo que no debemos confundir la &ldquo;ingobernabilidad&rdquo; con la &ldquo;obligaci&oacute;n de pactar&rdquo;. Quiz&aacute; sea, de hecho, una manera de obligar al sistema a regenerarse desde dentro. Porque si no la regeneraci&oacute;n tendr&aacute; que venir desde fuera, y eso puede ser mucho m&aacute;s imprevisible.
    </p><p class="article-text">
        Sea en Italia o en Espa&ntilde;a, la clave es dejar de confundir el s&iacute;ntoma con la causa. Grillo es el s&iacute;ntoma de una sociedad hastiada de excreciones pol&iacute;ticas que ya duran demasiados a&ntilde;os. Podemos criticar la &ldquo;antipol&iacute;tica&rdquo; y el &ldquo;populismo&rdquo; de Grillo y el Movimiento 5 Estrellas o podemos entender el porqu&eacute; de su &eacute;xito electoral. O regeneramos el sistema o esto es lo que hay.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Toni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/regenerarse-morir_132_5595722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Feb 2013 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Regenerarse o morir]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la izquierda se estanca en el conservadurismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/izquierda-estanca-conservadurismo_132_5534678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra socialdemocracia no solo no pudo combatir la crisis, sino que  resultó ser cómplice -por decirlo suavemente- de nuestro fracaso  colectivo</p><p class="subtitle">¿Qué futuro le espera a una izquierda estancada en una narrativa política eminentemente conservadora?</p></div><p class="article-text">
        Hasta 2008 los j&oacute;venes espa&ntilde;oles viv&iacute;amos un mundo en el que ya no quedaba ninguna revoluci&oacute;n pendiente. Habr&aacute;, no me cabe duda, sensibilidades minoritarias que rechacen esta afirmaci&oacute;n, pero la realidad es que la mayor&iacute;a de nosotros viv&iacute;amos c&oacute;modos con el pa&iacute;s que construyeron nuestros padres. Pero los tiempos de vino y rosas terminaron cuando lleg&oacute; la crisis; y con ella el paro, la falta de futuro y la tremenda sensaci&oacute;n de formar parte de una generaci&oacute;n perdida. Y claro, como respuesta, las protestas. Nuestra socialdemocracia no solo no pudo combatir la crisis, sino que result&oacute; ser c&oacute;mplice -por decirlo suavemente- de nuestro fracaso colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces y hasta ahora est&aacute; en ca&iacute;da libre. El debate es amplio y diverso, pero me parece importante se&ntilde;alar una idea fundamental: &iquest;Y si adem&aacute;s de c&oacute;mplice del fracaso nacional la izquierda hubiera abandonado el progresismo como se&ntilde;a de identidad? &iquest;Y si resultara que la izquierda espa&ntilde;ola mantuviera hoy la m&aacute;s conservadora de las narrativas parlamentarias, entendiendo &lsquo;conservador&rsquo; en su sentido literal o, si queremos y podemos, despojado de connotaciones pol&iacute;ticas? El entramado que compone el 'socialismo' se percibe en este momento como una banda de pol&iacute;ticos y organizaciones rancias, mediocres, manirrotas y clientelares. Se percibe tambi&eacute;n que est&aacute;n m&aacute;s preocupados en dejar las cosas tal y como estaban antes de la crisis, y que evidentemente no funcionaban bien, que en intentar cambiar las cosas para que esto no nos vuelva a ocurrir. Esto es, tal cual, lo que se esperar&iacute;a de un partido conservador. Es m&aacute;s, es exactamente lo que esperar&iacute;a alguien con mentalidad progresista de un partido conservador. Pero resulta que el discurso &lsquo;del cambio&rsquo; se lo ha quedado la derecha.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son hoy las banderas del Partido Socialista? Defender la regulaci&oacute;n laboral anterior, los servicios p&uacute;blicos y mantener tanto el tejido social que los apoya como los derechos adquiridos en los &uacute;ltimos tiempos. Y es respetable, qu&eacute; duda cabe. Pero de lo que se trata, si leemos la narrativa de los argumentos, es de <em>preservar</em> lo que sienten que tan laboriosamente han ayudado a construir. Es decir, de <em>conservar</em>, aunque sea frente a una derecha destructiva que vende una idea de cambio basada en reformas que a&uacute;n no demuestran su supuesta efectividad; pero que, en definitiva, adopta una narrativa de <em>cambio </em>frente al estatismo e inmovilismo de una izquierda que ya ha fracasado una vez. Y narrativamente eso ya es una diferencia enorme.
    </p><p class="article-text">
        Insisto en que nos liberemos, en la medida de lo posible, de las connotaciones pol&iacute;ticas de los t&eacute;rminos y pensemos fr&iacute;amente qui&eacute;n es el conservador de la ecuaci&oacute;n. Por eso propongo un tema nuevo de debate: &iquest;Se ha convertido el PSOE en una fuerza conservadora? El drama es que si la marca PSOE se posiciona, aunque sea inconscientemente, en la mente de sus electores como &lsquo;conservadora&rsquo;, el problema al que se enfrentan es todav&iacute;a mucho m&aacute;s grave de lo que se pensaba.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica narrativa socialista de progreso que hemos escuchado &uacute;ltimamente es la que se refiere al Estado Federal. Un concepto interesante para debatir, del mismo modo que lo es la devoluci&oacute;n de competencias auton&oacute;micas tales como sanidad o educaci&oacute;n, pero no suficiente para vertebrar  una  narrativa progresista integral que logre reenganchar a sus electores.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto hay una toda una generaci&oacute;n que se aleja desencantada y decepcionada de una opci&oacute;n ideol&oacute;gica que ya no les sirve, ni les representa, ni les ilusiona, ni les ofrece garant&iacute;a de un futuro mejor. Una opci&oacute;n ideol&oacute;gica que ya no es el progreso. Esa generaci&oacute;n -la m&iacute;a- agrupa a un enorme n&uacute;mero de personas con sensibilidad progresista que tuvo su primer referente pol&iacute;tico en Rodr&iacute;guez Zapatero.  Zapatero fue la primera figura a la que pudimos votar y, sobre todo, a la que pudimos creer. Como cualquiera entender&aacute;, la decepci&oacute;n fue may&uacute;scula. Pero no solo may&uacute;scula: fue de tal calibre que encuentro imposible reengancharse a un partido que trata de volver a ser lo que fue, de la misma manera que ya fue, con las mismas recetas que ya puso aplic&oacute; y con las mismas personas que ya estaban. Porque eso es la esencia misma del conservadurismo. Y ah&iacute; no estar&aacute; nunca el &lsquo;target&rsquo; electoral del PSOE. Solo se encontrar&aacute; los que se benefician directamente, de una manera u otra, del partido. El resto, como ya hace, mirar&aacute; hacia otros sitios: IU-ICV, UPyD, Ciutadans, o cualquiera de las siglas que nos quedan a&uacute;n por ver.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; futuro le espera a una izquierda estancada en una narrativa pol&iacute;tica eminentemente conservadora?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier García Toni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/izquierda-estanca-conservadurismo_132_5534678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Dec 2012 14:40:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando la izquierda se estanca en el conservadurismo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
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