<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto del Pozo Sen]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_del_pozo_sen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto del Pozo Sen]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510241" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Empleos de pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/empleos-pobreza_132_2761482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b4671fc-f04c-4aec-b64a-dfa11edf6190_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empleos de pobreza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mercado laboral español ya tenía problemas antes de la gran recesión (señaladamente, la elevada temporalidad), pero las reformas de 2010 y, sobre todo, de 2012 los han agravado</p><p class="subtitle">El empeoramiento se produce en un contexto de expansión de un capitalismo feroz, que promueve incansablemente nuevas vías de flexibilidad del empleo a costa de las desigualdades y del empobrecimiento colectivo</p><p class="subtitle">El nuevo Gobierno debe adoptar medidas para favorecer un crecimiento económico más inclusivo, generador de empleo de calidad y con salarios dignos</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a espa&ntilde;ola crece desde 2014 a buen ritmo y las estad&iacute;sticas muestran una notable creaci&oacute;n de empleo y una fuerte reducci&oacute;n del desempleo, el problema m&aacute;s end&eacute;mico de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Esto es indudablemente positivo, porque tenemos un d&eacute;ficit de empleo que lastra el bienestar de la ciudadan&iacute;a y la salud de las cuentas p&uacute;blicas, al reducir simult&aacute;neamente los ingresos de familias y Estado. Es prioritario, por tanto, seguir creando empleo, pero igualmente importante es que ese empleo sea de buena calidad: estable, seguro, productivo y justamente retribuido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y eso es lo que falla en el actual modelo de crecimiento: crea mucho empleo, pero esencialmente precario, lo que impide que se produzca una mejora del bienestar de la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles. El 21,6% de la poblaci&oacute;n est&aacute; en situaci&oacute;n de pobreza; el 26,6% si se a&ntilde;ade el riesgo de exclusi&oacute;n social. El 14,1% de los ocupados es pobre (solo por detr&aacute;s de Ruman&iacute;a y Grecia en la UE), como el 44,6% de las personas en situaci&oacute;n de desempleo. En el caso de los menores de 16 a&ntilde;os, la tasa de pobreza alcanza el 28,1%. Son cifras muy preocupantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto es as&iacute; porque trabajar ya no garantiza un est&aacute;ndar de vida aceptable. La precariedad laboral se ha extendido y amenaza con convertirse en estructural. La temporalidad del empleo crece con fuerza desde 2013 (ya es del 26,1%). Los contratos temporales, adem&aacute;s, cada vez son m&aacute;s cortos (el 27% duran menos de siete d&iacute;as). El contrato a tiempo parcial gana terreno como modalidad laboral barata e hiperflexible, esencialmente involuntaria para el trabajador (6 de cada 10 lo aceptan porque no encuentran uno a jornada completa, v&eacute;ase gr&aacute;fico). Los contratos indefinidos tambi&eacute;n son m&aacute;s inestables, al haberse abaratado su despido. Algunos se pueden rescindir a coste cero durante un a&ntilde;o (contrato de apoyo a emprendedores). De cada 10 contratos indefinidos firmados, cuatro son a tiempo parcial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A este panorama de inestabilidad contractual (que penaliza especialmente a j&oacute;venes y mujeres) se a&ntilde;ade un emergente mundo de nueva precariedad, de contornos m&aacute;s difusos y amenazantes, porque se ampara en nuevas formas de relaci&oacute;n laboral que generan condiciones de trabajo incluso peores, al burlar las garant&iacute;as m&iacute;nimas de los convenios colectivos. Es el caso de las empresas multiservicios, los falsos aut&oacute;nomos, la econom&iacute;a de plataforma&hellip; pr&aacute;cticas dise&ntilde;adas para aumentar la capacidad discrecional del gran empresario, reducir las garant&iacute;as del trabajador y la acci&oacute;n protectora de los sindicatos y presionar a la baja los salarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y eso que desde 2009 los salarios han perdido m&aacute;s de 7 puntos de media de poder de compra, y los niveles m&aacute;s bajos, cerca del 15%. La conjunci&oacute;n de sueldos reducidos e insuficiencia de horas trabajadas (tiempo parcial, rotaci&oacute;n) hace que casi la mitad de la poblaci&oacute;n asalariada cobre menos de dos veces el salario m&iacute;nimo interprofesional en t&eacute;rminos brutos. El salario m&aacute;s frecuente en Espa&ntilde;a&nbsp;ronda los 16.500 euros anuales, lo que una vez descontadas las cotizaciones y retenciones del IRPF, deja un sueldo mensual neto inferior a 1.000 euros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el mercado laboral espa&ntilde;ol ya ten&iacute;a problemas antes de la gran recesi&oacute;n (se&ntilde;aladamente, la elevada temporalidad). Pero las reformas de 2010 y, sobre todo, de 2012 los han agravado, en un contexto global de expansi&oacute;n de un capitalismo feroz, que promueve incansablemente nuevas v&iacute;as de flexibilidad del empleo a costa de aumentar las desigualdades y el empobrecimiento colectivo. Es una situaci&oacute;n insostenible, por lo que urge adoptar medidas que hagan el crecimiento m&aacute;s inclusivo, generador de empleo de calidad y con salarios dignos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nuevo Gobierno debe adoptar medidas que conduzcan a mejorar esa situaci&oacute;n. Es preciso, por ejemplo, reequilibrar la negociaci&oacute;n colectiva, recuperando la prioridad de los convenios sectoriales sobre los de empresa; eliminar el contrato de apoyo a emprendedores y el de primer empleo joven, ejemplos de figuras precarias; reformar el contrato a tiempo parcial para hacerlo verdaderamente voluntario, acotar mejor las causas de la contrataci&oacute;n temporal, aumentar las sanciones para el fraude e incentivar el aumento de los salarios, sobre todo de los m&aacute;s bajos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero de verano de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/empleos-pobreza_132_2761482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jul 2018 19:28:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3b4671fc-f04c-4aec-b64a-dfa11edf6190_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="351304" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3b4671fc-f04c-4aec-b64a-dfa11edf6190_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="351304" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Empleos de pobreza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3b4671fc-f04c-4aec-b64a-dfa11edf6190_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mercado laboral,Precariedad laboral,Reforma laboral,Paro juvenil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De excursión (otra vez) con la “mochila austriaca”]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/de-excursion-otra-vez-con-la-mochila-austriaca/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/de-excursion-otra-vez-con-la-mochila-austriaca/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jan 2019 14:35:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De excursión (otra vez) con la “mochila austriaca”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presupuestos 2019: ¿De verdad, alguien votará en contra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/presupuestos-2019/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/presupuestos-2019/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jan 2019 13:38:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Presupuestos 2019: ¿De verdad, alguien votará en contra?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudadanos: atrapados por el contrato único]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ciudadanos-atrapados-contrato-unico_1_4366214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos: atrapados por el contrato único"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El contrato único incrementaría de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer más fácil y más barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales.</p></div><p class="article-text">
        A Ciudadanos le pasa lo mismo que a otras nuevas fuerzas pol&iacute;ticas: quieren a toda costa parecer nuevas, tener caras nuevas y nuevas ideas. Y no cabe reproch&aacute;rselo, a la vista de las preferencias de los electores, y de que las formaciones tradicionales de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola parecen empe&ntilde;adas en aparecer como viejas y caducas. Pero lo importante de las ideas no es que sean nuevas, sino que sean buenas. Y Ciudadanos ha &ldquo;comprado&rdquo; &ndash;como muestra de su biso&ntilde;ez, quiz&aacute;- una mala idea.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; o &ldquo;contrato para la igualdad de oportunidades&rdquo; se basa en premisas err&oacute;neas. La propuesta consiste en que no haya m&aacute;s que un contrato de trabajo igual para todos, como si todos los trabajos fueran iguales y todos los trabajadores fueran a ser tratados por igual en las empresas por el hecho de tener un mismo contrato. No se dejen enga&ntilde;ar: aunque les ofrezcan un mismo contrato, no van a obtener una misma consideraci&oacute;n ni estabilidad en el empleo si a la empresa no le interesa. Al contrario, con el contrato &uacute;nico muchos m&aacute;s trabajadores pueden ser m&aacute;s precarios a&uacute;n, y ya es decir, porque lleva aparejada la reducci&oacute;n de las indemnizaciones por despido. Y si no fuera as&iacute;, que lo desmientan. Por eso se&ntilde;aladas instituciones internacionales y economistas poco proclives a reforzar los derechos de los trabajadores, apoyan decididamente el contrato &uacute;nico. Con la ventaja de que, aunque no reducir&iacute;a la dualidad, s&iacute; que la encubrir&iacute;a, dado que desaparecer&iacute;an de las estad&iacute;sticas las diferencias entre temporales e indefinidos: todos parecer&iacute;an iguales.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Luis Garicano, el economista que present&oacute; esta medida en el acto de Ciudadanos, que se trata de derribar el muro que hace que los empresarios no conviertan los contratos temporales en indefinidos. Bonito s&iacute;mil; l&aacute;stima que no sea cierto. El muro seguir&aacute; existiendo con el contrato &uacute;nico aunque lo quieran hacer invisible con ese subterfugio. Hay soluciones, pero no son estas. Expliquemos este enredo.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, de hecho, las empresas hacen contratos temporales para todo trabajo sea o no sea temporal, aunque eso es ilegal. Y esos contratos temporales los rescinden cuando quieren aunque no existan razones para ello. Lo cual tambi&eacute;n es ilegal: la normativa de despido establece que no se puede despedir a un trabajador temporal cuando uno quiera y sin que la causa que origin&oacute; la naturaleza temporal del contrato haya finalizado (art. 8 RD 2720/1998). Luego no es que haya un muro que impida que los empresarios conviertan en indefinidos los contratos temporales. Es que, primero, nunca debieron hacerles un contrato temporal porque si el trabajo no lo es, se trata de un fraude. Segundo, como el trabajo no es temporal, el hecho de que no se les regularice la situaci&oacute;n y se les haga un contrato indefinido es un segundo fraude. Y, tercero, la extinci&oacute;n arbitraria del contrato es tambi&eacute;n un tercer fraude.
    </p><p class="article-text">
        Estamos, pues, ante una situaci&oacute;n de fraude de ley generalizado en el uso de la contrataci&oacute;n temporal. Un fraude tan extendido, que se beneficia de tal permisividad, que dispone de tan pocos instrumentos legales para corregirlo, y que ha durado tanto tiempo (m&aacute;s de un cuarto de siglo), que ya casi nadie recuerda que simplemente se trata de una conducta ilegal. Y que, por lo tanto, el problema (el &ldquo;muro&rdquo;) se resolver&iacute;a si se restituyera la utilizaci&oacute;n legalmente adecuada de los contratos temporales.
    </p><p class="article-text">
        Es el elefante en la habitaci&oacute;n: todo el mundo sabe que est&aacute; pero nadie quiere hablar de &eacute;l, de que simplemente se trata de un fraude. En vez de solucionar el problema atajando ese fraude, el contrato &uacute;nico incrementar&iacute;a de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer m&aacute;s f&aacute;cil y m&aacute;s barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales; es decir, contrate usted como quiera, porque ya no existe distinci&oacute;n seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas del trabajo entre temporal y no temporal, y despida barato y cuando le parezca, porque el coste del despido en el contrato &uacute;nico, aunque creciente, es en los primeros a&ntilde;os el mismo que actualmente tienen los contratos temporales, lo que permitir&aacute; despedir exactamente como ahora se hace con los temporales. En lugar de este subterfugio interesado, &iquest;no ser&iacute;a m&aacute;s l&oacute;gico &ndash;e incluso m&aacute;s sencillo- adoptar medidas de verdad eficaces para que los contratos temporales se utilicen como se&ntilde;ala la ley? Si fuera as&iacute;, se reducir&iacute;an dr&aacute;sticamente la tasa de temporalidad y la dualidad, porque no habr&iacute;a m&aacute;s empleo temporal que el verdaderamente exigido por las actividades temporales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3d3538b-c492-4b87-a599-10fbdb7cce27_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto es lo que pasa en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno. No existe ese grado de fraude general en la contrataci&oacute;n temporal y en ninguno del mundo existe un contrato &uacute;nico. Cosa rara siendo tan bueno. Y sus tasas de temporalidad no son, ni de lejos, tan elevadas como las espa&ntilde;olas, incluso teniendo en cuenta que sus legislaciones e indemnizaciones por despido en los contratos indefinidos son <a href="http://economistasfrentealacrisis.com/mitos-del-mercado-de-trabajo-espanol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s severas que las nuestras</a>.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es por qu&eacute; no intentamos parecernos a los dem&aacute;s pa&iacute;ses europeos haciendo que la ley sea eficaz y se cumpla, en lugar de inventarnos subterfugios con los que legalicemos el incumplimiento y consolidemos la dualidad laboral de forma encubierta. Estudios emp&iacute;ricos (Toharia y Cebri&aacute;n) muestran que las empresas utilizan el fraude de ley en la realizaci&oacute;n de los contratos temporales, y en la rescisi&oacute;n de los mismos, m&aacute;s intensamente cuanto m&aacute;s baja es la cualificaci&oacute;n de los trabajadores que van a contratar, y son por lo tanto m&aacute;s prescindibles. Este comportamiento, que permite a tantas malas empresas aprovecharse fraudulentamente de la inestabilidad laboral y de la rotaci&oacute;n del empleo, no cambiar&aacute; con el contrato &uacute;nico, porque precisamente el contrato est&aacute; dise&ntilde;ado para permitir que se contin&uacute;e haciendo igual que ahora, pero ya siendo legal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bonita&rdquo; soluci&oacute;n. <a href="http://nadaesgratis.es/garicano/para-salir-de-la-crisis-economica-hay-que-reformar-las-instituciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un post de 2013</a>, Garicano criticaba duramente a los sindicatos porque se negaban a aceptar un sistema de despido &ldquo;sin causalidad&rdquo; (o sea, despedir sin razones, arbitrariamente) como el que, seg&uacute;n dec&iacute;a, existe en Austria. Pero eso no es as&iacute;: seg&uacute;n la OCDE, <a href="http://www.oecd.org/els/emp/Austria.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el despido en Austria</a>&nbsp;&ndash;como en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno- necesita una causa, y las causas est&aacute;n tasadas en la ley, y son los jueces los que determinan si el despido est&aacute; justificado o es abusivo, por lo que no est&aacute; en manos de los empresarios, como s&iacute; sucede en Espa&ntilde;a, adoptar la decisi&oacute;n irrevocable de realizar un despido aunque este sea injusto (v&eacute;ase el trabajo de <a href="https://investigacion.us.es/sisius/sis_showpub.php?idpers=6030" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Calvo Gallego</a>&nbsp;en &ldquo;La regulaci&oacute;n del despido en Europa&rdquo;, Tirant, 2012). Y, para rematar, si el despido es declarado injusto es el trabajador el que tiene el derecho a elegir si quiere o no volver a su puesto de trabajo (readmisi&oacute;n). Exactamente lo contrario de lo que sucede en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidas sean las propuestas para resolver los problemas end&eacute;micos del mercado laboral espa&ntilde;ol. Pero cuidado con el ansia y el exceso de originalidad; no vaya a ser que la supuesta soluci&oacute;n se le atragante a los ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo, Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ciudadanos-atrapados-contrato-unico_1_4366214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2015 18:42:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="27983" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="27983" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ciudadanos: atrapados por el contrato único]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Cs - Ciudadanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid: el PSOE ha vuelto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-psoe-vuelto_129_4375913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid: el PSOE ha vuelto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Aunque está aún por ver cómo se resolverá definitivamente la transición socialista en Madrid, por el momento, y pese a las dificultades, todo apunta en la buena dirección", afirman a los autores</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil que una decisi&oacute;n pol&iacute;tica de entidad no suscite ning&uacute;n tipo de duda o cr&iacute;tica. Muchos nos preguntamos desde hace tiempo por qu&eacute; la direcci&oacute;n federal del PSOE parec&iacute;a resignada, casi conforme, con la calamitosa trayectoria que el PSM hab&iacute;a emprendido hacia la (&iquest;definitiva?) debacle electoral. El portazo a la ciudadan&iacute;a que supuso la celebraci&oacute;n de unas primarias &lsquo;fantasmas&rsquo; y la multiplicaci&oacute;n de problemas que semana a semana iban minando el liderazgo tambaleante de un Tom&aacute;s G&oacute;mez cada vez m&aacute;s encerrado en s&iacute; mismo, s&oacute;lo rodeado de sus incondicionales, son buena muestra de ello. Pero, aunque debi&oacute; producirse antes, la decisi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez de destituir al que hasta el jueves era secretario general y candidato de los socialistas madrile&ntilde;os en las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas merece un reconocimiento y puede marcar un punto de inflexi&oacute;n en la historia de este partido. En un triple sentido.
    </p><p class="article-text">
        I. Son muy diversas las razones e intereses que explican la toma de esta inesperada decisi&oacute;n. Pero dejando a un lado las lecturas en clave interna, el mensaje que reciben los ciudadanos es que el PSOE adopta por primera vez en mucho tiempo &ndash;es importante resaltar esto&ndash; una medida que refleja una concepci&oacute;n mucho m&aacute;s exigente de la responsabilidad pol&iacute;tica. Quiz&aacute; dentro del partido y de la propia direcci&oacute;n federal haya quien considere que lo importante era evitar una estrepitosa derrota electoral. Pero lo que muchos ciudadanos valoran es que un partido pol&iacute;tico tenga la capacidad de apartar de sus cargos a un destacado dirigente como responsable pol&iacute;tico de una mala gesti&oacute;n que ha llevado al Ayuntamiento de Parla a la quiebra t&eacute;cnica y de una trama de corrupci&oacute;n y corruptelas que, sin concernirle de forma directa, no se le pueden considerar ajenas.
    </p><p class="article-text">
        II. Este ejercicio de autoridad (pol&iacute;tica y moral) da un vuelco al escenario auton&oacute;mico ante las pr&oacute;ximas elecciones, permitiendo a los socialistas atacar dos de los flancos m&aacute;s d&eacute;biles del Partido Popular que la situaci&oacute;n de Tom&aacute;s G&oacute;mez bloqueaba: el despilfarro en la gesti&oacute;n del Ayuntamiento de Madrid y la connivencia &ndash;si no implicaci&oacute;n directa&ndash; de Esperanza Aguirre e Ignacio Gonz&aacute;lez en los grav&iacute;simos casos de corrupci&oacute;n que afectan al PP en esta comunidad aut&oacute;noma. Y con ello, quien finalmente sea candidato del PSM en mayo ganar&aacute; ante la ciudadan&iacute;a un plus de legitimidad para criticar un tercer flanco del principal rival a batir: los recortes sociales &ndash;en sanidad y educaci&oacute;n, principalmente&ndash; que la citada Aguirre negaba con descaro en el programa de televisi&oacute;n &ldquo;Salvados&rdquo; hace unos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        III. La crisis econ&oacute;mica y la insoportable tasa de desempleo, la imposici&oacute;n de unas pol&iacute;ticas err&oacute;neas e injustas y el afloramiento de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, son factores decisivos que han condicionado la relaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con sus representantes y que han supuesto que la vida pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s haya cambiado seguramente para siempre. A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os el PSOE ha constatado, con tanta frustraci&oacute;n como incapacidad y torpeza, el creciente desapego hacia sus siglas de unos ciudadanos que desde el 15-M piden a gritos otra forma de hacer pol&iacute;tica. Pues bien, el cese de Tom&aacute;s G&oacute;mez representa probablemente la primera ocasi&oacute;n en la que la direcci&oacute;n del PSOE demuestra haber entendido ese mensaje de la ciudadan&iacute;a. Un mensaje que en este caso se concreta en la exigencia de decencia y ejemplaridad en la vida p&uacute;blica, que Pedro S&aacute;nchez ha aplicado con una contundencia innegable y que sienta un precedente del que el PSOE, si quiere volver a ser un referente pol&iacute;tico, no deber&aacute; ya nunca desmarcarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque est&aacute; a&uacute;n por ver c&oacute;mo se resolver&aacute; definitivamente la transici&oacute;n socialista en Madrid, por el momento, y pese a las dificultades, todo apunta en la buena direcci&oacute;n. Recuperar la ilusi&oacute;n de los miles de personas que una vez se pudieron sentir identificadas o cercanas al PSOE no va a ser tarea sencilla. Pero, al menos, ahora se abre una gran oportunidad para dejar atr&aacute;s lo peor de la vieja pol&iacute;tica. Son muchos los ciudadanos progresistas que est&aacute;n expectantes. Porque Madrid necesita una transformaci&oacute;n profunda en las prioridades de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Hay que aprovechar el momento.
    </p><p class="article-text">
        <em>Firman tambi&eacute;n el art&iacute;culo Mario Campano y Jos&eacute; Mar&iacute;a Clemen. Todos los firmantes son miembros de L&iacute;neas Rojas</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Antonio Arroyo Gil, Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/madrid-psoe-vuelto_129_4375913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2015 18:19:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="486765" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="486765" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madrid: el PSOE ha vuelto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/45a00582-21e5-473c-b9d6-351b9ba46d44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Tomás Gómez,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PSOE: recuperar el norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-debe-recuperar-norte_129_4388515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos resulta inasumible, nos repugna, que una de las cláusulas de ese pacto antiterrorista signifique asumir, aunque sea de manera vergonzante, la pena de cadena perpetua, que en breve la mayoría parlamentaria popular aprobará", afirman los autores</p></div><p class="article-text">
        Somos militantes o simpatizantes del Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol (PSOE) porque, entre otras cosas, estamos convencidos de la contribuci&oacute;n que ha hecho esta fuerza pol&iacute;tica a la modernizaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s, situ&aacute;ndolo en el coraz&oacute;n de la Europa unida; contribuyendo como nadie a la construcci&oacute;n de un Estado social o de bienestar, por m&aacute;s que el mismo siempre se encuentre necesitado de ampliaci&oacute;n y perfeccionamiento, sobre todo ahora, que se ve tan vapuleado; aportando estabilidad pol&iacute;tica a un pa&iacute;s muy necesitado de ella. Un partido que se ha mostrado firme defensor de la Democracia; impulsor y art&iacute;fice de la ampliaci&oacute;n de derechos laborales y civiles, en particular, a favor de determinados colectivos que se hab&iacute;an visto privados de ellos, cuando no directamente discriminados (personas con discapacidad, inmigrantes, lesbianas, g&aacute;is, transexuales y bisexuales, etc.). Un partido que ha apostado y apuesta con convicci&oacute;n por la igualdad real de mujeres y hombres; comprometido en la lucha contra esa insoportable lacra social que es la llamada violencia de g&eacute;nero; etc., etc.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nuestra militancia o simpat&iacute;a no es ingenua ni incondicional. No es ingenua porque somos conscientes de que en el camino se han cometido errores. Gobernar es acertar y errar. La toma de postura en lo p&uacute;blico, incluso cuando no se gobierna, no es ajena a la posible equivocaci&oacute;n. Y por eso hemos criticado, en ocasiones, esos errores. Sea como fuere, hemos entendido que el saldo ha sido positivo. Desde su posici&oacute;n como partido de gobierno o en la oposici&oacute;n, el PSOE ha rendido, en t&eacute;rminos generales, un gran servicio a nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra filiaci&oacute;n o sinton&iacute;a con el PSOE tampoco es incondicional, sino cr&iacute;tica. As&iacute; entendemos la lealtad. Lealtad cr&iacute;tica. Creemos que se le hace un flaco favor al partido, y, lo que es mucho m&aacute;s importante, al conjunto de la sociedad, cuando, pudiendo no hacerlo, se asume el papel del adulador. Los aduladores son incapaces de pensar en otro inter&eacute;s que no sea el propio. Nosotras, nosotros, no queremos concebirnos as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso nos cuesta entender ciertas derivas del PSOE. No entendemos, por ejemplo, la reciente firma del pacto antiterrorista entre el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el Secretario General del PSOE, Pedro S&aacute;nchez. No lo entendemos porque, sin poner ni por un segundo en duda la necesaria unidad de los dem&oacute;cratas contra el terror, nos parece que este concreto pacto bilateral es innecesario e in&uacute;til, y que, sobre todo, contiene una condici&oacute;n que nos resulta inasumible, que nos repugna.
    </p><p class="article-text">
        Es innecesario porque, tal y como est&aacute; concebido, dejando fuera al resto de fuerzas pol&iacute;ticas del pa&iacute;s, pierde gran parte de su sentido simb&oacute;lico. Y no debemos ignorar que este tipo de pactos lo que tienen, sobre todo, es un gran valor simb&oacute;lico. Con pacto o sin &eacute;l, no hab&iacute;a dudas de que la pr&aacute;ctica totalidad de los partidos pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n, con el PSOE a la cabeza, est&aacute;n de acuerdo en condenar el terrorismo, del tipo que sea. Y el pacto no refuerza esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que adem&aacute;s es un pacto ineficaz, porque el terrorismo internacional, quienes son sus brazos ejecutores, no se lo van a pensar dos veces antes de cometer alg&uacute;n acto violento en Espa&ntilde;a por el hecho de que en nuestro pa&iacute;s se haya firmado este pacto.
    </p><p class="article-text">
        Y nos resulta inasumible, nos repugna, que una de las cl&aacute;usulas de ese pacto signifique asumir, aunque sea de manera vergonzante, la pena de cadena perpetua, que en breve la mayor&iacute;a parlamentaria popular aprobar&aacute;. Que despu&eacute;s se haga un esfuerzo &iacute;mprobo desde el propio PSOE por aclarar que el partido est&aacute; radicalmente en contra de este tipo de pena, anunciando incluso un futuro recurso ante el Tribunal Constitucional, nos parece incomprensible e inexplicable. Y nos duele. Porque lo cierto es que se ha traspasado una l&iacute;nea roja.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos convencidos de que el PSOE est&aacute; llamado a desempe&ntilde;ar un papel esencial en la futura vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Pero siempre y cuando, claro est&aacute;, mantenga sus se&ntilde;as de identidad inequ&iacute;vocamente socialdem&oacute;cratas. Creemos que este pa&iacute;s necesita, hoy tanto como ayer, de una fuerza pol&iacute;tica que se reconozca de izquierda y act&uacute;e como tal, y que desde su firme compromiso con la Democracia y los derechos y libertades individuales, apueste n&iacute;tidamente por fortalecer su alma social, tan necesaria en estos tiempos de crecientes desigualdades y f&aacute;ciles populismos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Firman tambi&eacute;n el art&iacute;culo: Mario Campano, Jos&eacute; Mar&iacute;a Clemen, David Corominas, Roc&iacute;o Gonz&aacute;lez, Ferr&aacute;n Mart&iacute;nez, Rosa Mar&iacute;a Navarrete y Erika Rodr&iacute;guez</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Arroyo Gil, Alberto del Pozo Sen, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/psoe-debe-recuperar-norte_129_4388515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2015 18:13:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[PSOE: recuperar el norte]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es urgente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/urgente_129_4499341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El PSOE debe atreverse a reconocer errores graves y liderar un proyecto de transformación social ambicioso y razonable a la vez. Hacerlo ya, sin perder un segundo más", afirman los autores</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, es urgente cruzar la frontera. Acompa&ntilde;ar la m&uacute;sica, por bien que suene, de iniciativas concretas y compromisos ciertos que los ciudadanos puedan comprender y defender, porque se identifican con ellos. El PSOE debe atreverse a ello. Como lo hizo en otras ocasiones. Reconociendo, en primer lugar, errores graves, y desmarc&aacute;ndose sin contemplaciones de sus cuadros y exdirigentes que siguen enrocados en esos errores y se empe&ntilde;an, desde pedestales m&aacute;s o menos resguardados, en seguir marcando el paso al partido. Y debe hacerlo asumiendo riesgos. Liderando un proyecto de transformaci&oacute;n social ambicioso y razonable a la vez. Hacerlo ya, sin perder un segundo m&aacute;s. Porque son muchas las personas que lo esperan, y que no pueden esperar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tras tres a&ntilde;os sufriendo el pernicioso e ineficaz (des)gobierno de Mariano Rajoy, en este pa&iacute;s hay pobreza infantil; hay un desempleo descomunal y persistente; hay desigualdades crecientes de renta y de recursos econ&oacute;micos; hay mucha evasi&oacute;n y fraude fiscal; hay corrupci&oacute;n, insoportable corrupci&oacute;n; hay un enquistamiento de discriminaciones de diversa &iacute;ndole, que padecen se&ntilde;aladamente las mujeres; hay una crisis territorial agravada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os; hay un modelo de crecimiento econ&oacute;mico agotado; hay, en definitiva, problemas graves, pero identificables, y, en esa medida, abordables. Entendemos, a este respecto, que el PSOE deber&iacute;a, de inmediato, asumir los compromisos y actuaciones que m&aacute;s abajo esbozamos. Lo ha de hacer por su propia supervivencia y, lo que es mucho m&aacute;s importante, por el conjunto del pa&iacute;s, tan necesitado de una regeneraci&oacute;n pol&iacute;tica, democr&aacute;tica e institucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RENTA M&Iacute;NIMA GARANTIZADA.</strong> La situaci&oacute;n de emergencia social que vive nuestro pa&iacute;s tiene su cara m&aacute;s dram&aacute;tica en la pobreza, muy en particular en la pobreza infantil. Este drama del que diversos informes recientes nos ofrecen una escalofriante fotograf&iacute;a actualizada es el reflejo &ndash;en parte, al menos&ndash; del fracaso de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica impotente ante unas cotas insoportables de desempleo, y que tiene como dos ejes de actuaci&oacute;n destacados la devaluaci&oacute;n salarial y la reducci&oacute;n del Estado de bienestar (recorte de la protecci&oacute;n por desempleo, rebaja de las pensiones, desmantelamiento del sistema de dependencia, copago farmac&eacute;utico, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Este conjunto de actuaciones que deval&uacute;an la dimensi&oacute;n social y la misma condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a agravan seriamente los problemas de pobreza y exclusi&oacute;n que un Estado social en el siglo XXI no puede tolerar. Por eso, es imprescindible una actuaci&oacute;n inmediata y contundente a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de una renta m&iacute;nima garantizada para todas las personas sin recursos. Esta iniciativa, que es reclamada por los sindicatos desde hace tiempo, se ha de articular como una prestaci&oacute;n no contributiva de la Seguridad Social, cuya cuant&iacute;a debe establecerse atendiendo a las cargas familiares de los beneficiarios para evitar algo tan odioso como que haya ni&ntilde;os o mayores que pasen hambre y fr&iacute;o. La nueva prestaci&oacute;n, que tiene perfecto encaje constitucional, debe ser financiada por el Estado: alrededor de 10.000 millones que la nueva pol&iacute;tica fiscal ha de estar en condiciones de conseguir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LUCHA CONTRA LA CORRUPCI&Oacute;N.</strong> El aluvi&oacute;n de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n explica que en los &uacute;ltimos meses se hayan dado pasos en esta materia. La declaraci&oacute;n de Valencia del PSOE recoge un cat&aacute;logo de medidas importantes, y viene adem&aacute;s reforzado por el compromiso firmado con una organizaci&oacute;n tan prestigiosa en la lucha contra la corrupci&oacute;n como Transparencia Internacional. Pero los dirigentes del PSOE deber&iacute;an ser conscientes de que la sensibilidad e indignaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con este asunto es tal que ese avance no es suficiente en absoluto. Como sucede en otros &aacute;mbitos, los socialistas sufren un grave problema de credibilidad. Lejos de errores garrafales como el pacto suscrito con el PP sobre los viajes de los diputados, la recuperaci&oacute;n de la confianza de los ciudadanos pasa, a nuestro juicio, por dos tipos de actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el PSOE deber&iacute;a hacer un reconocimiento sincero de los errores cometidos en el pasado por no haber puesto celo suficiente en perseguir comportamientos delictivos y deshonestos que nunca debieron producirse y que, una vez descubiertos, no merecieron un reproche suficientemente contundente o, al menos, no tan contundente como el que merec&iacute;an los de otros partidos. Hay que pedir perd&oacute;n a los ciudadanos y compartir con ellos el estupor por la existencia de estas pr&aacute;cticas corruptas.
    </p><p class="article-text">
        La segunda actuaci&oacute;n consiste en reforzar la exigencia de ejemplaridad de los pol&iacute;ticos y, en general, de los responsable p&uacute;blicos como manifestaci&oacute;n de compromiso y de honestidad. Desde esa perspectiva, es evidente que en el actual contexto de descr&eacute;dito un partido que tenga en sus filas a personas imputadas no es ejemplar; m&aacute;s bien act&uacute;a con poca sensibilidad hacia los ciudadanos. Es cierto que la imputaci&oacute;n no significa que el afectado vaya a acabar sentado en el banquillo, pero no debe olvidarse que la imputaci&oacute;n supone en s&iacute; misma la existencia de indicios racionales de delito y que, adem&aacute;s, es l&oacute;gico que una persona imputada concentre todos sus esfuerzos en su defensa lo que dificulta el desempe&ntilde;o de su cargo p&uacute;blico. Los partidos deben ser conscientes de que esta situaci&oacute;n produce un grave da&ntilde;o a las instituciones, que no son suyas sino de todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFORMA TERRITORIAL DEL ESTADO.</strong> Una reforma que, para ser efectiva, solo puede tener alcance constitucional. La crisis actual del Estado auton&oacute;mico es casi tan evidente como el &eacute;xito que el mismo ha significado en la historia contempor&aacute;nea de nuestro pa&iacute;s; por eso ha llegado el momento de acometer su reforma. &iquest;Para qu&eacute;? Para establecer, por fin, el mapa auton&oacute;mico, identificando nominalmente a cada Comunidad aut&oacute;noma; para mejorar la organizaci&oacute;n y funcionamiento de la totalidad del Estado; para corregir aquellas deficiencias que no se pudieron superar en 1978. La modificaci&oacute;n constitucional debe de centrarse en tres aspectos principales: 1) el competencial, a fin de definir con precisi&oacute;n en el texto constitucional qu&eacute; competencias legislativas son exclusivas del Estado, quedando las restantes en manos de las Comunidades aut&oacute;nomas, lo que significa, entre otras cosas, la supresi&oacute;n de la legislaci&oacute;n b&aacute;sica, objeto de tantos conflictos competenciales, y de las leyes de transferencia y delegaci&oacute;n, que contribuyen a lo peor que puede hacer una Constituci&oacute;n en materia de reparto del poder p&uacute;blico: dejarlo eternamente abierto; 2) el financiero, a fin de establecer en la Constituci&oacute;n los principios b&aacute;sicos del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica (corresponsabilidad fiscal, solidaridad interterritorial y ordinalidad), aplicables no solo a las Comunidades aut&oacute;nomas de r&eacute;gimen com&uacute;n, sino tambi&eacute;n a las que disfrutan de un r&eacute;gimen singular (Pa&iacute;s Vasco y Navarra); 3) el institucional, a fin de convertir el Senado en una aut&eacute;ntica C&aacute;mara de representaci&oacute;n de la voluntad de las Comunidades aut&oacute;nomas, al estilo del <em>Bundesrat</em> alem&aacute;n, esto es, un &oacute;rgano integrado por representantes de los Gobiernos de las Comunidades aut&oacute;nomas, de manera relativamente proporcional al n&uacute;mero de habitantes de cada una de ellas, y con facultad de veto en la aprobaci&oacute;n de aquellas leyes que les afecten directamente.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma constitucional en clave federal, que va en la l&iacute;nea de la acordada por el PSOE en la &ldquo;Declaraci&oacute;n de Granada&rdquo; de 2012, de plantearse seriamente, permitir&aacute; afrontar la llamada &ldquo;cuesti&oacute;n catalana&rdquo; en mejores condiciones, al introducir en el debate p&uacute;blico una propuesta razonable y ponderada de organizaci&oacute;n territorial del Estado que apunta en la direcci&oacute;n correcta, porque se aleja de maximalismos rupturistas y de inmovilismos enojosos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MEJORAR LA JUSTICIA DEL MODELO ECON&Oacute;MICO</strong><strong>.</strong> En materia econ&oacute;mica el PSOE est&aacute; haciendo un esfuerzo notable por redefinir su estrategia y confeccionar un nuevo programa que rectifique errores anteriores y recupere valores tradicionales que nunca debieron relajarse. Sin embargo, tambi&eacute;n en este terreno est&aacute; perdiendo, frente a otras formaciones con menores complejos, algunas banderas esenciales de la socialdemocracia. Y recuperarlas exige de un plus de atrevimiento. Varios ejemplos sirven para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Primero, el PSOE debe situar el aumento de la capacidad redistributiva de los impuestos como un objetivo central, lo que exige una mayor progresividad del sistema fiscal en su conjunto. Sus propuestas ya van, de hecho, en esa direcci&oacute;n. Pero debe reafirmarse en ellas, frente a las voces que, desde sus propias filas, propugnan una p&eacute;rdida de valor de la progresividad y ponen el foco en su lugar en lo que se ha dado en llamar la &ldquo;predistribuci&oacute;n&rdquo;, que tiene que ver con un funcionamiento equitativo y eficiente de los mercados de todo tipo. Y no porque estas cuestiones <em>predistributivas</em> no sean relevantes, sino porque en absoluto son sustitutivas de la redistribuci&oacute;n fiscal, sino complementarias. En este sentido cabr&iacute;a enmarcar el establecimiento de un tipo tributario muy elevado para determinadas rentas, medida que se pretende desacreditar por el escaso impacto positivo que parece haber tenido en Francia (donde se ha aplicado un tipo m&aacute;ximo del 75%), pero que sigue teniendo argumentos de peso que la justifican (Thomas Piketty propone un tipo del 82% como &oacute;ptimo para ganancias superiores a 400.000 euros).
    </p><p class="article-text">
        Segundo, en el marco de la reforma constitucional que propone, el PSOE debe incluir la modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n que sacraliza el pago de la deuda ante cualquier otro objetivo de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Si los dirigentes del PSOE ya han reconocido que aquella medida fue un error; si dicen que no les gusta; si son conscientes de que es una fuente de desafecci&oacute;n importante entre sus potenciales votantes; y si saben que es un arma que utilizan en su contra todas las fuerzas pol&iacute;ticas de la izquierda; resulta dif&iacute;cil comprender y justificar ese empecinamiento en preservarlo, por mucho que haya v&iacute;as alternativas para paliar sus efectos m&aacute;s negativos.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, los socialistas deben desarrollar y difundir cuanto antes algunas novedosas propuestas que se incluyen en las conclusiones de la Conferencia Pol&iacute;tica que realizaron en noviembre de 2013, como la voluntad de introducir en el marco retributivo de todas las empresas la regla &ldquo;12:1&rdquo;, que supone que nadie pueda ganar m&aacute;s de 12 veces el salario del que menos gana, incluyendo todos los conceptos retributivos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, un ejemplo en positivo: hay que aplaudir su propuesta para aumentar progresivamente el salario m&iacute;nimo (que es la mitad que en Francia, por ejemplo) hasta alcanzar en diez a&ntilde;os el 60% del salario medio, nivel considerado como el umbral de pobreza. Un compromiso que debe ser s&oacute;lido, por cuestiones econ&oacute;micas y sociales, a pesar de las presiones que deber&aacute; soportar desde las organizaciones y <em>lobbies</em> empresariales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; esbozadas, estas son algunas de las medidas que, en nuestra opini&oacute;n, deber&iacute;a impulsar el PSOE con urgencia, si es que quiere volver a ser una formaci&oacute;n pol&iacute;tica capaz de transformar el deseo de una amplia mayor&iacute;a de espa&ntilde;oles en realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Alberto del Pozo Sen, Antonio Arroyo Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/urgente_129_4499341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2014 19:48:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Es urgente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro errores económicos que el PSOE no debería repetir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/errores-economicos-psoe-deberia-repetir_129_4733590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El auge de Podemos quizá haya servido  para poner de manifiesto que si el Partido Socialista ha perdido apoyos no es  por no contentar a los votantes de centro, sino por perder su identidad  como referente de la izquierda democrática de nuestro país</p></div><p class="article-text">
        El PSOE ya tiene nuevo Secretario General, Pedro S&aacute;nchez P&eacute;rez-Castej&oacute;n, que tiene la responsabilidad de liderar una transformaci&oacute;n radical del funcionamiento interno del partido, de sus formas de relacionarse con la sociedad y de su contenido program&aacute;tico, para volver a conectar con la ciudadan&iacute;a y optar a gobernar de nuevo el pa&iacute;s. Y entre esos cambios program&aacute;ticos, los que se refieren a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica deben ocupar a nuestro juicio un lugar central. Porque una de las cuestiones que precisamente han propiciado de forma m&aacute;s evidente la p&eacute;rdida de confianza de su electorado ha sido la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ha desarrollado durante sus a&ntilde;os de gobierno. Es una opini&oacute;n bastante extendida que las diferencias entre PSOE y PP (los dos partidos, hasta ahora, con opciones reales de gobernar en Espa&ntilde;a) han sido y son evidentes en materia social y de derechos ciudadanos, pero mucho menos perceptibles en materia econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Esta percepci&oacute;n no afecta solo al PSOE, sino al conjunto de la socialdemocracia europea, cuyas posiciones en materia econ&oacute;mica se han visto contaminadas de los planteamientos del discurso neoliberal, aplicando cuando han gobernado pol&iacute;ticas que, en sus rasgos esenciales, poco se han diferenciado de las realizadas por los partidos conservadores. El brusco giro dado a las pol&iacute;ticas puestas en pr&aacute;ctica en mayo de 2010 a nivel europeo, con la imposici&oacute;n de una agenda de austeridad a ultranza, aceler&oacute; este proceso de divergencia entre la pol&iacute;tica econ&oacute;mica aplicada por los los grandes partidos de ra&iacute;z socialdem&oacute;crata de Europa y los deseos de sus potenciales votantes, aumentando su desafecci&oacute;n. La reciente actuaci&oacute;n del gobierno franc&eacute;s de Hollande y Valls sirve para ejemplificar esta deriva.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del PSOE este proceso ha sido muy notorio y, sin duda, tiene mucha responsabilidad en el continuo desplome de sus apoyos electorales. El auge de Podemos en las &uacute;ltimas elecciones europeas quiz&aacute; haya servido para poner de manifiesto, en contra de determinadas interpretaciones, que si el Partido Socialista ha perdido apoyos no es por no contentar a los votantes de centro, sino por perder su identidad como referente de la izquierda democr&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s, y con ello, su credibilidad como partido de gobierno que puede confrontar un programa de izquierda realista con el defendido por la derecha.
    </p><p class="article-text">
        No se pretende en absoluto en estas l&iacute;neas analizar todas las cuestiones que reflejan esa deriva liberal, sino tan solo apuntar algunos de los campos en los que la misma ha sido m&aacute;s visible, a nuestro juicio, para la ciudadan&iacute;a:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>1. La política de austeridad practicada desde 2010 y los criterios de estabilidad presupuestaria.</strong> El brusco giro de mayo de 2010 supuso la renuncia a cuestiones esenciales de la política económica que las bases del partido no han asumido. Con todo, a ese episodio se le suele conceder el atenuante de la extrema presión que sufrió el gobierno y el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero en ese momento tan delicado por parte de Alemania y los halcones de la disciplina fiscal. Pero lo que no le han perdonado al PSOE muchos de sus potenciales votantes es la reforma del artículo 135 de la Constitución, insertando con alevosía una sesgada estabilidad fiscal en el corazón de nuestras normas esenciales. Un absurdo económico que, para muchos simpatizantes, ha ejemplificado una cesión irreversible de principios frente a quienes han apostado desde hace cuarenta años por un modelo económico y social muy diferente al que ha defendido el PSOE en su larga historia. Todo ello agravado con la apresurada forma en la que se llevó a cabo esta modificación, hurtando el debate a los ciudadanos, y pactando con el Partido Popular. Buena parte del electorado socialista percibió (y percibe) esa cuestión como una traición económica y democrática cuya reparación exige algo más que una disculpa o el recurso al argumento de la responsabilidad. Además, otorga una formidable arma dialéctica en manos de otras fuerzas políticas.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>2. La política tributaria. </strong>Los gobiernos socialistas achataron las tarifas del IRPF, reduciendo su número de tramos y sus tipos; acentuaron el trato diferencial y más favorable para las rentas del capital; redujeron los tipos del Impuesto sobre Sociedades, y lo llenaron de deducciones hasta reducir su tipo efectivo a niveles muy bajos; subieron los impuestos indirectos (IVA e impuestos especiales); eliminaron el Impuesto de Patrimonio (que a última hora recuperaron, tarde y mal); y permitieron por inacción la consolidación de un nivel de fraude desmesurado. Si nuestro sistema tributario recauda poco y es injusto es, en gran medida, porque el PSOE se dejó seducir por las tendencias más liberales con poca resistencia, y usó, como suelen hacer todos los gobiernos, los impuestos como arma electoral (ahora lo está haciendo el gobierno del PP, de forma flagrante). Sucede que la información sobre los impuestos, el quién y cuánto paga, es afortunadamente cada vez más conocida, y traslada una idea muy potente sobre la justicia de la acción de gobierno. Y sin unos impuestos justos y redistributivos, la aceptación social de cualquier política económica se resiente mucho, sobre todo en época de crisis.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81c22e1e-4126-40c9-ae4d-2f987f652d29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>3. La política laboral. </strong>La reforma laboral del Partido Popular en 2012 ha  sido tan brutal, que no hay que restarle ni un ápice de protagonismo en  el destrozo que está propiciando en términos de pérdida de  derechos y desmantelamiento del mercado laboral como institución clave  para el desarrollo del país. Pero dicho esto, la política de empleo es  otra de las parcelas en las que PSOE fue abdicando en gran medida de sus  posiciones progresistas, y en cierta medida allanó el camino para que  el PP aplicara la suya. Las sucesivas reformas laborales que adoptó a lo  largo de sus 20 años de gobierno, en sus dos etapas, introdujeron  medidas tendentes a la desregulación y al aumento del poder empresarial,  sin obtener ganancias de eficiencia que justificaran esta deriva. En  distinto grado según la época, los gobiernos del PSOE toleraron una  temporalidad abusiva y fraudulenta, redujeron el coste del despido,  introdujeron las empresas de trabajo temporal sin potenciar los  servicios públicos de empleo, redujeron la prestación por desempleo,  etc. La desconexión con los asalariados (y con sus legítimos  representantes, los sindicatos) no es buena noticia si un partido lleva  en su nombre la palabra socialista y aspira a obtener la confianza de  una mayoría de ciudadanos para gobernar en solitario.<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c12ef97-c0f5-4d94-9bdb-536bd48a02d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote><strong>4. La relación con los mercados de grandes sectores estratégicos.</strong> Nos referimos aquí a la escasa beligerancia de los gobiernos del PSOE frente a las conductas de las grandes empresas de los sectores clave del país, consintiendo un desarrollo desmesurado y, en ocasiones, oligopólico, de esos negocios. Y, de forma paralela y en clara asimetría, a la desatención al negativo impacto que la hipertrofia de esas empresas y sectores y su actitud lobbista generó sobre los ciudadanos. En especial, en los sectores financiero, de telecomunicaciones, energético y de vivienda. Esa escasa beligerancia, además de muy negativa para el funcionamiento eficiente de la economía en su conjunto, refleja un sesgo de la política económica muy proclive a los grandes grupos de interés y a los llamados mercados (que vienen a ser lo mismo), limando el papel del sector público como corrector de desigualdades. En definitiva, se amparó un crecimiento económico desequilibrado, sin prestar la debida atención al reparto de los beneficios y al impacto a largo plazo sobre las condiciones de vida de las personas.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Una rectificaci&oacute;n en estos cuatro &aacute;mbitos econ&oacute;micos nos parece central para que el PSOE recupere la credibilidad perdida y desmonte con fundamento la da&ntilde;ina e injusta asimilaci&oacute;n &ldquo;PPSOE&rdquo;, que ha calado entre muchos de sus potenciales votantes. La pol&iacute;tica tributaria y la laboral est&aacute;n bastante bien orientados en las resoluciones de la Conferencia Pol&iacute;tica de noviembre de 2013. Respecto al art&iacute;culo 135 de la CE, el PSOE deber&iacute;a reconocer sin ambages su error de entonces y promover la reversi&oacute;n de esa reforma en el seno de un cambio constitucional de mayor calado. Por &uacute;ltimo, es tambi&eacute;n imprescindible dotarse de los equipos humanos y profesionales adecuados. En demasiadas ocasiones los responsables de Econom&iacute;a de gobiernos del PSOE han ejercido de poderosa oposici&oacute;n interna, mostrando una preocupante <a href="http://www.lineasrojas.org/blog/2014/01/09/romper-con-el-pasado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discrepancia ideol&oacute;gica</a>. Esto no deber&iacute;a volver a pasar. De entrada, ser&iacute;a deseable que el candidato a Presidente del Gobierno diera a conocer de antemano la/s persona/s designada/s para dirigir el &aacute;rea econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, se trata de demostrar con hechos que el PSOE tiene una pol&iacute;tica econ&oacute;mica realista y alternativa a esta conservadora que desgraciadamente se ha adue&ntilde;ado de las respuestas a esta dolorosa crisis, en cuya g&eacute;nesis est&aacute;n precisamente las propias pol&iacute;ticas neoliberales y su visi&oacute;n desreguladora de los mercados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, Antonio Arroyo Gil, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/errores-economicos-psoe-deberia-repetir_129_4733590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2014 17:41:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuatro errores económicos que el PSOE no debería repetir]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Balance de las políticas de austeridad en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/balance-politicas-austeridad-espana_1_5042666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué consecuencias ha tenido la política de austeridad sobre la economía, el empleo y la cohesión social? ¿Cómo ha afectado a las capacidades del sector público como proveedor de bienes y servicios esenciales? ¿Cómo influyen estas consecuencias sobre las posibilidades de desarrollo económico y social futuras?</p><p class="subtitle">En mayo se cumplirán cuatro años desde la puesta en práctica de la estricta agenda de la austeridad impuesta por la troika (Comisión Europea, BCE, FMI) y auspiciada por Alemania, tiempo suficiente para analizar, en base a los datos disponibles, la efectividad de esa estrategia en los países que la han soportado de forma más cruda.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Con este objetivo, la <a href="http://www.fes.de/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Fundaci&oacute;n Friedrich Ebert</a> ha encargado y publicado varios documentos que analizan estas cuestiones para Grecia, Portugal, Chipre, Irlanda, Italia y Espa&ntilde;a, debatiendo sus conclusiones en dos interesantes seminarios celebrados el pasado a&ntilde;o en Nicosia y Madrid. Lo que sigue es un resumen del contenido y conclusiones del <a href="http://library.fes.de/pdf-files/id/10453.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">documento relativo a Espa&ntilde;a</a>, encargado a <a href="http://economistasfrentealacrisis.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Economistas Frente a la Crisis</a>. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La puesta en marcha en mayo de 2010 de la pol&iacute;tica de ajustes en la zona euro fren&oacute; en seco una incipiente recuperaci&oacute;n, y colabor&oacute; decisivamente a generar la <em>segunda recesi&oacute;n</em> de esta larga crisis. Un resultado previsible, conocido el efecto contractivo de los recortes de gasto p&uacute;blico en un contexto de falta de cr&eacute;dito y endeudamiento agudos. Todo supeditado a la reducci&oacute;n de los d&eacute;ficit p&uacute;blicos. La recuperaci&oacute;n se fiaba a dos caminos: de un lado, la mejora de la confianza de los mercados y de la inversi&oacute;n derivada de la consolidaci&oacute;n fiscal; de otra, de una ganancia de competitividad exterior generada por una intensa devaluaci&oacute;n salarial. Ambas cuestiones han resultado fallidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Actividad y empleo durante la crisis: pol&iacute;ticas aplicadas</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fd224e3b-0dac-4c0a-ba38-250a2443c5e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El d&eacute;ficit p&uacute;blico se ha reducido cuatro puntos en cuatro a&ntilde;os. Para 2013 se estima que se situar&aacute; en torno al 7%, algo superior al objetivo de la Comisi&oacute;n (6,5%). Pero esto excluye la repercusi&oacute;n de los 41.000 millones utilizados del rescate financiero. El ajuste se ha hecho esencialmente reduciendo el gasto, y sobre todo las partidas b&aacute;sicas del Estado de Bienestar. Tambi&eacute;n se han aumentado los impuestos, lo que ha permitido elevar algo la recaudaci&oacute;n, que se hab&iacute;a desplomado con la crisis, aunque de forma insuficiente, por dos razones: porque la situaci&oacute;n recesiva contrae las bases impositivas y porque Espa&ntilde;a tiene un nivel de fraude muy elevado, y mantiene un diferencial de presi&oacute;n fiscal respecto de la media de la eurozona de 9,2 puntos de PIB (unos 90.000 millones al a&ntilde;o). Esta consolidaci&oacute;n adem&aacute;s ha actuado de manera <em>proc&iacute;clica, </em>con lo que el impacto contractivo de las medidas ha anulado buena parte (si no todo) el ajuste.
    </p><p class="article-text">
        La deuda p&uacute;blica ha seguido aumentando, hasta suponer casi el 100% del PIB, lo que ha supuesto al pa&iacute;s un sobrecoste para su financiaci&oacute;n en los mercados tremendamente oneroso. El descenso de la prima de riesgo desde julio de 2012 no es achacable a la pol&iacute;tica de austeridad, sino a la decidida intervenci&oacute;n entonces del Presidente del BCE.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la devaluaci&oacute;n salarial est&aacute; siendo muy intensa, por la rebaja de retribuciones de los empleados p&uacute;blicos y el impacto de la reforma laboral aprobada por el Gobierno Popular en febrero de 2012, que ha otorgado mucho poder a los empresarios para modificar las condiciones laborales y ha abaratado y facilitado el despido. La ca&iacute;da salarial se aprecia en todos los indicadores. Un ejemplo: la ca&iacute;da de la remuneraci&oacute;n real de asalariados en Espa&ntilde;a fue del 14,8% en el per&iacute;odo 2010-2012, la segunda mayor de la UE tras la registrada en Grecia (-30,9%).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Remuneraci&oacute;n real de asalariados 2010-2012Tasas de variaci&oacute;n porcentual acumulada</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78fb21bb-06b9-4fbf-9eb8-5abbe22f0bf5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El efecto global sobre el crecimiento es, cuando menos, dudoso. Porque a las eventuales ganancias alcanzadas por el desplome de los costes laborales se contrapone el impacto restrictivo sobre la demanda de las pol&iacute;ticas de ajuste y esos mismos recortes salariales. El saldo final apunta a que, sin una reactivaci&oacute;n de la demanda interna, el despegue de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola resultar&aacute; imposible.
    </p><p class="article-text">
        En materia de empleo las estad&iacute;sticas muestran n&iacute;tidamente el fracaso de la reforma laboral. Desde su entrada en vigor se han perdido 610.000 puestos de trabajo, 9 de cada 10 de ellos indefinidos; se ha elevado el n&uacute;mero de despidos; ha ca&iacute;do el peso de la contrataci&oacute;n indefinida sobre el total; se pierde empleo a tiempo completo y solo crece el de jornada parcial; aumenta sin parar el paro de larga duraci&oacute;n (ya es el 58% del total); y se ha paralizado la negociaci&oacute;n colectiva. Resumiendo: menos empleo y m&aacute;s precariedad. El balance global de p&eacute;rdida de empleo desde el primer trimestre de 2010 es tremendo: se han perdido 1,6 millones de empleos, un 8,5% de la ocupaci&oacute;n total existente entonces).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volumen de empleo (miles) y tasa de paro (%)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4dc76e3-f781-443c-a941-8eadd5e337b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con todo, lo m&aacute;s preocupante es el coste que est&aacute; suponiendo la austeridad extrema en t&eacute;rminos de cohesi&oacute;n social. Los recortes de gasto han afectado de forma crucial a los grandes subsistemas que sostienen el Estado de Bienestar. Adem&aacute;s, se han aprobado reformas que intentan consolidar este ajuste de forma estructural por la v&iacute;a de reducir la intensidad y cobertura de su acci&oacute;n, sin buscar mecanismos de mejora de su eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        En sanidad, los gobiernos regionales han reducido sus presupuestos un 13% de media, y los cambios legales realizados han reducido la asistencia a inmigrantes irregulares, instaurado <em>copagos</em> y excluido medicamentos de su cobertura. A ello se suman algunos intentos de privatizaci&oacute;n sin justificaci&oacute;n econ&oacute;mica. En educaci&oacute;n, se han elevado las tasas universitarias, se han reducido las becas, se ha elevado la carga lectiva de los profesores y se ha aumentado el n&uacute;mero de alumnos por clase. En materia de pensiones, la medida m&aacute;s trascendente ha sido la reforma aprobada unilateralmente por el gobierno del PP en 2013, que establece un nuevo sistema de c&aacute;lculo de las pensiones que supondr&aacute; una rebaja de las cuant&iacute;as medias futuras, y un nuevo sistema de revalorizaci&oacute;n anual que producir&aacute; importantes p&eacute;rdidas de poder de compra. Por lo que se refiere a las prestaciones por desempleo, el aumento del paro de larga duraci&oacute;n y las medidas adoptadas en 2012 han reducido dr&aacute;sticamente la cobertura en 17 puntos porcentuales, pasando del 78,2% al 61,4%.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de los ingresos familiares (m&aacute;s desempleo, menos salarios) y el recorte de las pol&iacute;ticas sociales han aumentado los niveles desigualdad. El &iacute;ndice de Gini ha pasado en Espa&ntilde;a del 31,9% en 2007 al 35% en 2012, mientras la media de la UE no ha crecido en esta etapa, y se sit&uacute;a en el 30,6%.  Seg&uacute;n este indicador, la distribuci&oacute;n de la renta en Espa&ntilde;a es la segunda m&aacute;s desigual de la UE, tras Letonia. Otros indicadores al respecto muestran una foto similar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desigualdad econ&oacute;micaIndice de GINI</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/216eed8a-c816-4cf7-b76d-a4b12cb8851a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las transferencias sociales han reducido su capacidad para corregir estas desigualdades. Globalmente, el 50% de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre ha perdido peso en la distribuci&oacute;n de la renta disponible (2 puntos); la mitad que m&aacute;s tiene se lleva ya el 73,5%. Todo ello ha conducido a un dram&aacute;tico crecimiento de la pobreza y la exclusi&oacute;n social. El porcentaje de personas en riesgo de exclusi&oacute;n ha aumentado en 3,8 puntos respecto al inicio de la crisis, alcanzando al 26,8% de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n socialPorcentaje de la poblaci&oacute;n total</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f1fbef6f-55ee-4571-8976-95f73dbc61ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El riesgo de pobreza se sit&uacute;a tambi&eacute;n en m&aacute;ximos, el 27%. El grupo m&aacute;s afectado est&aacute; siendo la infancia, que representa ya casi el 30% de la poblaci&oacute;n en riesgo de pobreza. Igualmente, est&aacute; creciendo de forma muy aguda entre los j&oacute;venes, sobre todo en los denominados &ldquo;ni-nis&rdquo; (sin empleo ni formaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, y pese a la propaganda actual del gobierno, resulta m&aacute;s que dudoso que la puntual mejora de algunos indicadores macroecon&oacute;micos que ahora se aprecia sea realmente el pre&aacute;mbulo de un nuevo tiempo de prolongada prosperidad. La modernizaci&oacute;n que necesita la econom&iacute;a espa&ntilde;ola no se ha abordado, y los recortes est&aacute;n desmantelando nuestro precario estado de bienestar. De continuar esta erosi&oacute;n de la cohesi&oacute;n social, puede terminar socavando la base democr&aacute;tica y social del Estado espa&ntilde;ol. No es posible hablar de recuperaci&oacute;n si no mejora la calidad de vida de los ciudadanos, y eso est&aacute; muy lejos de suceder sin un cambio real en las pol&iacute;ticas desarrolladas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, José Moisés Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/balance-politicas-austeridad-espana_1_5042666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Feb 2014 19:33:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Balance de las políticas de austeridad en España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/sostenibilidad-propuesta-innecesaria-inadecuada-inaceptable_1_5726357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si de lo que se trata es de salvaguardar el sistema público de pensiones  que hoy conocemos, el factor de sostenibilidad propuesto no es adecuado</p><p class="subtitle">La pensión media apenas alcanza los 820 euros mensuales  y más del 50% de todas las pensiones no llega a la cuantía correspondiente al salario mínimo interprofesional</p><p class="subtitle">El diseño del nuevo modelo de pensiones representa una ruptura del pacto social sobre el que se sustenta nuestro sistema democrático</p></div><p class="article-text">
        <em>En colaboraci&oacute;n con Economistas Frente a la Crisis y L&iacute;neas Rojas</em><a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;ved=0CC8QFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.economistasfrentealacrisis.com%2F&amp;ei=GCfMUdyKKvCh7AbSrYG4Aw&amp;usg=AFQjCNEkiMxJ3EKxsKii9P4ec1RaAY9GLA&amp;bvm=bv.48340889,d.ZGU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economistas Frente a la Crisis</a><a href="http://www.lineasrojas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&iacute;neas Rojas</a>
    </p><p class="article-text">
        Tiempo habr&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas para analizar con detalle la propuesta del &ldquo;Comit&eacute; de expertos sobre el factor de sostenibilidad del sistema p&uacute;blico de pensiones&rdquo;, su contenido y sus implicaciones. Pero se hace necesario ya al menos dar una respuesta clara a las tres preguntas que los propios expertos plantean en un ejercicio de ret&oacute;rica, m&aacute;s que de pedagog&iacute;a, en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas de su Informe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es necesario ahora el factor de sostenibilidad?</strong><em>ahora</em> La propuesta de los &ldquo;expertos&rdquo; &ndash;de los once que la asumen, habr&iacute;a que matizar siempre&ndash; parte de la premisa de que la introducci&oacute;n de un mecanismo de ajuste autom&aacute;tico de las pensiones es necesaria y urgente para garantizar la sostenibilidad del sistema que, en otro caso, se ver&iacute;a amenazada ya en el corto plazo. Sin embargo, llama poderosamente la atenci&oacute;n que precisamente un grupo selecto de expertos no explique &ndash;m&aacute;s all&aacute; de la manida e insuficiente referencia al envejecimiento de la poblaci&oacute;n&ndash; ni aporte dato alguno acerca de las razones de esa urgencia. M&aacute;xime cuando el gasto actual en pensiones de jubilaci&oacute;n en Espa&ntilde;a es muy inferior al de la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de la UE. Y cuando las proyecciones demogr&aacute;ficas, econ&oacute;micas y de gasto a largo plazo del propio Gobierno espa&ntilde;ol y de la Comisi&oacute;n Europea (<em>2012 Ageing Report</em> y <em>Pension Adecuacy Report 2010-2050</em>), que acreditan la sostenibilidad de las pensiones p&uacute;blicas, no han sido puestas por ellos en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Establecer por anticipado un mecanismo de adaptaci&oacute;n ante posibles desequilibrios del sistema de pensiones derivados de factores demogr&aacute;ficos m&aacute;s intensos de lo esperado puede ser una medida razonable. De hecho, la reforma consensuada de 2011 &ndash;esa que sorprendentemente los &ldquo;expertos&rdquo; ignoran por completo&ndash; as&iacute; lo contemplaba. Pero lo hac&iacute;a en t&eacute;rminos bien distintos a la propuesta de esta Comisi&oacute;n de expertos, pues s&oacute;lo comenzar&iacute;a a aplicarse en 2032, una fecha que no es caprichosa sino que coincide con el momento en el que se sabe que se intensificar&aacute; el gasto en pensiones por la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del &ldquo;baby boom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, introducir ahora el factor de sostenibilidad de forma precipitada no s&oacute;lo resulta innecesario, sino que, al hacerlo sin aportar argumentos que lo justifiquen, pone de relieve una estrategia de utilizaci&oacute;n de la coyuntura de crisis como coartada para el recorte de los derechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es adecuado?</strong> Si de lo que se trata es de salvaguardar el sistema p&uacute;blico de pensiones que hoy conocemos, el factor de sostenibilidad propuesto no es adecuado. Porque la doble f&oacute;rmula planteada garantiza la pervivencia de un sistema p&uacute;blico de pensiones, s&iacute;, pero de uno muy limitado respecto de los par&aacute;metros actuales, que no satisfar&iacute;a el requisito de suficiencia y adecuaci&oacute;n de rentas. Vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        En virtud del <em>Factor de Revalorizaci&oacute;n Anual </em>(FRA), se sustituye el mecanismo de actualizaci&oacute;n autom&aacute;tica conforme al incremento del IPC por una nueva previsi&oacute;n que condiciona la revalorizaci&oacute;n de las pensiones a la situaci&oacute;n financiera del sistema de pensiones. El crecimiento de su cuant&iacute;a se hace depender de una favorable evoluci&oacute;n del crecimiento de los ingresos, del n&uacute;mero de pensiones, de la cuant&iacute;a media y del equilibrio entre ingresos y gastos del sistema. Dos grandes objeciones cabe hacer a esta nueva definici&oacute;n del mecanismo actualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Primero, detr&aacute;s de una apariencia t&eacute;cnica, objetiva, se esconde un planteamiento tramposo, en la medida en que hoy se sabe que en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas dos de las variables que integran esa f&oacute;rmula &ndash;el n&uacute;mero de pensiones y la cuant&iacute;a media&ndash; van a crecer necesariamente por la jubilaci&oacute;n de los &ldquo;baby boomers&rdquo; y el efecto sustituci&oacute;n, lastrando as&iacute; la posible revalorizaci&oacute;n hasta el punto de que s&oacute;lo un aumento espectacular de los ingresos podr&iacute;a compensar los otros dos y garantizar lo que hasta ahora era un derecho de los pensionistas: que sus pensiones no perdieran poder adquisitivo. Segundo, el FRA, as&iacute; definido, deval&uacute;a el derecho a la revalorizaci&oacute;n de las pensiones vulnerando el art&iacute;culo 50 de nuestra Constituci&oacute;n en el que se garantiza a los ciudadanos durante la tercera edad la &ldquo;&hellip; suficiencia econ&oacute;mica&hellip;&rdquo; a trav&eacute;s de &ldquo;&hellip; pensiones adecuadas y peri&oacute;dicamente actualizadas&rdquo;. Es decir que &ndash;mal que les pese a los &ldquo;expertos&rdquo;&ndash; los poderes p&uacute;blicos tienen el deber constitucional de proveer los recursos necesarios para garantizar la revalorizaci&oacute;n, algo que resulta incompatible con una f&oacute;rmula que pretende abocar a todos los pensionistas, actuales y futuros, a una p&eacute;rdida constante de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el <em>Factor de Equidad Intergeneracional</em> (FEI) supone aplicar un descuento en la cuant&iacute;a inicial de la pensi&oacute;n en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida. Con ello se trata de mantener el equilibrio entre el tiempo de vida activa y el que se pasa como pensionista. Este objetivo, tambi&eacute;n en principio razonable, es de nuevo coincidente con la l&iacute;nea seguida por la reforma de 2011. Sin embargo, frente a la m&aacute;s prudente soluci&oacute;n de entonces basada en un mayor esfuerzo contributivo, ahora se plantea una f&oacute;rmula mucho m&aacute;s dr&aacute;stica y con un important&iacute;simo impacto social. Porque se establece una correcci&oacute;n autom&aacute;tica &ndash;a la baja por el alargamiento de la esperanza de vida&ndash; que desprecia el previsible incremento del nivel de riqueza de la sociedad en su conjunto. Quiere ello decir que los &ldquo;expertos&rdquo; desatienden flagrantemente una cuesti&oacute;n fundamental como es la equidad, pues dif&iacute;cilmente puede explicarse que una sociedad m&aacute;s rica, como ser&aacute; la espa&ntilde;ola dentro de veinte a&ntilde;os, est&eacute; abocada a pagar pensiones cada vez m&aacute;s modestas a sus jubilados margin&aacute;ndolos del progreso econ&oacute;mico colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es aceptable?</strong> Sorprende que el Informe de los &ldquo;expertos&rdquo; no ofrezca ninguna descripci&oacute;n de la realidad actual de nuestro sistema p&uacute;blico de pensiones. A juzgar por la determinaci&oacute;n con la que plantea una reducci&oacute;n importante de la cuant&iacute;a de las pensiones actuales y futuras, cabe deducir que consideran que nuestras pensiones actuales son excesivamente generosas. Pero lo cierto es que no es as&iacute;, ya que la pensi&oacute;n media apenas alcanza los 820 euros mensuales y m&aacute;s del 50% de todas las pensiones no llega a la cuant&iacute;a correspondiente al salario m&iacute;nimo interprofesional.
    </p><p class="article-text">
        Por eso entendemos que condenar a los ciudadanos a unas pensiones menguantes en una sociedad que, una vez superada la crisis, recupere su capacidad de crecimiento, es una contradicci&oacute;n muy dif&iacute;cil de salvar sin tener presente la existencia de poderos&iacute;simos intereses financieros. Porque lo que la propuesta esconde &ndash;de manera consciente&ndash; detr&aacute;s de f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas es un cambio de modelo de Seguridad Social en el que la limitaci&oacute;n de las pensiones p&uacute;blicas libera un amplio espacio a las pensiones privadas. Tal planteamiento podr&aacute; ser leg&iacute;timo; pero lo exigible, en todo caso, es que se hable claro a los ciudadanos y se explique de forma meridiana qui&eacute;n pierde y qui&eacute;n gana con este cambio: perder&iacute;a la mayor&iacute;a que al llegar a la jubilaci&oacute;n no posee m&aacute;s que un patrimonio social, la pensi&oacute;n p&uacute;blica, pues el recorte de su cuant&iacute;a incrementar&iacute;a el riesgo de pobreza y de desigualdad; ganar&iacute;a el poder financiero que ver&iacute;a promocionado el acceso a un lucrativo negocio.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, este nuevo dise&ntilde;o del modelo de pensiones degrada el Estado de Bienestar que hemos construido en los &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os. Representa, en otras palabras, una ruptura del n&uacute;cleo esencial del pacto social sobre el que se sustenta nuestro sistema democr&aacute;tico, y por ello resulta inadmisible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, Borja Suárez Corujo, Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/sostenibilidad-propuesta-innecesaria-inadecuada-inaceptable_1_5726357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2013 18:40:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="29567" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="29567" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pensiones: errores y manipulaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pensiones-errores-manipulaciones_129_5699940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La forma en la que se está vinculando la evolución  de los ingresos del sistema público de pensiones, derivada de la  crisis, y el desfase entre estos y el gasto en pensiones con una  supuesta inviabilidad del sistema está plagada de  errores conceptuales sobre los cuales se realiza una construcción  argumental que carece de sustento para avalar un recorte.</p></div><p class="article-text">
        Varios acontecimientos han reabierto en las &uacute;ltimas semanas el debate acerca de las reformas del sistema p&uacute;blico de pensiones. La creaci&oacute;n por parte del Gobierno de una Comisi&oacute;n de expertos que informe sobre la necesidad de las mismas. La llamativa insistencia de la Comisi&oacute;n Europea en la obligatoriedad de realizar nuevas y urgentes reformas en este campo. Y las reacciones que en los medios de comunicaci&oacute;n ha provocado todo ello.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el debate presenta, a nuestro modesto entender, algunos errores de concepto que distorsionan la cuesti&oacute;n, y adolece de los intentos de asentar sobre aquellos ideas que dan lugar a una percepci&oacute;n equivocada sobre las reformas presentes y futuras que pudiera necesitar el sistema p&uacute;blico de pensiones espa&ntilde;ol.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>La viabilidad del sistema p&uacute;blico de pensiones ha de ser un concepto, por un lado, referido al largo plazo. Y por otro, a la capacidad para sostener un determinado volumen de gasto en pensiones en relaci&oacute;n con las posibilidades futuras de generar recursos (renta) por parte de la econom&iacute;a nacional (es decir, el PIB). Y la cuesti&oacute;n central de las reformas es si esos recursos son tales que permiten que el gasto en pensiones no exceda de una proporci&oacute;n razonable de la renta generada que lo haga insostenible. Cuesti&oacute;n, por cierto, sobre la que no existe mucha evidencia cient&iacute;fica y s&iacute;, al contrario, mucha opini&oacute;n pol&iacute;tica e intereses en juego.</li>
                                    <li>Tras la reforma de 2011, el m&aacute;ximo de gasto en pensiones que alcanzar&iacute;a Espa&ntilde;a, seg&uacute;n admite la Comisi&oacute;n Europea en su informe &ldquo;The 2012 Ageing Report&rdquo;, ser&iacute;a del 14% del PIB en 2050 (a partir de ese momento el gasto se reduce r&aacute;pidamente debido a que la presi&oacute;n demogr&aacute;fica de la llegada a la edad de jubilaci&oacute;n de las generaciones del <em>baby boom</em> es sustituida por el efecto contrario: la llegada de las generaciones de la m&aacute;s baja tasa de natalidad de la historia). Es decir, tendremos que destinar a las pensiones p&uacute;blicas lo mismo que hoy gastan sin demasiadas complicaciones pa&iacute;ses como Austria, Francia o Italia.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En todo caso, actualmente, el gasto del sistema p&uacute;blico de pensiones espa&ntilde;ol es, en relaci&oacute;n al PIB, tan bajo cuando lo comparamos con el de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de nuestro entorno que no cabr&iacute;a hablar de que su viabilidad est&eacute; en cuesti&oacute;n. Destinamos a ello el 10% del PIB, mientras que la media de la eurozona tiene un gasto del 12,2%, y el conjunto de la UE, el 11,3%. 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Y la situaci&oacute;n no va a cambiar durante muchos a&ntilde;os. Siempre siguiendo los datos de la Comisi&oacute;n Europea (que es quien nos insta a reformas urgentes), en 2030 nuestro gasto en pensiones ser&aacute; del 10,6%, pr&aacute;cticamente lo mismo que hoy gasta Alemania (10,5%). Y a&uacute;n en 2035, nuestro gasto ser&aacute; del 11,3%. Los datos no avalan, pues, en modo alguno, la premura ni la obligaci&oacute;n por el lado del gasto (aunque tampoco, como hemos dicho en el punto anterior, justifican la necesidad de hacerlo con la vista puesta en el largo plazo).</li>
                                    <li>El hecho de que los ingresos por cotizaciones sean en este momento inferiores a los gastos en pensiones, si indica algo es que lo insostenible en esta coyuntura es la ca&iacute;da de los ingresos debida a la recesi&oacute;n, y que, por extensi&oacute;n, lo verdaderamente insostenible es la propia recesi&oacute;n. Y el planteamiento urgente que se deber&iacute;a estar haciendo consiste en adoptar las medidas que permitan superar, de una vez por todas, la ca&iacute;da del PIB y del empleo.</li>
                                    <li>El supuesto &ldquo;d&eacute;ficit&rdquo; actual del sistema p&uacute;blico de pensiones es, adem&aacute;s, una entelequia y carece de relevancia porque el sistema p&uacute;blico de pensiones no es ni puede ser un sistema cerrado y autofinanciado por las cotizaciones en todo momento y lugar. Y si las cotizaciones no son suficientes de forma coyuntural para financiar las prestaciones en un determinado contexto, el desfase ha de ser cubierto en ese periodo por las aportaciones del Estado, como sucede en todos los dem&aacute;s grandes sistemas p&uacute;blicos (como el judicial o el de la defensa o cualquier otro). E incluso en estos momentos en algunos sistemas privados, como el financiero, y con menor justificaci&oacute;n a&uacute;n en casos como, por ejemplo, el de las autopistas, donde el Estado podr&iacute;a asumir una deuda de 3.500 millones de euros de empresas propiedad de m&aacute;s de 50 entidades financieras y 10 grandes constructoras.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Las pensiones, en tanto que derechos subjetivos de los ciudadanos, tienen la consideraci&oacute;n de &ldquo;gastos obligatorios&rdquo; que por su naturaleza no est&aacute;n ligados a la suficiencia de recursos presupuestarios, ni a la evoluci&oacute;n de una determinada fuente de ingresos. El Estado ha de poner los recursos necesarios para asegurar el pago de las pensiones, sea con las cotizaciones o con cualquier otra fuente de ingresos. Luego el denominado &ldquo;d&eacute;ficit del sistema&rdquo;, m&aacute;s all&aacute; de una forma impropia de hablar, carece totalmente de sentido. Realmente s&oacute;lo puede tener d&eacute;ficit el Estado, pero no el sistema de pensiones, y el desfase de este entre ingresos y gastos no es sino una componente de aquel, y no algo propio, ni diferente, ni espec&iacute;fico ni con sustantividad propia. 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Y siendo esto as&iacute;, es decir entendiendo que ese d&eacute;ficit como tal no existe, se podr&aacute; comprender mejor que menos sentido a&uacute;n tenga pretender que est&eacute; en cuesti&oacute;n la viabilidad del sistema de pensiones porque en una coyuntura como esta necesite que a los ingresos por cotizaciones se les sumen los de otras aportaciones del Estado.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Asimismo, vincular la viabilidad del sistema p&uacute;blico de pensiones a la coyuntura actual de crisis, en la que la ca&iacute;da brutal del empleo (provocada en parte por la propia pol&iacute;tica econ&oacute;mica adoptada a nivel europeo y nacional) ocasiona una ca&iacute;da de ingresos por cotizaciones, carece tanto de sentido como pretender que fueran inviables por ese hecho, por utilizar un ejemplo exagerado y expresivo, las instituciones democr&aacute;ticas del Estado como el Parlamento o cualesquiera otra.
    </p><p class="article-text">
        La voluntad de decidir en este momento si es preciso realizar o no y, en su caso, d&oacute;nde y c&oacute;mo, recortes de gasto p&uacute;blico es solo una decisi&oacute;n pol&iacute;tica coyuntural que nada dice acerca de la viabilidad de nuestro sistema de pensiones (que, como hemos dicho, requiere menos recursos que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la eurozona).
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>De tal forma, que en ning&uacute;n caso se puede afirmar que la viabilidad del sistema de pensiones pueda estar siendo &ldquo;seriamente cuestionada&rdquo; por la severidad de la crisis econ&oacute;mica. Lo que est&aacute; en cuesti&oacute;n es la recesi&oacute;n y la ca&iacute;da de ingresos p&uacute;blicos que ocasiona.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        De hecho, en un enfoque puramente macroecon&oacute;mico, el mantenimiento de las pensiones cuando caen los ingresos por cotizaciones que habitualmente las financian, opera como un estabilizador autom&aacute;tico de respuesta a los ciclos recesivos de una forma similar a como lo hacen las prestaciones por desempleo.
    </p><p class="article-text">
        En general, se acepta que el Estado debe, en momentos de crisis, complementar los ingresos ordinarios (que tambi&eacute;n proceden de cotizaciones) del sistema de protecci&oacute;n por desempleo, y nadie razonable plantea que por ello este sistema se convierta en inviable. Todo lo contrario, resulta &uacute;til y conveniente que esto sea as&iacute;.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Cualquier discusi&oacute;n acerca de la conveniencia de rebajar las prestaciones por desempleo en esa situaci&oacute;n (dejando a un lado que se tratar&iacute;a de una decisi&oacute;n proc&iacute;clica que empeora la coyuntura econ&oacute;mica, y los efectos sociales de debilitar la protecci&oacute;n a los m&aacute;s d&eacute;biles, los parados) se plantea en t&eacute;rminos de elecci&oacute;n pol&iacute;tica respecto a la forma de aplicar unos determinados recortes de gasto en este u otros aspectos del presupuesto del Estado, pero nunca en t&eacute;rminos de viabilidad del sistema de prestaciones por desempleo. Y si eso es as&iacute; en ese caso, mucho m&aacute;s habr&aacute; de serlo en el del sistema de pensiones, cuya naturaleza y funciones esenciales deben ser reconocidas independientemente de las coyunturas. </li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Si no existe d&eacute;ficit del sistema de pensiones, sino solo d&eacute;ficit del Estado, y si la ca&iacute;da de ingresos por cotizaciones debida a la destrucci&oacute;n de empleo durante la crisis no puede presentarse como algo que ponga en cuesti&oacute;n la viabilidad y sostenibilidad futura del sistema de pensiones, no llega a entenderse la impaciencia de Bruselas acerca de una supuesta lentitud en la forma en que se aborden unas reformas para las que a&uacute;n no se ha ofrecido un solo dato acerca de su necesidad.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>La &uacute;ltima reforma (2011) fue analizada y evaluada por los organismos internacionales y estos aceptaron, como lo hizo la propia Comisi&oacute;n Europea, que las medidas adoptadas producir&iacute;an en su momento una contenci&oacute;n del gasto tal que, incluso con previsiones demogr&aacute;ficas y econ&oacute;micas tan negativas (y probablemente irreales) a largo plazo como las contempladas en el escenario <em>oficial</em> europeo de aquel momento de la aprobaci&oacute;n de la reforma, el gasto a largo plazo en pensiones p&uacute;blicas en Espa&ntilde;a no sobrepasaba en porcentaje del PIB el que en este momento est&aacute;n sosteniendo, con un PIB mucho menor, las econom&iacute;as de muchos pa&iacute;ses de la UE.</li>
                                    <li>La relaci&oacute;n entre cotizantes y pensionistas, para la que se ha tratado a menudo de establecer un umbral determinado por debajo del cual tambi&eacute;n el sistema p&uacute;blico de pensiones perder&iacute;a su sostenibilidad, carece asimismo de fundamento por s&iacute; misma. La incidencia de esa relaci&oacute;n sobre las variables financieras del sistema a largo plazo depende, por un lado, del tipo de cotizaci&oacute;n y de la base sobre la que se aplica el mismo (los salarios), y por otro de la cuant&iacute;a media de las pensiones. Una misma relaci&oacute;n cotizantes/pensionistas podr&iacute;a dar lugar a situaciones financieras muy diferentes seg&uacute;n sean los par&aacute;metros que se han mencionado (salario, tipo de cotizaci&oacute;n, y pensi&oacute;n media) en cada momento. Sin olvidar todo lo que hemos mencionado acerca del gasto presente y futuro de nuestro sistema p&uacute;blico de pensiones.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En definitiva, la forma en la que se est&aacute; vinculando la evoluci&oacute;n actual de los ingresos del sistema p&uacute;blico de pensiones, derivada de la crisis, y el desfase entre estos y el gasto en pensiones con una supuesta inviabilidad del sistema p&uacute;blico de pensiones est&aacute; plagada de errores conceptuales sobre los cuales se va realizando una construcci&oacute;n argumental que carece de sustento, y sobre la que se pretende argumentar un nuevo y m&aacute;s grave recorte de las pensiones. Y la insistencia de la Comisi&oacute;n Europea en vincular la adopci&oacute;n de tales medidas con la flexibilidad (imprescindible, en todo caso, desde el punto de vista econ&oacute;mico, especialmente despu&eacute;s del grav&iacute;simo error cometido en los tres &uacute;ltimos a&ntilde;os por la pol&iacute;tica econ&oacute;mica auspiciada por la Comisi&oacute;n) en el programa plurianual de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico son, ambas, cuestiones que carecen de justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ello, es preciso contemplar y analizar las decisiones de la Comisi&oacute;n y otras instancias europeas con una mirada pol&iacute;tica, entendiendo que las mismas derivan de la defensa de posiciones e intereses con claros componentes ideol&oacute;gicos. Lo mismo que deber&iacute;amos hacer con los editoriales de todos los peri&oacute;dicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, Antonio González, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pensiones-errores-manipulaciones_129_5699940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2013 18:43:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pensiones: errores y manipulaciones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pensiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incompetente, falaz e irresponsable: un balance del primer año de mandato de Mariano Rajoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/incompetente-irresponsable-mandato-mariano-rajoy_132_5550802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A estas alturas ya todo el mundo sabe que el programa electoral del PP que  votaron los ciudadanos el 20 de noviembre de 2011 y lo efectivamente  realizado no tienen nada que ver</p><p class="subtitle">Nuestra solvencia financiera sigue en manos de las decisiones de otros,  sin que el Gobierno haya mejorado en nada esta situación</p><p class="subtitle">No ha promovido un reparto de las cargas justo, sino tremendamente desequilibrado</p></div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo en colaboraci&oacute;n con L&iacute;neas Rojas </em><a href="http://www.lineasrojas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&iacute;neas Rojas </a>
    </p><p class="article-text">
        Con 2012 se ha ido casi de la mano el primer a&ntilde;o de Gobierno de Mariano Rajoy. A la consigna de &ldquo;cada viernes, medidas&rdquo;, este Ejecutivo nos ha obsequiado con tal n&uacute;mero de actuaciones que hacer una valoraci&oacute;n siquiera somera de las mismas es tarea muy ambiciosa que no se pretende en estas notas. Un posible gui&oacute;n l&oacute;gico para valorar lo realizado por un gobierno deber&iacute;a ser cotejar su programa electoral con lo efectivamente realizado, comprobando el grado de cumplimiento o coherencia con lo all&iacute; expuesto. Pero a estas alturas ya todo el mundo sabe que el programa electoral del PP que votaron los ciudadanos el 20 de noviembre de 2011 y lo efectivamente realizado no tienen nada que ver. Si acaso, lo realizado es lo contrario de lo que se dijo.
    </p><p class="article-text">
        Esto por s&iacute; solo deber&iacute;a bastar para desautorizar la acci&oacute;n de cualquier gobierno, sea del color que sea. El programa electoral debe entenderse como un contrato impl&iacute;cito con los ciudadanos, por cuyos incumplimientos deber&iacute;a darse cuenta y explicaci&oacute;n p&uacute;blica e inmediata, y en caso de especial trascendencia de los mismos (como es el caso actual), someterlo a la opini&oacute;n de los ciudadanos mediante los mecanismos de participaci&oacute;n constitucionalmente previstos. De lo contrario, la p&eacute;rdida de legitimidad social de las medidas ejecutadas pueden terminar generando grietas en la calidad democr&aacute;tica de las instituciones dif&iacute;ciles de reparar. Porque democracia es participaci&oacute;n, y no solo votar cada cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Descartado el programa como vara de medir, cabe acudir al <a href="http://www.pp.es/file_upload/noticias/pdf/5909-20111219132408.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso de investidura del Presidente</a>, en el que se plantean las l&iacute;neas maestras de la que ser&aacute; su acci&oacute;n de gobierno. Pero lo cierto es que, en este caso, tambi&eacute;n se ha quedado en un ejercicio de vacua ret&oacute;rica. No obstante, resulta irresistible destacar algunas de las frases que entonces pronunci&oacute; Mariano Rajoy para apuntar, al hilo de las mismas, alguna consideraci&oacute;n sobre su acci&oacute;n de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Dijo Rajoy en aquel acto (19-12-2011) en el Congreso de los Diputados: <em>&ldquo;En la pol&iacute;tica, no existe la herencia a beneficio de inventario. Sab&iacute;amos &ndash;y sabemos- lo que nos espera y sab&iacute;amos -y sabemos- que se nos juzgar&aacute; por lo que consigamos, y no por lo que intentemos, o por c&oacute;mo nos hayamos encontrado las cosas. En el diagn&oacute;stico que expondr&eacute; a continuaci&oacute;n no hay ninguna voluntad de mirar atr&aacute;s ni de pedir a nadie responsabilidades, que ya han sido sustanciadas por las urnas hace un mes.&rdquo; </em>Desde ese mismo momento, el Gobierno Popular no ha hecho otra cosa que culpabilizar de todo a la &ldquo;herencia recibida&rdquo;. Mal presagio, posteriormente confirmado. Dijo tambi&eacute;n: <em>&ldquo;Vamos a demostrar que los espa&ntilde;oles somos capaces de crear empleos, pagar nuestras deudas y sostener una sociedad civilizada.&rdquo; </em>Veamos y juzguemos la acci&oacute;n del Gobierno en estas tres cuestiones clave, como dec&iacute;a el Presidente, por los hechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Somos capaces de crear empleo? </strong>En los &uacute;ltimos doce meses los afiliados a la Seguridad Social se han reducido en 717.000 y hay 487.000 parados registrados m&aacute;s. La tasa de paro ha subido 3,5 puntos hasta su nivel m&aacute;s alto de siempre, 25%. La respuesta a la pregunta anterior es, por tanto, &ldquo;no&rdquo;. Pero lo peor es que la din&aacute;mica ha empeorado, y no se atisba cu&aacute;ndo seremos capaces de hacerlo. Porque no hay crecimiento, ni medidas que lo impulsen. Porque el brusco ajuste del gasto deprime m&aacute;s la econom&iacute;a y genera m&aacute;s despidos. Y porque algunas actuaciones trabajan en sentido contrario. Por ejemplo, el recorte presupuestario de 3.500 millones (2012 y 2013) de las pol&iacute;ticas de fomento del empleo, casi a la mitad. &iexcl;En el pa&iacute;s con la tasa de paro m&aacute;s alta de la OCDE! O la reforma laboral aprobada, que ya nadie duda que <a href="http://economistasfrentealacrisis.files.wordpress.com/2012/02/una-reforma-para-destruir-empleo-efc-10-de-febrero-de-2012.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha facilitado la destrucci&oacute;n de empleo</a>, como era previsible. Todo ello aderezado con gestos como la ausencia de la Ministra de Empleo F&aacute;tima B&aacute;&ntilde;ez del Consejo Europeo de Ministros del ramo en Bruselas los d&iacute;as 6 y 7 de diciembre para asistir a una recepci&oacute;n el d&iacute;a de la Constituci&oacute;n, que es mucho m&aacute;s que una an&eacute;cdota; es algo inexplicable para los casi 6 millones de desempleados de nuestro pa&iacute;s, a los que se les est&aacute; diciendo a la vez que es precisamente de Bruselas de donde emanan las pol&iacute;ticas que aqu&iacute; se aplican y que, por tanto, es all&iacute; donde hay que dar la batalla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pagamos nuestras deudas?</strong> S&iacute;, pero con mucha dificultad y sin garant&iacute;as de solvencia duradera. La prima de riesgo est&aacute; en niveles similares a hace un a&ntilde;o, en el entorno de los 400 puntos b&aacute;sicos, y la factura de intereses de la deuda presupuestada para 2013 es de 38.000 millones, 9.700 m&aacute;s que en 2012 (un 1% del PIB). Esto no responde evidentemente solo a la gesti&oacute;n de este gobierno, pero desde luego no ha sido ajena la falta de confianza que ha transmitido con sus bandazos, su falta de credibilidad y sus cada vez mayores muestras de inoperancia. Con todo, lo m&aacute;s preocupante es que para poder pagar las deudas y reducir la factura financiera de nuestro pa&iacute;s es preciso que la econom&iacute;a crezca. Pero el Gobierno no ha puesto en marcha ninguna medida destinada a impulsar el crecimiento, ni ha tenido la capacidad de encontrar aliados suficientes para promover una l&iacute;nea m&aacute;s acorde con esta estrategia en Europa. Y es esta la clave: los mercados (los inversores y prestamistas) castigan a Espa&ntilde;a porque no ven c&oacute;mo va a pagar sus deudas si no se recupera la actividad. Y por eso, pese a los avances en la intervenci&oacute;n del BCE, nuestra solvencia financiera sigue en manos de las decisiones de otros, sin que el Gobierno haya mejorado en nada esta situaci&oacute;n. Ni con los dr&aacute;sticos ajustes de gasto ni con las ineficaces reformas financieras realizadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se sostiene nuestra &ldquo;sociedad civilizada&rdquo;?</strong> As&iacute; formulado, esto es dif&iacute;cil de ponderar en unas l&iacute;neas. Pero hay escasas dudas de que los dr&aacute;sticos recortes realizados en todas las &aacute;reas clave del estado de bienestar y las contrarreformas de sus sistemas de funcionamiento (sanidad, educaci&oacute;n, pensiones, desempleo, dependencia, servicios sociales) est&aacute;n afectando a la esencia de nuestro modelo social, con graves perjuicios en t&eacute;rminos de equidad y cohesi&oacute;n, y provocando tensiones evidentes en nuestras pautas de convivencia. Las protestas sociales generalizadas en oposici&oacute;n a estas medidas son un indicativo del enorme grado de malestar ciudadano por la regresi&oacute;n en el bienestar social y en la calidad de vida que la pol&iacute;tica del Gobierno les est&aacute; infligiendo.
    </p><p class="article-text">
        Tres grandes objetivos program&aacute;ticos, tres suspensos. Y sobre todo, tres muestras de incompetencia del Ejecutivo para afrontar la gesti&oacute;n de esta crisis. Si alguien a&uacute;n manten&iacute;a la absurda idea de que el PP (la derecha, en general) gestiona mejor la econom&iacute;a y las dificultades econ&oacute;micas, este a&ntilde;o de (des)gobierno debe haber bastado para desalojarla para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Otras afirmaciones del Presidente Rajoy en el debate de investidura permiten completar brevemente este balance parcial de su actuaci&oacute;n. Dijo entonces: <em>&ldquo;Convoco a todos, y reclamo, con humildad, la ayuda de todos, al tiempo que ofrezco defender la unidad, dialogar sin cansancio, asegurar la justicia en el reparto de las cargas, y mostrar siempre la verdad traiga el color que traiga.&rdquo; </em>Pues bien, si en cuanto a eficacia de las pol&iacute;ticas y resultados de las mismas el balance es desolador, en estos aspectos que tienen que ver con las formas de gobernar, con la calidad democr&aacute;tica de la actuaci&oacute;n pol&iacute;tica, el Gobierno de Rajoy merece a&uacute;n mayor reprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No ha sido di&aacute;logante, sino todo lo contrario.</strong> El di&aacute;logo en el &aacute;mbito parlamentario ha sido muy reducido y ha dado nulos frutos, recibiendo la cr&iacute;tica casi un&aacute;nime de la oposici&oacute;n en la gran mayor&iacute;a de cuestiones. Pero sobre todo, ha despreciado el Di&aacute;logo Social con los interlocutores sociales, las organizaciones sindicales y empresariales, que ha sido durante muchos a&ntilde;os un factor de estabilidad y avance en nuestro pa&iacute;s, envidiado en Europa. Con la reforma laboral impuesta el Gobierno quebr&oacute; el Acuerdo para el Empleo y la Negociaci&oacute;n Colectiva para 2012 a 2014, firmado por la patronal y los sindicatos en enero, al afectar a su contenido esencial de forma unilateral. Y desde entonces, desprecio, gobernando a golpe de decreto-ley y absolutamente solo, precisamente en la etapa de nuestra historia reciente en que se requerir&iacute;a la mayor b&uacute;squeda de consensos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No ha promovido un reparto de las cargas justo, sino tremendamente desequilibrado.</strong> Son muchas las actuaciones que evidencian un trato preferente hacia las entidades financieras y las grandes empresas, a cuyo saneamiento y sost&eacute;n ha destinado cientos de miles de millones directa o indirectamente, mientras ha aplicado los ajustes m&aacute;s duros sobre los servicios esenciales y sobre las rentas de empleados p&uacute;blicos, a la vez que la fuerte subida de impuestos acometida castiga en mayor medida a asalariados y rentas bajas y medias en general.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <strong>lo de decir la verdad&hellip;</strong> le&iacute;do y o&iacute;do ahora suena c&iacute;nico, tras haber <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Xzuix9xMtms" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incumplido &iacute;ntegramente sus compromisos electorales</a> con desparpajo, premeditaci&oacute;n y c&aacute;lculo pol&iacute;tico. El &uacute;ltimo, el de actualizar las pensiones, en una actuaci&oacute;n probablemente inconstitucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resumiendo: incompetencia, impostura, parcialidad y una ausencia de di&aacute;logo irresponsable </strong>son las caracter&iacute;sticas que definen la acci&oacute;n de este Gobierno de Mariano Rajoy en su primer a&ntilde;o, que se ha hecho muy largo. Y a&uacute;n queda mucha legislatura. En su investidura, el ahora Presidente tambi&eacute;n dijo que <em>&ldquo;han de ser los espa&ntilde;oles, y no el Gobierno, los motores del cambio, los protagonistas de la reforma, los agentes de la recuperaci&oacute;n&rdquo;. </em>Aunque evidentemente no era esta la intenci&oacute;n del Sr. Rajoy al pronunciarlas, cobran ahora un nuevo significado estas palabras al comprobar las movilizaciones ciudadanas, sindicales y profesionales que, cargadas de razones y de propuestas, est&aacute;n intentando frenar los desatinos de la acci&oacute;n de este Gobierno del PP.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/incompetente-irresponsable-mandato-mariano-rajoy_132_5550802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jan 2013 08:30:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Incompetente, falaz e irresponsable: un balance del primer año de mandato de Mariano Rajoy]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El contrato único o la manzana de Blancanieves]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/contrato-unico-manzana-blancanieves_129_5546667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Al hilo del art&iacute;culo publicado en eldiario.es el pasado 15 de  diciembre por <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-igualdad-oportunidades_6_79502069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">J. Ignacio Conde-Ruiz sobre el contrato &uacute;nico</a>, somos muchos &ndash;entre ellos, expertos y acad&eacute;micos&ndash; los que creemos,  sencillamente, que es una mala medida, ineficaz para  lo que pretende y de resultados perversos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El elevado desempleo es sin duda el principal problema econ&oacute;mico y social de nuestro pa&iacute;s, un desequilibrio que lastra nuestra capacidad de desarrollo, que es fuente de desigualdad y riesgo de pobreza, y que genera una dolorosa desesperanza individual y colectiva. Igualmente, la precariedad laboral constituye un mal end&eacute;mico del mercado de trabajo espa&ntilde;ol. Por eso, todas las propuestas que vayan encaminadas de buena fe a luchar contra ambos fen&oacute;menos merecen ser consideradas. Y es a este debate sincero y fruct&iacute;fero al que pretendemos contribuir con estas l&iacute;neas, al hilo del art&iacute;culo publicado en eldiario.es el pasado 15 de diciembre por <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-igualdad-oportunidades_6_79502069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J. Ignacio Conde-Ruiz sobre el contrato &uacute;nico</a>.
    </p><p class="article-text">
        El citado autor parte de un diagn&oacute;stico sobre la evoluci&oacute;n del empleo que compartimos en t&eacute;rminos generales, y que subraya la importancia de la temporalidad para explicar la acentuada p&eacute;rdida de empleo de nuestra econom&iacute;a pese a registrar unas ca&iacute;das del PIB relativamente moderadas. Cabe, sin embargo, a&ntilde;adir que, si bien la p&eacute;rdida de empleo de car&aacute;cter temporal ha sido mucho mayor desde el inicio de la crisis, en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os la situaci&oacute;n ha cambiado sustancialmente. En conjunto, en 2008 y 2009 el 96% del empleo asalariado destruido fue de car&aacute;cter temporal. Pero a lo largo de 2010, 2011 y 2012 se ha perdido m&aacute;s empleo indefinido que temporal: del 1,26 millones de empleos destruidos en este periodo, el 63% era de car&aacute;cter indefinido.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones que explican esta evoluci&oacute;n es, precisamente, que el ajuste dr&aacute;stico del empleo temporal se produjo ya en la primera fase de la crisis, dada la extrema facilidad de rescisi&oacute;n de tales contratos. Pero no s&oacute;lo; la mayor destrucci&oacute;n de empleo indefinido en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os tambi&eacute;n es indicativa de que el ajuste de este tipo de empleo no es tan gravoso como algunos quieren hacer creer; y menos a&uacute;n tras la reforma laboral del Gobierno del PP que ha rebajado las indemnizaciones por despido y facilitado hasta el absurdo su justificaci&oacute;n causal. El resultado es que el empleo indefinido es cada vez m&aacute;s precario y menos fijo<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la temporalidad, es evidente que la extrema facilidad de rescisi&oacute;n de los contratos temporales ha provocado una utilizaci&oacute;n abusiva de esta modalidad contractual en la medida en que muchos empresarios recurren a ella para cubrir puestos de naturaleza indefinida. Es, por tanto, el uso fraudulento de los contratos temporales &ndash;y no su dise&ntilde;o legal basado en la causalidad&ndash; lo que ha pervertido el funcionamiento del modelo y generado resultados muy negativos. Porque siendo cierto que la temporalidad afecta m&aacute;s a los trabajadores que ocupan puestos de baja cualificaci&oacute;n y escasa productividad, tambi&eacute;n lo es que se trata de un fen&oacute;meno generalizado en todos los sectores, lo que revela que m&aacute;s que el objeto de negocio es el comportamiento abusivo de las empresas el factor &ldquo;patol&oacute;gico&rdquo; m&aacute;s determinante.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que muchos de quienes ahora preconizan un &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; se han opuesto con firmeza, a veces desde puestos de responsabilidad, a la introducci&oacute;n de medidas para restringir la utilizaci&oacute;n abusiva de la contrataci&oacute;n temporal, argumentando que esa limitaci&oacute;n supondr&iacute;a un sobrecoste para las empresas que desincentivar&iacute;a la contrataci&oacute;n y el empleo. La soluci&oacute;n pasa, seg&uacute;n ellos, por la implantaci&oacute;n de un &uacute;nico contrato descausalizado &ndash;rescindible en cualquier momento&ndash; con una indemnizaci&oacute;n creciente en funci&oacute;n de la antig&uuml;edad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta propuesta tan radical e innovadora en apariencia es, a nuestro juicio, una mala soluci&oacute;n por razones jur&iacute;dicas y econ&oacute;micas de peso.
    </p><p class="article-text">
        Como han defendido las voces acad&eacute;micas m&aacute;s autorizadas en el &aacute;mbito laboral, la propuesta de contrato &uacute;nico  adolece de serios problemas jur&iacute;dicos, de dimensi&oacute;n incluso constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, la facultad empresarial de rescindir libremente el contrato no respeta el principio de causalidad del despido que deriva del reconocimiento constitucional del derecho al trabajo. y que se erige en elemento central de nuestro ordenamiento laboral conforme a la normativa europea e internacional y a la doctrina del Tribunal Constitucional. Es cierto que esa falta de causalidad podr&iacute;a ser compensada a trav&eacute;s de una indemnizaci&oacute;n; pero ello exigir&iacute;a que &eacute;sta desincentivara la resoluci&oacute;n contractual y esto es algo que queda descartado en la propuesta de &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; por la baja cuant&iacute;a indemnizatoria que corresponder&iacute;a al menos durante los primeros a&ntilde;os de contrato.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esa ausencia de causalidad implica &ndash;y no es un asunto menor&ndash;que el trabajador carece de capacidad de reacci&oacute;n frente a la decisi&oacute;n extintiva del empresario, es decir, que se impide su control judicial atentando contra el derecho constitucional a la tutela judicial efectiva.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, lo que subyace desde esta perspectiva es que el &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; supone una entronizaci&oacute;n de la arbitrariedad empresarial que refuerza la prevalencia del inter&eacute;s del empleador, poniendo en riesgo la estabilidad en el empleo de los trabajadores. Y en este sentido puede considerarse que lo que se propone es una recuperaci&oacute;n del t&oacute;xico &ldquo;despido expr&eacute;s&rdquo; &ndash;otra f&oacute;rmula extintiva basada en la arbitrariedad&ndash; a un menor coste para las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Tan relevante como lo anterior es que el modelo indemnizatorio propuesto por el &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; no ataca las causas de fondo de la temporalidad o &ndash;mejor&ndash; de la inestabilidad laboral. Por mucho que el nuevo contrato se llame &ldquo;estable&rdquo;, si su indemnizaci&oacute;n creciente parte de un nivel similar al actual para un contrato temporal, no ofrece un mayor incentivo que &eacute;ste para que la empresa mantenga al trabajador en plantilla de forma prolongada. No se castiga la rotaci&oacute;n, del mismo modo que no se hace ahora. Despedir un trabajador con poca antig&uuml;edad en la empresa costar&aacute; m&aacute;s o menos lo mismo, y no habr&aacute; control judicial. A discreci&oacute;n empresarial.
    </p><p class="article-text">
        Ello implica que se mantendr&aacute; la dualidad entre <em>insiders</em> y <em>outsiders</em>, si bien enmascarada formalmente. Ya no se podr&aacute; calcular la tasa de temporalidad, y no sabremos cu&aacute;ntos de esos trabajadores que han suscrito un contrato &ldquo;&uacute;nico&rdquo; no duran m&aacute;s de un a&ntilde;o (o un mes, o una semana) en sus empleos. Pero, en la medida en que sigan existiendo empleos de escasa productividad, bajos salarios y condiciones laborales precarias seguir&aacute; habiendo trabajadores &ldquo;no estables&rdquo;, susceptibles de sufrir una elevada rotaci&oacute;n y con muchas dificultades para acceder a una situaci&oacute;n de estabilidad. Mientras, los trabajadores que tengan la fortuna de adquirir antig&uuml;edad en la empresa con ese contrato (que ser&aacute;n los mismos, m&aacute;s o menos, que lo consiguen ahora) tendr&aacute;n derecho una indemnizaci&oacute;n m&aacute;s baja que la de los indefinidos actuales. Por eso, aunque los c&aacute;lculos te&oacute;ricos del nuevo modelo indemnizatorio se realicen para que el coste agregado del despido no se reduzca, lo cierto es que s&iacute; aumentar&aacute; la facilidad para despedir. Y adem&aacute;s se generar&aacute;n incentivos para despedir a los trabajadores que ahora tengan un contrato indefinido y sustituirlos por otros con este nuevo contrato, garantizando siempre menores indemnizaciones. En suma, lejos de incentivar la flexibilidad interna, el modelo del contrato &uacute;nico promueve una trivializaci&oacute;n del despido que servir&aacute; para precarizar m&aacute;s el empleo estable.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, somos muchos &ndash;entre ellos, expertos y acad&eacute;micos&ndash; los que creemos, sencillamente, que el &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; es una mala medida, ineficaz para lo que pretende y de resultados perversos por mucho que ahora quieran denominarlo &ldquo;contrato de igualdad de oportunidades&rdquo; (sic). Suena bien; parece bonito; pero &iexcl;cuidado! recuerden que eso casi lleva a la perdici&oacute;n a Blancanieves con aquella manzana. Y en el mercado laboral espa&ntilde;ol, una vez mordida, no habr&aacute; pr&iacute;ncipes salvadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/contrato-unico-manzana-blancanieves_129_5546667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Dec 2012 18:17:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El contrato único o la manzana de Blancanieves]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Contratos,Paro,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
