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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis Cives]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_luis_cives/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis Cives]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["El Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/bienestar-mercados-privados-tecnicas-haran_1_5819621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df51067e-df4e-419b-9032-f78a6d3f9338_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia&quot;"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://twitter.com/JorgeGalindo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jorge Galindo</a> y <a href="http://www.eldiario.es/autores/jose_luis_cives/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Jos&eacute; Luis Cives</a> entrevistan a Nick Barr, experto en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas sociales. Su &uacute;ltimo trabajo, <a href="http://www.elhombredeltres.es/index.php/la-reforma-necesaria-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La reforma necesaria. El futuro de las pensiones</a>, constituye seg&uacute;n <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=27680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Luis Garicano</a> &ldquo;una excelente gu&iacute;a para entender los retos que se avecinan&rdquo;. En esta entrevista Barr analiza algunos de estos retos. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Gran parte de su trabajo se ha dedicado a la econom&iacute;a del estado de bienestar. Nos gustar&iacute;a empezar por conocer un poco m&aacute;s sobre lo que motiv&oacute; su trabajo y c&oacute;mo cree usted que nos ayuda a aumentar nuestra comprensi&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi motivaci&oacute;n original era tratar de proteger el estado de bienestar de los ataques ideol&oacute;gicos, por ejemplo, por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y del apoyo ideol&oacute;gico ciego como, por ejemplo, bajo el comunismo. El argumento central que present&eacute; (basado en la entonces nueva literatura sobre la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n) es que el Estado de bienestar que existe no s&oacute;lo por razones de distribuci&oacute;n conocidas, en particular para proteger a los pobres, sino que tambi&eacute;n tiene una funci&oacute;n importante de eficiencia -el Estado de bienestar hace cosas que los mercados privados, por razones t&eacute;cnicas, har&aacute;n mal o no har&aacute;n en absoluto. Este &uacute;ltimo argumento era nuevo cuando lo utilic&eacute; por primera vez en la d&eacute;cada de 1980.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los argumentos de su libro The welfare state as a piggy bank fue que el habitual equilibrio eficiencia-igualdad que es com&uacute;n en el debate p&uacute;blico se ve muy diferente cuando se observa a trav&eacute;s de la lente de la teor&iacute;a de seguros y de econom&iacute;a de la informaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo explicar&iacute;a a nuestro lector medio su visi&oacute;n de c&oacute;mo este equilibrio es modificado por su trabajo?</strong><em> The welfare state as a piggy bank</em><a href="http://www.oxfordscholarship.com/view/10.1093/0199246599.001.0001/acprof-9780199246595" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The welfare state as a piggy bank</a>
    </p><p class="article-text">
        El Estado existe para proteger el bienestar de los pobres. Pero tambi&eacute;n existe para hacer las cosas que los mercados privados har&iacute;an mal o no har&iacute;an. Los mercados privados funcionan bien cuando una serie de condiciones t&eacute;cnicas los sostienen. Entre esas condiciones se encuentran las siguientes:
    </p><p class="article-text">
        Los consumidores deben estar bien informados. Esa condici&oacute;n se cumple, en t&eacute;rminos generales, para cosas como la comida, pero no para, por ejemplo, los medicamentos. As&iacute; que si compramos alimentos en los supermercados a precios de mercado, el sistema de mercado funciona. Por el contrario, no se nos permite comprar cualquier producto farmac&eacute;utico que nos gusta, dado que la producci&oacute;n y venta de esas drogas est&aacute;n muy fuertemente reguladas.
    </p><p class="article-text">
        Los vendedores de seguros deben saber qu&eacute; tan arriesgado es el comprador del seguro. Esto funciona bien para cosas como el seguro del autom&oacute;vil, pero mucho menos para los riesgos como el desempleo o la salud. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, como el seguro social y la asistencia sanitaria, el Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reforma de las pensiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su &uacute;ltimo libro, que fue traducido al espa&ntilde;ol, trata sobre la reforma de las pensiones y ha sido escrito con el premio Nobel Peter Diamond. &iquest;Cu&aacute;l dir&iacute;a usted que es el mensaje principal del libro acerca de las opciones que el bienestar se enfrentan los estados con el envejecimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro consta de varios mensajes:
    </p><p class="article-text">
        Primero, los sistemas de pensiones tienen m&uacute;ltiples prop&oacute;sitos, incluido el alivio de la pobreza, el seguro y lo que los economistas llaman la suavizaci&oacute;n del consumo, es decir, la redistribuci&oacute;n en el tiempo, o de uno mismo en la juventud a esa misma persona en la tercera edad.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, un sistema de pensiones bien dise&ntilde;ado ha de tener en cuenta todos esos objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, la estabilizaci&oacute;n del consumo efectivo: se entiende que un sistema de pensiones tiene que ser (a) estable y (b) sostenible financieramente en el largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Cuarto, para lograr la estabilidad y la sostenibilidad del sistema &eacute;ste debe adaptarse a las tendencias a largo plazo, como la prolongaci&oacute;n de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Y quinto, el ajuste al envejecimiento de la poblaci&oacute;n puede tener lugar en diversas formas, pero es improbable que tenga &eacute;xito sin un incremento en promedio de la vida laboral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como usted sabe, la reforma de pensiones en Espa&ntilde;a har&aacute; que las pensiones se actualicen en funci&oacute;n del equilibrio a medio plazo del sistema, en lugar de acuerdo al poder adquisitivo. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su punto de vista sobre esta soluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hago ning&uacute;n comentario sobre la propuesta espec&iacute;fica, porque no s&eacute; lo suficiente sobre ella. Mi respuesta general es que si un sistema de pensiones no es sostenible en el largo plazo se producir&aacute; un error para lograr sus objetivos. Si un sistema de pensiones est&aacute; gastando demasiado, entonces o bien (a) las contribuciones han de incrementarse o (b) los beneficios percibidos tienen que reducirse. Puesto que (a) probablemente no es una opci&oacute;n en este momento la opci&oacute;n que queda es la (b). Es posible reducir los beneficios ya sea mediante la reducci&oacute;n de lo percibido mensualmente (por ejemplo, al cambiar la f&oacute;rmula de indexaci&oacute;n) o empezando a pagar las pensiones a una edad m&aacute;s tard&iacute;a. Muchos pa&iacute;ses han hecho ambas cosas. Teniendo en cuenta las tendencias en la esperanza de vida, el aumento de la edad de jubilaci&oacute;n es un elemento esencial en la reforma de pensiones en casi todos los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el debate sobre la reforma de las pensiones, algunas personas, incluso instituciones internacionales, a menudo sugieren que el envejecimiento es un problema en los sistemas de reparto que no existir&iacute;a con un sistema de capitalizaci&oacute;n. Esta es una idea que ya contradec&iacute;a en 1979 en su pieza Myths my Grandfather taught me, pero que muchas personas educadas encuentran intuitiva y atractiva. &iquest;Cu&aacute;l es exactamente el problema?</strong><a href="http://eprints.lse.ac.uk/1503/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Myths my Grandfather taught me</em></a>
    </p><p class="article-text">
        La intuici&oacute;n es obvia y clara. Y es correcta si se piensa en las pensiones como el simple hecho de acumular dinero para el futuro. Si acumulo lo suficiente para el ahorro en mi vida laboral, la idea es que ese dinero proporcionar&aacute; mi pensi&oacute;n, aunque no haya muchos trabajadores en activo despu&eacute;s de que me haya retirado.
    </p><p class="article-text">
        Pero el argumento es err&oacute;neo si estoy preocupado no por el mero dinero (por ejemplo, tener X euros al mes), sino por la capacidad de consumo despu&eacute;s de haberme retirado. Si una generaci&oacute;n de pensionistas tiene un gran mont&oacute;n de dinero va a poder gastar ampliamente, pero si no hay muchos trabajadores no habr&aacute; mucho que poder comprar para los primeros. Como resultado, los precios de los bienes van a subir, habr&aacute; inflaci&oacute;n. As&iacute;, los pensionistas recibir&aacute;n su dinero de manera segura, s&iacute;, pero no la capacidad de consumo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reforma de la educaci&oacute;n superior</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un debate en el que estaba bastante activo fue el tema de la reforma de la educaci&oacute;n superior en el Reino Unido. &iquest;Podr&iacute;a decirnos cu&aacute;l fue su contribuci&oacute;n al debate y las lecciones que Espa&ntilde;a podr&iacute;a aprender del Reino Unido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mis principales argumentos son que en primer lugar, los pa&iacute;ses necesitan la educaci&oacute;n masiva y de calidad superior para ser competitivos; pero los contribuyentes no pueden permitirse el lujo de pagar el costo total, por lo que el gasto p&uacute;blico debe ser complementado por el gasto privado.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la financiaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior debe aumentarse mediante el cobro de derechos de matr&iacute;cula. Sin embargo, los estudiantes generalmente no pueden permitirse el lujo de pagar los derechos de matr&iacute;cula. Lo que se necesita es un sistema bien dise&ntilde;ado de los pr&eacute;stamos estudiantiles para cubrir gastos de matr&iacute;cula y costos de vida. Una de mis contribuciones fue precisamente una propuesta de dise&ntilde;o para dicho sistema: los pr&eacute;stamos deben (a) tener pagos supeditados a los ingresos (es decir, la devoluci&oacute;n del pr&eacute;stamo ha de consistir en reembolsos de x% de los ingresos del prestatario hasta que &eacute;l / ella pague el pr&eacute;stamo); (b) cobrar una tasa de inter&eacute;s relacionado con el costo de endeudamiento del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que con <em>Myths my Grandfather Taugth Me</em>, esta es un &aacute;rea con un resultado contrario a la intuici&oacute;n. Todo el mundo &ldquo;sabe&rdquo; que las tarifas en la universidad disminuyen la capacidad de acceso. Esto es, en realidad, err&oacute;neo. Varios pa&iacute;ses sin matr&iacute;cula general tienen una baja participaci&oacute;n de las personas procedentes de entornos desfavorecidos. Lo que perjudica el acceso es la falta de logros en la escuela, por lo general, por razones que se remontan a la primera infancia. El ministro de Educaci&oacute;n brit&aacute;nico dijo una vez: &ldquo;Si yo fuera un socialista real, no gastar&iacute;a un centavo en la educaci&oacute;n superior-me gustar&iacute;a pasar todo en la educaci&oacute;n infantil.&rdquo; Aunque no quiso decir eso literalmente, la declaraci&oacute;n tiene un grano muy importante de verdad. Gastar dinero p&uacute;blico en garantizar el acceso gratuito la educaci&oacute;n superior no ayuda al acceso en s&iacute;, sino que lo perjudica al desplazar el gasto que deber&iacute;a hacerse en la parte del sistema correspondiente a las primeras etapas de educaci&oacute;n, que es la verdadera manera de mejorar la movilidad social. La educaci&oacute;n superior gratuita es pol&iacute;ticamente popular como un subsidio de clase media, pero es pol&iacute;tica social regresiva.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, un sistema de tasas y pr&eacute;stamos, si est&aacute;n bien dise&ntilde;ados, libera recursos para ampliar la participaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior de los estudiantes procedentes de entornos desfavorecidos, es decir, es posible argumentar a favor de tasas y pr&eacute;stamos como parte de la pol&iacute;tica social progresista (otra de mis contribuciones) .
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Gobierno espa&ntilde;ol ha propuesto recientemente reforzar las condiciones de elegibilidad para becas en la educaci&oacute;n superior argumentando que esto aumentar&aacute; los incentivos y la eficiencia de los estudiantes. &iquest;Usted cree que esto es un argumento s&oacute;lido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, especialmente si se combina con las pol&iacute;ticas para mejorar la consecuci&oacute;n anteriormente en el sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Galindo, José Luis Cives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/bienestar-mercados-privados-tecnicas-haran_1_5819621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2013 18:26:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El Estado de bienestar contribuye tanto a la justicia social como a la eficiencia"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La precariedad en el empleo: las políticas importan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/precariedad-empleo-politicas-importan_129_5567154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La alta tasa de temporalidad &ndash;la llamada &ldquo;dualidad&rdquo;- es uno de los rasgos caracter&iacute;sticos del mercado de trabajo espa&ntilde;ol y uno de sus principales problemas. Si bien este diagn&oacute;stico parece ser compartido por un n&uacute;mero cada vez mayor de personas, lo cual nos alegra, las v&iacute;as para su soluci&oacute;n no terminan de reunir el consenso que ser&iacute;a deseable. De todas las propuestas, probablemente la m&aacute;s articulada sea la idea de un <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-igualdad-oportunidades_6_79502069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo;</a>. Esta propuesta logr&oacute; reunir un apoyo considerable tanto entre <a href="http://www.crisis09.es/propuesta/?page_id=37" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acad&eacute;micos de primera l&iacute;nea</a>, como entre ciudadanos que le prestaron su apoyo en una <a href="http://uncontratoparaemplearlosatodos.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">petici&oacute;n online</a>. Sin embargo, todav&iacute;a encuentra cr&iacute;ticas, <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-unico-manzana-Blancanieves_6_84401568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas de las cuales</a> pensamos pueden darnos la oportunidad para aclarar algunos puntos de la propuesta. Esta es la tarea que intentaremos llevar a cabo en este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando las tornas no cambiaron</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un argumento com&uacute;n para atacar la idea del contrato &uacute;nico es relativizar la importancia que tienen los costes de despido sugiriendo que estos no son tan onerosos como se plantea a menudo. Los <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-unico-manzana-Blancanieves_6_84401568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autores argumentan</a> que, a pesar de que all&aacute; por los inicios de la crisis en 2008 y 2009 el n&uacute;mero de empleos temporales destruidos fue mayor, hoy en d&iacute;a se destruyen m&aacute;s empleos indefinidos que temporales, por lo que las diferencias entre trabajadores y contratos no pueden ser tan grandes. Los n&uacute;meros ofrecidos son, por desgracia, un efecto estad&iacute;stico. Pensamos que lo que importa a la hora de analizar la desigual protecci&oacute;n de trabajadores indefinidos y temporales no es la p&eacute;rdida de empleos absolutos, sino la probabilidad de p&eacute;rdida de empleo de cada trabajador. Y esta tasa apenas ha cambiado desde que comenz&oacute; la crisis, como se puede observar en el gr&aacute;fico a continuaci&oacute;n. De cada 100 trabajadores con contrato temporal en el primer trimestre de 2009, 14 hab&iacute;an perdido su empleo el trimestre siguiente. El n&uacute;mero para indefinidos es 7 veces menor, un 2%. Los &uacute;ltimos datos que tenemos son a&uacute;n peores. En el tercer trimestre de 2012, el 18% de los temporales perdi&oacute; su empleo. Solo un 2% de los indefinidos perdi&oacute; el suyo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;C&oacute;mo es posible entonces que hayamos pasado de una situaci&oacute;n en que el 96% de los empleos destruidos sean temporales a una en que el n&uacute;mero de indefinidos que pierden su empleo sea ligeramente superior? Imag&iacute;nense una jarra de agua de 1 litro a la que se le retira el 15-20% de la cantidad en cada periodo. La cantidad de agua menguar&aacute; r&aacute;pidamente, de forma que en el 4&ordm; periodo solo quedar&aacute; medio litro. De igual manera, la cantidad de agua que se retira en cada periodo menguar&aacute; tambi&eacute;n, porque un 20% de 1 litro son 200ml y un 20% de medio litro apenas son 100ml. Este es el caso de nuestros trabajadores temporales, una rapid&iacute;sima disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de empleos, que no var&iacute;a en porcentaje pero s&iacute; en t&eacute;rminos absolutos porque cada vez quedan menos empleos. En cambio, los indefinidos son una jarra de 2 litros de la que apenas se retira el 2% de la cantidad cada periodo, unos 20ml. Como pueden imaginarse, llegar&aacute; un momento en que la cantidad retirada en t&eacute;rminos absolutos de la botella de 1 litro sea similar a la que retiramos de la botella de 2 litros, que es lo que ha ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que se destruyen m&aacute;s empleos indefinidos que temporales a d&iacute;a de hoy en Espa&ntilde;a es que <em>ya se han destruido la mayor&iacute;a de empleos temporales</em>. Las probabilidades de p&eacute;rdida de empleo se mantienen m&aacute;s o menos constantes, pero en la jarra de los temporales quedan muy pocos empleos. Las tornas no se han cambiado; los temporales siguen en clara y evidente desventaja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La fragmentaci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico laboral o los inesperados efectos del incrementalismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de la legislaci&oacute;n laboral en Espa&ntilde;a se puede caracterizar por lo que en pol&iacute;tica p&uacute;blicas se denomina un patr&oacute;n &ldquo;incrementalista&rdquo;. En la medida en que han ido apareciendo patolog&iacute;as, se han intentado solucionar con cambios marginales &ndash;t&iacute;picamente creaci&oacute;n de nuevos contratos y bonificaciones- pero nunca se ha tenido el coraje de tomar la distancia necesaria y enfrentar una reforma global en el marco de un <a href="http://politikon.es/2012/02/15/nota-sobre-las-raices-politicas-de-la-complejidad-de-la-normativa-laboral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrato social m&aacute;s justo y m&aacute;s eficiente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Casi tres d&eacute;cadas de incrementalismo se han traducido en un ordenamiento jur&iacute;dico muy fragmentado que ha buscado cubrir con regulaciones ad hoc todos y cada uno de lso casos concretos. As&iacute; aunque las bonificaciones de los contratos y la precariedad son problemas diferenciados (aunque no independientes), las razones por las que las <a href="http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/115801.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bonificaciones han resultado estar mal dise&ntilde;adas</a> reflejan una &ldquo;filosof&iacute;a&rdquo; regulatoria similar a la que ha guiado la <a href="http://politikon.es/2012/02/13/contratos-bonificados-y-contratos-atipicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creaci&oacute;n de contratos at&iacute;picos</a>.  
    </p><p class="article-text">
        En efecto, ambas series de soluciones parten de la idea que es posible solucionar un problema (como el paro joven o la inserci&oacute;n en el mercado laboral) como si se tratara de un caso independiente, sin modificar el resto de la regulaci&oacute;n. La problematicidad de querer regular exhaustivamente cada uno de los casos concretos proviene de la dificultad de enumerar de forma suficientemente exhaustiva todos y cada uno de los casos. Esto va a generar dos tipos de problemas. Por un lado, la creaci&oacute;n de un estatus especial va a favorecer a unos grupos artificialmente frente a otros, creando los que los economistas llaman un &ldquo;efecto sustituci&oacute;n&rdquo;. El hecho de crear un contrato temporal para menores de 30 a&ntilde;os, por ejemplo, har&aacute; que entre dos personas id&eacute;nticas que difieran &uacute;nicamente en su edad (mayor o menor de 30 a&ntilde;os), el empresario se decida por el primero condenando al segundo al paro. De forma m&aacute;s realista, el hecho de que exista un contrato de obra que se extingue con el fin de un proyecto, va a favorecer que una empresa tienda a favorecer aquellas actividades de naturaleza &ldquo;temporal&rdquo;. El efecto sustituci&oacute;n afecta por tanto a la composici&oacute;n del empleo, no a su volumen y explica por qu&eacute; a la hora de decidirse por una f&oacute;rmula de contrataci&oacute;n, las empresas se decidan por la que les otorga mayor discrecionalidad en detrimento de la alternativa.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, una regulaci&oacute;n &ldquo;casu&iacute;stica&rdquo; de este tipo es siempre, necesariamente, m&aacute;s dif&iacute;cil de hacer cumplir. Si el men&uacute; de contratos para elegir es m&aacute;s amplio, es m&aacute;s f&aacute;cil para un empresario encontrar en el cat&aacute;logo un caso que se adapte a su situaci&oacute;n y le permita sortear la contrataci&oacute;n indefinida. Del mismo modo que la creaci&oacute;n de deducciones fiscales facilita su trabajo a los asesores fiscales creando oportunidades masivas para los arbitrajes regulatorios que no necesariamente son constitutivas de fraude (este es el caso de lo que en derecho tributario se llama <a href="http://www.marcialpons.es/static/pdf/100775009.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;econom&iacute;as de opci&oacute;n&rdquo;</a>), los contratos at&iacute;picos facilitan el trabajo a los abogados de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, se podr&iacute;a argumentar que esto no es un argumento para eliminar el casuismo, sino para hacerlo cumplir m&aacute;s en&eacute;rgicamente. Es posible, tal vez, que la tasa de temporalidad en Espa&ntilde;a no se explique por su ordenamiento jur&iacute;dico que crea oportunidades para el abuso, sino por la tolerancia de este. Pensamos que existen motivos para dudar de esta explicaci&oacute;n. Para ello podemos ver en el gr&aacute;fico de abajo que Espa&ntilde;a no es precisamente un pa&iacute;s cuya inspecci&oacute;n de trabajo tenga pocos recursos.
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        El argumento a favor del contrato &uacute;nico nace de la constataci&oacute;n de que el arte de hacer pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tiene mucho m&aacute;s que ver con lograr un objetivo mediante una legislaci&oacute;n que los agentes implicados tengan <a href="http://politikon.es/2007/04/25/haciendo-las-leyes-invisibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incentivos para no eludir</a> que con poner reglas especialmente duras, lo que los economistas llaman dise&ntilde;ar mecanismos que cumplan la condici&oacute;n de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Incentive_compatibility" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;compatibilidad de incentivos&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casuismo y causalidad en el despido</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una cr&iacute;tica que se ha dirigido a la idea del contrato &uacute;nico con indemnizaci&oacute;n creciente es que, al &ldquo;descausalizar el despido&rdquo;, esto abrir&iacute;a la puerta a la arbitrariedad empresarial y, adem&aacute;s, ser&iacute;a inconstitucional. Pensamos que existen motivos para ser muy esc&eacute;pticos sobre esto.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, cabe argumentar que la mejor forma de proteger a los trabajadores frente al empresario no es necesariamente mediante la judicializaci&oacute;n de la relaci&oacute;n laboral, sino fortaleciendo la posici&oacute;n negociadora del trabajador al reducir su dependencia del empresario. Las socialdemocracias n&oacute;rdicas han optado por esta avenida mediante un esquema de &ldquo;flexiseguridad&rdquo; muy similar al que aparec&iacute;a en la <a href="http://www.crisis09.es/propuesta/?page_id=37" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta original</a>. Los pilares de esta estrategia son dos. En primer lugar, la &ldquo;amenaza&rdquo; de ser despedido es mucho menos efectiva cuando los trabajadores gozan de un seguro por desempleo generosa &ndash;una protecci&oacute;n que por motivos pol&iacute;ticos muy ligados a la <a href="http://www.falternativas.org/laboratorio/libros-e-informes/zoom-politico/quien-apoya-el-estado-del-bienestar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dualidad en Espa&ntilde;a</a> ha evolucionado en un <a href="http://users.ox.ac.uk/~polf0050/Rueda%20APSR.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentido restrictivo</a>. La idea es por tanto no proteger los puestos de trabajo, sino proteger a la persona en sus transiciones entre puestos de trabajo con un seguro de desempleo generoso y pol&iacute;ticas activas. En segundo lugar un <a href="http://www.econstor.eu/dspace/bitstream/10419/21241/1/dp381.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto bien documentado</a> de los costes de despido es el de reducir simult&aacute;neamente la destrucci&oacute;n y la creaci&oacute;n de empleo a la vez, adem&aacute;s de incrementar la duraci&oacute;n media del desempleo, de modo que si realmente se volviera m&aacute;s barato despedir, el desempleo se volver&iacute;a menos doloroso porque ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil encontrar un empleo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el efecto de obligar a justificar el despido es naturalmente el de convertir esa causalidad en contenciosa llevando a la <a href="http://politikon.es/2012/02/28/costes-de-despido-buenos-y-malos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">judicializaci&oacute;n del conflicto</a>. Una legislaci&oacute;n que genere contensiosidad no solamente genera costes procesales (tanto expl&iacute;citos, como en t&eacute;rminos de tiempo) de los que nadie se apropia (salvo los abogados), sino que adem&aacute;s aumenta la incertidumbre sobre el verdadero coste del despido. La importancia de estos costes quedaba reflejada en que con anterioridad a la reforma, los <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=1751" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empresarios prefer&iacute;an no ir a juicio</a> y aceptar la improcedencia del despido (el llamado &ldquo;despido express&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, se podr&iacute;a argumentar que, a&uacute;n pudiendo ser una medida efectiva, esto vulnera el derecho constitucional a la tutela judicial efectiva. Ante esta cr&iacute;tica, cabr&iacute;a decir naturalmente que esto puede hacer la reforma pol&iacute;tica y legalmente inviable, pero no la convierte en inefectiva. Pero a&uacute;n aqu&iacute; pensamos que hay razones para el escepticismo (<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">por ejemplo</a>).  El llamado despido express, cuya constitucionalidad nunca fue puesta en duda, permit&iacute;a de facto sortear la causalidad en el despido, de modo que no es dif&iacute;cil pensar en que ser&aacute; posible dise&ntilde;ar alg&uacute;n mecanismo de este tipo con un recurso procesal d&oacute;nde el papel del juez quede limitado a controlar casos de discriminaci&oacute;n o vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales. Este mecanismo podr&iacute;a dise&ntilde;arse, por ejemplo, mediante una redefinici&oacute;n suficientemente amplia de las causas de despido, de las reglas de prueba y una reforma que endurezca de las reglas de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite del recurso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El empleo temporal o el problema del huevo y la gallina</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro argumento habitual en contra del contrato &uacute;nico es que la temporalidad en Espa&ntilde;a no es fruto de nuestro extenso men&uacute; de contratos laborales y de las diferencias entre ellos, sino que viene determinada por nuestra famosa estructura productiva. Esta explicaci&oacute;n parte de la constataci&oacute;n de la gran importancia que tienen en nuestro tejido industrial las PYMES o sectores como la construcci&oacute;n o el turismo para argumentar que existe una demanda natural de este tipo de trabajadores que el men&uacute; de contratos se limita a cubrir. Por lo tanto, se dice, unificar todos los contratos ser&iacute;a in&uacute;til, ya que el mercado se encargar&iacute;a de reproducir los mismos patrones bajo la nueva legislaci&oacute;n. Son las llamadas &ldquo;explicaciones de demanda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte este es un problema, como tantos otros, que la evidencia emp&iacute;rica nos puede ayudar a solucionar. Y los datos apuntan en direcci&oacute;n contraria. En primer lugar, es importante subrayar que aunque observ&aacute;ramos una alta correlaci&oacute;n entre determinados sectores y la temporalidad, esto no implicar&iacute;a necesariamente que la causalidad vaya de la estructura productiva a la regulatoria: es perfectamente posible que vaya en sentido contrario. Precisamente, la evoluci&oacute;n temporal del empleo en estos sectores d&oacute;nde la creaci&oacute;n de contratos temporales precedi&oacute; al aumento del peso de los mismos indicar&iacute;a que la causalidad va en la direcci&oacute;n contraria.
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis detallado de la evidencia permite ver que el v&iacute;nculo causal entre estructura productiva e instituciones es cuanto menos ambiguo. El <a href="http://www.uc3m.es/portal/page/portal/dpto_historia_economica_inst/home/faculty/javier_polavieja" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soci&oacute;logo econ&oacute;mico Javier Polavieja</a> ha dedicado una buena parte de su carrera a analizar el problema de la precariedad laboral en Espa&ntilde;a. Es posible encontrar un buen resumen de su pensamiento en un excelente art&iacute;culo de 2005 de la <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/dcfichero_articulo?codigo=1993711" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Espa&ntilde;ola de Investigaciones Sociol&oacute;gicas</a> donde analiza de forma comparada la temporalidad y sus posibles causas. La conclusi&oacute;n es clara: una an&aacute;lisis estad&iacute;stico riguroso revela que la tasa de temporalidad de Espa&ntilde;a (la m&aacute;s alta de la OCDE) es much&iacute;simo m&aacute;s elevada de lo que nos corresponder&iacute;a dada la importancia relativa de nuestros sectores temporales o vol&aacute;tiles. O, en otras palabras, nuestra estructura productiva no justifica nuestra elevada tasa de temporalidad. Por si fuera poco, esta temporalidad no es una caracter&iacute;stica exclusiva de nuestros sectores vol&aacute;tiles, sino que est&aacute; presente en el resto de la econom&iacute;a. Tanto es as&iacute; que nuestros sectores <em>menos vol&aacute;tiles</em> como las manufacturas o el transporte sufren una tasa de temporalidad mayor que la de los sectores <em>m&aacute;s vol&aacute;tiles</em> del resto de pa&iacute;ses. Espa&ntilde;a es un campe&oacute;n indiscutible en <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/dcfichero_articulo?codigo=1993711" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;rminos de precariedad</a>. 
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        Polavieja llega a un resultado similar comparando la importancia de los empleos de cuello blanco o el peso de las PYMES en el tejido industrial: tanto en las ocupaciones m&aacute;s cualificadas, como en la totalidad de nuestra estructura productiva, la temporalidad es mayor de lo que se esperar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el an&aacute;lisis de Polavieja muestra que las instituciones s&iacute; que juegan un papel muy relevante; las leyes y regulaciones sobre la protecci&oacute;n del empleo indefinido y la estructura de la negociaci&oacute;n colectiva contribuyen a determinar los niveles de temporalidad que observamos hoy en d&iacute;a. En concreto, no se trata de que la protecci&oacute;n del trabajo sea alta, sino de que <em>el diferencial </em>de protecci&oacute;n entre contratos temporales e indefinidos sea tan abrumadora la que causa este problema. Adem&aacute;s, el hecho de que los trabajadores indefinidos tengan m&aacute;s representaci&oacute;n y poder de negociaci&oacute;n en los convenios tiende a acentuar este problema. Estos dos factores, encuentra Polavieja, unidos a los grandes shocks de desempleo que vivimos de forma peri&oacute;dica en Espa&ntilde;a, son los grandes culpables de la temporalidad.
    </p><p class="article-text">
        Como venimos diciendo, muchas de las cr&iacute;ticas dirigidas a la idea del contrato &uacute;nico no se sostienen.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La desventaja de los temporales a la hora de mantener su trabajo apenas ha cambiado desde que empez&oacute; la crisis: la probabilidad de perder el empleo es del orden de 7 a 9 veces mayor para temporales que para indefinidos.</li>
                                    <li>El n&uacute;mero de inspectores laborales en Espa&ntilde;a es similar al de otros pa&iacute;ses europeos, lo cual sugiere que la temporalidad no es un problema de falta de inversi&oacute;n en inspecci&oacute;n. En cambio, s&iacute; podr&iacute;a estar relacionada con la excesiva oferta de contratos disponibles, que facilita a los empresarios evitar los contratos indefinidos (de forma legal).</li>
                                    <li>El problema de si el contrato &uacute;nico es o no constitucional no tiene nada que ver con su efectividad, y en cualquier caso tenemos dudas de que no se pueda encontrar un encaje. Por otra parte creemos que es mucho m&aacute;s efectivo mejorar la posici&oacute;n negociadora del trabajador (con subsidios de desempleo m&aacute;s generosos, por ejemplo) que judicializar el proceso.</li>
                                    <li>Las explicaciones de demanda no son satisfactorias. Los estudios de que disponemos sugieren que nuestra estructura productiva no causa nuestra elevada tasa de temporalidad. La tesis seg&uacute;n la cu&aacute;l un contrato &uacute;nico reproducir&iacute;a de forma encubierta el mismo patr&oacute;n dual, por tanto, no se sostiene.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En definitiva, estamos lejos de ser prisioneros de la temporalidad por nuestra naturaleza o la de nuestra econom&iacute;a. Es m&aacute;s, el castigo es autoimpuesto: estamos sufriendo las consecuencias de un mal dise&ntilde;o institucional y regulaci&oacute;n de nuestro mercado laboral. Y creemos que es hora de cambiarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Medina, José Luis Cives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/precariedad-empleo-politicas-importan_129_5567154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jan 2013 17:25:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La precariedad en el empleo: las políticas importan]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Panfleto por un socialismo joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/panfleto-socialismo-joven_129_5422833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ser joven en Espa&ntilde;a es un negocio ruinoso. No hace falta enumerar el rosario de obst&aacute;culos e incertidumbres a los que se enfrenta una persona menor de 35 a&ntilde;os que busca encaminar su vida en nuestro pa&iacute;s: el acceso a una vivienda, a una fuente de renta estable o a una educaci&oacute;n de calidad que garantice un salario digno a cambio del esfuerzoes algo que cada menos j&oacute;venes est&aacute;n en condiciones de esperar. Vivimos en una sociedad d&oacute;nde la &uacute;nica certeza que tienen los j&oacute;venes es la de tener menos oportunidades y vivir en un mundo menos igualitario que la generaci&oacute;n de sus padres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los j&oacute;venes frente al sistema</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las causas de este estado de cosas son complejas. En el n&uacute;cleo del problema se encuentran desarrollos sobre los que tenemos poco o ning&uacute;n poder de acci&oacute;n tales como el cambio tecnol&oacute;gico, la globalizaci&oacute;n, la terciarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, las mutaciones demogr&aacute;ficas y la trayectoria hist&oacute;rica de nuestro pa&iacute;s est&aacute;n en el coraz&oacute;n del problema. Sin embargo, para que la evaluaci&oacute;n del problema no sea est&eacute;ril es necesario centrarse en las variables en las que se puede influir desde el punto de vista de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Comparando el entramado institucional de distintos pa&iacute;ses es posible distinguir dos variables que explican por qu&eacute; la situaci&oacute;n de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles es particularmente mala en comparaci&oacute;n con la de los pa&iacute;ses de nuestro entorno: las instituciones del mercado laboral y las prioridades de gasto social.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones laborales funcionan de tal forma que la <a href="http://politikon.es/2012/04/25/la-dualidad-en-graficos-la-caida-de-las-conversiones-de-temporales-a-fijos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dualidad entre trabajadores estables y precarios</a> es inevitable. Existe un grupo, bien identificado y en el que los j&oacute;venes est&aacute;n muy infrarrepresentados, que tiene un trabajo estable, en cuya formaci&oacute;n los empresarios tienen incentivos para invertir y que est&aacute; mucho menos expuesto al riesgo de desempleo. Frente a este, un segundo grupo de entre un cuarto y un tercio de trabajadores empleados, que no vive en la precariedad, que no es tenido en cuenta en la negociaci&oacute;n colectiva y que est&aacute; constantemente expuesto a las fluctuaciones del ciclo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        El Estado de Bienestar en Espa&ntilde;a est&aacute; intensamente sesgado en contra de los j&oacute;venes. Como <a href="http://www.amazon.es/Age-Welfare-State-Comparative-ebook/dp/B000SKGXPI/ref=sr_1_3?ie=UTF8&amp;qid=1347276057&amp;sr=8-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha mostrado la polit&oacute;loga Julia Lynch</a>, las prioridades de gasto social en funci&oacute;n de la edad var&iacute;an considerablemente entre pa&iacute;ses y el nuestro destaca por ser uno de los pa&iacute;ses d&oacute;nde los j&oacute;venes son dados de lado. No es en guarder&iacute;as, educaci&oacute;n, prestaciones por desempleo y pol&iacute;ticas activas en lo que se pone el acento sino que, a la hora de arbitrar entre partidas de gasto nuestros pol&iacute;ticos consideran aceptable sacrificar estas pol&iacute;ticas a cambio de no repercutir los ajustes en la tercera edad. Esta preferencia se ha puesto de manifiesto en la reciente pol&iacute;tica de recortes y hace que el Estado de Bienestar deje a las nuevas generaciones en el borde del camino.
    </p><p class="article-text">
        Este estado de cosas es desastroso, no solo porque sea injusto, sino porque mina estructuralmente la sostenibilidad de cualquier proyecto socialdem&oacute;crata al dejarlo indefenso ante los retos econ&oacute;micos, sociales y demogr&aacute;ficos del futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por qu&eacute; la socialdemocracia debe invertir en los j&oacute;venes</strong>
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que es urgente y necesario replantear las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para orientarlas hacia los j&oacute;venes no es que los estos supongan alg&uacute;n tipo de prioridad &eacute;tica per se. Como autores como el premio <a href="http://www.minneapolisfed.org/publications_papers/pub_display.cfm?id=3278" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobel James Heckman</a> o el <a href="http://www.amazon.es/Why-Need-Welfare-State-ebook/dp/B005H0CBUA/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1347276824&amp;sr=8-1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soci&oacute;logo Gosta Esping-Andersen</a> han dedicado una parte importante de su carrera a demostrar, las razones est&aacute;n basadas en la eficacia: tanto en la eficacia redistributiva, como en la eficiencia econ&oacute;mica; tanto en la posibilidad de alcanzar un mayor nivel de justicia social con los mismos recursos, como en los beneficios que los j&oacute;venes tienen para el funcionamiento de una econom&iacute;a moderna. Invertir en los j&oacute;venes es por tanto una forma de superar la supuesta dicotom&iacute;a entre justicia social y crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que sabemos sobre desigualdad nos hace pensar que cada euro gastado en reducir las desigualdades a edades avanzadas es menos eficaz que cuando se hace al principio del ciclo vital. Cuanto m&aacute;s tard&iacute;a es la redistribuci&oacute;n, menos eficaz. Existe una evidencia emp&iacute;rica cada vez m&aacute;s s&oacute;lida que sugiere que la formaci&oacute;n de la desigualdad se produce en edades tempranas. La raz&oacute;n para ello es que la familia es una fuente poderosa de transmisi&oacute;n de la clase social. Es mucho m&aacute;s eficiente gastar dinero en guarder&iacute;as o en educaci&oacute;n para aumentar la productividad de un individuo que est&aacute; a&uacute;n form&aacute;ndose y &eacute;ste pueda ser valorado en el mercado laboral, que intentar redistribuir entre trabajadores m&aacute;s y menos productivos en edades posteriores. Dejar atr&aacute;s el car&aacute;cter marcadamente familiar de nuestro Estado de Bienestar mediterr&aacute;neo es un paso obligado para desligar el origen social del &eacute;xito en la vida y garantizar as&iacute; la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Una raz&oacute;n adicional para priorizar la redistribuci&oacute;n temprana es que periodo a lo largo del que se va a prolongar esa reducci&oacute;n de la desigualdad va a ser m&aacute;s largo. Es toda la diferencia que existe entre invertir en la educaci&oacute;n de trabajadores que puedan disfrutar de sus rentas durante el resto de su vida, o gastar en el consumo de aquellos que est&aacute;n en el tramo final de sus ciclos vitales: simplemente, se trata de gastos que no pueden ser evaluados sin una ponderaci&oacute;n que tenga en cuenta que el primero es una inversi&oacute;n y el segundo un gasto en consumo; que el primero se va a disfrutar durante un periodo mucho m&aacute;s largo que el segundo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de servir para redistribuir mejor, priorizar a los j&oacute;venes es una buena pol&iacute;tica econ&oacute;mica porque invertir en las nuevas generaciones es construir el futuro. El gasto en primera infancia facilitar&iacute;a la incorporaci&oacute;n al trabajo de la mujer y aumentar&iacute;a la natalidad, haciendo as&iacute; viable afrontar el reto del envejecimiento que amenaza la sostenibilidad del Estado de Bienestar. Los ni&ntilde;os y j&oacute;venes de hoy son los contribuyentes de ma&ntilde;ana: aumentar el n&uacute;mero de trabajadores de las cohortes venideras fomentando la natalidad y mejorar su productividad invirtiendo en su educaci&oacute;n, garantiza ingresos fiscales en el futuro y hace viables las pol&iacute;ticas redistributivas. En cierta medida, la inversi&oacute;n en los j&oacute;venes es una pol&iacute;tica que se paga por s&iacute; misma. Si ser socialdem&oacute;crata tiene que ver, sobre todo, con la convicci&oacute;n racional de que justicia social y progreso son ideas que suelen ir de la mano, es urgente repensar el modo en que gastamos el dinero p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, es hora de que las personas con convicciones socialdem&oacute;cratas reconozcamos que las instituciones del mercado laboral condenan a los j&oacute;venes. Ning&uacute;n joven puede permitirse el lujo de tener demasiadas esperanzas en llegar a tener un empleo estable de por vida a menos que decida trabajar en el sector p&uacute;blico. La rotaci&oacute;n laboral es un hecho que est&aacute; aqu&iacute; para quedarse. Sin embargo, el gasto por persona en pol&iacute;ticas activas y prestaciones por desempleo es exiguo mientras que la brecha en la protecci&oacute;n de trabajadores fijos y temporales es una de las m&aacute;s grandes de nuestro entorno. Plantear un modelo de mercado laboral viable pasa por eliminar esa brecha con un contrato &uacute;nico y reconocer que, si la p&eacute;rdida del empleo es probablemente algo inherente a una econom&iacute;a capitalista, el papel del Estado es el de proteger a los trabajadores en sus transiciones entre puestos de trabajo con subsidios que mantengan su renta y pol&iacute;ticas activas que les ayuden a reciclarse.
    </p><p class="article-text">
        Los defensores del Estado de Bienestar nos enfrentamos hoy a dos retos: el de su sostenibilidad y el de su eficacia a la hora de lograr la justicia social. Mantener un modelo social que explota y condena a los j&oacute;venes cediendo al peso pol&iacute;tico del envejecimiento es hipotecar cualquier proyecto de sociedad justa y viable y ceder a la peor especie de cortoplacismo pol&iacute;tico: el motivado por la miop&iacute;a electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Cives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/panfleto-socialismo-joven_129_5422833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Sep 2012 19:25:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Panfleto por un socialismo joven]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Socialdemocracia,Estado del Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
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