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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elvira Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elvira_navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elvira Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Jornada de reflexión: castigados en el rincón de pensar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jornada-reflexion-castigados-rincon-pensar_129_4865516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6688ce27-28a1-4046-84df-92dd0e1206af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jornada de reflexión: castigados en el rincón de pensar"></p><p class="article-text">
        &iquest;Sirve la jornada de reflexi&oacute;n para acabar de decidir nuestro voto?  &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; reflexionen ellos!&rdquo;, me dice una se&ntilde;ora refiri&eacute;ndose a los  pol&iacute;ticos. Estoy en una cafeter&iacute;a de un barrio de Madrid, y me he  acercado con mi pregunta a una mesa en la que cuatro amigas que deben de  rondar la cincuentena comparten anecdotario y merienda. &ldquo;Como si no  hubi&eacute;ramos estado viendo todos estos meses los desahucios, el paro, la  corrupci&oacute;n, los j&oacute;venes march&aacute;ndose del pa&iacute;s porque no hay trabajo. Eso  s&iacute; que da para una reflexi&oacute;n. Y encima los bancos chupando del dinero de  todos y sin soltar una peseta. &iquest;Acaso quieren convencernos de que eso  no ha pasado? Porque esa es la sensaci&oacute;n que dan los pol&iacute;ticos durante  la campa&ntilde;a, sobre todos los del PP&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una tercera interviene:  &ldquo;Pues a los del PSOE ya les vale. Ir por ah&iacute; diciendo que son de  izquierdas. Vaya jeta. Me parece una falta de respeto. &iquest;Se creen que la  gente es tonta?&rdquo;. Las cuatro se enzarzan en lamentos que recorren  algunos tristes (por verdaderos) t&oacute;picos sobre los pol&iacute;ticos: que son  todos iguales, que s&oacute;lo miran por sus intereses, que viven fuera de la  realidad. De fondo, subyace la creencia de que el poder &uacute;nicamente puede  generar corrupci&oacute;n. &iquest;Para qu&eacute; luchar entonces contra lo inevitable?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La  campa&ntilde;a electoral es una gran ficci&oacute;n&rdquo;, afirma un exlibrero que lleva  un a&ntilde;o cobrando el paro. &ldquo;Los partidos pol&iacute;ticos, en vez de tomarse la  campa&ntilde;a como una oportunidad para presentar sus programas, lo piensa  como un megaevento. No hacen hincapi&eacute; en sus propuestas, sino en el  marketing. Y por eso la jornada de reflexi&oacute;n es otra ficci&oacute;n: si no se  ha presentado nada, &iquest;sobre qu&eacute; tenemos que reflexionar?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El  exlibrero argumenta que en las elecciones europeas la mentira huele a&uacute;n  peor, porque nadie sabe nada lo que estas elecciones pueden suponer para  Europa. Se ignora qu&eacute; va a pasar en otros pa&iacute;ses y cu&aacute;l es all&iacute; el  debate, por no hablar de que ahora mismo quien decide en Europa no es  ning&uacute;n Parlamento, sino el Banco Central Europeo. Para este treinta&ntilde;ero,  las elecciones europeas no son m&aacute;s que un tinglado para que los  pol&iacute;ticos midan sus fuerzas y dise&ntilde;en estrategias de cara a las  generales. &ldquo;Por otra parte, y volviendo a lo que me preguntas sobre si  la jornada de reflexi&oacute;n tiene alguna funci&oacute;n&rdquo;, concluye, &ldquo;a m&iacute; ese d&iacute;a  me parece sencillamente un acto de vanidad por parte de los pol&iacute;ticos.  &iquest;De verdad se creen que la gente va a estar pensando en ellos? Son  rid&iacute;culos. Como Jerjes golpeando el mar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El due&ntilde;o de un gimnasio  me cuenta que las &uacute;nicas elecciones en las que &eacute;l reflexion&oacute; de verdad  fueron las que sucedieron al 11M, afirmaci&oacute;n &eacute;sta que me lleva a lo que  d&iacute;as antes me dijo un jubilado: &ldquo;La jornada de reflexi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;, &ldquo;es  la consecuencia de un miedo hist&oacute;rico a que el d&iacute;a de antes de las  elecciones se produjeran conflictos. Es hija de la represi&oacute;n, y no del  pensamiento. A estas alturas de la pel&iacute;cula todo el mundo sabe si va a  votar y a qui&eacute;n, y los pol&iacute;ticos no quieren sorpresas de &uacute;ltima hora&rdquo;.  Esta idea de que la jornada de reflexi&oacute;n no est&aacute; pensada para los  ciudadanos, sino para los pol&iacute;ticos, la comparte una editora freelance:  &ldquo;Yo creo que ese d&iacute;a sirve s&oacute;lo para que los pol&iacute;ticos descansen y  cojan fuerzas para la jornada de las elecciones. Es rid&iacute;culo pensar que  le sirve de algo al ciudadano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, otras personas a las  que les he ido con esta pregunta me han contestado que por supuesto que  la jornada de reflexi&oacute;n es de utilidad, aunque en un sentido bien  distinto al que se le supone: &ldquo;Sirve para que descansemos al fin de los  pol&iacute;ticos. Para que dejemos de verlos todo el d&iacute;a en la televisi&oacute;n y en  la radio. Las campa&ntilde;as electorales son insoportables&rdquo;, me dice un  publicista.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo opina una amiga suya que trabaja de  teleoperadora, quien a&ntilde;ade: &ldquo;Si al menos concretaran algo. Pero todos  suenan a lo mismo. Son mensajes del tipo 'nosotros vamos a solucionar el  paro, la educaci&oacute;n, la econom&iacute;a'. Lo dicen as&iacute;, en abstracto, y al  final te quedas con la idea de que ninguno tiene soluciones. Y adem&aacute;s  cuando un mensaje se repite tanto al final dejas de escucharlo, porque  es como no decir nada&rdquo;. S&oacute;lo una periodista ha afirmado tomarse en serio  la jornada de reflexi&oacute;n: &ldquo;Yo para ese d&iacute;a ya me he le&iacute;do muchos  programas electorales, y adem&aacute;s me cabreo si alguien incumple la veda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un  norteamericano que pasa todos los a&ntilde;os un semestre impartiendo clases  en nuestro pa&iacute;s sostiene que el espect&aacute;culo pol&iacute;tico espa&ntilde;ol es cada vez  m&aacute;s parecido al estadounidense: &ldquo;La idea de la reflexi&oacute;n tiene mucho  peso, pero se est&aacute; derivando hacia una cultura que d&iacute;a tras d&iacute;a tiene  menos capacidad para reflexionar. El debate en Estados Unidos se decanta  por un formato cada vez m&aacute;s parecido al publicitario, donde en lugar de  argumentar se dan mensajes encapsulados, en verdad esl&oacute;ganes  publicitarios para que la gente los digiera con facilidad. En Espa&ntilde;a se  camina hacia lo mismo, porque la simplicidad del mensaje es lo que m&aacute;s  renta a los pol&iacute;ticos. Y el bipartidismo es la estructura perfecta para  ello&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del hartazgo del bipartidismo me habla una psic&oacute;loga y  maestra ya retirada: &ldquo;Yo con el 15M me di cuenta de que la reflexi&oacute;n  est&aacute; en otro sitio, no en el debate que imponen el PP y el PSOE. De esta  campa&ntilde;a s&oacute;lo me ha interesado lo que est&aacute;n proponiendo los nuevos  partidos, como Podemos, aunque yo voy a votar a Izquierda Unida porque  creo que es la fuerza pol&iacute;tica que m&aacute;s contrapeso puede hacer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El  enfado con el PSOE es casi una constante en las pesquisas que he estado  haciendo durante los &uacute;ltimos d&iacute;as para escribir la presente cr&oacute;nica, y a  este respecto no han sido pocas las personas a las que les ha parecido  una verg&uuml;enza que Ana Pastor, en La Sexta, haya dado protagonismo a  Felipe Gonz&aacute;lez. Tambi&eacute;n hay una opini&oacute;n generalizada de que las cadenas  de televisi&oacute;n y la prensa se centran demasiado en el PP y el PSOE. Se  llega a la jornada de reflexi&oacute;n sin que muchas personas sepan qu&eacute;  plantean otros partidos. El exlibrero se&ntilde;ala sobre este particular:  &ldquo;Incluso en la televisi&oacute;n p&uacute;blica, donde todos deber&iacute;an tener cabida, se  da prioridad a los grandes partidos, que ya ni siquiera son tan grandes  porque han perdido buena parte de su electorado. Los verdaderos  partidos, los que tienen un programa, hacen una campa&ntilde;a a largo plazo  para convencer de verdad a la gente, y no s&oacute;lo los d&iacute;as de campa&ntilde;a  electoral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una estudiante de arquitectura dice que lo que ella ve  en su universidad es que la gente est&aacute; cansada del bipartidismo, pero  que no sabe a qui&eacute;n votar. &ldquo;Vienen de lo que han votado sus padres, y  sus padres son bipartidistas. En mi universidad yo dir&iacute;a que hay  tripartidismo: PP, PSOE y Podemos. Se habla m&aacute;s de Podemos que de  Izquierda Unida. Hay mucha indecisi&oacute;n, pero no creo que la jornada de  reflexi&oacute;n sea determinante para que la gente se decida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La  estudiante me cuenta tambi&eacute;n, un poco azorada: &ldquo;Esto que voy a decirte  es un poco feo, y adem&aacute;s entiendo que cae en el estereotipo porque no  todo el mundo es as&iacute;, pero a la gente que conozco de mucho dinero que va  a universidades privadas no le importa lo que sucede ni tiene inter&eacute;s  por reflexionar sobre nada. Esa gente est&aacute; en otra &oacute;rbita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A mi  pregunta, una directiva de una multinacional contesta que si tiene que  concluir algo es el fastidio que le produce que en los partidos  conservadores haya m&aacute;s mujeres con poder que en los progresistas: &ldquo;Mira  si no a Esperanza Aguirre, o a la lerda de la Botella. En cambio vi un  debate de partidos minoritarios, la mayor&iacute;a de izquierdas, y todo eran  t&iacute;os. &iquest;Eso c&oacute;mo se come?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En fin, no s&eacute; si esta cr&oacute;nica les dar&aacute;  materia para reflexionar hoy, aunque desde luego lo &oacute;ptimo ser&iacute;a no  dejar de hacerlo nunca. Por mi parte, la jornada de reflexi&oacute;n me  recuerda a las misas dominicales a las que, cuando era ni&ntilde;a, me hac&iacute;a ir  mi abuela en el pueblo durante los veranos, para as&iacute; no tener que  volver a la iglesia el resto de la semana. &ldquo;Ya est&aacute;s excluida&rdquo;, me dec&iacute;a  mi abuela al final de la eucarist&iacute;a, de la que yo sal&iacute;a siempre con la  hostia pegada al paladar. O dicho de otro modo y sin literatura: &iquest;no  implica  el llamar a una jornada &ldquo;de reflexi&oacute;n&rdquo; la idea de que los dem&aacute;s  d&iacute;as pensamos poco?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jornada-reflexion-castigados-rincon-pensar_129_4865516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 May 2014 17:43:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jornada de reflexión: castigados en el rincón de pensar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A Marhuenda se le ve el culo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marhuenda-ve-culo_129_5025155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/433a0c12-2d8b-4882-bf9c-ecfc233744a1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A Marhuenda se le ve el culo"></p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s te agachas, m&aacute;s se te ve el culo: esta era una de las m&aacute;ximas que mi madre soltaba brutalmente ante pelotas descarados y ufanos, y sin duda la habr&iacute;a susurrado hoy en el desayuno informativo que Francisco Marhuenda, actual director del diario <em>La Raz&oacute;n</em> y tertuliano montaraz entre otras cosas, ha celebrado en el Ritz.
    </p><p class="article-text">
         La excusa: hablar del presente y el futuro de los medios de comunicaci&oacute;n. La realidad: que Marhuenda, para variar, se ha deshecho en halagos hacia Mariano Rajoy y hacia los &ldquo;amigos&rdquo; convocados (durante el <em>speech</em> no se ha cansado de las variaciones de esta f&oacute;rmula: &ldquo;Mi querido y admirado Fulano, presente aqu&iacute;&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n que no hab&iacute;a en su intervenci&oacute;n ning&uacute;n aporte fuera de los superficiales t&oacute;picos, es decir, de lo que cualquiera puede decir sobre los medios y, apurando, sobre casi cualquier cosa. Tal es la esencia del discurso pol&iacute;tico, espejo del sistema: hacer creer que se dice (se hace) much&iacute;simo sin decir (sin hacer) nada de nada, salvo obedecer la inercia.
    </p><p class="article-text">
        Sirva este ejemplo made in Marhuenda en el desayuno que nos ocupa: para &eacute;l <em>La Raz&oacute;n</em> es el intento de hacer un peri&oacute;dico &ldquo;moderno y del siglo XXI&rdquo;. Pues vale. Es un poco risible, s&iacute;, sobre todo teniendo en cuenta que el mentado diario defiende un humanismo cristiano de derechas y que es leal a la Constituci&oacute;n y a la Monarqu&iacute;a; sin embargo, solemos pasar por alto todo lo que es general&iacute;simo porque no nos permite enfocar. 
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo, esta vez de Alfonso Uss&iacute;a, quien ha hecho de maestro de ceremonias y ha afirmado que <em>La Raz&oacute;n</em> es un ejemplo de &ldquo;respeto, libertad, trabajo y buen gusto&rdquo;, grandes palabras sobre las que saltamos con p&eacute;rtiga porque admiten demasiados usos. Lo que no admite salto es el gui&ntilde;o ir&oacute;nico, o pulla, de Uss&iacute;a hacia el lameculismo de Paco Marhuenda, de quien ha dicho: &ldquo;A veces es excesivamente cr&iacute;tico con Rajoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que nos defiendan nos suele parecer bien, claro; pero a veces nos ocurre como con ese pretendiente que nos sube la autoestima y al mismo tiempo nos revienta por rozar su fidelidad lo est&uacute;pido. O por desplegar ese tipo de halago que espera pacientemente que nos confiemos para evidenciar su brillo navajero. 
    </p><p class="article-text">
        Si el <em>affaire</em> es p&uacute;blico, la incomodidad se multiplica. Por m&aacute;s imperturbable que sea el presidente, es de suponerle el sonrojo ante afirmaciones como que &eacute;l est&aacute; m&aacute;s fastidiado que los afectados por sus medidas (esto lo dijo Marhuenda en un plat&oacute; de televisi&oacute;n), o como la que ha soltado el director de <em>La Raz&oacute;n</em> ante los asistentes al desayuno: que Rajoy, a pesar de la pantalla de plasma, est&aacute; muy cerca de la prensa; que su estrategia de comunicaci&oacute;n es la de ser extremadamente cordial con los periodistas y que &ldquo;todo el mundo tiene su tel&eacute;fono&rdquo;. &iquest;Mande? &iquest;Tienen ustedes el tel&eacute;fono de Rajoy? &iexcl;Yo no!
    </p><p class="article-text">
        La sosez de la intervenci&oacute;n de Marhuenda sobre los medios ha estado, pues, amenamente contrarrestada por estas barbaridades proferidas cada vez que se sal&iacute;a del supuesto tema del desayuno, tema que le importaba un r&aacute;bano. &Eacute;l estaba all&iacute; para defender a los suyos, y adem&aacute;s con el mismo grado de inteligencia exhibida en programas de tertulia pol&iacute;tica que en demasiadas ocasiones se parecen m&aacute;s a aquelarres de gallinas y gallitos que a debates.
    </p><p class="article-text">
         As&iacute;, a la pregunta de un periodista sobre la asociaci&oacute;n entre la marca Espa&ntilde;a y la corrupci&oacute;n, el gran Paco, ejerciendo de reportero dicharachero, ha respondido que eso de la corrupci&oacute;n es un &ldquo;topicazo&rdquo;, palabra que ha usado de forma impropia, pues no quer&iacute;a significar con ella ning&uacute;n lugar com&uacute;n vac&iacute;o, sino al contrario, bien lleno, como demuestra lo a&ntilde;adido a continuaci&oacute;n: &ldquo;corrupci&oacute;n hay en todos los pa&iacute;ses&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qu&eacute; traducci&oacute;n hacen ustedes de estas declaraciones; la m&iacute;a es &eacute;sta: pero &iexcl;si la corrupci&oacute;n es normal&iacute;sima, hombre! &iquest;A qu&eacute; tanto alboroto? (recordemos que en 2001 nuestro hombre, por entonces director general de relaciones con las Cortes, fue acusado de cobrar, por ser el titular de la empresa beneficiaria, 32 millones de la autonom&iacute;a de Madrid).
    </p><p class="article-text">
        Estas perlas han estado seguidas por una reivindicaci&oacute;n de la dignidad de los pol&iacute;ticos, y donde se ha dicho &ldquo;dignidad&rdquo; se ha querido decir &ldquo;sueldo&rdquo;: a Marhuenda le parece intolerable que la gente pida que los pol&iacute;ticos se bajen el salario. 
    </p><p class="article-text">
        Ha habido muchas otras muchas declaraciones que parec&iacute;an m&aacute;s bien <em>boutades</em>; por ejemplo, y sobre Cristina de Borb&oacute;n: que &ldquo;hay una campa&ntilde;a atroz contra Urdangarin y la infanta para desprestigiar a la Corona&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre Andaluc&iacute;a: que &ldquo;no puede ser que una comunidad tan importante est&eacute; instalada en la acomodaci&oacute;n del paro permanente&rdquo; (&iquest;de veras est&aacute;n tan a gusto los parados de larga duraci&oacute;n y las familias sin ingresos?). 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el destructor mercado: que &eacute;l cree en &ldquo;el mercado, en el sacrosanto mercado, que resit&uacute;a a todo el mundo&rdquo;. Valga decir que da a cada cual lo que se merece: los que tienen el dinero es porque se lo han ganado y los que no, ser&aacute; porque obran mal. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el peri&oacute;dico del que es director: que se enorgullece de que se trate de &ldquo;un peri&oacute;dico de derechas que pueden leer los de izquierdas&rdquo; (ser&aacute;, como suele decirse, en tanto que ejercicio de humor involuntario), y tambi&eacute;n que <em>La Raz&oacute;n</em> provee de &ldquo;una opini&oacute;n potente y variada, pero dentro de la l&iacute;nea del peri&oacute;dico&rdquo; (extra&ntilde;a no asunci&oacute;n del principio de no contradicci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Sobre los lectores del peri&oacute;dico que dirige: que &eacute;l sabe perfectamente lo que quieren esos lectores. Art&iacute;culos f&aacute;ciles de leer y no demasiado largos (se impone la idea de que un peri&oacute;dico es una revista de variedades y de que el lector es tonto, perezoso o las dos cosas juntas). 
    </p><p class="article-text">
        Y para finalizar la colecci&oacute;n de sandeces sobre su diario: que &ldquo;antes lo que movilizaba a la gente para comprar un peri&oacute;dico era la imagen de marca; ahora la gente compra peri&oacute;dicos por ideolog&iacute;a&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/marhuenda-ve-culo_129_5025155.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2014 19:38:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A Marhuenda se le ve el culo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosas absurdas en el Congreso de los Diputados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jornada-puertas-cerradas_129_5133708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora Elvira Navarro se pasea con perplejidad por el Congreso de los Diputados en la jornada de puertas abiertas</p></div><p class="article-text">
        La jornada de puertas abiertas no puede ser m&aacute;s que pura paradoja en estos d&iacute;as en los que se ha aprobado el anteproyecto de la Ley de Seguridad Ciudadana. Y es que, a tenor del celo con que se le protege en el anteproyecto, el Congreso parece m&aacute;s un palacio donde los reyezuelos se perpet&uacute;an a costa del pueblo que un lugar donde se representa a los votantes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Temen las autoridades al gent&iacute;o que hace hoy cola para visitar el hemiciclo y las dependencias adyacentes? Hay, desde luego, mucha polic&iacute;a pero ninguna tensi&oacute;n, pues quienes estamos aguardando para entrar somos como los visitantes de un museo: venimos a mirar, y qui&eacute;n sabe si a admirar, el decorado del poder. Respetamos las jerarqu&iacute;as. Esto ocurre siempre cuando entramos en casa ajena: aunque no nos guste su morador, nos mostramos corteses en su sal&oacute;n y ni se nos pasa por la cabeza tumbarnos en su cama o abrir el frigor&iacute;fico para coger un yogur sin su permiso. Sin embargo, el Congreso no deber&iacute;a ser tan ajeno. Estar&iacute;a bien que a cualquiera de nosotros se le ocurriera al menos comentar algo sobre su funcionamiento. Pero no: somos extra&ntilde;os penetrando en una de esas lujosas moradas vistas en la prensa o por la televisi&oacute;n.   
    </p><p class="article-text">
        Caf&eacute; con leche, chocolate o caldo: he aqu&iacute; los l&iacute;quidos calientes que se reparten en la carpa habilitada para recibir a los visitantes, que llegan con los pies fr&iacute;os tras hacer veinte minutos de cola por Zorrilla y Fernanflor. En esta &uacute;ltima calle, en el edificio que hace esquina, hay una bandera descolorida, m&aacute;s parecida a la de Austria que a la de Espa&ntilde;a, colgada de un balc&oacute;n. En Jovellanos, uno de los pisos del inmueble se muestra batallador: luce una pancarta con el lema &ldquo;Ladrones&rdquo; y sendas camisetas de las mareas verde y blanca que apuntan al Congreso. En la entrada han colocado una rampa con una alfombra roja, y la visita est&aacute; se&ntilde;alada con carteles explicativos. Son escuetos: se quiere evitar que la gente se aglomere.
    </p><p class="article-text">
        Casi todo es siglo XIX: los muebles, las l&aacute;mparas, los retratos de los pol&iacute;ticos. Hay una dependencia llamada Sal&oacute;n de Pasos Perdidos: hagan sus met&aacute;foras. Es posible tomar fotos y sentarse en los esca&ntilde;os rojos, pero no en los azules, que son los del Gobierno. El poder es rojo o azul, el azul est&aacute; por encima del rojo y no se contemplan otros colores: &iquest;a qu&eacute; les suena? 
    </p><p class="article-text">
        Una se&ntilde;ora despistada se sienta en el esca&ntilde;o de Rajoy; otra duerme en el de Mar&iacute;a Teresa Mart&iacute;n Pozo. No hay fervor de fotos para enviarlas por el m&oacute;vil a los amigos y a la parentela porque la media de edad anda entre los sesenta y los setenta. Todo el mundo quiere ver los asientos de los pol&iacute;ticos m&aacute;s famosos, como si fuera un valor observar d&oacute;nde apoya el culo Rubalcaba. Tambi&eacute;n se juega al qui&eacute;n es qui&eacute;n: exhibir conocimientos dota de un poder que en estas situaciones es rid&iacute;culo, s&oacute;lo sirve para pavonearse. Muchos de quienes han pillado esca&ntilde;o se quedan ah&iacute; sentados un buen rato, mirando y quiz&aacute; evitando el obligatorio tr&aacute;nsito. 
    </p><p class="article-text">
        En la primera ampliaci&oacute;n, de 1980, hay obras de Salvador Victoria, de Pablo Palazuelo, de Juan Calonje, de Luis Pega, de Sergi Aguilar, de Javier Abad, de Fernando Verdugo y de Pilar Cavestany: no hay paridad en la elecci&oacute;n de arte. &iquest;Deber&iacute;a, puesto que estamos en el Congreso? &iquest;Hacia qu&eacute; lado tendr&iacute;a que inclinarse aqu&iacute; la balanza de la ejemplaridad? Tampoco hay paridad en la segunda ampliaci&oacute;n, de 1994: dos mujeres, Chari Goyeneche y Olga Billoir, entre media docena de hombres.
    </p><p class="article-text">
        En esta segunda ampliaci&oacute;n est&aacute;n los despachos de los diputados, y llama la atenci&oacute;n los de UPyD porque en su secci&oacute;n han colgado un cuadro donde Carlos Mart&iacute;nez Gorriar&aacute;n, Irene Lozano, &Aacute;lvaro Anchuelo, Toni Cant&oacute; y Rosa D&iacute;ez aparecen dibujados a lo Jordi Labanda. Es tan <em>chick-lit</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo b&aacute;sico que cualquiera que escriba desde el respeto al receptor de su texto sabe: que el lector no es tonto. Digo esto porque lo m&aacute;s inquietante de esta visita es un librillo que se reparte en la primera ampliaci&oacute;n titulado &ldquo;Conociendo El Congreso de los Diputados&rdquo;, y que evidencia lo poco que nuestros gobernantes nos respetan, esto es, lo poco que nos temen a pesar de todas las medidas tomadas en los &uacute;ltimos tiempos (&iquest;acaso tratan, simplemente, de hacernos creer que el enemigo es poderoso mientras ellos se r&iacute;en?).
    </p><p class="article-text">
        En el tal librillo, con su redacci&oacute;n simplona y sus mensajes para alumnos de guarder&iacute;a, nos explican, por ejemplo, que los diputados apuntan en sus agendas lo que tienen que hacer (Dios, &iexcl;jam&aacute;s lo habr&iacute;a imaginado!). 
    </p><p class="article-text">
        Nos ilustran sobre c&oacute;mo un joven diputado ha de conducirse: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&ldquo;Entre polveras, actas de sesiones y libros, David se siente abrumado por el peso de la Historia&rdquo;; &ldquo;a Pilar [otra diputada ficticia] le gusta sorprender a David ante el retrato de Mariana Pineda y encandilado por el hecho hist&oacute;rico que en &eacute;l se representa&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
         Nos alumbran sobre lo buen&iacute;simos que son nuestros representantes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li> &ldquo;La semana siguiente, coincidiendo con la despedida de Pilar, David y un grupo de Diputados, de diferentes Grupos Parlamentarios le han organizado una despedida &iexcl;Ella se siente abrumada y feliz! Y tiene, tambi&eacute;n, algo para David, su libreta, con los detalles sobre las tareas de un Diputado, sus empe&ntilde;os en conseguir lo mejor para los ciudadanos y, tambi&eacute;n, una divertida recopilaci&oacute;n de an&eacute;cdotas de sus m&aacute;s de 35 a&ntilde;os como Diputada&rdquo;. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima p&aacute;gina de su libretita, la tal Pilar escribe una dedicatoria a su joven compa&ntilde;ero. &ldquo;&iexcl;&Eacute;l se siente afortunado!&rdquo; (por cierto, que no soy yo la que siembra may&uacute;sculas a voleo: &ldquo;Historia&rdquo;, &ldquo;Diputados&rdquo;, &ldquo;Grupos Parlamentarios&rdquo;, &ldquo;Diputado&rdquo;; ni quien a&ntilde;ade una innecesaria coma ni omite un punto y seguido; en fin, alg&uacute;n otro matiz hay, pero dej&eacute;moslo pasar).
    </p><p class="article-text">
         Voy a llorar de emoci&oacute;n. &iquest;Ustedes, no?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jornada-puertas-cerradas_129_5133708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2013 19:25:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cosas absurdas en el Congreso de los Diputados]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desayuno con el cadáver político de Ana Botella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desayuno-cadaver-ana-botella_129_5803813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8eb836e-713f-4244-82bf-250242532bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desayuno con el cadáver político de Ana Botella"></p><p class="article-text">
        Ana Botella no se olvida de s&iacute; misma cada vez que habla en p&uacute;blico. Y este jueves ha vuelto a ocurrir con una intervenci&oacute;n que, seg&uacute;n comentaba su jefa de prensa antes de que diera comienzo el desayuno informativo, iba a sorprender por su &ldquo;originalidad&rdquo;. Espero que a la costumbre de los pol&iacute;ticos de este pa&iacute;s de no asumir sus fracasos no se le comience a llamar &ldquo;originalidad&rdquo;, que ya vamos sobrados de eufemismos (ay, lo pol&iacute;ticamente correcto) y de idiotez.
    </p><p class="article-text">
        Inaut&eacute;ntica es lo que parece una persona cuando sus palabras van por un sitio y su gestualidad por otro, e idiota cuando sus palabras est&aacute;n tan perdidas como sus gestos. Ana Botella, consciente de su ineptitud ante el p&uacute;blico, se columpia entre la falta de autenticidad y la tontura cada vez que tiene un auditorio delante. Hoy se ha presentado con una camisa de color amarillo que podr&iacute;a llevar cualquier se&ntilde;ora del barrio de Salamanca reci&eacute;n llegada del veraneo (se ponga lo que se ponga, la alcaldesa no puede evitar su aspecto de maruja pija) y una sonrisa que no sub&iacute;a del labio superior. Una sonrisa que no llegaba a los ojos. Una sonrisa t&eacute;trica: quien proyecta miedo tiene miedo.
    </p><p class="article-text">
        En lo que ha durado la intervenci&oacute;n, Botella ha estado del lado de lo inaut&eacute;ntico. Mientras trataba de sonar triunfalista, arqueaba demasiado las cejas, gesto &eacute;ste sumiso, como si estuviese cumpliendo &oacute;rdenes en lugar de siendo sincera. Ha bromeado sobre el caf&eacute; con leche, pero la voz le ha salido en carraspera, como si la broma se le atascara en la garganta. Su mirada tanteaba nerviosa al posarse en quienes estaban cerca de ella, as&iacute; que de nada le val&iacute;a que en sus palabras no hubiera dudas ni autocr&iacute;tica. Cuando sus ojos se iban al fondo aparec&iacute;a un anhelo digno de protagonizar una escena de pel&iacute;cula en la que la actriz principal, encerrada en una jaula de oro, sue&ntilde;a con irse muy lejos. Y sin duda quer&iacute;a largarse cuanto antes, pues ha empezado y acabado su intervenci&oacute;n como cuando un ni&ntilde;o es sacado por el profesor para que recite la lecci&oacute;n delante de sus compa&ntilde;eros: atropelladamente. Sus &uacute;ltimas palabras ni siquiera se han escuchado bien, y por un momento parec&iacute;a que iba a recoger con premura sus cosas para volver a su discreto pupitre. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tras el discurso deb&iacute;a atender a la preguntas de los periodistas. Es decir: le faltaba lo que peor se le da: improvisar. Pasamos aqu&iacute; a su conversi&oacute;n a idiota. Ya antes hab&iacute;a dado visos de ella con otra modalidad de sonrisa: la de re&iacute;rse oportunamente con algunas de las cosas tratadas en su intervenci&oacute;n, con la salvedad de que en este caso lo de &ldquo;oportunamente&rdquo; ha sido una cuesti&oacute;n s&oacute;lo de forma, sin acompa&ntilde;amiento del contenido. Se notaba que la alcaldesa acababa de acordarse de que deb&iacute;a haberse re&iacute;do treinta segundos antes, cuando solt&oacute; muy seria algo pretendidamente gracioso o con doble sentido. Y entonces, treinta segundos despu&eacute;s, en lugar de pasar de esa sonrisa con la que iba a enfatizar sus palabras, Ana Botella trataba de que su rostro se iluminase y sus labios se curvaran hacia arriba en mitad de una frase sosa e intrascendente. 
    </p><p class="article-text">
        Para abordar las preguntas de los periodistas la estrategia de la alcaldesa era la de repetir una sola idea, la que a ella le interesaba, dando la impresi&oacute;n de que hab&iacute;a habido una argumentaci&oacute;n entre repetici&oacute;n y repetici&oacute;n. Lo hacen todos los pol&iacute;ticos, y quienes manejan bien la ret&oacute;rica no tienen problema para disimular la pobreza de sus argumentos. Por supuesto no es ese el caso de Ana Botella, quien de s&uacute;bito se convirti&oacute; en esa vecina que te encuentras en el ascensor y que, como no soporta estar callada, desenvaina toda su casu&iacute;stica sobre el tiempo. Pero estamos en pol&iacute;tica: parecer una vecina que no sabe muy bien qu&eacute; decir pero que no se resigna al silencio no es lo m&aacute;s recomendable. 
    </p><p class="article-text">
        Porque Ana Botella no se resigna. Lo ha dado a entender hoy y todos los d&iacute;as desde que se meti&oacute; en pol&iacute;tica, y eso que cuesta imaginarse a alguien con menos talento para la cosa p&uacute;blica. Si no se hubiese casado con Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, ser&iacute;a ciencia ficci&oacute;n verla al frente de la alcald&iacute;a de Madrid. En cambio, no resultar&iacute;a descabellado imagin&aacute;rsela optando a&uacute;n por Oropesa para veranear junto con su espa&ntilde;olito del clan de Valladolid en primera l&iacute;nea de playa, cosa &eacute;sta &uacute;ltima que antes sonaba a bendici&oacute;n y que ahora, con buena parte del litoral destrozado por el negocio del ladrillo, no se pronuncia sin cierta verg&uuml;enza. Aznar, que tampoco se resigna a no pintar ya nada en el partido, est&aacute; detr&aacute;s de su designaci&oacute;n como alcaldesa, pues tener ah&iacute; a su esposa es seguir mandado en la sombra.
    </p><p class="article-text">
        Ana Botella y Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar encarnan bien a cierta clase media espa&ntilde;ola venida a m&aacute;s, venida desde los complejos, ese mal nacional que lleva, cuando se busca compensarlos, a hacer horteradas sin fin, de nuevo rico. Una boda en El Escorial con regalitos G&uuml;rtel. Paseos en el yate del millonario y playboy italiano Flavio Briatore. Aznar haciendo amistad con Silvio Berlusconi y visitando Villa Certosa, donde Il Cavaliere celebraba fiestas con prostitutas. O contratando, cuando era presidente del Gobierno, al bufete de abogados norteamericano DLA Piper por 1,6 millones de euros (dinero que pagamos todos los espa&ntilde;oles) para que le hicieran una campa&ntilde;a en Estados Unidos con la que conseguir la medalla de oro del Congreso norteamericano.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Comparte Ana Botella con su marido ese apego al poder y a la ostentaci&oacute;n chabacana y engominada? La verdad es que cuando la observo, m&aacute;s que acomplejada me parece una persona que piensa que no la quieren y que no la toman en serio. Parece que haya estado todos estos a&ntilde;os deseando salir en la foto por si acaso alg&uacute;n d&iacute;a, y gracias a esos mecanismos ignotos con los que a veces se vencen los bloqueos psicol&oacute;gicos, empezaba a brillar y todos comenz&aacute;bamos a amarla o a desestimarla sin re&iacute;rnos.  
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, su plan ha fracasado, y de una manera rid&iacute;cula. Su fracaso tambi&eacute;n es el de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, que ha visto c&oacute;mo dif&iacute;cilmente iba a poder compartir con su chica un <em>relaxing cup of caf&eacute; con leche</em> para celebrar la permanencia de su poder en la sombra. El Partido Popular no puede permitirse perder Madrid, como probablemente suceder&aacute; si Ana Botella repite como candidata. Cabe suponer que, a pesar del optimismo de su intervenci&oacute;n, Botella sea ya, como comentaban esta ma&ntilde;ana muchos periodistas en el Hotel Ritz, un cad&aacute;ver pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desayuno-cadaver-ana-botella_129_5803813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2013 18:30:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desayuno con el cadáver político de Ana Botella]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ana Botella,PP - Partido Popular,Madrid 2020,José María Aznar,Juegos Olímpicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A Cospedal hay que quererla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cospedal-quererla_129_5606525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/433bc8f6-e793-406c-a0f0-d23b87b5b290_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A Cospedal hay que quererla"></p><p class="article-text">
        A  Mar&iacute;a Dolores de Cospedal ya no la ajuntan en el patio pol&iacute;tico algunos  de sus compa&ntilde;eros de recreo, as&iacute; que Mariano Rajoy, el deste&ntilde;ido macho  alfa de la manada, le organiza un desayuno en el hotel Ritz para que a  todos les quede claro que a Cospedal hay que quererla.
    </p><p class="article-text">
        A  las ocho y media de la ma&ntilde;ana me planto en la puerta del Ritz, cuya  entrada principal est&aacute; llena de polic&iacute;as. Al desayuno acuden no s&oacute;lo  pol&iacute;ticos del partido, sino tambi&eacute;n empresarios. En un contexto como  &eacute;ste un empresario es s&oacute;lo aquel que tiene una gran empresa y que adem&aacute;s  apoya al PP. No se invita a nadie que tenga una panader&iacute;a o un taller  de reparaci&oacute;n de bicicletas. Me dispongo pues a ver pasar un cortejo que  hoy va con el traje de los domingos: los hombres engominados con  gabardina, al estilo de Luis B&aacute;rcenas pero con m&aacute;s grisura; las mujeres,  en su mayor&iacute;a, con unos tacones de esc&aacute;ndalo que deben de ser el no va  m&aacute;s de la etiqueta, lo que no deja de resultar contradictorio, pues muy  pocas pueden andar con elegancia sobre esos zancos. Isabel Tocino, por  ejemplo, llega descuajering&aacute;ndose sobre sus taconazos, como si estuviese  decidida a abrirse la crisma contra el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Hay  periodistas a ambos lados de la puerta. Dicen que van a venir  activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca para  reivindicar la daci&oacute;n en pago, pero a falta de quince minutos para que  el desayuno comience no veo a nadie con aspecto de pertenecer a la  plataforma. Escucho a alguien gritar tras de m&iacute;: &ldquo;&iexcl;La sanidad no se  vende, se defiende!&rdquo;. Acaba de entrar Ana Mato a tenor de lo escuchado.  Lo ha hecho tan r&aacute;pido que no he tenido tiempo de verla. Miro al joven  del grito. Intento averiguar si es un periodista cabreado, y como no  concluyo nada le pregunto si pertenece a la PAH. &ldquo;Yo s&oacute;lo soy un  ciudadano normal&rdquo;, me contesta, &ldquo;y me manifiesto siempre que puedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute;  es un ciudadano &ldquo;normal&rdquo;? Peco de ingenua al hacerme esta pregunta que  cualquiera entiende; sin embargo, la expresi&oacute;n sigue llen&aacute;ndome de  extra&ntilde;eza.
    </p><p class="article-text">
        El  chico contin&uacute;a con sus gritos. El siguiente espetado es Rodrigo Rato.  &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bien Bankia!, &iquest;eh?&rdquo;, le suelta. Y luego Rajoy, cuyo coche llega  hasta la mism&iacute;sima puerta giratoria. El ciudadano &ldquo;normal&rdquo; le chilla:  &ldquo;&iexcl;No son desahucios, son asesinatos!&rdquo;. Veo desfilar a Rita Barber&aacute;, a  Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, a Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a, que tambi&eacute;n lleva  unos tacones escandalosos y que, como siempre, luce bien. Esteban  Gonz&aacute;lez Pons arriba por detr&aacute;s de una columna de periodistas, y casi se  come a un c&aacute;mara. Es otro de los que quedan bien en cualquier  circunstancia: al c&aacute;mara le da poco menos que un abrazo para  disculparse, y nadie dudar&iacute;a de que siente de veras haber estado a punto  de tirarle al suelo.
    </p><p class="article-text">
        La  reina de los abucheos es Esperanza Aguirre; su llegada marca un punto  de inflexi&oacute;n, pues ya hay un nutrido grupo de activistas de la  Plataforma de Afectados por la Hipoteca. En medio del griter&iacute;o dos  clientes orientales, seguramente japoneses, tratan de abandonar el  hotel; sus sonrisas de turistas eternos se congelan en mitad del  barullo, y el personal sale a socorrerlos. La polic&iacute;a echa de la puerta a  los de la PAH, que protestan con variaciones de &ldquo;&iexcl;Si los peligrosos son  ellos!&rdquo;, y que visten como una espera de un militante antidesahucios.  Al final no nos salvamos de ir con uniforme: nos gusta demasiado que nos  identifiquen, o tememos demasiado que nos confundan.
    </p><p class="article-text">
        El  ciudadano &ldquo;normal&rdquo; est&aacute; con los de la Plataforma; se ha puesto la  m&aacute;scara V de Vendetta que usan los Anonymous, un sobre en la frente y  varias pancartas en el pecho que rezan &ldquo;Stop desahucios&rdquo;. Hay fot&oacute;grafos  retrat&aacute;ndole. &iquest;Su &eacute;nfasis en ser un ciudadano &ldquo;normal&rdquo; se deb&iacute;a a que  estaba informando a sus compa&ntilde;eros de la PAH sobre cu&aacute;l era el momento  m&aacute;s oportuno para intervenir y no quer&iacute;a ser descubierto, o bien  obedec&iacute;a al empe&ntilde;o, made in 15-M, de no establecer jerarqu&iacute;as ni etiquetas, es decir, de no celebrar identidades?
    </p><p class="article-text">
        Hace  rato que un anciano exhibe una camiseta verde Bankia donde puede leerse  la siguiente acusaci&oacute;n: &ldquo;Nido de corruptos, ruina de jubilados&rdquo;. Varios  periodistas le entrevistan. El hombre cuenta que, tras cuarenta y  cuatro a&ntilde;os cotizando, le despidieron, y que decidi&oacute; meter parte del  dinero de su despido en las preferentes. Se ha quedado sin &eacute;l. Una  historia similar cuenta una anciana, viuda y tambi&eacute;n con camiseta verde.  El hombre dice: &ldquo;Y este desayuno, &iquest;qui&eacute;n lo paga? &iexcl;Todos los  contribuyentes!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El  anciano desde luego tiene raz&oacute;n en muchas cosas, pero no en que el  desayuno est&eacute; pagado con dinero p&uacute;blico. Eso es falso. Quien pone el  dinero son los patrocinadores de <a href="http://www.nuevaeconomiaforum.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nueva Econom&iacute;a F&oacute;rum</a>: Asisa, BT y Red El&eacute;ctrica de Espa&ntilde;a. He aqu&iacute; otro misterio: &ldquo;Nueva Econom&iacute;a&rdquo;. &iquest;Ad&oacute;nde?
    </p><p class="article-text">
        Entro  en el Ritz; no soy periodista y no s&eacute; c&oacute;mo conducirme; Luz Sanchis me  orienta sobre cosas b&aacute;sicas, como por ejemplo que a nosotros nos toca  desayunar frente a una pantalla desde la que se seguir&aacute; la intervenci&oacute;n  de Cospedal, y lo m&aacute;s importante: que las preguntas de los periodistas  que responder&aacute; la secretaria general del Partido Popular habr&aacute;n sido  convenientemente filtradas. Pues vaya.
    </p><p class="article-text">
        Cuando  me enter&eacute; de que se planeaba este evento, pens&eacute; en cuando, de ni&ntilde;os,   los padres y los profesores nos instaban a jugar con alg&uacute;n infante de  los que hab&iacute;an ca&iacute;do en desgracia. Ten&iacute;a siempre algo de pat&eacute;tico, sobre  todo cuando ese infante eras t&uacute;. De buena gana habr&iacute;as matado a tu  madre o a tu maestro. Sab&iacute;as, adem&aacute;s, que habr&iacute;a una venganza, que todos  tardar&iacute;an el doble en aceptarte, porque tu presencia les estaba siendo  impuesta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sucede  lo mismo en pol&iacute;tica? &iquest;Le hiere el orgullo a Cospedal que Rajoy vaya a  decirles al resto que todav&iacute;a tienen que quererla, o los pol&iacute;ticos no  tienen ya orgullo porque saben que con &eacute;l no van a parte alguna? &iquest;Ser&aacute;n a  partir de hoy m&aacute;s crueles las zancadillas de quienes no quieren a  Cospedal como n&uacute;mero dos de su partido?
    </p><p class="article-text">
        Me  informan de que la mayor parte de los que &ldquo;desayunan&rdquo; en la mesa  presidencial no se dirigen la palabra, y que Mar&iacute;a Dolores de Cospedal y  Javier Arenas se odian. Entrecomillo desayunar porque no es m&aacute;s que un  decir. En las mesas hay zumo de naranja, pulgas de embutido, magdalenas  de chocolate y napolitanas con almendras, todo en tama&ntilde;o mini, y nadie  come. Los centros son rosas alrededor de cintas de papel con los colores  de la bandera de Espa&ntilde;a. Los periodistas toman notas; la escena me  recuerda a un campamento de verano. Una mujer parecida a Julia Roberts  recoge las tarjetas de los periodistas con las preguntas que no se van a  responder. Luego llega una segunda mujer, tambi&eacute;n juliaroberstizada,  cuya funci&oacute;n no logro averiguar.
    </p><p class="article-text">
        Cospedal  desgrana sus m&eacute;ritos y los de su partido. &ldquo;La persona que nunca me dijo  que no&rdquo; es ya la ambigua y chistosa frase estrella, pero no la ha  pronunciado Cospedal, sino Rajoy al presentarla. Ella se limita a  informar de lo de siempre, y los periodistas se decepcionan porque no da  m&aacute;s explicaciones. Me asombra que un periodista conserve la capacidad  de decepcionarse ante el discurso de un pol&iacute;tico. Para m&iacute;, que soy una  esc&eacute;ptica, est&aacute; claro que los pol&iacute;ticos siempre van a decir lo que  figura en un gui&oacute;n cuyo &uacute;nico fin es mantenerse en el poder. Me alegra  en cualquier caso que quienes se lamentan en la mesa de la oportunidad  perdida por Cospedal para explicarse a&uacute;n esperen que las cosas cambien.  Desde luego, queda claro que Cospedal no lo espera, y es significativa a  este respecto la siguiente declaraci&oacute;n: &ldquo;Espa&ntilde;a necesita de dos grandes  partidos que se alternen en el poder&rdquo;. Por si alguien duda de que el PP  y el PSOE no son casi lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando  termina el acto me voy de nuevo a la puerta. All&iacute; me entero de que han  acudido mil personas. Una mujer dice que es una pena que Cospedal no  haya sabido jugar mejor sus cartas. Veo pasar a Jaime de Marichalar como  un alma en pena. &ldquo;Pobrecito&rdquo;, observa Luz Sanchis, &ldquo;con lo que era y ya  nadie le habla&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cospedal-quererla_129_5606525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2013 15:26:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A Cospedal hay que quererla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[María Dolores de Cospedal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiesta de los maniquíes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/fiesta-maniquies_1_5590570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b4b18ad-7a28-41cf-89c2-f783a31f2f37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiesta de los maniquíes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crónica desde el Congreso de la escritora Elvira Navarro, poco acostumbrada a los ambientes políticos. Estas son sus sensaciones durante el debate sobre el estado de la nación</p></div><p class="article-text">
        Trajes de trabajo que podr&iacute;an servir de indumentaria para una fiesta a la que se quiere ir discreto. As&iacute; es como llegan sus se&ntilde;or&iacute;as al Congreso. Parece que acudan a una celebraci&oacute;n de fin de curso, cada cual movi&eacute;ndose seg&uacute;n la conciencia de la propia importancia. La entrada al hemiciclo es un enjambre de c&aacute;maras, fot&oacute;grafos y periodistas; si hago abstracci&oacute;n del espacio, podr&iacute;a pensar que me encuentro en Cannes o en los Goya, con la salvedad de que no hay photocall, lo que desde luego estar&iacute;a fuera de lugar, sobre todo ahora que los principales partidos acumulan verg&uuml;enzas y fracasos. Digo que no hay photocall, pero es como si lo hubiera. Quienes arriban se saben mirados, retratados, comentados; me pregunto si el haber llevado al pa&iacute;s al borde del abismo se les nota en algo. Mi impresi&oacute;n es que no. Y si hay un atisbo de inquietud y zozobra, ah&iacute; va la prensa a darles la medida de lo mucho que todav&iacute;a importan, aunque sea porque hay que hablar mal de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Eso le ocurre, por ejemplo, a Ana Mato. Entra en la c&aacute;mara y los fot&oacute;grafos se lanzan hacia ella como si se tratara de Angelina Jolie. En las fiestas de fin de curso a las que yo iba se les daba la espalda a quienes hab&iacute;an ca&iacute;do en desgracia, y tambi&eacute;n a los que nunca ten&iacute;an gracia: pura crueldad adolescente. Aqu&iacute; el c&oacute;digo es otro: el del famoseo. &iquest;Me miran? Pues cabeza alta y adelante. 
    </p><p class="article-text">
        La entrada triunfal de Rajoy y su equipo confirma mi percepci&oacute;n; los periodistas permanecen atent&iacute;simos, y a m&iacute; tambi&eacute;n me hechiza ese despliegue de poder tan breve como el paso de un grupo de ciclistas en fuga para ganar la etapa reina. Escruto a Mariano Rajoy; quiero averiguar si desfila con aspecto de ni&ntilde;o contrito y asustado, que es como sale en las fotograf&iacute;as de los diarios, o si el ambiente se torna en imposici&oacute;n y entonces hay que sacar al presidente con cara de acelga porque as&iacute; est&aacute; la naci&oacute;n tras consentir gobiernos cortijeros. 
    </p><p class="article-text">
        El rostro de Rajoy es el de un mu&ntilde;eco de cera. No es que a los mu&ntilde;ecos de cera los hagan siempre con la misma expresi&oacute;n, pero &eacute;sta es secundaria y dependiente de la asepsia. Los mu&ntilde;ecos ni sienten ni padecen, aunque les pongamos pilas para que lloren al apretarles la barriguita. Quiz&aacute; la ataraxia sea una buena estrategia cuando eres el centro de atenci&oacute;n; sin embargo, alguien cuya faz evidencia que los acontecimientos le resbalan, y que parece metido en una vitrina para hacer juego con los muebles del sal&oacute;n, no genera demasiada confianza. Es la segunda vez que estoy segura de toparme con un zombi en lugar de con una persona de carne y hueso. La primera vez que tuve que pellizcarme para cerciorarme de no haber entrado en un cementerio donde los muertos no descansan ocurri&oacute; delante del ex presidente Zapatero, un maniqu&iacute; cuya sonrisa pl&aacute;stica se mantuvo igual a s&iacute; misma durante el tiempo que dur&oacute; una visita a la Residencia de Estudiantes. Como si no mirase nada. La impresi&oacute;n que deja la imperturbabilidad extrema es funesta: la de que nada te interesa.
    </p><p class="article-text">
        Camina detr&aacute;s de Rajoy otra de mis inc&oacute;gnitas: Alfonso Alonso. Ay, qu&eacute; poco nos gusta cambiar. Que Alfonso Alonso sea el portavoz del grupo popular no tiene nada de extra&ntilde;o si una se fija en sus formas displicentes. Para el Partido Popular el desd&eacute;n debe de ser un elemento fundamental en la comunicaci&oacute;n. Cada vez que Alonso abre la boca, hay un mensaje que va paralelo a sus palabras, a saber: &iquest;c&oacute;mo os atrev&eacute;is a preguntar semejante imbecilidad? Investido de evidencias, due&ntilde;o de una raz&oacute;n que no procede s&oacute;lo del conocimiento, sino tambi&eacute;n de que tu familia tenga dinero y rancio abolengo, Alonso sigue al presidente con ese gesto que no le abandona de saberse por encima de la media. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s donde los poderosos desprecian a quienes no lo son. Donde todav&iacute;a es posible que algunos y algunas califiquen como &ldquo;gentuza&rdquo; a terceros por no tener dinero. Tal vez Alonso trate de sacudirse esos modos; si es as&iacute;, no lo consigue, y lo que llama la atenci&oacute;n es que los populares quieran visibilizar ese vicio incongruente con su vocaci&oacute;n mayoritaria. &iquest;O es que el tic desde&ntilde;oso est&aacute; tan extendido que ya ni lo ven?
    </p><p class="article-text">
        Confirma tambi&eacute;n su estampa habitual en los medios Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a. Lista, simp&aacute;tica y pizpireta, de esa manera corretea detr&aacute;s del presidente, con sus ojos muy abiertos y brillantes. Si el barco no se estuviera hundiendo, supongo que S&aacute;enz de Santamar&iacute;a le caer&iacute;a bien a casi cualquiera, porque es muy dif&iacute;cil no empatizar con, valga la redundancia, alguien emp&aacute;tico, aunque sus ideas y su proceder nos repugnen. El resto del equipo de Rajoy detenta un paso m&aacute;s discreto. 
    </p><p class="article-text">
        Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n arriba un poco despu&eacute;s, con la lengua fuera y sabiendo que llega tarde para marchar con los suyos. Estoy apoyada en la puerta; sus ojos se detienen por un momento en m&iacute;. Gallard&oacute;n da un respingo y yo pienso que debo de parecer un fantasma. Mi estancia en el pasillo de entrada al hemiciclo me ense&ntilde;a que los pol&iacute;ticos te miran codiciosamente a los ojos, pero no por curiosidad, sino para ver si te conocen y si, en consecuencia, deben sonre&iacute;rte m&aacute;s o enfatizar sus &ldquo;Buenos d&iacute;as&rdquo;. A m&iacute; no me conoce nadie, as&iacute; que todos pasan r&aacute;pidamente a buscar otros objetos para su avidez de bienqueda.
    </p><p class="article-text">
        Como en cualquier sitio, y por las consabidas razones culturales, las mujeres suelen evidenciar una mayor vulnerabilidad cuando las miras. Una experta en oratoria me dijo en una ocasi&oacute;n que es raro que una mujer, mientras camina hacia el estrado donde tendr&aacute; lugar su intervenci&oacute;n, no est&eacute; pendiente de que todos eval&uacute;an su f&iacute;sico. Tan raro como que un hombre piense en que le est&aacute;n examinando la tripa cuando se dispone a arengar. 
    </p><p class="article-text">
        Ingenuamente me pregunto si las diputadas, por aquello de que son representantes del pueblo, se han investido de superpoderes y han dejado atr&aacute;s sus condicionantes culturales. Compruebo que no, que casi todas se alteran m&aacute;s que los hombres si se dan cuenta de que las observo de manera inquisitiva. Hay no obstante f&iacute;sicos exuberantes que no se turban por que los mires de m&aacute;s: por ejemplo, el de Luisa Fernanda Rudi, grande y rubia y muy segura de conquistar con su presencia, al menos mientras va de un sitio a otro.  
    </p><p class="article-text">
        En su d&iacute;a, la experta en oratoria tambi&eacute;n me dijo que  s&oacute;lo los hombres bajitos o muy gordos se sent&iacute;an tan condicionados por su f&iacute;sico como solemos estarlo las mujeres. Que para ellos s&oacute;lo existe ese a priori f&iacute;sico en contra de su poder. La verdad es que no son pocos los pol&iacute;ticos bajitos, y me acuerdo del t&oacute;pico, seguramente cierto, de que quienes se sienten faltos de poder trabajan para tenerlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Rubalcaba?&rdquo;. Cuando ya han entrado a la c&aacute;mara buena parte de los diputados, los periodistas comienzan a preguntarse por el paradero del l&iacute;der de la oposici&oacute;n. Aparece por donde nadie lo espera: no por la puerta principal, sino por unas escaleras y escoltado por Elena Valenciano. S&oacute;lo llego a ver su trasera con chepa. Es verdad lo que muchos comentan: que se asemeja a Gargamel, el villano de Los pitufos. Ya he dicho que hay mucho pol&iacute;tico bajito.
    </p><p class="article-text">
        La marabunta de periodistas se extiende por todo el edificio. Cada vez que veo a muchos periodistas juntos me da la impresi&oacute;n de que vibran fren&eacute;ticamente, de que est&aacute;n a punto de sufrir un colapso informativo. En cierto modo, esa es su funci&oacute;n: dar exclusivas, que los titulares sean dantescos y nos produzcan todo el rato la sensaci&oacute;n de que estamos al borde de la hecatombe, de algo crucial y definitivo que cambiar&aacute; el rumbo de la Historia. Luego resulta que eso crucial y definitivo es el telediario, el bolet&iacute;n de noticias de la radio, la cabecera de los diarios. Eso es todo lo que ocurre la mayor parte de las veces en este pa&iacute;s donde Franco se tuvo que morir.
    </p><p class="article-text">
        Empieza el debate; me voy a una sala para verlo en una pantalla. Los periodistas toman nota de lo que dice Rajoy, y yo tomo nota sobre c&oacute;mo los periodistas toman nota. Al principio parecen estar ante un examen, o en una clase en la que han de apuntar hasta los silencios del profesor; luego se relajan. Curri Valenzuela, con ese aspecto de t&iacute;a abuela a punto de increparte porque llevas la chaqueta torcida y no has sabido darle el punto a las lentejas, se pasea entre las mesas hasta que se cansa y se sienta. Mientras Rajoy anuncia las medidas anticorrupci&oacute;n, un se&ntilde;or me dice: &ldquo;Ahora que lo han robado todo ya pueden lanzar estas medidas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Navarro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Feb 2013 20:00:58 +0000]]></pubDate>
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