<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Bouza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_bouza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Bouza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510350" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es necesario que las CCAA estén representadas en Bruselas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/necesario-ccaa-representadas-bruselas_1_4357075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c153351-4aab-4c72-949d-3712c61e868a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es necesario que las CCAA estén representadas en Bruselas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El activismo en Bruselas no es exclusivo de las CCAA españolas: en Bruselas están representadas más de 300 regiones. Sería deseable cambiar el foco del debate y centrarnos en la eficacia con la que las CCAA defienden los intereses de sus ciudadanos en Bruselas más que en su presencia.</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se conoc&iacute;a que la Generalitat de Catalu&ntilde;a ten&iacute;a intenci&oacute;n de cambiar la denominaci&oacute;n del responsable de su oficina en Bruselas para denominarlo como &ldquo;Representante permanente&rdquo;. La reacci&oacute;n del Gobierno no se ha hecho esperar <a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-gobierno-tambien-estudia-recurrir-nombramiento-representante-permanente-generalitat-ue-20150204133206.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anunciando que recurrir&aacute; dicho cambio de denominaci&oacute;n</a>. Bajo esta disputa aparece evidentemente el intento de la Generalitat de crear estructuras de Estado - representante permanente ante la UE es el t&eacute;rmino que utilizan los Estados Miembros para designar al responsable de la interacci&oacute;n cotidiana con las instituciones en Bruselas - y la del Gobierno de frenarlo. Pero tambi&eacute;n deja traslucir el tradicional recelo del Gobierno central ante la actividad exterior de las CCAA.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha usado la actividad exterior de las CCAA como ejemplo del &ldquo;derroche del Estado de las autonom&iacute;as&rdquo;. M&aacute;s recientemente se ha querido poner el acento en la pol&iacute;tica soberanista de hechos consumados por parte de la Generalitat. Sin pretender abrir el debate sobre el modelo auton&oacute;mico, no est&aacute; claro que la representaci&oacute;n de las CCAA obedezca a otra cosan que una estrategia perfectamente racional de influencia en la pol&iacute;tica comunitaria. &nbsp;Conviene superar el marco interpretativo de la pol&iacute;tica nacional y tener en cuenta que dicho activismo no es exclusivo de las regiones espa&ntilde;olas ni es in&uacute;til a la luz de la influencia de la UE en las competencias de los gobiernos subnacionales.
    </p><p class="article-text">
        El activismo de los gobiernos sub-estatales ante la UE es una manifestaci&oacute;n de la tradicional tensi&oacute;n entre distintos niveles de gobierno. El &uacute;nico representante de los Estados miembros ante la UE es el gobierno central, si bien este no es el &uacute;nico componente de dichos Estados que se ve afectado por la integraci&oacute;n europea. Por lo tanto si el Estado puede decidir en Bruselas sobre materias de competencia regional - por ejemplo la agricultura - la integraci&oacute;n europea podr&iacute;a poner en cuesti&oacute;n la distribuci&oacute;n constitucional de competencias a escala nacional. La UE trat&oacute; de dar respuesta a este dilema con dos disposiciones del tratado de Maastricht (1992): la creaci&oacute;n de un <a href="http://europa.eu/about-eu/institutions-bodies/cor/index_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comit&eacute; de las Regiones</a>&nbsp;y la posibilidad de que el Estado est&eacute; representado por una de sus regiones cuando en el Consejo se traten asuntos de su competencia. Sin &nbsp;embargo estas dos medidas se han mostrado limitadas. En primer lugar el Comit&eacute; de las Regiones es un &oacute;rgano consultivo y que no reconoce las diferencias entre regiones de Estados centralizados y aquellos con regiones de fuerte autonom&iacute;a. Y en segundo lugar la participaci&oacute;n de las regiones en la deliberaci&oacute;n del Consejo de la UE queda a discreci&oacute;n de cada Estado, lo cual no constituye una soluci&oacute;n si existen tentaciones de re-centralizaci&oacute;n v&iacute;a Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        La eficacia de la relaci&oacute;n entre gobiernos subnacionales y las instituciones comunitarias depende en buena medida de la organizaci&oacute;n interna de los Estados. En general los Estados . Las CCAA ya participan en la formaci&oacute;n de la posici&oacute;n del Estado cuando se debaten asuntos de su competencia en Bruselas a trav&eacute;s de la Conferencia para asuntos relacionados con la Uni&oacute;n Europea, cuyos resultados pueden evaluarse en &nbsp;su web (<a href="http://www.seap.minhap.gob.es/es/ministerio/organos/carue.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CARUE</a>) del Ministerio de Hacienda y Administraciones P&uacute;blicas. Uno de estos acuerdos consiste en la posibilidad de participar directamente en aquellas reuniones del Consejo en las que se debaten anuncios de competencia auton&oacute;micos (<a href="http://www.seap.minhap.gob.es/dms/es/areas/politica_autonomica/participacion-ccaa-eu/ccaa_y_ue/Participacion_CCAA_Consejo_Ministros/informe_consejo_ministros_ue/INFORME-2013-PARTICIPACION-CCAA-CONSEJO-UE/INFORME%202013%20PARTICIPACION%20CCAA%20CONSEJO%20UE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">listado de la &uacute;ltima d&eacute;cada</a>), si bien esto requiere un acuerdo previo entre CCAA y Estado en cuanto a la posici&oacute;n a defender. En todo caso incluso las regiones de los Estados fuertemente descentralizados como B&eacute;lgica, Alemania y Espa&ntilde;a que hacen mayor uso de estas oportunidades formales tiene una fuerte presencia directa en Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        Esta representaci&oacute;n directa es una v&iacute;a informal para conseguir influencia en Bruselas al margen de la representaci&oacute;n estatal. La propia regi&oacute;n de Bruselas calcula que en torno a <a href="http://www.blbe.be/en/what%E2%80%99s-regional-office" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">300 regiones europeas</a>&nbsp;disponen de representaci&oacute;n directa en la capital belga. Los mecanismos formales permiten a las regiones actuar en Bruselas en nombre de sus Estados, mientras que en la l&oacute;gica informal pueden perseguir estrategias aut&oacute;nomas de representaci&oacute;n de sus intereses. En esta l&oacute;gica las regiones act&uacute;an como uno m&aacute;s de los lobbies establecidos en Bruselas que como partes constituyentes de los Estados miembros. La representaci&oacute;n continua en Bruselas no se puede sustituir por una reuni&oacute;n ocasional &ldquo;al m&aacute;s alto nivel&rdquo; con la Comisi&oacute;n. El ejercicio de la influencia en la UE se basa en la construcci&oacute;n de alianzas a largo plazo, la capacidad de utilizar informaci&oacute;n especializada y una reputaci&oacute;n de socio fiable. De esta manera existen numerosas federaciones que defienden los intereses de grupos de regiones (regiones productoras de autom&oacute;viles, regiones mediterr&aacute;neas, atl&aacute;nticas, dependientes de la industria textil...).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n de las CCAA espa&ntilde;olas? Seg&uacute;n <a href="http://www.exteriores.gob.es/RepresentacionesPermanentes/EspanaUE/es/Representacion/Documents/CCAA%20-%20DELEGACIONES%20Y%20OFICINAS%20EN%20BRUSELAS%20-%20DICIEMBRE%202014.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de septiembre de 2014</a>&nbsp;del ministerio de Exteriores todas las CCAA est&aacute;n representadas en Bruselas. Las <a href="http://www.libertaddigital.com/espana/politica/2012-12-23/hacienda-podra-prohibir-a-las-ccaa-con-deficit-excesivo-que-abran-nuevas-embajadas-1276477725/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">referencias demag&oacute;gicas al &ldquo;dispendio auton&oacute;mico&rdquo; en Bruselas</a>&nbsp;no han desembocado m&aacute;s que en el cierre temporal de las oficinas de Castilla la Mancha y Asturias y al cambio de sede de 6 CCAA que han trasladado sus oficinas a la Representaci&oacute;n Permanente de Espa&ntilde;a en Bruselas. Esto revela que privar a las CCAA de una adecuada representaci&oacute;n en Bruselas habr&iacute;a sido irracional y un flaco favor a los ciudadanos. El an&aacute;lisis de datos demuestra el gran activismo de las oficinas regionales espa&ntilde;olas en Bruselas. El detalle de este gr&aacute;fico con datos de 2012 (hablaremos de Ayuntamientos y diputaciones en otra ocasi&oacute;n) demuestra la fuerte implicaci&oacute;n de las CCAA (puntos rojos) en numerosas redes tem&aacute;ticas europeas (<a href="http://revistasonline.inap.es/index.php?journal=REALA&amp;page=article&amp;op=view&amp;path%5B%5D=10037" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todos los detalles en este art&iacute;culo</a>). Las CCAA m&aacute;s activas en dichas redes son Catalu&ntilde;a, Andaluc&iacute;a y Valencia, por lo que parece que queda claro que la principal raz&oacute;n de ser de las oficinas regionales en Bruselas no es promover el soberanismo sino defender sus intereses ante la UE.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1871ff32-012b-4629-b0c6-775b647de73c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>Ilustraci&oacute;n 1 Participaci&oacute;n de las CCAA en redes europeas (detalle). Fuente Luis Bouza Garc&iacute;a (2013) &ldquo;La participaci&oacute;n auton&oacute;mica y local en redes de cooperaci&oacute;n europea&rdquo;. Reala, 315-316</em><a href="http://revistasonline.inap.es/index.php?journal=REALA&amp;page=article&amp;op=view&amp;path%5B%5D=10037" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La participaci&oacute;n auton&oacute;mica y local en redes de cooperaci&oacute;n europea</a>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto evidentemente no excluye la legitimidad del debate sobre el impacto de la integraci&oacute;n europea en el panorama auton&oacute;mico espa&ntilde;ol o sobre la legitimidad de que algunas CCAA promuevan en Bruselas estrategias aut&oacute;nomas respecto al Estado. El modelo de relaciones entre la UE y las CCAA manifiesta algunas de las flaquezas del sistema de relaciones institucionales entre Estado y Comunidades. Pero incluso aunque mejorara la confianza entre CCAA y gobierno central parece innegable que las CCAA necesitan una representaci&oacute;n propia en Bruselas. Son las propias comunidades las que est&aacute;n en mejor situaci&oacute;n para decidir con qu&eacute; regiones de Europa comparten intereses y pueden tratar de articular redes y alianzas para tratar de influir mejor en favor de los intereses a largo plazo de sus territorios. La pol&iacute;tica europea no es un asunto de pol&iacute;tica exterior sino que afecta a todos y cada uno de los resortes del sistema pol&iacute;tico, y por lo tanto ser&iacute;a irresponsable que un nivel de la importancia constitucional de las CCAA no procesar su impacto de manera adecuada. Ser&iacute;a deseable cambiar el foco del debate y centrarnos en la eficacia con las que las CCAA defienden los intereses de sus ciudadanos en Bruselas m&aacute;s que en su presencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/necesario-ccaa-representadas-bruselas_1_4357075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2015 17:44:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c153351-4aab-4c72-949d-3712c61e868a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="307469" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c153351-4aab-4c72-949d-3712c61e868a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="307469" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Es necesario que las CCAA estén representadas en Bruselas?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c153351-4aab-4c72-949d-3712c61e868a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Regular los lobbies en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/regular-lobbies-espana_1_4553145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db1b2a28-7c33-4788-8a10-7428d63efdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Regular los lobbies en España?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No tenemos un problema de descontrol de los lobbies sino de falta de equilibrio entre distintos grupos. Más que en medidas de regulación y control convendría avanzar en la cultura del buen gobierno para que los grupos compitan en igualdad de condiciones.</p></div><p class="article-text">
        La <a href="http://politica.elpais.com/politica/2014/09/07/actualidad/1410104926_382407.html?utm_content=bufferd5056&amp;utm_medium=social&amp;utm_source=twitter.com&amp;utm_campaign=buffer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retirada de la propuesta</a> para <a href="http://elpais.com/elpais/2014/09/26/opinion/1411757059_811169.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">regular la actividad de los lobbies</a> de las medidas de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica resulta inmediatamente sospechosa. &iquest;La falta de voluntad o capacidad para regular este sector no es en s&iacute; misma la prueba de que <a href="http://www.lobbyingspain.com/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=52&amp;te=2&amp;idage=81&amp;vap=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los lobbies ejercen demasiada influencia</a> sobre la pol&iacute;tica y que ha llegado la hora de regularlos? &iquest;Pero es la influencia de los grupos de inter&eacute;s el motivo de que este debate no haya avanzado m&aacute;s en Espa&ntilde;a? Creo que no es el caso y que la falta de visibilidad de esta cuesti&oacute;n tiene que ver con una serie de temas m&aacute;s generales sobre la elaboraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Tratemos de aclarar algunos t&eacute;rminos. En Espa&ntilde;a como en cualquier sistema democr&aacute;tico la libertad de asociaci&oacute;n incluye la de organizarse para tratar de influir en pol&iacute;tica. Cualquier pol&iacute;tica p&uacute;blica genera costes y beneficios para distintos sectores cuya distribuci&oacute;n tienen que sopesar los poderes p&uacute;blicos. A nadie se le escapa que la distribuci&oacute;n de dichos costes no corresponde s&oacute;lo a una determinada perspectiva sobre el inter&eacute;s general sino entre otros a los intereses de partido y de grupo. Por lo tanto m&aacute;s que salvaguardar un supuesto inter&eacute;s general de influencias externas es necesario velar porque ning&uacute;n inter&eacute;s sectorial pueda monopolizar la agenda. Existen diferentes modelos de intermediaci&oacute;n de intereses en democracia. Los lobbies -entendidos como despachos especializados en conseguir influencia para sus clientes- son m&aacute;s habituales en pa&iacute;ses y sectores donde hay una fuerte competencia entre grupos con intereses contrapuestos. El proceso de toma de decisiones en Espa&ntilde;a sin embargo no se caracteriza por este tipo de competencia sino m&aacute;s bien por una fuerte centralidad de las instituciones y los partidos en la toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de mi intenci&oacute;n que mantener el mito de que 'en Espa&ntilde;a no hay lobbies', <a href="http://elpais.com/elpais/2013/03/21/opinion/1363886001_439010.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es una actividad que crece en importancia</a>. Todos podemos identificar con una cierta facilidad los intereses privados que han condicionado recientemente la regulaci&oacute;n de las hipotecas, las prospecciones en Canarias o la prohibici&oacute;n de Uber. Sin embargo la caracter&iacute;stica de estas tres cuestiones es que su regulaci&oacute;n no se debe tanto a una serie de demandas resultante de la acci&oacute;n colectiva organizada por parte de un sector sino m&aacute;s bien la manifestaci&oacute;n del acceso privilegiado de determinados actores a la elaboraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En Espa&ntilde;a m&aacute;s que de una influencia excesiva de los lobbies podemos hablar de la captura de determinadas agendas por actores en situaci&oacute;n de privilegio y con pocos rivales. El problema de nuestra administraci&oacute;n es que es al mismo tiempo demasiado opaca a la sociedad y al mismo tiempo demasiado cercana a aquellos grupos en posici&oacute;n dominante en cada sector.
    </p><p class="article-text">
        Por decirlo de otra manera, Repsol, el Santander, las asociaciones de taxistas o los sindicatos no necesitan contratar a despachos de mercaderes de influencia para transmitirle sus inquietudes y preferencias a los poderes p&uacute;blicos. Al contrario, representantes de grupos amplios con intereses m&aacute;s difusos <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/PAH-agenda-politica_6_122197789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como los afectados por la hipoteca</a>, los consumidores y usuarios o los defensores del medio ambiente tienen sistem&aacute;ticamente m&aacute;s dificultades para conseguir visibilidad en el proceso de establecimiento de la agenda. Por lo tanto el escenario m&aacute;s habitual no es el de un sistema pluralista caracterizado por la competencia por la influencia entre representantes de intereses contrapuestos sino el de actores con acceso privilegiado contrarrestado por una contestaci&oacute;n m&aacute;s o, menos fuerte en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Me temo que la regulaci&oacute;n de los grupos de inter&eacute;s -entendida como c&oacute;digos de buenas pr&aacute;cticas, control de favores, registros de transparencia- en si misma apenas modifique nada en este panorama. Puede resultar atractiva en un paquete de medidas sobre regeneraci&oacute;n pero no modificar&aacute; la preferencia de nuestros reguladores por interactuar con unos pocos actores en posici&oacute;n de liderazgo en su sector. Los sistemas de registro y regulaci&oacute;n de los lobbies son m&aacute;s caracter&iacute;sticos de Estados Unidos, Reino Unido o <a href="http://ec.europa.eu/transparencyregister/info/homePage.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruselas</a>, sistemas pluralistas donde los intermediarios de intereses tienen un papel m&aacute;s relevante en la toma de decisiones. Si hubiese que consumir las energ&iacute;as y recursos pol&iacute;ticos que se emplean en modificar la agenda en alg&uacute;n sentido mi propuesta no ir&iacute;a en el sentido de regular los lobbies sino de modificar el terreno de juego favoreciendo la posici&oacute;n de competidores que puedan contrarrestar la influencia de los grupos dominantes.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a m&aacute;s fruct&iacute;fero insistir en <a href="http://europa.eu/legislation_summaries/institutional_affairs/decisionmaking_process/l10109_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cultura de buen gobierno</a>. Esto incluye la celebraci&oacute;n de consultas abiertas y transparentes antes de iniciar el proceso legislativo, introduciendo la cultura de libros blancos y verdes y evaluaciones de impacto que permitan analizar en el sentido de qu&eacute; propuestas se inclinan las agendas. Esto incluye naturalmente la estricta transparencia de todas las agendas -d&oacute;nde est&aacute; el ministro, con qui&eacute;n se ha reunido el director general- as&iacute; como establecer controles m&aacute;s r&iacute;gidos que impidan un acceso r&aacute;pido de los gestores p&uacute;blicos a sectores regulados. En resumen creo que lo m&aacute;s urgente no es yugular el trabajo de los lobbies sino m&aacute;s bien fomentar el juego limpio entre ellos para evitar que los poderes p&uacute;blicos puedan favorecer a los unos frente a los otros arbitrariamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/regular-lobbies-espana_1_4553145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Oct 2014 20:13:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/db1b2a28-7c33-4788-8a10-7428d63efdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82222" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/db1b2a28-7c33-4788-8a10-7428d63efdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82222" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Regular los lobbies en España?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/db1b2a28-7c33-4788-8a10-7428d63efdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Debe preocuparnos el poder de los lobbies empresariales en Europa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/debe-preocuparnos-lobbies-empresariales-ue_1_4900063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afc51bb6-e513-4a58-b4ae-0a7281e24d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Debe preocuparnos el poder de los lobbies empresariales en Europa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley y las decisiones públicas en general lejos de reflejar el interés  general reflejan el equilibrio de fuerzas en vigor en dicho momento</p></div><p class="article-text">
        Se suele se&ntilde;alar que Bruselas es tras Washington la segunda ciudad con mayor representaci&oacute;n de los lobbies. Los datos confirman la importancia de este fen&oacute;meno: se calcula que en Bruselas trabajan m&aacute;s de 20.000 representantes de intereses agrupados en m&aacute;s de 2.000 organizaciones. Esta realidad ha pasado desapercibida para la opini&oacute;n p&uacute;blica en el contexto generalizado de la distancia de la UE con los ciudadanos. Sin embargo a medida que se politiza la integraci&oacute;n europea la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=l6hoAGdYVls" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opini&oacute;n p&uacute;blica</a> ha empezado a cuestionarse qui&eacute;n influye en las decisiones comunitarias. La organizaci&oacute;n <a href="http://www.alter-eu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ALTER - EU</a> ha lanzado la campa&ntilde;a &ldquo;Politics for people - not for profit&rdquo; mediante la que piden a los candidatos a eurodiputados un fuerte compromiso en el control de los lobbies. La campa&ntilde;a de Alter-EU -un lobby pro-transparencia- es significativa debido a su influencia para se&ntilde;alar la importancia de este tema en el pasado. Sirva como ejemplo que uno de los candidatos a eurodiputado, el juez en excedencia <a href="http://www.juanlusanchez.com/archivos/2014/04/21/las-primarias-de-elpidio-silva" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elpidio Silva</a>, ofrece acceso al Europarlamento a aquellos que financien su campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en un pa&iacute;s con una cultura p&uacute;blica fundamentalmente jur&iacute;dica que sigue dominada por la afirmaci&oacute;n de que la ley es la expresi&oacute;n de la voluntad general, y donde es a&uacute;n frecuente escuchar a acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos que los intereses sectoriales apenas tienen acceso a la agenda. Sin embargo, en el campo de la ciencia pol&iacute;tica se acepta desde hace casi un siglo que vivimos en sistemas pluralistas y que nuestra disciplina consiste en estudiar qui&eacute;n obtiene qu&eacute;, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo. La ley -las decisiones p&uacute;blicas en general- lejos de reflejar el inter&eacute;s general reflejan el equilibrio de fuerzas en vigor en dicho momento.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo descalificar con ello la visi&oacute;n ideal de la democracia, pero ning&uacute;n sistema pol&iacute;tico democr&aacute;tico existente hoy en d&iacute;a funciona en base a un descubrimiento abstracto del inter&eacute;s general por parte de representantes aislados. Pregunt&eacute;monos si el sistema pol&iacute;tico europeo mejorar&iacute;a su alejamiento respecto a los ciudadanos cerr&aacute;ndose a cualquier tipo de influencia. Creo que lo fundamental es discutir sobre los efectos de dichas pr&aacute;cticas, y m&aacute;s concretamente si un &uacute;nico inter&eacute;s domina la agenda o si todos los afectados por las decisiones de la UE tienen la oportunidad de expresarse. Debemos empezar por lo tanto por plantearnos qui&eacute;nes son los lobbies en Bruselas. En este sentido encontramos en primer lugar que la actividad de lobbying -enti&eacute;ndase como acceso directo a las instituciones- no es exclusiva de grupos de inter&eacute;s empresarial sino que tambi&eacute;n la ejercen sindicatos, ONGs e incluso poderes p&uacute;blicos como las oficinas de las regiones en Bruselas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/76bffd8f-28a3-4675-a80e-c0f773e018d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Estos datos evidencian un predominio de los grupos empresariales -aunque no de empresas a t&iacute;tulo individual. Son m&aacute;s numerosos, tienen m&aacute;s recursos y m&aacute;s capacidad de acceso. Esto no es sorprendente por s&iacute; mismo. La literatura sobre grupos de inter&eacute;s en ciencia pol&iacute;tica se&ntilde;ala sistem&aacute;ticamente que los defensores de intereses particulares disponen de mayores incentivos de auto-organizaci&oacute;n cuanto m&aacute;s peque&ntilde;o es el grupo al que representan, mientras que los defensores de grandes grupos -trabajadores- o de causas generales y abstractas -tales como el medio ambiente o los derechos de las pr&oacute;ximas generaciones- sufren de un &ldquo;problema de acci&oacute;n colectiva&rdquo; que favorece que los potenciales beneficiarios de su acci&oacute;n se comporten como gorrones o esquiroles.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta fundamental es si esa superioridad num&eacute;rica y de recursos de los lobbies empresariales se manifiesta en un dominio de la agenda legislativa. Es imposible dar una respuesta definitiva a la pregunta central de toda una disciplina en algunas l&iacute;neas, pero en general la literatura sobre grupos de inter&eacute;s en Bruselas se&ntilde;ala que nos encontramos ante un escenario neopluralista en el cual ning&uacute;n inter&eacute;s puede dominar la agenda de manera duradera.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos son diversos pero pueden resumirse en dos grandes argumentos: la existencia de m&uacute;ltiples puntos de acceso a la agenda y el activismo de las instituciones europeas a la hora de equilibrar la balanza de los intereses. El primer argumento implica que aunque un inter&eacute;s sectorial -digamos la industria qu&iacute;mica- consiga &ldquo;capturar&rdquo; un punto vital para el establecimiento de la agenda -continuemos el ejemplo con el comisario y la Direcci&oacute;n General (DG) de industria- sus competidores -otras industrias o los defensores del medio ambiente- cuentan con muchas oportunidades para darle la vuelta al marcador, en nuestro ejemplo otras DG en la propia Comisi&oacute;n, los grupos pol&iacute;ticos en el Parlamento o cada uno de los 28 gobiernos representados en el Consejo de la Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica m&aacute;s frecuente a este enfoque es que es necesario disponer de recursos para poder aprovechar las oportunidades de acceso. En este sentido hay que se&ntilde;alar que la Comisi&oacute;n desarrolla desde hace a&ntilde;os una pol&iacute;tica neo-pluralista mediante la que trata de equilibrar el peso de los intereses privados fomentando que en cada sector haya un grupo que defienda intereses generales. La Comisi&oacute;n ha favorecido y casi ha organizado la aparici&oacute;n de grandes plataformas que representan a escala europea la voz de la sociedad civil. El mejor ejemplo es la Plataforma Social europea -que agrupa a 40 organizaciones feministas, LGTB, de discapacidad, inmigraci&oacute;n o infancia- que se financia en lo fundamental con aportaciones del presupuesto de la UE que en algunos a&ntilde;os han llegado hasta el 90% del presupuesto de la organizaci&oacute;n. Adem&aacute;s de facilitarles recursos, la Comisi&oacute;n ha desarrollado una pol&iacute;tica de di&aacute;logo civil -<a href="http://eur-lex.europa.eu/resource.html?uri=cellar:c382f65d-618a-4c72-9135-1e68087499fa.0007.02/DOC_2&amp;format=PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art.  11 del tratado sobre la Uni&oacute;n Europea</a>- en la que se compromete a facilitar el acceso al proceso de toma de decisiones de estos grupos. Por &uacute;ltimo la Comisi&oacute;n y el Parlamento tambi&eacute;n han tomado medidas para fomentar el escrutinio p&uacute;blico sobre los grupos de inter&eacute;s mediante un <a href="http://ec.europa.eu/transparencyregister/public/consultation/search.do?locale=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">registro voluntario</a> de los grupos de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Creo que el sistema tiene limitaciones evidentes -el registro de los grupos de inter&eacute;s no es obligatorio, la Comisi&oacute;n no ha desarrollado el di&aacute;logo civil desde su inclusi&oacute;n en el Tratado en 2003- y que a los defensores de causas sociales les cuesta equilibrar la balanza respecto a los intereses econ&oacute;micos. Sin embargo creo que esto no es exclusivo de Bruselas, y me atrever&iacute;a a decir que el sistema de representaci&oacute;n de intereses en la UE es m&aacute;s transparente que el de algunos Estados, incluyendo desde luego a Espa&ntilde;a. Piensen en la foto de Zapatero con los grandes empresarios y ahora traten de recordar alguna foto de un presidente de Gobierno con defensores de la conciliaci&oacute;n, la dependencia o el medio ambiente. Quiz&aacute; el gran desaf&iacute;o pendiente de nuestras democracia sea la de concebir a nuestros decisores como mediadores entre intereses que compitan en igualdad -lo cual requiere una intervenci&oacute;n por parte de los poderes p&uacute;blicos para equilibrar la balanza- y no como demiurgos omniscientes capaces de dirigir la sociedad en solitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/debe-preocuparnos-lobbies-empresariales-ue_1_4900063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2014 18:22:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/afc51bb6-e513-4a58-b4ae-0a7281e24d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="93748" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/afc51bb6-e513-4a58-b4ae-0a7281e24d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="93748" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Debe preocuparnos el poder de los lobbies empresariales en Europa?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/afc51bb6-e513-4a58-b4ae-0a7281e24d78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Europeas,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Suárez, el 23F y la transición: anatomía de un homenaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/suarez-transicion-anatomia-homenaje_1_4971361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d85d3f8a-3b05-455a-b9e0-0c81b2e0929a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Suárez, el 23F y la transición: anatomía de un homenaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El homenaje a Adolfo Suárez no debería exagerar su papel  como héroe solitario y traicionado, sino su capacidad de liderar el proceso de cambio político</p></div><p class="article-text">
        El anuncio del inminente fallecimiento del ex-presidente Su&aacute;rez por parte de su familia va a dar lugar tanto a un reconocimiento tard&iacute;o como a un nuevo debate sobre el significado y resultado de la transici&oacute;n a la democracia. En el momento en que est&aacute; a punto de desaparecer el &uacute;ltimo de los tres pol&iacute;ticos que no se echaron al suelo durante el golpe de Estado del 23-F, resulta interesante releer el libro de Javier Cercas, <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CC8QFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FAnatom%25C3%25ADa_de_un_instante&amp;ei=IcEtU6m9J4iJ0AWsvoHQBg&amp;usg=AFQjCNHexzL73mdKPZFMXfZWUornb_mr0Q&amp;bvm=bv.62922401,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Anatom&iacute;a de un instante</em></a><em>, </em>para contextualizar la figura de Su&aacute;rez y la propia transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro es un ensayo hist&oacute;rico y pol&iacute;tico -o una novela de no ficci&oacute;n- y no una obra de investigaci&oacute;n en la medida en que no se pretende aportar datos nuevos. Ello no resta inter&eacute;s a la interpretaci&oacute;n del autor para el debate p&uacute;blico sobre las circunstancias del golpe. Cercas elabora una serie de hip&oacute;tesis convincentes sobre determinados aspectos para los que no dispone de los datos exactos de manera similar al que usa en su novela <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=2&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;sqi=2&amp;ved=0CDMQFjAB&amp;url=http%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FSoldados_de_Salamina&amp;ei=VsEtU_mKDsyyhAfln4DAAQ&amp;usg=AFQjCNGlvffkzbDvyVkCT9R_VVBjlLeNng&amp;bvm=bv.62922401,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soldados de Salamina</a>. En <em>Anatom&iacute;a de un instante </em>el autor centra su inter&eacute;s de nuevo en ese &ldquo;pelot&oacute;n de soldados que al final salva a la civilizaci&oacute;n&rdquo;, constituido en este caso por el grupo de guardias civiles que comandados por Tejero entraron en el Congreso en la tarde del 23 de febrero y por los 3 diputados que desobedecieron las &oacute;rdenes de los golpistas y se mantuvieron en sus esca&ntilde;os en un momento en el que peligraba su integridad f&iacute;sica. Cercas elabora una serie de &ldquo;suposiciones ilustradas&rdquo; para analizar por ejemplo las relaciones del Rey y Armada o la implicaci&oacute;n del CESID en el golpe. En ambos casos, sin poder emitir una conclusi&oacute;n definitiva, el autor muestra que con los datos disponibles la &uacute;nica explicaci&oacute;n parece plausible es la de una conspiraci&oacute;n para acelerar la ca&iacute;da de Su&aacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        Cercas insiste en el propio libro y en algunas entrevistas que su inter&eacute;s al escribir esta obra era ofrecer una interpretaci&oacute;n del gesto de Adolfo Su&aacute;rez, Santiago Carrillo y Manuel Guti&eacute;rrez Mellado en la tarde del golpe. A trav&eacute;s del an&aacute;lisis de la biograf&iacute;a y el an&aacute;lisis de las posiciones y recursos pol&iacute;ticos de los tres personajes, el autor reconstruye el juego de los actores pol&iacute;ticos que cre&oacute; lo que llama la placenta del golpe. De esta forma presenta a estos tres pol&iacute;ticos como los actores clave, cuyo papel puede concebirse como el de aut&eacute;nticos &ldquo;emprendedores&rdquo; de la transici&oacute;n. Las alianzas y mecanismos de intercambio de recursos entre ellos romp&iacute;an el juego de los actores favoreciendo su propia autonom&iacute;a y la desideologizaci&oacute;n del proceso pol&iacute;tico. Es el caso de Su&aacute;rez al desmontar el edificio del franquismo, o el de Carrillo al aceptar participar en el proceso de la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de dicha actuaci&oacute;n es el aislamiento de estos actores dentro de sus organizaciones y del sistema pol&iacute;tico. Este aislamiento junto con la inestabilidad generalizada (crisis econ&oacute;mica, terrorismo...) fomentan que toda la oposici&oacute;n considere que cualquier procedimiento ser&iacute;a aceptable para acabar con el gobierno de Su&aacute;rez. Entre dichos procedimientos, el preferido es el del golpe de tim&oacute;n que regenere el sistema pol&iacute;tico a trav&eacute;s de un gobierno de gran coalici&oacute;n. Cercas considera que el golpe tuvo lugar porque todos los partidos contribuyeron a abonar el terreno del golpismo. <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Javier/Cercas/aborda/23-F/nuevo/libro/elpepicul/20090319elpepicul_5/Tes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se ha se&ntilde;alado</a> que este libro presenta una cr&iacute;tica en bloque a los actores del sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol de los a&ntilde;os 80, comenzando por el Rey. Sin embargo, la obra de Cercas debe entenderse, sobre todo, como una cr&iacute;tica a un determinado modo de hacer pol&iacute;tica, que estuvo al borde de hacer descarrilar el proceso democr&aacute;tico de la Transici&oacute;n y como una reivindicaci&oacute;n de la misma.
    </p><p class="article-text">
        El aspecto m&aacute;s interesante del libro de Cercas para el debate p&uacute;blico tiene que ver con la construcci&oacute;n de la memoria colectiva. De hecho, el propio autor explica que los actores sociales y pol&iacute;ticos han construido un discurso sobre el golpe del 23F que ha sido asumido, en su mayor parte, por la sociedad pero que se corresponde mal con la realidad hist&oacute;rica. De acuerdo con este discurso, el 23F se&ntilde;ala el final de la Transici&oacute;n en la medida en que su fracaso puede achacarse a la madurez del proceso democr&aacute;tico, expresada por la contundencia del rechazo al golpe.
    </p><p class="article-text">
        Contra esta interpretaci&oacute;n Cercas nos recuerda en primer lugar que todos los partidos contribuyeron a crear el clima favorable al golpe elaborando un discurso sobre la excepcionalidad de la situaci&oacute;n del pa&iacute;s y la incapacidad del gobierno Su&aacute;rez, que justificaba el uso de procedimientos extraordinarios. El papel del Rey resulta particularmente comprometido en este sentido, puesto que contribuy&oacute; a la creaci&oacute;n de dicho discurso a trav&eacute;s de unas nada veladas exigencias de dimisi&oacute;n. De alguna manera, explica Cercas, puede entenderse que el golpe de Estado result&oacute; &uacute;til para el aprendizaje colectivo de las reglas de la democracia. Aunque el autor reserva alguna de las p&aacute;ginas m&aacute;s amargas hacia el final para exponer que el golpe tuvo consecuencias sobre el sistema pol&iacute;tico y sobre el margen de decisi&oacute;n respecto a pol&iacute;ticas sensibles como el proceso auton&oacute;mico, las alianzas militares o la pol&iacute;tica social durante toda la d&eacute;cada de los ochenta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el libro es algo m&aacute;s que una cr&iacute;tica a la irresponsabilidad de algunos. Es una reivindicaci&oacute;n del buen hacer de la Transici&oacute;n. Cercas considera que Carrillo, Su&aacute;rez y Guti&eacute;rrez Mellado representan bien con su actitud en la tarde el 23F el valor de la &eacute;tica de la responsabilidad. Los tres resultaron ser traidores respecto a los valores que hab&iacute;an defendido durante toda su vida, pero seg&uacute;n el juicio del autor, lograron restablecer un sistema pol&iacute;tico sustancialmente equivalente al de 1931. Resulta tanto m&aacute;s interesante en cuanto que el discurso de numerosos intelectuales y actores pol&iacute;ticos, sobre todo entre la izquierda, considera la Transici&oacute;n como un mal necesario, o una traici&oacute;n en el peor de los casos. El objetivo principal de este libro es comprender la Transici&oacute;n en su contexto, se&ntilde;alando su originalidad y los riesgos asumidos por sus actores para recuperar el m&aacute;ximo posible de la normalidad rota el 18 de julio de 1936. El que el golpe, lejos de ser una farsa, estuviera tan cerca de tener &eacute;xito, es una muestra clara de que la Transici&oacute;n hab&iacute;a ido mucho m&aacute;s lejos de lo aceptable en la recuperaci&oacute;n de la normalidad. Al menos es lo que imagino que el libro quiere demostrar, por emplear el mismo m&eacute;todo que el autor.
    </p><p class="article-text">
        Si algo cabe reprocharle a este ensayo es, precisamente, el protagonismo que adquieren los actores, que aparecen aqu&iacute; como los personajes de una novela. Su&aacute;rez, Guti&eacute;rrez Mellado y Carrillo aparecen como h&eacute;roes tr&aacute;gicos de la &eacute;tica de la responsabilidad y los representantes del nuevo r&eacute;gimen democr&aacute;tico, por oposici&oacute;n a todos los dem&aacute;s que aparecen como c&oacute;mplices por irresponsabilidad. Su gesto en la tarde del 23F tiene algo de heroico, pero creo &uacute;til que al rendirle el justo homenaje a Adolfo Su&aacute;rez no exageremos su papel como h&eacute;roe solitario y traicionado, sino su capacidad de liderar el cambio y hacer que la mayor&iacute;a social apoyase el proceso de cambio pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/suarez-transicion-anatomia-homenaje_1_4971361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2014 22:18:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d85d3f8a-3b05-455a-b9e0-0c81b2e0929a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41574" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d85d3f8a-3b05-455a-b9e0-0c81b2e0929a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41574" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Suárez, el 23F y la transición: anatomía de un homenaje]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d85d3f8a-3b05-455a-b9e0-0c81b2e0929a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Iniciativa Ciudadana Europea, sociedad civil y la agenda europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/iniciativa-ciudadana-europea-sociedad-europea_1_5844603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad91d7c3-9cc2-4231-b8b9-dfd4379a1bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Iniciativa Ciudadana Europea, sociedad civil y la agenda europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es la Iniciativa Ciudadana Europea un mecanismo de democracia directa a nivel transnacional o una institución débil incapaz de incidir en la agenda de las instituciones europeas? Luis Bouza analiza el funcionamiento y valora los primeros resultados de la puesta en marcha de esta herramienta de participación.</p></div><p class="article-text">
        La crisis del euro demuestra la vigencia del debate sobre el d&eacute;ficit democr&aacute;tico de la UE a pesar de su antig&uuml;edad y de las reformas institucionales acometidas para legitimar la integraci&oacute;n europea. Dichas reformas han incluido la ampliaci&oacute;n de las competencias del Parlamento Europeo, la participaci&oacute;n de los parlamentos nacionales en el control de la subsidiariedad, la adopci&oacute;n de legislaci&oacute;n sobre transparencia y el desarrollo de mecanismos para que los ciudadanos y la sociedad civil organizada participen en la elaboraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas comunitarias.
    </p><p class="article-text">
        Los mecanismos participativos han sido un elemento central de la estrategia de reforma institucional desde el a&ntilde;o 2000. En especial entre 2001 y 2005 se introdujeron iniciativas sobre democracia participativa, la m&aacute;s conocida de las cuales es el Libro Blanco sobre la Gobernanza Europea de 2001. Dicha estrategia institucional culmin&oacute; en un nuevo art&iacute;culo sobre la democracia participativa en el fallido Tratado que establec&iacute;a una Constituci&oacute;n para Europa (art. 47). A pesar de la austeridad ret&oacute;rica adoptada en el Tratado de Lisboa &ndash; lo cual incluy&oacute; la supresi&oacute;n del t&eacute;rmino democracia participativa en el Tratado &ndash; el contenido del art. 47 se mantuvo intacto en el actual <a href="http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:C:2012:326:FULL:ES:PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo 11 (TUE)</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dicho art&iacute;culo contiene dos mecanismos distintos y es en gran medida el resultado de dos campa&ntilde;as diferenciadas de <a href="http://www.falternativas.org/estudios-de-progreso/documentos/documentos-de-trabajo/democracia-participativa-sociedad-civil-y-espacio-publico-en-la-union-europea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lobby durante la Convenci&oacute;n sobre el futuro de Europa</a> (2002&ndash;2003). Las principales organizaciones de la sociedad civil con sede en Bruselas obtuvieron el reconocimiento del di&aacute;logo de las instituciones europeas con la sociedad civil organizada. Al mismo tiempo una campa&ntilde;a completamente distinta logr&oacute; incluir una enmienda que otorga a un mill&oacute;n de ciudadanos europeos el derecho de pedir a la Comisi&oacute;n una propuesta legislativa en el &aacute;mbito de sus propias atribuciones y dentro los l&iacute;mites del tratado.
    </p><p class="article-text">
        Esta disposici&oacute;n ha llegado a ser conocida como la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE). Ha recibido <a href="http://gef.eu/fileadmin/user_upload/ECI_Handbook_ES_web_final.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elogios</a> como un ejemplo &uacute;nico de democracia directa a nivel transnacional aunque tambi&eacute;n ha sido <a href="http://politikon.es/2013/07/10/la-iniciativa-ciudadana-europea-nacida-cadaver/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criticada</a> por ser una instituci&oacute;n d&eacute;bil incapaz de incidir en la agenda de las instituciones europeas. A diferencia de las iniciativas de refer&eacute;ndum existentes en California o Suiza, la ICE no permite a los promotores convocar un refer&eacute;ndum sobre sus demandas. Por lo tanto es m&aacute;s apropiado calificarla como una iniciativa de establecimiento de la agenda: los firmantes expresan una demanda formal, pero las instituciones representativas deciden si y c&oacute;mo responder. Por lo tanto la ICE preserva el monopolio de la iniciativa legislativa de la Comisi&oacute;n puesto que esta instituci&oacute;n decide qu&eacute; hacer respecto a las ICEs recibidas. Por otra parte la experiencia comparada sugiere que las elites pol&iacute;ticas tienden a ignorar las iniciativas que no conllevan la convocatoria cre&iacute;ble de un posible refer&eacute;ndum. Baste con se&ntilde;alar el <a href="http://quehacenlosdiputados.net/el-congreso-huye-de-las-iniciativas-populares/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caso espa&ntilde;ol</a> donde de las 66 Iniciativas Legislativas Populares (ILP) presentadas al Congreso bajo la Constituci&oacute;n del 78 dio lugar a una ley.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es por lo tanto la ICE es un nuevo ejemplo del mucho ruido y pocas nueces al que Bruselas nos tiene acostumbrados? &iquest;Se confunden los deseos de democratizar la UE exagerando la importancia de un dispositivo d&eacute;bil? Aunque esta sea la conclusi&oacute;n l&oacute;gica de la debilidad institucional de la ICE, dicha posici&oacute;n ignora su posible efecto en el terreno de la representaci&oacute;n de intereses en la UE. El efecto principal de la ICE puede no ser el promover una gran cantidad de nuevas iniciativas legislativas sino la de ampliar la comunidad de intereses representados en Bruselas atrayendo a nuevos grupos y la llegada de demandas m&aacute;s politizadas a la agenda de las instituciones europeas.
    </p><p class="article-text">
        El di&aacute;logo entre las instituciones europeas y la sociedad civil organizada mencionado m&aacute;s arriba ha creado una comunidad de organizaciones c&iacute;vicas especializadas en el lobbying europeo pero relativamente desconectada del activismo de base. Desde hace casi dos d&eacute;cadas se han establecido en Bruselas organizaciones que promueven el medio ambiente, <a href="http://www.socialplatform.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas sociales</a> o de desarrollo internacional y que contribuyen a que la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas europeas sea m&aacute;s plural mediante el equilibrio entre intereses contrapuestos. Han desarrollado competencias de lobbying profesional y pueden influir en la toma de decisiones en algunas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. A pesar de ello, estas organizaciones apenas han cumplido con las expectativas que suscitan respecto a su capacidad de ampliar la esfera p&uacute;blica europea y de &ldquo;acercar&rdquo; la UE a los ciudadanos. Las organizaciones con sede en Bruselas tienen incentivos para concentrar sus esfuerzos en la promoci&oacute;n de pol&iacute;ticas mediante acciones de lobby pero pocos para participar en campa&ntilde;as de movilizaci&oacute;n de los ciudadanos. Sin embargo, la recogida de firmas es una forma de acci&oacute;n colectiva que requiere la capacidad de movilizar a los ciudadanos en apoyo de una causa. Por lo tanto las causas promovidas a trav&eacute;s de la ICE pueden diversificar las relaciones de la UE con la sociedad civil atrayendo a un grupo de organizaciones y movimientos sociales m&aacute;s diverso.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de las campa&ntilde;as de recogida de firmas lanzadas desde 2003 apoya esta hip&oacute;tesis. El siguiente gr&aacute;fico muestra que de hecho la ICE ya presenta una mayor diversidad en cuanto a los promotores que el actual di&aacute;logo con la sociedad civil organizada, puesto que est&aacute; atrayendo a m&aacute;s organizaciones nacionales que europeas adem&aacute;s de a un n&uacute;mero importante de colectivos en proceso de formaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0cdf7d1-2e06-498a-a870-ae8b0edd643c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto no acerca autom&aacute;ticamente a la UE a los ciudadanos. La ICE sigue siendo un instrumento de movilizaci&oacute;n de minor&iacute;as, puesto que un mill&oacute;n de firmas representa s&oacute;lo el 0,2% de la poblaci&oacute;n europea, y la estrategia de recogida de firmas m&aacute;s habitual no trata de informar o fomentar el debate en la esfera p&uacute;blica sino de movilizar a los ya convencidos. Sin embargo, el hecho mismo de que las organizaciones que movilizan a los ciudadanos participen en la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas europeas puede cambiar la forma de tratar de incidir en la agenda europea y de los incentivos de dichos actores. Si las organizaciones perciben que  la movilizaci&oacute;n de los ciudadanos tiene una recompensa clara en forma de introducci&oacute;n de una demanda en la agenda &ndash; en este sentido es esencial una actitud receptiva por parte de la Comisi&oacute;n &ndash; pueden comenzar a diversificar sus esfuerzos entre tareas de lobby y de movilizaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Por otra parte las organizaciones ser&aacute;n menos reactivas a las propuestas de la Comisi&oacute;n puesto que la ICE les da un medio de introducir nuevos temas en la agenda sin esperar una propuesta de la Comisi&oacute;n. Esto puede contribuir a traer a Bruselas cuestiones controvertidas que chocan con la tradicional preferencia europea por el consenso en &aacute;reas poco pol&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos ejemplos de estas dos din&aacute;micas nuevas entre las <a href="http://ec.europa.eu/citizens-initiative/public/initiatives/ongoing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iniciativas en curso</a>. La primera lecci&oacute;n de un a&ntilde;o de la aplicaci&oacute;n de esta herramienta es que pocas organizaciones son capaces de recoger un mill&oacute;n de firmas. S&oacute;lo dos campa&ntilde;as lo han logrado hasta el momento. La <a href="http://www.right2water.eu/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a por el derecho al agua</a> &ndash; que solicita la exclusi&oacute;n del suministro de agua de las normas del mercado interior &ndash; ha logrado dos millones de firmas como resultado de la movilizaci&oacute;n de algunas de las organizaciones de la sociedad civil m&aacute;s importantes de Bruselas en cooperaci&oacute;n con <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/09/10/andalucia/1378815772_943724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organizaciones nacionales</a>. Esta campa&ntilde;a ejemplifica que la ICE es el tipo de incentivo que las organizaciones europeas necesitan para participar m&aacute;s activamente en la esfera p&uacute;blica. La segunda campa&ntilde;a que ha obtenido un mill&oacute;n de firmas pidiendo la <a href="http://www.oneofus.eu/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prohibici&oacute;n de que la UE  financie investigaciones sobre embriones</a> es un ejemplo de c&oacute;mo los grupos de la sociedad civil &ndash; en este caso organizaciones religiosas pro- vida &ndash; pueden usar este mecanismo para europeizar debates espinosos. Este es el tipo de iniciativas que las instituciones  europeas tratan de evitar y que a partir de ahora tienen una v&iacute;a de acceso a la agenda. Si la ICE contribuye a llevar cuestiones pol&eacute;micas a Bruselas con el tiempo puede contribuir a que los ciudadanos se interesen m&aacute;s por las pol&iacute;ticas comunitarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/iniciativa-ciudadana-europea-sociedad-europea_1_5844603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2013 18:28:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ad91d7c3-9cc2-4231-b8b9-dfd4379a1bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61580" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ad91d7c3-9cc2-4231-b8b9-dfd4379a1bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61580" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Iniciativa Ciudadana Europea, sociedad civil y la agenda europea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ad91d7c3-9cc2-4231-b8b9-dfd4379a1bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La democracia en España en 2013: un gran salto hacia atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/democracia-espana-gran-salto_1_5783755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">2012 fue descorazonador para la democracia española: el informe arroja la puntuación más baja y el mayor descenso desde que se realiza.</p><p class="subtitle">La puntuación de la calidad de la democracia ha bajado cada año desde 2008, con una única excepción.</p><p class="subtitle">Quizá exista un problema estructural de credibilidad de las instituciones: sería más fácil creer a Rajoy en el asunto Bárcenas si no hubiese incumplido tantas de sus promesas.</p></div><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2008 la <a href="http://www.falternativas.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Alternativas</a> elabora un informe anual sobre la calidad de la democracia en Espa&ntilde;a. Este estudio se basa en una encuesta entre polit&oacute;logos, soci&oacute;logos y otros cient&iacute;ficos sociales conocedores de la realidad espa&ntilde;ola para establecer una medici&oacute;n de la calidad de la democracia en t&eacute;rminos de procesos y de resultados. En este informe la calidad de la democracia se mide a trav&eacute;s de un conjunto de 59 indicadores independientes que los encuestados eval&uacute;an de 1 a 10. Dichos indicadores se agrupan en cinco &aacute;mbitos claramente diferenciados: ciudadan&iacute;a y Estado de derecho, representaci&oacute;n pol&iacute;tica, gobernabilidad y rendici&oacute;n de cuentas, sociedad civil y participaci&oacute;n y relaciones internacionales. El informe se&ntilde;ala que el a&ntilde;o 2012 &ndash;al que corresponde el estudio de 2013&ndash; fue descorazonador para la democracia espa&ntilde;ola: el estudio arroja la puntuaci&oacute;n m&aacute;s baja desde que se realiza, con un 5,2 sobre 10 y adem&aacute;s constituye el mayor descenso en la puntuaci&oacute;n desde que se realiza, en m&aacute;s de 0,6 puntos.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos de este acusado descenso en la calidad de la democracia tienen que ver fundamentalmente con el deterioro de las condiciones de vida como resultado de la crisis &ndash;los resultados de la democracia&ndash; con la erosi&oacute;n de la confianza en las instituciones &ndash; los procedimientos de la democracia &ndash; y con la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a en el marco de la crisis del euro. El &uacute;nico &aacute;mbito en el que se observa una evoluci&oacute;n positiva es en el relativo a la participaci&oacute;n ciudadana gracias a la fuerte <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Crisis-sociedad-movimientos-sociales-expectativas_6_103999602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">activaci&oacute;n de movimientos sociales en el a&ntilde;o 2012</a>. El informe le dedica varios cap&iacute;tulos a estudiar en detalle cada una de estas esferas. En lo relativo a la econom&iacute;a y la protecci&oacute;n social, se se&ntilde;ala que la crisis y la forma de gestionarla est&aacute;n incrementando las desigualdades sociales. Llama la atenci&oacute;n adem&aacute;s la forma poco democr&aacute;tica de gestionar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en la medida en que la impopularidad de las pol&iacute;ticas de austeridad no impide su puesta en pr&aacute;ctica. En lo relativo a la pol&iacute;tica institucional el informe se&ntilde;ala el claro deterioro debido fundamentalmente a la ausencia de rendici&oacute;n de cuentas &ndash;abuso del decreto, falta de transparencia y debilidad de la oposici&oacute;n&ndash; y a la corrupci&oacute;n sumada a la percepci&oacute;n de impunidad. Este deterioro se manifiesta en un acusado descenso en la valoraci&oacute;n de las instituciones por parte de los ciudadanos. Por &uacute;ltimo, el informe pone de manifiesto una transformaci&oacute;n de la importancia pol&iacute;tica de la pertenencia a la Uni&oacute;n europea. Si hasta ahora Espa&ntilde;a se ha caracterizado por un consenso permisivo acr&iacute;tico en la que la UE era una garant&iacute;a de estabilidad democr&aacute;tica y prosperidad econ&oacute;mica, hoy es muy evidente que la pertenencia a la UE limita el margen de maniobra de la pol&iacute;tica nacional. En la medida en que la UE y en especial la zona euro no han desarrollado a&uacute;n las instituciones democr&aacute;ticas propias de una federaci&oacute;n, es evidente que las decisiones sobre la gobernanza econ&oacute;mica son una limitaci&oacute;n de la soberan&iacute;a con efectos sobre la calidad de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente algunos de los aspectos del informe son discutibles. En primer lugar el objetivo no es el tratar de establecer si nos encontramos en democracia o no (<a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Venezuela-democracia_6_110648943.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo cual no es necesariamente sencillo</a>) sino evaluar la calidad de la misma. En este sentido no se trata s&oacute;lo de evaluar la medida del cumplimiento de ciertos procedimientos, sino de desarrollar medidas para evaluar la calidad de una democracia. Esto plantea varios problemas. Por una parte, se pueden oponer visiones minimalistas de la democracia, limitados a una competencia libre entre elites, con perspectivas m&aacute;s exigentes en cuanto a oportunidades de participaci&oacute;n. Aun m&aacute;s dif&iacute;cil parece la evaluaci&oacute;n de los resultados de la democracia. Por ejemplo est&aacute; claro que la medida en que las injerencias de la UE en la pol&iacute;tica nacional se consideren negativos para la democracia depende de la actitud hacia la UE y el nivel de exigencia hacia su d&eacute;ficit democr&aacute;tico. Del mismo modo, asociar la extensi&oacute;n de la protecci&oacute;n social y la igualdad socio-econ&oacute;mica con la calidad de la democracia es propio de una posici&oacute;n progresista, pero no tiene por qu&eacute; ser compartido por los defensores de puntos de vista liberales. En lo relativo a la cuesti&oacute;n metodol&oacute;gica al tratarse de una encuesta entre expertos estamos ante una poblaci&oacute;n reducida y fuertemente politizada, si bien en ning&uacute;n caso el estudio pretende representar al conjunto de la poblaci&oacute;n ni de los especialistas universitarios (<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute;</a> se puede leer una defensa detallada de dicha metodolog&iacute;a). El informe aclara que los encuestados se encuentran bastante m&aacute;s a la izquierda que la media de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. En este sentido puede sospecharse que los encuestados podr&iacute;an tener la tentaci&oacute;n de reducir la calidad de la democracia en un periodo de gobierno del PP y a aumentarla en periodo de gobierno del PSOE. Sin embargo los datos de estudios anteriores muestran un descenso en la puntuaci&oacute;n de la calidad de la democracia durante cada uno de los a&ntilde;os de gobierno del PSOE desde 2008, con la excepci&oacute;n del a&ntilde;o 2011. Esta continuidad en el tiempo, que adem&aacute;s permite una cierta estabilidad en la composici&oacute;n del panel de expertos que contribuye a la evaluaci&oacute;n de la calidad de la democracia, es uno de los aspectos m&aacute;s interesantes de dicho informe, pues no s&oacute;lo ofrece una &ldquo;foto&rdquo; a&ntilde;o por a&ntilde;o sino que nos permite entender los ciclos. En este sentido, si bien el informe se&ntilde;ala el fuerte deterioro en el a&ntilde;o 2012, es necesario entenderlo en el marco de una crisis sist&eacute;mica de la democracia en Espa&ntilde;a desde el principio de la crisis econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos centrales del informe &ndash;aunque la cuesti&oacute;n no es exclusiva de Espa&ntilde;a&ndash; es la de la desconfianza en las instituciones democr&aacute;ticas. Sin embargo no nos encontramos s&oacute;lo ante un problema coyuntural de capacidad ligado a la crisis &ndash;los cambios de gobierno producen pocos cambios visibles en los resultados&ndash; o relacionado s&oacute;lo con los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n. Quiz&aacute; exista un problema estructural relacionado con las expectativas de los ciudadanos sobre el sistema pol&iacute;tico. Los ciudadanos pueden preguntarse leg&iacute;timamente qu&eacute; valor tienen las promesas pol&iacute;ticas, en la medida en que tanto los gobiernos del PSOE en 2010 como del PP en 2012 han llevado a cabo medidas contrarias a las prometidas en sus programas electorales. Si  bien un cambio de programa de gobierno puede entenderse en un marco representativo en el que los ciudadanos pueden optar por otras formaciones en las siguientes elecciones, esta justificaci&oacute;n resulta dif&iacute;cil de extender al terreno econ&oacute;mico en la medida en que se institucionaliza la falta de alternativas. Por otra parte resulta cuestionable que podamos hablar de una democracia de calidad ante la ausencia de todo elemento deliberativo. Puesto que no se puede aceptar el argumento del desconocimiento de la situaci&oacute;n de las cuentas p&uacute;blicas en las elecciones celebradas en 2011 las promesas electorales se hicieron a sabiendas de la imposibilidad de aplicarlas y resulta dif&iacute;cil aceptar que los ciudadanos hayan dado su consentimiento. La falta de credibilidad de las instituciones tiene que ver con el incumplimiento sistem&aacute;tico de los compromisos: ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil creer al presidente del Gobierno en el asunto B&aacute;rcenas si no viniese precedido de un <a href="http://escolar.net/MT/archives/2012/07/cuando-rajoy-prometia-milagros.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incumplimiento de muchas de sus promesas</a>. Quiz&aacute; tambi&eacute;n debamos exigirles realismo a los ciudadanos respecto a sus preferencias electorales &ndash;muchos sab&iacute;an que numerosas promesas eran imposibles de cumplir&ndash; pero si nos conformamos con institucionalizar el cinismo no nos extra&ntilde;emos de tener una democracia de poca calidad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/democracia-espana-gran-salto_1_5783755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Aug 2013 18:08:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La democracia en España en 2013: un gran salto hacia atrás]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ha quedado del 15M?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/quedado_132_5673832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cba84f11-5d32-49d5-b03d-3006ac2980ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué ha quedado del 15M?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podría decir cínicamente que me gusta tanto el 15M que prefiero que haya dos</p><p class="subtitle">El 15M marca el fin de la actitud permisiva de los españoles hacia la democracia elitista y relegitima la participación política</p><p class="subtitle">El 15M no pretende conquistar las instituciones para aplicar un programa político sino poner coto a unas instituciones representativas que han contado con controles ineficaces</p></div><p class="article-text">
        Aquellos que culpan a la crisis econ&oacute;mica y a la falta de ejemplaridad de las instituciones de la creciente desconfianza en la pol&iacute;tica toman al 15M como s&iacute;ntoma. Sin embargo el 15M no fue simple hartazgo sino el comienzo de un <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Crisis-sociedad-movimientos-sociales-expectativas_6_103999602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciclo de contestaci&oacute;n</a> que supone un importante cambio de actitud de los espa&ntilde;oles ante la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que el 15M es uno de esos d&iacute;as en los que se desarrolla ante nosotros la trama de la historia y cuyos detalles recordaremos cuando nos pregunten &iquest;d&oacute;nde estabas el 15M? Yo acababa de llegar a Escocia para terminar mi tesis. Hab&iacute;a participado en movilizaciones que sirvieron de caldo de cultivo al 15M por lo que no me sorprendi&oacute; por completo el &eacute;xito de la manifestaci&oacute;n. Fue sin embargo la reacci&oacute;n de mis compa&ntilde;eros de Nigeria, Rusia y Argelia ante la ocupaci&oacute;n de la Puerta del Sol la que me hizo ver la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de este acto de desaf&iacute;o. No entend&iacute;an c&oacute;mo era posible que los desde su punto de vista privilegiados j&oacute;venes espa&ntilde;oles que han crecido en democracia adoptasen el m&eacute;todo de protesta de los revolucionarios de El Cairo. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente hoy es leg&iacute;timo preguntarse si el 15M ha dejado algo m&aacute;s que unas im&aacute;genes emocionantes de reivindicaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, parece que seguimos siendo &ldquo;mercanc&iacute;a en manos de pol&iacute;ticos y banqueros&rdquo;. La crisis econ&oacute;mica no ha hecho m&aacute;s que empeorar, la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola ha seguido cavando su bache y no se han creado nuevos mecanismos de participaci&oacute;n democr&aacute;tica. Adem&aacute;s el movimiento se ha dividido en una sopa de siglas <a href="http://conspiracionadry.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfrentadas</a> que recuerdan al gag de los Monty Python sobre los grup&uacute;sculos de resistencia jud&iacute;a en <a href="http://www.youtube.com/watch?v=99I2TY_3cK8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Vida de Brian</a>. El movimiento se fractura en la primavera de 2012 entre los partidarios de crear una asociaci&oacute;n y los que temen que dicha organizaci&oacute;n acabe inevitablemente arrastrada por la ley de hierro de la oligarqu&iacute;a que el movimiento critica en los partidos. La actual l&iacute;nea de fractura separa a los partidarios de la acci&oacute;n pol&iacute;tica mediante el &ldquo;entrismo&rdquo; o la creaci&oacute;n de nuevos partidos y aquellos que consideran posible conseguir un cambio constitucional desde fuera de un sistema en el que no conf&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Adaptando la frase atribuida a Mauriac sobre Alemania, se decir que me gusta tanto el 15M que prefiero que haya dos. En todo caso, &iquest;es realista esperar que un movimiento social transforme en profundidad el sistema pol&iacute;tico? Evidentemente el <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/fin-bipartidismo-PPSOE_6_115198484.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de partidos est&aacute; tocado</a>: si puede funcionar una nueva oferta electoral, este es el momento. Sin embargo la fragmentaci&oacute;n del voto indignado entre varios partidos (IU, Equo, Partido X y posiblemente <a href="http://www.eldiario.es/politica/partidos_0_129837180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alg&uacute;n partido nuevo</a>) tiene pocas opciones de &eacute;xito frente al PP y el PSOE y un sistema electoral con una mayor&iacute;a de circunscripciones peque&ntilde;as. La segunda pata del movimiento prefiere intentar llevar a cabo los planteamientos del movimiento &ndash; <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/antipolitico-Marcos-protesta-agenda-politica_6_111348865.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuestas de izquierdas y cambios constitucionales</a> &ndash; sin participar directamente en las elecciones y sin emplear la violencia. Esta opci&oacute;n es leg&iacute;tima pero se enfrenta a dos dificultades enormes. En primer lugar parece casi imposible expresar un consenso constitucional alternativo sin un grado de organizaci&oacute;n excepcional y cualquier cambio se plantea a largo plazo. En segundo lugar parece dif&iacute;cil que el m&eacute;todo de decisi&oacute;n por consenso pueda servir para aunar preferencias intransitivas es decir, se pueden compartir las propuestas de reforma constitucional y no las pol&iacute;ticas de izquierda o viceversa.  
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Decretamos el final del 15M y pasamos a otra cosa? No tan r&aacute;pido. El efecto de este movimiento en la vida pol&iacute;tica espa&ntilde;ola es m&aacute;s profundo y menos inmediato que el ciclo pol&iacute;tico puesto que incide en las actitudes y en la organizaci&oacute;n de la sociedad civil. El 15M marca un punto y aparte en la actitud permisiva de los espa&ntilde;oles hacia la democracia elitista y relegitima la participaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de los partidos. <a href="http://www.recp.es/index.php/recp/article/viewFile/76/57" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los estudios sobre asociacionismo y participaci&oacute;n</a> en Espa&ntilde;a nos hablan hasta ahora de una sociedad civil inane y de una agenda pol&iacute;tica f&eacute;rreamente controlada por las elites. El 15M significa la entrada de la democracia espa&ntilde;ola en una fase de contra-democracia de la que habla el historiador franc&eacute;s Pierre Rosanvallon. Le palabra francesa d&eacute;fiance que usa este autor no significa s&oacute;lo desconfianza sino que tambi&eacute;n implica un desaf&iacute;o. La contra-democracia no es anti-democracia, sino una democracia en la que se organizan contrapoderes fuertes.
    </p><p class="article-text">
        El 15M <a href="http://www.cadenaser.com/opinion/audios/vivir-humoristas-graficos-ii-04-05-13/csrcsrpor/20130504csrcsropi_2/Aes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha favorecido la organizaci&oacute;n</a> de mareas, asambleas, manifestaciones, escraches, iniciativas populares y recursos ante la justicia. Esto significa que aumentan los posibles puntos de veto a las decisiones pol&iacute;ticas. La paralizaci&oacute;n de la Ley Wert la semana pasada es un ejemplo m&aacute;s del efecto de la protesta ciudadana. Incluso cuando no se paraliza una medida, estos contrapoderes ciudadanos aumentan el coste pol&iacute;tico de las decisiones. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s no parece que el 15M pueda o pretenda conquistar las instituciones para aplicar un programa pol&iacute;tico. Sin embargo el 15M est&aacute; poniendo coto a unas instituciones representativas que han contado <a href="http://www.eldiario.es/escolar/inutil-Tribunal-Cuentas_6_97350265.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con controles ineficaces</a>. De momento lo est&aacute; haciendo bien. Les corresponde a las instituciones aceptar el desaf&iacute;o de volver a acercarse a los ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/quedado_132_5673832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2013 18:57:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cba84f11-5d32-49d5-b03d-3006ac2980ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="197549" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cba84f11-5d32-49d5-b03d-3006ac2980ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="197549" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué ha quedado del 15M?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cba84f11-5d32-49d5-b03d-3006ac2980ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,15M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuidado con el relato, Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/cuidado-relato-europa_132_5668621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las reformas institucionales de la UE no han logrado colmar la brecha con el ciudadano</p><p class="subtitle">Se habla de la necesidad de un nuevo relato para Europa, pero todo relato es una selección interesada sobre la realidad</p><p class="subtitle">No necesitamos un relato único sino una competencia democrática y pan-europea de puntos de puntos de vista.</p></div><p class="article-text">
        Hoy conmemoramos la <a href="http://europa.eu/about-eu/basic-information/symbols/europe-day/schuman-declaration/index_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraci&oacute;n Schuman</a> que dio origen al proceso de integraci&oacute;n europea en 1950. A la luz de la reconciliaci&oacute;n, la prosperidad y el fin de las dictaduras que predominaban en la Europa de los 50, la visi&oacute;n de Schuman fue un &eacute;xito. Sin embargo tambi&eacute;n hay que reconocer que la UE no ha estado a la altura de las circunstancias desde el inicio de la crisis del euro. Para los ciudadanos de Grecia y Portugal, la UE es cada vez m&aacute;s un poder ciego que impone sacrificios al servicio de Berl&iacute;n. Pero para los alemanes y holandeses la UE comienza a perfilarse como un ente irresponsable que les obliga a arriesgar su propio bienestar a favor de pa&iacute;ses derrochadores e irresponsables. En la propia Espa&ntilde;a, considerada durante mucho tiempo como referente del &ldquo;europe&iacute;smo&rdquo; la <a href="http://www.europaciudadana.org/la-desconfianza-en-la-ue-llega-a-niveles-historicos-en-los-principales-paises-de-la-union/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconfianza hacia la UE</a> ha aumentado en m&aacute;s de 50 puntos porcentuales desde 2007.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones europeas <a href="http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/site/es/com/2001/com2001_0428es01.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconocen</a> desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada que est&aacute;n lejos de las preocupaciones de los ciudadanos y han tratado de colmar esta brecha a trav&eacute;s de cambios institucionales y mediante una pol&iacute;tica de comunicaci&oacute;n. La UE ha pasado los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os reformando sus instituciones para responder m&aacute;s directamente al mandato de los ciudadanos. Sin llegar a ser un sistema parlamentario hoy las instituciones de la UE responden directa (Parlamento y Consejo) o indirectamente (Comisi&oacute;n) a la voluntad expresada en las urnas. Y sin embargo la distancia con los ciudadanos s&oacute;lo ha cambiado para peor. M&aacute;s que de un d&eacute;ficit democr&aacute;tico susceptible de ser solucionado con reformas institucionales, hoy debemos hablar de una <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/23/actualidad/1364054952_549074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de legitimidad sist&eacute;mica</a>: Europa carece de demos y de <a href="http://www.robert-schuman.eu/question_europe.php?num=qe-274" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">kratos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las mencionadas reformas institucionales, la UE tambi&eacute;n ha tratado de mejorar su pol&iacute;tica de comunicaci&oacute;n, aunque los resultados est&aacute;n entre lo insignificante y lo err&aacute;tico. En esta direcci&oacute;n van dos ejemplos recientes de una nueva moda intelectual que dice que lo que falla es el relato. En enero de este a&ntilde;o un grupo de intelectuales europeos reunidos en torno al polemista franc&eacute;s Bernard Henri-L&eacute;vy lanz&oacute; un <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/25/actualidad/1359117883_420395.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto</a> y un <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/28/actualidad/1359408317_967604.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate</a> sobre el tema &ldquo;Europa o el caos&rdquo;. Hace unas semanas el presidente de la Comisi&oacute;n, Jos&eacute; Manuel Dur&atilde;o Barroso, pronunciaba el discurso &ldquo;<a href="http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-13-357_en.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un nuevo relato para Europa</a>&rdquo; en el que anima a los intelectuales europeos a comprometerse en la demostraci&oacute;n que la UE es ante todo una uni&oacute;n cultural y de valores. El manifiesto de los intelectuales y el de Barroso coinciden en que Europa necesita un nuevo relato debido al cambio generacional. Hasta hace poco la mayor&iacute;a de Europeos justificaban la integraci&oacute;n europea para evitar una nueva guerra. Hoy la mayor parte de nosotros no ha conocido la guerra y necesitar&iacute;amos un relato m&aacute;s propio del mundo globalizado actual.
    </p><p class="article-text">
        Este enfoque no es exclusivo de las instituciones de la UE. Tambi&eacute;n es frecuente <a href="http://elpais.com/elpais/2013/03/11/opinion/1363007502_502429.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leerlo</a> en Espa&ntilde;a en relaci&oacute;n con la crisis econ&oacute;mica y de democracia. El relato es una ideolog&iacute;a &ldquo;light&rdquo;: una elaboraci&oacute;n selectiva de hechos a los que se les da una coherencia narrativa. No pretendo decir que los relatos no sean leg&iacute;timos: puesto que el activismo pol&iacute;tico es una parte &iacute;nfima del quehacer de la mayor&iacute;a, los relatos simplifican el mundo social y permiten que los ciudadanos puedan tomar decisiones sobre la direcci&oacute;n de su comunidad pol&iacute;tica. Aunque adoptemos un sano relativismo y aceptemos que nunca podemos entender el mundo de manera enteramente objetiva,  hay que ser cautos puesto que todo relato es una selecci&oacute;n interesada sobre la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto decir que se necesita un nuevo relato para Europa es en s&iacute; mismo un relato. Y es selectivo e interesado al decir que en generaciones anteriores los europeos apoyaban la integraci&oacute;n europea. Se puede decir m&aacute;s bien que en la mayor parte de los Estados miembros la integraci&oacute;n europea ha sido un asunto de alta pol&iacute;tica de Estado sobre la que los diferentes partidos mostraban pocas diferencias y los ciudadanos les dejaban hacer en lo que se ha venido a llamar el consenso permisivo. Lo que est&aacute; cambiando hoy es que la <a href="http://www.unc.edu/~hooghe/assets/docs/papers/bjps.postfunctionalism.2009.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opini&oacute;n p&uacute;blica</a> empieza a expresarse m&aacute;s cr&iacute;tica con la UE y muestra un mayor desafecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/37bbc486-5114-4ce0-92fa-c98ea8cb8380_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ante ello, cabe evaluar de dos maneras la propuesta de elaborar un nuevo relato para Europa. El discurso de Barroso es preocupante en la medida en que se identifica el escepticismo con la incomprensi&oacute;n y la cr&iacute;tica con el populismo. Si se trata de volver a los felices 60 en los que se pod&iacute;an tomar decisiones en nombre de Europa pero sin los europeos, este giro narrativo no responde a las necesidades actuales de legitimidad de la UE sino a una concepci&oacute;n antigua de la misma. Sin embargo, tambi&eacute;n puede servir para se&ntilde;alar que es necesario que todas las fuerzas pol&iacute;ticas estructuren relatos diferentes para explicar a los ciudadanos su visi&oacute;n de Europa. Sin duda el consenso era necesario en las primeras d&eacute;cadas de integraci&oacute;n en las que se trataba de construir un espacio com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n necesitamos mantener el consenso en torno a nuestros valores fundamentales. Pero quiz&aacute; hoy tengamos que aceptar la politizaci&oacute;n de la UE: necesitamos nuestro mapa de ruta &ndash;izquierda y derecha, eficacia y solidaridad, federalismo y centralismo&ndash; para que los ciudadanos elijan lo que prefieren. De todas formas, ya est&aacute; sucediendo: &iquest;c&oacute;mo no relacionar las recetas de austeridad con la predominancia conservadora en el Consejo, el Parlamento y la Comisi&oacute;n? Necesitamos un verdadero debate para saber qu&eacute; relato propone cada fuerza pol&iacute;tica sobre el empleo, la deuda, la solidaridad, el medio ambiente o la ampliaci&oacute;n y que se gobierne Europa en funci&oacute;n de las mayor&iacute;as y coaliciones que se puedan alcanzar en cada momento. &iquest;Estamos dispuestos a vernos en minor&iacute;a en ciertas ocasiones &ndash;y por lo tanto &ldquo;gobernados desde el extranjero&rdquo;&ndash; para aclarar el panorama pol&iacute;tico europeo? A m&iacute; me parece un paso fundamental, pero ese es otro relato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/cuidado-relato-europa_132_5668621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 May 2013 17:27:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuidado con el relato, Europa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Europa,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La PAH y la agenda política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/pah-agenda-politica_132_5642651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La agenda política no responde a un modelo lógico sino a la influencia de los actores</p><p class="subtitle">La PAH es fruto de las movilizaciones de una década sobre el problema de la vivienda en España</p><p class="subtitle">La PAH no es un llanero solitario: cuenta con el apoyo de sindicatos y se enmarca en el 15M</p></div><p class="article-text">
        La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) est&aacute; obteniendo una atenci&oacute;n en el debate p&uacute;blico que hasta hace poco hubiera sido at&iacute;pica para un movimiento de la sociedad civil. Hasta el comienzo del 15M era muy infrecuente que un movimiento ciudadano o asociaci&oacute;n obtuviese atenci&oacute;n medi&aacute;tica y pol&iacute;tica de manera sostenida. Baste con <a href="http://quehacenlosdiputados.net/el-congreso-huye-de-las-iniciativas-populares/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;alar</a> que de las 66 Iniciativas Legislativas Populares (ILP) presentadas al Congreso bajo la Constituci&oacute;n del 78 s&oacute;lo una se convirti&oacute; en ley. La falta de transparencia sobre los lobbies, la debilidad de la sociedad civil organizada, <a href="http://escolar.net/MT/archives/2011/06/espana-y-los-expoliticos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la conexi&oacute;n entre sectores regulados y &eacute;lites pol&iacute;ticas</a> y la fuerte centralizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos dificultan que las iniciativas surgidas de la sociedad puedan influenciar la agenda.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de la agenda, es decir de qu&eacute; problemas reciben atenci&oacute;n y soluci&oacute;n por parte de los sistemas pol&iacute;ticos y cu&aacute;les no, es uno de los temas centrales del an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. El consenso actual es que la agenda pol&iacute;tica no responde a un modelo lineal. Podr&iacute;a pensarse que la atenci&oacute;n que recibe la PAH es el resultado l&oacute;gico de un colectivo que propone soluciones a un nuevo problema, el aumento del n&uacute;mero de familias que no pueden pagar la hipoteca debido al aumento del desempleo. Para hacer frente a esta situaci&oacute;n surge una organizaci&oacute;n que propone una soluci&oacute;n que se discute en las administraciones e instituciones representativas que deciden darle actuar al respecto. En realidad sabemos que esto no es as&iacute;. La agenda pol&iacute;tica suele ser el resultado del encuentro de propuestas que buscan problemas que solucionar y de problemas que necesitan soluci&oacute;n. La atenci&oacute;n de las instituciones a los problemas y las soluciones que les dan no depende s&oacute;lo de su importancia, de su urgencia o del n&uacute;mero de personas afectadas. Estos factores vienen condicionados por la identidad y la influencia de los promotores: por importante e incluso urgente que sea un problema su acceso a la agenda pol&iacute;tica depende los intereses en juego. El debate actual sobre la daci&oacute;n en pago quiz&aacute; no fuese posible sin la p&eacute;rdida de credibilidad que ha sufrido el sector financiero.  Conseguir <a href="http://politikon.es/2013/03/01/lecciones-de-cambio-politico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atenci&oacute;n pol&iacute;tica</a> para un problema requiere tiempo &ndash; con frecuencia m&aacute;s de una d&eacute;cada &ndash; y la organizaci&oacute;n de una coalici&oacute;n promotora amplia y diversa.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido la PAH no es una reacci&oacute;n a una escalada de desahucios. Tampoco es una campa&ntilde;a contra el nuevo Gobierno tal y como <a href="http://www.europapress.es/murcia/noticia-rajoy-pide-partidos-condenen-escraches-pp-dice-antes-nadie-hizo-nada-nadie-protestaba-20130403154248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sugiri&oacute; el presidente Rajoy</a>. La PAH se organiza en 2009 y a diferencia de <a href="http://www.sindominio.net/v/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimientos anteriores</a> no se centra tanto en el derecho de acceso a la vivienda como en la desigualdad entre deudor y acreedor en la Ley Hipotecaria, en la mala praxis de los bancos y la falta de supervisi&oacute;n adecuada por parte de la Administraci&oacute;n. Las demandas de la PAH se ajustan por lo tanto a la realidad actual, pero el subt&iacute;tulo de su p&aacute;gina web &ndash; de la burbuja inmobiliaria al derecho a la vivienda &ndash; se&ntilde;ala claramente su conexi&oacute;n con los movimientos que critican la especulaci&oacute;n inmobiliaria reivindicaciones desde el principio de la d&eacute;cada del 2000. Por lo tanto la PAH es fruto de movilizaciones sobre el derecho a la vivienda desde hace una d&eacute;cada. Otro factor de la influencia de la PAH es la inconsistencia de la agenda pol&iacute;tica en este terreno. Las autoridades admiten el problema de la vivienda sin saber solucionarlo, tal como ha reconocido recientemente el <a href="http://www.eldiario.es/economia/Luis-Guindos-Defiendo-Bienestar-nacionalizado_0_108489417.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministro de Econom&iacute;a</a>. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os los gobiernos del PSOE y el PP han tanteado los minipisos, la promoci&oacute;n del alquiler, el cambio del tipo de IVA de la vivienda y la eliminaci&oacute;n, reinstauraci&oacute;n y nueva eliminaci&oacute;n de la desgravaci&oacute;n por compra de vivienda en el IRPF. Estas idas y venidas indican que los partidos y gobiernos sucesivos no tienen una soluci&oacute;n clara y por lo tanto el terreno es propicio para las propuestas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante se&ntilde;alar que la PAH no es un llanero solitario. La ILP que est&aacute; tramitando el Congreso cont&oacute; entre otros con el <a href="http://www.quenotehipotequenlavida.org/?page_id=8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyo</a> de los dos principales sindicatos (CCOO y UGT), la mesa de entidades del tercer sector y la confederaci&oacute;n de asociaciones de vecinos de Catalu&ntilde;a adem&aacute;s de la PAH. Sin embargo la PAH obtiene una atenci&oacute;n que dif&iacute;cilmente abr&iacute;an alcanzado, con las mismas propuestas, organizaciones de consumidores como FACUA o ADICAE.  Su &eacute;xito hay que enmarcarlo en el contexto contestatario que se ha abierto a ra&iacute;z del 15M. Los activistas del 15M coinciden con algunos de los diagn&oacute;sticos de la PAH sobre la mala praxis hipotecaria y las participaciones preferentes como ejemplo de la responsabilidad sist&eacute;mica del sector financiero en la crisis. Dichos activistas han contribuido a la visibilidad de la PAH apoyando acciones novedosas y espectaculares como la paralizaci&oacute;n de desahucios y los &ldquo;escraches&rdquo;. Estas acciones contestar&iacute;as no han sido obst&aacute;culo sin embargo para la capacidad de la PAH de utilizar m&eacute;todos m&aacute;s convencionales de acci&oacute;n como la recogida de firmas o el litigio en los tribunales. La PAH tambi&eacute;n dispone de un liderazgo cre&iacute;ble en la persona de su portavoz Ada Colau, capaz de <a href="http://www.abc.es/videos-espana/20130326/colau-rompe-llorar-plena-2255216704001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transmitir emociones</a> de solidaridad, indignaci&oacute;n o esperanza y de presentar un enfoque alternativo al institucional en su <a href="http://www.youtube.com/watch?v=LtNBnc6khHg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparecencia en el Congreso</a>. La diferencia en la forma de presentar los problemas incluye un desacuerdo en la estimaci&oacute;n del n&uacute;mero de ejecuciones hipotecarias &ndash; 400.000 seg&uacute;n la PAH, frente a s&oacute;lo 20.000 primeras viviendas seg&uacute;n el <a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-moliner-cgpj-afirma-finales-2012-198076-desahucios-pendientes-mayoria-locales-negocio-20130408120827.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CGPJ</a>&ndash; o sobre la incidencia de la crisis econ&oacute;mica en el n&uacute;mero de <a href="http://politikon.es/2013/03/01/suicidios-y-crisis-ii/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suicidios</a> respecto a las cifras del INE.
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n del debate es sorprendente. Es discutible si la daci&oacute;n en pago es una medida adecuada o no, pero desde luego no parece la demanda radical de una organizaci&oacute;n anticapitalista. No deja de ser una reivindicaci&oacute;n para proteger a los propietarios de viviendas, es decir una amplia mayor&iacute;a de la clase media y no un colectivo marginal. Dicha polarizaci&oacute;n viene motivada en cierta medida por la intensidad del activismo de la PAH que ha sido capaz de aumentar la movilizaci&oacute;n en lugar de decaer despu&eacute;s de los primeros &eacute;xitos. La polarizaci&oacute;n y la subida de tono por parte de cargos p&uacute;blicos y diputados que identifican al movimiento con ETA o el nazismo indican sobre todo, adem&aacute;s de la presi&oacute;n personal que sufren, el desasosiego por la p&eacute;rdida del control de la agenda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/pah-agenda-politica_132_5642651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Apr 2013 18:23:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La PAH y la agenda política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Hipotecas,Escrache]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escraches, lobbies, pluralismo y agenda política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/escraches-lobbies-pluralismo-agenda-politica_132_5618966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra democracia tiene serios problemas con el pluralismo social</p><p class="subtitle">En EEUU el pluralismo social permite que la acción colectiva sirva de contrapeso a los lobbies. El lobbying en España no se dirige hacia los diputados puesto que apenas toman decisiones por sí mismos</p><p class="subtitle">Una sociedad civil vibrante es una esfera en la que cada uno puede defender sus intereses de manera ruidosa</p></div><p class="article-text">
        Desde que la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH) comenz&oacute; un proceso de se&ntilde;alamiento de los diputados que no se han manifestado a favor de la Iniciativa Legislativa Popular bajo el ex&oacute;tico nombre de escrache era s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo que se abriera un debate sobre <a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/22/actualidad/1363986241_412309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la legitimidad de este tipo de protesta</a>. Lo que hace que este debate sea tan poco interesante es que las l&iacute;neas de frente est&aacute;n trazadas en el mapa de campa&ntilde;a que todos conocemos. El PP y la prensa conservadora califican el escrache de &ldquo;acoso salvaje&rdquo;, lo equiparan a la intimidaci&oacute;n a los representantes de la soberan&iacute;a popular &ndash; el mismo argumento que se utiliz&oacute; contra las manifestaciones que intentaron rodear el Congreso el 25 de septiembre &ndash; <a href="http://www.libremercado.com/2013-03-22/el-protocolo-de-los-afectados-por-la-hipoteca-para-acosar-a-los-diputados-1276485555/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y advierten que circulan instrucciones de intimidaci&oacute;n por internet</a>. Por otra parte la respuesta de la PAH y la prensa de izquierdas tambi&eacute;n es previsible. <a href="http://www.eldiario.es/rastreador/ABC-escrache-acoso-salvaje_6_113798630.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;s intimidaci&oacute;n es que te echen de tu casa</a>. Los pol&iacute;ticos no nos representan.
    </p><p class="article-text">
        No quiero decir con ello que el debate sobre la legitimidad del se&ntilde;alamiento individual de los diputados no sea revelador. Quiero decir que los encuadres establecidos de antemano ocultan el aut&eacute;ntico debate. Para avanzar en el mismo merece la pena analizar estos encuadres en detalle a trav&eacute;s de un extracto de un art&iacute;culo de El Peri&oacute;dico de Catalu&ntilde;a titulado &ldquo;<a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/partido-popular-ebela-contra-escrache-2346322" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El PP se rebela contra el 'escrache'</a>&rdquo;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esteban Gonz&aacute;lez Pons [...] interpuso ayer una denuncia por &laquo;coacciones&raquo; en la comisar&iacute;a del Congreso en la que asegura que varios miembros del colectivo entraron en el portal de su residencia en Valencia, subieron hasta la casa y estuvieron &laquo;aporreando la puerta durante 45 minutos&raquo; cuando en el interior solo &laquo;hab&iacute;a ni&ntilde;os&raquo;. [Gallard&oacute;n] reproch&oacute; que los activistas ejerzan &laquo;una presi&oacute;n a la libertad de decisi&oacute;n&raquo; que la Constituci&oacute;n garantiza a los diputados. El diputado popular I&ntilde;aki Oyarz&aacute;bal compar&oacute; la ofensiva de la PAH con la kale borroka.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que los hechos que denuncia Gonz&aacute;lez Pons, de forma quiz&aacute; exagerada o dramatizada, son inadmisibles. La cr&iacute;tica pol&iacute;tica debe quedar limitada al espacio p&uacute;blico. El intento de acceder a la vivienda o el entorno familiar de un diputado son mecanismos de coacci&oacute;n que deslegitiman la protesta. El encuadre de Oyarz&aacute;bal se comenta s&oacute;lo. El escrache es ETA. Tambi&eacute;n pod&iacute;a haber sido Rubalcaba. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s da? Puro framing de consumo interno. El encuadre que utiliza Gallard&oacute;n es distinto: no protesta ante la invasi&oacute;n de la vida privada que supone la protesta sino por la inaceptable presi&oacute;n sobre la decisi&oacute;n de los diputados. Este encuadre es el que resulta m&aacute;s interesante y que merece la pena debatir puesto que muestra que nuestra democracia tiene serios problemas con el pluralismo social.
    </p><p class="article-text">
        El argumento de que la presi&oacute;n coacciona al diputado que tiene que votar en conciencia tiene resonancias rousseaunianas y madisonianas. Puesto que el legislativo representa la voluntad general, no resulta aceptable ninguna presi&oacute;n tendente su voto en inter&eacute;s de una parte del cuerpo social. Este argumento democr&aacute;tico s&oacute;lo tiene el peque&ntilde;o defecto de que es enteramente falso. Si Gallard&oacute;n tuviera raz&oacute;n la mayor coacci&oacute;n a los diputados la realizan los partidos que coaccionan a sus diputados amenaz&aacute;ndoles con multas y expulsi&oacute;n si rompen la disciplina de partido.
    </p><p class="article-text">
        Aceptemos pues que los diputados no representan la voluntad general, ni siquiera a la naci&oacute;n en su conjunto, sino a su partido. Por otra parte la cr&iacute;tica de Gallard&oacute;n a la PAH s&oacute;lo tendr&iacute;a justificaci&oacute;n si no hubiera otro ning&uacute;n inter&eacute;s en juego. Sin embargo a nadie se le escapa que los <a href="http://www.eldiario.es/economia/asociacion-hipotecaria-sentencia-critica-desahucios_0_110939193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bancos espa&ntilde;oles</a> tienen grandes intereses en este proceso y que ejercen una clara <a href="http://www.expansion.com/2011/02/01/empresas/banca/1296553178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">influencia en las decisiones pol&iacute;ticas</a>. En la elaboraci&oacute;n de la agenda pol&iacute;tica intervienen numerosos<a href="http://www.lasexta.com/videos-online/programas/salvados/avances/salvados-lobby-feroz_2013031500016.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> intereses sectoriales</a>, si bien en Espa&ntilde;a los lobbies no suelen actuar de manera <a href="//politikon.es/2013/03/15/sin-miedo-al-lobby/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abierta y reconocida</a>. Parece que no hay lobbies porque en lugar de contratar a mercaderes de influencia trajeados que tratan de convencer a los diputados y ministros previo paso por el registro de acceso, los intereses armament&iacute;sticos acceden a las m&aacute;s altas magistraturas a trav&eacute;s de una <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Corinna-intermediaria-Arabia-Saudi-espanoles_0_113389355.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arist&oacute;crata extranjera</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto la cr&iacute;tica de Gallard&oacute;n al escrache de la PAH no s&oacute;lo tiene el leg&iacute;timo objetivo de proteger la intimidad de sus diputados sino el menos leg&iacute;timo de limitar el pluralismo social, manteniendo la influencia en la agenda de unos intereses frente a otros. En un pa&iacute;s como EEUU el pluralismo social permite que la acci&oacute;n colectiva sirva de contrapeso a los lobbies. A nadie se le ocurri&oacute; acusar al presidente Obama de fomentar un &ldquo;acoso salvaje&rdquo; a los congresistas y senadores al invitar a los ciudadanos a que presionaran a sus representantes para sacar adelante su reforma sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;alaba recientemente <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/excepcion-espanola_6_113448659.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oriol Bartomeus</a>, a Espa&ntilde;a le falta cultura democr&aacute;tica y tradici&oacute;n de organizaciones de masa. Una de las consecuencias es que los partidos pol&iacute;ticos siguen funcionando como organizaciones fuertemente jerarquizadas y clientelares, poco acostumbradas al debate interno. Por ello el lobbying en Espa&ntilde;a no se dirige hacia los diputados puesto que apenas toman decisiones por s&iacute; mismos, sino que pasa a trav&eacute;s de los partidos, y sobrecogedoramente quiz&aacute; a trav&eacute;s de su contabilidad, ministerios o alcald&iacute;as. A trav&eacute;s del jefe.
    </p><p class="article-text">
        Por ello la acci&oacute;n de la PAH probablemente sea ineficaz puesto que le puede dar al PP munici&oacute;n para contraatacar. Sin embargo debe entenderse en el contexto ya mencionado de dificultad de acceso a la agenda y de la desconfianza hacia la pol&iacute;tica de la que habla Pierre Rosanvallon en <a href="http://www.revistadelibros.com/articulos/el-desencanto_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Contrademocracia</a>. Una sociedad civil vibrante no es un club de debate, sino una esfera en la que cada uno puede defender sus intereses de manera ruidosa. Les corresponde a los representantes pol&iacute;ticos determinar el inter&eacute;s general en base a la competici&oacute;n entre los distintos intereses privados. Con todos sus defectos la campa&ntilde;a de escrache tiene la virtud de se&ntilde;alar que hasta ahora se ha jugado con cartas marcadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/escraches-lobbies-pluralismo-agenda-politica_132_5618966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Mar 2013 18:13:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Escraches, lobbies, pluralismo y agenda política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Escrache]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es el 15M antipolítico? Marcos de protesta y agenda política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/antipolitico-marcos-protesta-agenda-politica_132_5610565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El encuadre de la crisis por parte del 15M ya se está viendo reflejado  en la agenda política</p><p class="subtitle">El movimiento reclama un cambio de las reglas del juego como condición  indispensable para que la política sirva al ciudadano</p><p class="subtitle">Tres efectos del 15M: ha erosionado el apoyo a los dos grandes partidos,  ha introducido cuestiones en la agenda política y ha normalizado nuevas formas de realizar demandas</p><p class="subtitle">Sin revolucionar el sistema, el 15M está teniendo un efecto  notable en la redistribución de oportunidades y costes políticos</p></div><p class="article-text">
        La dependencia de la sociedad civil organizada del Estado explica en parte la propensi&oacute;n de los espa&ntilde;oles a expresar demandas pol&iacute;ticas a trav&eacute;s de <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Crisis-sociedad-movimientos-sociales-expectativas_6_103999602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimientos sociales</a>. Se fuerza laidentificaci&oacute;n de la protesta con la <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/03/10/catalunya/1362945668_505339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antipol&iacute;tica</a> en la medida en que contribuye a extender el mensaje de que todos los pol&iacute;ticos son iguales, de que la corrupci&oacute;n es omnipresente y de que el formalismo de la democracia representativa impide la participaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se suele se&ntilde;alar que los movimientos sociales canalizan la protesta pero no influencian decisiones pol&iacute;ticas. Sin embargo, merece la pena analizar el encuadre de la crisis por parte de un movimiento como el 15M y su influencia en la agenda. Los encuadres no son una ideolog&iacute;a completa sino una serie de marcos explicativos sobre el mundo pol&iacute;tico y social en competencia con otros. Por ejemplo no es lo mismo hablar de los desahucios como un &ldquo;drama&rdquo; que como una &ldquo;estafa&rdquo;. Los grupos sociales compiten por imponer sus marcos interpretativos en la definici&oacute;n de la agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El examen de los marcos del 15M lo sit&uacute;a muy lejos de la anti-pol&iacute;tica. Al contrario, el encuadre de este movimiento tiene una fuerte carga pol&iacute;tica e institucional. El an&aacute;lisis de las <a href="http://madrid.tomalaplaza.net/2011/05/20/propuestas-20-mayo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primeras demandas</a> del movimiento (20/05/2011) muestra un equilibrio casi perfecto entre reivindicaciones t&iacute;picas de un movimiento de izquierdas, desde el derecho a la vivienda hasta la memoria hist&oacute;rica (2, 3, 4, 7, 10, 11, 12, 14, 15), y peticiones centradas en reformas institucionales como la ley electoral, las remuneraciones de los cargos electos y la separaci&oacute;n e independencia de los poderes p&uacute;blicos (1, 5, 6, 8, 9, 13, 16).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a6a69a1c-5643-472e-ae72-44b0b4eeab29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En realidad estamos ante lo que podr&iacute;amos llamar un marco de imputaci&oacute;n responsabilidades pol&iacute;ticas. Esquem&aacute;ticamente, se se&ntilde;ala como culpable de la crisis al capitalismo financiero, que hace tiempo se ha desligado de la econom&iacute;a productiva imponi&eacute;ndose como &uacute;nico modo de organizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Esto se produce seg&uacute;n el movimiento porque los partidos de gobierno no pretenden regular ni gobernar la econom&iacute;a financiera, lo cual reduce fuertemente las alternativas reales de los ciudadanos en la medida que el programa sustancial de los grandes partidos es id&eacute;ntico. El encuadre explica que son necesarias soluciones pol&iacute;ticas a la crisis (puntos 2, 3, 4, 7, 10, 11 y 12 se&ntilde;alados m&aacute;s arriba) pero critica que estas no se producen porque el sistema pol&iacute;tico est&aacute; sesgado en favor de los intereses de una minor&iacute;a. Este sesgo es posible porque los grandes partidos pueden permitirse no responder al mandato de las urnas gracias a un sistema electoral que impide la consolidaci&oacute;n de alternativas y de una falta de transparencia que adem&aacute;s facilita la institucionalizaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n (lo que se aproxima a la tesis del <a href="http://ego-marx.blogspot.co.uk/2005/10/los-partidos-crtel.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partido c&aacute;rtel</a> en ciencia pol&iacute;tica). Por ello el movimiento reivindica reformas institucionales que mejoren la representatividad y transparencia del sistema (puntos 1, 5, 6, 9, 13 y 16 del manifiesto).
    </p><p class="article-text">
        Hay que preguntarse qu&eacute; efecto est&aacute; teniendo este encuadre en la agenda pol&iacute;tica. Se pueden se&ntilde;alar tres de manera no exclusiva: ha erosionado el apoyo a los dos grandes partidos, ha introducido cuestiones en la agenda pol&iacute;tica y ha normalizado nuevas formas de realizar demandas.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los a&ntilde;os 90, en los que los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y el desastre econ&oacute;mico facilitaron la alternancia pol&iacute;tica, hoy <a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/02/02/actualidad/1359841274_284955.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la erosi&oacute;n del partido de gobierno</a> no favorece al primer partido de la oposici&oacute;n. La  cr&iacute;tica del 15M a los dos grandes partidos contribuye, entre otros  factores, a alterar el equilibrio habitual del sistema pol&iacute;tico, el  trasvase de votos entre los partidos centrales del sistema, favoreciendo <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Consecuencias-electorales-generales_6_93150697.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el auge del tercer y cuarto partido nacional</a> (Izquierda Unida y Uni&oacute;n Progreso y Democracia respectivamente).
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los encuadres del 15M est&aacute;n sin duda detr&aacute;s del impulso de iniciativas legislativas recientes sobre transparencia, reformas electorales o sobre la remuneraci&oacute;n de los representantes pol&iacute;ticos. En este sentido varios gobiernos auton&oacute;micos han justificado las propuestas de reducci&oacute;n del n&uacute;mero de diputados auton&oacute;micos en <a href="http://politikon.es/2012/08/23/el-juego-de-la-reforma-electoral-tentativo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Galicia</a> o <a href="http://www.google.com/search?q=reforma+electoral+madrid&amp;sourceid=ie7&amp;rls=com.microsoft:en-gb:IE-SearchBox&amp;ie=&amp;oe=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madrid</a>, o la anulaci&oacute;n del sueldo de los diputados castellano-manchegos por la indignaci&oacute;n sobre las condiciones de vida y trabajo de la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; (propuesta n&uacute;mero 5). El que dichas reformas electorales puedan reducir en lugar de aumentar la representatividad del sistema muestra que la desconexi&oacute;n entre marcos de protesta y pol&iacute;tica representativa facilita manipulaciones interesadas como <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/politicos_6_26657343.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el bulo</a> de que en Espa&ntilde;a hay 500.000 pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar el movimiento crea nuevas oportunidades para introducir asuntos en la agenda. Las reivindicaciones relativas al derecho a la vivienda (punto 2 del manifiesto del 20/05/2011) han entrado en la <a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/03/14/actualidad/1363248602_932663.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agenda  legislativa y judicial</a> de manera probablemente irreversible. La agenda p&uacute;blica es el resultado de la intersecci&oacute;n entre problemas que buscan soluciones y propuestas elaboradas anteriormente que se reformulan como soluci&oacute;n a un problema que adquiere atenci&oacute;n medi&aacute;tica. En este sentido la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha conseguido representar los desahucios como una injusticia en lugar de como un drama a trav&eacute;s de acciones de desobediencia y denuncia. El &eacute;xito de las manifestaciones de estos movimientos contrasta tambi&eacute;n con una cierta aton&iacute;a ante <a href="http://www.eldiario.es/economia/Cumbre-Social-defiende-movilizacion-Gobierno_0_109539153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las convocatorias de las organizaciones establecidas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Con todo ello no queremos decir que el 15M vaya a revolucionar definitivamente el sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol. Es posible que el PSOE consiga recuperar una buena parte de los votos que pierda el PP a trav&eacute;s de una renovaci&oacute;n de sus cargos y una propuesta electoral cre&iacute;ble. Es m&aacute;s que probable que las reformas que finalmente se adopten sobre derecho a la vivienda sean muy decepcionantes para la PAH. Sin embargo se puede se&ntilde;alar que ya est&aacute; teniendo un efecto notable en la redistribuci&oacute;n de oportunidades y costes pol&iacute;ticos y por ello algunas de sus propuestas, quiz&aacute; adulteradas o descafeinadas para los activistas, acabar&aacute;n convirti&eacute;ndose en realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/antipolitico-marcos-protesta-agenda-politica_132_5610565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2013 18:36:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Es el 15M antipolítico? Marcos de protesta y agenda política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis política, sociedad civil y movimientos sociales: mitos y expectativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/crisis-sociedad-movimientos-sociales-expectativas_132_5592684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad civil es la esfera en la que los ciudadanos se organizan de  manera autónoma y diferenciada tanto del mercado y del Estado</p><p class="subtitle">Resulta poco creíble que la renovación política pueda venir de organizaciones asociadas con la “clase política"</p><p class="subtitle">Los españoles son los europeos que más se manifiestan</p><p class="subtitle">Hay que observar que los movimientos actuales son capaces de combinar la acción contestataria y la institucional</p></div><p class="article-text">
        Los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, la depresi&oacute;n econ&oacute;mica y la erosi&oacute;n de PP y PSOE permiten imaginar un escenario de cambio constitucional en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os que a diferencia de la transici&oacute;n de los 70, proceso supuestamente controlado por las elites pol&iacute;ticas, vendr&iacute;a impulsada por la sociedad civil. Este es, junto a la transparencia, uno de los elementos comunes en los discursos sobre la renovaci&oacute;n pol&iacute;tica de la <a href="http://www.elconfidencial.com/opinion/foro-sociedad-civil/2011/10/26/decalogo-de-medidas-urgentes-ante-la-proxima-legislatura-8118/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derecha </a>y la <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Elogio-sociedad-civil_6_101549851.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">izquierda</a> social o cultural.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad civil es la esfera en la que los ciudadanos se organizan de manera aut&oacute;noma y diferenciada tanto del mercado y del Estado. Este espacio intermedio se compone de asociaciones voluntarias &ndash;patronal y sindicatos, ONGs, organizaciones caritativas&ndash; movimientos sociales y la esfera p&uacute;blica. Con alguna excepci&oacute;n se se&ntilde;ala con frecuencia que una de las principales diferencias entre Espa&ntilde;a y otras democracias occidentales es la debilidad de su sector asociativo, incluso en comparaci&oacute;n con un pa&iacute;s de la Europa meridional como Italia. Esto ser&iacute;a el resultado del poder hist&oacute;rico de la Iglesia, de la predominancia de estructuras clientelares opacas en la pol&iacute;tica y de una burgues&iacute;a poco dada a la innovaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo es parad&oacute;jico hablar de debilidad de la sociedad civil en un pa&iacute;s que cuenta con estructuras de un enorme impacto social tales como la ONCE o Caritas, o en el que la negociaci&oacute;n de los convenios entre organizaciones patronales y sindicatos tiene un efecto significativo en salarios y estructura productiva.La sociedad civil espa&ntilde;ola no es d&eacute;bil pero est&aacute; muy subordinada al Estado y tiene dificultad para actuar como contrapoder. ONCE y Caritas son organizaciones que de hecho desarrollan funciones p&uacute;blicas con el apoyo del Estado mediante la cesi&oacute;n de ingresosde loter&iacute;a, subvenciones o deducciones fiscales para los donativos. La patronal y los sindicatos, reconocidos en el <a href="http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=7&amp;tipo=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo 7</a> de la Constituci&oacute;n, se han visto afectados por un descr&eacute;dito muy similar al de la propia elite pol&iacute;tica debido a esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y su incapacidad de alcanzar acuerdos. Resulta por lo tanto poco cre&iacute;ble que la renovaci&oacute;n pol&iacute;tica pueda venir de organizaciones asociadas con la &ldquo;clase pol&iacute;tica&rdquo; bien sea por relaciones de dependencia o por su similitud con la misma.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; debido a la dependencia de la sociedad civil m&aacute;s organizada de los poderes p&uacute;blicos, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la sociedad civil espa&ntilde;ola se suele canalizar a trav&eacute;s de movimientos sociales. Los movimientos sociales, lejos de ser un fen&oacute;meno espont&aacute;neo de hast&iacute;o son un desaf&iacute;o organizado a la autoridad del Estado que resulta de la acci&oacute;n colectiva de una constelaci&oacute;n de organizaciones. La fuerte contestaci&oacute;n desencadenada desde el 15M se enmarca dentro de una forma de movilizaci&oacute;n bastante habitual de la sociedad civil espa&ntilde;ola: no en vano los espa&ntilde;oles son <a href="http://libreria.cis.es/libros/la-normalizacion-de-la-protesta/9788474765670/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los europeos que m&aacute;s se manifiestan</a>. El gr&aacute;fico muestra la normalizaci&oacute;n de la protesta pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos tiempos, al tiempo que se&ntilde;ala su especial intensidad en el &uacute;ltimo a&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4bdd545b-af69-40b9-aca2-3a2a5de3c6f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n indica que desde el 15M se ha abierto <a href="http://www.fundacionluisvives.org/rets/20/articulos/83812/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo ciclo de movilizaci&oacute;n</a>, al contribuir a la activaci&oacute;n de movimientos como l aPlataforma de Afectadospor la Hipoteca (PAH) y las mareas ciudadanas en sanidad y educaci&oacute;n. El 15M ha contribuido a activar y a facilitar la convergencia de actores tales como sindicatos de la funci&oacute;n p&uacute;blica y asociaciones de usuarios que probablemente no se hubieran coordinado de otra manera. Un ejemplo es que <a href="http://www.democraciarealya.es/blog/2012/11/11/el-14-de-noviembre-a-la-huelga-social-comunicado-democracia-real-ya/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los indignados se han sumado</a> a numerosas protestas convocadas por los sindicatos a pesar de su discurso cr&iacute;tico con dichas organizaciones.
    </p><p class="article-text">
        La principal cr&iacute;tica hacia el 15M ha sido su incapacidad de articular propuestas pol&iacute;ticas concretas. Sin embargo, hay que observar que los movimientos actuales son capaces de combinar la acci&oacute;n contestataria y la institucional. La PAH es capaz a la vez de paralizar desahucios y de reunir m&aacute;s de un mill&oacute;n de firmas en una iniciativa legislativa popular (ILP). Los m&eacute;dicos de la marea blanca han mantenido una huelga de casi un mes en Madrid al tiempo que plantean accionesen los tribunales y tratan de negociar las medidas con la Consejer&iacute;a. La combinaci&oacute;n de estos registros de acci&oacute;n colectiva suponen un desaf&iacute;o a las autoridadesen la medida que promueven acciones de deslegitimaci&oacute;n de las autoridades al tiempo que reivindican derechos reconocidos por la Constituci&oacute;n que han sido inaplicados de hecho como el derecho a la vivienda o la participaci&oacute;n mediante ILP.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quiere esto decir que los movimientos en curso son el embri&oacute;n de un nuevo proceso constituyente? La respuesta tiene que ser matizada, puesto que los movimientos sociales espa&ntilde;oles se suelen identificar con un lado del espectro ideol&oacute;gico &ndash;<a href="http://blogs.elpais.com/alternativas/2012/05/el-15m-quienes-son.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la izquierda en el caso del 15M</a>&ndash; y por lo tanto no pueden de manera aut&oacute;noma formular un consenso alternativo al marco constitucional actual. El gr&aacute;fico confirma que los movimientos sociales espa&ntilde;oles se relacionan con el ciclo pol&iacute;tico: al cambiar el gobierno se abre un ciclo de movilizaci&oacute;n distinto. La expulsi&oacute;n de dos notorios militantes socialistas de la <a href="http://www.eldiario.es/politica/Lopez-Aguilar-Beatriz-Talegon-Madrid_0_101840095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente manifestaci&oacute;n de la PAH</a> confirma la dificultad de que un movimiento social consiga reunir a colectivos alejados pol&iacute;ticamente. M&aacute;s que propuestas concretas de cambio constitucional &ndash;al fin y al cabo la principal referencia hist&oacute;rica de los movimientos sociales en Espa&ntilde;a es el anarquismo&ndash; cabe esperar que los movimientos sociales sigan cuestionando la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual como forma de obtener un cambio que tiene que venir de las instituciones de la democracia representativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Bouza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/crisis-sociedad-movimientos-sociales-expectativas_132_5592684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Feb 2013 20:59:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Crisis política, sociedad civil y movimientos sociales: mitos y expectativas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Movimientos sociales,Crisis política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
