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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Luis Ferreira]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_luis_ferreira/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Luis Ferreira]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El siguiente paso de Grecia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/siguiente-paso-grecia_1_4342924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb990e1d-a3df-4bdc-bdef-5b37835c31d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El siguiente paso de Grecia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acuerdo conseguido es una extensión de cuatro meses de la situación anterior con unos pocos cambios. Syriza tiene un tiempo para mostrar que es capaz de luchar contra el fraude y mejorar el pésimo sistema fiscal griego.</p></div><p class="article-text">
        En diciembre del a&ntilde;o pasado publiqu&eacute; en este mismo foro de Agenda P&uacute;blica un art&iacute;culo explicando las opciones de Grecia tras las elecciones. Dec&iacute;a entonces que la opci&oacute;n de Syriza de llevar a cabo su programa electoral era inviable dentro del euro. As&iacute; las cosas, o bien se sal&iacute;a del euro, o bien negociaba con Europa y se olvidaba de las partes m&aacute;s radicales de su programa como nacionalizaciones, gran aumento del gasto p&uacute;blico e impago de parte de la deuda. Sabiendo que la salida del euro no era querida por ninguna de las partes, la baza que reivindicar&iacute;a a Syriza ser&iacute;a negociar mejor que sus predecesores.
    </p><p class="article-text">
        De momento eso es exactamente lo que ha pasado. El acuerdo conseguido es una extensi&oacute;n de cuatro meses de la situaci&oacute;n anterior con unos pocos cambios. Eso s&iacute;, los cambios benefician un tanto a la parte griega (como el menor super&aacute;vit primario que ahora se exige), que a su vez se compromete a que sus pol&iacute;ticas sociales se cuadren en unos presupuestos realistas. Syriza tiene un tiempo para mostrar que es capaz de luchar contra el fraude y mejorar el p&eacute;simo sistema fiscal griego. Es su &uacute;nica manera de financiar cualquier pol&iacute;tica de incremento del gasto social y de hacer justicia a los que s&iacute; contribuyen.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/23/actualidad/1424722481_071818.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El apoyo social al gobierno griego durante esta primera ronda de negociaciones ha sido muy alto, hasta del 80%</a>. Aunque todav&iacute;a no hay encuestas sobre la aceptaci&oacute;n del acuerdo, las protestas no han sido muchas y, aunque pierda apoyo en la parte de la izquierda m&aacute;s extrema, seguramente mantenga &iacute;ndices de apoyo elevados. Esto tiene, a mi entender, dos implicaciones. Primero, los griegos parecen aceptar que la poca ganancia es suficiente para ver un cambio en la manera de negociar y de gobernar. La percepci&oacute;n que se ten&iacute;a con los gobiernos anteriores nos es familiar en Espa&ntilde;a. En lugar de liderar al pa&iacute;s en las pol&iacute;ticas necesarias para poner orden en las cuentas y volver a crecer, los gobernantes hab&iacute;an preferido presentarse como v&iacute;ctimas de las circunstancias y mandados por Europa. El mensaje de Varoufakis es claro en este sentido: &ldquo;Hoy hemos empezado a ser los coautores de las reformas en Grecia&rdquo;. Estar en control o, por lo menos, hacer lo posible por estarlo, es un acto de responsabilidad valorado por los ciudadanos. Algo de maquillaje tolerado por Europa ayuda: ya no se habla de la Troika, sino de las instituciones y tampoco de rescate, sino de mecanismo de cr&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, la aceptaci&oacute;n del resultado de las negociaciones por una mayor&iacute;a de los griegos, mucho mayor que la suma de los votos de los partidos del gobierno, quitar&aacute; peso a los grupos m&aacute;s radicales de Syriza y de su aliado derechista. El gobierno griego podr&aacute; centrarse en esas otras partes del programa electoral que tienen que ver m&aacute;s con el buen gobierno y menos con aventuras econ&oacute;micas. Tras la baza de las negociaciones, la siguiente es que la construcci&oacute;n y mantenimiento del estado de bienestar que quiere Syriza se haga con criterios de eficiencia y responsabilidad, que tenga &eacute;xito en el dise&ntilde;o y funcionamiento de un sistema fiscal moderno, que logre algunos objetivos en su lucha contra el fraude, la corrupci&oacute;n y los privilegios. No estaba en su programa electoral, pero deber&aacute; incluir medidas para facilitar la actividad econ&oacute;mica y la competitividad. Cada una de esas pol&iacute;ticas necesita de un liderazgo y de una confianza por parte de los ciudadanos, que tendr&aacute;n que aceptar pagar mayores impuestos y ser controlados para evitar abusos.
    </p><p class="article-text">
         Si consigue ser un gobierno capaz y cre&iacute;ble en estos aspectos estar&aacute;, adem&aacute;s, coloc&aacute;ndose en una posici&oacute;n &oacute;ptima para la siguiente ronda de negociaciones cuando se cumplan los cuatro meses de pr&oacute;rroga. Cualquier influencia que se quiera ejercer para mejorar el funcionamiento de Europa en general y la Eurozona en particular pasa por aumentar la confianza entre los distintos pa&iacute;ses. En alg&uacute;n momento Europa debe ser m&aacute;s solidaria, pero lo podr&aacute; ser cuando tenga una pol&iacute;tica fiscal com&uacute;n y se parezca m&aacute;s a unos Estados Unidos Europeos. Hasta entonces, ante una crisis, el mayor esfuerzo vendr&aacute; de cada pa&iacute;s en solitario. El resto podr&aacute; ayudar, pero m&aacute;s o menos como se viene haciendo hasta ahora, con pr&eacute;stamos condicionados por parte de Europa y con reformas cre&iacute;bles de buen gobierno por parte de cada estado. Una pol&iacute;tica fiscal expansiva es muy dif&iacute;cil sin garant&iacute;as de que funcione y sin credibilidad dentro de cada pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si esto es lo que Syriza quiere o puede hacer con su actual aliado o con alg&uacute;n otro, pero es su mejor baza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/siguiente-paso-grecia_1_4342924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2015 19:27:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El siguiente paso de Grecia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Syriza y las opciones de Grecia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/syriza-opciones-grecia_1_4441811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9164342-1cc9-432b-ba33-9a5bd55202f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Syriza y las opciones de Grecia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La baza de Syriza no está en hacer lo que dice que va a hacer, sino en negociar mejor con Europa.</p></div><p class="article-text">
        En 2009, con la llegada del Pasok al poder, se descubrieron los enga&ntilde;os en las cuentas griegas perpetrados por el gobierno anterior. El d&eacute;ficit iba a ser el 12,5% y no el 3,7%, la recaudaci&oacute;n impositiva era un desastre y el gobierno hab&iacute;a estado pidiendo prestado en monedas extranjeras para ocultar sus tejemanejes a la Uni&oacute;n Europea. Para ese momento el mal ya estaba hecho. Lo que viniera despu&eacute;s podr&iacute;a aliviar o empeorar la situaci&oacute;n, pero ser&iacute;a injusto olvidar que no fueron Bruselas, ni Merkel, ni el BCE ni el FMI quienes llevaron a Grecia a este punto. Cuando un pa&iacute;s no tiene dinero para pagar su gasto p&uacute;blico, hay b&aacute;sicamente cuatro cosas que se puedan hacer: aumentar los impuestos, reducir el gasto, pedir prestado o imprimir dinero. Dentro del euro, esto &uacute;ltimo no es posible. Con un gran d&eacute;ficit y una muy mala administraci&oacute;n p&uacute;blica la prima de riesgo griega subi&oacute; enseguida por encima de los 1000 puntos b&aacute;sicos. La Troika (Comisi&oacute;n Europea, Banco Central Europeo y FMI) vino al rescate, pero impuso sus medidas.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto uno puede pensar que la culpa de todo esto no es de los ciudadanos griegos, sino de sus gobiernos corruptos, o que la Troika pod&iacute;a haberse hecho cargo de parte de la deuda o, por lo menos, pod&iacute;a haber promovido una quita ordenada, y seguramente habr&iacute;a mucho que hablar sobre eso. Pero lo que me importa se&ntilde;alar no es qu&eacute; pudo haber hecho la Troika, sino qu&eacute; pod&iacute;a hacer un gobierno cuya &uacute;nica fuente de financiaci&oacute;n era una Troika que era como era en 2009 y como seguir&aacute; siendo en 2015.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de turno (y cualquier otro que estuviera en su lugar) solo ten&iacute;a dos opciones: las medidas de ajuste o la bancarrota. La primera opci&oacute;n permit&iacute;a continuar acumulando d&eacute;ficits financiados por la Troika dentro de un orden, y eso es dinero que no hubiera entrado al pa&iacute;s de haberse seguido la segunda opci&oacute;n. Una bancarrota hubiera provocado, en ausencia de ayuda exterior, que el gasto p&uacute;blico se redujera m&aacute;s de un 20%, muy lejos de lo que se redujo tras el primer rescate.
    </p><p class="article-text">
        Otro hecho que hay que poner en perspectiva es el impacto de las medidas de ajuste o austeridad sobre el PIB. Ve&aacute;moslo con un ejemplo: si yo tengo dos trabajos y por cada uno gano 50, mi renta es de 100. Si pierdo uno de ellos mi renta pasa a ser 50 a no ser que pida prestados otros 50. Entonces mi renta volver&aacute; a ser de 100, pero acumular&eacute; una deuda. En esta circunstancia, dejar de acumular deuda implica una p&eacute;rdida de renta, pero seguirla acumulando es una invitaci&oacute;n al desastre. Por supuesto, si esos 50 que ped&iacute;an prestados los usaba para invertir en formaci&oacute;n y lograr un nuevo y mejor trabajo, todo ir&iacute;a bien. Lamentablemente, la situaci&oacute;n de Grecia se asemejaba m&aacute;s a la del desastre. El argumento que dice que los ajustes son la causa de las ca&iacute;das del PIB es demasiado simplista y no proporciona un buen diagn&oacute;stico de las dificultades griegas.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, por fin, Grecia ha podido volver a financiarse sin necesidad de la Troika y ha experimentado su primer crecimiento desde el inicio de la crisis. Pero ha ocurrido con demasiado sacrificio y, seguramente, con una pol&iacute;tica europea viciada de necesidad desde el momento en que la uni&oacute;n monetaria no es tambi&eacute;n una uni&oacute;n fiscal. Grecia ha llegado a este a&ntilde;o con gobiernos inestables y mayor&iacute;as dif&iacute;ciles de conseguir. El 29 de diciembre no se alcanz&oacute; un acuerdo para nombrar presidente y habr&aacute; nuevas elecciones, que Syriza podr&iacute;a ganar.
    </p><p class="article-text">
        Syriza se presenta con un programa anti austeridad. Aunque su programa dice m&aacute;s cosas, quisiera centrarme en esta parte. &iquest;Puede Syriza aumentar el gasto p&uacute;blico? S&iacute;, si consigue financiarlo de alguna de las cuatro maneras arriba apuntadas. &iquest;Lograr&aacute; aumentar los impuestos para no incurrir en m&aacute;s d&eacute;ficits? Yo sospecho que a la Troika le da bastante igual si el d&eacute;ficit se controla por reducci&oacute;n del gasto o por aumento de impuestos. Lo que no quiere es hacerse cargo de la deuda. Pero me temo que Syriza no podr&aacute; aumentar el gasto sin traicionar a sus votantes y generar m&aacute;s protestas, puesto que tambi&eacute;n los aumentos de impuestos se ven como parte de las medidas de austeridad, aunque es lo que deber&iacute;a hacer para ser coherente. Financiarse sin ayuda de la Troika implicar&aacute; volver a primas de riesgo imposibles de afrontar. Los dirigentes de Syriza parecen descartar la salida del euro, as&iacute; que nos queda la opci&oacute;n de negociar con la Troika.
    </p><p class="article-text">
        La Alemania actual no parece dispuesta a aceptar un plan de est&iacute;mulos con incidencia en Grecia de la manera en que Syriza quisiera, creo que antes aceptar&iacute;a una quita parcial y ordenada de su deuda. Incluso si acabara cediendo a algo de esto, lo ser&iacute;a tras obtener garant&iacute;as de que servir&aacute; para inversiones productivas con las que deber&iacute;an reducir los d&eacute;ficits. Es decir, que la baza de Syriza no est&aacute; en hacer lo que dice que va a hacer, sino en negociar mejor con Europa. Esto &uacute;ltimo podr&iacute;a ocurrir si sus dirigentes nos sorprenden con grandes dosis de sensatez o si Europa cree que tiene que hacer regalos a Grecia para evitar que Syriza lleve a la ruina a su propio pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si el lector quiere entenderme bien, lo que estoy diciendo es que un gobierno con los problemas de Grecia y con su situaci&oacute;n dentro de la UE tiene poco margen de maniobra: ser m&aacute;s eficiente en la recaudaci&oacute;n de impuestos, distribuir el gasto p&uacute;blico (sus aumentos y sus recortes) de otra manera, imponer m&aacute;s eficiencia en la cosa p&uacute;blica, negociar mejor con Bruselas -lo que implica convencer mejor-, y poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; he hablado de las alternativas sensatas, pero hay otras que no he considerado y que comprometen su permanencia en el euro: confiscar y nacionalizar empresas, pensando que ser&aacute;n m&aacute;s productivas en manos del Estado y que esto no espantar&aacute; al resto de empresarios, o incrementar el gasto p&uacute;blico, creyendo que ello estimular&aacute; la demanda, el crecimiento y la recaudaci&oacute;n, olvid&aacute;ndonos de todo lo anterior y volviendo al 2009. Tambi&eacute;n est&aacute; la posibilidad de salirse del euro directamente, devaluar y crear inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No conozco a los dirigentes de Syriza, pero estas son las opciones: o negociar con Bruselas o salirse del euro. Lo primero es lo que se ha hecho hasta ahora. Lo segundo es un camino de consecuencias imprevisibles, es decir, que no podemos prever si ser&aacute;n malas o muy malas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/syriza-opciones-grecia_1_4441811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2014 19:37:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Syriza y las opciones de Grecia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Grecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derechos contractuales: ganar aquí y perder allá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/derechos-contractuales_132_5695481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Aumentar los derechos de un colectivo puede suponer la merma de derechos de otros</p><p class="subtitle">Cualquier propuesta de reforma laboral, como cualquier cambio en el modelo productivo, deberá medir cómo afecta a cada colectivo</p><p class="subtitle">No importa quién gobierne, algunas reformas deberán hacerse, reformas  que inevitablemente implicarán nuevos  equilibrios entre los derechos de todos los colectivos</p></div><p class="article-text">
        Tras la Segunda Guerra Mundial la ciudad de Nueva York, como muchas otras, decidi&oacute; congelar el precio de los alquileres. La medida consigui&oacute; que las familias que ya viv&iacute;an en un apartamento alquilado pudieran seguir haci&eacute;ndolo durante mucho tiempo. No obstante, hubo otros efectos no deseados, que bien predice el an&aacute;lisis econ&oacute;mico, como el deterioro de los inmuebles sujetos al control de rentas y la escasez de oferta de nuevos apartamentos, de forma que se perjudic&oacute; a las personas que quisieron alquilar un apartamento en la ciudad despu&eacute;s de la entrada en vigor de la norma.
    </p><p class="article-text">
        Este ejemplo nos ilustra un hecho de inter&eacute;s. Aumentar los derechos de un colectivo puede suponer la merma de derechos de otros. En este caso los perjudicados fueron los propietarios de apartamentos y las personas que se incorporan al mercado despu&eacute;s de la ley. Tras aprender de los errores, y a pesar de que la pol&iacute;tica se mantiene para los contratos antiguos, hace tiempo que los nuevos no est&aacute;n sujetos a este estricto control.
    </p><p class="article-text">
        Toda relaci&oacute;n contractual es un fen&oacute;meno b&aacute;sicamente <em>inter partes</em> y, por tanto, su regulaci&oacute;n debe inclinarse hacia el principio de la seguridad jur&iacute;dica de las partes, de tal forma que la justicia contractual exige un trato equivalente en las contraprestaciones de las partes. En ello insisten los juristas, mientras que, de manera complementaria, los economistas insisten en la necesidad de que los contratos sirvan para lo que sobre el papel se est&aacute; pidiendo que sirvan: que faciliten de manera eficiente las relaciones econ&oacute;micas y que no tengan efectos no deseados. Ambas exigencias dejan de cumplirse cuando una de las partes adopta una posici&oacute;n de abuso o privilegio frente a la otra.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los controles de rentas, que reconoc&iacute;an excesivos derechos a los inquilinos, no se cumpl&iacute;an esas exigencias. Tampoco se dan en un mercado de trabajo en donde una gran empresa ejerce de monopolio en la contrataci&oacute;n laboral de una comarca, ni en una sociedad compleja en que el consumidor tiene dif&iacute;cil saber exactamente la calidad de un producto.
    </p><p class="article-text">
        La manera de conseguir un equilibrio adecuado depender&aacute; de las caracter&iacute;sticas de cada relaci&oacute;n contractual. As&iacute;, la existencia de una agencia que examine la calidad de los alimentos puede garantizar que el consumidor reciba su parte del trato cuando va a la panader&iacute;a. Por el contrario, una ley que otorgara a un comprador insatisfecho el poder de cerrar el establecimiento le estar&iacute;a dando muchos derechos al consumidor, pero dejar&iacute;a al pa&iacute;s sin panader&iacute;as. Un programa de viviendas sociales puede funcionar mejor que el control de rentas al canalizar la ayuda sin necesidad de perjudicar a otros colectivos.
    </p><p class="article-text">
        En el mercado de trabajo tambi&eacute;n debe evitarse cualquier tipo de poder excesivo por una de las partes como primera medida, pero esto no es suficiente. Siendo m&uacute;ltiples los colectivos en ese mercado y siendo que un mismo trabajador que ahora es de un colectivo puede pasar a formar parte de otro, el balance de derechos y deberes debe ir m&aacute;s all&aacute;. Cualquier propuesta de reforma laboral, como cualquier cambio en el modelo productivo, deber&aacute; medir c&oacute;mo afecta a cada colectivo. Si alguien tiene una medida que mejore a todos respecto de la situaci&oacute;n actual y respecto a las medidas alternativas, adelante. Por supuesto, la mejora debe ser evaluada no seg&uacute;n la cantidad de derechos que se ofrezcan en el papel, sino seg&uacute;n los efectos reales que se puedan esperar una vez que no cerramos los ojos a los efectos indeseados.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta que ayude a reducir el desempleo y el n&uacute;mero de trabajadores temporales y que reduzca alguna de las contrapartidas que en la pr&aacute;ctica afecta m&aacute;s a los contratados fijos que a los dem&aacute;s, por ejemplo, podr&iacute;a ser aceptable. Los fijos perder&aacute;n algo, pero habr&aacute; muchos m&aacute;s trabajadores con m&aacute;s derechos y con mejores condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        Ante lo anterior caben varias reacciones. Una primera dir&iacute;a algo as&iacute;: &ldquo;Aceptar esa alternativa supone renunciar otra posible que garantice m&aacute;s derechos a todos los trabajadores y que tambi&eacute;n reduzca el paro y la temporalidad&rdquo;. Esta reacci&oacute;n es aceptable si realmente existe esa alternativa. Otra posible dir&iacute;a algo parecido, pero haciendo hincapi&eacute; en que no se est&aacute; diciendo nada de los derechos en la otra parte del mercado, en las empresas que contratan. Si la situaci&oacute;n actual efectivamente tiene un balance demasiado favorable a las empresas la propuesta debe venir compensada por alguna cesi&oacute;n por su parte, como aportaciones a fondos de capitalizaci&oacute;n para financiar las indemnizaciones por despido o la participaci&oacute;n de los trabajadores en los &oacute;rganos de direcci&oacute;n (por poner unos ejemplos) o por parte del Estado en forma de verdaderos cursos de formaci&oacute;n, tal y como ocurre en pa&iacute;ses como Dinamarca, pionero en la flexiseguridad.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; tambi&eacute;n reacciones maximalistas de quienes nunca aceptan un paso atr&aacute;s en ninguna de las contrapartidas del contrato, como si los derechos contractuales fueran derechos humanos que nunca deben recortarse (como la no discriminaci&oacute;n y las libertades pol&iacute;ticas o sindicales). Esta actitud olvida que en el estatus quo algunos colectivos est&aacute;n en peor situaci&oacute;n que en la alternativa que se propone. Esos derechos, por no existir ahora, parecen merecer el olvido. Poner la situaci&oacute;n de los m&aacute;s favorecidos como conquista social puede impedir el avance de los menos afortunados y frenar cualquier debate constructivo.
    </p><p class="article-text">
        Dejo para el final una reacci&oacute;n dif&iacute;cil de evitar y peor de superar: la desconfianza. Tras cinco a&ntilde;os de crisis y de p&eacute;rdidas en todos los sentidos, hablar de cualquier reducci&oacute;n de derechos por parte de quien sea supone encender todas las luces de alerta, a pesar de que se compensen con aumentos de derechos en otras contrapartidas. Mucha gente tendr&aacute; la sospecha de que nuevas propuestas tendr&aacute;n como consecuencia que la crisis siga golpeando forma desproporcionada a los menos favorecidos.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, no importa qui&eacute;n gobierne, algunas reformas deber&aacute;n hacerse, reformas que inevitablemente implicar&aacute;n, adem&aacute;s de otras cosas, nuevos equilibrios entre los derechos de todos los colectivos, y esto significa ganar aqu&iacute; y perder all&aacute;, mucha negociaci&oacute;n y mucho <em>quid pro quo</em>. Ayudar&aacute; a limar esta desconfianza una actitud cr&iacute;tica que examine cada propuesta seg&uacute;n las evidencias con que afirma que va a funcionar en la buena direcci&oacute;n. No ayudar&aacute; el querer interpretar todo en funci&oacute;n de buenos y malos, donde uno ya sabe qu&eacute; har&aacute;n las propuestas solo por atribuir la maldad a sus promotores, sean estos los sindicatos, el gobierno, la oposici&oacute;n o distintos grupos de m&aacute;s o menos expertos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/derechos-contractuales_132_5695481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2013 18:39:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Derechos contractuales: ganar aquí y perder allá]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Contratos,Paro,Reforma laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ética solidaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/etica-solidaria_132_5600631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La solidaridad es un bien público cuya provisión  dejada al libre arbitrio de la esfera privada (en forma de caridad, por  ejemplo) no llega al nivel deseado por la  sociedad</p><p class="subtitle">Se puede ser liberal y defender el uso de la fuerza impositiva del Estado para fomentar la solidaridad</p></div><p class="article-text">
        Escribo este art&iacute;culo para mostrar que la solidaridad es un bien p&uacute;blico, es decir, un bien cuya provisi&oacute;n dejada al libre arbitrio de la esfera privada (en forma de caridad, por ejemplo) no llega al nivel deseado por los individuos que conforman la sociedad. Esto deber&iacute;a cerrar una discusi&oacute;n y abrir otras. Deber&iacute;a acabar con la idea de que la solidaridad solo es virtuosa si no est&aacute; el Estado de por medio y deber&iacute;a centrarnos en se&ntilde;alar la importancia de este bien y a la manera en que debe administrarse. Quisiera que la discusi&oacute;n fuera atractiva para un grupo amplio de personas, con concepciones varias sobre el papel del Estado en la sociedad. Para ello, espero captar la atenci&oacute;n de algunos prometiendo decir cosas relevantes sobre este bien que les puede ser preciado y espero atraer a otros prometiendo un an&aacute;lisis estrictamente liberal de la cuesti&oacute;n, sin perjuicio de que tambi&eacute;n tengan sus preferencias por la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Pero vayamos por partes. Recordemos primero la definici&oacute;n econ&oacute;mica de bien p&uacute;blico. Se trata de aquel bien que, al ser consumido por una persona, queda todav&iacute;a disponible para su consumo por alguna otra. As&iacute;, la botella de agua que generosamente me sirven en las reuniones de mi Universidad (y que en la etiqueta presume ser de inter&eacute;s p&uacute;blico) no es un bien p&uacute;blico, puesto que si la consumo yo no la consume nadie m&aacute;s. Hay bienes p&uacute;blicos locales (el alumbrado p&uacute;blico) y globales (la defensa nacional); sujetos a congesti&oacute;n (el parque) y no sujetos a ella (la estandarizaci&oacute;n de sistemas). Finalmente, en el caso de ciertos bienes p&uacute;blicos es posible excluir a algunos individuos (un espect&aacute;culo deportivo), mientras que en otros casos esto no es posible (una emisi&oacute;n de radio en abierto). La financiaci&oacute;n de estos bienes puede ser p&uacute;blica o privada, como lo puede ser, y de manera independiente, su provisi&oacute;n. Otra cosa es que una u otra manera consigan mejores resultados. El caso can&oacute;nico lo constituyen los bienes p&uacute;blicos globales, no sujetos a congesti&oacute;n y sin posibilidad de exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para simplificar la cuesti&oacute;n y fijar ideas, me centrar&eacute; en un aspecto de la solidaridad. Concretamente en las preferencias por la igualdad de recursos entre los humanos. Existen distintos &iacute;ndices que miden la desigualdad en este sentido. Pongamos que estamos de acuerdo en que un conjunto de ellos nos proporciona una idea bastante fiable del estado de la desigualdad en una sociedad. Si estos &iacute;ndices se mueven en una direcci&oacute;n o en otra estar&aacute;n reflejando variaciones en la desigualdad que pueden preocupar o satisfacer a un individuo sin perjuicio de que lo mismo le ocurra a otro. As&iacute; pues, no s&oacute;lo este aspecto de la solidaridad constituye un bien p&uacute;blico, sino que proporciona un ejemplo can&oacute;nico (es decir, de los primeros que explicar&iacute;a uno en clase) de estos bienes. Argumentos similares se pueden realizar para cuestiones como la discriminaci&oacute;n, la segmentaci&oacute;n social y las acciones de los buenos samaritanos.
    </p><p class="article-text">
        Claro est&aacute; que la importancia de este bien depender&aacute; de la que le den las personas, y aqu&iacute; entran las preferencias e ideolog&iacute;as de cada cual. Pong&aacute;monos en el caso en que, en efecto, la solidaridad nos importa. Como bien p&uacute;blico, los individuos de la sociedad aceptar&iacute;an libremente un contrato por el cual se comprometen a dedicar parte de sus recursos para favorecer su existencia. Esto es muy distinto que pedir que los individuos contribuyan libremente a esta causa. El primer mecanismo resuelve el problema del <em>free-rider</em> (el escaqueado), ya que el contrato obliga. El segundo no lo resuelve. Es cierto que nunca se ha visto a los individuos firmar tal pacto, lo que importa es que el Estado funcione de manera que sus acciones se puedan interpretar como si fueran producto de este pacto. Recuerden que quiero llevar mi discusi&oacute;n por terrenos liberales. Esta visi&oacute;n contractual se puede encontrar en un liberal de prestigio como es <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/James_M._Buchanan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">James M. Buchanan</a>, concretamente en su estimulante libro <a href="http://www.econlib.org/library/Buchanan/buchCv7.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Limits of Liberty. Between Anarchy and Leviathan</a>. De este libro recomiendo leer detenidamente el tercer cap&iacute;tulo, con su teor&iacute;a de los bienes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n que extraer es la siguiente. Si los ciudadanos tienen preferencias m&aacute;s o menos intensas por la igualdad, el Estado liberal debe recaudar impuestos para paliar las desigualdades. Si a los ciudadanos la igualdad no les parece un bien especialmente valioso, el Estado liberal no debe hacer nada al respecto. Estoy tentado de llamar a los primeros liberales de izquierdas y a los segundos liberales de derechas, pero no estoy nada seguro de que con esto respete la opini&oacute;n de las gentes de izquierdas o de derechas de este pa&iacute;s. Si los ciudadanos est&aacute;n divididos en su apreciaci&oacute;n sobre la solidaridad, el Estado liberal debe buscar una manera de agregar estas preferencias, por ejemplo en forma de compromisos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que los Estados sean manirrotos o que las ayudas a los pobres puedan favorecer comportamientos oportunistas (el parado que no busca empleo porque cobra un subsidio) no son excusa para no intentar construir una sociedad m&aacute;s solidaria si es que esas son las preferencias de los que en ella viven. S&iacute; son, en cambio, toques de atenci&oacute;n para buscar buenos mecanismos para la provisi&oacute;n de este bien. El Estado puede subvencionar Fundaciones y ONGs con reputaci&oacute;n de emplear bien los dineros. Las transferencias de recursos pueden hacerse en forma de inversiones en infraestructuras, educaci&oacute;n y sanidad que, lejos de desmotivar a los individuos, tienen un efecto multiplicador en la productividad del colectivo beneficiado. Lo importante es que la financiaci&oacute;n debe ser p&uacute;blica. La provisi&oacute;n puede ser p&uacute;blica o privada, pero contratada con los recursos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, se puede ser liberal y defender el uso de la fuerza impositiva del Estado para fomentar la solidaridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Luis Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/etica-solidaria_132_5600631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2013 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ética solidaria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
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