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    <title><![CDATA[elDiario.es - Víctor Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victor_martin/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marruecos, un Gobierno con las manos atadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/marruecos-gobierno-manos-atadas_1_5610738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6ebf2c3-5816-495d-aeb7-fd5f0c18a7a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos, un Gobierno con las manos atadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de un año después después de la victoria de los islamistas en Marruecos, las tensiones entre el Gobierno y el Palacio Real ralentizan las reformas y la puesta en marcha de medidas contra la corrupción</p><p class="subtitle">"Hemos tenido mucha precaución porque vimos que los ciudadanos de Túnez  comenzaron contestando en la calle y la situación acabó con la caída del  régimen. Eso en Marruecos es imposible", dice el PJD</p></div><p class="article-text">
        Al grito de &ldquo;&iexcl;Ya hemos llegado, aqu&iacute; est&aacute; el PJD!&rdquo; celebraban a finales de 2011 la victoria en las elecciones los seguidores del Partido Justicia y Desarrollo, que desde entonces encabeza una coalici&oacute;n de gobierno con el l&iacute;der islamista Abdelil&aacute; Benkir&aacute;n como primer ministro, nombrado por el rey Mohamed VI.  
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez, una formaci&oacute;n islamista ganaba las elecciones en Marruecos, lo que se consider&oacute; como un paso m&aacute;s en la ola de cambios iniciada en febrero de ese a&ntilde;o, 2011, cuando las protestas de la Primavera &Aacute;rabe tuvieron su particular aparici&oacute;n en el pa&iacute;s con el movimiento 20 de febrero. Esa ola llev&oacute; incluso a una nueva Constituci&oacute;n que limita los poderes del monarca y que le da m&aacute;s margen de maniobra al Ejecutivo.  
    </p><p class="article-text">
        Poco m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s de aquellos comicios, los marroqu&iacute;es se preguntan qu&eacute; papel est&aacute; jugando el PJD en todo esto. &ldquo;Las grandes decisiones contin&uacute;an siendo tomadas por los hombres de Palacio&rdquo;, asegura Ahmed Benseddik, autor de numerosos art&iacute;culos sobre la pol&iacute;tica marroqu&iacute;. A&ntilde;ade que &ldquo;el rey controla la Polic&iacute;a, el Ej&eacute;rcito, los medios de comunicaci&oacute;n y no hay televisiones independientes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de todo ha estado, est&aacute; y estar&aacute; el <em>majzen</em>, el c&iacute;rculo de poder del entorno del rey alau&iacute; que, en la sombra, lleva las riendas del pa&iacute;s. Los <em>barbudos</em> islamistas del PJD vienen de la oposici&oacute;n, pero la coalici&oacute;n de partidos con la que gobierna -el nacionalista Istiqlal, el conservador Movimiento Popular y el otrora comunista Partido del Progreso y el Socialismo (PPS)- son partidos hist&oacute;ricos vinculados a este conglomerado pol&iacute;tico y empresarial que rodea al monarca. Por eso, Benseddik no duda en afirmar que &ldquo;el poder del PJD es pura cosm&eacute;tica que no obedece a las reivindicaciones del pueblo marroqu&iacute;, ya que Benkir&aacute;n acepta que el rey designe a sus consejeros, por lo que el PJD es un partido de traidores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Ejecutivo vive un continuo tira y afloja tanto con el <em>majzen</em> como con su propia coalici&oacute;n. Istiqlal trata de conducir la pol&iacute;tica hacia su terreno, mientras que el partido de Benkir&aacute;n hace lo que puede para mantenerse firme. Aunque en algunas ocasiones se ve obligado a dar su brazo a torcer ante sus socios, como ha ocurrido recientemente al aprobar una remodelaci&oacute;n del Gobierno a petici&oacute;n de Istiqlal. &ldquo;Se ven desde hace meses las tensiones que hay entre PJD y Palacio, y c&oacute;mo el rey vuelve a imponerse en cuestiones fundamentales, como nombrar cargos, investigaciones contra polic&iacute;as corruptos o tomando las &uacute;ltimas decisiones&rdquo;, opina Jes&uacute;s Garc&iacute;a-Luengos, coordinador del <em>think tank</em> RESET.
    </p><p class="article-text">
        Este juego de tensiones frena unas reformas que van cayendo con cuentagotas. De momento, el Ejecutivo tiene entre manos un ambicioso programa de asistencia m&eacute;dica (RAMED) que podr&iacute;a beneficiar a m&aacute;s de ocho millones de marroqu&iacute;es en situaci&oacute;n de pobreza. Adem&aacute;s, el PJD est&aacute; sacando a la luz leyes basadas en el esp&iacute;ritu de la nueva Carta Magna. Es el caso de la norma que pronto cumple un a&ntilde;o y que otorga al primer ministro el derecho a realizar m&aacute;s de 1.000 nombramientos pol&iacute;ticos, dejando al rey unas decenas (entre ellas, eso s&iacute;, algunos de los cargos m&aacute;s importantes).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las medidas impopulares tienen que ver con los recortes. En Marruecos, los m&aacute;s sonados son el ajuste en la caja de compensaci&oacute;n, que permite mantener estables los precios de los productos b&aacute;sicos, y la reforma del sistema de subsidios. Es por eso que el ministro de la Comunicaci&oacute;n, Mustaf&aacute; El Khalfi, declar&oacute; en el semanario TelQuel que &ldquo;hemos tomado decisiones valientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la sensaci&oacute;n que reina en Marruecos es la de que el PJD no utiliza todos los poderes que le otorga la nueva Constituci&oacute;n. En especial frente a la corrupci&oacute;n, la principal bandera de su programa electoral. Los <em>barbudos</em> de Benkiran nunca han querido entrar a cuestionar las bases del sistema marroqu&iacute; en s&iacute;, pero este partido islamista hizo suyo el discurso contra la corrupci&oacute;n en un intento de potenciar la moral en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Marruecos no tenemos problemas con el r&eacute;gimen pol&iacute;tico sino con el contenido, las pol&iacute;ticas y la corrupci&oacute;n que sigue existiendo&rdquo;, afirma Slimane El Omrani, segundo vicesecretario general del PJD en una entrevista en la sede del partido en Rabat. Con aires de tranquilidad, a&ntilde;ade que &ldquo;hemos tenido mucha precauci&oacute;n porque vimos que los ciudadanos de T&uacute;nez comenzaron contestando en la calle y la situaci&oacute;n acab&oacute; con la ca&iacute;da del r&eacute;gimen. Eso en Marruecos es imposible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kristina Kausch, experta en Magreb y Oriente Medio del <em>think tank</em> FRIDE, con s&oacute;lo un a&ntilde;o de gobierno, &ldquo;el PJD se est&aacute; desgastando porque su estrategia ha sido participar en el juego de las &eacute;lites de poder intentando cambiar algo desde dentro&rdquo;. Ese objetivo, seg&uacute;n Kausch, no se ha conseguido. &ldquo;Ahora vemos que no tienen muchas posibilidades de cambiar las cosas desde dentro y no pueden cumplir sus promesas electorales&rdquo;, afirma justo antes de reconocer que hay que dar m&aacute;s tiempo al partido islamista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay dificultades como las tienen todos los gobiernos, pero este Gobierno tiene la voluntad de llegar lo m&aacute;s lejos&rdquo;, responde El Omrani desde el Ejecutivo de Benkir&aacute;n apelando en todo momento al marco de la Constituci&oacute;n actual. &ldquo;Nos hemos dado cuenta de que hay muchas reformas que nuestro pa&iacute;s debe asumir pero que los gobiernos anteriores no pusieron en marcha. Ahora, este Gobierno ha afrontado esta responsabilidad&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los analistas consultados, el entorno del rey utiliza al PJD &ldquo;para mantener el statu quo lo m&aacute;ximo posible&rdquo; a base de reformas moderadas. &ldquo;El <em>majzen</em> no s&oacute;lo intenta mantenerse en el poder y preservar la supervivencia de las &eacute;lites&rdquo;, afirma Kausch, &ldquo;tambi&eacute;n es el maestro a la hora de intentar calmar las aguas entre la poblaci&oacute;n y posponer una gran protesta&rdquo; que haga tambalear las bases de una dinast&iacute;a mon&aacute;rquica con m&aacute;s de 350 a&ntilde;os de historia al frente de Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hoy d&iacute;a sobrevuela la sombra de los a&ntilde;os noventa, cuando reinaba Hassan II, quien permiti&oacute; a la Uni&oacute;n Socialista de Fuerzas Populares (USFP) llegar al Gobierno con aires de cambio en 1991. &ldquo;Podr&iacute;a volver a repetirse la historia del USFP, que fue r&aacute;pidamente cooptado y fagocitado, as&iacute; como desactivada cualquier opci&oacute;n de cambio que pudiese llevar a cabo. Ese el riesgo que tiene ahora mismo el PJD&rdquo;, asegura Garc&iacute;a-Luengos. &ldquo;Ahora la cuerda de la cooptaci&oacute;n de Palacio se puede romper&rdquo; contin&uacute;a este especialista en el Magreb, &ldquo;y si eso ocurre no sabemos qu&eacute; otras maneras tendr&aacute; la Casa Real para seguir controlando la situaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El pulso entre el <em>majzen</em> y los islamistas sigue en el aire. Benkir&aacute;n acabar&aacute; decidiendo si cede a las presiones o si apuesta por un Gobierno independiente que cumpla lo prometido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Víctor Martín, Héctor Cordero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2013 18:39:25 +0000]]></pubDate>
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