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    <title><![CDATA[elDiario.es - Oriol Bartomeus]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/oriol_bartomeus/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Oriol Bartomeus]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Quién respeta a las instituciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/respeta-instituciones_129_12617170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b31a02d6-5574-46fa-9f0c-07df8a7dc7d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién respeta a las instituciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso contra el fiscal general no encaja con el del acusado que se atrinchera detrás de su cargo, puesto que es precisamente su renuncia lo que persigue su procesamiento. No se busca aclarar un posible delito, sino que ha sido (y sigue siendo) utilizado con un fin estrictamente político</p><p class="subtitle">El mundo al revés: el caso del fiscal general del Estado</p></div><p class="article-text">
        El reproche m&aacute;s extendido que se le hace al fiscal general del Estado, no s&oacute;lo por parte de la derecha sino por una nutrida porci&oacute;n del progresismo, es el de no haber dimitido para &ldquo;preservar&rdquo; la instituci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a antes de verse obligado a sentarse en el banquillo de los acusados. Siguiendo este razonamiento, el fiscal habr&iacute;a antepuesto su situaci&oacute;n personal a la instituci&oacute;n que encabeza, poniendo esta en riesgo de deslegitimaci&oacute;n. En este sentido, Garc&iacute;a Ortiz habr&iacute;a mostrado un nulo respeto por la instituci&oacute;n, puesto que su situaci&oacute;n personal (el procesamiento al cual est&aacute; sometido) cuestionar&iacute;a la propia instituci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a General del Estado. Preservar la instituci&oacute;n requerir&iacute;a, seg&uacute;n este argumento, que el fiscal general renunciara a su cargo.
    </p><p class="article-text">
        No es un argumento desde&ntilde;able. El respeto institucional es uno de los pilares de nuestro sistema democr&aacute;tico y ese respeto, se entiende, empieza en las personas que ocupan posiciones de relevancia en el entramado institucional del Estado. Atrincherarse en ellas cuando uno se enfrenta a un proceso judicial les hace un flaco favor a ojos de la ciudadan&iacute;a. Hemos tenido varios ejemplos de ello a lo largo del medio siglo de singladura democr&aacute;tica, notablemente por parte de personas que han utilizado el aforamiento como parapeto en casos relacionados con la corrupci&oacute;n. De ah&iacute; que esta figura constitucional sea vista por una gran parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica como lo que no es (un privilegio) y no como lo que pretende ser: una defensa de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica frente a una posible utilizaci&oacute;n torticera de los mecanismos judiciales. No quisiera imaginar en lo que se convertir&iacute;a la vida de algunos de nuestros parlamentarios si tuviesen que hacer frente a una catarata de procesos judiciales en cualquier audiencia provincial, instigados por cualquiera que pueda juntar cuatro recortes de digitales.
    </p><p class="article-text">
        El caso contra el fiscal general, sin embargo, no encaja con el del acusado que se atrinchera detr&aacute;s de su cargo, puesto que es precisamente su renuncia lo que persigue su procesamiento. El caso que nos ocupa no busca aclarar un posible delito, sino que ha sido (y sigue siendo) utilizado con un fin estrictamente pol&iacute;tico, que no es otro que conseguir la dimisi&oacute;n del fiscal general, como parte de una estrategia general para debilitar al Gobierno. Y no s&oacute;lo eso. Parecer&iacute;a que el proceso es la manera en que el Supremo quiere hacerle pagar al Gobierno el mal trago que le ha supuesto la ley de amnist&iacute;a. Y m&aacute;s a&uacute;n, puesto que en el fondo el juicio al fiscal general sirve para mandar un mensaje cristalino al Gobierno y al sector progresista de la judicatura: el poder judicial nos pertenece y no vamos a dejar que ning&uacute;n &ldquo;sobrevenido&rdquo; lo ponga en duda.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, y a pesar de las buenas intenciones de aquellos que desde la izquierda consideran que el fiscal general deber&iacute;a dimitir para preservar la instituci&oacute;n que encabeza, la posible dimisi&oacute;n de este allanar&iacute;a el camino al objetivo &uacute;ltimo de la causa judicial en la que se ha visto envuelto: la renuncia del propio fiscal general.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello, porque nos encontramos ante una causa formalmente judicial que busca un resultado estrictamente pol&iacute;tico y no la persecuci&oacute;n de un delito, la negativa a dimitir por parte del fiscal general puede ser entendida como un intento de preservar la institucionalidad, una muestra de respeto institucional en el sentido de que pretende, manteni&eacute;ndose en el cargo a pesar de estar a punto de sentarse en el banquillo, denunciar y poner en evidencia el atentado contra las instituciones que supone instruir un proceso judicial con el objetivo &uacute;ltimo de conseguir un fin que no tiene nada que ver con la justicia. Para ello, Garc&iacute;a Ortiz no s&oacute;lo no debe dimitir, sino que debe seguir en su cargo hasta que el tribunal dicte sentencia, porque haci&eacute;ndolo, sent&aacute;ndose en el banquillo de los acusados conservando su cargo, es como pone en evidencia la intencionalidad pol&iacute;tica de todo el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Si el fiscal general hubiese dimitido en alg&uacute;n momento a lo largo de la instrucci&oacute;n a nadie se le escapa que el proceso hubiese languidecido hasta evaporarse, posiblemente salvando al tribunal de la obligaci&oacute;n de juzgar y sentenciar el caso. En cambio, oblig&aacute;ndolo a ir hasta el final, Garc&iacute;a Ortiz pone al tribunal ante un dilema severo: validar una instrucci&oacute;n jur&iacute;dicamente pobre y pol&iacute;ticamente dirigida o salvaguardar la propia instituci&oacute;n del Supremo. Aquello que se reprocha al fiscal general se le podr&aacute; reprochar al tribunal que lo juzgar&aacute;. &iquest;O es que no se le debe exigir al tribunal un respeto escrupuloso a s&iacute; mismo y al papel que ejerce en el entramado institucional del Estado y que act&uacute;e de forma que preserve el buen nombre y el buen hacer de la instituci&oacute;n que encarna? &iquest;Acaso llevar el caso hasta el final (y condenar si llegase el caso) no es una falta palmaria de respeto institucional?
    </p><p class="article-text">
        A veces parecer&iacute;a que la apelaci&oacute;n al respeto a las instituciones va por barrios y s&oacute;lo se aplica a una parte. A la izquierda se le exige que se ci&ntilde;a escrupulosamente a los procedimientos, a riesgo de vaciar de legitimidad al Estado y sus instituciones. A la derecha, por el contrario, el respeto institucional se le supone autom&aacute;ticamente. As&iacute;, hay quien tiene bula y puede saltarse los procedimientos y retorcer la legalidad en beneficio propio sin que nadie le reproche que, con ello, ponga en riesgo las instituciones. Lo hemos visto con el bloqueo a la renovaci&oacute;n del CGPJ con el &uacute;nico objetivo de preservar una determinada mayor&iacute;a, o con el manejo partidista del mecanismo de recusaci&oacute;n en el TC para evitar seg&uacute;n qu&eacute; tipo de sentencias, o con la utilizaci&oacute;n para usos privados de las fuerzas de seguridad del Estado, encargados de entorpecer precisamente la investigaci&oacute;n judicial de la caja B del PP. Esto parece que no atenta contra las instituciones ni las deslegitima, no es ning&uacute;n esc&aacute;ndalo ni resquebraja la confianza en el Estado. La simple negativa del fiscal general a dimitir, en cambio, parece capaz de poner en duda todo el entramado institucional del Estado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/respeta-instituciones_129_12617170.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 19:33:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién respeta a las instituciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiscal General del Estado,Instituciones,Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticos hablando de políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politicos-hablando-politicos_129_12448640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78d50e5a-6282-43fa-8a11-4a1e78a98742_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Políticos hablando de políticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A un lado del ring, comité federal del PSOE. Al otro lado, congreso nacional del PP. Mientras, al otro lado del cristal, a la gente le pasan cosas de las que los políticos no hablan, que no son atendidas por esa política que parece que sólo se habla a si misma. Luego vendrán los lloros</p></div><p class="article-text">
        Fin de semana de alta intensidad pol&iacute;tica. Pocas veces coinciden dos citas importantes de los dos partidos principales del sistema espa&ntilde;ol. A un lado del ring, comit&eacute; federal del PSOE de alto voltaje por la crisis desatada a ra&iacute;z del 'caso Cerd&aacute;n' (ex 'caso Koldo', ex 'caso &Aacute;balos'). Al otro lado, congreso nacional del PP, que se supon&iacute;a complicado para N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o por los movimientos previos de su archienemiga Isabel D&iacute;az Ayuso, transformado finalmente en un acto de coronaci&oacute;n sin oposici&oacute;n a causa, paradojas, del 'caso Cerd&aacute;n'.
    </p><p class="article-text">
        Los dos acontecimientos han monopolizado la informaci&oacute;n. P&aacute;ginas y p&aacute;ginas sobre ambos actos en los d&iacute;as previos (esa costumbre de ir filtrando la informaci&oacute;n sobre nombramientos y ceses antes de que se re&uacute;nan los &oacute;rganos que se supone que han de validarlos), cobertura permanente durante la celebraci&oacute;n y an&aacute;lisis de lo sucedido y de las implicaciones futuras en los d&iacute;as posteriores. Un fest&iacute;n para periodistas, tertulianos y aficionados al g&eacute;nero (cada vez m&aacute;s parecidos a los taurinos, con sus &iacute;dolos, su fe y su lenguaje incomprensible para los legos).
    </p><p class="article-text">
        Del comit&eacute; federal socialista hemos sabido que el secretario general y presidente del Gobierno no ha tenido m&aacute;s oposici&oacute;n que la esperada (Garc&iacute;a Page, a dos minutos de aparecer en 'El hormiguero' y tener entrevista a toda p&aacute;gina en <em>The Objective</em>), que se ha reafirmado en su decisi&oacute;n de resistir y que est&aacute; &ldquo;tocado&rdquo;. La <em>spin off</em> del c&oacute;nclave la ha proporcionado un secundario (este pa&iacute;s es una mina de secundarios) a cuenta de acusaciones de acoso sexual a compa&ntilde;eras del partido.
    </p><p class="article-text">
        Del congreso del PP hemos sabido que Feij&oacute;o ha sido entronizado con la misi&oacute;n de echar a S&aacute;nchez y limpiar Espa&ntilde;a de sanchismo (la derecha cuando se propone limpiar Espa&ntilde;a de lo que sea da miedo). Seguramente si se hiciese una nube de conceptos sumando todas las intervenciones del c&oacute;nclave popular las palabras que aparecer&iacute;an m&aacute;s grandes, con diferencia, ser&iacute;an S&aacute;nchez y sanchismo. Desde el verano de 2021el PP se ha convertido b&aacute;sicamente en un partido antisanchista, sea eso lo que sea. Aqu&iacute; el minuto de oro lo ha aportado una lideresa disfrazada, por las circunstancias, de secundaria. D&iacute;az Ayuso acostumbra a acaparar los focos a base de ingeniosas expresiones como &ldquo;dictadura comunista&rdquo;, &ldquo;ch&aacute;ndal tropical&rdquo; o su <em>hit</em> sobre lo que le llega a gustar la fruta, que provoca el delirio entre sus fans.
    </p><p class="article-text">
        Pero D&iacute;az Ayuso no es un verso suelto en el PP. A veces parece que ese papel lo represente Feij&oacute;o y sus apelaciones al centro y a la moderaci&oacute;n, que chirriaban en medio del aquelarre antisanchista. Durante el congreso, en la pantalla que cerraba el escenario, se fueron proyectando im&aacute;genes de Pedro S&aacute;nchez como Marlon Brando en 'El padrino', o de su mujer con el mono naranja de las presidiarias de una conocida serie de televisi&oacute;n. La confusi&oacute;n entre pol&iacute;tica y ficci&oacute;n es ya total, como lo es la ruptura de todos los c&oacute;digos con el objetivo de generar atenci&oacute;n y &ldquo;proximidad&rdquo;. La pol&iacute;tica ya no es capaz de generar realidad, s&oacute;lo copia la que producen las plataformas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las informaciones que han salido de las dos citas, tanto el comit&eacute; federal del PSOE como el congreso del PP, hacen referencia exclusivamente a las cuitas internas de cada uno de los partidos o a las estrategias de ambos en el corto plazo, para mantenerse en el gobierno los socialistas o para sacar a S&aacute;nchez del mismo en el menor tiempo posible para instalar a Feij&oacute;o los populares. Hasta cierto punto es normal que lo que haya salido de ambas cumbres org&aacute;nicas se refiera principalmente a la vida interna de sus respectivas organizaciones, pero hace tiempo que existe una constante que deber&iacute;a preocuparnos: los partidos (no s&oacute;lo los dos mayores) emiten b&aacute;sicamente informaciones que les incumben s&oacute;lo a ellos y a sus problemas, sus pugnas y las expectativas que tienen en el corto (a veces cort&iacute;simo) plazo. Es muy posible que eso no sea de lo &uacute;nico que han hablado a lo largo del fin de semana, sino que han tratado otros temas, pero lo que llega a la ciudadan&iacute;a en mayor medida son informaciones que poco o nada tienen que ver con las preocupaciones del votante medio.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a injusto culpar de ello en exclusiva a los partidos. Aqu&iacute; los medios de comunicaci&oacute;n tienen un papel crucial a la hora de transmitir y jerarquizar las informaciones. Hace tiempo, sin embargo, que medios y partidos parecen haber entendido que &ldquo;lo que vende&rdquo; de la pol&iacute;tica es la propia pol&iacute;tica, sus luchas internas, sus estrategias, golpes de efecto, alianzas y contralianzas. La pol&iacute;tica ya es menos una actividad que se dedica a la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos que afectan al conjunto de la ciudadan&iacute;a, para convertirse en una actividad (ingente) que tiene como principal objetivo el mantenimiento de su propia din&aacute;mica. La pol&iacute;tica ya no trata tanto de nosotros como de ellos, como si de una pecera se tratara y nosotros, los ciudadanos, fu&eacute;semos meros espectadores de un espect&aacute;culo del que cada vez nos sentimos m&aacute;s alejados, menos interesados en las cuitas de unos y otros, en lo que dicen (lo que se dicen) unos y otros.
    </p><p class="article-text">
        Pol&iacute;ticos que hablan de pol&iacute;ticos, con pol&iacute;ticos, entre pol&iacute;ticos, sobre pol&iacute;ticos, contra pol&iacute;ticos, a pol&iacute;ticos, &ldquo;en pol&iacute;tico&rdquo;. Mientras, al otro lado del cristal, a la gente le pasan cosas de las que los pol&iacute;ticos no hablan, que no son atendidas por esa pol&iacute;tica que parece que s&oacute;lo se habla a s&iacute; misma. Luego vendr&aacute;n los lloros, porque ese abandono, esta dejadez de los pol&iacute;ticos, es lo que va alimentando al monstruo entre una ciudadan&iacute;a hastiada y sin futuro, abandonada a su suerte, a un paso de comprarle la moto a cualquiera que le d&eacute; un m&iacute;nimo de atenci&oacute;n, cualquiera que diga que comprende sus problemas, que la abrace&hellip; aunque sea para robarle la cartera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politicos-hablando-politicos_129_12448640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2025 19:59:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Políticos hablando de políticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La riada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/riada_129_11793143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a896aaf4-d30a-48b3-92d0-f7eac484f204_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La riada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que ha pasado en Valencia puede no llevarse por delante a un gobierno en concreto, por su mala previsión, por una gestión negligente y torpe de la amenaza. En cambio, podemos enfrentarnos a una crisis de Estado de enorme magnitud y desarrollo imprevisible</p></div><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; este domingo en la visita de los reyes y dem&aacute;s autoridades a Paiporta es el s&iacute;ntoma de una riada que hace tiempo que se est&aacute; gestando y de la que la cat&aacute;strofe de Valencia ha actuado como espita. Lo que ha pasado en Valencia puede no llevarse por delante a un gobierno en concreto, por su mala previsi&oacute;n, por una gesti&oacute;n negligente y torpe de la amenaza. En cambio, podemos enfrentarnos a una crisis de Estado de enorme magnitud y desarrollo imprevisible.
    </p><p class="article-text">
        Lo de Paiporta no es (o no es s&oacute;lo) una operaci&oacute;n de intoxicaci&oacute;n de la ultraderecha, un intento de <em>putsch</em>, una llamada a la insurrecci&oacute;n, es la expresi&oacute;n de algo m&aacute;s profundo. Obviamente, habr&aacute; partidos que quieran sacarle provecho, pero se pueden encontrar que las consecuencias de todo esto acabe arrastr&aacute;ndolos tambi&eacute;n a ellos. Porque lo que se puso de manifiesto este domingo es una riada, sorda, de fondo. Esto no va de la continuidad de Maz&oacute;n ni de la de S&aacute;nchez. Quien juegue en esa longitud de onda se equivoca. Esto es una riada que pone en cuesti&oacute;n elementos b&aacute;sicos de la manera como hemos entendido hasta ahora la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Como en todas las riadas, el elemento principal es el agua, pero lo que realmente provoca el da&ntilde;o son todos los elementos que esta agua arrastra, todo aquello que la corriente se encuentra a su paso y va empujando. Y por decirlo de alg&uacute;n modo, hace tiempo que vamos llenando los cauces de los r&iacute;os de maleza, que vamos acumulando ese material que ahora el agua arrastra sin control.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, estamos inmersos desde hace al menos 15 a&ntilde;os en una crisis de autoridad profunda, que se expresa en m&uacute;ltiples campos, no s&oacute;lo el pol&iacute;tico, y que se muestra de forma expl&iacute;cita en multitud de canales, con una penetraci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de los c&iacute;rculos conspiranoicos. La actitud que se considera m&aacute;s normal (incluso deseable, porque nos hace aut&eacute;nticos) es la duda hacia la autoridad, el recelo de todo lo que viene &ldquo;de arriba&rdquo;. Dudamos de todo lo que se nos dice, siempre que provenga de una fuente &ldquo;autorizada&rdquo;. Preferimos las fuentes alternativas, los <em>outsiders</em> que nos revelan los intentos de las &eacute;lites por controlarnos, por dirigirnos. Dudamos del Estado, de la ciencia, de los expertos, y nos entregamos a teor&iacute;as cuanto m&aacute;s locas mejor servidas directamente a nuestro terminal m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        De ello se deriva una desconfianza creciente y muy extendida hacia las instituciones, sobre todo las pol&iacute;ticas, pero no s&oacute;lo. No es algo nuevo, pero &uacute;ltimamente ha alcanzado niveles nunca vistos. El mantra de &ldquo;s&oacute;lo el pueblo salva al pueblo&rdquo; es la expresi&oacute;n de que ni gobiernos ni parlamentos son &uacute;tiles, no s&oacute;lo ante cat&aacute;strofes como la ocurrida en Valencia, sino para solucionar los problemas principales del pa&iacute;s. De aqu&iacute; a cuestionar la democracia como arquitectura pesada incapaz de hacer frente a los problemas va un solo (y peque&ntilde;&iacute;simo) paso.
    </p><p class="article-text">
        Esto es as&iacute; porque se mantienen unos valores antipol&iacute;ticos de profunda raigambre en el imaginario colectivo. Casi cincuenta a&ntilde;os de democracia ininterrumpida (un r&eacute;cord para este pa&iacute;s) parecen no haber podido modificar ni un &aacute;pice la cultura pol&iacute;tica heredada del franquismo, enquistada en el fondo de cada uno de nosotros. Ocho de cada diez electores se muestran de acuerdo con que los pol&iacute;ticos son todos iguales o que todos s&oacute;lo buscan sus intereses personales, de manera que no importa quien est&eacute; en el poder. Ocho de cada diez. Entre la poblaci&oacute;n nacida en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por si esto fuera poco, el sistema pol&iacute;tico vive a&uacute;n bajo los efectos de la crisis de 2008, trasmutada en crisis de representaci&oacute;n que no se ha resuelto, que se ha enquistado, como sucede con todo aquello que no se soluciona y acaba pudri&eacute;ndose lentamente. El nuestro es un sistema escler&oacute;tico, con una reforma siempre pendiente, siempre pospuesta. La regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica, ese guadiana legislativo, el mantra de la nueva pol&iacute;tica difunta. No hay nada que hacer.
    </p><p class="article-text">
        Y es verdad que no se puede hacer nada, porque la conversaci&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; tan polarizada, las posiciones son tan antag&oacute;nicas, que resulta quim&eacute;rico pensar en un posible consenso m&iacute;nimo sobre algo. Ni tan siquiera en momentos como el actual es posible un m&iacute;nimo entendimiento, o ni tan siquiera eso, un m&iacute;nimo respetarse, o simplemente respetar el duelo por la cantidad insufrible de fallecidos. Nada. Ni eso.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se produce mediante una conversaci&oacute;n p&uacute;blica tensa, en la que se ha normalizado la violencia, las expresiones hirientes, el insulto sin m&aacute;s. Una encuesta francesa detect&oacute; que la mayor&iacute;a de los electores (sobre todo los menores de cincuenta a&ntilde;os) consideraba que era leg&iacute;timo ejercer violencia contra &ldquo;los pol&iacute;ticos&rdquo;. De ah&iacute; al ejercicio &ldquo;leg&iacute;timo&rdquo; hay un paso, y no cuesta mucho darlo. Lo vimos en Paiporta. Se empieza atizando un mu&ntilde;eco y se acaba golpeando al presidente del gobierno. Y entremedio se &ldquo;comprende&rdquo;, cuando no se banaliza o se ensalza con sonrisita c&oacute;mplice.
    </p><p class="article-text">
        Estos son los materiales que hemos ido acumulando en el camino del agua. Falta tambi&eacute;n el miedo, ese miedo inconcreto pero real que es el sentimiento dominante de nuestro tiempo. Un miedo que nos paraliza. Miedo al desastre ecol&oacute;gico, al derrumbe social, al otro, al diferente, a ese que por no ser como t&uacute; quiere acabar con tu forma de vida, con tu libertad, con tu patria, tus costumbres. El miedo nos dirige, y a la vez el miedo se dirige, se atiza. Nos domina un miedo incierto, gen&eacute;rico. Nos sentimos solos y desamparados. Y entonces viene alguien y nos dice por d&oacute;nde va a venir, a qu&eacute; debemos tener miedo, de qui&eacute;n debemos desconfiar, de qui&eacute;n nos tenemos que proteger, a quien tenemos que lanzar nuestro barro.
    </p><p class="article-text">
        Lo del domingo en Paiporta fue un aviso. Viene la riada y viene cargada, y se lo va a llevar todo por delante. Quien crea que va a salir indemne, quien crea que podr&aacute; sacar tajada de este desastre, se equivoca completamente. En situaciones como esta, tan responsable es el que hace correr el agua como el que la deja pasar pensando quedar a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego va mucho m&aacute;s all&aacute; de la poltrona que ans&iacute;a un determinado dirigente pol&iacute;tico. Nos va el pa&iacute;s entero. Somos todos los que estamos en el camino de esa enorme ola que espolean los reaccionarios. Somos todos los que hemos visto como las ideas azuzadas por la extrema derecha se han disfrazado de &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; y hayan poblado el <em>mainstream</em> para alegr&iacute;a de sus voceros (y de la cuenta de resultados de algunos). As&iacute; que somos todos los que estamos convocados a desbrozar tanto material putrefacto acumulado. Ya empieza a ser tarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/riada_129_11793143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 21:10:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La riada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tenemos que hablar de las encuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablar-encuestas_129_11597158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85ece721-feb3-4a89-9944-05d1b4419165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tenemos que hablar de las encuestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Protejamos las encuestas, por favor. No les pidamos que nos den lo que no pueden darnos. No nos van a explicar el futuro, pero son instrumentos demasiado poderosos en el proceso electoral y cada vez lo van a ser más</p></div><p class="article-text">
        En el segundo trimestre de este a&ntilde;o se publicaron en Espa&ntilde;a veinte encuestas con estimaci&oacute;n de voto. El dato no tendr&iacute;a m&aacute;s inter&eacute;s si no fuese que es el trimestre en el que se han publicado menos encuestas desde 2021, s&oacute;lo 1,5 encuesta por semana, nada que ver con la media de tres encuestas semanales de los tres a&ntilde;os pasados, o las 115 encuestas que llegaron a publicarse s&oacute;lo en el mes de julio de 2023, a raz&oacute;n de 4 al d&iacute;a (casi 7 si tenemos en cuenta que a partir del d&iacute;a 16 reg&iacute;a la prohibici&oacute;n de publicar encuestas y a partir del 24 no se publicaron m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hemos vivido un frenes&iacute; demosc&oacute;pico que parece haber llegado abruptamente a su fin. De la misma manera que los medios empezaron a sacar encuestas con estimaci&oacute;n de voto, han dejado de publicarlas sin m&aacute;s. Podr&iacute;a argumentarse que esto es un efecto de la no celebraci&oacute;n de elecciones, pero esto, razonable, no explicar&iacute;a por qu&eacute; en 2021 empez&oacute; una carrera alocada para publicar una media de tres sondeos semanales cuando entonces tampoco exist&iacute;a un horizonte electoral.
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                Encuestas publicadas por trimestre                            </span>
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        Hay algo nuevo en este pasado trimestre, que igual explica la vertiginosa ca&iacute;da en la publicaci&oacute;n de encuestas. Por primera vez desde 2019 los medios progresistas han publicado m&aacute;s encuestas que los medios conservadores. Y no es porque ahora sean los peri&oacute;dicos de izquierda los que se hayan lanzado a publicar encuestas. Al contrario. Han sido los medios de la derecha los que han dejado de hacerlo. Comparado con el segundo trimestre de 2022 (a&ntilde;o no electoral), los medios conservadores han publicado ahora 11 encuestas menos que entonces, mientras que los progresistas han publicado dos m&aacute;s. La ca&iacute;da por el lado de la derecha es sencillamente espectacular, de la misma manera que lo fue la subida mete&oacute;rica de encuestas publicadas a partir de 2021.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de ese a&ntilde;o las encuestas publicadas en los medios de la derecha aumentaron un 212%, sin que se pueda aducir para ello que nos encontr&aacute;bamos en un contexto electoral (general). La progresi&oacute;n entre 2021 hasta 2023 es espectacular, hasta llegar a la culminaci&oacute;n en el momento de las elecciones generales de julio, con 66 encuestas publicada en un trimestre (a raz&oacute;n de 5 por semana), contra las 27 publicadas por medios de izquierda (2 por semana).
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                Según tendencias políticas.                            </span>
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        Es cierto que en este per&iacute;odo se produce una especie de eclosi&oacute;n de medios alienados con las tesis conservadoras, que son m&aacute;s que los progresistas, de manera que obviamente el n&uacute;mero de encuestas publicadas del lado derecho tiene por fuerza que ser m&aacute;s alto que el del lado izquierdo. Pero eso no puede explicarlo todo. El boom demosc&oacute;pico que viven los medios conservadores (los nuevos y los viejos) parece obedecer a una voluntad de marcar el terreno electoral, de definir aquello que se vino a llamar entonces el &ldquo;consenso demosc&oacute;pico&rdquo;, una especie de ley de hierro que delimitaba las posibilidades de lo que pod&iacute;a ocurrir en la arena electoral y que pronosticaba la victoria inapelable del PP en unas hipot&eacute;ticas elecciones generales como las que finalmente se convocaron el 23 de julio de 2023.
    </p><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de ese &ldquo;consenso&rdquo; se basaba en la persistente publicaci&oacute;n de encuestas por parte de los medios afines, que buscaba condicionar las estimaciones no s&oacute;lo de su campo sino del contrario, de manera que si alguien ten&iacute;a la osad&iacute;a de contradecir el &ldquo;consenso&rdquo; era autom&aacute;ticamente tachado de manipulador (y sectario). El caso del CIS en este aspecto fue paradigm&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea de un bombardeo permanente con el objetivo de crear un escenario indiscutible en el que el triunfo de la derecha era la &uacute;nica opci&oacute;n se refuerza con la ca&iacute;da en picado de la publicaci&oacute;n de encuestas en los medios conservadores una vez ya han pasado las elecciones y se ha comprobado que la estrategia ten&iacute;a sus limitaciones, como se puso de manifiesto en algunas cabeceras de la derecha, que culparon precisamente a las encuestas de haber facilitado la movilizaci&oacute;n de &uacute;ltima hora del voto progresista.
    </p><p class="article-text">
        Esta utilizaci&oacute;n de las encuestas como arma para delimitar el terreno de juego electoral, con el objetivo de incentivar o desincentivar la participaci&oacute;n de ciertos segmentos del electorado, coincide con el tratamiento cada vez m&aacute;s evidente de las encuestas como or&aacute;culos. Esto tiene su raz&oacute;n en la creciente volatilidad del elector, que tiende cada vez m&aacute;s a decidir su voto final a lo largo de la campa&ntilde;a y en base a las probabilidades que otorga a los diferentes partidos entre los que duda, o a los cuales podr&aacute; llegar a votar en funci&oacute;n de su rendimiento, es decir de las probabilidades de que su voto finalmente sirva para algo. En la definici&oacute;n de esas probabilidades las encuestas act&uacute;an como br&uacute;julas, de ah&iacute; su creciente importancia.
    </p><p class="article-text">
        Pero habr&iacute;a otro motivo para entender el cambio de rol de las encuestas. La competencia creciente entre las empresas demosc&oacute;picas, que se dirime en funci&oacute;n de su mayor o menor acierto de los resultados finales, de lo mucho o poco que se &ldquo;acercan&rdquo;, lo cual les ayuda a colocarse en el mercado (no s&oacute;lo el electoral, que al fin y al cabo representa una m&iacute;nima porci&oacute;n del negocio).
    </p><p class="article-text">
        A este juego se prestan (gustosos) algunos medios que, pasadas las elecciones, acostumbran a publicar los &ldquo;rankings&rdquo; de empresas en funci&oacute;n de si se han acercado m&aacute;s o menos al resultado final. Es este juego los que acostumbran a salir peor parados son los institutos p&uacute;blicos (otra vez el CIS en cabeza), que juegan con una mano atada a la espalda, puesto que sus datos (y su metodolog&iacute;a de estimaci&oacute;n) son p&uacute;blicos, no como los de las empresas privadas.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, a los responsables de los institutos demosc&oacute;picos de titularidad p&uacute;blica se les recluta por sus conocimientos en el campo de la ciencia pol&iacute;tica&hellip; pero se les juzga como futur&oacute;logos, lo cual es profundamente injusto. Jordi Mu&ntilde;oz, un grand&iacute;simo investigador, tuvo que publicar una nota despu&eacute;s de las &uacute;ltimas elecciones catalanas justificando el desv&iacute;o de las estimaciones de la encuesta preelectoral del CEO respecto del resultado final de esas elecciones. Es algo que, obviamente, nunca ha hecho (ni har&aacute;) el responsable de una empresa privada de sondeos, porque a &eacute;l no se le exigir&aacute; que d&eacute; explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo es esta deriva de la visi&oacute;n de las encuestas como si se tratara de augurios que tuviesen la obligaci&oacute;n de &ldquo;acertar&rdquo; el resultado. Una deriva a la cual contribuyen los medios y las propias empresas demosc&oacute;picas y a la que se ven arrastrados los institutos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Parece que hay que repetirlo una y otra vez. Las encuestas (cuando est&aacute;n bien hechas) son instrumentos magn&iacute;ficos para detectar la opini&oacute;n social en un momento dado, pero no acaban de funcionar como predictores del futuro, menos a&uacute;n cuando tenemos una facci&oacute;n creciente de electores que tienden a decidir sobre la marcha y hasta el mismo d&iacute;a de las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas que nos encontramos en los peri&oacute;dicos son instrumentos filtrados, destilados. Un primer filtro es el que va de los datos a la estimaci&oacute;n, luego de la estimaci&oacute;n al titular y finalmente el filtro por el que cada elector interpreta ese titular, en funci&oacute;n de su tendencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Protejamos las encuestas, por favor. No les pidamos que nos den lo que no pueden darnos. No nos van a explicar el futuro, pero son instrumentos demasiado poderosos en el proceso electoral y cada vez lo van a ser m&aacute;s. As&iacute; que cuid&eacute;moslas, que haci&eacute;ndolo tambi&eacute;n estaremos cuidando la salud de nuestra (maltrecha) democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hablar-encuestas_129_11597158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2024 20:14:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tenemos que hablar de las encuestas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperar una oportunidad perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/recuperar-oportunidad-perdida_129_11327928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/134caca5-57e1-4397-9482-ff2a7da3b901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuperar una oportunidad perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con su toma de posición, Sánchez ha querido modificar el eje de nuestra conversación pública, poniendo en su centro la necesidad de dotarnos de mejores instrumentos para reforzar nuestra democracia</p><p class="subtitle">Sánchez decide quedarse por la “regeneración pendiente” de la democracia</p><p class="subtitle">Texto y vídeo - El discurso íntegro de Sánchez con el anuncio de su permanencia en el cargo
</p></div><p class="article-text">
        Hubo un momento, a principios de 2016, en el que, por un instante, pareci&oacute; posible que la mayor&iacute;a del Congreso salido de las generales de diciembre de 2015 pudiese llevar a cabo una agenda regeneracionista, que pudiese acometer todos aquellos cambios en los aspectos del entramado institucional heredado de finales de lo setenta que el tiempo hab&iacute;a demostrado que necesitaban de un <em>aggioramento </em>intenso. Eran los a&ntilde;os de la nueva pol&iacute;tica, heredera del impulso regenerador que estall&oacute; en el 15M, el que se manifest&oacute; en la Puerta del Sol y la Plaza de Catalunya y el otro, el silencioso, mucho m&aacute;s extenso, el que recorr&iacute;a por completo a la generaci&oacute;n nacida en democracia.
    </p><p class="article-text">
        Esa oportunidad perdida, truncada por los c&aacute;lculos y las necesidades particulares y las presiones de toda &iacute;ndole, descabezada en el infausto comit&eacute; federal de octubre y con el giro a la derecha de Ciudadanos y la aparici&oacute;n de Vox, <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-decide-continuar-cinco-dias-reflexion_1_11321935.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es la que ha parecido revivir Pedro S&aacute;nchez en su comparecencia</a> de hoy, despu&eacute;s de cinco d&iacute;as de reflexi&oacute;n que han tenido al pa&iacute;s en vilo.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta que <a href="https://www.eldiario.es/politica/comparecencia-integra-pedro-sanchez-anuncio-permanencia-cargo_1_11327485.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha puesto encima de la mesa S&aacute;nchez</a> enlaza con aquella idea rompedora de hace casi una d&eacute;cada, que hab&iacute;a quedado en el caj&oacute;n de la Historia, y para la cual no existe hoy mayor&iacute;a en el Congreso. El PP no est&aacute; por la regeneraci&oacute;n, sino todo lo contrario, como tampoco no lo est&aacute; Vox, que naci&oacute; precisamente para evitar recorrer esa senda (y para evitarle al PP, en un futuro, la tentaci&oacute;n de hacerlo).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, S&aacute;nchez ha decidido retomar esa iniciativa perdida, esa oportunidad malhadada, desde una posici&oacute;n peor. Si en 2016 la regeneraci&oacute;n de nuestro sistema pol&iacute;tico era la respuesta a una crisis de representaci&oacute;n profunda de un sistema que el <em>crash</em> financiero global hab&iacute;a desnudado, esta nueva oportunidad (si es que llega a producirse) es un aviso ag&oacute;nico de un sistema democr&aacute;tico que debe luchar por su supervivencia ante poderosos enemigos (internos y externos) que trabajan para socavar los pilares sobre los que se basa (o los que se deber&iacute;a basar) nuestro sistema.
    </p><p class="article-text">
        Con su toma de posici&oacute;n, S&aacute;nchez ha querido modificar el eje de nuestra conversaci&oacute;n p&uacute;blica, poniendo en su centro la necesidad de dotarnos de mejores instrumentos para reforzar nuestra democracia, para blindarla, para asegurar su continuidad m&aacute;s all&aacute; de su funcionamiento formal (elecciones, gobierno). S&aacute;nchez nos ha convocado a un acuerdo de pa&iacute;s para decidir cambiar aquello que no funciona, aquello que hemos dejado que ocurriera sin entender que con ello pon&iacute;amos en riesgo la pervivencia de una democracia que merezca ese nombre.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez ha decidido luchar, ha llamado a arrebato a la sociedad espa&ntilde;ola y ha querido conectar con las fuerzas desatadas en 2011, que en 2016 vieron como sus aspiraciones quedaban en nada. Ha apelado a una nueva generaci&oacute;n, que ya no es joven, que est&aacute; tomando el relevo a la que protagoniz&oacute; la transici&oacute;n, a definir un nuevo rumbo, a recuperar el impulso de hace una d&eacute;cada, con menos entusiasmo tal vez, con m&aacute;s miedo quiz&aacute;s, conscientes de estar posiblemente ante una &uacute;ltima oportunidad para salvar a la democracia. Se piense como se piense, es una lucha que merece la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/recuperar-oportunidad-perdida_129_11327928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Apr 2024 10:53:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recuperar una oportunidad perdida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1994]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/1994_129_11322861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9270a03b-89d5-4a1c-93bf-159caf7e444c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="1994"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La opción de Felipe González hace treinta años fue la de resistir. Sánchez no va a resistir, va a salir al campo y va a luchar. Ha decidido desenmascarar la estrategia del frente político, mediático y judicial de las derechas</p></div><p class="article-text">
        Dicen que dijo Mark Twain que la historia no se repite, pero rima y estos d&iacute;as agitados nos llevan al recuerdo de treinta a&ntilde;os atr&aacute;s. Entonces, como ahora, un Gobierno socialista hac&iacute;a frente a una ofensiva total por parte de la derecha, no solo la pol&iacute;tica sino tambi&eacute;n la medi&aacute;tica y hasta cierto punto la judicial. Lo que se conoci&oacute; como la legislatura de la crispaci&oacute;n se basaba en la no aceptaci&oacute;n por parte del PP de los resultados de las elecciones generales de 1993, cuando el PSOE liderado por Felipe Gonz&aacute;lez hab&iacute;a obtenido (hasta cierto punto contra pron&oacute;stico) la victoria electoral y, con ella, la pr&oacute;rroga de un mandato que ya duraba m&aacute;s de una d&eacute;cada. El PP (y sus apoyos) entendi&oacute; que el resultado hab&iacute;a sido un error, porque consideraba que era perentorio desalojar a los socialistas del gobierno y para ello era l&iacute;cito utilizar todo el arsenal a su alcance. Todo. Esos a&ntilde;os estuvieron marcados por los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y por una actuaci&oacute;n descarada de cierta prensa y radio (el <em>sindicato del crimen</em>) para provocar de la ca&iacute;da de un Gobierno al que se consideraba ileg&iacute;timo. S&iacute;, la historia rima.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en ese 1994, como hoy, hubo elecciones al Parlamento europeo y fueron los primeros comicios de alcance general que gan&oacute; el PP, cabalgando la ola contra el felipismo &ldquo;del paro, despilfarro y corrupci&oacute;n&rdquo;, el mantra ideado por los estrategas populares y repetido <em>ad</em> <em>nauseam</em> por sus portavoces oficiales y oficiosos. Eran los a&ntilde;os de los papeles del Cesid, de Perote, de la x de los GAL, Rold&aacute;n y la crisis postol&iacute;mpica. Entonces, como ahora, una parte de la judicatura pareci&oacute; dispuesta a entrar en combate contra el Gobierno, aprovechando su poder para iniciar, dilatar o filtrar sumarios, aireados por la prensa af&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las coincidencias con la coyuntura actual son extraordinarias. Hoy, el libreto del PP es casi id&eacute;ntico al desplegado en aquellos d&iacute;as (alguno dir&iacute;a que el director de la obra es el mismo de entonces): oposici&oacute;n sin cuartel en el Parlamento y en los medios, acusaciones de corrupci&oacute;n y de ocupaci&oacute;n de los poderes del Estado, utilizaci&oacute;n del poder judicial como ariete pol&iacute;tico, denuncias de &ldquo;humillar a Espa&ntilde;a&rdquo; ante los independentistas y creaci&oacute;n de un clima de desasosiego general para mantener al ejecutivo permanentemente acorralado y al voto progresista en total desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        La opci&oacute;n de Felipe Gonz&aacute;lez hace treinta a&ntilde;os fue la de resistir, aguantar la tormenta el mayor tiempo posible, fi&aacute;ndolo todo a una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica que acab&oacute; llegando tarde. El balance, sin embargo, no fue del todo negativo a tenor de los resultados de la convocatoria avanzada de marzo de 1996. La dulce derrota, aunque derrota al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez, situado en una posici&oacute;n muy similar a la de Gonz&aacute;lez, pod&iacute;a haber optado tambi&eacute;n por resistir, aguantar en el lodo, sacrificarse como un <em>ecce homo</em>, pasar el calvario que recorri&oacute; Gonz&aacute;lez e intentar alargarlo el m&aacute;ximo posible para, desfondado, agotado, llamar a urnas y perder. S&aacute;nchez podr&iacute;a haber hecho eso, pero ha decidido no ser Felipe, tal vez consciente de a d&oacute;nde llevaba el camino por el que opt&oacute; el expresidente y de que la tormenta de fango no va a remitir en los pr&oacute;ximos meses, sino todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, lo del mi&eacute;rcoles no debe leerse como una renuncia sino como una declaraci&oacute;n de guerra. S&aacute;nchez no va a resistir, va a salir al campo y va a luchar. Ha decidido desenmascarar la estrategia del frente pol&iacute;tico, medi&aacute;tico y judicial de las derechas (la ultra y la otra). Quiere (y de momento est&aacute; consiguiendo) cambiar las coordenadas por las que discurre la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, y por ello ha puesto encima de la mesa la denuncia de un intento de hacer caer al Gobierno por todos los medios posibles, los leg&iacute;timos y aquellos que superan los l&iacute;mites del sistema. Haci&eacute;ndolo, S&aacute;nchez ha situado el debate sobre los principios en los que se basa nuestra democracia y los l&iacute;mites a los que todos los actores pol&iacute;ticos deben someterse si no quieren que todo el entramado institucional arda (algo que, por otro lado, a la derecha nunca parece haberle importado cuando se trata de acceder al poder).
    </p><p class="article-text">
        Cierto, hay un elemento diferente en este 2024 respecto a 1994. El contexto internacional. Hace treinta a&ntilde;os la democracia liberal acababa de ganar la guerra fr&iacute;a y su expansi&oacute;n por todo el mundo parec&iacute;a imparable. Eran los tiempos del fin de la historia de Fukuyama. Hoy la situaci&oacute;n es diametralmente la contraria. La democracia se ve amenazada desde dentro y desde fuera y debe hacer frente tanto a los reg&iacute;menes autoritarios como a la ola reaccionaria que se aprovecha del miedo ante un futuro incierto y amenazador, un futuro cancelado (Fisher), y alienta al repliegue tribal. Este es el debate que debemos tener. Y es lo que la carta de S&aacute;nchez pone dram&aacute;ticamente encima de la mesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/1994_129_11322861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Apr 2024 20:10:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[1994]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Acoso,Felipe González,Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maldición de la última semana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maldicion-ultima-semana_129_10918336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0af00753-e0a1-4009-b922-408f3b8f9e85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maldición de la última semana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La situación en Galicia recuerda la semana 'horribilis' de Feijóo antes del 23J. Los datos de la encuesta postelectoral del CIS de esas elecciones son reveladores de hasta qué punto esos pocos días fueron cruciales para dejar a la derecha sin posibilidad de construir una mayoría en el Congreso</p></div><p class="article-text">
        El sorprendente anuncio del PP sobre la posibilidad de conceder un indulto a Carles Puigdemont si Feij&oacute;o llegaba a la Moncloa ha despertado los fantasmas del l&iacute;der popular, que ya ech&oacute; a perder sus posibilidades de ser presidente el 23J en una &uacute;ltima semana de campa&ntilde;a err&aacute;tica y plagada de tropiezos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos de la encuesta del CIS publicada este lunes (&uacute;ltimo d&iacute;a legal de publicaci&oacute;n de sondeos con estimaci&oacute;n de voto para Galicia), casi el 30% del electorado gallego va a decidir su voto a lo largo de la &uacute;ltima semana de campa&ntilde;a y hasta el mismo d&iacute;a de las elecciones. Son m&aacute;s de 600.000 electores, seg&uacute;n el censo de residentes en la comunidad. Una cifra suficiente para definir la &uacute;nica inc&oacute;gnita de estos comicios: si el PP podr&aacute; mantener la mayor&iacute;a absoluta obtenida por N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o en 2020 y que algunos sondeos auguran que podr&iacute;a perder su sucesor, Alfonso Rueda. Las consecuencias de un resultado de este tipo supondr&iacute;an un terremoto, y no s&oacute;lo a nivel gallego.
    </p><p class="article-text">
        El mismo CIS muestra en su encuesta c&oacute;mo el voto al PP parece haberse debilitado a las puertas de la campa&ntilde;a electoral, lo cual no es un buen augurio. En un contexto de alta incertidumbre, las tendencias acostumbran a alumbrar un poco el camino. As&iacute;, el aumento de los indecisos entre las filas populares, combinado con la creciente atracci&oacute;n del BNG en el espacio del voto de la izquierda, parece situar el escenario m&aacute;s cerca de un vuelco electoral, dif&iacute;cil pero no imposible.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias del anuncio del PP son una inc&oacute;gnita, pero parece evidente que han roto la l&iacute;nea estrat&eacute;gica de los populares en esta campa&ntilde;a, basada en la cr&iacute;tica feroz a la ley de amnist&iacute;a pactada entre el PSOE y los independentistas catalanes. Est&aacute; por ver el efecto concreto que puedan tener las &uacute;ltimas noticias, pero de momento han debilitado mucho el argumento principal del PP, dejando a su candidato (y a su presidente nacional) en una posici&oacute;n muy complicada y sin mucho margen de maniobra en los d&iacute;as que quedan hasta la apertura de urnas.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n recuerda la semana <em>horribilis</em> de Feij&oacute;o antes del 23J. Los datos de la encuesta postelectoral del CIS de esas elecciones son reveladores de hasta qu&eacute; punto esos pocos d&iacute;as fueron cruciales para dejar a la derecha sin posibilidad de construir una mayor&iacute;a en el Congreso. Si se toma s&oacute;lo a los votantes que declaraban haber decidido su voto antes de la &uacute;ltima semana (el 55% del total), el PP superaba al PSOE en m&aacute;s de cuatro puntos (35 a 31) y Vox se distanciaba de Sumar. Con esos resultados, Feij&oacute;o se hubiese garantizado la presidencia del Gobierno. Pero si se observa el voto de los decididos entre la &uacute;ltima semana y el d&iacute;a mismo de las elecciones (un 20% del total), el PSOE aventaj&oacute; en ese grupo al PP en siete puntos. Fue all&iacute;, en esos d&iacute;as finales, cuando a Feij&oacute;o se le escap&oacute; el banco azul, en esos d&iacute;as en los que su campa&ntilde;a entr&oacute; en barrena, encadenando errores (como no asistir al debate de RTVE, lo mismo que ha hecho Rueda en la campa&ntilde;a gallega) y meteduras de pata (como la excusa de la lumbalgia para justificar su ausencia en ese debate). Fue en esa semana decisiva en la que una parte, a la postre decisiva, del voto se decant&oacute; por la izquierda para evitar el gobierno del PP y Vox.
    </p><p class="article-text">
        Es hasta cierto punto normal que ahora a Feij&oacute;o no le llegue la camisa al cuello. A falta de una semana y con tanto voto por decidir, el presidente popular ha vuelto a cometer un error de bulto, como ocurri&oacute; en julio, capaz de mover el voto suficiente para dejar al PP sin mayor&iacute;a en Galicia, el buque insignia del poder auton&oacute;mico popular, y el de Feij&oacute;o en particular. Si finalmente ocurriese esto, las miradas se dirigir&iacute;an directamente a un Feij&oacute;o muy debilitado a ojos de los &ldquo;grandes accionistas&rdquo; del PP, ese mundo con sede en Madrid que desde el 23J viene observando al l&iacute;der gallego con creciente suspicacia. Incluso si finalmente el PP gallego es capaz de mantener la Xunta, ya sea por el fiel voto emigrante o por el apoyo del orensano J&aacute;come, la imagen de Feij&oacute;o va a quedar muy maltrecha dentro y fuera del partido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/maldicion-ultima-semana_129_10918336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Feb 2024 21:36:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maldición de la última semana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Galicia,Alberto Núñez Feijóo,Encuesta CIS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: ¿será Ciudadanos el Podemos de centro-derecha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/ciudadanos-podemos-centro-derecha_1_4376253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Casualidad o no, el patrón de atracción de voto de Ciudadanos es calcado al de Podemos</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas encuestas constatan la consolidaci&oacute;n y el crecimiento de un nuevo actor en el escenario pol&iacute;tico espa&ntilde;ol: Ciudadanos. El &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS le pronostica una clara l&iacute;nea ascendente, y la encuesta de Metroscopia para El Pa&iacute;s lo sit&uacute;a en la cuarta plaza por delante de su rival natural, UPyD. Parece evidente que Ciudadanos est&aacute; consiguiendo hacerse un hueco, pero &iquest;de d&oacute;nde saca su apoyo? &iquest;Qui&eacute;n o qui&eacute;nes son los suministradores principales de los votos que consigue?
    </p><p class="article-text">
        Tanto el CIS como Metroscopia se&ntilde;alan dos fuentes principales: los abstencionistas y el voto al PP de 2011. Seg&uacute;n los dos sondeos, pr&aacute;cticamente la mitad de los que declaran intenci&oacute;n de votar a Ciudadanos hab&iacute;an dado su apoyo a los populares en las &uacute;ltimas generales, y casi un 30% no hab&iacute;a votado en esas mismas elecciones. Estos ser&iacute;an las dos grandes v&iacute;as de apoyo al nuevo partido.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que porcentualmente el mayor suministrador de votos a Ciudadanos es UPyD, pero si se tiene en cuenta la magnitud de los electorados, los mayores caladeros son el PP y la abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esta afirmaci&oacute;n es matizable. Ciudadanos consigue unos votos que fueron del PP en 2011, pero que desde entonces estaban en el mercado. Si se compara la intenci&oacute;n de voto de los votantes del PP de 2011 antes de la aparici&oacute;n de Ciudadanos y la de ahora, se observa que Ciudadanos no afecta al voto fiel del PP sino a aquel segmento de votantes que desde 2012 se mostraban indecisos&hellip; o que quer&iacute;an votar a UPyD.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a probable pues que el trasvase de votos de UPyD a Ciudadanos sea realmente mayor de lo observado, puesto que &eacute;ste no solo provendr&iacute;a directamente de aquellos que votaron a Rosa D&iacute;ez en 2011, sino tambi&eacute;n de aquellos que votaron PP y que, hasta la aparici&oacute;n de Ciudadanos, ten&iacute;an la intenci&oacute;n de votar a UPyD en unas futuras elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        Casualidad o no, el patr&oacute;n de atracci&oacute;n de voto de Ciudadanos es calcado al de Podemos: de los partidos peque&ntilde;os (IU y UPyD) atraen voto fiel, mientras que de PSOE y PP se llevan aquel voto que ya hab&iacute;an perdido, y que en parte hab&iacute;a decidido abstenerse o votar a los peque&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/ciudadanos-podemos-centro-derecha_1_4376253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2015 19:20:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: ¿será Ciudadanos el Podemos de centro-derecha?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cs - Ciudadanos,Podemos,Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué se habla de elecciones plebiscitarias en Catalunya?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/habla-elecciones-plebiscitarias-cataluna_1_4584340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faee4f6a-eedb-4483-94f2-619a449691c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué se habla de elecciones plebiscitarias en Catalunya?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El carácter plebiscitario de unos comicios viene dado por el encuadramiento de las diferentes fuerzas en dos bloques antagónicos</p></div><p class="article-text">
        En su alocuci&oacute;n del pasado lunes, Artur Mas dio por finiquitada la posibilidad de realizar una consulta amparada en la ley catalana, recurrida por el gobierno central y suspendida cautelarmente por el Tribunal Constitucional, y abog&oacute; en su lugar por la realizaci&oacute;n de un proceso de participaci&oacute;n ciudadana, que deber&iacute;a dar paso a un avance electoral en el que los partidarios de la independencia presenten &ldquo;<em>candidatura y programa</em>&rdquo; conjuntos.
    </p><p class="article-text">
        A partir del discurso presidencial, se ha generalizado la idea de que las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas ser&aacute;n de car&aacute;cter &ldquo;plebiscitario&rdquo;, sin saber en muchos casos qu&eacute; quiere decir exactamente el concepto. De hecho, no es la primera vez que se habla en Catalunya de elecciones plebiscitarias. Para la convocatoria avanzada de 2012 tambi&eacute;n se us&oacute; el t&eacute;rmino por parte de partidos, l&iacute;deres y opinadores (<a href="http://lizoain.tumblr.com/post/61745512085/falsa-alarma-les-eleccions-plebiscitaries-de-2012#.VD6N1lceqSo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Lizoain hizo una interesante recopilaci&oacute;n</a>). Entonces, como ahora, el concepto plebiscitario es usado como sin&oacute;nimo de &ldquo;hist&oacute;rico&rdquo; o &ldquo;transcendental&rdquo;. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; son realmente unas elecciones plebiscitarias?, &iquest;puede alguien convocar unas elecciones de este tipo? Y finalmente, &iquest;por qu&eacute; se habla de elecciones plebiscitarias?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el diccionario de la RAE, se entiende por plebiscito la &ldquo;<em>consulta que los poderes p&uacute;blicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberan&iacute;a, ciudadan&iacute;a, poderes excepcionales, etc.</em>&rdquo;. Por lo tanto, unas elecciones de car&aacute;cter plebiscitario son aquellas en las que se presentan dos opciones con posiciones antag&oacute;nicas sobre un tema, lo cual permite al ciudadano aprobar o rechazar de forma n&iacute;tida y clara una de esas dos posiciones. Evidentemente, en sistemas de tipo parlamentario pluralista, y con modelos electorales de tipo proporcional, es muy complicado que se den elecciones de esta naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, en momentos de fuerte encono pol&iacute;tico podr&iacute;an ser posibles elecciones de este tipo, como en Febrero de 1936 en Espa&ntilde;a. Ahora bien, estas elecciones no se convocan como tales, no hay un decreto de la presidencia disolviendo el Parlament y convocando elecciones &ldquo;plebiscitarias&rdquo;. El car&aacute;cter plebiscitario de unos comicios viene dado por el encuadramiento de las diferentes fuerzas en dos bloques antag&oacute;nicos. El propio Mas lo dijo en su alocuci&oacute;n del lunes: ser&aacute;n &ldquo;<em>los partidos y no el gobierno</em>&rdquo; los que transformen estas elecciones &ldquo;<em>en un refer&eacute;ndum de facto</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues no es facultad de nadie convocar unas elecciones plebiscitarias. El car&aacute;cter plebiscitario de unas elecciones se va formando a medida que los diferentes partidos se agrupan en bloques antag&oacute;nicos. &iquest;Pasar&aacute; esto en Catalunya? No lo sabemos. Entonces, &iquest;a qu&eacute; viene tanto debate? Simplemente al inter&eacute;s de algunas fuerzas en dar a estas elecciones (que a&uacute;n no han sido convocadas) un car&aacute;cter transcendental. A CiU le conviene reunir en una sola candidatura a todas las fuerzas nacionalistas para evitar una m&aacute;s que previsible derrota, y eso solo es posible revistiendo la convocatoria de un car&aacute;cter terminal, &ldquo;plebiscitario&rdquo; en su mala traducci&oacute;n. El PP tambi&eacute;n podr&iacute;a estar interesado en ello. Pero ERC, a qui&eacute;n todas las encuestas se&ntilde;alan como ganador, &iquest;estar&iacute;a interesada en una &uacute;nica lista nacionalista? Ah&iacute; estar&aacute; la clave para definir si la convocatoria auton&oacute;mica avanzada acaba siendo plebiscitaria o no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/habla-elecciones-plebiscitarias-cataluna_1_4584340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2014 18:45:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[UPyD y C's: ¿campanas de boda?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/upyd-cs-campanas-boda_1_4672108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fbe0677-ad22-415d-9055-b4d54c708b33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="UPyD y C&#039;s: ¿campanas de boda?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acuerdo dependerá de factores como las siglas, la implantación territorial o la colaboración entre los líderes de las dos formaciones</p></div><p class="article-text">
        Las <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCEQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.eldiario.es%2Feuropeas_2014%2F&amp;ei=i6EJVPPyL4XTaIuWgIgI&amp;usg=AFQjCNGxn2i_03t989iK51vhNBS4KmYEvg&amp;sig2=kTmnevhgfmMh8VAi9qcM6Q&amp;bvm=bv.74649129,d.d2s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones al Parlamento europeo</a> del pasado mes de Mayo han puesto sobre la mesa el debate sobre una eventual fusi&oacute;n entre UPyD y Ciudadanos. Este no es un debate nuevo, puesto que ya desde el inicio de la andadura de ambas formaciones se han sucedido los intentos (a veces poco amistosos) de unirlas. El &uacute;ltimo parece que le va a costar el cargo al recientemente reelegido eurodiputado Sosa Wagner, qui&eacute;n ha tenido la osad&iacute;a (seg&uacute;n alg&uacute;n correligionario suyo) de <a href="http://www.eldiario.es/politica/Sosa-Wagner-UPyD-Cs-posibilidades_0_295020546.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plantear el asunto de manera abierta y directa</a>. Lo cierto es que hay algunas razones de peso que apoyar&iacute;an la fusi&oacute;n entre ambos partidos, de la misma forma que hay otras razones de igual peso que ir&iacute;an en sentido contrario. Ve&aacute;moslas.
    </p><p class="article-text">
        UPyD y Ciudadanos nacen pr&aacute;cticamente al mismo tiempo y al calor de los mismos acontecimientos: la discusi&oacute;n desatada a ra&iacute;z de la reforma estatutaria en Catalu&ntilde;a y la debilidad del PP despu&eacute;s de perder el Gobierno a manos del PSOE de Zapatero en 2004. Si bien es cierto que el origen geogr&aacute;fico de UPyD es el Pa&iacute;s Vasco y el de Ciudadanos Catalu&ntilde;a, ambos se plantean un mismo objetivo pol&iacute;tico, que es la configuraci&oacute;n de un nuevo espacio entre PP y PSOE que tenga como referente ideol&oacute;gico principal la defensa de la unidad de Espa&ntilde;a frente al nacionalismo perif&eacute;rico (sea el vasco o el catal&aacute;n).
    </p><p class="article-text">
        En este sentido las dos formaciones compiten por un mismo espacio pol&iacute;tico a partir de postulados ideol&oacute;gicos muy similares, lo que dar&iacute;a la raz&oacute;n a aquellos que propugnan la uni&oacute;n de ambos, ya que &eacute;sta generar&iacute;a unas &ldquo;econom&iacute;as de escala&rdquo; electorales beneficiosas para el proyecto pol&iacute;tico compartido. Esto ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s positivo en un escenario, como el que se anuncia para el pr&oacute;ximo ciclo electoral, presidido por la fragmentaci&oacute;n, lo que aporta m&aacute;s beneficios a aquellos que sean capaces de aglutinar su espacio, a la vez que castiga a aquellos que vayan por separado. Y m&aacute;s a&uacute;n si tenemos en cuenta que el espacio de UPyD se est&aacute; viendo penetrado por Podemos, seg&uacute;n <a href="http://datos.cis.es/pdf/Es3033sd_A.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS</a>, que supone que el 16% del voto de UPyD tiene intenci&oacute;n de votar a los de Pablo Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea a favor de la unidad se ve reforzada por los sucesivos fracasos en los intentos de UPyD de desplazar a Ciudadanos en su &aacute;mbito geogr&aacute;fico. El mejor resultado de los de Rosa D&iacute;ez en Catalu&ntilde;a, antes de las europeas de Mayo, fue en las generales de 2011 y les supuso un paup&eacute;rrimo 1,1% del voto v&aacute;lido (y eso que Ciudadanos no se presentaba en esa convocatoria). Tampoco han triunfado los intentos de implantaci&oacute;n local en territorio catal&aacute;n. En la &uacute;ltima convocatoria municipal de 2011, UPyD s&oacute;lo present&oacute; candidatura en ocho municipios (de casi quinientos), logrando poco m&aacute;s de dos mil sufragios. Ciudadanos consigui&oacute; quince veces m&aacute;s respaldo.
    </p><p class="article-text">
        La aparente imposibilidad de penetraci&oacute;n de UPyD en Catalu&ntilde;a, precisamente por la presencia en su espacio de asentamiento natural de Ciudadanos, ser&iacute;a un argumento a favor de la fusi&oacute;n, o como m&iacute;nimo de alg&uacute;n tipo de colaboraci&oacute;n entre ambos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, este argumento ha sufrido un fuerte contratiempo en las &uacute;ltimas elecciones europeas en las que Ciudadanos s&iacute; ha sido capaz de penetrar significativamente m&aacute;s all&aacute; de su territorio &ldquo;natural&rdquo;. Los de Rivera, despu&eacute;s de no presentar candidatura en 2011 y consolidar su posici&oacute;n en el mapa pol&iacute;tico catal&aacute;n en la convocatoria auton&oacute;mica avanzada de 2012, se propusieron implantarse en el resto de Espa&ntilde;a. Los resultados de los comicios al Parlamento europeo parecen suponer una plataforma importante para este objetivo. Del casi medio mill&oacute;n de votos obtenido por Ciudadanos, m&aacute;s de dos terceras partes los gan&oacute; fuera de Catalu&ntilde;a. Es destacable el resultado en Madrid, feudo tradicional de UPyD, d&oacute;nde la candidatura encabezada por Javier Nart logr&oacute; el 4,8% del voto.
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        Aunque la implantaci&oacute;n territorial de UPyD y de Ciudadanos sigue dibujando dos espacios totalmente distintos (Ciudadanos quintuplican el resultado de UPyD en Catalu&ntilde;a, mientras que &eacute;stos triplican a aquellos en el resto de Espa&ntilde;a), el relativo &eacute;xito de los de Rivera en su aventura espa&ntilde;ola debilita los incentivos para una posible uni&oacute;n. Parecer&iacute;a que la pelota ha cambiado de campo: si antes era UPyD la que no estaba interesada en una posible fusi&oacute;n (con la esperanza de poder acabar con el feudo de su rival en Catalu&ntilde;a), ahora es Ciudadanos el que no parece tener mucho inter&eacute;s, habida cuenta del recorrido que puede tener m&aacute;s all&aacute; del Ebro en futuras elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de este cambio en la posici&oacute;n de fuerza de uno y otro, existen otros elementos poderosos que juegan en contra de la posible unidad de UPyD y Ciudadanos. En primer lugar, cualquier acuerdo seguramente comportar&iacute;a la unificaci&oacute;n de ambas organizaciones, ya que no parece muy posible que una formaci&oacute;n que defienda la unidad de Espa&ntilde;a pueda mantener dos personalidades distintas, al estilo de la CDU-CSU alemana. Y ah&iacute; se entra en un terreno complicado, puesto que ata&ntilde;e a los s&iacute;mbolos y a los sentimientos. &iquest;Aceptar&aacute;n los miembros de Ciudadanos la desaparici&oacute;n de sus siglas? &iquest;Admitir&aacute;n los de UPyD ceder parte de su logo a sus rivales? No es una cuesti&oacute;n menor.
    </p><p class="article-text">
        El segundo elemento es a&uacute;n m&aacute;s complicado, puesto que ata&ntilde;e al factor humano, y es que posiblemente el mayor obst&aacute;culo a la uni&oacute;n de UPyD y Ciudadanos sean sus l&iacute;deres. Tanto Rosa D&iacute;ez como Albert Rivera son figuras que van m&aacute;s all&aacute; del simple liderazgo partidista. Adem&aacute;s de ser los m&aacute;ximos dirigentes org&aacute;nicos y los rostros m&aacute;s reconocibles de sus respectivos partidos, ambos asumen el papel de fundadores. Adem&aacute;s, las perspectivas de futuro de ambos personajes son positivas, a tenor de las encuestas (Rivera podr&iacute;a ser el l&iacute;der del tercer partido en el escenario catal&aacute;n despu&eacute;s de las pr&oacute;ximas elecciones al Parlament, y D&iacute;ez est&aacute; llamada a ejercer de <em>king maker</em> en un Congreso sin mayor&iacute;a clara y dif&iacute;cil de gestionar). As&iacute; pues, &iquest;qui&eacute;n bajar&iacute;a del caballo? &iquest;qui&eacute;n de los dos ceder&iacute;a su plaza al otro? Rivera, visto el relativo &eacute;xito de su aventura espa&ntilde;ola, tiene m&aacute;s incentivos para seguir por esa l&iacute;nea que quedarse en Catalu&ntilde;a, por muy boyantes que sean las expectativas para sus Ciudadanos. Por su parte, D&iacute;ez ya ha demostrado su habilidad y su tes&oacute;n para mantenerse como cabecilla de UPyD y cortar cualquier intento de poner en duda su liderazgo.
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        Si nos atuvi&eacute;ramos s&oacute;lo a los datos de encuesta parece evidente que una fusi&oacute;n entre UPyD y Ciudadanos les reportar&iacute;a significativos beneficios en unas pr&oacute;ximas elecciones generales. Seg&uacute;n el bar&oacute;metro del CIS de Julio, la presentaci&oacute;n conjunta de ambos partidos podr&iacute;a llegar a desplazar a IU del cuarto lugar, adem&aacute;s de generar importantes &ldquo;plusval&iacute;as&rdquo; en esca&ntilde;os, gracias a la menor dispersi&oacute;n de su voto en el territorio. En un Congreso sin mayor&iacute;a clara y con PP y PSOE necesitados de apoyos, el papel de UPyD-C&rsquo;s podr&iacute;a ser decisivo. Pero sabemos por experiencias que las decisiones pol&iacute;ticas no atienden s&oacute;lo a las encuestas, sino que hay otros elementos que se tienen en cuenta, y que muchas veces resultan m&aacute;s influyentes en la decisi&oacute;n final. Las expectativas de cada cual y los liderazgos se cuentan entre estos elementos llamados a ser determinantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/upyd-cs-campanas-boda_1_4672108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2014 18:59:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[UPyD y C's: ¿campanas de boda?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Como es el votante que ha cambiado al PSOE por Podemos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/votante-cambiado-psoe-podemos_1_4827375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Perfil: Joven, con mayor nivel  académico que las generaciones anteriores, y valora  muy negativamente  a Rubalcaba</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hace que un votante del PSOE de las generales de 2011 acabe  votando a Pablo Iglesias en las europeas? Esta es LA pregunta que se  hacen medios y tertulianos desde el 25 de Mayo y a la que  mayoritariamente responden invocando a la radicalizaci&oacute;n de la izquierda  socialista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Autoubicaci&oacute;n en el eje izquierda-derecha de los votantes PSOE Generales 2011 que votaron PSOE o Podemos en Europeas 2014</strong>
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        Pues va a ser que no. El  perfil en el eje izquierda-derecha de los votantes socialistas que  optaron por Podemos es pr&aacute;cticamente el mismo que el de los votantes del  PSOE que se mantuvieron fieles. La mayor&iacute;a de ambos grupos de sit&uacute;a en  la izquierda (60%), mientras que el 30% lo hace en el centroizquierda.
    </p><p class="article-text">
        No  es el izquierdismo radical lo que explica la fuga de casi 400.000  votantes del PSOE al partido de Pablo Iglesias. Entonces, &iquest;qu&eacute; es? La  edad, por ejemplo. El PSOE mantuvo al 45% del voto de los mayores de  sesenta a&ntilde;os, pero s&oacute;lo el 30% de los de treinta a cuarentaicinco.  &iquest;D&oacute;nde se fueron? A Podemos, en su gran mayor&iacute;a. Los socialistas  consiguieron retener a m&aacute;s de la mitad de sus votantes jubilados, pero a  menos del 30% de los trabajadores, una parte de los cuales vot&oacute; por  Podemos, igual que los parados que hab&iacute;an votado al PSOE en 2011.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Ocupaci&oacute;n de los votantes PSOE Generales 2011 que votaron PSOE o Podemos en Europeas 2014</strong>
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        El  grueso del voto que se ha quedado en el PSOE tiene m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os,  est&aacute; jubilado, ha cursado la educaci&oacute;n obligatoria y aprueba a  Rubalcaba (80%). El que se ha pasado a Podemos es m&aacute;s joven, m&aacute;s activo,  con mayor nivel acad&eacute;mico (sobre todo en bachillerato y FP) y valora  muy negativamente a Rubalcaba y la oposici&oacute;n que est&aacute; haciendo el PSOE.  No son m&aacute;s radicales, simplemente se cansaron de esperar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/votante-cambiado-psoe-podemos_1_4827375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jun 2014 18:40:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Como es el votante que ha cambiado al PSOE por Podemos?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desentrañando el "fenómeno Podemos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/desentranando-fenomeno-podemos_1_4824044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8765a398-d44f-4fbd-88f4-811202e51abc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desentrañando el &quot;fenómeno Podemos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos parecen indicar que Podemos se ha erigido en un serio competidor del PSOE en su flanco izquierdo</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones europeas del pasado 25 de mayo depararon una sorpresa may&uacute;scula en los cinco esca&ntilde;os conseguidos por Podemos, que hab&iacute;an pasado desapercibidos por los radares de todas las encuestas previas (que le pronosticaban a lo sumo dos eurodiputados). Desde la misma noche electoral, dos preguntas se repiten: &iquest;de d&oacute;nde viene el apoyo a Podemos?, &iquest;tiene recorrido o es un fen&oacute;meno ef&iacute;mero?
    </p><p class="article-text">
        La encuesta de Gesop <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/podemos-sondeo-gesop-escanos-congreso-3294073" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada por El Peri&oacute;dico de Catalunya</a> el pasado domingo permite dar respuesta a ambos interrogantes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n vot&oacute; por Podemos? Los datos de la encuesta son claros al respecto. El apoyo a Podemos es netamente de izquierda y sus votantes provienen de tres fuentes principales: el voto al PSOE, a IU y la abstenci&oacute;n, aunque en magnitudes diferentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Intenci&oacute;n de voto de los votantes declarados del PSOE Generales 2011</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El principal nutriente de Podemos es el voto socialista, ya que el 36% de los que recuerdan haber votado al partido de Pablo Iglesias el 25 de mayo declaran haber votado socialista en las elecciones generales de 2011. En n&uacute;meros absolutos ser&iacute;an m&aacute;s de 400.000 votos. Les siguen los abstencionistas (reales o menores de edad en 2011), que representan una cuarta parte del voto a Podemos, y los votantes de IU, un 19%. Los tres grupos representan a ocho de cada diez papeletas cosechadas por los de Pablo Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a superficial quedarse ah&iacute;, ya que el an&aacute;lisis de la encuesta y la comparaci&oacute;n con estudios previos aportan elementos m&aacute;s interesantes. El trasvase de voto del PSOE a Podemos no es directo. De hecho, los de Pablo Iglesias han conseguido atraer a un n&uacute;mero bastante reducido de voto socialista convencido. La mayor parte de sus apoyos proviene de votantes socialistas que ya mostraban un claro distanciamiento respecto del PSOE en sondeos previos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, si se comparan los trasvases de esta encuesta con los que mostraba la encuesta previa del CIS, se observa que el voto a Podemos viene tanto del votante socialista que mostraba intenci&oacute;n de volver a votar PSOE como de aquellos que se mostraban indecisos delante de la cita europea. Ser&iacute;a este grupo de voto socialista desencantado uno de los mayores suministradores de apoyo a Podemos, lo cual refuerza la idea de une el rechazo a las pol&iacute;ticas del &uacute;ltimo gobierno Zapatero, el movimiento del 15M y el apoyo a Podemos tres a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Esto da una idea de las ra&iacute;ces del &ldquo;fen&oacute;meno Podemos&rdquo;, ahora bien &iquest;qu&eacute; recorrido tiene Podemos? &iquest;Puede asentarse en el sistema pol&iacute;tico o es un &ldquo;bluf&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Si nos atenemos a los datos de Gesop, en unas elecciones generales Podemos mantendr&iacute;a pr&aacute;cticamente sin p&eacute;rdidas el apoyo conquistado en estas europeas. Ocho de cada diez de sus votantes les dar&iacute;a su voto para el Congreso de los Diputados, y a&uacute;n m&aacute;s, un 9% de los que votaron al PSOE el 25 de mayo y un 19% de los que lo hicieron por IU dar&iacute;a su apoyo a los de Pablo Iglesias en unas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, hay que tener en cuenta las fechas en las que se realiz&oacute; la encuesta, justo la semana posterior a la convocatoria europea, pero a&uacute;n as&iacute; es interesante ver la coherencia entre los datos de Gesop y la serie de bar&oacute;metros del CIS desde comienzos de la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Los bar&oacute;metros del CIS muestran como el PSOE manten&iacute;a antes de las elecciones europeas una fidelidad de voto cercana al 40% del apoyo de 2011 (CIS Enero 2014). Desde el comienzo de la legislatura se percibe una tendencia a la baja de este indicador y un incremento paralelo de los votantes socialistas que se muestran indecisos o que directamente declaran intenci&oacute;n de abstenerse en unas pr&oacute;ximas elecciones generales. Esta tendencia se rompe en el bar&oacute;metro de abril seguramente por la proximidad de los comicios europeos.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante si se comparan los datos del CIS con la encuesta de Gesop es que en &eacute;sta se percibe c&oacute;mo se mantiene la tendencia a la baja de la fidelidad de voto al PSOE, pero sobre todo se observa una n&iacute;tida retracci&oacute;n del voto socialista indeciso y abstencionista. &iquest;D&oacute;nde ha ido a parar este voto? A Podemos, que captar&iacute;a el 25% del voto al PSOE de 2011.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; parecen indicar estos datos? Pues que Podemos ha logrado atraer una parte significativa del voto desencantado con el PSOE, que hab&iacute;a ido engrosando las filas de la indecisi&oacute;n y del abstencionismo a medida que avanzaba la actual legislatura. &Eacute;stos parece que hubieran encontrado en Podemos un refugio, una opci&oacute;n de voto, no s&oacute;lo en las elecciones europeas, sino en el caso de una convocatoria general.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, es aventurado suponer que no van a haber variaciones en los transvases de voto que se observan, y habr&aacute; que estar atentos a los vaivenes de los pr&oacute;ximos meses, pero parecer&iacute;a claro que Podemos se ha erigido en un serio competidor del PSOE en su flanco izquierdo y sobre la base de antiguos votantes socialistas desencantados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/desentranando-fenomeno-podemos_1_4824044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Jun 2014 18:38:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desentrañando el "fenómeno Podemos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las siete crisis del socialismo catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/crisis-psc_1_4920828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cf0d3d7-7819-460c-9b4e-399adb539324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las siete crisis del socialismo catalán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La situación actual del PSC puede explicarse por siete fenómenos de muy diversa naturaleza</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual del PSC no es nueva ni su an&aacute;lisis es sencillo, a pesar de los intentos de despacharlo en un par de titulares. Es el resultado de varias crisis en una. En parte, es un episodio m&aacute;s de una pugna hist&oacute;rica dentro del socialismo catal&aacute;n y, en parte, es un cap&iacute;tulo perif&eacute;rico de fen&oacute;menos m&aacute;s amplios, de un alcance que supera las limitadas fronteras del debate sobre el derecho a decidir, la consulta sobre la independencia. La situaci&oacute;n actual del PSC puede explicarse por siete fen&oacute;menos de muy diversa naturaleza, pero que inciden todos sobre el partido de los socialistas catalanes, reforz&aacute;ndose unos a otros, sin que sea posible averiguar las fronteras entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar est&aacute; <strong>la crisis del modelo de democracia</strong>, conocida tambi&eacute;n como la crisis de los partidos, pero que va bastante m&aacute;s all&aacute; de &eacute;stos. Es la crisis del Estado democr&aacute;tico como defensor efectivo del inter&eacute;s p&uacute;blico frente a los intereses particulares, que tiene su expresi&oacute;n m&aacute;s visible en el desmantelamiento del Estado social, pero que va m&aacute;s all&aacute; de eso y pone en cuesti&oacute;n la misma esencia de las instituciones democr&aacute;ticas como representantes del bien com&uacute;n. Es la captura de los reguladores en los mercados por parte de los poderes privados, la corrupci&oacute;n de las instituciones p&uacute;blicas, la sumisi&oacute;n del inter&eacute;s general ante el poder &ldquo;real&rdquo; y de rebote el repliegue de los partidos hacia adentro, la desconexi&oacute;n entre representantes y representados (el ya famoso &ldquo;no nos representan&rdquo;). Evidentemente, este no es un fen&oacute;meno exclusivamente catal&aacute;n, ni tan siquiera espa&ntilde;ol. Afecta a todos los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos y podemos encontrar sus trazas en todas partes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La segunda crisis, ligada con la primera, es la del proyecto socialdem&oacute;crata</strong>. Tenemos una prueba reciente de ello en Francia, con el giro del presidente Hollande y el nuevo primer ministro Manuel Valls, o en Alemania, con la gran coalici&oacute;n en la que el SPD ha aportado la adopci&oacute;n del salario m&iacute;nimo (triste ganancia). En todos lados la socialdemocracia se ha visto barrida porque la crisis econ&oacute;mica la ha encontrado sin proyecto, y siete a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue sin definir una salida distinta de la que imponen las tesis neoliberales del libre mercado y el d&eacute;ficit cero (el p&uacute;blico, se entiende). Sin un proyecto propio de respuesta a la situaci&oacute;n, los partidos socialistas han perdido buena parte del atractivo electoral. No son alternativa. Y las elecciones en democracia se basan en las alternativas, en el contraste de proyectos diferentes. A los socialistas parece que s&oacute;lo les han quedado dos opciones: o centrarse en temas &ldquo;de valores&rdquo; (el aborto, que parece el &uacute;nico &ldquo;bander&iacute;n de enganche&rdquo; para la izquierda en Espa&ntilde;a) o convertirse en una mala copia de los conservadores (con un toque de &ldquo;capitalismo compasivo&rdquo;).
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        <strong>La tercera de las crisis que afecta al PSC es propia de Espa&ntilde;a y es la crisis del modelo de la transici&oacute;n</strong>. Estamos viviendo un momento de crisis de sistema en Espa&ntilde;a, que afecta pr&aacute;cticamente a todos los elementos del modelo (del rey a los sindicatos, pasando por el tema territorial). Es una crisis previsible y que no tiene freno, ya que se basa en la &ldquo;fatiga de materiales&rdquo; del sistema despu&eacute;s de cuarenta a&ntilde;os de uso. El gran pacto de la transici&oacute;n (el mitificado &ldquo;Consenso&rdquo;, otra vez de moda tras la muerte de Su&aacute;rez) permiti&oacute; el establecimiento de un sistema democr&aacute;tico homologable a los sistemas vecinos de m&aacute;s al Norte (una verdadera novedad en la historia peninsular), pero la situaci&oacute;n hist&oacute;rica que lo hizo nacer ha sido superada afortunadamente por la sociedad espa&ntilde;ola, de manera que algunas (bastantes) cl&aacute;usulas del pacto original no encajan con el momento actual, chirr&iacute;an y requerir&iacute;an de una puesta a punto a conciencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cuarta crisis enlaza con la tercera pero &eacute;sta s&iacute; es propia de Catalu&ntilde;a</strong>. De la misma manera que el grupo humano en Espa&ntilde;a no es el mismo que dio a luz al actual sistema pol&iacute;tico, en Catalu&ntilde;a tambi&eacute;n se ha producido un important&iacute;simo relevo, con todas las consecuencias que eso tiene. Tradicionalmente se dec&iacute;a (y a&uacute;n se dice, para desesperaci&oacute;n de los dem&oacute;grafos) que la catalana era una sociedad partida en dos mitades, los &ldquo;viejos&rdquo; y los &ldquo;nuevos&rdquo; catalanes, los nacidos aqu&iacute; y los llegados del resto de Espa&ntilde;a, las simpat&iacute;as electorales de los cuales se repart&iacute;an CiU y el PSC. Esto ya no es as&iacute;. Hoy en d&iacute;a la radiograf&iacute;a de la sociedad catalana nos da un resultado mucho m&aacute;s complejo. Ya no podemos hablar de dos mitades, sino que hay que incorporar a las nuevas generaciones, mayoritariamente nacidas en Catalu&ntilde;a y escolarizadas en catal&aacute;n. Las categor&iacute;as propias de los a&ntilde;os ochenta son estereotipos que poco tienen que ver con la realidad actual de un pa&iacute;s m&aacute;s h&iacute;brido y complejo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La quinta crisis es la crisis de adaptaci&oacute;n de los partidos</strong> que hist&oacute;ricamente han dominado la escena pol&iacute;tica catalana y ahora ven evaporarse su superioridad. Es decir el PSC, pero tambi&eacute;n CiU. De la misma manera que ha cambiado el electorado (o precisamente por eso), tambi&eacute;n ha cambiado la forma como &eacute;ste se expresa. De manera que el predominio tradicional de socialistas y convergentes durante los primeros veinticinco a&ntilde;os de autonom&iacute;a se ha transformado en una situaci&oacute;n de mayor equilibrio, con la incorporaci&oacute;n de nuevas fuerzas con una capacidad creciente de influencia (por ejemplo, ERC). Hasta mediados de los noventa, el 70% de los votantes catalanes optaba o por el PSC o por CiU en cualquier elecci&oacute;n, ya fuera general, auton&oacute;mica o municipal. En el &uacute;ltimo ciclo electoral s&oacute;lo eranun 50%. Este descenso en el apoyo a los &ldquo;grandes&rdquo; los obliga a reubicarse en un nuevo escenario. CiU tiene la suerte de poder hacerlo desde el gobierno, pero el PSC debe hacerlo sin sus apoyos institucionales tradicionales (el ayuntamiento de Barcelona, la diputaci&oacute;n o el gobierno central). Confinados a la intemperie, los socialistas deben adaptarse a una nueva posici&oacute;n subsidiaria, emparejados con ERC y con el peligro (seg&uacute;n la mayor&iacute;a de las encuestas) de acabar siendo uno m&aacute;s del pelot&oacute;n de las fuerzas medianas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La sexta crisis es la de la relaci&oacute;n entre Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a</strong>, que impacta sobre todo el arco pol&iacute;tico catal&aacute;n y espa&ntilde;ol, pero que tiene una especial repercusi&oacute;n sobre el PSC, no tanto porque su posici&oacute;n sea ambigua, sino porque los acontecimientos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han puesto de manifiesto la dificultad (por no decir directamente la imposibilidad) de hacer efectiva esta posici&oacute;n. Uno de los ejes definitorios del proyecto de los socialistas catalanes ha sido hist&oacute;ricamente el fortalecimiento del autogobierno de Catalu&ntilde;a. El PSC fue uno de los actores principales en la recuperaci&oacute;n de este autogobierno y fue el impulsor de la profundizaci&oacute;n de este, con la reforma estatutaria iniciada por el gobierno Maragall en 2003. La sentencia del Tribunal Constitucional en el verano de 2010, que anulaba preceptos del nuevo estatuto, dej&oacute; al PSC hu&eacute;rfano de uno de los elementos fundamentales de su programa pol&iacute;tico
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, <strong>la s&eacute;ptima crisis es la propia (esta s&iacute;) de los socialistas catalanes</strong>, aunque ni siquiera es original. Es una crisis faccional t&iacute;pica de cualquier partido, de colisi&oacute;n entre mayor&iacute;a y minor&iacute;as, y que tiene derivadas estrat&eacute;gicas, de cultura pol&iacute;tica, de liderazgos, de tradici&oacute;n, incluso personales. Esta crisis toma etiquetas varias (&ldquo;el alma catalanista&rdquo;, &ldquo;el aparato&rdquo;), pero es un tipo de pugna que es posible encontrar en cualquier organizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Quiz&aacute;s la originalidad del caso PSC est&aacute; en la misma composici&oacute;n del partido, hermanado con uno m&aacute;s grande, el PSOE, que le hace a la vez de hermano y de madrastra, en funci&oacute;n de si los intereses de unos y otros (gobernar en Espa&ntilde;a, gobernar en Catalu&ntilde;a) se acoplan o colisionan.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto es la crisis del PSC. Pero podr&iacute;a no ser exclusiva del PSC. En aquello que es com&uacute;n, otros partidos <em>mainstream</em> de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola y catalana manifiestan s&iacute;ntomas equiparables. Estos no deber&iacute;an olvidar lo que se&ntilde;ala el dicho, &lsquo;cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar&rsquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/crisis-psc_1_4920828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2014 18:46:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las siete crisis del socialismo catalán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Cataluña,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es posible recuperar el sentido de la política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/posible-recuperar-sentido-politica_132_5699833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0db308c-d053-496e-9714-0cb5d0c11a31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es posible recuperar el sentido de la política?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis financiera no ha hecho más que ahondar en la crisis política, pero no la ha creado y no la va a solucionar</p><p class="subtitle">La raíz es más profunda, afecta a los elementos esenciales de lo que entendemos por política: propuesta, poder y representación</p><p class="subtitle">Ya no es que la política haya dejado de ser útil a una gran mayoría de ciudadanos, es que la política hace tiempo ha dejado de intentar definir un tipo de sociedad</p></div><p class="article-text">
        Si se observan los procesos electorales ocurridos en Europa en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se perciben unas tendencias comunes: cambio de la mayor&iacute;a gobernante, debilitamiento de los partidos centrales de todos los sistemas y aumento del apoyo a opciones que se sit&uacute;an en los m&aacute;rgenes, cuando no directamente fuera, de dichos sistemas. El &uacute;ltimo ejemplo lo encontramos en las recientes elecciones locales en Inglaterra y Pa&iacute;s de Gales. Los conservadores en el poder perdieron frente a los laboristas, pero los aut&eacute;nticos ganadores de la contienda fueron los xen&oacute;fobos del UKIP. Se puede hacer un cuadro similar de los &uacute;ltimos procesos electorales en Italia, Grecia, Portugal, incluso Francia. Y en Espa&ntilde;a se presiente en cada nueva encuesta. La intenci&oacute;n de voto a PP y PSOE, recogida por el CIS, ha pasado del 55% en Junio de 2011 a s&oacute;lo el 26% en Abril de 2013, y el debilitamiento de los dos &ldquo;grandes&rdquo; es una realidad all&iacute; d&oacute;nde se han celebrado elecciones (Andaluc&iacute;a, Galicia, Euskadi o Catalunya).
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta tendencia com&uacute;n se dan dos explicaciones. La conservadora, que defiende que todo es culpa de la crisis econ&oacute;mica y postula que cuando &eacute;sta se acabe (?) todo volver&aacute; a la &ldquo;normalidad&rdquo;, y la hip&oacute;tesis alternativa, que sugiere que nos encontramos inmersos en un final de r&eacute;gimen y que la ca&iacute;da de las fuerzas del &ldquo;establishment&rdquo; dar&aacute; paso a la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Algo de raz&oacute;n tienen ambas hip&oacute;tesis, pero fallan en lo esencial. Esto no es un cambio pasajero que nace de la crisis y se ir&aacute; con ella, como defienden los conservadores (de derecha y de izquierda), viene de m&aacute;s lejos, de antes de la crisis financiera. Esta no ha hecho m&aacute;s que ahondar en el problema, pero no lo ha creado (y no lo va a solucionar). Por otro lado, no es cierto que la ca&iacute;da de los partidos del &ldquo;establishment&rdquo; vaya a comportar una nueva primavera democr&aacute;tica. &iquest;El <em>Movimento 5 Stelle</em> es un paradigma de formaci&oacute;n democr&aacute;tica? &iquest;Las propuestas de los griegos de <em>Aurora Dorada</em> representan la regeneraci&oacute;n del actual sistema escler&oacute;tico?
    </p><p class="article-text">
        La ra&iacute;z de la crisis pol&iacute;tica actual es m&aacute;s profunda y afecta el fondo de los elementos esenciales de lo que entendemos por pol&iacute;tica: propuesta, poder y representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica se basa en conceptos morales, traza fronteras entre lo bueno y lo malo, lo aceptable y lo inaceptable, lo justo y lo injusto. La pol&iacute;tica es, ante todo, una opci&oacute;n de car&aacute;cter moral, pero en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se nos ha vendido como una elecci&oacute;n en base a criterios t&eacute;cnicos de gesti&oacute;n, cuando no en base a aptitudes individuales de candidatos. Y eso nada tiene que ver con la crisis, es anterior a la crisis.
    </p><p class="article-text">
        La crisis ha profundizado en esta desmoralizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y de la sociedad. Las &ldquo;salidas&rdquo; a la situaci&oacute;n propuestas por el &ldquo;establishment&rdquo; han dejado manifiestamente de lado conceptos como justicia y ecuanimidad para centrarse en criterios aparentemente &ldquo;t&eacute;cnicos&rdquo;. As&iacute;, se ha salvado a los causantes del desaguisado por cuenta de las v&iacute;ctimas, con el argumento de que no hab&iacute;a alternativa posible, y si la hubiera, nos llevar&iacute;a al desastre. La teor&iacute;a del &ldquo;<em>too big to fail</em>&rdquo; es el nuevo catecismo: no hace falta ser bueno para salvarse, s&oacute;lo hay que ser parte de la &eacute;lite. &iquest;Qu&eacute; tipo de sociedad genera este tipo de mensaje? C&iacute;nica, descre&iacute;da, ac&eacute;rrimamente individualista&hellip; una sociedad antipol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y esto ha sido posible por la impotencia de la pol&iacute;tica. Desde el triunfo de las tesis neoliberales, con su idea central de dejar la econom&iacute;a en manos de los &ldquo;expertos&rdquo; (&ldquo;el gobierno no es la soluci&oacute;n, el gobierno es el problema&rdquo;, dijo Reagan), los distintos gobiernos, de derecha o de izquierda, han ido despoj&aacute;ndose de la mayor&iacute;a de los instrumentos de actuaci&oacute;n en la esfera econ&oacute;mica. El paradigma neoliberal i las tesis postmaterialistas limitaron el campo de actuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica a las cuestiones morales (gran paradoja) y de hecho en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas los &ldquo;hitos&rdquo; de los gobiernos socialdem&oacute;cratas se han ce&ntilde;ido a cuestiones &ldquo;de valores&rdquo;: aborto, matrimonio gay, inmigraci&oacute;n, educaci&oacute;n, dependencia. La econom&iacute;a quedaba reservada a los &ldquo;expertos&rdquo;, conocedores de los mercados y sus arcanos. La mayor crisis econ&oacute;mica en casi un siglo ha pillado a la pol&iacute;tica sin armas, incapaz de reaccionar, impotente.
    </p><p class="article-text">
        Sin propuesta y sin poder la pol&iacute;tica es un elemento perif&eacute;rico para la mayor&iacute;a de los ciudadanos a los que supuestamente debe representar. Ciudadanos que han crecido en una sociedad definida por las fuerzas desatadas de un mercado supuestamente libre. Una sociedad d&oacute;nde el espacio del entendimiento est&aacute; siendo sustituido por el de la competencia, d&oacute;nde la esfera de lo com&uacute;n desaparece, llev&aacute;ndose consigo la idea de pacto entre diferentes, es decir, la idea misma de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ya no es que la pol&iacute;tica haya dejado de ser &uacute;til a una gran mayor&iacute;a de ciudadanos y que s&oacute;lo reporte beneficios palpables a los que dependen de ella, a la casta, es que la pol&iacute;tica hace tiempo ha dejado de intentar definir un tipo de sociedad. Ha ido adapt&aacute;ndose al espacio cada vez m&aacute;s reducido que le dejaba el paradigma dominante, enclaustrada en las instituciones y las sedes de los partidos. Y ahora se encuentra con una sociedad que no espera nada de ella m&aacute;s all&aacute; de usarla como canal para expresar el hartazgo y la ira. &iquest;O acaso no es eso lo que manifiesta el voto a Beppe Grillo? &iquest;O es que sus votantes esperan que forme gobierno y tire adelante sus propuestas? No, saben perfectamente que el gobierno, cualquier gobierno, tiene el programa definido de antemano. Lo han experimentado los italianos, al igual que los portugueses, los franceses o los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Nos deslizamos hacia una sociedad de individuos-burbuja con acceso restringido por afinidad. Una sociedad de individuos que no aceptan l&iacute;mites a su capacidad inmediata de elecci&oacute;n (de consumo) de bienes, individuos, experiencias, etc. Una sociedad en la que lo com&uacute;n tiende a desaparecer porque no hay nadie que se ocupe ya de ello, y de eso iba lo que llam&aacute;bamos pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este post es un resumen de 'Restoring the sense of politics. The three faces of politics: morality, power and society', intervenci&oacute;n de Oriol Bartomeus en Next Left: Framing a New Narrative, un seminario sobre el futuro de la izquierda organizado por la Fundaci&oacute; Rafael Campalans.</em><strong>'Restoring the sense of politics. The three faces of politics: morality, power and society'</strong><a href="http://www.feps-europe.eu/en/news/418_next-left-framing-a-new-narrative" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Next Left: Framing a New Narrative</a><a href="http://fcampalans.cat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute; Rafael Campalans</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/posible-recuperar-sentido-politica_132_5699833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2013 18:21:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es posible recuperar el sentido de la política?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Bipartidismo,Crisis política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es el precio de indultar a un banquero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/precio-indultar-banquero_132_5648925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f06a907-20c3-4bf2-a2e1-5c3ac184f504_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuál es el precio de indultar a un banquero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo es posible que se hagan leyes a medida para una persona concreta?</p><p class="subtitle">El tan requerido consenso entre los grandes partidos existe para las cosas importantes como salvar a Sáenz</p><p class="subtitle">Pido que el pago del rescate de Sáenz nos  beneficie a todos, porque al fin y al cabo las leyes son de todos</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s concretamente, &iquest;cu&aacute;nto vale el consejero delegado de la entidad financiera m&aacute;s importante del pa&iacute;s, el se&ntilde;or Alfredo S&aacute;enz? Deber&iacute;amos hacer un c&aacute;lculo aproximado, porque lo acabamos de rescatar y aparentemente gratis total. Me explico. El consejo de ministros del pasado 12 de abril <a href="http://www.expansion.com/2013/04/12/empresas/banca/1365769980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprob&oacute; un decreto</a> que modifica los requisitos que se exig&iacute;an hasta ahora para desarrollar la direcci&oacute;n de una entidad financiera en Espa&ntilde;a, relaj&aacute;ndolos en el apartado que obligaba a los banqueros a no haber sido condenados judicialmente. No est&aacute; mal para los tiempos que corren que un gobierno apruebe aliviar los criterios para dirigir un banco. Pero es que el decreto en cuesti&oacute;n no se refer&iacute;a a todos los banqueros en abstracto sino a uno de muy particular, precisamente Alfredo S&aacute;enz.
    </p><p class="article-text">
        Si esto mismo hubiese pasado, pongamos, en Italia con un banquero amigo de Berlusconi, los medios espa&ntilde;oles (algunos) se habr&iacute;an lanzado indignados (con raz&oacute;n) a <a href="http://elpais.com/diario/2009/10/08/opinion/1254952803_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criticar la medida</a>. &iquest;C&oacute;mo es posible que se hagan leyes a medida para una persona concreta? Eso s&oacute;lo pasa en las democracias bananeras, &iexcl;d&oacute;nde se ha visto! Pues bien, aqu&iacute; pas&oacute; hace una semana y ni pio. El gobierno cambia la ley &ldquo;<em>ad personam</em>&rdquo; y los medios lo despachan con un breve en p&aacute;gina par.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la oposici&oacute;n? Nada de nada. No es extra&ntilde;o. El tan requerido consenso entre los grandes partidos existe, claro que existe&hellip; para las cosas importantes, como salvar a S&aacute;enz. Ha sido una idea transversal, consensuada entre PP y PSOE. Para que despu&eacute;s digan que los grandes partidos no se ponen nunca de acuerdo en nada. De hecho, el primer intento lo hizo el &uacute;ltimo gobierno socialista cuando, en el <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/25/economia/1322222115.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consejo de ministros</a> posterior a las elecciones generales de 2011 (es decir, cuando el gobierno estaba en funciones), aprob&oacute; el indulto al hombre de Bot&iacute;n. &iquest;El pago? Unas palabras del patr&oacute;n de la banca sobre las bondades de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y su pronta recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo, no obstante, record&oacute; que el indulto exime del cumplimiento de la pena, pero no la &ldquo;borra&rdquo;, de manera que S&aacute;enz segu&iacute;a teniendo antecedentes penales, que le imped&iacute;an seguir en el negocio bancario. As&iacute; que ha tenido que ser el nuevo gobierno el que rescate al consejero delegado mediante una reforma <em>express</em> de la ley v&iacute;a decreto, lo que le permite no tener que pasar por el engorroso tr&aacute;mite de la discusi&oacute;n parlamentaria (que ya se sabe que hay diputados que no entienden los mecanismos de la alta pol&iacute;tica y ser&iacute;an capaces de cuestionar la imprescindible y muy patri&oacute;tica decisi&oacute;n gubernamental).
    </p><p class="article-text">
        Les anuncio que yo estoy dispuesto a trag&aacute;rmelo sin protestar. Hasta estoy dispuesto a no irritarme cuando me expliquen que lo que se ha hecho es bueno para Espa&ntilde;a, porque con el cese de S&aacute;enz se hubiese resentido la tan necesaria <a href="http://www.santander.com/csgs/Satellite/CFWCSancomQP01/es_ES/Corporativo/Sala-de-comunicacion/Santander-Noticias/Alfredo-Saenz--mejor-consejero-delegado-de-la-banca-europea-segun-Institutional-Investor.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confianza</a> de los mercados financieros internacionales hacia la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y bla bla bla. De acuerdo, d&oacute;nde hay que firmar. Eso s&iacute;, pido una cosa, solo una. Que paguen.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno (el Estado entero, poder ejecutivo, legislativo y judicial todos juntos) ha hecho un grand&iacute;simo favor al se&ntilde;or Bot&iacute;n salt&aacute;ndose a la torera el ordenamiento jur&iacute;dico y los principios m&aacute;s elementales de proporcionalidad e igualdad ante la ley. Realmente se la ha jugado. Pues bien, tiene que cobrar. Tenemos que cobrar todos. Y digo todos porque no estoy dispuesto a aceptar que la cosa se arregle con un sobre bien lleno para las arcas suizas del PP y otro de m&aacute;s delgado para Ferraz. Eso no, ya ser&iacute;a el s&uacute;mmum.
    </p><p class="article-text">
        Pido (modesta y humildemente) que el pago del rescate de S&aacute;enz nos beneficie a todos, porque al fin y al cabo las leyes son de todos. No pido al presidente que comparezca en rueda de prensa con el se&ntilde;or Bot&iacute;n y nos lo explique, ya entiendo que estas cosas tan serias no se hacen as&iacute;. Que no nos lo digan, pero que lo hagan. Que cobren. &iquest;Cu&aacute;nto? Aqu&iacute; est&aacute; la clave. No lo s&eacute;. Deber&iacute;amos hablarlo. Deber&iacute;amos encontrar un precio justo, de acuerdo con el coste del rescate. Apunto algunas ideas por si alguien las quiere recoger. Por ejemplo, que el banco del se&ntilde;or Bot&iacute;n se haga cargo de una parte de la deuda p&uacute;blica, una peque&ntilde;a parte, pongamos el 1%, <a href="http://economia.elpais.com/economia/2013/03/19/actualidad/1363726431_112831.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueve mil millones de euros</a> de nada. Es un precio justo, me parece. O tambi&eacute;n podr&iacute;amos pedir como pago que este banco deje de invertir en productos que atacan a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y al euro. O tambi&eacute;n podr&iacute;amos negociar que dejen de facilitar la <a href="http://www.publico.es/dinero/222831/banco-santander-gana-248-millones-en-paraisos-fiscales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evasi&oacute;n fiscal</a> a sus clientes. Pero quiz&aacute;s pido demasiado. No s&eacute; si el presidente Rajoy osar&aacute; pedirle tanto. Puede ser que se contenten con una gorra firmada por Fernando Alonso para las c&uacute;pulas de populares y socialistas. O ni eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/precio-indultar-banquero_132_5648925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2013 17:46:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuál es el precio de indultar a un banquero?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alfredo Sáenz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La excepción española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/excepcion-espanola_132_5616769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué el gran descontento social no se transfiere en la arena política?</p><p class="subtitle">A diferencia del movimiento 5 Stelle de Grillo en Italia, al 15M no se le pasó por la cabeza presentarse a las elecciones</p><p class="subtitle">España podría seguir siendo ese lugar extraño en el que conviven una calle indignada y un sistema político prácticamente intacto</p></div><p class="article-text">
        Para muchos de los observadores internacionales, Espa&ntilde;a es un caso raro. Comparada con Portugal, incluso con Grecia o Italia, la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola es sorprendente. Por un lado, la calle hierve de manifestaciones, el paro se dispara, el descontento social es evidente. Pero por otro lado, este descontento no parece cristalizar pol&iacute;ticamente. El bipartidismo imperfecto hisp&aacute;nico sigue su curso, si bien es cierto que las encuestas muestran una tendencia decreciente de los dos grandes partidos. Pero esto no es nada comparado con la debacle de la pol&iacute;tica tradicional en Grecia, incluso con el cambio operado en las recientes elecciones en Italia. &iquest;C&oacute;mo es posible que no surjan en Espa&ntilde;a partidos en los aleda&ntilde;os del sistema como Syriza (o como los nazis de Aurora Dorada) o movimientos &ldquo;ciudadanos&rdquo; como el de Beppe Grillo? &iquest;Por qu&eacute; el gran descontento social no se transfiere en la arena pol&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Sobre ello se han dado diversas respuestas. Se ha aducido que el sistema electoral espa&ntilde;ol castiga fuertemente a las terceras opciones, blindando la posici&oacute;n de los dos grandes partidos estatales, lo cual produce un sistema cuasi bipartidista m&aacute;s propio del modelo mayoritario, en el que la elecci&oacute;n se reduce a escoger entre gobierno u oposici&oacute;n, obligando a los electores a elegir el mal menor. Tambi&eacute;n se ha hablado de la amplitud ideol&oacute;gica de los partidos espa&ntilde;oles, que impedir&iacute;a que surjan organizaciones en sus m&aacute;rgenes, lo cual explicar&iacute;a tanto las limitaciones de Izquierda Unida como la no aparici&oacute;n de partidos de corte ultraderechista. En ambos casos los votantes potenciales de estos partidos encontrar&iacute;an, mal que bien, acomodo en PSOE y PP, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, todos estos elementos juegan un papel, desincentivando el crecimiento de opciones fuera del sistema (o en sus m&aacute;rgenes), pero no son suficientes para explicar la aparente abulia pol&iacute;tica de la indignaci&oacute;n en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido quien ha hecho referencia al car&aacute;cter individualista, desconfiado, casi libertario de la sociedad espa&ntilde;ola, que tiende a la antipol&iacute;tica m&aacute;s que a la cr&iacute;tica a los pol&iacute;ticos de turno. Algo de eso hay. En Espa&ntilde;a es extraordinariamente complicado generar movimientos colectivos que duren m&aacute;s all&aacute; del fogonazo inicial. Como muestra, el movimiento del 15M, capaz de aglutinar multitudes pero totalmente incapaz de estructurarlas en una organizaci&oacute;n estable con una m&iacute;nima agenda com&uacute;n. A diferencia del movimiento 5 Stelle de Grillo en Italia, al 15M no se le pas&oacute; por la cabeza presentarse a las elecciones, ni tan siquiera organizarse como grupo de presi&oacute;n. Alg&uacute;n antrop&oacute;logo hablar&aacute; del &ldquo;gen anarquista&rdquo; hisp&aacute;nico, o de la pervivencia del discurso antipol&iacute;tico franquista. Y algo habr&aacute;, de lo uno y de lo otro.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n hay algo m&aacute;s b&aacute;sico, algo que nos diferencia totalmente de Italia o incluso Grecia (no digamos de Finlandia): en Espa&ntilde;a no hubo nunca partidos de masas. En toda la Europa occidental el periodo que va de 1945 a 1975 dej&oacute; un sustrato de experiencias organizativas a nivel social del que Espa&ntilde;a carece. Aqu&iacute; la pol&iacute;tica naci&oacute; directamente al estadio de partidos &ldquo;de caudillo&rdquo;, gracias a que la televisi&oacute;n lleg&oacute; antes que la democracia.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica (como todo en la vida) se aprende, se adquiere mediante un periodo de ensayo que puede durar d&eacute;cadas, a lo largo del cual se van solidificando los conocimientos adquiridos, generando las inercias necesarias y los sobreentendidos que configuran unas habilidades que al final aparecen como automatismos sociales. En Espa&ntilde;a la fase de aprendizaje de los rudimentos de la pol&iacute;tica no se dio. La sociedad espa&ntilde;ola no se impregn&oacute; de los usos necesarios durante la &ldquo;edad de oro&rdquo; de las organizaciones de masa (si exceptuamos los primeros treinta a&ntilde;os del siglo veinte). Al contrario de las sociedades europeas, que aprend&iacute;an a organizarse en partidos y sindicatos, de izquierda y de derecha, y adquir&iacute;an las habilidades propias de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, aqu&iacute; la sociedad era educada en la desconfianza y el recelo hacia cualquier organizaci&oacute;n col
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Oriol Bartomeus]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/excepcion-espanola_132_5616769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Mar 2013 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La excepción española]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
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