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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ismael Blanco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ismael_blanco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ismael Blanco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Espacios y políticas para construir fraternidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/espacios-politicas-construir-fraternidad_129_8704388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c32b272-b1f9-442f-b4a7-06d89711f9bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espacios y políticas para construir fraternidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Construir ciudadanía social en el siglo XXI es tarea compleja y necesaria. Tejer un contrato social conectado a las nuevas realidades supone redibujar muchas coordenadas del viejo modelo de bienestar</p></div><p class="article-text">
        <strong>Desigualdades sociales y esferas de segregaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hacia finales de los a&ntilde;os 70 del siglo XX se produce una inflexi&oacute;n, a escala global, en la din&aacute;mica de distribuci&oacute;n social de la renta: se abre un ciclo de crecimiento intenso de las desigualdades en buena parte del mundo. Al entrecruzarse con variables de g&eacute;nero, edad, origen y residenciales, el incremento de la desigualdad da lugar a unas estructuras socioespaciales m&aacute;s complejas y fragmentadas. En la &uacute;ltima d&eacute;cada se han acelerado este tipo de procesos: primero como consecuencia de la gran recesi&oacute;n de 2008 y sus pol&iacute;ticas de austeridad; de forma m&aacute;s reciente, como consecuencia de la crisis sanitaria, social y econ&oacute;mica provocada por la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento reciente de las desigualdades se produce en un marco de fuertes interacciones con las din&aacute;micas de segregaci&oacute;n social, es decir, con la tendencia de distintos grupos a separarse en su cotidianidad, de manera que las vidas de unos y otros transcurren en espacios no compartidos, con interacciones escasas entre ellos. La segregaci&oacute;n resulta por tanto en la pr&aacute;ctica inexistencia de mixtura; expresa la fragilidad o ausencia de escenarios de mezcla, de comunidades con vinculaciones cruzadas. Sucede que cuando la construcci&oacute;n de igualdad se debilita, las segregaciones tienden a ensancharse; la cristalizaci&oacute;n progresiva de esferas segregadas genera entonces nuevas condiciones de ampliaci&oacute;n de desigualdades. En sentido opuesto, la existencia y la calidad de espacios de mixtura, de comunidades diversas con alta densidad relacional, opera como factor promotor de horizontes de equidad. Es el n&uacute;cleo de la tesis de Klinenberg en <em>Palacios del pueblo&rsquo;</em>: la construcci&oacute;n de valores compartidos requiere espacios compartidos. Una sociedad m&aacute;s igualitaria exige una infraestructura social que la sustente en t&eacute;rminos de cotidianidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Transitan nuestras vidas por esferas de segregaci&oacute;n, con mayor o menor intensidad seg&uacute;n en qu&eacute; &aacute;mbitos? &iquest;Operan estas fragmentaciones como motor de crecimiento de la desigualdad?. En <em>&iquest;Vidas segregadas?. Reconstruir fraternidad&rsquo;</em>, libro colectivo de pr&oacute;xima aparici&oacute;n, se exploran elementos de respuesta. Emergen los rasgos que caracterizan esas esferas de vida donde las desigualdades cristalizan en segregaciones, all&iacute; donde la cotidianidad se fractura. Son procesos de fragmentaci&oacute;n socioresidencial, junto a l&oacute;gicas de desvinculaci&oacute;n relacional y fragilidad comunitaria, as&iacute; como segregaciones con sesgos de clase y g&eacute;nero en las din&aacute;micas cotidianas de movilidad. Son escuelas y redes de escolarizaci&oacute;n segregadas, junto a espacios educativos extraescolares fuertemente excluyentes, as&iacute; como l&oacute;gicas fragmentadas de acceso y pr&aacute;ctica cultural. Son esferas segregadas de atenci&oacute;n sanitaria seg&uacute;n niveles de renta, y &lsquo;desiertos de alimentaci&oacute;n saludable&rsquo; en barrios de alta vulnerabilidad. Son finalmente capacidades institucionales y c&iacute;vicas en barrios de rentas medias, junto a &aacute;reas de alta vulnerabilidad privadas del capital relacional necesario para revertir sus m&uacute;ltiples desventajas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La acumulaci&oacute;n de este conjunto de dimensiones ofrece el mosaico de la segregaci&oacute;n cotidiana. Para superar esta l&oacute;gica, e impulsar transiciones hacia escenarios de mixtura igualitaria se hacen necesarias pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de nuevo tipo y pr&aacute;cticas de innovaci&oacute;n social, as&iacute; como pautas de interacci&oacute;n entre ellas: espacios de construcci&oacute;n de lo com&uacute;n, &lsquo;palacios del pueblo&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hacia un nuevo contrato social: pol&iacute;ticas para construir fraternidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        El contrato social posb&eacute;lico implic&oacute; en la Europa democr&aacute;tica un amplio ejercicio colectivo de solidaridad. Las instituciones de bienestar, sobre todo las de car&aacute;cter universal, impulsaron el encuentro entre grupos sociales con independencia de sus niveles de renta y mantuvieron por tanto activas las condiciones cotidianas de la igualdad. Pero el estado de bienestar no s&oacute;lo ha actuado como palanca de igualdad y de mezcla. En ciertas circunstancias ha operado tambi&eacute;n como factor de segregaci&oacute;n. Cuando las pol&iacute;ticas sociales no son universales (por ejemplo, programas selectivos por niveles de renta), ni se incardinan en procesos de construcci&oacute;n de comunidad (por ejemplo, equipamientos p&uacute;blicos ajenos al tejido social del territorio) pueden contribuir a reforzar din&aacute;micas de fragmentaci&oacute;n. Un ejemplo hist&oacute;rico de este fen&oacute;meno, de n&iacute;tidas caracter&iacute;sticas socioespaciales, fue la construcci&oacute;n masiva de vivienda p&uacute;blica en las periferias de las grandes ciudades europeas: el derecho a la vivienda se hizo tangible en t&eacute;rminos de segregaci&oacute;n urbana.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en un contexto de cambio de &eacute;poca, la reconstrucci&oacute;n de ciudadan&iacute;a y sus coordenadas de debate deber&iacute;an situarse en el tipo de valores y pol&iacute;ticas necesarias para tejer igualdades y mezclas, para hacerlo respetando diferencias y autonom&iacute;as. &iquest;C&oacute;mo erigir una dimensi&oacute;n de fraternidad potente en el n&uacute;cleo de una ciudadan&iacute;a social posible para el siglo XXI? &iquest;Puede dibujarse una agenda de transici&oacute;n hacia escenarios cotidianos de mixtura igualitaria? Emerge el reto de explorar pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas orientadas a rearticular espacios compartidos y v&iacute;nculos, a generar lugares y redes de mezcla e hibridaci&oacute;n de grupos y funciones. Parece evidente, adem&aacute;s, que la vertiente de fraternidad deber&iacute;a tejerse desde pol&iacute;ticas de proximidad y por tanto desde poderes locales m&aacute;s fuertes; as&iacute; como desde la profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica y por tanto desde la cocreaci&oacute;n ciudadana de esas pol&iacute;ticas. Podemos considerar cinco ejes vertebradores. &Aacute;mbitos donde tejer el entramado pol&iacute;tico y comunitario de la mixtura: ese nuevo contrato social que, ahora s&iacute;, articule igualdad con fraternidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Regeneraci&oacute;n urbana. </strong>El conjunto de vulnerabilidades vinculadas a la segregaci&oacute;n y la exclusi&oacute;n habitacional ganan centralidad en la estructura emergente de riesgos sociales. Frente a h&aacute;bitats fragmentados y desiguales, surge la necesidad de una bateria de pol&iacute;ticas urbanas por el derecho a la ciudad, como componente clave de la agenda de fraternidad: el acceso a la vivienda en todos los entornos urbanos; la seguridad residencial ante din&aacute;micas de gentrificaci&oacute;n; la mejora de barrios vulnerables ante din&aacute;micas de degradaci&oacute;n; y la configuraci&oacute;n de espacios urbanos para la movilidad saludable. Una agenda contrasegregadora orientada a crear cotidianidades compartidas en lugares de mixtura social y funcional. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Inclusi&oacute;n social e interculturalidad. </strong>Los escenarios de fragmentaci&oacute;n desigual cristalizan en el espacio urbano, y lo hacen tambi&eacute;n en su geograf&iacute;a humana: interaccionan vulnerabilidad residencial y exclusi&oacute;n social. Las estrategias de inclusi&oacute;n deber&iacute;an desarrollarse en dos campos principales. <strong>a)</strong> La pobreza severa remite al fortalecimiento de las redes de servicios sociales. Frente a las fracturas en el tejido de la cohesi&oacute;n, resulta fundamental la existencia de unos servicios sociales universales, promotores de la autonom&iacute;a personal y los lazos comunitarios, con capacidad de impulsar l&oacute;gicas de empoderamiento que situen a personas y colectivos vulnerables como sujetos activos de sus propios itinerarios de inclusi&oacute;n. <strong>b)</strong> Las ciudades han ido transitando hacia la heterogeneidad de or&iacute;genes. La agenda de fraternidad remite al modelo intercultural, definido por la voluntad de generar simult&aacute;neamente condiciones de igualdad pol&iacute;tica, inclusi&oacute;n social y reconocimiento cultural. Y tanto m&aacute;s importante: sin coexistencias cotidianas en paralelo. Con reglas de juego acordadas que hagan posible la interacci&oacute;n, barrio a barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&nbsp;Acci&oacute;n comunitaria. </strong>La segregaci&oacute;n comunitaria implica m&uacute;ltiples fragilidades en la esfera relacional: interacciones d&eacute;biles y lazos solidarios escasos; soledades forzadas y din&aacute;micas de aislamiento; vidas desvinculadas de sus entornos. La acci&oacute;n comunitaria como gram&aacute;tica de respuesta se orienta al empoderamiento personal y colectivo basado en la centralidad de los v&iacute;nculos y la densidad relacional. En sociedades complejas, la ciudadan&iacute;a -junto a componentes de justicia espacial e inclusi&oacute;n social- debe aportar anclajes comunitarios de vida cotidiana. En clave de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la acci&oacute;n comunitaria puede desplegarse a trav&eacute;s de: <strong>a)</strong> la l&oacute;gica territorial: planes y marcos de gobernanza a escala de barrio como espacios de cooperaci&oacute;n p&uacute;blico-vecinal de car&aacute;cter integral; <strong>b)</strong> la l&oacute;gica del <em>commoning</em>: consolidaci&oacute;n del tejido de lo com&uacute;n por medio de articulaciones estables entre la acci&oacute;n colectiva y las instituciones de proximidad (cocreaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, gesti&oacute;n comunitaria de servicios&hellip;); <strong>c)</strong> la l&oacute;gica infraestructural: acciones impulsadas desde las redes de servicios p&uacute;blicos (educaci&oacute;n, cultura, salud, cuidados&hellip;) para dotar de dimensi&oacute;n comunitaria al bienestar; l&oacute;gica que remite a los equipamientos de proximidad y a la necesidad de convertirlos en bienes comunes, como aportaci&oacute;n a la agenda de la fraternidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Territorios de educaci&oacute;n y cultura. </strong>La escuela p&uacute;blica constituy&oacute; un eje central de igualdad en el contrato social del siglo XX; la articulaci&oacute;n de educaci&oacute;n, cultura y comunidad podr&iacute;a construir una dimensi&oacute;n clave de la agenda de fraternidad en el contrato social del siglo XXI. Transitar hacia un escenario de educaci&oacute;n fraternal implica, en primer lugar, revertir el conjunto de factores que generan segregaci&oacute;n escolar: poner fin a esquemas duales (p&uacute;blica/concertada) que allanan los caminos de huida de las clases medias Pero la desegregaci&oacute;n educativa debe ir m&aacute;s all&aacute; de las escuelas. Ello conduce a dos ideas-fuerza. <strong>a)</strong> La ampliaci&oacute;n educativa hacia el conjunto de los ciclos de vida (universalizar los servicios educativos y de cuidados de 0 a 3 a&ntilde;os). <strong>b)</strong> La ampliaci&oacute;n educativa hacia el conjunto de entornos de vida cotidiana (revertir la segregaci&oacute;n en actividades extraescolares; conectar escuelas y barrios). La vinculaci&oacute;n cultura-educaci&oacute;n, finalmente, emerge como el marco b&aacute;sico donde ubicar la superaci&oacute;n de las segregaciones culturales. Los escenarios de fragmentaci&oacute;n se expresan hoy en circuitos de consumo, m&aacute;s que de participaci&oacute;n cultural; y de mercado, m&aacute;s que de derechos culturales. La transici&oacute;n deber&iacute;a articular un entramado de actividades culturales inclusivas y de proximidad, as&iacute; como dotar de centralidad a los espacios comunitarios&nbsp;y reconocer los activos culturales ciudadanos no formalizados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Barrios y vidas saludables. </strong>La conexi&oacute;n salud-alimentaci&oacute;n-ecolog&iacute;a aparece como pieza clave en la transici&oacute;n hacia nuevos escenarios cotidianos de mixtura. En el terreno de la salud puede plantearse por un lado un giro hacia la proximidad, fortaleciendo la red de centros de atenci&oacute;n primaria en los barrios. Y por otro lado un giro comunitario que permita forjar procesos de construcci&oacute;n colectiva de la salud entre recursos p&uacute;blicos y tejido vecinal-asociativo. En la dimensi&oacute;n alimentaria, priorizar la acci&oacute;n contrasegregadora implica reforzar de forma articulada el eje social: cobertura de necesidades alimentarias de personas y colectivos en riesgo de exclusi&oacute;n; el eje territorial: mejora de los entornos alimentarios locales en barrios de rentas bajas; y el eje comunitario: apoyo a iniciativas ciudadanas de solidaridad alimentaria y de consumo agroecol&oacute;gico. No podemos olvidar, por &uacute;ltimo, las segregaciones vinculadas a los determinantes ambientales de la salud. Los barrios fr&aacute;giles sufren de forma m&aacute;s intensa las consecuencias del cambio clim&aacute;tico y de la contaminanci&oacute;n. Es por ello que las pol&iacute;ticas urbanas de transici&oacute;n energ&eacute;tica y movilidad sostenible son relevantes en tanto que pol&iacute;ticas de salud y resultan adem&aacute;s fundamentales en su contribuci&oacute;n a la justicia socioespacial.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, construir ciudadan&iacute;a social en el siglo XXI es tarea compleja y necesaria. Las dimensiones del cambio de &eacute;poca nos ubican en transiciones vitales in&eacute;ditas. Tejer un contrato social conectado a las nuevas realidades supone redibujar muchas coordenadas del viejo modelo de bienestar. Implica, en todo caso, superar las relaciones contradictorias entre los reg&iacute;menes de bienestar cl&aacute;sicos y las esferas cotidianas de segregaci&oacute;n. Explorar caminos que hagan posible forjar una agenda de fraternidad como dimensi&oacute;n central de los procesos de innovaci&oacute;n y cambio; trazar geograf&iacute;as compartidas como infraestructuras cotidianas de emancipaci&oacute;n; dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de generaci&oacute;n de mixturas, y pr&aacute;cticas colectivas donde producir los v&iacute;nculos cotidianos de esas mixturas. Tal vez as&iacute; pueda reescribirse la gram&aacute;tica de la igualdad. Tal vez as&iacute; pueda tomar un nuevo sentido la pulsi&oacute;n humanista del viejo estado de bienestar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Blanco, Ricard Gomà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/espacios-politicas-construir-fraternidad_129_8704388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Feb 2022 06:55:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espacios y políticas para construir fraternidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no existís la PAH]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pista-urbana/opinio_132_5677212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40a03d23-312d-4368-8250-0ab8dbc3c2a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no existís la PAH"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Plataforma d'Afectats per la Hipoteca (PAH) està jugant un paper decisiu en la mediació del conflicte actual sobre l'habitatge. La seva tasca no és merament reivindicativa. Estan posant en marxa solucions que donen resposta a la desesperació de cada vegada més gent. Algú "allà dalt" n’hauria d'estar prenent nota.</p></div><p class="article-text">
        Tres milions i mig de llocs de treball perduts des del comen&ccedil;ament de la crisi. Dos milions de llars sense cap font d'ingressos. Un creixement de gaireb&eacute; el 30% en la difer&egrave;ncia entre les rendes altes i les baixes. Un augment sense precedents en els &iacute;ndexs de pobresa i exclusi&oacute; social, amb una especial incid&egrave;ncia sobre els joves, les dones i les persones d'origen immigrant. Per a molts, la conseq&uuml;&egrave;ncia m&eacute;s dram&agrave;tica de la p&egrave;rdua d'ocupaci&oacute; ha estat i est&agrave; sent el desallotjament del seu habitatge per impagaments en la hipoteca. Un estudi del Col.legi de Registradors recentment publicat demostra que, nom&eacute;s al 2012, es van produir a Espanya m&eacute;s de 30.000 desnonaments a primers habitatges. 115 expropiacions di&agrave;ries. Una cada 15 minuts.
    </p><p class="article-text">
        No ve al cas explicar aqu&iacute; l'origen del problema, sobre el qual hi ha, d'altra banda, un cert consens: una llei hipotec&agrave;ria antiga, uns contractes abusius, una indefensi&oacute; absoluta per part dels afectats. Com a exemple paradigm&agrave;tic de pol&iacute;tica 'top down', el govern espanyol ha necessitat que el Tribunal de Just&iacute;cia Europeu sentenci&eacute;s que els procediments de desnonament per impagament d'una hipoteca s&oacute;n contraris a la legislaci&oacute; europea de protecci&oacute; dels consumidors per afirmar que cal canviar la llei .
    </p><p class="article-text">
        El proc&eacute;s que condueix al canvi legislatiu en aquesta mat&egrave;ria, per&ograve;, no es pot entendre sense el paper jugat per la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca (PAH). Amb la seva acci&oacute; reivindicativa, la PAH ha aconseguit situar la problem&agrave;tica de l'habitatge (i m&eacute;s particularment, la dels desnonaments) en el centre de l'agenda pol&iacute;tica del pa&iacute;s. La ILP promoguda per la PAH i altres organitzacions, a favor de la daci&oacute; en pagament retroactiva, la paralitzaci&oacute; dels desnonaments i el foment del lloguer social, ha recollit prop d'un mili&oacute; i mig de signatures i ha aconseguit un evident suport social. El debat pol&iacute;tic i medi&agrave;tic giren avui al voltant de les mesures proposades per aquesta organitzaci&oacute;. Tot un &egrave;xit en un camp de pol&iacute;tica p&uacute;blica hist&ograve;ricament capturat pels interessos de l&rsquo;eix financer-immobiliari.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; m&eacute;s enll&agrave; de la 'baralla' pel canvi d'una norma sens dubte injusta, el que resulta realment innovador quant a din&agrave;miques socials i pol&iacute;tiques en un moment d'emerg&egrave;ncia social com el que vivim, &eacute;s la funci&oacute; que est&agrave; jugant la PAH en la mediaci&oacute; del conflicte i en la posada en marxa de solucions que donin resposta a la desesperaci&oacute; que viuen milers de ciutadans. Les retallades que venim patint des del 2010 sota l'eufemisme de la racionalitzaci&oacute; de la despesa no s'han vist compensades per cap mesura dirigida a esmorteir les conseq&uuml;&egrave;ncies de la crisi. Aix&iacute; les coses, les pol&iacute;tiques socials semblen evaporar-se just quan m&eacute;s les necessitem. Serveixi d'exemple la retallada en m&eacute;s d'un 50% del fons per donar suport a la recepci&oacute; i la integraci&oacute; social dels immigrants, en un moment en qu&egrave; gaireb&eacute; la meitat d'aquest col.lectiu s'ha quedat sense feina.
    </p><p class="article-text">
        Mentre les pol&iacute;tiques socials retrocedeixen, moviments com la PAH avancen amb for&ccedil;a no nom&eacute;s per la seva tasca de den&uacute;ncia de les injust&iacute;cies i de reivindicaci&oacute; de noves pol&iacute;tiques, sin&oacute; tamb&eacute; pel desplegament d'una important funci&oacute; social que, malgrat les seves limitacions, tracta de contrarestar els efectes de la par&agrave;lisi institucional. L'acci&oacute; de la PAH ha actuat com a esper&oacute; perqu&egrave; les administracions locals es posicionin i assumeixin responsabilitats en un assumpte que desborda el seu marc competencial. Els blocs d'habitatges ocupats en el marc de la campanya de reallotjaments de l'Obra Social de la PAH compleixen una funci&oacute; redistributiva que les administracions haurien d'estar assumint ara m&eacute;s que mai. En abs&egrave;ncia d'actuaci&oacute; institucional, l'alternativa a les ocupacions col.lectives promogudes per la PAH &eacute;s la de l'ocupaci&oacute; individual, moguda &uacute;nicament i exclusiva per la desesperaci&oacute; personal, amb possibles efectes negatius sobre la conviv&egrave;ncia ve&iuml;nal. A la PAH li hem d'agrair tamb&eacute; la seva important tasca d'articulaci&oacute; de xarxes de solidaritat i de reciprocitat entre diferents col.lectius, amb independ&egrave;ncia del seu origen. Si en els barris m&eacute;s vulnerables de les nostres ciutats, amb una forta concentraci&oacute; de poblaci&oacute; immigrada d'origen extracomunitari, no ha esclatat el conflicte inter&egrave;tnic malgrat el context actual de forta escassetat, &eacute;s probablement per la funci&oacute; comunit&agrave;ria exercida per organitzacions com la PAH.
    </p><p class="article-text">
        A ning&uacute; pot sorprendre que la confian&ccedil;a de la ciutadania en l'aparell de l'Estat estigui sota m&iacute;nims. Una confian&ccedil;a que &eacute;s inversament proporcional a la que mostra per organitzacions no governamentals, amb la PAH al capdavant (m&eacute;s d'un 70% de suport, segons una enquesta recent de  Metroscopia per a El Pa&iacute;s sobre l'11% que donava suport a la tasca del govern). En aquests moments la PAH, amb vincles clars amb el 15M, &eacute;s segurament la millor evid&egrave;ncia que no &eacute;s la democr&agrave;cia el que est&agrave; en crisi, sin&oacute; les institucions que la representen. Com afirma Joan Subirats (<a href="http://bit.ly/14ZJm7E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> http://bit.ly/14ZJm7E</a>) la traject&ograve;ria de la PAH at&eacute;n a un cert paradigma de creaci&oacute; d'espais de nova democr&agrave;cia, una nova aura col.lectiva. Amb les seves formes d'organitzaci&oacute;, de presa de decisions, de gesti&oacute; del conflicte, la PAH est&agrave; contribuint a generar, com reflexionava Guillem Mart&iacute;nez fa uns dies (<a href="http://bit.ly/ZJcEXm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> http://bit.ly/ZJcEXm</a>), un nou proc&eacute;s constituent marcat per la lluita per una major just&iacute;cia social, pol&iacute;tica i jur&iacute;dica davant d'un r&egrave;gim que s'enfonsa. I si no exist&iacute;s la PAH? Si no exist&iacute;s la PAH, caldria inventar-la.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Blanco, Marga León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pista-urbana/opinio_132_5677212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2013 23:19:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no existís la PAH]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pista-urbana/existis-pah_132_5643685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eda6b737-2ed6-446f-ae9c-326f62858d95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no existís la PAH"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Plataforma d'Afectats per la Hipoteca (PAH) està jugant un paper decisiu en la mediació del conflicte actual sobre l'habitatge. La seva tasca no és merament reivindicativa. Estan posant en marxa solucions que donen resposta a la desesperació de cada vegada més gent. Algú "allà dalt" n’hauria d'estar prenent nota.</p></div><p class="article-text">
        Tres milions i mig de llocs de treball perduts des del comen&ccedil;ament de la crisi. Dos milions de llars sense cap font d'ingressos. Un creixement de gaireb&eacute; el 30% en la difer&egrave;ncia entre les rendes altes i les baixes. Un augment sense precedents en els &iacute;ndexs de pobresa i exclusi&oacute; social, amb una especial incid&egrave;ncia sobre els joves, les dones i les persones d'origen immigrant. Per a molts, la conseq&uuml;&egrave;ncia m&eacute;s dram&agrave;tica de la p&egrave;rdua d'ocupaci&oacute; ha estat i est&agrave; sent el desallotjament del seu habitatge per impagaments en la hipoteca. Un estudi del Col.legi de Registradors recentment publicat demostra que, nom&eacute;s al 2012, es van produir a Espanya m&eacute;s de 30.000 desnonaments a primers habitatges. 115 expropiacions di&agrave;ries. Una cada 15 minuts.
    </p><p class="article-text">
        No ve al cas explicar aqu&iacute; l'origen del problema, sobre el qual hi ha, d'altra banda, un cert consens: una llei hipotec&agrave;ria antiga, uns contractes abusius, una indefensi&oacute; absoluta per part dels afectats. Com a exemple paradigm&agrave;tic de pol&iacute;tica 'top down', el govern espanyol ha necessitat que el Tribunal de Just&iacute;cia Europeu sentenci&eacute;s que els procediments de desnonament per impagament d'una hipoteca s&oacute;n contraris a la legislaci&oacute; europea de protecci&oacute; dels consumidors per afirmar que cal canviar la llei .
    </p><p class="article-text">
        El proc&eacute;s que condueix al canvi legislatiu en aquesta mat&egrave;ria, per&ograve;, no es pot entendre sense el paper jugat per la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca (PAH). Amb la seva acci&oacute; reivindicativa, la PAH ha aconseguit situar la problem&agrave;tica de l'habitatge (i m&eacute;s particularment, la dels desnonaments) en el centre de l'agenda pol&iacute;tica del pa&iacute;s. La ILP promoguda per la PAH i altres organitzacions, a favor de la daci&oacute; en pagament retroactiva, la paralitzaci&oacute; dels desnonaments i el foment del lloguer social, ha recollit prop d'un mili&oacute; i mig de signatures i ha aconseguit un evident suport social. El debat pol&iacute;tic i medi&agrave;tic giren avui al voltant de les mesures proposades per aquesta organitzaci&oacute;. Tot un &egrave;xit en un camp de pol&iacute;tica p&uacute;blica hist&ograve;ricament capturat pels interessos de l&rsquo;eix financer-immobiliari.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; m&eacute;s enll&agrave; de la 'baralla' pel canvi d'una norma sens dubte injusta, el que resulta realment innovador quant a din&agrave;miques socials i pol&iacute;tiques en un moment d'emerg&egrave;ncia social com el que vivim, &eacute;s la funci&oacute; que est&agrave; jugant la PAH en la mediaci&oacute; del conflicte i en la posada en marxa de solucions que donin resposta a la desesperaci&oacute; que viuen milers de ciutadans. Les retallades que venim patint des del 2010 sota l'eufemisme de la racionalitzaci&oacute; de la despesa no s'han vist compensades per cap mesura dirigida a esmorteir les conseq&uuml;&egrave;ncies de la crisi. Aix&iacute; les coses, les pol&iacute;tiques socials semblen evaporar-se just quan m&eacute;s les necessitem. Serveixi d'exemple la retallada en m&eacute;s d'un 50% del fons per donar suport a la recepci&oacute; i la integraci&oacute; social dels immigrants, en un moment en qu&egrave; gaireb&eacute; la meitat d'aquest col.lectiu s'ha quedat sense feina.
    </p><p class="article-text">
        Mentre les pol&iacute;tiques socials retrocedeixen, moviments com la PAH avancen amb for&ccedil;a no nom&eacute;s per la seva tasca de den&uacute;ncia de les injust&iacute;cies i de reivindicaci&oacute; de noves pol&iacute;tiques, sin&oacute; tamb&eacute; pel desplegament d'una important funci&oacute; social que, malgrat les seves limitacions, tracta de contrarestar els efectes de la par&agrave;lisi institucional. L'acci&oacute; de la PAH ha actuat com a esper&oacute; perqu&egrave; les administracions locals es posicionin i assumeixin responsabilitats en un assumpte que desborda el seu marc competencial. Els blocs d'habitatges ocupats en el marc de la campanya de reallotjaments de l'Obra Social de la PAH compleixen una funci&oacute; redistributiva que les administracions haurien d'estar assumint ara m&eacute;s que mai. En abs&egrave;ncia d'actuaci&oacute; institucional, l'alternativa a les ocupacions col.lectives promogudes per la PAH &eacute;s la de l'ocupaci&oacute; individual, moguda &uacute;nicament i exclusiva per la desesperaci&oacute; personal, amb possibles efectes negatius sobre la conviv&egrave;ncia ve&iuml;nal. A la PAH li hem d'agrair tamb&eacute; la seva important tasca d'articulaci&oacute; de xarxes de solidaritat i de reciprocitat entre diferents col.lectius, amb independ&egrave;ncia del seu origen. Si en els barris m&eacute;s vulnerables de les nostres ciutats, amb una forta concentraci&oacute; de poblaci&oacute; immigrada d'origen extracomunitari, no ha esclatat el conflicte inter&egrave;tnic malgrat el context actual de forta escassetat, &eacute;s probablement per la funci&oacute; comunit&agrave;ria exercida per organitzacions com la PAH.
    </p><p class="article-text">
        A ning&uacute; pot sorprendre que la confian&ccedil;a de la ciutadania en l'aparell de l'Estat estigui sota m&iacute;nims. Una confian&ccedil;a que &eacute;s inversament proporcional a la que mostra per organitzacions no governamentals, amb la PAH al capdavant (m&eacute;s d'un 70% de suport, segons una enquesta recent de Metroscopia per a El Pa&iacute;s sobre l'11% que donava suport a la tasca del govern). En aquests moments la PAH, amb vincles clars amb el 15M, &eacute;s segurament la millor evid&egrave;ncia que no &eacute;s la democr&agrave;cia el que est&agrave; en crisi, sin&oacute; les institucions que la representen. Com afirma Joan Subirats (<a href="http://bit.ly/14ZJm7E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://bit.ly/14ZJm7E</a>) la traject&ograve;ria de la PAH at&eacute;n a un cert paradigma de creaci&oacute; d'espais de nova democr&agrave;cia, una nova aura col.lectiva. Amb les seves formes d'organitzaci&oacute;, de presa de decisions, de gesti&oacute; del conflicte, la PAH est&agrave; contribuint a generar, com reflexionava Guillem Mart&iacute;nez fa uns dies (<a href="http://bit.ly/ZJcEXm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://bit.ly/ZJcEXm</a>), un nou proc&eacute;s constituent marcat per la lluita per una major just&iacute;cia social, pol&iacute;tica i jur&iacute;dica davant d'un r&egrave;gim que s'enfonsa. I si no exist&iacute;s la PAH? Si no exist&iacute;s la PAH, caldria inventar-la.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga León i Ismael Blanco, Ismael Blanco, Marga León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pista-urbana/existis-pah_132_5643685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2013 15:07:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si no existís la PAH]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no existiera la PAH]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pista-urbana/existiera-pah_132_5643679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eda6b737-2ed6-446f-ae9c-326f62858d95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no existiera la PAH"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) está jugando un papel decisivo en la mediación del conflicto actual sobre la vivienda. Su labor no es meramente reivindicativa. Están poniendo en marcha soluciones que dan respuesta a la desesperación de cada vez más gente. Alguien “allá arriba” debería de estar tomando nota</p></div><p class="article-text">
        Tres millones y medio de empleos perdidos desde el inicio de la crisis. Dos millones de hogares sin fuente de ingresos alguna. Un crecimiento del casi 30% en la diferencia entre las rentas altas y las bajas. Un aumento sin precedentes en los &iacute;ndices de pobreza y exclusi&oacute;n social, con una especial incidencia sobre los j&oacute;venes, las mujeres y las personas de origen inmigrante.  Para muchos, la consecuencia m&aacute;s dram&aacute;tica de la p&eacute;rdida de empleo ha sido y est&aacute; siendo el desalojo de su vivienda por impagos en la hipoteca. Un estudio del Colegio de Registradores recientemente publicado demuestra que, s&oacute;lo en 2012, se produjeron en Espa&ntilde;a m&aacute;s de 30.000 desahucios en primeras viviendas. 115 expropiaciones diarias. Una cada 15 minutos. 
    </p><p class="article-text">
        No viene al caso explicar aqu&iacute; el origen del problema, sobre el que existe por otra parte un cierto consenso: una ley hipotecaria antigua, unos contratos abusivos, una indefensi&oacute;n absoluta por parte de los afectados. Como ejemplo paradigm&aacute;tico de pol&iacute;tica &lsquo;top down&rsquo;, el gobierno espa&ntilde;ol necesit&oacute; que el Tribunal de Justicia Europeo sentenciara que los procedimientos de desahucio por impago de una hipoteca son contrarios a la legislaci&oacute;n europea de protecci&oacute;n de los consumidores  para afirmar que es necesario cambiar la ley.
    </p><p class="article-text">
        El proceso que conduce al cambio legislativo en esta materia, sin embargo, no puede entenderse sin el papel jugado por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Con su acci&oacute;n reivindicativa, la PAH ha logrado ubicar la problem&aacute;tica de la vivienda (y m&aacute;s particularmente, la de los desahucios) en el centro de la agenda pol&iacute;tica del pa&iacute;s.  La ILP promovida por la PAH y otras organizaciones, en favor de la daci&oacute;n en pago retroactiva, la paralizaci&oacute;n de los desahucios y el fomento del alquiler social, ha recogido cerca de un mill&oacute;n y medio de firmas y ha logrado un evidente apoyo social. El debate pol&iacute;tico y medi&aacute;tico giran hoy alrededor de las medidas propuestas por esta organizaci&oacute;n. Todo un logro en un campo de pol&iacute;tica p&uacute;blica hist&oacute;ricamente capturado por los intereses del eje financiero-inmobiliario.  
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de la &lsquo;pelea&rsquo; por el cambio de una norma a todas luces injusta, lo que resulta realmente innovador en cuanto a din&aacute;micas sociales y pol&iacute;ticas en un momento de emergencia social como el que vivimos, es la funci&oacute;n que est&aacute; jugando la PAH en la mediaci&oacute;n del conflicto y en la puesta en marcha de soluciones que den respuesta a la desesperaci&oacute;n que viven miles de ciudadanos. Los recortes que venimos sufriendo  desde el 2010 bajo el eufemismo de la racionalizaci&oacute;n del gasto no se han visto compensados por ni una sola medida dirigida a amortiguar las consecuencias de la crisis. As&iacute; las cosas, las pol&iacute;ticas sociales parecen evaporarse justo cuando m&aacute;s las necesitamos. Sirva de ejemplo el recorte en m&aacute;s de un 50% del fondo para apoyar la recepci&oacute;n y la integraci&oacute;n social de los inmigrantes  en un momento en el que casi la mitad de este colectivo se ha quedado sin trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las pol&iacute;ticas sociales retroceden, movimientos como la PAH avanzan con fuerza no s&oacute;lo por su labor de denuncia de las injusticias y de reivindicaci&oacute;n de nuevas pol&iacute;ticas, sino tambi&eacute;n por el despliegue de una importante funci&oacute;n social que, a pesar de sus limitaciones, trata de contrarrestar los efectos de la par&aacute;lisis institucional. La acci&oacute;n de la PAH ha actuado como acicate para que las administraciones locales se posicionen y asuman responsabilidades en un asunto que desborda su marco competencial. Los bloques de viviendas ocupados en el marco de la campa&ntilde;a de realojos de la Obra Social de la PAH cumplen una funci&oacute;n redistributiva que las administraciones deber&iacute;an estar asumiendo ahora m&aacute;s que nunca. En ausencia de actuaci&oacute;n institucional, la alternativa a las ocupaciones colectivas promovidas por la PAH es la de la ocupaci&oacute;n individual, movida &uacute;nica y exclusivamente por la desesperaci&oacute;n personal, con posibles efectos negativos sobre la convivencia vecinal. A la PAH debemos agradecerle tambi&eacute;n su importante labor de articulaci&oacute;n de redes de solidaridad y de reciprocidad entre distintos colectivos  con independencia de su origen. Si en los barrios m&aacute;s vulnerables de nuestras ciudades, con una fuerte concentraci&oacute;n de poblaci&oacute;n inmigrada de origen extracomunitario, no ha estallado el conflicto inter&eacute;tnico a pesar del contexto actual de fuerte escasez, es probablemente por la funci&oacute;n comunitaria desempe&ntilde;ada por organizaciones como lo PAH.
    </p><p class="article-text">
        A nadie puede sorprender que la confianza de la ciudadan&iacute;a en el aparato del estado est&eacute; bajo m&iacute;nimos. Una confianza que es inversamente proporcional a la que muestra por organizaciones no gubernamentales, con la PAH a la cabeza (m&aacute;s de un 70% de apoyo seg&uacute;n una encuesta reciente de Metroscopia para El Pa&iacute;s frente al 11% que apoyaba la labor del gobierno). En estos momentos, la PAH, con v&iacute;nculos evidentes con el 15M, es seguramente la mejor evidencia de que no es la democracia lo que est&aacute; en crisis, sino las instituciones que la representan. Como afirma Joan Subirats (<a href="http://bit.ly/14ZJm7E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://bit.ly/14ZJm7E</a><em><strong>)</strong></em> la trayectoria de la PAH atiende a un cierto paradigma de creaci&oacute;n de espacios de nueva democracia, una nueva aura colectiva. Con sus formas de organizaci&oacute;n, de toma de decisiones, de gesti&oacute;n del conflicto, la PAH est&aacute; contribuyendo a generar, como reflexionaba Guillem Mart&iacute;nez hace unos d&iacute;as (<a href="http://bit.ly/ZJcEXm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://bit.ly/ZJcEXm</a> ), un nuevo proceso constituyente marcado por la lucha por una mayor justicia social, pol&iacute;tica y jur&iacute;dica frente a un R&eacute;gimen que se hunde. &iquest;Y si no existiera la PAH? Si no existiera la PAH, habr&iacute;a que inventarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Blanco, Marga León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pista-urbana/existiera-pah_132_5643679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Apr 2013 15:06:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si no existiera la PAH]]></media:title>
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