<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Rouco del Olmo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_rouco_del_olmo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Rouco del Olmo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510515/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA['Caffé sospeso', una tradición solidaria del siglo XVII recuperada por las redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/caffe-tradicion-xvii-gracias-sociales_1_5646876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una iniciativa que nació, dicen, en la ciudad de Nápoles en el siglo XVII, es recuperada en octubre del año pasado por un café madrileño y, ahora, gracias al impulso de un barcelonés dedicado al marketing, inunda muros y 'timelines'.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f169203e-0612-41a7-bd66-d8ee84fff7cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Dice la leyenda que el 'caff&eacute; sospeso' surgi&oacute; en N&aacute;poles en el siglo XVII, tiempo en que este reino, perteneciente a la corona de Arag&oacute;n, estaba inmerso en una crisis como consecuencia de la demanda de fondos que la metr&oacute;poli exig&iacute;a para costear sus guerras religiosas. Durante este siglo, el pueblo napolitano se rebel&oacute; contra sus acreedores, para perder, y sucumbi&oacute; ante la peste, que redujo su n&uacute;mero a tres cuartas partes. 
    </p><p class="article-text">
        La ciudad de N&aacute;poles, que hasta el momento atravesaba una de sus &eacute;pocas boyantes como puerto clave del Mediterr&aacute;neo y lugar de regocijo para cl&eacute;rigos de la contrarreforma, nobles y arist&oacute;cratas, qued&oacute; inabarcable para los supervivientes, testigos de su grandeza en descomposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario pudo surgir el germen del <em>caff&eacute; sospeso</em>, que consiste en dejar pagado un caf&eacute; para que alguien necesitado se lo tome sin coste para &eacute;l. &ldquo;Cuando alguien estaba feliz despu&eacute;s de que algo bueno ocurriese, en lugar de pagar un caf&eacute; pagaba dos, dejando sobre la mesa el dinero para el pr&oacute;ximo cliente&rdquo;.  As&iacute; lo cuenta Luciano De Crescenzo, polifac&eacute;tico escritor y ensayista italiano, en una colecci&oacute;n de art&iacute;culos costumbristas. Y este mismo texto, o parecido, sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n a los gerentes del Caf&eacute; Comercial, ubicado en la madrile&ntilde;a Glorieta de Bilbao, en Madrid, para instaurar esta tradici&oacute;n en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El 22 de octubre de 2012 se contabiliz&oacute; el primer caf&eacute; <em>sospeso</em>, y desde entonces han ofrecido unos 500. &ldquo;La gente est&aacute; encantada y colabora&rdquo;, explica Andr&eacute;s Jim&eacute;nez, gerente de cuarta generaci&oacute;n del Caf&eacute; Comercial. &ldquo;El ritmo es irregular, porque una semana no hay nadie que deje un caf&eacute; <em>sospeso</em>, y otra de repente tenemos cuatro o cinco, como aquella vez en que una mesa de actores dej&oacute; siete en total. Es una iniciativa m&aacute;s propia del invierno, pero no hemos pensado en modificarla por el verano&rdquo;, subraya. 
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por qui&eacute;nes consumen los caf&eacute;s pagados, Jim&eacute;nez se&ntilde;ala que &ldquo;hay gente que conoce la iniciativa, gente incluso que habitualmente se toma su caf&eacute;&rdquo;, pero que otras veces son los propios camareros del establecimiento los que se los ofrecen. &ldquo;A veces llega alguien que m&aacute;s que un caf&eacute; necesita un bocadillo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Observa Andr&eacute;s Jim&eacute;nez que por la zona s&oacute;lo pueden encontrarse en el Comercial -varios paseos a establecimientos cercanos as&iacute; lo atestiguan-, pero que es probable que la iniciativa se extienda. &ldquo;El problema es que la gente no lo sabe. Hace tiempo ten&iacute;amos dos pizarras anunci&aacute;ndolo, una en la glorieta y otra en la calle Fuencarral, pero el ayuntamiento se llev&oacute; las pizarras porque, dec&iacute;an, ocupaban suelo municipal. Ahora s&oacute;lo lo anunciamos en Facebook y en nuestra cristalera, pero con la web se est&aacute; conociendo mucho m&aacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La web a la que se refiere Andr&eacute;s Jim&eacute;nez es <a href="http://cafespendientes.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>cafespendientes.es</strong></a>, el proyecto de Gonzalo Sapi&ntilde;a que aporta a la iniciativa solidaria la ubicuidad de las redes sociales. &ldquo;Es muy claro que en las redes sociales la amplificaci&oacute;n de un contenido, m&aacute;s si es viral, puede multiplicarse o potenciarse de una manera que en la calle o en m&eacute;todos <em>offline</em>, no se conseguir&iacute;a. Facebook nos ha dado un enorme impulso, todav&iacute;a es el <em>referer</em> [punto de origen del tr&aacute;fico] n&uacute;mero 1 en la p&aacute;gina web, as&iacute; que sin Facebook, esta iniciativa no se  conocer&iacute;a tanto, aunque bueno, las gracias las tenemos que dar a los usuarios que han compartido y difundido esta iniciativa con sus amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gonzalo Sapi&ntilde;a, joven barcelon&eacute;s dedicado al marketing digital, conoci&oacute; por primera vez el <em>caff&eacute; sospeso</em>, o su traducci&oacute;n libre como caf&eacute; pendiente, el 10 de diciembre de 2012; recuerda perfectamente la fecha porque estaba buscando efem&eacute;rides. Esta conmemoraci&oacute;n fue instaurada en 2010 por una asociaci&oacute;n italiana, la Rete del Caff&egrave; Sospeso, que no quer&iacute;a que la tradici&oacute;n recuperada unos a&ntilde;os atr&aacute;s en aquel pa&iacute;s se perdiera.
    </p><p class="article-text">
        Cafespendientes.es, que cuenta con una red de canales sociales muy activos (Facebook y Twitter), agrupa a m&aacute;s de 100 establecimientos, pero el fen&oacute;meno es reciente, al menos su lado m&aacute;s <em>online</em>, y d&iacute;a a d&iacute;a se a&ntilde;aden nuevos establecimientos. &ldquo;La sensaci&oacute;n general es  muy positiva. Hemos de trabajar en tener m&aacute;s locales, pero de momento est&aacute; funcionando realmente bien&rdquo;. Y a&ntilde;ade Gonzalo Sapi&ntilde;a que incluso hay bares que apuestan por repensar el concepto: &ldquo;Tenemos casos como el Caf&eacute; Luna, en Asturias, que dan bocadillos, desayunos, etc. Y otros que cambian tres caf&eacute;s por una comida. Todo depende del restaurador, que decide c&oacute;mo enfocar este tipo de acciones solidarias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la iniciativa no ha hecho m&aacute;s que comenzar, Sapi&ntilde;o ya describe su proyecto como &ldquo;una especie de caso de estudio donde lo importante es traspasar ideas, movimiento y organizaci&oacute;n del mundo <em>online</em> a hechos <em>offline</em>. La difusi&oacute;n se hace <em>online</em> pero el beneficio es <em>offline</em>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Rouco del Olmo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/caffe-tradicion-xvii-gracias-sociales_1_5646876.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2013 17:52:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA['Caffé sospeso', una tradición solidaria del siglo XVII recuperada por las redes]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
