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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Gómez Gil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos_gomez_gil/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Gómez Gil]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las verdaderas razones del Partido Popular tras la muerte de los inmigrantes en Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verdaderas-partido-popular-inmigrantes-ceuta_129_5013260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/818ca87e-fece-452d-b5c0-4c4d4b2c3b56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las verdaderas razones del Partido Popular tras la muerte de los inmigrantes en Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muerte de 15 inmigrantes en aguas de Ceuta asediados por fuerzas de la Guardia Civil mientras eran disparados con balas y pelotas de goma, así como las justificaciones que el Gobierno y su ministro del Interior han dado ante esta atrocidad, ha llenado de indignación a amplios sectores de la sociedad española que desde hace años han demostrado ser mucho más solidarios y acogedores que buena parte de sus responsables políticos.</p><p class="subtitle">Pero no es casual que el Gobierno del PP, en estos precisos momentos, trate de colocar la inmigración como un problema inexistente entre la sociedad, precisamente cuando las encuestas y barómetros evidencian un cierto hartazgo de la ciudadanía hacia sus políticas de recortes salvajes y su complicidad con la corrupción. Al mismo tiempo, su actitud ante sucesos similares, muestra la falta de escrúpulos con que viene actuando ante la cuestión migratoria.</p></div><p class="article-text">
        La responsabilidad del PP sobre la muerte de inmigrantes en Ceuta no debe interpretarse como una suma de torpezas y desprop&oacute;sitos que vulneran principios humanitarios y jur&iacute;dicos esenciales, ni mucho menos. Lo que estamos viendo y escuchando d&iacute;a tras d&iacute;a es el fruto deliberado de una pol&iacute;tica calculadamente racista y xen&oacute;foba del PP, que desde hace tiempo viene desplegando actuaciones y un discurso cuasi criminal hacia la inmigraci&oacute;n. Y esto hay que decirlo as&iacute;, de forma muy clara, porque lejos de aprender sobre los errores y barbaridades que a lo largo de los a&ntilde;os han venido amparando en esta materia en todos sus niveles pol&iacute;ticos e institucionales, utiliza la inmigraci&oacute;n y a los inmigrantes pobres como un instrumento electoral que le sirve para desviar la atenci&oacute;n de la sociedad sobre otros temas que no quiere que sean centros de atenci&oacute;n, al tiempo que lo utiliza para su beneficio electoral y partidista, afianz&aacute;ndose entre el electorado m&aacute;s rancio de la derecha espa&ntilde;ola en momentos en los que ve amenazado este caladero de votos y quiere alinearse pol&iacute;ticamente con la emergente derecha xen&oacute;foba europea.
    </p><p class="article-text">
        Tratar de generar problemas inexistentes entre la sociedad es una estrategia pol&iacute;tica que el PP ha utilizado con &eacute;xito en numerosas ocasiones, pero que ahora vuelve a emplear, ante el deterioro de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social, tras dos a&ntilde;os de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas disparatadas, y el rechazo creciente entre la sociedad a la actuaci&oacute;n del Partido Popular. El &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, el estudio n&uacute;mero 3.001, evidencia que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cosecha el mayor rechazo que jam&aacute;s ha tenido un presidente en la historia democr&aacute;tica de Espa&ntilde;a, as&iacute; como muchos de sus ministros. Pero adem&aacute;s, cuando uno analiza las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos en Espa&ntilde;a constata que son el paro, los problemas econ&oacute;micos, la corrupci&oacute;n junto a los partidos y los pol&iacute;ticos, lo que centran sus inquietudes, de forma que la inmigraci&oacute;n ocupa un lugar muy accesorio, exactamente el puesto once entre los principales problemas, al mismo nivel, por cierto, que preocupa el Gobierno del PP y el Terrorismo de ETA. Para que nos tengamos una idea de ello, mientras que el paro preocupa al 77,4% de los ciudadanos, la inmigraci&oacute;n inquieta &uacute;nicamente al 3,2%. Por tanto, no parece que el Gobierno est&eacute; proyectando sus esfuerzos en lo que verdaderamente desasosiega a los ciudadanos, creando en cambio mensajes deliberadamente falsos. Muy al contrario, parece que estamos ante un prop&oacute;sito intencionado de generar una alarma social inexistente, utilizando para ello todos los medios que tiene a su alcance, incluyendo informaciones intencionadamente equ&iacute;vocas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en medio de la actual pol&eacute;mica, mientras el Gobierno ha tratado de justificar con argumentos cada vez m&aacute;s contradictorios la actuaci&oacute;n de la Guardia Civil en la muerte de los inmigrantes en Ceuta, el diario El Pa&iacute;s se hizo eco de un informe policial (lunes, 17 de febrero) que avisaba con tintes alarmistas de que &ldquo;30.000 subsaharianos preparan el salto a Europa por Ceuta y Melilla&rdquo;, advirtiendo de la &ldquo;alarma social&rdquo; que ello creaba. La reacci&oacute;n generalizada de rechazo ante esta informaci&oacute;n alarmista no se hizo esperar, llenando las redes sociales y generando numerosos art&iacute;culos, como el de Olga Rodr&iacute;guez, &ldquo;Palabras cargadas de balas&rdquo;, que analizaban la gravedad de estos mensajes. Sin embargo, m&aacute;s grave a&uacute;n es el hecho de que este mismo diario ya public&oacute; un titular id&eacute;ntico en octubre de 2005, en el que recogiendo un informe de la UE que alertaba de que &ldquo;30.000 africanos esperan en Marruecos y Argelia para saltar a Espa&ntilde;a&rdquo; a trav&eacute;s de Ceuta y Melilla. La semejanza en ambas informaciones es de tal naturaleza que parece que el Gobierno, a trav&eacute;s de la Polic&iacute;a, ha rescatado este mismo informe para filtrarlo, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s al diario El Pa&iacute;s y as&iacute; poder fabricar esa alarma social artificial a la que nos refer&iacute;amos.
    </p><h3 class="article-text">Un asunto de Estado</h3><p class="article-text">
        Sorprende as&iacute; que desde el PP se pida que este tema se maneje como &ldquo;un asunto de Estado&rdquo;, como ha hecho en el Congreso de los Diputados la vicepresidenta del Gobierno, Soraya S&aacute;ez de Santamar&iacute;a, en el Congreso de los Diputados, intentando as&iacute; promover una especie de &ldquo;omert&aacute;&rdquo; sobre las muertes de inmigrantes y las actuaciones ilegales que el Gobierno viene llevando a cabo sobre los inmigrantes. Y digo sorprende, no por el hecho de buscar este silencio c&oacute;mplice, ni mucho menos, sino por el hecho de que el Partido Popular nunca ha buscado un consenso social en pol&iacute;tica migratoria ni ha actuado con la responsabilidad moral que el asunto exige.
    </p><p class="article-text">
        Muy al contrario, desde hace a&ntilde;os, el PP ha convertido la inmigraci&oacute;n y a los inmigrantes en el centro de sus odios y rechazos, tan partidistas como injustificados, desde el m&aacute;ximo responsable del partido hasta el &uacute;ltimo de sus concejales. Y por ello, lo que ahora el Partido Popular protagoniza en Ceuta es sencillamente el resultado deliberado de ese caldo de cultivo que durante tantos a&ntilde;os ha cocido a fuego lento, llamado xenofobia. As&iacute; con todas las letras. Simplemente, basta con recordar qu&eacute; ocurri&oacute; ante otras crisis migratorias que se dieron a&ntilde;os atr&aacute;s y qu&eacute; dijo el PP entonces.
    </p><h3 class="article-text">La actuaci&oacute;n del PP ante crisis migratorias similares</h3><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2006, las islas Canarias vivieron la llegada de inmigrantes senegaleses en cayucos, que hasta ese a&ntilde;o totalizaron m&aacute;s de 24.336 personas. Curiosamente, el PP, a trav&eacute;s de sus diputadas Ana Tom&eacute; y Ana Pastor, hablaba una vez m&aacute;s de &ldquo;alarma social&rdquo;, llegando a culpar al Gobierno del PSOE de los &ldquo;600 cad&aacute;veres hallados y los 3.000 seres humanos muertos seg&uacute;n las ONG tratando de alcanzar la promesa de papeles que ustedes lanzaron&rdquo;. (El Pa&iacute;s, viernes 1 de septiembre de 2006).
    </p><p class="article-text">
        Y es que el PP siempre ha dinamitado cualquier acuerdo en materia de pol&iacute;tica migratoria adoptado por el conjunto de las fuerzas pol&iacute;ticas. As&iacute;, en el mes de mayo de 2004, &uacute;nicamente el PP vot&oacute; en contra de un Pacto de Estado de inmigraci&oacute;n, respaldado por la totalidad de las fuerzas pol&iacute;ticas del Congreso. (El Pa&iacute;s, mi&eacute;rcoles, 19 de mayo de 2004). No es de extra&ntilde;ar que meses m&aacute;s tarde, Mariano Rajoy, acordara con la c&uacute;pula del partido (en una reuni&oacute;n celebrada en Tordesillas para preparar la pr&oacute;xima campa&ntilde;a electoral) que &ldquo;la inmigraci&oacute;n ser&aacute; uno de los asuntos con los que los populares acosar&aacute;n m&aacute;s al Gobierno socialista&rdquo;. (El Pa&iacute;s, s&aacute;bado, 4 de septiembre de 2004). Y efectivamente, pocos d&iacute;as despu&eacute;s, Rajoy responsabilizaba al Gobierno del PSOE de la llegada de pateras a las costas andaluzas, exigiendo a Marruecos que &ldquo;frene la salida de pateras&rdquo; y &ldquo;adopte medidas eficaces para la lucha contra las mafias organizadas&rdquo; de las que responsabilizaba al PSOE de su actuaci&oacute;n. (El Pa&iacute;s, viernes, 24 de septiembre de 2004).
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        Pero no estamos, ni mucho menos, ante la primera ocasi&oacute;n en que Ceuta y Melilla viven una crisis migratoria con fallecidos. En octubre de 2005, seis inmigrantes murieron tiroteados por fuerzas marroqu&iacute;es junto a la valla de Melilla, vivi&eacute;ndose continuos intentos de entrada en Espa&ntilde;a por parte de grupos de inmigrantes. Por aquel entonces, Mariano Rajoy visit&oacute; Melilla para reivindicar la espa&ntilde;olidad de la ciudad, reprochando duramente al entonces presidente Zapatero: &ldquo;Quiero que venga el presidente , Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, a tranquilizar a la poblaci&oacute;n&rdquo;. (El Pa&iacute;s, lunes 10 de octubre de 2005).  Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, en una nota de prensa emitida por el Partido Popular, Mariano Rajoy calificaba la muerte de estos seis inmigrantes tiroteados como &ldquo;uno de los acontecimientos m&aacute;s graves que se han producido en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os&rdquo;, instando a Zapatero a &ldquo;explicar los asaltos a la frontera en Ceuta y Melilla y por qu&eacute; no ha exigido a Marruecos el fin de esta situaci&oacute;n&rdquo;. (Comunicado de Prensa del Partido Popular, 6 de octubre de 2005). Y d&iacute;as despu&eacute;s, Mariano Rajoy segu&iacute;a acusando a Zapatero de &ldquo;improvisaci&oacute;n manifiesta&rdquo; y &ldquo;absoluta dejadez&rdquo; ante los intentos de entrada de inmigrantes en Ceuta y Melilla, al tiempo que le reprochaba haber originado el problema por su &ldquo;efecto llamada&rdquo;. (El Pa&iacute;s, viernes, 30 de septiembre de 2005).
    </p><p class="article-text">
        Otros muchos inmigrantes han muerto intentando saltar la valla en Ceuta y Melilla, como sucedi&oacute; con un camerun&eacute;s el 28 de agosto de 2005 en Melilla. Sin embargo, a diferencia de lo que ha sucedido ahora con el fallecimiento de los 15 inmigrantes subsaharianos en aguas de Ceuta, en aquel entonces el Defensor del Pueblo abri&oacute; a los pocos d&iacute;as una queja de oficio para esclarecer la muerte del camerun&eacute;s, pidiendo informaci&oacute;n a la Delegaci&oacute;n del Gobierno en Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto son hechos objetivos, sin valoraciones de por medio. Ahora bien, cuando nuestros responsables pol&iacute;ticos act&uacute;an al margen de cualquier consideraci&oacute;n moral, como el Gobierno del PP viene haciendo con la inmigraci&oacute;n y los inmigrantes estos d&iacute;as con lo sucedido en Ceuta, se ponen las bases de un peligroso autoritarismo. Hasta los m&aacute;s pobres y d&eacute;biles, los nuevos parias contempor&aacute;neos, los inmigrantes, tienen derecho a tener Derechos elementales. Un Estado que los pisotea, erosiona tambi&eacute;n su propia dignidad ante el mundo, aunque sea algo que preocupe muy poco a este Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <em>Carlos G&oacute;mez Gil es Doctor en Sociolog&iacute;a, profesor de la Universidad de Alicante y Director del Observatorio Permanente de la Inmigraci&oacute;n en esta universidad. (cgomezgil@ua.es)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gómez Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verdaderas-partido-popular-inmigrantes-ceuta_129_5013260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Feb 2014 19:14:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,PP - Partido Popular,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tragedias humanitarias y desidias políticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tragedias-humanitarias-desidias-politicas_1_5169248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8afa266-9cc8-4b04-8e89-9882a0857cea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tragedias humanitarias y desidias políticas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es ilusorio pensar que tanto desastre pueden solucionarse solo con la compasión de las ONG, ante la voracidad de un sistema económico y político mundial en el que los pobres siempre son los perdedores</p><p class="subtitle">Catástrofes como la de Filipinas no son nuevas, nos hemos acostumbrado a un ritual cíclico que está siendo utilizado con altas dosis de oportunismo político</p></div><p class="article-text">
        Tragedias como la que vive estos d&iacute;as Filipinas no son nuevas. Nos hemos acostumbrado a &eacute;xodos, hambrunas, terremotos, tifones, inundaciones, huracanes, ciclones, tsunamis y todo tipo de cat&aacute;strofes, si bien en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, su repetici&oacute;n y especialmente sus dram&aacute;ticas consecuencias sobre millones de personas y pa&iacute;ses en permanente estado de calamidad, permiten que veamos con claridad cristalina c&oacute;mo su impacto es mayor cuanto m&aacute;s pobre y miserable es el pa&iacute;s que lo sufre. Es un matem&aacute;tico axioma que funciona con una precisi&oacute;n aritm&eacute;tica a la hora de llevarse por delante vidas y pa&iacute;ses, pero cuya aplicaci&oacute;n no tiene nada de caprichoso, sino que es el fruto de procesos humanos deliberados y conocidos que en combinaci&oacute;n con determinados fen&oacute;menos naturales adquieren dimensiones gigantescas. Este conjunto de fen&oacute;menos provienen de decisiones humanas que generan lo que podr&iacute;amos denominar como cat&aacute;strofes de clase. 
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, sabemos sobradamente que cada cat&aacute;strofe es un excelente indicador de la situaci&oacute;n social y pol&iacute;tica de cada pa&iacute;s, de su grado de desarrollo, pero especialmente, de las condiciones de vida de los m&aacute;s despose&iacute;dos, es decir, de la condici&oacute;n estamental y de clase del pa&iacute;s y de sus habitantes. Ya sean ciclones o terremotos, huracanes o inundaciones, hambrunas o sequ&iacute;as, los pobres tienen un raro privilegio, probablemente uno de los pocos de sus desdichadas existencias: ser v&iacute;ctimas predilectas de estas cat&aacute;strofes, protagonistas privilegiados de cada siniestro a los que a&ntilde;aden damnificados contabilizados en cientos de miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque puedan ser naturales los or&iacute;genes de muchas cat&aacute;strofes, no lo son en absoluto sus efectos, sino que tienen una responsabilidad claramente humana: la de mantener en pa&iacute;ses y ciudades a buena parte de la poblaci&oacute;n viviendo en condiciones infames, sobre laderas de monta&ntilde;as fr&aacute;giles, bajo casas levantadas con desechos que se transforman en tumbas cuando la naturaleza decide reivindicar su propio ser, entre basuras, o en medio de zonas pantanosas e inundables.
    </p><h3 class="article-text">Un ritual c&iacute;clico</h3><p class="article-text">
        Y con cada cat&aacute;strofe, nos hemos acostumbrado a un ritual c&iacute;clico dotado de su propio c&oacute;digo de im&aacute;genes y s&iacute;mbolos que est&aacute; acabando por desvirtuarse hasta extremos dif&iacute;ciles de comprender, siendo utilizado con altas dosis de oportunismo pol&iacute;tico y como un elemento m&aacute;s de consumo de masas para el flamante mercado de la solidaridad, mimetizado y repetitivo. As&iacute;, tras las primeras im&aacute;genes e informaciones sobre la cat&aacute;strofe en los medios de comunicaci&oacute;n vienen las primeras ofertas de ayuda, para lo cual se fletan aviones con material de emergencia acompa&ntilde;ados por personal humanitario y enviados especiales que van a darnos cuenta de la cat&aacute;strofe sobre el terreno. Al tiempo, se suceden las promesas de ayuda y las visitas fugaces de dirigentes pol&iacute;ticos que realizan compromisos sin l&iacute;mite y quieren llevar en persona nuestras muestras de solidaridad y apoyo, comprometi&eacute;ndose a no olvidar el pa&iacute;s de cara a su reconstrucci&oacute;n. Posteriormente, y a medida que se reciben informaciones sobre la magnitud del drama y su coste en v&iacute;ctimas humanas, se realizan peticiones para recoger dinero por parte de las ONG, pasando a informar mediante anuncios y cu&ntilde;as publicitarias de sus cuentas corrientes, poni&eacute;ndose en marcha espect&aacute;culos solidarios de todo pelaje con la noble finalidad de recoger dinero para una futura reconstrucci&oacute;n, sin saber bien de qu&eacute; ni en qu&eacute; plazos. La comunidad internacional anuncia planes de reconstrucci&oacute;n y conferencias de donantes que difunden cantidades millonarias de ayuda para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, aunque con el paso del tiempo esas cantidades no llegan. Todo ello se acompa&ntilde;a de informaciones que van diluy&eacute;ndose con el tiempo a medida que pierde inter&eacute;s la explotaci&oacute;n medi&aacute;tica del drama humano y de sus im&aacute;genes ic&oacute;nicas, hasta que las informaciones sobre la cat&aacute;strofe acaban por desaparecer por completo de los medios de comunicaci&oacute;n. Probablemente otra nueva tragedia sustituya a la anterior y alimente de nuevo el bucle, o simplemente todo se mantenga latente a la espera de desplegar el ritual, si cabe con mayor &eacute;nfasis.
    </p><h3 class="article-text">La construcci&oacute;n de un capitalismo piadoso</h3><p class="article-text">
        Posiblemente todo ello sea necesario para abundar en una construcci&oacute;n intelectual basada en la idea de un capitalismo piadoso en sus respuestas as&iacute; como en la manera de intervenir y aprovechar la ayuda humanitaria ante una cat&aacute;strofe. Las im&aacute;genes que vemos habitualmente en los medios de comunicaci&oacute;n cada vez que se produce una calamidad, como sucede ahora en Filipinas, debe llevarnos a pensar que, por encima de la necesaria solidaridad que estas cat&aacute;strofes desatan, hay que poner en marcha mecanismos pol&iacute;ticos supranacionales que obliguen a estos pa&iacute;ses a salvaguardar y proteger a su poblaci&oacute;n para evitar que la generosa ayuda humanitaria se convierta en una simple caricatura de tanta desidia pol&iacute;tica durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Bajo ning&uacute;n concepto podemos renunciar a nuestro leg&iacute;timo derecho a indignarnos ante las cat&aacute;strofes que se suceden y mucho menos, dejar de mostrar lo mejor de cada uno de nosotros, haciendo llegar nuestros sentimientos y nuestro apoyo a tantas personas que sufren y lo necesitan; pero es ilusorio pensar que tanto desastre y tanta calamidad pueden solucionarse solo con la compasi&oacute;n de las ONG y la solidaridad de cada uno de nosotros, ante la ineficiencia de gobiernos y la voracidad de un sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico mundial en el que los pobres siempre son los perdedores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gómez Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/tragedias-humanitarias-desidias-politicas_1_5169248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2013 20:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tragedias humanitarias y desidias políticas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tifón Haiyan,ONGs,Pobreza,Desigualdad,Desastres naturales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez reflexiones sobre la presunción de inocencia en los políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reflexiones-presuncion-inocencia-politicos_129_5671280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada nuevo caso de corrupción en el que se ve imputado un político se  convierte en un espectáculo obsceno de canto a una inocencia angelical  que constituye un auténtico insulto a la  inteligencia, a la ética, al sentido público y a todos los ciudadanos.</p></div><p class="article-text">
        A medida que los casos de corrupci&oacute;n protagonizados por pol&iacute;ticos han ido creciendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a, se ha generado una importante pol&eacute;mica sobre la <strong>&ldquo;presunci&oacute;n de inocencia&rdquo;</strong>, un concepto tan manoseado como devaluado por implicados en estos procesos judiciales y por sus partidos pol&iacute;ticos. Hasta tal punto que en este pa&iacute;s, nos hemos acostumbrado a que ning&uacute;n pol&iacute;tico imputado o procesado dimita, por graves que sean las acusaciones y contundentes sean las pruebas de cargo existentes, algo muy diferente de lo que sucede en el resto de pa&iacute;ses de nuestro entorno. Y cada nuevo caso de corrupci&oacute;n en el que se ve imputado un pol&iacute;tico se convierte en un espect&aacute;culo obsceno de canto a una inocencia angelical que hace el ambiente irrespirable, al pervertir hasta extremos insospechados explicaciones que constituyen un aut&eacute;ntico insulto a la inteligencia, a la &eacute;tica, al sentido p&uacute;blico y a todos los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Quiero poner sobre la mesa diez reflexiones para reconsiderar el uso perverso que muchos responsables p&uacute;blicos hacen de esta presunci&oacute;n de inocencia, como un factor decisivo en el deterioro de la pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a y su progresivo rechazo de la ciudadan&iacute;a. Estas diez reflexiones avanzan en los siguientes elementos:
    </p><p class="article-text">
        1) <strong>Un procesamiento implica que existen pruebas racionales de criminalidad.</strong> Mediante el procesamiento, un juez o tribunal acuerdan la imputaci&oacute;n contra una persona al finalizar la fase de instrucci&oacute;n de un sumario, dando paso al juicio. El procesamiento no implica la culpabilidad del acusado, hasta que finalice el juicio y lo determine un tribunal, si bien, exige la existencia de poderosas convicciones de culpabilidad por los instructores respecto a las imputaciones efectuadas, contenidas en el sumario y apoyadas en indicios racionales de criminalidad. El procesamiento es una fase en el procedimiento judicial que exige una investigaci&oacute;n fundada, con pruebas acreditadas y obtenidas con las debidas garant&iacute;as judiciales, todo ello bajo la supervisi&oacute;n de la fiscal&iacute;a, que vela por el inter&eacute;s p&uacute;blico y el respeto escrupuloso a las garant&iacute;as procesales y judiciales. Nadie es procesado alegremente sin pruebas, y cuando se lleva a cabo una actuaci&oacute;n de esta naturaleza se hace porque existen indicios racionales de criminalidad.
    </p><p class="article-text">
        2) <strong>Las responsabilidades judiciales son distintas de las pol&iacute;ticas.</strong> En modo alguno se cuestiona la presunci&oacute;n de inocencia en el &aacute;mbito judicial con arreglo a los propios requisitos procesales y criminales establecidos por las leyes hasta que lo determina un tribunal. Pero las responsabilidades judiciales que se derivan de una condena son muy distintas de otras responsabilidades previas que no se compadecen con las exigencias jur&iacute;dicas, pero que no son menos importantes, como las responsabilidades pol&iacute;ticas, las responsabilidades morales, las responsabilidades p&uacute;blicas y las &eacute;ticas. Todas ellas deben tener como objetivo esencial el respeto escrupuloso a electores y ciudadanos, a las instituciones y a los valores &eacute;ticos colectivos, algo que olvidan todos esos pol&iacute;ticos que se refugian exclusivamente en la culpabilidad judicial.
    </p><p class="article-text">
        3) <strong>En los delitos de corrupci&oacute;n no basta una absoluci&oacute;n, sino la certeza de que no se ha cometido ninguna irregularidad, mentira o negativa a declarar.</strong> Cuando existen pruebas incriminatorias de corrupci&oacute;n contra responsables pol&iacute;ticos derivadas del ejercicio de sus competencias, no basta con obtener una sentencia absolutoria, sino que la ciudadan&iacute;a exige explicaciones inequ&iacute;vocas que demuestren que no se ha cometido ning&uacute;n tipo de irregularidad, tipificada o no como delito, especialmente en el &aacute;mbito fiscal y de evasi&oacute;n de impuestos. Al mismo tiempo, la presunci&oacute;n de inocencia es incompatible con las mentiras que utilizan con frecuencia muchos encausados en su defensa e incluso con su negativa a declarar, d&aacute;ndose la paradoja de muchos pol&iacute;ticos procesados por corrupci&oacute;n que exigen presunci&oacute;n de inocencia demostr&aacute;ndose que han mentido de forma reiterada y neg&aacute;ndose a declarar ante los tribunales cuando son citados.
    </p><p class="article-text">
        4) <strong>Hay procesos en los que las pruebas acumuladas son de tal naturaleza que se produce una presunci&oacute;n de culpabilidad.</strong> En no pocos casos de corrupci&oacute;n las investigaciones judiciales han acumulado pruebas incriminatorias de tal naturaleza que, con independencia del fallo final que se pueda obtener tras el juicio, existe una culpabilidad moral y pol&iacute;tica evidente ante la que no cabe esconderse. De la misma manera que a quien mata a una mujer y se le detiene con un cuchillo en la mano se le llama asesino, sin esperar obtener una sentencia condenatoria firme, a aquellos pol&iacute;ticos con pruebas inequ&iacute;vocas de corrupci&oacute;n deben ser apartado de la pol&iacute;tica sin dar pie a que se refugien en vericuetos procesales que se eternizan a&ntilde;os o se obstaculizan indefinidamente, como hemos visto en algunos procesos.
    </p><p class="article-text">
        5) <strong>En pol&iacute;tica no se puede permanecer en el cargo a cualquier precio.</strong> La acci&oacute;n pol&iacute;tica, bien por mandato electoral o por designaci&oacute;n, debe estar presidida por el ejercicio del bien com&uacute;n y una &eacute;tica p&uacute;blica irreprochable. La existencia de pruebas contrarias a ello por corrupci&oacute;n debe llevar a la sustituci&oacute;n del pol&iacute;tico afectado, en la medida en que es un principio b&aacute;sico de los partidos disponer de cuadros suficientes para asegurar cubrir pospuestos que se requieran. Pero adem&aacute;s, la mayor parte de los pol&iacute;ticos afectados por casos de corrupci&oacute;n llevan muchos a&ntilde;os en cargos pol&iacute;ticos, por lo que su dimisi&oacute;n deber&iacute;a formar parte de los procesos de sustituci&oacute;n naturales en las organizaciones pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        6) <strong>El apartamiento cautelar de un cargo pol&iacute;tico es l&oacute;gico cuando existen pruebas incriminatorias relacionadas con el ejercicio de sus responsabilidades.</strong> En la sociedad, se producen apartamientos cautelares de personas imputadas en sumarios judiciales en los que se puedan producir riesgos durante el tiempo en que se obtenga una sentencia condenatoria. De la misma forma que existe la orden de alejamiento en procesos de violencia de g&eacute;nero o se aparta de sus responsabilidades con ni&ntilde;os a personas acusadas de pederastia, no es de recibo que responsables p&uacute;blicos relacionados con graves delitos de corrupci&oacute;n, malversaci&oacute;n y apropiaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos o fraude fiscal, puedan permanecer durante a&ntilde;os en cargos pol&iacute;ticos cobrando de los presupuestos p&uacute;blicos y con ello capaces de seguir cometiendo los mismos delitos.
    </p><p class="article-text">
        7) <strong>La dimisi&oacute;n ante una imputaci&oacute;n para un pol&iacute;tico acusado de corrupci&oacute;n es un factor clave para la regeneraci&oacute;n pol&iacute;tica y &eacute;tica de la sociedad.</strong> Ampararse en una presunta inocencia para que un pol&iacute;tico evite la dimisi&oacute;n del cargo desde el que se han cometido las imputaciones criminales por las que est&aacute; acusado es un factor decisivo para da&ntilde;ar, deteriorar y erosionar la pol&iacute;tica y las propias instituciones. La exigencia de una &eacute;tica p&uacute;blica ejemplar para responsables p&uacute;blicos y cargos electos es una condici&oacute;n imprescindible e innegociable para avanzar hacia un rearme moral de una sociedad harta de las trampas y del ventajismo de tantos responsables pol&iacute;ticos que han contribuido a degenerar la vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        8) <strong>Ampararse en la presunci&oacute;n de inocencia para evitar que un pol&iacute;tico dimita es refugiarse en privilegios ajenos al resto de la sociedad.</strong> De hecho, en la legislaci&oacute;n laboral, cualquier trabajador puede ser despedido acusado de irregularidades que ni siquiera sean penales, con independencia de que &eacute;stas sean o no ciertas, siendo posteriormente en la jurisdicci&oacute;n laboral donde tiene que recurrir, sin que con frecuencia la demostraci&oacute;n de la falsedad de esas imputaciones sirva para readmitirle en su puesto de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        9) <strong>La presunci&oacute;n de inocencia es exigida en no pocas ocasiones por quienes la niegan a los contrincantes y al resto de los ciudadanos.</strong> Los ciudadanos estamos hartos de contemplar el cinismo y desfachatez de muchos pol&iacute;ticos que han exigido dimisiones, culpabilidades y responsabilidades fulminantes a sus opositores pol&iacute;ticos, mientras que cuando ellos han sido procesados se escondan tras el burladero de una presunta inocencia y en la ausencia de sentencias firmes, que en el caso de Espa&ntilde;a pueden demorarse hasta una d&eacute;cada. Por otra parte, los trabajadores son despedidos o sometidos a ERE de forma fulminante y sin que siquiera existan motivos razonables para ello, mientras que aquellos pol&iacute;ticos procesados por corrupci&oacute;n que han hecho una dejaci&oacute;n evidente de sus obligaciones esenciales se eternizan en sus puestos, cobrando de los mismos presupuestos p&uacute;blicos sobre los que han delinquido.
    </p><p class="article-text">
        10) <strong>Solo se exige para pol&iacute;ticos pero nunca se aplica al resto de la poblaci&oacute;n.</strong> Resulta muy llamativo que muchos responsables p&uacute;blicos no se cansan en exigir una presunci&oacute;n de inocencia que niegan a otros muchos ciudadanos, a los que criminalizan, acusan y persiguen simplemente por defender ideas distintas. Hace tiempo que para el resto de personas no existe esa misma presunci&oacute;n de inocencia que muchos responsables pol&iacute;ticos exigen como un dogma de fe sagrado, cuando adem&aacute;s, el resto de los mortales no tenemos acceso a la comisi&oacute;n de los delitos de corrupci&oacute;n que ellos llevan a cabo como consecuencia de sus responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        Son numerosos los ejemplos que podemos poner a cada uno de estos puntos, con nombres, apellidos y siglas. Parece, por tanto, que ha llegado la hora de que en Espa&ntilde;a se revise a fondo el abuso obsceno que muchos responsables pol&iacute;ticos y sus partidos vienen haciendo de la presunci&oacute;n de inocencia, al ser un factor relevante en el deterioro de la pol&iacute;tica, en el alejamiento de los responsables p&uacute;blicos de la sociedad y en el propio descr&eacute;dito institucional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Gómez Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reflexiones-presuncion-inocencia-politicos_129_5671280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 May 2013 18:58:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diez reflexiones sobre la presunción de inocencia en los políticos]]></media:title>
    </item>
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