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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ismael Peña-López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ismael_pena-lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ismael Peña-López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La paradoja de la gobernabilidad o el trilema de la Constitución española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paradoja-gobernabilidad-trilema-constitucion-espanola_129_10493077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a774a2d3-54fb-41a4-bf47-9cd603145683_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de la gobernabilidad o el trilema de la Constitución española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La gobernabilidad del estado, hoy, así como la estabilidad a largo plazo, ya no pasa por sumar mayorías, sino por aglutinar las minorías de la España plurinacional, aquel tercer principio que quedó en el artículo segundo para instrumentalizarlo hasta la saciedad</p></div><p class="article-text">
        Los &ldquo;padres&rdquo; de la Constituci&oacute;n forjaron &eacute;sta en base a tres principios (entre muchos otros). Y son estos los principios y c&oacute;mo interact&uacute;an entre ellos lo que est&aacute; en juego en las negociaciones para investir el Presidente de la XV legislatura de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primer principio es favorecer la gobernabilidad del Estado y de sus instituciones. Viniendo de donde ven&iacute;amos, este principio era, sin duda, el m&aacute;s importante. Hab&iacute;a que recuperar las instituciones, separar los poderes y, en definitiva, la soberan&iacute;a para el pueblo y las ganas de gobernar(se) para &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es fomentar grandes consensos o, directamente, favorecer la creaci&oacute;n de mayor&iacute;as amplias en el dise&ntilde;o de las instituciones. Tambi&eacute;n ven&iacute;amos de donde ven&iacute;amos, as&iacute; que, si ten&iacute;a que haber dos Espa&ntilde;as, que una fuese lo suficientemente mayoritaria como para evitar, por construcci&oacute;n, episodios pasados. Es decir, que a simple vista fuese una &uacute;nica Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, como Espa&ntilde;as haberlas haylas, el tercer principio de la Constituci&oacute;n &ndash;y especialmente las leyes que la desarrollaron despu&eacute;s&ndash; era dar acomodo la diversidad de <em>sentires y estares</em> nacionales y plurinacionales que mejor o peor conviven en el estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El problema de los tr&iacute;podes es que, para que se sujete, las tres patas deben funcionar. Una forma de definir un trilema es que, cuando tenemos tres condiciones, solamente pueden cumplirse dos y que, precisamente por ello, la tercera queda autom&aacute;ticamente y por definici&oacute;n fuera de juego. En <em>La paradoja de la globalizaci&oacute;n</em>, el economista Dani Rodrik sostiene que de la tr&iacute;ada democracia, soberan&iacute;a nacional e integraci&oacute;n econ&oacute;mica solamente podemos tener dos de las tres a la vez. Por ejemplo, si Europa se hace fuerte definiendo las leyes y la econom&iacute;a, los estados miembros pierden soberan&iacute;a, etc.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n para la gobernabilidad basada en amplios consensos en una Espa&ntilde;a plurinacional es, en el fondo, un trilema. Un trilema que, generalmente, se ha resuelto contra el tercer principio: las grandes mayor&iacute;as del bipartidismo han favorecido la gobernabilidad a costa de los (mal) llamados nacionalismos perif&eacute;ricos. En los mejores casos, vendiendo estos el tercer principio a buen precio; en los peores utiliz&aacute;ndose como arma electoral y vector de confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero el bipartidismo ha visto reducido su poder de determinar la balanza significativamente. Por una parte por el crecimiento de otros partidos, a derecha e izquierda del hemiciclo, que han hecho m&aacute;s dif&iacute;cil construir la gobernabilidad desde la mayor&iacute;a num&eacute;rica. Por otra, porque las mayor&iacute;as no solamente se han hecho m&aacute;s exiguas, sino que han pasado a responder a varios ejes dando lugar a muchas m&aacute;s combinaciones: el consabido eje social, o derecha-izquierda; el eje nacional, nacionalidad espa&ntilde;ola &ndash; nacionalidades perif&eacute;ricas; y el eje democr&aacute;tico, instituciones &ndash; antipol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La gobernabilidad del estado, hoy, as&iacute; como la estabilidad a largo plazo, ya no pasa por sumar mayor&iacute;as, sino por aglutinar las minor&iacute;as de la Espa&ntilde;a plurinacional, aquel tercer principio que qued&oacute; en el art&iacute;culo segundo para instrumentalizarlo hasta la saciedad.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de la gobernabilidad es tener que sustentarse en fuerzas centr&iacute;petas que, no obstante, tienen en com&uacute;n el deseo de una buena gobernanza. Seguramente distinta, pero basada en el respeto por el pacto, por la negociaci&oacute;n, por la deliberaci&oacute;n. En definitiva, por las instituciones. Superada la visi&oacute;n f&aacute;cil de ver todo como un &ldquo;chantaje&rdquo; o una &ldquo;ruptura inconstitucional&rdquo; est&aacute; la oportunidad de utilizar la pol&iacute;tica para hacer pol&iacute;tica, para la toma de decisiones colectivas, de forma civilizada y dialogada. Y, ante todo, din&aacute;mica, flexible, constante.
    </p><p class="article-text">
        Siendo como es un trilema, no se podr&aacute;n tener las tres cosas: gobernabilidad, mayor&iacute;as y minor&iacute;as. Pero la gobernabilidad sigue siendo posible y es un error pensar que solamente puede conseguirse mediante mayor&iacute;as que ya no existen, o que aglutinar minor&iacute;as es una opci&oacute;n menos leg&iacute;tima o incluso contraria a la gobernabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas mayor&iacute;as se construyen, hoy, no tanto por el deseo de gobernarse de la misma forma, sino por el deseo de gobernarse y de gobernarse bien. Europa es un ejemplo de ello. En el otro extremo habita la antipol&iacute;tica y la extrema derecha, es decir, lo contrario a las instituciones, a la gobernabilidad, a la estabilidad, al progreso, a los derechos, a los proyectos de pa&iacute;s, sea el pa&iacute;s el que sea. Esa es la verdadera pata inconstitucional del trilema que tenemos entre manos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Peña-López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/paradoja-gobernabilidad-trilema-constitucion-espanola_129_10493077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Sep 2023 04:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de la gobernabilidad o el trilema de la Constitución española]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las condiciones de quedarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/condiciones-quedarse_129_1410980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eeadede7-eacf-4be6-899d-dd4a13ca2d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las condiciones de quedarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el estado español quisiese ir virando hacia un modelo federal, como algunos partidos de centro e izquierda han ido proclamando para "parar el reto secesionista" a la vez que "reconocer el factor plurinacional" de España, habría que ligar compromisos de los federados con compromisos del estado federal</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Si me das a elegir entre t&uacute; y la riqueza con esa grandeza que lleva consigo, ay amor, me quedo contigo&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Los Chunguitos &ndash; <em>Me quedo contigo</em>
    </p><p class="article-text">
        En las negociaciones &ndash;es un decir&ndash; entre Espa&ntilde;a y Catalunya hay dos extremos de los que parecemos no salir.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, aceptar que existe el derecho de autodeterminaci&oacute;n y, en consecuencia, convocar un refer&eacute;ndum para preguntar a los catalanes si quieren quedarse en Espa&ntilde;a. Y luego ver qu&eacute; se hace con el resultado, especialmente si el resultado es irse. Esta opci&oacute;n tiene sus variantes: si votan s&oacute;lo los catalanes o todos los espa&ntilde;oles, si tiene que haber un m&iacute;nimo de votantes, por qu&eacute; margen tiene que ganar una opci&oacute;n sobre la otra (especialmente si implica ruptura), etc. Pero, en el fondo, se trata de un &uacute;nico tema: aceptado el refer&eacute;ndum, cu&aacute;les son las condiciones de celebrarlo y de interpretaci&oacute;n de su resultado. Es lo que se ha hecho en Canad&aacute; para el caso de Quebec, o en el Reino Unido con el caso de Escocia.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, no aceptar que existe el derecho de autodeterminaci&oacute;n, que la Constituci&oacute;n no permite seg&uacute;n qu&eacute; preguntas y mucho menos qu&eacute; libertades, que los territorios deben ser solidarios entre ellos sin condiciones ni dudas sobre los sistemas de solidaridad interterritorial, que el art&iacute;culo 2 de la misma Constituci&oacute;n debe respetarse sobre todo hasta la segunda coma pero lo que viene m&aacute;s all&aacute; es un a&ntilde;adido sin demasiada importancia, que Carlos III fue el mejor alcalde de Madrid porque de eso se trata, en definitiva, cuando hablamos de y desde la corte espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Existe, se supone, una tercera v&iacute;a, la normalmente referida v&iacute;a federalista y defendida por aquellos que se sit&uacute;an en un punto equidistante entre la v&iacute;a del refer&eacute;ndum y la v&iacute;a del nada de nada. El federalismo supone un pacto entre todas las partes, a saber, el estado federal y el estado federado. Cuando una de las partes se siente agraviada, lo normal por parte de la federaci&oacute;n es analizar y, si procede, aceptar que existe un cierto agravio o dejadez del Estado &ndash;administrativo, fiscal, cultural, identitario, etc.&ndash; con respecto al estado federado y ver c&oacute;mo se resuelve.
    </p><p class="article-text">
        En la v&iacute;a federalista &ndash;y, por construcci&oacute;n, plurinacional&ndash;, la soluci&oacute;n pasa por identificar los puntos calientes del desencuentro y pactar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para deshacer los desequilibrios percibidos: transferir m&aacute;s competencias al gobierno federado (aqu&iacute;, auton&oacute;mico), recalcular la financiaci&oacute;n descentralizada (o rehacer el modelo de financiaci&oacute;n, en los casos m&aacute;s osados), acordar inversiones estatales en territorio o seg&uacute;n intereses auton&oacute;micos, etc. Esta opci&oacute;n, a diferencia del caso del refer&eacute;ndum, no tiene condiciones: se pactan estos desarrollos pol&iacute;ticos y se conf&iacute;a en que cada una de las partes cumpla.
    </p><p class="article-text">
        No ha sido este el caso espa&ntilde;ol. Como no existe tal federaci&oacute;n, los pactos no son vinculantes. A lo sumo se pedir&aacute; a los diputados (mal llamados) nacionalistas el apoyar un pacto de investidura o de gobierno, y al gobierno central cumplir con lo pactado.
    </p><p class="article-text">
        Si el estado espa&ntilde;ol quisiese ir virando hacia un modelo federal, como algunos partidos de centro e izquierda han ido proclamando para &ldquo;parar el reto secesionista&rdquo; a la vez que &ldquo;reconocer el factor plurinacional&rdquo; de Espa&ntilde;a, habr&iacute;a que ligar compromisos de los federados con compromisos del estado federal. Lo que en otros pa&iacute;ses realmente federales ser&iacute;an las condiciones de quedarse en la federaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una federaci&oacute;n es una suerte de contrato entre unos y otros. En el caso espa&ntilde;ol, cabr&iacute;a esperar de un movimiento pro-federalista que partiese de la elaboraci&oacute;n de dicho contrato, algo que transciende la Constituci&oacute;n &ldquo;que nos dimos entre todos&rdquo; y que no es, en absoluto, de corte federal.
    </p><p class="article-text">
        Para poder transitar de un marco centralista a otro federal el punto de partida m&aacute;s obvio ser&iacute;a el <em>statu quo</em>: a saber, que Espa&ntilde;a es la que es hoy y ahora el modelo confederal que algunas ramas del federalismo proponen es el opuesto. El punto de partida no es la confederaci&oacute;n, sino estados independientes que deciden unirse en ese nuevo estado confederal.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, cabr&iacute;a los impulsores de una Espa&ntilde;a federal real iniciar&iacute;an el redactado del acuerdo marco de la federaci&oacute;n. Se evaluar&iacute;an las necesidades y aspiraciones de los estados federados &ndash;en materia de administraci&oacute;n, fiscalidad, cultura, identidad, etc. &ndash;y se pactar&iacute;an los prescriptivos acuerdos el Estado federal y los estados federados. Estos acuerdos ir&iacute;an ligados a una temporalidad determinada, al final de la cual un comit&eacute; independiente auditar&iacute;a el alcance de su cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia, no obstante, de lo que ocurre habitualmente entre el Estado espa&ntilde;ol y las autonom&iacute;as, el incumplimiento de los acuerdos s&iacute; tendr&iacute;a consecuencias y dar&iacute;a no solamente legitimidad, sino tambi&eacute;n plena legalidad a un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n de forma autom&aacute;tica y de car&aacute;cter vinculante.
    </p><p class="article-text">
        Quien pide un estado federal para Espa&ntilde;a no puede pedir menos que esto. Que el estado se comprometa en el sentido m&aacute;s literal de la palabra a tener en consideraci&oacute;n las reivindicaciones de sus territorios federados. A su vez, que &eacute;stos se comprometan a dar estabilidad pol&iacute;tica y social al conjunto del estado. De romperse el pacto, el problema se resolver&iacute;a votando, pero sin regateos: habi&eacute;ndose acordado su posibilidad y su modalidad.
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a ver qu&eacute; recepci&oacute;n tendr&iacute;a este modelo entre el movimiento independentista catal&aacute;n (o vasco). Por ahora no lo sabemos, dado que nadie ha hecho una propuesta de este tipo &ndash;probablemente porque, federalista, no hay federaci&oacute;n: se hace federalismo al federar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Peña-López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/condiciones-quedarse_129_1410980.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2019 18:38:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las condiciones de quedarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Federalismo,Pedro Sánchez,Quim Torra,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La declaración unilateral de independencia es la única salida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/razones-declaracion-unilateral-independencia_129_3151475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e286167-ffcc-4036-99af-7e122923f1b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Concentració Plaça Universitat / Independencia / 1Octubre / Referendum"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este es el escenario: dos grandes mayorías con pareceres diametralmente opuestos en una materia básica a partir de la cual se deriva prácticamente todo el resto</p></div><p class="article-text">
        Muchas de las aproximaciones que estos d&iacute;as se han hecho sobre el proceso de independencia de Catalu&ntilde;a se han basado o bien en la legalidad o bien en las instituciones, es decir, qu&eacute; dice la ley o qu&eacute; pueden hacer los distintos agentes institucionales (gobiernos, parlamentos). Querr&iacute;a poner el foco en las opciones que se barajan desde el independentismo como movimiento, no para valorarlas, justificarlas o suscribirlas, sino para contribuir a la comprensi&oacute;n del estado del tablero de juego.
    </p><p class="article-text">
        La primera cuesti&oacute;n a poner sobre la mesa es la cuantificaci&oacute;n de la mayor&iacute;a soberanista en Catalu&ntilde;a. Aproximadamente un 75% de los catalanes pide que haya un refer&eacute;ndum sobre la independencia de Catalu&ntilde;a. Estos datos pr&aacute;cticamente se han mantenido constantes a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os o han subido. Podemos afirmar objetivamente que hay una gran mayor&iacute;a de catalanes por el derecho a decidir.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta opci&oacute;n, en el estado espa&ntilde;ol, quienes deber&iacute;an dar curso a esta petici&oacute;n se sit&uacute;an en el extremo opuesto. En el Congreso, solamente PP, PSOE y Ciudadanos suman ya m&aacute;s del 70% de esca&ntilde;os, mientras que en el Senado son m&aacute;s del 80%. Estos tres partidos siempre se han opuesto a un refer&eacute;ndum. Podemos afirmar objetivamente que hay una gran mayor&iacute;a de representantes espa&ntilde;oles contra el derecho a decidir.
    </p><p class="article-text">
        Este es el escenario: dos grandes mayor&iacute;as con pareceres diametralmente opuestos en una materia b&aacute;sica a partir de la cual se deriva pr&aacute;cticamente todo el resto. As&iacute; que &eacute;ste es el primer escollo, si no insalvable, ciertamente dif&iacute;cil de aproximar, dado que el tema es visto como algo fundamental e irrenunciable por ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        Eliminada la v&iacute;a refrendataria solamente queda la v&iacute;a de la declaraci&oacute;n unilateral de independencia (DUI) &mdash; m&aacute;s adelante hablaremos de las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Quienes defienden la DUI suelen alegar dos motivos principales: (1) que ya se ha votado suficiente, que el 27S dio mayor&iacute;a en el Parlament, que el 1Oct dio la opci&oacute;n de votar (y sali&oacute; s&iacute;) y que es leg&iacute;tima y legal en este contexto; (2) de car&aacute;cter m&aacute;s instrumental, que tener un estado permite aprobar leyes que no entrar&aacute;n en contradicci&oacute;n con otras leyes de orden superior (como la Constituci&oacute;n, porque no las hay en un nuevo estado independiente), que permitir&aacute; interlocutar con otros estados para negociar el reconocimiento de las propias acciones y que, en definitiva, permitir&aacute; celebrar un refer&eacute;ndum legal (dentro de la legalidad del nuevo estado) y vinculante de &ldquo;confirmaci&oacute;n&rdquo; del nuevo estado&hellip; o bien de regreso a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin &aacute;nimo de valorar las m&uacute;ltiples objeciones que se puedan hacer al p&aacute;rrafo anterior, si nos ce&ntilde;imos al &aacute;mbito y punto de vista independentista, la DUI presenta dos problemas de enorme magnitud tanto para el independentismo como para la sociedad catalana en general. La primera es que, de darse con una mayor&iacute;a ajustada (como es el caso actual), puede intercambiar legitimidad por legalidad. Es decir, si en estos momentos el independentismo defiende que la legitimidad del movimiento est&aacute; por encima de la legalidad espa&ntilde;ola, puede darse el caso que la DUI consiga la legalidad que otorga un nuevo estado, pero pierda por el camino la legitimidad de haberse declarado con unos apoyos demasiado ajustados. El segundo problema, obviamente, es la reacci&oacute;n del estado espa&ntilde;ol. Esta reacci&oacute;n, adem&aacute;s, puede amplificarse por la reacci&oacute;n de la minor&iacute;a (peque&ntilde;a o grande) que, viendo una DUI ileg&iacute;tima, decida unirse a la contestaci&oacute;n que haga el estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Recapitulemos lo dicho hasta ahora: mientras la mayor&iacute;a ciudadana en Catalu&ntilde;a est&aacute; por el derecho a decidir, las instituciones estatales est&aacute;n totalmente dominadas por partidos (y por sus bases) que no tienen ninguna intenci&oacute;n de reconocer un refer&eacute;ndum ni, por supuesto, a Catalu&ntilde;a como sujeto pol&iacute;tico. As&iacute;, la probabilidad de que ambas partes accediesen a realizar un refer&eacute;ndum vinculante son escasas, ni a&uacute;n con mediaci&oacute;n internacional. La DUI, aunque sin el amplio reconocimiento del refer&eacute;ndum, tiene el apoyo de partidos y, sobre todo, entidades (ANC, &Ograve;mnium Cultural), y parece ser el corolario natural al 1 de octubre &mdash; contemplado en la Ley de Transitoriedad &mdash; a pesar de los enormes riesgos que conlleva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;, entonces, se insiste en la declaraci&oacute;n unilateral de independencia?
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;sicamente, por eliminaci&oacute;n de otras alternativas.
    </p><p class="article-text">
        La renuncia al refer&eacute;ndum pr&aacute;cticamente no se plantea incluso en los sectores que lo utilizar&iacute;an para votar en contra de la independencia.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, no solamente el refer&eacute;ndum es visto como irrenunciable, sino que, adem&aacute;s, goza de mala prensa. Si el entorno espa&ntilde;olista (llam&eacute;mosle as&iacute; a falta de un nombre mejor) es m&aacute;s que reacio a sentarse a una mesa para hablar de un refer&eacute;ndum de independencia pactado y vinculante, desde el independentismo la percepci&oacute;n es que votaciones ya ha habido, y no pocas: hasta cinco llegan a contar algunos. La primera, no estrictamente independentista, la del Estatuto de Autonom&iacute;a de 2006. Aprobado por mayor&iacute;a en el Parlament de Catalunya, aprobado por mayor&iacute;a en el Congreso de los Diputados, refrendado por mayor&iacute;a por los ciudadanos de Catalu&ntilde;a (todo tal y como marca la Constituci&oacute;n), fue desbaratado en 2010 por el Tribunal Constitucional. A las consultas municipales sobre la independencia de Catalu&ntilde;a (segunda votaci&oacute;n), celebradas entre 2009 y 2011 en una cuarta parte del territorio catal&aacute;n, sigui&oacute; (tercera votaci&oacute;n) la consulta sobre la independencia de Catalu&ntilde;a del 9 de noviembre de 2014 (o 9N). A ello sigui&oacute; una cuarta votaci&oacute;n, las elecciones al Parlament de Catalunya de 27 de septiembre de 2015 (27S), que muchos consideraron &ldquo;plebiscitarias&rdquo; porque, de ganar los partidos independentistas, se iniciaba una &ldquo;hoja de ruta&rdquo; hacia la independencia. Por &uacute;ltimo, la convocatoria del refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n del 1 de octubre de 2017 (1Oct). Estas cinco votaciones, todas ellas recibidas con gran rechazo desde la mayor&iacute;a espa&ntilde;olista, han convertido la v&iacute;a de la votaci&oacute;n en una v&iacute;a a desconfiar por parte del independentismo. Tantas veces se votar&aacute;, tantas se rechazar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la variante consistente en una convocatoria de elecciones cae en la misma categor&iacute;a que el refer&eacute;ndum en el mejor de los casos (plebiscitarias), o se interpreta como una marcha atr&aacute;s (auton&oacute;micas) que, adem&aacute;s, deja a los ciudadanos y las instituciones catalanas a merced de la pol&iacute;tica del estado espa&ntilde;ol para con Catalu&ntilde;a (poco previsible de mejorar, muy previsible de empeorar &mdash; siempre seg&uacute;n percepciones).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando, en entornos soberanistas o independentistas, se propone realizar una nueva votaci&oacute;n, quienes no la rechazan de plano se limitan a elevar las demandas: no solamente tiene que ser pactada, legal y vinculante, sino que tiene que venir avalada por la comunidad internacional. Es decir, o Europa la tutela e incluso garantiza la aplicaci&oacute;n del resultado (incluyendo las derivadas de reconocimiento internacional) o no vale la pena meterse otra vez en un bucle del cual no hay salida m&aacute;s all&aacute; de la repetici&oacute;n hasta la extenuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si no hay marcha atr&aacute;s &mdash; y el independentismo no renunciar&aacute; a sus aspiraciones porque las cree leg&iacute;timas &mdash; y de las dos salidas que hay el refer&eacute;ndum ha perdido toda la confianza por ambas partes, solamente queda ya la DUI. Adem&aacute;s de las &ldquo;ventajas&rdquo; apuntadas m&aacute;s arriba sobre la declaraci&oacute;n unilateral, esta opci&oacute;n tiene otros puntos &ldquo;fuertes&rdquo;: acaba de una vez por todas con el proceso de independencia, que ha agotado ya a todo el pa&iacute;s; supone una amnist&iacute;a de facto para los muchos encausados judicialmente durante los &uacute;ltimos meses &mdash; y los much&iacute;simos otros que se espera que est&aacute;n por llegar en los pr&oacute;ximos &mdash;; y abre el proceso constituyente, horizonte que goza de muchas simpat&iacute;as tanto en el sector independentista (l&oacute;gicamente) como en el sector de la nueva izquierda del &aacute;mbito de los Comunes/Podemos, con lo que se podr&iacute;an resta&ntilde;ar con cierta rapidez las heridas de una secesi&oacute;n hecha con una ajustada minor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y no hay m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Puede uno comprender los motivos, puede uno justificarlos o puede uno hasta compartirlos. O todo lo contrario: ni compartirlos, ni justificarlos, ni tratar de comprenderlos. Pero, a 2 de octubre de 2017, &eacute;sta es la partida. El independentismo no tiene marcha atr&aacute;s. En parte por convicci&oacute;n (el derecho a decidir), en parte por extenuaci&oacute;n (no m&aacute;s votaciones espurias), en parte por necesidad (no m&aacute;s ponerse a los pies de los caballos de las instituciones espa&ntilde;olas).
    </p><p class="article-text">
        Cuando en las &uacute;ltimas horas se ha tratado de hacer llamadas a la no-violencia, a la calma, al di&aacute;logo, &eacute;ste es el escenario que contempla el independentismo. Y &eacute;ste es el escenario que, desde la pol&iacute;tica &mdash; no desde la ley, y por supuesto no desde la fuerza &mdash; hay que tener en cuenta. Cualquier iniciativa de mediaci&oacute;n o de acercamiento que pueda darse en los siguientes d&iacute;as debe tener en cuenta esta peculiar y simple a la vez que compleja situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social en Catalu&ntilde;a. No porque el independentismo tenga o no la raz&oacute;n, sino porque la pol&iacute;tica, m&aacute;s que atender a razones, atiende a realidades. El resto es perder el tiempo. Y empeorar las cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Peña-López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/razones-declaracion-unilateral-independencia_129_3151475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Oct 2017 17:50:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La declaración unilateral de independencia es la única salida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tres piezas que fallan en el Caso Cassandra sobre la humillación de Carrero Blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-cassandra-humillacion-carrero-blanco_129_3485809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo que no es exagerado afirmar que el poder legislativo desconoce Internet. Lo que es desconocido se teme. Y lo que se teme se vigila, se controla y se limita. Cuando no se puede hacer desaparecer</p></div><p class="article-text">
        La Audiencia Nacional <a href="http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Audiencia-Nacional/Noticias-Judiciales/La-Audiencia-Nacional-condena-a-un-ano-de-prision-a-la-tuitera-que-publico-chistes-sobre-Carrero-Blanco" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha condenado a un a&ntilde;o de prisi&oacute;n a Cassandra Vera</a>, que public&oacute; en Twitter chistes sobre Carrero Blanco y con menci&oacute;n expl&iacute;cita a la banda terrorista ETA.
    </p><p class="article-text">
        Con el texto de la ley en la mano, da la impresi&oacute;n que la sentencia es una sentencia t&eacute;cnicamente bien aplicada. T&eacute;cnicamente significa que nos ce&ntilde;imos estrictamente al texto, y no al esp&iacute;ritu, y que somos capaces de abstraernos de todo el contexto hist&oacute;rico, pol&iacute;tico, cultural y social que envuelve al caso. Pero ni las normas son un texto, sino una transcripci&oacute;n de un esp&iacute;ritu, de una voluntad, incluso de una pr&aacute;ctica social, ni ninguna acci&oacute;n puede detraerse de su entorno, de su naturaleza tan humana como social.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, en mi opini&oacute;n fallan tres piezas en el rompecabezas de la sentencia sobre el Caso Cassandra.
    </p><h3 class="article-text">El poder legislativo</h3><p class="article-text">
        La sentencia tiene su origen en la ley o en las leyes. Leyes que dise&ntilde;a, redacta y aprueba el Parlamento. Hay dos puntos donde el engranaje del legislativo, en mi opini&oacute;n, es discutible.
    </p><p class="article-text">
        El primero es en su comprensi&oacute;n de Internet. El Parlamento espa&ntilde;ol -como muchos otros- ha tenido hist&oacute;ricamente dificultades para comprender el funcionamiento de Internet, tanto su funcionamiento t&eacute;cnico como social. Cuestiones como la propiedad intelectual, la creaci&oacute;n cultural, la econom&iacute;a colaborativa (la que lo es de verdad y la que se hace pasar por ella), las relaciones interpersonales y grupales, la salvaguarda y distribuci&oacute;n de informaci&oacute;n, etc. son espacios pantanosos donde el Parlamento se ha enfangado.
    </p><p class="article-text">
        Internet tiene, en el C&oacute;digo Penal, un trato favorable. O, mejor dicho, desfavorable. As&iacute;, en el <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-25444&amp;tn=1&amp;p=20150428#a578" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo 578</a>&nbsp;sobre enaltecimiento del terrorismo, se castigar&aacute; m&aacute;s duramente si los hechos han tenido lugar en Internet. Tres cuartos de lo mismo sucede con la <a href="https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2015-3442" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley Org&aacute;nica 4/2015, de 30 de marzo</a>, de protecci&oacute;n de la seguridad ciudadana, o Ley Mordaza, con muchos pasajes inspirados en pr&aacute;cticas digitales, aunque no figuren expl&iacute;citamente como tales.
    </p><p class="article-text">
        Creo que no es exagerado afirmar que el poder legislativo desconoce Internet. Lo que es desconocido se teme. Y lo que se teme se vigila, se controla y se limita. Cuando no se puede hacer desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        Se a&ntilde;ade, aqu&iacute;, otra cuesti&oacute;n, que no es otra sino hacer distinci&oacute;n entre dos tipos de delitos de odio: los que van contra v&iacute;ctimas del terrorismo y los que van contra otro tipo de v&iacute;ctimas. Este sesgo -que tiene resonancias desde la <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2002-12756" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Partidos</a>&nbsp;hasta las varias reformas del C&oacute;digo Penal- puede tener su justificaci&oacute;n desde el punto de vista de quien comete el delito, pero es m&aacute;s dif&iacute;cil de justificar desde el punto de vista de las v&iacute;ctimas, como veremos ahora.
    </p><h3 class="article-text">El poder ejecutivo</h3><p class="article-text">
        Es bien sabido que el &eacute;xito de una Ley no est&aacute; en el Parlamento sino en los presupuestos. Si el Parlamento propone una Ley, es el ministerio correspondiente el que la aplicar&aacute; con mayor o menor compromiso en funci&oacute;n de los recursos asignados -recursos que son asignados pol&iacute;ticamente-. En Espa&ntilde;a, el Ministerio del Interior es el que controla la polic&iacute;a as&iacute; como, <a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/independencia_de_la_Fiscalia-Estado_de_derecho_6_223687641.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de facto, el que controla a la Fiscal&iacute;a.</a>&nbsp;Es, por tanto, el ministro el que decide qu&eacute; delitos se persiguen con m&aacute;s o menos ah&iacute;nco.
    </p><p class="article-text">
        Que haya una Operaci&oacute;n Ara&ntilde;a contra el enaltecimiento del terrorismo y no contra la homofobia o la xenofobia responde a motivos pol&iacute;ticos. Es leg&iacute;timo concentrar los esfuerzos all&iacute; donde uno considere pertinente -igual de leg&iacute;timo que no compartir dicho criterio-.
    </p><p class="article-text">
        Legitimidades al margen, el ministerio ahonda en el sesgo sobre el trato &ldquo;deferencial&rdquo; en la lucha contra el terrorismo y en defensa de sus v&iacute;ctimas. En ese sesgo hay un juego de equilibrios elemental: a mayor control y mayor seguridad, m&aacute;s da&ntilde;ados los derechos humanos fundamentales, entre ellos, la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta preferencia por la &ldquo;paz social&rdquo; basada en la &ldquo;seguridad&rdquo; es lo que ha sido luz de faro de la actuaci&oacute;n del ministerio del Interior en general, y de los cuerpos de seguridad del estado en particular en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y, por extensi&oacute;n, desde la Transici&oacute;n misma.
    </p><h3 class="article-text">El poder judicial</h3><p class="article-text">
        Por supuesto, el dise&ntilde;o de las leyes del Parlamento y el af&aacute;n para su cumplimiento por parte del ejecutivo podr&iacute;an corregirse -compensarse, matizarse, afinarse- en los juzgados. No ha sido as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la sentencia del Caso Casandra hay dos cuestiones que no hacen sino agravar esta separaci&oacute;n entre sociedad y marco regulatorio a medida que la soluci&oacute;n a un problema transita por cada uno de los tres poderes.
    </p><p class="article-text">
        La primera cuesti&oacute;n es cuando se dice que en esta clase de delitos es importante no s&oacute;lo el tenor literal de las palabras pronunciadas, sino tambi&eacute;n el sentido o la intenci&oacute;n con que hayan sido utilizadas, su contexto y las circunstancias concomitantes. Es aqu&iacute; -y obviamente la m&iacute;a es una opini&oacute;n personal- donde doy la raz&oacute;n a la Audiencia Nacional y se la quito en su sentencia. Le doy la raz&oacute;n en que el sentido y el contexto cuentan. No comparto el sentido en el que interpreta el sentido y el contexto. La ley -y el Parlamento, y el Ministerio, y la Polic&iacute;a, y el Poder Judicial al completo- toman Internet como un espacio abierto, un &aacute;gora p&uacute;blica, un medio de comunicaci&oacute;n. T&eacute;cnicamente as&iacute; es. Pero el uso social e individual de Internet en general, y de Twitter en particular, dista mucho de estar tan claro. Igual que muchos consideramos el correo electr&oacute;nico como lengua oral transcrita (y no como lengua escrita), las redes sociales son, en muchos casos, un bar o un comedor de casa&hellip; con paredes de cristal y altavoces a los cuatro vientos.
    </p><p class="article-text">
        No es un juego de palabras ni una justificaci&oacute;n ni una patente de corso para portarse de forma grosera y ofensiva. Pero ah&iacute; es donde la justicia tendr&iacute;a margen, y en lugar de situarse en el centro del carril, se arrima a uno de los extremos de la interpretaci&oacute;n m&aacute;s literal, obviando los usos sociales de la tecnolog&iacute;a y los espacios virtuales. Apurando el margen, la justicia tambi&eacute;n opta por ser m&aacute;s punitiva que correctiva, por no hablar de la pedagog&iacute;a de la prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La segunda cuesti&oacute;n es, sin embargo, mucho m&aacute;s delicada por las conclusiones que de ella pueden extraerse. Reza la sentencia que
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">las víctimas del terrorismo constituyen una realidad incuestionable, que merecen respeto y consideración, con independencia del momento en que se perpetró el sangriento atentado, que<br/>por cierto cegó la vida de otras dos personas, no tan relevantes pero asimismo merecedoras de la misma deferencia. Entender que las consecuencias de aquel atentado de 20-12-1973 no merece la protección penal a los efectos enjuiciados crearía una situación injusta, con consiguiente existencia de víctimas de ETA de diversas categorías.<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Lo que dice la sentencia es que no importa qui&eacute;n fue Carrero Blanco. No importa que fuese, durante muchos a&ntilde;os y especialmente en el momento de su muerte, la mano derecha de un militar levantado en armas contra un gobierno leg&iacute;timo, que llev&oacute; al pa&iacute;s a una Guerra Civil, que mantuvo a dicho pa&iacute;s y sus derechos bajo su yugo dictatorial durante 40 a&ntilde;os. No importa tampoco que, en t&eacute;rminos estrictamente politol&oacute;gicos, no son equiparables la ETA de la dictadura con la ETA de la democracia, movimiento asimilable a la liberaci&oacute;n de la dictadura el primero, movimiento indudablemente terrorista el segundo. No hace distinci&oacute;n, pues, la Audiencia Nacional, entre v&iacute;ctimas del terrorismo: entre el verdugo convertido en v&iacute;ctima por un grupo que se opon&iacute;a a su r&eacute;gimen dictatorial, y la v&iacute;ctima inocente que ha defendido democr&aacute;ticamente sus ideas de aqu&eacute;llos que no han sabido incorporarse al debate no violento de las ideas.
    </p><p class="article-text">
        Tres piezas, todas las del Estado de Derecho, fallan en el Caso Cassandra. Falla el legislativo, aterrorizado por una Internet que desconoce y que quiere controlar cuando no demonizar. Falla el ejecutivo cuando induce sesgos ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos en la persecuci&oacute;n de unas v&iacute;ctimas en detrimento de otras. Y falla el judicial cuando, adem&aacute;s de no comprender la sociolog&iacute;a de Internet y las redes sociales, da pruebas, una vez m&aacute;s, que Espa&ntilde;a no ha superado el franquismo y que el post-franquismo todav&iacute;a marca la agenda p&uacute;blica: no osemos opinar, ni que sea de la forma m&aacute;s grosera, aunque tengamos los medios telem&aacute;ticos para hacerlo; no reivindiquemos la lucha contra el odio porque lo que es odioso ya se encargar&aacute; el gobierno de definirlo; y, sobre todo, no toquemos los pilares de la patria.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, que hagamos como &eacute;l, y que no nos metamos en pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Peña-López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/caso-cassandra-humillacion-carrero-blanco_129_3485809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2017 18:00:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las tres piezas que fallan en el Caso Cassandra sobre la humillación de Carrero Blanco]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Audiencia Nacional,Cassandra Vera,Luis Carrero Blanco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años y mil recortes después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/especiales/elrecortometro/anos-mil-recortes-despues_1_5671616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c88016c9-8d3e-4296-8298-b6ea8dd56a3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres años y mil recortes después"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tres años de recortes no contienen prácticamente ni un solo cambio  estructural que permita, aunque con cambios, mantener el esqueleto del  Estado del Bienestar y sus funciones básicas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Consulta todos los recortes de los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os en <a href="http://www.eldiario.es/especiales/elrecortometro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>El Recort&oacute;metro</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        No sin cierta discrecionalidad, podemos identificar dos momentos esenciales en la historia que nos permiten navegar r&iacute;o arriba hasta la fuente donde nace el Estado del Bienestar. El segundo momento, y con un alto grado de consenso, es la puesta en marcha del programa de recuperaci&oacute;n para Europa, m&aacute;s comunmente conocido como Plan Marshall (1948-1951). En &eacute;l, no solamente se reconstru&iacute;a, literalmente, el viejo continente, sino que adem&aacute;s se hac&iacute;a con la vista muy puesta en una construcci&oacute;n del tejido social mucho m&aacute;s all&aacute; del tejido econ&oacute;mico. No en vano, el grave deterioro de ese tejido social era uno de los motivos que hab&iacute;an llevado a las dos aniquilaciones continentales de la primera mitad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Estableciento un (esperemos que no muy forzado) paralelismo con el Plan Marshall, queremos situar el otro gran momento en el llamado New Deal: el programa (1933-1936) del presidente Franklin D. Roosevelt para reconstruir los Estados Unidos de Am&eacute;rica aniquilados por la Gran Depresi&oacute;n iniciada con el Crack de 1929. Dicha reconstrucci&oacute;n, tambi&eacute;n se hizo con un fuerte componente social, que aunque pueda parecer timorato a ojos europeos, s&iacute; supuso decididos pasos hacia delante en materia de derechos del trabajador y protecci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Tras estos planes, m&aacute;s all&aacute; de anhelos de gente bondadosa, altruista y filantr&oacute;pica, hab&iacute;a como m&iacute;nimo tres grandes lecciones aprendidas tanto en los conflictos b&eacute;licos como en los conflictos econ&oacute;micos y financieros: que el libertinaje (que no libertad) en lo socioecon&oacute;mico genera desigualdad; que la desigualdad (excesiva) genera tensiones que perjudican a la convivencia y, directa e indirectamente, a la econom&iacute;a; y que las tensiones mal resueltas y agravadas, acaban con el caos y la destrucci&oacute;n. As&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de los anhelos bondadosos, tras la creaci&oacute;n de un tejido social s&oacute;lido capaz de parar las ca&iacute;das de los m&aacute;s desafortunados est&aacute; la idea de crear un sistema econ&oacute;mico sano, innovador, incluso intr&eacute;pido, sin que los excesos arrastren a todo el colectivo al fondo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el estado Espa&ntilde;ol recibe, durante la primavera de 2010, la en&eacute;sima pero &uacute;ltima comunicaci&oacute;n respecto al efecto arrastre hacia el fondo de los excesos cometidos en la d&eacute;cada anterior &ndash;agravados, precipitados o puestos a la luz por la crisis financiera de occidente- el aviso que se da es que hay que olvidarse de lo aprendido durante el Crack del 29 y las dos grandes guerras, as&iacute; como deshacer el camino andado durante el New Deal americano, durante el Plan Marshall y durante el rebufo de ese plan que en nuestro particular caso lleg&oacute; a plazos a medida que fuimos abri&eacute;ndonos, primero, e incorpor&aacute;ndonos, despu&eacute;s, a Europa.
    </p><p class="article-text">
        Cumplidos tres a&ntilde;os del Plan Urgente de Recorte de Gastos de 12 de Mayo de 2010 y vistos en perspectiva esos tres a&ntilde;os, se antoja necesario reetiquetar lo que hemos ido etiquetando como recortes. Vistos en conjunto, esos recortes son un cercenar, un desmantelamiento en toda la regla del pacto social sobre el que debe edificarse una convivencia y un leg&iacute;timo plan de mejorar el bienestar de una comunidad. Los tres a&ntilde;os de recortes no contienen pr&aacute;cticamente ni un solo cambio estructural que permita, aunque con cambios, mantener el esqueleto del Estado del Bienestar y sus funciones b&aacute;sicas. Han sido tres a&ntilde;os de debilitar la convivencia, de agravar el conflicto, de poner al l&iacute;mite lo que cohesiona una comunidad antes de que estalle o antes de que se deje morir, lo que ocurra primero.
    </p><p class="article-text">
        Se achaca a las ciencias sociales que sus previsiones son a menudo err&oacute;neas y que solamente aciertan cuando se atreven a explicar el pasado, jam&aacute;s el futuro. Esa cr&iacute;tica no tiene en cuenta que la ciencia ya nos dice mucho: d&oacute;nde no hay que pisar para no volver a tropezar, cu&aacute;les son los errores que no hay que volver a cometer. Y parece que los estamos resiguiendo todos, uno por uno, hasta que completemos el c&iacute;rculo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Merche Negro, Ismael Peña-López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/especiales/elrecortometro/anos-mil-recortes-despues_1_5671616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 May 2013 18:17:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres años y mil recortes después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Recortes,Austeridad,Protestas,15M]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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