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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raúl Argemí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raul_argemi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raúl Argemí]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No voy a festejar la muerte de Videla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/voy-festejar-muerte-videla_129_5679473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dac3cf7d-2cd7-4ec5-9a18-b9a3286d48e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No voy a festejar la muerte de Videla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La culpabilidad de un genocidio no se puede reducir a tres personas. Tampoco la colaboración y la responsabilidad de quienes no quisieron verlo.</p></div><p class="article-text">
        Ha muerto Jorge Rafael Videla, la figura m&aacute;s representativa del terceto que tom&oacute; el poder para protagonizar la dictadura m&aacute;s sangrienta que sufri&oacute; Argentina a lo largo de su historia. He o&iacute;do voces que dicen de festejar su muerte, hasta con una borrachera, que ma&ntilde;ana ser&aacute; resaca.
    </p><p class="article-text">
        Yo no festejar&eacute; su muerte. Prefiero dar algo de aliento a la memoria, tal vez para preguntarme qu&eacute; festejan, y qui&eacute;nes son los que festejan. Tal vez porque esas manifestaciones de alegr&iacute;a me hacen recordar las de los espa&ntilde;oles tras la muerte de Francisco Franco. Franco muri&oacute; en su cama, y sin que nadie lo llevara ante la justicia para que respondiera por miles de asesinados. Gente que despu&eacute;s de la Guerra Civil se entreg&oacute;, por la promesa de ser juzgados legal y equilibradamente. Gente que recibi&oacute; por justicia un par de balazos y entierro, como perros, en alguna cuneta a la salida de su pueblo, donde todav&iacute;a siguen sus huesos. Muchas veces me he preguntado qu&eacute; festejaban los espa&ntilde;oles con la muerte de Franco.
    </p><p class="article-text">
        Poco antes de la muerte de Ernesto S&aacute;bato me toc&oacute; hablar de &eacute;l en un encuentro de Casa Am&eacute;rica en Madrid. Record&eacute; entonces que muchos le echaron siempre en cara haber concurrido a una cena con Videla. Sin justificar el acto de acudir a esa cena, record&eacute; en Madrid &ndash;con S&aacute;bato a punto de cumplir 100 a&ntilde;os&mdash; que fueron miles, millones, los argentinos que festejaron que Videla y compa&ntilde;&iacute;a derrocaran a la entonces presidente de Argentina, Isabel Per&oacute;n. Y se&ntilde;al&eacute; que lo hicieron con la complicidad de los partidos pol&iacute;ticos. El congreso ten&iacute;a herramientas constitucionales para destituir a Isabel Per&oacute;n y llamar a elecciones. Ninguno de los grandes partidos quiso usar esos recursos, prefirieron, como en golpes de estado anteriores, que los militares se hicieran cargo del caos; que ya les tocar&iacute;a a ellos su turno cuando las aguas se calmaran.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo que vino despu&eacute;s nadie lo desconoce: campos clandestinos de tortura; robo de ni&ntilde;os reci&eacute;n paridos, con la consecuente eliminaci&oacute;n de la madre; prisioneros arrojados al mar, en la mejor tradici&oacute;n exterminadora de sus maestros, los militares franceses que actuaron en Argelia.
    </p><p class="article-text">
        Y lo hicieron bajo el palio de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica cat&oacute;lica, que adem&aacute;s de bendecir el &ldquo;ba&ntilde;o de sangre necesario para redimir Argentina&rdquo;, manten&iacute;an sacerdotes en los principales campos de concentraci&oacute;n para fortalecer la fe de los torturadores que sufr&iacute;an en su conciencia lo que estaban haciendo. Nombrar las pocas excepciones a esa conducta no precisa listas, s&oacute;lo hubo dos o tres obispos que se mantuvieron cr&iacute;ticos, y sus nombres permanecen en la memoria de los argentinos. A&uacute;n hoy no se ha conseguido que la Iglesia libere &ndash;o exponga, use la palabra que guste&mdash; a esos c&oacute;mplices de su organizaci&oacute;n, para que testimonien lo que saben sobre los desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El genocidio fue necesario para terminar con una guerrilla rural que ya hab&iacute;a sido derrotada un a&ntilde;o antes del golpe, o de la guerrilla urbana, que dur&oacute; menos que un suspiro, enfrentada al poder militar y sin arraigo entre el pueblo argentino?
    </p><p class="article-text">
        La finalidad de la dictadura que encabez&oacute; Videla era imponer un cambio estructural econ&oacute;mico, que ya hab&iacute;a comenzado con Pinochet en Chile, que sigui&oacute; con el gobierno elegido democr&aacute;ticamente de Carlos Menem, y que ahora se ense&ntilde;orea de la econom&iacute;a europea: un capitalismo global y salvaje que se dio en llamar neoliberalismo.
    </p><p class="article-text">
        Como en otras ocasiones, la usurpaci&oacute;n de los poderes Ejecutivo y Legislativo no tuvo su reflejo en el Poder Judicial, que sigui&oacute; adelante como si fuera posible una justicia igualitaria y libre en medio de una dictadura genocida. La evoluci&oacute;n, como hab&iacute;a sucedido con anteriores dictaduras, hizo que algunos funcionarios judiciales se convirtieran en soldados de Videla, sin uniforme. Cajonearon los habeas corpus por desaparici&oacute;n, miraron hacia otro lado ante las denuncias de torturas y asesinatos, dentro y fuera de las c&aacute;rceles, clandestinas o legales, y hasta encubrieron casos de corrupci&oacute;n flagrante, en tanto sus protagonistas eran parte del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        No cuestiono su elecci&oacute;n. Cada uno se enrola en el ej&eacute;rcito que m&aacute;s le gusta, y trata de sobrevivir como las ratas se salvan. Por eso, luego, mientras sus &ldquo;compa&ntilde;eros de armas&rdquo; eran procesados por sus andanzas, ellos consiguieron eludir la justicia y, m&aacute;s, presentarse como defensores de la democracia desde siempre.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvi&oacute; la democracia, la posibilidad de elegir presidente por medio de las urnas, result&oacute; ganador Ra&uacute;l Ricardo Alfons&iacute;n. El eje ganador de su campa&ntilde;a fue instalar la idea que se llam&oacute; &ldquo;de los dos demonios&rdquo;. Algo as&iacute; como: hab&iacute;a una vez un grupito de gente muy mala a la cabeza de las fuerzas armadas, y hab&iacute;a otro grupito de gente igualmente mala, en las guerrillas, que fueron responsables del genocidio y el desastre econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que hundi&oacute; Argentina. La guerrilla igual a los genocidas, esos fueron los dos demonios. El resto, millones, eran inocentes, enga&ntilde;ados, gente que no sab&iacute;a qu&eacute; suced&iacute;a, y que por lo tanto no ten&iacute;a culpa de nada. La aceptaci&oacute;n fue notable, porque borraba la mala conciencia de millones de argentinos, tanto de los que hab&iacute;an apoyado la dictadura como de los que estaban en contra, pero se sent&iacute;an culpables de no haber actuado seg&uacute;n les mandaba su conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Que haya muerto Videla no tiene relevancia. Era un hombre mayor, y lo suyo es una consecuencia de las estad&iacute;sticas. Un hombre convencido de la necesidad de hacer lo que hizo, que nunca se mostr&oacute; arrepentido. Seg&uacute;n el refr&aacute;n, muerto el perro se acab&oacute; la rabia. Pero no es verdad ni lo del perro ni lo de la rabia. No se acaban nunca. Especialmente cuando se centra el &ldquo;pecado&rdquo; de muchos en un par de responsables &uacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la muerte de Videla, y por un problema simple de edad, permite el olvido de la responsabilidad de los muchos que contribuyeron, antes, durante y despu&eacute;s, a que el genocidio sucediera.
    </p><p class="article-text">
        No, no voy a festejar la muerte de Videla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Argemí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/voy-festejar-muerte-videla_129_5679473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2013 18:04:24 +0000]]></pubDate>
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