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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Diego Botto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_diego_botto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Diego Botto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Robar el fuego a los dioses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/robar-fuego-dioses_129_13092496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63e7a288-b8d3-43df-bf5c-90f2897f1c2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Robar el fuego a los dioses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recordar hoy el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina no sirve solamente para honrar a las víctimas de la dictadura sino para entendernos un poco mejor. Nos permite entender que los fascismos nacen siempre con la patria en la boca y después son los primeros en venderla y traicionarla</p><p class="subtitle">El golpe de Estado militar en Argentina cumple medio siglo en un contexto de negacionismo rampante de Milei</p></div><p class="article-text">
        En noviembre de 1978 mi madre llegaba al aeropuerto de Barajas desde Buenos Aires con el exilio garabateado en la cara y un dolor inabarcable impregnado de derrotas en el coraz&oacute;n. De su mano &iacute;bamos mi hermana mayor y yo, y en su tripa nuestra hermana menor.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os antes, un 24 de marzo, una junta de militares liderada por Jorge Rafael Videla tomaba el poder en Argentina a trav&eacute;s de un golpe de Estado. Se iniciaba as&iacute; uno de los periodos m&aacute;s sangrientos y crueles de la historia del pa&iacute;s. Las torturas, asesinatos, secuestros, la desaparici&oacute;n forzada de personas, el robo de beb&eacute;s&nbsp;y el miedo impuesto a toda la sociedad fueron sus se&ntilde;as de identidad.
    </p><p class="article-text">
        La dictadura&nbsp;quiso borrar todo rastro de disidencia y con ella eliminar de ra&iacute;z a una generaci&oacute;n entera de pensadores y activistas. Entre ellos el compa&ntilde;ero de mi madre, mi padre,&nbsp;el actor Diego Fernando Botto.
    </p><p class="article-text">
        La memoria&nbsp;es constitutiva de nuestra identidad. Lo es porque somos el c&uacute;mulo de vivencias y hechos que nos precedieron. Somos el conjunto de amores, desamores, afectos, victorias, derrotas, trabajos, llantos, alegr&iacute;as y rutinas que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida. Si alguien nos arrebatara de repente alguna parte de nuestro pasado, sin duda modificar&iacute;a nuestro presente. Ninguno de nosotros ser&iacute;a exactamente el mismo sin aquel beso que dimos por primera vez al amor de nuestra vida, sin aquel viaje con nuestra madre, sin aquel trabajo o aquel acto de rebeld&iacute;a que tanto nos influy&oacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre a nivel colectivo. Lo que una sociedad decide recordar&nbsp;de s&iacute; misma y lo que decide olvidar termina conform&aacute;ndola como pa&iacute;s. Si en Espa&ntilde;a se decidiera hacer festivo el 18 de agosto, d&iacute;a del asesinato de Federico Garc&iacute;a Lorca o el 24 de agosto d&iacute;a en que tropas republicanas liberaron en 1944 Par&iacute;s de los nazis este pa&iacute;s seguramente tendr&iacute;a otra percepci&oacute;n de s&iacute; mismo. Lo que decidimos poner en valor de nuestro pasado habla de quienes somos como pa&iacute;s en nuestro presente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recordar de forma activa el 24 de marzo de 1976 dice algo de qu&eacute; quiere ser Argentina como pa&iacute;s, especialmente ahora que tiene un presidente negacionista en la Casa Rosada.
    </p><p class="article-text">
        La memoria, por tanto, nos conforma y nos dota de identidad. Por eso la memoria hist&oacute;rica no es un espejo retrovisor para mirar el pasado sino un espejo frontal para entendernos en el presente.
    </p><p class="article-text">
        Recordar hoy el 50 aniversario del golpe de Estado en Argentina no sirve solamente para honrar a las v&iacute;ctimas de la dictadura sino para entendernos un poco mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos permite entender que los fascismos nacen siempre con la patria en la boca y despu&eacute;s son los primeros en venderla y traicionarla.&nbsp;Su &uacute;nico prop&oacute;sito es la defensa de los intereses de unas reducidas elites econ&oacute;micas. Nos permite entender que los fascismos en el pasado apelaron a la seguridad de la clase media para despu&eacute;s abandonarla tras haber sembrado las condiciones de pobreza que generar&iacute;an m&aacute;s inseguridad. Que tras la fervorosa defensa de la familia tradicional se esconden aquellos que pueden torturar mujeres embarazadas y secuestrar a sus beb&eacute;s, como hicieron en Argentina. Nos permite entender que el monstruo de la deshumanizaci&oacute;n del adversario desemboca en atrocidades que sobrepasan la peor de nuestras pesadillas. Que siempre necesitan de un otro (pobre y de origen for&aacute;neo) al que dibujar como un ente organizado y poderoso para justificar el descenso a los infiernos de la violencia. Que las guerras a las que nos arrastrar&aacute;n se ceban con nuestros muertos y nunca con los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Recordar nos permite codificar las se&ntilde;ales a las que tenemos que estar atentos cuando la rueda de la historia gire con la voluntad de repetirse, ya sea como drama o como farsa.
    </p><p class="article-text">
        Pero recordar el 24 de marzo del 76 tambi&eacute;n tiene otro sentido identitario para nuestro presente.
    </p><p class="article-text">
        Nos permite entender que hubo una generaci&oacute;n que se atrevi&oacute; a so&ntilde;ar en voz alta. So&ntilde;aron ni m&aacute;s ni menos con robarle el fuego a los dioses y entreg&aacute;rselo a los humanos. Algunos hombres y mujeres arriesgaron lo mejor que ten&iacute;an, incluso la vida, para que unos pocos dejaran de imponer su voluntad sobre el destino de unos muchos.Hubo una generaci&oacute;n que, en circunstancias mucho m&aacute;s adversas y complejas que las nuestras hoy en d&iacute;a, se lanz&oacute; a conquistar la libertad y el derecho a la felicidad. El derecho -no divino, sino humano-&nbsp;de poseer los recursos que podr&iacute;an generar alimento y cobijo para millones de personas. So&ntilde;aron con una sociedad distinta m&aacute;s justa y libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que la derrota fue colosal. Aceptar eso sin medias tintas es parte imprescindible de mirarnos en ese espejo con honestidad. 30.000 personas desaparecidas, decenas de miles de exiliadas, torturadas, muertas, el desastre de Malvinas y una herida abierta en el coraz&oacute;n del pa&iacute;s que perdura hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        En lo personal las heridas est&aacute;n ah&iacute;.&nbsp;Un noviembre de 1978 mi madre llegaba a Barajas con las derrotas puestas y la mirada clavada en el futuro. Con la necesidad de sobrevivir y ara&ntilde;arle a&uacute;n al destino la posibilidad de una felicidad conquistada. Porque en el mero hecho de sobrevivir y ser felices hab&iacute;a una victoria robada a la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Si algo nos devuelve el espejo de la memoria es la certeza de que esto que hoy somos hoy es producto de nuestras ca&iacute;das y levantadas, de nuestros aciertos y errores. Hoy sabemos que llevamos en la sangre la herencia de aquellos que lucharon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;&hellip;.no me cabe duda, un d&iacute;a, m&aacute;s pronto que tarde, encontraremos la manera de abrir las grandes alamedas y arrebatarle el fuego a los dioses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/robar-fuego-dioses_129_13092496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 08:54:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Robar el fuego a los dioses]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libertad de expresión artística]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/libertad-expresion-artistica_129_10365948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6f125d8-ff21-4774-8787-e4076b853a7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad de expresión artística"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ser tolerantes con la censura, aceptarla con la esperanza de negociar con los censores, es ir abriendo la puerta a la derrota. La historia nos enseña que se empieza cancelando textos y se termina cancelando personas</p></div><p class="article-text">
        El 5 de junio de 1929 varios polic&iacute;as abrieron las puertas del teatro en el que Federico Garc&iacute;a Lorca estaba a punto de estrenar una de sus primeras obras de teatro, subieron al escenario y proclamaron categ&oacute;ricos que el estreno quedaba cancelado. Se acusaba al texto de ser pornogr&aacute;fico, y a la compa&ntilde;&iacute;a de faltar el respeto a la monarqu&iacute;a. El manuscrito fue requisado y prohibida su exhibici&oacute;n, publicaci&oacute;n y representaci&oacute;n. Se trataba de la obra &ldquo;Amor de Don Perlimpl&iacute;n con Belisa en su jard&iacute;n&rdquo;, y quien la haya le&iacute;do o visto sabr&aacute; que all&iacute; no hay pornograf&iacute;a de ning&uacute;n tipo, forma o manera. Esto ocurr&iacute;a durante dictadura de Primo de Rivera&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde las derechas trataban de boicotear el estreno de una de las obras magnas del poeta granadino: &ldquo;Yerma&rdquo;.&nbsp; Iniciaron una feroz campa&ntilde;a contra &eacute;l plagada de incendiarios editoriales, pero no pudieron impedir que la obra se convirtiera en un gran &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos parece incre&iacute;ble que alguien quisiera cancelar un texto que ya es parte del patrimonio cultural espa&ntilde;ol&nbsp;como lo puede ser El Quijote, pero cada &eacute;poca tiene sus censores. Nuestro tiempo no es una excepci&oacute;n. En la &uacute;ltima semana y media hemos visto varios actos de censura en el mundo de la cultura. Todos tienen en com&uacute;n la motivaci&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Se ha cancelado la representaci&oacute;n de una obra de Lope de Vega por sus &ldquo;insinuaciones sexuales&rdquo;. En Valdemorillo (Madrid), se ha suspendido una representaci&oacute;n de Orlando de Virginia Woolf, una obra que reflexiona sobre rol de la mujer en la sociedad. En Briviesca, Burgos, se ha cancelado la obra &ldquo;El mar: Visi&oacute;n de unos ni&ntilde;os que no lo han visto nunca&rdquo;, que narra la historia de un profesor republicano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una localidad de Cantabria se suspendi&oacute; la proyecci&oacute;n de un pel&iacute;cula de animaci&oacute;n porque en unos fotogramas que ocupan alrededor de 5 segundos&nbsp;dos mujeres se besan.&nbsp;En Mallorca se retir&oacute; la representaci&oacute;n de NUA, una obra que reflexiona sobre los trastornos alimenticios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La lista es larga y podemos remontarnos m&aacute;s atr&aacute;s y recordar el caso de Paco Bezerra en los teatros del Canal, el concierto de Pedro Pastor en Aravaca (Madrid) o por supuesto aquel episodio en el que un grupo de titiriteros fueron llevados ante la Audiencia Nacional acusados de enaltecimiento del terrorismo simplemente por hacer teatro. Quiz&aacute; la mejor lecci&oacute;n que podamos extraer de aquello es que flaquear en la defensa de la libertad de expresi&oacute;n es abrir la puerta al marco de la extrema derecha. Frente a los ataques a la libertad de expresi&oacute;n hay que ser contundentes y firmes.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha en todo el mundo est&aacute; entregada a lo que llaman la batalla cultural. Una batalla ideol&oacute;gica con la que pretenden no solo imponer su angosta visi&oacute;n del mundo y las relaciones humanas sino adem&aacute;s, y sobre todo, usarla de catapulta para conquistas electorales.
    </p><p class="article-text">
        El eje de sus programas sigue sustent&aacute;ndose en la voluntad de servir a los intereses de grandes corporaciones, conglomerados financieros y tenedores de inmuebles o tierras. Pero nadie hace su campa&ntilde;a aludiendo a la voluntad de hacer m&aacute;s ricos a los ricos o de desmantelar los servicios p&uacute;blicos para entregar esos recursos a empresas privadas. La batalla se da en el aspecto cultural, entendiendo la cultura en sentido amplio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a la extrema derecha cabalga sobre temas como el rechazo al feminismo, la negaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica y la necesidad constante de borrar cualquier debate sobre el car&aacute;cter represor y genocida del levantamiento del 36 y la posterior dictadura, la negaci&oacute;n de los debates sobre sexualidad, el odio a los migrantes y el constante temor de la ruptura de Espa&ntilde;a. Ese es el eje y casi la exclusividad&nbsp;de su discurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una obviedad se&ntilde;alar que cuando se censura una obra de teatro, una pel&iacute;cula, una novela o un concierto&hellip; no se est&aacute; castigando s&oacute;lo a esa compa&ntilde;&iacute;a, ese cantante o esa novelista, sino que se est&aacute; privando a la sociedad en su conjunto de la posibilidad de una mirada distinta sobre el mundo.&nbsp;La defensa de la pluralidad de miradas en la cultura tiene que ver precisamente con la salvaguarda de algo esencial en democracia: la reflexi&oacute;n, la posibilidad de cuestionar lo existente e imaginar otros caminos posibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos podr&aacute;n replicar que no todas las obras que se censuran son obras maestras. Y eso es inobjetable; sin embargo, necesitamos de esas obras que no son obras maestras porque quiz&aacute; ellas iluminen otras que s&iacute; lo ser&aacute;n. En los procesos culturales ocurre como en la f&iacute;sica o las ciencias naturales. Fue en un experimento menor en los laboratorios Bell que dos cient&iacute;ficos encontraron por casualidad el Fondo C&oacute;smico de Microondas, la evidencia m&aacute;s contundente sobre el Big Bang. Fueron otros experimentos sobre la luz los que llevaron a Einstein a proponer su teor&iacute;a de Relatividad Especial.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la cultura ocurre lo mismo. Obras aparentemente menores pudieron inspirar otras que han cambiado el curso de la historia, que nos han acercado a mundos nuevos o revelado secretos del coraz&oacute;n humano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser tolerantes con la censura, aceptarla con la esperanza de negociar con los censores, es ir abriendo la puerta a la derrota. La historia nos ense&ntilde;a que se empieza cancelando textos y se termina cancelando personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n una obviedad se&ntilde;alar que no es lo mismo criticar, debatir, discrepar fervorosamente, incluso boicotear desde la platea una obra art&iacute;stica que usar el poder institucional para censurar e imposibilitar la exhibici&oacute;n de la misma. Un concejal de cultura tiene mucho m&aacute;s poder real que mil tuiteros. La cr&iacute;tica, el debate, por acalorado que sea, forman parte del proceso democr&aacute;tico; la prohibici&oacute;n no. Las instituciones deben velar por la libertad de expresi&oacute;n art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        A Federico Garc&iacute;a Lorca quisieron cancelarlo por su compromiso con la Rep&uacute;blica, por el rol que daba a la mujer en sus obras, siempre cargadas de deseo y ansias de libertad. Dijeron de &eacute;l que viv&iacute;a del dinero p&uacute;blico cuando se embarc&oacute; en La Barraca. Les molestaba su homosexualidad y no toleraron su apoyo al Frente Popular. El odio sembrado durante a&ntilde;os contra &eacute;l desemboc&oacute; en su fusilamiento y &ldquo;desaparici&oacute;n&rdquo; el 18 de Agosto de 1936, cuando se cumpl&iacute;a un mes del golpe militar franquista.
    </p><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os 30 del pasado siglo nos ense&ntilde;an que el huevo de la serpiente del fascismo se toma su tiempo, pero una vez eclosiona devora incluso a sus tibios hu&eacute;spedes. Lorca, el &ldquo;desaparecido&rdquo; m&aacute;s c&eacute;lebre de nuestra historia, deber&iacute;a iluminar la certeza de que frente a la oscuridad solo cabe la determinaci&oacute;n de la defensa de la cultura en la m&aacute;s amplia de sus expresiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa defensa siempre nace de la alegr&iacute;a y del optimismo de quienes creen en la multiplicidad de miradas, en la defensa de los Derechos Humanos y en ensanchar la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/libertad-expresion-artistica_129_10365948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jul 2023 20:42:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Diego, hijo de la resistencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/juan-diego-hijo-resistencia_1_8951802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/085c0877-687e-461a-807f-2e87a6e9bd45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Diego, hijo de la resistencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El actor Juan Diego Botto recuerda a su compañero de rodajes y 'líos', fallecido a los 79 años</p><p class="subtitle">Obituario - Juan Diego, las mil vidas de un actor rojo, bético, serio y comprometido</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Sentados en la min&uacute;scula habitaci&oacute;n en la que esper&aacute;bamos entre toma y toma durante el rodaje de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Vete de m&iacute;,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> escuch&eacute; c&oacute;mo Juan Diego hablaba por tel&eacute;fono con un productor que le deb&iacute;a dinero. Al colgar me cont&oacute; que no perdonaba que un productor no le pagara, que no soportaba que alguien a quien le sobraba el dinero le dejara a deber. &ldquo;Luego igual lo regalo. Igual cojo el dinero y se lo doy a un amigo. El dinero no me interesa, pero no puedo con la estafa y con el abuso de poder&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y eso habla de Juan Diego y de su forma de entender la vida. Siempre intent&oacute; que nadie de los de abajo fuera pisoteado por nadie de los de arriba. Quiz&aacute; por eso supo entender tan bien y puso tanto mimo en la creaci&oacute;n de uno de sus personajes m&aacute;s c&eacute;lebres, el Se&ntilde;orito de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Los Santos Inocentes:</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> un tipo que representaba a esa casta </span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;">que a&uacute;n perdura hasta nuestros d&iacute;as</span>&mdash;<span class="highlight" style="--color:transparent;"> que cree que el Estado es suyo. Esa gente que entiende que el pa&iacute;s es de su propiedad por derecho, que los dem&aacute;s estamos de prestado y deber&iacute;amos dar las gracias porque, al fin y al cabo, existimos para ser mandados. Su inquebrantable compromiso es para m&iacute;, a&uacute;n hoy, un espejo en el que mirarme, un lugar al que llegar. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que me llamaba sus mensajes empezaban de la misma manera: &quot;Botto, te llamo para un lío&quot; </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En lo profesional Juan Diego era de una meticulosidad obsesiva. El rigor te&ntilde;&iacute;a cada toma, cada frase, cada gesto en la b&uacute;squeda de la s&iacute;ntesis perfecta de verdad, sencillez y belleza. Recuerdo estar esperando con &eacute;l, antes de subir a un escenario para leer unos poemas y ver su hoja llena de rayas, flechas que un&iacute;an unas frases con otras, subrayados, comentarios a pie de p&aacute;gina. Era una de esas lecturas que hacemos a veces en alg&uacute;n acto de alg&uacute;n barrio por alguna causa que nos ha convocado. Nadie nos pagaba por aquello, obviamente, y el p&uacute;blico ya agradec&iacute;a su mera presencia, pero para Juan subir a un escenario implicaba el deber de hacerlo lo mejor posible. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cada vez que me llamaba para 'liarme' sus mensajes empezaban de la misma manera: &ldquo;Botto, te llamo para un l&iacute;o&rdquo; y cada vez que yo le llamaba para lo mismo empezaba de la misma manera &ldquo;Ruiz, te llamo para un l&iacute;o&rdquo;. &Eacute;l era, seg&uacute;n sus propias palabras, un hijo de la resistencia. Adem&aacute;s de algunas de las mejores escenas de la historia del cine espa&ntilde;ol, nos deja el ejemplo de su propia vida: un hombre que fue de lo mejor de su generaci&oacute;n, vanguardia de modernidad y compromiso. Alguien que nunca toler&oacute; el abuso. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En lo personal deja un vac&iacute;o de esos que sabes que no se van a llenar, un vac&iacute;o de esos que sabes que a partir de ahora van a formar parte de ti. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/juan-diego-hijo-resistencia_1_8951802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Apr 2022 14:23:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Diego, hijo de la resistencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Teatro,Obituario,Obituarios,Juan Diego Botto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi recuerdo para Pedro Aunión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/recuerdo-pedro-aunion_129_3286055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c52f68f-fcff-4d60-9bdd-2e163e137238_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi recuerdo para Pedro Aunión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ningún compañero debería jugarse la vida en el trabajo. Hacer soñar a los espectadores, hacerles reflexionar y emocionarse nunca debería costarnos la vida</p></div><p class="article-text">
        Que muera un compa&ntilde;ero trabajando, que muera un compa&ntilde;ero encima de un escenario o a 30 metros de altura mientras hace su trabajo, es una tragedia que siempre arrastra el rumor de lo evitable.
    </p><p class="article-text">
        Que muera un compa&ntilde;ero joven, lleno de vida, de talento, de creatividad es algo que siempre arrastra el horror de lo injusto, de lo innecesario, de lo insustituible. 
    </p><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Pedro Auni&oacute;n cuando era un alumno en la escuela de Cristina Rota. Recuerdo sus n&uacute;meros en la katarsis del Tomatazo, recuerdo su pasi&oacute;n, su talento y su alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n compa&ntilde;ero deber&iacute;a jugarse la vida en el trabajo. Hacer so&ntilde;ar a los espectadores, hacerles reflexionar y emocionarse nunca deber&iacute;a costarnos la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho que aclarar sobre la muerte de Pedro. Mientras esto ocurre, trabajemos para que ning&uacute;n compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era en un teatro, en un rodaje, en un centro cultural, en un megaconcierto, festival, evento o donde sea tenga que trabajar en condiciones de inseguridad o riesgo.
    </p><p class="article-text">
        Que ning&uacute;n compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era est&eacute; en una precaridad tal que tema quejarse por las condiciones de seguridad en el desempleo de su oficio, de su arte.
    </p><p class="article-text">
        Mi abrazo y m&aacute;s sentido p&eacute;same a los familiares y amigos de Pedro Auni&oacute;n y mi recuerdo para su arte y talento.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto ha sido publicado originalmente en la cuenta de Facebook de Juan Diego Botto.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/recuerdo-pedro-aunion_129_3286055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jul 2017 11:48:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi recuerdo para Pedro Aunión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mad Cool,Juan Diego Botto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Slepoy, un lugar desde el que resistir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/carlos-slepoy-lugar-resistir_129_3445448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d733dff-a423-4f03-b931-99a8ae787da1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Slepoy, un lugar desde el que resistir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carli tenía esa sonrisa de quien ha sido torturado, disparado por la espalda, de quien sabe lo que te puede arrebatar el fascismo. Ese era Slepoy. El hombre que me enseñó que cuando todo parece perdido siempre hay un lugar desde el que resistir</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as mor&iacute;a en Madrid Carlos Slepoy, Carli para los amigos, despu&eacute;s de una vida dedicada a luchar por la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Slepoy fue detenido en el 76 en Argentina a pocos meses del golpe de Estado de Jorge Rafael Videla. Fue torturado y algunos de sus compa&ntilde;eros ser&iacute;an posteriormente asesinados. Forzado al exilio, no dej&oacute; de trabajar por la justicia como abogado laboralista en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Fue motor imprescindible del proceso abierto contra Pinochet y otros represores del cono sur y form&oacute; parte del hecho ins&oacute;lito e hist&oacute;rico que supuso la detenci&oacute;n del dictador chileno en Londres. Abri&oacute; junto con otros letrados la puerta de la justicia universal y de la mano de las v&iacute;ctimas fue un actor fundamental en los procesos abiertos contra las dictaduras argentina, chilena y guatemalteca. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Carli trabajaba en la querella presentada en Argentina contra los cr&iacute;menes del franquismo. A la vista de que en Espa&ntilde;a no se hab&iacute;an perseguido &ndash;siguen sin perseguirse&ndash; los delitos de genocidio y lesa humanidad perpetrados por el r&eacute;gimen del general Franco y a la luz del mismo principio de justicia Universal que habilit&oacute; los casos de Pinochet o de Scilingo, Slepoy present&oacute; en Argentina una querella para tratar de dar amparo a las v&iacute;ctimas del genocidio espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello somos centenares las personas que siempre tendremos una eterna deuda con Carlos Slepoy. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Carli no era eso. No era, al menos, solo eso. Tratar&eacute; de explicarme.
    </p><p class="article-text">
        Hay una secuencia de una hermosa pel&iacute;cula de Marcelo Pi&ntilde;eyro en la que un padre juega con su hijo a un juego similar al Risk. El objetivo de la partida es conquistar el mundo, ir arrebatando al otro jugador sus pa&iacute;ses hasta que finalmente uno domina el mundo. Ese d&iacute;a el hijo por fin parece que va a ganar a su padre. Este, interpretado por Ricardo Dar&iacute;n, ha perdido todas sus posesiones y solo le queda el min&uacute;sculo Estado de Kamchatka. Y de repente, desde all&iacute;, desde la peque&ntilde;a Kamchatka consigue aguantar el envite del resto del mundo. Desde ese lugar incierto, impensable e inesperado consigue sostener la partida y evitar una derrota que parec&iacute;a cantada.
    </p><p class="article-text">
        En el film el padre y la madre &ndash;interpretada por Cecilia Roth&ndash; son dos militantes contra la dictadura en pleno a&ntilde;o 76 en Argentina y Kamchatka viene a representar ese lugar desde el cual resistir contra todo pron&oacute;stico. Ese lugar necesario desde el cual mantener los principios, desde el que sostener el pulso al destino.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; Carlos Slepoy era eso, Carli era Kamchatka, ese lugar desde el que resistir. 
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a esa sonrisa que te devolv&iacute;a la esperanza en el ser humano, esa sonrisa forjada en la derrota y el amor a la vida. Esa sonrisa de quien ha sido torturado, de quien ha sido disparado por la espalda, de quien sabe de veras lo que te puede arrebatar el fascismo pero a su vez es conocedor de un secreto &iacute;ntimo y profundo: que no nos pueden arrebatar la sonrisa porque la justicia est&aacute; de nuestro lado. 
    </p><p class="article-text">
        Slepoy era activista desde el profundo amor a la vida. Confiaba en la capacidad del ser humano de construir un mundo m&aacute;s justo y decente en el que la explotaci&oacute;n y la opresi&oacute;n no tuvieran cabida. En el que los dictadores pagaran por sus cr&iacute;menes y la justicia fuera igual para todos. Y, a pesar de su convencido anticapitalismo, jam&aacute;s despreci&oacute; las peque&ntilde;as victorias ni dio por perdida una batalla. Carli le apost&oacute; siempre al infinito pero no rechazaba los peque&ntilde;os logros. 
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a ese optimismo que te desarmaba y esa alegr&iacute;a que hac&iacute;a buena la m&aacute;xima de &ldquo;si no se puede bailar no es mi revoluci&oacute;n&rdquo;. Ese era Slepoy. El hombre que me ense&ntilde;&oacute; que cuando todo parece perdido siempre hay un lugar desde el que resistir.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo con nitidez el d&iacute;a en que la Audiencia Nacional espa&ntilde;ola conden&oacute; a Scilingo &ndash;militar argentino que particip&oacute; en los vuelos de la muerte donde se arrojaban a opositores vivos al r&iacute;o de la Plata para hacerlos desaparecer&ndash; y a la salida, con Estela Carlotto a su lado, me agarr&oacute; la cara y me dijo: &ldquo;Estos son nuestros <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/HIJOS_(agrupaci%C3%B3n)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HIJOS</a>, vamos esos <a href="http://www.hijos-capital.org.ar/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=20&amp;Itemid=399" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HIJOS</a>, carajo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo la plenitud de su felicidad ese d&iacute;a. Tambi&eacute;n recuerdo las innumerables derrotas en las que era &eacute;l quien te levantaba y te daba motivos para mantener el optimismo convenci&eacute;ndote de que la pr&oacute;xima batalla se ganaba seguro. 
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a de 1982 en la plaza de Olavide de Madrid Slepoy intervino en una pelea callejera tratando de calmar a un polic&iacute;a borracho y fuera de servicio que asustaba a unos j&oacute;venes apunt&aacute;ndoles con su pistola. Aquel hombre le dispar&oacute; un tiro en la espalda. Las secuelas de aquella bala terminaron por postrarlo en una silla de ruedas y las constantes infecciones y complicaciones de aquello finalmente acabaron con su vida.
    </p><p class="article-text">
        Me cuentan que en su funeral se cant&oacute;, se brind&oacute; y se celebr&oacute; su vida. Yo no pude estar all&iacute; porque estoy fuera de Espa&ntilde;a de modo que no he visto el f&eacute;retro ni pude ver sus cenizas. Por eso me niego a creer que se ha muerto el hombre que me ense&ntilde;&oacute; el secreto de su sonrisa y me hizo creer que, efectivamente, la historia es nuestra y la hacen los pueblos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/carlos-slepoy-lugar-resistir_129_3445448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2017 18:43:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Slepoy, un lugar desde el que resistir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Diego Botto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La oligarquía siempre sale ganando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/oligarquia-siempre-sale-ganando_132_3686399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1db78a96-5bdc-4920-a207-9fb631f84c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La oligarquía siempre sale ganando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde las revueltas campesinas de la Inglaterra del siglo XIV a Trump y el UKIP, la clase dominante ha conseguido socializar su deuda y recortar los derechos laborales</p><p class="subtitle">En su voluntad de mantener sus beneficios, los privilegiados están redibujando las reglas del juego</p><p class="subtitle">Es preciso capitalizar la desafección de amplísimos sectores sociales para obligar a las élites políticas a subordinar la economía a la democracia y el interés general</p></div><p class="article-text">
        A mediados del siglo XIV se produjo una profunda crisis econ&oacute;mica en Europa que afect&oacute; a todos los sectores sociales en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses del continente. La crisis, que tuvo m&uacute;ltiples causas, se vio agravada por la llegada de la peste, que diezm&oacute; la poblaci&oacute;n europea. 
    </p><p class="article-text">
        Los nobles y las clases propietarias vieron enormemente reducidos sus ingresos y sus m&aacute;rgenes de beneficio en la extracci&oacute;n del plusproducto. Frente a ello la soluci&oacute;n que encontraron fue bien sencilla y podr&iacute;a resumirse en algo as&iacute; como: &ldquo;Para que nosotros sigamos ganando m&aacute;s, alguien tiene que ganar menos&rdquo;. O, dicho en t&eacute;rminos contempor&aacute;neos: abaratar los &ldquo;costes de producci&oacute;n&rdquo; para mantener los beneficios. 
    </p><p class="article-text">
        En un clima general de subida de impuestos y ya de por s&iacute; malas condiciones de vida del campesinado, en Inglaterra se redactaron las leyes del trabajo:   &ldquo;&hellip; ordenada por nuestro se&ntilde;or el Rey y por el consentimiento de los prelados, condes, barones y otros de su consejo, contra la malicia de los siervos que est&aacute;n en reposo y no est&aacute;n dispuestos a servir despu&eacute;s de la pestilencia sin reclamar salarios excesivos&hellip; Sirvientes, tanto hombres como mujeres, deben ser obligados a servir, recibiendo el salario habitual... y que los que se nieguen a servir de una manera tal deben ser castigados con el encarcelamiento de sus cuerpos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El salario habitual al que se hace referencia se regulaba m&aacute;s adelante en el texto. Al campesinado se le asignaban jornadas laborales m&aacute;s largas y salarios baj&iacute;simos que se correspond&iacute;an con lo que percib&iacute;an m&aacute;s de veinte a&ntilde;os atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil leer este texto y no acordarse de nuestro c&eacute;lebre &ldquo;la gente ha vivido por encima de sus posibilidades&rdquo;. Observemos el &ldquo;est&aacute;n en reposo y no est&aacute;n dispuestos a servir&rdquo; &iexcl;esos malditos siervos campesinos! Pero a&uacute;n m&aacute;s resuena la famosa frase del convicto exjefe de la patronal CEOE Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n y su &ldquo;toca trabajar m&aacute;s y cobrar menos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto en aquel caso como en &eacute;ste, el origen de las restrictivas &ldquo;reformas laborales&rdquo; fue el mismo: mantener los m&aacute;rgenes de beneficios de las clases propietarias. 
    </p><h3 class="article-text">Trasvase de recursos</h3><p class="article-text">
        En nuestra &eacute;poca, despu&eacute;s de la crisis  de 2007-2008, se ha producido esa misma operaci&oacute;n: un trasvase masivo de dinero de las clases populares y clases trabajadoras a las grandes oligarqu&iacute;as industriales, fundamentalmente financieras. A trav&eacute;s de monumentales socializaciones de deuda privada, por arte de magia y con la mediaci&oacute;n de diversos &ldquo;rescates&rdquo;, se transforma la deuda de unos pocos en deuda de todos, que pagar&aacute;n durante generaciones los que menos tienen. El paso siguiente fueron las reformas laborales que ven&iacute;an a garantizar esos m&aacute;rgenes de beneficios para las grandes oligarqu&iacute;as productivas. 
    </p><p class="article-text">
        Leyes de similar calado a la aprobada por la nobleza feudal inglesa se dieron en todo el continente en su parte occidental. La consecuencia unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde fue inevitable. Decenas o centenares de grandes revueltas campesinas en toda Europa. Aquellas revueltas en algunos casos duraron a&ntilde;os y fueron verdaderas batallas entre el campesinado y los se&ntilde;ores feudales. Finalmente, a la larga, terminaron por conseguir mejores condiciones de vida para el campesinado y pusieron una semilla en el nacimiento del cambio de modelo pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Es siempre dif&iacute;cil de prever cu&aacute;l ser&aacute; la vuelta de tuerca que har&aacute; explotar el sistema. En su cong&eacute;nita y autodestructiva avaricia, las oligarqu&iacute;as siempre est&aacute;n dispuestas a probar con una vuelta m&aacute;s. Despu&eacute;s, cuando se producen fen&oacute;menos de desafecci&oacute;n de los de abajo con sus &eacute;lites, se presenta la sorpresa. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; ya no se dejan manejar como antes? &iquest;Por qu&eacute; no podemos contar con su pl&aacute;cido consentimiento para seguir extrayendo beneficios astron&oacute;micos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el 1% de la poblaci&oacute;n posee tanto patrimonio como el resto del mundo junto. En Espa&ntilde;a, 20 familias poseen tanto como el 30% m&aacute;s pobre y seg&uacute;n Oxfam Interm&oacute;n los salarios entre 2007 y 2014 cayeron un impresionante 22,2%. Cada vez menos personas poseen m&aacute;s, mientras inmensas mayor&iacute;as se ven despose&iacute;das de ingresos y derechos. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima crisis ha supuesto un salto hacia adelante por parte de las oligarqu&iacute;as, casi un gesto revolucionario. En su voluntad de mantener sus beneficios est&aacute;n redibujando las reglas del juego. Y por supuesto, cuando hablamos de cambiar la econom&iacute;a, hablamos en consecuencia de cambiar la pol&iacute;tica, los derechos sociales y las ideas culturales dominantes y establecidas.
    </p><p class="article-text">
        Sin grandes obst&aacute;culos pol&iacute;ticos o ideol&oacute;gicos para llevar su revoluci&oacute;n adelante, lo &uacute;nico que puede frenar sus planes de mayor concentraci&oacute;n son revueltas campesinas. Es decir, traducido a nuestro tiempo, capitalizar esa desafecci&oacute;n de ampl&iacute;simos sectores sociales hacia las &eacute;lites pol&iacute;ticas para obligarlas a poner l&iacute;mites a las oligarqu&iacute;as y subordinar la econom&iacute;a a la democracia y el inter&eacute;s general. 
    </p><h3 class="article-text">La inc&oacute;gnita de Trump</h3><p class="article-text">
        Pero nada est&aacute; escrito, y tambi&eacute;n puede ocurrir que esa desafecci&oacute;n sea reconducida y capitaneada por los m&aacute;rgenes extremistas del sistema. Ah&iacute; es donde los fascismos y parafascismos ejercen su papel. Donald Trump, Marine Le Pen, UKIP&hellip; son los encargados de que la pol&iacute;tica cambie para que la econom&iacute;a siga como siempre en manos de los de siempre.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; por ver c&oacute;mo ser&aacute; la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Trump al frente del pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del planeta. Su gran acierto en la campa&ntilde;a fue colocar en el centro del debate y dar identidad a las clases trabajadoras golpeadas por la crisis y la globalizaci&oacute;n. En esa l&iacute;nea su estrategia se apoy&oacute; de forma notable en la promesa de medidas econ&oacute;micas proteccionistas favorables a los trabajadores que de aplicarse implicar&iacute;an un giro copernicano en la tradici&oacute;n econ&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Muchos se muestran notablemente esc&eacute;pticos al respecto, creyendo que lo que se ver&aacute; ser&aacute; una traici&oacute;n a sus promesas electorales y un alineamiento con las tradicionales posiciones de la l&oacute;gica de &ldquo;acumular-a-cualquier-precio-caiga-quien-caiga&rdquo; por las se se viene rigiendo el neoliberalismo globalizado. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, debemos dejar de esperar a Godot y jugar las cartas que tenemos realmente. Hace falta unidad porque s&oacute;lo tenemos al pueblo. No hay en estos momentos otra barrera frente a la revoluci&oacute;n olig&aacute;rquica mundial que la uni&oacute;n de los de abajo. Y todo, para conseguir algo tan sencillo como dif&iacute;cil. En palabras de Federico Garc&iacute;a Lorca: &ldquo;Que se cumpla la voluntad de la Tierra, que da sus frutos para todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juan Diego Botto</strong> es actor.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero de diciembre de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/oligarquia-siempre-sale-ganando_132_3686399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Dec 2016 19:35:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La oligarquía siempre sale ganando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Delito de ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/delito-ficcion_129_4195292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La ficción es un territorio de reflexión supuesto y sublimado en el que lo que acontece no es "la realidad" sino una representación imaginada de la misma, por más realista que sea la pieza</p></div><p class="article-text">
        Aclaremos conceptos desde el principio. Hasta donde sabemos por el propio auto del juez, la sinopsis de la obra y las explicaciones de quienes vieron la pieza, la funci&oacute;n de t&iacute;teres por la que dos titiriteros est&aacute;n en prisi&oacute;n sin fianza no pretend&iacute;a exaltar el terrorismo sino denunciar el uso que del terrorismo hace en ocasiones el poder para criminalizar toda disidencia. Los titiriteros no exhibieron pancartas en apoyo a la banda terrorista, no hicieron ning&uacute;n tipo de proclama en favor de la banda. Todo lo que se juzga ocurr&iacute;a dentro de la ficci&oacute;n de la obra de gui&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        No cabe ninguna duda de que la funci&oacute;n en cuesti&oacute;n era inapropiada para un p&uacute;blico infantil. El hecho de que fuera programada para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as es un error por el que deben responder tanto los programadores como la compa&ntilde;&iacute;a en caso de que esta no hubiera avisado a los responsables de la naturaleza de la pieza. Ahora bien, de ah&iacute; a encarcelarlos por enaltecimiento del terrorismo va un abismo que nos aproxima a una realidad preocupante. Estamos asom&aacute;ndonos a un precipicio de enorme peligro. 
    </p><p class="article-text">
        Criminalizar la ficci&oacute;n es propio solo de las peores dictaduras. Una ficci&oacute;n, ya sea teatral, literaria o cinematogr&aacute;fica solo puede ser juzgada desde un punto de vista est&eacute;tico, cultural, moral, ideol&oacute;gico o incluso pol&iacute;tico pero nunca penal. Solo las dictaduras determinan qu&eacute; obras de teatro se pueden representar, qu&eacute; novelas se pueden escribir o qu&eacute; pel&iacute;culas se pueden filmar. Y solo en las peores dictaduras se encarcela a la gente por hacer determinadas obras de teatro, determinadas pel&iacute;culas o escribir determinadas novelas. La ficci&oacute;n es un territorio de reflexi&oacute;n supuesto y sublimado en el que lo que acontece no es &ldquo;la realidad&rdquo; sino una representaci&oacute;n imaginada de la misma, por m&aacute;s realista que sea la pieza. 
    </p><p class="article-text">
        Si giramos esa curva y nos deslizamos por el terreno del juicio criminal a las obras de ficci&oacute;n habremos perdido el sentido mismo de la libertad de expresi&oacute;n y de la propia democracia. Hace poco nos manifest&aacute;bamos en toda Europa en apoyo a los vi&ntilde;etistas de la revista francesa Charlie Hebdo. Una revista que hab&iacute;a hecho un humor muy duro contra varias opciones religiosas y se mofaba de sus tradiciones y de su fe. Hace poco se mofaba de Aylan, el ni&ntilde;o refugiado que fue encontrado ahogado en las costas turcas. Sin duda humor duro y pol&eacute;mico. Hace tiempo tras la matanza de Rabaa, en Egipto, en la que murieron cerca de mil manifestantes de los Hermanos musulmanes a manos de las fuerzas de seguridad egipcia, la revista francesa sac&oacute; una portada en la que se ve&iacute;a a uno de los manifestantes siendo acribillado mientras sosten&iacute;a un cor&aacute;n y dec&iacute;a: &ldquo;El Cor&aacute;n es una mierda, no nos protege de las balas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, muchos de los familiares de los difuntos pudieron encontrar ofensiva la portada, pero todos entendimos que por ofensivo que pueda resultar el humor no deja de ser humor. Y cercenar el derecho a la cr&iacute;tica humorista y sat&iacute;rica, por horrorosa que nos parezca, no es compatible con la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Si dentro de una obra de ficci&oacute;n los personajes sacaran banderas preconstitucionales y se mostraran cercanos al franquismo, si la obra mostrara unos personajes que simpatizan con el franquismo y no hubiera una cr&iacute;tica expl&iacute;cita al respecto, deber&iacute;an igualmente tener todo el derecho del mundo a hacerla. A m&iacute; me parecer&iacute;a sin duda una obra censurable moralmente, pol&iacute;ticamente e ideol&oacute;gicamente pero desde luego no criminalmente. Solo las dictaduras censuran la ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Reitero porque el matiz es muy importante, una obra de ficci&oacute;n no es un ensayo literario, no es una pieza informativa de un medio de comunicaci&oacute;n ni tan siquiera un art&iacute;culo de opini&oacute;n. En esos casos se entiende que se pretende dar por reales los hechos. Un ensayo literario que afirmara que hay que matar a todos los menores de 6 a&ntilde;os (pongo este absurdo ejemplo para llevar al paroxismo el razonamiento) puede entenderse como incitaci&oacute;n al genocidio, pero una novela en la que un personaje reclame exterminar a los menores de 6 a&ntilde;os no pretende hacer pasar ese hecho como una verdad aplicable, sino como una propuesta de mentira que nos lleva a una reflexi&oacute;n de verdad. Si un periodista dijera en hora de m&aacute;xima audiencia que cada vez que ve a dos diputados electos tiene ganas de coger una escopeta y dispararles, puede estar incurriendo en un delito, pero si en una pel&iacute;cula un personaje que es periodista hace ese mismo comentario estar&iacute;amos ante una realidad completamente distinta. Si en la vida real un alcalde dijera que las v&iacute;ctimas del franquismo se lo merec&iacute;an, podr&iacute;a estar incurriendo en un delito de exaltaci&oacute;n de cr&iacute;menes de lesa humanidad o genocidio penado en el art&iacute;culo 510 del  c&oacute;digo penal. Pero si es un personaje de una novela quien lo afirma, el autor de la novela no estar&iacute;a incurriendo en el mismo delito. Entre muchas otras cosas porque el autor quiz&aacute; haga afirmar eso a su personaje para precisamente criticar el hecho. Esto es una obviedad, pero una obviedad que parece que hay que explicar. 
    </p><p class="article-text">
        Y, m&aacute;s all&aacute; de todo esto, m&aacute;s all&aacute; de que era un ejercicio de ficci&oacute;n, la intenci&oacute;n de la obra de t&iacute;teres por la que dos titiriteros est&aacute;n en prisi&oacute;n sin fianza no era enaltecer el terrorismo sino criticar su utilizaci&oacute;n por parte del poder contra cierta disidencia.
    </p><p class="article-text">
        Creo que a pocos se les escapa que la feroz reacci&oacute;n a la obra de t&iacute;teres, (obra que por cierto fue previamente representada en Granada, con alcald&iacute;a del Partido Popular) tiene que ver con el acoso al que est&aacute; siendo sometido el gobierno de la ciudad de Madrid. <span id="yui_3_16_0_1_1454974943472_2829"></span>Existe una triste pero asentada tradici&oacute;n en Espa&ntilde;a consistente en convertir cualquier an&eacute;cdota por peque&ntilde;a que sea en una amenaza grave para debilitar gobiernos contrarios a los intereses de la &eacute;lites. Ahora bien, hay l&iacute;mites que no se deben cruzar, y jugar con la verdad, con la libertad de expresi&oacute;n y con la libertad de los creadores de usar la ficci&oacute;n para contar las historias que consideren oportunas es algo que afecta a la esencia misma de la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Esto afecta a todas y todos los ciudadanos y conf&iacute;o en que la respuesta c&iacute;vica sea importante. Pero estos hechos afectan muy especialmente a todas y todos los creadores y espero que la respuesta del sector sea pronta y justa. Pienso en los novelistas, cineastas, dramaturgos, int&eacute;rpretes&hellip;en aquellos que se consideran progresistas y en aquellos que se consideran liberales, en aquellos creadores conservadores que apelan y creen en la libertad como valor m&aacute;ximo y que tantas veces han alzado sus voces para alertar de excesos en otras partes del mundo. Conf&iacute;o en que su voz se oiga alta y clara en estos d&iacute;as. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/696968595906170884?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/delito-ficcion_129_4195292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2016 19:24:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Delito de ficción]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Titiriteros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jugamos con cartas marcadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jugamos-cartas-marcadas_129_2399933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El desprecio a los ciudadanos y a las supuestas reglas del juego es inagotable, mientras debemos dedicar días y días a demostrar que la flor que arrancó la alcaldesa de Madrid no estaba protegida o que Pablo Iglesias no vive de Venezuela o que Garzón no arruinaría las cuentas públicas</p></div><p class="article-text">
        Jugamos con cartas marcadas. Nos sentamos a la mesa y pretendemos que es un juego legal y decente pero todos sabemos que las cartas est&aacute;n marcadas. Se nos imponen unas reglas que en la mayor&iacute;a de los casos solo nosotros debemos cumplir. Se nos dice que todos estamos en igualdad de condiciones mientras vemos c&oacute;mo al jugador de nuestra izquierda se le caen los ases de la manga y el jugador de nuestra derecha le gui&ntilde;a un ojo al Crupier. Y lo peor es que debemos actuar como si el juego fuera limpio.
    </p><p class="article-text">
        Jugamos con cartas marcadas. Imaginemos por un momento que Ada Colau hubiera estado cargando el cuidado de su padre con problemas de salud al erario p&uacute;blico mientras retrasaba el dinero que deb&iacute;a dar a otras personas con familiares dependientes. Pensemos por un momento las horas y horas de radio, editoriales en prensa escrita e informativos de televisi&oacute;n que abrir&iacute;an pidiendo la dimisi&oacute;n de la alcaldesa. Es f&aacute;cil hacer ese ejercicio. Y sin embargo el caso es mucho peor porque quien ha cometido semejante abuso es, ni m&aacute;s ni menos, que el presidente del gobierno. Y el silencio al respecto es ensordecedor.
    </p><p class="article-text">
        Jugamos con cartas marcadas. El expresidente Aznar cobraba comisiones a Abengoa por conseguirle negocios en la Libia de Gadafi. El rey de Espa&ntilde;a estrecha la mano de su hom&oacute;logo Saud&iacute;, responsable de una de las m&aacute;s tir&aacute;nicas dictaduras del mundo, con quien nuestro pa&iacute;s tiene excelentes relaciones. Un juez dice que el PP se financi&oacute; de forma irregular durante 18 a&ntilde;os, Rajoy se subi&oacute; el sueldo mientras recortaba salarios en los peores momentos de la crisis y aplicaba una reforma laboral que abarataba el despido. La sede del partido del gobierno se financi&oacute; presuntamente con dinero negro, el PSOE rob&oacute; millones y millones destinados a los ERE en Andaluc&iacute;a. Correa nos explica c&oacute;mo el PP cobraba comisiones a empresarios de la construcci&oacute;n a cambio de otorgarles licencias de obras; cientos de millones en una putrefacta simbiosis entre pol&iacute;tica y empresa.
    </p><p class="article-text">
        Se ha recortado en educaci&oacute;n, en sanidad, en becas de comedor para los m&aacute;s necesitados. Se han reducido las becas universitarias y se han encarecido las tasas. La connivencia entre justicia y partidos es vergonzosa, jueces pr&oacute;ximos al partido en el gobierno juzgar&aacute;n sus casos de corrupci&oacute;n. Las televisiones p&uacute;blicas colocan a directivos cada vez m&aacute;s afines y en ocasiones no se distingue promoci&oacute;n de informaci&oacute;n; la censura aparece ya denunciada por los propios trabajadores de los entes p&uacute;blicos. La Banca es la principal accionista de la mayor&iacute;a de los medios de prensa impresa y por lo que leemos (y lo que dejamos de leer) est&aacute; claro que donde manda patr&oacute;n...
    </p><p class="article-text">
        Hemos visto impuestos al Sol, leyes mordaza, insultos constantes a las v&iacute;ctimas del franquismo. Hemos visto c&oacute;mo parar un desahucio se convert&iacute;a en un delito con multa de hasta 60000 euros y a Blesa re&iacute;rse de nosotros mientras quedaba impune. Hemos visto a la Fiscal&iacute;a pedir la absoluci&oacute;n de corruptos y c&aacute;rcel para sindicalistas o tuiteros. Hemos visto a casi todos los tesoreros del PP imputados y a CDC llevarse el 3%. Hemos visto dar dinero p&uacute;blico a empresas privadas para que gestionen hospitales p&uacute;blicos gastando m&aacute;s que antes. Hemos visto P&uacute;nicas, Pokemons, G&uuml;rtel, ERE, cursos de formaci&oacute;n. Hemos visto a la Guardia Civil disparar a n&aacute;ufragos, 16 muertos y al ministro del Interior mentir con notoriedad y alevos&iacute;a. Hemos visto concertinas en el sur y genuflexiones en el norte. Hemos visto a la hermana del rey no saber nada de lo que firmaba y a los preferentistas estafados debiendo saberlo todo.. y la lista podr&iacute;a seguir y seguir.
    </p><p class="article-text">
        El desprecio a los ciudadanos y a las supuestas reglas del juego es inagotable. Jugamos con cartas marcadas, mientras debemos dedicar d&iacute;as y d&iacute;as a demostrar que la flor que arranc&oacute; la alcaldesa de Madrid no estaba protegida o que Pablo Iglesias no vive de Venezuela o que Garz&oacute;n no arruinar&iacute;a las cuentas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo eso con ser insoportable ni siquiera es lo m&aacute;s importante, no es lo determinante. Jugamos con cartas marcadas porque el juego en realidad es otro. El poder no reside donde nos dicen, miramos una pantalla mientras la realidad se dilucida en otra habitaci&oacute;n. Aquellos que realmente gobiernan no se presentan a las elecciones. Desde sus grandes corporaciones condicionan y presionan a los representantes electos para que legislen a favor de sus intereses. Ellos dibujan el tablero de juego, determinan las leyes y deciden los jugadores.
    </p><p class="article-text">
        La gran Banca provoc&oacute; una crisis global de gigantescas proporciones y ellos mismos han salido reforzados de todo este desastre. Ministros salidos de los grandes grupos financieros ocupan las principales carteras de econom&iacute;a en gran parte de Europa. Y son la primera l&iacute;nea de batalla en una guerra contra los pobres, las clases medias y los restos del Estado del Bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Jugamos con cartas marcadas. Y si pretendemos cambiar las reglas, si pretendemos atender a los m&aacute;s necesitados y recuperar la econom&iacute;a, rompen la baraja y nos echan de la mesa como ha pasado en Grecia. Porque no se trata de recuperar la econom&iacute;a, se trata de que algunos sigan ganando a costa de otros.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a uno de cada tres ni&ntilde;os vive bajo el umbral de la pobreza. El 27,3% de la poblaci&oacute;n est&aacute; en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social (esto es cerca de 12,8 millones de espa&ntilde;oles) de los cuales 3,3 millones est&aacute;n en situaci&oacute;n extrema. El porcentaje de trabajadores pobres asciende al 14%. Un 11% de los Espa&ntilde;oles no pueden calentar su casa. Un 12% no pueden afrontar los pagos de su vivienda. En Espa&ntilde;a se producen cerca de 100 desahucios al d&iacute;a. La tasa de paro es del 22,37% esto significa 5.149.000 desempleados. La tasa de paro juvenil se sit&uacute;a en el 49% teniendo cuatro regiones espa&ntilde;olas el r&eacute;cord de paro juvenil de Europa. Hay 1.570.000 hogares sin ning&uacute;n miembro trabajando, de los cuales m&aacute;s de 700.000 no cobran prestaci&oacute;n alguna...
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo en estos meses de campa&ntilde;a electoral se hablar&aacute; de banderas, patrias, pulseras y recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Jugamos con cartas marcadas pero a pesar de todo, la partida hay que jugarla y hay que intentar ganar. Y como no tenemos dinero para sobornar al crupier ni poder para escoger las cartas nuestra &uacute;nica baza es la gente. Nuestra &uacute;nica baza es organizar desde abajo una gran marea de &ldquo;nadies&rdquo; y ser muchos, muchos, realmente muchos para ponernos todos juntos al lado de nuestros jugadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jugamos-cartas-marcadas_129_2399933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2015 19:38:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Jugamos con cartas marcadas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El elefante en la habitación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elefante-habitacion_129_4278716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El nombre del elefante es: "El principal partido del país lleva 18 años financiándose de forma irregular"</p></div><p class="article-text">
        Hay un elefante de 6.500 kilos en cada cafeter&iacute;a, en cada vag&oacute;n de metro, en cada plaza en la que se habla de pol&iacute;tica. Pr&aacute;cticamente no lo vemos, pero el animal est&aacute; ah&iacute;. Nos mira con sorpresa, con la sorpresa de quien disfruta de lo an&oacute;malo.&iquest;Qui&eacute;n le iba a decir a este elefante de 6.500 kg que llegar&iacute;a a ser invisible? El nombre del elefante es largo, se llama &ldquo;El principal partido del pa&iacute;s ha estado 18 a&ntilde;os <a href="http://www.eldiario.es/politica/Audiencia-Nacional_0_369563666.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">financi&aacute;ndose de modo ilegal</a>&rdquo;. Otros lo llaman &ldquo;el partido en el Gobierno ha estado imputado por lucrarse de una trama de corrupci&oacute;n&rdquo;. Otros, simplemente: &ldquo;El partido en el Gobierno se financiaba en B&rdquo;. Otros, m&aacute;s cari&ntilde;osamente y para abreviar: &ldquo;Partido en B&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso del &ldquo;Partido en B&rdquo; es muy curioso. En cualquier pa&iacute;s de nuestro entorno con est&aacute;ndares normales de democracia este hecho habr&iacute;a bastado para disolver las Cortes y adelantar las elecciones. Es dif&iacute;cil pensar que un Gobierno que est&aacute; regido por el presidente de un partido que ha estado imputado por corrupci&oacute;n pueda dar lecciones de honestidad a sus ciudadanos o seguir controlando las arcas p&uacute;blicas cuando la sombra de la corrupci&oacute;n se cierne sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        A Bill Clinton le abrieron un proceso de impugnaci&oacute;n <em>impeachment</em> simplemente por mentir. Y los casos de diputados, congresistas o ministros que dimiten en Europa por cuestiones que aqu&iacute; son tan menores que apenas ocupar&iacute;an titulares son de sobra conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s curioso de este elefante es que no se habla mucho de &eacute;l. Nos gobierna un &ldquo;Partido en B&rdquo; y la noticia genera un ruido sordo. Y es que la corrupci&oacute;n se filtra por todos los rincones de esta clase dirigente e impregna a sus subalternos con la amenaza propia de quien est&aacute; acostumbrado a mandar ordenando.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n o&iacute;mos hablar de un lejano pa&iacute;s en el que parece que se dirime nuestro propio bienestar y nuestro futuro. Pero seamos honestos, miremos hacia adentro, &iquest;desde qu&eacute; ejemplaridad nos puede gobernar un partido que lleva, seg&uacute;n un juez, 18 a&ntilde;os financi&aacute;ndose de forma irregular? &iquest;Desde qu&eacute; ejemplaridad nos puede gobernar un grupo pol&iacute;tico que, al parecer, paga con dinero negro hasta la sede principal de su partido, que acepta dinero de empresas y empresarios para despu&eacute;s legislar a su favor? &iquest;Desde qu&eacute; ejemplaridad puede gobernar un equipo de gobierno que recibe sobresueldos &ndash;en plena crisis&ndash; salidos supuestamente de donaciones opacas? &iquest;Desde qu&eacute; ejemplaridad nos puede gobernar un partido que se financia ilegalmente desde hace casi dos d&eacute;cadas, cuyo l&iacute;der es a su vez el presidente del Gobierno? La reflexi&oacute;n es obvia. Si el jefe no sab&iacute;a nada es un mal gestor de su propia casa y, si sab&iacute;a, quiz&aacute; deber&iacute;a responder ante la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hablamos de no mirar hacia adentro hay otro elefante que es favorito de quienes dedican su vida a decirnos p&uacute;blicamente lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal, lo que debemos pensar y a qui&eacute;n debemos censurar: la DEUDA.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que haya visto la tele &uacute;ltimamente ha o&iacute;do que &ldquo;la ley est&aacute; para cumplirla&rdquo;, que &ldquo;las deudas se pagan&rdquo; y que Grecia &ldquo;nos&rdquo; debe 26.000 millones que pueden servir para educaci&oacute;n, sanidad, pensiones etc... Y todo esto lo dicen mientras un elefante entra en el plat&oacute; y se sienta a su vera esperando a ser mencionado por los eruditos contertulios.
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones el elefante se deja caer entre las l&iacute;neas de las columnas de los diarios impresos, como un koala resbalando por un tobog&aacute;n. Es un espect&aacute;culo digno de verse. El gigantesco elefante columpi&aacute;ndose entre las vocales y las consonantes, moviendo la trompa con la esperanza de que alguien lo mencione en los comentarios que exigen justicia al Gobierno heleno. Pero nadie parece querer ver al paquidermo.
    </p><p class="article-text">
        El elefante en este caso tiene muchos nombres, algunos lo llaman: &ldquo;36.000 millones que la Banca espa&ntilde;ola no devolver&aacute;&rdquo;. Otros, &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/economia/puesto-disposicion-banca-millones-euros_0_219078630.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">61.500 millones</a> que seguro que la Banca espa&ntilde;ola rescatada no devolver&aacute;&rdquo;. Otros hablan de hasta <a href="http://www.eldiario.es/economia/Competencia-millones-publicas-comprometidas-salvar_0_327918045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">88.000 millones</a> de dif&iacute;cil retorno&ldquo; Y en este caso ese es solo el elefante m&aacute;s peque&ntilde;o. Si sumamos avales, EPA (esquemas de protecci&oacute;n de activos), m&aacute;s el regalo de los CFD (Cr&eacute;ditos Fiscales en Diferido por los que la Banca podr&iacute;a beneficiarse de una exenci&oacute;n en sus impuestos de hasta 30.000 millones en los pr&oacute;ximos 18 a&ntilde;os, dinero que no entrar&aacute; en las arcas p&uacute;blicas), las p&eacute;rdidas de la SAREB&hellip; Si sum&aacute;ramos todo esto, ya no estar&iacute;amos hablando de un elefante sino de una verdadera manada.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora recuerden esos 6.659,48 millones que prestamos a Grecia (ya s&eacute;, en la tele dicen 26.000, pero el Estado espa&ntilde;ol solo prest&oacute; 6.659,48: el resto es de inversores privados, de modo que nunca los recuperar&iacute;an las arcas p&uacute;blicas sino que ir&iacute;an a la cuenta de beneficios de inversores privados).
    </p><p class="article-text">
        En el rescate a la Banca espa&ntilde;ola <a href="http://www.eldiario.es/economia/Competencia-millones-publicas-comprometidas-salvar_0_327918045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hemos puesto cerca de 370.000 millones.</a> Si se trata de reclamar, reclamemos a nuestra Banca que &ldquo;las deudas se pagan&rdquo; y que &ldquo;las leyes est&aacute;n para cumplirlas&rdquo;. Ser&iacute;a bonito que nuestros analistas hicieran caso a nuestra manada de elefantes y no los discriminaran solo porque son aut&oacute;ctonos y representan a nuestra querida y subvencionada Banca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elefante-habitacion_129_4278716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2015 18:46:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El elefante en la habitación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Banca,Rescate,Deudas,Grecia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miserables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/miserables_129_4466511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/973606c7-f82c-423c-ba39-a6479ba39788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miserables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este jueves la realidad y la dignidad entraron en el Congreso de la mano de la gente. El afuera, la calle, ya se cuela por todas las grietas de un régimen en decadencia que se encierra en sí mismo para poder sostenerse</p></div><p class="article-text">
        Nada tan estimulante de primera ma&ntilde;ana como ver a un ministro del Gobierno de Espa&ntilde;a defendiendo, ufano, que se ha saltado la ley. Este jueves le o&iacute;mos decir que s&iacute;, que ha infringido la ley, pero que era la &uacute;nica manera de defender la patria. As&iacute; se mostr&oacute; Fernandez D&iacute;az en el Congreso de los diputados cuando defendi&oacute; las &ldquo;devoluciones en caliente&rdquo;, es decir, esa pr&aacute;ctica que vulnera la ley espa&ntilde;ola y comunitaria devolviendo a extranjeros que han cruzado la frontera al otro lado en contra de su voluntad. En una muestra de bajeza &eacute;tica may&uacute;scula, el ministro lleg&oacute; a decir a quienes criticaron la vulneraci&oacute;n de la ley: &ldquo;Que me den su direcci&oacute;n y les enviamos a esa gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;or ministro, &ldquo;esa gente&rdquo; acumula m&aacute;s valor en un gramo de su magullado cuerpo del que usted tendr&aacute; en toda su vida, &ldquo;esa gente&rdquo; ha cruzado media &Aacute;frica huyendo del hambre, de la guerra, del saqueo. Esa gente merecer&iacute;a en muchos casos el estatus de refugiados seg&uacute;n todos los est&aacute;ndares internacionales. &ldquo;Esa gente&rdquo; merece un trato digno porque en su mirada se espeja la de nuestros j&oacute;venes y&eacute;ndose a buscar el futuro que este pa&iacute;s les niega.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Congreso es un espacio casi al margen de las leyes de la f&iacute;sica y, a diferencia de cualquier otro lugar, su interior puede tender a infinito mientras su exterior se mantiene acotado espacio-temporalmente. As&iacute;, el volumen de insultos a la ciudadan&iacute;a en la ma&ntilde;ana del jueves fue ilimitado. El propio presidente del Gobierno afirm&oacute;: &ldquo;La crisis es historia del pasado&rdquo; y 5 millones de parados se miraron at&oacute;nitos. Ese 24% de desempleados se pregunt&oacute; si todos vivimos en el mismo pa&iacute;s y si esto sigue siendo Espa&ntilde;a. Los 2,7 millones de ni&ntilde;os que viven en la pobreza o en riesgo de caer en ella debieron sentirse muy poco representados por las palabras del se&ntilde;or presidente.
    </p><p class="article-text">
        En el pa&iacute;s donde m&aacute;s ha aumentado la desigualdad social en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en el pa&iacute;s donde la distancia entre ricos y pobres m&aacute;s ha crecido en Europa, la gente debi&oacute; pensar que aquello era una broma de mal gusto. No deja de ser una falta de respeto negar la realidad, una realidad grande como un elefante en una habitaci&oacute;n de 30 metros cuadrados, y pensar que la gente creer&aacute; tu mentira. En esa afirmaci&oacute;n se niega que el sufrimiento de los parados, de los desahuciados, de los excluidos, de los dependientes sin ayudas, de los enfermos sin medicamentos, etc, constituya motivo de profunda preocupaci&oacute;n. No solo no preocupa, sino que uno puede congratularse porque &ldquo;la crisis ya es historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la ma&ntilde;ana a&uacute;n dio para m&aacute;s y en otro Parlamento, en el regional de Madrid, el ritual habitual del insulto escal&oacute; un pelda&ntilde;o hasta acercarse a un relato de Charles Dickens. Se le ped&iacute;a al se&ntilde;or Ignacio Gonz&aacute;lez que abriera durante las vacaciones navide&ntilde;as los comedores escolares para que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en peligro de desnutrici&oacute;n pudieran tener, al menos, una comida caliente al d&iacute;a. La respuesta del presidente madrile&ntilde;o fue esta: &ldquo;El principal riesgo que tienen los ni&ntilde;os en la Comunidad de Madrid de malnutrici&oacute;n es la obesidad&rdquo;. Y los ni&ntilde;os de las barriadas pobres de Madrid, y sus padres y madres y los trabajadores sociales que los ven todos los d&iacute;as y las ONG y la gente decente que tiene ojos y quiere mirar y ver, tom&oacute; su calendario para ver en qu&eacute; siglo, en qu&eacute; rinc&oacute;n de mezquindad se qued&oacute; atrapado este hombre.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo fueron penas. Mientras se aprobaba la Ley mordaza, esa ley que limita, sanciona y endurece la libertad de protesta y de expresi&oacute;n, en el Congreso de los diputados brot&oacute; la m&uacute;sica. Los miembros de la Solf&oacute;nica, el coro del movimiento 15M, interpret&oacute; desde la tribuna de invitados <em>La canci&oacute;n del pueblo</em>, una adaptaci&oacute;n al castellano de una de las piezas m&aacute;s emotivas del c&eacute;lebre musical inspirado en la obra de Victor Hugo <em>Los Miserables.</em> La elecci&oacute;n del tema y de la obra no pudieron ser m&aacute;s acertados. Y as&iacute;, este jueves la realidad y la dignidad entraron en el Congreso de la mano de la gente. El afuera, la calle, ya se cuela por todas las grietas de un r&eacute;gimen en decadencia que se encierra en s&iacute; mismo para poder sostenerse. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/miserables_129_4466511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2014 12:18:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miserables]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Leyes,Ley de Seguridad Ciudadana,Ley Mordaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/silencio_129_4564536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Estaba convencida de que ese silencio espantoso que moqueaba en el suelo, a la vista de todos, era suyo"</p></div><p class="article-text">
        Estaba convencida de que ese silencio espantoso que moqueaba en el suelo, a la vista de todos, era suyo. Estaba segura de que sin darse cuenta, al toser, empujada por la costumbre y por el miedo, pulsada por ese maldito titular de prensa, el sucio y maloliente silencio hab&iacute;a brotado de su cuerpo como un calambre, como una arcada. Y ahora yac&iacute;a en las baldosas del bar.
    </p><p class="article-text">
        La verg&uuml;enza le hizo rebuscar apresuradamente en los bolsillos y depositar tres monedas en la barra antes de salir corriendo. &ldquo;Todo el mundo lo tiene&rdquo;, se dec&iacute;a, &ldquo;todo el mundo tiene su silencio guardado, mas o menos grande&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero el suyo hab&iacute;a sido expuesto. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de mimar la represi&oacute;n y domar la dignidad, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de callarse y tragar saliva...
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; estaba su silencio.
    </p><p class="article-text">
        Ella, que hab&iacute;a sido citada como un ejemplo por su jefe de departamento en aquellos meses oscuros del ERE. Qu&eacute; opaco orgullo sinti&oacute; entonces, qu&eacute; escurridiza sensaci&oacute;n de pertenencia, qu&eacute; reconocimiento al triunfo de la disciplina. Y ahora, despu&eacute;s de tanto esfuerzo, de tanto domesticar el orgullo...
    </p><p class="article-text">
        Mientras caminaba record&oacute; los d&iacute;as de silencio frente a las aceras abarrotadas de colchones sin techo y familias al sol. Record&oacute; los d&iacute;as de silencio frente a la lenta agon&iacute;a de los hospitales p&uacute;blicos. C&oacute;mo olvidar ese silencio &aacute;spero en la garganta mientras llov&iacute;an pupitres vac&iacute;os y sillas sin cuerpo en la universidad, a&uacute;n recordaba c&oacute;mo pic&oacute; el silencio frente a &Aacute;ngela, que no pudo pagar sus tasas y terminar Medicina. Ahora pensaba con qu&eacute; entereza sostuvo su silencio cuando a pleno d&iacute;a entraban en su n&oacute;mina aquellos se&ntilde;ores para pagar su fiesta de &ldquo;rescates&rdquo; y &ldquo;recortes&rdquo;. Todo lo pudo, las pruebas mas duras. Y sin embargo ahora...
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; haber cedido as&iacute;, de forma tan involuntaria, casi sin querer?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se acercaba al metro not&oacute; c&oacute;mo el pudor dejaba paso a v&eacute;rtigo. Sinti&oacute; sus cuerdas vocales vivas por primera vez en mucho tiempo. Not&oacute; la sangre correr por sus manos al apretar los pu&ntilde;os, y apret&oacute; mas fuerte. Y ah&iacute;, del modo m&aacute;s inesperado, detenida ante la boca abierta del metro, grit&oacute; tan alto y tan fuerte como pudo. Y reci&eacute;n entonces, reci&eacute;n ah&iacute;, escuch&oacute; por primera vez el sonido de las otras voces, las muchas otras voces que gritaban.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/silencio_129_4564536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Oct 2014 19:39:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El silencio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dictador en su celda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dictador-celda_129_5680373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49739436-a83a-45ff-9a30-de12ebbe4691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dictador en su celda"></p><p class="article-text">
        Una  persona cercana me dec&iacute;a anoche que cuando su compa&ntilde;ero muri&oacute;,  lo hizo  creyendo que estaban completamente derrotados. Cuando los  militares lo  llevaron a la Escuela Mec&aacute;nica de la Armada (la ESMA) para  torturarlo y  posteriormente arrojarlo medio vivo al r&iacute;o de la Plata,  &eacute;l cre&iacute;a que su  lucha hab&iacute;a fracasado. Pensaba que los que no estaban  exiliados lo  estar&iacute;an en breve y los que no, morir&iacute;an. Estaba  convencido de que no  conquistar&iacute;an ese mundo m&aacute;s justo, sin clases, sin  esclavos, sin  sometimientos, por el que hab&iacute;an luchado. Muri&oacute; creyendo  en la certeza  de la derrota y en que quiz&aacute; ni el tiempo les  recordar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Mi  amiga se preguntaba c&oacute;mo &eacute;l pudo sacar fuerzas en esas  condiciones para  no delatar a nadie, o al menos hasta donde ella sabe,  para no delatarla  a ella. Ayer, al saber la noticia de la muerte del  genocida Jorge  Rafael Videla en el penal de Marcos Paz, se acord&oacute; de su  compa&ntilde;ero, se  acord&oacute; de &eacute;l porque le hubiera gustado verle al menos un  minuto para  poder decirle: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Viste  como la derrota no fue tanta?&rdquo;. &iquest;&ldquo;Viste como al final muri&oacute;  en la  c&aacute;rcel, en la c&aacute;rcel, juzgado y condenado por lo que hizo, por   genocida?&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Le  hubiera gustado poder tranquilizarle, aunque fuera a posteriori,  un  posteriori de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, dici&eacute;ndole que no ganaron todas las   batallas pero ganaron esta. 
    </p><p class="article-text">
        La  muerte de un hombre no es motivo de festejo. Celebrar la muerte  con una  sonrisa es el territorio de aquellos que comandaron la vida de  los  argentinos entre el 76 y el 83, aquellos que asesinaron a nuestros   padres y los quisieron enterrar en el olvido, pero desde luego no es mi   territorio, no es el nuestro. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotros  re&iacute;mos porque estamos vivos, y el mero hecho de estarlo es  nuestra  victoria. El mero hecho de vivir, de amar, de ser felices es  nuestra  victoria, es la conquista de la vida que pretendieron negarnos,  es la  posibilidad de recoger el testigo que heredamos de nuestros <em>viejos</em> y batallar nosotros mismos por un mundo m&aacute;s justo, m&aacute;s digno. Nuestro   festejo fue la condena de ese hombre a cadena perpetua por delitos de   genocidio. La celebraci&oacute;n es el hecho de que Argentina sea un pa&iacute;s donde   los genocidas han sido y est&aacute;n siendo juzgados.
    </p><p class="article-text">
        Videla  muri&oacute; en una celda y ser&aacute; enterrado sin honores militares ni  de hombre  de Estado. Sus familiares podr&aacute;n llorarlo, podr&aacute;n  enterrarlo, y llevar  flores a su tumba, un privilegio que se nos neg&oacute; a  sus v&iacute;ctimas, pero  los libros de historia no transmitir&aacute;n mensajes  ambiguos,  contradictorios o equidistantes. Ser&aacute; recordado como un  genocida y as&iacute;  los j&oacute;venes militares argentinos, los j&oacute;venes  estudiantes y futuras  generaciones sabr&aacute;n que quien toma violentamente  el poder, quien  secuestra, tortura, mata y hace desaparecer opositores,  quien roba beb&eacute;s  para borrar su herencia, ser&aacute; en&eacute;rgicamente condenado  por las leyes y  la sociedad. Porque esa es la funci&oacute;n de la justicia,  evitar la  impunidad y convertir la condena en prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Videla  se fue sin pedir perd&oacute;n, se fue sin decirnos d&oacute;nde est&aacute;n,  d&oacute;nde  arrojaron los cuerpos de nuestros padres y madres. Pero sea como  fuere  la foto se congel&oacute;, ya no hay camino de retorno, para siempre  quedar&aacute; la  imagen de que el dictador muri&oacute; en su celda. Es un hecho de  gran  relevancia no solo para Argentina sino para el resto del mundo.  Frente  al camino del olvido, la equidistancia y la desmemoria existe la   alternativa de la justicia, la verdad, la reparaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No  es una quimera pensar que los pueblos pueden someter a sus  dictadores y  hacerlos inclinarse ante la ley, no es una quimera pensar  que los  derrotados pueden cambiar el curso de la historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dictador-celda_129_5680373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2013 18:24:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dictador en su celda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina]]></media:keywords>
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