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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enrique Joven]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enrique_joven/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enrique Joven]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eso que no entiende nadie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/clamando-cielo_129_5688686.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63f87593-f03a-4963-8b95-2c4ebc27d94f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eso que no entiende nadie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay pocos centros de investigación y desarrollo en España, y  muchos de ellos están al borde del colapso, con reducciones  presupuestarias de hasta el 50%.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Vaya una estupidez, dar un premio a eso que no entiende nadie&rdquo;. Esta frase, recogida al vuelo en una cafeter&iacute;a cualquiera por un buen amigo, refleja con crudeza y realismo d&oacute;nde se encuentra Espa&ntilde;a en lo que a pol&iacute;tica cient&iacute;fica se refiere. 
    </p><p class="article-text">
        Como ya habr&aacute;n intuido, no es m&aacute;s que un comentario an&oacute;nimo de un espa&ntilde;ol an&oacute;nimo al enterarse por la televisi&oacute;n de la concesi&oacute;n del premio Pr&iacute;ncipe de Asturias  &ndash;rama de Ciencias&ndash; a la prestigiosa instituci&oacute;n cient&iacute;fica CERN (Laboratorio Europeo de F&iacute;sica Nuclear) y al padre del bos&oacute;n de Higgs, Peter Higgs. Esta sentencia condensa en s&iacute; misma casi todos los males, algunos end&eacute;micos pero otros coyunturales, de la Ciencia en nuestro pa&iacute;s. El m&aacute;s terrible, la ignorancia cient&iacute;fica generalizada, situaci&oacute;n que puede perpetuarse si nuestro sistema educativo no cambia radicalmente de cabo a rabo y deja de primar los intereses de los pol&iacute;ticos sobre los de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Pareja responsabilidad en este estado de analfabetismo global la tienen los medios de comunicaci&oacute;n &ndash;que, por lo general, informan poco y mal de las cuestiones cient&iacute;ficas&ndash; y, por supuesto, los mismos cient&iacute;ficos. Y es que no consideramos como una parte esencial de nuestras obligaciones la divulgaci&oacute;n, enfrascados como estamos en publicar compulsivamente, generar m&eacute;ritos de excelencia o rellenar un sinf&iacute;n de peticiones de financiaci&oacute;n aqu&iacute; y all&aacute; sin otro &aacute;nimo que conservar la silla &ndash;o la muchas veces endog&aacute;mica c&aacute;tedra&ndash;, que ahora tan peligrosamente se tambalea. Si pensamos que nuestros l&iacute;deres pol&iacute;ticos no son sino una extracci&oacute;n &ndash;de mayor o menor calidad&ndash; de nuestra sociedad, no podemos esperar nada especialmente bueno en lo que a inter&eacute;s por la Ciencia se refiere. 
    </p><p class="article-text">
        Las comparaciones son odiosas, pero la tantas veces repudiada Angela Merkel se licenci&oacute; en F&iacute;sicas. El mismo papa Francisco tiene estudios en Qu&iacute;micas. Ni una ni otro se plantear&iacute;an cerrar sus observatorios astron&oacute;micos, por ejemplo, y aunque no se lo crean el Vaticano tiene uno, y bastante bueno. Aqu&iacute;, s&iacute;. Aqu&iacute; han sentenciado ya al segundo observatorio nacional &ndash;el andaluz Calar Alto&ndash;, y el primero &ndash;el Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias&ndash; apenas puede pagar los recibos de la luz. Doy fe, aunque no la tenga. Y estamos hablando de una de las pocas disciplinas cient&iacute;ficas en las que obtenemos diploma ol&iacute;mpico en cuanto a resultados se refiere. Del resto, mejor no hablar.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos con el an&aacute;lisis de nuestra inicial frase lapidaria, la misma que Hacienda ya est&aacute; grabando &ndash;que no gravando, aunque igualmente podr&iacute;a&ndash; en nuestra losa funeraria. &iquest;Por qu&eacute; premiar (esto es, pagar con dinero p&uacute;blico y sufragar costosos banquetes y recepciones, am&eacute;n de otras onerosas cuestiones protocolarias) a una entidad ya suficientemente reconocida internacionalmente? Me temo que forma parte de ese pomposo concepto abstracto que los pol&iacute;ticos denominan &ldquo;estabilidad institucional&rdquo;, ese empe&ntilde;o enfermizo en no tocar nada aunque ya nada funcione. 
    </p><p class="article-text">
        Estos premios &ndash;y otros m&aacute;s, no crean&ndash; fueron ideados con la premisa inicial de proyectar una imagen nacional id&iacute;lica en el exterior, y no tanto por reconocer a los premiados, como ser&iacute;a lo l&oacute;gico. Dejando de lado el hecho casi incontestable de la ca&iacute;da en picado de la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica &ndash;v&iacute;ctima de sus propios errores m&aacute;s que de su intr&iacute;nseco anacronismo&ndash;, &iquest;por qu&eacute; premiar al CERN? &iquest;Acaso nos sobra el dinero? No lo parece, puesto que su propio director general afirmaba que Espa&ntilde;a, a finales de 2012, deb&iacute;a como socio que es m&aacute;s de 110 millones de euros, quedando al menos 55 de ellos pendientes de pago. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos deudas similares con otras organizaciones cient&iacute;ficas internacionales, como la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Observatorio Europeo Austral (ESO). El rid&iacute;culo es a&uacute;n mayor si pensamos que, por ejemplo, hasta hace dos a&ntilde;os segu&iacute;amos en el empe&ntilde;o de traer a Espa&ntilde;a &ndash;a los inmejorables cielos de Canarias, concretamente&ndash;  el futuro mayor telescopio del mundo. Ahora somos incapaces de aportar la cantidad m&iacute;nima exigida (unos 4 millones de euros adicionales) para entrar en el consorcio. 
    </p><p class="article-text">
        El desatino es de tal magnitud que, incluso, la propia sociedad civil &ndash;la misma a la que m&aacute;s arriba tildaba yo con arrogancia de &ldquo;ignorante&rdquo; &ndash; ha planteado propuestas pidiendo este ingreso apoyadas con m&aacute;s de veinte mil firmas. La respuesta a este caso concreto por parte de los pol&iacute;ticos de la Secretar&iacute;a de Estado de Investigaci&oacute;n ha sido tan decepcionante como sonrojante, excus&aacute;ndose en los recortes presupuestarios y pasando la pelota &ndash;o tirando la piedra, como prefieran&ndash; al fr&aacute;gil tejado de cristal de la empresa privada. 
    </p><p class="article-text">
        Este sector, el de la ingenier&iacute;a aeroespacial espa&ntilde;ola, es tan puntero en calidad como inestable en el plano econ&oacute;mico, y asiste con un p&aacute;nico atroz al desarrollo de los acontecimientos. Una expulsi&oacute;n &ndash;algo que entra dentro de lo posible&ndash; de estos selectos clubes de tecnolog&iacute;a, innovaci&oacute;n y desarrollo por causa de nuestra morosidad, supondr&iacute;a en la pr&aacute;ctica el colapso del sector, sector que viene generando &ndash;a pesar de las magras ayudas estatales&ndash; un retorno positivo en lo econ&oacute;mico desde hace varios a&ntilde;os. Una tragedia en toda regla, que obligar&iacute;a a nuestros j&oacute;venes m&aacute;s formados y que trabajan en el &aacute;mbito privado a cerrar las maletas casi al mismo tiempo que lo hacen aqu&eacute;llos que desarrollan tareas similares en el &aacute;mbito p&uacute;blico. Resumiendo, &ldquo;vente a Alemania, PP&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No se trata aqu&iacute; de discutir sobre la necesidad de reducir el gasto p&uacute;blico global, que a algunos nos parece inevitable. Ni siquiera de hacer escarnio p&uacute;blico de la gesti&oacute;n nefasta &ndash;y en muchos casos trufada de corrupci&oacute;n pura y dura&ndash; de muchos de nuestros pol&iacute;ticos. Ya vendr&aacute;n las urnas y volver&aacute;n con sus mentiras, all&aacute; cada cual con su elecci&oacute;n. De lo que se trata es de aplicar racionalidad a los recortes actuales, de avisar de los peligros de su naturaleza indiscriminada. 
    </p><p class="article-text">
        Hay pocos centros de investigaci&oacute;n y desarrollo en Espa&ntilde;a, y muchos de ellos est&aacute;n al borde del colapso, con reducciones presupuestarias de hasta el 50%. A pesar de que son legi&oacute;n ya los expertos nacionales e internacionales que est&aacute;n alertando sobre ello, y muchas las voces autorizadas que critican la gravedad de estas decisiones &ndash;en innumerables medios de comunicaci&oacute;n, no s&oacute;lo en el &aacute;mbito cient&iacute;fico&ndash;, no parece haber reacci&oacute;n. Sigue primando, sobre todo, la necia idea de que cualquier inversi&oacute;n p&uacute;blica tiene que obtener rentabilidad a corto plazo, y &eacute;ste no debe superar nunca un per&iacute;odo electoral. 
    </p><p class="article-text">
        No hay voluntad alguna de alcanzar acuerdos que est&eacute;n por encima de los partidos, que comprometan inversiones de inter&eacute;s p&uacute;blico y privado a largo plazo. Hablan de innovar, de competir. Se les llena la boca hablando de vectores de capacidad tractora, de excelencia estrat&eacute;gica o de movilidad exterior de la empleabilidad. Su neolengua no tiene principio ni principios, y tampoco fin ni finalidad. No quieren entender que si la clave del futuro es la tecnolog&iacute;a &ndash;que ya nos arrastra desde cualquier pa&iacute;s medianamente cuerdo y avanzado&ndash;, su cimentaci&oacute;n es la investigaci&oacute;n b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Todo es papel mojado: la reciente ley de la Ciencia, la inexistente y ut&oacute;pica cual unicornio blanco Agencia Estatal de Investigaci&oacute;n, por no hablar del bloqueo del Plan Nacional de I+D para 2013, del que no se tiene noticia y que, de no ser convocado casi inmediatamente, significar&aacute; el fin de muchos proyectos de investigaci&oacute;n, de muchos contratos de j&oacute;venes investigadores, de sue&ntilde;os y esperanzas. No lo veremos hoy, pero lo veremos ma&ntilde;ana. En la calle, con una mano delante y otra detr&aacute;s. Eso s&iacute;, en el mismo peri&oacute;dico que nos sirva de manta podremos leer, a toda p&aacute;gina, c&oacute;mo le habr&aacute; sido concedida a la NASA el premio Pr&iacute;ncipe de Asturias por llevar el hombre a la luna. Donde est&aacute;n ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Joven]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/clamando-cielo_129_5688686.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2013 18:09:37 +0000]]></pubDate>
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