<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Moreno Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis_moreno_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Moreno Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510645/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Soberanista Inglaterra, europeísta Escocia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/soberanista-inglaterra-europeista-escocia_1_4855543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60aff633-e5cc-4362-bfca-81bbb494f65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soberanista Inglaterra, europeísta Escocia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un porcentaje decisivo de escoceses opuestos al abandono del Reino Unido de la Unión Europea podrían optar por cambiar su voto a favor de la independencia.</p></div><p class="article-text">
        El resultado de las elecciones europeas en el Reino Unido condicionar&aacute; a buen seguro el refer&eacute;ndum por la independencia de Escocia a celebrar el pr&oacute;ximo 18 de septiembre. En los apenas cuatro meses de intervalo entre ambas consultas ciudadanas, el sentir escoc&eacute;s, ahora ligeramente favorable a mantener el <em>status quo</em> contrario a la secesi&oacute;n (en torno al 54% seg&uacute;n las ultimas encuestas), podr&iacute;a inclinarse hacia un voto favorable a la independencia. Por parad&oacute;jico que pudiera parecer, ello ser&iacute;a posible como efecto del europe&iacute;smo escoc&eacute;s, el cual es abrazado por los nacionalistas escoceses del SNP (Partido Nacional Escoc&eacute;s), frente al creciente soberanismo antieurope&iacute;sta ingl&eacute;s. La victoria en las elecciones europeas del partido UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido) ha sido inapelable, erigi&eacute;ndose en el primer partido brit&aacute;nico por delante de laboristas, conservadores y liberales dem&oacute;cratas. De &eacute;xito puede calificarse tambi&eacute;n para UKIP la obtenci&oacute;n de un europarlamentario en Escocia de los seis esca&ntilde;os que le correspond&iacute;a elegir al pa&iacute;s caledonio. Sin embargo, y a diferencia de Inglaterra donde casi uno de cada tres electores vot&oacute; por UKIP, en Escocia s&oacute;lo uno de cada diez votantes hizo lo propio a favor del partido antieurope&iacute;sta. Ciertamente UKIP se ha beneficiado en Escocia de un sistema proporcional que no lo ha penalizado como el tradicional procedimiento uninominal mayoritario del brit&aacute;nico &lsquo;<em>first-past-the-post</em>&rsquo;, mediante el cual el ganador, aunque sea incluso por la m&iacute;nima diferencia de un voto, se adjudica la victoria descart&aacute;ndose el resto de los votos asignados a los candidatos perdedores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00731fb0-11ca-4161-8d08-6bcda1e2f611_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, UKIP se ha convertido en el partido antiinmigraci&oacute;n y euroesc&eacute;ptico por excelencia en Gran Breta&ntilde;a, con un programa electoral pr&aacute;cticamente monotem&aacute;tico: el abandono de la Uni&oacute;n Europea por el Reino Unido. Su apoyo enlaza, en no poca medida, con un nacionalismo ingl&eacute;s asertivo cuya figura ic&oacute;nica dentro del conservadurismo brit&aacute;nico contempor&aacute;neo fue Margaret Thatcher. Justo es recordar, sin embargo, que los conservadores <em>wets </em>(&lsquo;blandengues&rsquo;) fueron tradicionalmente adalides de la causa europe&iacute;sta y en tiempos del premier Edward Heath apoyaron decididamente el ingreso del Reino Unido en la entonces Comunidad Econ&oacute;mica Europa en el refer&eacute;ndum de 1975. Tras la cruzada pol&iacute;tica neoconservadora de la Dama de Hierro, l&iacute;deres populares del <em>Tory Party</em>, tales como Kenneth Clarke o Michael Portillo --hijo este &uacute;ltimo de un republicano espa&ntilde;ol exiliado tras la Guerra Civil-- fueron sacrificados pol&iacute;ticamente con la activa complacencia del sector antieurope&iacute;sta de su partido. Ese sector coadyuv&oacute; al alza del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), establecido en 1993, y cuya cruzada contra la UE parece ahora imparable.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, y de los 59 diputados elegidos en las circunscripciones electorales escocesas al Parlamento brit&aacute;nico de Westmintser, s&oacute;lo uno es miembro del Partido Conservador. El dato contrasta notablemente con la mayor&iacute;a del voto popular y de esca&ntilde;os que los <em>Tories</em> obtuvieron en Escocia en las elecciones de 1955 (50,1% y 36 diputados). Desde aquella fecha y azuzado por el neoconservadurismo antieurope&iacute;sta de Thatcher, el proceso de desafecci&oacute;n de los escoceses hacia el Partido Conservador se ha generalizado con un incremento de la percepci&oacute;n popular de discriminaci&oacute;n hacia lo que se considera un centripetismo acaparador de Londres y el rico sudeste ingl&eacute;s. El &lsquo;fleco celta&rsquo; de la periferia escocesa recela de un refer&eacute;ndum sobre la pertenencia a la UE previsto para 2017, el cual podr&iacute;a convalidar las posiciones antieuropeas del nacionalismo ingl&eacute;s. Este &uacute;ltimo trasluce, a su vez, una cierta melancol&iacute;a por el no tan lejano pasado imperial brit&aacute;nico. Recu&eacute;rdese que hasta 1949, el imperio brit&aacute;nico abarcaba la cuarta parte de la poblaci&oacute;n mundial, circunstancia que a&uacute;n induce en el imaginario colectivo brit&aacute;nico --y sobre todo ingl&eacute;s-- la creencia de considerar al Reino Unido como una superpotencia mundial apoyada en su poder disuasorio nuclear. Ya Winston Churchill en su famoso discurso pronunciado en Z&uacute;rich en 1946 auspiciaba una Comunidad Brit&aacute;nica de Naciones (<em>Commonwealth</em>), la cual, liderada por el Reino Unido, concurrir&iacute;a como <em>superpower</em> mundial junto a una Europa federada, a los poderosos Estados Unidos (<em>mighty America</em>) y a la Rusia sovi&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Confirmado el reforzamiento electoral del soberanismo antieuropeo ingl&eacute;s, un peque&ntilde;o porcentaje de tradicionales votantes laboristas escoceses (entre el 5% y 10%), mayormente trabajadores cualificados de clase media y residentes en la conurbaci&oacute;n de Glasgow, podr&iacute;a cambiar el sentido de su voto al prevalecer en ellos una aversi&oacute;n a un nacionalismo ingl&eacute;s proclive a abandonar la Uni&oacute;n Europa despu&eacute;s de 2017. Un escenario aislacionista tal supondr&iacute;a una vuelta a la recentralizaci&oacute;n en las instituciones londinenses (Westminster-Whitehall) y una difuminaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de Escocia, a pesar de ser una de las veinte naciones m&aacute;s ricas del mundo seg&uacute;n un reciente estudio del <em>Financial Times</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ante tal estado de cosas, un sentimiento de integraci&oacute;n en una uni&oacute;n (supranacional) europea podr&iacute;a combinarse con un voto a favor de la separaci&oacute;n de otra uni&oacute;n (estatal) como la brit&aacute;nica. Ambos comportamientos aparentemente dicot&oacute;micos se combinan entre s&iacute; con importantes repercusiones para el futuro de la UE. La campa&ntilde;a oficial por el refer&eacute;ndum de independencia a partir del 30 de mayo hace presagiar una intensificaci&oacute;n de las posiciones a favor y en contra. A la vista de los resultados de las elecciones europeas, es plausible aventurar una re&ntilde;ida pugna cuyo veredicto final bien podr&iacute;a dirimirse por un pu&ntilde;ado de votos de diferencia, como ya sucedi&oacute; en la consulta independentista de Quebec en 1995.
    </p><p class="article-text">
        No se le escapan al lector las derivaciones para el futuro pol&iacute;tico europeo de los eventos electorales y plebiscitarios en Gran Breta&ntilde;a que podr&iacute;an provocar un &ldquo;efecto domin&oacute;&rdquo; en los casos, por ejemplo, de Catalu&ntilde;a, Flandes o la recreada Padania. En cualquier escenario de futuro europeo persistir&aacute; el reto por consolidar una uni&oacute;n pol&iacute;tica basada en sus dos principios gu&iacute;a fundamentales: subsidiaridad territorial y rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;tica. Si el primero establece que las decisiones se tomen transnacionalmente s&oacute;lo si los niveles estatal, regional y local no est&aacute;n en mejores condiciones para realizarlo, el segundo es preceptivo para conformar la legitimidad institucional en el Viejo Continente. Ciertamente surgir&aacute;n dificultades en el acomodo entre regiones, naciones sin estados y estados miembros, pero el reajuste territorial (<em>rescaling</em>) de la gobernanza multinivel en la UE se mantendr&aacute; como una reforma ineludible en la agenda pol&iacute;tica europea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Moreno Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/soberanista-inglaterra-europeista-escocia_1_4855543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jun 2014 19:10:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60aff633-e5cc-4362-bfca-81bbb494f65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83346" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60aff633-e5cc-4362-bfca-81bbb494f65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83346" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Soberanista Inglaterra, europeísta Escocia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60aff633-e5cc-4362-bfca-81bbb494f65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La independencia de Escocia en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/indepencia-escocia-europa_1_5852122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6b7141c-6aca-4174-8242-d1154d79603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La independencia de Escocia en Europa"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Seg&uacute;n <a href="http://www.eldiario.es/autores/luis_moreno_fernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Luis Moreno</a>, la celebraci&oacute;n el 14 de septiembre de 2014 del refer&eacute;ndum sobre la independencia en Escocia ofrece una oportunidad para cumplir con los dos principios europeos de la subsidiariedad territorial y la rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;tica. Y sus consecuencias pueden indicar el rumbo y el tono en la institucionalizaci&oacute;n del 'animal pol&iacute;tico' europeo</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Tras la decepci&oacute;n del refer&eacute;ndum sobre la <em>devolution</em> en 1979, los nacionalistas escoceses ligaron el futuro pol&iacute;tico de Escocia a la formaci&oacute;n de un Estado soberano. &ldquo;Nada que no sea la independencia&rdquo; (<em>Independence, nothing less</em>) era la demanda formulada contra los Gobiernos &lsquo;sin mandato&rsquo; brit&aacute;nicos, los cuales carec&iacute;an de apoyo electoral en la naci&oacute;n caled&oacute;nica. Thatcher interpret&oacute; los resultados de la consulta como un fracaso de la descentralizaci&oacute;n o, en expresi&oacute;n inglesa, como si fuese un &lsquo;pato muerto&rsquo; (<em>dead duck</em>) al que hab&iacute;a que enterrar sin mayores pompas f&uacute;nebres. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta, el predicamento nacionalista vari&oacute; significativamente al aceptarse un mayor grado de gradualismo en la consecuci&oacute;n del autogobierno. El nuevo enfoque cosmopolita se sintetiz&oacute; en el eslogan del nacionalista <em>Scottish National Party</em>, &lsquo;Independencia en Europa&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El logro del &lsquo;sue&ntilde;o noruego&rsquo;, con el que se hac&iacute;a referencia al caso de su vecino escandinavo de similares caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas y que pod&iacute;a mantener un generoso Estado de bienestar universalista con las ganancias del petr&oacute;leo del Mar del Norte, dio paso a la idea de participar activamente en la construcci&oacute;n de la unidad de Europa. Al tiempo se reiteraba la aspiraci&oacute;n a la independencia en la gesti&oacute;n de los asuntos escoceses.
    </p><p class="article-text">
        La uni&oacute;n pol&iacute;tica en el Viejo Continente no podr&aacute; seguir el modelo estadounidense de federalismo centralizado. Pese a la insistencia normativa de la escuela de pensamiento neofuncionalista, el establecimiento de unos Estados Unidos de Europa es altamente improbable. Tambi&eacute;n lo es que la Europa continental (sin las islas brit&aacute;nicas) siga la prescripci&oacute;n sugerida por Winston Churchill en su famoso discurso pronunciado en Z&uacute;rich en 1946. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n tales propuestas, en la nueva configuraci&oacute;n de la pol&iacute;tica mundial tras la Segunda Guerra Mundial deber&iacute;a haber una Federaci&oacute;n Europea junto a las otras grandes superpotencias; a saber, los poderosos EEUU (<em>mighty America</em>), Rusia y el imperio Brit&aacute;nico (con Escocia dentro de &eacute;l). Se comenzar&aacute; a vislumbrar la plausibilidad de tal composici&oacute;n de poder internacional tras la celebraci&oacute;n en 2015 del refer&eacute;ndum brit&aacute;nico sobre Europa, tal y como han prometido los herederos de la visi&oacute;n de Churchill en el presente ejecutivo brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Los acontecimientos de los &uacute;ltimos lustros, y en particular las repercusiones del <em>crash</em> financiero de 2007, han evidenciado las limitaciones del moderno Estado-naci&oacute;n como actor &lsquo;soberano&rsquo; en la econom&iacute;a global. Los modelos de &lsquo;ordeno-y-mando&rsquo; caracter&iacute;sticos de la democracia mayoritaria brit&aacute;nica y del difusionismo jerarquizado del jacobinismo franc&eacute;s se encuentran en reflujo terminal. 
    </p><p class="article-text">
        Los procesos de redimensionamiento sintonizan con el principio de subsidiaridad territorial, el cual establece que el nivel preferido para la toma de decisiones pol&iacute;ticas sea aquel m&aacute;s cercano al ciudadano. En otras palabras, el prop&oacute;sito de la subsidiariedad es el de limitar el poder de las autoridades centrales auspiciando los criterios de proximidad y proporcionalidad. La subsidiariedad reclama la provisi&oacute;n de marcos jur&iacute;dicos protectores de las prerrogativas y jurisdicci&oacute;n de cada &aacute;mbito de administraci&oacute;n. Incentiva asimismo la coordinaci&oacute;n, a fin de gestionar las crecientes interdependencias entre las instituciones de Gobierno en la Europa multinivel.
    </p><p class="article-text">
        La subsidiariedad territorial va de la mano del segundo principio gu&iacute;a de la europeizaci&oacute;n: la rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;tica. No cabe un desarrollo ulterior de la pol&iacute;tica europea si las decisiones se toman a espaldas de los ciudadanos, como a menudo ocurre en los Estados miembros de la UE. La participaci&oacute;n democr&aacute;tica y la implicaci&oacute;n ciudadana en los asuntos de la <em>res publica</em> es quintaesencial en la preservaci&oacute;n del modelo social europeo, si tal modelo puede preservarse frente al empuje de la individualizaci&oacute;n remercantilizadora estadounidense o los sistemas de neoesclavismo asi&aacute;tico para el crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n el 14 de septiembre de 2014 del refer&eacute;ndum sobre la independencia en Escocia ofrece una oportunidad para cumplir con los dos principios europeos de la subsidiaridad territorial y la rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;tica. El acuerdo entre los ejecutivos de Londres y Edimburgo para la celebraci&oacute;n de la consulta ya constituy&oacute; un hito en la puesta en pr&aacute;ctica de aquellos principios. Resulta en cierto modo parad&oacute;jico que tal acuerdo fuese alcanzado en un Estado euroesc&eacute;ptico al que los polit&oacute;logos caracterizan como exponente de la pol&iacute;tica de confrontaci&oacute;n (<em>adversarial politics</em>). Pero sus consecuencias pueden indicar el rumbo y el tono en la institucionalizaci&oacute;n del &lsquo;animal pol&iacute;tico&rsquo; europeo.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos relativos, Escocia es el pa&iacute;s que m&aacute;s inventores ha visto nacer en la modernidad. En cualquier escenario futuro, tras la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum, los electores escoceses tambi&eacute;n ser&aacute;n reconocidos como innovadores pol&iacute;ticos. Los efectos ser&iacute;an de gran alcance si una mayor&iacute;a de ellos &ndash;o un porcentaje pr&oacute;ximo a ella&ndash; decidiese votar por la independencia de Escocia en Europa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Moreno Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/indepencia-escocia-europa_1_5852122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Nov 2013 19:46:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d6b7141c-6aca-4174-8242-d1154d79603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="26576" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d6b7141c-6aca-4174-8242-d1154d79603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="26576" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La independencia de Escocia en Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d6b7141c-6aca-4174-8242-d1154d79603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Escocia,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escocia racional, Cataluña emocional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/escocia-racional-cataluna-emocional_132_5695472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f4466f0-c4cf-4a9f-96d3-e90d7e8663db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escocia racional, Cataluña emocional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las analogías y contrastes en la pugna por la independencia política de ambas naciones ofrecen un campo fértil de argumentos hacia opciones institucionales diversas</p><p class="subtitle">A poco más de un año para la celebración del referéndum sobre la independencia, los nacionalistas escoceses anhelan un mayor grado de la ‘inteligencia emocional’ desplegada por sus homónimos catalanes</p><p class="subtitle">Sorprenden los silencios de académicos y estudiosos en un debate reducido al ‘ellos o nosotros’</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Destino-Itaca-bordo_6_134096594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;&iquest;Estamos ya todos a bordo?&rsquo;</a> se preguntaban en su post mis colegas <strong>Pau Mar&iacute;-Klose</strong> y <strong>Francisco Javier Moreno Fuentes</strong>. Como alegor&iacute;a al trayecto emprendido por Catalu&ntilde;a hacia su soberan&iacute;a, alud&iacute;an al m&iacute;tico viaje de Ulises en su regreso a &Iacute;taca y, con ello, a su rechazo a la muerte y la recuperaci&oacute;n de un pasado --&iquest;nacional catal&aacute;n?-- perdido. Se estar&iacute;a, pues, en el inicio de un periplo pre&ntilde;ado de adversidades y dificultades pero que ser&iacute;a concluido con el &eacute;xito de la formaci&oacute;n estatal catalana. La pasi&oacute;n por tal logro se fundamentar&iacute;a en una movilizaci&oacute;n social que, seg&uacute;n los datos recogidos en aquel art&iacute;culo, no cuenta con el mismo grado de apoyo entre las clases obreras y subordinadas, buena parte de las cuales est&aacute;n compuesta por <em>les altres catalans</em> originarios de otras &aacute;reas geogr&aacute;ficas espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        En el presente art&iacute;culo se recurre al contraste anal&iacute;tico entre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica catalana y la escocesa a fin de contribuir al debate identificando aspectos dispares y compartidos. Entre estos &uacute;ltimos cabe certificar los errores de las modernas escuelas de pensamiento funcionalistas y marxistas al prescribir que ambos territorios eran comunidades nacionales fallidas y se ver&iacute;an abocadas a desaparecer irremisiblemente. Tales aseveraciones han sido falsadas reiteradamente en el devenir contempor&aacute;neo. Lejos de ser homogeneizadas y disueltas en sus respectivos estados brit&aacute;nico y espa&ntilde;ol (Lenin <em>dixit</em>), Escocia y Catalu&ntilde;a encaran un futuro posible --y plausible-- de independencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como se sabe, Escocia celebrar&aacute; un refer&eacute;ndum sobre su independencia el 18 de septiembre de 2014, fruto del acuerdo alcanzado por el gobierno central brit&aacute;nico y el ejecutivo aut&oacute;nomo escoc&eacute;s. Seg&uacute;n datos de las &uacute;ltimas encuestas, prevalece una intenci&oacute;n de voto contrario a la secesi&oacute;n del Reino Unido de alrededor de la mitad de los encuestados. Casi una tercera parte se pronuncian a favor de la secesi&oacute;n y poco menos de un quinto &lsquo;no saben&rsquo; o &lsquo;no contestan&rsquo;. Los datos han sufrido algunas fluctuaciones en los &uacute;ltimos meses pero han persistido en mostrar una mayor&iacute;a de escoceses a favor del &lsquo;No&rsquo;. Cabe esperar una mayor volatilidad demosc&oacute;pica a medida que nos acerquemos a la fecha de la consulta popular y puede que entonces los trasvases sean significativos. Recu&eacute;rdese el caso del refer&eacute;ndum de Qu&eacute;bec de 1995, en donde las primeras encuestas apuntaban a una mayor&iacute;a n&iacute;tida de rechazo a la opci&oacute;n soberanista (67% a favor de la uni&oacute;n), aunque el resultado final arroj&oacute; una diferencia de apenas 77.000 votos en un censo electoral de 5 millones de votantes. Puede tambi&eacute;n que la mayor&iacute;a contraria a la secesi&oacute;n escocesa del Reino Unido se incremente como consecuencia de una maduraci&oacute;n de los argumentos en tal sentido durante una campa&ntilde;a a la que a&uacute;n restan unos 500 d&iacute;as de discusi&oacute;n p&uacute;blica. N&oacute;tese el aumento sustancial del apoyo secesionista entre los j&oacute;venes con derecho al voto entre 16 y 24 a&ntilde;os (del 27% en octubre de 2012, al 58% en febrero de 2013).
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, el debate sobre la independencia en Catalu&ntilde;a ha girado principalmente en torno a aspectos identitarios. Algunas elites nacionalistas insisten que Catalu&ntilde;a no es Espa&ntilde;a, ni quiere seguir siendo parte de ella. Poco importa que los catalanes hayan manifestado un alto grado de &lsquo;identidad dual&rsquo; mediante la cual se expresa una pertenencia pol&iacute;tica compatible con Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a. En los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, los catalanes han reiterado una menor identidad &lsquo;exclusiva&rsquo; en comparaci&oacute;n con la expresada por los escoceses. La autoidentificaci&oacute;n del &lsquo;soy s&oacute;lo catal&aacute;n, no espa&ntilde;ol&rsquo; ser&iacute;a incompatible con la identidad espa&ntilde;ola y legitimar&iacute;a sociol&oacute;gicamente las aspiraciones por la independencia pol&iacute;tica. En 1986, cuando se realiz&oacute; en Escocia la primera encuesta identitaria con la conocida como <em>Moreno question</em>, un 39% de los encuestados declaraban que se consideraban &lsquo;s&oacute;lo&rsquo; escoceses, sin compartir en ning&uacute;n grado o medida su autoidentificaci&oacute;n con Gran Breta&ntilde;a. Despu&eacute;s del tiempo transcurrido, el porcentaje identitario exclusivo se ha mantenido estable. En Catalu&ntilde;a, y por aquellas fechas de mediados de los ochenta, apenas un 9% de los encuestados se declaraban &lsquo;s&oacute;lo&rsquo; catalanes. Tras la sentencia del Tribunal Constitucional en 2010 sobre el nuevo Estatuto de Autonom&iacute;a, tal porcentaje se ha m&aacute;s que duplicado alcanzando el 22%. No resulta dif&iacute;cil colegir que el incremento de las posiciones identitarias exclusivas y separatistas ha sido de car&aacute;cter reactivo y emocional frente a lo que se ha interpretado como una imposici&oacute;n de las elites centralistas espa&ntilde;olas y un nuevo &lsquo;tr&aacute;gala&rsquo; escenificado con la renuncia del Gobierno Rajoy a negociar una nuevo marco de financiaci&oacute;n para Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, aunque los catalanes dicen sentirse menos &lsquo;exclusivos&rsquo; que los escoceses y, por derivaci&oacute;n sociol&oacute;gica, estar&iacute;an menos predispuestos a la secesi&oacute;n soberanista, la agitaci&oacute;n nacionalista en el Principado parece haber alcanzado mayores niveles de intensidad que en la  Caledonia brit&aacute;nica, donde la argumentaci&oacute;n racional de &lsquo;pros&rsquo; y &lsquo;contras&rsquo; sobre la independencia se ha desarrollado hasta ahora en un cierto clima de desapasionamiento. Existe en Catalu&ntilde;a una creencia difusa de que, tras la manifestaci&oacute;n de la &uacute;ltima Diada de 2012, una consulta soberanista convalidar&iacute;a las tesis del nacionalismo separatista. Ante tales percepciones, no pocos nacionalistas escoceses envidian la &lsquo;inteligencia emocional&rsquo; desplegada por sus hom&oacute;nimos catalanes para galvanizar a la opini&oacute;n p&uacute;blica y mantener el impulso  del apoyo a la secesi&oacute;n. A resultas de ello se habr&iacute;a intensificado un discurso sobre aquellos aspectos que refuerzan apasionadamente el rechazo hacia Madrid (elites centralistas) con la reiteraci&oacute;n, por ejemplo, del clich&eacute;, <em>Espanya ens roba</em>. Los secesionistas catalanes, en suma, habr&iacute;an desplegado una estrategia efectiva a fin de motivar al endogrupo (Catalu&ntilde;a) y mantener un alto nivel de disputa con el exogrupo (Espa&ntilde;a). Todo ello procurar&iacute;a mantener la compulsi&oacute;n autoafirmativa del &lsquo;s&iacute; se puede&rsquo; que moviliz&oacute; a buena parte de la poblaci&oacute;n catalana el pasado 11 de septiembre. Ya las observaciones de Thorstein Veblen sobre el &lsquo;efecto demonstraci&oacute;n&rsquo; apuntaban a su funcionalidad para conseguir objetivos inalcanzados en el pasado. Predominan en la agitaci&oacute;n nacionalista catalana los elementos culturales, las interpretaciones etnoterritoriales y, claro est&aacute;, las m&aacute;s contingentes expectativas materiales de arribistas apenas salidos del &lsquo;armario auton&oacute;mico&rsquo; para profesar la fe independentista del nuevo converso.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, el debate en Escocia se ha desplegado con la ponderaci&oacute;n caracter&iacute;stica de la patria de Adam Smith, David Hume o de los pensadores de las escuelas del <em>Democratic Intellect</em> y el <em>Common Sense</em>. Ha predominado en la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum escoc&eacute;s una &lsquo;racionalidad&rsquo; argumentativa en el escrutinio de los diferentes puntos de vista, normalmente sustentada en datos y evidencia emp&iacute;rica contrastable. As&iacute;, por ejemplo, el Gobierno conservador-liberal brit&aacute;nico ha emplazado al ejecutivo escoc&eacute;s (con mayor&iacute;a nacionalista en el Parlamento Escoc&eacute;s) a que se posicione respecto a si ser&iacute;a la libra esterlina o el euro la moneda de curso legal en una eventual Escocia independiente. La directa interpelaci&oacute;n cuestiona en no poca medida la viabilidad de una pol&iacute;tica monetaria soberana en una futura Escocia independiente. A&ntilde;&aacute;dase que, tras la crisis financiera desatada en 2007, el Tesoro brit&aacute;nico ha inyectado como capitales de rescate y garant&iacute;as bancarias en Escocia casi 300.000 millones de libras esterlinas, cantidad equivalente a toda la deuda soberana de Grecia, la m&aacute;s alta en la UE con un 157% del PIB en 2012.
    </p><p class="article-text">
        A las anteriores alegaciones, Alex Salmond, jefe del gobierno escoc&eacute;s y principal l&iacute;der nacionalista, ha contra-argumentado anunciando que una Escocia independiente no estar&iacute;a dispuesta a asumir su deuda si el Banco de Inglaterra --que es central para todo el Reino Unido y responsable de emitir y controlar la circulaci&oacute;n de la libra esterlina-- se negase a compartir la moneda brit&aacute;nica. Seg&uacute;n Salmond, ser&iacute;a irrazonable que los activos financieros con los que ha venido contribuyendo Escocia, y que incluyen a la libra y sus reservas, se quedasen en el Banco de Inglaterra y no se repartiese equitativamente la deuda. Adem&aacute;s, se recuerda que los ingresos por la explotaci&oacute;n del petr&oacute;leo del Mar del Norte, extra&iacute;do en las costas escoceses, ha reportado a las arcas brit&aacute;nicas en concepto de tasas y derechos de extracci&oacute;n una cantidad no menor a los 300 millardos de libras esterlinas (equivalente a la mitad del total de la deuda p&uacute;blica espa&ntilde;ola). A pesar de las reiteradas peticiones del SNP (<em>Scottish National Party</em>, partido nacionalista escoc&eacute;s) nunca se estableci&oacute; un fondo escoc&eacute;s con ingresos procedentes de la explotaci&oacute;n petrol&iacute;fera.
    </p><p class="article-text">
        Parece, pues, que los nacionalistas escoceses han reeditado ahora una l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n m&aacute;s emocional como sucedi&oacute; a principios de los a&ntilde;os 1970s cuando clamaban: &lsquo;<em>It&rsquo;s Scotland&rsquo;s oil!</em>&rsquo; (&iexcl;Es el petr&oacute;leo de Escocia!) y que dieron un espectacular empuje a sus aspiraciones electorales. Entonces el SNP pas&oacute; de obtener un respaldo electoral del 12,8% en 1970 al 30,6% del voto popular en las elecciones de celebradas en octubre de 1974. El ejemplo de Noruega, anhelado como el <em>Norwegian Dream</em>, un pa&iacute;s vecino con an&aacute;logas caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas y de recursos naturales, aparec&iacute;a entonces como un referente en el imaginario pol&iacute;tico de los escoceses que validaba no s&oacute;lo emocionalmente sino racionalmente la opci&oacute;n por la independencia.
    </p><p class="article-text">
        En los tiempos que corren, ambos casos de aspiraci&oacute;n por la soberan&iacute;a de Escocia y Catalu&ntilde;a colisionan con una realidad institucional como la Uni&oacute;n Europea en proceso de convergencia institucional. La interdependencia pol&iacute;tica en el Viejo Continente inhabilita el restablecimiento de fronteras y l&iacute;mites en el gobierno (y gobernanza) europea como si de compartimentos estancos se tratase, al modo del estado-naci&oacute;n westfaliano del siglo XIX. Consid&eacute;rese, por ejemplo, que m&aacute;s de la mitad de la legislaci&oacute;n de aplicaci&oacute;n directa en la vida de los ciudadanos es ya de matriz europea. La lucha contra la evasi&oacute;n fiscal de los capitales, por mencionar otro caso apremiante en la salida de la crisis financiera, es ineficiente si no se responsabilizan de ella todos los pa&iacute;ses implicados de modo efectivo y coordinadamente. Ciertamente ser&iacute;a un sinsentido cortapisar el derecho al autogobierno de naciones como Escocia y Catalu&ntilde;a en una uni&oacute;n pol&iacute;tica que tiene en la subsidiariedad territorial el principio gu&iacute;a en su proceso de toma e implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Pero tampoco deber&iacute;a banalizarse la importancia que la secesi&oacute;n de Escocia y Catalu&ntilde;a podr&iacute;a implicar para el conjunto de la UE y, muy especialmente, para la articulaci&oacute;n institucional del gobierno (y gobernanza) multinivel europea. Otras naciones &lsquo;sin estado&rsquo; europeas encontrar&iacute;an incentivos para emprender procesos de formaci&oacute;n estatal siguiendo la estela de los casos escoc&eacute;s y catal&aacute;n: &iquest;se negar&iacute;a tales credenciales independentistas a Euskadi, Pa&iacute;s de Gales, Flandes o C&oacute;rcega, pongamos por caso?; &iquest;cu&aacute;ntos estados miembros soberanos de la Uni&oacute;n Europea podr&iacute;an soportar los actuales procesos decisionales pol&iacute;ticos y administrativos? Son estos aspectos poco debatidos pero con implicaciones cruciales en un per&iacute;odo de crisis econ&oacute;mica de dimensiones y soluciones claramente continentales y que descubren las verg&uuml;enzas e impotencias del marco nacional estatal. Ahora bien, estos &uacute;ltimos argumentos ser&iacute;an in&uacute;tiles si los nacionalistas secesionistas descartasen su involucraci&oacute;n en el proyecto europeo, y en la preservaci&oacute;n de su modelo social y econ&oacute;mico. Si es as&iacute; deber&iacute;a constatarse en aras a la puridad democr&aacute;tica tan reclamada por los secesionistas.
    </p><p class="article-text">
        Un postrera demanda: &iquest;por qu&eacute; es tan estruendoso el silencio de intelectuales y expertos en los temas aqu&iacute; enunciados? De ellos, como agentes de cambio, cabr&iacute;a esperar una mayor implicaci&oacute;n en el debate p&uacute;blico, enriqueciendo las discusiones y neutralizando a los conglomerados medi&aacute;ticos ya posicionados sectariamente en el debate. Su deber c&iacute;vico es refutar la pretendida remisi&oacute;n a la esfera privada de asuntos que conciernen al bienestar del conjunto ciudadano y al futuro de nuestras sociedades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Moreno Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/escocia-racional-cataluna-emocional_132_5695472.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jun 2013 19:58:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7f4466f0-c4cf-4a9f-96d3-e90d7e8663db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="60135" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7f4466f0-c4cf-4a9f-96d3-e90d7e8663db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="60135" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escocia racional, Cataluña emocional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7f4466f0-c4cf-4a9f-96d3-e90d7e8663db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Escocia,Cataluña,Referéndum,Soberanismo,Independencia,Independentismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
