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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana M. Guillén]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_m_guillen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana M. Guillén]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Dos pasos hacia adelante, tres pasos hacia atrás: trayectorias de gasto social desde el inicio de la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pasos-adelante-trayectorias-social-inicio_1_5839646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b742f221-9270-4736-b8de-cb6212e2a633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos pasos hacia adelante, tres pasos hacia atrás: trayectorias de gasto social desde el inicio de la crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué implica la reducción generalizada y transversal del gasto público en las políticas sociales?</p><p class="subtitle">Según Ana M. Guillén y Marga León, los recortes devuelven los presupuestos sociales a niveles de hace más de una década, cuando España estaba a la cola de los sistemas de bienestar europeos.</p></div><p class="article-text">
        Los presupuestos de la &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; 2014 contin&uacute;an siendo, por quinto a&ntilde;o consecutivo, los presupuestos de la recesi&oacute;n econ&oacute;mica. Lo que en el 2010, 2011, incluso 2012, se justificaba como una austeridad dolorosa pero moment&aacute;nea se presenta ahora con un car&aacute;cter m&aacute;s bien indefinido. Las reformas que afectan a nuestro Estado de bienestar se plantean por parte de prestamistas y ejecutores como medidas estructurales, de ajuste, de racionalizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, salvo en contadas ocasiones, lo que viene sucediendo con asombrosa rapidez desde finales de 2010 es una fuerte contracci&oacute;n del gasto para hacer frente a los imperativos de contenci&oacute;n del d&eacute;ficit. El Estado de bienestar, y el sector p&uacute;blico en general, se ha convertido en una de las fuentes principales de ahorro fiscal, y este es un papel cuando menos dif&iacute;cil de compaginar con aquel de redistribuci&oacute;n de la riqueza que en principio le corresponde. Pero &iquest;qu&eacute; implica esta reducci&oacute;n generalizada y transversal del gasto p&uacute;blico en las pol&iacute;ticas sociales?
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis exclusivamente basado en el gasto es en exceso reduccionista, ya que no da cuenta ni de c&oacute;mo se distribuye ni de cu&aacute;l es el contexto. Estados Unidos, por ejemplo, tiene un gasto sanitario p&uacute;blico similar al de Suecia pero consigue unos &iacute;ndices de cobertura muy inferiores a la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la UE. Espa&ntilde;a, por otro lado, gasta mucho en desempleo, no porque dispongamos de las prestaciones m&aacute;s generosas sino porque tenemos, huelga decirlo, mucho paro. 
    </p><p class="article-text">
        Conviene, por lo tanto, acompa&ntilde;ar el estudio de los n&uacute;meros con an&aacute;lisis de car&aacute;cter m&aacute;s cualitativo. No obstante, y teniendo en cuenta esta limitaci&oacute;n, la evoluci&oacute;n del gasto social desde el inicio de la crisis s&iacute; que permite responder a preguntas que se suceden en el &aacute;mbito pol&iacute;tico, medi&aacute;tico y a pie de calle: &iquest;gastamos m&aacute;s, menos, o m&aacute;s o menos igual que pa&iacute;ses con una riqueza similar a la nuestra? &iquest;Reducimos ahora gasto porque durante la d&eacute;cada anterior nos dedicamos a despilfarrar los recursos p&uacute;blicos? &iquest;Qu&eacute; ocurre si ahora tenemos menos dinero para financiar nuestros programas sociales?
    </p><p class="article-text">
        Nos proponemos realizar una mirada a la trayectoria de gasto en los diferentes &aacute;mbitos del Estado de bienestar, utilizando como medida no la tradicional de gasto en proporci&oacute;n al Producto Interior Bruto, por ser &eacute;sta vulnerable a las subidas y bajadas del PIB (en un contexto de crisis, el porcentaje de gasto puede permanecer inalterado y en cambio tratarse de presupuestos mucho menores), sino el gasto en relaci&oacute;n a los est&aacute;ndares de poder adquisitivo, m&aacute;s sensible al momento del ciclo econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        En pr&aacute;cticamente todas las partidas de gasto, la pauta es siempre la misma: durante la d&eacute;cada inmediatamente anterior a la crisis &lsquo;crecimos&rsquo; m&aacute;s que la media de la UE-15. Esto no nos situ&oacute; en un umbral de gasto superior al de otros pa&iacute;ses europeos, sino que nos permiti&oacute; acortar las distancias. A partir de 2010, el crecimiento se paraliza hasta convertirse incluso en decrecimiento. En cuesti&oacute;n de dos, tres o cuatro a&ntilde;os, perdemos la distancia que previamente hab&iacute;amos conseguido recuperar: nuestra bicicleta sube la cuesta arriba sin cambiar de marchas. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Eurostat, el gasto anual en sanidad, por ejemplo, aument&oacute; como media entre el 2000 y el 2007 un +4.4% (+ 2.9% para la EU-15). Este aumento hizo que en Espa&ntilde;a el gasto sanitario per c&aacute;pita pasara de representar el 70% de la media de la UE-15 al inicio de la d&eacute;cada a convertirse en el 80% en el 2007. Sin embargo, entre el 2007 y el 2010 el crecimiento medio anual pas&oacute; a ser de +1.6% (un +3.1% para la media de la UE-15). 
    </p><p class="article-text">
        A partir del 2011 el crecimiento se vuelve negativo. La diferencia porcentual entre 2011 y 2013 era de -3%, seg&uacute;n fuentes del Ministerio de Hacienda. Como resultado, la distancia con la media de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea comienza a aumentar de nuevo a los niveles de partida del a&ntilde;o 2000. En educaci&oacute;n la pauta es casi id&eacute;ntica: entre el 2000 y el 2007 el gasto creci&oacute; m&aacute;s del doble que la media de la UE-15, con lo que pasamos de representar el 74% de la media de la EU-15 a un 87.5% en el 2007. 
    </p><p class="article-text">
        Las dr&aacute;sticas reducciones presupuestarias de los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os y un cierto mantenimiento del gasto en el resto de los pa&iacute;ses comunitarios (exceptuando Europa del Este y del Sur, aunque tambi&eacute;n Reino Unido e Irlanda han acometido recortes considerables) han hecho que las distancias se alarguen de nuevo. En materia de pol&iacute;ticas asistenciales el contraste es a&uacute;n mayor al ser el punto de partida muy inferior.
    </p><p class="article-text">
         A comienzos de la d&eacute;cada, lo que Espa&ntilde;a destinaba a pol&iacute;ticas de familia y contra la pobreza y la exclusi&oacute;n no llegaba ni al 40% de la media europea. En el 2007 la situaci&oacute;n mejor&oacute; considerablemente (pasando a representar el 56.8% y el 63.9% de la media de los pa&iacute;ses europeos occidentales). 
    </p><p class="article-text">
        Esta reducci&oacute;n de las distancias se consigui&oacute; con unas tasas de crecimiento muy elevadas en los a&ntilde;os anteriores a la crisis, partiendo, insistimos, de que la inversi&oacute;n p&uacute;blica en estos &aacute;mbitos era m&iacute;nima. Sin embargo, la tendencia tambi&eacute;n aqu&iacute; corre ahora en direcci&oacute;n contraria. De hecho, fueron estas pol&iacute;ticas m&aacute;s perif&eacute;ricas al entramado del sistema de bienestar espa&ntilde;ol las primeras en sufrir las medidas de ajuste. Muchos programas han quedado en suspensi&oacute;n antes de completar su rodaje precisamente cuando resultan m&aacute;s necesarios.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a las preguntas que nos hac&iacute;amos al inicio, podemos afirmar que no ha habido, en ning&uacute;n momento de nuestra historia democr&aacute;tica, desproporci&oacute;n en lo que destinamos de las cuentas p&uacute;blicas al Estado de bienestar. En Espa&ntilde;a, y al contrario de lo que ha sucedido en Italia, por ejemplo, el contraste entre los &ldquo;escenarios precrisis&rdquo; y los &ldquo;escenarios crisis&rdquo; es fenomenal: en la pr&aacute;ctica totalidad de los presupuestos sociales, los recortes nos devuelven a niveles de hace m&aacute;s de una d&eacute;cada cuando est&aacute;bamos m&aacute;s bien a la cola de los sistemas de bienestar europeos. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, si bien es cierto que las presiones fiscales est&aacute;n presentes en toda Europa, los recortes no son en absoluto equiparables: la intensidad y profundidad de los que sufrimos &ldquo;en casa&rdquo; nos separa de una cierta tendencia convergente sostenida, no sin esfuerzo, desde los inicios de la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, aunque en la gran mayor&iacute;a de los casos las reformas no han sido estructurales (por ejemplo, cambios en el acceso a los servicios), la mucho menor disponibilidad de recursos hace peligrar, a medio plazo, tanto el acceso como la calidad de servicios y prestaciones. Tema para otra discusi&oacute;n ser&iacute;a valorar el acierto de perseguir el equilibrio de los indicadores macroecon&oacute;micos a trav&eacute;s de los recortes y no a trav&eacute;s de los ingresos, incluyendo tanto la recaudaci&oacute;n fiscal como el cambio hacia un modelo m&aacute;s productivo y sostenible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Guillén, Marga León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pasos-adelante-trayectorias-social-inicio_1_5839646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2013 18:09:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos pasos hacia adelante, tres pasos hacia atrás: trayectorias de gasto social desde el inicio de la crisis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El secuestro de las políticas sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/secuestro-politicas-sociales_132_5695550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccb794a3-ebbd-4764-9948-745625da6503_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El secuestro de las políticas sociales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de llevar casi cinco años, la crisis no ha abierto ventana alguna de oportunidad</p><p class="subtitle">Se ha relegado definitivamente el modelo social a un segundo plano a favor de la estabilidad económica de la eurozona</p><p class="subtitle">La crisis hubiera llegado de otra manera si la espectacular creación de  puestos de trabajo durante los tiempos de bonanza hubiera sacrificado cantidad por calidad</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas el l&iacute;der de la Confederaci&oacute;n de Sindicatos irlandeses, David Begg, desataba la pol&eacute;mica al afirmar que la troika hab&iacute;a hecho m&aacute;s da&ntilde;o a su pa&iacute;s que 800 a&ntilde;os de ocupaci&oacute;n brit&aacute;nica. Irlanda, pa&iacute;s donde con m&aacute;s diligencia se aplicaron las recetas de austeridad europeas y el rescate a los bancos, sigue sin ver la salida. Los recortes en salarios y prestaciones sociales y las subidas de impuestos directos e indirectos han hecho caer el consumo, han multiplicado el n&uacute;mero de personas insolventes, no corrigen el d&eacute;ficit y deprimen a&uacute;n m&aacute;s la econom&iacute;a. Nada que a Grecia, Portugal, Chipre, Espa&ntilde;a e Italia no les suene familiar.
    </p><p class="article-text">
        Estas recetas de austeridad impuestas por la Comisi&oacute;n Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional como respuesta a la crisis econ&oacute;mica conllevan un grado de intervenci&oacute;n sobre las pol&iacute;ticas sociales y laborales de estos pa&iacute;ses desconocido hasta fecha. El Pacto del Euro, el m&aacute;s reciente refuerzo del Pacto de Estabilidad y el llamado Semestre Europeo act&uacute;an directamente sobre los niveles de gasto social, el d&eacute;ficit y la deuda p&uacute;blica. Exigen la modificaci&oacute;n de las condiciones de elegibilidad y cobertura de los sistemas nacionales de pensiones y salud p&uacute;blica, y la desregulaci&oacute;n de los mercados de trabajo a trav&eacute;s de la descentralizaci&oacute;n de los convenios colectivos y la revisi&oacute;n de la indexaci&oacute;n de los salarios. 
    </p><p class="article-text">
        A su vez, se produce un cambio significativo en el protagonismo de los actores dominantes: la toma de decisiones sobre la agenda social pasa de las manos de los titulares de empleo y asuntos sociales, que sol&iacute;an consensuar en mayor o menor grado sus intervenciones con los agentes sociales, a manos de los responsables de finanzas de cada estado miembro. 
    </p><p class="article-text">
        La injerencia de la troika en los estados de bienestar europeos tiene dos implicaciones importantes relacionadas entre s&iacute;: en primer lugar se relega definitivamente el modelo social a un segundo plano a favor de la estabilidad econ&oacute;mica de la eurozona; en segundo lugar, se produce una p&eacute;rdida de soberan&iacute;a nacional considerable al devaluarse el principio de subsidiariedad que hasta la llegada de la crisis hab&iacute;a prevalecido sobre las principales pol&iacute;ticas sociales. En los pa&iacute;ses del Sur de Europa al igual que Irlanda, la mayor intrusi&oacute;n de las instituciones europeas en las finanzas y las pol&iacute;ticas sociales nacionales se produce en paralelo a un debilitamiento considerable del di&aacute;logo y la concertaci&oacute;n social. Ambos aspectos suscitan cada vez m&aacute;s dudas sobre la legitimidad democr&aacute;tica de los procedimientos y medidas puestos en marcha.
    </p><p class="article-text">
        El Modelo Social Europeo ha pasado por momentos de m&aacute;s o menos impulso. A pesar de agendas europeas de marcado car&aacute;cter social, sobre todo en el periodo de posguerra, el proceso de europeanizaci&oacute;n ha avanzado siempre m&aacute;s r&aacute;pidamente en materia de integraci&oacute;n econ&oacute;mica y monetaria, encontrando muchos m&aacute;s obst&aacute;culos en el camino hacia la integraci&oacute;n social. Las distintas trayectorias de los estados de bienestar europeos, sus diferencias en los principios y las filosof&iacute;as que los sustentan, los desiguales niveles impositivos y de cobertura y de apoyo por parte de la ciudadan&iacute;a, han hecho desde un principio dif&iacute;cil la convergencia europea en materia social y del todo impracticable tras la ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n hasta llegar a los 27 pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        A excepci&oacute;n de los temas relacionados con salud y seguridad en el empleo, y los vinculados al principio de igual salario por trabajo de igual valor, que s&iacute; son mandato de la Uni&oacute;n y por lo tanto los estados miembros pueden exponerse a sanciones en caso de no aplicar las directivas de obligado cumplimiento, el resto de los &aacute;mbitos de los sistemas de bienestar, desde pensiones y desempleo hasta salud, educaci&oacute;n y servicios sociales son competencia exclusiva de cada pa&iacute;s con sus correspondientes niveles de gobierno. Para no entrar en colisi&oacute;n con este principio de subsidiariedad en las pol&iacute;ticas sociales, el papel de la UE en estas materias se limita a proponer objetivos comunes, buenas pr&aacute;cticas y el intercambio de ideas y de experiencias. 
    </p><p class="article-text">
        El M&eacute;todo Abierto de Coordinaci&oacute;n ha sido el instrumento que mejor ha podido desarrollar una gobernanza europea por la v&iacute;a de la coordinaci&oacute;n gracias al voluntarismo de los actores implicados. Las Estrategias Europeas de Empleo contienen toda una serie de mecanismos para desarrollar el m&eacute;todo abierto. Nunca ha sido el m&aacute;s perfecto de los mundos, desde luego. Ha permitido por ejemplo que en muchos pa&iacute;ses, claramente el nuestro, el objetivo del crecimiento de empleo pasara por encima de la cohesi&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        La crisis hubiera llegado de otra manera si la espectacular creaci&oacute;n de puestos de trabajo durante los tiempos de bonanza hubiera sacrificado <em>cantidad </em>por <em>calidad.</em> Desde mediados de los 90, la Comisi&oacute;n Europea ven&iacute;a advirtiendo repetidamente a Espa&ntilde;a de que la flexibilidad en el mercado laboral era excesivamente insegura pero en el fondo aparec&iacute;a tambi&eacute;n dispuesta a aceptar el sacrificio y, en cualquier caso, los organismos europeos ten&iacute;an voz pero ning&uacute;n voto en el desarrollo de los modelos sociales (incluyendo al crecimiento econ&oacute;mico como parte del modelo social) de cada estado-naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; era hasta que lleg&oacute; la crisis, la mayor&iacute;a conservadora-liberal en el Consejo de Ministros Europeos y las medidas de austeridad. Las reformas econ&oacute;micas y fiscales que ha puesto en marcha la UE en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os intervienen directamente en el gasto p&uacute;blico y en el dise&ntilde;o de los sistemas de protecci&oacute;n social. Ya no se trata de m&eacute;todos &ldquo;blandos&rdquo; de coordinaci&oacute;n sino que se imponen multas y sanciones para los pa&iacute;ses que no cumplan con los criterios fijados. El Pacto de Estabilidad establece l&iacute;mites para el d&eacute;ficit (el 3% del PIB) y la deuda (el 60% del PIB).
    </p><p class="article-text">
        Las medidas de austeridad son por una parte resultado de la imposibilidad de los pa&iacute;ses de ajustar sus mecanismos macroecon&oacute;micos al ciclo econ&oacute;mico y la, como hemos visto, m&aacute;s limitada capacidad de maniobra por imposici&oacute;n de la troika. Pero al mismo tiempo, en pa&iacute;ses como Italia y Espa&ntilde;a ha habido una clara alineaci&oacute;n ideol&oacute;gica en la construcci&oacute;n del argumento del &ldquo;no hay alternativa&rdquo;. El cambio en la manera de <em>hacer pol&iacute;tica</em> es igualmente evidente en el &aacute;mbito estatal. La introducci&oacute;n de las medidas de austeridad dr&aacute;sticas y altamente impopulares se han llevado a cabo precipitadamente y en ausencia de debate parlamentario, di&aacute;logo social o consenso pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tanto por la forma como por el fondo, parece que hemos entrado en la era de la tensi&oacute;n permanente. La austeridad se impone sin que haya ni un m&iacute;nimo atisbo de &ldquo;recalibrar&rdquo; el Estado de bienestar. Es decir, el retroceso en alcance y cobertura de prestaciones y servicios no viene compensado por intervenci&oacute;n alguna en &aacute;mbitos nuevos de pol&iacute;tica social o en la mejora de los existentes. A pesar de llevar casi 5 a&ntilde;os, la crisis no ha abierto ventana alguna de oportunidad. Las medidas de ajuste se han aplicado m&aacute;s f&aacute;cilmente en educaci&oacute;n y sanidad porque una reducci&oacute;n del gasto supone un ahorro inmediato, pero a largo plazo puede peligrar la universalidad de los sistemas. Medidas como el copago, la subida de las listas de espera en la sanidad, la reducci&oacute;n en personal, el aumento de las ratios en los colegios, paulatinamente obstaculizan el acceso a los servicios y deterioran la calidad de los mismos. En el caso espa&ntilde;ol los cambios introducidos desde 2010 son traum&aacute;ticos no s&oacute;lo por su magnitud sino porque parecen poner fin a casi tres d&eacute;cadas de esfuerzos continuados por modernizar y adecuar nuestras pol&iacute;ticas sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Guillén, Marga León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/secuestro-politicas-sociales_132_5695550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2013 18:14:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El secuestro de las políticas sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Europa,Paro,Estado del Bienestar,Políticas sociales,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
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