<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Berta Barbet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/berta_barbet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Berta Barbet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510672" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los embarazos no siempre se consiguen a la primera: así gestionamos mi pareja y yo los diez meses de espera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/quedarse-embarazada-no-facil-mundo-parece-hacerte-creer_1_6849357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0549690-5d7f-40e8-8f1e-e0032af14af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los embarazos no siempre se consiguen a la primera: así gestionamos mi pareja y yo los diez meses de espera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé por qué la gente se esconde tanto cuando tiene problemas de reproducción, pero sospecho que tienen que ver con un discurso que nos ha convencido de que lo que nos ocurre es privado y compartirlo, una vergüenza</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que descubr&iacute; que estaba embarazada, le mand&eacute; una foto del test a mi marido, que estaba a punto de entrar en una reuni&oacute;n. Me llam&oacute;, lo celebramos entre l&aacute;grimas al tel&eacute;fono y en cuanto colgu&eacute; me entr&oacute; una especie de p&aacute;nico que me llev&oacute; a buscar en Google si te pod&iacute;a salir un falso positivo en un test de embarazo (spoiler: no es nada f&aacute;cil, b&aacute;sicamente lo que puede ocurrir es que tengas un embarazo real pero que no progresa). El miedo repentino seguramente tiene algo que ver con mis tendencias al pesimismo, pero hay una explicaci&oacute;n detr&aacute;s de mi comportamiento: llev&aacute;bamos diez meses intentando quedarnos embarazados y era incapaz de ver que hubi&eacute;ramos hecho nada nuevo ese mes que explicara el cambio en nuestra suerte. De hecho, me hab&iacute;a hecho el test s&oacute;lo para poder anticipar si me iba a venir la regla, en vez de pasarme un fin de semana imaginando s&iacute;ntomas.
    </p><p class="article-text">
        Si hab&eacute;is tenidos problemas para concebir, o est&aacute;is particularmente informados sobre temas reproductivos, seguramente sabr&eacute;is que diez meses intentando quedarse embarazados es absolutamente normal. Hasta que llevas un a&ntilde;o intent&aacute;ndolo, ning&uacute;n profesional de salud se plantea siquiera hacerte ninguna prueba para ver si hay problemas. &ndash;Quedarse embarazado es menos f&aacute;cil de lo que nos han contado&ndash; te intentan calmar. &ndash;La ventana es muy peque&ntilde;a y las posibilidades de que el &oacute;vulo se implemente m&aacute;s bajas de lo que nos han hecho creer&ndash; siguen.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y aunque te creas la teor&iacute;a, la mayor&iacute;a de las voces de nuestro entorno parecen quedarse embarazados tan r&aacute;pido como quieren. Es m&aacute;s, la gente explica constantemente que pensaban que tardar&iacute;an mucho y que al primer mes ya hab&iacute;a test positivo. Nadie parece llevar meses pensando que quiz&aacute; ese mes s&iacute; que les va a cambiar la vida. Nadie se ha pasado un a&ntilde;o de frustrante incertidumbre. Y esto provoca la sensaci&oacute;n de que sois los &uacute;nicos que est&aacute;is batallando en el proceso, una sensaci&oacute;n que se une con los miedos de que no sea un problema de paciencia sino fisiol&oacute;gico, generando una bomba emocional compleja de gestionar. 
    </p><p class="article-text">
        Te preguntas si no deber&iacute;as haber estado haciendo ejercicio, si no comes bien, si tu pareja o t&uacute; sois inf&eacute;rtiles. Si el dolor de barriga que tuviste el otro d&iacute;a es indicativo de que algo mal. Te preguntas si puedes planificar un viaje largo este verano, o si no vas a poder viajar. Si la imagen que ten&iacute;as del tipo de madre que ser&iacute;as se va a quedar por siempre en el imaginario y nunca ser testada. Pruebas todo tipo de teor&iacute;as sobre la periodicidad de las relaciones, el tipo de comida o el tipo de ejercicios, ninguna de las cuales tiene m&aacute;s efecto que distraerte de tus miedos. Todo un extra&ntilde;o silencio que te impones no sabes por qu&eacute; motivo. Hablando como mucho con tu pareja, quien tiende a tener tus mismos miedos. Sin voces externas que den perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        Desconozco los motivos por los que la gente se esconde tanto cuando tiene problemas de reproducci&oacute;n (pasa tambi&eacute;n con los abortos, o la infertilidad), pero sospecho que tienen que ver con un discurso p&uacute;blico que nos ha acabado convenciendo, ni que sea impl&iacute;citamente, de que lo que nos ocurre es privado y compartirlo una verg&uuml;enza que solo incomodar&aacute; al entorno. Un discurso que nos hace creer que a nadie le importa ni comprende nuestros miedos. Un discurso que inconscientemente genera cierta verg&uuml;enza o sensaci&oacute;n de fracaso por lo que nos est&aacute; pasando, y &nbsp;nos hace caer en el mismo silencio del que estamos siendo v&iacute;ctimas. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que, si lo rompi&eacute;ramos seguramente descubrir&iacute;amos que muchas personas de nuestro entorno han pasado por lo mismo, la mayor&iacute;a, adem&aacute;s, con final feliz. Quiz&aacute; incluso, generar&iacute;amos un discurso que, m&iacute;nimo, nos quitara la verg&uuml;enza del c&oacute;cktail de emociones. Si tenemos suerte, hasta podemos aprender estrategias que nos ayuden gestionar los miedos gracias.
    </p><p class="article-text">
        Por ese motivo, siempre tuve muy claro que yo iba a ser muy transparente con mi proceso. Me parec&iacute;a importante explicar que a nosotros nos cost&oacute; diez meses quedarnos embarazados. Y que en esos diez meses tuvimos muchos miedos, pasamos muchas fases distintas y aprendimos varias cosas de mayor o menor utilidad. Por si a alguien le sirven, ah&iacute; van mis dos principales lecciones (siempre asumiendo que, como en mi caso, solo es un tema de paciencia, si es otra cosa os pueden servir igual pero quiz&aacute; os resultan m&aacute;s fr&iacute;volas).
    </p><p class="article-text">
        1. Como os va a decir mucha gente, hay que relajarse y disfrutar del proceso sin darle muchas vueltas a los peores escenarios. Tienen raz&oacute;n. Un par de semanas despu&eacute;s de mi positivo me encontr&eacute; a mi misma pensando en lo idiota que hab&iacute;a sido por no haber disfrutado de esas cenas de los dos con vino y sushi o jam&oacute;n durante confinamiento. Dios, lo que dar&iacute;a por una cena de vino y sushi ahora mismo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el consejo de que te relajes es tan &uacute;til como el consejo de que te embaraces. Si supieras como se hace, no estar&iacute;as ni teniendo la conversaci&oacute;n. Buscar un hijo no es como comprarse un jersey. Es un cambio dr&aacute;stico en tu vida que no has tomado a la ligera (no deber&iacute;as) y no saber cu&aacute;ndo, o si, se har&aacute; realidad es un miedo dif&iacute;cil de ignorar. Mi consejo aqu&iacute; es no agobiarse por no estar relajados, no entrar en un bucle en el que parece que sea vuestra culpa y de vuestro estr&eacute;s el no quedarse embarazado. Las cosas van y vienen, y probablemente que os qued&eacute;is embarazados o no tendr&aacute; muy poco que ver con nada que pod&aacute;is anticipar a priori. Lo &uacute;nico que s&iacute; va a ser importante es que cuid&eacute;is de vuestra salud mental. Tomar decisiones que os permitan vivir el proceso en las mejores condiciones posibles es, probablemente, mi principal consejo.
    </p><p class="article-text">
        2. Hablad con gente, sin miedo y sin verg&uuml;enza. Yo descubr&iacute; que una cosa que nos pod&iacute;a estar perjudicando era mi tendencia a estar baja de vitamina B, porque decid&iacute; contarle a mi familia que est&aacute;bamos buscando y no estaba funcionando. Me daba p&aacute;nico que sobre reaccionaran porque llevan a&ntilde;os queriendo ser abuelos y t&iacute;os, pero su reacci&oacute;n fue de absoluta comprensi&oacute;n y cari&ntilde;o. Adem&aacute;s, result&oacute; que mi hermana ten&iacute;a una amiga que le hab&iacute;a dicho lo de las vitaminas era un factor importante en la fecundidad. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aprend&iacute; que mi visi&oacute;n de que en mi entorno todo el mundo consegu&iacute;a tener hijos a la primera era falsa. Empezamos a hablar con amigos de nuestra experiencia y enseguida salieron mil y una rutas y ritmos distintos. Re&iacute;rnos del proceso, de las batallas y de las decisiones est&uacute;pidas que has tomado durante el proceso ayuda a ponerle perspectiva a la situaci&oacute;n y a tener fe en los que dicen que, que no haya pasado, ni implica que no vaya a pasar. A la gente le cuesta contar estas cosas de primeras, pero si sacas el tema, acostumbran a estar encantados de compartir su experiencia contigo. As&iacute; que habla con la gente, qu&iacute;tale hierro a la situaci&oacute;n y participa de un nuevo discurso en el que las futuras mam&aacute;s y pap&aacute;s puedan saber que esto puede ir m&aacute;s o menos r&aacute;pido e igualmente ir bien.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pensad que hay un lado positivo en todo esto. Esas ganas crecientes de tener un retraso van a ser muy &uacute;tiles cuando llegue el primer trimestre y las hormonas empiecen a desestabilizar absolutamente todas las funciones de tu cuerpo. Saber que llev&aacute;is meses deseando que t&uacute; est&eacute;s en un estado tan deplorable ayuda bastante a vivir con ilusi&oacute;n un proceso que no siempre es divertido ni tan m&aacute;gico como cuentan. El milagro de la vida, no siempre f&aacute;cil, no siempre r&aacute;pido y no siempre bien explicado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Barbet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/quedarse-embarazada-no-facil-mundo-parece-hacerte-creer_1_6849357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2021 21:41:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0549690-5d7f-40e8-8f1e-e0032af14af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38664" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0549690-5d7f-40e8-8f1e-e0032af14af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38664" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los embarazos no siempre se consiguen a la primera: así gestionamos mi pareja y yo los diez meses de espera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0549690-5d7f-40e8-8f1e-e0032af14af3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Maternidad,Madres,Padres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No necesito saber cuándo salgo en la tele: mis redes se llenan de piropos y peticiones de amistad de desconocidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/necesito-television-solicitudes-amistad-piropos_1_1412183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04787239-e3fa-470f-8aff-fb16ff195ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No necesito saber cuándo salgo en la tele: mis redes se llenan de piropos y peticiones de amistad de desconocidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se emiten mis apariciones en televisión siempre hay hombres que me informan de ello con sus solicitudes de amistad en mi Facebook e Instagram, que a veces acompañan con comentarios sobre lo "guapa" que les he parecido</p><p class="subtitle">Que me guste sentirme guapa no implica que me guste sentirme sexualizada por desconocidos, en especial en momentos en los que estoy intentando ser profesional</p><p class="subtitle">Los piropos en estos contextos nos sitúan en un espacio en el que merecemos menos respeto que un hombre</p></div><p class="article-text">
        Como muchas mujeres empec&eacute; teniendo un s&iacute;ndrome de la impostora cuando hablaba en p&uacute;blico. De hecho, el &uacute;nico motivo por el que decid&iacute; hacerlo y no dej&eacute; que el s&iacute;ndrome tomara decisiones es una conversaci&oacute;n que tuve con un amigo cuando estaba empezando. &ldquo;Cada vez que digas que no porque no te sientes preparada f&iacute;jate en qui&eacute;n ocupa tu lugar &ndash;me dijo&ndash;, si el 90% de las veces es alguien menos preparado que t&uacute; es que te est&aacute;s minusvalorando&rdquo;. As&iacute; que decid&iacute; decir que s&iacute;, que ten&iacute;a cosas que decir. Decid&iacute; que pod&iacute;a ir a los sitios a hablar de comportamiento electoral, elecciones u opini&oacute;n p&uacute;blica. Al fin y al cabo, ten&iacute;a un doctorado en el campo. Pod&iacute;a luchar contra esa voz que me llamaba impostora. Pod&iacute;a ir a los medios y contar mi opini&oacute;n en igualdad de condiciones.
    </p><p class="article-text">
        En gran parte esa intuici&oacute;n era cierta. Mi experiencia en medios no siempre ha sido f&aacute;cil, pero casi siempre ha sido agradable, y en muy pocas ocasiones me he encontrado pensando que no ten&iacute;a nada que decir en un sitio. Sin embargo, cuando me empezaron a llamar de algunas televisiones ocurri&oacute; algo con lo que no hab&iacute;a contado, y que me ha generado un nuevo tipo de inseguridad. No necesito saber cu&aacute;ndo se emiten mis apariciones en televisi&oacute;n porque siempre hay hombres que me informan de ello con sus solicitudes de amistad en mis redes privadas de Facebook e Instagram. En algunas ocasiones incluso acompa&ntilde;an el aviso de que me han visto de mensajes sobre lo &ldquo;guapa&rdquo; que les he parecido.
    </p><p class="article-text">
        Nunca nada especialmente grave, ni mucho menos generalizado. Pero s&iacute; suficientemente notorio como para hacerme consciente de que aparecer en televisi&oacute;n implica que algunos hombres se crean con derecho a buscarme para comunicarme sus opiniones sobre mi f&iacute;sico, a tratarme con una confianza que me incomoda pensar que he generado desde mi intervenci&oacute;n televisada. Un fen&oacute;meno que adem&aacute;s, como denunciaban recientemente la astrof&iacute;sica de Berkley Sarafine Nance o la periodista Natalia Bravo, no me pasa s&oacute;lo a m&iacute;. Muchas mujeres que intentan comunicar su conocimiento al mundo reciben mensajes sobre su f&iacute;sico como respuesta.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1154826838176219136?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1153950818518937601?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No me malinterpret&eacute;is, me gusta sentirme guapa, que es lo que supongo que creen que hacen estos mensajes. Es m&aacute;s, aunque la mayor parte de las veces solo me arreglo para sentirme bien conmigo misma, hay situaciones en las que la validaci&oacute;n exterior me halaga. Pero que me guste sentirme guapa no implica que me guste sentirme sexualizada por desconocidos, en especial en momentos en los que estoy intentando ser profesional. Que me guste saber que hay hombres que me pueden encontrar atractiva no implica que quiera que cualquier hombre me lo haga saber.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco quita que me sienta vulnerable y poco respetada cuando personas a las que no conozco de nada deciden interrumpir en espacios privados de mi vida para comunicarme su opini&oacute;n sobre mi cuerpo. Que me guste sentirme guapa no hace que deje de culparme pensando que quiz&aacute; la camisa o el maquillaje han mandado el mensaje equivocado. Que me guste sentirme guapa no es incompatible con que sienta que he fracasado si, despu&eacute;s de una aparici&oacute;n para hablar de un tema que me he preparado, la mayor&iacute;a de los mensajes que recibo son sobre mi cuerpo, pelo o maquillaje, y no sobre lo que he dicho.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, muchos de estos mensajes &ndash;repito: hechos por desconocidos&ndash; se hacen desde una proximidad y confianza muy dif&iacute;cil de justificar teniendo en cuenta que el &uacute;nico contacto que han tenido conmigo es verme en una pantalla. Se ve&iacute;a muy claramente en los mensajes mostrados por Sarafine: la mayor&iacute;a de los mensajes que recibimos en estos contextos se hacen desde la absoluta confianza. Algo que no ser&iacute;a negativo entre personas conocidas y de nuestra confianza, pero que resulta inquietante en un contexto en el que la relaci&oacute;n deber&iacute;a ser profesional y en el que no hay confianza alguna.
    </p><p class="article-text">
        Y es que esta es una segunda parte del problema. No son simples opiniones expresadas inocente y libremente por alguien. Opiniones se tienen muchas y la gran mayor&iacute;a de ellas no se expresan en voz alta. Por la calle no se acostumbran a o&iacute;r a gritos sobre lo bonita que es la camisa de un viandante, y no conozco muchos casos de mensajes privados preguntando por el corte de pelo del experto de turno. Estoy segura de que muchos ciudadanos tienen opiniones sobre las camisas de los viandantes o cortes de pelo de expertos, pero no las dan a conocer autom&aacute;ticamente. Son capaces de entender cuando el espacio o el momento no son adecuados, y de relativizar la importancia de comunicar cada opini&oacute;n que tienen al mundo. Sin embargo, muchas de estas cortes&iacute;as parecen desaparecer cuando se trata del f&iacute;sico de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos s&eacute;, no es la primera vez que hago este discurso, que muchos pensar&aacute;n: qu&eacute; exageradas son las mujeres con este tema, no es para tanto. Y quiz&aacute; haya parte de raz&oacute;n en el discurso; es evidente que hay cosas mucho peores que sufrimos las mujeres que los piropos. Sin embargo, es importante entender que los piropos no s&oacute;lo implican asumir que el derecho a opinar sobre otra persona es superior al derecho de la otra persona a no ver invadida su privacidad. Tambi&eacute;n son un recordatorio para muchas mujeres que ya han tenido que luchar contra el s&iacute;ndrome de la impostora, de que siguen estando en desventaja. Que por m&aacute;s que se preparen la intervenci&oacute;n, muchos van a estar m&aacute;s pendientes de su f&iacute;sico que de sus argumentos. Y as&iacute; es complicado convencerles de que tenemos cosas importantes para decir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Barbet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/necesito-television-solicitudes-amistad-piropos_1_1412183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Aug 2019 18:33:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/04787239-e3fa-470f-8aff-fb16ff195ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1074279" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/04787239-e3fa-470f-8aff-fb16ff195ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1074279" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No necesito saber cuándo salgo en la tele: mis redes se llenan de piropos y peticiones de amistad de desconocidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/04787239-e3fa-470f-8aff-fb16ff195ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Televisión,Redes sociales,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién participó en el 8M de 2018? ¿Por qué? ¿Y con qué consecuencias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/participo-consecuencias_132_1664101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La convocatoria del 8M de 2018 movilizó casi el equivalente a la participación en protestas sobre todos los temas en todo un año</p><p class="subtitle">Las actitudes políticas y el grado de exposición a medios digitales son las principales explicaciones de la participación</p><p class="subtitle">Participar en las protestas afectó al grado de identidad feminista y a la probabilidad de votar a Ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        No cabe duda de que el 8 de marzo de 2018 fue una jornada hist&oacute;rica para el movimiento feminista en Espa&ntilde;a. La cuesti&oacute;n de la discriminaci&oacute;n de las mujeres articul&oacute; una de las protestas m&aacute;s importantes de nuestra historia democr&aacute;tica. Hoy, un a&ntilde;o despu&eacute;s, nos preguntamos qui&eacute;nes participaron entonces, por qu&eacute; lo hicieron y c&oacute;mo han cambiado sus actitudes a ra&iacute;z de estas protestas. Para ello utilizamos datos de una encuesta panel en la que entrevistamos a las mismas personas en mayo de 2017 y en mayo de 2018, es decir, antes y despu&eacute;s de esta protesta feminista.
    </p><p class="article-text">
        Un 23% de nuestros entrevistados declaran haber participado en las manifestaciones que se produjeron en toda Espa&ntilde;a en 2018. Es un dato importante, teniendo en cuenta que la participaci&oacute;n en protestas en Espa&ntilde;a seg&uacute;n la Encuesta Social Europea suele estar entre el 20 y el 35% de la poblaci&oacute;n mayor de edad. Aunque seguramente estos datos reflejan una cierta deseabilidad social de la participaci&oacute;n, parece que una sola convocatoria moviliz&oacute; casi el equivalente a la participaci&oacute;n en protestas de cualquier tema en un a&ntilde;o. La participaci&oacute;n tambi&eacute;n fue significativa en la huelga (17%) o a la hora de invitar a otras personas a participar (28%).
    </p><p class="article-text">
        Como cabr&iacute;a esperar la participaci&oacute;n fue mayor entre las mujeres, los menores de 30 a&ntilde;os, las personas con experiencia previa de participaci&oacute;n en manifestaciones, y las que ten&iacute;an un buen conocimiento sobre cuestiones relacionadas con el feminismo (sab&iacute;an qu&eacute; era el #metoo, el caso de &ldquo;la manada&rdquo;, o qui&eacute;nes eran Leticia Dolera o Barbijaputa). Las diferencias por nivel de estudios e ingresos fueron muy peque&ntilde;as, lo que indica que la participaci&oacute;n fue relativamente transversal.
    </p><p class="article-text">
        Podemos distinguir tres tipos de caracter&iacute;sticas que explican por qu&eacute; una persona decide participar en estas acciones. En primer lugar, la gente puede participar porque tiene valores y actitudes que le acercan a los objetivos que buscan estas protestas. Predisposiciones como la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica y las actitudes sexistas tienen el peso m&aacute;s grande a la hora de explicar la participaci&oacute;n. Las personas que en 2017 tienen actitudes marcadamente sexistas muestran una probabilidad de participar en el 8M del 10%, mientras que entre las personas con niveles m&iacute;nimos de sexismo esta probabilidad es del 60%. La auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica es un factor igualmente importante. Considerarse nada o totalmente feminista, en cambio, tiene un efecto adicional muy limitado.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la gente participa porque recibe est&iacute;mulos de su entorno para hacerlo, por ejemplo, a trav&eacute;s de internet o redes sociales. Estos elementos tienen un efecto menor que las predisposiciones, aunque no despreciable. Haber seguido con asiduidad la informaci&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de internet en 2017 incrementa la probabilidad de participar en las protestas de 2018 en m&aacute;s de 40 puntos porcentuales. Las personas que comenzaron a usar Twitter entre 2017 y 2018 participaron m&aacute;s (un efecto que no encontramos para Facebook).
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, los factores biogr&aacute;ficos tambi&eacute;n podr&iacute;an explicar la participaci&oacute;n. Por ejemplo, quienes tuvieron una hija en el &uacute;ltimo a&ntilde;o muestran una probabilidad de participar casi 30 puntos porcentuales mayor, un efecto de igual magnitud entre padres y madres. Tener hijas (junto a otras experiencias vitales) puede incrementar el grado de preocupaci&oacute;n por la discriminaci&oacute;n de la mujer.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2289aaf4-ba63-4ae3-bad5-f4fcbd79d4e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cambiaron en algo las actitudes de la gente por el hecho de haber participado en estas protestas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es s&iacute;. Por un lado, la participaci&oacute;n increment&oacute; significativamente la probabilidad de considerarse feminista. En general, en 2018 nos consideramos a nosotros mismos un poquito m&aacute;s feministas que en 2017 (la posici&oacute;n media en la escala de 0 a 10 sube de 5.4 a 5.8). Esto tambi&eacute;n puede considerase, al menos parcialmente, un efecto del 8M. Pero ese aumento es mucho mayor entre los que tomaron parte en las protestas. As&iacute;, el feminismo es una explicaci&oacute;n menos importante que las actitudes sexistas o la ideolog&iacute;a, pero el refuerzo de una identidad colectiva feminista parece ser una consecuencia clara de la participaci&oacute;n en las protestas. Las actitudes sexistas, en cambio, parecen ser m&aacute;s estables y no se ven muy afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, los datos tambi&eacute;n indican que participar en estas protestas de momento no parece haber afectado a la intenci&oacute;n de voto al PP, PSOE, o Podemos, pero s&iacute; a la de Ciudadanos (en mayo de 2018 la intenci&oacute;n de voto a Vox era marginal). La probabilidad de votar a Ciudadanos partido es, en nuestra muestra, algo mayor en 2018 que en 2017. Sin embargo, este incremento solo se produce entre las personas que no participaron en las protestas. La probabilidad de votar a Ciudadanos no crece entre las personas participantes en el 8M.
    </p><p class="article-text">
        El efecto del 8M va mucho m&aacute;s all&aacute; de las actitudes individuales que aqu&iacute; podemos abordar. Los contextos de realineamiento electoral han sido considerados condiciones favorables para la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres, pero la movilizaci&oacute;n en torno a la cuesti&oacute;n feminista tambi&eacute;n incidir&aacute; sobre la suerte electoral de nuevos y viejos partidos, y sobre sus m&aacute;rgenes para establecer alianzas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a1a3fa1b-97ed-4d99-98db-14c674a38ffd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Financiado por FEDER/Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades - Agencia Estatal de Investigación / Proyecto CSO2017-83086-R<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Anduiza, Berta Barbet, Guillem Rico]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/participo-consecuencias_132_1664101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2019 20:52:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quién participó en el 8M de 2018? ¿Por qué? ¿Y con qué consecuencias?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Brexit es Brexit, pero qué es Brexit después del 8 de junio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brexit-despues-junio_129_3348131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3bd4b71-9bd7-4b3f-a6f2-2ef25e156033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Brexit es Brexit, pero qué es Brexit después del 8 de junio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el Brexit, la situación había cambiado y el euroescepticismo parecía haber ganado no solo el referéndum, también la batalla moral</p></div><p class="article-text">
        Nadie esperaba que en el refer&eacute;ndum sobre el Brexit ganara la opci&oacute;n de la salida de la UE. Esto es as&iacute;. Ni los partidarios de quedarse, ni los partidarios de irse ten&iacute;an un plan porque nadie lo ve&iacute;a probable. Por eso la gesti&oacute;n del resultado se ha hecho a trompicones y se tard&oacute; nueve meses en activar el art&iacute;culo 50. El partido conservador necesitaba un plan para gestionar una situaci&oacute;n que no entraba en sus planes y la tuvo que buscar de la mano de su nuevo l&iacute;der, la te&oacute;ricamente partidaria de quedarse en la UE, Theresa May.
    </p><p class="article-text">
        Empujada por el estado de <em>shock</em> del refer&eacute;ndum y por la sensaci&oacute;n de que la inmigraci&oacute;n era un tema que el partido deb&iacute;a atajar de forma inmediata para desactivar las causas de la salida, May opt&oacute; por un giro hac&iacute;a el populismo y las posiciones defendidas en el UKIP. Un giro que se visualiz&oacute; de forma muy clara en la conferencia de octubre del partido conservador. Propuestas <a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/May-inmigracion-cronica-xenofobia-anunciada_6_567353269.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duras contra la inmigraci&oacute;n</a>&nbsp;y una frase: &ldquo;no deal is better than a bad deal&rdquo;, que ven&iacute;a a se&ntilde;alar que el partido conservador hab&iacute;a abandonado por siempre la posici&oacute;n pragm&aacute;tica que hab&iacute;a defendido respecto a la UE y estaba dispuesto a perder el acceso al mercado &uacute;nico europeo. La situaci&oacute;n hab&iacute;a cambiado, el euroescepticismo parec&iacute;a haber ganado no solo el refer&eacute;ndum, tambi&eacute;n la batalla moral, y los votantes que hab&iacute;an votado '<em>remain</em>' en junio parec&iacute;an dispuestos a aceptar cualquier escenario futuro. Laboristas y Liberales Dem&oacute;cratas, sumidos en importantes crisis de liderazgo y proyecto, parec&iacute;an incapaces de re-articular una alternativa as&iacute; que el debate se fue moviendo hac&iacute;a la aceptaci&oacute;n de un <em>hard</em>-Brexit que quiz&aacute; iba a ser doloroso, pero que hab&iacute;a escogido el pueblo brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la victoria del Brexit, a pesar de ser clara, no hab&iacute;a sido un&aacute;nime. Y, m&aacute;s importante, no se hab&iacute;a sido dado en ning&uacute;n caso bajo la perspectiva de una salida <em>hard</em>. La campa&ntilde;a por la salida siempre hab&iacute;a mantenido que el pa&iacute;s se podr&iacute;a quedar en el mercado &uacute;nico. As&iacute; que cuando May convoc&oacute; elecciones, a pesar de las encuestas y de la sensaci&oacute;n de que la deriva del pa&iacute;s era clara, una idea se cruz&oacute; por la mente de muchos analistas: Richmond Park. Richmond Park es una circunscripci&oacute;n del este de Londres que en 2015 hab&iacute;a ganado el candidato conservador y euroesc&eacute;ptico, Zac Goldsmith, luego candidato a la alcald&iacute;a de Londres.
    </p><p class="article-text">
        En oto&ntilde;o, Goldsmith hab&iacute;a decidido dimitir de su esca&ntilde;o por desacuerdos con May por la gesti&oacute;n del aeropuerto de Heathrow teniendo que convocar unas <em>by-elections</em> (en el Reino Unido, si un candidato decide cambiar de partido debe convocar unas elecciones para que lo vuelvan a escoger). Un movimiento que parec&iacute;a inocuo hasta que el partido laborista se&ntilde;aliz&oacute;, de forma m&aacute;s o menos impl&iacute;cita, la posibilidad de votar al candidato liberal dem&oacute;crata, que hab&iacute;a quedado segundo en la circunscripci&oacute;n en 2015, para poder echar al candidato euroesc&eacute;ptico de una circunscripci&oacute;n que claramente apost&oacute; por el Remain en 2016. &nbsp;La estrategia gener&oacute; un enorme cambio electoral que convirti&oacute; a Sara Olney en la vencedora de las elecciones del 1 de diciembre.
    </p><p class="article-text">
        Richmond Park era una an&eacute;cdota, al fin y al cabo, las <em>by-elections</em> acostumbran a ser elecciones con muy poca participaci&oacute;n, un hecho que facilita resultados sorprendentes. Adem&aacute;s, no hab&iacute;a tantas circunscripciones con mayor&iacute;as partidarias de quedarse en la UE y candidatos euroesc&eacute;pticos. Sin embargo, Richmond Park pon&iacute;a sobre la mesa un hecho importante, el europe&iacute;smo&nbsp;no hab&iacute;a desaparecido de todo del mapa, estaba claramente desmovilizado y frustrado, pero era capaz de articularse en per&iacute;odos relativamente cortos de tiempo. Un hecho importante si se ten&iacute;a en cuenta que a pesar de que el Brexit s&iacute; era mayoritario, la salida dura de la UE no lo era (seg&uacute;n las <a href="http://whatukthinks.org/eu/brexit-post-referendum-hopes-and-expectations/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuestas </a>hasta el 66% cre&iacute;a que la prioridad de las negociaciones deb&iacute;a ser la permanencia en el mercado com&uacute;n).
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto empez&oacute; la campa&ntilde;a de las elecciones anticipadas. Con una Theresa May pidiendo una mayor&iacute;a amplia para poder negociar con fuerza en Bruselas un proyecto que no gozaba de mayor&iacute;a clara; con un debilitado partido Liberal Dem&oacute;crata proponiendo un segundo refer&eacute;ndum, poco popular sobre la mesa; y con un cuestionado Jeremy Corbyn apostando por dar la batalla en el tema social y apostando por un posici&oacute;n muy esc&eacute;ptica en el Brexit: aceptar el resultado del refer&eacute;ndum y limitarse a cuestionar la idea de que el <em>no deal</em>&nbsp;fuera una buena idea, sin renunciar, por esto, a controlar la inmigraci&oacute;n despu&eacute;s del Brexit.
    </p><p class="article-text">
        Una apuesta, la de este &uacute;ltimo, arriesgada, pero que parece haber dado sus frutos. El partido no s&oacute;lo parece haber conseguido mantener cohesionada y re-movilizada a la base de su partido, adem&aacute;s ha podido movilizar, esta vez s&iacute;, <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2017/06/08/world/europe/british-general-election-results-analysis.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a los votantes j&oacute;venes</a>&nbsp;y entrar en las <a href="https://twitter.com/JorgeGalindo/status/873118424909479937" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">circunscripciones d&oacute;nde el europe&iacute;smo hab&iacute;a sido m&aacute;s fuerte</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cosechando unos resultados hist&oacute;ricos y arrebat&aacute;ndole al partido conservador hasta 28 esca&ntilde;os (por s&oacute;lo 6 que han seguido la l&oacute;gica contraria) que han hecho que May no s&oacute;lo no consiguiera su tan ansiada 's&uacute;per mayor&iacute;a', tambi&eacute;n que haya perdido la mayor&iacute;a absoluta. Y con ello, poniendo fin a la estrategia de negociaci&oacute;n que ten&iacute;a una primera ministra que ahora va a necesitar, al menos, el apoyo de los irlandeses del norte para poder aprobar sus acuerdos con la UE.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, casi un a&ntilde;o despu&eacute;s, el Reino Unido sigue sin tener una estrategia de negociaci&oacute;n clara. El dilema entre el acceso al mercado &uacute;nico europeo y el control de la inmigraci&oacute;n sigue sin resoluci&oacute;n f&aacute;cil y los equilibrios cada vez parecen m&aacute;s fr&aacute;giles. Sin mercado &uacute;nico, parece claro que la salida de la UE pierde apoyos, pero el principal motor para la salida de la UE fue el control de la inmigraci&oacute;n, y cualquier acuerdo con la UE que permita la libre circulaci&oacute;n generar&aacute; grandes bolsas de frustraci&oacute;n entre los votantes Brexit. Nadie esperaba que ganar&aacute; el Brexit, y nadie parece tener muy claro c&oacute;mo se gestiona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Barbet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/brexit-despues-junio_129_3348131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jun 2017 17:19:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a3bd4b71-9bd7-4b3f-a6f2-2ef25e156033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="30339" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a3bd4b71-9bd7-4b3f-a6f2-2ef25e156033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="30339" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Brexit es Brexit, pero qué es Brexit después del 8 de junio?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a3bd4b71-9bd7-4b3f-a6f2-2ef25e156033_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Brexit,Reino Unido,Elecciones Reino Unido,Theresa May]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las consecuencias electorales de una abstención del PSOE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/efecto-abstencion-psoe_129_3774979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bef6b3d4-ff87-4032-b99c-65393544720e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las consecuencias electorales de una abstención del PSOE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen motivos para creer que el partido socialista perdería una parte importante de sus apoyos en caso de abstenerse ante Rajoy, aunque no está claro ni el tamaño de tal pérdida ni el beneficiario de ella</p></div><p class="article-text">
        Uno de los argumentos m&aacute;s esgrimidos para justificar que el PSOE no deber&iacute;a abstenerse de ninguna manera ante un gobierno de Rajoy es el de las consecuencias electorales de la abstenci&oacute;n. La idea ser&iacute;a que, una abstenci&oacute;n del PSOE ante el PP abrir&iacute;a una hemorragia de votantes del partido socialista a Podemos.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de esta justificaci&oacute;n es clara, Rajoy es un candidato tremendamente impopular entre el electorado socialista, la nota media que recibe entre este es de 2.46, seg&uacute;n el estudio pre-electoral del CIS de las elecciones de junio. Una nota considerablemente inferior a la que recibieron l&iacute;deres como Iglesias, 4.08, Garz&oacute;n, 5.67, o Rivera, 4.45. Por lo tanto, es de esperar que una abstenci&oacute;n que le diera el gobierno a Rajoy, generar&iacute;a un malestar muy grande entre los electores del partido, que seguramente se traducir&iacute;a en movimientos hac&iacute;a partidos que no hubieran mostrado su apoyo a Rajoy, sobre todo, Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Este riesgo parece especialmente alto si tenemos en cuenta que hay hasta un 13,7% de votantes del PSOE que en junio dudaron entre la formaci&oacute;n socialista y la coalici&oacute;n de Unidos Podemos. Una bolsa de votantes que en diciembre era incluso el 31,7% del electorado. Es decir, que el espacio de competici&oacute;n ya est&aacute; abierto, y ser&iacute;a f&aacute;cil que se abriera a&uacute;n m&aacute;s. La preocupaci&oacute;n parece por lo tanto justificada.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si miramos la suerte electoral de otros partidos socialdem&oacute;cratas que han dado apoyo a gobiernos de derecha o centro derecha nos encontramos casi siempre ca&iacute;das de votos en elecciones siguientes. El PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya) perdi&oacute; casi 4 puntos entre 2010 y 2012 y el SPD (Partido Socialdem&oacute;crata de Alemania) se desplom&oacute; del 34% de los votos al 23%.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera siendo el socio mayoritario parece que el resultado aguante. El SP&Ouml; (Partido Socialdem&oacute;crata de Austria) cay&oacute; m&aacute;s de 6 puntos entre 2006 y 2008 y los laboristas holandeses, a pesar de mejorar los resultados en una primera elecci&oacute;n, cayeron hasta el 15% en 2002 con la llegada de la Lista Fortuyn.
    </p><p class="article-text">
        Unas ca&iacute;das de las que los partidos no siempre se recuperan despu&eacute;s: el alem&aacute;n SPD solo mejor&oacute; ligeramente los resultados en 2013 y el PSC sigui&oacute; cayendo en 2015, aunque es probable que no sea la mejor elecci&oacute;n para comprobar el efecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7281ee6d-e1b5-4c80-aec8-0eed80c4da5c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, que la l&oacute;gica tenga sentido y que en otras ocasiones haya pasado no significa que vaya a ocurrir necesariamente. Al fin y al cabo, los ejemplos pasados de los que disponemos son generalmente en contextos de tradici&oacute;n mucho menos bipartidista, y, con la excepci&oacute;n de Catalu&ntilde;a, son casos de gobiernos de coalici&oacute;n, no de apoyos puntuales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay muchos otros elementos que pueden explicar la suerte electoral de los partidos estudiados. El PSC se vio seguramente afectado por la agenda soberanista, la posici&oacute;n del SPD seguramente estuvo muy condicionada por el liderazgo de Merkel y, tanto SP&Ouml; como el holand&eacute;s PvdA, fueron retados por partidos anti-inmigraci&oacute;n y perfiles muy distintos al que tiene hoy d&iacute;a Podemos.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, como demuestra el cuadro de arriba, los partidos tradicionalmente a la izquierda del partido socialdem&oacute;crata (Iniciativa en el caso catal&aacute;n, los verdes en los casos austr&iacute;aco y holand&eacute;s, y la izquierda de Lafontaine en el caso alem&aacute;n), rara vez se benefician de la participaci&oacute;n del partido socialdem&oacute;grata en cuesti&oacute;n en gobiernos de derecha o centro-derecha.
    </p><p class="article-text">
        En el caso espa&ntilde;ol, adem&aacute;s, no solo estamos hablando de generar algo similar a una gran coalici&oacute;n, tambi&eacute;n hablamos de investir a un partido con graves problemas con la justicia por corrupci&oacute;n, y de esto s&iacute; que no tenemos ning&uacute;n ejemplo como indicador.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, existen motivos para creer que el partido socialista perder&iacute;a una parte importante de sus apoyos en caso de abstenerse, y as&iacute; lo vienen demostrando las encuestas. Sin embargo, no est&aacute; claro ni el tama&ntilde;o de tal p&eacute;rdida ni el beneficiario de ella.
    </p><p class="article-text">
        Lo l&oacute;gico ser&iacute;a que lo fueran las fuerzas como Podemos, pero las encuestas muestran pocos movimientos en esta direcci&oacute;n a&uacute;n. Al fin y al cabo, la figura de Iglesias no para de caer en popularidad entre el electorado socialista, un 3.19 seg&uacute;n el bar&oacute;metro de julio. La evoluci&oacute;n del discurso de la formaci&oacute;n morada, el tipo de gobierno y las pol&iacute;ticas que saldr&iacute;an de una abstenci&oacute;n, y las din&aacute;micas de competici&oacute;n que se generar&iacute;an marcar&aacute;n el efecto de la abstenci&oacute;n de formas que a&uacute;n hoy no son previsibles.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/789435397818507264?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Barbet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/efecto-abstencion-psoe_129_3774979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Oct 2016 18:50:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bef6b3d4-ff87-4032-b99c-65393544720e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48346" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bef6b3d4-ff87-4032-b99c-65393544720e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48346" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las consecuencias electorales de una abstención del PSOE]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bef6b3d4-ff87-4032-b99c-65393544720e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[May y la inmigración: crónica de una xenofobia anunciada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/may-inmigracion-cronica-xenofobia-anunciada_129_3794846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Es verdad que el proceso quizá ha sido más rápido, abrupto y desacomplejado de lo que la mayoría esperábamos. Pero el giro de May y su gobierno no es inesperado ni sorprendente</p></div><p class="article-text">
        Las alarmas sobre la emergencia del populismo saltan cada vez de forma m&aacute;s frecuente en Europa. Esta vez, con las propuestas y tono de la conferencia del partido conservador brit&aacute;nico celebrada en Birmingham. La primera ministra brit&aacute;nica, Theresa May, y su sucesora en el cargo de interior, Amber Rudd, sorprendieron con un tono muy duro contra la inmigraci&oacute;n. Y, quiz&aacute; m&aacute;s a&uacute;n, con una bater&iacute;a de propuestas que presentaban demasiados paralelismos con tiempos muy oscuros del continente europeo. El partido conservador, descolocado por el resultado del Brexit y asustado por la fuerza que parece tener el UKIP (a&uacute;n con un 15% de intenci&oacute;n de voto a pesar de no tener l&iacute;der ni programa claro una vez conseguido su gran objetivo), ha decidido dejar atr&aacute;s el perfil moderadamente liberal que mostr&oacute; Cameron durante su mandato con tan poco &eacute;xito, y opta por abrazar el espacio y discurso del populismo de derechas. Despu&eacute;s de todo, los defensores de la segunda opci&oacute;n acaban de ganar un refer&eacute;ndum y, con un partido laborista en guerra civil y un partido liberal dem&oacute;crata absolutamente fuera de juego, el flanco liberal no parece en peligro. 
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que el proceso quiz&aacute; ha sido m&aacute;s r&aacute;pido, abrupto y desacomplejado de lo que la mayor&iacute;a esper&aacute;bamos. Pero el giro de May y su gobierno no es inesperado ni sorprendente. De hecho, no es m&aacute;s que una continuaci&oacute;n de un discurso y una forma de hablar que, a los que hab&iacute;amos seguido la pol&iacute;tica brit&aacute;nica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, nos suenan muy familiares.
    </p><p class="article-text">
        Peque&ntilde;os detalles: ese argumento liberal de decir que no es posible controlar la inmigraci&oacute;n en vez de defender que la inmigraci&oacute;n puede ser un reto pero no es un fen&oacute;meno negativo ni a abortar. Esa aceptaci&oacute;n acr&iacute;tica del partido laborista a las propuestas de limitar el acceso a los servicios sociales de los inmigrantes durante una temporada; como si los inmigrantes no necesitaran que se les protegiera de la pobreza, como si el gran movilizador de la inmigraci&oacute;n fueran las ayudas a la vivienda y no el hecho de tener trabajo y oportunidades laborales en el pa&iacute;s. Esa repetici&oacute;n incansable durante los debates del Brexit, de lo injusto que era que jueces espa&ntilde;oles, portugueses y h&uacute;ngaros (Siempre nos quedar&aacute; la duda de si el tono hubiera sido el mismo con jueces alemanes, suecos o daneses) pudieran imponer sus decisiones a los brit&aacute;nicos. Ese uso de la palabra &ldquo;expat&rdquo; para no tener que asumir que lo suyo tambi&eacute;n es inmigraci&oacute;n, por m&aacute;s queridos, bienvenidos y privilegiados que se puedan sentir d&oacute;nde llegan.
    </p><p class="article-text">
        El discurso pol&iacute;tico brit&aacute;nico lleva a&ntilde;os cargado de detalles as&iacute;. Lleva tantos a&ntilde;os cargado de estos detalles, que muchos brit&aacute;nicos han dejado de ser conscientes de ello. Hacen rodar los ojos cuando les comentas que te parece que su discurso es muy duro contra los inmigrantes. No, te preocupes, te dicen, no es nada que vaya contra ti. Nos caen bien los espa&ntilde;oles, mand&aacute;is a gente joven y preparada y nos cuid&aacute;is a nuestros ancianos, te dicen. Y, as&iacute;, con esa condescendencia han ido cayendo mitos y grupos, derechos y propuestas. Siempre hab&iacute;a una excusa, o una peque&ntilde;a justificaci&oacute;n. Eran los prejuicios contra los pa&iacute;ses del este, era la competici&oacute;n por los trabajos no cualificados, era la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a. Nunca iba contra la inmigraci&oacute;n en general, nunca era odio al diferente, nunca era una deshumanizaci&oacute;n de los inmigrantes, nunca nos ten&iacute;amos que preocupar.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; iba contra nosotros y s&iacute; nos ten&iacute;amos que preocupar. Porque al final, cuando aceptas que es normal darles derechos a los extranjeros en funci&oacute;n de los intereses de los locales, todos los extranjeros est&aacute;n en peligro, por m&aacute;s espa&ntilde;oles, j&oacute;venes y formados que est&eacute;n. Porque resulta que ahora no es buena idea que los ciudadanos no brit&aacute;nicos puedan aconsejar en temas que afectan a la seguridad, como si ser extranjero te hiciera menos profesional o menos consciente de lo delicado de tu trabajo. Porque han decidido que las universidades brit&aacute;nicas deber&iacute;an tener menos estudiantes extranjeros, limitando la posibilidad que las futuras generaciones puedan disfrutar de la experiencia de vivir ah&iacute;, y aprender todo lo que se puede aprender en su fant&aacute;stico sistema universitario. Porque a partir de ahora a los espa&ntilde;oles y extranjeros nos va a ser m&aacute;s complicado encontrar trabajo en un pa&iacute;s en el que las empresas tendr&aacute;n que asumir el coste de la mala publicidad de tener un % mayor de extranjeros si nos quieren contratar. Porque al final, cuando una sociedad es incapaz de empatizar con los inmigrantes y verlos como uno m&aacute;s, es inevitable que el discurso contrario a ellos avance sin encontrar oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El discurso y tono de esta semana en la convenci&oacute;n conservadora no es m&aacute;s que un reflejo de un discurso y tono amplia y transversalmente aceptado en el Reino Unido. Un discurso que se ha ido imponiendo sin encontrar resistencia discursiva fuerte a sus bases y principios. Nos podemos preguntar de d&oacute;nde viene, nos podemos preocupar, pero a estas alturas ya no nos puede resultar sorprendente. El conflicto del nacionalismo- cosmopolitanismo es cada vez m&aacute;s evidente, y que el nacionalismo lo est&aacute; ganando tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Barbet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/may-inmigracion-cronica-xenofobia-anunciada_129_3794846.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2016 17:03:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[May y la inmigración: crónica de una xenofobia anunciada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Theresa May,Inmigración,Reino Unido,Brexit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda y la agenda política catalana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/izquierda-agenda-politica-cataluna_132_5699870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El conflicto nacional en Cataluña no sigue las tradicionales divisiones políticas, sino que las cruza</p><p class="subtitle">Si el conflicto nacional se impone en la agenda, la alianza de izquierdas pierde su poder para imponer sus políticas y agendas</p><p class="subtitle">Una parte de los votantes de izquierda optaron por anteponer sus preferencias nacionales a las económico-sociales</p></div><p class="article-text">
        A ra&iacute;z del <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Destino-Itaca-bordo_6_134096594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo de Pau Mari-Klose y Franciso Javier Moreno Fuentes</a> se ha debatido mucho sobre la naturaleza de los apoyos al proceso de independencia en Catalu&ntilde;a. Un debate que, a mi entender, ha estado desenfocado. Y es que a pesar de que es cierto que el apoyo es ligeramente m&aacute;s alto entre las clases altas que entre las bajas, el conflicto no deja de ser bastante transversal. El an&aacute;lisis deber&iacute;a centrarse en el apoyo general de las distintas posiciones en el eje nacionalista de los distintos grupos.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar caer en la estigmatizaci&oacute;n de las clases, para este post voy a cambiar la variable &ldquo;clase social&rdquo; por la de &ldquo;posici&oacute;n ideol&oacute;gica&rdquo;. Compararemos el apoyo a la independencia entre aquellos que se consideran m&aacute;s de izquierdas, aquellos que se sit&uacute;an en el centro, y aquellos que se consideran m&aacute;s de derechas utilizando el estudio <a href="http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/listaMuestras.jsp?estudio=13164" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pre-electoral del CIS de las &uacute;ltimas elecciones catalanas (2012)</a>. Es importante comentar que el redactado de la pregunta por el CIS es un poco confuso al no preguntar sobre el modelo de preferencia de relaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a con Espa&ntilde;a, sino el modelo preferido de estado espa&ntilde;ol. No obstante nos sirve para mostrar que, a pesar de que la distribuci&oacute;n de preferencias entre los tres grupos no es ni mucho menos igual, lo cierto es que ninguno de los grupos es homog&eacute;neo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ec8a9b3-41b8-499a-8fee-b158b195af20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A pesar de que existe la tendencia a considerarse m&aacute;s de izquierdas entre los partidarios de la independencia que entre los del Estado &uacute;nico, todos los grupos se encuentran bastante divididos en cuanto a su posicionamiento en el debate nacional.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; son importantes estas divisiones en el electorado? Porque como muestra la siguiente tabla estas divisiones consiguen que la existente mayor&iacute;a de la izquierda (51,4%) se divida en dos grupos, de los cuales ninguno es suficientemente numeroso como para conseguir una mayor&iacute;a s&oacute;lida. De modo que, para ganar elecciones y/o gobernar, la izquierda debe crear alianzas con otros grupos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a4f74e53-317a-49ac-85af-f77e33d1ef60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Resumiendo, el conflicto nacional en Catalu&ntilde;a no sigue las tradicionales divisiones pol&iacute;ticas, sino que las cruza. Y esto es lo que complica enormemente el trabajo de la izquierda y de la clase obrera en este conflicto. Es decir, si el conflicto fuera, como defend&iacute;an Pau y Francisco, un conflicto de clase, los partidos tradicionales de la izquierda tendr&iacute;an un escenario muy f&aacute;cil. Se posicionar&iacute;an en contra de todo el proceso y simplemente a&ntilde;adir&iacute;an un nuevo tema a su tradicional confrontaci&oacute;n econ&oacute;mica con los partidos tradicionales de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        El problema est&aacute; en que esto no es as&iacute;, y que tanto la izquierda como la derecha est&aacute;n divididas en este tema. Esto hace de la independencia una gran herramienta para hacer lo que <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/William_H._Riker" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Riker</a> llam&oacute; un <a href="http://www.amazon.com/Art-Political-Manipulation-William-Riker/dp/0300035926" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento heresthetico</a>. Es decir, romper una mayor&iacute;a social existente con la que no puedes competir a trav&eacute;s de la introducci&oacute;n de un nuevo tema que la divide. Su ejemplo paradigm&aacute;tico es Lincoln acabando con la supremac&iacute;a del partido dem&oacute;crata dividi&eacute;ndolo entre partidarios y contrarios de acabar con la esclavitud. En este caso ser&iacute;a la divisi&oacute;n de las clases bajas y la izquierda entre favorables y contrarios al proceso de independencia, que limita enormemente el poder que tiene la izquierda para imponer su mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como las alianzas en el eje nacional son distintas a las que hab&iacute;a en el eje social o econ&oacute;mico, si uno de los dos ejes se impone las alianzas del otro se rompen. De modo que, si el conflicto nacional se impone en la agenda, la alianza de izquierdas pierde su poder para imponer sus pol&iacute;ticas y agendas (por ejemplo contra los recortes), ya que no solo se divide sino que adem&aacute;s se debe asociar con el centro o la derecha.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ha supuesto el eje nacional un problema para la izquierda a la hora de imponer su agenda? Sinceramente, sin tener acceso a ninguna base de datos sobre preguntas en el parlamento o intervenciones en los medios de comunicaci&oacute;n es imposible saberlo. Sin embargo, existen indicios de que el conflicto nacional ha reducido considerablemente el poder de la izquierda para evitar los recortes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo podr&iacute;a ser la coalici&oacute;n de gobierno del Parlamento catal&aacute;n en la cual ERC, un partido de izquierdas, ha ayudado a Mas a formar un Gobierno en lugar de formar coalici&oacute;n con otros partidos de izquierda. Evidentemente, esto no solo ha ocurrido para la izquierda. Tambi&eacute;n los l&iacute;deres de Convergencia, al no poder pactar con el PP debido a su divisi&oacute;n en el tema nacional, han perdido tambi&eacute;n cierto poder de imponer su agenda (han tenido que subir impuestos por ejemplo, etc.). No obstante, como hemos visto antes, la mayor&iacute;a social est&aacute; a la izquierda y por tanto es de suponer que el suyo es un programa que seguramente no hubieran podido aplicar.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo en las coaliciones de partidos se nota el problema de alianzas cruzadas, tambi&eacute;n entre los votantes existe cierto efecto. Al fin y al cabo, no es casualidad que Catalu&ntilde;a, una comunidad que supuestamente se sit&uacute;a a la izquierda del eje ideol&oacute;gico, haya estado gobernada por un partido de centroderecha gran parte de su historia democr&aacute;tica reciente. Como muestran los datos del <a href="http://ceo.gencat.cat/ceop/AppJava/pages/estudis/categories/fitxaEstudi.html?colId=3;4448&amp;lastTitle=Bar%F2metre+d%27Opini%F3+Pol%EDtica%3BBar%F2metre+d%27Opini%F3+Pol%EDtica+%28BOP%29.+1a+onada+2013" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo bar&oacute;metro del CEO</a> en las &uacute;ltimas elecciones, y a pesar delos recortes, CiU consigui&oacute; captar hasta un 13,40% de los votantes de izquierda y un 31,30% de los de centro-izquierda. En cierto modo fue capaz de dividir el poder electoral de los partidos m&aacute;s claramente de izquierdas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77bd23a5-71f3-410a-952c-a36691d135f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s de la mitad de los votantes encuestados por el CEO votaron bas&aacute;ndose en sus posicionamientos nacionales, no los econ&oacute;micos. Una parte de los votantes de izquierda optaron por anteponer sus preferencias nacionales a las econ&oacute;mico-sociales, y por tanto votaron por CiU a pesar de sus posibles desacuerdos en el terreno econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto como el actual, con preferencias cruzadas entre los dos ejes, el llamado <a href="http://www.jstor.org/stable/20434041" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conflicto sobre los conflictos</a> o el poder de agenda, se vuelve si cabe m&aacute;s importante. Las mayor&iacute;as que se formen dependen de forma clar&iacute;sima del tema que se antepone a la hora de votar. Las pol&iacute;ticas que salgan del parlamento est&aacute;n ligadas claramente al tema que consigue ganar mayor relevancia. Independientemente de hasta qu&eacute; punto los dos temas son complementarios a nivel ideol&oacute;gico, lo que parece claro es que en el panorama actual no lo son a nivel demogr&aacute;fico. Y que la b&uacute;squeda de unos objetivos limita de forma notable los recursos que se pueden dedicar a los otros.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar una nota final para evitar malentendidos. M&aacute;s all&aacute; de las opiniones personales que podamos tener cada uno, no creo que haya ning&uacute;n motivo para creer que el conflicto nacional es menos importante que el econ&oacute;mico. No quiero dar a entender en ning&uacute;n momento que un tipo de alianzas sean mejores o peores que las otras. Los movimientos<em> herestheticos</em> no son malos <em>per se</em>. Mi intenci&oacute;n no es m&aacute;s que plasmar una realidad que es la de que los dos conflictos son, hoy por hoy, m&aacute;s contrarios que complementarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Berta Barbet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/izquierda-agenda-politica-cataluna_132_5699870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Jun 2013 17:56:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La izquierda y la agenda política catalana]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Soberanía,Independentismo,Cataluña,Nacionalismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
