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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Jesús Funes]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - María Jesús Funes]]></description>
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      <title><![CDATA[¿Qué aportó Gesto por la Paz?: reflexiones al hilo de su disolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aporto-gesto-paz-reflexiones-disolucion_129_5702301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97382ff5-c75b-4796-903f-9e10076de290_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué aportó Gesto por la Paz?: reflexiones al hilo de su disolución"></p><p class="article-text">
        El 1 de Junio de 2013 tuvo lugar en la Plaza Circular de Bilbao el &uacute;ltimo minuto de silencio de Gesto por la Paz. Se acab&oacute;, no habr&aacute; m&aacute;s, por eso era dif&iacute;cil dejar de aplaudir porque sab&iacute;amos que aquella escena, tantas veces la misma, no se iba a repetir. Cierta nostalgia, inevitable, se un&iacute;a a la alegr&iacute;a por lo que supon&iacute;a su disoluci&oacute;n. Una hora despu&eacute;s, en el acto de clausura, el Teatro Campos lleno, en pie, con la piel erizada y l&aacute;grimas en los ojos aplaud&iacute;a a Julio Iglesias Zamora, que en una muestra de valent&iacute;a y generosidad quiso dar las gracias p&uacute;blicamente a todos aquellos que sin conocerle hicieron de su vida (o su muerte) algo propio y personal. Mi actividad profesional me permiti&oacute; conocer Gesto creo que bastante bien. Cont&eacute; con financiaci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n para investigar la movilizaci&oacute;n contra la violencia en Euskadi, a lo que dediqu&eacute; cinco intensos a&ntilde;os, de 1993 a 1998. Descubr&iacute; que la protesta estaba extendida por la sociedad vasca y era bastante plural, social e ideol&oacute;gicamente; y encontr&eacute; un conflicto social y pol&iacute;tico afrontado por la sociedad civil, que exig&iacute;a y ejercer&iacute;a un protagonismo al margen de las instituciones pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; podemos celebrar ante el cierre de Gesto por la Paz? 
    </p><p class="article-text">
        Si hoy en 2013: podemos pasear por Madrid, o por Zarauz, sin miedo a una bomba y sin escoltas; si gozamos de una representaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s plural en la que cualquier idea, como la independencia, ha pasado de ser un tab&uacute; (o un mantra amenazante) a una idea a debatir; si ha disminuido el miedo a las torturas y atropellos por parte de las fuerzas de seguridad, demasiado comunes entonces (por desgracia no desaparecidas completamente). Si gozamos de estas conquistas se lo debemos a muchas personas an&oacute;nimas tanto como a quienes encontraremos en los libros de historia. Los de abajo, los que no tienen cargos ni son autoridad pol&iacute;tica, pueden influir; de hecho as&iacute; ha sido siempre a lo largo de la historia, aunque sean pocos los intelectuales dedicados a mostrar este <em>poder de los no poderosos</em>. Fueron muchos los grupos pero los centrales en el periodo en que se produjo el cambio de rumbo fueron Gesto por la Paz y Elkarri. Gesto se disuelve en 2013; Elkarri cerr&oacute; antes pero nunca despareci&oacute; del todo convertido hoy en Lokarri, ejemplarizando lo mejor de la izquierda nacionalista comprometida con la paz. Gesto por la Paz es ejemplo del &eacute;xito de un movimiento social. Supo concretar una reacci&oacute;n social previa, le dio forma, continuidad, discurso e infraestructura, permitiendo su consolidaci&oacute;n. Mi convicci&oacute;n es que con su irrupci&oacute;n desbarat&oacute; el rompecabezas vasco. Agit&oacute; una sociedad aletargada entre el miedo, el odio y una pretendida indiferencia. Reclam&oacute; un espacio nuevo no contaminado. Repasemos algunas razones de su &eacute;xito. 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, dise&ntilde;&oacute; una estrategia de movilizaci&oacute;n adaptada al tipo de audiencia del que deb&iacute;a reclutar seguidores y al tipo de violencia que ETA desarroll&oacute;. Una sociedad en la que el componente simb&oacute;lico y emocional es central y una violencia que contaba con solidaridad y respaldo social significativo. Sin comprender &eacute;sto no se puede entender ni la existencia de ETA ni el camino hacia su final. El profundo y extendido apoyo social a la actividad etarra hac&iacute;a necesaria, adem&aacute;s de medidas pol&iacute;ticas, policiales y judiciales, una estrategia social. Fue en la cotidianeidad de los barrios y de los pueblos donde se cre&oacute; y recre&oacute; esta violencia y su sustento. Sin desenredar la madeja de legitimidades y lealtades que ETA concit&oacute;, entretejidas en los c&iacute;rculos personales m&aacute;s &iacute;ntimos y defendidas con la propia vida, no habr&iacute;a sido posible llegar hasta aqu&iacute;. Por ello, la acci&oacute;n social era tan imprescindible como complementaria. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, su discurso incluyente que identifica dos n&uacute;cleos de responsabilidad de la violencia fue un acierto. Lamentablemente, tanta muerte por parte de ETA hac&iacute;a que fuera dominante la expresi&oacute;n de su repulsa. Pero nunca dejaron de denunciar las muertes y abusos protagonizados por los poderes p&uacute;blicos, ni de censurar la Ley Antiterrorista, denunciar las torturas policiales, los juicios t&iacute;midos de los culpables o el encubrimiento de muchos de ellos por parte de las autoridades. Ello impidi&oacute; que fueran vistos como c&oacute;mplices de cr&iacute;menes o atropellos y defini&oacute; sus se&ntilde;as de identidad en la no polarizaci&oacute;n y la superaci&oacute;n del enfrentamiento.  
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la selecci&oacute;n de una estrategia discursiva de car&aacute;cter simb&oacute;lico, creando un marco de referencia de intensa capacidad comunicativa, facilit&oacute; la incorporaci&oacute;n al grupo. Supieron realizar un diagn&oacute;stico, un pron&oacute;stico y un marco de motivaci&oacute;n en los que muchos se sintieron identificados y convocados, lo que posibilit&oacute; el reclutamiento. Los s&iacute;mbolos: el silencio y el lazo azul, eran la expresi&oacute;n del <em>contenido</em> de un mensaje en el que todos se reconoc&iacute;an. La definici&oacute;n de s&iacute; mismos a la que muchos quisieron pertenecer. 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s importante para entender la repercusi&oacute;n de Gesto fue su estrategia de movilizaci&oacute;n, difusi&oacute;n y comunicaci&oacute;n: los repertorios de acci&oacute;n. Su discurso no hubiera tenido tanto impacto sin una infraestructura de movilizaci&oacute;n eficaz. Las concentraciones recurrentes y peri&oacute;dicas, siempre en el mismo lugar y a la misma hora, fueron la forma, el <em>continente</em> que alberg&oacute; el mensaje: quince minutos de silencio compartido cada vez que hab&iacute;a un muerto y cada lunes ante un secuestro. La dispersi&oacute;n de las concentraciones facilitaba su seguimiento; todos sus potenciales seguidores ten&iacute;an &ldquo;a pie de calle&rdquo; una movilizaci&oacute;n: al lado del trabajo, debajo de casa, en el camino a la oficina o al mercado, en  la playa los fines de semana,... Sembraron el Pa&iacute;s Vasco de puntos de seguimiento posibles. Y ello facilit&oacute; tanto el reclutamiento como la comunicaci&oacute;n hacia el exterior. &ldquo;Todos&rdquo; los ve&iacute;an, pod&iacute;an sortearlos, mirar para otro lado o cruzarse de acera, pero una vez tras otra, un d&iacute;a tras otro, estaban all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Y funcion&oacute;, reforz&oacute; la identidad de los protagonistas y afect&oacute; las fuentes de legitimidad de sus antagonistas, incluso determin&oacute; parte de la estrategia de movilizaci&oacute;n de la izquierda abertzale, recordemos las contramanifestaciones durante los tres secuestros encadenados (Aldaya, Ortega y Delclaux entre 1995 y 1997). De pronto, no era la izquierda abertzale, ni las instituciones pol&iacute;ticas, quienes marcaban la pauta, sino la sociedad organizada en peque&ntilde;os grupos. Dado que era en la vida cotidiana -en los vinos de los domingos, las reuniones familiares, los juegos de pelota o la recogida de los ni&ntilde;os del colegio- donde se gestaban las redes que escond&iacute;an el sustento de la violencia, era ah&iacute; donde hab&iacute;a que actuar para reducir la impunidad. Provocar la deslegitimaci&oacute;n de las lealtades que ETA consigui&oacute; pasaba por incidir en la vida social. &ldquo;Ser visto&rdquo; en la concentraci&oacute;n por tu vecino, por el vendedor del kiosco de peri&oacute;dicos o la se&ntilde;ora de la panader&iacute;a; saber que se encontrar&iacute;an al d&iacute;a siguiente y al otro, mirarse a la cara y seguir reivindicando la paz, dio como resultado que la lucha de Gesto se convirtiese en una <em>movilizaci&oacute;n en sesi&oacute;n continua</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n colaboraron en la ca&iacute;da de muchos mitos. Que la calle era un feudo de la izquierda nacionalista, convicci&oacute;n sostenida por la violencia de unos y el miedo de otros, fue un mito derrumbado que marc&oacute; un nuevo camino. Se dirig&iacute;an a todos y en todos dejaron huella: en los pol&iacute;ticos y las administraciones, en la izquierda abertzale que apoyaba la violencia y en la que comenzaba a rechazarla; fueron inc&oacute;modos para los gobiernos y para los que intentaban vivir como si no fuera con ellos. Su silencio se o&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de Euskadi mostrando que ni apoyaban ni consent&iacute;an lo que cambi&oacute; la imagen de la sociedad vasca en el resto de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os Elkarri fue de gran ayuda. Siguiendo la estrategia de resoluci&oacute;n de conflictos sus miembros potenciaron el di&aacute;logo social y generaron alianzas entre instituciones pol&iacute;ticas. Convocaban talleres en los pueblos y Conferencias de Paz en las ciudades. Movilizaron posturas y conciencias y dieron una oportunidad a muchos que sin querer renunciar a su ideolog&iacute;a ni a sus proyectos tampoco quer&iacute;an ser c&oacute;mplices de quien mataba a sangre fr&iacute;a a un vecino. Facilitaron la desmovilizaci&oacute;n del apoyo a ETA en la izquierda abertzale radical. Sin la infraestructura de rechazo a la violencia creada por ambos grupos la reacci&oacute;n social de 1997 ante el secuestro y muerte de Miguel Angel Blanco no hubiera sido lo que fue. Elkarri merece un art&iacute;culo por s&iacute; s&oacute;lo, pero hoy mi deuda estaba con Gesto y a sus integrantes he querido dedicar mi art&iacute;culo. Mi voz s&oacute;lo puede ser de homenaje y mi contribuci&oacute;n la de dar a conocer mi visi&oacute;n profesional de lo que, en rigor, creo que ha sido un &eacute;xito del que todos somos beneficiarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Jesús Funes]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2013 17:41:44 +0000]]></pubDate>
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