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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Simón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_angel_simon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Simón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[100 días de Trump en el gobierno de las maravillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/donald-trump-valoracion-ciudadana-primeros-100-dias-de-gobierno_132_3431517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1526705-65f7-4c2d-939a-a201d1488af0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="100 días de Trump en el gobierno de las maravillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al cumplirse los cien primeros días de su mandato, Donald Trump es, con mucha diferencia, el presidente peor valorado de la historia contemporánea de EEUU</p><p class="subtitle">Sin embargo, mantiene casi intacta la base de votantes que le llevaron a la Casa Blanca</p><p class="subtitle">Trump ha querido gobernar EEUU como un conglomerado empresarial y se ha topado con el EEUU institucional</p></div><p class="article-text">
        El 29 de abril se cumplen los primeros cien d&iacute;as de Gobierno de Donald Trump y no van a faltar los balances de lo hecho y lo no hecho. Intentar abarcar todo lo que ha ocurrido en estos meses escapa con mucho a unas pocas l&iacute;neas, pero hay una forma de hacernos una idea cabal de lo que ha ocurrido. El propio Trump dio pie a ello presentando, al final de la campa&ntilde;a y rememorando a Newt Gingrich, un &ldquo;<a href="https://www.donaldjtrump.com/press-releases/donald-j.-trump-delivers-groundbreaking-contract-for-the-american-vote1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Contrato</a> con el Votante Americano&rdquo; con las medidas que promet&iacute;a aprobar en estos cien primeros d&iacute;as. No es algo infrecuente, y por la propia naturaleza del compromiso (por escrito, firmado y presentado como un contrato), que se suelan incluir en ese tipo de documentos aquellas medidas de cuyo cumplimiento se est&aacute; m&aacute;s seguro.
    </p><p class="article-text">
        En la tabla 1 se puede ver el cumplimiento de las medidas incluidas (un total de 44 grandes medidas) en el &ldquo;Contrato con el Votante Americano&rdquo; (<a href="http://www.track-trump.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> se puede comprobar el detalle de cada una de ellas). Para que se encuentre &ldquo;en proceso&rdquo; basta con que se haya dado alg&uacute;n paso, por m&iacute;nimo que sea, hacia su puesta en marcha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En cualquier caso, e independiente del nivel de cumplimiento de su &ldquo;contrato con el votante&rdquo;, a estas alturas es evidente que el locuaz candidato de los <em>digos</em> se ha convertido en el presidente de los <em>diegos</em>. Si en campa&ntilde;a la OTAN era &ldquo;una organizaci&oacute;n obsoleta&rdquo;, ahora es un baluarte &ldquo;en defensa de la libertad&rdquo;. Si M&eacute;xico iba a pagar por un muro en la frontera, ahora amenaza con cerrar el Gobierno si los representantes no aceptan que lo pague el contribuyente. Si China era un pa&iacute;s &ldquo;manipulador de divisas&rdquo;, ahora ha dejado de serlo. Si la intervenci&oacute;n exterior era una estupidez, ahora ataca Siria, lanza la mayor bomba no nuclear de su arsenal sobre Afganist&aacute;n y, en un rocambolesco episodio, manda una flota a Corea del Norte dando un rodeo por Australia. Pero m&aacute;s interesante que un balance de cumplimientos e incumplimientos, del que no faltan&nbsp;<a href="http://www.politifact.com/truth-o-meter/promises/trumpometer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;ginas</a> que den cuenta, es atender al efecto de todas esas idas y venidas en la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Una&nbsp;<a href="http://abcnews.go.com/Politics/president-trump-100-days-honeymoon-regrets-poll/story?id=46943338" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> reciente de ABC/WAPO pone de manifiesto que, si bien un 53% de los estadounidenses le siguen considerando un l&iacute;der fuerte, son mayor&iacute;a (52%) quienes creen que Donald Trump no es de fiar ante una crisis. Tambi&eacute;n son mayor&iacute;a (56%) quienes desconf&iacute;an de su criterio, de su honestidad (58%), de su temperamento (59%) y de su empat&iacute;a (61%). Pero m&aacute;s relevante que la fotograf&iacute;a de un momento concreto es comprobar las variaciones a lo largo del tiempo y, como se puede ver en la siguiente tabla, los datos son elocuentes.
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        Como cab&iacute;a esperar, esa negativa valoraci&oacute;n del ejercicio y las capacidades del Presidente ha tenido un impacto en el &iacute;ndice de aprobaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Como se puede ver en el gr&aacute;fico 1, Trump ha pasado de un 45% de aprobaci&oacute;n al iniciar su mandato a un 40%.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cinco puntos, tampoco es tanto. Pero lo cierto es que es un abismo. Si comparamos su registro con el de los presidentes anteriores (gr&aacute;fico 2) veremos que es el &uacute;nico que presenta un balance negativo en sus &iacute;ndices de aprobaci&oacute;n en los primeros cien d&iacute;as en la Casa Blanca. Su distancia con el segundo peor valorado (Gerald Ford tras el perd&oacute;n a Nixon) es de 25 puntos y respecto a la media (excluyendo a Trump) es de casi 60 puntos. Donald Trump es, con mucha diferencia, el presidente peor valorado de la historia contempor&aacute;nea de EEUU.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si pasamos de la comparaci&oacute;n general al detalle particular podemos comprobar, adem&aacute;s, que esa pauta descendente se mantiene entre los diferentes grupos de poblaci&oacute;n. Lo que se observa en el gr&aacute;fico 3 es una ca&iacute;da pr&aacute;cticamente generalizada independientemente del grupo social al que miremos. Cae si nos fijamos en la edad, en ingresos, en g&eacute;nero o en nivel educativo. De los trece grupos examinados, s&oacute;lo en dos &ndash;j&oacute;venes de 18 a 29 a&ntilde;os y quienes ganan entre 2000 y 4.999$&ndash; sube apenas un punto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero m&aacute;s all&aacute; de las grandes cifras, si nos centramos un momento en el detalle encontraremos respuestas interesantes a algunas de las tesis que se est&aacute;n sosteniendo en estos meses. Una de las l&iacute;neas argumentales m&aacute;s extendida sobre la baja aprobaci&oacute;n de Donald Trump apunta al r&aacute;pido desencanto de &ldquo;quienes votaron contra sus intereses&rdquo;, en concreto a los grupos econ&oacute;micamente m&aacute;s desfavorecidos que &ndash;sigue el argumento&ndash; est&aacute;n sufriendo una amarga decepci&oacute;n y se arrepienten, tarde, de lo que hicieron. Sin embargo, los datos dicen algo muy diferente.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, como se ve en el gr&aacute;fico 3 y contrariamente a una tesis repetida desde las elecciones, el grupo de menos ingresos no ha estado ni est&aacute; entre los principales apoyos a Trump, sino que ha sido, desde el comienzo de su mandato, el que menos le ha apoyado. En segundo lugar, s&iacute;, se ha producido una ca&iacute;da de cuatro puntos en el apoyo a Trump de ese mismo grupo de ingresos bajos, pero su volumen no destaca comparado con los diez puntos de ca&iacute;da entre el grupo de hasta 7.500$ y es equiparable a la ca&iacute;da de apoyo entre las rentas m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo: Trump nunca se ha beneficiado de un apoyo mayoritario entre &ldquo;los perdedores de la globalizaci&oacute;n&rdquo;, ni entre los <em>left behind</em>, ni entre la clase menos pudiente, m&aacute;s bien al contrario. Sin embargo, quienes dentro de ese grupo le votaron permanecen bastante firmes en su apoyo. En todo caso no se ha producido el desplome que muchos anunciaron y que, con cierta frecuencia, se da por hecho.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma tesis del r&aacute;pido desencanto se est&aacute; sosteniendo tambi&eacute;n sobre los votantes republicanos en general. Esta&nbsp;<a href="http://www.politico.com/story/2017/04/trump-base-supporters-turn-on-him-237200" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">interpretaci&oacute;n</a> apunta que la ca&iacute;da de popularidad de Trump se debe principalmente al fracaso en cumplir sus promesas de contenido m&aacute;s ideol&oacute;gico y a su giro de 180 grados en muchas propuestas emblem&aacute;ticas. No obstante, tampoco parece ser esa la pauta seguida por los electores republicanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pese al balance de contradicciones y promesas incumplidas, el apoyo a Trump entre los votantes republicanos apenas se resiente. Ha sido m&aacute;s bien entre los dem&oacute;cratas y, con mucha claridad, entre los independientes donde se ha producido esa ca&iacute;da. En la misma l&iacute;nea apunta la mencionada encuesta de ABC/WP: un 96% de quienes votaron por Trump en las pasadas elecciones dicen que volver&iacute;an a hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, Donald Trump puede ser el presidente peor valorado desde la Segunda Guerra Mundial, puede haber incumplido buena parte de sus compromisos y haber girado 180&ordm; en algunas de las l&iacute;neas maestras que definieron su campa&ntilde;a, pero mantiene casi intacta la base de votantes que le llevaron a la Casa Blanca.
    </p><p class="article-text">
        En un nivel m&aacute;s amplio tambi&eacute;n hay algunas lecciones muy tentativas que extraer de todo ello. Por un lado, hay que tener cuidado con las generalizaciones que dan por terminada la era de los partidos porque nos podemos encontrar con que la identidad partidista explica lo que no puede explicar la coherencia l&oacute;gica. Si el mejor predictor de la victoria de Trump fue la identificaci&oacute;n con el Partido Republicano, esa misma identificaci&oacute;n explica que mantenga casi intacta su base electoral pese a todas las contradicciones e incumplimientos. La resistencia de la identidad partidista quiz&aacute;s es mayor de lo que se suele dar por hecho.
    </p><p class="article-text">
        Y, por otro lado, tambi&eacute;n hay algunas lecciones que podemos extraer, al menos en este caso, sobre los l&iacute;mites del populismo en el ejercicio pr&aacute;ctico del poder y los l&iacute;mites del propio concepto.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a los l&iacute;mites del populismo en el poder encontramos, por ejemplo, la reforma sanitaria derribada por una C&aacute;mara de Representantes controlada por su partido, iniciativas migratorias frenadas por los tribunales o investigaciones sobre la interferencia rusa que llevan a dimisiones. As&iacute;, los primeros cien d&iacute;as de Trump han demostrado que &ndash;al menos en un sistema federal con divisi&oacute;n clara de poderes e instituciones s&oacute;lidas&ndash; una democracia liberal no se puede dirigir como uno quiera, las instituciones cuentan. Trump ha querido gobernar EEUU como un conglomerado empresarial y se ha topado con el EEUU institucional. &ldquo;No aceptan que yo he ganado las elecciones&rdquo;, ha sido el mantra repetido una y otra vez desde la frustraci&oacute;n de quien no comprende la tensi&oacute;n permanente entre los componentes liberal (de control) y democr&aacute;tico (de elecci&oacute;n) de nuestros sistemas pol&iacute;ticos y se siente investido de un mandato ilimitado y omnipotente del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre los l&iacute;mites conceptuales del populismo, observamos que no han faltado comentaristas que se han mostrado confundidos por un presidente que un d&iacute;a se presenta como aislacionista apegado al terru&ntilde;o y al siguiente se eleva a las alturas de los halcones neoconservadores m&aacute;s intervencionistas. Que un d&iacute;a se viste de proteccionista econ&oacute;mico en defensa del acero nacional y al siguiente de liberista contrario a cualquier interferencia sobre la industria energ&eacute;tica. El populismo no es s&oacute;lo una divisi&oacute;n entre una supuesta &eacute;lite corrupta y homog&eacute;nea y un pueblo virtuoso, tambi&eacute;n hay grados de populismo. Una declaraci&oacute;n de tinte populista (&ldquo;hay que cambiar un Washington que no escucha a la gente&rdquo;, Obama) no convierte a un l&iacute;der en populista si no es algo que define todo su proyecto. Del mismo modo, un l&iacute;der no convierte a un partido en populista. Trump puede ser un l&iacute;der populista. Sin embargo, no lo es un Partido Republicano culpable de consentir por conveniencia, pero que tambi&eacute;n, como se ha visto, puede plantarle cara si le interesa.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el populismo tambi&eacute;n se caracteriza por presentar &ldquo;una ideolog&iacute;a muy fina&rdquo;. No hay UNA posici&oacute;n populista sobre el aborto, el cambio clim&aacute;tico, los sindicatos, la econom&iacute;a o los derechos de las minor&iacute;as. Por eso se completa de contenido adhiri&eacute;ndose a ideolog&iacute;as m&aacute;s &ldquo;densas&rdquo; o articuladas y en el caso de Trump es al conservadurismo a donde debe mirar si quiere comprenderlo. En su fina capa ideol&oacute;gica habitan, pese a las contradicciones, las diferentes corrientes del conservadurismo en EEUU. De ah&iacute; sus idas y venidas entre la derecha religiosa, el neoconservadurismo, el aislacionismo, el paleoconservadurismo, el liberismo o el nacionalismo econ&oacute;mico. Donald Trump vive en un permanente supermercado de las ideas conservadoras que ha trasladado a su equipo en la dif&iacute;cil convivencia de los Bannon, Cohn, Kushner, Mattis, Tillerson, Gorka o Priebus.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, si quiere entender a Trump no le bastar&aacute; con el populismo, tampoco con los pulidos y redondos textos de doctrina de los neocon como Kristol, liberistas como Rothbard o paleoconservadores como Rusell Kirk. Vea la Fox donde encontrar&aacute; una improbable amalgama de todo ello y lea a Lakoff y su modelo de votante con principios frecuentemente contradictorios. A&uacute;n mejor, busque en <em>Alicia en el Pa&iacute;s de las Maravillas</em> aquel pasaje en el que Humpty Dumpty, ahora con flequillo, repite enojado: &ldquo;Aqu&iacute; lo importante es qui&eacute;n manda y las palabras dicen lo que yo quiero que digan, &iexcl;ni m&aacute;s ni menos!&rdquo;. Ah&iacute; est&aacute; Donald Trump, ni m&aacute;s ni menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/donald-trump-valoracion-ciudadana-primeros-100-dias-de-gobierno_132_3431517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Apr 2017 19:27:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[100 días de Trump en el gobierno de las maravillas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EEUU, ¿decidirán los indecisos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eeuu-decidiran-indecisos_132_3747307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a3a4224-55b9-4c1e-b05c-681d5e89ce5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="EEUU, ¿decidirán los indecisos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se estima que el porcentaje de los que dudan a quién votar y de los que tienen la intención de optar por un tercer partido representan entre el 9 y el 17% del electorado</p></div><p class="article-text">
        Charleroy es un peque&ntilde;o pueblo de Pensilvania de poco m&aacute;s de 4.000 habitantes, apenas un tercio de los m&aacute;s de 12.000 que lleg&oacute; a tener. Es una de las muchas localidades del <em>Rust Belt</em> que se vieron golpeadas por la crisis de la industria del acero y que lucha por salir adelante. Entre esos 4.000 habitantes est&aacute; S. Shannon, de 49 a&ntilde;os y que trabaja en la compa&ntilde;&iacute;a metal&uacute;rgica alrededor de la cual ha girado durante d&eacute;cadas la actividad econ&oacute;mica del municipio. Como casi todos sus compa&ntilde;eros de trabajo, Shannon siempre ha votado al mismo partido: es dem&oacute;crata de toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo del pa&iacute;s, pero a varios mundos de distancia, William Johnson va a comer con un grupo de conocidos en un restaurante de Los &Aacute;ngeles. Johnson es un convencido defensor del medioambiente; como lo es su amigo Eric, vendedor de paneles solares aficionado a la hipnoterapia, la meditaci&oacute;n y el yoga. Pero no es a una reuni&oacute;n ecologista a lo que hoy asisten, sino a un encuentro del <em>American Freedom Party</em>, un partido ultranacionalista y supremacista cuyo objetivo es convertir a Estados Unidos en una naci&oacute;n blanca.
    </p><p class="article-text">
        Hasta para un pa&iacute;s de tantos contrastes como EEUU, la distancia entre la extrema derecha supremacista y la base trabajadora e industrial del Partido Dem&oacute;crata &ndash;entre los Shannon y los Johnson- es insalvable. Aunque compartan naci&oacute;n, sus identidades, sus tradiciones y costumbres, su forma de ver el mundo y la pol&iacute;tica no pueden estar m&aacute;s alejadas. Y sin embargo, la papeleta que ma&ntilde;ana introducir&aacute;n en la urna tendr&aacute; un mismo nombre: Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Estas elecciones son diferentes de las anteriores por muchas cosas. Entre los cambios m&aacute;s evidentes: la presencia de un candidato que, a base de reunir contradicciones, llega al final de la campa&ntilde;a con alguna opci&oacute;n de victoria; tambi&eacute;n es nueva la posibilidad de que una mujer presida EEUU. El cambio m&aacute;s profundo: la cristalizaci&oacute;n de un desplazamiento en las plataformas electorales que, al menos desde el movimiento por los derechos civiles y la <em>Southern Strategy </em>de Nixon que tanto capitaliz&oacute; Reagan, han sostenido a los partidos dem&oacute;crata y republicano.
    </p><p class="article-text">
        Ese desplazamiento no es, sin embargo, algo de &uacute;ltima hora, sino un proceso de a&ntilde;os que parece haber aflorado en este momento electoral. Tampoco responde a una &uacute;nica causa, sino a un conglomerado de ellas -<a href="http://www.washingtontimes.com/news/2016/aug/1/its-the-economy-stupid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econ&oacute;micas</a> -dicen algunos parafraseando a James Carville- sin duda, pero tambi&eacute;n <a href="http://blogs.wsj.com/economics/2016/05/23/its-not-the-economy-stupid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">culturales</a>, por supuesto <a href="http://www.huffingtonpost.com/brian-ross/mr-trumps-wild-ride-is-th_b_11449514.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">raciales</a>, <a href="http://www.nytimes.com/2016/11/02/upshot/why-does-education-translate-to-less-support-for-donald-trump.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">educativas</a>&nbsp;y <a href="https://www.brookings.edu/blog/brookings-now/2016/10/05/how-minority-voters-could-swing-the-2016-presidential-election/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demogr&aacute;ficas</a>- que, a lo largo de estos meses, han sido suficientemente analizadas en numerosos art&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Si tuvi&eacute;semos que dibujar un perfil tipo, dir&iacute;amos que ma&ntilde;ana se enfrenta una coalici&oacute;n dem&oacute;crata de hombres y mujeres j&oacute;venes, de diferentes or&iacute;genes raciales y culturales, asentados en los Estados de las costas, con formaci&oacute;n y valores plurales y cosmopolitas; y una coalici&oacute;n republicana homog&eacute;neamente blanca, de hombres, mayores de cincuenta a&ntilde;os, que viven en los Estados del interior, con menos formaci&oacute;n y, en el mejor de los casos, recelosos ante el cambio cultural y econ&oacute;mico que suponen la multiculturalidad y la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;ltimo cambio, que puede ser decisivo, es que ambos candidatos mantienen r&eacute;cords hist&oacute;ricos de <a href="http://fivethirtyeight.com/features/americans-distaste-for-both-trump-and-clinton-is-record-breaking/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impopularidad</a>. Algo que dista de ser irrelevante ya que, como consecuencia de todo lo anterior, hay un porcentaje significativo de votantes que se encuentra en tierra de nadie, que no sabe a qui&eacute;n votar y no conf&iacute;a en ninguno de los dos candidatos principales. Como se puede ver en el siguiente cuadro, apenas unos d&iacute;as antes de las elecciones, el grupo de indecisos y de quienes van a optar por un tercer partido segu&iacute;a situ&aacute;ndose entre el 9 y el 17%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuadro 1. Porcentaje de votantes que optar&iacute;a por un tercer partido y que no tiene decidido el voto</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Comparativamente, en 2012, ese mismo grupo se situaba <a href="http://elections.huffingtonpost.com/pollster/2012-general-election-romney-vs-obama" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre el 3 y el 5%. </a>Dicho de otro modo: respecto a elecciones anteriores, el grupo de electores que no sabe a qui&eacute;n votar se ha duplicado. Y sin embargo, ese es el grupo que puede ser decisivo ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, las encuestas se han ido ajustando y Trump se ha ido acercando a Clinton en voto popular. En este momento, la media de encuestas de <em>RealClearPolitics</em> arroja una ventaja de 1&rsquo;7 puntos en voto popular para Clinton, mientras que el New York Times le da 2&rsquo;4 puntos de ventaja, <em>FiveThirtyEight</em> 3 puntos y CNN 5 puntos.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, esa situaci&oacute;n no tiene nada de excepcional, m&aacute;s bien al contrario. Pr&aacute;cticamente todas las elecciones que se han celebrado en EEUU han sido muy re&ntilde;idas y, desde 1824, el vencedor s&oacute;lo ha recibido m&aacute;s del 60% del voto popular en ocho ocasiones. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, la distancia media que ha separado a los candidatos desde el a&ntilde;o 2000 ha sido de 3&rsquo;5 puntos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Porcentaje de voto obtenido por el partido ganador y el segundo partido m&aacute;s votado en las elecciones presidenciales celebradas en Estados Unidos desde 1952</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Que el porcentaje de voto popular sea pr&oacute;ximo entre ambos candidatos no es por tanto una anormalidad en t&eacute;rminos comparados. Cuesti&oacute;n diferente es la valoraci&oacute;n que cada uno quiera hacer de esa igualdad a la luz de la opini&oacute;n que se tenga de los candidatos.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, no se trata de ganar en el voto popular, sino en el Colegio Electoral y, si atendemos a esos datos, la ventaja de Clinton parece m&aacute;s asentada. Aunque su margen de seguridad se ha estrechado en los &uacute;ltimos d&iacute;as, los principales modelos le dan una posibilidad de ganar que var&iacute;a entre el 64&rsquo;7% de <em>FiveThirtyEight</em> y el 84% del <em>New York Times</em>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quiere decir lo anterior que la elecci&oacute;n est&aacute; pr&aacute;cticamente resuelta? En absoluto. En primer lugar, porque se trata simplemente de probabilidad. Un 35% de probabilidad de ganar no es nada despreciable por mucho que tu rival tenga casi el doble. Un 16% tampoco indica que es imposible ganar, s&oacute;lo que es menos probable. Conviene recordarlo y tenerlo presente, especialmente despu&eacute;s de las perplejidades posteriores al refer&eacute;ndum del Brexit.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, las elecciones no est&aacute;n resueltas porque, ante una situaci&oacute;n sin precedentes y con un candidato tan pol&eacute;mico y poco convencional como Trump, es m&aacute;s dif&iacute;cil afinar en las encuestas. Especialmente cuando el porcentaje de indecisos, como hemos visto, duplica la media hist&oacute;rica. Y a&uacute;n m&aacute;s cuando las distancias en los Estados en disputa, tal y como est&aacute; ocurriendo, se estrechan. Y es, precisamente, en ese escenario donde el novedoso y numeroso grupo de indecisos adquiere relevancia.
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente cuadro se puede ver, en la columna de la izquierda, una lista de los Estados m&aacute;s disputados; figura entre par&eacute;ntesis el n&uacute;mero de votos que le corresponde a cada uno de ellos en el colegio electoral. En la columna central se refleja la ventaja que tiene en este momento cada partido; el color y la letra inicial indican el partido, la cifra se&ntilde;ala la ventaja. En la columna de la derecha se recoge el porcentaje de indecisos o votantes que se inclinan por un tercer partido en cada uno de esos Estados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuadro 2. Pulso electoral entre el Partido Dem&oacute;crata y el Partido Republicano </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En este escenario, no es mucha la desviaci&oacute;n que debe producirse entre los indecisos para variar la proyecci&oacute;n realizada hasta ahora y eliminar la ventaja del candidato que lidera las encuestas en este momento.
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo aventurar cual ser&aacute; el comportamiento final de los indecisos pero podemos extraer algunos indicios a partir de qui&eacute;nes son, de su valoraci&oacute;n de los diferentes candidatos y de sus segundas preferencias.
    </p><p class="article-text">
        El primer indicio indirecto es que, en diferentes encuestas, se ha puesto de manifiesto que en el grupo de votantes indecisos predominan los j&oacute;venes, y ese es precisamente uno de los grupos de votantes entre los que Trump obtiene peores resultados. Tambi&eacute;n entre estos indicios podemos contar con el hecho de que, sistem&aacute;ticamente, Clinton ha superado a Trump en valoraci&oacute;n sobre &ldquo;experiencia necesaria para ser presidente&rdquo;, &ldquo;capacidad para trabajar con ambos partidos&rdquo;, &ldquo;buen juicio ante una crisis&rdquo;, &ldquo;preocupaci&oacute;n por la gente como yo&rdquo; y capacidad para manejar el Gobierno; mientras que Trump supera a Clinton en Honestidad, algo notable para un candidato que, seg&uacute;n datos de <em>PolitFact</em>, ha mentido en un 70% de sus afirmaciones.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, hace unas semanas <em>YouGov</em> presentaba los resultados de una encuesta en la que se preguntaba a los indecisos cu&aacute;l ser&iacute;a su opci&oacute;n en caso de que tuviesen que elegir por Clinton o Trump. Entre los que manifestaron una preferencia, el 48% lo hizo a favor de Clinton y el 44% a favor de Trump. Los votantes del Partido Libertario de Gary Johnson est&aacute;n divididos por igual entre Clinton y Trump, algo m&aacute;s del 25% para cada uno. Los del Partido Ecologista de Jill Stein fueron m&aacute;s claros: 56% a favor de Clinton, frente a un 12% para Trump.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s reciente es una encuesta de <em>SurveyMonkey</em> en la que se ha preguntado directamente a indecisos y a votantes de terceros partidos sobre sus preferencias. La primera conclusi&oacute;n es que los votantes de terceros partidos est&aacute;n menos decididos en su apoyo que los seguidores de Clinton o Trump. M&aacute;s de un 80% de los seguidores de Clinton y Trump est&aacute; &ldquo;absolutamente seguros&rdquo; de que votar&aacute;n por ellos; en cambio, solo un 35% de los votantes que apoyan al libertario Johnson y un 37% de los que apoyan a la ecologista Stein dicen estar absolutamente seguros de que terminar&aacute;n vot&aacute;ndoles. La misma encuesta se&ntilde;ala que este grupo de votantes tiene una preferencia por Clinton, del 36 frente al 33% en una elecci&oacute;n entre ambos, y de un 9 frente a un 7% si se incluye un tercer partido.
    </p><p class="article-text">
        Un parad&oacute;jico final para esta campa&ntilde;a, en la que las opiniones se han polarizado, las contradicciones se han convertido en estrategia y el pa&iacute;s se ha dividido hasta niveles que no se recuerdan, ser&iacute;a que el resultado de las elecciones acabe siendo decidido precisamente por los indecisos. Habr&aacute; que esperar unas horas m&aacute;s para comprobarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eeuu-decidiran-indecisos_132_3747307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Nov 2016 18:10:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Madrid-Texas: "la política no es un trabajo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/madrid-texas_1_5188335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde sus orígenes la democracia ha ido de la mano de la remuneración del cargo, en el evidente sobreentendido de que sin esa compensación el ejercicio de la política dejaría de ser un derecho de todos para convertirse en el privilegio de unos pocos.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Un hombre vestido con un polvoriento traje y corbata &ndash;sin duda vivi&oacute; tiempos mejores&ndash; camina hace d&iacute;as por el desierto bajo un sol de penitencia. Se detiene un instante y mira alrededor incr&eacute;dulo, ignora c&oacute;mo ha llegado hasta ah&iacute; pero tiene que salir como sea. Apura el &uacute;ltimo y escaso sorbo de agua y sigue un camino interminable que no sabe a d&oacute;nde le lleva.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s sea la omnipresencia de la crisis o que la marca del genio de Wim Wenders est&aacute; en crear im&aacute;genes que trascienden &eacute;pocas, pero es muy dif&iacute;cil ver hoy esa <a href="http://www.youtube.com/watch?v=0YMCWR8jzpU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escena inicial de la pel&iacute;cula Par&iacute;s-Texas sin estremecerse</a>.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos cinco largos a&ntilde;os de penitencia en nuestra particular traves&iacute;a y no se vislumbra el final del desierto. Muchos hace tiempo que no tienen ni gota de agua y estamos cansados de espejismos y profetas que rezan a los santos mientras sacuden con el mazo. Y sin embargo hay quienes hacen el agosto al calor del sol que nos abrasa. Quienes se aprovechan del temor para sacarnos algo m&aacute;s y dejarnos algo menos. Un derecho menos por aqu&iacute;, un recorte m&aacute;s por all&iacute;. Con la crisis por fin pueden hacerse un traje a la medida de sus sue&ntilde;os, aunque a los dem&aacute;s nos dejen un roto. Educaci&oacute;n, sanidad, pensiones, dependencia; cuando salgamos de esta nos va a costar reconocernos ante el espejo.
    </p><p class="article-text">
        Una de esas ocurrencias con la que jugueteaban algunos l&iacute;deres del PP de Madrid y que ya ha empezado a aplicar Cospedal en Castilla-La Mancha, es la de que los pol&iacute;ticos no sean remunerados. Para justificarlo repiten la cantinela familiar: &ldquo;la pol&iacute;tica no es un trabajo&rdquo;, &ldquo;deber&iacute;an hacerlo por compromiso&rdquo;, &ldquo;para dedicarse a la pol&iacute;tica &ndash;remacha Cospedal&ndash; basta con los ratos libres&rdquo;. Pero lo peor no est&aacute; en lo que dicen sino en lo que callan.
    </p><p class="article-text">
        Callan por ejemplo que desde sus or&iacute;genes la democracia ha ido de la mano de la remuneraci&oacute;n del cargo, en el evidente sobreentendido de que sin esa compensaci&oacute;n el ejercicio de la pol&iacute;tica dejar&iacute;a de ser un derecho de todos para convertirse en el privilegio de unos pocos, los muy pocos que pueden permitirse vivir sin salario.
    </p><p class="article-text">
        Ese fue el sentido del <em>mistos</em>, la retribuci&oacute;n que la misma Atenas que vio nacer la democracia instaur&oacute; para que cualquier ciudadano pudiera dedicarse, sin un grave quebranto de su vida privada, a los asuntos de todos. Ese es tambi&eacute;n el sentido de que en una fecha tan temprana como 1838 y en los or&iacute;genes del movimiento obrero, entre las 6 primeras reivindicaciones de la <em>Working Men Association </em>figurase, junto al sufragio universal, la exigencia de que &ldquo;no haga falta ser propietario para ser diputado y se remunere a los representantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, y hay que mencionarlo, tambi&eacute;n la idea de que los pol&iacute;ticos no cobren tiene ilustres antecedentes. Los procuradores franquistas, sin ir m&aacute;s lejos, nominalmente no recib&iacute;an ning&uacute;n sueldo... ni maldita falta que les hac&iacute;a, podr&iacute;a a&ntilde;adirse, que ya se buscaban las habichuelas por otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es necesario mirar a la antig&uuml;edad para buscar referencias, tampoco a ese movimiento obrero tan poco de moda ahora que todos somos &ndash;&iquest;alguien lo duda?&ndash; clase media. Ni siquiera es necesario caer en la incorrecci&oacute;n de comparar a esta derecha, la de ahora, con la otra, la de hace un rato. Si quiere comprobar a donde nos lleva ese camino, basta con que eche un vistazo a esos &ldquo;desiertos y monta&ntilde;as lejanas&rdquo; de Texas.
    </p><p class="article-text">
        El Estado de la estrella solitaria destaca por muchas razones. Segund&oacute;n en algunas cosas (poblaci&oacute;n y tama&ntilde;o) ha sabido elevarse a la posici&oacute;n de cabeza en algunas otras (el mayor porcentaje de ciudadanos pobres y de poblaci&oacute;n carcelaria, record absoluto en la aplicaci&oacute;n de la pena de muerte) aunque se mantiene orgullosamente a la cola en aquellas otras tan poco relevantes como la inversi&oacute;n en salud, servicios sociales o protecci&oacute;n del medioambiente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n destaca porque carece de impuestos sobre la renta y apenas los tiene sobre las ganancias del capital, sin embargo no deja de exprimir, exigir y aprovechar lo que llaman el &ldquo;tocino de Washington&rdquo;: las subvenciones, exenciones fiscales e ingentes inversiones (industria militar y aeroespacial) que reciben del Gobierno federal y que se han convertido en una de sus mayores fuentes de ingresos. Curioso liberalismo subvencionado con el dinero de otros que sin duda har&aacute; las delicias de muchos de sus correligionarios espa&ntilde;oles tan del gusto de vivir de lo p&uacute;blico mientras privatizan todo aquello a lo que echan mano, sobre o no sobre.
    </p><p class="article-text">
        Y es que all&iacute; parece haberse cumplido el sue&ntilde;o al que aspiran algunos de los l&iacute;deres conservadores espa&ntilde;oles. Efectivamente, una de las peculiaridades del sistema pol&iacute;tico texano es que el legislativo s&oacute;lo se re&uacute;ne 140 d&iacute;as cada dos a&ntilde;os, &iquest;para qu&eacute; m&aacute;s?, dir&iacute;a Cospedal. La otra es que el sueldo de un diputado texano, los llamados &ldquo;ciudadanos-legisladores&rdquo;, es de apenas 7.200$ (5.300&euro;) al a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, ah&iacute; es d&oacute;nde tienen que mirar los que se han sumado a esa cruzada, Texas es su Eldorado y su referente. Que miren, pero que miren bien porque entonces quiz&aacute;s muchos de los que se han cre&iacute;do a pie juntillas lo que les estaban contando comprueben que les est&aacute;n dando gato por liebre.
    </p><p class="article-text">
        Que miren bien y comprobar&aacute;n que, tanto en el Senado como en la C&aacute;mara de Representantes hay un llamativo, tremendo y absolutamente decisivo 54% de &ldquo;ciudadanos-legisladores&rdquo; que resultan ser empresarios y hombres de negocios. Si va a resultar que aquellos viejos griegos barbudos y los curtidos trabajadores sab&iacute;an lo que se hac&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Que miren bien y quiz&aacute;s se den cuenta de que esa dedicaci&oacute;n a tiempo parcial y <em>en los ratos libres </em>se traduce en pol&iacute;ticos incapaces, que apenas saben nada de los temas sobre los que legislan, sobre normas y proyectos (casi 7.000 en cada per&iacute;odo de sesiones) que tienen que aprobar o rechazar precipitadamente y sin apenas examen en los menguados 140 d&iacute;as cada dos a&ntilde;os en los que sesionan las c&aacute;maras.
    </p><p class="article-text">
        Que miren con detalle y comprobar&aacute;n que, como consecuencia de todo ello, los grupos de presi&oacute;n &ndash;estos s&iacute; trabajan a tiempo completo y a toda m&aacute;quina&ndash; se han convertido en un verdadero poder de hecho. Ellos son quienes llevan la voz cantante, &ldquo;informando&rdquo; a sus se&ntilde;or&iacute;as, sin duda desinteresadamente, de qu&eacute; es lo m&aacute;s conveniente para los ciudadanos y para el propio Estado.
    </p><p class="article-text">
        Que observen y entonces ver&aacute;n que ese camino tiene un precio: renunciar a que la pol&iacute;tica deje de ser un derecho de todos y vuelva a ser el privilegio de los pocos que pueden pag&aacute;rsela.
    </p><p class="article-text">
        Sufragio universal en la letra, por supuesto, pero la m&uacute;sica que marca el paso es la del sistema censitario. Democracia de derecho, pero oligarqu&iacute;a de hecho. Ese es el peaje de la v&iacute;a Madrid-Texas en la que algunos, al calor de la crisis, pretenden embarcarnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/madrid-texas_1_5188335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2013 19:28:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Madrid-Texas: "la política no es un trabajo"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando no todos los gatos son pardos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/gatos-pardos_1_5765584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c0b2165-185d-48ce-8e9f-ce15072c254e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según Olaf Cramme, la capacidad de decisión política se ha visto reducida, y como consecuencia la política parece estar vaciándose y ofrece a los ciudadanos pocas alternativas ideológicas genuinas. ¿Vivimos entonces en una era postideológica o incluso postpolítica?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ni del ala izquierda ni del ala derecha, soy m&aacute;s bien de pechuga&rdquo;. As&iacute; sol&iacute;a responder el humorista y candidato presidencial <strong>Pat Paulsen</strong> cuando le preguntaban por su ideolog&iacute;a. Tras la evidente, y no muy fina, iron&iacute;a, lo que esa imagen refleja es algo que ha llegado a convertirse casi en la representaci&oacute;n pol&iacute;tica estandarizada del ciudadano medio: parece que todos somos &ldquo;de centro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el CIS, la autoubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica media de los espa&ntilde;oles es 4&rsquo;57 (entre 0 y 10). La <em>World Values Survey</em> apunta que tambi&eacute;n en esa zona tibia se sit&uacute;a un 40% del electorado alem&aacute;n, un 42% del franc&eacute;s, un 46% en Gran breta&ntilde;a o un 54% en EEUU. As&iacute; pues, ah&iacute;, en el centro, es donde est&aacute; el meollo electoral, donde al parecer se deciden las victorias y se sustancian las derrotas.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, &iquest;cu&aacute;les son las ideas de centro? &iquest;Cu&aacute;l su posici&oacute;n respecto a las relaciones internacionales, la protecci&oacute;n del medioambiente, la econom&iacute;a, la sanidad, la religi&oacute;n, la educaci&oacute;n, la manipulaci&oacute;n gen&eacute;tica o la crisis energ&eacute;tica? Dicho de otro modo, &iquest;cu&aacute;l es el ideario propio y diferenciado &ndash;eso que antes se llamaba ideolog&iacute;a&ndash; del centro?  
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, en la r&aacute;pida autov&iacute;a de la pol&iacute;tica, el centro no pasa de ser esa delgada l&iacute;nea discontinua que separa el carril derecho del izquierdo, sin m&aacute;s sustancia ni contenido que el simple hecho de estar <em>en medio</em>. Sabemos que circulando por la izquierda se va en un sentido y que por la derecha se va en sentido contrario. Pero la l&iacute;nea discontinua del centro &iquest;va o viene?
    </p><p class="article-text">
        Puede que ah&iacute; se ganen las elecciones y sin duda ah&iacute; se libran buena parte de las batallas electorales, pero desde luego no es en el centro donde encontraremos los referentes, las ideas, los principios ni las aspiraciones que dan <em>sentido</em> a la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo explicar entonces que una inmensa parte de la ciudadan&iacute;a se autoubique en esa posici&oacute;n pol&iacute;tica? No es dif&iacute;cil entender algunas de las razones. La m&aacute;s evidente es el propio desprestigio que aqueja a las ideolog&iacute;as y a los partidos pol&iacute;ticos que las sustentan. Algo que no es nuevo -los partidos pol&iacute;ticos raramente han tenido buena prensa- pero que ha cobrado una especial virulencia en los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados por la crisis. En Espa&ntilde;a, casi un 31% de la poblaci&oacute;n ya sit&uacute;a a los partidos y los pol&iacute;ticos entre los tres principales problemas. 
    </p><p class="article-text">
        Una raz&oacute;n a&ntilde;adida, tambi&eacute;n acentuada por la crisis, es la sensaci&oacute;n de falta de capacidad de maniobra pol&iacute;tica. Es hacia donde apunta <strong>Olaf Cramme</strong> en un reciente art&iacute;culo (<a href="http://www.policy-network.net/publications/4438/Politics-in-the-Austerity-State" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Politics in the Austerity State</em></a>). La capacidad de decisi&oacute;n pol&iacute;tica se ha visto reducida, nos dice el autor, por fen&oacute;menos como la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, lo que denomina la camisa de fuerza de la integraci&oacute;n europea, o la entrada en un <em>Estado de austeridad</em> que se anuncia permanente. Como consecuencia de todo ello, apunta Cramme, la pol&iacute;tica parece estar vaci&aacute;ndose y ofrece a los ciudadanos pocas alternativas ideol&oacute;gicas genuinas.
    </p><p class="article-text">
        Parecer&iacute;a por tanto que esta era postmoderna, postmaterial, postindustrial&hellip; cuya querencia por ese mismo prefijo deja entrever que se define a s&iacute; misma no por lo que es sino por lo que <em>ya</em> no es, ha dejado atr&aacute;s definitivamente la era de las distinciones pol&iacute;ticas n&iacute;tidas. &iquest;Vivimos entonces en una era postideol&oacute;gica o incluso postpol&iacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        Si uno mira alrededor, las cosas no parecen tan claras. De la resistencia del sujeto a fallecer disciplinadamente da cuenta el hecho de que inmediatamente despu&eacute;s de que los <em>post</em> certificasen la defunci&oacute;n de las ideolog&iacute;as y de las diferencias pol&iacute;ticas llegaron los <em>neos</em> &ndash;neoliberalismo, neoconservadurismo, neomarxismo, neotradicionalismo&hellip;&ndash; a anunciar a los cuatro vientos que en realidad su respectivo muerto est&aacute; muy vivo. Es m&aacute;s, a esos <em>renacidos</em> se han sumado incluso algunos que llevaban un tiempo desaparecidos &ndash;fundamentalismos religiosos, nacionalismos excluyentes&ndash;, e incluso algunos que nos eran desconocidos &ndash;globalismo, confucionismo-leninismo de libre mercado. Imposible entender el mundo actual sin ellos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es precisamente a esa tesis de la postpol&iacute;tica a la que se han suscrito con gusto buena parte de los propios dirigentes pol&iacute;ticos. Dec&iacute;a <strong>Baudelaire</strong> que la mayor astucia del diablo es convencernos de que ya no existe y, sin pretender abusar de la literalidad del s&iacute;mil, uno sospecha con raz&oacute;n de esos pol&iacute;ticos empe&ntilde;ados en convencernos de que en realidad la pol&iacute;tica no existe y todo se reduce a gesti&oacute;n t&eacute;cnica. En nuestro pa&iacute;s no faltan ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Que las pensiones bajan, no es responsabilidad nuestra, son las circunstancias econ&oacute;micas. Que suben los impuestos, a m&iacute; no me miren, es una exigencia de Bruselas. Que mientras dedicamos miles de millones a salvar bancos recortamos en educaci&oacute;n, sanidad o dependencia, no es mi responsabilidad, es que no podemos hacer otra cosa. Que en el partido que dirijo circulan m&aacute;s sobres que en una oficina de correos, tampoco es responsabilidad m&iacute;a, no s&eacute; nada de eso. Curiosa imagen la de un Gobierno y unos dirigentes empe&ntilde;ados en convencernos, con notable &eacute;xito a tenor de sus &iacute;ndices de (des)aprobaci&oacute;n, de que a fuerza de no ser responsables en nada son libres de actuar como unos verdaderos irresponsables en todo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y por m&aacute;s que intenten eludir la carga de sus decisiones, lo cierto es que siempre se trata de eso, de decisiones tomadas de acuerdo a convicciones, visiones del mundo, ideolog&iacute;as, intereses o valores. Y no puede ser de otro modo.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que no hay una &uacute;nica respuesta a la crisis econ&oacute;mica, EEUU es buen ejemplo de otra v&iacute;a y est&aacute; funcionando. Lo cierto es que, precisamente hoy, m&aacute;s que atenuarse, las opciones y diferencias pol&iacute;ticas parecen multiplicarse en &aacute;mbitos tan pr&oacute;ximos como la educaci&oacute;n, la sanidad, la pol&iacute;tica de g&eacute;nero, el papel de la religi&oacute;n, el respeto al medioambiente y el uso de energ&iacute;as renovables, los derechos de los trabajadores o la atenci&oacute;n a nuestros mayores.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s sea simplemente que en pol&iacute;tica, contrariamente a lo que indica el refr&aacute;n, es precisamente de noche cuando mejor se ve que no todos los gatos son pardos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/gatos-pardos_1_5765584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Aug 2013 08:41:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando no todos los gatos son pardos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno de Tentetieso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/gobierno-tentetieso_1_5735605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a678a295-7ddd-471b-bee0-fda3b8e2ab0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno de Tentetieso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno se ha aplicado diligente y concienzudamente a incumplir al pie de la letra su programa electoral</p><p class="subtitle">No es la primera vez que el ministro Wert da señales de su querencia por las tablas de la claridad expositiva</p><p class="subtitle">Ya lo apuntaba Joyce, si no podemos cambiar de país, cambiemos de tema</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote>“Cuando yo empleo una palabra –insistió Tentetieso en tono desdeñoso– significa lo que yo quiero que signifique, ¡ni más ni menos!”<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Tras un a&ntilde;o y medio en el que el Gobierno se ha aplicado diligente y concienzudamente a incumplir al pie de la letra su programa electoral, los ciudadanos, ayunos de eso que los especialistas en comunicaci&oacute;n llaman &ldquo;el relato&rdquo;, podemos preguntarnos cual es el verdadero programa del Gabinete que preside Mariano Rajoy. Queda claro que no es en aquellas propuestas con las que el Partido Popular gan&oacute; las elecciones donde debemos buscar orientaci&oacute;n. Tampoco la hallaremos en los compromisos que Rajoy asumi&oacute; en su investidura y que se ha dedicado a masacrar con id&eacute;ntica sa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s pr&oacute;ximo a la realidad en la que vive este Gobierno, y sin duda mejor construido, parece estar ese otro relato en el que Lewis Carroll nos describe un pa&iacute;s de las maravillas donde el huevo parlante Humpty Dumpty, Tentetieso en espa&ntilde;ol, discute con Alicia sobre el valor de las palabras. Y el episodio de los &uacute;ltimos d&iacute;as a cuenta de las declaraciones del Ministro Wert ha sido clarificador a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        Si le impact&oacute; su &ldquo;yo soy como un toro bravo&rdquo; o el clamoroso triunfo que cosech&oacute; con el &ldquo;vamos a espa&ntilde;olizar a los ni&ntilde;os catalanes&rdquo;, seguramente no habr&aacute; sido indiferente a su &uacute;ltimo gran &eacute;xito: qui&eacute;n no tenga un 6&rsquo;5 no merece ser universitario. A no ser que tenga dinero &ndash;le falt&oacute; aclarar&ndash;, entonces s&iacute; lo merece.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que alg&uacute;n m&eacute;rito hay que reconocerle al Ministro: parece ser el &uacute;nico que habla claro en el mar de ocultaciones y ambig&uuml;edades en el que se ha convertido el Gobierno de un Partido Popular que empez&oacute; prometiendo &ldquo;llamar al pan pan y al vino vino&rdquo;, y ha acabado en el trabalenguas de la &ldquo;indemnizaci&oacute;n en diferido en forma de la simulaci&oacute;n en partes de lo que antes era una retribuci&oacute;n&rdquo;. Ch&uacute;pate esa, Groucho.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que el ministro da se&ntilde;ales de su querencia por las tablas de la claridad expositiva. Mientras sus compa&ntilde;eros sudaban para explicar que educar a la ciudadan&iacute;a en valores constitucionales era &ldquo;adoctrinar&rdquo; pero imponer la religi&oacute;n en las aulas es una expresi&oacute;n de libertad de conciencia; &eacute;l se lanz&oacute;, solo frente al tendido y brav&iacute;o como un Mihura, a reconocer que por supuesto que la reforma de la educaci&oacute;n es ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Notable logro de precisi&oacute;n conceptual, sin duda, que alcanza el grado de verdadera proeza si consideramos que el entorno con el que se codea el ministro acostumbra a llamar &ldquo;movilidad exterior&rdquo; a la emigraci&oacute;n laboral, &ldquo;afloramiento de bases imponibles&rdquo; a la amnist&iacute;a fiscal, &ldquo;simplificar la contrataci&oacute;n&rdquo; a abaratar el despido, &ldquo;recargo temporal de solidaridad&rdquo; a subir impuestos o &ldquo;proteger la sanidad p&uacute;blica&rdquo; a privatizar hospitales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote>“Cuando yo empleo una palabra significa lo que yo quiero que signifique, ¡ni más ni menos!” <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Y si el lenguaje sirve para entenderse, el Gobierno parece decidido a usarlo para esconderse. Que el paro angustia, las subidas de impuestos asfixian, el recorte de derechos frustra y el expolio de la sanidad y la educaci&oacute;n p&uacute;blicas cabrean, pues hablemos de qu&eacute; es ser una &ldquo;aut&eacute;ntica mujer&rdquo; (Gallard&oacute;n <em>dixit</em>). Ya lo apuntaba Joyce, si no podemos cambiar de pa&iacute;s, cambiemos de tema.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que no es posible cambiar de tema ni abusar de la elasticidad del lenguaje en un pa&iacute;s con m&aacute;s de 6 millones de desempleados, en el que los que tienen empleo trabajan m&aacute;s por menos salario y con menos derechos; y en un momento en el que tambi&eacute;n los derechos de las mujeres, los estudiantes o los pensionistas son sistem&aacute;ticamente cercenados.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece sencillo convencer a los ciudadanos de que regular los desahucios o supervisar m&aacute;s estrechamente la actividad econ&oacute;mica es un intervencionismo inaceptable que atenta contra la iniciativa privada, pero que decirnos con qui&eacute;n nos podemos casar, en qu&eacute; tenemos que creer e incluso si debemos tener hijos nada tiene de intervencionismo ni de intrusismo en lo m&aacute;s sagrado de nuestra vida privada.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote>“La cuestión –objetó Alicia– está en saber si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes”<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Efectivamente, esa, la de la credibilidad, es la cuesti&oacute;n. Efectivamente, por m&aacute;s que se empe&ntilde;en Rajoy, Cospedal o Floriano, es imposible conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes. Y efectivamente, y como consecuencia de todo ello, el partido que lleg&oacute; al poder con el aval de casi 11 millones de votos y el mejor resultado electoral de su historia ha dilapidado ese capital en apenas a&ntilde;o y medio. Si los estudiantes que no alcancen el 6&rsquo;5 deber&iacute;an dejar la universidad, &iquest;qu&eacute; decir de un Gobierno en el que, seg&uacute;n el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, ni un solo ministro roza el 5?
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y por parad&oacute;jico que pueda parecer, puede que precisamente ah&iacute;, en esa imposible credibilidad, radique una de las claves para explicar la actuaci&oacute;n de un Gobierno que se acerca m&aacute;s que nunca antes al programa m&aacute;ximo del conservadurismo espa&ntilde;ol y ya sobrepasa a aquella &ldquo;derecha sin complejos&rdquo; de Aznar.
    </p><p class="article-text">
        Podemos decir lo que queramos, podemos proponer lo que queramos, podemos hacer lo que queramos. La imposible credibilidad de quien ha abusado de expectativas, promesas, compromisos y palabras es precisamente lo que les deja libres de manos para hacer y deshacer casi a su antojo. Si llega la anhelada recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, todo nos ser&aacute; perdonado; si no llega, estamos acabados. Tal parece ser la ley, la pauta y la convicci&oacute;n que gu&iacute;a a este Gobierno, su &uacute;nico programa.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, y a la espera de que llegue ese momento de redenci&oacute;n, resistir a cualquier precio, mantenerse en el poder como sea y aprovechar la <em>oportunidad</em> &ndash;nada hay ya que perder&ndash; para echar m&aacute;s madera a la hoguera en la que arde nuestro menguado Estado de Bienestar. A fin de cuentas, tampoco es tan importante convencer,  &ldquo;<em>la cuesti&oacute;n &ndash; declar&oacute; Tentetieso&ndash; est&aacute; s&oacute;lo en saber qui&eacute;n manda</em>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/gobierno-tentetieso_1_5735605.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jul 2013 18:05:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno de Tentetieso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ordalía de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nacional-populismo-beneficiado-recetario-austeridad_132_5703997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c776cd9-d58a-4b66-80e9-17179c764e8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ordalía de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decía Jean Monnet que el proyecto europeo no busca sólo unir Estados sino sobre todo unir a sus gentes</p><p class="subtitle">Un 57% de los europeos ya no confía en la Unión y tiene una percepción negativa de la misma</p><p class="subtitle">Es sabido que la frustración genera apatía o rechazo, y que es un campo abonado para el auge del nacional-populismo</p></div><p class="article-text">
        Atar al cautivo de pies y manos y lanzarlo a un lago o r&iacute;o. Esa, la ordal&iacute;a del agua, era una de las variantes medievales del juicio de Dios. Si el desdichado pecador lograba salvarse era prueba de la mediaci&oacute;n divina, estaba entre los ungidos y su inocencia quedaba acreditada.
    </p><p class="article-text">
        Esa parece ser tambi&eacute;n la modalidad que las instituciones comunitarias, alentadas por algunos pa&iacute;ses &ldquo;virtuosos&rdquo;, han elegido para estos mediterr&aacute;neos culpables del pecado de molicie. Y efectivamente, tras cinco a&ntilde;os sumergidos en la austeridad hasta la asfixia, si nos salvamos ser&aacute; de puro milagro. Si nos salvamos nosotros, los espa&ntilde;oles, italianos, franceses, griegos, portugueses e irlandeses; pero tambi&eacute;n si nos salvamos nosotros, los europeos. Porque eso, el futuro de Europa, es lo que se ahoga maniatado en el fondo del pantano.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Jean Monnet que el proyecto europeo no busca s&oacute;lo unir Estados sino sobre todo unir a sus gentes. Ideas como esa, tambi&eacute;n como el compromiso con el Estado social, han sido se&ntilde;a de identidad para los europeos y un modelo para el mundo entero. No dej&eacute;is que os lo arrebaten porque el Estado de Bienestar es &ldquo;patrimonio democr&aacute;tico de la humanidad&rdquo;, advert&iacute;a Lula hace unos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, los europeos y los europe&iacute;stas asistimos entre la indignaci&oacute;n y el des&aacute;nimo a la visi&oacute;n de c&oacute;mo ese proyecto retrocede a la categor&iacute;a de sue&ntilde;o borroso y lleva camino de convertirse en pesadilla, mientras la imagen de unas instituciones que reparten anatemas y penitencias, jaleados por algunos l&iacute;deres que reclaman m&aacute;s madera, tiene su reflejo en una ciudadan&iacute;a que se divide y se aleja.
    </p><p class="article-text">
        Perezosos y corruptos. As&iacute; nos consideran mayoritariamente los alemanes seg&uacute;n <a href="http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/barometro/oleadabrie32" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el bar&oacute;metro del Real Instituto Elcano</a>. El 10% que hace unos a&ntilde;os dec&iacute;a desconfiar de los espa&ntilde;oles se ha convertido hoy en un 50%. Del mismo modo, del lado de los penitentes y sean del pa&iacute;s que sean, se escuchan frases como &ldquo;lo que no hicieron con los panzers lo har&aacute;n con el euro&rdquo; y se ven pancartas identificando a Merkel con Hitler y el euro con la esv&aacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de unos pocos exaltados, en ese lanzarse los unos contra los otros lo que acaba pisoteado es el nosotros y nada tiene de extra&ntilde;o que el europe&iacute;smo se encuentre en m&iacute;nimos hist&oacute;ricos. El Eurobar&oacute;metro se&ntilde;ala que un 57% de los europeos ya no conf&iacute;a en la Uni&oacute;n y tiene una percepci&oacute;n negativa de la misma, antes de la crisis esa misma percepci&oacute;n no llegaba al 40%. En Espa&ntilde;a la confianza en la Uni&oacute;n alcanzaba en 2007 el 57%, hoy es la desconfianza la que punt&uacute;a al 72% mientras que el centro de investigaciones Pew registra en toda la UE una ca&iacute;da de apoyo de 15 puntos s&oacute;lo en el &uacute;ltimo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna uni&oacute;n puede construirse de espaldas a sus ciudadanos y hoy la UE corre el riego de convertirse en un proyecto frustrado a fuerza de insistir en una pol&iacute;tica econ&oacute;mica frustrante para los ciudadanos. Y si es sabido que la frustraci&oacute;n genera apat&iacute;a o rechazo, tambi&eacute;n sabemos que es un campo abonado para el auge del nacional-populismo.
    </p><p class="article-text">
        Basta un simple vistazo para comprender que esa corriente ideol&oacute;gica se encuentra entre los grandes beneficiados de esta tormenta perfecta que la crisis y el recetario de la austeridad han desatado.
    </p><p class="article-text">
        En Grecia, el neonazi Amanecer Dorado ha pasado de la irrelevancia a contar con 18 diputados y las encuestas auguran que puede doblar su resultado. En Croacia el Partido por los Derechos entra en el Parlamento; tambi&eacute;n <em>Ataka</em>, que tiene la llave para formar Gobierno en Bulgaria. La lista contin&uacute;a por toda Europa: Dem&oacute;cratas de Suecia (6%, el doble que en los &uacute;ltimos comicios), Partido de los Aut&eacute;nticos Finlandeses (20%), Partido Popular Dan&eacute;s (13% y tercer partido), Partido del Progreso noruego, en el que militara Anders Breivik, el asesino de los 77 j&oacute;venes socialdem&oacute;cratas en la isla de Utoya (23%). En Hungr&iacute;a, los conservadores y miembros del Partido Popular Europeo de Fidesz gobiernan haciendo suyo buena parte del programa de <em>Jobbik </em>(tercera fuerza pol&iacute;tica), entre ambos suman el 68% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        Incluso en los pa&iacute;ses centrales el auge del populismo se est&aacute; convirtiendo en la gran novedad de esta traves&iacute;a del desierto. Si ya hace tiempo que la posfascista Alianza Nacional y la <em>Lega Nord </em>llegaron al Gobierno con Berlusconi, hoy vemos como el <em>Front National</em> de Marine Le Pen logra el mejor resultado de su historia (18%) y es visto favorablemente por el doble de franceses que hace dos a&ntilde;os. En Austria a los cl&aacute;sicos FP&Ouml; y BZ&Ouml; se ha sumado el Team Stronach. En Gran Breta&ntilde;a el UKIP ha sido la gran revelaci&oacute;n de los recientes comicios locales con 147 concejales (25% de votos en los distritos en los que se presentaba), con esa mezcla de antieurope&iacute;smo, antiinmigraci&oacute;n y libertarismo econ&oacute;mico tan frecuente en este tipo de formaciones.
    </p><p class="article-text">
        La peculiaridad espa&ntilde;ola (tambi&eacute;n lo era de Grecia hasta que dej&oacute; de serlo), con una extrema derecha integrada desde la transici&oacute;n en el Partido Popular, no ha impedido el ascenso a nivel local de formaciones como Espa&ntilde;a 2000 o la Plataforma per Catalunya que ha pasado de 17 concejales en 2007  a 67 en 2011, con un ascenso en votos del 500%.
    </p><p class="article-text">
        Aumento de la desafecci&oacute;n de los ciudadanos hacia la Uni&oacute;n, confrontaci&oacute;n en lugar de acercamiento, erosi&oacute;n de un Estado de Bienestar con el que nos identificamos y por el que se nos identifica, avance hist&oacute;rico de partidos nacional-populistas antieuropeos, ultranacionalistas y xen&oacute;fobos y radicalizaci&oacute;n de unos partidos conservadores, temerosos de perder m&aacute;s electores, hacia posiciones m&aacute;s extremas. Ese el balance pol&iacute;tico de cinco a&ntilde;os de medidas econ&oacute;micamente fallidas y pol&iacute;ticamente suicidas.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, la ideolog&iacute;a, como la fe, parece ser ciega y probablemente quienes siempre han entendido la UE como poco m&aacute;s que un gran mercado siguen convencidos, contra toda evidencia, de que pasar por esa dura penitencia es necesario para salvar el alma econ&oacute;mica de Europa. La triste realidad es que s&oacute;lo est&aacute;n destruyendo su cuerpo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Simón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nacional-populismo-beneficiado-recetario-austeridad_132_5703997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2013 18:08:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Europa,Extrema derecha]]></media:keywords>
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