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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carol Galais]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carol_galais/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carol Galais]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ideología, coviders y la conspiranoia de siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ideologia-coviders-conspiranoia_132_7262024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccf22c5e-a40a-49ff-82a0-78a420ff0dee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ideología, coviders y la conspiranoia de siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Son los creyentes en las teorías de la conspiración en torno a la COVID-19 de izquierdas o de derechas? ¿Son distintos de las personas que venían creyendo en las conspiraciones más generales y habituales?</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n no son inocuas. Algunas de las vinculadas a la COVID-19 cuestionan las mascarillas y las vacunas, lo que puede comprometer la inmunidad de grupo. Pese a lo relevante que resulta conocer mejor a los <em>coviders</em> (llam&eacute;moslos as&iacute; por analog&iacute;a con los <em>birthers</em>, los <em>truthers</em> o los <em>flat-earthers</em>, dependiendo de si cuestionan la ciudadan&iacute;a americana de Obama, la autor&iacute;a del 11SS o la esfericidad de la Tierra), poco sabemos de ellos. Desconocemos hasta qu&eacute; punto son diferentes de los que abrazan las creencias conspiranoicas m&aacute;s habituales, lo que ser&iacute;a &uacute;til para evitar que se propaguen nuevas creencias sobre el coronavirus sin base cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Las creencias conspiranoicas generales suelen aludir a una confabulaci&oacute;n que maneja los hilos de nuestros destinos en su propio beneficio. Por norma, estas creencias generales no parten de un sesgo ideol&oacute;gico. De hecho, las personas que las abrazan tienen unos esquemas mentales m&aacute;s abiertos, <a href="https://academic.oup.com/poq/article/83/3/510/5554656?casa_token=eIXwabcYZDgAAAAA:9ujKdhkp5hf9uVLV4y79Qs_1QiUi3LjdaBPXQQHodwiSsQWp3iZhNw9Fg1K0KG-PhmOEj1Dyctif" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos constre&ntilde;idos</a> por par&aacute;metros pol&iacute;ticos<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/teoria-conspiracion-espanola-creencias_132_1650919.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">. Las creencias conspiranoicas espec&iacute;ficas</a> (como las que se refieren a la COVID-19), en cambio, suelen estar escoradas ideol&oacute;gicamente y sustentarse en patrones de razonamiento motivado, ya que nacen para movilizar y posicionar a los ciudadanos pol&iacute;ticamente. Entendiendo que las creencias conspiranoicas relativas a la COVID-19 son espec&iacute;ficas &iquest;tienen &eacute;stas sesgo ideol&oacute;gico? &iquest;Son los <em>coviders </em>de izquierdas o de derechas? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escasa producci&oacute;n cient&iacute;fica hasta el momento nos dice que los <em>coviders</em> son m&aacute;s de derechas, tanto en <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s12144-020-00903-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Turqu&iacute;a</a> como en <a href="https://misinforeview.hks.harvard.edu/article/why-do-people-believe-covid-19-conspiracy-theories/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>. Sin embargo, en el momento de realizar esos estudios, ambos pa&iacute;ses eran gobernados por fuerzas pol&iacute;ticas conservadoras que podr&iacute;an alentar la desconfianza hacia la evidencia cient&iacute;fica para ahorrarse algo de inversi&oacute;n p&uacute;blica en sanidad, evitar un frenazo econ&oacute;mico o derivar la responsabilidad de las previsibles bajas a un chivo expiatorio. &iquest;Y en Espa&ntilde;a? &iquest;Se repite este mismo patr&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Durante el encierro de primavera de 2020, el grupo de investigaci&oacute;n <a href="http://grdec.uab.cat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DEC</a> en la <a href="https://www.uab.cat/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UAB</a> lanz&oacute; una encuesta que se movi&oacute; por redes sociales, obteniendo 4,499 respuestas. La muestra no es, por tanto, representativa de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, as&iacute; que los porcentajes de &ldquo;creyentes&rdquo; en las distintas teor&iacute;as conspirativas deben tomarse con m&aacute;s precauci&oacute;n que los an&aacute;lisis relacionales, incluso despu&eacute;s de ponderar por g&eacute;nero, edad y nivel de estudios. En nuestra muestra (ver gr&aacute;fico 1), el 26% cre&iacute;a que el virus fue creado en laboratorio, el 15% que se disemin&oacute; entre la poblaci&oacute;n a prop&oacute;sito y el 20% que la pandemia es el resultado de una guerra encubierta entre naciones o grupos de inter&eacute;s. De entre estos &uacute;ltimos, un 40% (un 13% respecto al total) culpa directamente a China. Tambi&eacute;n preguntamos por creencias conspirativas en general: &iquest;Hasta qu&eacute; punto est&aacute; de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente afirmaci&oacute;n: &ldquo;Hay organizaciones secretas con influencia sobre las decisiones pol&iacute;ticas&rdquo;? El porcentaje de personas que estaba de acuerdo sube hasta el 40%. Estos resultados no son muy diferentes a los obtenidos por investigaciones similares en <a href="https://www.theatlantic.com/health/archive/2020/04/what-can-coronavirus-tell-us-about-conspiracy-theories/610894/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros</a> <a href="https://www.theguardian.com/world/2020/oct/26/survey-uncovers-widespread-belief-dangerous-covid-conspiracy-theories" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pa&iacute;ses</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: distribuci&oacute;n de creencias en teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n (espec&iacute;ficas para la COVID-19 y generales). Espa&ntilde;a. Abril de 2020.</strong>
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            <span class="title">
                Fuente: encuesta DEC (UAB)                            </span>
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        Nos hemos valido de estos datos para estimar dos modelos de regresi&oacute;n, uno para el indicador general de creencias en conspiraciones y otro para una escala creada con las tres preguntas espec&iacute;ficas sobre la COVID-19 (ver gr&aacute;fico 2). Salta a la vista que las mujeres tienen m&aacute;s tendencia a creer en la conspiraciones sobre la COVID-19 que los hombres, y que no hay distinciones apreciables cuando se trata de conspiraciones gen&eacute;ricas. La edad no es un factor relevante en ning&uacute;n caso, la desconfianza social lo es en ambos y con una intensidad similar, y el nivel de estudios tambi&eacute;n (a menos estudios, m&aacute;s credulidad), aunque el efecto es m&aacute;s importante para las teor&iacute;as <em>coviders</em>. En cuanto a las redes sociales, Facebook e Instagram juegan un min&uacute;sculo papel en el caso de las conspiraciones COVID (a m&aacute;s uso, m&aacute;s credulidad); mientras que el efecto de Twitter es, para nuestra muestra al menos, protector, sobre todo para las conspiraciones en torno al coronavirus. Sin embargo, el uso de WhatsApp dispara los niveles de credulidad en ambos tipos de conspiraciones, especialmente de las relacionadas con el coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa con la ideolog&iacute;a? No importa en el caso de las creencias conspiranoicas generales, pero s&iacute; afecta a las creencias <em>coviders</em>. Las personas m&aacute;s a la derecha tienden m&aacute;s a creerlas. Como la ideolog&iacute;a es un caj&oacute;n donde lo mismo caben valores liberales y conservadores junto a posicionamientos sobre pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas, hemos tenido en cuenta una pregunta que indica si la persona prefiere la libertad a la seguridad si tuviera que escoger. Los que as&iacute; lo hacen abrazan con mayor propensi&oacute;n las teor&iacute;as conspiranoicas de la pandemia, pero creen menos en las conspiraciones gen&eacute;ricas. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, a igualdad de condiciones, las mujeres de derechas y/o con tendencias libertarias -o tal vez libertarianas- que m&aacute;s usan WhatsApp tienden m&aacute;s a creer en conspiraciones cov&iacute;dicas; un perfil algo distinto del creyente habitual en teor&iacute;as conspirativas.&nbsp;&iquest;Qu&eacute; supone esto en Espa&ntilde;a? <a href="https://theconversation.com/coronavirus-and-conspiracies-how-the-far-right-is-exploiting-the-pandemic-145968" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En EEUU ya se ha visto</a> que la extrema derecha es el grupo que m&aacute;s se est&aacute; beneficiando de la propagaci&oacute;n de bulos sobre la pandemia, ya que potencian la desconfianza hacia las &eacute;lites, fomentan actitudes populistas que pretenden capitalizar y generan un sentimiento de pertenencia a una minor&iacute;a cr&iacute;tica y &ldquo;superior&rdquo; a la masa. Como ha ocurrido con la <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2016/nov/30/political-correctness-how-the-right-invented-phantom-enemy-donald-trump" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica</a>, las conspiraciones espec&iacute;ficas -como las pand&eacute;micas- pueden convertirse en temas-nicho que permitir&iacute;an a la derecha ampliar apoyos fuera de su zona de confort. En el caso que nos ocupa, mujeres y/o personas con inclinaciones antiautoritarias. Estas conspiraciones no s&oacute;lo amenazan la inmunidad de grupo, tambi&eacute;n pueden tener efectos en la estabilidad y calidad de la democracia engordando la base electoral de la llamada derecha radical. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: resultados para la estimaci&oacute;n (regresi&oacute;n lineal) de la creencia en conspiraciones gen&eacute;ricas y espec&iacute;ficas sobre la COVID-19.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: encuesta DEC (UAB).                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Carol Galais, Marc Guinjoan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ideologia-coviders-conspiranoia_132_7262024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Mar 2021 20:59:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ideología, coviders y la conspiranoia de siempre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una teoría de la conspiración española: creencias sobre el 11M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/teoria-conspiracion-espanola-creencias_132_1650919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal vez es hora de que los partidos se planteen si quieren quedarse con los hechos probados, o bien jugar a propagar hechos alternativos</p><p class="subtitle">Según la literatura anglosajona, éste es el rasgo más novedoso los partidos populistas: difundir teorías de la conspiración y apoyarse en ellas para conseguir votos</p></div><p class="article-text">
        Una manera de entender el resurgimiento de la sombra de la sospecha sobre la autor&iacute;a de los atentados del 11 de marzo de 2004 es desde las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n. Entendemos como teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n aquellas explicaciones de hechos sociales, pol&iacute;ticos (incluso naturales) alternativas a la versi&oacute;n oficial, alusivas a grupos e intereses secretos y, por esto mismo, imposibles de verificar. En Espa&ntilde;a se da la circunstancia de que una de las m&aacute;s sonadas teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n modernas surge, curiosamente, de la versi&oacute;n oficial de un gobierno. No vamos a entrar en la solidez de las pruebas que refutan esta teor&iacute;a, ni en su cronolog&iacute;a o en cu&aacute;les eran los intereses de aquellos que decidieron propagarla. Simplemente diremos que, al no formar parte ya de la versi&oacute;n oficial de los hechos, aquellos que defienden la posibilidad de que ETA jugara alg&uacute;n papel el 11M est&aacute;n dando por buena una teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="http://grdec.uab.cat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestro grupo de investigaci&oacute;n </a>tenemos un inter&eacute;s creciente en los patrones mentales que llevan a la gente a creer en estas teor&iacute;as pese a la solidez de los datos que las refutan. Existe una cierta preocupaci&oacute;n en la academia sobre la conexi&oacute;n entre esta mentalidad y la expansi&oacute;n de la&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s12144-018-0108-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">xenofobia</a> y el <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/ejsp.2530" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">populismo</a>, entre otros fen&oacute;menos. Por eso, en una encuesta realizada a finales del a&ntilde;o pasado preguntamos por el grado de credibilidad de algunas de estas teor&iacute;as. Entre ellas, por la que nos ocupa hoy.[1]
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s concretamente, pregunt&aacute;bamos lo siguiente : <em>Por favor, indica hasta qu&eacute; punto crees que son ciertas o falsas cada una de las siguientes afirmaciones, si es que has o&iacute;do hablar de ellas</em>: &ldquo;ETA estuvo involucrada en los atentados terroristas del 11-M de 2004 en Madrid &rdquo;. Los que respondieron a la encuesta pod&iacute;an elegir entre cinco opciones de respuesta, desde &ldquo;totalmente falso&rdquo; a &ldquo;totalmente cierto&rdquo; pasando por &ldquo;no lo s&eacute;&rdquo; o &ldquo;no he o&iacute;do hablar de ello&rdquo;. Una vez que recodificamos estas respuestas para distribuir a los participantes entre cr&eacute;dulos e incr&eacute;dulos (prescindiendo del 11% de personas que no han o&iacute;do hablar de esta teor&iacute;a), obtenemos que <em>s&oacute;lo</em> el 35% de los entrevistados manifestaron creer en este enunciado (opciones de respuesta &ldquo;totalmente cierto&rdquo; y &ldquo;bastante cierto&rdquo;)[2]. Aunque parezca un porcentaje elevado, &eacute;sta fue la menos popular de entre todas las teor&iacute;as presentadas, menos incluso que la existencia de vida inteligente alien&iacute;gena ocultada por los gobiernos (&iexcl;56% de aceptaci&oacute;n!).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esta creencia est&aacute; muy relacionada con la intenci&oacute;n de voto de los encuestados en las pr&oacute;ximas elecciones generales. El gr&aacute;fico 1 representa la frecuencia con que se considera &ldquo;cre&iacute;ble&rdquo; la teor&iacute;a &ldquo;alternativa&rdquo; sobre el 11M en funci&oacute;n del partido que se votar&iacute;a en las siguientes elecciones generales (an&aacute;lisis bivariado extra&iacute;do de una tabla de contingencia). Los que pretenden votar por el PP tienen hasta un 53% de probabilidades de creer en la implicaci&oacute;n de ETA en el 11M, mientras que los simpatizantes de Ciudadanos se sit&uacute;an en un 40%. Es decir, lo m&aacute;s probable dentro de este segundo grupo es que no lo crean, pero aun as&iacute; su credulidad est&aacute; por encima de la de los otros partidos. Por otra parte, aunque nuestra encuesta no previ&oacute; la probable entrada de VOX en el parlamento, la popularidad de esta teor&iacute;a entre los que afirman que votar&aacute;n &ldquo;otros&rdquo; partidos sugiere que esta cuesti&oacute;n es una de las que hermana a los electorados de las tres principales fuerzas nacionales de derechas. Los m&aacute;s descre&iacute;dos de todos (o los m&aacute;s esc&eacute;pticos hacia el escepticismo, si se prefiere) son los potenciales votantes de la CUP.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Creencia en la implicaci&oacute;n de ETA en el 11M seg&uacute;n intenci&oacute;n de voto en las generales. % por columnas.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Adem&aacute;s de esta relaci&oacute;n entre intenci&oacute;n de voto y creencia en la participaci&oacute;n de ETA en los hechos del 11M, quisimos analizar el papel de distintos factores explicativos que la literatura asocia a la creencia en teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n. Por ejemplo, la sensaci&oacute;n de vulnerabilidad, la tendencia al pensamiento irracional o un bajo nivel de estudios. Los resultados de la estimaci&oacute;n log&iacute;stica se reproducen en el gr&aacute;fico 2[3].
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Efectos de variables sociodemogr&aacute;ficas y psicol&oacute;gicas sobre la creencia en la participaci&oacute;n de ETA en el 11M. Estimaci&oacute;n mediante regresi&oacute;n log&iacute;stica.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Nota: Se omiten los resultados para la intenci&oacute;n de voto, aunque se incluyen en los an&aacute;lisis. N=2.671
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, observamos que las mujeres tienen menor propensi&oacute;n a creer en la participaci&oacute;n de ETA en el 11M, incluso cuando controlamos por el resto de variables en el modelo. De hecho, salvo las reacciones emocionales a los principales temas de la agenda p&uacute;blica (cuyo impacto no es significativo), todas las variables propuestas contribuyen a explicar esta creencia. As&iacute;, a menor edad, menor nivel de estudios, menor nivel de conocimientos (objetivos, verificables) sobre pol&iacute;tica y menor inter&eacute;s por seguir la actualidad pol&iacute;tica en medios, m&aacute;s propensi&oacute;n a creer en la implicaci&oacute;n de ETA en el 11M. La eficacia pol&iacute;tica interna (esto es, el grado de &ldquo;autoestima pol&iacute;tica&rdquo;, la medida en que nos creemos capaces de comprender lo que pasa en la esfera p&uacute;blica) tambi&eacute;n tiene un efecto sobre el fen&oacute;meno estudiado: a mayor eficacia, menor credulidad. El tama&ntilde;o del h&aacute;bitat tambi&eacute;n tiene un efecto significativo sobre este fen&oacute;meno: cuanto mayor sea el municipio en que vive un ciudadano, menor ser&aacute; la probabilidad de que crea en esta teor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, est&aacute; la intenci&oacute;n de voto. Pese a estos controles, persisten las tendencias observadas a nivel bivariado. Aquellos que tienen intenci&oacute;n de votar al PP y aquellos que piensan hacerlo por Ciudadanos son mucho m&aacute;s proclives a creer que ETA tuvo algo que ver en el 11M. Los potenciales votantes de Podemos o CUP destacan por la tendencia contraria. De entre todas estas variables, las que m&aacute;s contribuyen a explicar el fen&oacute;meno que nos ocupa son la intenci&oacute;n de voto por el PP (que llega a aumentar la probabilidad de creer en esta historia hasta en 24 puntos porcentuales en comparaci&oacute;n con el PSOE) y el hecho de vivir en una casa en un entorno rural (23 puntos m&aacute;s que vivir en una gran ciudad). Aunque tendemos a asimilar h&aacute;bitat rural y voto a derechas, el hecho de que este efecto coexista con la intenci&oacute;n de voto indica el impacto del h&aacute;bitat va m&aacute;s all&aacute; de la ideolog&iacute;a&mdash;tal vez indique distintos patrones en el consumo de medios entre personas que viven en el campo y en la ciudad o quiz&aacute;s una menor heterogeneidad en sus redes sociales. Por otra parte, querer votar a Ciudadanos aumenta la propensi&oacute;n a creer en esta historia en 13 puntos respeto a los socialistas, mientras que preferir a la CUP o a Podemos (as&iacute; como a los partidos con que suele aliarse) la reduce en 28 y 6 puntos, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la primera conclusi&oacute;n a la que llegamos es que, pese a que aproximadamente un tercio de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; dispuesta a creer que no se les cont&oacute; todo respecto a los atentados de 2004, mucha m&aacute;s gente est&aacute; dispuesta a creer cosas a&uacute;n menos veros&iacute;miles. La segunda conclusi&oacute;n que extraemos de estos an&aacute;lisis es que, m&aacute;s que un fen&oacute;meno ligado a variables individuales, a las caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas de las personas (su nivel de estudios, sus capacidades cognitivas), el apoyo a la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n del 11M parece m&aacute;s el resultado de los discursos de las &eacute;lites. El poso de las teor&iacute;as vertidas por el PP en 2004 ha persistido entre los fieles a este partido. Parte de ese poso parece haberlo heredado el partido que se reclama regenerador de la derecha, Ciudadanos. Esto puede deberse a su vez a un cambio en el perfil del electorado de Ciudadanos (que recibe antiguos votantes del PP) o bien a su estrategia tibia, a no haberse desmarcado de ciertas pr&aacute;cticas y estilos propios del PP.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez es hora de que los partidos se planteen si quieren quedarse con los hechos probados, o bien jugar a propagar hechos alternativos. Seg&uacute;n la literatura anglosajona, &eacute;ste es el rasgo m&aacute;s novedoso los partidos populistas: difundir teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n y apoyarse en ellas para conseguir votos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">[1] La encuesta, realizada en línea por Netquest entre sus panelistas, tuvo en cuenta cuotas de sexo, edad, y nivel de estudios para garantizar la representación de la población española entre 18 y 65 años. En los análisis que presentamos reducimos el número de respondientes inicial (3.031) a los 2.690 que han oído hablar de la implicación de ETA en el 11M. En los análisis multivariantes esta N baja a 2.671.<br/><br/>[2] En 2004 el CIS preguntó por la existencia en algún tipo de colaboración o relación entre ETA y el terrorismo internacional, y entre ETA y el terrorismo islamista. 54,3 y 42,1 % de los encuestados, respectivamente, respondieron que creían que existían tales relaciones.<br/><br/>[3] La estimación se ha realizado mediante una regresión logística en que la variable dependiente es la posición frente a la participación de ETA en el 11M (1= totalmente o bastante cierto, 0= totalmente o bastante falso). Las variables independientes incluyen la intención de voto, además de todas las variables que aparecen en el gráfico 2. El nivel de conocimientos sobre política es un índice que recoge el número de respuestas correctas a tres preguntas sobre el funcionamiento objetivo del sistema político. Las reacciones emocionales resumen la puntuación (de 1 a 5) de siete emociones diferentes cuando se preguntó por el problema más importante de España en la actualidad (a puntuaciones más elevadas, respuestas más emocionales). Nótese que algunas de estas emociones son contradictorias (esperanza y tristeza, rabia e indiferencia), por lo que nos sirve para aproximar patrones irracionales. El seguimiento de noticias en medios es un índice que recoge el interés con que se siguen las noticias mundiales, nacionales, autonómicas y locales. La categoría de referencia para la variable "residencia" es una gran ciudad, y la categoría de referencia para la intención de voto (aunque no aparezca en el gráfico 2) es el PSOE.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carol Galais, Marc Guinjoan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/teoria-conspiracion-espanola-creencias_132_1650919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Mar 2019 20:35:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una teoría de la conspiración española: creencias sobre el 11M]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[11M,Teorías de la conspiración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De casta le viene al político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/claro-casta_1_4840465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3863103b-db06-42ae-952f-0e24aef7eb65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De casta le viene al político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 47% del total de los parlamentarios españoles entre 2009 y 2011  (Senado, Congreso y parlamentos autonómicos) tenían o habían tenido algún familiar cercano que se dedicaba a la política</p></div><p class="article-text">
        A<a href="http://podemos.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Podemos</a> se le est&aacute; echando en cara muchas cosas, especialmente ahora al materializar cinco eurodiputados. Algunas de esas cr&iacute;ticas son comprensibles &ndash;tema  Pablemos-, otras discutibles &ndash;tema Cuba/Venezuela-. Entre estas &uacute;ltimas, una hace referencia a su ret&oacute;rica, y m&aacute;s particularmente <a href="http://us7.campaign-archive2.com/?u=90b5a957fe7947a6976afd9c1&amp;id=cea2d0437b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al uso de la palabra &ldquo;casta&rdquo;</a> para referirse a los pol&iacute;ticos. Parece que a muchos este t&eacute;rmino les evoca el discurso de los populismos tradicionales y nuevos &ndash;como el de Beppe Grillo- y reclaman a Podemos que deje de utilizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que lo mismo los pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles tienen rasgos de casta. No voy a argumentarlo mencionando sus privilegios o sus mecanismos de reclutamiento.  Tampoco me extender&eacute; sobre el hecho de que Espa&ntilde;a fue, durante los a&ntilde;os 2000, el pa&iacute;s de la UE12 en que mayor era la <a href="http://ppq.sagepub.com/content/16/6/823.full.pdf+html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferencia entre el salario de la poblaci&oacute;n y el de los afiliados a los partidos pol&iacute;ticos</a>. Me voy a referir solamente a la primera acepci&oacute;n de la palabra &ldquo;casta&rdquo; seg&uacute;n la RAE, como &ldquo;ascendencia o linaje&rdquo;. &iquest;Existe un linaje o linajes pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a? 
    </p><p class="article-text">
        El estudio<a href="http://www.cis.es/cis/opencms/-Archivos/Marginales/2820_2839/2827/Es2827.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> CIS 2827</a>  llevado a cabo por el <a href="http://www.upo.es/democraciayautonomias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo Democracia y Autonom&iacute;as, Sociedad y Pol&iacute;tica (U. Pablo de Olavide) </a>revela que el 47% del total de los parlamentarios espa&ntilde;oles entre 2009 y 2011 (Senado, Congreso y parlamentos auton&oacute;micos) ten&iacute;an o hab&iacute;an tenido  alg&uacute;n familiar cercano que se dedicaba a la pol&iacute;tica.  Casi la mitad de nuestros parlamentarios tienen antecedentes familiares en pol&iacute;tica. Aunque a priori pueda parecer mucho, es un porcentaje algo inferior a los dos tercios de los diputados <a href="http://www.jstor.org/discover/10.2307/3231475?uid=3739464&amp;uid=2&amp;uid=3737720&amp;uid=4&amp;sid=21104237873663" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canadienses</a> que en los a&ntilde;os sesenta ven&iacute;an de familias en las que ya hab&iacute;a habido alg&uacute;n pol&iacute;tico. Tambi&eacute;n un 60% de los candidatos flamencos a las elecciones federales de 2003 y 2007 ten&iacute;an <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0362331911001194" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">padres afiliados a partidos o que incluso hab&iacute;an ocupado cargos</a> pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la proporci&oacute;n de congresistas estadounidenses con parientes tambi&eacute;n congresistas en los 60 era de s&oacute;lo un <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.3162/036298010793322366/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">5%, y algo m&aacute;s del doble si ampliamos</a> a cualquier tipo de actividad pol&iacute;tica. Asimismo, entre los mil trescientos y pico l&iacute;deres pol&iacute;ticos mexicanos m&aacute;s prominentes <a href="http://journals.cambridge.org/action/displayAbstract?fromPage=online&amp;aid=6134792" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre 1935 y 1980 s&oacute;lo el 30% ten&iacute;a antecedentes pol&iacute;ticos</a> en la familia. 
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n ser&iacute;a que no tenemos un nivel alarmante de endogamia en la pol&iacute;tica comparado con otros casos, pero los n&uacute;meros toman otro cariz si tenemos en cuenta que Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses en que <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1475-6765.2011.01995.x/abstract?deniedAccessCustomisedMessage=&amp;userIsAuthenticated=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s ha aumentado la proporci&oacute;n con respecto al electorado de afiliados</a> a partidos desde los a&ntilde;os 80. &iquest;Es que las probabilidades de obtener un puesto privilegiado en una lista -y por tanto un esca&ntilde;o- son mucho mejores si uno tiene un apellido ilustre?
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, cuando se pregunt&oacute; a los encuestados sobre si alguien en su familia se ha dedicado a &ldquo;la pol&iacute;tica&rdquo;, se ha de tener en cuenta que &eacute;ste es un concepto muy amplio. Tal vez sus se&ntilde;or&iacute;as se estaban refiriendo a familiares que han militado en asociaciones de vecinos, sindicatos&hellip; Bueno, esto s&oacute;lo es as&iacute; para los parlamentarios de IU, entre los que encontramos una mayor propensi&oacute;n (17%) que en el resto de partidos (4%) a tener familiares activistas en organizaciones sociales y similares &ndash;todo lo contrario, por cierto, que entre los parlamentarios del PP, donde esto s&oacute;lo ocurre en un 1,6% de los casos-. 
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario (ver tabla 1), casi la mitad de los diputados que afirman tener un familiar cercano en pol&iacute;tica (23% del total) manifiestan que dicho familiar es o fue alcalde o concejal. El 4% de los diputados sondeados son familia de afiliados de base a un partido, y un 3% refieren estar emparentado con diputados o senadores. Por partidos o sexo de los parlamentarios no encontramos grandes diferencias, aunque s&iacute; parece que los parlamentarios andaluces presentan una menor tendencia que el resto a provenir de familias con antecedentes pol&iacute;ticos (37%).  
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto de cercanos son estos parientes? Mucho. El 46% de los que dicen tener familiares en pol&iacute;tica (21% del total) tienen en mente a alguien en primera l&iacute;nea de consanguinidad. En cuanto al per&iacute;odo en que llevaron a cabo su labor de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, la mayor parte de los familiares de nuestros parlamentarios ejercieron ya en democracia  (46%), aunque proporciones nada desde&ntilde;ables realizaron su vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico durante el Franquismo o la Rep&uacute;blica (22% y 16%, respectivamente, de entre aquellos que dicen tener familiares pol&iacute;ticos; ver Tabla 2). No lo dir&iacute;an nunca: los diputados del PP son los m&aacute;s propensos a admitir que sus ancestros &ldquo;pol&iacute;ticos&rdquo; ejercieron durante el Franquismo &ndash;aunque las diferencias no son estad&iacute;sticamente significativas respecto a los otros grupos-, y los del PSOE, los que m&aacute;s refieren tener antepasados que desempe&ntilde;aron su labor durante la II Rep&uacute;blica. 
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        La impresi&oacute;n general es que existen din&aacute;micas y tradiciones familiares que podr&iacute;an allanar el camino para dedicarse a la pol&iacute;tica, aunque no sabemos si hasta el punto de que conformen dinast&iacute;as. Efectivamente, no es descabellado hablar de dinast&iacute;as pol&iacute;ticas, el fen&oacute;meno ha sido estudiado en Ciencia Pol&iacute;tica. Los te&oacute;ricos elitistas de esto sab&iacute;an mucho. Mosca ya postul&oacute; que toda clase tiende a volverse hereditaria, de facto si no es por ley. Y todos tenemos en mente a los Bush y los Kennedy en Estados Unidos, a la familia Gandhi en la India o a la familia Aquino, en Filipinas. A los Le Pen. A los Fujimori.
    </p><p class="article-text">
        Alguien pensar&aacute; que no es tan grave venir de una familia en que hay m&aacute;s de un pol&iacute;tico.  Que es algo que puede pasar. Efectivamente. De hecho, pasa muy a menudo, como en las elecciones al parlamento europeo de 2009, en que la hija de Manuel Fraga, el hermano de Ana Mato o el cu&ntilde;ado de Rajoy obtuvieron sus <a href="http://www.lavanguardia.com/vida/20090630/53734835492/el-nepotismo-vulnera-las-reglas-eticas-y-democraticas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esca&ntilde;os.</a> &iquest;Qui&eacute;n va a negar que en los hogares de los Pujol, Maragall, Fabra o Cabanillas se transmiti&oacute; un genuino inter&eacute;s por la cosa p&uacute;blica? 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la l&iacute;nea que separa una socializaci&oacute;n pol&iacute;tica familiar muy activa, la endogamia y el nepotismo <a href="http://www.publico.es/politica/470938/la-hija-de-canete-y-la-sobrina-de-de-guindos-hacen-carrera" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es muy fina</a>; por no decir que lo &uacute;ltimo podr&iacute;a ser en parte una perversi&oacute;n de lo primero. Adem&aacute;s, cuanto m&aacute;s densas sean las redes sociales y familiares entre las &eacute;lites de un pa&iacute;s, m&aacute;s se desconectan &eacute;stas de las bases a quien dicen representar. M&aacute;s refractarias ser&aacute;n al cambio, y m&aacute;s se aferrar&aacute;n al statu quo, reaccionando a la idea de unas primarias de verdad como a un discurso socialista ut&oacute;pico. No digamos ya a una propuesta de cambio en el sistema electoral, por ejemplo introduciendo alguna variante de <a href="http://politikon.es/2014/04/01/es-hora-de-las-listas-desbloqueadas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">listas desbloqueadas</a> que permitan evitar hij&iacute;simos, cu&ntilde;ad&iacute;simos o imputados. 
    </p><p class="article-text">
        El tan ib&eacute;rico &ldquo;de casta le viene al galgo&rdquo; puede explicar una parte del corporativismo de nuestros representantes &ndash;adelante con <a href="http://www.lavanguardia.com/politica/20140603/54409588012/gobierno-aprueba-ley-sucesion-rey-juan-carlos-un-solo-articulo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esa ley org&aacute;nica</a> y luego nos ponemos a regular Twitter- opuesto a la competencia pol&iacute;tica y a la democracia misma. &iquest;En qu&eacute; momento se acaba este Silmarillion? En el momento en que los <em>plebeyos</em> asuman responsabilidades pol&iacute;ticas y regeneren el panorama actual. En eso est&aacute;n algunos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carol Galais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/claro-casta_1_4840465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jun 2014 18:33:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De casta le viene al político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacia la participación desafecta, el cinismo y la polarización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/participacion-desafecta-cinismo-polarizacion_1_5068476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e89f3ee-1eb4-473f-bc5b-d39e4dd9a91e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacia la participación desafecta, el cinismo y la polarización"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La sexta ola de la Encuesta Social Europea (ESS) confirma el aumento del inter&eacute;s por la pol&iacute;tica de los espa&ntilde;oles. El mayor seguimiento de la actualidad pol&iacute;tica y social no deriva solo de la crisis. <a href="http://www.eldiario.es/autores/carol_galais/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Carol Galais</a> analiza algunas de las consecuencias de la relaci&oacute;n que se pueda establecer entre la creciente desafecci&oacute;n pol&iacute;tica y la mayor exposici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a a programas de infoentretenimiento y el hecho de que la pol&iacute;tica se haya convertido en algo conflictivo y morboso.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <span id="docs-internal-guid-1d9ef869-aa3c-3230-4d7b-7417d14bc1c9"></span><span id="docs-internal-guid-1d9ef869-aa3c-3230-4d7b-7417d14bc1c9"></span><strong>  </strong><strong> </strong><span id="docs-internal-guid-1d9ef869-aa3c-3230-4d7b-7417d14bc1c9"></span><span id="docs-internal-guid-1d9ef869-aa3c-3230-4d7b-7417d14bc1c9"></span>
    </p><p class="article-text">
        Siempre es una buena noticia cuando los medios se hacen eco de los resultados de investigaciones y los acad&eacute;micos tienen la ocasi&oacute;n de devolver un poco de lo que han recibido de la sociedad. Esto ocurri&oacute; la semana pasada con la presentaci&oacute;n de los resultados de la sexta ola de la Encuesta Social Europea (ESS). Esta encuesta, de extraordinaria calidad, lleva realiz&aacute;ndose cada dos a&ntilde;os en diversos pa&iacute;ses del continente europeo desde 2002 (en 29 en esta edici&oacute;n), en un ejemplo de constancia remarcable. M&aacute;s notable es a&uacute;n que Espa&ntilde;a haya formado parte de todas las ediciones.
    </p><p class="article-text">
        En la presentaci&oacute;n de los principales resultados del estudio, se  subray&oacute; un aumento del inter&eacute;s por la pol&iacute;tica de los espa&ntilde;oles con respecto a ediciones anteriores &ndash;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/interes-politica-espanoles_0_142436310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que ya hab&iacute;amos se&ntilde;alado por aqu&iacute;</a>, y que nos mantiene, sin embargo, por debajo de la media europea-, adem&aacute;s de una elevada propensi&oacute;n a ciertas formas de participaci&oacute;n, principalmente en manifestaciones, asociaciones o recogidas de firmas. Entre los resultados menos halag&uuml;e&ntilde;os, varios indicadores de desafecci&oacute;n pol&iacute;tica habituales que han empeorado considerablemente. Los gr&aacute;ficos 1 y 2 reproducen la evoluci&oacute;n de algunos de estos indicadores respecto a olas anteriores de la ESS.  As&iacute;, vemos que, efectivamente, la confianza en las instituciones pol&iacute;ticas representativas cae en barrena, casi dos puntos en cuatro a&ntilde;os, desde el comienzo de la crisis. Una evoluci&oacute;n similar siguen la satisfacci&oacute;n con el estado de la econom&iacute;a, el gobierno y el funcionamiento de la democracia; lo cual sugiere que los ciudadanos conectan ambos fen&oacute;menos, econom&iacute;a y pol&iacute;tica, y que probablemente atribuyen responsabilidades al gobierno del devenir de la primera. Pero no desde&ntilde;emos la capacidad de las &eacute;lites de soliviantar a la ciudadan&iacute;a s&oacute;lo con su actividad estrictamente pol&iacute;tica. 
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        A este respecto, Europa Press recog&iacute;a este aserto del catedr&aacute;tico de la UPF que dirige el equipo espa&ntilde;ol de la ESS, Mariano Torcal: &ldquo;Parece claro que nuestro sistema pol&iacute;tico tiene que reaccionar. Si no, puede haber un efecto contaminador que desencadene en movilizaciones m&aacute;s radicales&rdquo;. Efectivamente, &eacute;se es uno de los escenarios posibles. M&aacute;s inter&eacute;s pol&iacute;tico y m&aacute;s desafecci&oacute;n son los ingredientes necesarios de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica desafecta, de la protesta. Aunque dependiendo de sus otras actitudes, a los ciudadanos les puede dar tambi&eacute;n por apoyar nuevos partidos -incluso antisistema-, a tecn&oacute;cratas o a l&iacute;deres populistas; lo que tambi&eacute;n deber&iacute;a preocupar a los gobernantes.  Existen datos del CIS que sugieren que la siniestra &ldquo;Democracia Invisible&rdquo; &ndash;de la que me ocupar&eacute; en otro art&iacute;culo- tiene muchos adeptos en Espa&ntilde;a. De momento, los datos de las sucesivas olas de la ESS muestran que la proporci&oacute;n de espa&ntilde;oles que se sienten cercanos a alg&uacute;n partido pol&iacute;tico ha descendido desde el 56% en 2004 al 42% actual. Esto crea una ventana de oportunidad a nuevas formaciones pol&iacute;ticas como el Partido X, Podemos o Vox. Tambi&eacute;n apuntando a realineamientos, el gr&aacute;fico 4 muestra c&oacute;mo la proporci&oacute;n de espa&ntilde;oles que se sit&uacute;an entre el 2 y el 4 de la escala ideol&oacute;gica (que va de 0 a 10, siendo el 0 extrema izquierda y el 10 extrema derecha) cae un 14% en los &uacute;ltimos 4 a&ntilde;os. El centro de la escala parece absorber un 5%, y la extrema izquierda aumenta un 8% sus apoyos . Un punto porcentual tambi&eacute;n sube la extrema derecha. 
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        Indiscutiblemente, la crisis econ&oacute;mica ha tenido algo que ver con esta desafecci&oacute;n y realineamientos. Seg&uacute;n los datos de la sexta ola de la ESS, los individuos en paro buscando activamente trabajo se sit&uacute;an de media 0.6 puntos m&aacute;s a la izquierda del espectro ideol&oacute;gico; conf&iacute;an medio punto menos en el parlamento y los pol&iacute;ticos y est&aacute;n tambi&eacute;n significativamente menos satisfechos con la econom&iacute;a, el gobierno y el funcionamiento de la democracia. Pero la ESS tambi&eacute;n revela que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han aumentado los est&iacute;mulos pol&iacute;ticos a los que el individuo se expone. <a href="http://elpais.com/m/sociedad/2014/01/14/actualidad/1389735757_789678.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El papel de internet ha sido recientemente se&ntilde;alado</a> pero  el medio de comunicaci&oacute;n m&aacute;s utilizado sigue siendo en este pa&iacute;s la televisi&oacute;n.  El gr&aacute;fico  4 realizado a partir de las seis olas de la ESS nos muestra que el nivel de exposici&oacute;n a contenidos de naturaleza pol&iacute;tica ha aumentado, y particularmente desde que el PP gobierna, no especialmente desde que la crisis comenz&oacute;. Aunque la categor&iacute;a mayoritaria &ldquo;menos de una hora&rdquo; no se muestra aqu&iacute;, la misma ha ca&iacute;do de un 74% en 2008 a un 63% en la &uacute;ltima ola de la ESS. Tambi&eacute;n disminuye ligeramente el grupo que no dedica ning&uacute;n tiempo a ver programas de actualidad   y sube un 7% en la &uacute;ltima ola los que dedican entre una y dos horas a ello. Tambi&eacute;n los que pasan m&aacute;s de dos horas viendo este tipo de programas aumentan en 2012, volviendo al valor inicial de la serie. Es curioso, porque 2002 fue un a&ntilde;o de lo m&aacute;s conflictivo: movilizaciones contra el trasvase del Ebro, la LOU, la intervenci&oacute;n militar en Irak y hasta una huelga general silenciada. Parece que cuando el PP gobierna por mayor&iacute;a absoluta hay ganas de seguir la actualidad pol&iacute;tica&hellip; Todo esto sugiere que a mayor conflicto entre las &eacute;lites pol&iacute;ticas y entre &eacute;stas y la ciudadan&iacute;a, mayores est&iacute;mulos de naturaleza pol&iacute;tica en los medios, mayor seguimiento de los mismos y m&aacute;s sofisticaci&oacute;n e implicaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. 
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        As&iacute;, este aumento en el seguimiento de la actualidad no deriva solo de la crisis (aunque durante un tiempo todos seguimos la evoluci&oacute;n de la prima de riesgo como si de los resultados del mundial se tratase). Se lo debemos tambi&eacute;n a las distintas leyes-rodillo del PP, al enfrentamiento entre &eacute;lites auton&oacute;micas y estatales, a los sucesivos esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y a las muestras de descomposici&oacute;n de las instituciones del Estado. La pol&iacute;tica se ha convertido en un tema morboso, conflictivo, y por tanto, los contenidos pol&iacute;ticos ya no s&oacute;lo satisfacen las funciones de formar e informar que tienen los medios de comunicaci&oacute;n, tambi&eacute;n la de entretener. Se han multiplicado los programas de infoentretenimiento, que enfatizan el conflicto pol&iacute;tico porque la controversia es una herramienta de narrativa period&iacute;stica an&aacute;loga a la dramaturgia, &uacute;til para contar algo, aunque  ense&ntilde;e a percibir el mundo de manera maniquea. La pol&iacute;tica puede seguir siendo &ldquo;mala&rdquo;, pero dif&iacute;cilmente es aburrida. Y sin saber qui&eacute;n es Lu&iacute;s el Cabron o qu&eacute; hac&iacute;a Ana Botella cuando dijo lo del relaxing cup, uno no puede pillar un chiste <a href="http://www.youtube.com/watch?v=dyGMSKjiSPQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de los Chanantes</a>,  o entender el &uacute;ltimo meme de Facebook.
    </p><p class="article-text">
        Pero ojo, porque aunque enganche e interese, la informaci&oacute;n pol&iacute;tica presentada de manera conflictiva puede hacer que algunos espectadores se alineen con el poder contra el agente presentado como el originador del conflicto-un movimiento social, sin ir m&aacute;s lejos-, o convencerles de que no hay alternativa y fomentar su inacci&oacute;n. Aunque el seguimiento de la informaci&oacute;n pol&iacute;tica no promueve el cinismo &ndash;comprobado con los datos de la 6&ordf;ESS: los que m&aacute;s se exponen a programas de informaci&oacute;n no sienten menos confianza en las instituciones-, s&iacute; que polarizan a la audiencia. Por ejemplo, los que miran m&aacute;s de tres horas de este tipo de emisiones tienen distribuciones de su confianza en el sistema legal y en la satisfacci&oacute;n con el funcionamiento de la democracia m&aacute;s centr&iacute;fugas, menos cerca del valor mediano (5). Lo mismo ocurre con la ideolog&iacute;a: los que miran emisiones televisivas de actualidad m&aacute;s de tres horas al d&iacute;a se sit&uacute;an m&aacute;s a la derecha de media pero, sobre todo, presentan distribuciones m&aacute;s dispersas que los que se exponen a este tipo de informaci&oacute;n menos tiempo.  
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, gracias, ministros refractarios a la opini&oacute;n p&uacute;blica, y gracias, Salvados, Intermedio, Tuerka, 59 segundos y Gato al Agua por contribuir a la sofisticaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ciudadanos. Queda por ver cu&aacute;ntos de los nuevos ciudadanos politizados siguen votando a los dos principales partidos, cu&aacute;les exploran las novedades en el mercado y cu&aacute;ntos se l&iacute;an la manta de la protesta a la cabeza. Mientras se acercan las siguientes elecciones generales, es de esperar que en los dos a&ntilde;os de mayor&iacute;a absoluta que tenemos por delante  la ciudadan&iacute;a siga polariz&aacute;ndose en torno a un n&uacute;mero creciente de temas. Si tiene dudas y en su familia hay gente de distintas sensibilidades pol&iacute;ticas, pruebe a sacar el tema del aborto en la pr&oacute;xima reuni&oacute;n familiar y me cuenta.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carol Galais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/participacion-desafecta-cinismo-polarizacion_1_5068476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2014 19:19:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacia la participación desafecta, el cinismo y la polarización]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estamos enfadados, pero no lo bastante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/enfadados-bastante_1_5127159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7bd708f-76b7-4a75-8402-f74400313ebe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estamos enfadados, pero no lo bastante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este artículo sobre la evolución del enfado político en España, la autora afirma que la gente está más atemorizada que enfadada. Las malas noticias nos tienen amedrentados y somos capaces de sacrificar nuestra libertad por la ilusión de la seguridad aunque apenas quede nada que proteger. Además, las formas de participación política más costosas vienen sufriendo el desgaste del miedo. Y los gobiernos, lo saben.</p></div><p class="article-text">
        Iba a titular: &iquest;Qu&eacute; tiene que pasar para que &ldquo;el nivel de discrepancia en Espa&ntilde;a&rdquo; deje de parecerle a Wert y al gobierno en general &ldquo;una fiesta de cumplea&ntilde;os&rdquo;? pero he preferido versionar a los Ilegales porque solo voy a tratar una modesta hip&oacute;tesis sobre por qu&eacute; no arde la p&oacute;lvora en nuestras calles: porque la gente est&aacute; m&aacute;s atemorizada que enfadada. 
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de la inteligencia afectiva de MacKuen y Marcus trata sobre el razonamiento emotivo y destaca la importancia de las emociones en nuestra manera de procesar informaci&oacute;n y producir juicios pol&iacute;ticos. Ciertas emociones, principalmente negativas, y sobre todo la ansiedad, activan el sistema de vigilancia. &Eacute;ste hace que el individuo busque m&aacute;s informaci&oacute;n sobre un tema y reflexione al respecto. El sistema de disposici&oacute;n, en cambio, activado por emociones como el entusiasmo, nos llevar&iacute;a a actuar y no a  rumiar sobre lo que desencadena la emoci&oacute;n. Desarrollos posteriores se&ntilde;alan que no todas las emociones negativas pertenecen al sistema de vigilancia. La ira, por ejemplo, desencadena reacciones propias del sistema de disposici&oacute;n, de manera que se ha encontrado relaci&oacute;n entre el enfado y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.  Tambi&eacute;n St&eacute;phane Hassel lo vio claro sin tanta teor&iacute;a: la indignaci&oacute;n, prima hermana del cabreo, es un importante motor de cambio pol&iacute;tico. Par&aacute;lisis o acci&oacute;n. Miedo o ira. Entre estos dos sentimientos nos debatimos en medio de noticias sobre desahucios, recortes, corrupci&oacute;n, privatizaciones y nuevas leyes demenciales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo andamos de ira los espa&ntilde;oles? Regular. El siguiente gr&aacute;fico recoge la evoluci&oacute;n entre 1989 y 2012 de la menci&oacute;n de la irritaci&oacute;n y la indiferencia entre los dos principales sentimientos que los espa&ntilde;oles asocian a la pol&iacute;tica. En torno a un 20% de los espa&ntilde;oles sent&iacute;an irritaci&oacute;n hace unos 20 a&ntilde;os. Desde el 2002, y sobre todo desde 2007, esta proporci&oacute;n crece hasta el 40%. La serie sigue una evoluci&oacute;n inversa a la indiferencia, especialmente desde la crisis. M&aacute;s irritados y menos indiferentes, bien. Pero la creciente irritaci&oacute;n no llega a afectar ni al 50% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, frente al 71% que lo que principalmente siente ante la idea de &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; es desconfianza. 
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        <em>Proporci&oacute;n de espa&ntilde;oles mayores de edad que mencionan la irritaci&oacute;n y la indiferencia entre los dos principales sentimientos que les despierta la pol&iacute;tica. Fuente: series CIS.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pasemos al miedo. No tenemos muchos datos sobre el nivel de ansiedad de los espa&ntilde;oles con respecto a la actualidad pol&iacute;tica, pero s&iacute; algunas pistas. A finales de 2010 el CIS preguntaba por los sentimientos que alberg&aacute;bamos respecto al a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Un 38% respondi&oacute; que afrontaba 2011 temeroso, casi un 69% que preocupado, que viene a ser lo mismo. &iquest;Qu&eacute; nos preocupa? El trabajo o la falta de &eacute;l. El bar&oacute;metro de mayo de 2011 pregunt&oacute; por qu&eacute; situaciones daban m&aacute;s miedo; un 32% de los encuestados respondi&oacute; que quedarse en paro ellos mismos o un familiar directo, y un 35,5% que quedarse sin el dinero necesario para atender sus necesidades b&aacute;sicas. 
    </p><p class="article-text">
        En esa misma encuesta, por cierto, se dio a elegir a los participantes entre el m&aacute;ximo de libertad a costa de algo de seguridad o el m&aacute;ximo de seguridad a costa de algo de libertad. El 63,5% eligi&oacute; sacrificar la libertad por la seguridad. No estamos hablando de abuelos temerosos por la escasa iluminaci&oacute;n de su calle, sino de efectos predichos por la doctrina del Shock de Naomi Klein. El bombardeo de malas noticias nos tiene amedrentados, y somos capaces de sacrificar nuestra libertad por la ilusi&oacute;n de la seguridad aunque apenas quede nada que proteger. Barber tambi&eacute;n lo advirti&oacute; en <a href="http://www.planetadelibros.com/el-imperio-del-miedo-libro-20015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Imperio del Miedo</a>: el gobierno que consigue inocular miedo en su poblaci&oacute;n tiene carta blanca para cometer todo tipo de tropel&iacute;as por mor de la seguridad. Nuestro gobierno, que lo sabe, prepara una secuencia de leyes que atacan derechos fundamentales y aumentar&aacute;n brutalmente los costes de movilizaci&oacute;n.    
    </p><p class="article-text">
        Pese a nuestro indudable gusto por manifestarnos &ndash;como apuntaba recientemente <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Quieren-ciudadanos-protesten-Escuchenlos_6_198840116.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aina Gallego en un blog de esta casa</a>-, algunas formas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s costosas ya vienen sufriendo el desgaste del miedo. Preguntados por el CIS si participaron o participar&iacute;an en una huelga, la proporci&oacute;n de espa&ntilde;oles que afirman que ni lo han hecho ni lo har&iacute;an nunca pas&oacute; del 19 % en 2007 al 27% en 2013. Un cuarto de los espa&ntilde;oles son esquiroles potenciales en una hipot&eacute;tica huelga general, caso de que todos tengan empleo ese d&iacute;a. Imagino que, aparte de por la antipat&iacute;a que les despiertan partidos y sindicatos, por el terror a perder lo poco que les queda. Con este panorama, imaginen lo poco probable que es una puesta en escena como la que pide Wert a gritos, con m&uacute;sculo. 
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, el siguiente gr&aacute;fico refleja la evoluci&oacute;n de las respuestas a esta pregunta del CIS: al margen de su familia &ldquo;&iquest;hay algo por lo que Ud. considere que merece la pena sacrificarse, arriesgando incluso su vida?&rdquo; Aproximadamente la mitad de los espa&ntilde;oles responden que s&iacute;. Cuando se les pregunta m&aacute;s concretamente por los motivos, el m&aacute;s impopular son las ideas pol&iacute;ticas, y el m&aacute;s popular es salvar la vida de otra persona, seguidas por la paz y la libertad, por este orden, que ya es revelador. Desde que entramos en crisis, la sola idea de dar la vida por algo o alguien ha perdido apoyos, pero especialmente darla por la paz y la libertad, que han perdido un 10% de adeptos.  Esto es, si alg&uacute;n d&iacute;a nuestra libertad se viera amenazada &ndash;no digamos ya la justicia o la &ldquo;patria&rdquo;-, y asumiendo que no han exagerado un poco en sus respuestas, s&oacute;lo un 34% de espa&ntilde;oles la defender&iacute;an con su vida. Y bajando. 
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        <em>Proporci&oacute;n de espa&ntilde;oles mayores de 16 a&ntilde;os que &ldquo;dar&iacute;an su vida&rdquo; por los siguientes motivos. Multirrespuesta,. Fuente: estudios CIS.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que nadie haya de dar su vida por la libertad, por supuesto. De momento, los hay que est&aacute;n dando su tiempo y corriendo ciertos riesgos por los derechos y  libertades de todos, en las mareas y otros movimientos sociales. A algunos no les parece suficiente, y sue&ntilde;an con escenas sacadas de Germinal. Pero estamos programados gen&eacute;ticamente para tener miedo, y &eacute;ste es cuidadosamente cultivado desde la publicidad y otras instituciones para que nuestro comportamiento sea predecible y d&oacute;cil. No lo vamos a perder en masa de la noche a la ma&ntilde;ana. En el mejor de los casos podemos esperar una p&eacute;rdida gradual del temor por los procesos que han llevado a los miembros de la PAH o a los yayoflautas a la pol&iacute;tica, m&aacute;s lentamente que la velocidad a la que nos est&aacute;n arrebatando derechos. Lo que s&iacute; est&aacute; aumentando a ojos vista es el enfado de la poblaci&oacute;n. Pero no sabemos cu&aacute;l es la masa cr&iacute;tica para la fiesta de cumplea&ntilde;os &ldquo;gore&rdquo; o cu&aacute;les son los posibles efectos de una mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n &ldquo;enfadada&rdquo; con la pol&iacute;tica. Tampoco sabemos si entre el pr&oacute;ximo paquete de medidas que prepara el gobierno habr&aacute; alguna destinada a aterrorizar a los que ya se empezaban a pasar al bando de los enfadados o cre&iacute;an que  el miedo pod&iacute;a cambiar de bando. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carol Galais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/enfadados-bastante_1_5127159.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Dec 2013 19:27:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estamos enfadados, pero no lo bastante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El interés por la política de los españoles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/interes-politica-espanoles_1_5707859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Sólo un 28% de españoles se declaraban muy o bastante interesados por  la  política, lejos del 44% de interesados en Francia, del 58% de  Alemania o  del 70% de Dinamarca</p><p class="subtitle">Ahora sabemos que los discursos y  prácticas de los gobiernos democráticos han incidido en la percepción  de la política que tienen los ciudadanos</p><p class="subtitle">La crisis económica y el  auge de los movimientos sociales han provocado un aumento de la  percepción respecto a la política como algo que tiene influencia en la  vida cotidiana</p></div><p class="article-text">
        No te metas en pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica es conflicto y divisi&oacute;n, algo  dif&iacute;cil practicado por &eacute;lites hip&oacute;critas y corruptas. Es, en el mejor de  los casos, una p&eacute;rdida de tiempo, porque las instituciones son  refractarias a los ciudadanos. As&iacute; que vamos a cambiar de tema y a tener  la fiesta en paz. &Eacute;stas son, a grandes rasgos, las percepciones m&aacute;s  compartidas por los espa&ntilde;oles sobre pol&iacute;tica desde que somos capaces de  medirlas, esto es, desde la transici&oacute;n a la democracia. Frases o&iacute;das mil  veces que ejemplifican lo que los investigadores sociales denominan  &ldquo;desafecci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, un conjunto de actitudes negativas hacia la  pol&iacute;tica en general, instituciones, partidos y l&iacute;deres.
    </p><p class="article-text">
        Entre  otras cosas, esta desafecci&oacute;n se manifiesta en unos niveles bajos de  inter&eacute;s por la pol&iacute;tica. &iquest;C&oacute;mo de bajos? Seg&uacute;n la  Encuesta Social  Europea (ESE), en 2010 Espa&ntilde;a era tercera por la cola de entre los 28  pa&iacute;ses participantes con respecto a sus niveles de inter&eacute;s por la  pol&iacute;tica. S&oacute;lo un 28% de espa&ntilde;oles se declaraban muy o bastante  interesados por la pol&iacute;tica, lejos del 44% de interesados en Francia,  del 58% de Alemania o del 70% de Dinamarca. Este escaso inter&eacute;s por lo  p&uacute;blico no sorprende teniendo en cuenta la convulsa historia  contempor&aacute;nea de Espa&ntilde;a, y muy particularmente el trauma de la Guerra  Civil. Desde entonces, las im&aacute;genes negativas de la pol&iacute;tica se  transmiten en el seno de las familias espa&ntilde;olas por un mecanismo similar  al que llevaba a nuestros ancestros a crear leyendas sobre alima&ntilde;as o  plantas nocivas para que los ni&ntilde;os las evitasen, ahorr&aacute;ndose as&iacute; muchas  explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Pese a esto, el inter&eacute;s por la pol&iacute;tica de los  espa&ntilde;oles ha variado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si observamos la evoluci&oacute;n de  la proporci&oacute;n de espa&ntilde;oles que se declaran muy o bastante interesados  por la pol&iacute;tica desde 1983 (gr&aacute;fico 1), detectamos al menos 5 etapas en  la evoluci&oacute;n de esta actitud. En la 1&ordf; (hasta 86) encontramos alrededor  de un 25% de ciudadanos interesados por la pol&iacute;tica. En la 2&ordf; (88-92) se  observa un descenso, paralelo al desencanto de los votantes que  creyeron que el PSOE ser&iacute;a el art&iacute;fice de un gran cambio social, y que  pasaron a unirse a la oposici&oacute;n antifranquista m&aacute;s radical, desencantada  desde los inicios de la transici&oacute;n. En la 3&ordf; (93-2002) la proporci&oacute;n de  interesados aumenta hasta sus valores iniciales, probablemente  motivados por la esperanza y materializaci&oacute;n de un cambio de gobierno.  En 2003 se produce un nuevo aumento, en un momento de agitaci&oacute;n social  contra las pol&iacute;ticas de la segunda legislatura del PP. Estos niveles  cercanos al 30% se mantienen bastante estables durante la primera  legislatura de Zapatero, hasta que a partir de 2008 entramos en la 5&ordf;  etapa, caracterizada por un aumento sostenido de la proporci&oacute;n de  interesados. En 2012 alcanzamos un 35% que (no nos emocionemos) nos  coloca al nivel de Lituania o Ucrania (ESE 2010).
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        Esta  evoluci&oacute;n indica que aunque debemos parte de nuestra alienaci&oacute;n al  anterior r&eacute;gimen, los discursos y pr&aacute;cticas de los gobiernos  democr&aacute;ticos tambi&eacute;n han incidido en la percepci&oacute;n de la pol&iacute;tica que  tienen los ciudadanos. Pero centr&eacute;monos en los dos &uacute;ltimos per&iacute;odos.  Gran parte de esta evoluci&oacute;n positiva se debe a la desaparici&oacute;n y  reemplazo de las generaciones represaliadas y educadas por las  instituciones nacional-cat&oacute;licas. Pero tambi&eacute;n podemos buscar  explicaciones en dos factores coyunturales. El primero es, en mi  opini&oacute;n, la alternativa que ofrecen los movimientos sociales surgidos  desde 2002, especialmente el 15M. &Eacute;stos habr&iacute;an conseguido ampliar el  sentido del t&eacute;rmino &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; y eliminar parte de sus mencionadas  connotaciones negativas. El gr&aacute;fico 2 presenta la evoluci&oacute;n del acuerdo  con algunas percepciones sobre la pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a. Mientras que el  inter&eacute;s por los temas de actualidad permanece relativamente estable y  elevado, el 63% de ciudadanos que cre&iacute;an que el voto era la &uacute;nica manera  de influir en pol&iacute;tica en 2008 baja al 50% en 2012; y tambi&eacute;n se  detecta un descenso significativo de la proporci&oacute;n de personas de  acuerdo con la infame frase &ldquo;es mejor no meterse en pol&iacute;tica&rdquo;. Esto no  se entiende sin la generalizaci&oacute;n de la protesta como manera de  intervenir en la esfera p&uacute;blica en lugar de -o adem&aacute;s de- votar a un  partido.
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        La segunda causa coyuntural de esta  evoluci&oacute;n positiva es la crisis econ&oacute;mica. Desde 2008 los est&iacute;mulos de  naturaleza pol&iacute;tica &ndash;desde informaci&oacute;n sobre corrupci&oacute;n y funcionamiento  de las instituciones a intentos de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica expl&iacute;cita por  parte de plataformas c&iacute;vicas - est&aacute;n mucho m&aacute;s presentes que en &eacute;pocas  anteriores en medios de comunicaci&oacute;n y redes sociales. Tambi&eacute;n el uso  masivo de las redes sociales en internet es  una novedad remarcable que  ha ayudado a popularizar visiones y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas alternativas que  hasta hace poco eran patrimonio de los m&aacute;s politizados, as&iacute; como a  rebajar sus costes. Pero sobre todo hay que destacar el alcance de los  efectos da&ntilde;inos de la crisis, de los que pocos se han librado. Quien no  ha perdido el trabajo ha visto reducido su sueldo, quien no ha sido  desahuciado ha tenido que emigrar o ayudar econ&oacute;micamente a alg&uacute;n  familiar.
    </p><p class="article-text">
        F&iacute;jense de nuevo en el gr&aacute;fico 2: la percepci&oacute;n de que  la pol&iacute;tica tiene una gran influencia en la vida cotidiana pasa de 62%  en 2007 al 78% en 2012. Esto es, muchos ciudadanos han entendido que la  pol&iacute;tica no es un pasatiempo de las &eacute;lites y que, por mucho que se la  sacudan de encima, siempre  vuelve como un boomerang para noquearlos.  Los datos de una encuesta panel in&eacute;dita &ndash;Estudio CIS 2855, dirigido por  el grupo &ldquo;Democracia, elecciones y ciudadan&iacute;a&rdquo; de la UAB- confirman esta  sospecha. Entre 2010 y 2012 se detectan aumentos significativos del  inter&eacute;s por la pol&iacute;tica entre los que han pasado en este per&iacute;odo a  percibir una ayuda del estado, los que se han embarcado en una hipoteca y  los que han incrementado su dominio y tiempo diario de uso de Internet.  Su situaci&oacute;n vulnerable y el descubrimiento de que la pol&iacute;tica es algo  de lo que puede depender su bienestar inmediato y en lo que ya andan  metidos muchos de sus conocidos habr&iacute;an suscitado su inter&eacute;s. Veamos  hasta d&oacute;nde llega y hacia d&oacute;nde nos lleva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carol Galais]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/interes-politica-espanoles_1_5707859.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jun 2013 13:38:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El interés por la política de los españoles]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Crisis política]]></media:keywords>
    </item>
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