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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Ángel Río Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_angel_rio_ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Ángel Río Ruiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La reforma de las becas universitarias: consecuencias perversas para la igualdad de oportunidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/universitarias-consecuencias-perversas-igualdad-oportunidades_129_5709433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las limitaciones se manifiestan incluso en casos de estudiantes  brillantes, un día decididos a emprender unas apuestas universitarias  que hoy se complican y fragilizan ante las restricciones de las becas,  el hundimiento de las rentas familiares,y el encarecimiento de las tasas.</p></div><p class="article-text">
        Meritocracia clasista. Cambio continuo en las reglas de la competici&oacute;n a mitad de partido. Utilizaci&oacute;n ministerial de m&aacute;s adjetivos que datos a la hora de justificar las reformas. Estas tres expresiones condensan valoraciones que son recurrentes entre estudiantes andaluces de clases populares entrevistados sobre las consecuencias de los cambios del sistema de becas en sus posibilidades y condiciones de estudio.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de becas vigente desde 1983 presentaba d&eacute;ficits susceptibles de mejoras que ahora tampoco se emprenden. Entre ellos: la escasa tasa de cobertura de las ayudas, la insuficiencia de la mayor&iacute;a de las becas a la hora de compensar los costes de oportunidad derivados de la dedicaci&oacute;n plena al oficio de estudiante sobrecargado de responsabilidades tras nuestra particular adaptaci&oacute;n al Plan Bolonia, as&iacute; como los retrasos en la resoluci&oacute;n y percepci&oacute;n de las ayudas.
    </p><p class="article-text">
        Pese a estos d&eacute;ficits, nuestra pol&iacute;tica de becas hab&iacute;a gozado de un importante consenso, consider&aacute;ndose un instrumento necesario y eficiente de lucha contra la desigualdad de oportunidades educativas que combinaba la necesaria solidaridad con la exigencia individual. Por un lado, su existencia contribu&iacute;a a minorar las desigualdades entre los j&oacute;venes a la hora de proyectarse en el porvenir escolar y de afrontar los costes derivados de las ense&ntilde;anzas postobligatorias. Esta era la finalidad esencial del sistema, hoy gravemente cuestionada.
    </p><p class="article-text">
        Por otro, una vez garantizado el acceso a las ayudas siempre que se objetivara administrativamente la necesidad social de los solicitantes, las becas promov&iacute;an la rendici&oacute;n de cuentas. Actuaban como incentivo al rendimiento en el sistema educativo de los escolarmente heterog&eacute;neos individuos integrantes de los grupos socialmente desaventajados, y por ello favorecidos por las ayudas. En todas las ramas universitarias, incluso en las consideradas m&aacute;s dif&iacute;ciles, los becarios re&uacute;nen mayores porcentajes de cr&eacute;ditos superados que sus compa&ntilde;eros. El ministro Wert habr&iacute;a faltado m&aacute;s de una vez a la verdad a la hora de justificar las reformas en las condiciones de preservaci&oacute;n y acceso a la becas bajo pretextos como el de que para disfrutar de &eacute;stas no se exig&iacute;an apenas esfuerzos, bastando con ser pobre.
    </p><p class="article-text">
        Puede que en el Ministerio de Educaci&oacute;n no se alberguen dudas sobre los efectos de las nuevas exigencias para acceder y conservar becas &ndash;endurecidas para el curso 2013/2014, cuando se nos comunica que tambi&eacute;n se reducir&aacute;n sustancialmente las cuant&iacute;as de las ayudas compensatorias y de movilidad&ndash; en la intensificaci&oacute;n del esfuerzo estudiantil; en realidad s&oacute;lo exigido a un tipo cada vez m&aacute;s discriminado de estudiantes que lleva meses plante&aacute;ndose, como nunca antes, qu&eacute; clase de promoci&oacute;n de la excelencia es aquella que exige m&aacute;s para poder optar a becas a una hija de jornalero que a un hijo, en cambio, de una cirujana s&iacute; capacitada econ&oacute;micamente para afrontar los costes directos e indirectos derivados de los estudios filiales sin necesidad alguna de ayudas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a tampoco debiera albergar dudas de que estas reformas, ya reconocidas como un &ldquo;cambio de modelo&rdquo;, multiplicar&aacute;n las condiciones para la desigualdad de oportunidades educativas. El clima de inseguridad generado por las reformas est&aacute; promoviendo limitaciones de los proyectos y de las aspiraciones formativas por motivos econ&oacute;micos. A la hora de acceder, las limitaciones se manifiestan incluso en casos de estudiantes brillantes, un d&iacute;a decididos a emprender unas apuestas universitarias que hoy se complican y fragilizan ante las restricciones de las becas, el hundimiento de las rentas familiares, y el encarecimiento (en algunas comunidades muy importante) de las tasas.
    </p><p class="article-text">
        Las inequidades introducidas por la reforman tambi&eacute;n afectan a quienes muchas veces se plantean abandonar, pero a&uacute;n siguen compitiendo por mantenerse mediante becas cuyos nuevos requisitos, adem&aacute;s, llevan varios a&ntilde;os anunci&aacute;ndose cuando finalizan los cursos. Entre los que vieron la universidad asistimos, adem&aacute;s de a limitaciones, a una precarizaci&oacute;n de sus condiciones de estudio. Ello se materializa, por ejemplo, en proyectos migratorios hacia t&iacute;tulos considerados m&aacute;s f&aacute;ciles para mantenerse con becas, en la primac&iacute;a de la cercan&iacute;a sobre la movilidad ante las mayores inseguridades para preservarlas, en la puesta en marcha de estrategias de ahorro que perjudican el rendimiento estudiantil, como el abandono de las residencias en las ciudades universitarias a costa de penosos desplazamientos diarios desde los pueblos, o el regreso a viejas pr&aacute;cticas autodidactas de preparaci&oacute;n de ex&aacute;menes desde casa.
    </p><p class="article-text">
        En suma, con cambios como los introducidos en el sistema de becas en un contexto de crisis y elevaci&oacute;n de tasas universitarias, se est&aacute; amenazando seriamente el cumplimiento de una de las principales funciones de la universidad p&uacute;blica: la selecci&oacute;n neutral de los estudiantes m&aacute;s capacitados mediante la neutralizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de instrumentos como las becas, de las din&aacute;micas de selecci&oacute;n social y de desigualdad de oportunidades a la hora de acceder a los escalones superiores del sistema educativo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Ángel Río Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/universitarias-consecuencias-perversas-igualdad-oportunidades_129_5709433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jun 2013 18:08:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La reforma de las becas universitarias: consecuencias perversas para la igualdad de oportunidades]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[José Ignacio Wert,Becas]]></media:keywords>
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