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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio González González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_gonzalez_gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio González González]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Reactivación de la economía: no podemos esperar a los excepcionales Presupuestos de 2021]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/reactivacion-economia-no-esperar-excepcionales-presupuestos-2021_129_6378609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7003a7ee-e26b-496d-95f5-0680ba2570e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reactivación de la economía: no podemos esperar a los excepcionales Presupuestos de 2021"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las cuentas públicas para 2021 movilizan una cantidad de recursos excepcional, pero la magnitud relativamente limitada del estímulo macroeconómico que necesita la demanda  junto a la demora de los efectos reales de las inversiones pone en evidencia la dislocación que podría suponer que llegaran fuera de tiempo</p><p class="subtitle">Así se gastará nuestro dinero en 2021</p></div><p class="article-text">
        Los economistas conservadores cargan estos d&iacute;as contra los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021 con unos argumentos claramente contradictorios: que son demasiado optimistas en sus previsiones, dicen, y que son demasiado expansivos o derrochadores. Estos economistas no leen la l&iacute;nea oficial del FMI y de la OCDE, y tampoco al reputado Blanchard, tantos a&ntilde;os ortodoxo economista jefe del FMI. No leen los peri&oacute;dicos que cuentan, d&iacute;a s&iacute;, d&iacute;a tambi&eacute;n, c&oacute;mo en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del entorno -pr&aacute;cticamente todos con gobiernos de centroderecha- aprueban medidas de est&iacute;mulo de la demanda para impulsar sus econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima, Angela Merkel, que ha dado una vez m&aacute;s prueba de inteligencia pol&iacute;tica, aplicando en Alemania lo contrario de lo que en la crisis anterior exig&iacute;a a los dem&aacute;s. Entonces era la austeridad, pero ahora va a transferir a fondo perdido a las empresas de las actividades cerradas hasta el 75% de lo que facturaron en el mismo periodo del pasado a&ntilde;o. Diez mil millones de euros en un mes. Merkel a los mandos del helic&oacute;ptero de &ldquo;regalar dinero&rdquo;, qui&eacute;n lo habr&iacute;a dicho hace unos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero, lo cierto es que el peligro en estas circunstancias no es hacer demasiado, sino demasiado poco, y por esa raz&oacute;n &lsquo;hacer m&aacute;s&rsquo; es el planteamiento y el enfoque que se recomienda desde las instancias internacionales y la que mayoritariamente se aplica en los pa&iacute;ses que nos rodean. La situaci&oacute;n es grave. En el caso de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola no lo es menos, sino todo lo contrario. Los datos de la Contabilidad Nacional del tercer trimestre no muestran, lamentablemente, que hayamos superado la recesi&oacute;n: nada m&aacute;s lejos. 
    </p><h3 class="article-text">Un rebote que no oculta una profunda recesi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Tras el confinamiento del segundo trimestre, la vuelta a la actividad empresarial en el tercero muestra esa recuperaci&oacute;n, que se ha bautizado algo equ&iacute;vocamente &ldquo;rebote&rdquo;. Las tasas de crecimiento intertrimestrales de todas las variables macroecon&oacute;micas son alt&iacute;simas. El problema es que no recuperan ni de lejos lo perdido en los dos trimestres anteriores. Y estos incrementos, afectados por el &lsquo;efecto base&rsquo; (ocasionado por la comparaci&oacute;n con la parada previa de las actividades productivas), no pueden ocultar, como no lo han hecho en la EPA, las tasas de ca&iacute;da interanuales, que reflejan una econom&iacute;a en una recesi&oacute;n de profundidad casi in&eacute;dita.
    </p><p class="article-text">
        Incluidos esos fuertes crecimientos de este tercer trimestre, el PIB cae contando los &uacute;ltimos cuatro trimestres casi un nueve por ciento, el consumo casi un 7% (el de las familias, m&aacute;s de un 10%), la inversi&oacute;n un 13%, y el empleo, medido en horas de trabajo, m&aacute;s de un 6%, lo que supone un descenso de un mill&oacute;n de empleos a tiempo completo. Son cifras desconocidas.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores de coyuntura referidos a la actividad empresarial y los pedidos est&aacute;n empeorando y se&ntilde;alan que el cuarto trimestre (el que va a indicar realmente el tono del crecimiento econ&oacute;mico) probablemente indique un alto grado de debilidad econ&oacute;mica: se demanda poco y se produce poco y los recursos para resistir se encuentran cada vez m&aacute;s mermados (el aplanamiento progresivo del indicador diario de actividad del Ministerio de Econom&iacute;a&ndash;gr&aacute;fico siguiente- resulta expresivo en este sentido). Falta el impulso.
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                Indicador diario de actividad                            </span>
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        Saber en qu&eacute; medida los PGE pueden resultar suficientes para remontar la situaci&oacute;n resulta una cuesti&oacute;n complicada. Primero, por los tiempos diferentes de la marcha de la econom&iacute;a y de la actuaci&oacute;n real del gasto presupuestario sobre esa econom&iacute;a. La tendencia econ&oacute;mica actual, como se ha dicho, viene marcada por niveles de actividad y de generaci&oacute;n de rentas muy inferiores a los previos a la crisis, que precisan impulsos para su recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos de desarrollo y realizaci&oacute;n material de las pol&iacute;ticas contenidas en los presupuestos son variables: breves, en general, en el caso de las transferencias a las familias (prestaciones de diversos tipos), pero mucho m&aacute;s prolongados para los proyectos de inversi&oacute;n. Y este presupuesto tiene sobre todo mucho peso de estas &uacute;ltimas. La demora de la tramitaci&oacute;n presupuestaria y de la puesta en marcha de tales proyectos puede hacer que los efectos reales se retrasen hasta la segunda mitad del ejercicio. Si fuera as&iacute;, como es previsible, las repercusiones econ&oacute;micas esperadas de la aplicaci&oacute;n de los fondos europeos que se van a recibir ser&iacute;an incompletas y no permitir&iacute;an alcanzar el objetivo de un crecimiento real del PIB del 9,8% para 2021 (como se ha previsto), retrasando con ello la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, del empleo y de las rentas. Y prolongando mucho m&aacute;s tiempo de lo deseable (varios trimestres) una angustiosa situaci&oacute;n de bajo nivel de actividad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Los Ministerios con capacidad inversora muestran presupuestos de una magnitud imponente. El caso del departamento de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana es un gran ejemplo: 16.600 millones de euros. Los principales cap&iacute;tulos presentan tanto incrementos como vol&uacute;menes de inversi&oacute;n desconocidos en mucho tiempo: un 15% hasta 2.340 millones en la inversi&oacute;n en carreteras, un 36% hasta 5.800 millones en ferrocarril, un 27% hasta 1.140 millones en el apartado mar&iacute;timo, un 41% hasta los 1.063 millones en el transporte a&eacute;reo. Pese a las bajas cifras de partida de los presupuestos de a&ntilde;os anteriores, las cifras son considerables. Y buena parte (6.500 millones) se aportan con presupuestos nacionales que, en general, no tendr&aacute;n que esperar a recibir los fondos europeos. La capacidad para acelerar al m&aacute;ximo la puesta en marcha de estas inversiones resulta en este momento crucial.
    </p><p class="article-text">
        Lo destinado a vivienda, y en especial a construcci&oacute;n de vivienda social en alquiler, resalta parad&oacute;jicamente por una comparativa debilidad de financiaci&oacute;n y objetivos, dentro de un cap&iacute;tulo con 2.250 millones de euros que multiplica por cuatro los de los a&ntilde;os precedentes.
    </p><p class="article-text">
        Algo que deber&iacute;a reforzarse de forma notable en la tramitaci&oacute;n parlamentaria, y aprobar enseguida reformas urgentes que aseguren el m&aacute;s r&aacute;pido inicio de la construcci&oacute;n de este tipo de viviendas. Y algo similar deber&iacute;a hacerse en las inversiones en Ciencia e Innovaci&oacute;n, un sistema que necesita recuperar lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible el terreno perdido a trav&eacute;s de un esfuerzo a&uacute;n m&aacute;s intenso.
    </p><p class="article-text">
        Junto con el Ministerio de Transportes, los otros Departamentos que gestionar&aacute;n en 2021 mayores cifras de los Fondos Europeos son el de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica con 6.800 millones, el de Econom&iacute;a y Transformaci&oacute;n Digital con 3.600 millones, y el de Sanidad, con 2.900 millones. Cifras importantes pero algo inferiores, entre 1.000 y 2.000 millones de euros, gestionar&aacute;n los de Educaci&oacute;n, Industria, Trabajo, y Ciencia. Para todos ellos vale el comentario anterior acerca del importante desaf&iacute;o que supone poner en marcha lo m&aacute;s r&aacute;pido posible esos proyectos para que comiencen cuanto antes a rendir efectos sobre la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Conocer si los presupuestos ser&aacute;n suficientes para remontar la actual situaci&oacute;n econ&oacute;mica, en segundo lugar, resulta complicado debido a la dificultad de comprender la magnitud real de algunas importantes pol&iacute;ticas de gasto en los departamentos en los que durante 2020 se ha ampliado mucho el gasto inicialmente previsto, cuando las cifras de los PGE 2021 se presentan comparadas con el presupuesto inicial de este a&ntilde;o. Es el caso de una de las principales pol&iacute;ticas de gasto, las prestaciones por desempleo, en las que si la comparaci&oacute;n se efect&uacute;a con la previsi&oacute;n de ejecuci&oacute;n de 2020 cambia por completo su signo respecto a la realizada con aquel presupuesto inicial: en este caso el gasto parece crecer en un abultado 20%, cuando en relaci&oacute;n al gasto real realizado en 2020, el presupuestado para 2021 se reduce en 10.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Esto abre un aspecto esencial del an&aacute;lisis de los PGE-2021: la insuficiencia de medidas de transferencias de rentas que coadyuven a mejorar, m&aacute;s a corto plazo que las inversiones, la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica actual, sin tener que contemplar tres trimestres m&aacute;s un deterioro que supondr&aacute; altos costes para las empresas, las familias y el empleo.
    </p><h3 class="article-text">Aspectos expansivos de las rentas familiares</h3><p class="article-text">
        En este sentido, la contracci&oacute;n que supone reducir en 10.000 millones el gasto en desempleo de 2020 no podr&aacute; ser m&aacute;s que parcialmente compensada con la suma de otros aspectos expansivos de las rentas familiares que contienen los presupuestos: la revalorizaci&oacute;n de las pensiones (0,9% las contributivas y un 1,8% las no contributivas), la subida del IPREM (un 5%, que incrementa la cuant&iacute;a de los subsidios por desempleo y m&uacute;ltiples prestaciones p&uacute;blicas y acceso a servicios de todas las Administraciones), los 2.500 millones netos (de la dotaci&oacute;n del Ingreso M&iacute;nimo Vital que &ndash;ahora s&iacute;- deber&iacute;an alcanzarse en 2021 (450 millones proceden de la reducci&oacute;n de la protecci&oacute;n familiar), los 190 millones del plan de corresponsabilidad, los casi 300 millones de la equiparaci&oacute;n a los dos progenitores del permiso por nacimiento y cuidado de hijos, el incremento del 0,9% de salarios de los empleados p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Junto a las anteriores, otras pol&iacute;ticas sociales con repercusi&oacute;n en las rentas familiares son los m&aacute;s de 600 millones de incremento de dotaci&oacute;n del Estado para el Sistema de Atenci&oacute;n de la Dependencia y los 700 millones de crecimiento de las becas de estudios, entre los cap&iacute;tulos m&aacute;s cuantiosos.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, los PGE para 2021 son unos presupuestos que movilizan una cantidad de recursos excepcional, sobre todo por la aplicaci&oacute;n de los fondos europeos, pero que tambi&eacute;n realizan un esfuerzo de recursos nacionales en ciertos cap&iacute;tulos inversores y en medidas de gasto social, lo que permite considerarles por s&iacute; mismos (sin la ayuda europea) como expansivos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la magnitud relativamente limitada -desde el punto de vista del est&iacute;mulo macroecon&oacute;mico que necesita la demanda- de estos nuevos recursos, y la fuerte reducci&oacute;n de otros que tuvieron gran potencia durante 2020, junto a la demora de los efectos reales de las inversiones, que constituyen su mayor montante, pone en evidencia la dislocaci&oacute;n que podr&iacute;a suponer que unos presupuestos excepcionales llegaran fuera de tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/reactivacion-economia-no-esperar-excepcionales-presupuestos-2021_129_6378609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Nov 2020 20:59:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Presupuestos Generales del Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una aclaración de los últimos datos de empleo y paro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aclaracion-ultimos-datos-empleo-paro_129_1266926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/020d1518-1587-4627-a7b4-e1fb90f3649f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una aclaración de los últimos datos de empleo y paro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo preocupante no es el empleo sino la reforma laboral de 2012</p></div><p class="article-text">
        No es la primera vez que la coincidencia temporal de varias estad&iacute;sticas que, en apariencia, miden las mismas cosas (el empleo y el paro) genera confusi&oacute;n porque los datos no parecen coincidir sino que muestran impresiones diferentes. En esta ocasi&oacute;n se producen dos hechos que 'caldean' las interpretaciones &ndash;no siempre cualificadas- al respecto: la apreciaci&oacute;n evidente de que el crecimiento econ&oacute;mico se ralentiza (a nivel mundial, en Espa&ntilde;a y m&aacute;s a&uacute;n en Europa) y por ello, el del empleo; y, como no, la concurrencia de unas elecciones generales en tan solo unos d&iacute;as. Intentemos, pues, aclarar lo que podamos las cosas.
    </p><h3 class="article-text">Diferentes estad&iacute;sticas, miden de forma distinta</h3><p class="article-text">
        La Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA) estima mediante cuestionarios a las familias la situaci&oacute;n de sus miembros ante la actividad laboral (ocupados, parados o inactivos). Sin embargo, los datos de Afiliados de la Seguridad Social y del Paro Registrado son registros administrativos, obligatorio para las empresas el primero y en parte voluntario para las personas el segundo (solo obliga si se cobran prestaciones). Todo ello determina importantes diferencias en lo que se mide y en c&oacute;mo se mide. La periodicidad de las mediciones tampoco coincide: trimestral para la EPA, mensual para los otros dos registros. Y finalmente, tampoco son iguales las definiciones de empleo y paro de cada una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al empleo, la Afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social es, en tanto que registro obligatorio, la medici&oacute;n m&aacute;s fiable de las personas que trabajan. Sin embargo, necesitamos la EPA para disponer de informaci&oacute;n sobre los que no lo hacen porque buscan trabajo activamente y est&aacute;n disponibles para trabajar, pero no lo encuentran, y sobre los que no lo est&aacute;n buscando o no est&aacute;n disponibles (inactivos). Aunque la EPA es la mayor y de las mejores encuestas que se realiza en Espa&ntilde;a, solo puede medir a partir de la extrapolaci&oacute;n de los resultados de la muestra y es en consecuencia una buena medici&oacute;n, pero aproximada. Junto con algunas otras diferencias m&aacute;s y la distinta periodicidad, esa es la raz&oacute;n de que sus datos y mucho m&aacute;s a&uacute;n la magnitud de las variaciones en periodos cortos no coincidan perfectamente con los del registro de Afiliados. Hay que decir, no obstante, que varias veces se ha realizado en el INE el ejercicio de homogeneizaci&oacute;n de ambos datos y la correspondencia ha sido elevad&iacute;sima.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del desempleo, sucede lo contrario. Seg&uacute;n reconocen todos los expertos en la materia, la medici&oacute;n de la EPA aproxima mejor la realidad que la del Paro Registrado (PR), aparte de contar con la homologaci&oacute;n europea e internacional, a diferencia del PR. Esto se debe a las peculiaridades de este: su car&aacute;cter voluntario y que es un derivado del registro m&aacute;s global de Demandantes de Empleo en las Oficinas P&uacute;blicas, del cual a trav&eacute;s de criterios administrativos m&aacute;s vinculados con la labor de estas oficinas que con la intenci&oacute;n de medir con rigor el desempleo (realmente no es funci&oacute;n) se extraen algunos colectivos (y otros no) con los que se elabora esa estad&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La tercera aclaraci&oacute;n de inter&eacute;s se refiere a las diferencias y la (&iquest;aparente?) falta de coherencia de los datos de Afiliaci&oacute;n y de PR. Las dos estad&iacute;sticas ofrecen sus datos cada mes y el mismo d&iacute;a, una de empleo (afiliaci&oacute;n) y otra de paro (PR), pero sus datos no encajan con exactitud y a veces parecen contradictorios. Esto se debe a que las realidades medidas en cada registro no son perfectamente complementarias y los tiempos tampoco encajan. Las personas que pierden su empleo el &uacute;ltimo d&iacute;a del mes, por ejemplo, tardan unos d&iacute;as en &lsquo;apuntarse al paro&rsquo;, como popularmente se dice, desaparecen como Afiliados y a&uacute;n no aparecen como parados.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay fen&oacute;menos contrarios: aparte del crecimiento mayor del PR que supone en el mes siguiente los que perdieron su empleo el &uacute;ltimo d&iacute;a del mes anterior, los j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n personas de mayor edad, que sin provenir de un empleo reciente anterior deciden buscarlo (nuevos activos), se inscriben como Demandantes de Empleo en las Oficinas del Sistema Nacional de Empleo, aumentando el n&uacute;mero de parados sin que hayan sido bajas en la Afiliaci&oacute;n de la Seguridad Social. En fin, hay muchos m&aacute;s casos, pero estos ejemplos ponen de manifiesto las razones por las que las variaciones de un registro y otro no coinciden en el tiempo.
    </p><h3 class="article-text">Pero, &iquest;ahora en realidad qu&eacute; est&aacute; pasando con el empleo?</h3><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n del empleo, como la de la econom&iacute;a y como tantas cosas en la vida, no es lineal, sino que fluct&uacute;a. Importan las tendencias m&aacute;s que los datos puntuales. La EPA del tercer trimestre (julio-septiembre) ha mostrado una fort&iacute;sima desaceleraci&oacute;n de la creaci&oacute;n de empleo si se descuentas los movimientos estacionales que hacen que en verano crezca mucho el empleo y que 'despistan' en las comparaciones. Esa desaceleraci&oacute;n se viene produciendo desde hace tres trimestres. En cambio, el reciente dato de Afiliaci&oacute;n (mes de octubre) ha sido bastante bueno en t&eacute;rminos igualmente desestacionalizados e indica una recuperaci&oacute;n <strong>en ese mes del empleo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de la Afiliaci&oacute;n (una vez m&aacute;s, desestacionalizada) muestra durante este a&ntilde;o la misma tendencia a desacelerarse que la EPA, sin embargo este &uacute;ltimo mes (y un poco ya el anterior) ha repuntado, y eso es algo que el dato de la EPA no ha podido captar porque octubre est&aacute; fuera de su trimestre de medici&oacute;n. Incluso la -m&aacute;s leve- recuperaci&oacute;n de la Afiliaci&oacute;n en septiembre, aunque la EPA haya podido detectarla, habr&aacute; quedado con seguridad oculta al enfrentarse en el trimestre a los datos muy d&eacute;biles de los dos meses anteriores.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Afiliaci&oacute;n y EPA vienen se&ntilde;alando durante este a&ntilde;o la desaceleraci&oacute;n del empleo, como consecuencia del menor crecimiento econ&oacute;mico espa&ntilde;ol, europeo y mundial. El empleo (el dato de Afiliados de octubre) parece haber detenido su ca&iacute;da de la mano de algunas ramas de actividad, entre otras la Educaci&oacute;n y algunos servicios p&uacute;blicos, que le han dado impulso puntual. Lamentablemente, no es posible que se pueda cambiar la tendencia de fondo del empleo hasta que no cambie la coyuntura econ&oacute;mica. En principio, los datos apuntan a una ralentizaci&oacute;n transitoria. Nada que ver con la crisis anterior. Y aunque haya mucha incertidumbre, la desaceleraci&oacute;n temporal no deber&iacute;a ser preocupante: muy poca creaci&oacute;n de empleo durante unos trimestres. Algo pasajero, sin excesiva importancia, salvo por una cosa: lo que ha dejado sembrado la reforma laboral de 2012.
    </p><p class="article-text">
        En los dem&aacute;s pa&iacute;ses del entorno la ralentizaci&oacute;n no supondr&aacute; destrucci&oacute;n de empleo, pero en Espa&ntilde;a esa reforma ha facilitado la destrucci&oacute;n de empleo hasta tal punto que, de no cambiarse en un plazo de tiempo muy corto, tanto el enorme volumen de contratos temporales injustificados como la facilidad extrema para que las empresas respondan con despidos masivos a un debilitamiento meramente coyuntural, podr&iacute;an provocar una debacle laboral que, entonces s&iacute;, podr&iacute;a hundir nuestra econom&iacute;a en una recesi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aclaracion-ultimos-datos-empleo-paro_129_1266926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2019 22:16:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una aclaración de los últimos datos de empleo y paro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La subida del SMI es necesaria y es beneficiosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/la-subida-del-smi-es-necesaria-y-es-beneficiosa/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/la-subida-del-smi-es-necesaria-y-es-beneficiosa/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Nov 2018 16:02:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La subida del SMI es necesaria y es beneficiosa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El empleo, por favor, ¡el empleo!]]></title>
      <link><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/el-empleo-por-favor-el-empleo/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://economistasfrentealacrisis.com/el-empleo-por-favor-el-empleo/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jul 2018 17:05:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El empleo, por favor, ¡el empleo!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sostenibilidad de las pensiones públicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/sostenibilidad-pensiones-publicas_132_4259868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5dbc982-2cd0-41d1-9265-011486001e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sostenibilidad de las pensiones públicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde una perspectiva de defensa del sistema público de pensiones como pilar de un Estado de Bienestar aún incompleto, consideramos que la fórmula más efectiva para lograr esos recursos adicionales sería la creación de un recurso fiscal específico para la financiación de las pensiones.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as <a href="http://elpais.com/elpais/2015/11/04/opinion/1446663756_271871.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un editorial de El Pa&iacute;s </a>aprovechaba la publicaci&oacute;n del informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) sobre la revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones para plantear la necesidad de abrir un debate sobre el futuro del sistema p&uacute;blico. Dada la extraordinaria sensibilidad de este asunto, las dificultades que actualmente atraviesa la Seguridad Social y la incertidumbre que el desequilibrio de sus cuentas &ndash;y su interpretaci&oacute;n&ndash; est&aacute;n generando a la ciudadan&iacute;a, parece realmente oportuna esa reflexi&oacute;n. Sirvan estas l&iacute;neas como una modesta contribuci&oacute;n con la que se quieren aclarar algunos aspectos.
    </p><p class="article-text">
        I. <em>El problema coyuntural y el reto estructural. </em><strong>El problema coyuntural y el reto estructural</strong>Como primera observaci&oacute;n, es acertado se&ntilde;alar que el desequilibrio que hoy sufre el sistema de pensiones no deriva de un problema de gastos, sino de ingresos. Quiere ello decir que nuestro pa&iacute;s no gasta demasiado en pensiones; al contrario, estamos por debajo de la media de los pa&iacute;ses de la Eurozona. Se preguntar&aacute; entonces el lector por qu&eacute; la Seguridad Social tiene un d&eacute;ficit superior al 1% del PIB desde hace cuatro a&ntilde;os. Y la respuesta es sencilla: por el impacto de la crisis econ&oacute;mica y por las pol&iacute;ticas &lsquo;austericidas&rsquo; que han concentrado todo el ajuste en la destrucci&oacute;n de empleo. Por ello, pese a que este desfase no es en absoluto menor &ndash;el Fondo de Reserva se agotar&aacute; en 2017 &oacute; 2018&ndash;, no cabe duda de que su naturaleza es coyuntural, como probar&iacute;a el que ahora las cuentas estar&iacute;an equilibradas si tuvi&eacute;ramos el n&uacute;mero de cotizantes alcanzado antes de la crisis. En todo caso, hay que denunciar la estrechez del planteamiento que pretende hacer creer que la sostenibilidad del sistema de pensiones depende del nivel de ingresos vinculado a las cotizaciones sociales: la clave m&aacute;s bien reside &ndash;deber&iacute;a residir&ndash; en el volumen de riqueza que la sociedad est&aacute; dispuesta a dedicar a sus ancianos, lo que exigir&aacute;, en su caso, la articulaci&oacute;n de otras f&oacute;rmulas de financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, de nuevo en este punto se plantea un segundo interrogante que vendr&iacute;a a socavar la fiabilidad del actual sistema p&uacute;blico de pensiones: la amenaza que deriva del pr&oacute;ximo envejecimiento de la poblaci&oacute;n. Frente al caso anterior, aqu&iacute; la dimensi&oacute;n del reto es, en parte, estructural, puesto que es indiscutible que ese cambio demogr&aacute;fico va a suponer un incremento muy significativo del n&uacute;mero de pensionistas a partir de mediados de la pr&oacute;xima d&eacute;cada y durante un largo periodo de tiempo con la consiguiente repercusi&oacute;n en el gasto. Precisamente para dar respuesta a esta transformaci&oacute;n de la estructura poblacional se aprob&oacute; de forma consensuada (<em>Pacto de Toledo </em>y <em>Acuerdo Social y Econ&oacute;mico, </em>tripartito) la reforma de 2011. Este conjunto de ajustes param&eacute;tricos impon&iacute;a sacrificios a los pensionistas y trabajadores, pero garantizaba que el crecimiento del gasto asociado a ese fen&oacute;meno demogr&aacute;fico no superara &ndash;ni siquiera en el momento m&aacute;s cr&iacute;tico, 2050&ndash; un nivel que puede considerarse asumible en t&eacute;rminos comparados: 14% del PIB. Un nivel inferior al gasto que hoy realizan Francia, Italia o Austria. A pesar de ello, el gobierno &lsquo;popular&rsquo; no consider&oacute; suficiente el ajuste y volvi&oacute; a impulsar cambios en 2013 con una contundencia sin precedentes.
    </p><p class="article-text">
        <em>II.</em> <em>La magnitud de la reforma de 2013.</em><strong>La magnitud de la reforma de 2013</strong> Dif&iacute;cilmente puede sostenerse, como hace el editorial que hemos mencionado, que la reforma de pensiones llevada a cabo en la presente legislatura (Ley 23/2013) sea &ldquo;insustancial&rdquo;. Bien al contrario, cabr&iacute;a afirmar que los dos cambios que impuso de forma unilateral el Gobierno de Rajoy &ndash;sustituci&oacute;n del mecanismo de revalorizaci&oacute;n de las pensiones e introducci&oacute;n de un factor de sostenibilidad vinculado a la esperanza de vida&ndash; suponen una ruptura del modelo que hoy (todav&iacute;a) conocemos. Como reconoce el propio Ejecutivo y avala la Comisi&oacute;n Europea, esas dos medidas habr&iacute;an de implicar un recorte del gasto en pensiones en 2050 de 3,4% del PIB, lo que dar&iacute;a lugar a unos niveles de gasto muy similares a los actuales. Pero con la significativa diferencia de que el n&uacute;mero de pensionistas se habr&aacute; pr&aacute;cticamente duplicado.
    </p><p class="article-text">
        La entidad del ajuste ya ha comenzado a manifestarse. En concreto, <a href="http://www.airef.es/system/assets/archives/000/001/141/original/Opini%C3%B3n_IRP_2016_(1).pdf?1446550772" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de la informaci&oacute;n ofrecida la pasada semana por la AIREF</a>&nbsp;se deduce que la aplicaci&oacute;n del nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n anual va a implicar una congelaci&oacute;n de las pensiones (subida testimonial del 0,25%) hasta bien entrada la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Tal es el resultado ofrecido por la nueva f&oacute;rmula de revalorizaci&oacute;n que ya no persigue la garant&iacute;a del poder adquisitivo de los pensionistas, sino la estabilidad presupuestaria. As&iacute;, el desequilibrio que sufren las cuentas de la Seguridad Social desde 2012 ha de lastrar el mecanismo (de &lsquo;devaluaci&oacute;n&rsquo;) durante al menos seis a&ntilde;os m&aacute;s. Con un doble agravante: primero, que aunque mejore la situaci&oacute;n financiera de la Seguridad Social el impacto de la jubilaci&oacute;n de los baby boomers presionar&aacute; a la baja la aplicaci&oacute;n de la f&oacute;rmula en el futuro. Y, segundo, que a partir de 2019 la introducci&oacute;n del factor de sostenibilidad supondr&aacute; tambi&eacute;n una reducci&oacute;n de la cuant&iacute;a inicial de las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>III.</em> <em>La insostenibilidad social del modelo resultante.</em><strong>La insostenibilidad social del modelo resultante</strong> A la vista de lo anterior, parece evidente que el modelo resultante de la ruptura de 2013 es insostenible. Pero no porque suponga un gasto excesivo, sino porque condena a los pensionistas a la pobreza, algo que dif&iacute;cilmente cabe en un Estado social en el que los poderes p&uacute;blicos deben garantizar la suficiencia econ&oacute;mica a los ciudadanos durante la vejez mediante pensiones adecuadas y peri&oacute;dicamente actualizadas (art&iacute;culo 50 de la Constituci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa ello que ha de apostarse entonces por un cambio radical de modelo? Hay quien defiende, con diversas variantes y de forma m&aacute;s o menos encubierta, que ha llegado el momento de transformar nuestro sistema de pensiones en uno mixto, limitando el peso del pilar p&uacute;blico como v&iacute;a m&aacute;s efectiva para la extensi&oacute;n del pilar privado. Eso condenar&iacute;a a la mayor parte de la poblaci&oacute;n &ndash;incapaz con sus ingresos de pagarse un fondo privado suficiente&ndash; a pensiones casi de pobreza. Nosotros, en cambio, creemos que deben recuperarse las se&ntilde;as de identidad del sistema de pensiones que hemos conocido, para lo cual resulta imprescindible completar las actuales fuentes de financiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os el Estado ya financi&oacute; una parte importante del gasto de la Seguridad Social, junto a los ingresos provenientes de las cotizaciones sociales. El ajuste de la asistencia sanitaria al marco constitucional aconsej&oacute; la aplicaci&oacute;n de un principio de separaci&oacute;n de fuentes por el cual las cotizaciones se dedicaban a la financiaci&oacute;n de las prestaciones del nivel contributivo, circunscribi&eacute;ndose la aportaci&oacute;n del Estado &ndash;y no totalmente&ndash; a la parte asistencial. Ese dise&ntilde;o, que pudo resultar v&aacute;lido para un momento concreto de la evoluci&oacute;n demogr&aacute;fica, no lo es para la fase de maduraci&oacute;n en la que acceder&aacute;n a la jubilaci&oacute;n los <em>baby boomers</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>IV. El Estado como garante de la sostenibilidad del sistema de pensiones.</em><strong>El Estado como garante de la sostenibilidad del sistema de pensiones</strong> Resulta urgente e imprescindible un cambio que lleve al Estado a complementar progresivamente los ingresos del sistema como v&iacute;a m&aacute;s efectiva para preservar la centralidad de las pensiones dentro de nuestro Estado social.
    </p><p class="article-text">
        Semejante acci&oacute;n de reequilibrio de las fuentes de financiaci&oacute;n no es ninguna ocurrencia. Cuenta con la misma legitimidad &ndash;y pac&iacute;fico encaje constitucional&ndash; con la que la protecci&oacute;n por desempleo pas&oacute; de financiarse casi exclusivamente a trav&eacute;s de cotizaciones sociales antes de la crisis a recibir la mitad de los recursos directamente del Estado durante el periodo m&aacute;s cr&iacute;tico. Y es ciertamente un dise&ntilde;o bien conocido por los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta entonces es si el esfuerzo presupuestario adicional que se plantea resulta asumible para el Estado. No cabe duda de que el incremento de la aportaci&oacute;n estatal ser&iacute;a muy notable, pero es un reto asequible por las siguientes razones. Primero, porque el nivel de gasto en pensiones suprimiendo los cambios de 2013 evolucionar&iacute;a hacia cotas que hoy ya, con una riqueza menor, sostienen sin problemas otros pa&iacute;ses pr&oacute;ximos. Segundo, porque urge y debe producirse una mejora de los ingresos fiscales que enjuague la grave insuficiencia (casi ocho puntos) que tiene Espa&ntilde;a respecto de los dem&aacute;s Estados europeos. Tercero, porque el esfuerzo de financiaci&oacute;n exigido ser&iacute;a progresivo en el tiempo, lo que facilitar&iacute;a un margen de maniobra para el desarrollo de otras pol&iacute;ticas igualmente necesarias para el mantenimiento del sistema de pensiones (pol&iacute;tica de empleo, inmigraci&oacute;n, natalidad&hellip;). Y, cuarto, porque se trata de un esfuerzo con una duraci&oacute;n temporal limitada, en la medida en que a partir de 2050 se producir&iacute;a una significativa ca&iacute;da del gasto como consecuencia del agotamiento de los efectos de la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>.
    </p><p class="article-text">
        Desde una perspectiva de defensa del sistema p&uacute;blico de pensiones de reparto como pilar de un Estado de Bienestar a&uacute;n incompleto, consideramos que la f&oacute;rmula m&aacute;s efectiva para lograr esos recursos adicionales ser&iacute;a la creaci&oacute;n de un recurso fiscal espec&iacute;fico para la financiaci&oacute;n de las pensiones que, como expresi&oacute;n de un firme y amplio compromiso pol&iacute;tico &ndash;blindaje&ndash;,servir&iacute;a para la preservaci&oacute;n del patrimonio social que hemos construido entre todos. Otros proponen soluciones distintas que entra&ntilde;an un menor gasto p&uacute;blico &ndash;y un mayor gasto privado&ndash; que conduce a pensiones mayoritariamente m&aacute;s bajas. A ellos hay que pedirles que expliquen sus propuestas, pero incluso antes de ello habr&iacute;a que exigirles que aclaren por qu&eacute; rechazan el actual modelo p&uacute;blico de pensiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Borja Suárez Corujo, Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/sostenibilidad-pensiones-publicas_132_4259868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Nov 2015 00:53:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudadanos: atrapados por el contrato único]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ciudadanos-atrapados-contrato-unico_1_4366214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/686e26cc-7898-4f1f-97eb-a247e597e19a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos: atrapados por el contrato único"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El contrato único incrementaría de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer más fácil y más barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales.</p></div><p class="article-text">
        A Ciudadanos le pasa lo mismo que a otras nuevas fuerzas pol&iacute;ticas: quieren a toda costa parecer nuevas, tener caras nuevas y nuevas ideas. Y no cabe reproch&aacute;rselo, a la vista de las preferencias de los electores, y de que las formaciones tradicionales de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola parecen empe&ntilde;adas en aparecer como viejas y caducas. Pero lo importante de las ideas no es que sean nuevas, sino que sean buenas. Y Ciudadanos ha &ldquo;comprado&rdquo; &ndash;como muestra de su biso&ntilde;ez, quiz&aacute;- una mala idea.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo; o &ldquo;contrato para la igualdad de oportunidades&rdquo; se basa en premisas err&oacute;neas. La propuesta consiste en que no haya m&aacute;s que un contrato de trabajo igual para todos, como si todos los trabajos fueran iguales y todos los trabajadores fueran a ser tratados por igual en las empresas por el hecho de tener un mismo contrato. No se dejen enga&ntilde;ar: aunque les ofrezcan un mismo contrato, no van a obtener una misma consideraci&oacute;n ni estabilidad en el empleo si a la empresa no le interesa. Al contrario, con el contrato &uacute;nico muchos m&aacute;s trabajadores pueden ser m&aacute;s precarios a&uacute;n, y ya es decir, porque lleva aparejada la reducci&oacute;n de las indemnizaciones por despido. Y si no fuera as&iacute;, que lo desmientan. Por eso se&ntilde;aladas instituciones internacionales y economistas poco proclives a reforzar los derechos de los trabajadores, apoyan decididamente el contrato &uacute;nico. Con la ventaja de que, aunque no reducir&iacute;a la dualidad, s&iacute; que la encubrir&iacute;a, dado que desaparecer&iacute;an de las estad&iacute;sticas las diferencias entre temporales e indefinidos: todos parecer&iacute;an iguales.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Luis Garicano, el economista que present&oacute; esta medida en el acto de Ciudadanos, que se trata de derribar el muro que hace que los empresarios no conviertan los contratos temporales en indefinidos. Bonito s&iacute;mil; l&aacute;stima que no sea cierto. El muro seguir&aacute; existiendo con el contrato &uacute;nico aunque lo quieran hacer invisible con ese subterfugio. Hay soluciones, pero no son estas. Expliquemos este enredo.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, de hecho, las empresas hacen contratos temporales para todo trabajo sea o no sea temporal, aunque eso es ilegal. Y esos contratos temporales los rescinden cuando quieren aunque no existan razones para ello. Lo cual tambi&eacute;n es ilegal: la normativa de despido establece que no se puede despedir a un trabajador temporal cuando uno quiera y sin que la causa que origin&oacute; la naturaleza temporal del contrato haya finalizado (art. 8 RD 2720/1998). Luego no es que haya un muro que impida que los empresarios conviertan en indefinidos los contratos temporales. Es que, primero, nunca debieron hacerles un contrato temporal porque si el trabajo no lo es, se trata de un fraude. Segundo, como el trabajo no es temporal, el hecho de que no se les regularice la situaci&oacute;n y se les haga un contrato indefinido es un segundo fraude. Y, tercero, la extinci&oacute;n arbitraria del contrato es tambi&eacute;n un tercer fraude.
    </p><p class="article-text">
        Estamos, pues, ante una situaci&oacute;n de fraude de ley generalizado en el uso de la contrataci&oacute;n temporal. Un fraude tan extendido, que se beneficia de tal permisividad, que dispone de tan pocos instrumentos legales para corregirlo, y que ha durado tanto tiempo (m&aacute;s de un cuarto de siglo), que ya casi nadie recuerda que simplemente se trata de una conducta ilegal. Y que, por lo tanto, el problema (el &ldquo;muro&rdquo;) se resolver&iacute;a si se restituyera la utilizaci&oacute;n legalmente adecuada de los contratos temporales.
    </p><p class="article-text">
        Es el elefante en la habitaci&oacute;n: todo el mundo sabe que est&aacute; pero nadie quiere hablar de &eacute;l, de que simplemente se trata de un fraude. En vez de solucionar el problema atajando ese fraude, el contrato &uacute;nico incrementar&iacute;a de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer m&aacute;s f&aacute;cil y m&aacute;s barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales; es decir, contrate usted como quiera, porque ya no existe distinci&oacute;n seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas del trabajo entre temporal y no temporal, y despida barato y cuando le parezca, porque el coste del despido en el contrato &uacute;nico, aunque creciente, es en los primeros a&ntilde;os el mismo que actualmente tienen los contratos temporales, lo que permitir&aacute; despedir exactamente como ahora se hace con los temporales. En lugar de este subterfugio interesado, &iquest;no ser&iacute;a m&aacute;s l&oacute;gico &ndash;e incluso m&aacute;s sencillo- adoptar medidas de verdad eficaces para que los contratos temporales se utilicen como se&ntilde;ala la ley? Si fuera as&iacute;, se reducir&iacute;an dr&aacute;sticamente la tasa de temporalidad y la dualidad, porque no habr&iacute;a m&aacute;s empleo temporal que el verdaderamente exigido por las actividades temporales.
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                </figure><p class="article-text">
        Esto es lo que pasa en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno. No existe ese grado de fraude general en la contrataci&oacute;n temporal y en ninguno del mundo existe un contrato &uacute;nico. Cosa rara siendo tan bueno. Y sus tasas de temporalidad no son, ni de lejos, tan elevadas como las espa&ntilde;olas, incluso teniendo en cuenta que sus legislaciones e indemnizaciones por despido en los contratos indefinidos son <a href="http://economistasfrentealacrisis.com/mitos-del-mercado-de-trabajo-espanol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s severas que las nuestras</a>.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es por qu&eacute; no intentamos parecernos a los dem&aacute;s pa&iacute;ses europeos haciendo que la ley sea eficaz y se cumpla, en lugar de inventarnos subterfugios con los que legalicemos el incumplimiento y consolidemos la dualidad laboral de forma encubierta. Estudios emp&iacute;ricos (Toharia y Cebri&aacute;n) muestran que las empresas utilizan el fraude de ley en la realizaci&oacute;n de los contratos temporales, y en la rescisi&oacute;n de los mismos, m&aacute;s intensamente cuanto m&aacute;s baja es la cualificaci&oacute;n de los trabajadores que van a contratar, y son por lo tanto m&aacute;s prescindibles. Este comportamiento, que permite a tantas malas empresas aprovecharse fraudulentamente de la inestabilidad laboral y de la rotaci&oacute;n del empleo, no cambiar&aacute; con el contrato &uacute;nico, porque precisamente el contrato est&aacute; dise&ntilde;ado para permitir que se contin&uacute;e haciendo igual que ahora, pero ya siendo legal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bonita&rdquo; soluci&oacute;n. <a href="http://nadaesgratis.es/garicano/para-salir-de-la-crisis-economica-hay-que-reformar-las-instituciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un post de 2013</a>, Garicano criticaba duramente a los sindicatos porque se negaban a aceptar un sistema de despido &ldquo;sin causalidad&rdquo; (o sea, despedir sin razones, arbitrariamente) como el que, seg&uacute;n dec&iacute;a, existe en Austria. Pero eso no es as&iacute;: seg&uacute;n la OCDE, <a href="http://www.oecd.org/els/emp/Austria.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el despido en Austria</a>&nbsp;&ndash;como en todos los pa&iacute;ses de nuestro entorno- necesita una causa, y las causas est&aacute;n tasadas en la ley, y son los jueces los que determinan si el despido est&aacute; justificado o es abusivo, por lo que no est&aacute; en manos de los empresarios, como s&iacute; sucede en Espa&ntilde;a, adoptar la decisi&oacute;n irrevocable de realizar un despido aunque este sea injusto (v&eacute;ase el trabajo de <a href="https://investigacion.us.es/sisius/sis_showpub.php?idpers=6030" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Calvo Gallego</a>&nbsp;en &ldquo;La regulaci&oacute;n del despido en Europa&rdquo;, Tirant, 2012). Y, para rematar, si el despido es declarado injusto es el trabajador el que tiene el derecho a elegir si quiere o no volver a su puesto de trabajo (readmisi&oacute;n). Exactamente lo contrario de lo que sucede en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidas sean las propuestas para resolver los problemas end&eacute;micos del mercado laboral espa&ntilde;ol. Pero cuidado con el ansia y el exceso de originalidad; no vaya a ser que la supuesta soluci&oacute;n se le atragante a los ciudadanos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo, Alberto del Pozo Sen]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ciudadanos-atrapados-contrato-unico_1_4366214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2015 18:42:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudadanos: atrapados por el contrato único]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Cs - Ciudadanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que van a perder las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/van-perder-pensiones_1_4416746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el nuevo mecanismo de revalorización, entre 2016 y 2020 los pensionistas perderían poder adquisitivo a razón de un 1,55% cada año</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, la&nbsp;<a href="http://www.airef.es/es/contenidos/opiniones/72-opinion-sobre-el-indice-de-revalorizacion-de-las-pensiones-2015" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal</a> public&oacute; un informe sobre la &ldquo;determinaci&oacute;n del &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n de las pensiones&rdquo; en 2015. En &eacute;l se ofrecen datos interesantes que ponen de manifiesto la entidad de los cambios introducidos el pasado a&ntilde;o en nuestro sistema p&uacute;blico de pensiones y que lo convierten en una excepci&oacute;n en la UE. Uno de los aspectos destacados de la Ley 23/2013 fue la modificaci&oacute;n del mecanismo de revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones. La vinculaci&oacute;n a la evoluci&oacute;n de los precios, es decir, la garant&iacute;a del mantenimiento del poder adquisitivo, fue sustituida por una f&oacute;rmula que condiciona ese incremento anual de las pensiones a la situaci&oacute;n financiera de la Seguridad Social: si las cuentas lo permiten se produce la revalorizaci&oacute;n &ndash;con un tope del 0,5% por encima del IPC en el mejor de los casos&ndash;, mientras que en otro caso &uacute;nicamente se garantiza un incremento del 0,25%, una (casi) congelaci&oacute;n que normalmente &ndash;2014 ha sido una anomal&iacute;a excepcional&ndash;implicar&aacute; p&eacute;rdida de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea la complejidad t&eacute;cnica del nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n lo que explica la escasa pol&eacute;mica que su introducci&oacute;n y puesta en marcha ha suscitado. Lo cierto es que con este sistema Espa&ntilde;a no respeta la l&iacute;nea roja que para el resto de pa&iacute;ses europeos supone el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones. De esta forma parece evidente la dr&aacute;stica devaluaci&oacute;n que ha sufrido el derecho constitucional a la actualizaci&oacute;n de las pensiones (art. 50): se reconocer&aacute; si la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es favorable y se denegar&aacute; en coyunturas de crisis. Esta es la nueva y devaluada configuraci&oacute;n de los &ldquo;derechos&rdquo; sociales, denunciada por la profesora Casas Baamonde, ex presidenta del Tribunal Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora lo que interesa es que por vez primera el &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n ha sido aplicado. De un modo poco transparente, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social se ha limitado a anunciar que el resultado de la nueva f&oacute;rmula es negativo y que, por tanto, las pensiones se han de incrementar ese m&iacute;nimo del 0,25%: as&iacute; lo establece la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2015. Una opacidad compensada por la jugosa informaci&oacute;n publicada por la Autoridad Fiscal, que permite hacernos una idea cierta de la suerte que correr&aacute;n nuestros pensionistas en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, cuando menos hasta el principio de la pr&oacute;xima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n est&aacute; integrado por dos componentes: uno expresa el ritmo de crecimiento anual de los ingresos y gastos de la Seguridad Social en un periodo de once a&ntilde;os, mientras que el otro refleja el equilibrio o desequilibrio entre esos ingresos y gastos en el mismo tiempo de referencia &ndash;2010-2020, en este caso&ndash;. Pues bien, lo que la Autoridad Fiscal dice impl&iacute;citamente es que la evoluci&oacute;n prevista de ambos componentes amenaza el poder adquisitivo de las pensiones en los sucesivos ejercicios de aqu&iacute; a 2020. Veamos por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        I. Dejando por un momento a un lado el segundo de los componentes de la f&oacute;rmula &ndash;el que refleja el (des)equilibrio entre ingresos y gastos&ndash;, la revalorizaci&oacute;n anual ser&aacute; el resultado de restar al incremento de los ingresos del sistema (las cotizaciones, b&aacute;sicamente) dos elementos: el incremento del n&uacute;mero de pensiones y el incremento de la pensi&oacute;n media. Para la aplicaci&oacute;n de la f&oacute;rmula, el Ministerio de Empleo ha tenido que manejar estimaciones sobre la evoluci&oacute;n de cada una de estas tres variables en el periodo 2016-2020.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que se refiere a los ingresos, contempla un crecimiento del 4,1% de media anual a lo largo de ese quinquenio. A juicio de la Autoridad Fiscal, se trata de una previsi&oacute;n &ldquo;exigente&rdquo; &ndash;&iquest;eufemismo para evitar calificarla de demasiado optimista?&ndash;, pues sin recursos adicionales, v&iacute;a impuestos o subida de cotizaciones, no pasar&iacute;a del 3%. Pero incluso dando por bueno ese 4,1% de crecimiento anual medio de los ingresos, las perspectivas de revalorizaci&oacute;n para los pensionistas son muy poco halag&uuml;e&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la recuperaci&oacute;n del empleo, uno de los presupuestos necesarios para alcanzar esa cota de crecimiento de los ingresos es que la inflaci&oacute;n se sit&uacute;e en el entorno del 2%, objetivo del Banco Central Europeo. En concreto, la Autoridad Fiscal estima una variaci&oacute;n media del 1,8% anual para ese tramo entre 2016 y 2020. L&oacute;gicamente esto implica que, para garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo, el promedio de revalorizaci&oacute;n de las pensiones en los cinco pr&oacute;ximos a&ntilde;os deber&iacute;a alcanzar ese valor. Sin embargo, tal nivel de casi dos puntos parece dif&iacute;cilmente alcanzable si atendemos a las previsiones ofrecidas por la misma Autoridad Fiscal sobre las otras dos variables del &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n: el incremento estimado del n&uacute;mero de pensiones (1,3%) y el de la pensi&oacute;n media (1,5%).
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que estas dos &uacute;ltimas cifras, y la relativa al crecimiento de los ingresos, reflejan la evoluci&oacute;n media de las variables de la f&oacute;rmula de aqu&iacute; a 2020. (Es razonable hacerlo as&iacute; en la medida en que los malos a&ntilde;os del principio de esta d&eacute;cada podr&iacute;an compensarse con los &ndash;ojal&aacute;&ndash; m&aacute;s boyantes del inicio de la pr&oacute;xima). Pues bien, sin tener todav&iacute;a en cuenta el segundo componente, un crecimiento medio de los ingresos del 4,1% implicar&iacute;a que el &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n no superar&iacute;a el 1,3% (la diferencia entre ese 4,1 y la suma de 1,3 y 1,5). Es decir que la p&eacute;rdida de poder adquisitivo cada a&ntilde;o hasta 2020 ser&iacute;a del 0,5% (1,8 de inflaci&oacute;n menos 1,3 de revalorizaci&oacute;n), un 3% en el conjunto de los cinco pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Si los ingresos crecieran menos, la p&eacute;rdida ser&iacute;a a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        II. Si adem&aacute;s incorporamos el segundo componente de la f&oacute;rmula legal de revalorizaci&oacute;n, el resultado es a&uacute;n m&aacute;s inquietante. La informaci&oacute;n de la Autoridad Fiscal apunta a que el desequilibrio actualmente existente entre ingresos y gastos va paulatinamente reduci&eacute;ndose, pero persiste hasta el final de la d&eacute;cada.
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        Ello supone que, a estos efectos, su valor ser&iacute;a siempre negativo; de manera que la cifra resultante deber&aacute; restarse a su vez al valor del primer componente, el mencionado 1,3. Y teniendo en cuenta el lastre que en el equilibrio de las cuentas han de suponer ejercicios como los de 2012, 2013 &oacute; 2014 &ndash;con d&eacute;ficit anuales de m&aacute;s del 1% del PIB&ndash;, lo m&aacute;s probable es que ese impacto negativo d&eacute; lugar a la subida m&iacute;nima del 0,25%. Es decir que en el quinquenio 2016-2020 los pensionistas perder&iacute;an poder adquisitivo a raz&oacute;n de un 1,55% (inflaci&oacute;n del 1,8 menos subida del 0,25) por ejercicio: un alarmante empobrecimiento de casi 8 puntos en tan s&oacute;lo cinco a&ntilde;os, que pone en serio peligro la suficiencia de las pensiones y refuerza las dudas de inconstitucionalidad del novedoso mecanismo de revalorizaci&oacute;n (&iquest;o m&aacute;s bien devaluaci&oacute;n?).
    </p><p class="article-text">
        III. Como apunte final, hay que destacar que la informaci&oacute;n facilitada por la Autoridad Fiscal pone en evidencia al Gobierno. En un intento por demostrar las &ldquo;virtudes&rdquo; del nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n, la Memoria que acompa&ntilde;aba a la hoy Ley 23/2013 conten&iacute;a una simulaci&oacute;n del impacto que su aplicaci&oacute;n habr&iacute;a tenido en el pasado. Se ofrec&iacute;an unos datos que mostraban que s&oacute;lo en 2011 y 2012 los pensionistas habr&iacute;an perdido poder adquisitivo, porque en el resto de los casos desde el a&ntilde;o 1997 las pensiones habr&iacute;an subido siempre m&aacute;s que la inflaci&oacute;n; en 2008, por ejemplo, se habr&iacute;an revalorizado un 2,65%, por encima del 2,4% de IPC. Sin embargo, la Autoridad Fiscal hace ahora una simulaci&oacute;n con los datos reales de la revalorizaci&oacute;n de las pensiones que habr&iacute;an resultado de la aplicaci&oacute;n de la nueva f&oacute;rmula precisamente ese a&ntilde;o 2008. La sorpresa es may&uacute;scula: las pensiones s&oacute;lo habr&iacute;an subido un 1,74%, es decir, que los pensionistas habr&iacute;an sufrido una significativa p&eacute;rdida de poder adquisitivo (del 0,7%) de haberse aplicado el nuevo &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n anual.
    </p><p class="article-text">
        Enga&ntilde;os para aprobar la Ley y un futuro de recortes continuados: los pensionistas, y la ciudadan&iacute;a en general, necesitan urgentemente una explicaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/van-perder-pensiones_1_4416746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2015 20:12:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que van a perder las pensiones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las pensiones públicas, víctimas del 'austericidio']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pensiones-publicas-victimas-austericidio_1_4774046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva reforma se traducirá en una pérdida de poder adquisitivo de todos los pensionistas</p></div><p class="article-text">
        La <a href="http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Actualizaci&oacute;n del Programa de Estabilidad 2014-2017</em></a> que el Gobierno remiti&oacute; a Bruselas hace pocas semanas cuantifica el recorte sufrido por el sistema p&uacute;blico de pensiones tras la reforma de 2013. Hay que lamentar que esa estimaci&oacute;n no fuera recogida en la memoria econ&oacute;mica de la <a href="http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-13617" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley 23/2013, sobre el factor de sostenibilidad y el &iacute;ndice de revalorizaci&oacute;n</a>; ni tampoco en el informe del comit&eacute; de expertos que sirvi&oacute; de base para esa regulaci&oacute;n. Parece l&oacute;gico pensar que un cambio de tanta envergadura, como veremos, deber&iacute;a haber llevado consigo un ejercicio de transparencia equivalente. A esta primera cr&iacute;tica se a&ntilde;ade que la reforma fuera impuesta unilateralmente por el Partido Popular, sin di&aacute;logo ni apoyo del resto de fuerzas pol&iacute;ticas e interlocutores sociales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Proyecciones 2010-2060 del gasto asociado a envejecimiento (en % del PIB)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero, siendo lo anterior grave, lo verdaderamente preocupante son los datos que reflejan el enorme impacto de esta reforma en el gasto en pensiones: seg&uacute;n <a href="http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el citado documento</a> (p&aacute;gina 78), se situar&iacute;a en 2050 en un nivel similar al de hoy (10,5% del PIB) y ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s bajo (9,6%), diez a&ntilde;os despu&eacute;s. Para entender las implicaciones de estos c&aacute;lculos oficiales conviene echar la vista atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de pensiones de 2011 &ndash;consensuada pol&iacute;tica y socialmente&ndash; persegu&iacute;a como objetivo fundamental reforzar la sostenibilidad del sistema. Trataba de suavizar el previsible incremento del gasto consecuencia del proceso de envejecimiento de la poblaci&oacute;n vinculado al alargamiento de la esperanza de vida y a la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>. Frente a las estimaciones que, antes de esa reforma, situaban el gasto en Espa&ntilde;a en 2050 por encima del 17% del PIB, las medidas entonces articuladas moderaban ese crecimiento para dejarlo &ndash;seg&uacute;n la Comisi&oacute;n Europea &ndash; en el 14%. Un nivel muy superior al actual, pero perfectamente asumible en t&eacute;rminos comparados; no en vano Francia, Italia o Austria superan ese umbral holgadamente ya en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Las tensiones financieras que sufre la Seguridad Social desde 2012 fueron utilizadas por el Gobierno de Rajoy, primero, para devaluar las pensiones ese a&ntilde;o (una p&eacute;rdida de poder adquisitivo de casi dos puntos, que se sumaba a la congelaci&oacute;n de 2011 del Gobierno Zapatero) y, a continuaci&oacute;n, para plantear ante la opini&oacute;n p&uacute;blica la necesidad de introducir urgentemente m&aacute;s cambios. Esos desequilibrios presupuestarios nada ten&iacute;an que ver con problemas estructurales, sino que eran consecuencia de una coyuntura adversa agravada por una pol&iacute;tica econ&oacute;mica centrada en la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit y no en el empleo. Pero el Ejecutivo de Rajoy lo ignor&oacute; e impuls&oacute; nuevas modificaciones como falsa prolongaci&oacute;n de la reforma &lsquo;socialista&rsquo;. De hecho, encontr&oacute; el parapeto de &eacute;sta para regular un novedoso factor de sostenibilidad, ya previsto en 2011 aunque en t&eacute;rminos bien distintos.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la reforma del PP adelanta trece a&ntilde;os el calendario de aplicaci&oacute;n y configura un sistema de pensiones &lsquo;menguantes&rsquo; en el que la cuant&iacute;a de la nueva pensi&oacute;n se reduce autom&aacute;ticamente conforme se eleva la esperanza de vida. Pero, adem&aacute;s, modifica el mecanismo de revalorizaci&oacute;n abocando a todos los pensionistas a la p&eacute;rdida segura de poder adquisitivo &ndash;as&iacute; lo diagnostica la OIT&ndash; como consecuencia de dos circunstancias: en el corto plazo, la adversa situaci&oacute;n econ&oacute;mica y el alt&iacute;simo desempleo, y, en el largo plazo, el lastre que supondr&aacute; en la nueva f&oacute;rmula el cuantioso incremento del n&uacute;mero de pensionistas.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, lo que el mencionado <em>Programa de Estabilidad</em> revela es la magnitud del recorte que, seg&uacute;n el Gobierno, va a suponer la conjunci&oacute;n de ambas medidas (factor de sostenibilidad y mecanismo de revalorizaci&oacute;n): un gasto del 10&rsquo;5% del PIB en 2050 supone un &lsquo;ahorro&rsquo; (<em>sic</em>) creciente, un recorte, de casi 4 puntos porcentuales de PIB (actualmente 40.000 millones de euros) en esa fecha respecto de la estimaci&oacute;n previa a esta reforma. De manera que la parte de la riqueza nacional que gastaremos en pensiones p&uacute;blicas dentro de cuarenta a&ntilde;os ser&aacute; la misma que hoy, con la diferencia de que el n&uacute;mero de pensionistas se habr&aacute; doblado: de 8 pasaremos a m&aacute;s de 15,2 millones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Porcentaje de gasto en pensiones sobre el PIB</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Es evidente que ni el Gobierno ni el poder financiero que alienta estos cambios est&aacute;n pensando en que los jubilados de mitad de siglo vayan a ser mucho m&aacute;s pobres que los de hoy. Creen seguramente que la transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica de nuestras sociedades debe llevarnos a un cambio de modelo, hacia una limitaci&oacute;n de las pensiones p&uacute;blicas y una progresiva extensi&oacute;n del peso de los planes (privados) de pensiones. Es decir que su apuesta &ndash;no expl&iacute;cita&ndash; consiste b&aacute;sicamente en que en 2050 un tercio aproximadamente del gasto total en pensiones proceda del &aacute;mbito privado.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste puede ser un planteamiento de reforma leg&iacute;timo, siempre que se encuadre dentro de los l&iacute;mites constitucionales y que se plantee abiertamente a los ciudadanos. Por eso hay que insistir en dos ideas fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el cambio de modelo que se persigue &ndash;el paso a un sistema de pensiones mixto&ndash; es una opci&oacute;n pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica, no algo inevitable. En este sentido, importa insistir en que las dificultades que hoy atraviesa la Seguridad Social son de naturaleza coyuntural, pues derivan de la p&eacute;rdida de tres millones de empleos durante la crisis. Con la particularidad de que disponemos de instrumentos para hacer frente a esas tensiones &ndash;54.000 millones de euros en el fondo de reserva&ndash;, as&iacute; como de orientaciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que resultar&iacute;an eficaces para estabilizar la situaci&oacute;n financiera &ndash;priorizar la creaci&oacute;n de empleo&ndash;. Por su parte, los problemas estructurales del sistema de pensiones fueron razonablemente abordados por la reforma de 2011 que, a cambio de sacrificios, garantizaba la sostenibilidad de un modelo de reparto reconocible como tal. Los retos estructurales persisten, s&iacute;, pero tienen m&aacute;s que ver con aspectos relacionados con la insuficiencia de las pensiones de determinados colectivos &ndash;las mujeres, se&ntilde;aladamente&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Y, en segundo lugar, es posible que a mitad de siglo el gasto total (p&uacute;blico y privado) en pensiones no implique una reducci&oacute;n importante sobre el 14% del PIB previsto antes de la reforma (&lsquo;ruptura&rsquo;) de 2013. Pero s&iacute; supondr&aacute;, en todo caso, un cambio muy relevante en su composici&oacute;n, con una sensiblemente menor aportaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico y un peso mucho mayor de las pensiones privadas. Y no debe desconocerse que ese nuevo sistema, m&aacute;s individualista, ha de traer consigo enormes desigualdades en funci&oacute;n de la capacidad de ahorro y un debilitamiento del Estado de Bienestar con el consiguiente incremento de la pobreza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio González González, Borja Suárez Corujo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/pensiones-publicas-victimas-austericidio_1_4774046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2014 18:11:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las pensiones públicas, víctimas del 'austericidio']]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/sostenibilidad-propuesta-innecesaria-inadecuada-inaceptable_1_5726357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098a60be-af46-4cb2-a826-4719a6195e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El factor de sostenibilidad: una propuesta innecesaria, inadecuada e inaceptable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si de lo que se trata es de salvaguardar el sistema público de pensiones  que hoy conocemos, el factor de sostenibilidad propuesto no es adecuado</p><p class="subtitle">La pensión media apenas alcanza los 820 euros mensuales  y más del 50% de todas las pensiones no llega a la cuantía correspondiente al salario mínimo interprofesional</p><p class="subtitle">El diseño del nuevo modelo de pensiones representa una ruptura del pacto social sobre el que se sustenta nuestro sistema democrático</p></div><p class="article-text">
        <em>En colaboraci&oacute;n con Economistas Frente a la Crisis y L&iacute;neas Rojas</em><a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;ved=0CC8QFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.economistasfrentealacrisis.com%2F&amp;ei=GCfMUdyKKvCh7AbSrYG4Aw&amp;usg=AFQjCNEkiMxJ3EKxsKii9P4ec1RaAY9GLA&amp;bvm=bv.48340889,d.ZGU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economistas Frente a la Crisis</a><a href="http://www.lineasrojas.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&iacute;neas Rojas</a>
    </p><p class="article-text">
        Tiempo habr&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas para analizar con detalle la propuesta del &ldquo;Comit&eacute; de expertos sobre el factor de sostenibilidad del sistema p&uacute;blico de pensiones&rdquo;, su contenido y sus implicaciones. Pero se hace necesario ya al menos dar una respuesta clara a las tres preguntas que los propios expertos plantean en un ejercicio de ret&oacute;rica, m&aacute;s que de pedagog&iacute;a, en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas de su Informe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es necesario ahora el factor de sostenibilidad?</strong><em>ahora</em> La propuesta de los &ldquo;expertos&rdquo; &ndash;de los once que la asumen, habr&iacute;a que matizar siempre&ndash; parte de la premisa de que la introducci&oacute;n de un mecanismo de ajuste autom&aacute;tico de las pensiones es necesaria y urgente para garantizar la sostenibilidad del sistema que, en otro caso, se ver&iacute;a amenazada ya en el corto plazo. Sin embargo, llama poderosamente la atenci&oacute;n que precisamente un grupo selecto de expertos no explique &ndash;m&aacute;s all&aacute; de la manida e insuficiente referencia al envejecimiento de la poblaci&oacute;n&ndash; ni aporte dato alguno acerca de las razones de esa urgencia. M&aacute;xime cuando el gasto actual en pensiones de jubilaci&oacute;n en Espa&ntilde;a es muy inferior al de la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de la UE. Y cuando las proyecciones demogr&aacute;ficas, econ&oacute;micas y de gasto a largo plazo del propio Gobierno espa&ntilde;ol y de la Comisi&oacute;n Europea (<em>2012 Ageing Report</em> y <em>Pension Adecuacy Report 2010-2050</em>), que acreditan la sostenibilidad de las pensiones p&uacute;blicas, no han sido puestas por ellos en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Establecer por anticipado un mecanismo de adaptaci&oacute;n ante posibles desequilibrios del sistema de pensiones derivados de factores demogr&aacute;ficos m&aacute;s intensos de lo esperado puede ser una medida razonable. De hecho, la reforma consensuada de 2011 &ndash;esa que sorprendentemente los &ldquo;expertos&rdquo; ignoran por completo&ndash; as&iacute; lo contemplaba. Pero lo hac&iacute;a en t&eacute;rminos bien distintos a la propuesta de esta Comisi&oacute;n de expertos, pues s&oacute;lo comenzar&iacute;a a aplicarse en 2032, una fecha que no es caprichosa sino que coincide con el momento en el que se sabe que se intensificar&aacute; el gasto en pensiones por la jubilaci&oacute;n de la generaci&oacute;n del &ldquo;baby boom&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, introducir ahora el factor de sostenibilidad de forma precipitada no s&oacute;lo resulta innecesario, sino que, al hacerlo sin aportar argumentos que lo justifiquen, pone de relieve una estrategia de utilizaci&oacute;n de la coyuntura de crisis como coartada para el recorte de los derechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es adecuado?</strong> Si de lo que se trata es de salvaguardar el sistema p&uacute;blico de pensiones que hoy conocemos, el factor de sostenibilidad propuesto no es adecuado. Porque la doble f&oacute;rmula planteada garantiza la pervivencia de un sistema p&uacute;blico de pensiones, s&iacute;, pero de uno muy limitado respecto de los par&aacute;metros actuales, que no satisfar&iacute;a el requisito de suficiencia y adecuaci&oacute;n de rentas. Vayamos por partes.
    </p><p class="article-text">
        En virtud del <em>Factor de Revalorizaci&oacute;n Anual </em>(FRA), se sustituye el mecanismo de actualizaci&oacute;n autom&aacute;tica conforme al incremento del IPC por una nueva previsi&oacute;n que condiciona la revalorizaci&oacute;n de las pensiones a la situaci&oacute;n financiera del sistema de pensiones. El crecimiento de su cuant&iacute;a se hace depender de una favorable evoluci&oacute;n del crecimiento de los ingresos, del n&uacute;mero de pensiones, de la cuant&iacute;a media y del equilibrio entre ingresos y gastos del sistema. Dos grandes objeciones cabe hacer a esta nueva definici&oacute;n del mecanismo actualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Primero, detr&aacute;s de una apariencia t&eacute;cnica, objetiva, se esconde un planteamiento tramposo, en la medida en que hoy se sabe que en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas dos de las variables que integran esa f&oacute;rmula &ndash;el n&uacute;mero de pensiones y la cuant&iacute;a media&ndash; van a crecer necesariamente por la jubilaci&oacute;n de los &ldquo;baby boomers&rdquo; y el efecto sustituci&oacute;n, lastrando as&iacute; la posible revalorizaci&oacute;n hasta el punto de que s&oacute;lo un aumento espectacular de los ingresos podr&iacute;a compensar los otros dos y garantizar lo que hasta ahora era un derecho de los pensionistas: que sus pensiones no perdieran poder adquisitivo. Segundo, el FRA, as&iacute; definido, deval&uacute;a el derecho a la revalorizaci&oacute;n de las pensiones vulnerando el art&iacute;culo 50 de nuestra Constituci&oacute;n en el que se garantiza a los ciudadanos durante la tercera edad la &ldquo;&hellip; suficiencia econ&oacute;mica&hellip;&rdquo; a trav&eacute;s de &ldquo;&hellip; pensiones adecuadas y peri&oacute;dicamente actualizadas&rdquo;. Es decir que &ndash;mal que les pese a los &ldquo;expertos&rdquo;&ndash; los poderes p&uacute;blicos tienen el deber constitucional de proveer los recursos necesarios para garantizar la revalorizaci&oacute;n, algo que resulta incompatible con una f&oacute;rmula que pretende abocar a todos los pensionistas, actuales y futuros, a una p&eacute;rdida constante de poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el <em>Factor de Equidad Intergeneracional</em> (FEI) supone aplicar un descuento en la cuant&iacute;a inicial de la pensi&oacute;n en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida. Con ello se trata de mantener el equilibrio entre el tiempo de vida activa y el que se pasa como pensionista. Este objetivo, tambi&eacute;n en principio razonable, es de nuevo coincidente con la l&iacute;nea seguida por la reforma de 2011. Sin embargo, frente a la m&aacute;s prudente soluci&oacute;n de entonces basada en un mayor esfuerzo contributivo, ahora se plantea una f&oacute;rmula mucho m&aacute;s dr&aacute;stica y con un important&iacute;simo impacto social. Porque se establece una correcci&oacute;n autom&aacute;tica &ndash;a la baja por el alargamiento de la esperanza de vida&ndash; que desprecia el previsible incremento del nivel de riqueza de la sociedad en su conjunto. Quiere ello decir que los &ldquo;expertos&rdquo; desatienden flagrantemente una cuesti&oacute;n fundamental como es la equidad, pues dif&iacute;cilmente puede explicarse que una sociedad m&aacute;s rica, como ser&aacute; la espa&ntilde;ola dentro de veinte a&ntilde;os, est&eacute; abocada a pagar pensiones cada vez m&aacute;s modestas a sus jubilados margin&aacute;ndolos del progreso econ&oacute;mico colectivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es aceptable?</strong> Sorprende que el Informe de los &ldquo;expertos&rdquo; no ofrezca ninguna descripci&oacute;n de la realidad actual de nuestro sistema p&uacute;blico de pensiones. A juzgar por la determinaci&oacute;n con la que plantea una reducci&oacute;n importante de la cuant&iacute;a de las pensiones actuales y futuras, cabe deducir que consideran que nuestras pensiones actuales son excesivamente generosas. Pero lo cierto es que no es as&iacute;, ya que la pensi&oacute;n media apenas alcanza los 820 euros mensuales y m&aacute;s del 50% de todas las pensiones no llega a la cuant&iacute;a correspondiente al salario m&iacute;nimo interprofesional.
    </p><p class="article-text">
        Por eso entendemos que condenar a los ciudadanos a unas pensiones menguantes en una sociedad que, una vez superada la crisis, recupere su capacidad de crecimiento, es una contradicci&oacute;n muy dif&iacute;cil de salvar sin tener presente la existencia de poderos&iacute;simos intereses financieros. Porque lo que la propuesta esconde &ndash;de manera consciente&ndash; detr&aacute;s de f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas es un cambio de modelo de Seguridad Social en el que la limitaci&oacute;n de las pensiones p&uacute;blicas libera un amplio espacio a las pensiones privadas. Tal planteamiento podr&aacute; ser leg&iacute;timo; pero lo exigible, en todo caso, es que se hable claro a los ciudadanos y se explique de forma meridiana qui&eacute;n pierde y qui&eacute;n gana con este cambio: perder&iacute;a la mayor&iacute;a que al llegar a la jubilaci&oacute;n no posee m&aacute;s que un patrimonio social, la pensi&oacute;n p&uacute;blica, pues el recorte de su cuant&iacute;a incrementar&iacute;a el riesgo de pobreza y de desigualdad; ganar&iacute;a el poder financiero que ver&iacute;a promocionado el acceso a un lucrativo negocio.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestro punto de vista, este nuevo dise&ntilde;o del modelo de pensiones degrada el Estado de Bienestar que hemos construido en los &uacute;ltimos treinta y cinco a&ntilde;os. Representa, en otras palabras, una ruptura del n&uacute;cleo esencial del pacto social sobre el que se sustenta nuestro sistema democr&aacute;tico, y por ello resulta inadmisible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto del Pozo Sen, Borja Suárez Corujo, Antonio González González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/sostenibilidad-propuesta-innecesaria-inadecuada-inaceptable_1_5726357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2013 18:40:10 +0000]]></pubDate>
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