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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enric Martínez Herrera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enric_martinez_herrera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enric Martínez Herrera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Independentismo catalán y representación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/independentismo-catalan-representacion_1_5734465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una gran parte de catalanes cuya primera lengua es el castellano parece  ambigua respecto a asuntos tocantes a la "cuestión nacional"</p><p class="subtitle">No sólo el peso demográfico, sino también la intensidad de preferencias tiene utilidad para entender las ventajas  y desventajas en términos de movilización</p><p class="subtitle">La dirección de un partido puede desempeñar un papel activo y autónomo en la forja de una hegemonía ideológica</p></div><p class="article-text">
        En su reciente art&iacute;culo, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Destino-Itaca-bordo_6_134096594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Destino &Iacute;taca: &iquest;Estamos ya todos a bordo?</a>, <strong>Pau Mar&iacute;-Klose</strong> y <strong>Francisco Javier Moreno</strong> desarrollan una interpretaci&oacute;n l&uacute;cida y provocativa sobre las din&aacute;micas pol&iacute;ticas en la Catalu&ntilde;a contempor&aacute;nea. Puede parecer que en Catalu&ntilde;a hay muy amplio consenso en pro de un siempre mayor autogobierno o, incluso, ahora, la secesi&oacute;n. S in embargo, seg&uacute;n exponen, las apariencias enga&ntilde;an. Esta impresi&oacute;n obedece al silenciamiento de los partidarios de la unidad, en su mayor&iacute;a castellano-parlantes de rentas bajas, por unas instituciones de representaci&oacute;n deficientes. Este silenciamiento, en el que participa una parte sustancial de los representantes pol&iacute;ticos, periodistas e intelectuales, se explica por varios factores, entre los que destaca el fen&oacute;meno de la &ldquo;espiral de silencio&rdquo;, en el que interviene el temor a las sanciones sociales de la que aparenta ser una mayor&iacute;a apabullante contra aquellos que discrepen con ella.
    </p><p class="article-text">
        Suscribiendo este relato en su pr&aacute;ctica totalidad, queremos desarrollar o, en su caso, agregar tres elementos cruciales para la comprensi&oacute;n del proceso en curso. El primero es la intensidad de las preferencias &ndash; un tema que presenta problemas importantes para la teor&iacute;a democr&aacute;tica, aunque en cierto sentido es relativamente simple. Supongamos que cerca de una cuarta parte del p&uacute;blico catal&aacute;n desee la independencia con fervor; que una d&eacute;cima parte se oponga resueltamente a cualquier aumento adicional del autogobierno; y que la amplia mayor&iacute;a restante no tenga una opini&oacute;n formada al respecto. Pongamos por caso, adem&aacute;s, que la cuarta parte independentista est&eacute; mucho m&aacute;s interesada por el asunto que el resto. &iquest;No cabe esperar que la minor&iacute;a con preferencias independentistas intensas se salga con la suya? Tener en cuenta no s&oacute;lo el peso demogr&aacute;fico sino tambi&eacute;n la intensidad de preferencias &ndash; y los recursos de cada cual &ndash; tiene utilidad para entender las ventajas y desventajas, en t&eacute;rminos de movilizaci&oacute;n, de los grupos rivales que buscan sentar consensos hegem&oacute;nicos en pos de sus respectivos proyectos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Esto suscita la cuesti&oacute;n m&aacute;s amplia de por qu&eacute; algunas preferencias devienen m&aacute;s intensas que otras, as&iacute; como la cuesti&oacute;n, a&uacute;n m&aacute;s general, de c&oacute;mo se forman las preferencias. Una de las actividades b&aacute;sicas de los partidos pol&iacute;ticos es precisamente &eacute;sta: los partidos no se limitan a responder a preferencias dadas (ex&oacute;genamente) del electorado, sino que <a href="http://www.oxfordscholarship.com/view/10.1093/0199253099.001.0001/acprof-9780199253098" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son activos en su fragua</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, salvo raras excepciones, los partidos son organizaciones jer&aacute;rquicas. Con esta estructura, la direcci&oacute;n de un partido puede ser capturada por sectores espec&iacute;ficos de la poblaci&oacute;n (habitualmente acomodados) con intereses particulares, las cuales no necesariamente reflejan las de los afiliados de base, y menos si cabe las de sus votantes. Quienes controlan el &ldquo;aparato&rdquo; pueden tener una influencia muy considerable en trazar los l&iacute;mites de la opini&oacute;n p&uacute;blica &ldquo;aceptable&rdquo;. En otras palabras, pueden desempe&ntilde;ar un papel activo y aut&oacute;nomo en la forja de una hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, resulta <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1469-8129.2010.00432.x/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente llamativo</a> que, en los principales partidos de Catalu&ntilde;a, sus diputados auton&oacute;micos expresan ser sustancialmente m&aacute;s nacionalistas que sus representantes municipales y &eacute;stos, a su vez, <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=275505" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marcadamente m&aacute;s nacionalistas que los votantes del partido</a>. Como se observa en la siguiente Tabla, donde se mide el nacionalismo catal&aacute;n en t&eacute;rminos de identidades relativas catal&aacute;n-espa&ntilde;ol, quienes controlan el &ldquo;aparato&rdquo; en CiU (<em>Convergencia i Uni&oacute;</em>) y en el PSC (<em>Partit Socialista de Catalunya</em>) tienden a ser mucho m&aacute;s nacionalistas que sus bases (v&eacute;ase la Tabla 1).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es m&aacute;s, como demuestra la Tabla 2, en la &uacute;ltima d&eacute;cada el nacionalismo de los parlamentarios auton&oacute;micos ha seguido en aumento, siempre por delante del de la ciudadan&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ahora bien, los dirigentes de los partidos aspiran a ganar elecciones o, cuando menos, a obtener suficiente apoyo electoral (y rest&aacute;rselo a sus rivales) para lograr participar en gobiernos de coalici&oacute;n. Lo cual les lleva a tener en cuenta, en alguna medida, las preferencias existentes entre el electorado en v&iacute;speras de los comicios.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a un segundo factor del proceso en marcha: el fen&oacute;meno de los &ldquo;paquetes&rdquo; de pol&iacute;ticas. Son m&uacute;ltiples los asuntos o dimensiones entorno a los cuales los partidos pueden competir. Por lo general, estas organizaciones no ofrecen una propuesta sobre un &uacute;nico asunto sino, m&aacute;s bien, &ldquo;paquetes&rdquo; con una combinaci&oacute;n determinada de pol&iacute;ticas relativas a m&uacute;ltiples asuntos. Por ello, incluso si un partido es receptivo hacia los deseos de un electorado espec&iacute;fico sobre ciertos temas, puede seguir cerr&aacute;ndose respecto a sus preferencias sobre otras cuestiones. Despu&eacute;s de todo, el votante s&oacute;lo tiene un voto con el cual castigar o premiar, de una sola vez, a los pol&iacute;ticos por sus decisiones, resultados y posturas en m&uacute;ltiples asuntos.
    </p><p class="article-text">
        Una gran parte de catalanes cuya primera lengua es el castellano <a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13597566.2012.754356#.UdWKIm1KKU0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parece ambigua</a> respecto a asuntos tocantes a la &ldquo;cuesti&oacute;n nacional&rdquo; y se ve mucho m&aacute;s preocupada por &ldquo;las lentejas&rdquo; &ndash; asuntos perentorios relativos a pol&iacute;ticas de bienestar y redistribuci&oacute;n de la riqueza. En contraste, un n&uacute;mero importante de ciudadanos cuya primera lengua es el catal&aacute;n se interesa, y mucho, por temas relativos a &ldquo;la naci&oacute;n&rdquo;. Como consecuencia, mientras en el primer grupo es mucho m&aacute;s probable que intenten pasar cuentas a los partidos por sus pol&iacute;ticas laborales, educativas, sanitarias, de pensiones, vivienda, etc., el segundo grupo es m&aacute;s propenso a evaluar las posturas de sus representantes sobre la cuesti&oacute;n nacional.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, esta situaci&oacute;n contribuye a favorecer a la minor&iacute;a que expresa sus intereses en t&eacute;rminos &ldquo;nacionales&rdquo;. Una &ldquo;minor&iacute;a abrumadora&rdquo; que, adem&aacute;s de jugar con ventaja por ocupar puestos clave en el sistema econ&oacute;mico, en el pol&iacute;tico, el educativo, y el de medios de comunicaci&oacute;n, ha disfrutado de un acceso aventajado al empleo p&uacute;blico y privado, e incluso ha recibido subvenciones para sus asociaciones &ldquo;civiles&rdquo;, durante tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, las trabas para una representaci&oacute;n demogr&aacute;ficamente proporcional se agravan por la abundante evidencia de que una clara mayor&iacute;a de catalanes castellano-parlantes considera que las <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3300201" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones auton&oacute;micas</a> s&oacute;lo tienen importancia secundaria y, por consiguiente, es mucho m&aacute;s probable que no vote o bien lo haga en clave de la situaci&oacute;n del conjunto de Espa&ntilde;a. Esta aparente indiferencia de muchos castellano-parlantes ampl&iacute;a el margen de maniobra de los partidos que aspiran a representarles regionalmente respecto a sus posturas sobre la cuesti&oacute;n nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; llegamos a la tercera, pero no menos importante, pieza clave del rompecabezas: la crisis actual ha dado al movimiento nacionalista una oportunidad para cosechar los frutos de tres d&eacute;cadas de pol&iacute;ticas de <a href="http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1475-6765.00018/abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nation-building</a> (construcci&oacute;n de la naci&oacute;n) centradas en el sistema educativo y los medios de comunicaci&oacute;n. Estas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas han conducido a la asimilaci&oacute;n al imaginario nacionalista de una proporci&oacute;n en absoluto peque&ntilde;a de la gente cuya primera lengua es el castellano, especialmente entre aquellos con aspiraciones de ascenso social. Al mismo tiempo, y con mayor relevancia, estas pol&iacute;ticas han contribuido a una fuerte intensificaci&oacute;n de los sentimientos nacionalistas entre los catalano-parlantes.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;-Klose y Moreno quitan hierro al impacto de las pol&iacute;ticas de &ldquo;construcci&oacute;n de la naci&oacute;n&rdquo; sobre el aumento del independentismo, sugiriendo que &ldquo;de existir alguna relaci&oacute;n entre ambos procesos, &eacute;sta no ser&iacute;a lineal, sino en todo caso escalonada y mediada por la aparici&oacute;n de eventos espec&iacute;ficos que incrementar&iacute;an el umbral de apoyo a la causa nacionalista.&rdquo; Es completamente cierto que se ha producido un m&aacute;ximo hist&oacute;rico en el respaldo a la causa nacionalista desde el inicio de la presente crisis, sobre todo entre la poblaci&oacute;n con origen aut&oacute;ctono, una parte de la cual ha sido sensible a la movilizaci&oacute;n en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional &ndash; aunque hay que recordar que &eacute;sta obedeci&oacute; a que <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3425543" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los dirigentes nacionalistas rompieron el pacto de 1978</a>, cuando la inmensa mayor&iacute;a de la gente no aspiraba a m&aacute;s autogobierno. Sin embargo, existe evidencia clara de una tendencia sostenida, a largo plazo, en el mismo sentido, con especial importancia entre los ciudadanos con padres aut&oacute;ctonos y socializados en el contexto institucional de las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, identificados en la siguiente Gr&aacute;fica como &ldquo;segunda generaci&oacute;n&rdquo; (2&ordf;G).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En su an&aacute;lisis de la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica, <strong>Antonio Gramsci</strong> distingui&oacute; entre guerra de posiciones y guerra de maniobra. El consenso pol&iacute;tico a favor de pol&iacute;ticas de construcci&oacute;n nacional centradas en el sistema educativo y el sistema de medios de comunicaci&oacute;n debe interpretarse como una guerra de posiciones en la que el movimiento nacionalista ha luchado para forjar su hegemon&iacute;a. Con la crisis ha llegado la tan largamente ansiada oportunidad de pasar a la guerra de maniobra. &iexcl;&Iacute;taca, ya llegamos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric Martínez Herrera, Thomas Jeffrey Miley]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/independentismo-catalan-representacion_1_5734465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2013 20:09:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Independentismo catalán y representación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Soberanismo,Derecho a decidir]]></media:keywords>
    </item>
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