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    <title><![CDATA[elDiario.es - Hugo Cuello]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/hugo_cuello/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Hugo Cuello]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¡Europa nos pertenece a los jóvenes!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/europa-pertenece-jovenes_1_5740069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4c8d992-90b3-4620-9fec-9dcc043e61fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Europa nos pertenece a los jóvenes!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según  datos del INJUVE, más de la mitad de los jóvenes españoles siente  aburrimiento o desconfianza hacia la política</p><p class="subtitle">Exigir un mayor papel de la ciudadanía en la UE es el paso necesario para que la juventud supere la apatía política a lo largo y ancho del continente</p><p class="subtitle">Un 58% de los jóvenes españoles irá a votar en las  elecciones europeas, más que en las elecciones  de 2009 pero seis  puntos por debajo de la media europea</p></div><p class="article-text">
        A  un a&ntilde;o de las elecciones europeas, la maquinaria de Bruselas ya se ha  puesto en marcha para convencer al mayor n&uacute;mero de ciudadanos que, de  una vez por todas, alcen su voz en los pr&oacute;ximos comicios. &iquest;Acaso nos  jugamos algo que no hayamos tratado ya en cualquiera de nuestras  elecciones nacionales? Si lo que queremos es dotar a Europa de los  instrumentos suficientes para salvarse, s&iacute;. Sin duda. Ya no se puede  seguir por la puerta de atr&aacute;s y de espaldas a la ciudadan&iacute;a. Hasta  ahora, el euro se hab&iacute;a construido de forma que se pudiera ceder lo  m&iacute;nimo necesario para que la soberan&iacute;a nacional no se viera tan socavada  que la decisi&oacute;n fuera cuestionada por los ciudadanos. La cesi&oacute;n de  soberan&iacute;a econ&oacute;mica no fue acompa&ntilde;ada de un control de la soberan&iacute;a  popular a nivel europeo. De esta forma, se cre&oacute; una pol&iacute;tica monetaria  centralizada con una responsabilidad descentralizada, lo que acab&oacute;  siendo un fracaso no solo en t&eacute;rminos de legitimidad, sino tambi&eacute;n de  eficacia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora  ya no hay duda. Las tareas de uni&oacute;n bancaria, fiscal y econ&oacute;mica  necesarias para seguir adelante exigen unas instituciones fuertes que se  hayan legitimado democr&aacute;ticamente, y esto implica una responsabilidad  tambi&eacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola, que hasta ahora hab&iacute;a  vivido m&aacute;s o menos c&oacute;moda en un consenso permisivo y acr&iacute;tico hacia las  instituciones europeas. Esto se detecta en la poblaci&oacute;n en general, pero  en los j&oacute;venes en particular, aunque dicho desinter&eacute;s es transversal y  no afecta &uacute;nicamente al tema europeo. Seg&uacute;n  datos del INJUVE, m&aacute;s de la mitad de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles siente  aburrimiento o desconfianza hacia la pol&iacute;tica. Pero a la vez, tambi&eacute;n la  gran mayor&iacute;a considera que el sistema necesita de reformas profundas,  de modo que se necesita un sistema que pueda ser ese canalizador que  a&uacute;ne exigencia con necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora para la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes la  indignaci&oacute;n era la &uacute;nica manera de exigir a los gobernantes europeos  que rindan cuentas. El contrato generacional se ha roto en muchos pa&iacute;ses  y los j&oacute;venes cualificados somos los que m&aacute;s lo estamos sufriendo,  vi&eacute;ndonos obligados a salir del pa&iacute;s, buscando exasperados pr&aacute;cticas sin  remunerar para lograr algo de experiencia, o alg&uacute;n trabajo temporal  para poder pagar la injusta subida de las tasas universitarias. Tenemos  grandes ventajas competitivas, pero nadie parece apreciarlas.  Una de  ellas es nuestra visi&oacute;n cosmopolita de Europa, y del mundo. No se  entender&iacute;a parte del actual desgobierno  europeo, que impide una soluci&oacute;n consensuada de la crisis, sin observar  la fragmentaci&oacute;n de la pol&iacute;tica a lo largo de sistemas electorales,  donde han resurgido las identidades nacionales y la proliferaci&oacute;n de  antiguos prejuicios.  Pero ah&iacute; es donde los j&oacute;venes vamos un paso por delante: tenemos una  cultura social rica, adquirida por el mero hecho de haber nacido y  crecido en democracia y bajo unas condiciones de prosperidad,  globalizaci&oacute;n, paz garantizada y de la promesa de un futuro brillante.  Unas condiciones que se desvanecen cada d&iacute;a. Pero antes de recurrir al  populismo o a mensajes nacionalistas y antieuropeos, los j&oacute;venes de hoy,  que somos la primera generaci&oacute;n comunitarizada, podemos ser capaces de  exigir el siguiente paso. Podr&iacute;amos  aprender de esta crisis para no volver a caer en las malas pr&aacute;cticas,  pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de generaciones anteriores. Y si logramos  entender nuestra responsabilidad como pa&iacute;s, aceptar que el juego ha  cambiado y que debemos mirar m&aacute;s a Europa, habremos demostrado una vez  m&aacute;s nuestra capacidad.
    </p><p class="article-text">
        El  principal problema es que, aunque convivamos diariamente con la  innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y social, a&uacute;n no hemos visto esta innovaci&oacute;n  pol&iacute;tica. Utilizamos dispositivos que hace s&oacute;lo cuatro a&ntilde;os ser&iacute;an  ciencia ficci&oacute;n, nos comunicamos de una manera que evoluciona  constantemente y nos dicen que tenemos que innovar y ser creativos en  nuestro d&iacute;a a d&iacute;a si queremos garantizarnos un futuro profesional. Pero  nada de eso ha llegado a la pol&iacute;tica, y afecta al modo en que los  j&oacute;venes se relacionan con sus instituciones, y tambi&eacute;n con Europa. Hay un  gran sector consciente de su  importancia: Disfrutar de un Erasmus, los  viajes low-cost a lo largo del continente o participar en asociaciones  ayuda a impregnarse de esa idea. Pero todav&iacute;a un considerable n&uacute;mero de  j&oacute;venes, un 67% de los que no piensan ir a votar, creen que estas  elecciones no servir&aacute;n para nada.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, seg&uacute;n datos recientes de la Comisi&oacute;n, un 58% de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles s&iacute; cree  que ir&aacute; a votar en las elecciones europeas, m&aacute;s que en las elecciones  de 2009 pero a&uacute;n seis puntos por debajo de la media europea y muy por  detr&aacute;s de pa&iacute;ses como Italia o Alemania. Del otro 42% que est&aacute; m&aacute;s o  menos indeciso, m&aacute;s del 60% consideran que no est&aacute;n bien informados y  que estas elecciones no tratar&aacute;n los temas que verdaderamente le  interesan, concepciones que afectan sobre todo a los j&oacute;venes del Sur de  Europa. En  definitiva, la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes han entendido la importancia de  Europa pero hay un gran n&uacute;mero que todav&iacute;a no lo ve relevante a&uacute;n cuando  Bruselas est&aacute; en todas las conversaciones.
    </p><p class="article-text">
        Para  evitarlo, el Parlamento Europeo est&aacute; empe&ntilde;ado en demostrar que usar&aacute;  sus nuevos poderes otorgados por el Tratado de Lisboa para que sean los  ciudadanos los que elijan al nuevo Presidente de la Comisi&oacute;n. &ldquo;La  campa&ntilde;a electoral de 2014 ser&aacute; m&aacute;s interesante, m&aacute;s europea y m&aacute;s  pol&iacute;tica que las elecciones anteriores&rdquo; se&ntilde;ala una resoluci&oacute;n reci&eacute;n  salida del Comit&eacute; de Asuntos Constitucionales. El objetivo, en  definitiva, es motivar a los medios de comunicaci&oacute;n y partidos pol&iacute;ticos  a que fomenten unas elecciones europeas verdaderamente europeas, de  forma que ciudadanos puedan tomar decisiones serias sobre los asuntos  pol&iacute;ticos importantes. A nivel europeo, los partidos pol&iacute;ticos parecen  estar dispuestos y presentar&aacute;n sus candidatos a la Comisi&oacute;n a principios  de 2014, pero si a nivel nacional se repiten bajo el prisma del castigo  o apoyo al gobierno de turno se correr&aacute; el riesgo de desmotivar a la  ciudadan&iacute;a y agravar la tendencia de abstenci&oacute;n que ten&iacute;an estas  elecciones. Y sin duda, ser&iacute;a el mayor fracaso de Europa y de los  europeos, pues si el proyecto descarrila ser&aacute; por el aumento de las  protestas capitaneadas por una masa de j&oacute;venes desempleados y sin nada  que perder.
    </p><p class="article-text">
        Pero  un Presidente de la Comisi&oacute;n elegido con un gran apoyo ciudadano  tendr&iacute;a la legitimidad suficiente para enfrentarse a la toma de  decisiones de los Estados m&aacute;s fuertes y evitar sus perspectivas  electoralistas. Estar&iacute;a mucho m&aacute;s atado y controlado por el Parlamento  Europeo de lo que haya estado cualquier comisario, de forma que ser&iacute;a  m&aacute;s sensible a los intereses de los ciudadanos ya que la relaci&oacute;n entre  su elecci&oacute;n y el electorado ser&aacute; m&aacute;s directa que hasta ahora. Para los  j&oacute;venes, deber&iacute;a venir acompa&ntilde;ado de medidas que nos beneficien a corto  plazo, demostrando que los gobiernos est&aacute;n dispuestos a rescatar a los  j&oacute;venes del desempleo tan firmemente como en su d&iacute;a lo estuvieron para  rescatar a los bancos.
    </p><p class="article-text">
        Los  ciudadanos no debemos olvidar que la UE es m&aacute;s un experimento pol&iacute;tico y  estrat&eacute;gico que econ&oacute;mico, y que Europa todav&iacute;a tiene mucho que decir  en un mundo multipolar donde las nuevas potencias est&aacute;n al acecho para  conseguir su cuota de poder a costa de los europeos. Para mediados de  siglo habr&aacute; diez asi&aacute;ticos y tres africanos por cada uno de los  europeos, as&iacute; que la conclusi&oacute;n es sencilla: si los j&oacute;venes no nos  esforzamos por llevar la voz cantante y gritar que la UE es el mejor  instrumento para luchar contra la inestabilidad y la desigualdad en el  continente y en el mundo, seguiremos anclados en el des&aacute;nimo, sin  esperanzas y convertidos en una generaci&oacute;n ap&aacute;tica y con poca capacidad  de innovaci&oacute;n ni influencia. Por su parte, los dirigentes tienen que  entender que una juventud a la que el 70% le interesa poco o nada la  pol&iacute;tica necesita de un mayor reclamo que escuche, de prestaciones y  empodere al ciudadano para volver a crear ilusi&oacute;n, y el Estado-Naci&oacute;n no  est&aacute; en condiciones de proporcion&aacute;rselo. Para la gran mayor&iacute;a de  nosotros, el camino entre la indignaci&oacute;n y el compromiso pasa por  Europa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y  c&oacute;mo podemos lograrlo? Anta&ntilde;o, la generaci&oacute;n que puso en marcha el  proyecto europeo asegur&oacute; la paz y la prosperidad de un continente  hist&oacute;ricamente enfrentado y ha recibido un Premio Nobel de la Paz por  ello. De forma que si queremos conseguir nuestro propio Nobel dentro de  cincuenta a&ntilde;os, su victoria es nuestro reto. Nos toca a nosotros exigir  un mayor papel de la ciudadan&iacute;a en la UE porque la democracia que viene,  esa gran tarea pendiente, es una democracia de naturaleza posnacional. No  debemos olvidar que la Uni&oacute;n Europea es un experimento &uacute;nico en el  mundo y que, en definitiva, su futuro est&aacute; en nuestras manos ya que el riesgo de romper el euro est&aacute; en la tensi&oacute;n social y el malestar ciudadano.  Pero si nos encontramos con una UE mucho m&aacute;s influyente que tendremos  que atender, no podremos manejarla adecuadamente con 17 gobiernos, 17  parlamentos y un Banco Central que tiene una mano atada a la espalda,  como muchos dirigentes todav&iacute;a creen. Al igual que estamos sufriendo  esta crisis injustamente, los j&oacute;venes tambi&eacute;n sufriremos las  consecuencias de no explotar el potencial que nos permita adaptarnos al  Siglo XXI. Nos queda poco tiempo para decidirlo, pero todav&iacute;a podemos  ser una superpotencia si nosotros lo deseamos y estas elecciones pueden  ser un buen momento para demostrarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Cuello, Javier García Toni]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2013 18:04:44 +0000]]></pubDate>
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