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    <title><![CDATA[elDiario.es - Susanna Arús]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/susanna_arus/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Susanna Arús]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una clínica social en Grecia atiende a los pacientes que pierden la cobertura gratuita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salud-depende-voluntario_1_5767619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23438fd2-781d-4461-b3b9-5805dab33b4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una clínica social en Grecia atiende a los pacientes que pierden la cobertura gratuita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Clínica Social de Helliniko es uno de los cerca de 40 centros médicos que funcionan en Grecia para atender pacientes que carecen de cobertura gratuita</p><p class="subtitle">Los griegos pierden la cobertura gratuita cuando cumplen un año en el paro. En la actualidad cerca de un millón y medio de personas no tienen acceso a los servicios del Sistema Nacional de Salud</p></div><p class="article-text">
        Cinco personas esperan en recepci&oacute;n mientras los administrativos abren fichas y conciertan las pr&oacute;ximas visitas. Ninguno de ellos tiene cobertura m&eacute;dica gratuita. En el sistema de salud p&uacute;blica de Grecia, a diferencia de Espa&ntilde;a, uno pierde su cobertura cuando lleva m&aacute;s de un a&ntilde;o en el paro. Por si no fuera suficiente con el drama del desempleo en el pa&iacute;s, los principales sindicatos de m&eacute;dicos calculan que cerca de un mill&oacute;n y medio de personas no tienen actualmente acceso a los servicios del Sistema Nacional de Salud. Sin ning&uacute;n tipo de seguro y a menudo sin los recursos econ&oacute;micos para pagarse una visita, medicamentos para un tratamiento o incluso una operaci&oacute;n, algunos de estos ciudadanos se ven acorralados y su salud se ve amenazada.
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        Giorgos Vichas, un veterano cardi&oacute;logo del EOPYY - el mayor proveedor de servicios m&eacute;dicos p&uacute;blicos en Grecia-, se empez&oacute; a dar cuenta de ello. &ldquo;Algunos de mis pacientes dejaron de visitarme porque hab&iacute;an perdido su cobertura y no pod&iacute;an pagarse las consultas o los medicamentos que yo les recetaba&rdquo;, explica. Con la vocaci&oacute;n sobre sus hombros decidi&oacute; encontrar una manera de ayudarles as&iacute; como a otras personas que tambi&eacute;n se hab&iacute;an quedado sin seguro. As&iacute; fue como le surgi&oacute; la idea de montar una cl&iacute;nica social, donde &eacute;l y otros profesionales del mundo sanitario trabajar&iacute;an como voluntarios. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, esta idea es una realidad. La Cl&iacute;nica Social Metropolitana de Helliniko, ubicada en una antigua base militar americana en esta municipalidad, atiende una media de 70 personas al d&iacute;a. &ldquo;La mayor&iacute;a de ellos - afirma Vichas- son gente de clase media que hace un a&ntilde;o ten&iacute;an una vida muy digna pero que se quedaron sin trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El doctor llama a uno de los cinco pacientes que esperan en la recepci&oacute;n de la cl&iacute;nica. Govostis Stamatis, camarero de profesi&oacute;n y desempleado desde hace cinco a&ntilde;os, entra en la consulta. Padece diabetes y necesita tratamiento a diario as&iacute; como realizar chequeos m&eacute;dicos de forma regular. &ldquo;Sin la ayuda de la cl&iacute;nica ahora mismo estar&iacute;a muerto&rdquo; explica, tras recordar el d&iacute;a en que, &ldquo;avergonzado, decid&iacute; acudir a la Cl&iacute;nica Social en Helliniko&rdquo;. Sus niveles de az&uacute;car estaban disparados, pod&iacute;an producirle un coma, y le derivaron urgentemente al hospital p&uacute;blico Sotiria. All&iacute; le trataron pero cuando la persona del departamento de finanzas apareci&oacute; para preguntarle c&oacute;mo iba a pagar por la medicaci&oacute;n se sinti&oacute; atrapado. &ldquo;No ten&iacute;a trabajo ni dinero y el doctor Vichas se involucr&oacute; personalmente para solucionar la situaci&oacute;n&rdquo;, dice Govostis. En ocasiones son los mismos doctores y voluntarios quienes ejercen de mediadores entre los pacientes y las oficinas de gesti&oacute;n de finanzas de los hospitales. En casos extremos, han llegado a acompa&ntilde;ar a sus pacientes a la farmacia y pagar de sus bolsillos los medicamentos.
    </p><p class="article-text">
        El espacio donde ahora el doctor atiende a Govostis es propiedad del estado. Estaba &ldquo;en venta&rdquo; y se hab&iacute;a especulado sobre la construcci&oacute;n de un casino, pero despu&eacute;s de que Giorgos Vichas hablara con el alcalde de Helliniko, el futuro de la base ha sido otro. La cl&iacute;nica es hoy ampliamente conocida en el municipio y el ayuntamiento cubre los gastos de los distintos suministros de &eacute;sta. Por otro lado, el material, desde muebles hasta equipo t&eacute;cnico sanitario, lo han conseguido gracias a las donaciones de otros profesionales del sector privado que les han cedido tras jubilarse.
    </p><p class="article-text">
        Por turnos y con un horario que se adapta a su disponibilidad, unos 230 voluntarios -90 de ellos personal m&eacute;dico- se han volcado a esta iniciativa. Cualquier ayuda es bien recibida, desde atenci&oacute;n de llamadas, clasificaci&oacute;n de medicamentos o gesti&oacute;n de la p&aacute;gina web, hasta transporte de material. Uno de estos voluntarios, Eleni Gerakari, estudi&oacute; econ&oacute;micas y en su tiempo libre acude a la cl&iacute;nica para ayudar con los servicios de comunicaci&oacute;n y visitas de la prensa. Hablando un ingl&eacute;s perfecto explica como &ldquo;el n&uacute;mero de pacientes se ha incrementado de forma dram&aacute;tica en los &uacute;ltimos meses, por este motivo tambi&eacute;n se han multiplicado el n&uacute;mero de donaciones y han llegado a&uacute;n m&aacute;s voluntarios&rdquo;.
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        Otro de ellos, Panos Papadopoulos, se encarga de gestionar los f&aacute;rmacos que les llegan. Se asegura que no est&eacute;n caducados, los clasifica y los borra de la lista que desde la web van actualizando sobre el material que necesitan. &ldquo;La sala donde guardamos los medicamentos es el orgullo de nuestra cl&iacute;nica, al principio tan solo cont&aacute;bamos con un armario, y ahora, la habitaci&oacute;n est&aacute; llena&rdquo;, dice Panos. Mientras, Eleni observa con satisfacci&oacute;n c&oacute;mo llega una nueva tanda de medicamentos dentro de bolsas de pl&aacute;stico, en las que sobretodo hay productos alimenticios para beb&eacute;s. &ldquo;Proveemos ayuda a reci&eacute;n nacidos de cien familias. Se ha llegado a dar el caso en que un hospital p&uacute;blico se quedara con un reci&eacute;n nacido hasta que la madre que dio a luz les proveyera con el dinero&rdquo;, comenta Eleni mientras las bolsas se van acumulando en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Estos casos no han pasado desapercibidos por el Consejo de Europa, que ha dado la voz de alarma sobre los peligros de la austeridad, especialmente cuando el derecho al acceso a la salud p&uacute;blica est&aacute; de por medio. En el informe hacen referencia a una &ldquo;crisis sanitaria y hasta humanitaria que afecta cada vez a m&aacute;s gente, principalmente desempleados, inmigrantes, refugiados, mujeres y ni&ntilde;os&rdquo; y remarcan la situaci&oacute;n &ldquo;especialmente preocupante de las mujeres embarazadas que no tienen cobertura m&eacute;dica y no pueden afrontar los gastos de entre 800 y 1200 euros que reclaman los hospitales tras dar a luz.&rdquo;
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        El ritmo no cesa en la cl&iacute;nica. Si bien todos est&aacute;n contentos con el trabajo que han hecho y hacen cada d&iacute;a, conf&iacute;an en que la cl&iacute;nica no exista para siempre. &ldquo;Esperemos que este centro no sea un proyecto a largo plazo, que no sea un sistema de salud paralelo&rdquo;, dice el doctor Vichas. Ahora en la sala de espera s&oacute;lo quedan cuatro personas, desde la consulta del dentista llaman al paciente siguiente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susanna Arús, Blanca Blay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/salud-depende-voluntario_1_5767619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Aug 2013 18:12:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una clínica social en Grecia atiende a los pacientes que pierden la cobertura gratuita]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cinco universitarios griegos construyen una ecocomunidad para huir de la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-llega-evia-grecia-eco-comunidad-autosostenible_1_5767827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8a595af-101e-4274-9b9e-0f09ba13fd30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco universitarios griegos construyen una ecocomunidad para huir de la crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un país con un 62,5% de desempleo juvenil, un grupo de cinco universitarios dejan sus ciudades en Grecia para vivir de un modo autosuficiente en el campo, al norte de la isla de Evia.</p></div><p class="article-text">
        Panagiotis, o Panos como le llaman los que lo conocen, naci&oacute; y creci&oacute; en Atenas, donde estudi&oacute; ingenier&iacute;a electr&oacute;nica en el Instituto Tecnol&oacute;gico de Piraeus. Tras trabajar algunos a&ntilde;os en sectores relacionados con su carrera decidi&oacute; emigrar de la capital a un peque&ntilde;o pueblo de la isla de Evia. &ldquo;En alg&uacute;n momento decid&iacute; que quer&iacute;a cambiar mi vida. Quer&iacute;a trabajar en un ambiente que me diera motivos para hacerlo y eso no pude encontrarlo en la gran ciudad&rdquo;, asegura. En un pa&iacute;s con un 27% de desempleo, atizado fuertemente por la crisis y d&oacute;nde existe una importante desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, cada vez son m&aacute;s los j&oacute;venes que deciden buscar nuevos modos de supervivencia por su propia cuenta.
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        Ahora, a los 30 a&ntilde;os, Panos se dedica plenamente al proyecto que empez&oacute; junto con otros j&oacute;venes en 2008: la construcci&oacute;n de una ecocomunidad autosostenible. &ldquo;Quer&iacute;amos cambiar la manera de ver el futuro, crearlo&rdquo;, dice.  As&iacute; es como este ingeniero y tres j&oacute;venes m&aacute;s, tambi&eacute;n con estudios universitarios, constituyeron la ONG 'Free and Real'. &ldquo;Al principio decidimos viajar y ver si hab&iacute;a alg&uacute;n tipo de comunidad de este tipo en Grecia. No encontramos ninguna as&iacute; que decidimos crearla&rdquo;, explica. Eso les llev&oacute; tambi&eacute;n a visitar otras ecocomunidades en pa&iacute;ses d&oacute;nde esta tendencia ya exist&iacute;a, como Espa&ntilde;a o Portugal, d&oacute;nde tomaron nota para su proyecto, al que definen ahora como una &ldquo;escuela de sostenibilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A casi 200 kil&oacute;metros de Atenas, Panos y el resto de los j&oacute;venes viven ahora en unos terrenos cerca del pueblo de Agios, en el norte de la Isla de Evia. Lejos del ajetreado ritmo de la ciudad ahora su vida discurre en el campo, entre cultivos, bosque y seminarios de temas relacionados con la sostenibilidad. &Eacute;l y cuatro miembros m&aacute;s de 'Free and Real' trabajan de manera permanente en lo que ellos llaman el cuartel general, una construcci&oacute;n hecha en los terrenos que un hombre del pueblo decidi&oacute; cederles porqu&eacute; no los usaba. Si bien no pagan nada por estos terrenos, el coste de la  construcci&oacute;n de la ecocomunidad, que ronda los 100.000 euros, escapa de sus bolsillos. Por eso, para financiar el proyecto, pusieron en marcha una campa&ntilde;a de <em>crowdfunding</em> &ndash;recaudaci&oacute;n de fondos a trav&eacute;s de Internet- y recurren a algunas subvenciones de instituciones p&uacute;blicas y privadas. Adem&aacute;s, seg&uacute;n explican, tambi&eacute;n son peque&ntilde;os negocios qui&eacute;nes contribuyen ya sea con dinero o material de construcci&oacute;n. &ldquo;Un ejemplo -dice Panos-, la &uacute;ltima llamada que hemos recibido ha sido de parte de la compa&ntilde;&iacute;a Black &amp; Decker, que quiere donar algunas herramientas el&eacute;ctricas&rdquo;.
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        Con el dinero recaudado ya se han iniciado las tareas de construcci&oacute;n en la cima del monte Telaithrion, lugar escogido para que, a largo plazo, 17 personas puedan vivir de forma totalmente autosuficiente, rodeados de 450 arboles frutales, y con un lago de 350m3 a su vera. Adem&aacute;s, tendr&iacute;a la capacidad para acoger hasta 100 visitantes. De momento, pero, s&oacute;lo cinco personas viven de manera permanente. Una de ellas es Alex (23, programador web), quien se encarga de procesar los alimentos y cocinar para el resto, siempre bas&aacute;ndose en una dieta vegetariana y con cultivos propios. En el huerto, a las afueras del cuartel general, trabajan Pepi (38, soci&oacute;loga) y Dionisis (30, qu&iacute;mico). De las tareas de construcci&oacute;n se encarga Panos, quien tras a&ntilde;os de pruebas fallidas e investigaci&oacute;n ha encontrado el modelo de casa perfecto, integrador y multifuncional: los yurts &ndash;una readaptaci&oacute;n de los refugios n&oacute;madas utilizados en Asia Central desde hace siglos-. Conscientes que Internet es un elemento indispensable para darse a conocer y expandirse, sus port&aacute;tiles est&aacute;n conectados a su red wifi. A trav&eacute;s de &eacute;sta Apostolos (33, multimedia y software) actualiza la p&aacute;gina web y la de Facebook, env&iacute;a newsletters e interacciona con los internautas que quieren visitarles.
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        Cerca de 30 personas provenientes de toda Grecia se dan cita en el peque&ntilde;o pueblo de Agios para convivir durante cuatro d&iacute;as, comer, charlar, discutir y escuchar atentamente los consejos para mantener un modo de vida natural y sostenible. Es verano, el ruido de los grillos y las cigarras acompa&ntilde;an el noveno seminario del a&ntilde;o, esta vez sobre alimentaci&oacute;n y a cargo de Panos.
    </p><p class="article-text">
        Anna es la que viene de m&aacute;s cerca, de Chalikda, la ciudad m&aacute;s grande de la isla de Evia. Licenciada en Educaci&oacute;n, conoci&oacute; el proyecto hace un a&ntilde;o gracias a un amigo y ya es la cuarta vez que viene. &ldquo;Primero estuve un fin de semana, la segunda vez fueron dos semanas y la &uacute;ltima ya me qued&eacute; 3 meses, es otra forma de vida a la que conocemos&rdquo;. Finaliz&oacute; su m&aacute;ster en Inglaterra el a&ntilde;o pasado y ahora, de vuelta a Grecia, se plantea dejar la ciudad y cambiar su modo de vida.
    </p><p class="article-text">
        Entre los asistentes tambi&eacute;n se encuentran Constantina, profesora en Atenas, y Marina, estudiante de Traducci&oacute;n en la Universidad de Sal&oacute;nica. Discuten sobre el modelo de educaci&oacute;n en Grecia, y ambas est&aacute;n de acuerdo en el progresivo deterioro en las escuelas. A la conversaci&oacute;n se une Giorgos, quien cre&oacute; una empresa de marketing online y se encuentra ahora desmont&aacute;ndola pedazo a pedazo porque quiere cambiar el rumbo de su vida. Opina que m&aacute;s gente deber&iacute;a volver al campo y construir una alternativa al margen del estado. &ldquo;No sirve de nada protestar, manifestarnos y luchar contra el sistema actual. Cuando un 20% de la poblaci&oacute;n consiga vivir as&iacute; empezaran a respetarnos&rdquo;, dice convencido.
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        No todos los visitantes son estudiantes o j&oacute;venes buscando una alternativa de vida. Aphroditi, de Sal&oacute;nica, viene con su amiga danesa. Ambas han trabajado durante 35 a&ntilde;os en disintas instituciones de la Uni&oacute;n Europea como traductoras y ahora, tras una vida de ajetreo entre delegaciones y viajes por Europa, disfrutan relajadamente de su jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todos los hu&eacute;spedes coinciden que la vida en el campo ya no es el mito del agricultor sin formaci&oacute;n ni recursos y desconectado del mundo tecnol&oacute;gico, sino que se presenta como una alternativa moderna y viable, especialmente en el contexto de crisis que vive el pa&iacute;s. Cae la noche en Agios y, tras la cena, Panos, retoma el taller sobre alimentos. El cuartel general de 'Free and Real' cuenta con una gran sala, llena de sof&aacute;s, ordenadores y un proyector. Mientras los asistentes escuchan, preguntan y debaten se escucha de fondo una canci&oacute;n de Michael Jackson en Youtube. Al d&iacute;a siguiente, cada uno de los visitantes volver&aacute; a su casa, en Atenas, Sal&oacute;nica, Volos u otras ciudades para retomar la rutina del d&iacute;a a d&iacute;a marcado por la austeridad, las huelgas y las protestas. Mientras, en Agios, Panos y los dem&aacute;s madrugar&aacute;n para trabajar en los cultivos y preparar m&aacute;s actividades.  All&iacute; el ruido no llega, parece otro pa&iacute;s pero es el mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susanna Arús, Blanca Blay]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/crisis-llega-evia-grecia-eco-comunidad-autosostenible_1_5767827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2013 17:38:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco universitarios griegos construyen una ecocomunidad para huir de la crisis]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[“El Gobierno no dará marcha atrás, el cierre de la televisión griega es un hecho”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/gobierno-marcha-ert-podemos-pasado_1_5742765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da3fa1c3-dde0-41c7-ae13-9832883e4f8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“El Gobierno no dará marcha atrás, el cierre de la televisión griega es un hecho”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno griego se ha salido con la suya con el cierre de la radiotelevisión pública griega. A pesar de que el Consejo de Estado ordenó su reapertura, aunque fuera temporal, sus periodistas tienen poco margen para la negociacion. Uno de ellos era Dimitris Apokis, que tras el cierre ocupó la sede del que era su lugar de trabajo.</p></div><p class="article-text">
        Hace justo un mes, Dimitris Apokis ejerc&iacute;a como periodista y analista de relaciones internacionales para la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica griega (ERT). Vivi&oacute; 17 a&ntilde;os en Estados Unidos como corresponsal de la empresa p&uacute;blica y en 2011 volvi&oacute; a Atenas. Tras el cierre de la ERT, Apokis apoy&oacute; la ocupaci&oacute;n de su sede. Ahora, desde el jard&iacute;n de su casa solo cree en una soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es la televisi&oacute;n p&uacute;blica una cabeza de turco griega que ha pagado los platos rotos del Gobierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que vieron la ERT como un objetivo f&aacute;cil para cumplir con las exigencias de la troika, no esperaban generar tanto ruido. Sab&iacute;amos que la televisi&oacute;n p&uacute;blica griega ten&iacute;a serios problemas y que era necesario un cambio pero la forma de cerrarla fue demasiado abrupta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; era necesario este cambio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era una organizaci&oacute;n anticuada. Necesitaba desesperadamente una modernizaci&oacute;n, una reorganizaci&oacute;n tanto de los trabajadores como de la misma entidad. Nos hab&iacute;amos quedado anclados en el pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dora Makri, corresponsal de la ERT en Espa&ntilde;a, desminti&oacute; la acusaci&oacute;n de despilfarro afirmando que en realidad la radiotelevisi&oacute;n p&uacute;blica contaba con un super&aacute;vit de 40 millones tan solo en el primer trimestre de este a&ntilde;o. &iquest;C&oacute;mo se entiende esta contradicci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El truco aqu&iacute; es que sucesivos gobiernos han usado la ERT como saco de boxeo y han colocado mucha gente con salarios desorbitados. Esto no tiene nada que ver con los empleados. Las declaraciones del Gobierno fueron que la ERT era un ejemplo de despilfarro pero el a&ntilde;o pasado tuvimos en total m&aacute;s de 100 millones de ganancias, gracias a la emisi&oacute;n de determinados eventos deportivos y a la publicidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted apoy&oacute; inicialmente la ocupaci&oacute;n de la sede de la ERT, &iquest;por qu&eacute; decidi&oacute; apartarse? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay punto de comparaci&oacute;n con los primeros diez d&iacute;as, todos est&aacute;bamos all&iacute;, &eacute;ramos centenares, ahora s&oacute;lo quedan algunas docenas de trabajadores. Continuar con la ocupaci&oacute;n trabajando gratis es una utop&iacute;a. La mayor&iacute;a de nosotros tenemos familias y deudas que pagar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces es partidario de aceptar la propuesta del Gobierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que es una buena oferta. El paquete de propuestas consiste principalmente en una indemnizaci&oacute;n de unos 15.000 euros por trabajador y algunos podr&iacute;an llegar a cobrar hasta 60.000 por su despido. Es mucho dinero. En segundo lugar ofrecen contratar de nuevo a unos 2.000 trabajadores para la fase intermedia, en la cual se migrar&aacute; de la antigua a la nueva televisi&oacute;n p&uacute;blica. Por &uacute;ltimo, priorizar&aacute;n a los extrabajadores de la ERT en la contrataci&oacute;n para los puestos de la nueva televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esta fase intermedia transitoria se van a ofrecer contratos temporales de dos meses con opci&oacute;n a pr&oacute;rroga. &iquest;No es esto una precarizaci&oacute;n absoluta de su trabajo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero la otra opci&oacute;n es esperar cuatro o cinco a&ntilde;os en los tribunales e hipot&eacute;ticamente, en un futuro, ganar el juicio. &iquest;Qu&eacute; conseguir&eacute;? &iquest;A qui&eacute;n pedir&eacute; la recompensa? La ERT ya no existir&aacute;. En cambio, ahora podemos aceptar la indemnizaci&oacute;n de miles de euros, trabajar en la fase de transici&oacute;n y contamos con una alta posibilidad de trabajar para la nueva entidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ha adoptado la uni&oacute;n de trabajadores una posici&oacute;n com&uacute;n frente a la oferta propuesta por el viceministro encargado de la negociaci&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El desacuerdo es m&aacute;ximo, la mitad de la gente prefiere continuar con la ocupaci&oacute;n, y la otra mitad creemos que la propuesta es razonable y realista. Preferimos empezar a trabajar en la fase intermedia e intentar conseguir un mejor trato desde dentro. El Gobierno no dar&aacute; marcha atr&aacute;s, el cierre de la ERT es un hecho y no podemos volver al pasado. Debemos aceptar que esta es la situaci&oacute;n a d&iacute;a de hoy. Si un ciudadano cualquiera de la calle se enterara que un periodista de la ERT puede tomar ma&ntilde;ana mismo 60.000 euros, tener una posici&oacute;n en la fase intermedia transitoria y optar a un 60% de probabilidades de ser contratado para la nueva televisi&oacute;n p&uacute;blica, &iquest;qu&eacute; cree usted que pensar&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>De acuerdo pero no todos los trabajadores ser&aacute;n contratados de nuevo. La mitad de ellos no tendr&aacute; cabida en esta nueva televisi&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        De las 2.650 personas, alrededor de 500 estaban cerca de la jubilaci&oacute;n. El Gobierno les ha ofrecido incentivos para acogerse de forma anticipada a su jubilaci&oacute;n. Lo que est&aacute;n haciendo con la ocupaci&oacute;n de la sede quedar&aacute; pronto obsoleto. Empezar&aacute;n la emisi&oacute;n de nuevos programas y telenoticias. La gente empezar&aacute; a mirar la nueva televisi&oacute;n p&uacute;blica, as&iacute; que no entiendo cu&aacute;l es el objetivo a seguir con la lucha. No estoy seguro de cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s la gente y los medios internacionales van a prestar atenci&oacute;n a lo que pasa en la ERT.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Blay, Susanna Arús]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jul 2013 18:04:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“El Gobierno no dará marcha atrás, el cierre de la televisión griega es un hecho”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grecia,Periodismo,Televisión]]></media:keywords>
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