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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Solana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_solana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Solana]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["La austeridad no funciona. Y punto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/austeridad-funciona-punto_1_5768403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a52c6389-2069-4024-a44f-46d13ebc318b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La austeridad no funciona. Y punto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El origen de la situación económica actual es un rescate masivo al sector financiero y no un gasto excesivo porparte del sector público en los países del sur de Europa</p><p class="subtitle">Blyth argumenta en contra de aquellos que analizan la crisis desde un punto de vista moral y culpan a los gobiernos del sur de Europa de ser unos derrochadores.</p><p class="subtitle">Para muchos, la forma "de hacer frente a esta crisis suele formularse en términos morales: los países tienen problemas porque han pecado, y ahora tienen que redimirse a través del sufrimiento". Y ese sufrimiento es la austeridad.</p></div><p class="article-text">
        As&iacute; concluye <a href="http://www.amazon.com/Austerity-The-History-Dangerous-Idea/dp/019982830X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Austerity: the history of a dangerous idea (Oxford University Press, 2013)</a>, escrito por <a href="https://twitter.com/MkBlyth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Blyth</a>, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Internacional en la Universidad de Brown.
    </p><p class="article-text">
        El libro, sin embargo, no es &uacute;nicamente una cr&iacute;tica de la austeridad como pol&iacute;tica econ&oacute;mica frente a la crisis.
    </p><p class="article-text">
        En la primera parte, Blyth expone las causas de la actual crisis econ&oacute;mica. Desde las hipotecas subprime al rescate de los bancos europeos, Blyth recorre la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a en EE.UU. y Europa en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. El objetivo: enfatizar que el origen de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica actual es un rescate masivo al sector financiero y no un gasto excesivo porparte del sector p&uacute;blico en los pa&iacute;ses del sur de Europa. Como dice el autor, esta crisis es, &ldquo;primero una crisis bancaria y despu&eacute;s una crisis de deuda p&uacute;blica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El que el origen de la crisis se halle en el sector privado es un punto clave para el desarrollo del libro. Blyth argumenta en contra de aquellos que analizan la crisis desde un punto de vista moral y culpan a los gobiernos del sur de Europa de ser unos derrochadores. Blyth recuerda algunas de las cifras macroecon&oacute;micas de Espa&ntilde;a e Irlanda (super&aacute;vit fiscal, deuda p&uacute;blica baja) y resalta la poca preocupaci&oacute;n por la elevada deuda italiana en los a&ntilde;os previos a la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo,  utilizando palabras de Paul Krugman en uno de los art&iacute;culos recogidos en El gran enga&ntilde;o (Cr&iacute;tica, 2004), para muchos, la forma &ldquo;de hacer frente a esta crisis suele formularse en t&eacute;rminos morales: los pa&iacute;ses tienen problemas porque han pecado, y ahora tienen que redimirse a trav&eacute;s del sufrimiento&rdquo;. Y ese sufrimiento es la austeridad.
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte del libro es un recorrido hist&oacute;rico por los autores intelectuales de la austeridad. En particular, es muy interesante la dedicada a John Locke, David Hume y Adam Smith. Mientras que Hume se enfoca en explicar las razones econ&oacute;micas por las que hay que limitar el endeudamiento, Smith es el que desarrolla el componente moral, argumentando que la deuda frena el desarrollo de la sociedad y que un principio clave de una sociedad existosa es la frugalidad. Pese a que el concepto de austeridad no es parte fundamental  de ninguna de sus obras, la preocupaci&oacute;n por los posibles excesos del estado preocupa a los tres, sugiriendo l&iacute;mites a su actuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tras revisar las ideas de los economistas liberales norteamericanos y austriacos, entra en juego el ordoliberalismo alem&aacute;n. Alemania, como bien explica Blyth, posee y profesa un liberalismo que incorpora el estado como actor fundamental. En lugar de tratar en m&aacute;s detalle si este modelo es sostenible,  Blyth desv&iacute;a esta cuesti&oacute;n y se enfoca en otro punto, tambi&eacute;n relevante, de este modelo: si la prosperidad y la virtud est&aacute; del lado del que ahorra e invierte, &iquest;qui&eacute;n consumir&aacute;? Para que algunos pa&iacute;ses tengan super&aacute;vit por cuenta corriente, otros tienen que tener d&eacute;ficit. Como se ha dicho en varias ocasiones, no todos podemos ser Alemania.
    </p><p class="article-text">
        El libro finaliza explicando el resultado de aplicar pol&iacute;ticas de austeridad en diferentes pa&iacute;ses, focaliz&aacute;ndose en particular en las experiencia de EE.UU. Y pa&iacute;ses europeos en los a&ntilde;os 20 y 30. Por &uacute;ltimo, analiza el caso de Ruman&iacute;a, Estonia, Bulgaria, Letonia y Lituania, ejemplos, todos ellos, que ha utilizado el FMI y la UE para demostrar que la austeridad s&iacute; puede funcionar como receta econ&oacute;mica. Lo que para estas instituciones son casos de &eacute;xito, para Blyth son una vez m&aacute;s pa&iacute;ses donde los programas de austeridad han fracasado.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el libro defiende el papel del estado para salir de la crisis. Este debe realizar un esfuerzo adicional  que impulse el consumo y que impida un aumento de las desigualdades sociales, ya que las clases menos favorecidas son las que se ven m&aacute;s afectadas por los recortes de los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Si bien el libro es claro en su an&aacute;lisis y contundente en sus ejemplos, una de las principales cr&iacute;ticas es la analog&iacute;a entre austeridad y un papel limitado del estado que parece desprenderse del libro. Y quiz&aacute;s esto no es necesariamente as&iacute;. No todos los pa&iacute;ses donde se supone un papel limitado del estado son austeros (v&eacute;ase EE.UU.), ni en todos los pa&iacute;ses donde la austeridad es un valor fundamental el estado tiene un papel limitado (el caso de los pa&iacute;ses escandinavos es quiz&aacute;s el m&aacute;s interesante a este respecto).
    </p><p class="article-text">
        Si bien el estado se enfrenta a un gran enemigo en un escenario de ajuste como el actual, es cierto que debemos reconsiderar su papel y su sostenibilidad en el largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Blyth no habla de esta &uacute;ltima posibilidad. Si bien la austeridad puede convertirse en un enemigo de los servicios p&uacute;blicos, &iquest;podemos combinar un estado que provea a los ciudadanos de servicios p&uacute;blicos de calidad y que a la vez sea eficiente al hacerlo? El ordoliberalismo alem&aacute;n tiene muy clara la respuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Solana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/austeridad-funciona-punto_1_5768403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2013 17:45:17 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La onda expansiva de la revolución energética estadounidense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/onda-expansiva-revolucion-energetica-estadounidense_1_5758407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d56ccbb4-f7e2-4f96-a380-f8839c1d5ec2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La onda expansiva de la revolución energética estadounidense"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nada podría tener  un mayor impacto que el desarrollo en EE.UU. de la producción de shale gas</p><p class="subtitle">¿Cuál es el efecto de unos EE.UU. cuya  energía dejar de provenir del Golfo?</p></div><p class="article-text">
        El  mundo ha sufrido numerosos cambios tras la crisis que afecta a Europa y  EE.UU. Pero tambi&eacute;n hay cosas que no lo han hecho. Entre ellas se  encuentra el hecho de que, a futuro, el crecimiento va a provenir de los  pa&iacute;ses emergentes. Y ya no solo gracias a las exportaciones, mermadas  tras la crisis que afecta a los principales mercados, sino  fundamentalmente debido al aumento de la demanda interna.
    </p><p class="article-text">
        Las  consecuencias de este desequilibrio de crecimiento econ&oacute;mico son muy  relevantes: China deja de ser un exportador para convertirse en el  primer mercado mundial, las empresas de Brasil e India comienzan a  comprar empresas fuera de sus fronteras para adquirir tecnolog&iacute;a y  conocimiento, y la geopol&iacute;tica cambia radicalmente debido al cambio  originado por un nuevo reparto del poder, en la medida en que la UE y  EE.UU. resuelven sus problemas econ&oacute;micos -y pol&iacute;ticos- internos y  pierden inter&eacute;s por el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, hay  pocos factores que puedan restablecer el terreno perdido por los pa&iacute;ses  desarrollados. Entre este selecto grupo de factores, nada podr&iacute;a tener  un mayor impacto que el desarrollo en EE.UU. de la producci&oacute;n de <em>shale gas</em> -tambi&eacute;n conocido en espa&ntilde;ol como gas de esquisto-. En  US, algunos analistas hablan de un &ldquo;renacimiento industrial&rdquo; en EE.UU.,  dado que el bajo coste de la energ&iacute;a compensar&iacute;a el mayor coste del  trabajo y permitir&iacute;a traer de nuevo f&aacute;bricas a EE.UU.
    </p><p class="article-text">
        El impacto  de la energ&iacute;a barata tiene numerosas ramificaciones: internamente, una  mayor competitividad de las empresas estadounidenses y un desarrollo del  empleo industrial. En el exterior, el desarrollo beneficiar&aacute; a pa&iacute;ses  vecinos, como es el caso de M&eacute;xico, donde en paralelo se est&aacute;n llevando a  cabo importantes reformas para liberalizar el mercado energ&eacute;tico y  modernizar el mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, donde m&aacute;s impacto  podr&iacute;a tener es en Oriente Medio: &iquest;cu&aacute;l es el efecto de unos EE.UU. cuya  energ&iacute;a no proviene del Golfo? Por un lado, la regi&oacute;n podr&iacute;a dejar de  ser estrat&eacute;gica para EE.UU., lo que significa, en t&eacute;rminos militares una  reducci&oacute;n de la presencia militar en la zona y quiz&aacute;s un  replanteamiento de las relaciones con Israel y Arabia Saud&iacute;, socios -en  gran medida de conveniencia- de EE.UU. en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses  de la regi&oacute;n no se quedar&iacute;an sentados viendo c&oacute;mo el principal cliente  de su petr&oacute;leo deja de serlo. Por un lado, reducir&iacute;an su exposici&oacute;n al  d&oacute;lar a favor del remimbi y potencialmente del euro. Las monedas de  pa&iacute;ses emergentes entrar&iacute;an tambi&eacute;n en este nuevo reparto.
    </p><p class="article-text">
        No  puede minusvalorarse el efecto de este cambio: las reservas de los  pa&iacute;ses del Golfo han sido un instrumento clave en mantener bajos los  tipos de inter&eacute;s estadounidenses. La desaparici&oacute;n de esta liquidez har&iacute;a  que EE.UU. perdiera una de sus fuentes fundamentales de capital  exterior y ralentizar&iacute;a el crecimiento del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde  un punto de vista pol&iacute;tico, el hecho de que el Golfo deje de ser una  zona de influencia de EE.UU. genera un escenario de incertidumbres y  preguntas. En principio, podr&iacute;a tener lugar un reemplazo del poder  militar estadounidense por el chino, en la medida en que este pa&iacute;s se  convierte en el nuevo destino de las exportaciones de petr&oacute;leo y gas.
    </p><p class="article-text">
        Un  segundo escenario, dado el coste que una presencia militar como la que  ha tenido en la zona EE.UU. en las d&eacute;cadas pasadas, China podr&iacute;a  decantarse por fortalecer sus v&iacute;nculos con determinados pa&iacute;ses de la  regi&oacute;n, creando alianzas que indirectamente fortaleciesen su presencia  en la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro posible escenario consistir&iacute;a en la  regionalizaci&oacute;n del conflicto, mediante la desaparici&oacute;n en la zona de  todas las potencias. Arabia Saud&iacute;, Ir&aacute;n, Irak y los pa&iacute;ses del Golfo  luchar&iacute;an por mantener un papel hegem&oacute;nico en la regi&oacute;n y protegerse de  agresiones de otros pa&iacute;ses. La ausencia de amenaza de intervenci&oacute;n  extranjera -en l&iacute;nea con la limitada participaci&oacute;n de pa&iacute;ses de fuera de  la regi&oacute;n en el conflicto sirio- har&iacute;a de la regi&oacute;n una zona de alta  inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, la revoluci&oacute;n energ&eacute;tica  estadounidense tendr&aacute; grandes consecuencias econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas en el  mundo. Y mientras tanto nos preguntamos, como en otras ocasiones, si  Europa estar&aacute; preparada para responder a estos importantes cambios que  se avecinan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Solana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/onda-expansiva-revolucion-energetica-estadounidense_1_5758407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2013 21:50:12 +0000]]></pubDate>
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