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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miquel Carrillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miquel_carrillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miquel Carrillo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[ONGD y leyendas urbanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/ongd-leyendas-urbanas_1_5760560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dcb55e7-3c27-4a75-8cb9-58b8bc18c55b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ONGD y leyendas urbanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La visión de Àgora Nord Sud:</p><p class="subtitle">"No es cierto que las ONG hayan perdido capacidad de movilización  social crítica. Simplemente porque ni la han tenido, ni la han  pretendido, ni hace 20 años, ni ahora".</p></div><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Dejemos algo claro desde el principio: no es cierto que &ldquo;las ONGD&rdquo; hayan perdido capacidad de movilizaci&oacute;n social cr&iacute;tica. Simplemente porque ni la han tenido, ni la han pretendido, ni hace 20 a&ntilde;os, ni ahora. No sabemos d&oacute;nde se forj&oacute; tal leyenda urbana sobre un tiempo originario en que las ONGD movilizaban a la gente, pero, en cualquier caso, ya va siendo hora de desmontar el mito.
    </p><p class="article-text">
        Las acampadas por el 0,7% de mediados de los 90 no fueron obra de las ONGD -siempre, hablando en su conjunto y salvando contad&iacute;simas excepciones-. Podemos hablar en primera persona, de la acampada en Barcelona, en la que, a lo largo de m&aacute;s de un kil&oacute;metro de la Avenida Diagonal llena de tiendas, solamente hab&iacute;a 4 -ni 3, ni 5- pertenecientes a organizaciones dedicadas a la cooperaci&oacute;n. M&aacute;s bien al contrario, fueron las acampadas por el 0,7% quienes originaron indirectamente el fen&oacute;meno &ldquo;ONGD&rdquo; tal como lo conocemos hoy.
    </p><p class="article-text">
        El relativo &eacute;xito de las movilizaciones dio el impulso decisivo y la legitimidad social para conseguir que hasta hace dos a&ntilde;os hubiera una pol&iacute;tica p&uacute;blica de cooperaci&oacute;n al desarrollo, la promoci&oacute;n de la paz y los derechos humanos en casi todas las administraciones del Estado espa&ntilde;ol. Esto se tradujo en multiplicaci&oacute;n de las oportunidades para obtener fondos p&uacute;blicos y no p&uacute;blicos a proyectos, para las ONGD, la inmensa mayor&iacute;a de las cuales, insistimos, estaba tranquilamente rellenando formularios en sus oficinas, durante aquellas acampadas. Esos a&ntilde;os de bonanza han inflado a algunas entidades que, dotadas de un poder econ&oacute;mico considerable, han copado los medios y han construido una imagen muy sesgada en el imaginario colectivo, dentro del amplio abanico que la denominaci&oacute;n &ldquo;ONGD&rdquo; ofrece. 
    </p><p class="article-text">
        No, se&ntilde;ora, caballero: la mayor&iacute;a de las organizaciones que seguimos trabajando en la solidaridad internacional no le vamos a asaltar por la calle, parapetadas tras personas contratadas en precario que piden su eterna fidelidad y su n&uacute;mero de cuenta; ni vamos a hacer una campa&ntilde;a de autopromoci&oacute;n justificada en la autosatisfacci&oacute;n personal de ayudar, patrocinada por bancos que se ganan la vida vendiendo armas o echando a familias de sus casas, y son rescatados con el dinero que se niega a la educaci&oacute;n o a la sanidad p&uacute;blica. No somos as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os se ha buscado cualquier excusa para no molestar a nadie con posiciones pol&iacute;ticas claras y comprometidas (ojo, no partidarias, pol&iacute;ticas), y seguir manteniendo una relaci&oacute;n excelente con el principal financiador de la cooperaci&oacute;n o con la gran esperanza blanca de los &uacute;ltimos tiempos para salvar los muebles en el sector: la empresa privada. Se ha optado claramente por el autismo en los asuntos m&aacute;s sensibles en nuestro pa&iacute;s, por mucho que fueran los mismos en los que se trabajaba a nivel internacional y se hiciera bandera constantemente de una m&aacute;s que inconcreta &ldquo;coherencia de pol&iacute;ticas&rdquo;. Nunca se consider&oacute; mantener una posici&oacute;n independiente real, y el proceso de conversi&oacute;n en meros ejecutores de una pol&iacute;tica y una estrategia cada vez m&aacute;s ajenas se fue consolidando.
    </p><p class="article-text">
        Nada que objetar, fue el camino de esas organizaciones a las que hoy se asocia p&uacute;blica e insistentemente con el t&eacute;rmino &ldquo;ONGD&rdquo;. Pero que nadie se queje ahora de que la gente les considere irrelevantes en tanto que instrumentos de transformaci&oacute;n social. Nadie suele pensar eso de una empresa de servicios en el exterior, que es en lo que se han convertido. Cabr&iacute;a adem&aacute;s pedir que no se planteen operaciones publicitarias entorno a su &ldquo;vuelta a los ruedos&rdquo; de la movilizaci&oacute;n social: es triste ver c&oacute;mo los equipos de &ldquo;marketing social&rdquo; desmontan constantemente el significado de las palabras.
    </p><p class="article-text">
        En el momento en que la generaci&oacute;n que ha despertado a la pol&iacute;tica con el 15M decida (o no) que debe articular su acci&oacute;n a trav&eacute;s de organizaciones, veremos si aquellas estructuras internacionalistas surgidas en los 80 y 90s, que se han mantenido junto a los movimientos sociales durante todo este tiempo, sirven todav&iacute;a para un prop&oacute;sito transformador. Veremos si son &uacute;tiles, cuando la lucha por la defensa de los derechos b&aacute;sicos ha llamado a nuestra puerta y nos afectan directamente los conflictos que antes ve&iacute;amos tan lejanos.
    </p><p class="article-text">
        Lo de menos es que permanezcan las estructuras, lo importante es que existan las que se necesiten en cada momento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Carrillo, Àlex Guillamon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/implicados/ongd-leyendas-urbanas_1_5760560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jul 2013 18:23:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ONGD y leyendas urbanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ONGs,Movilización social,Manifestaciones,Recortes,Mareas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con los derechos humanos, que inventen los demás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/derechos-humanos-inventen_1_5007397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el diluido Plan de Derechos Humanos y Empresas vamos a perder una gran oportunidad: no se van a plantear medidas obligatorias ni reformas legales que, por ejemplo, nos permitan investigar en un tribunal español los impactos negativos de empresas españolas en el exterior</p><p class="subtitle">"¿Si la empresa o el banco tienen participación en negocios como el armamentístico, pueden ser aceptados como</p><p class="subtitle">partners</p><p class="subtitle">en un proyecto de cooperación de la AECID? "Si lo hace a través de su fundación sí, claro. Son personas jurídicas independientes"</p></div><p class="article-text">
        El caso de Gas Natural y de sus filiales en Guatemala es un ejemplo de lo que la desregulaci&oacute;n entorno a la responsabilidad empresarial con respecto a los derechos humanos puede acarrear, y es bueno recordarlo ahora que se discute, por decirrlo de alguna manera, el Plan de Empresas y Derechos Humanos que la Comisi&oacute;n Europea nos ha obligado a elaborar como pa&iacute;s. En Espa&ntilde;a sigue valiendo aquello de que 'inventen los dem&aacute;s' en materia de innovaci&oacute;n, tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de la protecci&oacute;n de los derechos humanos. Recuerdo, hace algunos a&ntilde;os, en una mesa redonda en el Congreso con representante de la sociedad civil, empresas y representantes parlamentarios y de la Administraci&oacute;n, c&oacute;mo el portavoz del Banco de Espa&ntilde;a nos aclar&oacute; que la consigna era esperar a ver qu&eacute; hac&iacute;an los dem&aacute;s pa&iacute;ses en cuanto a la regulaci&oacute;n de la responsabilidad de las industrias extractivas en el exterior y luego ver qu&eacute; hac&iacute;amos desde nuestro pa&iacute;s. 'Espa&ntilde;a es demasiado peque&ntilde;a como para tomar iniciativas relevantes en ese campo', nos dijo, 'hay que esperar a ver qu&eacute; se decide en los grandes centros econ&oacute;micos'.
    </p><p class="article-text">
        Carles me ha pedido apoyo para un proyecto de electrificaci&oacute;n rural en una comunidad en las tierras altas en Guatemala. Se sienta ante m&iacute; y comienza a ponerme en situaci&oacute;n: &ldquo;Se trata de una comunidad bien organizada, gracias al trabajo que algunos religiosos han venido haciendo durante muchos a&ntilde;os&rdquo;. En realidad, no se trata tanto de electrificar como de proveer de energ&iacute;a: hasta la llegada de Uni&oacute;n Fenosa, que luego fue absorbida por Gas Natural, el precio de la energ&iacute;a era asequible para las comunidades, que ten&iacute;an su propia infraestructura de distribuci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La empresa, a trav&eacute;s de artima&ntilde;as y acuerdos poco claros o inclumplidos, se qued&oacute; al final con la propiedad de la infraestructura el&eacute;ctrica que no hab&iacute;a construido. &ldquo;Se trata de que ellos puedan generar su propia energ&iacute;a a trav&eacute;s de un salto de agua y no tener que depender de la empresa. Gas Natural se fue, la empresa el&eacute;ctrica cambio de due&ntilde;os, pero para la gente de la comunidad todo permanece igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, La Caixa y el resto de due&ntilde;os de Gas Natural se deshicieron de sus filiares en Guatemala, vendi&eacute;ndoselas a una firma de capital riesgo brit&aacute;nico, para poner punto y final a un conflicto que dej&oacute; varios muertos entre las filas del Frente de Defensa de los Recursos Naturales y Derechos de los Pueblos (FRENA), muy activos contra los cortes que la distribuidora el&eacute;ctrica practic&oacute; a miles de familias en el departamento de San Marcos, as&iacute; como una sentencia de la Corte de Constitucionalidad del pa&iacute;s centroamericano, oblig&aacute;ndole a devolver 200 millones cobrados ilegalmente a sus clientes.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos que ultima el Gobierno espa&ntilde;ol a instancias de la UE, obedece a la necesidad de &eacute;sta de presentarse con una imagen renovada en los mercados emergentes, en un momento especialmente duro para la econom&iacute;a europea. Sin embargo, vamos a perder una gran oportunidad: lejos de lo que exige gran parte de la sociedad civil espa&ntilde;ola, no se van a plantear medidas obligatorias ni reformas legales que, por ejemplo, nos permitan a la postre dilucidar en un tribunal espa&ntilde;ol las eventuales responsabilidades que Gas Natural tuviera en su d&iacute;a en Guatemala. Al contrario, la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; poniendo todo su empe&ntilde;o en suavizar esa entrada en mercados con grandes perspectivas, en una din&aacute;mica en la que la cooperaci&oacute;n al desarrollo est&aacute; siendo utilizada y manoseada sin miramientos.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; el caso de ACCIONA, rival de Gas Natural, quien no duda en utilizar su Fundaci&oacute;n para edulcorar su imagen en el conflicto del istmo de Tehuantepec (M&eacute;xico) antes las posible violaciones de derechos que la instalaci&oacute;n de grandes parques e&oacute;licos est&eacute; generando, siempre con la absoluta colaboraci&oacute;n de la AECID. &iquest;Y si la empresa o el banco tienen participaci&oacute;n en negocios como el armament&iacute;stico, pueden ser aceptados como <em>partners</em> en un proyecto de cooperaci&oacute;n? &ldquo;Si lo hace a trav&eacute;s de su fundaci&oacute;n s&iacute;, claro. Son personas jur&iacute;dicas independientes&rdquo;, nos dec&iacute;a el responsable de la AECID para este tipo de alianzas. Si la propia administraci&oacute;n no quiere ver relaciones tan evidentes de dependencia entre empresas y fundaciones, imag&iacute;nense qu&eacute; les podemos pedir desde la sociedad civil respecto al establecimiento de responsabilidades entre empresas promotores, filiales y subcontratas en el Plan en ciernes.
    </p><p class="article-text">
        Esta claro que la consigna del actual gobierno espa&ntilde;ol es mirar hacia otro lado y no hacer de los derechos humanos <em>casus belli</em>. A veces cargamos las tintas contra pa&iacute;ses como Estados Unidos y olvidamos que es precisamente all&iacute; donde se ha avanzado algo al respecto. Esperemos que como dec&iacute;a el amigo del Banco de Espa&ntilde;a aquella vez, el ejemplo nos permita actuar en nuestro pa&iacute;s, dejemos de invertir en operaciones de imagen y contribuyamos, aunque sea humildemente, con nuestra responsabilidad para construir un orden internacional justo, del que tampoco escapen aquellas empresas a las que s&oacute;lo les importan sus beneficios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Carrillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/derechos-humanos-inventen_1_5007397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2014 20:11:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Con los derechos humanos, que inventen los demás]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Responsabilidad social corporativa]]></media:keywords>
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