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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jorge Urdánoz Ganuza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jorge_urdanoz_ganuza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jorge Urdánoz Ganuza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Aznar y la banalidad del mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aznar-banalidad-mal_129_11294166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/974f7dcc-a3e1-4d3c-89f3-70500a008644_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091489.jpg" width="3833" height="2156" alt="Aznar y la banalidad del mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aznar sabe que Israel ha matado a más de 30.000 civiles inocentes, 15.000 de ellos niños, pero lo considera necesario</p></div><p class="article-text">
        Uno de los ensayos m&aacute;s c&eacute;lebres, m&aacute;s aterradores y peor entendidos del siglo pasado se titula &ldquo;Eichmann en Jerusal&eacute;n&rdquo;. Lo escribi&oacute; Hannah Arendt, una fil&oacute;sofa jud&iacute;a que tuvo que huir de la Alemania nazi y se exili&oacute; a Estados Unidos, donde alcanz&oacute; una enorme fama como pensadora pol&iacute;tica. El personaje central de su libro, Adolf Eichmann, fue un teniente coronel de las SS. Un nazi al que durante la Segunda Guerra Mundial se le asign&oacute; una misi&oacute;n especialmente atroz: exterminar a todos los jud&iacute;os de Europa. A todos: hombres y mujeres; ancianos y ancianas, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Sin distinci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro de Arendt ha pasado a la fama como un ensayo sobre la naturaleza del mal. Algo a lo que ayud&oacute; sin duda su subt&iacute;tulo: &ldquo;Eichmann en Jerusal&eacute;n. Un estudio sobre la banalidad del mal&rdquo;. Sin embargo, como su misma autora reconoci&oacute; despu&eacute;s, en su mayor parte no es nada de eso. Cuando uno lo lee &ndash; una lectura estremecedora &ndash; asiste a una descripci&oacute;n descarnada y met&oacute;dica del proceso mediante el que los nazis primero pensaron y luego ejecutaron su tentativa de eliminaci&oacute;n del pueblo jud&iacute;o. Antes de decidirse a acabar con ellos, hab&iacute;an barajado expulsarlos, la primera soluci&oacute;n, o concentrarlos, la segunda. Dada la imposibilidad <em>t&eacute;cnica</em> de ambas, optaron por la que vieron factible, exterminarlos. <em>La soluci&oacute;n final</em>. Arribaron a ella en una reuni&oacute;n (no &ldquo;conferencia&rdquo;, como suele traducirse) de altos jerarcas nazis en Wansee, en 1942.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocas cosas se&ntilde;alan de una manera m&aacute;s patente la criminal obcecaci&oacute;n del nazismo con los jud&iacute;os que el hecho, totalmente irracional desde un punto de vista militar, de que tomaran esa decisi&oacute;n sin esperar a ganar la guerra. Desviaron un nada desde&ntilde;able conjunto de elementos operativos a exterminar a millones de personas civiles, no contendientes, mientras, <em>a la vez</em>, libraban el mayor conflicto b&eacute;lico de todos los tiempos. As&iacute;, al mismo tiempo que sus ej&eacute;rcitos conquistaban Europa, organizaron toda una industria de la muerte a lo largo de la geograf&iacute;a del continente. En cada pa&iacute;s invadido, una vez que el ej&eacute;rcito defensor se hab&iacute;a rendido, los nazis avanzaban pueblo por pueblo y obligaban a los alcaldes a que les entregaran a todos los jud&iacute;os de la localidad. Los sub&iacute;an a trenes de ganado y nadie sab&iacute;a ya m&aacute;s de ellos. Hombres y mujeres; ancianos y ancianas, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Todos, sin distinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa industria de la muerte ten&iacute;a un principio, que eran esos trenes, y un final, que eran los campos de exterminio. Porque no eran campos &ldquo;de concentraci&oacute;n&rdquo;, como suele decirse, sino otra cosa. Todo un universo de aniquilaci&oacute;n, un conjunto de instalaciones siniestras dise&ntilde;adas para acabar, del modo m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s barato y m&aacute;s eficaz, con millones de personas que para ellos, en su delirio moral, no eran seres humanos, sino tan solo un problema t&eacute;cnico al que dar salida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eichmann fue el encargado de lo que hoy llamar&iacute;amos la &ldquo;log&iacute;stica&rdquo; del plan. Toda la complej&iacute;sima organizaci&oacute;n de los innumerables trenes que ten&iacute;an que cruzar Europa, a veces de una punta a otra, hasta las f&aacute;bricas de la muerte, localizadas siempre en el Este: Auschwitz, Treblinka, etc. Miles de ferrocarriles que atravesaban un continente en guerra, cargados con su desdichada mercanc&iacute;a humana, y que ten&iacute;an que llegar a destino con precisi&oacute;n germ&aacute;nica. Se dedic&oacute; a ello en cuerpo y alma, sabiendo en todo momento cu&aacute;l era la estaci&oacute;n final de los convoyes que &eacute;l organizaba y lo que significaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la derrota nazi, Eichmann huy&oacute; a Argentina, donde vivi&oacute; ocult&oacute; bajo una identidad falsa. All&iacute; fue secuestrado el 11 de mayo de 1960 por agentes del servicio de inteligencia israel&iacute;, llevado a Jerusal&eacute;n, juzgado durante meses y ejecutado en la horca. Fue la &uacute;nica pena de muerte jam&aacute;s aplicada por el sistema judicial de Israel. Arendt estuvo presente en el juicio, enviada por la revista <em>The New Yorker</em>. Por entonces era ya una pensadora c&eacute;lebre, y &ldquo;Eichmann en Jerusal&eacute;n&rdquo;, que fue el libro que public&oacute; con sus reflexiones sobre aquel proceso y sobre la <em>soluci&oacute;n final</em>, se convirti&oacute; en un cl&aacute;sico casi de modo instant&aacute;neo. L&eacute;anlo, es una estremecedora radiograf&iacute;a de los extremos de deshumanizaci&oacute;n que los seres humanos podemos alcanzar cuando creemos tener raz&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como he dicho, fue la propia Arendt la que dej&oacute; escrito que esa obra no pretend&iacute;a ser &ldquo;un tratado sobre la naturaleza del mal&rdquo;. Con todo, lo cierto es que desvela con tanta lucidez algo sobre la maldad humana que esa ha sido la lecci&oacute;n m&aacute;s influyente de su libro. Observando a Eichmann, Arendt afirma que el mal no es, frente a lo que suele darse por hecho, algo propio de s&aacute;dicos, de personas crueles, de monstruos morales. Lo que ella descubre, y lo que intenta explicar al lector, es que las peores atrocidades las ejecutan personas completamente ordinarias, anodinas, corrientes. El mal no es perverso, es banal. Lo llevan a cabo, con la conciencia magn&iacute;ficamente tranquila, personas como usted o como yo, que aman a sus familias, respetan a sus vecinos y cumplen con las normas b&aacute;sicas de comportamiento social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta normalidad&rdquo;, sigue Arendt, resulta &ldquo;mucho m&aacute;s terror&iacute;fica que todas las atrocidades juntas&rdquo;. Y ello porque sus perpetradores cometen sus infamias &ldquo;en circunstancias que casi les impiden saber o intuir que realizan actos de maldad&rdquo;. Eichmann sab&iacute;a que estaba llevando a la muerte a millones de personas. Lo que no entend&iacute;a, lo que no alcanzaba a vislumbrar, era que aquello estaba mal. Hombres y mujeres; ancianos y ancianas, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Todos, sin distinci&oacute;n, enviados por &eacute;l al matadero. Pero &eacute;l no ve&iacute;a mal alguno. Cre&iacute;a, y lo cre&iacute;a sinceramente, que aquello era lo que se deb&iacute;a hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado de esta famos&iacute;sima tesis de Arendt sobre el mal al escuchar, hace unos d&iacute;as, a Aznar sostener que no entiende por qu&eacute; a Israel &ldquo;se le pide comedimiento&rdquo; en lo que est&aacute; haciendo en Gaza. A su juicio, &ldquo;Israel tiene que terminar esta operaci&oacute;n, y la tiene que terminar bien para los intereses de todo el mundo occidental&rdquo;, y por tanto lo que hay que hacer es permitirle acabar cuanto antes. Que le llame &ldquo;operaci&oacute;n&rdquo; y no &ldquo;masacre&rdquo; es muy indicativo, pues el lenguaje es el reflejo de la degradaci&oacute;n interior. Aznar no es un nazi ni un fascista, no estoy diciendo eso. Hay un abismo moral y pol&iacute;tico entre sus planteamientos, que se circunscriben con claridad a la idea b&aacute;sica de la soberan&iacute;a popular y a los principios del Estado del derecho, y los de un Hitler o un Goebbels, que estaban en otra galaxia normativa. Pero s&iacute; que creo que Aznar ha perdido, en el contexto israel&iacute;, la capacidad de distinguir el bien del mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eichmann sab&iacute;a que sus acciones supon&iacute;an matar a millones de personas indefensas, pero lo consideraba correcto. Aznar sabe que Israel ha matado a m&aacute;s de 30.000 civiles inocentes, 15.000 de ellos ni&ntilde;os, pero lo considera necesario. Ambos, por decirlo con Arendt, &ldquo;no se dan cuenta&rdquo; del significado de sus actos o de sus palabras. Hay en ellos una &ldquo;carencia de imaginaci&oacute;n&rdquo;, una &ldquo;irreflexi&oacute;n&rdquo; propiamente moral que les impide ver lo que todos los dem&aacute;s vemos. Los dem&aacute;s vemos el mal. No hace falta que nadie nos lo explique, es inmediato. Ellos no pueden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa incapacidad &eacute;tica es complej&iacute;sima, y a ella se arriba tras un largo camino de deshumanizaci&oacute;n del rival, un camino que, por lo dem&aacute;s, conlleva siempre una paralela deshumanizaci&oacute;n del propio ideal. Eichmann lo hac&iacute;a todo por &ldquo;el Tercer Reich&rdquo;, Aznar habla continuamente de &ldquo;Occidente&rdquo;. Tal Reich y tal Occidente son, en sus manos, capaces de matar ni&ntilde;os inocentes, en un caso porque nacieron jud&iacute;os, en el otro porque nacieron palestinos. &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s l&oacute;gico anteponer su calidad de ni&ntilde;os a cualquier otra cosa? La banalidad del mal consiste seguramente en la pasmosa tranquilidad con la que algunos parecen vivir sin enfrentarse jam&aacute;s a esa pregunta. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aznar-banalidad-mal_129_11294166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Apr 2024 04:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Cataluña y el Estado de Derecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-derecho_129_10999606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/941aa786-eee6-4096-b5ab-41f79ea0f650_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cataluña y el Estado de Derecho"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mi juicio lo que ha ocurrido no ha sido estrictamente 'lawfare'. Ha sido algo diferente, tan diferente y específicamente español que quizás no tenga ni nombre. Yo lo denominaría “justicierismo"</p></div><p class="article-text">
        En 2008 publiqu&eacute; en el peri&oacute;dico m&aacute;s vendido del Pa&iacute;s Vasco un <a href="https://www.elcorreo.com/vizcaya/20080112/opinion/tortura-espana-jorge-urdanoz-20080112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> contra la tortura. Contra toda, pero especialmente contra la que sufrieron no pocos detenidos de ETA. La l&iacute;nea argumental consist&iacute;a en darle la vuelta a la versi&oacute;n oficial (u oficiosa) sobre el asunto. Tal versi&oacute;n sosten&iacute;a que, dado que somos un Estado de Derecho, entonces no pod&iacute;a haber tortura. Yo alegaba que, muy al contrario, un Estado de Derecho no se caracteriza porque resulte metaf&iacute;sicamente imposible que en su interior las fuerzas de seguridad se salten la ley, sino m&aacute;s bien porque en su seno laten dispositivos legales que posibilitan perseguir cualquier actividad criminal, tambi&eacute;n la realizada por las fuerzas del orden. Son tales dispositivos los que explican que la tortura y los abusos policiales se tornen menos probables en una democracia que en un r&eacute;gimen autoritario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello &ndash;prosegu&iacute;a&ndash; el sentido correcto de la l&iacute;nea argumental no era el habitual &ldquo;no hay tortura porque somos un Estado de Derecho&rdquo;, sino el inverso: &ldquo;Si no hay tortura, entonces somos un Estado de Derecho&rdquo;. Sobra decir, por lo dem&aacute;s, que la de la tortura es una cuesti&oacute;n de grado, no de clase, y ah&iacute; citaba a organismos que, por entonces (no s&eacute; ahora, ojal&aacute; hayamos mejorado), nos dejaban en muy mal lugar. Tanto organizaciones oficiales (nada menos que la ONU y la Uni&oacute;n Europea) como no gubernamentales (Amnist&iacute;a Internacional, Human Rights Watch y otras) arrojaban sobre nuestro pa&iacute;s una siniestra sombra de sospecha, y eso, conclu&iacute;a, deber&iacute;a hacernos recapacitar.
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado de aquel texto porque hoy observo un juego de justificaciones casi id&eacute;ntico en torno a la cuesti&oacute;n del denominado <em>lawfare</em>. Muchos parecen abrazar la tesis oficial (u oficiosa) seg&uacute;n la cual, &ldquo;dado que somos un Estado de Derecho, entonces no puede haber lawfare&rdquo;. Pero, de nuevo, tal afirmaci&oacute;n se reduce a una petici&oacute;n de principio completamente circular y vac&iacute;a que no solo imposibilita, sino que, adem&aacute;s, desacredita cualquier tipo de tentativa de contrastaci&oacute;n emp&iacute;rica, conden&aacute;ndola a la hoguera del antipatriotismo, del resentimiento o de cualquiera de los novedosos rostros de la <em>anti-Espa&ntilde;a</em>. Porque, por encima de moralismos y sofismas, de lo que se trata es de comprobar si, en la medida que exista <em>lawfare</em>, nuestro Estado de Derecho lo detecta y lo combate con eficacia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por descontado, es complicado descubrir el<em> lawfare</em>. Con la tortura y otras violaciones de Derechos Humanos existen no pocas organizaciones internacionales dedicadas a su vigilancia y denuncia, pero con el <em>lawfare</em> todo es m&aacute;s complejo. Contamos, sin embargo, con dos indicios considerablemente s&oacute;lidos. Los dos tienen que ver con Europa. Uno con &ldquo;Europa horizontal&rdquo; y otro con &ldquo;Europa vertical&rdquo;. Me explico.
    </p><p class="article-text">
        Horizontalmente, todos los Estados de Derecho europeos que se han pronunciado sobre los aspectos judiciales relativos al denominado proc&eacute;s han protegido a los pol&iacute;ticos catalanes frente a los requerimientos del Estado de Derecho espa&ntilde;ol. Alemania, Reino Unido, Italia, B&eacute;lgica y ahora Suiza, que ha llegado a interesarse por el &ldquo;car&aacute;cter pol&iacute;tico&rdquo; de las pesquisas de un juez espa&ntilde;ol, han rechazado entregar a los independentistas que los jueces espa&ntilde;oles les solicitaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este primer indicio es especialmente relevante. Primero, porque todos esos pa&iacute;ses son &ldquo;Estados de Derecho&rdquo; con igual, si no mayor, raz&oacute;n que nosotros. Y, segundo, porque se trata de delitos especialmente graves, penados con muchos a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Si Tejero se hubiera refugiado en cualquiera de esos pa&iacute;ses, nadie duda de que habr&iacute;a sido inmediatamente extraditado. La reticencia, com&uacute;nmente compartida por cinco Estados democr&aacute;ticos europeos, tiene que ver (les ahorro las florituras jur&iacute;dicas) con el hecho de que ninguno ve en el relato de los hechos, tal y como lo exponen los jueces espa&ntilde;oles, nada delictivo. Es muy extra&ntilde;o, por no decir muy grave, que tantos Estados de Derecho no vean ning&uacute;n delito en unos hechos en los que nuestro Tribunal Supremo lleg&oacute; a ver, siquiera indiciariamente, &ldquo;Rebeli&oacute;n&rdquo; &ndash;uno de los delitos m&aacute;s penados del c&oacute;digo penal&ndash; y en los que un juez espa&ntilde;ol observa ahora nada menos que &ldquo;terrorismo&rdquo;. La apreciaci&oacute;n judicial de los hechos admite cierto margen de subjetividad, pero resulta incomprensible que unos vean inocencia donde otros ven 30 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Y es muy revelador que se trate de delitos que tienen que ver con la pol&iacute;tica, no con la propiedad privada, la libertad sexual, u otros valores que todas las democracias comparten.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Verticalmente, y aunque algunos parezcan haberlo olvidado, lo cierto es que el Estado de Derecho espa&ntilde;ol no es solo espa&ntilde;ol, es tambi&eacute;n europeo. Hay tribunales europeos cuya jurisdicci&oacute;n, de acuerdo a la legalidad espa&ntilde;ola libremente adoptada por nuestro Parlamento, se sit&uacute;a por encima del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional espa&ntilde;oles. Aunque de momento es pronto para saber qu&eacute; dictaminar&aacute;n, no lo es para asegurar una evidencia: en cuanto ideal legitimador, el paradigma del &ldquo;Estado de Derecho&rdquo; podr&aacute; esgrimirse tan solo al final de todo el proceso jur&iacute;dico, y ese proceso se encuentra todav&iacute;a abierto. Es solo una opini&oacute;n, pero yo al menos creo que varias de las reclamaciones que los pol&iacute;ticos catalanes han elevado a tales tribunales van a ser atendidas. Veremos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambos indicios &ndash;horizontal y vertical&ndash; se&ntilde;alan que el funcionamiento de los Tribunales espa&ntilde;oles a lo largo del &ldquo;proceso al <em>proc&eacute;s</em>&rdquo; ha resultado an&oacute;malo. La palabra que he utilizado al principio ha sido <em>lawfare</em>. Con todo, y perdonen el giro final, a mi juicio lo que ha ocurrido no ha sido estrictamente <em>lawfare</em>. Ha sido algo diferente, tan diferente y espec&iacute;ficamente espa&ntilde;ol que quiz&aacute;s no tenga ni nombre. Yo lo denominar&iacute;a &ldquo;justicierismo&rdquo;. Pero eso, me temo, da para otro art&iacute;culo&hellip;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cataluna-derecho_129_10999606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Mar 2024 05:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cataluña y el Estado de Derecho]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palestina y la moral sin inocentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palestina-moral-inocentes_129_10745690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c531e685-ea2c-4710-8c7b-de5c2acf9a08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palestina y la moral sin inocentes"></p><p class="article-text">
        La Ley del Tali&oacute;n se encuentra en el c&oacute;digo de Hammurabi, un texto babil&oacute;nico promulgado hace unos 3.750 a&ntilde;os. Surge combinando sus art&iacute;culos 196, &ldquo;Si un hombre libre vaci&oacute; el ojo de un hijo de hombre libre, se vaciar&aacute; su ojo&rdquo; y 200, &ldquo;Si un hombre libre arranc&oacute; un diente a otro hombre libre, su igual, se le arrancar&aacute; su diente&rdquo;. El &ldquo;ojo por ojo, diente por diente&rdquo; resultante configura, como es sabido, una suerte de plasmaci&oacute;n cl&aacute;sica del primitivismo moral, aquel universo arcaico y feroz que la Modernidad y la Ilustraci&oacute;n lograron, tras muchos siglos y mucha sangre, dejar atr&aacute;s. Todas las magn&iacute;ficas construcciones jur&iacute;dicas democr&aacute;ticas posteriores, empezando por la Declaraci&oacute;n de Derechos de la ONU de 1948, se levantan sobre la superaci&oacute;n del Tali&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suelo pedir a mis alumnos de primero de Derecho que, con objeto de acercarnos al concepto de justicia &ndash; un ideal en cuyo interior bullen a su vez otros muchos ideales que conviene distinguir e identificar &ndash; comparen ese &ldquo;ojo por ojo, diente por diente&rdquo; con el segundo mandamiento tal y como este aparece en la Biblia, libro del &Eacute;xodo, cap&iacute;tulo 20, vers&iacute;culos 3 a 17. Antes de que se acerquen al mismo, les prevengo a los estudiantes con relaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n religiosa. Por un lado, una cosa son los Diez Mandamientos cat&oacute;licos, tal y como la Iglesia los ense&ntilde;a hoy, y otra, no id&eacute;ntica, los mandamientos que, de acuerdo al &Eacute;xodo, Jehov&aacute; traslad&oacute; a Mois&eacute;s hace m&aacute;s de tres milenios para que los comunicara al pueblo jud&iacute;o. Como una mera lectura superficial revela, tienen un aire com&uacute;n, pero no son lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Por otro, les digo, si alguno de vosotros es cristiano y alberga fe en su coraz&oacute;n, ello ni debe ni puede influir en la aproximaci&oacute;n puramente cient&iacute;fica que toca adoptar aqu&iacute;, en una universidad: desde una perspectiva racional, &uacute;nica que procede en estas aulas, la Biblia fue escrita a lo largo de m&aacute;s de mil a&ntilde;os, por diferentes hombres pertenecientes a distintas sociedades y culturas, y sus textos vieron la luz nada menos que en tres lenguas diferentes y sucesivas. Constituye sin duda uno de los documentos hist&oacute;ricos m&aacute;s antiguos y fascinantes que atesoramos para acercarnos al pasado e intentar comprenderlo. En cada una de sus palabras, los setenta y seis libros que la forman reflejan las creencias &ndash; morales, cosmol&oacute;gicas, m&eacute;dicas, pol&iacute;ticas y de todo tipo &ndash; de la concreta sociedad que las alumbr&oacute;. Son esas creencias las que nos interesan. Por lo dem&aacute;s, a&ntilde;ado recordando a Tom&aacute;s de Aquino, si la fe es tal como debe ser &ndash; algo que por definici&oacute;n excede a la raz&oacute;n y la trasciende &ndash; en nada se ver&aacute; afectada por lo que esa misma raz&oacute;n descubra.
    </p><p class="article-text">
        Tras ello, les expongo en toda su cruda literalidad el segundo mandamiento de Mois&eacute;s: &ldquo;No te inclinar&aacute;s (ante im&aacute;genes de otros dioses), ni las honrar&aacute;s, porque yo soy Jehov&aacute;, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generaci&oacute;n de los que me aborrecen&rdquo;. &ldquo;Visitar la maldad&rdquo; es una construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica un tanto rebuscada que significa, en esencia, &ldquo;vengarse de&rdquo; o &ldquo;castigar a&rdquo;. Lo que el &Eacute;xodo establece, por tanto, es que Jehov&aacute; no solo castigar&aacute; a qui&eacute;n adore a otros dioses, sino a sus hijos, a los hijos de los hijos e incluso a los hijos de estos &uacute;ltimos. Tres generaciones heredar&aacute;n el estigma de la maldad originaria y ser&aacute;n visitadas por la ira del alt&iacute;simo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los chavales enseguida vislumbran que, por b&aacute;rbara que sea Ley del Tali&oacute;n, en las palabras del vers&iacute;culo b&iacute;blico late algo todav&iacute;a m&aacute;s oscuro. A partir de ah&iacute; se genera un di&aacute;logo. Se busca que transformen esa intuici&oacute;n en un t&eacute;rmino moral y jur&iacute;dico, que conviertan el desnudo presentimiento en un concepto anal&iacute;tico que les sirva para atrapar lo que distingue a un mandato del otro. Todos barruntan que &ldquo;la Ley del Tali&oacute;n&rdquo; es m&aacute;s justa que el vers&iacute;culo, la pr&aacute;ctica en el aula consiste en que averig&uuml;en por qu&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pronto lo descubrimos. Por un lado, Hammurabi castiga individuos, no grupos. Solo la concreta persona que haya vaciado el ojo o arrancado el diente responde de su acci&oacute;n, no su familia, no su clan, no su pueblo. <em>Individuaci&oacute;n de la pena</em>. Jehov&aacute; es m&aacute;s cruel, m&aacute;s atroz, m&aacute;s inhumano: castiga a los ni&ntilde;os por algo que no han hecho y se venga incluso de los que no han nacido todav&iacute;a. En un universo as&iacute; el concepto de <em>inocencia</em> no existe. Frente a ello, nuestro concepto de &ldquo;justicia&rdquo; &ndash; el de todos, de derechas y de izquierdas, de arriba y de abajo, pues todos somos <em>modernos</em> - se basa en la responsabilidad individual. Los castigos colectivos nos repelen, nos resultan b&aacute;rbaros, injustos de ra&iacute;z, despiadados. Desde la Modernidad todos profesamos un ideal de <em>justicia</em>, y para todo ideal de justicia digno de tal nombre solo el individuo y su voluntad pueden ser los responsables de cada acci&oacute;n. El Jehov&aacute; de &Eacute;xodo profesa un ideal que no es de justicia, sino de <em>escarmiento</em>: no hay inocentes, sino solo un precio terrible a pagar por el mero hecho de haber nacido.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en Hammurabi encontramos un primer vestigio &ndash; parco y apenas incipiente, pero vestigio al fin y al cabo &ndash; de <em>proporcionalidad</em> en el castigo. Si vac&iacute;as un ojo perder&aacute;s un ojo, pero no los dos, ni los brazos, ni la vida, ni nada que exceda lo que hiciste. Si arrancas un diente, igual. Esta suerte de protoproporcionalidad, entendida como mera simetr&iacute;a, nos parece b&aacute;rbara hoy, y lo es, pero en su d&iacute;a supuso un l&iacute;mite y una contenci&oacute;n ante el quebranto a aplicar. Un peque&ntilde;o avance. Los alumnos aprenden as&iacute; dos elementos constitutivos del concepto moderno de justicia: responsabilidad individual, proporcionalidad de la pena. No son los &uacute;nicos, pero sin duda son imprescindibles: sabemos que todo lo que no incluya a ambos no es justicia, sino barbarie.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hace falta que se&ntilde;ale qu&eacute; pa&iacute;s enarbola hoy &ndash; incluso <a href="https://twitter.com/brunosgarzini/status/1724842920350498967?s=03" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expl&iacute;citamente</a>, y eso es lo m&aacute;s descorazonador &ndash; la atroz y pavorosa concepci&oacute;n de aquel iracundo dios del Sina&iacute;? &iquest;Hace falta advertir que todas y cada una de las justificaciones que Israel est&aacute; desplegando para respaldar la masacre no encuentran cobijo bajo los ropajes de la justicia, sino tan solo bajo los miserables harapos del escarmiento? Bajo cualquier acepci&oacute;n razonable de ambos conceptos, lo que est&aacute;n haciendo en Gaza ni es &ldquo;leg&iacute;timo&rdquo; ni es &ldquo;defensa&rdquo;: es una carnicer&iacute;a brutal que ni siquiera alcanza el paup&eacute;rrimo y siniestro nivel de la Ley del Tali&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estoy diciendo, en absoluto, que la respuesta de Netanyahu se explique por la tradici&oacute;n jud&iacute;a. Ni remotamente: el juda&iacute;smo, el cristianismo y el islam son tan capaces de las mejores comprensiones de la moral como de las peores. Porque una cosa es la moral, o la pol&iacute;tica, y otra la religi&oacute;n. Lo que estoy diciendo es que la respuesta de Israel &ndash; no de los jud&iacute;os - es incontestablemente brutal, salvaje e inhumana. Lo que estoy diciendo es que nadie que entienda con un m&iacute;nimo de rigor el significado de la voz &ldquo;justicia&rdquo; puede disculpar algo as&iacute;. Comprendo, por descontado, que much&iacute;sima gente colocara en su Twitter una bandera de Israel el d&iacute;a 8 de octubre, tras la matanza perpetrada por Ham&aacute;s. En la limpia y sencilla compasi&oacute;n con el sufrimiento de los inocentes sigue latiendo el mayor caudal de humanidad que albergamos.&nbsp; Pero seguir apoyando hoy a Israel, tras 5.000 ni&ntilde;os muertos, es declararse partidario de una aberraci&oacute;n moral sobre la que no creo que quepa discusi&oacute;n alguna.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el universo moral del que brota la respuesta de Israel no caben &ldquo;inocentes&rdquo;, porque la sola existencia de un inocente tornar&iacute;a il&iacute;cita toda violencia. Es un universo brutal, ciego, despiadado. Como el de Ham&aacute;s el 7 de octubre. En ese universo los ni&ntilde;os no solo mueren, sino que est&aacute; justificado que mueran, eso es lo terrible. Por eso las razones de ambos, de Israel y de Ham&aacute;s, son, bajo diferentes dioses, la mismas, exactamente las mismas. Por eso condenar el terrorismo de Ham&aacute;s y condenar el terrorismo de Israel son una y la misma cosa, y por eso lo imperativo ahora es detener la masacre. No un corredor humanitario, no un alto el fuego por definici&oacute;n transitorio: detener la masacre. Y, tras ello, alumbrar nuevos <a href="https://ctxt.es/es/20231101/Firmas/44613/carta-dimision-Craig-Mokhiber-alto-funcionario-onu-volker-turk.htm?fbclid=IwAR1RCHgZCzUa6DEDHs_zi0X2ApJTT_QHFzfOcudXystfg31r2Y9g5vSIP2Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caminos</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palestina-moral-inocentes_129_10745690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2023 05:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palestina y la moral sin inocentes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La decisión del rey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decision-rey_129_10461633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c712243-6f95-48aa-a570-7395ed92e13b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079703.jpg" width="1460" height="821" alt="La decisión del rey"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El comunicado de Zarzuela proponiendo a Feijóo incluye una faz muy positiva, inmediata, que consiste en que se ha generado un protocolo que será difícil sortear. Pero arrastra también otra carga, no tan luminosa, que tiene que ver con la decisión concreta, y, sobre todo, con el modo de tomarla</p></div><p class="article-text">
        Los entresijos interpretativos del art&iacute;culo 99 de nuestra Constituci&oacute;n han dado estos d&iacute;as para mucho. En un extremo, algunos creen que el texto legal otorga tanto poder al rey que este, en uso de sus atribuciones moderadoras y arbitrales, deber&iacute;a impedir que S&aacute;nchez intente formar gobierno con el apoyo de Bildu y Junts, ya que tal cosa ir&iacute;a contra la unidad de la patria. No hace falta que les diga que el mencionado extremo es el del lado derecho y que se trata de una lectura que atenta contra la esencia de la democracia: el soberano ya no ser&iacute;a ni el pueblo ni el parlamento por &eacute;l elegido, sino un monarca hereditario que se arroga para s&iacute; el poder de decidir discrecionalmente cu&aacute;l es el &ldquo;bien com&uacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hay, es interesante rese&ntilde;arlo, int&eacute;rpretes que se hayan atrevido a algo similar desde la izquierda o desde nacionalismos distintos al espa&ntilde;ol. Esto es: que hayan planteado que, en uso de esas mismas atribuciones arbitrales, Felipe VI no deber&iacute;a permitir que Feij&oacute;o alcance el poder pactando con Vox, ya que ello pondr&iacute;a en peligro postulados igualmente constitucionales (la descentralizaci&oacute;n auton&oacute;mica, ciertos derechos sociales que solo pueden garantizarse con un estado impositivo y redistribuidor, etc). Un desequilibrio, me malicio, que se debe sobre todo a la percepci&oacute;n que sobre su figura p&uacute;blica se ha ido construyendo en torno al actual monarca, a quien todo el mundo intuye m&aacute;s cercano a unos par&aacute;metros que a otros. Algo que sin duda casa mal con la idea de neutralidad sobre la que bascula todo su papel y que deber&iacute;a preocupar a los dem&oacute;cratas, primero, y, tambi&eacute;n pero en muy segundo lugar, a los mon&aacute;rquicos.
    </p><p class="article-text">
        Sea de ello lo que fuere, el comunicado de Zarzuela proponiendo a Feij&oacute;o como candidato incluye una faz muy positiva, inmediata, que consiste en que se ha generado un protocolo que ser&aacute; dif&iacute;cil sortear, y eso aclara el paisaje para futuras situaciones. Pero arrastra tambi&eacute;n otra carga, no tan luminosa, que tiene que ver, por un lado, con la concreta decisi&oacute;n tomada, y, por otro y sobre todo, con el modo de tomarla.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por lo primero. &iquest;Qu&eacute; posibilidades tiene a su disposici&oacute;n el rey tras unas elecciones? Una, optar por el candidato del partido con m&aacute;s esca&ntilde;os. Dos, hacerlo por el candidato que tenga garantizados m&aacute;s esca&ntilde;os en la investidura, a&uacute;n sin mayor&iacute;a para salir elegido. Tres, designar solo al candidato que tenga garantizada tal mayor&iacute;a. Feij&oacute;o es ahora mismo el candidato que satisface &ldquo;uno&rdquo; y &ldquo;dos&rdquo;. Nadie satisface &ldquo;tres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, y sin duda, el protocolo deber&iacute;a establecer este orden: tres, dos, uno. Creo que sobran las razones (aunque, como demuestra el primer p&aacute;rrafo de este art&iacute;culo, algunos no parecen tenerlas muy claras). M&aacute;s all&aacute; de eso, el comunicado de la Casa Real aduce que ya se ha generado una &ldquo;costumbre&rdquo; de elegir al que m&aacute;s esca&ntilde;os haya obtenido (esto es: &ldquo;uno&rdquo;), y que, dado que no existe una opci&oacute;n &ldquo;tres&rdquo;, se opta por tal alternativa. As&iacute; al menos considero que se ha de interpretar esta frase literal del mismo: &ldquo;En el procedimiento de consultas llevado a cabo por Su Majestad el Rey no se ha constatado, a d&iacute;a de hoy, la existencia de una mayor&iacute;a suficiente para la investidura (opci&oacute;n tres) que, en su caso, hiciera decaer esta costumbre (opci&oacute;n uno)&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veo dos problemas. Primero, el protocolo decidido desde Zarzuela, que parece ser &ldquo;tres&rdquo;, cuando exista y, de no existir, entonces &ldquo;uno&rdquo;, esto es, el m&aacute;s votado. Esta primac&iacute;a del &ldquo;tres&rdquo; se establece, ciertamente, bajo ropajes ling&uuml;&iacute;sticos en exceso abiertos e innecesariamente alambicados: no entiendo la intercalaci&oacute;n de ese enigm&aacute;tico &ldquo;en su caso&rdquo; y la consiguiente conjugaci&oacute;n en subjuntivo (&ldquo;hiciera decaer&rdquo;). Pero, m&aacute;s all&aacute; de eso, no es concebible que una candidatura &ldquo;tres&rdquo; no sea designada. Donde veo un evidente problema es en la posibilidad de que en el futuro las urnas arrojen un candidato &ldquo;uno&rdquo; y un candidato &ldquo;dos&rdquo; diferentes. No creo que la Casa Real mantuviera, en tal tesitura, la &ldquo;costumbre&rdquo; de designar a &ldquo;uno&rdquo;, el m&aacute;s votado, frente a &ldquo;dos&rdquo;, el m&aacute;s respaldado por los representantes electos, puesto que supondr&iacute;a desautorizar as&iacute; la correlaci&oacute;n de fuerzas parlamentarias y hacer a&ntilde;icos la l&oacute;gica democr&aacute;tica que dictamina que el soberano es el Parlamento y no el Rey. Se ha perdido, en consecuencia, una inmejorable ocasi&oacute;n para establecer un protocolo que, en el futuro, hiciera innecesarias las c&aacute;balas a las que nos hemos visto sometidos estos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo problema descansa en la tesis de Zarzuela seg&uacute;n la cual &ldquo;salvo en la Legislatura XI, en todas las elecciones generales celebradas desde la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n, el candidato del grupo pol&iacute;tico que ha obtenido el mayor n&uacute;mero de esca&ntilde;os ha sido el primero en ser propuesto por Su Majestad el Rey como candidato a la Presidencia del Gobierno. Esta pr&aacute;ctica se ha ido convirtiendo con el paso de los a&ntilde;os en una costumbre&rdquo;. Es decir, seg&uacute;n interpretan en la Casa Real, en Espa&ntilde;a ha habido una costumbre constitucional, extendida desde 1979, seg&uacute;n la cual el Rey ha elegido siempre, excepci&oacute;n hecha del inaudito plante de Rajoy en 2016, al candidato con m&aacute;s esca&ntilde;os. Es decir, a la &ldquo;lista m&aacute;s votada&rdquo;, que es como gustan de denominar a tal opci&oacute;n &ndash; si bien no siempre, sino tan solo cuando a ellos les beneficia - desde el Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Esta interpretaci&oacute;n de la primac&iacute;a hist&oacute;rica de &ldquo;uno&rdquo; es muy discutible. En todas las legislaturas citadas ocurr&iacute;a que el candidato &ldquo;uno&rdquo; era a la vez el &ldquo;dos&rdquo;, y en muchas de ellas tal candidato era adem&aacute;s el &ldquo;tres&rdquo;. As&iacute; que, cuando no hubo candidato &ldquo;tres&rdquo;, la pr&aacute;ctica consisti&oacute; en nombrar al &ldquo;uno&rdquo;, cierto&hellip; pero es que a su vez era el &ldquo;dos&rdquo;. Por tanto, cuando se distingue anal&iacute;ticamente una posibilidad de otra, la pr&aacute;ctica hist&oacute;rica nada nos dice con respecto a la prevalencia de uno sobre el otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primac&iacute;a, que yo creo indudable, de &ldquo;dos&rdquo; sobre &ldquo;uno&rdquo; &ndash; en caso, repito, de que fueran candidatos diferentes &ndash; viene por lo dem&aacute;s respaldada por el hecho, muy certeramente se&ntilde;alado <a href="https://elpais.com/opinion/2023-08-22/investidura-y-preservacion-de-las-instituciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> por una pluma especialmente penetrante siempre, de que la hipot&eacute;tica obligaci&oacute;n de optar por &ldquo;uno&rdquo; har&iacute;a innecesaria la ronda de conversaciones del monarca. Que el Rey tuviera que designar siempre al candidato de la lista con m&aacute;s esca&ntilde;os entrar&iacute;a, en efecto, en contradicci&oacute;n con el sentido del art&iacute;culo 99 en su conjunto, pues tal automatismo har&iacute;a innecesaria la actuaci&oacute;n de Zarzuela. Y, ya que constitucionalmente el Rey tiene algo que decir al respecto, en caso de que en el futuro surgiera un &ldquo;dos&rdquo; diferente a un &ldquo;uno&rdquo;, la propia costumbre seguida durante nuestra historia democr&aacute;tica avalar&iacute;a, <em>tambi&eacute;n,</em> la elecci&oacute;n de &ldquo;dos&rdquo;, tanto como la de &ldquo;uno&rdquo;. Digo <em>tambi&eacute;n</em> porque, adem&aacute;s de tal legitimaci&oacute;n &ndash; caso de que lo sea &ndash; meramente <em>hist&oacute;rica</em>, la opci&oacute;n &ldquo;dos&rdquo; recibir&iacute;a, sobre todo, una evidente y creo que indiscutible legitimaci&oacute;n <em>democr&aacute;tica</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, todo esto viene a cuento de la decisi&oacute;n tomada. Harina de otro costal es, como ya he mencionado, la cuesti&oacute;n de <em>c&oacute;mo</em> se ha tomado la decisi&oacute;n. Pero es agosto, el calor azota y ustedes no me han hecho nada, as&iacute; que, si les parece, lo dejamos para otro d&iacute;a&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decision-rey_129_10461633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Aug 2023 20:27:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La decisión del rey]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos y las elecciones del bronce]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-bronce_129_10260025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7924ee3-cdbf-4924-b1ba-a88cce727855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos y las elecciones del bronce"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones de julio se van a decidir en el tercer puesto. Lo importante no es el oro ni la plata, lo importante es el bronce: Vox o Sumar. Son ellos los que van a decidir el gobierno. Y, sin Podemos, Sumar no podrá alcanzar el bronce</p><p class="subtitle">Mapa - ¿Qué votaron tus vecinos en las elecciones municipales? Los resultados del 28M, calle a calle</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses, cuando comenz&oacute; la gresca interna en Sumar, desde Podemos asum&iacute;an &ndash;y creo que no les faltaba raz&oacute;n- dos cosas. La primera, que la suya era una fuerza mucho mayor que la del resto de partidos de Sumar. En palabras de Monedero, Yolanda D&iacute;az &ldquo;no va a poder explicar por qu&eacute; siendo la elegida para sumar todos los fragmentos de la izquierda, se ha empe&ntilde;ado en parecer querer dejar fuera al fragmento m&aacute;s grande&rdquo;. La segunda, que no hab&iacute;a que fiarse ni de las encuestas adversas ni de las toneladas de opiniones cr&iacute;ticas. En el pasado los sondeos y los an&aacute;lisis siempre les hab&iacute;an ninguneado, pero Podemos hab&iacute;a sorprendido tras cada cita electoral, cual ave f&eacute;nix, logrando superar las sombr&iacute;as expectativas que los diferentes medios hab&iacute;an publicitado por doquier.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por doloroso que resulte, las urnas han pulverizado ambas asunciones. Por un lado, ha sido la ciudadan&iacute;a &ndash;no las encuestas, no los medios, no el Ibex&ndash; la que ha hablado. Y el veredicto ha establecido que el fragmento de Podemos es, en el espacio de la izquierda del PSOE, min&uacute;sculo en comparaci&oacute;n con el fragmento Sumar. Aterradoramente min&uacute;sculo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el cuadro de abajo confronto las fuerzas de Podemos y las de Sumar, pero lo hago sumando los votos de las doce elecciones auton&oacute;micas. Lo habitual ha sido, estos d&iacute;as, obtener los totales partidistas a partir de las municipales. Esta estrategia tiene la ventaja obvia de que los municipios cubren toda Espa&ntilde;a. Sin embargo, por muchos motivos, las elecciones auton&oacute;micas probablemente supongan una radiograf&iacute;a m&aacute;s cercana a lo que habr&iacute;a sido una votaci&oacute;n en clave nacional. Faltan cinco autonom&iacute;as, cierto, pero no creo que la situaci&oacute;n de Podemos en alguna de ellas altere sustancialmente la conclusi&oacute;n (m&aacute;s bien al contrario, de hecho). Sea de ello lo que fuere, estos son <a href="https://elpais.com/espana/elecciones-autonomicas/2023-05-28/votos-y-resultados-elecciones-28m-por-comunidades.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los datos</a>:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cuadro de los votos de las elecciones autonómicas                            </span>
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        Los partidos que est&aacute;n en Sumar recibieron 1.052.208 votos frente a los 46.436 que recibi&oacute; Podemos. Esto es: el fragmento Sumar es 22 veces mayor que el fragmento Podemos. Hay 451.476 votos, por otro lado, que no resultan tan f&aacute;cilmente transferibles a uno u otro lado. Se trata de votos concedidos a listas en las que Podemos e IU se presentaban mezclados y, como es sabido, ocurre que IU ya dej&oacute; claro que estar&iacute;a en Sumar. Supongamos que la mitad de esos electores son para IU y la otra mitad para Podemos. En ese caso, Sumar tendr&iacute;a 1.278.146 votos frente a 272.374 de Podemos. Bajo este c&aacute;lculo Sumar sigue siendo casi cinco veces mayor. Por lo dem&aacute;s, como la tabla refleja, Ciudadanos obtuvo 147.537 votos, no muchos menos que los de Podemos bajo esta hip&oacute;tesis (hip&oacute;tesis que, por muchas razones, resulta muy generosa para Podemos). Y en Ciudadanos han decidido no presentarse.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer? En Sumar est&aacute;n tentados de olvidarse de Podemos. A juicio de muchos, se trata de un fragmento no solo min&uacute;sculo, sino contraproducente. Ya exist&iacute;an voces que defend&iacute;an, incluso cuando se asum&iacute;a que era el fragmento principal, la conveniencia de no pactar con Podemos. Ahora que es casi insignificante, esa tentaci&oacute;n es mucho mayor. Creo que ser&iacute;a un error. Las elecciones de julio se van a decidir en el tercer puesto. Lo importante no es el oro ni la plata, lo importante es el bronce: Vox o Sumar. Son ellos los que van a decidir el gobierno. Y, sin Podemos, Sumar no podr&aacute; alcanzar el bronce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de quedar tercero en n&uacute;mero de votos, sino de quedar tercero en esca&ntilde;os. Debido a la indecencia de sistema electoral que seguimos padeciendo &ndash; ojal&aacute; Sumar (o incluso Vox), si queda tercero, exija su reforma inmediata &ndash; una cosa no implica la otra. Es surrealista, es antidemocr&aacute;tico y es demencial, pero as&iacute; es: hay votos que valen m&aacute;s que otros. As&iacute; que Sumar necesita a Podemos, porque necesita ganar a Vox en las circunscripciones medianas y peque&ntilde;as. Y, en ellas, Sumar por s&iacute; solo (IU, b&aacute;sicamente, en esos lares) tiene poco que hacer si hay una papeleta rival de Podemos en la circunscripci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es, con todo, del lado de Podemos d&oacute;nde la situaci&oacute;n es m&aacute;s desesperada. De nuevo: &iquest;qu&eacute; hacer? Pueden ir en solitario: un suicidio. Pueden iniciar con Yolanda la habitual negociaci&oacute;n entre aparatos (reuniones, listas, nombres en la papeleta, cuotas): un hast&iacute;o infinito. Tienen todo el derecho y es lo que est&aacute;n haciendo todos los grupos del universo Sumar. En esa negociaci&oacute;n son un fragmento diminuto pero, como he dicho, necesario. Si quieren exigir cuotas, tienen margen. Van a conseguir poqu&iacute;simo y, por el camino &ndash; lo importante, ahora, es el camino &ndash; van a generar m&aacute;s cansancio, m&aacute;s desgana y m&aacute;s desafecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Podemos tienen que reflexionar sobre el tipo de poder que ostentan ahora: no pueden sumar, pero pueden impedir. Se trata de un poder muy dif&iacute;cil de manejar, porque es sustancialmente negativo. Como ocurr&iacute;a en la Tierra Media con el Anillo &uacute;nico, si lo usan, si caen en la tentaci&oacute;n, ese poder les manchar&aacute;, y manchar&aacute; asimismo a todo el espacio. Y todo estar&aacute; perdido. Tienen ser Bombadil o Bilbo, y no Smeagol.
    </p><p class="article-text">
        Es muy, muy dif&iacute;cil, pero todav&iacute;a pueden. Pueden hacer algo que hasta apenas hemos visto pero que algunos de ellos s&iacute; han hecho: <a href="https://www.publico.es/politica/exjuez-juan-pedro-yllanes-pide-dimision-cupula-partido-integre-sumar.html/amp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocr&iacute;tica</a>. Preguntarse qu&eacute; ha pasado, qu&eacute; responsabilidad tienen ellos y qu&eacute; medidas han de tomar. Y, mientras reflexionan, pueden darle a Yolanda todos sus votos, integrarse sin demasiado a cambio, asumir su nueva condici&oacute;n de fragmento peque&ntilde;ito y aprender a crecer, de nuevo, a partir de su tama&ntilde;o actual. Levantar la voz y decir, como dijeron antes, muchas veces, en un tiempo que hemos olvidado pero que en este pa&iacute;s aconteci&oacute; una vez, hace no tanto: &ldquo;Somos un instrumento, no un fin&rdquo;. Nos fiamos de Yolanda &ndash; despu&eacute;s de todo fuimos nosotros los que la pusimos al frente &ndash; y ella sabr&aacute; qu&eacute; camino ha de tomar para ganar el bronce, y con qu&eacute; gente. Porque nos jugamos mucho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conseguir&aacute;n lo mismo: poqu&iacute;simo (aunque s&iacute; algo: Yolanda no les dejar&aacute; sin nada). Pero lo importante no es la cuota de poder que habr&aacute;n conseguido, sino lo que, por un instante, habr&aacute;n vuelto a ser: aquellos iluminados que no quer&iacute;an ir deprisa, porque iban lejos; que no quer&iacute;an el poder, sino el proyecto; y que, cuando el mundo era joven, despertaron a la pol&iacute;tica un 15 de mayo de hace mucho, mucho tiempo&hellip; pero ojal&aacute; que no tanto. Tienen que arrojar su poder al fuego, solo entonces podr&aacute;n ilusionar de nuevo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-bronce_129_10260025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jun 2023 20:34:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemos y las elecciones del bronce]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones 28M 2023,Podemos,Sumar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juicio a la ironía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juicio-ironia-sociedad-asperger_129_10082131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63600f52-f5f9-4908-b15d-55b0ab6fff24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juicio a la ironía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al caso Homo Velamine todavía le queda recorrido, estando previsto que el Tribunal Constitucional se pronuncie al respecto en 2023. Sin duda se tratará de una decisión que dirá mucho del modelo de convivencia que entre todos estamos construyendo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, tras una inauguraci&oacute;n de ya no recuerdo qu&eacute;, Esperanza Aguirre solt&oacute; algo as&iacute; como &ldquo;es que a los arquitectos habr&iacute;a que matarlos a todos&rdquo;. A m&iacute; me hizo mucha gracia -confieso que incluso pens&eacute;: &ldquo;&iexcl;Por fin alguien lo dice!&rdquo;-, pero el humor, ya se sabe, va por barrios. El se&ntilde;or Jos&eacute; Antonio Granero, a la saz&oacute;n decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, asegur&oacute; que las declaraciones de Aguirre eran &ldquo;intolerables&rdquo; y que supon&iacute;an &ldquo;un desprecio al trabajo de los profesionales&rdquo; (entiendo que a los de la arquitectura). Muchos otros - especialmente en la izquierda- mostraron id&eacute;ntica indignaci&oacute;n. Se mont&oacute; un peque&ntilde;o esc&aacute;ndalo medi&aacute;tico y la propia Aguirre acab&oacute; pidiendo perd&oacute;n en un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, unos titiriteros fueron detenidos por representar una obra en la que aparec&iacute;a un personaje con una pancarta en la que pod&iacute;a leerse &ldquo;gora alka-eta&rdquo;. Cuando uno acud&iacute;a a la trama, descubr&iacute;a que el pasaje en cuesti&oacute;n era una cr&iacute;tica a los montajes policiales: un agente de la ley le encasquetaba a un personaje esa pancarta, le hac&iacute;a una foto y as&iacute; pod&iacute;a inculparle. En pocas ocasiones la ficci&oacute;n ha anticipado tan certeramente la realidad: tras el consiguiente aquelarre medi&aacute;tico &ndash;promovido esta vez por la derecha- a los titiriteros lo que se les encasquet&oacute; fue nada menos que una acusaci&oacute;n de &ldquo;enaltecimiento del terrorismo&rdquo;. Se les mand&oacute; a prisi&oacute;n sin fianza y pasaron cinco d&iacute;as entre rejas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otro episodio de esta pendiente resbaladiza por la que, como sociedad, nos venimos despe&ntilde;ando desde hace un tiempo, en el a&ntilde;o 2019 fue condenado un artista &ldquo;ultrarracionalista&rdquo; por el caso del <em>Tour de la Manada</em>. Quiz&aacute;s lo recuerden, se trataba de una web que afirmaba organizar una visita al recorrido que siguieron los miembros de la Manada por las calles de Pamplona antes de la violaci&oacute;n. Aqu&iacute; no hubo ni izquierdas ni derechas: el rechazo a una web as&iacute; fue un&aacute;nime. Pero es que todo era, por supuesto, mentira.
    </p><p class="article-text">
        A los tres d&iacute;as exactos de abrir la web, en cuanto sus responsables &ndash;un indefinible colectivo de activistas denominado <em>Homo Velamine</em> - vieron que el esc&aacute;ndalo medi&aacute;tico hab&iacute;a superado sus expectativas, quitaron toda referencia al ficticio tour y en su lugar colgaron una nota explicativa. En ella incluyeron los pantallazos de la impresionante cobertura medi&aacute;tica de los dos d&iacute;as anteriores junto a una reflexi&oacute;n sobre el sensacionalismo que la acci&oacute;n hab&iacute;a provocado, sensacionalismo que era precisamente lo que ellos quer&iacute;an denunciar. Dio igual. Los medios que informaban de la web ni siquiera se molestaban en ir a la web a contrastar los hechos. Siguieron hablando del &ldquo;Tour de la Manada&rdquo; durante semanas como si fuera cierto. La indignaci&oacute;n cabalgaba desaforada y exig&iacute;a una v&iacute;ctima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tuvo. A&ntilde;o y medio de prisi&oacute;n, indemnizaci&oacute;n de 15.000 euros y 12.000 euros en costas para el responsable de aquello, An&oacute;nimo Garc&iacute;a, l&iacute;der de <em>Homo Velamine</em>, que aparece en la foto que acompa&ntilde;a a este art&iacute;culo en una descacharrante <em>performance</em> que - ya es casualidad - &eacute;l y su grupo le hab&iacute;an hecho unos a&ntilde;os antes a Esperanza Aguirre. Porque <em>Homo Velamine</em> tiene toda una acreditada trayectoria de s&aacute;tira pol&iacute;tica a sus espaldas. Que a un tipo como el de la foto le estemos aplicando el c&oacute;digo penal deber&iacute;a ser motivo de reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los tres casos mencionados opera un peligros&iacute;simo proceso psicol&oacute;gico gracias al cual los hechos emp&iacute;ricos, susceptibles de verdad o falsedad, acaban siendo sustituidos por un arrollador sentimiento de indignaci&oacute;n ante el que no cabe gradaci&oacute;n alguna, sino tan solo el conmigo o contra m&iacute;. Cuando eso ocurre, los mecanismos psicol&oacute;gicos que posibilitan el humor, la iron&iacute;a y los dobles sentidos sencillamente desaparecen: es como si la sociedad se volviera asperger y fuera incapaz de leer entre l&iacute;neas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Da igual que, como en el <em>Tour</em>, el desmentido de la acci&oacute;n sea <em>expl&iacute;cito: </em>toda una<em> web</em> que solo hab&iacute;a que leer, respaldada por un colectivo de activistas consolidado explicando que su objetivo era denunciar el carro&ntilde;erismo medi&aacute;tico. Da igual que, como en los t&iacute;teres, lo sea <em>impl&iacute;cito</em>: &ldquo;alka-eta&rdquo; era, en la propia trama, algo cuya mera exhibici&oacute;n provocaba que a alguien se le detuviera, esto es, era algo malo, pernicioso, censurable. Interpretar que se estaba enalteciendo a &ldquo;alka-eta&rdquo; porque aparec&iacute;a en una pancarta resulta tan atinado como interpretar que en Caperucita se enaltece al lobo porque aparece disfrazado de abuelita. Ya incluso da igual que el desmentido sea, como con Esperanza Aguirre, meramente<em> l&oacute;gico</em>: pero, &iquest;c&oacute;mo va a decir nadie <em>en serio</em> que hay que matar a todos los arquitectos, por el amor de Dios? Todo eso es del todo intrascendente, porque aqu&iacute; el mundo exterior no interviene m&aacute;s que como excusa, subterfugio o percutor para que entre en la sala el verdadero protagonista de la funci&oacute;n, que no es otro que el propio <em>yo</em> en todo su indignado y justiciero resplandor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los tres casos, en efecto, no juzgamos hechos, sino que nos juzgamos a nosotros mismos. Los hechos (Esperanza Aguirre, los titiriteros, <em>Homo Velamine</em>) act&uacute;an solo para poner a prueba nuestra pureza, nuestra inmaculada integridad, nuestra decencia. En cuanto sea eso lo que, siquiera inconscientemente, uno crea que est&aacute; en juego, la racionalidad salta por los aires y en su lugar aparece la desnuda pertenencia. Al contrario que la compleja catalogaci&oacute;n jur&iacute;dica de los hechos &ndash;que constituye todo un adelanto procesal y &eacute;tico&ndash; los mecanismos de identificaci&oacute;n grupal funcionan mediante relaciones binarias y excluyentes que reproducen la divisi&oacute;n fundamental de la moralidad: el bien y el mal, o, en su versi&oacute;n m&aacute;s extendida, ellos y nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando eso ocurre, no hay lugar para los matices. O estas con los que denuncian o con los denunciados, esto es: o est&aacute;s con la izquierda o con Aguirre, o est&aacute;s con las v&iacute;ctimas de ETA o con los titiriteros, o est&aacute;s con la v&iacute;ctima de la manada o con Velamine. O pureza o traici&oacute;n, no hay m&aacute;s. Cada vez que esa suerte de disposici&oacute;n entra en escena &ndash; y &uacute;ltimamente lo hace por doquier - retrocedemos un poco en la escala del progreso social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al caso <em>Homo Velamine</em> todav&iacute;a le queda recorrido, estando previsto que el Tribunal Constitucional se pronuncie al respecto en 2023. Sin duda se tratar&aacute; de una decisi&oacute;n que dir&aacute; mucho del modelo de convivencia que entre todos estamos construyendo. Aunque nunca las suficientes, se oye muchas veces aquello de &ldquo;si la educaci&oacute;n te parece cara, prueba con la ignorancia&rdquo;. Lo mismo, exactamente lo mismo, cabe decir del humor y de la s&aacute;tira: en muchas ocasiones pueden resultar molestos&hellip; pero imagina una sociedad sin ellos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juicio-ironia-sociedad-asperger_129_10082131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Apr 2023 20:46:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[CGPJ, Derecho natural y mascarada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cgpj-derecho-natural-mascarada_129_9399594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a719c3df-9c0c-4fbe-b1d8-0c7821fdd529_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CGPJ, Derecho natural y mascarada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El principal partido de la oposición incumple la ley abiertamente. No lo hace por "la independencia judicial", todo lo contrario: lo hace porque en el Consejo actual tiene mayoría</p></div><p class="article-text">
        En una reciente <a href="https://www.larazon.es/espana/20220910/zuwrbsq55bgankun2xcdp7rfuu.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista</a> en <em>La Raz&oacute;n</em>, el vocal del Consejo General del Poder Judicial D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Mac&iacute;as Casta&ntilde;o &ndash; que es, de acuerdo al citado peri&oacute;dico, el &ldquo;puntal&rdquo; del bloque conservador de tal &oacute;rgano &ndash; afirmaba impert&eacute;rrito que &ldquo;hacer lo adecuado no es s&iacute;ntoma de rebeli&oacute;n, sino de responsabilidad&rdquo;. Ocurre, sin embargo, que en este caso &ldquo;lo adecuado&rdquo; es, seg&uacute;n &eacute;l mismo reconoce, saltarse la ley, en concreto la Ley Org&aacute;nica 8/2022, que el Parlamento aprob&oacute; recientemente. Que a &eacute;l, en cuanto ciudadano y por tanto a t&iacute;tulo personal, esa norma le parezca una irresponsabilidad resulta perfectamente leg&iacute;timo. Pero que, en su calidad de magistrado, afirme p&uacute;blicamente que las leyes que a uno le parezcan &ldquo;inadecuadas&rdquo; no han de cumplirse es de una temeridad que raya en la incapacitaci&oacute;n. Y que lo haga, ya como instalado en el colmo del desprop&oacute;sito, desde uno de los veinte sillones que constituyen el Gobierno de los jueces refleja el punto de deterioro institucional que hemos alcanzado. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; ocurriendo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una y otra vez el se&ntilde;or Mac&iacute;as justifica su desobediencia en aras de &ldquo;la independencia judicial&rdquo;, lo cual no deja de resultar doblemente sarc&aacute;stico. Por un lado, y desde un punto de vista te&oacute;rico, &iquest;qu&eacute; es la independencia judicial sino la seguridad de que los jueces se encuentren, tal y como la Constituci&oacute;n establece, &ldquo;sometidos tan solo al imperio de la ley&rdquo;? Convertidos de golpe a la doctrina absolutista, premoderna y profundamente iliberal del Derecho Natural, algunos parecen asumir que tienen hilo directo con &ldquo;La Verdad&rdquo;, as&iacute; con may&uacute;sculas (con &ldquo;La Adecuaci&oacute;n&rdquo;, m&aacute;s bien, que vendr&iacute;a a ser su hermana gemela), de tal modo que se sit&uacute;an por encima de la ley vigente, del Parlamento democr&aacute;ticamente elegido, de la Soberan&iacute;a Popular y de otras minucias de similar calado. &iquest;Para qu&eacute; elecciones, representaci&oacute;n y alternancia cuando ya sabemos distinguir &ldquo;lo adecuado&rdquo; de lo que no lo es? Cost&oacute; siglos &ndash; y mucha sangre - superar esa concepci&oacute;n del Derecho, y sorprende y asusta a partes iguales encontrarla nada menos que en el coraz&oacute;n del Gobierno de los jueces.
    </p><p class="article-text">
        Pero es del lado de la pr&aacute;ctica de donde procede el mayor cinismo. De los 5.408 jueces que hay en Espa&ntilde;a, los &uacute;nicos que &ndash; siquiera por un elemental sentido del pudor &ndash; jam&aacute;s deber&iacute;an hablar de &ldquo;independencia judicial&rdquo; con respecto al poder pol&iacute;tico son los 12 magistrados que se sientan entre los 20 vocales que tiene el Consejo, porque todos y cada uno de esos 12 magistrados saben a ciencia cierta qu&eacute; partido concreto los ha colocado ah&iacute;. De independencia judicial pueden hablar los miles de jueces &ldquo;de abajo&rdquo;, los de a pie de calle. Hombres y mujeres (sobre todo mujeres: ya son el 56%) que han aprobado una oposici&oacute;n dur&iacute;sima y que, ellos y ellas s&iacute;, se limitan a aplicar la ley y lo hacen, como debe ser, con una venda en los ojos que impide favoritismos y componendas. Independientes son el juez Castro imputando a la Infanta o la jueza Alaya haciendo lo propio con Gri&ntilde;&aacute;n y Chaves, pero&hellip; &iquest;Mac&iacute;as y los otros 11 jueces elegidos para el Consejo <em>por los diferentes partidos </em>son los que van a garantizar la independencia judicial? Oigan, por favor. Un respeto al sentido com&uacute;n. Lo que garantizan es precisamente lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n que los ciudadanos espa&ntilde;oles tienen de &ldquo;la independencia judicial&rdquo; es <a href="https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/eu_justice_scoreboard_2022.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las m&aacute;s bajas de Europa</a>. No es una percepci&oacute;n que se genere debido a la actividad de los jueces y juezas &ldquo;de abajo&rdquo;, a aquellos con los que los ciudadanos de pie tratamos en su caso. Muy al contrario, tiene su origen en la evidente y palmaria politizaci&oacute;n de la c&uacute;pula del poder judicial: el CGPJ, el Tribunal supremo y los Tribunales superiores de Justicia. Es en &ldquo;las alturas judiciales&rdquo; donde la ciudadan&iacute;a ve que la cosa est&aacute; podrida de partidismo. Y lo ve porque sencillamente lo est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo este episodio del CGPJ &ndash; incomprensible, por lo dem&aacute;s, para el ciudadano medio &ndash; se explica &uacute;nica y exclusivamente porque sus 20 vocales est&aacute;n politizados hasta la m&eacute;dula. El se&ntilde;or Mac&iacute;as, por descontado, niega rotundamente ese extremo y afirma que &ldquo;no hay una correa de transmisi&oacute;n desde los partidos&rdquo;. Pero es falso, la hay. La primera gran decisi&oacute;n que tuvieron que tomar los 20 vocales, en su primera reuni&oacute;n, consist&iacute;a en elegir a su presidente. Fue en 2013 y eligieron a Carlos Lesmes. Pero, como todo el mundo sabe y la prensa public&oacute; con absoluta normalidad, no fueron ellos los que lo hicieron: fueron Rajoy y Rubalcaba. Ocurre que el PP y el PSOE acostumbran a comunicar a la ciudadan&iacute;a el candidato que elegir&aacute;n los 20 vocales <em>antes</em> de que estos se re&uacute;nan, deliberen y voten. Si eso no fuera suficiente prueba de la existencia de esa correa, el wasap de Cosid&oacute;, senador del PP, felicitando a sus compa&ntilde;eros de partido porque &ldquo;controlaremos desde detr&aacute;s la Sala segunda&rdquo; deber&iacute;a desterrar cualquier duda al respecto. Y echen, en fin, un vistazo al <a href="https://fpabloiglesias.es/entrada-db/cuesta-martinez-alvaro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CV de &Aacute;lvaro Cuesta</a>, elegido en el CGPJ por el PSOE&hellip; &iquest;de veras alguien cree que este se&ntilde;or no est&aacute; politizado?
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; ocurriendo es una verg&uuml;enza brutal sobrevenida sobre una verg&uuml;enza inicial. La verg&uuml;enza inicial es el procedimiento de elecci&oacute;n del Consejo, que lo coloca a los pies de los partidos, y con &eacute;l a toda la c&uacute;pula judicial. La verg&uuml;enza sobrevenida y brutal es lo que est&aacute; haciendo el PP, que lleva cuatro a&ntilde;os bloqueando la renovaci&oacute;n. El principal partido de la oposici&oacute;n incumple la ley abiertamente. No lo hace por &ldquo;la independencia judicial&rdquo;, todo lo contrario: lo hace porque en el Consejo actual tiene mayor&iacute;a y por tanto el control. Esto es, lo hace por la &ldquo;dependencia judicial&rdquo; m&aacute;s descarnada que se pueda concebir. Se est&aacute; llevando por delante la instituci&oacute;n, tal y como Cristina Cifuentes se llev&oacute; por delante a la Universidad Rey Juan Carlos. Le da igual. Pablo Casado lleg&oacute; a un acuerdo de renovaci&oacute;n, Feijoo prefiere el bloqueo. Sin siquiera tocar el poder, el actual PP ha logrado pudrir todav&iacute;a m&aacute;s una situaci&oacute;n ya de por s&iacute; vergonzosa, como constantemente nos recuerdan desde Europa. Con <em>moderados</em> as&iacute;, &iquest;qui&eacute;n necesita radicales?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cgpj-derecho-natural-mascarada_129_9399594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Sep 2022 20:27:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[CGPJ, Derecho natural y mascarada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CGPJ - Consejo General del Poder Judicial,PP - Partido Popular,Jueces]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Deslealtad o control?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deslealtad-control_129_8985348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4711e3ee-dd8c-4377-918b-226b6350d90d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Deslealtad o control?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Debe Podemos, como formación política, asumir resignadamente todo lo que Pedro Sánchez decida durante los cuatro años de su mandato? ¿Es deslealtad que exteriorice lo que piensa? En buena lógica, la lealtad solo cabe exigirse con respecto al cumplimiento de un pacto o acuerdo determinado</p></div><p class="article-text">
        No dejan de sorprenderme las constantes acusaciones de &ldquo;deslealtad&rdquo; dirigidas a Podemos no ya cada vez que surge un desencuentro entre los ministros de ese partido y los de la parte socialista &ndash; algo, como voy a intentar defender, completamente normal en cualquier democracia - sino incluso cuando diputados de Podemos critican al Gobierno desde el Parlamento, algo que configura el <em>abec&eacute;</em> de la divisi&oacute;n de poderes en su versi&oacute;n digamos <em>cl&aacute;sica</em>. En muchos casos esas recriminaciones son tan solo una se&ntilde;al m&aacute;s, otra, de una apabullante falta de ecuanimidad. Acusar de deslealtad a Podemos en el Gobierno de la Naci&oacute;n mientras se jalean los adelantamientos electorales provocados por Ayuso o Ma&ntilde;ueco y la consiguiente defenestraci&oacute;n de Ciudadanos &ndash; su socio de gobierno en ambos casos - revela una parcialidad tan evidente que sobra cualquier comentario. Pero no solo es eso. Hay tambi&eacute;n algo de incomprensi&oacute;n de la l&oacute;gica pol&iacute;tica en un contexto multipartidista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Debe Podemos, como formaci&oacute;n pol&iacute;tica, asumir resignadamente todo lo que Pedro S&aacute;nchez decida durante los cuatro a&ntilde;os de su mandato? &iquest;Es deslealtad que exteriorice lo que piensa? En buena l&oacute;gica, la lealtad solo cabe exigirse con respecto al cumplimiento de un pacto o acuerdo determinado. Lo contrario &ndash; la ausencia de discrepancias en todo, durante cuatro a&ntilde;os &ndash; no ser&iacute;a lealtad, sino m&aacute;s bien identidad o fusi&oacute;n. Y una coalici&oacute;n no es eso: es el acuerdo entre dos sujetos diferentes que deciden colaborar en la consecuci&oacute;n de ciertos objetivos comunes, pero manteniendo su particular identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese pacto o acuerdo, que es de lo &uacute;nico de lo que puede exigirse en rigor &ldquo;lealtad&rdquo; - y sobra decir que tanto a una parte como a la otra - es <a href="https://www.psoe.es/actualidad/documentos-de-interes/acuerdo-de-coalicion-progresista-entre-psoe-y-unidas-podemos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&uacute;blico</a>, se firm&oacute; el 30 de diciembre de 2019, y se supone que orienta la acci&oacute;n del Gobierno. Que durante el transcurso de la legislatura surjan temas frente a los que ambos partidos mantienen una postura diferenciada &ndash; Catalu&ntilde;a, Marruecos, las distintas visiones del feminismo, Ucrania, la Monarqu&iacute;a, etc. &ndash; es algo que va de suyo en la l&oacute;gica de todo gobierno de coalici&oacute;n, y sorprende que aqu&iacute;, lejos de entenderse como se&ntilde;al de normalidad democr&aacute;tica, se interprete constantemente como traici&oacute;n, felon&iacute;a, infamia y defecci&oacute;n. D&eacute;cadas de bipartidismo han hecho sin duda mella en nuestra percepci&oacute;n de la esfera pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata solo, creo, de una cuesti&oacute;n de expresi&oacute;n de preferencias y por tanto de la mera posibilidad de deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica. Se trata de que el pluripartidismo ha acabado configur&aacute;ndose como uno de los mejores y m&aacute;s eficaces complementos de la triada cl&aacute;sica &ldquo;legislativo, ejecutivo, judicial&rdquo; que seguimos ense&ntilde;ando como una suerte de latiguillo escol&aacute;stico, pero que ha perdido en parte su raz&oacute;n de ser. Dejemos a un lado el poder judicial, que - cuando es independiente del poder pol&iacute;tico, cosa que <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vergueenzometro-judicial-hallazgos_129_7268107.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> est&aacute; lejos de ser del todo cierta -&nbsp; puede controlar a los otros dos. Lo cierto es que, en un universo con partidos pol&iacute;ticos &ndash; es decir: en todas las democracias realmente existentes &ndash; que el legislativo controle al ejecutivo, o viceversa, constituye una entelequia. La cuesti&oacute;n no es si esos dos poderes estatales existen, que lo hacen siempre, sino si en ellos impera un solo partido o varios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si solo es un partido el que copa tanto Moncloa como el Congreso, la mera posibilidad de control mutuo desaparece. &iquest;De veras hemos de creer que Felipe Gonz&aacute;lez, jefe de filas del PSOE, pod&iacute;a ser controlado por la mayor&iacute;a parlamentaria de diputados socialistas, que eran sus subordinados? &iquest;Qui&eacute;n controlaba a qui&eacute;n, los diputados populares a Rajoy o Rajoy, l&iacute;der indiscutible del PP, a sus parlamentarios? En casos as&iacute; no hay dos poderes &ndash; legislativo y ejecutivo &ndash; operando y vigil&aacute;ndose, sino uno solo: el partido pol&iacute;tico que, si tiene mayor&iacute;a absoluta, es el verdadero poder que se sobrepone a los otros dos y los somete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo una coalici&oacute;n, sin embargo, el sujeto que dirige tanto uno como otro poder ya no es uno, sino varios. Dos partidos, en nuestro caso. Y solo en la medida que mantengan su propia identidad y su propia l&iacute;nea de acci&oacute;n diferenciada podr&aacute;n controlarse uno al otro, porque el pluripartidismo &ndash; que en Europa es la norma, recordemos &ndash; se ha configurado de alguna manera como el sustituto institucional de un control legislativo/ejecutivo que, sin &eacute;l, no puede existir ya en las democracias de partidos.&nbsp; Por eso, a la postre, y un tanto parad&oacute;jicamente, lo cierto es que los que se rasgan las vestiduras cada vez que Podemos se desmarca de la acci&oacute;n del Gobierno e incluso lo critica (cosa que, por lo dem&aacute;s, en buena l&oacute;gica institucional deber&iacute;a hacer tambi&eacute;n el propio PSOE, aunque tal extremo se empieza a contemplar ya como pol&iacute;tica ficci&oacute;n pura y dura) no est&aacute;n, en el fondo, m&aacute;s que o bien malentendiendo la realidad pol&iacute;tica e institucional del pluripartidismo,&nbsp; o bien anhelando el anterior universo bipartidista y pensando desde &eacute;l y desde los par&aacute;metros que han configurado, durante demasiado tiempo, la mirada de muchos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deslealtad-control_129_8985348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 May 2022 20:33:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Deslealtad o control?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Identidad, ese veneno moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/identidad-veneno-moral_129_8955122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe02a1d3-5aa9-478a-b9e9-ee600617991c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Identidad, ese veneno moral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente a esa identificación irracional con los míos – y “los míos” pueden ser los de mi nación, los de mi religión, los de mi ideología y los de numerosos otros santuarios - se levanta lo mejor de la tradición de la modernidad: la juridicidad propia del Estado de derecho</p></div><p class="article-text">
        A falta &ndash; por supuesto - de una investigaci&oacute;n independiente, todo apunta a que en Bucha, en Borodyanka y en muchas otras localidades ucranianas el ej&eacute;rcito ruso ha llevado a cabo brutales cr&iacute;menes de guerra contra la poblaci&oacute;n. Las im&aacute;genes de los cuerpos acribillados, el descubrimiento constante de fosas comunes repletas de civiles y los desgarradores testimonios de los supervivientes despiertan en nosotros una san&iacute;sima indignaci&oacute;n moral que pide a gritos justicia, y pocas cosas nos resultar&iacute;an moralmente m&aacute;s hermosas que poder ver a Putin, responsable &uacute;ltimo de esas ignominias, sentado ante un tribunal internacional y juzgado en consecuencia. Ese sentimiento natural y esa reclamaci&oacute;n elemental de justicia es lo que nos separa de la barbarie, y sobre ambas descansan las mejores construcciones jur&iacute;dicas de las que hemos sido capaces de dotarnos para organizar nuestra vida en com&uacute;n: los Derechos Humanos, la Democracia y el Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Pero id&eacute;ntica indignaci&oacute;n, movida por id&eacute;ntico sentimiento natural, nos deber&iacute;an despertar entonces &ndash; incluso a posteriori, esto es: hoy, ahora &ndash; los civiles asesinados en Irak y las abrumadoras evidencias de que all&iacute; nuestros ej&eacute;rcitos cometieron las mismas e id&eacute;nticas atrocidades, s&oacute;lo que, de momento, en un n&uacute;mero extraordinariamente <a href="https://elpais.com/diario/2010/10/24/internacional/1287871201_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor</a>. A m&iacute; tambi&eacute;n me gustar&iacute;a ver sentados ante un tribunal internacional a Bush, a Blair y a Aznar, que, a falta &ndash; por supuesto - de una investigaci&oacute;n independiente, son los responsables &uacute;ltimos de aquella carnicer&iacute;a de inocentes. Y, sin embargo, algunos solo parecen albergar en su interior la indignaci&oacute;n moral, el natural sentimiento de repulsa y la universal aspiraci&oacute;n de justicia para unos civiles inocentes&hellip; pero no para otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo que modifica la disposici&oacute;n de millones de personas &ndash; perfectamente honestas y sensatas, por lo dem&aacute;s - a ver un delito en un lado, pero a negarlo en el otro? &iquest;Qu&eacute; causa opera para que se juzguen con distintas varas de medir sucesos en esencia similares? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;gico elemento act&uacute;a en esa suerte de distorsi&oacute;n de la percepci&oacute;n moral? Conviene, creo, se&ntilde;alar estas y otras contradicciones, porque de la resoluci&oacute;n de las mismas &ndash; o de su mero descubrimiento, pues su eficacia descansa en que son del todo inconscientes &ndash; depende en buena medida la posibilidad de progresar hacia la construcci&oacute;n de un mundo basado en los valores de la humanidad y en lo que nos une o la amenaza de retroceder hacia uno basado en las naciones y en lo que nos separa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay sin duda muchas respuestas a esos interrogantes, pero una descuella con particular fuerza: los m&iacute;os, la mera pertenencia, el llamado de la tribu. La identidad sigue siendo un factor determinante en nuestra conducta pol&iacute;tica, del mismo modo que la territorialidad lo es en la de muchos animales. Cuando son &ldquo;los nuestros&rdquo; los que cometen atrocidades, no solo no las vemos tan claras como cuando las cometen otros, sino que las justificamos casi de modo inevitable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa identificaci&oacute;n irracional con los m&iacute;os &ndash; y &ldquo;los m&iacute;os&rdquo; pueden ser los de <em>mi</em> naci&oacute;n, los de <em>mi</em> religi&oacute;n, los de <em>mi</em> ideolog&iacute;a y los de numerosos otros santuarios - se levanta lo mejor de la tradici&oacute;n de la modernidad: la <em>juridicidad</em> propia del Estado de derecho. Las leyes no han de guiarse primordialmente ni por la identidad del sujeto ni por los motivos que lo mueven. La venda que la justicia lleva en los ojos se&ntilde;ala que lo &uacute;nico susceptible de juicio son las concretas acciones, y no otra cosa. Lo contrario es el derecho penal del enemigo, y por tanto la fuerza bruta, la ausencia de normas y la barbarie. Lo que vimos en Irak, lo que vemos ahora en Ucrania, lo que hemos de aprender a no repetir.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/identidad-veneno-moral_129_8955122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Apr 2022 20:10:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Identidad, ese veneno moral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ucrania, el realismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ucrania-realismo_129_8902220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18b82dff-2438-4445-9c69-3b102749f065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ucrania, el realismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rusia es un viejo imperio que busca su lugar en el mundo, que se siente ninguneado y despreciado y ha encontrado en Putin su redentor. Y la humillación y el orgullo son quizás las pasiones más peligrosas e incontrolables que pueden cobijar los corazones humanos</p><p class="subtitle">De Bucha a Mariúpol: el mapa de la masacre de civiles en la invasión rusa de Ucrania</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Por qu&eacute; Occidente tiene la culpa de Ucrania&rdquo; es el t&iacute;tulo de una charla impartida en 2015 por John Mearsheimer. Pese a lo que puede parecer, Mearsheimer no es ning&uacute;n nost&aacute;lgico de la dictadura sovi&eacute;tica. Tampoco un nacionalista de corte tradicional, del tipo de los Bolsonaro, Le Pen, Salvini o Abascal, cuya ideolog&iacute;a resulta estructuralmente similar la de Putin, a quien no por casualidad admiran. Muy al contrario, es uno de los m&aacute;s reputados especialistas mundiales en Relaciones Internacionales, el m&aacute;s destacado acad&eacute;mico de la escuela &ldquo;realista&rdquo;, en la l&iacute;nea de Kissinger, quien tambi&eacute;n, por cierto, comparte su visi&oacute;n sobre el conflicto de Ucrania. En la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JrMiSQAGOS4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">charla</a> &ndash; que roza hoy los 25 millones de visitas en Youtube, algo completamente ins&oacute;lito en una conferencia acad&eacute;mica - Mearsheimer afirmaba que la incorporaci&oacute;n de Ucrania a la OTAN supon&iacute;a una l&iacute;nea roja que obligar&iacute;a a Rusia a intervenir en el pa&iacute;s. La conferencia est&aacute; en ingl&eacute;s, y cuando la ve&iacute;a me llam&oacute; la atenci&oacute;n el verbo que el autor usaba para referirse a esa posibilidad: antes de permitir que eso ocurriera, afirmaba, Putin &ldquo;wretch&rdquo; Ucrania. Tuve que mirar lo que significaba &ldquo;wretch&rdquo;, no me acordaba. Significa &ldquo;destrozar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mearsheimer dice textualmente que lo que Putin estaba haciendo en 2014 con su intervenci&oacute;n <em>tapada</em> en el Donb&aacute;s era decir a Occidente: &ldquo;t&uacute; no puedes tener Ucrania, y, antes de dejar que la tengas, la destrozar&eacute;&rdquo;. &ldquo;&iquest;Est&aacute; loco, es irracional? No lo creo, es simplemente estrat&eacute;gico&rdquo; afirmaba el acad&eacute;mico. Tiene un objetivo y utiliza los medios a su alcance para alcanzarlo. Como el destrozo del Donb&aacute;s que Putin inici&oacute; en 2014 &ndash; 14.000 muertos, seg&uacute;n la ONU - no fue suficiente para impedir la entrada de Ucrania en la OTAN, en 2022 ha acabado invadiendo el pa&iacute;s y provocando una nauseabunda sangr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Este martes 5 de abril el Almirante General L&oacute;pez Calder&oacute;n &ndash; el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el m&aacute;s alto cargo militar espa&ntilde;ol - afirmaba en Madrid que &ldquo;Putin ha perdido ya la guerra, al menos desde el punto de vista pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico&rdquo;. Pero el caso es que la noci&oacute;n de &ldquo;perder&rdquo; - como la de su contraparte, &ldquo;ganar&rdquo; &ndash; solo cobran sentido atadas a un objetivo que las dote de significado y las configure. &iquest;Cu&aacute;l es el objetivo de Putin? &iquest;Qu&eacute; persegu&iacute;a pol&iacute;tica y estrat&eacute;gicamente? Parece descartado que quisiera &ldquo;conquistar Ucrania&rdquo;, como se repite sin parar. El sitio de Kiev no parece haber sido tanto un intento de invasi&oacute;n de la capital como m&aacute;s bien una brutal amenaza al gobierno de Zelenski para que se exiliara o accediera a las exigencias de Putin. Zelenski, sin embargo, ha decidido resistir y enfrentarse militarmente a los rusos. Una vez asumido ese extremo, Putin se retira de Kiev.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso, en efecto, no ha salido como &eacute;l esperaba, y ha sufrido una derrota. Pero la propia toma del gobierno ucraniano no pod&iacute;a ser, en s&iacute; misma, el objetivo de la guerra, sino m&aacute;s bien un medio para lograr sus verdaderos objetivos. Si Zelenski se hubiera rendido, Putin los hubiera conseguido sin guerra de por medio, solo mediante la amenaza de la misma (enti&eacute;ndase ese &ldquo;solo&rdquo; con todas las consecuencias &ndash; violaci&oacute;n de la legalidad internacional y no pocos muertos- que conllevaban los primeros d&iacute;as de la invasi&oacute;n). Zelenski, sin embargo, decidi&oacute; resistir, y la situaci&oacute;n es la que es. M&aacute;s all&aacute; de eso, &iquest;cu&aacute;les podemos suponer que son los objetivos de Putin?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si el primero consist&iacute;a en que Ucrania no formara parte de la OTAN, ya lo ha conseguido. El segundo parece ser anexionarse un corredor que una Crimea con el Donb&aacute;s. Desgraciadamente, todo hace sospechar que las atrocidades que hemos visto en Bucha, en Borodianka y en otras ciudades conforme el ej&eacute;rcito ruso se retiraba de Kiev pueden ser solo una tenue avanzadilla de lo que veremos en el Donb&aacute;s, donde la estrategia ya no es amenazar, sino conquistar a sangre y fuego. Mari&uacute;pol es ahora el siguiente objetivo. De esa ciudad hab&iacute;an llegado noticias e im&aacute;genes brutales de barbaridades cometidas al parecer por los propios ucranianos contra la poblaci&oacute;n prorrusa. En caso de que los rusos entren &ndash; una contingencia que el propio JEMAD asum&iacute;a el martes - el escenario no podr&aacute; ser m&aacute;s terror&iacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tercer objetivo es probablemente interno. En 2014, con la anexi&oacute;n incruenta de Crimea, la popularidad de Putin subi&oacute; del 63 al 70%. Ahora, tras la invasi&oacute;n, se ha disparado al 81% (es curioso, por cierto, que esta noticia haya tardado m&aacute;s de una semana en llegar a <a href="https://elpais.com/internacional/2022-04-07/los-rusos-se-suman-a-la-guerra-de-putin.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a</a>, frente a lo ocurrido en otros pa&iacute;ses). Si el objetivo principal de las sanciones econ&oacute;micas consiste en hundir la aceptaci&oacute;n de Putin entre los rusos, el fracaso es estrepitoso. Cuando llegan cad&aacute;veres a un pa&iacute;s, resulta muy complicado que la poblaci&oacute;n se posicione contra la causa por la que han muerto sus soldados y a favor de los que los han matado. Frente a la sangre de los propios jam&aacute;s o muy pocas veces han servido las razones, sino solo la pura y desnuda pertenencia. &ldquo;Entre la justicia y mi madre, elijo a mi madre&rdquo;, afirm&oacute; c&eacute;lebremente Cam&uacute;s. &Eacute;l era franc&eacute;s, su madre argelina, pero la cita es universal: en Bruselas no parecen entender que, cuando se trata de elegir entre la justicia y los hijos, en Rusia no son diferentes a nadie. Si a esa evidencia le a&ntilde;adimos el hecho de que la poblaci&oacute;n rusa cree <em>sinceramente</em> que su gobierno est&aacute; haciendo lo correcto &ndash; si en Estados Unidos, con libertad de prensa, hab&iacute;a una mayor&iacute;a favorable a la invasi&oacute;n de Irak, &iquest;qu&eacute; podemos pensar de la poblaci&oacute;n rusa, sometida a un estricto bloqueo informativo por su gobierno? -&nbsp; la eficacia de las sanciones es un perfecto brindis al sol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este plano interno en el que, por lo dem&aacute;s, hay que situar la apelaci&oacute;n de Putin a la &ldquo;desnazificaci&oacute;n&rdquo; de Ucrania, una argucia ideol&oacute;gica que legitima la guerra nada menos que mediante su vinculaci&oacute;n con la Segunda Guerra Mundial y la liberaci&oacute;n de Europa del fascismo, una gesta sagrada entre los rusos. Se trata de un elemento que cumple un papel similar al de las supuestas armas masivas de Sadam Hussein. Da igual que sea esencialmente falso: para resultar eficaz basta con que exista alg&uacute;n peque&ntilde;o indicio al respecto, y, existir, <a href="https://ctxt.es/es/20220301/Politica/39181/ucrania-nazis-batallon-azov-guerra-bellingcat.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">existen</a>. Los rusos matan a ciudadanos de Bucha creyendo que son nazis, como Aznar sigue justificando la atrocidad de Irak porque &eacute;l <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ws5PtfR3O54" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cre&iacute;a</a> que hab&iacute;a armas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay, por &uacute;ltimo, un cuarto factor, uno que por su complejidad psicol&oacute;gica no s&eacute; si atiende a la categor&iacute;a de <em>objetivo</em> &ndash; algo que est&aacute; <em>al final</em> de la acci&oacute;n y que tira de ella desde un hipot&eacute;tico futuro &ndash; o a la de <em>causa</em> &ndash; algo que se sit&uacute;a al principio y que empuja a la acci&oacute;n, que la impele, que la provoca desde el ahora, y que, frente a la racionalidad medios-fines propia de la noci&oacute;n de &ldquo;objetivo&rdquo;, posee una naturaleza m&aacute;s bien pasional y por tanto inasible a la raz&oacute;n. Mearsheimer cita muchas veces, refiri&eacute;ndose a Rusia, dos emociones que en cierto sentido son opuestas pero que, a la vez, configuran la misma pulsi&oacute;n: la humillaci&oacute;n y el orgullo. Rusia es un viejo imperio que busca su lugar en el mundo, que se siente ninguneado y despreciado y que ha encontrado en Putin su redentor. Y la humillaci&oacute;n y el orgullo son quiz&aacute;s las pasiones m&aacute;s peligrosas e incontrolables que pueden cobijar los corazones humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De los cuatro objetivos, lleva camino de lograr los cuatro. En 2014 no le import&oacute; provocar 14.000 muertes en Donb&aacute;s. Se le ignor&oacute; y ahora ha dado un zarpazo sangriento sobre la mesa y ha originado una masacre y una guerra todav&iacute;a peores. Armas y sanciones es todo lo que escuchamos como respuesta. No solo es que ni unas ni otras parece que funcionen, es que es evidente que agravan el drama. Solo <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ucrania-limites-negociar_129_8891580.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos</a>, entre tanta oscuridad, se&ntilde;alan fugaces posibilidades de engendrar algo de luz. Yo no creo, ni remotamente, que Occidente tenga la culpa de la tragedia ucraniana, que es atribuible por entero a Putin. Pero s&iacute; creo que no hemos estado a la altura de las circunstancias, que pod&iacute;an haber sido muy distintas si se hubiera hecho pol&iacute;tica de otra manera. Una manera realista, no solo moralizante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ucrania-realismo_129_8902220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Apr 2022 20:44:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ucrania, el realismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orwell en Ucrania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/orwell-ucrania_129_8823471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8f17bad-3bb2-49bc-be84-3cc09e5eea44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orwell en Ucrania"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estuvo combatiendo, al lado de la democracia, con los Brigadistas Internacionales, de manera totalmente voluntaria. Se dejó la piel, y no hay duda del compromiso que adquirió. Y, sin embargo, en un determinado momento asume que hay que rendirse. ¿Qué razón le empuja a ello?</p><p class="subtitle">Borrell anuncia que la UE destinará 500 millones más a armas para Ucrania</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Dada la situación militar real y el sufrimiento del pueblo español (…) lo verdaderamente vergonzoso fue haber permitido que la guerra durara tanto tiempo.


</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> George Orwell, sobre la guerra civil española. </span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Durante estos d&iacute;as, a cuento de la cuesti&oacute;n de si deb&iacute;amos o no enviar armas a Ucrania, se ha tra&iacute;do a colaci&oacute;n la guerra civil espa&ntilde;ola. El argumento reza que, de la misma manera que la obligaci&oacute;n pol&iacute;tica y moral de las democracias de la &eacute;poca era haber ayudado, tras el golpe de estado militar, al gobierno leg&iacute;timo de la primera democracia espa&ntilde;ola, ahora, por id&eacute;nticas razones, se nos impone el deber de enviar ayuda a los defensores ucranianos. A priori es dif&iacute;cil no estar de acuerdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la cuesti&oacute;n es m&aacute;s, much&iacute;simo m&aacute;s compleja. &iquest;Es &ldquo;en la guerra civil espa&ntilde;ola&rdquo;, as&iacute; en abstracto, donde tal apoyo hubiera estado justificado? Depende. En julio de 1936, al principio de la guerra, sin duda habr&iacute;a supuesto una enorme ayuda para la democracia espa&ntilde;ola. El fascismo italiano y los nazis alemanes no dudaron en apoyar a los golpistas, y probablemente eso decant&oacute; la guerra. Aunque implica adentrarse en argumentos contraf&aacute;cticos, y por tanto indemostrables, parece l&oacute;gico suponer que, si Francia y Gran Breta&ntilde;a hubieran apoyado a las autoridades espa&ntilde;olas elegidas en las urnas, quiz&aacute;s no habr&iacute;amos sufrido cuatro d&eacute;cadas de dictadura franquista. Pero el caso es que esa misma decisi&oacute;n, de haberse tomado en marzo de 1939 - cuando, desde una perspectiva estrictamente militar, el gobierno leg&iacute;timo de Espa&ntilde;a se encontraba a todas luces vencido tras tres a&ntilde;os de guerra &ndash; no hubiera tenido mucho sentido. Un apoyo militar aliado - no hablo de entrar en la guerra, sino de algo parecido al contingente alem&aacute;n e italiano - hubiera servido para alargar la guerra y para elevar el n&uacute;mero de muertes, pero no para decantar en ning&uacute;n sentido el final de la misma. Una conclusi&oacute;n que se torna todav&iacute;a m&aacute;s evidente si la desplazamos unos a&ntilde;os en el tiempo e imaginamos que a alguna potencia extranjera se le hubiera ocurrido apoyar militarmente al Maquis, la guerrilla antifranquista que mantuvo cierta presencia en los Pirineos hasta los a&ntilde;os 50 e, incluso, 60. Hubiera supuesto un desprop&oacute;sito.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La frase de Orwell que abre este art&iacute;culo se sit&uacute;a en marzo de 1939, cuando el Coronel Casado, fiel al gobierno leg&iacute;timo de Espa&ntilde;a hasta entonces, dio un golpe de Estado para poder rendir Madrid ante Franco. Orwell asume que en ese momento la decisi&oacute;n de Casado era la correcta, la &uacute;nica que cabalmente cab&iacute;a tomar, puesto que continuar la guerra carec&iacute;a ya de sentido alguno. &iquest;Por qu&eacute;? A Orwell no se le puede reprochar nada. Estuvo combatiendo, al lado de la democracia, con los Brigadistas Internacionales, de manera totalmente voluntaria. Se dej&oacute; la piel, y no hay duda del compromiso que adquiri&oacute; con su &eacute;poca. Y, sin embargo, en un determinado momento asume que hay que rendirse. &iquest;Qu&eacute; raz&oacute;n le empuja a ello? Como siempre en &eacute;l, no puede ser m&aacute;s honesto: &ldquo;la situaci&oacute;n militar real&rdquo;, aduce como todo motivo. &ldquo;La situaci&oacute;n militar real&rdquo;, esto es, el abismo sin ley ni derecho que media entre lo justo y lo posible y que nos sit&uacute;a frente a dilemas tan despiadados, tan atroces y tan injustos como inevitables. Cam&uacute;s lo expres&oacute; muy bien: &ldquo;Fue en Espa&ntilde;a donde mi generaci&oacute;n aprendi&oacute; que uno puede tener raz&oacute;n y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es &ldquo;la situaci&oacute;n militar real&rdquo; en Ucrania ahora mismo? &iquest;Estamos en el momento 1936 o estamos en el momento Casado? Creo que no lo sabemos, y creo tambi&eacute;n que estamos lejos de estar informados. La diferencia entre <a href="https://www.aviacionline.com/2022/02/la-invasion-rusa-de-ucrania-prioridad-n1-obtener-el-dominio-aereo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas</a> noticias y <a href="https://www.elmundo.es/internacional/2022/03/08/6225e6b5e4d4d819318b45ad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras</a> es tan abrumadora que yo al menos asumo que lo que mayoritariamente nos llega es propaganda. Pero hay algo que s&iacute; sabemos: en un determinado momento, se alcanzar&aacute; un acuerdo. Zelenski est&aacute; demostrando una talla humana descomunal, y, como en un chispazo, ha devuelto a un &aacute;mbito tan desacreditado como la pol&iacute;tica una aureola de admiraci&oacute;n. Las insidias sobre su supuesto filonazismo y similares sombras son infamias, pura basura. Sus antecedentes pol&iacute;ticos son <a href="https://www.eldiario.es/internacional/historia-detras-zelenski-heroe-no-accidental_1_8795854.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impecables</a>. Es un dem&oacute;crata y representa a la democracia frente a un tirano que ha pisoteado el Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas. Pero, precisamente por eso, combate contra una maquinaria militar brutal que carece de motivo alguno para detenerse. Su momento Casado llegar&aacute;. Quiz&aacute;s ya ha llegado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Franco lo quer&iacute;a todo: toda Espa&ntilde;a, y tras una limpieza ideol&oacute;gica, adem&aacute;s, de la mitad de los espa&ntilde;oles que &eacute;l consideraba traidores. No est&aacute; claro &ndash; o al menos yo no tengo claro &ndash; qu&eacute; quiere Putin. &iquest;Quiere Crimea, el Domb&aacute;s y un compromiso de neutralidad para Ucrania? &iquest;Quiere toda Ucrania? &iquest;Quiere Europa, y esto es solo el primer paso, como dicen algunos? Aqu&iacute; tambi&eacute;n reina la propaganda m&aacute;s que la informaci&oacute;n. Creo que &ldquo;la situaci&oacute;n militar real&rdquo; y los objetivos finales de Putin &ndash; cosa ambas que repito que ignoro &ndash; van de la mano, e intuyo que ver un mapa de Ucrania con los frentes actuales del ej&eacute;rcito ruso acerca bastante la respuesta. Pero, sea como sea, espero que, cuando a Zelenski le llegue la fat&iacute;dica hora del momento Casado, los gobiernos occidentales le hagan ver que en ese instante los pocos despojos que la guerra, el horror y la miseria humanas dejan a la moral y a la responsabilidad pol&iacute;ticas caen siempre del lado del abismo que linda con lo posible, jam&aacute;s del flanco que reclama la raz&oacute;n y la justicia y por tanto el irredentismo, la gloria y el orgullo. Porque esos mismos gobiernos, hasta ahora, no s&eacute; si han estado a la altura, sino todo lo contrario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/orwell-ucrania_129_8823471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2022 20:34:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Religión, nación y vieja derecha nueva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/religion-nacion-vieja-derecha-nueva_129_8611589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60552c2c-1fa8-4881-8da2-8f9c725dd508_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Religión, nación y vieja derecha nueva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda y el cristianismo han compartido siempre ciertos valores, cierta comprensión del ser humano que los separa radicalmente del acercamiento que abraza la concepción moral que subyace en la mirada, puramente economicista, del denominado "neoliberalismo"</p></div><p class="article-text">
        La reciente visita de Yolanda D&iacute;az &ndash;Vicepresidenta del Gobierno y miembro del Partido Comunista de Espa&ntilde;a&ndash; al Papa Francisco merec&iacute;a seguramente un debate de mayor calado que el que se suscit&oacute; en nuestro solar patrio, si es que de &ldquo;debate&rdquo; puede tildarse la polvareda de insultos y vilipendios que el suceso vino, al menos entre alguna derecha, a levantar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La izquierda y el cristianismo han compartido siempre ciertos valores, cierta comprensi&oacute;n del ser humano que los separa radicalmente del acercamiento que abraza la concepci&oacute;n moral que subyace en la mirada, puramente economicista, del denominado &ldquo;neoliberalismo&rdquo; (tengo mis precauciones contra esa etiqueta, que hace de la libertad patrimonio solo de unos, pero no entrar&eacute; en eso aqu&iacute;). El mandato evang&eacute;lico que reza aquello de &ldquo;el que tiene dos t&uacute;nicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qu&eacute; comer, haga lo mismo&rdquo; y el concepto, propio de la tradici&oacute;n de la izquierda, denominado &ldquo;progresividad fiscal&rdquo; comparten un mismo sustrato &eacute;tico, un entendimiento de la sociedad como conjunto de obligaciones entrelazadas y no como mero agregado de &aacute;tomos aislados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo similar ocurre con el hermos&iacute;simo mandato de Mateo 25 - &ldquo;tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, <em>fui forastero y me hospedasteis</em>, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c&aacute;rcel y vinisteis a verme&rdquo; - y la preocupaci&oacute;n por los inmigrantes, que siempre ha estado m&aacute;s del lado de la izquierda que del de la derecha. Hay, por descontado, diferencias entre ambos acercamientos. La izquierda siempre ha entendido que la caridad cristiana era profundamente insuficiente, y que hab&iacute;a que trasladarla al coraz&oacute;n de lo p&uacute;blico, institucionalizarla. Pero, m&aacute;s all&aacute; de eso, la ra&iacute;z, el impulso, el latido que palpita tanto en un &aacute;mbito como en el otro es id&eacute;ntico. Y es esa ra&iacute;z, ese impulso o ese latido el que el as&iacute; llamado &ldquo;neoliberalismo&rdquo; rechaza. Para esa mirada la suerte de los dem&aacute;s no es algo p&uacute;blicamente relevante, sino tan ajena a la responsabilidad de cada cual como los fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos. Si el otro pasa hambre o carece de t&uacute;nica o ha sido expulsado al Mediterr&aacute;neo en una patera, no es problema nuestro. O, mejor, no es un problema pol&iacute;tico: depender&aacute; de la moral personal de cada uno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; cruza otra divisoria, la naci&oacute;n. El gran m&eacute;rito de los nuevos gur&uacute;s del movimiento internacional de derecha radical ha consistido sobre todo en lograr imbricar &ndash;de modo casi dir&iacute;a que contra natura&ndash; entidades que en su misma esencia repelen el individualismo, el atomismo metodol&oacute;gico y la concepci&oacute;n del ser humano como mera m&aacute;quina de calcular beneficios, como son por esencia la religi&oacute;n y la naci&oacute;n, con una doctrina econ&oacute;mica que concibe al otro como mero competidor frente al que el &uacute;nico espacio compartido es precisamente el de la competencia, esto es, el mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para lograr esa imbricaci&oacute;n han de proceder a un vaciamiento previo, a un entendimiento determinado de la naci&oacute;n y de la religi&oacute;n (y de muchas otras categor&iacute;as, por descontado). La naci&oacute;n se define como identidad frente a los de fuera, como mera frontera. No como solar com&uacute;n en el que deliberar entre todos sobre c&oacute;mo articular la vida p&uacute;blica &ndash;un enfoque eminentemente <em>pol&iacute;tico</em>, en el que lo primero que se ha de abordar son las diferencias entre unos y otros, las de nacimiento, oportunidades y riqueza, en primer lugar, y todas las otras (sexualidad, pertenencia, memoria, etc.), en segundo&ndash; sino como mera pertenencia, en un enfoque meramente <em>identitario</em> de los de dentro contra los de fuera que anula toda otra dimensi&oacute;n y que condena a la categor&iacute;a de traidor &ndash;o de mal &ldquo;mal espa&ntilde;ol&rdquo;, por decirlo con la expresi&oacute;n exacta&ndash; a quien no se someta al mismo.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo hacen con la religi&oacute;n. <a href="https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2021-04-22/el-cristianismo-explicado-a-los-periodistas-y-los-ninos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute;</a> uno de los ide&oacute;logos de esta nueva pero antiqu&iacute;sima derecha extirpa (a capricho, todo hay que decirlo: menudo ejemplo de <em>cherry picking</em>) al cristianismo de toda entra&ntilde;a moral: ser cristiano no es obrar bien, no es ser buena persona, no es seguir los mandamientos o el Serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a. Ser cristiano consiste en creer que Jes&uacute;s resucit&oacute; para salvarte, y punto. Una concepci&oacute;n de la religi&oacute;n completamente desligada de cualquier sustrato &eacute;tico y por tanto perfectamente funcional para el juego identitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de extra&ntilde;o tiene, as&iacute;, que la visita de Yolanda D&iacute;az al papa &ndash;y el papa en s&iacute;, por descontado&ndash; les saquen de quicio. Frente a la mirada de la vieja nueva derecha radical, en la concepci&oacute;n religiosa de Francisco s&iacute; hay una lectura moral del mundo. Y esa lectura se traslada a la naci&oacute;n de los cat&oacute;licos, que es el mundo, pues no en vano &ldquo;cat&oacute;lico&rdquo; significa &ldquo;universal&rdquo;. Y lo mismo ocurre, ya en el terreno de lo espec&iacute;ficamente pol&iacute;tico y nacional, con la noci&oacute;n de &ldquo;patria&rdquo;. Solo cuando se la ha vaciado de todo sentido moral para transformarla en una mera identificaci&oacute;n grupal puede caber, &iexcl;entera!, en un pin, en una pulserita, en una bandera o en la reivindicaci&oacute;n de un yelmo medieval. En esa concepci&oacute;n o est&aacute;s con nosotros o con el enemigo. Cuando, por el contrario, se la concibe como lugar de di&aacute;logo y discusi&oacute;n pol&iacute;tica, afloran los conflictos y aparece la pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica de verdad, no la tachunda de la identidad.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/religion-nacion-vieja-derecha-nueva_129_8611589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Dec 2021 21:34:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Religión, nación y vieja derecha nueva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El velo, arma de reducción masiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/velo-arma-reduccion-masiva_129_8551418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab6b75e0-c3b1-4675-af8c-74bea32dc3f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El velo, arma de reducción masiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mi juicio la prohibición no es una salida sensata. Primero, porque supone un doble rasero con respecto al trato ofrecido a otras religiones. Si abogamos por suprimir el velo de las musulmanas, en buena lógica tendríamos que hacer lo propio con cualquier prenda católica equiparable</p></div><p class="article-text">
        El hecho de que F&aacute;tima Hamed luciera el velo en su encuentro con Yolanda D&iacute;az y otras pol&iacute;ticas ha despertado de nuevo la pol&eacute;mica. Una pol&eacute;mica que tiene abiertos, al menos, tres frentes: el de la izquierda, el del laicismo y el del feminismo. Se trata de una cuesti&oacute;n, vaya por delante, considerablemente espinosa, en cuyo interior bullen complej&iacute;simos elementos culturales, hist&oacute;ricos y hasta biogr&aacute;ficos. Nada de extra&ntilde;o tiene, por ello, que no se encuentre resuelta, sino m&aacute;s bien todo lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la manera m&aacute;s f&aacute;cil de abordar el tema del velo venga de uno de los extremos, el que aboga directamente por su prohibici&oacute;n, una postura que, si bien por razones distintas, abrazan ideolog&iacute;as completamente contrarias: hay feministas, laicistas y gentes de izquierdas que prohibir&iacute;an el velo, exactamente como lo prohibir&iacute;an la extrema derecha, el nacionalismo blanco y otros curiosos compa&ntilde;eros de viaje. El hecho mismo de que defiendan una medida tan extrema, que supone violentar la voluntad de las ciudadanas adultas que quieran lucir el velo, se&ntilde;ala la intensidad con que defienden los ideales que, respectivamente, persiguen proteger con ella. Cierto feminismo asume que el velo es intr&iacute;nsecamente machista, y que bajo ning&uacute;n concepto puede permitirse, porque atenta contra la libertad de las mujeres. Cierto laicismo afirma que el velo es inevitablemente religioso, y que por tanto carece de espacio en el lugar p&uacute;blico. Y cierta izquierda, por fin, en la medida en que se identifica con ambos idearios, abraza la prohibici&oacute;n. La derecha, el nacionalismo y los otros protegen sus particulares dogmas: la naci&oacute;n, Europa, Occidente, etc., interpretados &ndash; eso s&iacute; &ndash; al modo reaccionario: solo caben los que son como ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio la prohibici&oacute;n no es una salida sensata. Primero, porque supone un doble rasero con respecto al trato ofrecido a otras religiones. Si abogamos por suprimir el velo de las musulmanas, en buena l&oacute;gica tendr&iacute;amos que hacer lo propio con cualquier prenda cat&oacute;lica equiparable. Resulta cuanto menos llamativo que el velo de las musulmanas azuce recurrentemente la pol&eacute;mica, mientras que el de las monjas cat&oacute;licas pase en buena medida desapercibido. Luc&iacute;a Caram y Teresa Forcades, monjas que se han se&ntilde;alado claramente a la izquierda, no levantaron una controversia semejante, ni nadie &ndash; que yo sepa &ndash; solicit&oacute; la prohibici&oacute;n de su indumentaria. Y tan machista como el velo de las monjas es, sin duda, la sotana de los curas, pero nadie podr&aacute; negar el activismo de ciertos sacerdotes &ndash; la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, el padre Llanos en el Pozo del T&iacute;o Raimundo, etc. &ndash; a los que jam&aacute;s nadie reproch&oacute; nada desde la izquierda, sino al contrario. &iquest;Por qu&eacute; a Fatima Hamed, en vez reconoc&eacute;rsele sus m&eacute;ritos pol&iacute;ticos, la contemplamos desde un prisma diferente?
    </p><p class="article-text">
        Eso me lleva al segundo argumento. La pol&eacute;mica del velo es, sobre todo, un arma de reducci&oacute;n masiva. Ciega la mirada por completo a todo aquello que no sea el aspecto religioso (que, en el fondo, se enfoca desde par&aacute;metros culturales y/o nacionales) e impide cualquier otra perspectiva. Toda la actividad &ndash; de F&aacute;tima Hamed en este caso, pero sobre todo de todas y cada una de las chicas y mujeres con velo que vemos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a &ndash; queda reducida al hecho de que son musulmanas. Y, sin embargo, de la misma manera que cat&oacute;licos lo son o lo eran Franco, Oriol Junqueras, Pitita Ridruejo, Valle Incl&aacute;n, el Padre Apeles, Pierce Brosnan y no pocos etarras, esas miles y miles de mujeres ser&aacute;n tambi&eacute;n completamente diferentes las unas de las otras, completamente diversas y completamente &uacute;nicas&hellip; &iquest;por qu&eacute; a ellas las reducimos a un velo?
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo argumento contra la prohibici&oacute;n tiene que ver con la libertad. El velo es indiscutiblemente un ropaje machista en cuyo origen late una concepci&oacute;n de la mujer como creaci&oacute;n completamente subordinada al hombre, para el que ellas han de ataviarse de una u otra manera. No es una prenda que surja de la autonom&iacute;a y libertad de las mujeres, de su propia y soberana espontaneidad, sino una que se concibe desde la mirada del hombre, a cuyos deseos y perspectivas ellas han de someterse. Pero precisamente porque su origen no es la propia autodeterminaci&oacute;n personal de las mujeres, su final no podr&aacute; venir tampoco de fuera. Imponerles un no-velo es imponerles algo. Todas las buenas razones con las que se quiera adornar una decisi&oacute;n as&iacute; palidecer&aacute;n ante el hecho de que, de nuevo, no son ellas las que libremente deciden, sino que otros &ndash; antes los musulmanes varones, ahora cierto feminismo, cierta izquierda, cierto laicismo, cierta naci&oacute;n espa&ntilde;ola, cierta Europa o cierto Occidente: qu&eacute; m&aacute;s da &ndash; lo hacen por ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La liberaci&oacute;n de las mujeres en la modernidad europea no fue un camino de rosas: se transit&oacute; a lo largo de casi dos siglos, muchas mujeres empujaban en contra, y todav&iacute;a est&aacute; lejos de haberse culminado. Esas dificultades est&aacute;n ah&iacute; porque son producto de la libertad de las propias mujeres. Las musulmanas han de hacer lo mismo &ndash; ya lo est&aacute;n haciendo, de hecho, y, aunque la loca aceleraci&oacute;n comunicativa que nos aflige no nos deje ver con claridad, a una velocidad mayor que la nuestra &ndash; y han de hacerlo por s&iacute; mismas, esto es, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo quieran. Cuando miro a F&aacute;tima Hamed veo, como cuando le&iacute;a sobre el Padre Llanos, a una personalidad pol&iacute;tica, y no otra cosa. E intento que ni la sotana de uno ni el velo de la otra desv&iacute;en demasiado mi mirada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/velo-arma-reduccion-masiva_129_8551418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Dec 2021 20:27:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El velo, arma de reducción masiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El oscurecimiento constitucional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oscurecimiento-constitucional_129_8486922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/859f2261-022f-4f54-a72e-040b186f2ef8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El oscurecimiento constitucional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el pacto fundamental que vincula a la ciudadanía con las instituciones no se renueva cada cierto tiempo, nada tiene de extraño que germinen en el cuerpo social la desafección y el desencanto</p></div><p class="article-text">
        Resulta trist&iacute;sima la suerte de desprestigio en la que paulatinamente se est&aacute; sumiendo la Constituci&oacute;n de 1978. Una constituci&oacute;n que naci&oacute; en su d&iacute;a como una promesa colectiva, una ilusi&oacute;n democr&aacute;tica capaz de unir a todo el arco pol&iacute;tico, desde el Partido Comunista hasta la Alianza Popular de Fraga y que, a tenor de todos los indicios, va a acabar sus d&iacute;as oscurecida, marchita y vaciada de toda savia vital por aquellos que dicen hablar en su nombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los rastros de su decadencia son muchos, pero algunos sobresalen especialmente. En primer&iacute;simo lugar, la numantina negativa a reformarla. Las dos &uacute;nicas ocasiones en las que el parlamento ha modificado el texto constitucional lo ha hecho obligado &ndash;&ldquo;presionado&rdquo;, si prefieren el eufemismo&ndash; desde fuera. Una, en 1992, para hacer posible que los ciudadanos de la Uni&oacute;n Europea pudieran presentarse como candidatos a las elecciones municipales, algo a lo que el Tratado de Maastricht nos obligaba. Otra, en 2011, por las presiones <em>austericidas</em> de la troika, en un episodio que los habituales defensores de &ldquo;la soberan&iacute;a nacional&rdquo; acostumbran a pasar por alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una anomal&iacute;a democr&aacute;tica especialmente significativa y lacerante. Si el pacto fundamental que vincula a la ciudadan&iacute;a con las instituciones no se renueva cada cierto tiempo, nada tiene de extra&ntilde;o que germinen en el cuerpo social la desafecci&oacute;n y el desencanto. La inconfesable sensaci&oacute;n de herej&iacute;a que rodea entre nosotros a la mera menci&oacute;n de la posibilidad de una reforma constitucional solo puede abordarse desde los par&aacute;metros del psicoan&aacute;lisis: sencillamente no es racional. La expresi&oacute;n al uso -&ldquo;abrir el mel&oacute;n&rdquo;, como quien se acerca a un peligroso artefacto explosivo (con el que nuestra democracia vino, al parecer, al mundo) y no a un texto legal elaborado libremente entre todos- ya lo dice todo. Desde al menos 2008, existe una <a href="https://www.lavanguardia.com/politica/20201206/6099909/constitucion-envejece.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supermayor&iacute;a</a> social que aboga por la reforma, pero una y otra vez esta se asume, por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n, como imposible. Todo ocurre como si, en vez de ser nosotros los soberanos y due&ntilde;os de la Carta Magna, fuera ella, dotada de voluntad propia y dispuesta a no ser manoseada por advenedizos, la due&ntilde;a y se&ntilde;ora, siendo los ciudadanos sus vasallos. M&aacute;s del 70% de los espa&ntilde;oles estamos por la reforma, desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, pero no es que no se reforme, es que ni siquiera se intenta. Es anatema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los elementos fundamentales que est&aacute;n en tela de juicio son, por lo dem&aacute;s, los hist&oacute;ricos de nuestro constitucionalismo. La cuesti&oacute;n territorial, en primer&iacute;simo lugar. La situaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a hubiera sido motivo m&aacute;s que suficiente &ndash;&iquest;qu&eacute; otro, si no?&ndash; para proceder a una renovaci&oacute;n de un pacto que ya se ha quedado obsoleto. Frente a esa respuesta pol&iacute;tica &ndash;como la que se procedi&oacute; a abordar en Canad&aacute; con Quebec y en Gran Breta&ntilde;a con Escocia&ndash; aqu&iacute; se prefiri&oacute; cargar dos cruceros con antidisturbios y acudir al conflicto cachiporra en mano. Por descontado, la judicializaci&oacute;n del caso catal&aacute;n lo ha envenenado sin avanzar un &aacute;pice en su soluci&oacute;n. Algunos parecen pensar que, dado que ya no se visibiliza la ruptura de una parte de la poblaci&oacute;n catalana con la Constituci&oacute;n, la cosa se ha solucionado. Pero una mirada m&aacute;s de fondo no se compadece bien con semejante diagn&oacute;stico: por primera vez en la historia, los votantes proindependencia han sido mayor&iacute;a no solo en esca&ntilde;os, sino adem&aacute;s en n&uacute;mero, algo que nunca, ni en los peores tiempos del <em>proc&eacute;s</em>, hab&iacute;a sucedido. Para quien sepa lo que significa la palabra &ldquo;futuro&rdquo; el problema no se ha mitigado, sino al contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La monarqu&iacute;a, en segundo lugar. Hay poco que decir de la cantidad de desprestigio que se ha echado a s&iacute; misma la instituci&oacute;n tras la abdicaci&oacute;n de Juan Carlos I. La corrupci&oacute;n del em&eacute;rito, por lo dem&aacute;s, no se percibe como un hecho aislado, sino m&aacute;s bien como la punta del iceberg de un sistema en el que parec&iacute;a permitirse. Y ocurre que, una vez expuesta al debate p&uacute;blico, la cuesti&oacute;n de la Corona no puede zafarse ya de la pregunta por su legitimidad democr&aacute;tica. Juan Carlos I la obtuvo por su trayectoria tras la muerte de Franco, a cuyos herederos traicion&oacute;. Pero est&aacute; por ver si Felipe podr&aacute; revalidar de alg&uacute;n modo esa gesta. De momento, y al contrario que su padre, ha perdido al nacionalismo catal&aacute;n y, por extensi&oacute;n, a los otros no espa&ntilde;olistas. Y por el flanco izquierdo las razones meramente estrat&eacute;gicas por las que el comunismo se ali&oacute; con la monarqu&iacute;a tras la muerte de Franco han desaparecido. El horizonte es otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es quiz&aacute;s en la cuesti&oacute;n de la percepci&oacute;n de la estructura pol&iacute;tica y judicial d&oacute;nde la fisura es mayor, y ya es decir. El descr&eacute;dito que sufre la esfera de la representaci&oacute;n parece ya cr&oacute;nico. La imagen de la justicia, por su parte, no es mucho mejor. Seguimos siendo uno de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea en el que la ciudadan&iacute;a <a href="https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/eu_justice_scoreboard_2021.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">percibe</a> que la Justicia es menos independiente del poder pol&iacute;tico. Un mal que, lejos de remitir, tambi&eacute;n se agudiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas tensiones bullen en una olla cerrada en la que algunos se afanan en impedir toda reforma constitucional, esto es, en abrir una v&aacute;lvula que libere la presi&oacute;n. Lo hacen, adem&aacute;s, apropi&aacute;ndose unilateralmente de los elementos que, en cuanto que se suponen de todos, deber&iacute;an unirnos: la bandera, la naci&oacute;n y la Constituci&oacute;n de 1978. Esta &uacute;ltima apropiaci&oacute;n resulta relativamente reciente, y es la que ha supuesto una mutaci&oacute;n con respecto a las primeras d&eacute;cadas tras 1978. La bandera y la naci&oacute;n ya nacieron, en buena medida, bajo el estigma de ser sobre todo de unos m&aacute;s que de otros. La Constituci&oacute;n, sin embargo, era de todos. El empe&ntilde;o de algunos en denominarse &ldquo;constitucionalistas&rdquo; no es otra cosa que la demostraci&oacute;n de que, en el fondo, no lo son. O de que no entienden la Constituci&oacute;n como un acuerdo de todos, sino como un tr&aacute;gala de algunos. La pat&eacute;tica elecci&oacute;n de los miembros del Tribunal Constitucional a la que estamos asistiendo estos d&iacute;as no se puede explicar por s&iacute; misma: si se mira con perspectiva, no es otra cosa que una sombra m&aacute;s en un proceso de oscurecimiento que viene de lejos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oscurecimiento-constitucional_129_8486922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Nov 2021 20:52:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El oscurecimiento constitucional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Constitución,Tribunal Constitucional,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Politización? Sí, gracias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politizacion-si-gracias_129_8422946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f1c6b21-45c1-463d-ad14-5be0a6818eb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Politización? Sí, gracias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ningún cielo platónico y trascendente está establecido qué es exactamente lo que la Constitución entiende por "matrimonio" de modo objetivo, indiscutible y 'sub especie aeternitatis'. Por ello necesitamos un Tribunal que interprete de uno u otro modo las palabras y los ángulos muertos de la ley fundamental</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Luis Borges</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando el PP recurri&oacute; la ley que regulaba los matrimonios entre personas del mismo sexo aleg&oacute; que esos enlaces desnaturalizaban &ldquo;la instituci&oacute;n b&aacute;sica del matrimonio&rdquo;. Su argumentaci&oacute;n gir&oacute; en torno al art&iacute;culo 32 del texto constitucional, seg&uacute;n el cual &ldquo;el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jur&iacute;dica&rdquo;. A su juicio, de ah&iacute; solo pod&iacute;a desprenderse que, tal y como la Constituci&oacute;n lo entiende, el matrimonio lo era tan solo entre hombre y mujer, y que cualquier otra cosa era contraria a la norma fundamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional dirimi&oacute; la cuesti&oacute;n siete a&ntilde;os m&aacute;s tarde, y lo hizo por una mayor&iacute;a considerablemente amplia. Ocho magistrados juzgaron que la Constituci&oacute;n no proh&iacute;be en ninguna parte de su articulado entender el matrimonio como un enlace entre dos personas del mismo sexo. Los otros tres miembros del Tribunal, por contra, defend&iacute;an que el art&iacute;culo citado solo pod&iacute;a leerse como una confirmaci&oacute;n de que el matrimonio, constitucionalmente hablando, solo puede serlo entre hombre y mujer. Es un ejemplo de manual del tipo de cuestiones a las que ha de enfrentarse un Tribunal Constitucional. En ning&uacute;n cielo plat&oacute;nico y trascendente est&aacute; establecido qu&eacute; es exactamente lo que la Constituci&oacute;n entiende por &ldquo;matrimonio&rdquo;<em> </em>de modo objetivo, indiscutible y<em> sub especie aeternitatis</em>. Por ello necesitamos, nosotros y todas las democracias realmente existentes, un Tribunal que interprete de uno u otro modo las palabras, los sentidos y los &aacute;ngulos muertos de la ley fundamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay, por descontado, varias posibilidades interpretativas. Una -a mi juicio especialmente endeble- consiste en decidir que el concepto constitucional de &ldquo;matrimonio&rdquo; no puede ser otro que el que, all&aacute; por 1978, ten&iacute;an en la cabeza las personas que redactaron la Constituci&oacute;n y los ciudadanos que la aprobaron. Esta posibilidad se denomina &ldquo;originalismo&rdquo;. De acuerdo a la misma, en 2021 tendr&iacute;amos que regirnos con arreglo a las concepciones morales del mundo propias del a&ntilde;o 1978. En el ejemplo del matrimonio, es evidente que por aquel entonces nadie pod&iacute;a siquiera llegar a concebir la idea de una boda entre dos hombres -no digamos dos mujeres-, y que, por tanto, la provinciana y sombr&iacute;a y pacata mentalidad moral de aquella &eacute;poca ser&iacute;a la que, un poco como el Cid ganando batallas despu&eacute;s de muerto, habr&iacute;a de imponerse en nuestros d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay, desde luego, muchas m&aacute;s teor&iacute;as, y mucho m&aacute;s razonables, sobre c&oacute;mo se ha de interpretar la ley, pero se las ahorrar&eacute;. Lo que les puedo decir es que todas -y, por encima de todas ellas, el hecho mismo de tener que decidirse por una de ellas- implican alg&uacute;n tipo de decisi&oacute;n digamos moral. O subjetiva. O normativa.&nbsp; O valorativa. O personal. O debatible. O como quieran decirlo. Aqu&iacute; utilizar&eacute; el nombre m&aacute;s extendido: todas envuelven decisiones en buena medida pol&iacute;ticas. No solo pol&iacute;ticas, cierto: antes han de pasar un filtro jur&iacute;dico. Pero, superado ese test de juridicidad, el fundamento en el que, como sociedad, nos apoyamos para decantarnos por una u otra posibilidad es un fundamento pol&iacute;tico. Esto es, discutible. Ser&iacute;a muy bonito que no fuera as&iacute;, pero es que, en tal caso, y como ya sab&iacute;a Arist&oacute;teles, ser&iacute;amos bestias o ser&iacute;amos dioses, pero sin duda no ser&iacute;amos hombres y mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, frente a las empanadas mentales que me temo escucharemos estos d&iacute;as, hay que tener algo claro con respecto al pacto por el que el PSOE y el PP han acordado cuatro candidatos para el Tribunal Constitucional: son nombramientos que obedecen claramente a una motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, y <em>est&aacute; bien que as&iacute; sea</em>. O, m&aacute;s bien, no hay otra posibilidad democr&aacute;tica que no sea esa. Por eso todas las democracias tienen alg&uacute;n tipo de instituci&oacute;n encargada de interpretar la Constituci&oacute;n y, aunque los mecanismos son muy variados, en todas el meollo es pol&iacute;tico. Esto es, &iexcl;horror!, partidista. Aqu&iacute; conviene aclarar algunos extremos.
    </p><p class="article-text">
        Primero. El Tribunal Constitucional no es parte del Poder Judicial. Intuyo que los tertulianos de guardia estar&aacute;n ya citando a Montesquieu, y hablando de la divisi&oacute;n de poderes, y apelando a la independencia judicial, etc&hellip; Cr&eacute;anme: desbarran. La constituci&oacute;n y su interpretaci&oacute;n son algo cuya esencia pol&iacute;tica es tan evidente que no merece la pena detenerse a se&ntilde;alar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segundo. El pol&iacute;tico es un criterio de decisi&oacute;n continuamente vilipendiado, pero no deber&iacute;amos olvidar sus virtudes. Desde cierto punto de vista, recuerda mucho al proceder cient&iacute;fico: no hay una verdad, sino una b&uacute;squeda; no se alcanza nunca nada definitivo, sino que se avanza siempre; no hay un tribunal externo o un criterio firme al que poder apelar, sino una misma y &uacute;nica instancia que se corrige a s&iacute; misma y que, de alguna manera, se alimenta de sus errores <em>y lo sabe</em>. En la ciencia, los avances son incesantes y multidisciplinares, y se plasman en innumerables publicaciones que se denominan &ldquo;peri&oacute;dicas&rdquo;; en pol&iacute;tica son m&aacute;s azarosos, pero tambi&eacute;n cristalizan cada cuatro a&ntilde;os, esto es, <em>peri&oacute;dicamente</em>. Frente a otras pretensiones, la periodicidad encierra en su seno el reconocimiento de la ignorancia, de la imprevisi&oacute;n o del extrav&iacute;o. En 1978 que dos mujeres se amasen y quisieran compartir sus vidas se consideraba una aberraci&oacute;n. Hoy es un logro moral. No conviene olvidar que se lo debemos a lo pol&iacute;tico, no a lo jur&iacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tercero. Los criterios han de ser pol&iacute;ticos, pero por eso mismo sujetos a cr&iacute;tica pol&iacute;tica. Los motivos que han llevado al PSOE y a Podemos a designar a sus dos candidatos parecen, a priori, razonables. Hasta d&oacute;nde s&eacute;, han elegido dos candidatos que, a la hora de interpretar la constituci&oacute;n, lo hagan de acuerdo a valores pol&iacute;ticos progresistas. Los criterios del PP, por el contrario, parecen m&aacute;s bien clientelares. Las dos personas seleccionadas son conocidas por un seguimiento casi lacayuno de las &oacute;rdenes o los intereses -no del ideario- del partido. Una incluso fue recusada, con &eacute;xito, en un proceso judicial por ese motivo. Mi intuici&oacute;n es que el PP&nbsp; -su negociador, al parecer, ha sido Teodoro Garc&iacute;a, cuya formaci&oacute;n jur&iacute;dica consiste en que es ingeniero de Telecomunicaci&oacute;n- est&aacute; aqu&iacute; haciendo pol&iacute;tica en el peor sentido. No la pol&iacute;tica de ideas y valores que debe hacer todo partido liberal o conservador digno de ambos idearios, sino la de intereses de parte y sucios cambalaches que trasluc&iacute;a aquel vergonzoso wasap de Cosid&oacute; -&ldquo;controlar la Sala Segunda desde detr&aacute;s&rdquo;, &iquest;recuerdan?- si bien ahora aplicada nada menos que al Constitucional. Si yo fuera votante, cargo o intelectual del PP, me preocupar&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuarto. La elecci&oacute;n de las otras dos instituciones es un monumento al bochorno. El Defensor del Pueblo se concibe ya por el PSOE y el PP como una suerte de premio personal para sus vacas sagradas en busca de un remanso jubilar. Un poco, para que me entiendan, como una suerte de Senado unipersonal. Bipersonal, m&aacute;s bien, gracias a ese magn&iacute;fico hallazgo laboral, entiendo que bien remunerado, de la &ldquo;adjunta al defensor&rdquo;: ahora son dos cargos, bipartito en estado puro. Que un Tribunal &ldquo;de Cuentas&rdquo; tenga doce jefes (&iexcl;doce!) y que los doce sean elegidos por criterios &ldquo;pol&iacute;ticos&rdquo; (clientelares, m&aacute;s bien), cuando las cuentas son lo m&aacute;s t&eacute;cnico que existe en este mundo, es como para que Valle-Incl&aacute;n resucite solo para describirnos este nuevo e insuperable esperpento. Tambi&eacute;n, por lo dem&aacute;s, es una verg&uuml;enza lo del bloqueo por parte del PP al pacto para nombrar un nuevo CGPJ (que, este s&iacute;, deber&iacute;a estar del todo fuera de las garras partidistas, porque es nada menos que el gobierno del Poder Judicial). En fin, el panorama es tan desolador que quita el aliento. 	Por hoy, tendremos que dejarlo, pero seguiremos, me temo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politizacion-si-gracias_129_8422946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Oct 2021 19:52:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Politización? Sí, gracias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Constitución,PP - Partido Popular,PSOE,CGPJ - Consejo General del Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya piensa la nación por ti]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/piensa-nacion_129_8373495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28c9c47c-062e-419a-8610-cd42044b3695_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya piensa la nación por ti"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todavía se escucha por doquier aquello de que Séneca y Trajano "nacieron en España", cuando no, directamente, que ambos eran "españoles". Quizás lo que debamos plantearnos enseñar a nuestros hijos no es historia "de España", sino historia de la humanidad</p></div><p class="article-text">
        Los estragos que sigue causando cierta concepci&oacute;n de la historia sobre el tipo de mirada que dirigimos hacia el pasado sobresalen en la cuesti&oacute;n de la colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica y en las recurrentes pol&eacute;micas que se originan a su alrededor. Quiz&aacute;s la muestra m&aacute;s representativa de hasta qu&eacute; punto toda esa ense&ntilde;anza de &ldquo;la Historia&rdquo; no descansa en otra cosa que en lo que Ferlosio llamaba &ldquo;literatura escolar de aut&eacute;ntico tebeo&rdquo; la ofreci&oacute; aquella <em>boutade</em> que tuvo a bien regalarnos Aznar cuando, en 1987, al verse en la tesitura de tener que escoger un personaje hist&oacute;rico al que admirara, opt&oacute; nada menos que por el Cid, un mercenario especialmente cruel del siglo XI y, no contento con la haza&ntilde;a, no dud&oacute; en posar, subido en la torre de alg&uacute;n castillo vallisoletano, <a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/04/07/articulo/1491558464_811336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disfrazado</a> de algo parecido a un caballero medieval.
    </p><p class="article-text">
        Casi con seguridad, a Aznar le vino a la cabeza el Cid porque lo que &eacute;l hab&iacute;a mamado desde ni&ntilde;o &ndash; y lo que sin duda contin&uacute;a configurando su <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZLuPXenfXtQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">universo moral</a> -&nbsp; es que Rodrigo D&iacute;az de Vivar fue un h&eacute;roe de la &ldquo;historia de Espa&ntilde;a&rdquo;. Pero ni el Cid fue otra cosa que una suerte de soldado de fortuna a sueldo de pr&iacute;ncipes tanto cristianos como musulmanes, ni &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo; exist&iacute;a en el siglo XI ni, sobre todo, aunque hubiera existido y aunque el Cid hubiera sido uno de sus m&aacute;s exitosos militares, cuesta entender qu&eacute; tiene eso de meritorio cuando a uno no le inoculan como de tapadillo &ndash; disfrazada de &ldquo;historia&rdquo; &ndash; una mitolog&iacute;a nacional-militarista tan evidentemente pueril y moralmente hueca que se mantiene inc&oacute;lume si &ndash; con id&eacute;nticas gestas, batallas, descubrimientos, haza&ntilde;as e insuperables victorias &ndash; uno cambia &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo; por &ldquo;Francia&rdquo; o por &ldquo;Italia&rdquo; o por &ldquo;Turqu&iacute;a&rdquo; o por &ldquo;Tailandia&rdquo; o por &ldquo;Euskal-Herria&rdquo;. Que el juguete siga funcionando a la perfecci&oacute;n con independencia del nombre del sujeto desvela la medida en la que en ese tipo de &ldquo;historia&rdquo; lo sustancial no son las acciones, susceptibles de mayor o menor moralidad, de los diferentes agentes que pueblan el relato, sino el propio sujeto protagonista, que no es nunca la gente, sino siempre &ldquo;la naci&oacute;n&rdquo;. Y la naci&oacute;n ni entiende ni puede entender de moral, pues la moral, en la concepci&oacute;n nacionalista del pasado, se encuentra por completo sometida a su servicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, aquella grotesca chirigota de Aznar ocurri&oacute; en 1987, y uno asumir&iacute;a que la actual ense&ntilde;anza de la historia poco tendr&aacute; que ver con las lecciones que el futuro presidente, cuando ni&ntilde;o, habr&iacute;a interiorizado desde su pupitre del colegio de El Pilar all&aacute; por los a&ntilde;os 60 del pasado siglo. No estoy diciendo, dios me libre, que no se haya avanzado con respecto a la morralla franquista -&nbsp; no especialmente peor a este respecto, sospecho, que las morrallas anteriores &ndash; pero el avance no ha sido el que uno hubiera podido esperar. El curr&iacute;culum oficial de la asignatura de &ldquo;Historia de Espa&ntilde;a&rdquo;, de segundo de bachillerato, habla de &ldquo;nuestro pasado&rdquo;, pero hete aqu&iacute; que arranca en el Paleol&iacute;tico. &iquest;De verdad los hombres y mujeres que vivieron en las cuevas de Altamira hace 15.000 a&ntilde;os son en alg&uacute;n sentido m&iacute;nimamente coherente m&aacute;s &ldquo;espa&ntilde;oles&rdquo;, y por tanto m&aacute;s parte de &ldquo;nuestro pasado&rdquo;, que los que vivieron a unos 300 kil&oacute;metros al noreste, en la cueva de Duruthy, que a d&iacute;a de hoy resulta ser territorio franc&eacute;s? &iquest;Qui&eacute;nes somos los &ldquo;nosotros&rdquo; de ese &ldquo;nuestro pasado&rdquo;? Todav&iacute;a se escucha por doquier aquello de que S&eacute;neca y Trajano &ldquo;nacieron en Espa&ntilde;a&rdquo;, cuando no, directamente, que ambos eran &ldquo;espa&ntilde;oles&rdquo;. Quiz&aacute;s lo que debamos plantearnos ense&ntilde;ar a nuestros hijos no es historia &ldquo;de Espa&ntilde;a&rdquo;, sino historia de la humanidad. Sustituir la historia &ndash; siempre nacional &ndash; por algo parecido a la antropolog&iacute;a. Estudiar a los seres humanos, sujetos de eso que llamamos la moral y por tanto responsables y v&iacute;ctimas de sus muy diversas costumbres, creencias, logros e infamias; y desterrar de nuestra mirada las naciones, protagonistas de eso que denominamos, as&iacute; con may&uacute;sculas, &ldquo;la Historia&rdquo;, que solo entiende de grandeza y de sus correspondientes tributos en muerte y sacrificios. Hegel, el mayor corruptor de la contemplaci&oacute;n del pasado que han conocido los tiempos, lo sintetiz&oacute; a la perfecci&oacute;n cuando dej&oacute; escrito aquella barbaridad sangrienta: &ldquo;la historia no es el lugar de la felicidad. Los periodos felices son p&aacute;ginas blancas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si a todos los espa&ntilde;olitos &ndash; y no espa&ntilde;olitos, pues el mal de la historia me temo que es planetario, global, urbi et orbi - nos han metido en la cabeza, ataviado de &ldquo;cultura&rdquo;, &ldquo;erudici&oacute;n&rdquo; y &ldquo;conocimiento&rdquo;, semejante farrag&oacute;n intelectual, nada tiene de extra&ntilde;o que no pocos ciudadanos, cuando les preguntan por la colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, asuman con la mayor de las naturalidades el conjunto de indigeribles subterfugios que suele configurar el men&uacute; de la justificaci&oacute;n de que aquello debe conmemorarse (no digo recordarse, sino conmemorarse, esto es, celebrarse en alg&uacute;n sentido).
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos, que asusta de puro absurdo, lo configura el hecho de que millones de nuestros convecinos consideren, a la vez y sin atisbo de contradicci&oacute;n, que la colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica fue algo bueno y positivo para el progreso de aquellos indios malditos y equivocados, pero que, por contra, los espa&ntilde;oles que el 2 de mayo se levantaron contra el imperio afrancesado e ilustrado de Napole&oacute;n ofrecieron el mayor de los servicios a la patria; o que, mientras en Viriato puede admirarse a todo un m&aacute;rtir hispano de la resistencia contra los romanos, Tupac Amaru no fue otra cosa que un miserable traidor. Hasta ese punto, sin que ellos lo sospechen, no son ellos los que piensan, sino que es la naci&oacute;n que los ha educado la que les dicta lo que deben pensar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/piensa-nacion_129_8373495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Oct 2021 20:07:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ya piensa la nación por ti]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eichman en Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eichman-afganistan_129_8303643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3245e6a9-97d2-447c-b409-b6fcd7c237c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eichman en Afganistán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué hemos hecho durante 20 años en Afganistán? Por un lado, descargamos la responsabilidad en Estados Unidos. Por otro, parecemos querer creer que nuestra presencia en el país ha sido bienintencionada, digna, virtuosa</p></div><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de bajas sufridas por la coalici&oacute;n internacional en la guerra de Afganist&aacute;n tiene su propia entrada en Wikipedia. Ah&iacute; se detallan tales bajas &ndash; que son 3.609 en total &ndash; de acuerdo a su pa&iacute;s de procedencia, de acuerdo al a&ntilde;o en que se produjeron y de acuerdo a la provincia afgana en la que tuvieron lugar. Las bajas sufridas por el pueblo afgano, por el contrario, no parecen preocupar tanto. Algunas fuentes <a href="https://www.latimes.com/espanol/eeuu/articulo/2021-08-14/eeuu-los-costos-humanos-y-economicos-de-la-guerra-de-afganistan-6-claves" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablan</a> de unas 165.000. <a href="https://blogs.es.amnesty.org/comunidad-valenciana/2021/08/23/afganistan-20-anos-y-miles-de-muertos-despues-la-rendicion-de-occidente/#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otras</a>, de 150.000. <a href="https://watson.brown.edu/costsofwar/figures/2021/human-and-budgetary-costs-date-us-war-afghanistan-2001-2022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otras</a> elevan la cifra hasta 234.675. En todos esos c&aacute;lculos, alrededor de una cuarta parte de las v&iacute;ctimas son civiles. Esta desproporci&oacute;n entre una y otra informaci&oacute;n se acent&uacute;a en el caso de soldados espa&ntilde;oles. De nuevo, conocemos <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bajas_espa%C3%B1olas_en_Afganist%C3%A1n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con exactitud</a> el n&uacute;mero de bajas totales (104: 79 por accidente a&eacute;reo, 18 por atentado, 2 por accidente y 5 por infarto). Pero preguntar por el n&uacute;mero de bajas que nuestros soldados hayan podido ocasionar resulta algo parecido a un anatema. Es como si la propia voluntad de saber constituyera una ofensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hemos hecho durante 20 a&ntilde;os en Afganist&aacute;n? Lo que deber&iacute;a generar una honesta mirada hacia nosotros mismos se ha transformando en una suerte de doble huida hacia la cobard&iacute;a moral. Por un lado, descargamos la responsabilidad en Estados Unidos. Por otro, parecemos querer creer que nuestra presencia en el pa&iacute;s ha sido bienintencionada, digna, virtuosa. Ambas huidas est&aacute;n entrelazadas: asumimos que tambi&eacute;n Estados Unidos - o, en la versi&oacute;n m&aacute;s grandilocuente, &ldquo;Occidente&rdquo; &ndash; estaba en el pa&iacute;s por alg&uacute;n tipo de motivo elevado, y eso hace que nuestra presencia resulte menos perturbadora. La funci&oacute;n que &ldquo;las mujeres&rdquo; est&aacute;n cumpliendo en esta suerte de purificaci&oacute;n moral de tapadillo es digna del m&aacute;s alambicado de los divanes. Somos los defensores de las madres, de las hermanas y de las novias, pero repasen las cifras: hemos matado a 50.000 civiles, esto es: hemos matado a sus hijos, a sus hermanos, a sus novios. Y, por descontado, a ellas mismas. &iquest;Podemos ser, a la vez, salvador e invasor? La propia pregunta resulta esquizofr&eacute;nica. No remite a una respuesta, sino a un diagn&oacute;stico: es una pregunta demente. Pero es lo que, mayoritariamente, hemos intentado creer: nos hemos ido y ha llegado el desastre. La posibilidad de que el desastre fu&eacute;ramos nosotros (o, si quieren, la posibilidad de que el desastre <em>tambi&eacute;n</em> fu&eacute;ramos nosotros), ni siquiera asoma a nuestra conciencia. No queremos enfrentarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya s&eacute; que, al ritmo desatinado y descabezado que imponen los medios de comunicaci&oacute;n, Afganist&aacute;n ya no es noticia, pero quiz&aacute;s convenga elevar algunas dudas y preguntas inc&oacute;modas. &iquest;Por qu&eacute; fuimos all&iacute;? Solo hay un motivo: Estados Unidos. Imaginen por un momento que el 11S hubiera ocurrido en Angola, que los casi 3.000 muertos de aquel atentado hubieran sido angole&ntilde;os y que hubiera sido Angola la que hubiera liderado la coalici&oacute;n internacional. Alguien dir&aacute;, &ldquo;Angola ni es una democracia, ni pertenece a la OTAN&rdquo;. De acuerdo, cambien Angola por Polonia. Jam&aacute;s hubiera habido &ldquo;coalici&oacute;n internacional&rdquo; que acompa&ntilde;ara a uno u otro pa&iacute;s a la aventura. Jam&aacute;s hubi&eacute;ramos necesitado lavar nuestra conciencia en uno u otro sentido. La guerra de Afganist&aacute;n no hubiera tenido lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; seguimos a Estados Unidos, pero no a otros pa&iacute;ses? Es una pregunta interesante. El tipo de ascendencia que ese pa&iacute;s tiene sobre nosotros, y sobre muchos otros pa&iacute;ses, es doble. Es cultural, desde luego, pero a la vez es econ&oacute;mica. No haberse alineado con la mayor potencia econ&oacute;mica mundial hubiera tenido sin duda consecuencias negativas para nuestros intereses. Cierta izquierda simplista tiende a ver &ldquo;los intereses econ&oacute;micos&rdquo; como una suerte de propiedad o monopolio de los poderosos, de los de arriba, las multinacionales, el poder, los bancos, etc. Pero todo es mucho m&aacute;s complejo, endiabladamente m&aacute;s complejo. Miren <em>Kichi</em> en C&aacute;diz, protagonista de la que a mi juicio ha sido la renuncia m&aacute;s expl&iacute;cita y reveladora &ndash; reveladora de c&oacute;mo funciona el mundo y de lo lejos que estamos de entenderlo y por tanto de poder cambiarlo - que ha llevado a cabo Podemos desde el poder. A pesar de todo lo dicho en su programa electoral, Podemos en C&aacute;diz ha acabado defendiendo la fabricaci&oacute;n de armas y su venta a una dictadura como Arabia Saud&iacute;. Todo para defender los trabajos de la gente. Abramos los ojos: eso son, tambi&eacute;n, &ldquo;intereses econ&oacute;micos&rdquo;. Si gobiernos liderados por fuerzas transformadoras como Podemos se tragan sus palabras al llegar a poder, &iquest;qu&eacute; no har&aacute;n otros gobiernos liderados por fuerzas pol&iacute;ticas que no albergan semejantes escr&uacute;pulos morales ni siquiera cuando redactan sus idearios? A la vista est&aacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra pregunta inc&oacute;moda, que aunque no lo parezca tiene todo que ver con Afganist&aacute;n: &iquest;qu&eacute; significa que el mal sea algo banal? &ldquo;Eichman en Jerusal&eacute;n. Un ensayo sobre la banalidad del mal&rdquo;, el famos&iacute;simo ensayo que Hannah Arendt public&oacute; en 1963, se interpreta muchas veces de un modo completamente err&oacute;neo o <a href="https://opinionator.blogs.nytimes.com/2013/07/07/misreading-hannah-arendts-eichmann-in-jerusalem/?mtrref=undefined&amp;gwh=71A615E344BCFF028786129BD6AD49E2&amp;gwt=pay&amp;assetType=PAYWALL" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desencaminado</a>. La propia Arendt defendi&oacute; despu&eacute;s que lo que pretend&iacute;a se&ntilde;alar no era tanto que el mal fuera algo de lo que sus perpetradores responsabilizan a otros &ndash; la obediencia debida, que tambi&eacute;n &ndash; sino sobre todo algo de lo que sencillamente no se es consciente. A su juicio, si demonizamos el mal, si asumimos que el mal solo lo pueden provocar monstruos desalmados, en cierto modo les absolvemos a ellos y, sobre todo, nos absolvemos a nosotros mismos de nuestro mayor crimen, el de no pensar las cosas consecuentemente. El de no responsabilizarnos, hasta las heces, de nuestros actos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hemos sido en Afganist&aacute;n? Lo realmente perturbador es que ni siquiera nos planteamos la posibilidad de que el mal haya estado de nuestro lado y de que los sembradores de terror y de muerte hayamos sido nosotros. Inconscientes del mal, tal y como avisaba Arendt; cobardes ante la verdad, como denunciaba Ferlosio: &ldquo;todas las trampas, todas las rebeliones, todos los cinismos, todas las hipocres&iacute;as, todas las neurosis, todos los disimulos, todas las supersticiones, todos los dogmatismos, todos los rencores, se originan en esta universal mala conciencia y en el denodado empe&ntilde;o por rehuir el trance de mirar cara a cara el espantoso rostro del dolor&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eichman-afganistan_129_8303643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Sep 2021 20:15:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eichman en Afganistán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Supersticiones políticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/supersticiones-politicas_129_8234295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b94f555d-e89c-4296-8092-3da56d639ac8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Supersticiones políticas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay creencias considerablemente inocuas y hay otras, como la de las sangrías, que son funestas. Del mismo modo que estas últimas son una superstición sanitaria, cierto tipo que pueden considerarse con todo derecho supersticiones políticas</p></div><p class="article-text">
        La muerte de George Washington fue especialmente dolorosa. En todo momento se encontr&oacute; atendido por tres m&eacute;dicos, pero no solo no pudieron hacer nada para impedir su padecimiento, sino que, de hecho, fueron ellos mismos los que le provocaron ese final. Para <em>tratar</em> &ndash;es un decir&ndash; una simple infecci&oacute;n de garganta, que era toda la dolencia que presentaba el desdichado, le aplicaron hasta tres sangr&iacute;as, extray&eacute;ndole casi cuatro litros de sangre. El mismo Washington les anim&oacute; a hacerlo, ya que cre&iacute;a firmemente en la eficacia del procedimiento. Ten&iacute;a 68 a&ntilde;os y se encontraba perfectamente sano. El d&iacute;a anterior estuvo inspeccionando su plantaci&oacute;n de Mont Vernon. Muri&oacute; el 14 de diciembre de 1799, desangrado y asfixiado en una agon&iacute;a que se extendi&oacute; durante diez horas.
    </p><p class="article-text">
        Las sangr&iacute;as son un ejemplo perfecto de supersticiones, creencias cuyo fundamento y eficacia, aunque del todo indemostrables, no se ponen en duda debido a la sola inercia de la tradici&oacute;n. Hay supersticiones considerablemente inocuas, como la que afirma que pasar por debajo de una escalera trae mala suerte. Y hay otras, como la de las sangr&iacute;as, que son funestas. Desde tiempo inmemorial se pensaba que la sangre no circulaba, sino que se manten&iacute;a estanca en el cuerpo. Ante todo tipo de dolencias, se recetaba extraer sangre, asumiendo que o bien estaba enferma o bien que hab&iacute;a un exceso de la misma en el cuerpo. El procedimiento era atroz: no solo no ayudaba en absoluto, sino que en muchos casos provocaba la muerte. Adem&aacute;s, los cirujanos/barberos encargados de aplicarlas no desinfectaban las cuchillas &ndash;desconoc&iacute;an por completo la existencia de microrganismos&ndash; por lo que propagaban las enfermedades infecciosas de enfermo a enfermo. Un desprop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que las sangr&iacute;as son una superstici&oacute;n sanitaria, cierto tipo de creencias pueden considerarse con todo derecho supersticiones pol&iacute;ticas. Una especialmente extendida es la de la pena de muerte. Hay millones de personas que siguen pensando que, para acabar con la delincuencia, la pena de muerte funciona. Pero solo hay que ver los datos: lo que funciona para acabar con la delincuencia es la igualdad econ&oacute;mica, la justicia en las relaciones sociales y el progreso. Cuanto m&aacute;s avanzada es una sociedad, menos criminalidad alberga. Por eso los pa&iacute;ses con pena de muerte son los m&aacute;s atrasados y, a la vez, los que presentan una criminalidad mayor y resultan m&aacute;s peligrosos. Probablemente la &uacute;nica excepci&oacute;n a esa evidencia la constituye &ndash;por razones culturales complejas&ndash; Estados Unidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra superstici&oacute;n pol&iacute;tica palmaria especialmente extendida es la de las &ldquo;invasiones humanitarias&rdquo;. Digo &ldquo;invasiones&rdquo; y no &ldquo;intervenciones&rdquo;, un eufemismo en el que no deber&iacute;amos caer: cuando un ej&eacute;rcito extranjero entra en otro pa&iacute;s y toma el control, el nombre correcto es ese, lo otro es propaganda. Invadir militarmente un pa&iacute;s &ldquo;por su bien&rdquo; es como sacar sangre a una persona &ldquo;para mejorar su salud&rdquo;: una aberraci&oacute;n. Pero, como con las sangr&iacute;as, hay millones de personas que creen en el procedimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joe Biden ha declarado ahora que el motivo de la invasi&oacute;n de Afganist&aacute;n fue &ldquo;prevenir un ataque terrorista en la patria estadounidense&rdquo;. Es muy discutible. Sin duda ese fue uno de los motivos, pero no el motivo principal. En Octubre de 2001, cuando los Estados Unidos bombardearon Kabul, la pulsi&oacute;n psicol&oacute;gica que les empujaba no fue otra que la venganza. Hab&iacute;an muerto casi 3000 personas en los atentados del 11-S y ten&iacute;an que &ldquo;hacer algo&rdquo;. Invadir Afganist&aacute;n era tan razonable como extraer sangre a un enfermo, pero emocionalmente aplacaba el brutal sentimiento de desasosiego y desorientaci&oacute;n en el que se hab&iacute;a sumido el pa&iacute;s. Lo dem&aacute;s &ndash;ayudar a los afganos, construir una democracia, salvar a las mujeres&ndash; fueron subterfugios sobrevenidos. El sentimiento de unanimidad que incendi&oacute; el pa&iacute;s &ndash;disentir equival&iacute;a a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/triunfo-talibanes-afganistan-deja-descubierto-magnitud-soberbia-occidente_129_8227948.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">traicionar</a>&ndash; se extendi&oacute; tambi&eacute;n al exterior: los aliados se vieron arrastrados al abismo. De haber estado viva, Hannah Arendt nos hubiera recordado los peligros del <em>conmigo o contra m&iacute;</em> y la peligros&iacute;sima afinidad que ata a la unanimidad con el totalitarismo. Hubieran sido p&aacute;ginas especialmente l&uacute;cidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero dejemos la filosof&iacute;a y vayamos a la eficacia. En las Torres Gemelas murieron 2.996 personas. Para vengarse &ndash;o &ldquo;en respuesta&rdquo;, si prefieren el eufemismo&ndash; Estados Unidos invadi&oacute; Afganist&aacute;n. En el siempre enloquecido y sediento altar del orgullo herido se ha dejado nada menos que 2.451 soldados muertos y dos billones de d&oacute;lares. Entre los aliados los muertos han sido 1.144, entre ellos 102 espa&ntilde;oles. Los heridos son m&aacute;s de 20.000. La masacre sufrida por el pueblo afgano &ndash;tan inocente en todo esto, conviene recordarlo, como todas y cada una de las v&iacute;ctimas de las Torres Gemelas&ndash; es much&iacute;simo mayor: se habla de entre 170 y 240.000 bajas, entre ellos 50.000 civiles. Los desplazados son 1,2 millones. La cantidad de heridos la supongo astron&oacute;mica. La desolaci&oacute;n en el que el pa&iacute;s ha quedado sumido durante 20 a&ntilde;os, indecible. Todo en vano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras invasiones &ldquo;humanitarias&rdquo; han arrojado id&eacute;ntico <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/afganistan-fracaso-seguridad-mundial_129_8228101.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultado</a>: Irak, un desastre. Libia, un desastre. Como en una met&aacute;fora perfecta de la desesperaci&oacute;n y el sinsentido que acompa&ntilde;an a ciertas supersticiones pol&iacute;ticas, parece que entre los soldados estadounidenses en Afganist&aacute;n ha habido m&aacute;s muertes por suicidio que por ataques militares. Qu&eacute; locura sin nombre, qu&eacute; horror sin consuelo. Y todav&iacute;a escucharemos, no dentro de demasiado tiempo, que es necesario invadir este o aquel pa&iacute;s por motivos &ldquo;humanitarios&rdquo;. Cuando llegue ese momento, acu&eacute;rdense de la muerte de Washington.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/supersticiones-politicas_129_8234295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Aug 2021 20:41:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Supersticiones políticas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Afganistán,Estados Unidos,Talibanes,Crisis humanitaria,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Certificado COVID o carné COVID?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/certificado-covid-carne-covid_129_8194458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b421a97f-780e-423a-9c3f-2dc676471650_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Certificado COVID o carné COVID?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo más probable es que la salida al laberinto no sea "pasaporte COVID sí o no" sino, más bien, "en qué contextos resulta permisible limitar ciertas libertades"</p></div><p class="article-text">
        El Parlamento de Texas, de mayor&iacute;a republicana, aprob&oacute; en junio una orden por la que se proh&iacute;be a todo comercio o entidad oficial requerir a los ciudadanos texanos no ya un certificado de vacunaci&oacute;n COVID, sino directamente cualquier tipo de informaci&oacute;n relacionada con la vacuna. Se garantizaba as&iacute;, en palabras del tambi&eacute;n republicano Gobernador Greg Abbott, &ldquo;la libertad de ir donde cada uno quiera sin limitaci&oacute;n alguna&rdquo;. En el otro extremo, Francia empez&oacute; el mes pasado a exigir un certificado COVID para acceder a determinados espacios, un certificado que previsiblemente se extender&aacute; m&aacute;s en el presente mes de agosto. Ambos pa&iacute;ses reflejan en buena medida las dos caras de la moneda: &iquest;Certificado COVID s&iacute; o no?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Plantear las cosas de modo dicot&oacute;mico, tal y como acabo de hacer en el p&aacute;rrafo precedente, quiz&aacute;s sea parte del problema. Como ha <a href="https://twitter.com/idemiguelb/status/1422266415411777540" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;alado</a> el experto en bio&eacute;tica &Iacute;&ntilde;igo de Miguel, el concepto de &ldquo;pasaporte&rdquo; juega aqu&iacute; un papel confuso. Un pasaporte es algo que ofrece solo dos opciones: o puedes pasar o no, no hay m&aacute;s alternativas. Esa esencia binaria se traslada de modo inmediato al plano &eacute;tico: o estamos a favor, o estamos en contra. Y para ambas posturas existen a nuestra disposici&oacute;n infinidad de argumentos, todos ellos basados en derechos. Unos esgrimen la libertad; otros la salud, y por tanto la vida. A un lado Bol&iacute;var: &ldquo;La libertad es el &uacute;nico objetivo digno del sacrificio de la vida&rdquo;. A otro Cicer&oacute;n: &ldquo;Salus populi suprema lex&rdquo;. Se trata de valores fundamentales para toda sociedad democr&aacute;tica. Esa disposici&oacute;n de cosas parece casi obligarnos al enconamiento. O estamos radicalmente a favor, o radicalmente en contra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el pasaporte COVID no es, o no deber&iacute;a ser, un indicador dicot&oacute;mico, un todo o nada que algunos poseen y otros no. Quiz&aacute;s ser&iacute;a mejor denominarlo &ldquo;carn&eacute; COVID&rdquo;, o algo similar, porque se trata, m&aacute;s bien, de una regulaci&oacute;n flexible, como lo es el carn&eacute; de conducir: yo puedo conducir un coche, pero no un cami&oacute;n ni un autob&uacute;s. De hecho, tanto es as&iacute; que puede defenderse que la idea que subyace al pasaporte COVID est&aacute; ya entre nosotros, aunque no lo denominemos as&iacute;. Uno de los nombres que recibe es &ldquo;mascarilla&rdquo;, porque, en efecto, la mascarilla es ahora mismo una suerte de pasaporte que nos permite, o no, entrar en el interior de los bares y de cualquier espacio cerrado. Es una se&ntilde;al que permite que unos &ldquo;pasen&rdquo; y otros no, esto es: un pasaporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre con el permiso de conducir, en realidad vivir en sociedad es de modo inevitable vivir rodeados de prohibiciones. Necesitamos permisos &ndash;esto es, &ldquo;pasaportes&rdquo;&ndash; para manipular alimentos, para comprar medicinas, para portar armas, para dar clase, para vender cosas e incluso para deambular por la calle, puesto que por ciertas partes de la misma est&aacute; prohibido hacerlo. Sin entrar en profundidades filos&oacute;ficas, y por parad&oacute;jico que parezca, es precisamente ese juego de prohibiciones el que hace que podamos ser libres. As&iacute; que lo m&aacute;s probable es que la salida al laberinto no sea &ldquo;pasaporte COVID s&iacute; o no&rdquo; sino, m&aacute;s bien, &ldquo;en qu&eacute; contextos resulta permisible limitar ciertas libertades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como I&ntilde;igo de Miguel defiende, si entendemos as&iacute; el carn&eacute; COVID &ndash;como una regulaci&oacute;n racional de la vida en sociedad, y no al estilo de un sello en el brazo que te concede o deniega derechos tan inalienables como el de acceder a la discoteca&ndash;, probablemente el debate se oriente de modo m&aacute;s productivo. Lo que el ejemplo de la mascarilla demuestra es que no se trata de s&iacute; o no, sino de articular entre todos una gradaci&oacute;n prudente de un estado de cosas inusitadamente nuevo y peligroso. No podemos exigir lo mismo al enfermero que trabaja en una residencia de ancianos que al excursionista que sale a la monta&ntilde;a. A este &uacute;ltimo es razonable no pedirle demasiado, pero al primero parece l&oacute;gico obligarle a que se vacune y a que nos lo demuestre, tal y como le obligamos a que nos muestre su t&iacute;tulo universitario. Si usted est&aacute; de acuerdo con esta &uacute;ltima frase, entonces est&aacute; de acuerdo con el &ldquo;pasaporte COVID&rdquo;. Otra cosa es la regulaci&oacute;n concreta del mismo. Esa deber&iacute;a ser la cuesti&oacute;n a debate, sin aspavientos, ultim&aacute;tums, ni catastrofismos de opereta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n establece los l&iacute;mites? &iquest;Qui&eacute;n marca las pautas? Es evidente que, en una sociedad democr&aacute;tica, el parlamento, que responde cada cuatro a&ntilde;os a la voluntad de la ciudadan&iacute;a. Conozco muy bien la cita de Hayek que afirma que &ldquo;las emergencias han sido siempre el pretexto mediante el que se han erosionado las salvaguardas de la libertad individual&rdquo;, pero creo que aqu&iacute; no estamos ante ese tipo de escenario. La emergencia del COVID no parece precisamente un invento del Gobierno, y sin duda tiene todos los visos que adornan a una verdadera fatalidad. Las libertades que se ven afectadas no forman parte del n&uacute;cleo duro de la concepci&oacute;n democr&aacute;tica. Es muy costoso renunciar a ellas, desde luego: estamos hablando de limitar el acceso a lugares p&uacute;blicos y de regular la vida cotidiana hasta extremos que hace solo dos a&ntilde;os nos hubieran parecido inconcebibles. Pero permanecen indemnes las libertades que nos permiten tanto pensar por nosotros mismos como, sobre todo, participar en lo p&uacute;blico. El Gobierno y el Parlamento siguen dependiendo de nosotros, porque la libertad de pensamiento, de conciencia, de expresi&oacute;n y las libertades pol&iacute;ticas no se han tocado y resultar&iacute;a extra&ntilde;&iacute;simo que alguien amenazara con lesionarlas debido a la pandemia. Nadie ha planteado, de momento, convertir a la sociedad espa&ntilde;ola en algo parecido a la biblioteca universitaria de cierta universidad navarra en la que, al parecer, existen libros prohibidos, de tal manera que los universitarios que en ella estudian tienen que pedir permiso a un tutor o padre espiritual para leerlos. Cuando eso ocurra, cuando nos traten como a menores de edad incapaces de tomar decisiones, me acordar&eacute; de Hayek. Mientras tanto, hablemos entre todos de c&oacute;mo regular el carn&eacute; COVID, convengamos qu&eacute; contextos requieren una mayor inmunidad y cuales permiten una mayor relajaci&oacute;n y, sobre todo, olvidemos dicotom&iacute;as divisivas y absurdas. Combatamos a la vez al mortal virus infeccioso y a los perniciosos extremismos pol&iacute;ticos y mentales.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/certificado-covid-carne-covid_129_8194458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Aug 2021 20:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Certificado COVID o carné COVID?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Pasaporte,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jueces de bata blanca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jueces-bata-blanca_129_8154436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c6e1f4d-54b1-4d27-852a-ee7bfb031d94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jueces de bata blanca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son los médicos, los científicos, los sanitarios y los equipos de salud los que nos están salvando la vida. Son ellos – y los políticos que hemos elegido - los que dirigen esa campaña de salvación y toman las decisiones que creen más oportunas</p></div><p class="article-text">
        De acuerdo a cierta imagen idealizada y profundamente err&oacute;nea, mientras en lo pol&iacute;tico reinan el desacuerdo y la pol&eacute;mica, lo jur&iacute;dico dibujar&iacute;a un remanso de luz y claridad en el que todo se halla firmemente establecido de acuerdo a principios y reglas inmutables. Frente al guirigay de lo pol&iacute;tico, la infalible quietud de lo jur&iacute;dico. Si todav&iacute;a quedaban defensores de esta suerte de estampa, supongo que la pandemia se habr&aacute; llevado por delante, junto con decenas de miles de vidas, la certeza que al respecto pudieran albergar. 
    </p><p class="article-text">
        Ya en mayo del presente a&ntilde;o pudimos asistir a una primera demostraci&oacute;n de que, en lo tocante a su seguridad y certeza, lo jur&iacute;dico se encuentra lejos de configurar algo parecido a un teorema matem&aacute;tico. Una vez agotada la vigencia del estado de alarma, los Tribunales Superiores de cada comunidad aut&oacute;noma ten&iacute;an que avalar, o no, las medidas sanitarias acordadas por los diferentes gobiernos auton&oacute;micos. La discrepancia judicial era tan profunda que afectaba, primero, a la mera cuesti&oacute;n de la posibilidad de que tales medidas se tomaran. De acuerdo al Tribunal Superior de Justicia de Valencia, la ley 3/1986 no solo permit&iacute;a a los gobiernos auton&oacute;micos adoptar unas u otras medidas, sino que, si no fuera as&iacute;, tal ley &ldquo;no tendr&iacute;a raz&oacute;n de ser ni sentido&rdquo;. Una contundencia interpretativa que no convenc&iacute;a a sus hom&oacute;logos del Pa&iacute;s Vasco, que estimaron que &ldquo;nuestro ordenamiento jur&iacute;dico no permite que las comunidades aut&oacute;nomas puedan acordar, fuera del estado de alarma, medidas restrictivas de derechos fundamentales con car&aacute;cter general no individualizado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por descontado, si ni siquiera hab&iacute;a acuerdo a la hora de decidir si las medidas eran o no legales, imag&iacute;nense a la hora de decidir qu&eacute; medidas. No ha habido tribunal ni juez que no se haya lanzado &ndash; con una contundencia y seguridad dignas de mejor causa &ndash; a establecer nada menos que juicios de proporcionalidad entre las medidas sanitarias adoptadas y los efectos previsibles de la misma de cara a mitigar la pandemia. Y as&iacute; hemos visto a jueces avalar el toque de queda y a otros prohibirlo; a jueces establecer la pertinencia de los cierres perimetrales y a otros negarla; a unos estimando la eficacia de restringir las reuniones y a otros dictaminar, muy serios, que pelillos a la mar; y a los de m&aacute;s all&aacute;, por &uacute;ltimo, calibrar el n&uacute;mero exacto - ni uno m&aacute;s, ni uno menos - de comensales que resulta aconsejable que compartan mesa en una terraza de cara a evitar la propagaci&oacute;n del virus.
    </p><p class="article-text">
        La reciente sentencia del Tribunal Constitucional no ha venido m&aacute;s que culminar esta sorprendente deriva. No en lo relativo al contenido &ndash; no hemos visto, todav&iacute;a, a los miembros del Alto Tribunal metidos a epidemi&oacute;logos de baratillo, pero, al paso que vamos, todo se andar&aacute; &ndash; pero s&iacute; en lo tocante a la completa indefinici&oacute;n jur&iacute;dica que la propia sentencia viene a reflejar. 6 vocales contra 5. Los votos particulares traslucen adem&aacute;s argumentaciones completamente dispares no ya en su conclusi&oacute;n, sino sobre todo en su propia perspectiva, en su mera concepci&oacute;n, si queremos. Y, lo que es m&aacute;s significativo, no hay ninguna l&iacute;nea ideol&oacute;gica clara. Es curioso: la ideolog&iacute;a, aunque deplorable siempre cuando se mezcla con lo jur&iacute;dico, por lo menos responde a un orden previo, a una estructura, a cierta estabilidad interpretativa. Aqu&iacute;, ni eso. La palabra es guirigay, como lo fue en mayo con las diferentes decisiones de los Tribunales Auton&oacute;micos. Y, si la ley lo puede decir todo, entonces es evidente que no dice nada. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, un juez &ndash; creo que del Tribunal Superior vasco, pero me ahorro a m&iacute; mismo el esfuerzo de buscar en internet qui&eacute;n era: qu&eacute; m&aacute;s da &ndash; dijo algo as&iacute; como que los epidemi&oacute;logos eran m&eacute;dicos de familia con un cursillo extra. Si esa es la mentalidad de parte de la judicatura, no es de extra&ntilde;ar lo que est&aacute; ocurriendo. No s&eacute; qu&eacute; inaudita querencia empuja hacia este estado de cosas &ndash; solo en Espa&ntilde;a, al parecer - pero yo al menos algo tengo claro: &ldquo;<em>salus p&uacute;blica</em>&rdquo; no significa, como muchos se empe&ntilde;an en traducir, &ldquo;salud p&uacute;blica&rdquo;; significa &ldquo;<em>salvaci&oacute;n</em> <em>p&uacute;blica</em>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Son los m&eacute;dicos, los cient&iacute;ficos, los sanitarios y los equipos de salud los que nos est&aacute;n salvando la vida. Son ellos &ndash; y los pol&iacute;ticos que hemos elegido - los que dirigen esa campa&ntilde;a de salvaci&oacute;n y toman las decisiones que creen m&aacute;s oportunas. Por supuesto que est&aacute;n limitando nuestros derechos: no hace falta que los tribunales nos lo recuerden, lo sabemos y lo entendemos desde el primer muerto. Si hubiera un consenso jur&iacute;dico apabullante, inmaculado, p&eacute;treo e indiscutido, de acuerdo. Pero, como es obvio que no lo hay, hay una salida muy sencilla, que resulta perfectamente leg&iacute;tima desde un punto de vista jur&iacute;dico a tenor de no pocas interpretaciones, y que consiste en dejar hacer a los especialistas m&eacute;dicos y en no poner palos en las ruedas. Ellos responden ante la evidencia cient&iacute;fica y ante su vocaci&oacute;n de servicio. Los pol&iacute;ticos responden ante nosotros cada cuatro a&ntilde;os. Los jueces aplican la ley. As&iacute; que, si no la tienen muy muy muy muy clara y adem&aacute;s hay gente muriendo, d&eacute;jenles a ellos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Urdánoz Ganuza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jueces-bata-blanca_129_8154436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 20:28:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jueces de bata blanca]]></media:title>
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