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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Jesús Mora Molina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_jesus_mora_molina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Jesús Mora Molina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Mecanismos de democracia directa en las elecciones municipales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/mecanismos-democracia-proposito-elecciones-municipales_1_4762459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/574d8c68-ae33-4418-a9db-e4f7cb3c4d73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Mecanismos de democracia directa en las elecciones municipales?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sociedad española es lo suficientemente madura como para empezar a  recorrer un camino que “regenere” nuestro sistema  político</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os tuve el honor de traducir y comentar el libro de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Barber" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benjamin Barber</a> <a href="http://www.casadellibro.com/libro-democracia-fuerte-politica-participativa-para-una-nueva-epoca/9788493337841/952972" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Democracia Fuerte</a>. La colisi&oacute;n entre la imperiosa necesidad de poner a disposici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a instrumentos de participaci&oacute;n directa que hicieran realidad la tan aclamada -tan solo a nivel te&oacute;rico- &ldquo;voluntad popular&rdquo; y la mec&aacute;nica propia de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica liberal, encarnada en la representaci&oacute;n institucional o &ldquo;delegaci&oacute;n hacia abajo&rdquo;, viene siendo patente desde que el pensamiento democr&aacute;tico fue absorbido por el hom&oacute;nimo liberal. El pueblo, el verdadero <em>pr&iacute;ncipe</em>, es temido y pasa a ser considerado una especie de fiera ingobernable, voluble en su &aacute;nimo y caprichosa en sus deseos. Dicha imagen es lo que Barber denomin&oacute; <em>zookeeping</em> o enjaulamiento, mediante el cual los ciudadanos son protegidos paternalistamente de sus propias decisiones, precisando de una especie de Leviat&aacute;n que evite a la anarqu&iacute;a y el desorden de las masas gobernadas por pasiones que se contagian hist&eacute;rica e irracionalmente. As&iacute;, la perspectiva de una democracia fuerte, en la que los individuos se involucren en el d&iacute;a a d&iacute;a de su comunidad deja paso a una visi&oacute;n d&eacute;bil, en la que los sujetos ceden sus funciones a terceros actores: pol&iacute;ticos profesionales, economistas y planificadores sociales. El hombre pol&iacute;tico se desvanece y &uacute;nicamente se ocupa de su &aacute;mbito privado. Las libertades y los derechos se entregan a enormes y complejas maquinarias para su &oacute;ptima gesti&oacute;n. La participaci&oacute;n pol&iacute;tica, en sentido lato, deja paso a la representaci&oacute;n org&aacute;nica.    
    </p><p class="article-text">
        Bien, pero una democracia que desee avanzar en la direcci&oacute;n de la democratizaci&oacute;n como v&iacute;a de mejora del sistema pol&iacute;tico tiene que desechar esa imagen, al menos como modelo &uacute;nico. En el caso espa&ntilde;ol, es comprensible que se haya mantenido as&iacute; por el dise&ntilde;o arbitrado para consolidar formaciones pol&iacute;ticas e instituciones tras el franquismo. Sin embargo, la sociedad espa&ntilde;ola ya es lo suficientemente madura como para empezar a recorrer un camino que revitalice &ndash;o &ldquo;regenere&rdquo;- nuestro sistema pol&iacute;tico. La inmensa mayor&iacute;a, por no decir la totalidad, de los te&oacute;ricos y fil&oacute;sofos de la democracia est&aacute;n de acuerdo en que es en el &aacute;mbito local donde se ha de experimentar la legitimidad y los grandes m&eacute;ritos del modelo de convivencia por la cercan&iacute;a y el impacto sobre la vida de los ciudadanos. Ahora bien, aqu&iacute; se acaba el consenso.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La elecci&oacute;n directa de los regidores puede servir de acicate para dar un salto de calidad en el sistema democr&aacute;tico espa&ntilde;ol? Eso depende desde d&oacute;nde se mire y cu&aacute;l sea el procedimiento propuesto. Si el objetivo es, en efecto, revitalizar el sistema a fin de aumentar la confianza de la ciudadan&iacute;a en sus instituciones y cargos p&uacute;blicos, la representaci&oacute;n debe consentir ante la legitimidad, y sobre este principio se deber&iacute;an ahombrar las estrategias futuras. Lo cual, como consecuencia, implicar&iacute;a inocular sabia democratizadora en una constituci&oacute;n liberal. En otras palabras, es tanto como afirmar que se ha quebrado la confianza depositada en el pacto social que diluye la voluntad popular en pactos y/o acuerdos de gobierno en sedes extrapopulares, primando la formaci&oacute;n de mayor&iacute;as frente a la determinaci&oacute;n de la voluntad popular.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra Constituci&oacute;n, por respetar el principio de jerarqu&iacute;a normativa, es m&aacute;s que claro. Vayamos al <em>T&iacute;tulo VIII, De la organizaci&oacute;n territorial del Estado, Cap&iacute;tulo II, De la Administraci&oacute;n Local</em>, art. 140: &ldquo;[&hellip;] <em>Los Alcaldes ser&aacute;n elegidos por los Concejales o por los ciudadanos</em> [&hellip;]&rdquo; Esto entra&ntilde;a que cualquier modificaci&oacute;n del sistema electoral debe respetar el contenido material de dicho art&iacute;culo. Si se propone una modificaci&oacute;n de la LO 5/1985, de 19 de Junio, de R&eacute;gimen Electoral General, es m&aacute;s que probable que se tenga que modificar el tenor anterior. &iquest;Por qu&eacute;? Hay Alcaldes que s&iacute; son elegidos directamente (Alcaldes ped&aacute;neos &ndash;art 199.2 LOREG- y Concejo Abierto -art 179.2- LOREG), pero en la inmensa mayor&iacute;a de las poblaciones espa&ntilde;olas no. El <em>Cap&iacute;tulo IV, Sistema electoral</em>, <em>T&iacute;tulo III</em> de la LOREG, <em>Disposiciones especiales para las elecciones municipales</em>, tal y como lo conocemos ahora, ser&iacute;a derogado.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; en qu&eacute; l&iacute;nea ir&aacute; la reforma que pretende nuestro Gobierno, aunque podemos imaginar que estar&aacute; siendo estudiada la implantaci&oacute;n de modelos como el franc&eacute;s o el italiano, o en aras de una mayor simplicidad la &ldquo;prima electoral&rdquo; o el <em>bonus</em> para garantizar la gobernabilidad del candidato m&aacute;s votado. Sin embargo, la importaci&oacute;n tal cual nunca es aconsejable, ni el dise&ntilde;o r&aacute;pido es recomendable, ya que a las primeras de cambio se habr&aacute; de llevar a cabo &ldquo;innovaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la remisi&oacute;n que se hace en el art. 180 al 163.1 pasar&iacute;a a la historia, pues la f&oacute;rmula D&rsquo;Hont ser&iacute;a inaplicable, a no ser que se optara por deslindar la elecci&oacute;n del Alcalde de la de los Concejales. Con un sistema de <em>bonus</em>, esto no ser&iacute;a preciso. Asimismo, la barrera legal del 5% fijada en ese mismo art&iacute;culo tambi&eacute;n desaparecer&iacute;a a favor de un porcentaje de adjudicaci&oacute;n. Es decir, no solo bastar&iacute;a con ser el m&aacute;s votado sino qu&eacute; tanto por ciento es preciso para lograr la Alcald&iacute;a, &iquest;la mitad m&aacute;s uno de los votos emitidos, el 40%,&hellip;? Los art. 196 y 197, respectivamente, carecer&iacute;an de raz&oacute;n de ser, pues con mayor&iacute;a absoluta &iquest;de qu&eacute; sirve el instrumento de la moci&oacute;n de censura o la cuesti&oacute;n de confianza? Lo &uacute;nico que cabe es un refer&eacute;ndum revocatorio para la rendici&oacute;n de cuentas. &iquest;Qu&eacute; capacidad de fiscalizaci&oacute;n real y control efectivo tendr&aacute; la oposici&oacute;n? Me temo que se judicializar&aacute; penal y administrativamente a&uacute;n m&aacute;s la vida pol&iacute;tica para bloquear la acci&oacute;n de gobierno y debilitar la imagen de los entonces Alcaldes, a no ser que se modifique sustantivamente la Ley de Bases de R&eacute;gimen Local en lo tocante a competencias de los concejales y/o grupos pol&iacute;ticos a trav&eacute;s de la instauraci&oacute;n de herramientas para dicho cometido. En cuanto a la estructura de voto para la conformaci&oacute;n del resto del pleno municipal, me llevar&iacute;a una gran sorpresa en caso de no ser listas cerradas y bloqueadas, porque para este supuesto s&iacute; ser&iacute;an muy instrumentales, con lo cual la vida interna de los partidos a nivel local no evolucionar&iacute;a de acuerdo con el esp&iacute;ritu de revitalizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Son muchas m&aacute;s las reflexiones que podr&iacute;a exponer, pero el espacio es limitado, si bien me gustar&iacute;a aportar una consideraci&oacute;n m&aacute;s, enlazando con las ideas de Benjamin Barber: en pol&iacute;tica impera el principio de oportunidad, por lo que cualquier actor se valdr&aacute; de todos los instrumentos a su alcance para alcanzar sus prop&oacute;sitos partidistas. C&oacute;mo lo caractericen y lo que proclamaran al mismo respecto en el pasado, eso ya no importa. La cuesti&oacute;n a sopesar por tales actores, mirando la llave de la jaula, es la de si introducirla en la cerradura y abrir la puerta o volverla a meter en el caj&oacute;n. Su decisi&oacute;n depender&aacute; de si nos escuchan rugir o no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Mora Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/mecanismos-democracia-proposito-elecciones-municipales_1_4762459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jul 2014 21:56:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En qué grado han modificado nuestro sistema político las elecciones del 25-M?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/grado-modificado-sistema-politico-elecciones_1_4854166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f74d5e2-3279-4509-af56-c0e2fdc70752_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿En qué grado han modificado nuestro sistema político las elecciones del 25-M?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema electoral para las elecciones generales seguirá protegiendo un sistema de partidos no  excesivamente representativo</p></div><p class="article-text">
        Grandes esperanzas hab&iacute;an sido depositadas en las elecciones al parlamento europeo celebradas el pasado domingo. Desde los mentideros m&aacute;s influyentes de este pa&iacute;s a nivel medi&aacute;tico se ven&iacute;a profetizando un cambio de tendencia en el comportamiento electoral de los espa&ntilde;oles. El mantra que se repet&iacute;a una y otra vez, hasta la saciedad, es que aflorar&iacute;an corrientes subterr&aacute;neas, energ&iacute;as t&aacute;citas, que hab&iacute;an permanecidas ocultas a lo largo de nuestra geograf&iacute;a. Hab&iacute;a llegado el momento de hacer visible el cambio de rumbo en el modelo pol&iacute;tico, atacando a la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de nuestro actual sistema de partidos, erigido sobre dos grandes formaciones.
    </p><p class="article-text">
        La cita para empezar a expresar el descontento con el bipartidismo reinante era el 25 de mayo de 2014. &iquest;Y qu&eacute; ha ocurrido? En efecto, como se esperaba el descontento ha aflorado electoralmente, si bien acompa&ntilde;ado de una inadvertida sorpresa para los vaticinios &ndash;no exentos de cierto sesgo- de los augures: la incidencia m&aacute;s relevante es localizable en el espectro de la tradicionalmente denominada &ldquo;izquierda&rdquo;, y con v&iacute;ctimas pol&iacute;ticas ya visibles.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no se trata de ninguna anomal&iacute;a que el partido en el gobierno haya sufrido retirada de confianza &ndash;no sabemos si moment&aacute;nea- de parte del electorado en un contexto de graves desaf&iacute;os socio-econ&oacute;micos, bien a trav&eacute;s de volatilidad o de abstenci&oacute;n. Igualmente, se puede predicar del partido ahora en la oposici&oacute;n, cuyo otrora mandato de gobierno no sirvi&oacute; para amortiguar los efectos virulentos de a&ntilde;os fuertemente antic&iacute;clicos. El hecho de que para ambos no se hubiese observado p&eacute;rdida de votos s&iacute; ser&iacute;a de lo m&aacute;s extra&ntilde;o, casi incomprensible. Ese comportamiento desde el electorado, sin duda, se habr&iacute;a dado en cualquier llamada a las urnas, siempre y cuando el contexto socio-econ&oacute;mico permaneciese invariable.
    </p><p class="article-text">
        No obstante esa circunstancia, hemos de tener en cuenta de que unas elecciones como las europeas poseen una serie de caracter&iacute;sticas y especificidades que las singularizan frente a otras de &aacute;mbito dom&eacute;stico. La lejan&iacute;a de Europa, de su construcci&oacute;n y de sus instituciones, el conocimiento muchas veces inexacto de su funcionamiento, la percepci&oacute;n de una utilidad difusa, o un convencimiento muy extendido de una Europa de varias velocidades,&hellip; son -entre otros-  factores determinantes a la hora de concitar una participaci&oacute;n no muy amplia. Al no votar al Presidente de la Comisi&oacute;n, simplemente elegimos a un n&uacute;mero de parlamentarios (en nuestro caso 54 ). No es que Europa no despierte inter&eacute;s, sino m&aacute;s bien que no despierta el inter&eacute;s que debiera. Si Europa nos parece distante, entonces el referente v&aacute;lido que nos puede impulsar tanto a ejercer el derecho al voto como la inclinaci&oacute;n del mismo ha de ser necesariamente otro: a nivel psico-social, la poblaci&oacute;n vota en clave nacional.
    </p><p class="article-text">
        Los clivajes que han sido estimulados para ganar la convocatoria europea son exactamente los mismos que los que operan en otras, utilizando como armas arrojadizas para incitar o desincentivar el voto dificultades estrictamente internas, junto a desafortunadas an&eacute;cdotas que han vaciado la campa&ntilde;a de todo contenido europe&iacute;sta.     Son las zozobras experimentadas en nuestro umbral de bienestar, o las advertidas en el de otros, las que van a determinar la elecci&oacute;n de preferencias. Aunque aqu&iacute; cabe una pregunta: &iquest;&uacute;nicamente la mayor&iacute;a del electorado se atreve a votar seg&uacute;n su primera elecci&oacute;n de acuerdo con una jerarqu&iacute;a de preferencias en unas elecciones como las europeas? Responder afirmativamente nos conducir&iacute;a -estimo- a un insufrible sinsentido y a un vaciado de valor a todo lo que significa el proyecto de construcci&oacute;n europea. .
    </p><p class="article-text">
        Los resultados del 25 de Mayo, a tenor de las tesis anteriores, por un lado deber&iacute;an ser interpretados <em>cualitativamente</em> bajo particularidades propias del escenario espa&ntilde;ol, esto es,  marcada e intensificada tendencia a la dualidad social y pugna por el &ldquo;derecho a decidir&rdquo;; y, por otro, la presencia de un elemento <em>cuantitativo</em> concluyente: el sistema electoral vigente para estas elecciones (circunscripci&oacute;n &uacute;nica, ausencia de barrera electoral y f&oacute;rmula D&rsquo;Hont &ndash;la estructura de voto no es relevante-). La complementariedad de dichos enfoques nos har&aacute; ver el bosque.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n fulgurante de una fuerza pol&iacute;tica como PODEMOS (7,97%), junto a una p&eacute;rdida significativa de sufragios por parte del PP (26,06%) y del PSOE (23%), al paraguas de un porcentaje de participaci&oacute;n casi id&eacute;ntico al de 2009 (45,84%), es lo m&aacute;s destacable de los resultados. &iexcl;Imagino que <em>casi</em> todas las formaciones que han obtenido representaci&oacute;n estar&aacute;n satisfechas por el hecho de que se encuentran sobrerrepresentadas! Pero, visto as&iacute;, ser&iacute;a posible realizar lecturas de lo m&aacute;s variopintas. S&eacute; sobradamente que la extrapolaci&oacute;n a unas elecciones generales puede llevar a la confusi&oacute;n, que las distintas elecciones son inconmensurables entre s&iacute;. Ahora bien, no estar&iacute;a de m&aacute;s reflexionar sobre si el sistema electoral previsto en la LOREG para la configuraci&oacute;n del Congreso de los Diputados permitir&iacute;a una realineaci&oacute;n del sistema de partidos como ahora muchos est&aacute;n pregonando, erigi&eacute;ndola como una verdad indubitable. Pero dise&ntilde;emos un experimento de laboratorio con las variables reales &ndash;pero falibles para unas elecciones generales- del pasado 25 de Mayo, por lo que introducir&eacute; algunas correcciones. Veamos la tabla n&uacute;mero 1.
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        Una cierta modificaci&oacute;n en el sistema de partidos solamente es posible en aquellas circunscripciones cuya densidad sea alta, lo que provocar&aacute; un efecto mec&aacute;nico de la f&oacute;rmula D&rsquo;Hont muy proporcional. En concreto, siete son las arenas (color amarillo ocre) en las que eso ser&iacute;a posible, pero sobre todo Madrid y Barcelona, y a mayor distancia Valencia. Una hipot&eacute;tica representaci&oacute;n de PODEMOS en el hemiciclo, con 19 diputados, ser&iacute;a posible gracias a esas siete circunscripciones, en las que obtendr&iacute;a 11 diputados. Los ocho restantes se reparten entre circunscripciones con una densidad de siete o m&aacute;s diputados (color gris). En total, estamos refiri&eacute;ndonos a 15 circunscripciones, mientras que el sistema electoral prev&eacute; un total de 52. Es en ese vasto resto donde se observa un &ldquo;bipartidismo circunscripcional&rdquo;. Es m&aacute;s, si tomamos como referencia el promedio de la barrera efectiva en cada una de las circunscripciones a lo largo del archivo hist&oacute;rico de las elecciones generales desde 1977, as&iacute; como el incremento de la participaci&oacute;n, el destino de formaciones como PODEMOS es el reservado a IU y UPyD, ya que no poseen la &ldquo;utilidad territorial del voto&rdquo; como es el caso de CIU, ERC, PNV y BILDU.
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        En otras palabras, el sistema electoral para las elecciones generales, dise&ntilde;ado en pro de la estabilidad, sigue protegiendo un sistema de partidos no excesivamente representativo en sede parlamentaria. No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que deber&iacute;a darse no un vuelco sino un terremoto electoral de consecuencias verdaderamente sorprendentes para romper con el bipartidismo reinante (dado el grado de concentraci&oacute;n de voto). Incluso para asegurar la gobernabilidad del pa&iacute;s, en caso de un sistema tri o tetrapartidista, no ser&iacute;a descartable que tuvieran eco las voces que ya proponen polarizar al electorado mediante un sistema de bloques a fin de evitar la dispersi&oacute;n y la proliferaci&oacute;n de voto perdido, al estilo de la II Rep&uacute;blica. Ser&iacute;a tanto como sustituir la cuota de representaci&oacute;n por la cuota de poder. Quiz&aacute; el pragmatismo y la utilidad empujen hacia ese puerto. Sin embargo, no se dan de momento las condiciones objetivas, aun cuando el objetivo sea la formaci&oacute;n de nuevas mayor&iacute;as. &iquest;El fin justificar&aacute; los medios? El tiempo lo dir&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Mora Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/grado-modificado-sistema-politico-elecciones_1_4854166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 May 2014 18:43:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En qué grado han modificado nuestro sistema político las elecciones del 25-M?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es medible la calidad democrática?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/medible-calidad-democratica_1_5785459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/800b6cf3-2bec-4ced-81f7-99f49da94594_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es medible la calidad democrática?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La  construcción de definiciones para calificar democracias siempre estará  impregnada de un fuerte contenido ideológico</p><p class="subtitle">¿Qué implica afirmar que una democracia es  homologable?</p><p class="subtitle">Parece incuestionable que a medida que se  afianza la democracia como ideal, resulta menos posible la caída del  régimen</p></div><p class="article-text">
        La  medici&oacute;n de los rendimientos de cualquier sistema democr&aacute;tico nunca es  una tarea f&aacute;cil, aunque se disponga de un amplio arsenal de instrumentos  para ello. El primer gran obst&aacute;culo que se ha de sortear radica en el  &aacute;mbito terminol&oacute;gico. Tenemos que saber de qu&eacute; estamos hablando con  precisi&oacute;n y rigor para no perdernos en demagogias in&uacute;tiles y en  discursos ret&oacute;ricos, artificiosos y huecos.
    </p><p class="article-text">
        La  construcci&oacute;n de definiciones para calificar democracias siempre estar&aacute;  impregnada de un fuerte contenido ideol&oacute;gico, y en ese sentido las  palabras que se seleccionen no ser&aacute;n neutrales sino que ser&aacute;n  representativas de un paradigma te&oacute;rico que pretende una implantaci&oacute;n  pr&aacute;ctica mediante una remodelaci&oacute;n progresiva de la realidad del r&eacute;gimen  estudiado. El caso de la democracia espa&ntilde;ola no es una excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Casi  todo el mundo est&aacute; convencido de que se trata de una de las democracias  m&aacute;s consolidadas y avanzadas del planeta, si bien las concentraciones  populares y la eclosi&oacute;n de movimientos sociales desde un tiempo a esta  parte podr&iacute;an servir de argumento en contrario (o si se quiere, de la  plasmaci&oacute;n de una narrativa diferente). La imagen que se busca expandir  como pa&iacute;s y marca es la pertenencia a un club selecto. Cualquier duda  que se esparza sobre esa apreciaci&oacute;n ser&iacute;a como una especie de apostas&iacute;a  antisistema. La contrariedad se localiza en los referentes con los que  contrastamos. Es decir, &iquest;miramos hacia arriba o hacia abajo? Lo &uacute;nico  que estamos en condiciones de demostrar es que nuestro r&eacute;gimen  democr&aacute;tico alcanza unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos, y en ese sentido es  homologable como democracia. Pero nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por  ello, cabr&iacute;a plantearse algunas interrogantes fundamentales sobre la  sem&aacute;ntica de los t&eacute;rminos a la hora de abrir un debate certero, pues  ser&aacute; el significado concedido a las palabras el que determine los  objetivos a conseguir. &iquest;Qu&eacute; implica afirmar que una democracia es  homologable? Tan solo se expresa que ese sistema parece albergar una  serie de requisitos exigidos, aunque la homologaci&oacute;n tambi&eacute;n puede ser  clasificada en grados ascendentes. Esto es, mientras m&aacute;s requisitos  cumpla un r&eacute;gimen, m&aacute;s homologable es como democracia. A su vez, esto  apunta a que todas las democracias no son igualmente homologables,  salvando las apariencias. &iquest;Cu&aacute;l es el nivel de homologaci&oacute;n de la  democracia espa&ntilde;ola? Si miramos &ldquo;hacia abajo&rdquo;, estamos cerca del suelo;  en cambio, &ldquo;hacia arriba&rdquo; nos hace ser conscientes del camino que  todav&iacute;a nos queda por andar. As&iacute; pues, mencionar en exclusiva y  aisladamente el adjetivo &ldquo;homologable&rdquo; no nos aporta nada de  informaci&oacute;n, ya que se tiene que mostrar cu&aacute;l es el marco de relaciones  en el que nos situamos. Y, por supuesto, no es de recibo aludir en  conjunto a los diversos bar&oacute;metros internacionales, ya que cada uno es  diferente en su dise&ntilde;o y prop&oacute;sitos. Ambos sofismas abundan para  construir discursos manipuladores. Aun as&iacute; y en el mejor de los casos,  la homologaci&oacute;n no sirve para mucho excepto para propaganda. Hay que dar  el salto hacia la verificaci&oacute;n positiva y creciente: no debemos  contentarnos con que la democracia espa&ntilde;ola cumpla requisitos sino que  tales exigencias operen adecuadamente. Llegados a este punto, el dolor  de cuello, de tanto &ldquo;mirar hacia arriba&rdquo;, se nos hace insoportable e  insufrible.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente,  que una democracia sea homologable no es sin&oacute;nimo de &ldquo;consolidada&rdquo;. La  perdurabilidad de un r&eacute;gimen democr&aacute;tico depende de la ponderaci&oacute;n de  muchos factores. Lo que s&iacute; parece incuestionable es que a medida que se  afianza la democracia como ideal, resulta menos posible la ca&iacute;da del  r&eacute;gimen. Esto nos lleva a una conclusi&oacute;n b&aacute;sica: una democracia que no  se experimente como tal corre peligro. La consolidaci&oacute;n se encuentra en  raz&oacute;n directamente proporcional con la legitimidad percibida. Todo  proceso de consolidaci&oacute;n es una cuesti&oacute;n de tiempo. Cada r&eacute;gimen lleva  su ritmo, pero no se puede eternizar porque el curso de la  desligitimaci&oacute;n es mucho m&aacute;s acelerado. La legitimidad involucra un  equilibrio inestable entre los diversos mecanismos de control: la  preponderancia o la excesiva influencia de algunos de ellos sobre el  resto sembrar&aacute; incertidumbre y disfuncionalidad. Se tomar&aacute; la parte por  el todo y ser&aacute;n esgrimidos como instrumentos de poder efectivo. Toda  percepci&oacute;n en la sociedad de masas es inducida con el prop&oacute;sito de  generar unos efectos a gran escala. &iquest;Qu&eacute; ideal de democracia se nos est&aacute;  proponiendo? &iquest;Reforma del r&eacute;gimen democr&aacute;tico o ruptura con el sistema  pol&iacute;tico imperante? &iquest;Qui&eacute;nes saldr&iacute;an beneficiados en una circunstancia u  otra? &iquest;La reforma podr&iacute;a desembocar en ruptura o la ruptura sembrar&iacute;a  las semillas de un continuismo disfrazado? &iquest;Qu&eacute; tipo de proceso es el  m&aacute;s conveniente para la democracia espa&ntilde;ola: medidas paliativas o  terapia de choque? &iquest;Fomentar la indefensi&oacute;n aprendida o formar  ciudadanos? Todo estar&aacute; en dependencia del r&eacute;gimen que se desee  &ldquo;consolidar&rdquo;. Confiemos en que la m&aacute;xima de <em>Il Gattopardo</em> no nos atropelle de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el factor que hace cobrar un <em>plus</em> de calidad a las democracias se localiza en los puentes que cada  r&eacute;gimen sea capaz de erigir entre la consolidaci&oacute;n y la calidad del  sistema. No es descartable que una democracia sea longeva con un nivel  bajo de legitimidad. Cualquier r&eacute;gimen democr&aacute;tico sobre el que, desde  su dise&ntilde;o inicial por el poder constituyente, se blanda sobre su cabeza  la espada de Damocles de la decadencia est&aacute; condenado a transitar por  zozobras de diversa &iacute;ndole, sin excluir su extinci&oacute;n. Incluso no estar&iacute;a  de m&aacute;s establecer una serie de cruces entre consolidaci&oacute;n y calidad,  con diversos escenarios posibles. Un esquema que llevar&iacute;a a contemplar  transformaciones &ndash;sustanciales o no- en el r&eacute;gimen, o bien simplemente  cambio de r&eacute;gimen. Si desde el principio se ha permitido cierto tipo de  conductas, el nivel de confianza en los poderes del Estado y en sus  distintas instituciones pol&iacute;tico-administrativas tiende a disminuir. El  pacto social quiebra y, con gran complejidad, se aceptar&aacute;n medidas  reconciliatorias. La democracia espa&ntilde;ola est&aacute; repleta de ejemplos que se  reproducen una y otra vez. Digamos que estamos ante elementos que se  retroalimentan y coimplican: el dise&ntilde;o del r&eacute;gimen pol&iacute;tico y la baja  calidad del mismo.
    </p><p class="article-text">
        La actual democracia espa&ntilde;ola resiste con ventilaci&oacute;n asistida. Pero as&iacute;, &iquest;hasta cu&aacute;ndo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Mora Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/medible-calidad-democratica_1_5785459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Aug 2013 18:42:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
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