<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Palomar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristina_palomar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristina Palomar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510827" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Sicilia: esencia mediterránea en estado puro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/sicilia-esencia-mediterranea-puro_132_2277540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sicilia: esencia mediterránea en estado puro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de los tópicos de la mafia y la pobreza secular, la isla más grande del Mediterráneo, es un cruce de caminos y un libro de historia al aire libre</p><p class="subtitle">La cocina siciliana, muy influenciada por los árabes, ha regalado al mundo un montón de recetas deliciosas empezando por sus dulces postres</p><p class="subtitle">El siciliano, de profesión inmigrante, es adusto, orgulloso, desconfiado y amante de sus tradiciones; y tiene un peculiar sentido del humor</p></div><p class="article-text">
        Es inevitable nombrar Sicilia y pensar en los asesinatos de la mafia, la especulaci&oacute;n urban&iacute;stica, el atraso secular y la inmigraci&oacute;n hacia Mil&aacute;n y Estados Unidos. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de los t&oacute;picos, la isla m&aacute;s grande del Mediterr&aacute;neo es tambi&eacute;n una de las m&aacute;s bellas. Y no s&oacute;lo por las playas, el perfume de los limoneros, las ruinas arqueol&oacute;gicas, los volcanes o la riqueza gastron&oacute;mica. Sicilia es un cruce de caminos, un libro de historia al aire libre donde todas las civilizaciones que la han intentado someter han dejado su huella de destrucci&oacute;n y de belleza. La ind&oacute;mita Sicilia es la esencia mediterr&aacute;nea en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        De Sicilia sorprenden muchas cosas. La primera, su gran extensi&oacute;n y la diversidad de paisajes naturales, pueblos y ciudades que el viajero encontrar&aacute; durante la ruta. La segunda, el car&aacute;cter de su gente. No hay nada menos italiano que un siciliano. Es un pueblo adusto, orgulloso y profundamente religioso.
    </p><p class="article-text">
        Supervivientes de muchas invasiones y mezcla de todas ellas, criados en una tierra dura que los sacude de tanto en tanto y les ha obligado a emigrar durante d&eacute;cadas, los sicilianos aman sus tradiciones, son desconfiados y tienen un peculiar sentido del humor. Ni tan s&oacute;lo intentando hablar italiano, el forastero podr&aacute; evitar alg&uacute;n comentario burl&oacute;n en siciliano, una lengua que desgraciadamente se est&aacute; perdiendo porque s&oacute;lo la habla la gente mayor del interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El viaje a Sicilia se ha de preparar con antelaci&oacute;n, escogiendo muy bien los destinos si el tiempo que tenemos es limitado porque es imposible verlo todo. La mejor forma de visitar la isla es en coche porque muchos de los vestigios griegos y romanos est&aacute;n en lugares de dif&iacute;cil acceso, algunos en medio del campo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que tener muy presente que Sicilia, a caballo entre Europa y &Aacute;frica, es una isla mediterr&aacute;nea peculiar. En verano hace much&iacute;simo calor y no es dif&iacute;cil que el siroco norteafricano la barra de sur a norte durante d&iacute;as. El invierno es c&aacute;lido en la costa, pero en el interior las temperaturas bajan de cero grados y la nieve puede aislar los pueblos de monta&ntilde;a. La mejor &eacute;poca para visitarla es la primavera.
    </p><p class="article-text">
        Los amantes de la historia no se han de perder las ruinas que fenicios, cartagineses, griegos, romanos, &aacute;rabes, normandos, catalanes y espa&ntilde;oles dejaron esparcidas en la isla durante los siglos de conquista. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de Taormina, Noto Antica, Agrigento, Naxos, Selinunte o Segesta, llenas de turistas y de sicilianos exiliados que vuelven a pasar las vacaciones con la familia, tambi&eacute;n hay vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La puerta de entrada m&aacute;s habitual es Palermo o Catania, dos ciudades sorprendentes y desconcertantes por la huella &aacute;rabe de la primera y por la piedra oscura volc&aacute;nica de los edificios de la segunda, que vive bajo la sombra amenazadora del Etna siempre humeante.
    </p><p class="article-text">
        La griega, &aacute;rabe y normanda Cefal&ugrave; es una peque&ntilde;a joya situada en la costa norte, entre Messina y Palermo. A pesar de que Taormina es el primer destino tur&iacute;stico de la isla, el litoral entre Cefal&ugrave; y el Capo d&rsquo;Orlando es el menos explotado y uno de los m&aacute;s aut&eacute;nticos para disfrutar de la playa, a pesar de que el turismo no deja de crecer.
    </p><p class="article-text">
        Cefal&ugrave; es un pueblo marinero situado en una peque&ntilde;a lengua de tierra al pie de una gran roca y tiene una de las catedrales normandas m&aacute;s bonitas de la isla hasta el punto de ser considerada como uno de los mejores ejemplos de arte bizantino en tierras sicilianas con el permiso del Duomo de Monreale.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Resiguiendo la costa del mar Tirreno en direcci&oacute;n oeste y dejando atr&aacute;s Palermo, se llega hasta la vieja y tranquila Tr&aacute;pani, t&iacute;pica por sus salinas y porque fue la puerta de entrada de los invasores &aacute;rabes. Antes de llegar es obligatorio desviarse hasta Erice, un bonito pueblo medieval encaramado en una pe&ntilde;a que durante la &eacute;poca romana fue centro de culto de la diosa de la fertilidad. Los &aacute;rabes la rebautizaron como Gebel Hamed y los normandos como Monte San Giuliano. Su nombre actual se lo puso Mussolini en el a&ntilde;o 1934 en recuerdo de la Venus Erycina romana. En la actualidad vive pr&aacute;cticamente del turismo.
    </p><p class="article-text">
        Desde Tr&aacute;pani hasta Siracusa, la costa que mira hacia &Aacute;frica muestra la cara m&aacute;s fea del urbanismo descontrolado en manos de la mafia y de los gobiernos locales que la sirven. Superado el impacto que dejan tanto las ruinas del Valle de los Templos como el horror de cemento que rodea Agrigento, toca hacer una parada en las barrocas Noto, Ragusa y M&oacute;dica, reconstruidas despu&eacute;s del terremoto de 1693 y con la mayor&iacute;a de los edificios vac&iacute;os y medio abandonados.
    </p><p class="article-text">
        El viajero s&oacute;lo se reconcilia con los excesos destructores de la humanidad cuando llega a Ortigia, el casco antiguo de la blanca Siracusa, una de las ciudades hel&eacute;nicas m&aacute;s importantes del oeste mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Fuera de los circuitos tur&iacute;sticos habituales en busca de sol y playa, Sicilia reserva en el interior algunos de sus tesoros m&aacute;s sorprendentes escondidos entre campos de trigo, bosques centenarios y enclaves medievales y barrocos como Enna. Su coraz&oacute;n reseco por el sol y su geograf&iacute;a esculpida por mil terremotos hacen las delicias de los amantes de las historias de Leonardo Sciacia, Gioseppe di Lampedusa y Andrea Camillieri.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La mafia, gracias a las pel&iacute;culas de Hollywood, tambi&eacute;n se ha convertido en un atractivo tur&iacute;stico y los vecinos del peque&ntilde;o pueblo de Corleone han sabido aprovecharlo.
    </p><p class="article-text">
        No se puede hablar de Sicilia sin nombrar su gastronom&iacute;a, muy influenciada por la cocina &aacute;rabe sobre todo en la utilizaci&oacute;n del picante y los sabores agridulces en sus platos principales, y en los dulces como la <em>cassata</em>, los <em>cannoli</em> y la azucarada <em>frutta marturana</em>.
    </p><p class="article-text">
        De sus or&iacute;genes sencillos basados en el aceite de oliva, las verduras y el pescado, la cocina siciliana ha regalado al mundo la caponata, la pasta con sardinas, hinojo, pasas y pi&ntilde;ones; las sardinas rellenas y los estofados de sepia y calamar de Palermo, el cusc&uacute;s de pescado de Tr&aacute;pani, y el at&uacute;n &ndash;el pescado rey por excelencia&ndash; con cebolla, anchoas y tomate.
    </p><p class="article-text">
        Todo, regado con un buen vino marsala y una granita de lim&oacute;n o jazm&iacute;n para digerir los kilos de m&aacute;s que el viajero traer&aacute; de vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> vuela diariamente desde Barcelona a Palermo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/sicilia-esencia-mediterranea-puro_132_2277540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Dec 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244462" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244462" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sicilia: esencia mediterránea en estado puro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sicília: essència mediterrània en estat pur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/sicilia-essencia-mediterrania-estat-pur_132_2277427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sicília: essència mediterrània en estat pur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Més enllà dels tòpics de la màfia i la pobresa secular, l’illa més gran de la Mediterrània, és una cruïlla de camins i un llibre d’història a l’aire lliure</p><p class="subtitle">La cuina siciliana, molt influenciada pels àrabs, ha regalat al món un munt de receptes delicioses començant per les seves dolces postres</p><p class="subtitle">El sicilià, de professió immigrant, és adust, orgullós, desconfiat i amant de les seves tradicions; i té un peculiar sentit de l’humor</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;s inevitable esmentar Sic&iacute;lia i pensar en els assassinats de la m&agrave;fia, l&rsquo;especulaci&oacute; urban&iacute;stica, l&rsquo;endarreriment secular i la immigraci&oacute; cap a Mil&agrave; i els Estats Units. Tanmateix, m&eacute;s enll&agrave; dels t&ograve;pics, l&rsquo;illa m&eacute;s gran de la Mediterr&agrave;nia &eacute;s tamb&eacute; una de les m&eacute;s belles. I no nom&eacute;s per les platges, el perfum dels llimoners, les ru&iuml;nes arqueol&ograve;giques, els volcans o la riquesa gastron&ograve;mica. Sic&iacute;lia &eacute;s una cru&iuml;lla de camins, un llibre d&rsquo;hist&ograve;ria a l&rsquo;aire lliure on totes les civilitzacions que l&rsquo;han intentat sotmetre hi han deixat la seva empremta de destrucci&oacute; i de bellesa. La ind&ograve;mita Sic&iacute;lia &eacute;s l&rsquo;ess&egrave;ncia mediterr&agrave;nia en estat pur.
    </p><p class="article-text">
        De Sic&iacute;lia sorprenen moltes coses. La primera, la seva gran extensi&oacute; i la diversitat de paisatges naturals, pobles i ciutats que el viatger trobar&agrave; durant la ruta. La segona, el car&agrave;cter de la seva gent. No hi ha res menys itali&agrave; que un sicili&agrave;. &Eacute;s un poble adust, orgull&oacute;s i profundament religi&oacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Supervivents de moltes invasions i barreja de totes elles, criats en una terra dura que els sacseja de tant en tant i els ha obligat a emigrar durant d&egrave;cades, els sicilians estimen les seves tradicions, s&oacute;n desconfiats i tenen un peculiar sentit de l'humor. Ni tan sols intentant parlar itali&agrave; el foraster podr&agrave; evitar algun comentari burleta en sicili&agrave;, una llengua que malauradament s'est&agrave; perdent perqu&egrave; nom&eacute;s la parla la gent gran de l'interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b2eb6492-c591-4f5c-9fbd-0212b97a7590_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El viatge a Sic&iacute;lia s&rsquo;ha de preparar amb antelaci&oacute;, triant molt b&eacute; les destinacions si el temps que tenim &eacute;s limitat perqu&egrave; &eacute;s impossible veure-ho tot. La millor manera de visitar l&rsquo;illa &eacute;s en cotxe perqu&egrave; molts dels vestigis grecs i romans estan en llocs de dif&iacute;cil acc&eacute;s, alguns al mig del camp. A m&eacute;s, cal tenir molt present que Sic&iacute;lia, a cavall entre Europa i &Agrave;frica, &eacute;s una illa mediterr&agrave;nia peculiar.
    </p><p class="article-text">
        A l&rsquo;estiu fa molt&iacute;ssima calor i no &eacute;s dif&iacute;cil que el siroco nord-afric&agrave; l&rsquo;escombri de sud a nord durant dies. L&rsquo;hivern es c&agrave;lid a la costa, per&ograve; a l&rsquo;interior les temperatures baixen de cero graus i la neu pot a&iuml;llar els pobles de muntanya. La millor &egrave;poca per visitar-la &eacute;s la primavera.
    </p><p class="article-text">
        Els amants de la hist&ograve;ria no s&rsquo;han de perdre les ru&iuml;nes que fenicis, cartaginesos, grec, romans, &agrave;rabs, normands, catalans i espanyols van deixar escampades per l&rsquo;illa durant els segles de conquesta. Tanmateix, m&eacute;s enll&agrave; de Taormina, Noto Antica, Agrigento, Naxos, Selinunte o Segesta, plenes de turistes i de sicilians exiliats que tornen a passar les vacances amb la fam&iacute;lia, tamb&eacute; hi ha vida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e1a5bc2f-c4ee-4c5a-91e6-3cea34b1efa2_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La porta d&rsquo;entrada m&eacute;s habitual &eacute;s Palerm o Cat&agrave;nia, dues ciutats sorprenents i desconcertants per la empremta &agrave;rab de la primera i per la pedra fosca volc&agrave;nica dels edificis de la segona, que viu sota l&rsquo;ombra amena&ccedil;adora de l&rsquo;Etna sempre fumejant.
    </p><p class="article-text">
        La grega, &agrave;rab i normanda Cefal&ugrave; &eacute;s una petita joia situada a la costa nord, entre Messina i Palerm. Tot i que Taormina &eacute;s el primer dest&iacute; tur&iacute;stic de l&rsquo;illa, el litoral entre Cefal&ugrave; i el Capo d&rsquo;Orlando &eacute;s el menys explotat i un dels m&eacute;s aut&egrave;ntics per gaudir de la platja malgrat que el turisme no para de cr&eacute;ixer.
    </p><p class="article-text">
        Cefal&ugrave; &eacute;s un poble mariner situat en una petita llengua de terra al peu d&rsquo;una gran roca i t&eacute; una de les catedrals normandes m&eacute;s boniques de l&rsquo;illa fins el punt d&rsquo;estar considerada com una dels millors exemples d&rsquo;art bizant&iacute; en terres sicilianes amb el perm&iacute;s del Duomo de Monreale.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0eea6470-19c8-4f2e-b8e1-23e42bb00f88_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Resseguint la costa del mar Tirr&egrave; en direcci&oacute; oest i deixant enrere Palerm s&rsquo;arriba fins a la vella i tranquil&middot;la Tr&agrave;pani, t&iacute;pica per les seves salines i perqu&egrave; va ser la porta d&rsquo;entrada dels invasors &agrave;rabs. Abans d&rsquo;arribar-hi &eacute;s obligat desviar-se fins a Erice, un bonic poble medieval situat dalt d&rsquo;un tur&oacute; que durant l&rsquo;&egrave;poca romana va ser centre de culte de la deessa de la fertilitat. Els &agrave;rabs la van rebatejar com a Gebel Hamed i els normands com a Mont San Giuliano. El seu nom actual el va posar l&rsquo;any 1934 Mussolini en record de la Venus Erycina romana. En l&rsquo;actualitat viu pr&agrave;cticament del turisme.
    </p><p class="article-text">
        Des de Tr&agrave;pani fins a Siracusa, la costa que mira cap a &Agrave;frica mostra la seva cara m&eacute;s lletja de l&rsquo;urbanisme descontrolat en mans de la m&agrave;fia i dels governs locals que la serveixen. Superat l&rsquo;impacte que deixen tant les ru&iuml;nes de la Vall dels Temples com l&rsquo;horror de ciment que envolta Agrigento, toca fer una parada a les barroques Noto, Ragusa i M&ograve;dica, reconstru&iuml;des despr&eacute;s del terratr&egrave;mol del 1693 i amb la majoria dels edificis buits i mig abandonats.
    </p><p class="article-text">
        El viatger nom&eacute;s es reconcilia amb els excessos destructors de la humanitat quan arriba a Ortigia, el casc antic de la blanca Siracusa, una de les ciutats hel&middot;l&egrave;niques m&eacute;s importants de l&rsquo;oest mediterrani.
    </p><p class="article-text">
        Fora dels circuits tur&iacute;stics habituals a la recerca de sol i platja, Sic&iacute;lia reserva en l&rsquo;interior alguns dels seus tresors m&eacute;s sorprenents amagats entre camps de blat, boscos centenaris i enclavaments medievals i barroques com Enna. El seu cor ressec pel sol i la seva geografia esculpida per mil terratr&egrave;mols fan les del&iacute;cies dels amants de les hist&ograve;ries de Leonardo Sciacia, Gioseppe di Lampedusa i Andrea Camillieri.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edf66ef9-5550-4ac9-8a5f-4a9dbc8e229b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La m&agrave;fia, gr&agrave;cies a les pel&middot;l&iacute;cules de Hollywood, tamb&eacute; s&rsquo;ha convertit en un atractiu tur&iacute;stic i els ve&iuml;ns del petit poble de Corleone han sabut aprofitar-ho.
    </p><p class="article-text">
        No es pot parlar de Sic&iacute;lia sense esmentar la seva gastronomia, molt influenciada per la cuina &agrave;rab sobretot en la utilitzaci&oacute; del picant i dels sabors agredol&ccedil;os en els seus plats principals, i en els dol&ccedil;os com la <em>cassata</em>, els <em>cannoli</em> i l&rsquo;ensucrada <em>frutta</em> <em>marturana</em>.
    </p><p class="article-text">
        Dels seus or&iacute;gens senzills basats en l&rsquo;oli d&rsquo;oliva, les verdures i el peix, la cuina siciliana ha regalat al m&oacute;n la caponata, la pasta amb sardines, fonoll, panses i pinyons; les sardines farcides i els estofats de s&iacute;pia i calamar de Palerm, el cusc&uacute;s de peix de Tr&agrave;pani, i la tonyina &ndash;el peix rei per excel&middot;l&egrave;ncia&ndash; amb ceba, anxoves i tom&agrave;quet.
    </p><p class="article-text">
        Tot, regat amb un bon vi marsala i una granita de llimona o gessam&iacute; per pair els quilos de m&eacute;s que el viatger portar&agrave; de tornada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> vola a diari des de Barcelona a Palerm.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/sicilia-essencia-mediterrania-estat-pur_132_2277427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Dec 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244462" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244462" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sicília: essència mediterrània en estat pur]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/61fddb3e-bae2-4860-98b2-0bad2716c022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Islandia: de cascada en cascada y vuelta a empezar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/islandia-cascada-vuelta-empezar_132_2364754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Islandia: de cascada en cascada y vuelta a empezar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La isla que palpita bajo los pies evoca viajes fantásticos al centro de la tierra e historias de salvajes y bellos vikingos comedores de tiburón fermentado</p><p class="subtitle">Visitar la tierra islandesa siguiendo la ruta de los imponentes saltos de agua es una forma original de conocer uno de los paisajes más insólitos y bellos del planeta</p></div><p class="article-text">
        Dar vueltas alrededor de la isla es el deporte nacional de Islandia. Cuando llega el buen tiempo, los islandeses se lanzan a la carretera con sus trastos de acampada a la b&uacute;squeda de un lugar donde sentir todav&iacute;a m&aacute;s cerca la fuerza de una tierra que palpita bajo los pies y transforma el paisaje constantemente. La m&aacute;gica Islandia evoca viajes fant&aacute;sticos al centro de la tierra, historias de salvajes y bellos vikingos comedores de tibur&oacute;n fermentado, auroras boreales que dejan sin respiraci&oacute;n y volcanes escondidos bajo glaciares a punto de explotar. Viajar a Islandia es como aterrizar en otro planeta.
    </p><p class="article-text">
        Una forma original de rodear esta ins&oacute;lita isla es siguiendo la ruta de las innumerables cascadas que salpican el paisaje hosped&aacute;ndose en granjas y escuelas. Es un itinerario mucho m&aacute;s recomendable para el viajero que la ruta de los elfos, unas extra&ntilde;as criaturas que s&oacute;lo se aparecen a los humanos cuando ellos quieren y que muchos islandeses defienden con u&ntilde;as y dientes hasta el punto de paralizar el trazado de nuevas carreteras para no molestarles. Son seres escurridizos y vengativos con un peculiar sentido del humor, capaces de pincharte las ruedas del coche o de esconderte la nevera del picnic si les disgustas.
    </p><p class="article-text">
        La primera maravilla del viaje a trav&eacute;s de la Ring Road que rodea la isla es Gullfoss, la cascada dorada m&aacute;s fotografiada de Islandia. Situada relativamente cerca de la capital, Reikiavik, es junto con el parque de los g&eacute;isers, visita obligada para ir abriendo boca y acostumbrar tus ojos a lo asombroso. Se llega hasta ella a pie a trav&eacute;s de un camino que transcurre entre prados y que siempre est&aacute; lleno de gente yendo y viniendo. El estruendo del agua es ensordecedor y siempre est&aacute; envuelta en una nube de vapor de agua que te deja calado de pies a cabeza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De vuelta a la carretera en direcci&oacute;n noroeste, la ruta atraviesa una de las zonas m&aacute;s bonitas de Islandia por su verdor. Si el tiempo acompa&ntilde;a y no tenemos prisa, podemos desviarnos para visitar la pen&iacute;nsula de Snaefellnes y el imponente volc&aacute;n por el cual Jules Verne hizo entrar a los protagonistas de Viaje al centro de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado de la imponente cima siempre nevada est&aacute; Stykkish&oacute;lmur, un bello pueblo de pescadores que se ha convertido en uno de los centros de veraneo m&aacute;s populares de la zona pr&oacute;xima a la capital.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente cascada de la ruta es Godafoss, ya cerca de la zona de Akureyri, una peque&ntilde;a ciudad que junto con H&uacute;savik sirve de punto de partida para el avistamiento de ballenas azules y jorobadas, y para los paseos por los alrededores del m&aacute;gico lago M&yacute;tvan. Conocido por los islandeses como el lago de las moscas, sorprende por sus pozas de barro humeantes de inquietantes colores y sus parajes marcianos.
    </p><p class="article-text">
        Godafoss, la cascada de los dioses, no es tan conocida pero es muy bella. Dibuja una media luna casi perfecta y se dice que los vikingos lanzaron sus dioses paganos en el lago cuando adoptaron la fe cristiana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La cantidad de cascadas islandesas hace que al final pierdas la cuenta. Sin embargo hay una que es imposible olvidar. Es Detifoss, en el coraz&oacute;n del parque nacional de J&oacute;kuls&aacute;rglj&uacute;fur, en la zona m&aacute;s cercana al C&iacute;rculo Polar &Aacute;rtico. Es el salto de agua m&aacute;s grande y caudaloso de Europa, y el ruido ensordecedor que produce te paraliza de terror mucho antes de llegar a su orilla. Los curiosos m&aacute;s insensatos se acercan hasta el mismo borde siempre mojado y resbaladizo para hacerse una foto, y las ca&iacute;das al vac&iacute;o son m&aacute;s habituales de lo que parece.
    </p><p class="article-text">
        La carretera nos lleva en direcci&oacute;n noreste hacia Egilsstadir a trav&eacute;s de un desierto de tierra negra donde ni los trolls podr&iacute;an vivir. Antes era una zona muy f&eacute;rtil, pero una erupci&oacute;n inesperada lo dej&oacute; todo cubierto de ceniza. Los islandeses est&aacute;n acostumbrados a los cambios de humor extremos de su isla y aceptan con naturalidad que un volc&aacute;n cabreado les destroce la casa en un momento. De hecho, su incre&iacute;ble capacidad de adaptaci&oacute;n es lo que les ha asegurado durante siglos la supervivencia en un entorno muy hostil. Esto y el amor incondicional que sienten por su tierra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ya de vuelta hacia Reikiavik, la carretera bordea los fiordos, que en la costa este no son tan imponentes como en el oeste,&nbsp; aunque s&iacute; m&aacute;s numerosos. La siguiente cascada es Svartifoss, pero antes hay que visitar Vatnaj&ouml;kull, el glaciar m&aacute;s grande de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Con 8.400 kil&oacute;metros cuadrados de superficie, oculta un volc&aacute;n medio dormido y almacena m&aacute;s hielo que todos los glaciares europeos y del resto de Islandia juntos. S&oacute;lo le superan los glaciares de Groenlandia &ndash;a un tiro de piedra en avi&oacute;n&ndash; y de la Ant&aacute;rtida. Una de las zonas de desag&uuml;e del Vatnaj&ouml;kull es el lago J&ouml;kuls&aacute;rlon, d&oacute;nde los t&eacute;mpanos de hielo llegan hasta el mismo mar.
    </p><p class="article-text">
        La cascada Svartifoss, situada en el parque nacional de Skaftafell, es muy bonita. La esbelta lengua de agua se desliza por una pared hecha de columnas de basalto que inspir&oacute; la construcci&oacute;n de la fachada de la catedral de la capital. El problema es que para llegar hasta ella hay que caminar m&aacute;s de una hora y media por un sendero cuesta arriba encharcado y rodeado de niebla. A partir de aqu&iacute; empieza un arenal negro interminable, conocido como sandur, que se prolonga durante kil&oacute;metros hasta el pueblo de Vik.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El desierto de Skeidar&aacute;sandur es el resultado de todos los sedimentos volc&aacute;nicos que en 1996 arrastr&oacute; el glaciar que tapaba un volc&aacute;n que entr&oacute; en erupci&oacute;n. El desastre se llev&oacute; por delante carreteras, puentes y casas en cuesti&oacute;n de pocas horas, pero agrand&oacute; la isla unos cuantos kil&oacute;metros. Desde la carretera que lo atraviesa las vistas son impresionantes. S&oacute;lo las superan las cascadas de Sk&oacute;gafoss y Seljalandsfoss, con ca&iacute;das de agua mucho m&aacute;s delicadas y menos terror&iacute;ficas que las del noroeste.
    </p><p class="article-text">
        Y una vez llegados a Reikiavik s&oacute;lo queda esperar a que la caprichosa tierra islandesa desate su genio para volver a empezar el viaje, que siempre ser&aacute; distinto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos desde Barcelona a Islandia entre abril y septiembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/islandia-cascada-vuelta-empezar_132_2364754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Nov 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244507" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244507" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Islandia: de cascada en cascada y vuelta a empezar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islandia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Islàndia: de cascada en casada i tornem a començar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/islandia-cascada-casada-tornem-comencar_132_2364701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Islàndia: de cascada en casada i tornem a començar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L'illa que batega sota els peus evoca viatges fantàstics al centre de la terra i històries de salvatges i bells víkings menjadors de tauró fermentat</p><p class="subtitle">Visitar la terra islandesa seguint la ruta dels imponents salts d’aigua és una forma original de conèixer un dels paisatges més insòlits i bells del planeta</p></div><p class="article-text">
        Donar voltes a la illa &eacute;s l'esport nacional d'Isl&agrave;ndia. Quan arriba el bon temps, els islandesos es llancen a la carretera amb les seves andr&ograve;mines d'acampada a la recerca d&rsquo;un lloc on sentir encara m&eacute;s pr&ograve;xima la for&ccedil;a d'una terra que batega sota els peus i transforma el paisatge constantment. La m&agrave;gica Isl&agrave;ndia evoca viatges fant&agrave;stics al centre de la terra, hist&ograve;ries de salvatges i bells v&iacute;kings menjadors de taur&oacute; fermentat, aurores boreals que deixen sense respiraci&oacute; i volcans amagats sota glaciars a punt d&rsquo;explotar. Viatjar a Isl&agrave;ndia &eacute;s com aterrar en un altre planeta.
    </p><p class="article-text">
        Una forma original de rodejar aquesta ins&ograve;lita illa &eacute;s seguint la ruta de les nombroses cascades que esquitxen el paisatge hostatjant-se en granges i escoles. &Eacute;s un itinerari molt m&eacute;s recomanable per al viatgers que la ruta dels elfs, unes estranyes criatures que nom&eacute;s s'apareixen als humans quan ells volen i que molts islandesos defensen a capa i espasa fins al punt de paralitzar el tra&ccedil;at de noves carreteres per no molestar-los. S&oacute;n &eacute;ssers fugissers i venjatius amb un peculiar sentit de l&rsquo;humor, capa&ccedil;os de punxar-te les rodes del cotxe o d&rsquo;amagar-te la nevera del p&iacute;cnic si els disgustes.
    </p><p class="article-text">
        La primera meravella del viatge a trav&eacute;s de la Ring Road que rodeja l'illa &eacute;s Gullfoss, la cascada daurada m&eacute;s fotografiada d'Isl&agrave;ndia. Situada relativament a prop de la capital, Reikiavik, &eacute;s juntament amb el parc dels gu&egrave;isers, visita obligada per anar fent boca i acostumar els ulls a les coses incre&iuml;bles. S'arriba fins a ella a peu a trav&eacute;s d'un cam&iacute; que transcorre entre prats i que sempre &eacute;s ple de gent anant i venint. El soroll de l'aigua &eacute;s ensordidor i sempre est&agrave; envoltada d'un n&uacute;vol de vapor d'aigua que et deixa xop de cap a peus.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c3bd368-9b24-4860-a884-b032e6344ca1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De tornada a la carretera en direcci&oacute; oest, la ruta travessa una de les zones m&eacute;s boniques d'Isl&agrave;ndia per la seva verdor. Si el temps acompanya i no tenim pressa, podem desviar-nos per visitar la pen&iacute;nsula d'Snaefellnes i l'imponent volc&agrave; pel qual Jules Verne va fer entrar els protagonistes de Viatge al centre de la terra.
    </p><p class="article-text">
        A l'altre costat de l&rsquo;imponent cim sempre nevat est&agrave; Stykkish&oacute;lmur, un bell poble de pescadors que s'ha convertit en un dels centres d'estiueig m&eacute;s populars de la zona pr&ograve;xima a la capital.
    </p><p class="article-text">
        La seg&uuml;ent cascada de la ruta &eacute;s Godafoss, ja a prop de la zona d'Akureyri, una petita ciutat que juntament amb H&uacute;savik serveix de punt de partida per veure balenes blaves i geperudes, i per passejar pels voltants del m&agrave;gic llac M&yacute;tvan. Conegut pels islandesos com el llac de les mosques, sorpr&egrave;n pels seus pous de fang fumejant d'inquietants colors i els seus paratges marcians. Godafoss, la casada dels d&eacute;us, no &eacute;s tan coneguda per&ograve; &eacute;s molt bella. Dibuixa una mitja lluna quasi perfecta i es diu que en el seu llac els v&iacute;kings hi van llan&ccedil;ar els seus d&eacute;us pagans quan van adoptar la fe cristiana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d1c3c8a1-2e00-41b1-9733-8c340b129e31_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La quantitat de cascades islandeses fa que al final perdis el compte. Tanmateix, n'hi ha una que &eacute;s impossible d'oblidar. &Eacute;s Detifoss, en el cor del parc nacional de J&oacute;kuls&aacute;rglj&uacute;fur, en la zona m&eacute;s pr&ograve;xima al Cercle Polar &Agrave;rtic. &Eacute;s el salt d&rsquo;aigua m&eacute;s gran i cabal&oacute;s d'Europa, i el soroll ensordidor que produeix et paralitza de terror molt m&eacute;s abans d'arribar a la riba. Els curiosos m&eacute;s insensats s'acosten fins a la mateixa vora sempre molla i relliscosa per fer-se una foto, i les caigudes al buit s&oacute;n m&eacute;s habituals del que sembla.
    </p><p class="article-text">
        La carretera ens porta en direcci&oacute; nord-oest cap a Egilsstadir a trav&eacute;s d'un desert de terra negra on ni els trolls podrien viure. Abans era una zona molt f&egrave;rtil, per&ograve; una erupci&oacute; inesperada ho va deixar tot cobert de cendra. Els islandesos estan acostumats als canvis d'humor extrems de la seva illa i accepten amb naturalitat que un volc&agrave; cabrejat els destrossi la casa en un moment. De fet, la seva incre&iuml;ble capacitat d'adaptaci&oacute; &eacute;s el que els ha assegurat durant segles la superviv&egrave;ncia en un entorn molt hostil. Aix&ograve; i l'amor incondicional que senten per la seva terra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/58a9c404-9623-4e65-80c5-957fdfda7d86_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ja de tornada cap a Reikiavik, la carretera bordeja els fiords, que a la costa est no s&oacute;n tan imponents com a l'oest, per&ograve; s&iacute; m&eacute;s nombrosos. La seg&uuml;ent cascada &eacute;s Svartifoss, per&ograve; abans cal visitar Vatnaj&ouml;kull, el glaciar m&eacute;s gran d'Europa. Amb 8.400 quil&ograve;metres quadrats de superf&iacute;cie, amaga un volc&agrave; mig adormit i emmagatzema m&eacute;s gel que tots els glaciars europeus i de la resta d'Isl&agrave;ndia junts. Nom&eacute;s el superen els glaciars de Groenl&agrave;ndia &ndash;a la volta de la cantonada en avi&oacute;&ndash; i de l'Ant&agrave;rtida. Una de les zones de desgu&agrave;s del Vatnaj&uuml;kull &eacute;s el llac J&ouml;kuls&aacute;rlon, on els trossos de gla&ccedil; arriben fins el mateix mar.
    </p><p class="article-text">
        La cascada Svartifoss, situada al parc nacional d'Skaftafell, &eacute;s molt bonica. L'esbelta llengua d'aigua rellisca per una paret feta de columnes de basalt que va inspirar la construcci&oacute; de la fa&ccedil;ana de la catedral de la capital. El problema &eacute;s que per arribar-hi cal caminar m&eacute;s d'una hora i mitja per una senda que fa pujada plena de fang i envoltada de boira. A partir d'aqu&iacute; comen&ccedil;a un arenal negre interminable, conegut com a sandur, que s'allarga durant quil&ograve;metres fins al poble de Vik.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6603384c-08da-4118-bbd0-c41be470a91b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El desert d'Skeidar&aacute;sandur &eacute;s el resultat de tots els sediments volc&agrave;nics que el 1996 va arrossegar el glaciar que tapava un volc&agrave; que va entrar en erupci&oacute;. El desastre es va endur per davant carreteres, ponts i cases en q&uuml;esti&oacute; de poques hores, per&ograve; va engrandir l'illa uns quants quil&ograve;metres. Des de la carretera que el travessa les vistes s&oacute;n impressionants. Nom&eacute;s les superen les cascades de Sk&oacute;gafoss i Seljalandsfoss, amb caigudes d'aigua molt m&eacute;s delicades i menys terror&iacute;fiques que les del nord-oest.
    </p><p class="article-text">
        I un cop arribats a Reikiavik nom&eacute;s queda esperar que la capritxosa terra islandesa desfermi el seu geni per tornar a comen&ccedil;ar el viatge, que sempre ser&agrave; diferent.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols des de Barcelona i Isl&agrave;ndia entre els mesos d'abril i septembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/islandia-cascada-casada-tornem-comencar_132_2364701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Nov 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244507" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244507" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Islàndia: de cascada en casada i tornem a començar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5e327fb8-1b65-4a44-8883-5d60cb0e9801_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islandia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Essauira, la belleza mestiza del sur marroquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/essauira-belleza-mestiza-sur-marroqui_132_2405845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Essauira, la belleza mestiza del sur marroquí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situada a pocas horas de Marrakech, la cosmopolita ciudad costera sorprende por su ubicación privilegiada y su música 'gnaua'</p><p class="subtitle">Colonia fenicia, cartaginesa, romana, portuguesa, española y francesa, floreció con el tráfico de esclavos y fue refugio de hippies y surfistas</p><p class="subtitle">La muralla salpicada de cañones protege las casas blancas de la medina de los embates de un océano agitado por los vientos alisios</p></div><p class="article-text">
        Eclipsada por las ciudades imperiales del norte y azotada sin misericordia por los vientos alisios, resiste el paso del tiempo y los embates de un oc&eacute;ano embravecido protegida tras su muralla. Essauira, la perla sure&ntilde;a de la costa atl&aacute;ntica marroqu&iacute;, famosa ya en &eacute;poca romana por sus yacimientos de p&uacute;rpura y lugar de refugio para hippies, orfebres jud&iacute;os y surfistas, esconde su belleza mestiza y su terrible pasado de puerto negrero tras el velo del olvido.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo los iniciados conocen su magia a pesar de que la sobreexplotaci&oacute;n tur&iacute;stica de la vecina Agadir la haya convertido en visita obligada para los miles de forasteros que llegan desde la lejana Europa buscando sol y playa.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n del turismo con divisas, sobre todo franc&eacute;s, ha contaminado el esp&iacute;ritu tranquilo de la encalada Essauira y ha disparado los precios. Aun as&iacute;, todav&iacute;a es posible descubrir sus encantos escondidos recorriendo la medina y el puerto o visitando los talleres de los artistas que buscan inspiraci&oacute;n en esta tierra encrucijada de culturas y cuna de la m&uacute;sica <em>gnaua</em>.
    </p><p class="article-text">
        Desde Marrakech, la mejor forma de visitar la cosmopolita Essauira es en <em>grand taxi</em>, unos destartalados Mercedes que pueden transportar hasta seis pasajeros. S&oacute;lo hay que buscar la parada, preguntar por el taxi que cubre nuestro destino y cerrar el precio despu&eacute;s del obligado y agotador regateo.
    </p><p class="article-text">
        El recorrido m&aacute;ximo entre Marrakech y Essauria no llega en teor&iacute;a a las tres horas. La carretera es buena y no hay mucho tr&aacute;fico, pero a veces el trayecto se alarga por los peajes obligados que hay que pagar a algunos agentes de polic&iacute;a que buscan un sobresueldo a costa de los turistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La carretera hasta Essauira atraviesa Chichaua, una animada ciudad famosa por el dise&ntilde;o de sus alfombras. El paisaje es &aacute;rido, propio del sur marroqu&iacute;, pero est&aacute; lleno de sorpresas como la que supone ver reba&ntilde;os de cabras encaramados a unos solitarios &aacute;rboles llamados arganes devorando sus hojas bajo un sol inmisericorde.
    </p><p class="article-text">
        El fruto de este &aacute;rbol que &ldquo;prospera all&iacute; donde ning&uacute;n otro crece, ni siquiera las malas hierbas o los cactus&rdquo;, como escribi&oacute; Paul Bowles en su libro 'Cabezas verdes, manos azules', se convierte en el preciado aceite de arg&aacute;n, muy utilizado en cocina y cosm&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que la industria cosm&eacute;tica marroqu&iacute;, los pastores de cabras tambi&eacute;n han descubierto una forma f&aacute;cil de hacer dinero con el arg&aacute;n y se ha montado un lucrativo negocio a costa de los sorprendidos turistas que incluye a los taxistas. Se ata a los animales a los &aacute;rboles m&aacute;s cercanos a la carretera y se espera pacientemente el paso de un <em>grand taxi</em> seguro de que el coche parar&aacute; en el lugar pactado y de que los extranjeros pagar&aacute;n encantados lo que les pidan a cambio de fotografiar el reba&ntilde;o encaramado al resistente y espinoso arg&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Marrakech, Meknes y Fez, la Essauira actual es una ciudad relativamente nueva, aunque la historia nos traslade a tiempos remotos y la haya bautizado con muchos nombres. Fue colonia fenicia, cartaginesa y romana. En el siglo X, se llam&oacute; Amogdul en honor del sant&oacute;n bereber Sidi Mogdul.
    </p><p class="article-text">
        Cinco siglos despu&eacute;s, los portugueses incluyeron la ciudad en su ruta comercial y transformaron su nombre original en Mogdura. El paso de los espa&ntilde;oles primero y de los franceses despu&eacute;s la convirti&oacute; en Mogador y, hasta el siglo XVIII, no fue la &aacute;rabe Essauira, que significa lugar fortificado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El trazado moderno de su medina es obra de Th&eacute;odore Cornut, un ingeniero franc&eacute;s hecho prisionero por el sult&aacute;n alauita Sidi Mohammed Ben Abdallah, que so&ntilde;&oacute; con convertir Essauira en una de las ciudades m&aacute;s pr&oacute;speras de la regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XVIII, se enriqueci&oacute; con la exportaci&oacute;n de ca&ntilde;a de az&uacute;car, el tr&aacute;fico de esclavos, el marfil y el oro que llegaba de Tombuct&uacute;; y se llen&oacute; de familias ricas, joyeros jud&iacute;os y c&oacute;nsules extranjeros que llegaron del norte, as&iacute; como de antiguos esclavos originarios de Sud&aacute;n, Senegal y Guinea.
    </p><p class="article-text">
        Sede de uno de los puertos m&aacute;s activos de Marruecos gracias a la pesca de la sardina y la anchoa, Essauira huele a sal y a algas en descomposici&oacute;n. Sus casas pintadas de blanco contrastan con el color ocre de su muralla coronada por ca&ntilde;ones y con el azul intenso del mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con la marea baja se vislumbra una bella playa que invita a remojarse los pies mientras las gaviotas ponen con su incesante graznido la banda sonora al paisaje. Contemplar una puesta de sol en Essauira quita el aliento y abre el apetito. Una vez saciado de pescado fresco a buen precio cocinado por los pescadores en el mismo puerto, lo mejor es perderse para siempre en el bullicio de sus calles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece varios vuelos semanales desde Barcelona a Marrakech.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/essauira-belleza-mestiza-sur-marroqui_132_2405845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244356" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244356" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Essauira, la belleza mestiza del sur marroquí]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Essauira, la bellesa mestissa del sud marroquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/essauira-bellesa-mestissa-sud-marroqui_132_2405838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Essauira, la bellesa mestissa del sud marroquí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situada a poques hores de Marràqueix, la cosmopolita ciutat costanera sorprèn per la seva ubicació privilegiada i la música 'gnaua'</p><p class="subtitle">Colònia fenícia, cartaginesa, romana, portuguesa, espanyola i francesa, va florir amb el tràfic d’esclaus i va ser refugi de hippies i surfistes</p><p class="subtitle">La muralla esquitxada de canons protegeix les cases blanques de la medina dels embats d’un oceà agitat pels vents alisis</p></div><p class="article-text">
        Eclipsada per les ciutats imperials del nord i assotada sense miseric&ograve;rdia pels vents alisis, resisteix el pas del temps i els embats d&rsquo;un brau oce&agrave; protegida darrere la seva muralla. Essauira, la perla del sud de la costa atl&agrave;ntica marroquina, famosa ja en &egrave;poca romana pels seus jaciments de p&uacute;rpura i lloc de refugi per a hippies, orfebres jueus i surfistes, amaga la seva bellesa mestissa i el seu terrible passat de port negrer darrere el vel de l&rsquo;oblit.
    </p><p class="article-text">
        Nom&eacute;s els iniciats coneixen la seva m&agrave;gia a pesar que la sobreexplotaci&oacute; tur&iacute;stica de la ve&iuml;na Agadir l'hagi convertit en visita obligada per als milers de forasters que arriben des de la llunyana Europa buscant sol i platja.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute; del turisme amb divises, sobretot franc&egrave;s, ha contaminat l&rsquo;esperit tranquil de l&rsquo;emblanquinada Essauira i ha disparat els preus. Tot i aix&ograve;, encara &eacute;s possible descobrir els seus encants amagats recorrent la medina i el port o visitant els tallers dels artistes que busquen inspiraci&oacute; en aquest terra cru&iuml;lla de cultures i bressol de la m&uacute;sica <em>gnaua</em>.
    </p><p class="article-text">
        Des de Marr&agrave;queix, la millor forma de visitar la cosmopolita Essauira &eacute;s en <em>grand taxi</em>, uns atrotinats Mercedes que poden transportar fins a sis passatgers. Nom&eacute;s cal buscar la parada, preguntar pel taxi que cobreix el nostre dest&iacute; i tancar el preu despr&eacute;s de l'obligat i esgotador regateig.
    </p><p class="article-text">
        El recorregut m&agrave;xim entre Marr&agrave;queix i Essauira no arriba en teoria a les tres hores. La carretera &eacute;s bona i no hi ha gaire tr&agrave;nsit, per&ograve; a vegades el trajecte s&rsquo;allarga pels peatges obligats que s&rsquo;han de pagar a alguns agents de policia que busquen un sobresou a costa dels turistes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9cfdeec6-7f9d-4431-8a86-89c23c86511b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La carretera fins a Essauira travessa Chichaua, una animada ciutat famosa pel disseny de les seves catifes. El paisatge &eacute;s &agrave;rid, propi del sud marroqu&iacute;, per&ograve; &eacute;s ple de sorpreses com la que suposa veure ramats de cabres enfilats a uns solitaris arbres anomenats argans devorant les seves fulles sota un sol implacable.
    </p><p class="article-text">
        El fruit d&rsquo;aquest arbre que &ldquo;prospera all&agrave; on cap altre hi creix, ni tan sols les males herbes o els cactus&rdquo;, com va escriure Paul Bowles en el seu llibre Caps verds, mans blaves, es converteix en el preuat oli d&rsquo;argan, molt utilitzat per cuinar i en cosm&egrave;tica.
    </p><p class="article-text">
        A l'igual que la industria cosm&egrave;tica marroquina, els pastors de cabres tamb&eacute; han descobert una forma f&agrave;cil de fer diners amb l'argan i s'ha muntat un lucratiu negoci a costa dels sorpresos turistes que inclou els taxistes. Es lliguen els animals als arbres m&eacute;s pr&ograve;xims a la carretera i s'espera pacientment el pas d'un <em>grand taxi</em> segur que el cotxe s'aturar&agrave; en el lloc pactat i que els estrangers pagaran encantats el que se'ls demani a canvi de fotografiar el ramat enfilat al resistent i espin&oacute;s argan.
    </p><p class="article-text">
        A difer&egrave;ncia de Marr&agrave;queix, Meknes i Fes, l'Essauira actual &eacute;s una ciutat relativament nova encara que la hist&ograve;ria ens traslladi a temps remots i l'hagi batejat amb molts noms. Va ser col&ograve;nia fen&iacute;cia, cartaginesa i romana.
    </p><p class="article-text">
        En el segle X, es va fer dir Amogdul en honor del sant bereber Sidi Mogdul. Cinc segles despr&eacute;s els portuguesos van incloure la ciutat en la seva ruta comercial i van transformar el seu nom original en Mogdura. El pas dels espanyols primer i dels francesos despr&eacute;s la va convertir en Mogador i, fins al segle XVIII, no va ser l&rsquo;&agrave;rab Essauira, que significa lloc fortificat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e7cfca9-6297-4251-bb32-e658022544af_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El tra&ccedil;at modern de la seva medina &eacute;s obra de Th&eacute;odore Cornut, un enginyer franc&egrave;s fet presoner pel sold&agrave; alauita Sidi Mohammed Ben Abdallah, que va somiar amb convertir Essauira en un dels centres comercials m&eacute;s pr&ograve;sper de la regi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el segle XVIII, la ciutat es va enriquir amb l&rsquo;exportaci&oacute; de canya de sucre, el tr&agrave;fic d&rsquo;esclaus, l'ivori i l'or que arribava de Tombuct&uacute;; i es va omplir de fam&iacute;lies riques, joiers jueus i c&ograve;nsols estrangers que van arribar del nord, aix&iacute; com d'antics esclaus originaris de Sudan, Senegal i Guinea.
    </p><p class="article-text">
        Seu d'un dels ports m&eacute;s actius del Marroc gr&agrave;cies a la pesca de la sardina i l'anxova, Essauira fa olor de sal i algues en descomposici&oacute;. Les seves cases pintades de blanc contrasten amb el color ocre de la seva muralla coronada per canons i amb el blau intens del mar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/95f1bc7d-507d-4f1b-9393-82a9cd5059b3_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Amb la marea baixa s'entreveu una bella platja que convida a remullar els peus mentre les gavines posen amb els seus incessants crits la banda sonora al paisatge. Contemplar una posta de sol a Essauira deixa sense al&egrave; i obre la gana. Un cop tip de peix fresc a bon preu cuinat pels pescadors al mateix port, el millor &eacute;s perdre's per sempre en l'enrenou dels seus carrers.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix diversos vols setmanals des de Barcelona a Marr&agrave;queix.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/essauira-bellesa-mestissa-sud-marroqui_132_2405838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2015 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244356" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244356" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Essauira, la bellesa mestissa del sud marroquí]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0b0edb4-d91f-40ff-ba8e-b5b15266a642_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bolonia, el paraíso de los gourmets]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/bolonia-paraiso-gourmets_132_2441650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bolonia, el paraíso de los gourmets"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital de Emilia-Romaña es la alternativa perfecta para disfrutar de una Italia alejada de la masificación turística y los precios abusivos</p><p class="subtitle">La ciudad maravilla por la belleza de sus calles porticadas, sus torres defensivas y la gran oferta cultural de sus museos</p><p class="subtitle">La gastronomía desborda sofisticación en los platos de pasta, las salsas, el queso parmesano y la mortadela de fama internacional</p></div><p class="article-text">
        Bolonia y su regi&oacute;n no s&oacute;lo son la cuna de la salsa bolo&ntilde;esa, la mortadela, el jam&oacute;n y el queso parmesano. Encrucijada de caminos entre el norte y el sur de Italia y entre el norte de Europa y el Mediterr&aacute;neo, la capital universitaria de la regi&oacute;n de Emilia-Roma&ntilde;a es el lugar ideal para descubrir que, m&aacute;s all&aacute; de Venecia y Florencia, tambi&eacute;n hay vida, belleza y cultura. Es la alternativa perfecta para pasar unas vacaciones lejos de la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica y de los precios abusivos que caracterizan las capitales de la Toscana y el V&eacute;neto, y est&aacute; muy bien comunicada con las dos por carretera y por tren.
    </p><p class="article-text">
        El casco hist&oacute;rico de Bolonia recuerda al de Siena por el color tierra de sus imponentes edificios y palacios se&ntilde;oriales, y sus t&iacute;picas torres medievales, vestigio del poder de las belicosas familias nobles, alteran la l&iacute;nea horizontal de la trama urbana que caracteriza la llanura que riega el r&iacute;o Po. Del centenar de torres defensivas construidas entre los siglos XII y XIII quedan poco m&aacute;s que una veintena. Erigidas con madera y grandes bloques de selenita, la mayor&iacute;a han desaparecido por los terremotos, los bombardeos o la piqueta de las reordenaciones urban&iacute;sticas posteriores.
    </p><p class="article-text">
        Una buena manera de quemar los excesos de una gastronom&iacute;a tan tentadora como extraordinaria es subir los 498 escalones de la torre Asinelli, que juntamente con la torcida torre Garisenda que aparece citada en la Divina Comedia, es una de las im&aacute;genes m&aacute;s conocidas de la ciudad. Llegar hasta arriba despu&eacute;s de haber comido un buen plato de tortellini tiene su m&eacute;rito y tambi&eacute;n su riesgo porque la estrecha escalera es muy empinada y siempre est&aacute; llena de gente que sube o baja. El premio a tanto esfuerzo son las vistas espectaculares de Bolonia.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado las torres, Bolonia sorprende tambi&eacute;n porque es una ciudad porticada, con las aceras protegidas bajo los edificios. Los t&iacute;picos porches bolo&ntilde;eses &ndash;sumados hacen unos 53 kil&oacute;metros&ndash; protegen al viandante del implacable sol del verano y de la molesta lluvia y la nieve del invierno, y hacen imposible la existencia de &aacute;rboles. La construcci&oacute;n tiene el origen en un peculiar uso abusivo del espacio p&uacute;blico que consist&iacute;a en alargar hacia el exterior, sobre la calle, el primer piso de la casa, que se aguantaba sobre vigas y columnas de madera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al final, esta peculiar t&eacute;cnica de construcci&oacute;n de edificios que privatizaba una parte de la v&iacute;a p&uacute;blica oblig&oacute; al ayuntamiento a fijar unas normas muy estrictas: la madera se ten&iacute;a que substituir por piedra para evitar los incendios y el espacio bajo los porches ten&iacute;a que ser de acceso p&uacute;blico. El resultado es que hoy el peat&oacute;n puede ir de una punta a la otra del centro hist&oacute;rico sin tener que sufrir los caprichos de una climatolog&iacute;a continental de grandes contrastes. Incluso hay un recorrido tur&iacute;stico para visitarlos, siendo el P&oacute;rtico del Pavaglione, justo delante de la inacabada y enorme bas&iacute;lica de San Petronio, uno de los m&aacute;s bonitos y transitados.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la Piazza Maggiore, rodeada de palacios y museos impresionantes, se articula la ciudad antigua presidida por la famosa fuente de Neptuno. Lugar de reuni&oacute;n obligada de aut&oacute;ctonos y forasteros, la fuente era antiguamente uno de los lugares m&aacute;s importantes para proveer de agua fresca a las casas, alimentar al ganado y lavar la mercanc&iacute;a que se vend&iacute;a en los mercados. De hecho, la historia de Bolonia est&aacute; &iacute;ntimamente ligada al agua. Cuesta de imaginar viendo la ciudad ahora con sus calles empedradas, pero durante el siglo XIII fue uno de los centros industriales m&aacute;s importantes de Italia gracias a la industria textil, sobre todo a la seda que Marco Polo trajo de China, y a sus canales.
    </p><p class="article-text">
        El agua ba&ntilde;aba los cimientos de la ciudad y una compleja red de canales navegables la conectaba con Venecia a trav&eacute;s de la llanura emiliana. La competencia era feroz y los conflictos eran habituales porque de tanto en tanto sus vecinos del norte cerraban los accesos de los canales a la laguna dejando a los laboriosos bolo&ntilde;eses incomunicados y sin agua para los talleres. El &uacute;nico vestigio que queda de la extensa red de canales se encuentra en el bonito barrio que ahora ocupa el antiguo gueto. Escondido entre un revoltijo de callejuelas y enmarcado en una curiosa ventana que los turistas no paran de abrir y cerrar aparece un trozo del canal que alimentaba a un antiguo molino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Sede de uno de los campus universitarios m&aacute;s antiguos del mundo, el Archiginnasio, la ciudad que da nombre al pol&eacute;mico Plan Bolonia es conocida como la roja por haber sido punta de lanza durante d&eacute;cadas de las pol&iacute;ticas progresistas de la izquierda italiana. La revolucionaria Bolonia tiene memoria y honra a sus muertos dando el nombre de Anteo Zamboni, el estudiante de 16 a&ntilde;os que intent&oacute; matar a Benito Mussolini en 1926, a una calle de la zona universitaria. Mientras tanto, en la puerta del ayuntamiento un monumento recuerda los nombres de las v&iacute;ctimas del brutal atentado fascista en la estaci&oacute;n de Bolonia del 2 de julio de 1980.
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter bolo&ntilde;&eacute;s es afable, abierto y mucho m&aacute;s humilde que el de sus vecinos venecianos o florentinos. M&aacute;s sencillos a la hora de vestirse y menos ceremoniosos a la hora de relacionarse con los dem&aacute;s, los bolo&ntilde;eses muestran su escondido refinamiento en las cosas de comer. La oferta gastron&oacute;mica de toda la regi&oacute;n, comenzando por los vinos y siguiendo por los embutidos y los quesos, es impresionante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Es imposible regresar a casa sin unos cuantos kilos de m&aacute;s, en gran parte por culpa de los precios asequibles de las tiendas de alimentaci&oacute;n y de los restaurantes localizados en el Quadrilatero formado por las estrechas calles de Pescherie Vecchie, Caprarie, Clavature y Drapperie.
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas maravillas culinarias destaca el rag&uacute;, una salsa a base de tomate y carne de la parte m&aacute;s magra de la tripa del cerdo. La receta de los tortellini rellenos de carne de cerdo, jam&oacute;n crudo, mortadela y queso parmesano que los bolo&ntilde;eses comen con caldo est&aacute; registrada desde 1974 y, si con esto no tenemos suficiente, podemos probar la lasagna, los tagliatelle, las tortas de arroz y el certosino, un pan de especias t&iacute;pico de Navidad. El dicho popular que asegura que en Bolonia se come en un a&ntilde;o lo que en Venecia se come en dos, en Roma en tres, en Tur&iacute;n en cinco y en G&eacute;nova en veinte es una verdad como un templo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofrece vuelos diarios desde Barcelona a Bolonia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/bolonia-paraiso-gourmets_132_2441650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244400" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244400" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bolonia, el paraíso de los gourmets]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bolonia,Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bolonya, el paradís dels gourmets]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/bolonya-paradis-dels-gourmets_132_2440423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bolonya, el paradís dels gourmets"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital d’Emilia-Romanya és l’alternativa perfecta per gaudir d’una Itàlia allunyada de la massificació turística i els preus abusius</p><p class="subtitle">La ciutat meravella per la bellesa dels seus carrers porxats, les seves torres defensives i la gran oferta cultural dels seus museus</p><p class="subtitle">La gastronomia desborda sofisticació en els plats de pasta, les salses, el formatge parmesà i la mortadel.la de fama internacional</p></div><p class="article-text">
        Bolonya i la seva regi&oacute; no nom&eacute;s s&oacute;n el bressol de la salsa bolonyesa, la mortadel&middot;la, el pernil i el formatge parmes&agrave;. Cru&iuml;lla de camins entre el nord i el sud d&rsquo;It&agrave;lia i entre el nord d&rsquo;Europa i la Mediterr&agrave;nia, la capital universit&agrave;ria de la regi&oacute; d&rsquo;Emilia-Romanya &eacute;s el lloc ideal per descobrir que, m&eacute;s enll&agrave; de Ven&egrave;cia i Flor&egrave;ncia, tamb&eacute; hi ha vida, bellesa i cultura. &Eacute;s l&rsquo;alternativa perfecta per passar unes vacances lluny de la massificaci&oacute; tur&iacute;stica i dels preus abusius que caracteritzen les capitals de la Toscana i el V&eacute;neto, i est&agrave; molt ben comunicada amb totes dues per carretera i per tren.
    </p><p class="article-text">
        El casc hist&ograve;ric de Bolonya recorda el de Siena pel color terr&oacute;s dels seus imponents edificis i palaus senyorials, i les seves t&iacute;piques torres medievals, vestigi del poder de les bel&middot;licoses fam&iacute;lies nobles, alteren la l&iacute;nia horitzontal de la trama urbana que caracteritza la plana que rega el riu Po. Del centenar de torres defensives constru&iuml;des entre els segles XII i XIII en queden poc m&eacute;s d&rsquo;una vintena. Erigides amb fusta i grans blocs de selenita, la majoria han desaparegut pels terratr&egrave;mols, els bombardejos o la piqueta de les reordenacions urban&iacute;stiques posteriors.
    </p><p class="article-text">
        Una bona forma de cremar els excessos d&rsquo;una gastronomia tan temptadora com extraordin&agrave;ria &eacute;s pujar els 498 graons de la torre Asinelli, que juntament amb la tor&ccedil;ada torre Garisenda que apareix citada a la Divina Com&egrave;dia, &eacute;s una de les imatges m&eacute;s conegudes de la ciutat. Arribar fins a dalt despr&eacute;s d&rsquo;haver-se cruspit un bon plat de tortellini t&eacute; el seu m&egrave;rit i tamb&eacute; el seu risc perqu&egrave; l&rsquo;estreta escala &eacute;s molt empinada i sempre est&agrave; plena de gent que puja o baixa. El premi a tant esfor&ccedil; s&oacute;n les vistes espectaculars de Bolonya.
    </p><p class="article-text">
        Deixant de banda les torres, Bolonya sorpr&egrave;n tamb&eacute; perqu&egrave; &eacute;s una ciutat porxada, amb les voreres protegides sota els edificis. Els t&iacute;pics porxos bolonyesos &ndash;sumats fan uns 53 quil&ograve;metres&ndash; aixopluguen el vianant de l&rsquo;implacable sol de l&rsquo;estiu i de la molesta pluja i la neu de l&rsquo;hivern, i fan impossible l&rsquo;exist&egrave;ncia d&rsquo;arbres. La construcci&oacute; t&eacute; l&rsquo;origen en un peculiar &uacute;s abusiu de l&rsquo;espai p&uacute;blic que consistia a allargar cap a l&rsquo;exterior, sobre el carrer, el primer pis de la casa, que s&rsquo;aguantava sobre bigues i columnes de fusta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/73a903b7-0994-4f94-9d0d-d647b2592fba_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al final, aquesta peculiar t&egrave;cnica de construcci&oacute; d&rsquo;edificis que privatitzava una part de la via p&uacute;blica va obligar l&rsquo;ajuntament a fixar unes normes molt estrictes: la fusta s&rsquo;havia de substituir per pedra per evitar-ne els incendis i l&rsquo;espai porxat havia de ser d&rsquo;acc&eacute;s p&uacute;blic. El resultat de tot plegat &eacute;s que avui el vianant pot anar d&rsquo;una punta a l&rsquo;altra del centre hist&ograve;ric sense haver de patir els capricis d&rsquo;una climatologia continental de grans contrastos. Fins i tot hi ha un recorregut tur&iacute;stic per visitar-los, sent el Portico del Pavaglione, just davant de la inacabada i enorme bas&iacute;lica de San Petronio, un dels m&eacute;s bonics i transitats.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la Piazza Maggiore, envoltada de palaus i museus impressionants, s&rsquo;articula la ciutat antiga presidida per la famosa font de Nept&uacute;. Lloc de trobada obligada d&rsquo;aut&ograve;ctons i forasters, la font era antigament un dels llocs m&eacute;s importants per proveir d&rsquo;aigua fresca les cases, alimentar el bestiar i rentar la mercaderia que es venia als mercats. De fet, la hist&ograve;ria de Bolonya est&agrave; &iacute;ntimament lligada a l&rsquo;aigua. Costa d&rsquo;imaginar veient la ciutat ara amb els seus carrers empedrats, per&ograve; durant el segle XIII va ser un dels centres industrials m&eacute;s importants d&rsquo;It&agrave;lia gr&agrave;cies a la ind&uacute;stria t&egrave;xtil, sobretot la seda que Marco Polo va portar de la Xina, i als seus canals.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;aigua banyava els fonaments de la ciutat i una complexa xarxa de canals navegables la connectava amb Ven&egrave;cia a trav&eacute;s de la planura emiliana. La compet&egrave;ncia era ferotge i els conflictes sovintejaven perqu&egrave; de tant en tant els seus ve&iuml;ns del nord tancaven els accessos dels canals a la llacuna deixant els laboriosos bolonyesos incomunicats i sense aigua per als tallers. L&rsquo;&uacute;nic vestigi que queda de l&rsquo;extensa xarxa de canals es troba en el bonic barri que ara ocupa l&rsquo;antic gueto. Amagat enmig d&rsquo;un garbuix de carrerons i emmarcat en una curiosa finestra que els turistes no paren d&rsquo;obrir i tancar apareix un tros del canal que alimentava un antic mol&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/70506634-d44a-427d-9067-9e7a926fe9e4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Seu d&rsquo;un dels campus universitaris m&eacute;s antics del m&oacute;n, l&rsquo;Archiginnasio, la ciutat que d&oacute;na nom al pol&egrave;mic Pla Bolonya &eacute;s coneguda com la roja per haver estat punta de llan&ccedil;a durant d&egrave;cades de les pol&iacute;tiques progressistes de la esquerra italiana. La revolucion&agrave;ria Bolonya t&eacute; mem&ograve;ria i honora els seus morts donant el nom d&rsquo;Anteo Zamboni, l&rsquo;estudiant de 16 anys que va intentar matar Benito Mussolini l&rsquo;any 1926, a un carrer de la zona universit&agrave;ria. Mentrestant, a la porta de l&rsquo;ajuntament un monument recorda els noms de les v&iacute;ctimes del brutal atemptat feixista a l&rsquo;estaci&oacute; de ferrocarril del 2 de juliol del 1980.
    </p><p class="article-text">
        El car&agrave;cter bolony&egrave;s &eacute;s afable, obert i molt m&eacute;s humil que el dels seus ve&iuml;ns venecians o florentins. M&eacute;s senzills a l&rsquo;hora de vestir-se i menys cerimoniosos a l&rsquo;hora de relacionar-se amb els altres, els bolonyesos mostren el seu amagat refinament en les coses de menjar. L&rsquo;oferta gastron&ograve;mica de tota la regi&oacute;, comen&ccedil;ant pels vins i seguint pels embotits i els formatges, &eacute;s impressionant.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d78919fa-5327-4f3d-be3d-4ba733e15ef1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &Eacute;s impossible tornar a casa sense uns quants quilos de m&eacute;s, en gran part per culpa dels preus assequibles de les botigues d&rsquo;alimentaci&oacute; i dels restaurants localitzats en el Quadrilatero format pels estrets carrers de Pescherie Vecchie, Caprarie, Clavature i Drapperie.
    </p><p class="article-text">
        Entre les moltes meravelles culin&agrave;ries destaca el rag&uacute;, una salsa a base de tom&agrave;quet i carn de la part m&eacute;s greixosa de la panxa del porc. La recepta dels tortellini farcits de carn de porc, pernil cru, mortadel&middot;la i formatge parmes&agrave; que els bolonyesos mengen amb brou est&agrave; registrada des del 1974 i, si amb aix&ograve; no en tenim prou, podem tastar la lasagna, els tagliatelle, les tortes d&rsquo;arr&ograve;s i el certosino, un pa d&rsquo;esp&egrave;cies t&iacute;pic del Nadal. La dita popular que assegura que a Bolonya es menja en un any all&ograve; que a Ven&egrave;cia es menja en dos, a Roma en tres, a Tor&iacute; en cinc i a G&egrave;nova en vint &eacute;s una veritat com un temple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vueling</strong> ofereix vols diaris de Barcelona a Bolonya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/diario-de-viajes/bolonya-paradis-dels-gourmets_132_2440423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244400" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244400" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bolonya, el paradís dels gourmets]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7b069957-9d80-42f2-9490-69c458723d89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'lifting' de l’Hivernacle s’acabarà l’estiu del 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lifting-lhivernacle-sacabara-lestiu_1_2546874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;lifting&#039; de l’Hivernacle s’acabarà l’estiu del 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les obres de restauració començaran aquest octubre, duraran uns vuit mesos i estan pressupostades en poc més de 800.000 euros</p><p class="subtitle">Tretze empreses opten a un projecte de rehabilitació que manté com a principal incògnita el seu futur ús com a equipament públic</p><p class="subtitle">L’emblemàtic edifici modernista del Parc de la Ciutadella porta tancat des del 2009 i s’ha convertit en refugi de persones sense sostre</p></div><p class="article-text">
        L&rsquo;Hivernacle del Parc de la Ciutadella, tancat a pany i forrellat des de l&rsquo;any 2009 i en un estat de degradaci&oacute; lamentable, recuperar&agrave; el seu antic esplendor l&rsquo;estiu de l&rsquo;any que ve despr&eacute;s de sotmetre&rsquo;s a un nou <em>l&iacute;fting</em>. Les esperades obres de restauraci&oacute; de l&rsquo;emblem&agrave;tic edifici modernista, constru&iuml;t amb motiu de l&rsquo;Exposici&oacute; Universal del 1888 i actualment refugi provisional de persones sense sostre, estan pressupostades en 802.871 euros, comen&ccedil;aran aquest mes d&rsquo;octubre i es preveu que durin uns vuit mesos.
    </p><p class="article-text">
        Fins a tretze ofertes s&rsquo;han presentat al concurs de l&rsquo;Ajuntament de Barcelona. L&rsquo;anunci de la licitaci&oacute; de les obres es va publicar al Butllet&iacute; Oficial de la Prov&iacute;ncia de Barcelona (BOPB) pocs dies abans de les eleccions municipals del 24 de maig i el termini de presentaci&oacute; dels projectes es va tancar el 3 de juliol passat. L&rsquo;objectiu de la nova reforma, anunciada i ajornada repetidament pels diferents governs municipals i aprovada definitivament a finals del mandat de Xavier Trias, &eacute;s recuperar les malmeses fa&ccedil;anes, amb les seves estructures de ferro i vidre for&ccedil;a deteriorades pel pas del temps, les bretolades i els efectes de l&rsquo;aigua, i tamb&eacute; l&rsquo;interior dels pavellons.
    </p><p class="article-text">
        El seu futur &uacute;s ciutad&agrave; una vegada restaurat continua sent una inc&ograve;gnita. De moment, des del consistori no s&rsquo;ha aclarit si l&rsquo;Hivernacle es convertir&agrave; en un equipament de barri o si se li donar&agrave; un &uacute;s m&eacute;s restrictiu donat el seu gran valor patrimonial i el seu complex manteniment. De fet, durant l&rsquo;&egrave;poca de l&rsquo;alcalde Pasqual Maragall, l&rsquo;edifici modernista es va convertir en un concorregut restaurant. A les nits d&rsquo;estiu tamb&eacute; s&rsquo;hi organitzaven exitosos concerts de petit format a preus populars. Les reiterades peticions de les entitats ve&iuml;nals perqu&egrave; esdevingu&eacute;s un equipament p&uacute;blic sempre van caure en sac foradat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La concessi&oacute; del restaurant va acabar l&rsquo;any 2005 i des d&rsquo;aleshores l&rsquo;Hivernacle va estar tancat fins que es van escometre les primeres obres de reforma que van superar el mili&oacute; d&rsquo;euros. L&rsquo;operaci&oacute; de rescat parcial es va centrar a reparar la coberta de la nau central i la que d&oacute;na al parc, i a recuperar les pintures originals de les belles decoracions florals. Tamb&eacute; s&rsquo;hi va instal&middot;lar una barrera antihumitat. Un cop acabada la costosa remodelaci&oacute; al setembre del 2009, el consistori va organitzar una jornada de portes obertes, per&ograve; poc despr&eacute;s va tancar l&rsquo;edifici propiciant de nou la seva degradaci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;Hivernacle, situat al bell Passeig dels Til&middot;lers del Parc de la Ciutadella, forma part juntament amb el Castell dels Tres Dragons -antic Museu de Zoologia obra de Dom&egrave;nech i Montaner i actualment en obres-, el Museu Martorell &ndash;de Geologia- i l&rsquo;Umbracle, del circuit monumental d&rsquo;un dels parcs m&eacute;s estimats pels barcelonins malgrat els seus sinistres or&iacute;gens com a ciutadella militar. Tamb&eacute; &eacute;s un dels parcs m&eacute;s visitats pels turistes per la seva estrat&egrave;gica ubicaci&oacute; a cavall dels districtes de Ciutat Vella i l&rsquo;Eixample. En un intent desesperat de revitalitzar la zona del F&ograve;rum, l&rsquo;any 2010 l&rsquo;aleshores alcalde Jordi Hereu va decidir traslladar les col&middot;leccions principals dels dos museus.
    </p><p class="article-text">
        La controvertida decisi&oacute; municipal va condemnar tot el conjunt monumental del parc a l&rsquo;oblit ja que, de fet, dels quatre edificis nom&eacute;s es pot visitar actualment l&rsquo;Umbracle amb un horari restringit. La reiterada promesa de dissenyar un pla estrat&egrave;gic per definir els seus usos definitius mai s&rsquo;ha fet realitat i des de fa uns anys tota la zona, inclosos els porxos del Passeig Picasso situats a pocs metres del Born Centre Cultural i en una de les zones de Barcelona m&eacute;s de moda, s&rsquo;ha convertit en un niu de brut&iacute;cia i en refugi de persones sense sostre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lifting-lhivernacle-sacabara-lestiu_1_2546874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="515099" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="515099" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El 'lifting' de l’Hivernacle s’acabarà l’estiu del 2016]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ‘lifting’ del Hivernacle finalizará en verano de 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lifting-hivernacle-finalizara-verano_1_2546858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ‘lifting’ del Hivernacle finalizará en verano de 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las obras de restauración comenzarán este mes de octubre, durarán unos ocho meses y están presupuestadas en poco más de 800.000 euros</p><p class="subtitle">Trece empresas optan a un proyecto de rehabilitación que mantiene como principal incógnita su futuro uso como equipamiento público</p><p class="subtitle">El emblemático edificio modernista del Parque de la Ciudadela lleva cerrado desde 2009 y se ha convertido en refugio de personas sin techo</p></div><p class="article-text">
        El Hivernacle del Parque de la Ciudadela, cerrado a cal y canto desde el a&ntilde;o 2009 y en un estado de degradaci&oacute;n lamentable, recuperar&aacute; su antiguo esplendor el verano del a&ntilde;o que viene despu&eacute;s de someterse a un nuevo <em>lifting</em>. Las esperadas obras de restauraci&oacute;n del emblem&aacute;tico edificio modernista, construido con motivo de la Exposici&oacute;n Universal de 1888 y actualmente refugio provisional de personas sin techo, est&aacute;n presupuestadas en 802.871 millones de euros, comenzar&aacute;n en octubre y se prev&eacute; que duren unos ocho meses.
    </p><p class="article-text">
        Hasta trece ofertas se han presentado al concurso del Ayuntamiento de Barcelona. El anuncio de la licitaci&oacute;n de las obras se public&oacute; en el Bolet&iacute;n Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPB) pocos d&iacute;as antes de las elecciones municipales del 24 de mayo y el plazo de presentaci&oacute;n de los proyectos se cerr&oacute; el 3 de julio pasado. El objetivo de la nueva reforma, anunciada y aplazada repetidamente por los diferentes gobiernos municipales y aprobada definitivamente a finales del mandato de Xavier Trias, es recuperar las estropeadas fachadas, con sus estructuras de hierro y vidrio muy deterioradas por el paso de tiempo, las gamberradas y los efectos del agua, y tambi&eacute;n el interior de los pabellones.
    </p><p class="article-text">
        Su futuro uso ciudadano una vez restaurado continua siendo una inc&oacute;gnita. De momento, desde el consistorio no se ha aclarado si el Hivernacle se convertir&aacute; en un equipamiento de barrio y si se le dar&aacute; un uso m&aacute;s restringido dado su gran valor patrimonial y su complejo mantenimiento. De hecho, durante la &eacute;poca del alcalde Pasqual Maragall, el edificio modernista se convirti&oacute; en un concurrido restaurante. Durante las noches de verano tambi&eacute;n se organizaban exitosos conciertos de peque&ntilde;o formato a precios populares. Las reiteradas peticiones de las entidades vecinales para que fuera un equipamiento p&uacute;blico siempre fueron ignoradas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a1cee0c-a849-44b7-a909-60298e9684cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La concesi&oacute;n del restaurante se acab&oacute; en 2005 y desde entonces el Hivernacle estuvo cerrado hasta que se acometieron las primeras obras de reforma que superaron el mill&oacute;n de euros. La operaci&oacute;n de rescate parcial se centr&oacute; en reparar la cubierta de la nave principal y la que da al parque, y en recuperar las pinturas originales de las bellas decoraciones florales. Tambi&eacute;n se instal&oacute; una barrera antihumedad. Una vez acabada la costosa remodelaci&oacute;n en septiembre de 2009, el consistorio organiz&oacute; una jornada de puertas abiertas, pero poco despu&eacute;s cerr&oacute; el edificio propiciando de nuevo su degradaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Hivernacle, situado en el bello Paseo de los Tilos del Parque de la Ciudadela, forma parte junto con el Castell dels Tres Dragons &ndash;antiguo Museo de Zoolog&iacute;a obra de Dom&egrave;nech i Montaner, y actualmente en obras-, el Museo Martorell &ndash;de Geolog&iacute;a- y el Umbracle, del circuito monumental de uno de los parques m&aacute;s queridos por los barceloneses a pesar de su siniestro origen como ciudadela militar. Tambi&eacute;n es uno de los m&aacute;s visitados por los turistas por su estrat&eacute;gica ubicaci&oacute;n a caballo de los distrito de Ciutat Vella y el Eixample. En un intento desesperado de revitalizar la zona del F&ograve;rum, el a&ntilde;o 2010 el entonces alcalde Jordi Hereu decidi&oacute; trasladar las colecciones principales de los dos museos.
    </p><p class="article-text">
        La controvertida decisi&oacute;n municipal conden&oacute; el conjunto monumental del parque al olvido ya que, de hecho, de los cuatro edificios s&oacute;lo se puede visitar actualmente el Umbracle con un horario restringido. La reiterada promesa de dise&ntilde;ar un plan estrat&eacute;gico para definir sus usos definitivos nunca se ha hecho realidad y desde hace a&ntilde;os toda la zona, incluidos los porches del Paseo Picasso situados a pocos metros del Born Centre Cultural y en una de las zonas de Barcelona m&aacute;s de moda, se ha convertido en un nido de suciedad y en refugio de personas sin techo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/lifting-hivernacle-finalizara-verano_1_2546858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="515099" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="515099" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El ‘lifting’ del Hivernacle finalizará en verano de 2016]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2b8103c6-7a75-4316-a8a9-ad5300a6915b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agustí Colom: "El dia que el centre de Barcelona estigui ple d'hotels haurà perdut tot el seu atractiu"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/tractarem-sagrada-familia-interlocutor-privilegiat_128_2544507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Agustí Colom és també regidor del districte de l&#039;Eixample a Barcelona / ENRIC CATALÀ "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a Agustí Colom, professor de teoria econòmica de la UB i ara regidor del districte de l'Eixample, que defensa que cal "un espai de tranquil·litat per debatre sobre el turisme, i això és el que busca la moratòria de llicències"</p><p class="subtitle">"No tractarem el temple de la Sagrada Família com un interlocutor privilegiat"</p><p class="subtitle">“La nostra prioritat més immediata és desencallar tots els projectes d’equipaments del districte de l’Eixample que estaven mig aturats”</p><p class="subtitle">“Volem crear un Observatori del Turisme de Barcelona que ens permeti conèixer la realitat i que ens ajudi en la part de gestió i organització”</p></div><p class="article-text">
        Agust&iacute; Colom &eacute;s el nou regidor del districte de l&rsquo;Eixample. Lluny de sentir-se com un extraterrestre que aterra en un altre planeta, Colom se sent com a casa o, com diu ell mateix, com el regidor del seu poble. Coneix de primer m&agrave; els problemes del districte m&eacute;s gran de Barcelona perqu&egrave; viu en un dels seus barris i del primer tema que parla &eacute;s, naturalment, de la falta d&rsquo;equipaments.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De professor de teoria econ&ograve;mica i exmembre de la Sindicatura de Comptes a responsable d&rsquo;ocupaci&oacute;, empresa i turisme, i regidor de l&rsquo;Eixample. Com porta aix&ograve; de fer-se c&agrave;rrec del districte m&eacute;s gran de Barcelona i, juntament amb el de Ciutat Vella, el m&eacute;s complex?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s un canvi volgut. A m&eacute;s, ser regidor de l&rsquo;Eixample &eacute;s una gran satisfacci&oacute; perqu&egrave; jo hi visc i &eacute;s com ser el regidor del meu poble. Conec de primera m&agrave; els problemes del districte: desnonaments, pobresa, falta d&rsquo;equipaments...i aix&ograve; ajuda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A nivell de districte, un dels seus problemes end&egrave;mics &eacute;s la falta d&rsquo;equipaments. Quines s&oacute;n les prioritats d&rsquo;aquest mandat?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La prioritat m&eacute;s immediata que ens hem marcat des del punt de vista d&rsquo;equipaments i, en general de tot, &eacute;s desencallar tots els projectes que estaven mig aturats. Donarem continu&iuml;tat als processos que ja s&rsquo;havien iniciat en l&rsquo;anterior mandat municipal com &eacute;s el cas del projecte per convertir l&rsquo;antic edifici de l&rsquo;ONCE en depend&egrave;ncies municipals, una escola d&rsquo;adults, un centre de normalitzaci&oacute; ling&uuml;&iacute;stica i espais per a entitats. Calia que s&rsquo;acab&eacute;s de desencallar un contracte de gesti&oacute; i ho hem fet amb la idea de complir els terminis previstos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I quines s&oacute;n les mesures m&eacute;s urgents?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenim entre mans el cas de Germanetes, de l&rsquo;institut del carrer Viladomat i de les obres del Mercat de Sant Antoni, molt endarrerides per la troballa de jaciments. Cal donar-li una embranzida. Hem entomat el tema Transformadors i la Casa Groga, per exemple, i tamb&eacute; tenim en ment buscar una soluci&oacute; per al cine Niza del barri de Sagrada Fam&iacute;lia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el cas del cine Niza, els ve&iuml;ns proposen que l&rsquo;Ajuntament compri el terreny. Ho veu com una opci&oacute; viable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aquesta soluci&oacute; &eacute;s q&uuml;estionable. Hem de pensar tamb&eacute; en l&rsquo;erari p&uacute;blic i hem d&rsquo;estudiar quina &eacute;s la millor opci&oacute;. Encara no ens hem posat en aquest tema, per&ograve; el que vull destacar &eacute;s que fins el maig passat no hi havia cap soluci&oacute; perqu&egrave; no hi havia di&agrave;leg. Ara buscarem la millor soluci&oacute; despr&eacute;s d&rsquo;atendre i estudiar les demandes del barri. S&oacute;n situacions complexes perqu&egrave; han de satisfer els ve&iuml;ns i evitar que tinguin un cost elevat per a la ciutat.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abans ha esmentat la sala Transformadors. CiU va presentar un pol&egrave;mic projecte que convertia aquest equipament de joves en un espai destinat b&agrave;sicament a serveis per a la gent gran. Haurien d&rsquo;haver comen&ccedil;at les obres per tirar l&rsquo;edifici a terra i, de moment, continua dempeus.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No han comen&ccedil;at les obres perqu&egrave; nosaltres hem aturat la fase del projecte executiu aprovat per CiU. En el nostre programa electoral hav&iacute;em defensat que aquest espai fos per a joves, per aix&ograve; el primer que hem fet &eacute;s no licitar el projecte executiu de Transformadors tal com estava fet. La idea &eacute;s revisar-lo i fer-ho amb la participaci&oacute; dels ve&iuml;ns i de les entitats juvenils del barri del Fort Pienc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ara est&agrave; ocupat per un grup de joves anarquistes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ho sabem. Tanmateix, nosaltres dialogarem amb les entitats implicades que s&oacute;n del barri. Quan tinguem dissenyat el projecte funcional definitiu, comen&ccedil;arem la seva execuci&oacute;. En paral&middot;lel parlarem amb els ocupes per fer-los entendre que all&ograve; &eacute;s un espai municipal i que les entitats del barri volen que sigui un equipament gestionat per l&rsquo;Ajuntament de Barcelona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La pressi&oacute; tur&iacute;stica &eacute;s un gran repte per a la ciutat i tamb&eacute; preocupa al districte. Tenim damunt la taula una morat&ograve;ria de llic&egrave;ncies tur&iacute;stiques i un Consell de Turisme en marxa. Com a responsable municipal en aquesta &agrave;rea veu alguna soluci&oacute; a curt termini?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Barcelona &eacute;s un pol d&rsquo;atracci&oacute; tur&iacute;stica indiscutible i el que ha passat &eacute;s que&nbsp; fins ara s&rsquo;ha fet deixadesa del seu govern. Totes les ciutats que s&rsquo;han trobat en la mateixa situaci&oacute; del turisme de masses han anat prenent decisions per governar-lo, ordenar-lo. Nosaltres tamb&eacute; ho hem fet. El turisme t&eacute; un gran impacte sobre el territori i aquest impacte &eacute;s molt desigual, concentrat sobretot en Ciutat Vella i una part de l&rsquo;Eixample. Una de les formes d&rsquo;intentar redistribuir aquest desequilibri &eacute;s tenir un c&agrave;lcul de les c&agrave;rregues en allotjaments que suporten els barris i determinar de forma objectiva quins d&rsquo;ells estan saturats i quins tenen encara una certa capacitat. Volem distribuir els nous allotjaments tur&iacute;stics nous en funci&oacute; d&rsquo;aquest criteri. Aix&ograve; &eacute;s el que pretenem fer amb la morat&ograve;ria i per fer aquest c&agrave;lcul necessitem no tenir la pressi&oacute; de les llic&egrave;ncies. El per&iacute;ode &eacute;s d&rsquo;un any, per&ograve; tenim el comprom&iacute;s de fer-ho el m&eacute;s r&agrave;pid possible perqu&egrave; a l&rsquo;abril de l&rsquo;any que ve ven&ccedil; la morat&ograve;ria parcial que pesava sobre la Vila de Gr&agrave;cia i calculem que en aquestes dates ja tindrem el pla especial. Tamb&eacute; volem fer un proc&eacute;s de debat perqu&egrave; cal una certa coresponsabilitat dels ve&iuml;ns i dels operadors econ&ograve;mics, per aix&ograve; crearem un ens de participaci&oacute; per discutir el pla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quant comen&ccedil;aran els treballs del Consell del Turisme?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir del setembre elaborarem el reglament i crec que a mitjans del trimestre que ve ja estar&agrave; enllestit. La proposta de reglament que farem nosaltres aposta per tenir una representaci&oacute; equilibrada d&rsquo;interlocutors i contemplem quatre grans grups: els professionals i agents econ&ograve;mics, el moviment ve&iuml;nal i ecologista, representants dels moviments culturals i socials, i, finalment, un grup d&rsquo;experts. El Consell de Turisme de la ciutat tindr&agrave; dues funcions principals: situar el debat i les decisions vinculades al Pla Especial d&rsquo;Allotjaments Tur&iacute;stics, i de forma paral&middot;lela i immediata l'actualitzaci&oacute; del Pla Estrat&egrave;gic de Turisme 2010-2015 perqu&egrave; ens ajudar&agrave; a encertar en la diagnosi. A m&eacute;s de tot aix&ograve;, tamb&eacute; volem crear un Observatori del Turisme de Barcelona que ens permeti con&egrave;ixer la realitat i que ens ajudi en la part de gesti&oacute; i organitzaci&oacute;. Necessitem tenir la capacitat de governar el turisme i ens calen eines pr&ograve;pies i aquest observatori ens ajudar&agrave; molt.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es parla del model veneci&agrave; com a exemple del que no hauria de fer Barcelona. Hi ha en aquest moment alguna ciutat que hagi estat capa&ccedil; de gestionar de forma efica&ccedil; el turisme massiu?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenim alguns exemples. Londres va prendre mesures en temes de mobilitat, per exemple, i Par&iacute;s tamb&eacute; les est&agrave; estudiant. M&eacute;s que veure com volem ser, que ja ho sabem, perqu&egrave; volem una ciutat confortable per als ve&iuml;ns i amable per als turistes, el que hem de fer &eacute;s buscar solucions per minimitzar els efectes negatius actuals que el turisme de masses t&eacute; sobre la ciutat. El turisme &eacute;s una font de riquesa molt important per a Barcelona i si no se sent ben tractat, acaba fugint. Ara s&rsquo;estan posant algunes propostes damunt la taula per intentar respondre al turisme de masses: taxes tur&iacute;stiques, suspensions temporals de llic&egrave;ncies, regulaci&oacute; de fluxos, redistribuci&oacute; de les visites al llarg de l&rsquo;any, descentralitzaci&oacute; de l&rsquo;oferta d&rsquo;allotjaments...S&rsquo;han d&rsquo;estudiar. L&rsquo;Hospitalet de Llobregat ha ofert els seus hotels, per exemple.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per&ograve; no es pot obligar un turista que vol visitar Barcelona a allotjar-se a L&rsquo;Hospitalet de Llobregat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&agrave; tan lluny L&rsquo;Hospitalet com Pedralbes o Nou Barris del centre de Barcelona. El que determina l&rsquo;elecci&oacute; d&rsquo;un allotjament &eacute;s tenir una parada de metro o d&rsquo;autob&uacute;s al costat. Hi ha molts turistes que busquen la singularitat i fugen de les visites t&iacute;piques. Per aix&ograve; hem de ser capa&ccedil;os de crear espais atractius a la ciutat on la gent es vulgui perdre i Barcelona t&eacute; atractius de sobres per oferir aquesta possibilitat. Ara tenim un gruix important de turistes que ens visiten un dia i que s&rsquo;allotgen a la Costa Daurada o la Costa Brava. Hi ha gent que prefereix dormir fora de Barcelona i aix&ograve; ho hem d&rsquo;aprofitar. Qui vol fer una inversi&oacute; d&rsquo;un hotel al centre de la ciutat, evidentment ho justificar&agrave; dient que el turista busca el centre, per&ograve; el tema &eacute;s que el dia que el centre de Barcelona estigui ple d&rsquo;hotels haur&agrave; perdut tot el seu atractiu perqu&egrave; ning&uacute; va a una zona que estigui nom&eacute;s plena d&rsquo;hotels. Hem d&rsquo;evitar que el turisme mori d&rsquo;&egrave;xit i seguirem buscant solucions.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La morat&ograve;ria ha estat molt criticada i se&rsquo;ls ha retret la falta de di&agrave;leg i la poca idone&iuml;tat de la mesura. Perdrem ocupaci&oacute; i projecci&oacute; internacional, com diu l&rsquo;oposici&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Si tu vols fer una morat&ograve;ria que sigui efica&ccedil; has de prendre la decisi&oacute; en silenci i s&rsquo;ha de fer d&rsquo;un dia per a l&rsquo;altre. Si hagu&eacute;ssim anunciat que en una setmana suspen&iacute;em les llic&egrave;ncies, haur&iacute;em tingut un allau de peticions. Si l&rsquo;anuncies pr&egrave;viament &eacute;s que no vols que sigui factible. La gent que ho havia de saber ho sabia, per tant ning&uacute; ens pot acusar de falta de di&agrave;leg ni de tics autoritaris. Jo he parlat amb els principals operadors tur&iacute;stics per explicar-los la mesura i tots l&rsquo;entenen i, fins i tot, n&rsquo;hi ha que la defensen. Hem d&rsquo;intentar governar el turisme i per poder-ho fer cal tenir un espai de tranquil&middot;litat on fer aquest debat, i aix&ograve; &eacute;s el que busca la morat&ograve;ria. Sempre que hi ha un canvi de govern es genera una certa expectativa, per&ograve; el nostre tarann&agrave; &eacute;s de di&agrave;leg perqu&egrave; volem fer una ciutat din&agrave;mica i equitativa per a tothom.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Un dels molts projectes que s&rsquo;ha quedat en el tinter per la morat&ograve;ria &eacute;s el de la transformaci&oacute; de la Torre Agbar en un hotel.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De moment no s&rsquo;ha quedat en el tinter perqu&egrave; no havia presentat cap llic&egrave;ncia d&rsquo;obres i no sabem quan l&rsquo;anaven a presentar. Potser d&rsquo;aqu&iacute; a dos dies o d&rsquo;aqu&iacute; a tres anys. De totes les llic&egrave;ncies suspeses per la morat&ograve;ria, a la primavera que ve ens trobarem que moltes no es veuran afectades, sobretot les que estiguin en zones poc concorregudes. Veient on est&agrave; el projecte d&rsquo;allotjament tur&iacute;stic es podr&agrave; intuir f&agrave;cilment si estar&agrave; afectat o no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I qu&egrave; passar&agrave; amb les llic&egrave;ncies afectades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Farem una an&agrave;lisi. Igual &eacute;s nom&eacute;s un problema d&rsquo;ubicaci&oacute; o de redimensionament del projecte. Ja veurem.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un dels barris de l&rsquo;Eixample m&eacute;s afectats per la massificaci&oacute; tur&iacute;stica &eacute;s el de Sagrada Fam&iacute;lia. Una de les principals queixes de l&rsquo;Associaci&oacute; de Ve&iuml;ns i d&rsquo;altres entitats ha estat la falta de di&agrave;leg amb l&rsquo;anterior regidor. &Eacute;s conscient de les expectatives que ha generat la seva arribada al districte?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer que he fet com a regidor ha estat reunir-me amb totes les associacions ve&iuml;nals per con&egrave;ixer de primera m&agrave; les seves demandes. Amb la de Sagrada Fam&iacute;lia, un dels temes que es va plantejar era el Pla d&rsquo;Acci&oacute; del barri que estava aturat. Per aix&ograve; l&rsquo;hem reactivat i una de les propostes que hem desencallat &eacute;s el nou circuit dels busos tur&iacute;stics que es comen&ccedil;ar&agrave; a aplicar els pr&ograve;xims dies. Tamb&eacute; estem estudiant alliberar voreres perqu&egrave; hi hagi m&eacute;s espai per als vianants.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aix&iacute; que tamb&eacute; veu factible aquesta proposta ve&iuml;nal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. El tros del carrer Marina m&eacute;s a tocar de la Sagrada Fam&iacute;lia ser&agrave; peatonal els caps de setmana. Ser&agrave; un estudi pilot que ens ajudar&agrave; a pensar en futures mesures i en actuacions a mig i llarg termini.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aposta per mantenir la figura de l&rsquo;agent c&iacute;vic malgrat les cr&iacute;tiques?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De moment s&iacute;. Crec que el problema del barri &eacute;s que el volum de turistes &eacute;s tal que desborda tothom. Entenc els ve&iuml;ns quan critiquen la falta de resultats de la feina dels agents c&iacute;vics, per&ograve; &eacute;s que la situaci&oacute; est&agrave; tan desbordada que una persona sola no pot fer res davant milers de turistes. Per aix&ograve;, refor&ccedil;arem aquest servei. Hem d&rsquo;anar introduint millores per fer menys insuportable la vida dels ve&iuml;ns del barri durant aquests mesos d&rsquo;estiu. Tanmateix, el tema de fons &eacute;s la reordenaci&oacute; de l&rsquo;espai de Sagrada Fam&iacute;lia. &Eacute;s un problema de ciutat, no nom&eacute;s de districte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un dels lemes de la campanya d&rsquo;Ada Colau va ser &ldquo;fem fora els lobbies de la ciutat&rdquo;. El temple de la Sagrada Fam&iacute;lia ha mantingut sempre una relaci&oacute; privilegiada amb tots els governs de Barcelona i hi ha qui diu que les obres no tenen llic&egrave;ncia. S&rsquo;atrevir&agrave; vost&egrave; amb la Sagrada Fam&iacute;lia?</strong><em>lobbies</em>
    </p><p class="article-text">
        T&eacute; una llic&egrave;ncia d&rsquo;obres de l&rsquo;any 1901. El temple ha demanat sempre perm&iacute;s quan ha hagut de fer una ocupaci&oacute; de l&rsquo;espai p&uacute;blic. &Eacute;s cert que no t&eacute; una llic&egrave;ncia d&rsquo;obres adaptada als temps moderns, per&ograve; no est&agrave; fent cap actuaci&oacute; impune, potser singular. Ara b&eacute;, nosaltres no estem aqu&iacute; perqu&egrave; ning&uacute; gaudeixi de privilegis. Per tant, no tractarem la Sagrada Fam&iacute;lia com un interlocutor privilegiat respecte a la resta d&rsquo;entitats. Encara no m&rsquo;he reunit amb la direcci&oacute; del temple i espero que la relaci&oacute; ser&agrave; fluida i amable. Quan parlo de reordenar l&rsquo;espai al voltant de la Sagrada Fam&iacute;lia, aix&ograve; s&rsquo;ha de fer des del lideratge de l&rsquo;Ajuntament, no de la Junta del temple. Per aix&ograve;, igual que als ve&iuml;ns els demanem que tinguin capacitat d&rsquo;entomar la situaci&oacute; i als operadors econ&ograve;mics que garanteixin la conviv&egrave;ncia, al temple tamb&eacute; li haurem de demanar que posi m&eacute;s de la seva part. Igual que t&eacute; uns guanys econ&ograve;mics a partir de les visites, haur&iacute;em d&rsquo;estudiar de quina forma hauria de donar part d&rsquo;aquest retorn a la ciutat, sobretot al seu entorn m&eacute;s pr&ograve;xim perqu&egrave; &eacute;s on genera molts m&eacute;s problemes. S&rsquo;haur&agrave; d&rsquo;estudiar com col&middot;labora per minimitzar els efectes negatius que la seva activitat t&eacute; al seu entorn m&eacute;s pr&ograve;xim.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El veig optimista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Evidentment.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar, Enric Català (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/tractarem-sagrada-familia-interlocutor-privilegiat_128_2544507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244358" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Agustí Colom: "El dia que el centre de Barcelona estigui ple d'hotels haurà perdut tot el seu atractiu"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agustí Colom: "El día que el centro de Barcelona esté lleno de hoteles habrá perdido todo su atractivo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/trataremos-sagrada-familia-interlocutor-privilegiado_128_2544477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Agustí Colom és també regidor del districte de l&#039;Eixample a Barcelona / ENRIC CATALÀ "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista a Agustí Colom, profesor de teoría económica de la UB y ahora concejal del distrito del Eixample, que defiende que hace falta "un espacio de tranquilidad para debatir sobre el turismo, y eso es lo que busca la moratoria de licencias"</p><p class="subtitle">"No trataremos el templo de la Sagrada Familia como un interlocutor privilegiado"</p><p class="subtitle">“Nuestra prioridad más inmediata es desencallar todos los proyectos de equipamientos del distrito del Eixample que estaban medio parados”</p><p class="subtitle">“Queremos crear un Observatorio del Turismo de Barcelona que nos permita conocer la realidad y que nos ayude en la parte de gestión y organización”</p></div><p class="article-text">
        Agust&iacute; Colom es el nuevo regidor del distrito del Eixample. Lejos de sentirse un extraterrestre que aterriza en otro planeta, Colom se siente como en casa o, como &eacute;l dice, como el regidor de su pueblo. Conoce de primera mano los problemas del distrito m&aacute;s grande de Barcelona porque vive en uno de sus barrios y del primer tema que habla es, naturalmente, de la falta de equipamientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De profesor de teor&iacute;a econ&oacute;mica y exmiembro de la Sindicatura de Cuentas a responsable de ocupaci&oacute;n, empresa y turismo, y regidor del Eixample. &iquest;C&oacute;mo lleva hacerse cargo del distrito m&aacute;s grande de Barcelona y, juntamente con el de Ciutat Vella, el m&aacute;s complejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un cambio buscado. Adem&aacute;s, ser regidor del Eixample es una gran satisfacci&oacute;n porque yo vivo en el distrito y es como ser el regidor de mi pueblo. Conozco de primera mano los problemas del distrito: desahucios, pobreza, falta de equipamientos&hellip;y eso ayuda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A nivel de distrito, uno de sus problemas end&eacute;micos es la falta de equipamientos. &iquest;Cu&aacute;les son las prioridades de este mandato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La prioridad m&aacute;s inmediata que nos hemos marcado desde el punto de pista de equipamientos y, en general de todo, es desencallar todos los proyectos que estaban medio parados. Daremos continuidad a los procesos que ya se hab&iacute;an iniciado en el anterior mandato municipal como es el caso del proyecto para convertir el antiguo edificio de la ONCE en dependencias municipales, una escuela de adultos, un centro de normalizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y espacio para entidades. Se ten&iacute;a que desencallar un contrato de gesti&oacute;n y lo hemos hecho con la idea de cumplir los plazos previstos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;les son las medidas m&aacute;s urgentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos entre manos el caso de Germanetes, del Instituto de la calle Viladomat y de las obras del Mercado de Sant Antoni, muy atrasadas por los descubrimientos de yacimientos. Hace falta darle un empuj&oacute;n. Hemos afrontado el tema de Transformadors y de la Casa Groga, por ejemplo, y tambi&eacute;n tenemos en mente buscar una soluci&oacute;n para el cine Niza del barrio de Sagrada Familia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el caso del cine Niza, los vecinos proponen que el Ayuntamiento compre el terreno. &iquest;Lo ve como una opci&oacute;n viable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta soluci&oacute;n es cuestionable. Tenemos que pensar tambi&eacute;n en el erario p&uacute;blico y hemos de estudiar cu&aacute;l es la mejor opci&oacute;n. Todav&iacute;a no nos hemos puesto en este tema, pero quiero destacar que hasta el mes de mayo pasado no hab&iacute;a ninguna soluci&oacute;n porque no hab&iacute;a dialogo. Ahora buscaremos la mejor soluci&oacute;n despu&eacute;s de atender y estudiar las demandes del barrio. Son situaciones complejas porque han de satisfacer a los vecinos y evitar que tengan un coste elevado para la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes ha nombrado la sala Transformadors. CiU present&oacute; un pol&eacute;mico proyecto que convert&iacute;a este equipamiento de j&oacute;venes en un espacio destinado b&aacute;sicamente a servicios para gente mayor. Tendr&iacute;an que haber empezado las obras para tirar abajo el edificio y, de momento, sigue en pie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No han comenzado las obras porque nosotros hemos parado la fase del proyecto ejecutivo aprobado por CiU. En nuestro programa electoral hab&iacute;amos defendido que este espacio fuera para los j&oacute;venes, por eso lo primero que hemos hecho es no licitar el proyecto ejecutivo de Transformadors tal y como estaba hecho. La idea es revisarlo y hacerlo con la participaci&oacute;n de los vecinos y de las entidades juveniles del barrio del Fort Pienc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora est&aacute; ocupado por un grupo de j&oacute;venes anarquistas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo sabemos. Sin embargo, nosotros dialogaremos con las entidades implicadas que son del barrio. Cuando tengamos dise&ntilde;ado el proyecto funcional definitivo, comenzaremos su ejecuci&oacute;n. En paralelo hablaremos con los ocupas para hacerles entender que es un espacio municipal y que las entidades del barrio quieren que sea un equipamiento gestionado por el Ayuntamiento de Barcelona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/30da58eb-347f-4f38-a9f0-da7141d18e6c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La presi&oacute;n tur&iacute;stica es un gran reto para la ciudad y tambi&eacute;n preocupa en el distrito. Tenemos encima de la mesa una moratoria de licencias tur&iacute;sticas y un Consejo de Turismo en marcha. Como responsable municipal en esta &aacute;rea, &iquest;ve alguna soluci&oacute;n a corto plazo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Barcelona es un polo de atracci&oacute;n tur&iacute;stica indiscutible y lo que ha pasado es que hasta ahora se ha hecho dejadez de su gobierno. Todas las ciudades que se han encontrado en la misma situaci&oacute;n del turismo de masas han ido tomando decisiones para gobernarlo, para ordenarlo. Nosotros tambi&eacute;n lo hemos hecho. El turismo tienen un gran impacto sobre el territorio y este impacto es muy desigual, concentrado sobre todo en Ciutat Vella y una parte del Eixample. Una de las formas de intentar redistribuir este desequilibrio es tener un c&aacute;lculo de las cargas en alojamientos que soportan los barrios y determinar de forma objetiva cu&aacute;les est&aacute;n saturados y cu&aacute;les tienen todav&iacute;a una cierta capacidad. Queremos distribuir los nuevos alojamientos tur&iacute;sticos en funci&oacute;n de este criterio. Eso es lo que pretendemos hacer con la moratoria y para hacer este c&aacute;lculo necesitamos no tener la presi&oacute;n de las licencias. El periodo es de un a&ntilde;o, pero tenemos el compromiso de hacerlo lo m&aacute;s r&aacute;pido posible porque en abril del a&ntilde;o que viene vence la moratoria parcial que pesaba sobre la Vila de Gr&agrave;cia y calculamos que en estas fechas ya tendremos el plan especial. Tambi&eacute;n queremos hacer un proceso de debate porque hace falta una cierta corresponsabilidad de los vecinos y de los operadores econ&oacute;micos, por eso crearemos un ente de participaci&oacute;n para discutir el plan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo empezar&aacute;n los trabajos del Consell de Turisme?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de septiembre elaboraremos el reglamento y creo que para mediados del trimestre que viene ya estar&aacute; listo. La propuesta de reglamento que haremos nosotros apuesta por tener una representaci&oacute;n equilibrada de interlocutores y contemplamos cuatro grandes grupos: los profesionales y agentes econ&oacute;micos, el movimiento vecinal y ecologista, representantes de movimientos culturales y sociales, y, finalmente, un grupo de expertos. El Consell de Turisme de la ciudad tendr&aacute; dos funciones principales: situar el debate y las decisiones vinculadas en el Plan Especial de Alojamientos Tur&iacute;sticos, y de forma paralela e inmediata la actualizaci&oacute;n del Plan Estrat&eacute;gico de Turismo 2010-2015 porque nos ayudar&aacute; a acertar en el diagn&oacute;stico. Adem&aacute;s de todo esto, tambi&eacute;n queremos crear un Observatorio del Turismo de Barcelona que nos permita conocer la realidad y que nos ayude en la parte de gesti&oacute;n y organizaci&oacute;n. Necesitamos tener capacidad de gobernar el turismo y necesitamos herramientas propias y este observatorio nos ayudar&aacute; mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se habla del modelo veneciano como ejemplo de lo que no tendr&iacute;a que ser Barcelona. &iquest;Hay en este momento alguna ciudad que haya sido capaz de gestionar de forma eficaz el turismo masivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos algunos ejemplos. Londres tom&oacute; medidas en temas de movilidad, por ejemplo, y Par&iacute;s tambi&eacute;n las est&aacute; estudiando. M&aacute;s que ver c&oacute;mo queremos ser, que ya lo sabemos porque queremos una ciudad confortable para los vecinos y amable para los turistas, lo que hemos de hacer es buscar soluciones para minimizar los efectos negativos actuales que el turismo de masas tiene sobre la ciudad. El turismo es una fuente de ingresos muy importante para Barcelona y si no se siente bien tratado, acaba huyendo. Ahora se est&aacute;n poniendo algunas propuestas sobre la mesa para responder al turismo de masas: tasas tur&iacute;sticas, suspensiones temporales de licencias, regulaci&oacute;n de flujos, redistribuci&oacute;n de las visitas a lo largo del a&ntilde;o, descentralizaci&oacute;n de la oferta de alojamientos... Se han de estudiar. L&rsquo;Hospitalet de Llobregat ha ofrecido sus alojamientos, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero no se puede obligar a un turista que quiere visitar Barcelona a alojarse en L&rsquo;Hospitalet de Llobregat.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; tan lejos L&rsquo;Hospitalet como Pedralbes o Nou Barris del centro de Barcelona. Lo que determina la elecci&oacute;n de un alojamiento es tener una parada de metro o de autob&uacute;s al lado. Hay muchos turistas que buscan la singularidad y huyen de las visitas t&iacute;picas. Por eso hemos de ser capaces de crear espacios atractivos en la ciudad d&oacute;nde la gente se quiera perder y Barcelona tiene atractivos de sobras para ofrecer esta posibilidad. Ahora tenemos un grupo importante de turistas que nos visitan un d&iacute;a y que se alojan en la Costa Dorada o en la Costa Brava. Hay gente que prefiere dormir fuera de Barcelona y eso lo tenemos que aprovechar. Quien quiere hacer una inversi&oacute;n de un hotel en el centro de la ciudad, evidentemente lo justificar&aacute; diciendo que el turista busca el centro, pero el tema es que el d&iacute;a que el centro de Barcelona est&eacute; lleno de hoteles habr&aacute; perdido todo su atractivo porque nadie va a una zona que est&eacute; s&oacute;lo llena de hoteles. Tenemos que evitar que el turismo muera de &eacute;xito y seguiremos buscando soluciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La moratoria ha sido muy criticada y se les ha echado en cara la falta de di&aacute;logo y la poca idoneidad de la medida. &iquest;Perderemos ocupaci&oacute;n y proyecci&oacute;n internacional, como dice la oposici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Si t&uacute; quieres hacer una moratoria que sea eficaz, has de tomar la decisi&oacute;n en silencio y se ha de hacer de un d&iacute;a para otro. Si hubi&eacute;semos anunciado que en una semana suspender&iacute;amos las licencias, habr&iacute;amos tenido un alud de peticiones. Si lo anuncias previamente es que no quieres que sea factible. La gente que lo ten&iacute;a que saber ya lo sab&iacute;a, por tanto nadie nos puede acusar de falta de di&aacute;logo ni de tics autoritarios. Yo he hablado con los principales operadores tur&iacute;sticos para explicarles la medida y todos la entienden e, incluso, hay algunos que la defienden. Hemos de intentar gobernar el turismo y para poderlo hacer hay que tener un espacio de tranquilidad donde hacer este debate, y esto es lo que busca la moratoria. Siempre que hay un cambio de gobierno se genera una cierta expectativa, pero nuestro talante es de di&aacute;logo porque queremos hacer una ciudad din&aacute;mica y equitativa para todo el mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb86cc14-3e69-44b9-9a49-036a2e1fa971_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Uno de los muchos proyectos que se han quedado en el tintero por la moratoria es el de la transformaci&oacute;n de la Torre Agbar en un hotel.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De momento no se ha quedado en el tintero porque no hab&iacute;a presentado ninguna licencia de obras y no sabemos cu&aacute;ndo lo iba a hacer. Quiz&aacute;s de aqu&iacute; a dos d&iacute;as o de aqu&iacute; a tres a&ntilde;os. De todas las licencias suspendidas por la moratoria, en la primavera que viene nos encontraremos que muchas no se ver&aacute;n afectadas, sobre todo las que est&aacute;n en zonas poco concurridas. Viendo d&oacute;nde est&aacute; el proyecto de alojamiento tur&iacute;stico se podr&aacute; intuir f&aacute;cilmente si estar&aacute; afectado o no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; pasar&aacute; con las licencias afectadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Haremos un an&aacute;lisis. Igual es s&oacute;lo un problema de ubicaci&oacute;n o de redimensi&oacute;n del proyecto. Ya veremos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los barrios del Eixample m&aacute;s afectados por la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica es el de Sagrada Familia. Una de las principales quejas de la Asociaci&oacute;n de Vecinos y de otras entidades ha sido la falta de di&aacute;logo con el anterior regidor. &iquest;Es consciente de las expectativas que ha generado su llegada al distrito?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que he hecho como regidor ha sido reunirme con todas las asociaciones vecinales para conocer de primera mano sus demandas. Con la de Sagrada Familia, uno de los temas que se plante&oacute; fue el Plan de Acci&oacute;n del barrio que estaba paralizado. Por eso lo hemos reactivado y una de las propuestas que hemos desencallado es el nuevo circuito de los buses tur&iacute;sticos que se comenzar&aacute; a aplicar en los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Tambi&eacute;n estamos estudiando liberar aceras para que haya m&aacute;s espacio para los peatones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;As&iacute; que tambi&eacute;n ve factible esta propuesta vecinal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Por eso el trozo de la calle Marina m&aacute;s cercana a la Sagrada Familia ser&aacute; peatonal los fines de semana. Ser&aacute; un estudio piloto que nos ayudar&aacute; a pensar en futuras medidas y actuaciones a medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Apuesta por mantener la figura del agente c&iacute;vico a pesar de las cr&iacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De momento, s&iacute;. Creo que el problema del barrio es que el volumen de turistas es tal que desborda a todo el mundo. Entiendo a los vecinos cuando critican la falta de resultados del trabajo de los agentes c&iacute;vicos, pero es que la situaci&oacute;n est&aacute; tan desbordada que una persona sola no puede hacer nada frente a miles de turistas. Por eso, reforzaremos este servicio. Hemos de ir introduciendo mejoras para hacer menos insoportable la vida de los vecinos del barrio durante estos meses de verano. Sin embargo, el tema de fondo es la reordenaci&oacute;n del espacio de Sagrada Familia. Es un problema de ciudad, no s&oacute;lo de distrito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Uno de los lemas de la campa&ntilde;a de Ada Colau fue &ldquo;echemos a los lobbies de la ciudad&rdquo;. El templo de la Sagrada Familia ha mantenido siempre una relaci&oacute;n privilegiada con todos los gobiernos de Barcelona y hay qui&eacute;n dice que las obras no tienen licencia. &iquest;Se atrever&aacute; usted con la Sagrada Familia?</strong><em>lobbies</em>
    </p><p class="article-text">
        Tiene una licencia de obras del a&ntilde;o 1901. El templo ha pedido siempre permiso cuando ha tenido que hacer una ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Es cierto que no tiene una licencia de obras adaptada a los tiempos modernos, pero no est&aacute; cometiendo ninguna actuaci&oacute;n impune, quiz&aacute;s singular. Ahora bien, no estamos aqu&iacute; para que nadie disfrute de privilegios. Por tanto, no trataremos a la Sagrada Familia como a un interlocutor privilegiado respecto al resto de entidades. Todav&iacute;a no me he reunido con la direcci&oacute;n del templo y espero que la relaci&oacute;n sea fluida y amable. Cuando hablo de reordenar el espacio alrededor de la Sagrada Familia, esto se ha de hacer desde el liderazgo del Ayuntamiento, no de la Junta del templo. Por eso, igual que a los vecinos les pedimos que tengan la capacidad de encajar la situaci&oacute;n y a los operadores econ&oacute;micos que garanticen la convivencia, al templo tambi&eacute;n le tendremos que pedir que ponga m&aacute;s de su parte. Igual que tiene unas ganancias econ&oacute;micas a partir de las visitas, tendr&iacute;amos que estudiar de qu&eacute; manera tendr&iacute;a que dar parte de este retorno a la ciudad, sobre todo a su entorno m&aacute;s pr&oacute;ximo porque es d&oacute;nde genera m&aacute;s problemas. Se tendr&aacute; que estudiar c&oacute;mo colabora para minimizar los efectos negativos que su actividad tiene en su entorno m&aacute;s pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le veo optimista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar, Enric Català (fotos)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/trataremos-sagrada-familia-interlocutor-privilegiado_128_2544477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2015 18:55:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244358" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Agustí Colom: "El día que el centro de Barcelona esté lleno de hoteles habrá perdido todo su atractivo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/28712622-0e1a-401a-908f-cb1e0507e019_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El barri de Fort Pienc es queda sense biblioteca fins a l’estiu del 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/fort-pienc-queda-biblioteca-lestiu_1_2562513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El barri de Fort Pienc es queda sense biblioteca fins a l’estiu del 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">L’equipament està tancat des del passat 15 de juny quan es va esfondrar el fals sostre de la zona infantil sense causar víctimes</p><p class="subtitle">L’informe tècnic conclou que la causa del sinistre ha estat la instal·lació defectuosa del sistema d’ancoratge</p><p class="subtitle">Les obres també afectaran el vestíbul i la sala d’exposicions del Centre Cívic, i obligaran a obrir un accés provisional</p></div><p class="article-text">
        La biblioteca del barri de Fort Pienc, al districte de l&rsquo;Eixample, no reobrir&agrave; les seves portes fins a l&rsquo;estiu de l&rsquo;any que ve com a m&iacute;nim. La ra&oacute; s&oacute;n les complexes obres que s&rsquo;hauran de fer per substituir el fals sostre que es va esfondrar el 15 de juny passat a la zona infantil de la planta baixa en horari d&rsquo;atenci&oacute; al p&uacute;blic. El sinistre no va provocar danys personals perqu&egrave; l&rsquo;equipament es va desallotjar minuts abans gr&agrave;cies a l&rsquo;av&iacute;s d&rsquo;un usuari i a la r&agrave;pida intervenci&oacute; dels treballadors del centre.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;informe previ realitzat pels t&egrave;cnics de l&rsquo;Ajuntament de Barcelona ha concl&ograve;s que l&rsquo;esfondrament es va produir per la instal&middot;laci&oacute; defectuosa del sistema d&rsquo;ancoratge de les peces que subjecten les plaques del fals sostre. Ara, en paral&middot;lel a la redacci&oacute; del projecte de reforma definitiu que es comen&ccedil;ar&agrave; a fer a partir del setembre, s&rsquo;ha obert un expedient informatiu per confirmar les causes de l&rsquo;accident i concretar-ne les responsabilitats.
    </p><p class="article-text">
        Les obres obligaran a enderrocar tot el fals sostre i a reconstruir-lo de nou, i no nom&eacute;s afectaran la biblioteca. El vest&iacute;bul i la sala d&rsquo;exposicions del Centre C&iacute;vic tamb&eacute; s&rsquo;hauran de tancar al p&uacute;blic per substituir les plaques. En total es canviaran 4.000 metres quadrats de sostre danyat i tamb&eacute; s&rsquo;haur&agrave; de reposar el mobiliari i el material did&agrave;ctic i de lectura malmesos. Les afectacions al Centre C&iacute;vic, que no reobrir&agrave; les seves portes fins a finals d&rsquo;agost per facilitar les inscripcions a les activitats de tardor, obligaran a obrir un acc&eacute;s provisional pel carrer Al&iacute; Bei i fins a principis del 2016 no es preveu que el centre recuperi la seva activitat normal.
    </p><p class="article-text">
        La biblioteca Fort Pienc, que pren el nom d&rsquo;una de les fortificacions militars que va fer construir Felip V per vigilar Barcelona i que est&agrave; especialitzada en arquitectura contempor&agrave;nia i disseny, es va inaugurar fa dotze anys. El seu disseny &eacute;s obra de l&rsquo;arquitecte Josep Llin&agrave;s, que el mateix any va rebre el premi Ciutat de Barcelona d&rsquo;arquitectura i urbanisme pel conjunt d&rsquo;edificis que integren l&rsquo;illa Fort Pienc i que inclouen, a m&eacute;s de la biblioteca i el centre c&iacute;vic, una resid&egrave;ncia d&rsquo;avis i una escola bressol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/fort-pienc-queda-biblioteca-lestiu_1_2562513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244302" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244302" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El barri de Fort Pienc es queda sense biblioteca fins a l’estiu del 2016]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El barrio de Fort Pienc se queda sin biblioteca hasta el verano del 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barrio-fort-pienc-biblioteca-verano_1_2562451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El barrio de Fort Pienc se queda sin biblioteca hasta el verano del 2016"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El equipamiento está cerrado desde el pasado 15 de junio cuando se desprendió el falso techo de la zona infantil sin causar víctimas</p><p class="subtitle">El informe técnico previo concluye que la causa del siniestro ha sido la instalación defectuosa del sistema de anclaje</p><p class="subtitle">Las obras también afectarán al vestíbulo y a la sala de exposiciones del Centro Cívico, y obligarán a abrir un acceso provisional</p></div><p class="article-text">
        La biblioteca del barrio de Fort Pienc, en el distrito del Eixample, no reabrir&aacute; sus puertas hasta el verano del a&ntilde;o que viene como m&iacute;nimo. La raz&oacute;n son las complejas obras que se tendr&aacute;n que hacer para substituir el falso techo que se desprendi&oacute; el pasado 15 de junio en la zona infantil de la planta baja en horario de atenci&oacute;n al p&uacute;blico. El siniestro no provoc&oacute; da&ntilde;os personales porque el equipamiento se desaloj&oacute; minutos antes gracias al aviso de un usuario y a la r&aacute;pida intervenci&oacute;n de los trabajadores del centro.
    </p><p class="article-text">
        El informe previo realizado por los t&eacute;cnicos del Ayuntamiento de Barcelona ha concluido que el desprendimiento se produjo por la instalaci&oacute;n defectuosa del sistema de anclaje de las piezas que sujetan las placas del falso techo. Ahora, en paralelo a la redacci&oacute;n del proyecto de reforma definitivo que se comenzar&aacute; a hacer a partir de septiembre, se ha abierto un expediente informativo para confirmar las causas del accidente y concretar las responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        Las obras obligar&aacute;n a tirar abajo todo el falso techo y a reconstruirlo de nuevo, y no solo afectar&aacute;n a la biblioteca. El vest&iacute;bulo y la sala de exposiciones del Centre C&iacute;vic tambi&eacute;n se tendr&aacute;n que cerrar al p&uacute;blico para substituir las placas. En total se cambiar&aacute;n 4.000 metros cuadrados de techo da&ntilde;ado y tambi&eacute;n se tendr&aacute; que reponer el mobiliario y el material did&aacute;ctico y de lectura estropeados. Las afectaciones en el Centre C&iacute;vic, que no reabrir&aacute; sus puertas hasta finales de agosto para facilitar la inscripci&oacute;n a los cursos de oto&ntilde;o, obligar&aacute;n a abrir un acceso provisional por la calle Al&iacute; Bei y hasta principios de 2016 no est&aacute; previsto que el centro recupere su actividad normal.
    </p><p class="article-text">
        La biblioteca Fort Pienc, que toma el nombre de una de las fortificaciones militares que construy&oacute; Felipe V para vigilar Barcelona y que est&aacute; especializada en arquitectura contempor&aacute;nea y dise&ntilde;o, se inaugur&oacute; hace doce a&ntilde;os. Su dise&ntilde;o es obra del arquitecto Josep Llin&agrave;s, que el mismo a&ntilde;o recibi&oacute; el premio Ciutat de Barcelona de arquitectura y urbanismo por el conjunto de edificios que integran la isla Fort Pienc y que incluyen, adem&aacute;s de la biblioteca y del centro c&iacute;vico, una residencia para gente mayor y una guarder&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/barrio-fort-pienc-biblioteca-verano_1_2562451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244302" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244302" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El barrio de Fort Pienc se queda sin biblioteca hasta el verano del 2016]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/139cf7bb-7e74-437e-a4ca-539ea4200cf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Domiciano Sandoval: “Hem de fer entendre als joves que la pensió no és un regal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/hem-entendre-adquirit-despres-cotitzant_1_2565257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Domiciano Sandoval: “Hem de fer entendre als joves que la pensió no és un regal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Demanarem als jubilats que votin per formacions polítiques que defensen el sistema públic de pensions”</p><p class="subtitle">“El que ha passat a Grècia amb Syriza ens ha desmuntat les mobilitzacions, almenys a mig termini”</p><p class="subtitle">“No es mantenen la Casa Real, l’Església Catòlica i l’Exèrcit amb els Pressupostos Generals? Doncs amb més motius s’han de mantenir les pensions”</p></div><p class="article-text">
        La Marea Pensionista porta des del 2013 lluitant contra la congelaci&oacute; de les pensions. El seu portaveu, Domiciano Sandoval, insisteix que &eacute;s un problema que afecta tota la societat i anuncia noves mobilitzacions de la plataforma de cara a aquesta tardor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Marea Pensionista es va constituir a Barcelona l&rsquo;any 2013. Dos anys despr&eacute;s segueixen sent vigents les seves reivindicacions?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estem en un moment crucial. El dilluns 13 de juliol ens vam reunir a Madrid amb representants de plataformes similars de vuit comunitats aut&ograve;nomes per presentar a finals de setembre o principis d&rsquo;octubre el programa de mobilitzacions de la Marea Pensionista de cara a la tardor. L&rsquo;objectiu &eacute;s fer-ho de forma coordinada a nivell estatal tot i que sabem que els jubilats s&oacute;n molt dif&iacute;cils de mobilitzar. Molts tenen molta por a perdre la pensi&oacute; o tenen limitacions per raons de salut, per exemple. De totes formes confio que aix&ograve; comen&ccedil;ar&agrave; a canviar quan l&rsquo;IPC comenci a pujar i les seves pensions es mantinguin al 0,25%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&rsquo;han atrevit a denunciar el govern Rajoy per haver retallat les pensions l&rsquo;any 2012, per&ograve; portem m&eacute;s de trenta anys de reformes del sistema p&uacute;blic de pensions al marge del color del partit pol&iacute;tic que ha governat. &iquest;Per qu&egrave; no s&rsquo;han mobilitzat abans?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jo voldria desmuntar els t&ograve;pics al voltant d&rsquo;aquest tema. Quan parles de la retallada de les pensions la gent es pensa que &eacute;s un problema que nom&eacute;s afecta els pensionistes i no &eacute;s veritat. Els pensionistes ja tenim reconeguda la nostra pensi&oacute;, sigui m&eacute;s gran o m&eacute;s petita. Ens la poden congelar o ens la poden retallar com han fet a Gr&egrave;cia o a Portugal seguint els mandats austericides de la Uni&oacute; Europea. Els que s&iacute; que han d&rsquo;estar realment preocupats s&oacute;n els que s&rsquo;incorporin al sistema p&uacute;blic de pensions a partir d&rsquo;ara i, sobretot, a partir del 2019.&nbsp; &Eacute;s un t&ograve;pic pensar que nom&eacute;s ens afecta a nosaltres. &Eacute;s un problema de tota la ciutadania perqu&egrave; m&eacute;s d&rsquo;hora o m&eacute;s tard afectar&agrave; tothom.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per qu&egrave; diu que a partir del 2019 encara ser&agrave; pitjor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Perqu&egrave; l&rsquo;any 2019 entrar&agrave; en vigor la cl&agrave;usula d&rsquo;estabilitat aprovada en l&rsquo;&uacute;ltima reforma del govern Rajoy que introdueix per primera vegada un element nou a l&rsquo;hora de recon&egrave;ixer la pensi&oacute; que li correspon al treballador: l&rsquo;esperan&ccedil;a de vida. Aix&ograve; fins ara no es tenia en compte. Fins ara t&rsquo;incorporaves al sistema a partir dels 65 anys i en funci&oacute; dels anys cotitzats et calculaven la base reguladora. A partir del 2019, l&rsquo;esperan&ccedil;a de vida de la societat ser&agrave; un dels factors m&eacute;s importants per fixar el criteri de la pensi&oacute;. Ara, l&rsquo;esperan&ccedil;a de vida a Espanya es considera que est&agrave; al voltant dels 85 anys per a les dones i dels 83 per als homes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5821975f-fd81-487b-a420-d5498163a14a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Les dones viuen m&eacute;s. Significa aix&ograve; que sortiran m&eacute;s mal parades a l&rsquo;hora de calcular les seves pensions?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivament. I aix&ograve; ja &eacute;s un argument de pes per rebutjar la mesura del govern Rajoy perqu&egrave; &eacute;s inconstitucional. La Constituci&oacute; no permet discriminacions per raons de g&egrave;nere.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;s per aquesta ra&oacute; que s&rsquo;ha mobilitzat ara i no quan Felipe Gonz&aacute;lez va comen&ccedil;ar amb les seves reformes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Des de fa quaranta anys que sentim que el sistema p&uacute;blic de pensions &eacute;s insostenible i aix&ograve; &eacute;s mentida. El que passa &eacute;s que sobre aquest sistema p&uacute;blic de pensions existeixen moltes pressions. La ra&oacute; principal de les mobilitzacions actuals &eacute;s la congelaci&oacute; de les pensions a partir del 2012. Zapatero ja va introduir la jubilaci&oacute; progressiva fins als 67 anys, per&ograve; Rajoy va ser pitjor perqu&egrave; va incomplir una de les seves promeses electorals estrella: va dir que no tocaria les pensions i al novembre les va congelar quan l&rsquo;IPC havia pujat un 2,9 %. Aix&ograve; va provocar les primeres demandes de la m&agrave; del Col&middot;lectiu Ronda. La meva demanda va ser la primera. Ens mobilitzem per aturar-ho perqu&egrave; nosaltres no ens creiem que el sistema p&uacute;blic de pensions sigui insostenible. L&rsquo;exemple &eacute;s que fins al 2011 el fons de reserva del sistema segueix creixent fins als 70.000 milions d&rsquo;euros. Ara, el fons de reserva est&agrave; en uns 38.000 milions d&rsquo;euros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Per qu&egrave; aquesta disminuci&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Per una part pressiona la reforma laboral de Rajoy. El sistema p&uacute;blic de pensions espanyol &eacute;s de repartiment: els que treballen cotitzen per als que cobren. Al aprovar la reforma laboral, els contractes han passat de ser fixes a ser temporals, de salaris dignes hem passat a salaris de mis&egrave;ria&hellip; Al disminuir les cotitzacions per aquesta precarietat, el sistema se&rsquo;n ressent i el govern ha de ficar la m&agrave; al fons de reserva. L&rsquo;altre factor que pressiona sobre el sistema s&oacute;n els bancs. Sempre estan demanant al govern de torn que introdueixi mesures fiscals perqu&egrave; augmentin les contribucions dels ciutadans als sistemes privats de pensions. La pregunta &eacute;s: com pretenen que els ciutadans tinguin plans de pensi&oacute; privats amb els sous de mis&egrave;ria que s&rsquo;estan pagant? I amb quines garanties&nbsp;? Perqu&egrave; tenim els exemples de Xile o dels Estats Units on aquests sistemes privats han fet fallida i han obligat molts jubilats a tornar a treballar amb 75 anys perqu&egrave; no tenen prou ingressos per viure.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quantes demandes han presentat fins ara&nbsp;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tenim xifres oficials, per&ograve; calculem que a Catalunya hi ha unes 7.000 o 8.000. Tenim el problema que moltes de les demandes no tenen continu&iuml;tat perqu&egrave; hi ha pensionistes amb problemes de salut que ho deixen estar o directament han mort. Les demandes han de ser individuals, no col&middot;lectives perqu&egrave; estem parlant de quantitats i cada cas &eacute;s diferent. Nosaltres plantegem com a plataforma el suport col&middot;lectiu als demandants i el col&middot;lapse dels jutjats.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Vost&egrave; argumenta que les retallades de les pensions tenen una ra&oacute; pol&iacute;tica, no econ&ograve;mica. Tanmateix, el discurs oficial que el sistema &eacute;s insostenible ha arrelat en les noves generacions. Com es pot lluitar contra aix&ograve;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El discurs ha arrelat, lamentablement, per&ograve; si es lluita es pot revertir la situaci&oacute;. El que &eacute;s un contrasentit &eacute;s que l&rsquo;Estat faciliti via impositiva l&rsquo;obertura de plans de pensi&oacute; privats i digui alhora que no hi ha diners per pagar les pensions. O que faciliti als empresaris tarifes planes de 100 euros quan tothom sap que fent aix&ograve; disminueixen les cotitzacions socials. Despr&eacute;s hi ha un tercer argument: per qu&egrave; les pensions han de ser nom&eacute;s de cotitzacions socials? Per qu&egrave; les pensions no contributives s&rsquo;han de finan&ccedil;ar del sistema de la Seguretat Social? Si s&oacute;n no contributives, per qu&egrave; no les financen els pressupostos de l&rsquo;Estat?. No es mantenen la Casa Real, l&rsquo;Esgl&eacute;sia Cat&ograve;lica i l&rsquo;Ex&egrave;rcit amb els Pressupostos Generals de l&rsquo;Estat? Doncs amb m&eacute;s motius s&rsquo;han de mantenir les pensions.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vost&egrave;s sostenen que hi ha un mili&oacute; de fam&iacute;lies que malviuen nom&eacute;s de la pensi&oacute; dels avis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s cert. No vull ni pensar qu&egrave; passaria si aix&ograve; s&rsquo;acab&eacute;s. A Espanya hi ha uns nou milions de jubilats i la mitjana de la pensi&oacute; &eacute;s d&rsquo;uns 900 euros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>I en aquest escenari de congelaci&oacute;, quin perfil de pensionista &eacute;s el que surt m&eacute;s perjudicat?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tots surten perjudicats, per&ograve; les pensions de vidu&iuml;tat encara m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Insisteix que cal implicar els joves en la lluita de La Marea Pensionista, conv&egrave;ncer-los que no &eacute;s una protesta d&rsquo;un grup de jubilats que es queixen de les seves pensions congelades. Per&ograve; com aconseguir que facin seves les reivindicacions quan estan cobrant sous miserables&nbsp;o no troben feina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hem de fer-los entendre que la pensi&oacute; no &eacute;s un regal, &eacute;s un dret adquirit despr&eacute;s de molts anys cotitzant.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La plataforma exigeix que les pensions s&rsquo;actualitzin amb l&rsquo;IPC, que es restableixi l&rsquo;edat de jubilaci&oacute; als 65 anys i que les jubilacions no baixin dels mil euros. Creu que s&oacute;n reivindicacions realistes en &egrave;poca de crisis&nbsp;?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Nosaltres creiem que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Marea Pensionista s&rsquo;emmiralla en Gr&egrave;cia com a laboratori europeu de tisorades socials. Ara que s&rsquo;han aprovat noves retallades que afectaran de nou les pensions els segueix preocupant que aquestes mesures s&rsquo;acabin aplicant tamb&eacute; aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Crec que el que ha passat a Gr&egrave;cia amb Syriza ens ha desmuntat la mobilitzaci&oacute;, almenys a mig termini. L&rsquo;escenari m&eacute;s real &eacute;s que es tornin a fer eleccions i que hi hagi un canvi de govern. La troika ha manifestat v&agrave;ries vegades com ent&eacute;n la democr&agrave;cia. Ho va fer quan va destituir Papandreu i Berlusconi, i ho ha tornat a fer amb Tsipras. Culpen els ciutadans del sud d&rsquo;Europa dels excessos, quan en realitat qui en t&eacute; la culpa s&oacute;n els governs i les seves pol&iacute;tiques.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estem en any d&rsquo;eleccions i els jubilats sempre han estat un col&middot;lectiu prioritari per als partits.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosaltres esperem fer fora Rajoy perqu&egrave; qui decideix sobre les pensions &eacute;s el govern de Madrid. Per aix&ograve; demanarem als jubilats que votin formacions que defensin el sistema p&uacute;blic de pensions. A nivell municipal tamb&eacute; es poden prendre decisions que ens ajudin com, per exemple, baixar impostos locals o establir ajuts per poder pagar el rebut de la llum. Tot ajuda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Els jubilats sembla que molesten. Creu que hi ha una conspiraci&oacute; internacional per acabar amb ells?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La directora del Fons Monetari Internacional va dir que el problema de les pensions era que els jubilats ara vivim molts anys, aix&iacute; que no m&rsquo;estranyaria. Potser va sent hora que fem <em>lobbing</em> amb les farmac&egrave;utiques.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/hem-entendre-adquirit-despres-cotitzant_1_2565257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2015 20:02:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Domiciano Sandoval: “Hem de fer entendre als joves que la pensió no és un regal"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Domiciano Sandoval: “Hemos de hacer entender a los jóvenes que la pensión no es un regalo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/entender-pension-derecho-adquirido-cotizando_1_2565181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Domiciano Sandoval: “Hemos de hacer entender a los jóvenes que la pensión no es un regalo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La marea pensionista alerta que a partir de 2019 se aplicará un nuevo recorte en las pensiones fruto del cálculo de la esperanza de vida</p><p class="subtitle">“Pediremos a los jubilados que voten por formaciones políticas que defiendan el sistema público de pensiones”</p><p class="subtitle">“¿No se mantienen la Casa Real, la Iglesia Católica y el Ejército con los Presupuestos Generales del Estado? Pues con más motivo se han de mantener las pensiones”</p></div><p class="article-text">
        La Marea Pensionista lleva desde 2013 luchando contra la congelaci&oacute;n de las pensiones. Su portavoz, Domiciano Sandoval, recuerda que es un problema que afecta a toda la sociedad y anuncia nuevas movilizaciones de la plataforma para este oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Marea Pensionista se constituy&oacute; en Barcelona en 2013. &iquest;Dos a&ntilde;os despu&eacute;s siguen siendo vigentes sus reivindicaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un momento crucial. El lunes 13 de julio nos reunimos en Madrid con representantes de plataformas similares de ocho comunidades aut&oacute;nomas para presentar a finales de septiembre o principios de octubre el programa de movilizaciones de la Marea Pensionista de cara a este oto&ntilde;o. El objetivo es hacerlo de forma coordinada a nivel estatal a pesar de que ya sabemos que los jubilados son muy dif&iacute;ciles de movilizar. Muchos tienen mucho miedo a perder la pensi&oacute;n o tienen limitaciones por raz&oacute;n de salud, por ejemplo. De todas formas conf&iacute;o que esto comenzar&aacute; a cambiar cuando el IPC empiece a subir y sus pensiones se mantengan en el 0,25.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se han atrevido a denunciar al gobierno Rajoy por haber recortado las pensiones en el a&ntilde;o 2012, pero llevamos m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de reformas del sistema p&uacute;blico de pensiones al margen del color del partido pol&iacute;tico que ha gobernado. &iquest;Por qu&eacute; no se han movilizado antes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo querr&iacute;a desmontar los t&oacute;picos que hay en relaci&oacute;n a este tema. Cuando hablas de recortes de las pensiones la gente se cree que es un problema que s&oacute;lo afecta a los pensionistas y no es verdad. Los pensionistas ya tenemos reconocida nuestra pensi&oacute;n, sea m&aacute;s grande o m&aacute;s peque&ntilde;a. Nos la pueden congelar o nos la pueden recortar como han hecho en Grecia o en Portugal siguiendo los mandatos austericidas de la Uni&oacute;n Europea. Los que s&iacute; que tendr&iacute;an que estar realmente preocupados son los que se incorporan al sistema p&uacute;blico de pensiones a partir de ahora y, sobre todo, a partir de 2019. Es un t&oacute;pico pensar que s&oacute;lo nos afecta a nosotros. Es un problema de toda la ciudadan&iacute;a porque m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano afectar&aacute; a todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; dice que a partir de 2019 ser&aacute; todav&iacute;a peor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque en el a&ntilde;o 2019 entrar&aacute; en vigor la cl&aacute;usula de estabilidad aprobada en la &uacute;ltima reforma del gobierno Rajoy que introduce por primera vez un elemento nuevo a la hora de reconocer la pensi&oacute;n que le corresponde al trabajador: la esperanza de vida. Eso hasta ahora no se ten&iacute;a en cuenta. Hasta ahora te incorporabas al sistema a partir de los 65 a&ntilde;os y en funci&oacute;n de los a&ntilde;os cotizados te calculaban la base reguladora. A partir de 2019, la esperanza de vida de la sociedad ser&aacute; uno de los factores m&aacute;s importantes para fijar el criterio de la pensi&oacute;n. Ahora la esperanza de vida en Espa&ntilde;a se considera que est&aacute; alrededor de los 85 a&ntilde;os para las mujeres y de los 83 para los hombres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres viven m&aacute;s. &iquest;Significa esto que ser&aacute;n las m&aacute;s perjudicadas a la hora de calcular sus pensiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente. Y eso ya es un argumento de peso para rechazar la medida del gobierno Rajoy porque es anticonstitucional. La Constituci&oacute;n no permite discriminaciones por razones de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es por esta raz&oacute;n que se han movilizado ahora y no cuando Felipe Gonz&aacute;lez empez&oacute; con sus reformas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde hace cuarenta a&ntilde;os que o&iacute;mos decir que el sistema p&uacute;blico de pensiones es insostenible y eso es mentira. Lo que pasa es que sobre este sistema p&uacute;blico de pensiones existen muchas presiones. La raz&oacute;n principal de las movilizaciones actuales es la congelaci&oacute;n de las pensiones a partir de 2012. Zapatero ya introdujo la jubilaci&oacute;n progresiva hasta los 67 a&ntilde;os, pero Rajoy fue peor porque incumpli&oacute; una de sus promesas electorales estrella: dijo que no tocar&iacute;a las pensiones y en noviembre las congel&oacute; cuando el IPC hab&iacute;a subido un 2,9%. Eso provoc&oacute; las primeras demandas de la mano del Col&middot;lectiu Ronda. Mi demanda fue la primera. Nos movilizamos para pararlo porque nosotros no nos creemos que el sistema p&uacute;blico de pensiones sea insostenible. El ejemplo es que hasta 2011 el fondo de reserva del sistema segu&iacute;a creciendo hasta los 70.000 millones de euros. Ahora el fondo de reserva est&aacute; en unos 38.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; esta disminuci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por una parte presiona la reforma laboral de Rajoy. El sistema p&uacute;blico de pensiones espa&ntilde;ol es de reparto: los que trabajan cotizan para los que cobran. Al aprobar la reforma laboral, los contratos han pasado de ser fijos a ser temporales, de salarios dignos hemos pasado a salarios de miseria&hellip;Al disminuir las cotizaciones por esta precariedad, el sistema se ha resentido y el gobierno ha tenido que echar mano del fondo de reserva. El otro factor que presiona sobre el sistema son los bancos. Siempre est&aacute;n pidiendo al gobierno de turno que introduzca medidas fiscales para que aumenten las contribuciones de los ciudadanos a los sistemas privados de pensiones. La pregunta es: &iquest;C&oacute;mo pretenden que los ciudadanos tengan planes de pensiones privados con los sueldos de miseria que se est&aacute;n pagando? &iquest;Y con qu&eacute; garant&iacute;as? Porque tenemos los ejemplos de Chile o de Estados Unidos d&oacute;nde estos sistemas han quebrado y han obligado a muchos jubilados a volver a trabajar con 75 a&ntilde;os porque no tienen suficientes ingresos para vivir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntas demandas han presentado hasta ahora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tenemos cifras oficiales, pero calculamos que en Catalu&ntilde;a se han presentado unas 7.000 u 8.000. Tenemos el problema que muchas de las demandas no tienen continuidad porque hay pensionistas con problemas de salud que lo dejan correr o directamente se han muerto. Las demandas han de ser individuales, no colectivas, porque estamos hablando de cantidades y cada caso es diferente. Nosotros planteamos como plataforma el apoyo colectivo a los demandantes y el colapso de los juzgados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e87b0093-1c86-4265-b2b8-783c07632f40_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Usted argumenta que los recortes de las pensiones tienen una raz&oacute;n pol&iacute;tica, no econ&oacute;mica. Sin embargo, el discurso oficial que dice que el sistema es insostenible ha arraigado en las nuevas generaciones. &iquest;C&oacute;mo se puede luchar contra esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El discurso ha calado, lamentablemente, pero si se lucha se puede revertir la situaci&oacute;n. Lo que es un contrasentido es que el Estado facilite v&iacute;a impositiva la apertura de planes de pensiones privados y diga al mismo tiempo que no hay dinero para pagar las pensiones. O que facilite a los empresarios tarifas planas de 100 euros cuando todo el mundo sabe que haciendo esto se merman las cotizaciones sociales. Despu&eacute;s hay un tercer argumento. &iquest;Por qu&eacute; las pensiones tienen que venir s&oacute;lo de las cotizaciones sociales? &iquest;Por qu&eacute; las pensiones no contributivas se financian con el sistema de la Seguridad Social? Si son no contributivas, &iquest;por qu&eacute; no las financian los presupuestos del Estado? &iquest;No se mantienen la Casa Real, la Iglesia Cat&oacute;lica y el Ej&eacute;rcito con los Presupuestos Generales del Estado? Pues con m&aacute;s motivo se han de mantener las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ustedes sostienen que hay un mill&oacute;n de familias que malviven solamente de la pensi&oacute;n de los abuelos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto. No quiero ni pensar qu&eacute; pasar&iacute;a si esto se acabase. En Espa&ntilde;a hay unos nueve millones de jubilados y la pensi&oacute;n media es de unos 900 euros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y en este escenario de congelaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; perfil de pensionista es el que sale m&aacute;s perjudicado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos salen perjudicados, pero las pensiones de viudedad todav&iacute;a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Insiste que hay que implicar a los j&oacute;venes en la lucha de la Marea Pensionista, convencerlos de que no es una protesta de un grupo de jubilados que se quejan de sus pensiones congeladas. &iquest;C&oacute;mo conseguir que hagan suyas las reivindicaciones cuando est&aacute;n cobrando sueldos miserables o no encuentran trabajo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos de hacer entender a los j&oacute;venes que la pensi&oacute;n no es un regalo, es un derecho adquirido despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os cotizando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e9a37419-f27a-4231-bbd3-9b3d118ced8b_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La plataforma exige que las pensiones se actualicen con el IPC, que se restablezca la edad de jubilaci&oacute;n a los 65 a&ntilde;os y que las jubilaciones no bajen de los mil euros. &iquest;Cree que son reivindicaciones realistas en &eacute;poca de crisis?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros creemos que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Marea Pensionista se mira mucho en Grecia como laboratorio europeo de tijeretazos sociales. Ahora que se han aprobado nuevos recortes que afectar&aacute;n de nuevo a las pensiones, &iquest;les sigue preocupando que estas medidas se acaben aplicando tambi&eacute;n aqu&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha pasado en Grecia con Syriza nos ha desmontado socialmente la movilizaci&oacute;n, al menos a medio plazo. El escenario m&aacute;s real es que convoquen elecciones y que haya un cambio de gobierno. La troika ha manifestado varias veces c&oacute;mo entiende la democracia. Lo hizo cuando destituy&oacute; a Papandreu y a Berlusconi, Y lo han vuelto a hacer con Tsipras. Culpan a los ciudadanos del sur de Europa de los excesos, cuando en realidad qui&eacute;n tiene la culpa son los gobiernos y sus pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estamos en a&ntilde;o de elecciones y los jubilados siempre han sido un colectivo prioritario para los partidos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros esperamos echar a Rajoy porque qui&eacute;n decide sobre las pensiones es el gobierno de Madrid. Por eso pediremos a los jubilados que voten formaciones que defiendan el sistema p&uacute;blico de pensiones. A nivel municipal tambi&eacute;n se pueden tomar decisiones que nos ayuden como, por ejemplo, bajar impuestos locales o establecer ayudas para poder pagar el recibo de la luz. Todo ayuda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los jubilados parece que molestan. &iquest;Cree que hay una conspiraci&oacute;n internacional para acabar con ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La directora del Fondo Monetario Internacional dijo que el problema de las pensiones era que los jubilados viv&iacute;amos ahora muchos a&ntilde;os, as&iacute; que no me extra&ntilde;ar&iacute;a. Quiz&aacute;s vaya siendo hora que hagamos <em>lobbing</em> con las farmac&eacute;uticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/entender-pension-derecho-adquirido-cotizando_1_2565181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2015 19:51:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244250" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244250" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Domiciano Sandoval: “Hemos de hacer entender a los jóvenes que la pensión no es un regalo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41af895f-23b8-4026-850a-3584c3a9044e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete años sin Transformadors]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/anos-transformadors_1_2557455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siete años sin Transformadors"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las obras para derribar el edificio tenían que empezar a principios de 2015 y se han retrasado por problemas con el calendario de la licitación</p><p class="subtitle">El proyecto, presupuestado en unos 4,4 millones de euros, contemplaba hacer un bloque de cinco plantas y priorizaba los servicios a la tercera edad</p><p class="subtitle">Las entidades juveniles han rechazado el espacio intergeneracional impuesto por CiU y reclaman al nuevo gobierno que la sala recupere su uso original</p><p class="subtitle">El local está ocupado desde el pasado 16 de julio por un grupo de jóvenes anarquistas que quieren convertirlo en un centro autogestionado</p></div><p class="article-text">
        La sala Transformadors, uno de los s&iacute;mbolos del movimiento okupa de Barcelona durante los a&ntilde;os ochenta reconvertido diez a&ntilde;os despu&eacute;s en la sede del Consejo de la Juventud de la ciudad por el alcalde Pasqual Maragall, lleva siete a&ntilde;os esperando tiempos mejores. Las controvertidas obras para substituirlo por un nuevo equipamiento polivalente tendr&iacute;an que haber comenzado a principios de este a&ntilde;o, pero siete meses despu&eacute;s el edificio contin&uacute;a de pie ocupado ahora por un colectivo de j&oacute;venes que quiere que sea un centro social y cultural autogestionado. La fecha de inauguraci&oacute;n, prevista para mediados de 2016, parece un chiste de mal gusto.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto del Ayuntamiento, presentado a las entidades vecinales de Fort Pienc el 4 de junio de 2014, preve&iacute;a echar abajo la sede de Transformadors de calle Ausi&agrave;s March 60 y substituirla por un edificio que combinar&iacute;a los servicios a la tercera edad con espacios habilitados para las asociaciones juveniles. En un intento de dar respuesta al d&eacute;ficit hist&oacute;rico de equipamientos p&uacute;blicos que sufre este barrio del Eixample, el anterior equipo de gobierno municipal tom&oacute; la decisi&oacute;n salom&oacute;nica de hacer un equipamiento intergeneracional, pero priorizando la superficie destinada a la tercera edad.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con la propuesta, los j&oacute;venes s&oacute;lo tendr&iacute;an a su disposici&oacute;n la quinta planta mientras que el espacio reservado a los jubilados incluir&iacute;a un cibercaf&eacute;, una aula de nuevas tecnolog&iacute;as, talleres, salas de reuni&oacute;n, un comedor social y una cocina. El s&oacute;tano se habilitar&iacute;a como auditorio para unas 150 personas y en la planta baja habr&iacute;a un punto de informaci&oacute;n juvenil. Las obras, presupuestadas en unos 4,4 millones de euros, formaban parte del paquete de inversiones municipales que se desbloque&oacute; gracias al acuerdo de gobierno entre CiU y PP, y que tambi&eacute;n inclu&iacute;a la reforma del tramo del paseo de Sant Joan entre la plaza Tetu&aacute;n y la avenida Diagonal.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto fue fuertemente cuestionado en el barrio desde el primer momento al considerar poco adecuado mezclar los servicios a la tercera edad con los espacios para j&oacute;venes. Desde los partidos de la oposici&oacute;n y las entidades juveniles se denunci&oacute; la falta de di&aacute;logo con el gobierno del distrito para decidir los usos del futuro equipamiento. Tambi&eacute;n se critic&oacute; la decisi&oacute;n unilateral del regidor del Eixample, entonces Gerard Ardanuy, de derribar el emblem&aacute;tico edificio en lugar de rehabilitarlo, cosa que rebajar&iacute;a los costes. En su l&iacute;nea habitual, Ardanuy rechaz&oacute; modificar la propuesta y reiter&oacute; que el uso compartido del equipamiento era &ldquo;la &uacute;nica soluci&oacute;n posible ante la falta de terrenos p&uacute;blicos del Eixample&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, un inexplicable retraso atribuido al replanteamiento del calendario de la licitaci&oacute;n de la obra no s&oacute;lo ha hecho que Transformadors no haya sucumbido todav&iacute;a a la piqueta, sino que tambi&eacute;n ha conseguido que reabra sus puertas transformado en un casal alternativo. El pasado 16 de julio un grupo de j&oacute;venes anarquistas lo ocup&oacute; con el objetivo de convertirlo en un centro social y cultural de barrio. La ocupaci&oacute;n no s&oacute;lo ha sorprendido al nuevo regidor del distrito del Eixample, Agust&iacute; Colom, sino a los mismos colectivos juveniles de Fort Pienc que integran la plataforma Exigim Espais y que esperaban poder renegociar con el nuevo consistorio de Ada Colau el futuro de esta hist&oacute;rica sala.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/anos-transformadors_1_2557455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2015 06:23:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244332" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244332" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Siete años sin Transformadors]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Set anys sense Transformadors]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/set-anys-sense-transformadors_1_2557482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Set anys sense Transformadors"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les obres per enderrocar l’edifici havien d’haver començat a principis del 2015 i s’han endarrerit per problemes amb el calendari de la licitació</p><p class="subtitle">El projecte, pressupostat en uns 4,4 milions d’euros, contemplava fer-hi un bloc de cinc plantes i prioritzava els serveis a la gent gran</p><p class="subtitle">Les entitats juvenils han rebutjat l’espai intergeneracional imposat per CiU i reclamen al nou govern que la sala recuperi el seu ús original</p><p class="subtitle">El local està ocupat des del passat 16 de juliol per un grup de joves anarquistes que el volen transformar en un centre autogestionat</p></div><p class="article-text">
        La sala Transformadors, un dels s&iacute;mbols del moviment okupa de Barcelona durant els anys vuitanta reconvertit deu anys despr&eacute;s en seu del Consell de la Joventut de la ciutat per l&rsquo;alcalde Pasqual Maragall, porta set anys esperant temps millors. Les controvertides obres per substituir-lo per un nou equipament polivalent havien d&rsquo;haver comen&ccedil;at a principis d&rsquo;aquest any, per&ograve; set mesos despr&eacute;s l&rsquo;edifici continua dempeus ocupat ara per un col&middot;lectiu de joves que vol que sigui un centre social i cultural autogestionat. La data d&rsquo;inauguraci&oacute;, prevista per a mitjans del 2016, sembla un acudit de mal gust.
    </p><p class="article-text">
        El projecte de l&rsquo;Ajuntament, presentat a les entitats ve&iuml;nals de Fort Pienc el 4 de juny del 2014, preveia enderrocar la seu de Transformadors del carrer Ausi&agrave;s March 60 i substituir-la per un edifici que combinaria els serveis a la gent gran amb espais habilitats per a les associacions juvenils. En un intent de donar resposta al d&egrave;ficit hist&ograve;ric d&rsquo;equipaments p&uacute;blics que pateix aquest barri de l&rsquo;Eixample, l&rsquo;anterior equip de govern municipal va prendre la decisi&oacute; salom&ograve;nica de fer un equipament intergeneracional, per&ograve; prioritzant la superf&iacute;cie destinada a la tercera edat.
    </p><p class="article-text">
        D&rsquo;acord amb la proposta, els joves nom&eacute;s tindrien a la seva disposici&oacute; la cinquena planta mentre que l&rsquo;espai reservat als avis inclouria un cibercaf&egrave;, una aula de noves tecnologies, tallers, sales de reunions, un menjador social i una cuina. El soterrani s&rsquo;habilitaria com a auditori per a unes 150 persones i a la planta baixa hi hauria un punt d&rsquo;informaci&oacute; juvenil. Les obres, pressupostades en 4,4 milions d&rsquo;euros, formaven part del paquet d&rsquo;inversions municipals que es va desbloquejar gr&agrave;cies a l&rsquo;acord de govern entre CiU i PP, i que tamb&eacute; inclo&iuml;a la reforma del tram del Passeig de Sant Joan entre la Pla&ccedil;a Tetuan i l&rsquo;avinguda Diagonal.
    </p><p class="article-text">
        El projecte va ser fortament q&uuml;estionat al barri des del primer moment al considerar poc adequat barrejar els serveis a la gent gran amb els espais per als joves. Des dels partits de l&rsquo;oposici&oacute; i les entitats juvenils es va denunciar la falta de di&agrave;leg amb el govern del districte pel que fa a decidir els usos del futur equipament. Tamb&eacute; es va criticar la decisi&oacute; unilateral del regidor de l&rsquo;Eixample, aleshores Gerard Ardanuy, d&rsquo;enderrocar l&rsquo;emblem&agrave;tic edifici en lloc de rehabilitar-lo, fet que abaratiria les despeses. En la seva l&iacute;nia habitual, Ardanuy va rebutjar modificar la proposta i va reiterar que l&rsquo;&uacute;s compartit de l&rsquo;equipament era &ldquo;l&rsquo;&uacute;nica soluci&oacute; possible per la falta de solars p&uacute;blics de l&rsquo;Eixample&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ara, un inexplicable retard atribu&iuml;t al replantejament del calendari de la licitaci&oacute; de l&rsquo;obra no nom&eacute;s ha fet que Transformadors no hagi sucumbit encara a la piqueta, sin&oacute; que tamb&eacute; ha aconseguit que reobri les portes transformat en un casal alternatiu. El passat 16 de juliol un grup de joves anarquistes el va ocupar amb l&rsquo;objectiu de convertir-lo en un centre social i cultural de barri. L&rsquo;ocupaci&oacute; no nom&eacute;s ha agafat de sorpresa al nou regidor del districte de l&rsquo;Eixample, Agust&iacute; Colom, sin&oacute; als mateixos col&middot;lectius juvenils de Fort Pienc aplegats en la plataforma Exigim Espais que esperaven poder renegociar amb el nou consistori d&rsquo;Ada Colau el futur d&rsquo;aquesta hist&ograve;rica sala.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/set-anys-sense-transformadors_1_2557482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2015 06:16:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244332" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244332" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Set anys sense Transformadors]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/71fd3e44-9aeb-4cad-87e1-ee6c9de69f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Casa Burés o com malvendre’s el patrimoni modernista de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/casa-bures-malvendres-modernista-barcelona_1_2561787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Casa Burés o com malvendre’s el patrimoni modernista de Barcelona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Generalitat va comprar l’immoble a l’Ajuntament per 26 milions d’euros i el va vendre el desembre del 2014 a un fons immobiliari per 18,8 milions</p><p class="subtitle">Les obres per convertir aquest emblemàtic edifici en 29 apartaments de luxe d’entre 100 i 500 metres quadrats començaran aquest mes de setembre</p><p class="subtitle">Les entitats veïnals han reclamat sense èxit que la finca, catalogada com a bé cultural i tancada des del 2005, fos un equipament</p></div><p class="article-text">
        La Casa Bur&eacute;s &eacute;s l&rsquo;&uacute;ltim exemple de la ineptitud i la des&iacute;dia de l&rsquo;administraci&oacute; a l&rsquo;hora de gestionar el patrimoni modernista, principal reclam cultural de Barcelona. Despr&eacute;s d&rsquo;una d&egrave;cada d&rsquo;abandonament i de nombrosos projectes fracassats, aquesta bella finca ara en estat ru&iuml;n&oacute;s i reclamada pels ve&iuml;ns com a equipament, s&rsquo;ha acabat malvenent a un fons immobiliari internacional per un preu inferior al de compra amb l&rsquo;objectiu de transformar-la en apartaments de luxe.
    </p><p class="article-text">
        Aquest mes de setembre comen&ccedil;aran les obres per convertir la Casa Bur&eacute;s, situada en el xamfr&agrave; dels carrers Girona i Ausi&agrave;s March, en un edifici de 29 habitatges, &agrave;tics i lofts d&rsquo;entre 100 i 500 metres quadrats. L&rsquo;encarregada del projecte &eacute;s Bonavista Development, una empresa promotora creada l&rsquo;any 2014 i especialitzada en la recuperaci&oacute; de propietats de luxe a Barcelona que concentra la seva activitat en els districtes de Ciutat Vella i l&rsquo;Eixample, i en els barris residencials de Sarri&agrave;-Sant Gervasi, Pedralbes i Bonanova.
    </p><p class="article-text">
        Darrere de la promotora Bonavista Development est&agrave; Europe Capital Partner, un fons immobiliari internacional amb seu a Londres que des del 2010 t&eacute; com a principals socis els grups Rockefeller i Mitsubishi. Des de l&rsquo;any 1995 Europe Capital ha invertit sis mil milions d&rsquo;euros en diferents projectes immobiliaris en disset pa&iuml;sos europeus, majorit&agrave;riament d&rsquo;Europa de l&rsquo;est, i ara li ha tocat el torn de Barcelona aprofitant la seva projecci&oacute; internacional i la davallada dels preus del mercat immobiliari provocada per la crisi.
    </p><p class="article-text">
        La rehabilitaci&oacute; de la Casa Bur&eacute;s no t&eacute; encara data de finalitzaci&oacute;. La ra&oacute; &eacute;s que la finca modernista del 1905 obra de Miquel Pascual i Francesc Berenguer, de 7.000 metres quadrats distribu&iuml;ts en una planta baixa i cinc pisos, est&agrave; catalogada com a b&eacute; d&rsquo;inter&egrave;s cultural des de l&rsquo;any 1979 i moltes parts de la seva estructura com la fa&ccedil;ana, el pati interior, els vitralls i l&rsquo;escala, estan protegides. El principal repte amb qu&egrave; s&rsquo;hauran d&rsquo;enfrontar els arquitectes &eacute;s l&rsquo;estat lamentable en qu&egrave; es troba tant l&rsquo;interior com l&rsquo;exterior, ja que l&rsquo;edifici est&agrave; tancat des del 2005 i ha estat v&iacute;ctima de nombrosos robatoris i actes vand&agrave;lics.
    </p><p class="article-text">
        La venda de la Casa Bur&eacute;s &eacute;s la cirereta d&rsquo;un c&uacute;mul de desprop&ograve;sits protagonitzats primer per l&rsquo;Ajuntament de Barcelona i despr&eacute;s per la Generalitat de Catalunya. L&rsquo;any 2007 l&rsquo;aleshores alcalde Jordi Hereu va impedir que la immobili&agrave;ria Landscape, en mans del Banc Sabadell, vengu&eacute;s l&rsquo;edifici per fer-hi un hotel de cinc estrelles. El consistori, exercint el seu dret de tanteig i retracte, va comprar la finca per 26 milions d&rsquo;euros amb la idea de convertir-la en un centre d&rsquo;interpretaci&oacute; del Modernisme i en el Museu d&rsquo;Arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Aquest projecte mai es va fer realitat i dos anys despr&eacute;s l&rsquo;Ajuntament va vendre la Casa Bur&eacute;s a la Generalitat, aleshores en mans del tripartit de Jos&eacute; Montilla, pel mateix import amb la intenci&oacute; de convertir-la en oficines de la conselleria d&rsquo;Economia. La descomunal inversi&oacute; que calia tant per convertir l&rsquo;edifici en unes depend&egrave;ncies administratives com per transformar-lo en un equipament com demanaven amb insist&egrave;ncia les entitats ve&iuml;nals, va acabar per condemnar a l&rsquo;oblit la r&egrave;gia finca modernista escenari de pel&middot;l&iacute;cules com <em>Darkness</em>, de Jaume Balaguer&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tres anys despr&eacute;s i encara amb una part per pagar al consistori barcelon&iacute;, l&rsquo;executiu d&rsquo;Artur Mas &ndash;amb l&rsquo;autoritzaci&oacute; de l&rsquo;aleshores alcalde Xavier Trias- va treure a subhasta la Casa Bur&eacute;s juntament amb altres edificis p&uacute;blics per intentar sanejar les arques p&uacute;bliques catalanes. Despr&eacute;s d&rsquo;un temps de recerca infructuosa de comprador i de diversos projectes fracassats per convertir l&rsquo;immoble en un hotel, el desembre del 2014 la Generalitat va vendre l&rsquo;edifici a Europe Capital per 18,8 milions d&rsquo;euros, un 28% menys del preu que es va pagar set anys abans.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/casa-bures-malvendres-modernista-barcelona_1_2561787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2015 18:59:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244196" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Casa Burés o com malvendre’s el patrimoni modernista de Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Casa Burés o cómo malvenderse el patrimonio modernista de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/casa-bures-malvenderse-patrimonio-barcelona_1_2561758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Casa Burés o cómo malvenderse el patrimonio modernista de Barcelona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Generalitat compró el inmueble al Ayuntamiento por 26 millones de euros y lo vendió en diciembre de 2014 a un fondo inmobiliario por 18,8 millones</p><p class="subtitle">Las obras para convertir este emblemático edificio en 29 apartamentos de lujo de entre 100 y 500 metros cuadrados comenzarán este mes de septiembre</p><p class="subtitle">Las entidades vecinales han reclamado sin éxito que la finca, catalogada como bien cultural y cerrada desde 2005, fuera un equipamiento</p></div><p class="article-text">
        La Casa Bur&eacute;s es el &uacute;ltimo ejemplo de la ineptitud y de la desidia de la administraci&oacute;n a la hora de gestionar el patrimonio modernista, principal reclamo cultural de Barcelona. Despu&eacute;s de una d&eacute;cada de abandono y de numerosos proyectos fracasados, esta bella finca ahora en estado ruinoso y reclamada por los vecinos como equipamiento, se ha acabado malvendiendo a un fondo inmobiliario internacional por un precio inferior al de compra con el objetivo de transformarla en apartamentos de lujo.
    </p><p class="article-text">
        Este mes de septiembre comenzar&aacute;n las obras para convertir la Casa Bur&eacute;s, situada en el chafl&aacute;n de las calles Girona y Ausi&agrave;s March, en un edificio de 29 viviendas, &aacute;ticos y lofts de entre 100 y 500 metros cuadrados. La encargada del proyecto es Bonavista Development, una empresa promotora creada el a&ntilde;o 2014 y especializada en la recuperaci&oacute;n de propiedades de lujo en Barcelona que concentra su actividad en los distritos de Ciutat Vella y l&rsquo;Eixample, y en los barrios residenciales de Sarri&agrave;-Sant Gervasi, Pedralbes y Bonanova.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la promotora Bonavista Development est&aacute; Europe Capital Partner, un fondo inmobiliario internacional con sede en Londres que desde 2010 tiene como principales socios los grupos Rockefeller y Mitsubishi. Desde el a&ntilde;o 1995 Europe Capital ha invertido seis mil millones de euros en diferentes proyectos inmobiliarios en diecisiete pa&iacute;ses europeos, mayoritariamente de Europa del este, y ahora le ha tocado el turno a Barcelona aprovechando su proyecci&oacute;n internacional y la ca&iacute;da de los precios del mercado inmobiliario provocada por la crisis.
    </p><p class="article-text">
        La rehabilitaci&oacute;n de la Casa Bur&eacute;s no tiene todav&iacute;a fecha de finalizaci&oacute;n. La raz&oacute;n es que la finca modernista de 1905 obra de Miquel Pascual y Francesc Berenguer, de 7.000 metros cuadrados distribuidos en una planta baja y cinco pisos, est&aacute; catalogada como bien de inter&eacute;s cultural desde el a&ntilde;o 1979 y muchas partes de su estructura como la fachada, el patio interior, las vidrieras y la escalera, est&aacute;n protegidas. El principal reto con el que se enfrentar&aacute;n los arquitectos es el estado lamentable en que se encuentra tanto el interior como el exterior, ya que el edificio est&aacute; cerrado desde 2005 y ha sido v&iacute;ctima de numerosos robos y actos vand&aacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        La venta de la Casa Bur&eacute;s es la guinda de un c&uacute;mulo de desprop&oacute;sitos protagonizados primero por el Ayuntamiento de Barcelona y despu&eacute;s por la Generalitat de Catalu&ntilde;a. El a&ntilde;o 2007 el entonces alcalde Jordi Hereu impidi&oacute; que la inmobiliaria Landscape, en manos del Banc Sabadell, vendiera el edificio para hacer un hotel de cinco estrellas. El consistorio, ejerciendo su derecho de tanteo y retracto, compr&oacute; la finca por 26 millones de euros con la idea de convertirla en un centro de interpretaci&oacute;n del Modernismo y en el Museo de Arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Este proyecto nunca se hizo realidad y dos a&ntilde;os despu&eacute;s el Ayuntamiento vendi&oacute; la Casa Bur&eacute;s a la Generalitat, en manos del tripartito de Jos&eacute; Montilla, por el mismo importe con la intenci&oacute;n de convertirla en oficinas de la conselleria de Economia. La descomunal inversi&oacute;n que se necesitaba tanto para convertir el edificio en unas dependencias administrativas como para transformarlo en un equipamiento como ped&iacute;an con insistencia las entidades vecinales, acab&oacute; por condenar al olvido la regia finca modernista escenario de pel&iacute;culas como <em>Darkness</em>, de Jaume Balaguer&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s y todav&iacute;a con una parte por pagar al consistorio barcelon&eacute;s, el ejecutivo de Artur Mas &ndash;con la autorizaci&oacute;n del entonces alcalde Xavier Trias- sac&oacute; a subasta la Casa Bur&eacute;s junto con otros edificios p&uacute;blicos para intentar sanear las arcas p&uacute;blicas catalanas. Despu&eacute;s de un tiempo de b&uacute;squeda infructuosa de comprador y de diversos proyectos fracasados para convertir el inmueble en un hotel, en diciembre de 2014 la Generalitat vendi&oacute; el edificio a Europe Capital por 18,8 millones de euros, un 28% menos del precio que se pag&oacute; siete a&ntilde;os antes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Palomar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/casa-bures-malvenderse-patrimonio-barcelona_1_2561758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2015 17:29:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="244196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="244196" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Casa Burés o cómo malvenderse el patrimonio modernista de Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fbe7d66c-486a-4155-8fb9-bf7d89d06db7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
