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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Montero Soler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto_montero_soler/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Montero Soler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Consecuencias económicas de la repetición electoral que no verás en los relatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/consecuencias-economicas-repeticion-electoral-relatos_129_1351859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48b1cd35-5fd9-4685-90d7-3eadce7211f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. EFE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el presidente en funciones dejaba pasar el tiempo convencido de que lo que más le interesaba era una repetición electoral, las señales de la desaceleración económica se intensificaban y aparecían en escena</p><p class="subtitle">Tan evidente es la gravedad de la crisis que nos acecha que hasta el discurso de instituciones habitualmente ortodoxas como el Banco de España ha cambiado radicalmente</p><p class="subtitle">El riesgo más importante de esta repetición electoral es que la desmovilización progresista provocada por el hartazgo haga que las derechas puedan gobernar</p></div><p class="article-text">
        Era febrero de 2019, aunque parezca que hace casi un siglo, y el Congreso se dispon&iacute;a a tramitar los presupuestos m&aacute;s sociales de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Unos presupuestos que tras una relativamente larga negociaci&oacute;n entre PSOE y Unidos Podemos pretend&iacute;an dejar atr&aacute;s la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de Montoro y sus a&ntilde;os de austeridad.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas cuentas inclu&iacute;an medidas sociales como el incremento en un 60% de la financiaci&oacute;n de atenci&oacute;n a la dependencia o la prestaci&oacute;n para desempleados para mayores de 52 a&ntilde;os; medidas destinadas a luchar contra la burbuja del alquiler, como el impulso de la vivienda p&uacute;blica en alquiler social; medidas feministas que impulsaban la igualdad real entre hombres y mujeres, como la ampliaci&oacute;n de los permisos de maternidad y paternidad; partidas para modernizar el modelo productivo, como el incremento de la inversi&oacute;n en I+D+i; o medidas de justicia fiscal como el establecimiento de tipo m&iacute;nimo en el impuesto de sociedades para grandes empresas o la reducci&oacute;n del IVA de algunos productos de primera necesidad.
    </p><p class="article-text">
        Esas medidas y otras muchas contenidas en aquellos presupuestos, aunque modestas en su alcance, iban en la senda de lo que este pa&iacute;s necesita en materia econ&oacute;mica: impulsar la demanda interna mediante una pol&iacute;tica fiscal -t&iacute;midamente- expansiva cuando los nubarrones de la desaceleraci&oacute;n ya eran m&aacute;s que evidentes, incidiendo sobre la reducci&oacute;n de las desigualdades generadas por la anterior crisis y apostando por la paulatina transformaci&oacute;n del modelo productivo. La financiaci&oacute;n de esta expansi&oacute;n fiscal se produc&iacute;a en estos presupuestos de incrementos de ingresos aprovechando el margen fiscal que da la brecha de 8 puntos en recaudaci&oacute;n sobre el PIB que nos separa de la media de nuestros socios europeos.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos presupuestos quedaron en papel mojado en la v&iacute;spera del inicio del juicio del &ldquo;proc&eacute;s&rdquo; por la pinza de los independentistas - -incluido el ahora estadista Rufi&aacute;n- con la derecha de Col&oacute;n, pero tambi&eacute;n por la falta de iniciativa pol&iacute;tica para desbloquear la situaci&oacute;n por parte de un PSOE que vio en aquella ocasi&oacute;n la excusa perfecta para adelantar las elecciones y anteponer, entonces tambi&eacute;n, su inter&eacute;s partidista a las necesidades del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la principal pol&iacute;tica que se ha hecho en este pa&iacute;s ha consistido en construir relato para justificar la falta de capacidad a la hora de traducir el mandato de las urnas en una estructura de gobierno representativo, y lo m&aacute;s grave es que con esta nueva convocatoria de elecciones la par&aacute;lisis se extender&aacute;, como m&iacute;nimo, hasta enero de 2020. Mientras tanto, llevamos un a&ntilde;o de ausencia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y un pa&iacute;s paralizado por unas cuentas prorrogadas que fueron dise&ntilde;adas casi exclusivamente para contener el d&eacute;ficit p&uacute;blico; mantenemos cifras de desempleo, desigualdad y exclusi&oacute;n social impropias de la cuarta econom&iacute;a de la Eurozona; las comunidades aut&oacute;nomas y los ayuntamientos de este pa&iacute;s sufren severos problemas para la financiaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos y nuestro modelo productivo sigue tan endeble como en 2008, esperanzado a la recuperaci&oacute;n de la construcci&oacute;n y ajeno a los cambios que exigen los retos de la digitalizaci&oacute;n y la transici&oacute;n ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La ausencia de Gobierno no solo impide afrontar algunos de los retos pendientes de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, sino que cuestiones b&aacute;sicas que ya estaban comprometidas para ser ejecutadas antes de final de a&ntilde;o como la revalorizaci&oacute;n de las pensiones con el IPC, las entregas a cuenta de las comunidades aut&oacute;nomas o la subida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional a 1000 euros en enero o la mejoras laborales de los empleados p&uacute;blicos quedan ahora en el aire ante la repetici&oacute;n electoral. Tambi&eacute;n tendr&aacute;n que seguir esperando numerosas inversiones en infraestructuras que son necesarias desde hace a&ntilde;os y que no disponen de partida presupuestaria en las cuentas de Montoro de 2018.
    </p><p class="article-text">
        Pero el juicio sobre la situaci&oacute;n de par&aacute;lisis pol&iacute;tica y sus consecuencias es a&uacute;n m&aacute;s grave: mientras el presidente en funciones dejaba pasar el tiempo convencido de que lo que m&aacute;s le interesaba era una repetici&oacute;n electoral, las se&ntilde;ales de la desaceleraci&oacute;n econ&oacute;mica se intensificaban y aparec&iacute;an en escena. A las tensiones derivadas de la guerra comercial entre China y EEUU y el creciente riesgo de un Brexit sin acuerdo, se suma el riesgo inminente de recesi&oacute;n de la econom&iacute;a alemana y la escalada de la subida del barril de petr&oacute;leo hasta los 70 d&oacute;lares como consecuencia de las tensiones en Oriente Medio. Las consecuencias se han notado de forma inmediata sobre la econom&iacute;a espa&ntilde;ola con la aguda desaceleraci&oacute;n en la creaci&oacute;n de empleo y la ca&iacute;da tanto del consumo p&uacute;blico, relacionada directamente con la pr&oacute;rroga presupuestaria, como en el consumo de los hogares, provocada por la incertidumbre que nos envuelve, lo que ha llevado al INE a rebajar sus expectativas de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Tan evidente es la gravedad de la crisis que nos acecha que hasta el discurso de instituciones habitualmente ortodoxas como el Banco de Espa&ntilde;a ha cambiado radicalmente y ahora se manifiesta a favor del uso de la pol&iacute;tica fiscal para revitalizar el crecimiento ante el agotamiento de una pol&iacute;tica monetaria que ya no da m&aacute;s de s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, sin quitar ni un &aacute;pice de gravedad a todo lo anteriormente expuesto, el riesgo m&aacute;s importante de esta repetici&oacute;n electoral es que la desmovilizaci&oacute;n progresista provocada por el hartazgo haga que las derechas puedan gobernar y dar continuidad a las pol&iacute;ticas de Montoro, reproduciendo a nivel estatal el modelo andaluz y madrile&ntilde;o. Un modelo basado en la erosi&oacute;n de los ingresos fiscales que acent&uacute;a las desigualdades, en el desmantelamiento de los servicios p&uacute;blicos y, lo que peor, en el uso de las instituciones para alimentar un capitalismo rentista y corrupto que sin duda est&aacute; en los or&iacute;genes de la debilidad econ&oacute;mica de nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es incomprensible y dram&aacute;tico que cuando los ciudadanos votaron en el 28 de abril para que se pudiera formar el gobierno m&aacute;s progresista de toda la OCDE podamos acabar con uno de los m&aacute;s reaccionarios o con la llegada del socioliberalismo macronista que supondr&iacute;a un acuerdo PSOE-C&rsquo;s. Y en ese caso, ojal&aacute; no ocurra, la responsabilidad no ser&aacute; de los votantes que puedan decidir expresar su hast&iacute;o en forma de abstenci&oacute;n, sino de aquellos que cegados por el ajedrez olvidaron que la pol&iacute;tica no es un juego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Segundo González, Alberto Montero Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/consecuencias-economicas-repeticion-electoral-relatos_129_1351859.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 20:39:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consecuencias económicas de la repetición electoral que no verás en los relatos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Resultados electorales,Elecciones Generales 2019,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que oculta el aumento del empleo en 2017]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oculta-aumento-empleo_129_2967255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2fd6a7b-cf3d-4fe2-8762-47a86dd6fec8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que oculta el aumento del empleo en 2017"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los datos con los que se ha cerrado el mes de diciembre en términos de afiliación a la Seguridad Social no dejan de ocultar realidades preocupantes que deberían alejarnos de su lectura complaciente</p><p class="subtitle">Estamos ante un modelo en el que la precariedad extiende sus largos tentáculos más allá del mercado de trabajo y afecta a la propia estructura social</p></div><p class="article-text">
        Que se reduzca el desempleo y aumente el n&uacute;mero de cotizantes a la Seguridad Social nunca pueden ser malas noticias en una econom&iacute;a que experimenta desde hace ya demasiados a&ntilde;os una de las tasas de paro m&aacute;s altas de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los datos con los que se ha cerrado el mes de diciembre en t&eacute;rminos de afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social no dejan de ocultar realidades preocupantes que deber&iacute;an alejarnos de su lectura complaciente y animarnos a sondear cr&iacute;ticamente su anverso con el &aacute;nimo de identificar tendencias de fondo que pudieran generar m&aacute;s problemas a futuro de los que aparentemente ayudan a resolver a presente.
    </p><p class="article-text">
        Aunque solo sea en su dimensi&oacute;n cuantitativa hay dos notas que hay que se&ntilde;alar.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que estos datos confirman la ralentizaci&oacute;n del ritmo de reducci&oacute;n del desempleo registrado con respecto a a&ntilde;os precedentes. As&iacute;, en 2017 el desempleo cay&oacute; en casi 100 mil personas menos que en 2016 a pesar de que en el tercer trimestre las tasas de crecimiento del PIB fueron similares (3,1% en 2017 frente al 3,2% en 2016) y de que el de 2017 fuera el mejor dato interanual de creaci&oacute;n de empleo de la serie hist&oacute;rica, en t&eacute;rminos homog&eacute;neos. Esto es s&iacute;ntoma evidente de que la ralentizaci&oacute;n de la din&aacute;mica de crecimiento de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola empieza a impactar sobre el empleo de forma directa.
    </p><p class="article-text">
        Y la segunda nota est&aacute; relacionada con el volumen de contratos que hubo que realizar para consolidar esa creaci&oacute;n de empleo: m&aacute;s de 21,5 millones de contratos, de los cuales casi 19,5 millones fueron temporales -esto es, casi el 90%-, y el resto fueron indefinidos. Esto significa, expresado en otros t&eacute;rminos, que en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola hay que firmar 74 contratos para consolidar un empleo en t&eacute;rminos netos.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, a pesar de que se firmaron 1.929.250 contratos indefinidos, el n&uacute;mero de afiliados con contrato indefinido apenas aument&oacute; en 300 mil personas en el a&ntilde;o. O, dicho de otra forma, que para consolidar cada afiliado con contrato indefinido fue necesario firmar casi 7 contratos indefinidos.De estos datos de contrataci&oacute;n se derivan una serie de consideraciones cualitativas que deber&iacute;an hacernos repensar las categor&iacute;as con las que analizamos nuestro mercado de trabajo y sus implicaciones no solo econ&oacute;micas sino especialmente sociales.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, por un lado, la contrataci&oacute;n indefinida, que el Ministerio h&aacute;bilmente trat&oacute; de destacar como el principal dato en positivo dado que era la mayor de la &uacute;ltima d&eacute;cada, oculta realidades que desmitifican su identificaci&oacute;n con la estabilidad en el empleo que se le supone y, consecuentemente, con el desarrollo de proyectos de vida dignos. En primer lugar, porque m&aacute;s contratos indefinidos no significan, proporcionalmente, m&aacute;s empleo indefinido a tiempo completo debido a que se categorizan como tales los indefinidos a tiempo parcial o los fijos discontinuos. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque la caracterizaci&oacute;n de los trabajadores con contratos indefinidos como la de un colectivo sobreprotegido frente al de los temporales ha ido dejando de tener sentido porque oculta realidades tan precarias como las que se dan entre estos; am&eacute;n de que la reducci&oacute;n de las indemnizaciones por despido de la &uacute;ltima reforma laboral unida a la elevada rotaci&oacute;n, tal como pone de manifiesto el que solo uno de cada casi siete contratos indefinidos se acabe consolidando, tambi&eacute;n induce a su progresiva asimilaci&oacute;n en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, porque firmar m&aacute;s de 21,5 millones de contratos en un a&ntilde;o son muchos contratos para tan solo incrementar la afiliaci&oacute;n en poco m&aacute;s de 600 mil personas o para reducir el desempleo en algo m&aacute;s de 290 mil personas. 
    </p><p class="article-text">
        La principal lectura que cabe hacer de estos datos es, esencialmente, que la temporalidad del mercado de trabajo espa&ntilde;ol trasciende la estacionalidad de nuestra estructura productiva, la desborda y se convierte en un rasgo estructural de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Si, como es el caso, otras econom&iacute;as que tienen estructuras productivas similares tienen tasas de temporalidad mucho m&aacute;s reducidas habr&aacute; que buscar las razones de la hipertrofia de la temporalidad espa&ntilde;ola en factores distintos a los de nuestra estructura productiva (sin que quepa disculpar a &eacute;sta de parte de responsabilidad sobre dicha temporalidad). Se impone, entonces, buscar explicaciones, por ejemplo, en el &aacute;mbito de la cultura empresarial y la utilizaci&oacute;n fraudulenta de la contrataci&oacute;n temporal para cubrir actividades de naturaleza fija y que, por lo tanto, deber&iacute;an ser cubiertas por trabajadores con contratos indefinidos.
    </p><p class="article-text">
        Y, en cuarto lugar, aunque la temporalidad haya sido siempre muy elevada, hasta el punto de que &eacute;ste puede considerarse un rasgo persistente de nuestro mercado de trabajo, nunca como hasta ahora hab&iacute;a venido de la mano de la precariedad en dimensiones distintas a la mera rotaci&oacute;n temporal. Sin embargo, ahora el incremento de la temporalidad ha venido de la mano de una ca&iacute;da del salario medio en 2016, de la constataci&oacute;n de que Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s de la UE en el que menos crecen los salarios, del incremento del porcentaje de trabajadores pobres y de la consolidaci&oacute;n de la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        La resultante es que temporalidad y precariedad comienzan a identificarse y constituir una limitante de fondo tanto a nivel econ&oacute;mico, por su repercusi&oacute;n sobre la demanda interna, como a nivel social, por las disfunciones que introduce en una sociedad sustentada sobre el empleo como principal vector de inclusi&oacute;n social. Si a ello se le une que la alta rotaci&oacute;n que se produce en el mercado de trabajo impide consolidar derechos al salir temporal o definitivamente nos encontramos con un mercado de trabajo con una alta flexibilidad de entrada y salida pero, al mismo tiempo, con una estructura de derechos vinculados al trabajo que elimina de forma casi autom&aacute;tica los mecanismos de protecci&oacute;n y seguridad reconocidos para las situaciones de desempleo o impacta dram&aacute;ticamente sobre las futuras pensiones de esos trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos ante un modelo en el que la precariedad extiende sus largos tent&aacute;culos m&aacute;s all&aacute; del mercado de trabajo y afecta a la propia estructura social, a los modos de organizarnos como sociedad y la capacidad para poder planificar (o no) nuestros propios proyectos vitales. Frente a este escenario no cabe la autocomplacencia y s&iacute; el an&aacute;lisis de las tendencias para comenzar a revertirlas. No podemos resignarnos a que crecimiento y precariedad sean t&eacute;rminos de un binomio indisoluble a futuro sino expresiones antit&eacute;ticas en el marco de un patr&oacute;n productivo generador de bienestar en sentido amplio para todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Montero Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/oculta-aumento-empleo_129_2967255.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jan 2018 20:33:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que oculta el aumento del empleo en 2017]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empleo,Desempleo,Contratos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones y riesgos de la crisis del Banco Popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lecciones-riesgos-crisis-banco-popular_129_3349355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3265dc82-1cf2-4c6b-a380-b415e477877a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones y riesgos de la crisis del Banco Popular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis del Banco Popular desvela la debilidad de la capacidad supervisora de las autoridades que tienen encomendada dicha tarea</p></div><p class="article-text">
        Al Banco de Espa&ntilde;a le acaban de arruinar la presentaci&oacute;n de su informe sobre la crisis financiera; un informe en el que afirma que la crisis concluy&oacute; en 2014, en una especie de invocaci&oacute;n con pretensiones taumat&uacute;rgicas para que el poder de las palabras se imponga sobre la realidad de los balances.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la compra a precio de derribo del Banco Popular por parte del Banco de Santander viene a demostrar que el sistema bancario espa&ntilde;ol sigue teniendo muertos vivientes bajo las alfombras y que, en tanto los balances bancarios sigan pre&ntilde;ados de activos inmobiliarios t&oacute;xicos y el coste final del rescate para los contribuyentes no sea precisado, no podr&aacute; certificarse el final de la crisis financiera y bancaria. M&aacute;xime cuando las ayudas p&uacute;blicas no s&oacute;lo han servido para sanear instituciones bancarias a costa del erario p&uacute;blico sino tambi&eacute;n para camuflar las delicadas condiciones de algunas entidades a las que se les ha suministrado respiraci&oacute;n asistida por la v&iacute;a de cr&eacute;ditos fiscales que, como en el caso del Banco Popular, han servido para permitirle superar varios test de estr&eacute;s sin que saltara ninguna alarma.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la liquidaci&oacute;n del Banco Popular permite extraer otras conclusiones acerca de lo que ha ocurrido en este pa&iacute;s durante la crisis y del relato que se ha construido de la misma.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, puede descartarse ya que la piedra de toque sobre la que se construye el relato de la crisis sea atribuir a la naturaleza presuntamente p&uacute;blica de las cajas de ahorro el elemento diferencial que explica su mayor vulnerabilidad a la misma.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta interpretaci&oacute;n falaz, el hecho cierto es que la explicaci&oacute;n de la crisis bancaria y financiera en Espa&ntilde;a tiene que pasar necesariamente por el grado de implicaci&oacute;n de las entidades en el negocio inmobiliario. S&oacute;lo de esa forma se puede entender que hubiera Cajas de Ahorro que se resistieron a los cantos de sirena de la especulaci&oacute;n inmobiliaria y superaran la crisis sin tener que ser rescatadas y que hubiera bancos que sucumbieron a dichos cantos y han necesitado bien de apoyo p&uacute;blico o bien se han visto condenados a la liquidaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiere decirse con ello que la crisis no puede tratarse, por tanto, como una cuesti&oacute;n acerca de la titularidad de las instituciones implicadas o sobre las particularidades espec&iacute;ficas de la naturaleza de algunas de ellas, sino que se convierte en un problema de gesti&oacute;n y asunci&oacute;n de riesgos por sus gerentes. S&oacute;lo enfoc&aacute;ndolo desde esa perspectiva se podr&aacute; realizar un diagn&oacute;stico correcto que permita adoptar las medidas adecuadas a futuro para evitar que la situaci&oacute;n vuelva a repetirse.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la crisis del Banco Popular desvela la debilidad de la capacidad supervisora de las autoridades que tienen encomendada dicha tarea. El Banco Popular super&oacute; las cuatro &uacute;ltimas revisiones realizadas por el Banco Central Europeo, por el Banco de Espa&ntilde;a y por la Autoridad Bancaria Europea; la &uacute;ltima, adem&aacute;s, se hizo el a&ntilde;o pasado. Es decir, todas las instituciones supervisoras fracasaron en el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n del banco y todas ellas son, en consecuencia, corresponsables de su crisis y liquidaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, es necesaria una reflexi&oacute;n acerca de la situaci&oacute;n en la que queda el sistema bancario espa&ntilde;ol tras la absorci&oacute;n por parte del Banco Santander del Banco Popular. El grado de concentraci&oacute;n bancaria que se ha producido en este pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no tiene parang&oacute;n en el resto de Europa: los cinco mayores bancos espa&ntilde;oles han pasado de poseer el 31,4% de los activos del mercado en 1997, al 42,4% en 2008 y al 61,8% en 2016. Es decir, la crisis les ha permitido acaparar casi 20 puntos del mercado adicionales.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es evidente: mientras el Gobierno espa&ntilde;ol, con el dinero de los contribuyentes, rescataba y saneaba a instituciones financieras estaba facilitando, simult&aacute;neamente, la oligopolizaci&oacute;n y concentraci&oacute;n del sector. Y eso tiene consecuencias m&aacute;s all&aacute; del refuerzo de la posici&oacute;n de poder de determinadas instituciones financieras por cuanto se traduce en p&eacute;rdida de puestos de trabajo, cierre de oficinas y, con ello, expansi&oacute;n de la exclusi&oacute;n financiera, especialmente en el mundo rural.
    </p><p class="article-text">
        Baste recordar que desde el a&ntilde;o 2012, y seg&uacute;n datos del propio BCE, la plantilla del sistema bancario espa&ntilde;ol se ha reducido en m&aacute;s de un 20% &ndash;esto es, algo m&aacute;s de 47.000 personas&ndash;, mientras que se han cerrado m&aacute;s de 9 mil sucursales, tambi&eacute;n algo m&aacute;s del 20% del total; recortes que contrastan con los que, por t&eacute;rmino medio, se han producido en el resto de la Eurozona. En cualquier caso, a todos esos recortes habr&aacute; que sumar, ahora, los que se derivar&aacute;n del proceso de integraci&oacute;n del Banco Popular en el Banco Santander y que se estiman en torno a unos 5.000 puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, no hay que olvidar que, con esta operaci&oacute;n, Espa&ntilde;a ha inaugurado el mecanismo de rescate europeo a trav&eacute;s de la Junta &Uacute;nica de Resoluci&oacute;n y ha propiciado el primer rescate en el que no se compromete, en principio, dinero p&uacute;blico. Por una vez, han sido accionistas y bonistas, esto es, propietarios y acreedores del banco los que asumen el coste de la mala gesti&oacute;n de sus gerentes: un banco privado rescatado con dinero privado.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ah&iacute; justo lo que se le supone al capitalismo: que si no se socializan los beneficios tampoco se haga lo propio con las p&eacute;rdidas. Cosa distinta es si las ampliaciones de capital se hicieron fraudulentamente, enga&ntilde;ando a los inversores, o si se colocaron bonos contingentes o deuda subordinada a clientes o peque&ntilde;os inversores. Si ese hubiera sido el caso, el problema abandona la esfera econ&oacute;mica y entra la jurisdiccional y ah&iacute; se depuraran las responsabilidades correspondientes; como las que hay que exigir tambi&eacute;n a sus directivos y gestores.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, hay una cosa casi cierta: el informe del Banco de Espa&ntilde;a ha quedado desfasado antes de ver la luz. Habr&aacute; que esperar a la addenda.
    </p><p class="article-text">
        <em>Alberto Montero Soler es diputado y portavoz de Econom&iacute;a de Unidos Podemos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Montero Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lecciones-riesgos-crisis-banco-popular_129_3349355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jun 2017 13:09:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones y riesgos de la crisis del Banco Popular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Banco Popular,Banco Santander,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejen que Grecia vote en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejen-grecia-vote-paz_129_2595753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La explicación de lo que está pasando no debe buscarse en el terreno de la economía sino en el de la política o, mejor, en la dimensión de política concentrada y difusa que puede atribuirse a la economía en la Eurozona</p></div><p class="article-text">
        Quien pretenda entender la situaci&oacute;n de Grecia exclusivamente desde la econom&iacute;a se encontrar&aacute; con que no puede entender casi nada: varios planes de rescate y miles de millones de euros inyectados desde que comenz&oacute; la crisis; el gobierno pol&iacute;tico de la econom&iacute;a intervenido desde que se implantaron esos planes de rescate; las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n en una espiral de deterioro sin freno ni suelo sobre el que aterrizar; la Eurozona hablando de prevenir riesgos de contagio, como si en Grecia hubiera una epidemia de &eacute;bola, en lugar de preocuparse de sanar de una vez por todas una econom&iacute;a a la que ha aplicado coactivamente una medicina que est&aacute; terminando con el enfermo.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto puede explicarse desde la econom&iacute;a porque lo que cualquier economista que no introdujera sesgos pol&iacute;ticos o juicios morales en su an&aacute;lisis est&aacute; obligado a reconocer es que la deuda p&uacute;blica griega es impagable y que, por lo tanto, necesitar&aacute; tarde o temprano de una reestructuraci&oacute;n; y que, adem&aacute;s, no ha existido en la historia ning&uacute;n caso de acumulaci&oacute;n de super&aacute;vits primarios tan grande y prolongada en el tiempo como para poder enjugar la deuda p&uacute;blica griega y llevarla a los niveles que exige el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Y si todo lo anterior lo sabe cualquier economista la cuesti&oacute;n que hay que dilucidar es c&oacute;mo el Fondo Monetario Internacional, es decir, la misma instituci&oacute;n que reconoci&oacute; que hab&iacute;a sobreestimado el efecto contractivo de la austeridad en Grecia, ha sido capaz de forzar la ruptura del acuerdo al que pr&aacute;cticamente se hab&iacute;a llegado en la &uacute;ltima reuni&oacute;n del Eurogrupo. Una ruptura provocada porque le segu&iacute;an pareciendo insuficientes las medidas de austeridad ofertadas por el gobierno griego y que s&iacute; parec&iacute;an suficientes al resto.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n a todo ello no cabe buscarla, entonces, en el terreno de la econom&iacute;a sino en el de la pol&iacute;tica o, si se quiere, en la dimensi&oacute;n de pol&iacute;tica concentrada y difusa que puede atribuirse actualmente a la econom&iacute;a en la Eurozona. Y es que al Fondo Monetario Internacional, en tanto que agente no europeo de la Troika, le ha correspondido forzar al gobierno griego a aceptar una propuesta que no s&oacute;lo superaba el l&iacute;mite de lo aceptable &ndash;si es que existe algo aceptable a estas alturas en la gesti&oacute;n de la crisis griega- sino que lo traspasaba ampliamente y lo situaba en el terreno de lo humillante.
    </p><p class="article-text">
        Forzar la ruptura de unas negociaciones por apenas mil millones de euros s&oacute;lo porque introduc&iacute;an la posibilidad de que el acuerdo viniera de la mano de una nueva reestructuraci&oacute;n de deuda -cuando, adem&aacute;s, todos los agentes implicados saben que &eacute;sta deber&aacute; darse- es un acto de irresponsabilidad que s&oacute;lo se entiende si se tiene en cuenta la voluntad de torcer el brazo a Grecia y provocar la ca&iacute;da de su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Con lo que no contaban era con que Tsipras no es Papandreu. Mientras que &eacute;ste no se atrevi&oacute; a convocar un refer&eacute;ndum para que el pueblo griego decidiera si aceptaba o no las medidas de recorte impuestas por la Troika, al primero no le ha temblado el pulso para convocarlo.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que el escenario es terriblemente delicado; de ah&iacute; la mayor dosis de sinraz&oacute;n de la posici&oacute;n de la Troika que, en estas horas, no termina de dar el paso definitivo y cortar las negociaciones, sucedi&eacute;ndose sin cesar los mensajes de llamada a la calma y a continuar el di&aacute;logo por parte de diferentes miembros del Eurogrupo. Algo que, por otra parte, se contradice con la coacci&oacute;n ejercida al denegar a Grecia la pr&oacute;rroga para atender el pago al FMI de 1500 millones de euros que vence el pr&oacute;ximo martes.
    </p><p class="article-text">
        A ese elemento de incertidumbre se une el hecho de que el sistema bancario griego depende de las l&iacute;neas de liquidez del Banco Central Europeo que, de momento y en reuni&oacute;n de este domingo, ha decidido prolongar pero que a partir del martes, y si Grecia incumple su pago al FMI y queda fuera del programa de rescate, deber&iacute;a cortar. Esto supondr&iacute;a, inmediatamente, la quiebra del sistema bancario griego.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer frente a esa eventualidad y permitir que el sistema bancario aguante hasta la celebraci&oacute;n del refer&eacute;ndum el gobierno griego ha decidido actuar preventivamente y declarar el cierre de los bancos y de la Bolsa, imponiendo fuertes restricciones a la retirada de fondos de los bancos.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, y como ocurri&oacute; con el caso de Chipre hace no tanto, la uni&oacute;n monetaria acaba de fracasar estrepitosamente al forzar a Grecia a instalar controles de capitales, algo que contradice su propia naturaleza y que demuestra la fragilidad de un proyecto europeo en el que los avances en lo monetario se han distanciado tanto de lo pol&iacute;tico que ha perdido su esencia y su norte.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que no cabe olvidar, en ning&uacute;n caso, es que el control de capitales es un movimiento defensivo del gobierno griego frente a la presi&oacute;n de las instituciones europeas. De alguna manera, es la &uacute;nica forma que tiene Tsipras de garantizar que los ciudadanos griegos puedan votar el pr&oacute;ximo d&iacute;a cinco y conocer por la voz de las urnas qu&eacute; es lo que desean. Todos son conscientes de que ninguno de los resultados es f&aacute;cil de gestionar pero, al menos, la decisi&oacute;n del gobierno griego vendr&aacute; avalada por la voluntad de su pueblo. No puede haber nada m&aacute;s democr&aacute;tico en la cuna de la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Montero Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejen-grecia-vote-paz_129_2595753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2015 21:23:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dejen que Grecia vote en paz]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Draghi: tarde, mal y para los mismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/draghi-tarde-mal-mismos_129_4822816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c565e217-23d6-4ace-8088-f97c1fa6ca18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Draghi: tarde, mal y para los mismos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente del BCE no ha defraudado a los miembros de la élite financiera, pero sus nuevas medidas llegan tarde y desenfocadas si se las contempla desde la economía real</p><p class="subtitle">Los que esperaban algunos bidones de gasolina para continuar con sus prácticas pirománticas recibieron todo un buque cisterna</p></div><p class="article-text">
        Si algo caracteriza nuestro tiempo es lo corta y selectiva que se ha vuelto nuestra memoria. Hace apenas unos a&ntilde;os, no mucho m&aacute;s de un lustro, economistas ortodoxos, medios de comunicaci&oacute;n especializados y el mundo de las finanzas en general babeaban ante la sabia gesti&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria que atribu&iacute;an a Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal estadounidense. Greenspan era un mago, un genio, un ser que la Providencia hab&iacute;a tenido a bien brindarnos para demostrarnos que la pol&iacute;tica monetaria no era tan complicada de gestionar, que lo complicado era encontrar a un ser de las caracter&iacute;sticas cuasi sobrenaturales que se le atribu&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, se iban fraguando, bajo sus narices y con su permisividad, las bases de una burbuja inmobiliaria que, unida a la expansi&oacute;n de los mecanismos de titulizaci&oacute;n de activos y al est&iacute;mulo del mercado de derivados, acabar&iacute;an por llevarnos a la Gran Recesi&oacute;n en la que nos encontramos.
    </p><p class="article-text">
        De aquello no aprendimos nada. Como andamos cortos de memoria y necesitamos de mitos r&aacute;pidamente hubo que reemplazar al &aacute;ngel ca&iacute;do. Su sustituto fue Mario Draghi, presidente del todopoderoso BCE y, a todas luces, el nuevo &iacute;dolo del sector financiero de cuya &eacute;lite proced&iacute;a y a cuyo servicio tan fielmente pas&oacute; a responder.
    </p><p class="article-text">
        A Draghi se le han llegado a atribuir poderes ocultos: pronunci&oacute; una frase (&ldquo;el BCE har&aacute; todo lo necesario para sostener el euro&rdquo;) y la tormenta sobre la deuda soberana se aplac&oacute;. De nada sirve concluir ahora, ante tanta ramploner&iacute;a, que lo &uacute;nico que hizo fue afirmar que actuar&iacute;a como debe actuar cualquier gobernador de banco central responsable, esto es, como prestamista de &uacute;ltima instancia, comprando toda la deuda soberana que los mercados no quisieran absorber para evitar la quiebra de alg&uacute;n estado de la Eurozona.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, Draghi ha vuelto a actuar y el coro ha respondido como se esperaba, alabando las virtudes de la nueva divinidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la semana pasada, con varios a&ntilde;os de retraso con respecto a la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra o el Banco de Jap&oacute;n y tras negar repetida y recientemente el riesgo de deflaci&oacute;n en la Eurozona, rebajaba el tipo de inter&eacute;s de referencia a 15 puntos b&aacute;sicos y aplicaba una medida ciertamente heterodoxa: aplicar un tipo de inter&eacute;s negativo de 10 puntos b&aacute;sicos para los dep&oacute;sitos de la banca en la entidad a fin de penalizar su rebalse y fomentar su canalizaci&oacute;n hacia la econom&iacute;a real.
    </p><h3 class="article-text">Las medidas</h3><p class="article-text">
        Estas medidas se acompa&ntilde;aban de otras destinadas a inyectar m&aacute;s liquidez en el sistema. Por un lado, se dejar&iacute;an de esterilizar los programas de compra de bonos soberanos mediante subastas semanales de dep&oacute;sitos a la banca comercial. Y, por otro lado, establec&iacute;a una nueva barra libre de financiaci&oacute;n para las entidades financieras de hasta 400 mil millones de euros a cuatro a&ntilde;os de vencimiento aunque, en esta ocasi&oacute;n, se introduc&iacute;a una cl&aacute;usula de condicionalidad: esos recursos deber&iacute;an canalizarse hacia la econom&iacute;a real, fundamentalmente hacia los hogares y las peque&ntilde;as y medianas empresas, excluyendo el pr&eacute;stamo hipotecario, con el objetivo de quebrar la restricci&oacute;n crediticia a la que esos agentes se encuentran sometidos desde que las entidades financieras entendieron que era m&aacute;s rentable dedicar los fondos recibidos a trav&eacute;s de la barra abierta de liquidez a especular con deuda soberana que a dirigirlos a la econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        Junto a todo ello, tambi&eacute;n anunciaba que se hab&iacute;an iniciado los preparativos para poner en marcha un programa de compras de cr&eacute;ditos a las peque&ntilde;as y medianas empresas (los denominados en la jerga ABS o bonos de titulizaci&oacute;n bancaria), un verdadero programa de relajaci&oacute;n cuantitativa.
    </p><p class="article-text">
        Como es de suponer, Draghi no defraud&oacute; a sus fieles correligionarios, los miembros de la &eacute;lite financiera, que esperaban algunos bidones de gasolina para continuar con sus pr&aacute;cticas pirom&aacute;nticas y recibieron todo un buque cisterna.
    </p><p class="article-text">
        Y es que si algo puede deducirse de las medidas adoptadas por el BCE es que son el producto de una absoluta e interesada incomprensi&oacute;n de los problemas reales de la Eurozona que privilegia los intereses de la oligarqu&iacute;a financiera a los que sirve en detrimento de la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a real y que trata de sustentar &eacute;sta sobre m&aacute;s endeudamiento o, lo que es lo mismo, sobre el mismo problema que deber&iacute;a estar enfrentando.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, no tiene el m&aacute;s m&iacute;nimo pudor intelectual al obviar, por un lado, que la restricci&oacute;n crediticia que atenaza a hogares y empresas no financieras no es un problema de falta de oferta de cr&eacute;dito sino de insuficiencia de demanda solvente; y, por otro lado, ignora, como si no fuera con &eacute;l, la insolvencia global del sistema bancario europeo, al que se niega a reestructurar a pesar de que en breve le corresponder&aacute;n las oportunas competencias y algo ya deber&iacute;a de saber al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Ante tantos errores de diagn&oacute;stico pocos milagros pueden esperarse, por mucho que el entusiasmo de los ac&oacute;litos persista.
    </p><h3 class="article-text">Consecuencias</h3><p class="article-text">
        En primer lugar, porque de ninguna de las medidas anunciadas se puede esperar un impacto positivo sobre las tasas de crecimiento del producto nominal que permitan reducciones significativas sobre el desempleo. Nada podr&aacute; avanzarse en la soluci&oacute;n de la crisis si no se asume que una parte, s&oacute;lo una parte, del problema de Europa es que se encuentra atrapada entre un BCE que ha mostrado una tensi&oacute;n compulsiva hacia la deflaci&oacute;n, unas autoridades europeas obsesionadas por la aplicaci&oacute;n proc&iacute;clica de pol&iacute;ticas fiscales contractivas y un sistema bancario insolvente que, en su af&aacute;n de recapitalizarse y desapalancarse para evitar reestructurarse, est&aacute; ahogando a la econom&iacute;a real.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque nada garantiza que el que se pongan a disposici&oacute;n de la banca hasta 400 mil millones de euros para tratar de aliviar la restricci&oacute;n crediticia de familias y empresas, aqu&eacute;lla vaya efectivamente a demandarlos y canalizarlos hacia &eacute;stos. Si la banca est&aacute; devolviendo anticipadamente el 55% de los recursos demandados en los primeros LTRO y si el cr&eacute;dito a las entidades no financieras sigue cayendo al ritmo al que lo hace, el problema no puede ser de liquidez sino de demanda solvente. Si a ello se le une el hecho de que las nuevas exigencias de capital impuestas sobre la banca le obligan a reducir sus activos y, adem&aacute;s, se cierne en el horizonte la incertidumbre acerca de los resultados de los test de estr&eacute;s de este oto&ntilde;o, que tambi&eacute;n a&ntilde;aden tensi&oacute;n sobre sus necesidades de capital, la resultante no puede ser otra que un freno continuado sobre la concesi&oacute;n de cr&eacute;dito hacia la econom&iacute;a real, lo quiera o no el BCE.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la medida de penalizar los dep&oacute;sitos en el BCE con un tipo de inter&eacute;s negativo tampoco es una medida que favorezca, forzosamente, la expansi&oacute;n del cr&eacute;dito porque, de entrada, no convierte en solvente la demanda insolvente y porque, adem&aacute;s, incentiva que esa liquidez se dirija hacia deuda soberana a corto plazo para disminuir coyunturalmente su liquidez y evitar as&iacute; pagar el impuesto, lo cual significa m&aacute;s gasolina para la burbuja de la deuda soberana de las econom&iacute;as perif&eacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, como ocurri&oacute; en el caso de Dinamarca, esa medida puede ser repercutida por la banca sobre sus depositantes, bajando a&uacute;n m&aacute;s los tipos de pasivo para tratar de desincentivar la entrada de nueva liquidez, o sobre los prestatarios, repercutiendo entonces negativamente sobre el cr&eacute;dito, lo contrario de lo que se deseaba.
    </p><p class="article-text">
        Y, en cuarto lugar, si lo que se pretend&iacute;a era depreciar un euro sobrevalorado la resultante no pod&iacute;a haber sido m&aacute;s frustrante: el euro se ha mantenido en su nivel tras una primera reacci&oacute;n a la baja. Parece que las instituciones financieras ya hab&iacute;an descontado gran parte de esas medidas, tal vez &ndash;s&oacute;lo tal vez- porque Draghi las hab&iacute;a anticipado casi todas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las medidas del BCE llegan tarde, mal y desenfocadas si se las contempla desde la perspectiva real. Otra cosa es si las valoramos desde la perspectiva de la &eacute;lite financiera pero, de eso, tal vez Greenspan podr&iacute;a hablarnos con mayor propiedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Montero Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/draghi-tarde-mal-mismos_129_4822816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Jun 2014 18:40:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Draghi: tarde, mal y para los mismos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mario Draghi,BCE - Banco Central Europeo,Deudas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Austeridad o Juegos Olímpicos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/austeridad-juegos-olimpicos_129_5797424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d2b6ac8-f04b-46f1-bc10-a2dc264eb5bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Austeridad o Juegos Olímpicos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor lamenta que los mismos que están a favor de los recortes, utilicen los beneficios del gasto público para defender la realización de los Juegos.</p><p class="subtitle">Los estudios muestran que de media los Juegos terminan costando un 179% más de lo esperado por la organización. Por contra, su repercusión en el empleo es casi nula.</p></div><p class="article-text">
        Que un pa&iacute;s como esta Espa&ntilde;a aspire a unos Juegos Ol&iacute;mpicos, evento en el que se encarnan valores antit&eacute;ticos a los que dominan las noticias de corrupci&oacute;n y podredumbre pol&iacute;tica de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, suena a broma de mal gusto. Pero, m&aacute;s all&aacute; de que para justificar el rechazo a la celebraci&oacute;n de los Juegos Ol&iacute;mpicos en Madrid bastar&iacute;a con remitirse a esa cuesti&oacute;n &eacute;tica esencial, hay otros argumentos que tampoco se pueden dejar de lado si se trata de oponerse a la celebraci&oacute;n de los mismos en la capital del reino.
    </p><p class="article-text">
        Y es que tambi&eacute;n suena a una broma de muy mal gusto que se pretenda convertir la austeridad en un valor para promocionar los Juegos Ol&iacute;mpicos (los &ldquo;Juegos de la austeridad&rdquo;, los llaman algunos tratando de alejar de la vista de la ciudadan&iacute;a su coste real en estos tiempos de penuria) cuando quienes est&aacute;n padeciendo dicha austeridad son v&iacute;ctimas de recortes continuados que se aplican bajo esa etiqueta y con la excusa de la inexistencia de recursos p&uacute;blicos para atender sus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Habr&iacute;a que recordar aqu&iacute; que si algo define a la econom&iacute;a en su versi&oacute;n m&aacute;s convencional y neocl&aacute;sica, la que seguro que asumen quienes defienden este proyecto de empobrecimiento colectivo en el que estamos insertos, es su condici&oacute;n de ciencia de la elecci&oacute;n. Eso significa que la econom&iacute;a, as&iacute; entendida, se encarga de proporcionar instrumentos para elegir cuando hay que tomar una decisi&oacute;n sobre recursos escasos susceptibles de usos alternativos. Los criterios para esa toma de decisiones pueden ser muy diversos y es ah&iacute; donde, al sacralizar criterios t&eacute;cnicos como la eficiencia o la competitividad sobre valores universales como la solidaridad, se imponen visiones eficientistas o competitivas de la econom&iacute;a frente a otras centradas en el ser humano y sus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, para justificar estos Juegos Ol&iacute;mpicos se est&aacute; haciendo abstracci&oacute;n interesada hasta de los criterios econ&oacute;micos m&aacute;s b&aacute;sicos, los mismos que resultan tan queridos cuando se trata de justificar recortes. Y as&iacute; nos encontramos con que sus promotores se est&aacute;n amparando en la supuesta existencia de beneficios futuros tan generales como inciertos para los que se est&aacute; dispuesto a sacrificar recursos presentes necesarios para atender las necesidades b&aacute;sicas de una poblaci&oacute;n a la que, al mismo tiempo, que se la desposee de atenci&oacute;n se le exige c&iacute;nicamente que haga gala de su &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; de sacrificio.
    </p><p class="article-text">
        Y hablamos de beneficios futuros inciertos porque, frente a las declaraciones previas acerca de los incuestionables beneficios que se derivan de la celebraci&oacute;n de este tipo de eventos, la literatura econ&oacute;mica al respecto, centrada en la evaluaci&oacute;n del impacto que los mismos acaban teniendo sobre la econom&iacute;a del pa&iacute;s, la regi&oacute;n o la ciudad en la que se celebran nos muestra que dichos beneficios no acaban finalmente siendo tales. La raz&oacute;n es que se tiende a sobreestimar los beneficios y a minimizar los costes, es decir, se tiende a enga&ntilde;ar a la poblaci&oacute;n haci&eacute;ndoles creer que se puede tener a la vez pan blando y circo ol&iacute;mpico a coste cero o, incluso, con beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Basta con remontarse a la reciente cat&aacute;strofe econ&oacute;mica que supusieron los Juegos Ol&iacute;mpicos para la ciudadan&iacute;a griega, cuyo coste super&oacute; los 9.000 millones de euros, para tener una referencia inmediata de lo que puede ocurrir en Madrid. Pero, claro, como en los tiempos que corren nadie quiere compararse con Grecia, hay que ampliar la mirada y para ello hay diversos estudios que analizan con t&eacute;cnicas de coste-beneficio a posteriori los impactos que han tenido este tipo de acontecimientos.
    </p><h3 class="article-text">Sobrecoste sin impacto en el empleo</h3><p class="article-text">
        Lo que nos muestran esos estudios es que, por ejemplo, la realizaci&oacute;n de unos Juegos Ol&iacute;mpicos constituye el megaproyecto en el que el sobrecoste sobre el presupuesto inicial es mayor o, lo que es lo mismo, en los que en mayor medida se enga&ntilde;a a la ciudadan&iacute;a acerca de los recursos que hay que comprometer para poder realizarlos. As&iacute;, seg&uacute;n han calculado <a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2238053" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Flyveberg y Stewart (2012),</a> el sobrecoste en t&eacute;rminos reales por t&eacute;rmino medio de organizar unos Juegos Ol&iacute;mpicos ha sido de un 179% y de un 324% si hablamos en t&eacute;rminos nominales. Es decir, si hay algo que puede sacarse en claro del an&aacute;lisis de los costes implicados en unos Juegos Ol&iacute;mpicos es que tienden a ser sistem&aacute;ticamente infravalorados por sus promotores.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos sirven para demostrarlo: <a href="http://www.ub.edu/catedramaragall/cat/WP-3-2012final.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n Pasqual et al (2012)</a>, el presupuesto inicial de los Juegos de Londres de 2012 se multiplic&oacute; por m&aacute;s de 4; el de los Juegos de Invierno 2014 en Sochi (Rusia) ya se ha multiplicado por m&aacute;s de 3 y, para tener una referencia propia, el sobrecoste de Barcelona 1992 fue de un 417%. Y, por otro lado, m&aacute;s all&aacute; de los efectos expansivos inmediatos derivados de la construcci&oacute;n de las infraestructuras de diversa naturaleza necesarias para la celebraci&oacute;n del acontecimiento, lo que tambi&eacute;n muestra el an&aacute;lisis emp&iacute;rico de evaluaci&oacute;n del impacto de unos Juegos Ol&iacute;mpicos es que, en la mayor parte de los casos, no hay ninguna repercusi&oacute;n positiva en t&eacute;rminos de creaci&oacute;n de empleo una vez celebrados los Juegos (<a href="http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1679126" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Billings y Holladay, 2010</a>).
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n econ&oacute;mica es, por tanto, muy clara: nos encontramos ante un tipo de acontecimiento en el que, m&aacute;s all&aacute; de lo que anuncian sus promotores pol&iacute;ticos, s&oacute;lo hay certeza previa de sus costes y de la infravaloraci&oacute;n generalizada de los mismos pero no de sus beneficios. Sobre estos &uacute;ltimos s&oacute;lo puede constatarse la existencia de afirmaciones cabal&iacute;sticas acerca del n&uacute;mero de empleos que se generar&aacute;n, sobre los difusos impactos en t&eacute;rminos de afluencia de p&uacute;blico o de incremento del flujo de turistas de ah&iacute; en adelante. Nada concreto y todo vaporoso.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende, por tanto, que la misma exigencia de rigor y filosof&iacute;a actuarial con la que se justifican los recortes sociales no se aplique a la toma de decisiones de una actividad que, nuevamente, volveremos a pagar entre todos, sea cual sea su balance final. Y, por si sirve de algo, me permito recordarles, queridos lectores, que tampoco el rescate de la banca nos iba a costar un euro. Ya van por m&aacute;s de 60.000 millones. A ver si cada medalla ol&iacute;mpica nos sale al mismo precio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Montero Soler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/austeridad-juegos-olimpicos_129_5797424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2013 18:06:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Austeridad o Juegos Olímpicos?]]></media:title>
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