<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Blasco de Avellaneda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus_blasco_de_avellaneda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Blasco de Avellaneda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510837/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos desmantela y quema en Oujda un campamento con 80 inmigrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-desmantela-oujda-campamento-inmigrantes_1_4444375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60228f79-66c9-412b-a03e-02c1da7aacdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotografía tomada instantes después de que Marruecos desmantelara en Oujda un campamento de inmigrantes /FOTO: Jesús Blasco de Avellaneda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es lo que ha denunciado la Asociación Marroquí de Derechos Humanos ante el Ministro del Interior alauí</p><p class="subtitle">Critican el despliegue policial que ha dejado sin techo a 27 mujeres y 11 niños en uno de los inviernos más duros que se recuerdan</p><p class="subtitle">Desde la AMDH creen que un ataque de tal magnitud no es más que una muestra de "lealtad y complacencia" a Europa</p></div><p class="article-text">
        Durante los d&iacute;as 15 y 16 de diciembre las Fuerzas de Seguridad marroqu&iacute;es desmantelaron a la fuerza uno de los asentamientos de inmigrantes subsaharianos que pueblan la periferia de la ciudad magreb&iacute; de Oujda, fronteriza con Argelia.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, los m&aacute;s de cien efectivos de los diferentes cuerpos de seguridad del reino alau&iacute; destrozaron las cuarenta tiendas de campa&ntilde;a, donde sobreviv&iacute;an 80 nigerianos, distribuidas en un peque&ntilde;o espacio en el frondoso bosque de Sidi M'Afa, cerca del barrio Al Massakine &ndash;que significa 'los pobres'-, uno de los m&aacute;s humildes y deprimidos de toda la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Entre los inmigrantes desalojados se encontraban 27 mujeres, algunas de ellas en estado de gestaci&oacute;n, y 11 ni&ntilde;os, la mayor&iacute;a de los cuales de corta edad, que ahora tendr&aacute;n que volver a mendigar y a buscar un nuevo refugio para pasar uno de los inviernos m&aacute;s duros que se recuerdan en la regi&oacute;n, con temperaturas cercanas a los cero grados cent&iacute;grados y porcentajes de humedad relativa en el ambiente superiores al 70% durante la noche.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7d4c0a07-c965-4de7-8c4e-fab0dabb7265_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Miembros de la secci&oacute;n de la regi&oacute;n 'La Oriental' de la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos (AMDH) han puesto de manifiesto la crueldad de los agentes actuantes que se ensa&ntilde;aron con las r&uacute;sticas tiendas de palos y pl&aacute;sticos para luego amontonar todos los enseres de los indefensos inmigrantes &ndash;incluidas las ropas y comida- y quemarlos sin compasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Destruyeron 40 tiendas de pl&aacute;stico y con ellas todas las provisiones de primera necesidad, vestidos, mantas, alimentos, humildes juguetes para los m&aacute;s peque&ntilde;os, una barbarie&rdquo;, seg&uacute;n narra lo sucedido Hassan, uno de los miembros de la AMDH en Oujda, presente en el desalojo.
    </p><p class="article-text">
        En la operaci&oacute;n, el Gobierno marroqu&iacute; no escatim&oacute; recursos y desplaz&oacute; al lugar un helic&oacute;ptero de la Gendarmer&iacute;a Real, adem&aacute;s de una veintena de veh&iacute;culos pertenecientes tanto al citado Cuerpo como a la Polic&iacute;a de Aduanas y a las Fuerzas Auxiliares. En total, m&aacute;s de un centenar de agentes armados, en algunos casos, con material antidisturbios para desmantelar la improvisada vivienda de un grupo pac&iacute;fico de subsaharianos que se refugiaban del fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed Embarke, presidente de la AMDH en Oujda, ha denunciado los hechos ante el ministro del Interior, Mohamed Assad, en una carta que ha remitido tambi&eacute;n a los ministros de Justicia y Libertades, y de Asuntos Exteriores del reino alau&iacute;, adem&aacute;s de al presidente del Consejo Nacional de los Derechos Humanos, en donde narra c&oacute;mo sucedieron los hechos entre los que destaca la quema de un peque&ntilde;o espacio alfombrado y cubierto de pl&aacute;stico que los nigerianos utilizaban de improvisada mezquita o lugar de oraci&oacute;n y que destrozaron sin titubeo alguno.
    </p><p class="article-text">
        Una medida desmesurada, seg&uacute;n describe Embarke, que &uacute;nicamente sirve para acercar a estas familias a una posible muerte por hipotermia, inanici&oacute;n o malnutrici&oacute;n y que ha provocado gran estupor y frustraci&oacute;n en la comunidad subsahariana que sobrevive en Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, miembros de la  Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos se desplazaron al lugar de los hechos con objeto de realizar un seguimiento sobre el terreno de los da&ntilde;os y ver la posibilidad de poder rescatar algunos enseres o de volver a ubicar en el bosque a algunas de las familias expulsadas de all&iacute;. Pero las Fuerzas Auxiliares no permitieron el acceso de los activistas al lugar ni quisieron darles informaci&oacute;n de d&oacute;nde hab&iacute;an llevado los materiales sustra&iacute;dos ni a los inmigrantes que se llevaron por la fuerza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7d5b08a-59e5-485a-829e-1af85a4e8c53_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Para complacer a Europa</h3><p class="article-text">
        Desde la AMDH se insiste en que un ataque tan cruel e indiscriminado no puede deberse a m&aacute;s que a una muestra de &ldquo;lealtad y complacencia&rdquo; a Europa. Y que en ning&uacute;n caso tiene sentido el uso de la fuerza contra inocentes, pero menos despu&eacute;s de la anunciada &ldquo;nueva pol&iacute;tica migratoria&rdquo; propugnada por el Gobierno de Benkir&aacute;n desde septiembre de 2013 en la que se deb&iacute;a de haber puesto en marcha una campa&ntilde;a de regularizaci&oacute;n de inmigrantes en situaci&oacute;n irregular, que finalmente no ha tenido el desarrollo anunciado y prometido.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la quema de las viviendas de estos inmigrantes ten&iacute;a lugar justo despu&eacute;s de la duod&eacute;cima sesi&oacute;n del Consejo de Asociaci&oacute;n Uni&oacute;n Europea-Marruecos, celebrada en Bruselas, en donde Europa volvi&oacute; a insistir en apoyar econ&oacute;micamente las pol&iacute;ticas migratorias y de asilo desarrolladas por su socio magreb&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Desde la AMDH se cree que es una muy mala forma de celebrar el D&iacute;a Internacional del Migrante, que se celebr&oacute; el pasado 18 de diciembre, y se&ntilde;ala que el Gobierno alau&iacute; no deber&iacute;a &ldquo;alardear de haber ratificado la Convenci&oacute;n de Derechos Humanos ni acoger el Foro Mundial de los Derechos Humanos&rdquo; si luego &ldquo;pierde toda credibilidad&rdquo; con m&eacute;todos &ldquo;inhumanos, racistas y discriminatorios&rdquo; contra personas indefensas y expuestas al peligro, &ldquo;sac&aacute;ndolas de su &uacute;nico refugio en vez de salvaguardar su dignidad humana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-desmantela-oujda-campamento-inmigrantes_1_4444375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2014 19:06:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60228f79-66c9-412b-a03e-02c1da7aacdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="100196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60228f79-66c9-412b-a03e-02c1da7aacdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100196" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Marruecos desmantela y quema en Oujda un campamento con 80 inmigrantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60228f79-66c9-412b-a03e-02c1da7aacdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El único hospital de Nador desmiente que haya tratado a un inmigrante por la pérdida de un riñón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/hospital-nador-inmigrante-apaleado-extirpado_1_4572414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/277d4b89-a2ad-4a1e-aacd-6791d3d50a6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El único hospital de Nador desmiente que haya tratado a un inmigrante por la pérdida de un riñón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hospital de Nador confirma que el día del salto atendió a cuatro inmigrantes: tres tenían contusiones leves y uno está ingresado por una fractura de tibia</p><p class="subtitle">Se desconoce el paradero y el estado de salud de Dani, el joven apaleado, pero se sospecha que se encuentra en el monte Gurugú</p><p class="subtitle">El director de Prodein, José Palazón, matiza que el camerunés apaleado no le dijo que había perdido el riñón sino que lo tenía muy dañado</p></div><p class="article-text">
        Dani, el camerun&eacute;s apaleado en la valla de Melilla y posteriormente devuelto por la Guardia Civil, no ha perdido un ri&ntilde;&oacute;n, como denunci&oacute; la ONG Prodein en declaraciones recogidas por Europa Press y publicadas por varios medios de comunicaci&oacute;n, entre ellos <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/apaleado-Melilla-perdido-cuerpo-paralizado_0_314968799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es</a>. El portavoz de la organizaci&oacute;n matiza que nunca confirm&oacute; la p&eacute;rdida del &oacute;rgano, sino que el inmigrante le cont&oacute; que lo ten&iacute;a &ldquo;destrozado&rdquo; por los golpes, por lo que &ldquo;orinaba sangre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde la direcci&oacute;n del Hospital Provincial Hassani de Nador, &uacute;nico centro sanitario p&uacute;blico de toda la comarca, confirman a eldiario.es que desde que se produjo el salto, el pasado mi&eacute;rcoles, no ha ingresado ning&uacute;n subsahariano con este cuadro ni inconsciente, ni tampoco han efectuado ninguna intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Palaz&oacute;n, portavoz de Prodein, la ONG que difundi&oacute; el v&iacute;deo en el que un joven era apaleado por la Guardia Civil cuando intentaba entrar a Melilla saltando la valla, asegura a eldiario.es que Dani estuvo inconsciente y necesit&oacute; asistencia sanitaria para recobrarla, pero que no sabe si fue en un centro hospitalario o en una ambulancia: &ldquo;La conversaci&oacute;n fue r&aacute;pida y no me dio demasiados detalles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa charla, detalla Palaz&oacute;n, Dani cont&oacute; c&oacute;mo apenas pod&iacute;a descansar porque ten&iacute;a todo un lateral dolorido (no medio cuerpo paralizado) y un ri&ntilde;&oacute;n &ldquo;destrozado&rdquo; por los golpes (no perdido ni extirpado), lo que le produc&iacute;a grandes episodios de dolor y por lo que orinaba sangre. Fuentes de Europa Press aseguran a este peri&oacute;dico que no han recibido ninguna petici&oacute;n de aclaraci&oacute;n o matizaci&oacute;n por parte de la ONG.
    </p><p class="article-text">
        Palaz&oacute;n sabe que fue atendido &ldquo;porque le han mandado analg&eacute;sicos y antiinflamatorios que no puede costearse&rdquo;, pero no sabe si se encuentra en los campamentos del monte Gurug&uacute; o si ha sido trasladado en autob&uacute;s a Fez por la Gendarmer&iacute;a marroqu&iacute;,  junto con otros 150 compa&ntilde;eros que permanecen all&iacute; aislados: &ldquo;No he logrado saber d&oacute;nde se encuentra. Le he escrito y estoy a la espera de una respuesta&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La versi&oacute;n de sanitarios y compa&ntilde;eros coincide</h3><p class="article-text">
        El Hospital Provincial Hassani de Nador, &uacute;nico centro sanitario p&uacute;blico de toda la comarca y donde son trasladados los heridos resultantes de los saltos a la valla que permanecen en el lado magreb&iacute;, informa que en la ma&ntilde;ana en que se produjo el intento de entrada a Melilla ingresaron por urgencias cuatro j&oacute;venes de nacionalidad camerunesa, todos ellos trasladados por los servicios sanitarios. Tres de ellos presentaban cortes y contusiones leves que fueron atendidos y resueltos por los profesionales de emergencias. Tan s&oacute;lo uno de los chicos ingres&oacute; en traumatolog&iacute;a, con una fractura en tibia y peron&eacute; de la pierna derecha y una posible fisura de radio en el antebrazo derecho.
    </p><p class="article-text">
        Ibrahim Mohamed, sanitario del centro nadorense, asegura que siempre se intenta dar la mejor atenci&oacute;n a los inmigrantes e incluso se les concede un trato de favor. No tiene constancia de ning&uacute;n herido al que se le haya extirpado un ri&ntilde;&oacute;n, pero asegura que, de ser as&iacute;, estar&iacute;a ingresado y permanecer&iacute;a en el centro m&aacute;s tiempo del necesario, ya que ellos comprenden que el entorno en el que se mueven estas personas no es el m&aacute;s favorable para una buena recuperaci&oacute;n posoperatoria.
    </p><h3 class="article-text">Alex, el amigo ingresado de Dani</h3><p class="article-text">
        Esta versi&oacute;n la corrobora en su totalidad Alex. Este chico de 22 a&ntilde;os y natural de Duala, Camer&uacute;n, permanece solo, frustrado e hier&aacute;tico en una silla de ruedas rudimentaria en la sala 7 de la planta de Traumatolog&iacute;a para hombres. Confirma la versi&oacute;n que da el centro sanitario y se&ntilde;ala que se han portado muy bien con &eacute;l y que le van a dejar al menos una semana m&aacute;s ingresado porque no quieren que se eche al monte sin que los huesos hayan al menos empezado a soldar, una deferencia que no tienen siquiera con los propios marroqu&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Dice ser muy amigo de Dani, el joven camerun&eacute;s que recibi&oacute; la paliza por parte de la Guardia Civil. Ambos provienen de la misma ciudad y no s&oacute;lo comparten campamento en el Gurug&uacute;, sino tambi&eacute;n etnia (bamileke) y religi&oacute;n (cat&oacute;lica). Cuenta c&oacute;mo estuvieron juntos durante el salto, c&oacute;mo &eacute;l se qued&oacute; rezagado al caer en la gran zanja que Marruecos ha construido metros antes de la valla espa&ntilde;ola y c&oacute;mo Dani la super&oacute; y logr&oacute; encaramarse al vallado.
    </p><p class="article-text">
        Alex se hizo mucho da&ntilde;o en un brazo y luego los golpes de un par de agentes de las fuerzas auxiliares marroqu&iacute;es quebraron una de sus piernas: &ldquo;Tengo miedo de no poder volver a intentar entrar en Melilla. No puedo volver a Camer&uacute;n, no puedo contar a mi familia todo lo que he vivido&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/28c5e7fb-282a-4b0e-9516-f0f056ccb67e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        No ha vuelto a ver a Dani, no sabe si est&aacute; en el Gurug&uacute; o si lo han trasladado a Fez, como han hecho con muchos compa&ntilde;eros, pero afirma que no ha pasado por el hospital Hassani de Nador. 
    </p><p class="article-text">
        La Policl&iacute;nica Al Wahda (La Uni&oacute;n), &uacute;nico centro privado de la provincia que accede a atender en contadas ocasiones y casos muy graves a heridos subsaharianos, informa de que por sus instalaciones tampoco ha pasado Dani y que si un inmigrante hubiera tenido graves problemas renales, incluso en otro centro de la provincia, se habr&iacute;an enterado.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;dicos del Mundo en Oujda ha confirmado que en los centros hospitalarios entre Nador y la frontera con Argelia tampoco ha ingresado ning&uacute;n subsahariano inconsciente ni ha sido sometido a intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica alguna.
    </p><h3 class="article-text">&Oacute;scar, inconsciente en la ambulancia</h3><p class="article-text">
        La Delegaci&oacute;n de Migraciones del Arzobispado de T&aacute;nger en Nador &ndash;instituci&oacute;n encargada del acompa&ntilde;amiento y asesoramiento sanitario de los campamentos de inmigrantes en Nador&ndash; anuncia que tampoco tienen constancia de la dram&aacute;tica versi&oacute;n ofrecida por algunos medios.
    </p><p class="article-text">
        Da total veracidad a las informaciones vertidas por los centros sanitarios y por Alex, el &uacute;nico camerun&eacute;s ingresado tras el salto. Pero, adem&aacute;s, asegura que uno de los chicos trasladados al hospital Hassani de Nador lleg&oacute; a estar inconsciente durante el traslado, pero lleg&oacute; al servicio de urgencias despierto y por su propio pie.
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata de Dani. Este joven camerun&eacute;s atiende al nombre de &Oacute;scar y s&iacute; se tiene conocimiento de que, tras darle el alta hospitalaria, fue trasladado por las fuerzas marroqu&iacute;es a la ciudad de Fez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/hospital-nador-inmigrante-apaleado-extirpado_1_4572414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2014 20:32:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/277d4b89-a2ad-4a1e-aacd-6791d3d50a6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="93034" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/277d4b89-a2ad-4a1e-aacd-6791d3d50a6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="93034" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El único hospital de Nador desmiente que haya tratado a un inmigrante por la pérdida de un riñón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/277d4b89-a2ad-4a1e-aacd-6791d3d50a6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigrantes,Melilla,Valla de Melilla,Fronteras,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia policial y devoluciones ilegales contra los inmigrantes en el último salto de la valla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/violencia-policial-devoluciones-inmigrantes-melilla_1_4919333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0ffa975-20d2-4249-8737-998c754f1378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violencia policial y devoluciones ilegales contra los inmigrantes en el último salto de la valla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La policía devolvió irregularmente a inmigrantes heridos al otro lado de la valla de Melilla para lo que tuvo que arrastrarlos en al menos una ocasión</p><p class="subtitle">Durante el salto de este jueves lograron quedarse en Melilla cerca de 20 inmigrantes</p><p class="subtitle">Interior defiende que "es un rechazo compatible con la integridad de los inmigrantes"</p></div><p class="article-text">
        Un total de 21 personas han conseguido saltar  la valla de Melilla la tarde del jueves tras un intento en grupo que ha  dejado a otra treintena en el lado marroqu&iacute;, seg&uacute;n han informado fuentes  del Ministerio del Interior. Un grupo de cerca de 20 personas permanecieron encaramados en la alambrada, en la zona del Barrio Chino, concretamente sobre una caseta de la Polic&iacute;a Nacional. Cuando algunos de los inmigrantes comenzaron a descender, los polic&iacute;as antidisturbios emplearon la violencia para retenerlos y devolverlos de forma ilegal al otro lado de la alambrada. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el salto de este jueves los agentes de la Polic&iacute;a Nacional, cargados de tubos de pelotas de goma, frenaron la entrada con violencia la entrada de algunos de los inmigrantes que, aunque hab&iacute;an pisado suelo espa&ntilde;ol, fueron entregados a las fuerzas auxiliares marroqu&iacute;es. Algunos, como muestran las fotograf&iacute;as, estaban heridos y no pod&iacute;an mantenerse en pie. Los agentes llegaron a arrastrar a algunas de estas personas para trasladarlos al interior de la alambrada y devolverlos de forma irregular a Marruecos. al otro lado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9994f411-0642-4831-9dc6-bacb06ca5299_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1c6cda0d-c086-4fad-b4d4-7400b3db1827_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dece0bf8-0676-425b-afd9-0886a1557aee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7316e9da-2336-457f-a4ac-126abea2891a_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/383bfd42-baff-4f73-b75e-2aae06842b60_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf3c47b2-b53d-4e29-a1d8-aae4fd726539_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fe01d086-c03e-4789-9a30-b8201d46694d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29399631-89c3-43f7-95f6-dc972073e9dc_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e59c6b5-7b53-4bf1-8e2e-7a5806401dcb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7bb61528-a9e5-4998-83f5-718bb0c59fff_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/682b443a-8cab-460f-a307-ae70c8801f6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c28784c-3801-4892-8144-dd2d73ec47e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Es un rechazo compatible con la integridad de los inmigrantes&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Durante su comparecencia en el Senado, el secretario de Estado de seguridad, Francisco Mart&iacute;nez se ha referido a  los inmigrantes que, como los de Barrio Chino esta tarde, se encaraman a  la valla con la esperanza de que por estar en suelo espa&ntilde;ol, se les  permita acceder al territorio. Seg&uacute;n ha dicho, esperar a que bajen para  entregarles a Marruecos no es una devoluci&oacute;n en caliente, sino un  rechazo en frontera que se produce respetando la integridad de los  inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si el inmigrante se encuentra encaramado a la valla el rechazo en  frontera, evidentemente, no puede consistir en tirarle de la valla,  sino en esperar a que descienda de esa primera valla y rechazarle. No  hay devoluci&oacute;n en caliente sino un rechazo en frontera compatible con la  vida y la integridad de los inmigrantes&rdquo;, ha asegurado el n&uacute;mero 2 de  interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6dba67f3-5390-4102-8eba-b81efb573e74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;No ha habido ning&uacute;n elemento que nos haya permitido decir que se  ha reducido la presi&oacute;n migratoria, tal y como sab&iacute;amos, precisamente  porque se est&aacute;n instalando medidas que van a hacer mucho m&aacute;s dif&iacute;cil la  entrada irregular la malla antitrepa&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, &ldquo;todo esto hace que se est&eacute; incrementando la  presi&oacute;n sobre la valla porque dentro de unos meses cuando la obra est&eacute;  finalizada ser&aacute; mucho m&aacute;s dif&iacute;cil la entrada a trav&eacute;s de ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 'n&uacute;mero 2 de Interior' ha incidido en que &ldquo;la colaboraci&oacute;n de  Marruecos es y ha sido excepcional&rdquo; en el control de las fronteras y ha  reiterado que la Uni&oacute;n Europea debe implicarse en las mismas, porque &ldquo;no  es un problema que Espa&ntilde;a pueda abordar en solitario&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/90498e01-448b-4050-a44a-1148cfe17386_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/violencia-policial-devoluciones-inmigrantes-melilla_1_4919333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2014 09:44:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a0ffa975-20d2-4249-8737-998c754f1378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8849510" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a0ffa975-20d2-4249-8737-998c754f1378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8849510" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Violencia policial y devoluciones ilegales contra los inmigrantes en el último salto de la valla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a0ffa975-20d2-4249-8737-998c754f1378_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melilla,Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las expulsiones ilegales que se realizan desde hace 12 años en la valla y que ahora podemos ver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/expulsiones-ilegales-hacen-ahora-podemos_1_4947901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Así devolvió la Guardia Civil a más de 20 inmigrantes que este jueves estuvieron más de cinco horas en lo alto de la valla de Melilla</p><p class="subtitle">Delegación del Gobierno en Melilla se suma a la teoría de la frontera flexible: "si no superan todo el dispositivo antiintrusión, incluyendo a la Guardia Civil, no están en España"</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>ONG llevan <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/inmigrantes-expulsados-ilegalmente-Melilla-ultimos_0_198430239.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>12 a&ntilde;os</strong></a> denunci&aacute;ndolas; los Gobiernos correspondientes las negaban pero ahora dicen que &ldquo;siempre se han hecho&rdquo; y niegan su ilegalidad</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9186/418145/643/362" _mce_src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9186/418145/643/362" frameborder="0" height="362" scrolling="no" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>[Im&aacute;genes: Blasco de Avellaneda/Edici&oacute;n del v&iacute;deo: Alejandro Navarro Bustamante/Texto: G. S.]</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se ve en este v&iacute;deo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - M&aacute;s de 20 inmigrantes, muchos de ellos heridos, con sus ropas manchadas de sangre, est&aacute;n en lo alto de la valla interior (zona espa&ntilde;ola) y se niegan a bajar.
    </p><p class="article-text">
        - La Guardia Civil coloca una escalera para que desciendan. Despu&eacute;s de m&aacute;s de cinco horas sentados sobre la alambrada, ceden y comienzan a bajar voluntariamente.
    </p><p class="article-text">
        - Uno de los inmigrantes prepara unos documentos antes de bajar, previsiblemente con la intenci&oacute;n de ense&ntilde;&aacute;rselos a los agentes (podr&iacute;an ser los papeles que acrediten una demanda de asilo o su pa&iacute;s de procedencia). No se ve si la Guardia Civil lo analiza o no.
    </p><p class="article-text">
        - La Guardia Civil lleva a todos los inmigrantes que han pisado suelo espa&ntilde;ol al interior de las dos vallas, donde esperan sentados.
    </p><p class="article-text">
        - Los inmigrantes andan con dificultad: algunos cojean, otros se tropiezan mientras caminan. Presentan cortes y lesiones pero ninguno de ellos recibe asistencia m&eacute;dica en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        - Despu&eacute;s de pisar suelo espa&ntilde;ol, son entregados a Marruecos sin identificar, algo ilegal seg&uacute;n la Ley de Extranjer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        - Una persona que anda con dificultad es empujada por un agente espa&ntilde;ol cuando est&aacute; tratando de subir el escal&oacute;n de la puerta de la alambrada m&aacute;s cercana a Marruecos. Se oye a una periodista decir: &ldquo;A ese le acaban de hacer polvo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las devoluciones inmediatas a Marruecos sin identificaci&oacute;n previa son ilegales seg&uacute;n la Ley de Extranjer&iacute;a, el tratado bilateral con Marruecos y diferentes tratados internacionales. Aunque llevan siendo denunciadas por ONG y periodistas durante al menos <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/inmigrantes-expulsados-ilegalmente-Melilla-ultimos_0_198430239.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>12 a&ntilde;os</strong></a><strong>,</strong> los diferentes gobiernos (tanto del PSOE, como del PP) siempre las han negado. Tambi&eacute;n las desment&iacute;an las fuentes oficiales de la Guardia Civil y de la Polic&iacute;a Nacional.  
    </p><p class="article-text">
        Hasta este a&ntilde;o. Tras la tragedia de Ceuta, con las correspondientes im&aacute;genes que demostraban una vez m&aacute;s las devoluciones inmediatas, el Gobierno actual trata de legitimar estas pr&aacute;cticas con una nueva interpretaci&oacute;n de la ley que, seg&uacute;n asegura, se lleva practicando desde 2005.
    </p><p class="article-text">
        Su teor&iacute;a: las devoluciones son ilegales si el inmigrante llega a Espa&ntilde;a pero, aunque el extranjero pise suelo espa&ntilde;ol, no se considera que ha alcanzado este pa&iacute;s si no supera todo el dispositivo &ldquo;antiintrusi&oacute;n&rdquo;, agentes de la Guardia Civil incluidos. 
    </p><p class="article-text">
        El Consejo General de la <a href="http://www.europapress.es/epsocial/inmigracion-00329/noticia-abogacia-valla-melilla-construida-territorio-espanol-sube-ella-entrado-espana-20140404122608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abogac&iacute;a</a> Espa&ntilde;ola y expertos en <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Guardia-Civil-inmigrantes-fallecidos-Marruecos_0_229577333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>derecho internacional</strong></a> consideran insostenible esta interpretaci&oacute;n, porque implicar&iacute;a la flexibilidad de las fronteras espa&ntilde;olas en funci&oacute;n del lugar donde se encuentren las fuerzas de seguridad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/expulsiones-ilegales-hacen-ahora-podemos_1_4947901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Apr 2014 18:17:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las expulsiones ilegales que se realizan desde hace 12 años en la valla y que ahora podemos ver]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[FOTOS: Así expulsó la Guardia Civil a inmigrantes heridos e impidió la asistencia médica de Cruz Roja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/guardia-civil-devolvio-inmigrantes-exhaustos_1_4952063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a5b406a-0d9a-4cfb-a637-ce689931c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="FOTOS: Así expulsó la Guardia Civil a inmigrantes heridos e impidió la asistencia médica de Cruz Roja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El instituto armado devolvió ilegalmente a inmigrantes heridos a Marruecos sin permitir que la organización humanitaria les prestase asistencia médica</p><p class="subtitle">Uno de ellos estuvo prácticamente inconsciente durante horas entre las dos vallas (territorio español), otro fue trasladado de urgencia por Marruecos al hospital aunque pisó España</p><p class="subtitle">Solo una persona no fue devuelta: después de bajar de la valla, permanecía inconsciente y fue trasladado al hospital de Melilla</p></div><p class="article-text">
        Durante las largas horas que los 28 j&oacute;venes permanecieron sobre el vallado no dejaron de gritar &ldquo;&iexcl;Espa&ntilde;a, Espa&ntilde;a!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Libertad, libertad!&rdquo;, llegando a reclamar en numerosas ocasiones, en franc&eacute;s: &ldquo;&iexcl;Cruz Roja, Cruz Roja!&rdquo; y &ldquo;&iexcl;Derechos Humanos!&rdquo;. Nada de eso les fue concedido: ni Espa&ntilde;a, ni libertad, ni el respeto de los derechos humanos... ni siquiera la presencia de Cruz Roja, a la que prohibieron el paso a la zona impidiendo la asistencia a los inmigrantes. Cuando ya comenzaban a perder las fuerzas, poco antes de que empezaran a descender los primeros inmigrantes, todos se pusieron a rezar, a mirar al cielo y a pedirle a Dios, con c&aacute;nticos sosegados, que les diera fuerzas en ese momento de sufrimiento y desesperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al menos tres de estos inmigrantes presentaban heridas abiertas en los pies que no dejaban de sangrar y de ir ti&ntilde;endo de rojo la alambrada y el poste del alumbrado p&uacute;blico. Otros dos, se mostraban bastante cansados y aturdidos, como si fueran a perder el conocimiento en cualquier momento. Al menos uno de ellos, era menor de edad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3fbdfef9-7894-419b-b441-2a3e01936a8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es una verg&uuml;enza. No se puede actuar en las fronteras terrestres de la Uni&oacute;n Europea con semejante impunidad y vulnerando de forma tan flagrante no s&oacute;lo los derechos humanos, sino el derecho internacional y la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo;, exclamaba indignado el abogado Jos&eacute; Alonso, portavoz de la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Melilla (APDHML), que va a presentar este viernes una denuncia ante el Juzgado de Guardia por los hechos que ayer tuvieron lugar en la valla fronteriza, tras un salto protagonizado por poco m&aacute;s de un centenar de subsaharianos.
    </p><p class="article-text">
        Alonso ven&iacute;a de demandar a la Guardia Civil unas explicaciones que nunca se produjeron. Nadie pod&iacute;a o nadie quer&iacute;a explicarle por qu&eacute; 28 subsaharianos heridos hab&iacute;an permanecido durante horas encaramados en la alambrada interior, la que da a suelo espa&ntilde;ol, del vallado fronterizo melillense y despu&eacute;s de no prestarles ning&uacute;n tipo de asistencia sanitaria, se les expuls&oacute; por la fuerza a Marruecos por una zona del per&iacute;metro no habilitada para este fin cuando bajaron enfermos, cansados y aturdidos.
    </p><h3 class="article-text">Denegaci&oacute;n de auxilio</h3><p class="article-text">
        <strong>Denegaci&oacute;n de auxilio</strong>Pasadas las 10:00 horas de la ma&ntilde;ana, uno de los inmigrantes encaramados en la valla se desvaneci&oacute; y estuvo a punto de caer al suelo desde m&aacute;s de seis metros de altura. Finalmente fue descendido por la Guardia Civil con una escalera y atendido por los propios agentes, que le introdujeron en la zona entre vallas, donde permaneci&oacute; tirado hasta que fue arrastrado hasta el lado marroqu&iacute; para su expulsi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd20c85c-e51d-4437-a2f6-0a0980d3e142_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al otro lado le esperaban varios sanitarios con una camilla para trasladarle al Hospital Hassani de Nador. &ldquo;Si ya son graves las expulsiones sumarias a trav&eacute;s del vallado, echar a gente herida, posiblemente heridas de consideraci&oacute;n, vulnera gravemente el derecho humanitario y todos los acuerdos y leyes internacionales al respecto&rdquo;, asegura con fuerza Jos&eacute; Palaz&oacute;n, presidente de la ONG Prodein.
    </p><p class="article-text">
        Esta organizaci&oacute;n, adem&aacute;s del Defensor del Pueblo, la ONG AREAS y algunos periodistas destacados en la zona, fueron los que denunciaron en el momento que no se hab&iacute;a activado el protocolo humanitario a pesar de haber gente que no dejaba de sangrar y que presentaba lesiones que pod&iacute;an ser de consideraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n momento se les prest&oacute; asistencia m&eacute;dica. Despu&eacute;s de que varias organizaciones denunciaran el caso, a las 10:50 horas, cuando llevaban los inmigrantes m&aacute;s de dos horas encaramados, llegaba al lugar una unidad de la Cruz Roja que, tras diez minutos de charla con los agentes all&iacute; destacados, se marchaba sin poder hacer su labor humanitaria. La organizaci&oacute;n humanitaria ha confirmado que la Guardia Civil oblig&oacute; a irse porque, seg&uacute;n dec&iacute;an, &ldquo;no hab&iacute;a heridos&rdquo; y no &ldquo;necesitaban su asistencia&rdquo;. Por su parte, el instituto armado defiende que &uacute;nicamente se inst&oacute; a la Cruz Roja que se &ldquo;apartasen&rdquo; porque era una zona &ldquo;muy estrecha&rdquo; y pod&iacute;an &ldquo;entorpecer el trabajo de las fuerzas de seguridad&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c53e4f0a-30a5-4c79-a3c2-0de9adc08c1c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ya por la tarde, el 061 evacuaba al Hospital Comarcal de Melilla a uno de los inmigrantes que se desvaneci&oacute; y no recobraba el sentido, por miedo a que la cosa pasara a mayores. Al parecer, s&oacute;lo sufre una fuerte lipotimia y su estado de salud es estable, aunque permanece ingresado en observaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9bed4076-4032-4a5e-82c4-cf83c61d7944_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Fueron expulsados heridos y por lugares no habilitados</h3><p class="article-text">
        <strong>Fueron expulsados heridos y por lugares no habilitados</strong>Este joven es el &uacute;nico que ha logrado permanecer en Melilla. El resto, los otros 27, fueron expulsados conforme iban perdiendo las fuerzas y bajando por su propio pie hasta suelo espa&ntilde;ol. Algunos, permanecieron encaramados hasta nueve horas, algo que no les vali&oacute; para ser acogidos en Espa&ntilde;a, a pesar de estar heridos y de haber llegado a suelo europeo.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de ellos apenas pod&iacute;an andar y tuvieron que salir del pa&iacute;s cojeando y ayudados por agentes espa&ntilde;oles que les entregaron a las Fuerzas Auxiliares marroqu&iacute;es a trav&eacute;s de unas puertas cercanas del vallado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9f91a46-6ecf-41bc-b550-0cf9de05049a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una vez en Marruecos, algunos de ellos, que apenas pod&iacute;an andar, fueron golpeados y arrastrados hasta camiones para ser trasladados a Rabat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/611fc962-a25c-48ca-a04e-6d67aca2868a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El delegado del Gobierno en Melilla aseguraba anoche que no se hab&iacute;an producido devoluciones ilegales ya que consideraba que los inmigrantes, a pesar de estar heridos y en suelo espa&ntilde;ol, no hab&iacute;an cruzado el cord&oacute;n policial establecido por la Guardia Civil, condici&oacute;n <em>sine qua non</em> para poder ser acogidos en el pa&iacute;s, seg&uacute;n se desprende de las explicaciones dadas por el ministro del Interior tras la muerte de 15 j&oacute;venes en la playa ceut&iacute; del Tarajal.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, expertos en extranjer&iacute;a, como el jurista Alejandro Pe&ntilde;a P&eacute;rez, asegura que los derechos humanos esenciales no pueden ser desvinculados de la figura jur&iacute;dica de devoluci&oacute;n, por lo que nunca se puede devolver a Marruecos a alguien sin al menos saber qui&eacute;n es, de donde viene y cu&aacute;les son los motivos que le llevan a entrar de esa forma en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no s&oacute;lo han expulsado ilegalmente a personas, sino que han expulsado a gente herida que apenas pod&iacute;a andar. Y lo han hecho despu&eacute;s de que esa gente haya estado en Espa&ntilde;a, en suelo espa&ntilde;ol, hasta nueve horas. Y no se cortan. Ya lo hacen a plena luz del d&iacute;a y ante la mirada de los periodistas. Act&uacute;an con total impunidad&rdquo;, lamenta Palaz&oacute;n que ha denunciado los hechos ante el Defensor del Pueblo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3411e94e-5963-4a5f-9f9c-98d2a9f3bed1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Precisamente, la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, recordaba que los m&eacute;todos de contenci&oacute;n de control de fronteras deben contemplar siempre la obligaci&oacute;n de utilizar medios respetuosos con los derechos humanos, con el ordenamiento jur&iacute;dico nacional y con las obligaciones internacionales, incluidas las humanitarias, asumidas por Espa&ntilde;a. Y a&ntilde;ad&iacute;a que &ldquo;ante la interceptaci&oacute;n por parte de la Guardia Civil de una persona que intenta acceder a territorio nacional de manera irregular, la &uacute;nica actuaci&oacute;n prevista por la Ley es la inmediata puesta a disposici&oacute;n del Cuerpo Nacional de Polic&iacute;a para la incoaci&oacute;n de un expediente de devoluci&oacute;n&rdquo;, nunca puede existir un &ldquo;rechazo en frontera&rdquo; y menos de personas malheridas y que no sabemos qui&eacute;nes son ni de qu&eacute; huyen.  
    </p><h3 class="article-text">Que nadie pueda contar lo que pasa</h3><p class="article-text">
        <strong>Que nadie pueda contar lo que pasa</strong>En un principio, durante m&aacute;s de una hora no se dej&oacute; trabajar a los periodistas, se les impidi&oacute; el acceso a la zona en la que se hab&iacute;a producido el salto y se requirieron las c&aacute;maras o la documentaci&oacute;n a los que intentaban tomar im&aacute;genes o adentrarse en el pinar que rodea este tramo de valla.
    </p><p class="article-text">
        Cuando fue posible cubrir el suceso, los periodistas fueron recluidos en una zona de poco m&aacute;s de 20 metros cuadrados de la que no se pod&iacute;a salir y desde la que s&oacute;lo se pod&iacute;a apreciar lo que ocurr&iacute;a en los alto del vallado, quedando fuera del alcance de los informadores todo aquello que suced&iacute;a a ras de suelo, no pudiendo ser testigos de lo que pasaba con los inmigrantes una vez en tierra. Al menos a cinco profesionales de la informaci&oacute;n les fue requerida la documentaci&oacute;n y, ya entrada la tarde, dos fot&oacute;grafos fueron denunciados por presuntamente salir de la zona habilitada y entrar en zona de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Estos j&oacute;venes, la mayor&iacute;a de Costa de Marfil, quisieron acceder a Melilla a trav&eacute;s del l&iacute;mite norte del vallado fronterizo, por la zona conocida como el Barranco del Quemadero. Una v&iacute;a que fue muy com&uacute;n en los primeros intentos de entrada, hace quince a&ntilde;os, pero que hac&iacute;a mucho tiempo que no se utilizaba, entre otras cosas, porque tiene instalada la malla anti-trepa en ambas vallas, as&iacute; como varias alturas de concertinas de cuchillas que llegan incluso a coronar la alambrada en su tramo final.
    </p><p class="article-text">
        Pero el f&eacute;rreo control fronterizo les empuj&oacute; hacia esta zona de acantilados. Cuando llegaron, poco antes de las 09:00 horas de la ma&ntilde;ana, se encontraron con que, en el lado espa&ntilde;ol, les esperaba medio centenar de guardias, entre los que se hallaba un m&oacute;dulo de intervenci&oacute;n r&aacute;pida del Instituto Armado, es decir, m&aacute;s de una veintena de agentes provistos de material antidisturbios.
    </p><p class="article-text">
        Por miedo a ser recibidos a golpes y posteriormente expulsados a Marruecos, estos chicos no terminaron de ejecutar el salto. 26 de ellos quedaron encaramados en la &uacute;ltima valla y, otros dos, lograron saltar hasta suelo espa&ntilde;ol y trepar hasta lo m&aacute;s alto de una farola, como ya hiciera Nguila, el camerun&eacute;s que el pasado d&iacute;a 28 de marzo permaneci&oacute; sobre un foco del vallado casi cuatro horas para no ser expulsado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/guardia-civil-devolvio-inmigrantes-exhaustos_1_4952063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Apr 2014 10:13:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6a5b406a-0d9a-4cfb-a637-ce689931c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3818943" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6a5b406a-0d9a-4cfb-a637-ce689931c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3818943" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[FOTOS: Así expulsó la Guardia Civil a inmigrantes heridos e impidió la asistencia médica de Cruz Roja]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6a5b406a-0d9a-4cfb-a637-ce689931c855_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melilla,Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelven las expulsiones ilegales a la valla de Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vuelven-expulsiones-ilegales-valla-melilla_1_4958753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0291edf1-2e6e-4c92-9aec-d011047ac2b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vuelven las expulsiones ilegales a la valla de Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al menos 20 inmigrantes fueron devueltos a Marruecos a la fuerza, mientras que la Delegación del Gobierno defiende que estas personas "desistieron y retornaron a Marruecos".</p><p class="subtitle">La Policía Nacional empujó y roció con gas pimienta a los inmigrantes para obligarles a bajar del vallado</p><p class="subtitle">Las imágenes desmienten esta actitud de renuncia que defienden los representantes del Estado en Melilla</p></div><p class="article-text">
        Tras la muerte de 15 personas en su intento de entrar a Ceuta a nado, la atenci&oacute;n medi&aacute;tica fren&oacute; una pr&aacute;ctica tan <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">habitual</a> como clandestina: las devoluciones inmediatas de inmigrantes, ilegales seg&uacute;n la legislaci&oacute;n vigente. Pero ya han regresado. Este viernes, durante el &uacute;ltimo intento de salto, los agentes espa&ntilde;oles  volvieron a echar a Marruecos a numerosos inmigrantes que estaban enganchados en el vallado, corr&iacute;an entre las dos grandes alambradas o hab&iacute;an conseguido superar al completo el entramado que compone el per&iacute;metro fronterizo.
    </p><p class="article-text">
        En torno a 800 inmigrantes, seg&uacute;n cifras oficiales, divididos en al menos cuatro grupos, intentaron acceder a Melilla por diferentes puntos del vallado fronterizo. Tan s&oacute;lo 10 subsaharianos, informa la Delegaci&oacute;n del Gobierno, consiguieron finalmente su objetivo de pisar suelo espa&ntilde;ol. Las mismas fuentes oficiales confirmaron que al menos una veintena de inmigrantes permanecieron durante horas subidos a la alambrada pero que &ldquo;finalmente, los  inmigrantes encaramados a la valla desistieron y retornaron a  Marruecos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas personas que se negaban a descender de la valla tem&iacute;an la devoluci&oacute;n &ldquo;en caliente&rdquo;, la entrega inmediata a las autoridades marroqu&iacute;es, algo <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/devoluciones-Ley-Extranjeria-bilateral-Marruecos_0_230627858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ilegal</strong></a> seg&uacute;n la ley de Extranjer&iacute;a, el acuerdo bilateral con Marruecos y numerosos tratados internacionales que protegen el derecho de asilo. Los inmigrantes se negaban a la derrota y esperaban abrazados a la alambrada, mientras muchos de sus compa&ntilde;eros sal&iacute;an del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) para corearles y animarles.
    </p><p class="article-text">
        En la zona de Beni Enzar, la Polic&iacute;a Nacional acudi&oacute; a bordo de una maquinaria con una especie de gr&uacute;a desplegable para intentar bajar a los inmigrantes que continuaban en el vallado. Estas personas se negaban al grito de &ldquo;libertad, libertad&rdquo;. Los antidisturbios bajaron a una mayor&iacute;a a la fuerza, empuj&aacute;ndoles y rociando sobre algunos de ellos gas pimienta, seg&uacute;n pudo comprobar este periodista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88125689-0644-4e74-afa4-16a9a5cf11bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos de estos inmigrantes consiguieron eludir el despliegue de seguridad y correr por suelo  espa&ntilde;ol, para luego ser metidos en los furgones policiales. El periodista no ha podido comprobar ad&oacute;nde se dirig&iacute;an, pero el comunicado oficial de Delegaci&oacute;n del Gobierno ha asegurado que &ldquo;los [cerca de 20] encaramados a la valla desistieron y retornaron a Marruecos&rdquo;. Las im&aacute;genes descartan esa actitud de renuncia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/42bfc7ec-4d06-4826-a8a0-e348cbca5178_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se puede creer que un inmigrante que se ha  jugado la vida desista y retorne a Marruecos cuando est&aacute; ya en suelo  espa&ntilde;ol. Se han cometido muchas ilegalidades y hay pruebas de numerosas  expulsiones. Adem&aacute;s, Marruecos ha vuelto a actuar con extrema violencia&rdquo;,  asegura el presidente de la asociaci&oacute;n Prodein, que ha presentado una  denuncia formal al Defensor del Pueblo por los hechos ocurridos en estos  intentos de entrada a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al menos tres inmigrantes, seg&uacute;n testigos,  consiguieron superar todo el vallado, a la altura del cementerio  musulm&aacute;n de Sidi Guariach &ndash;cerca del CETI-, y fueron devueltos contra su  voluntad, e incumpliendo la legislaci&oacute;n vigente, a Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        En este tramo, se pudo ver a miembros de las Fuerzas Auxiliares marroqu&iacute;es dentro del vallado espa&ntilde;ol, empujando a los subsaharianos hacia marruecos y golpe&aacute;ndoles con los fusiles de asalto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3ccc1be1-9384-4c8a-bb97-3edb0e2dbb73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una vez expulsados, los inmigrantes fueron conducidos a la fuerza hasta ser reunidos en grupos de 40 &oacute; 50. Entonces, se les engrillet&oacute; y se les tir&oacute; al suelo para, una vez tumbados, poder controlarlos de forma violenta hasta que lleg&oacute; un autob&uacute;s en el que fueron trasladados a Rabat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/05f66470-5557-4a1d-8152-5990a3581c97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El pavor al regreso dio fuerzas a uno de ellos para permanecer durante cuatro horas sentado en lo alto de una farola del lado espa&ntilde;ol. Justo por esa zona, conocida como Villa Pilar, las fuerzas espa&ntilde;olas sacaron por las puertas de la alambrada a varios inmigrantes y los entregaron a los agentes magreb&iacute;es. 
    </p><p class="article-text">
        El joven, que no baj&oacute; hasta que lleg&oacute; la Cruz Roja, ten&iacute;a miedo a bajar y ser devuelto tambi&eacute;n a Marruecos. En la zona baja de la alta farola los voluntarios de la instituci&oacute;n humanitaria le indicaban como pod&iacute;a bajar, seg&uacute;n demuestran unas im&aacute;genes de la agencia Atlas. &Eacute;l, visiblemente entumecido y exhausto, mostraba grandes dificultades para descender. Cuando se encontraba a unos cuatro metros del suelo se derrumb&oacute;, y tuvo que ser atendido en el hospital de Melilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b07a9131-44d4-4b8b-a311-123613645b1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Melilla (APDHM) asegura que, con la ley en la mano, todos los inmigrantes que tocan la valla o est&aacute;n atrapados en ella ya est&aacute;n en suelo espa&ntilde;ol y se les debe aplicar el R&eacute;gimen General de Extranjer&iacute;a, teniendo que ser conducidos a Jefatura para que se les abra un expediente de expulsi&oacute;n. Sin embargo, el ministro del Interior, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, explic&oacute; que exist&iacute;a una frontera &ldquo;geogr&aacute;fico-topogr&aacute;fica&rdquo; y otra &ldquo;jur&iacute;dico-pol&iacute;tica&rdquo; que no coincid&iacute;an. Y que para las expulsiones hab&iacute;a que contar con la segunda y no con la primera. Por lo que, si no se superaba el vallado, no hab&iacute;a expulsi&oacute;n ilegal.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, algunos de los inmigrantes superaron el vallado fronterizo y, a pesar de ello, fueron entregados a los agentes alau&iacute;es. Joseph, un joven camerun&eacute;s acogido en el CETI de Melilla, dice comprender perfectamente la situaci&oacute;n que vive Espa&ntilde;a y las dificultades para el control migratorio que sufre una ciudad tan peque&ntilde;a como Melilla. Pero, cree que eso no le da derecho a nadie a saltarse las leyes ni a tratar &ldquo;como animales&rdquo; a las personas que huyen de la pobreza: &ldquo;Es muy dif&iacute;cil llegar a Melilla, es muy dif&iacute;cil. No tenemos otra alternativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, al igual que Semplice, otro camerun&eacute;s que presenciaba toda la secuencia del salto desde las puertas del centro de acogida, creen que &ldquo;no tienen que pegarnos ni expulsarnos a Marruecos&rdquo;, porque la criba ya la hace el hambre, el camino y la propia valla, y porque, ante todo, vienen porque &ldquo;aqu&iacute; hay leyes  y derechos y en nuestros pa&iacute;ses no&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d46e2c9b-4de3-400d-b824-095d41506e04_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ace47d92-7613-4a8b-ab37-8904feb131c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vuelven-expulsiones-ilegales-valla-melilla_1_4958753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Mar 2014 19:46:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0291edf1-2e6e-4c92-9aec-d011047ac2b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3946206" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0291edf1-2e6e-4c92-9aec-d011047ac2b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3946206" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vuelven las expulsiones ilegales a la valla de Melilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0291edf1-2e6e-4c92-9aec-d011047ac2b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melilla,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos levanta una valla de dos metros en algunos tramos de la frontera con Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-levanta-metros-frontera-melilla_1_4965460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3315560a-1041-48ca-a2df-53b646533f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos levanta una valla de dos metros en algunos tramos de la frontera con Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La intención, de momento, no es instalar otra valla como la de Melilla sino reforzar algunos puntos "sensibles", según fuentes cercanas al Gobierno alauí</p><p class="subtitle">Ya en noviembre de 2005 se construyó un foso alrededor de la valla española, que durante los últimos meses se ha limpiado y se ha hecho más profundo</p></div><p class="article-text">
        Marruecos ha levantado algunos tramos de alambrada en paralelo a la valla fronteriza espa&ntilde;ola que separa Melilla de la provincia marroqu&iacute; de Nador. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n fuentes cercanas al Gobierno alau&iacute;, la intenci&oacute;n, de momento, no es instalar otra valla como la de Melilla, sino reforzar algunos puntos &ldquo;sensibles&rdquo; en los que coincide que hay menor visibilidad, mayor n&uacute;mero de entradas de inmigrantes y una orograf&iacute;a del terreno que dificulta la vigilancia a los agentes magreb&iacute;es y que, por los desniveles de tierra, facilita a los inmigrantes el acceso a zonas m&aacute;s elevadas del vallado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        De momento, &uacute;nicamente se han colocado peque&ntilde;os tramos de no m&aacute;s de 200 metros alrededor de tres puntos clave: la aduana internacional de Beni Enzar, el paso fronterizo para veh&iacute;culos y peatones de Farhana y el paso fronterizo, s&oacute;lo para peatones, de Mari Guari.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae06ab79-2257-43cf-8165-39821620e97e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El primer punto es uno de los m&aacute;s &ldquo;calientes&rdquo;, y donde se han producido tres de los cuatro &uacute;ltimos grandes saltos de subsaharianos en lo que llevamos de a&ntilde;o 2014. Es adem&aacute;s el lugar donde se produjo el 5 de octubre de 2005 el &ldquo;gran salto&rdquo; &ndash;en el que 320 personas lograron entrar y m&aacute;s de la mitad resultaron heridas por las cuchillas&ndash;, que provoc&oacute; el inicio de la llamada &ldquo;crisis de la valla&rdquo; y la retirada de las concertinas que coronaban el vallado.
    </p><p class="article-text">
        Los alrededores del paso de Farhana presentan un terreno muy escarpado y que facilita el salto a los inmigrantes. Adem&aacute;s, por este punto tuvieron lugar la gran mayor&iacute;a de los intentos de entrada de los &uacute;ltimos meses de 2013.
    </p><p class="article-text">
        El paso de Mari Guari est&aacute; situado entre el cauce del R&iacute;o de Oro, &aacute;rea de la mayor parte de las entradas entre 2006 y 2012, y la vaguada del r&iacute;o Nano, donde el pasado 18 de marzo medio millar de subsaharianos consiguieron acceder a Melilla superando el triple vallado de m&aacute;s de seis metros de altura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3a0e2e90-c8bc-44b1-91e7-9ce0eadcee0c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La nueva &ldquo;minivalla&rdquo; levantada por Marruecos se trata de una alambrada de malla cicl&oacute;nica simple &ndash;como la que delimita una obra, un centro deportivo o cualquier recinto, y formada por peque&ntilde;os rombos de alambre&ndash;, de unos dos metros de altura, y que se ha instalado muy cerca de la valla perimetral espa&ntilde;ola. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, se ha situado dentro de los l&iacute;mites &ldquo;geogr&aacute;fico-topogr&aacute;ficos&rdquo; de la ciudad de Melilla, seg&uacute;n se deriva de las palabras del ministro de Interior, Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az, ya que la valla espa&ntilde;ola no coincide con el l&iacute;mite real de la ciudad aut&oacute;noma, pues se demarc&oacute; siguiendo un trazado c&oacute;modo, sencillo y que ahorraba un 25% los costes de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta medida se ha tomado tras las numerosas entradas de inmigrantes que se han producido en los dos &uacute;ltimos meses, en las que m&aacute;s de 1.000 subsaharianos han conseguido traspasar el vallado perimetral espa&ntilde;ol y acceder a suelo europeo.
    </p><h3 class="article-text">Un obst&aacute;culo m&aacute;s en el camino</h3><p class="article-text">
        No es la primera medida que se toma desde el pa&iacute;s vecino para endurecer las condiciones de entrada a trav&eacute;s del vallado o para mejorar la vigilancia de la frontera con Espa&ntilde;a. Desde mediados de los a&ntilde;os noventa, se levant&oacute; una doble alambrada de espino, de poco m&aacute;s de un metro de altura, para dificultar la inmigraci&oacute;n ilegal y el contrabando de tabaco y sustancias estupefacientes con la ciudad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Ya en noviembre de 2005 comenzaron a levantarse garitas de vigilancia y se construy&oacute; un foso alrededor de la valla espa&ntilde;ola, que durante los &uacute;ltimos meses se ha limpiado y se ha hecho m&aacute;s profundo y pronunciado, quedando ahora una zanja de tierra de unos dos metros de profundidad y cuatro de anchura que sirve para ralentizar la llegada de los inmigrantes a la &ldquo;zona espa&ntilde;ola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desde el pasado a&ntilde;o, Marruecos ha construido edificaciones cada 500 metros que, adem&aacute;s de tener un puesto de vigilancia y unos calabozos, se han dotado de medios para que las Fuerzas Auxiliares puedan vivir en ellas durante d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, se est&aacute; terminando de acondicionar una carretera perimetral que circunvala todo el per&iacute;metro fronterizo desde el lago magreb&iacute; y que sirve para unir las ciudades lim&iacute;trofes con Melilla y facilitar el trasiego de veh&iacute;culos militares y el tr&aacute;nsito de la Gendarmer&iacute;a alrededor de la valla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb7f4905-0833-46f7-b494-450ef308a14b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-levanta-metros-frontera-melilla_1_4965460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Mar 2014 19:18:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3315560a-1041-48ca-a2df-53b646533f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9952762" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3315560a-1041-48ca-a2df-53b646533f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9952762" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Marruecos levanta una valla de dos metros en algunos tramos de la frontera con Melilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3315560a-1041-48ca-a2df-53b646533f34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Daouda desgarrado por las cuchillas de Melilla: “No sentía dolor, solo pensaba en el futuro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/inmigrante-desgarro-cuchillas-seguir-sonando_1_4976252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/727d2f6a-8739-44a9-8616-5985c2a35ee4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Daouda desgarrado por las cuchillas de Melilla: “No sentía dolor, solo pensaba en el futuro”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fotografía del brazo totalmente desgarrado de Daouda, un burkinés de 22 años, se ha convertido en símbolo de las graves heridas que pueden provocar las cuchillas de la valla de Melilla</p><p class="subtitle">Daouda nos cuenta su historia:  “No podía volver al monte con las heridas, habría sido mi muerte”.</p><p class="subtitle">Enfermero de Cruz Roja: "Una vez que se enganchan es imposible desprenderse de las cuchillas sin destrozarse la carne"</p></div><p class="article-text">
        Los amigos, la mayor&iacute;a malienses y marfile&ntilde;os, no pueden dejar de mirar sorprendidos <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/FOTO-ultimas-heridas-provocadas-Melilla_0_240077028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la foto de Daouda en la pantalla del tel&eacute;fono m&oacute;vil.</a> No hacen m&aacute;s que preguntarle c&oacute;mo pudo resistir de pie la espera hasta ser atendido. &Eacute;l asegura que, en ese momento, le importaba nada tener el cuerpo totalmente mutilado: &ldquo;No sent&iacute;a dolor, hab&iacute;a saltado la valla. S&oacute;lo pensaba en mirar hacia adelante, al futuro, y en dar gracias a Dios por permitirme estar vivo y poder seguir so&ntilde;ando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El protagonista de la imagen es Daouda, un joven t&iacute;mido, alto y delgaducho, que naci&oacute; hace 22 a&ntilde;os en Burkina Faso, de donde huy&oacute; hace seis meses de la miseria y el hambre para intentar reunirse con algunos familiares que viven en Italia desde hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El pasado martes, 490 personas de origen subsahariano lograron entrar a Espa&ntilde;a saltando la valla de Melilla por la vaguada del R&iacute;o Nano. Seg&uacute;n el Gobierno, los inmigrantes seleccionaron esta zona porque sab&iacute;an que todav&iacute;a la malla 'antitrepa' no estaba colocada. Pero el Ejecutivo no especific&oacute; que en ese tramo hab&iacute;a hasta cuatro alturas de alambre de cuchillas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las lesiones m&aacute;s espeluznantes la conoc&iacute;amos gracias a la indignaci&oacute;n y la valent&iacute;a de los sanitarios que atendieron a los inmigrantes. No pod&iacute;an creer lo que estaban viendo. Un joven llegaba con la cabeza, los pies y las manos destrozadas por los cortes.
    </p><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a del brazo derecho con la musculatura totalmente desgarrada, dejando aflorar hasta el hueso, dio en pocos minutos la vuelta al mundo y volvi&oacute; a reabrir el debate acerca del alambre de cuchillas, &ldquo;pasivo y no agresivo&rdquo;, seg&uacute;n el ministro de Interior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/136f4835-177f-4060-86fb-5c4fc243b2e1_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Daouda tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital Comarcal de Melilla donde, los m&eacute;dicos reconstruyeron en quir&oacute;fano la musculatura del brazo que estuvo a punto de perder. Despu&eacute;s de 48 horas en la planta de cirug&iacute;a general, el jueves a mediod&iacute;a le daban el alta y volv&iacute;a al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) para reunirse con sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a fue decidido a saltar la alambrada, aunque se dejara la piel en el intento. Ya hab&iacute;a sorteado tres alturas de concertina y llevaba escalados cuatro metros de la primera de las vallas cuando un resbal&oacute;n hizo que su brazo derecho quedara enganchado en el entramado de concertinas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez que se enganchan es imposible desprenderse de las cuchillas sin destrozarse la carne. Se agarran como anzuelos y la &uacute;nica forma que tienen de soltarse es tirar provocando que desgarren todo a su paso&rdquo;, comenta uno de los enfermeros de Cruz Roja que el pasado martes atendi&oacute; a los heridos del salto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como Daouda se dej&oacute; medio brazo enganchado en las cuchillas al intentar desprenderse de ellas. Cay&oacute; al suelo, hiri&eacute;ndose en la cabeza y las piernas, pero no le import&oacute;: &ldquo;Segu&iacute;, no pod&iacute;a volver al monte con las heridas, hubiera sido mi muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de presentar lesiones por todo el cuerpo y de mover las manos con mucha dificultad se considera afortunado. Llevaba poco tiempo en los campamentos del monte Gurug&uacute; y era la primera vez que intentaba acceder a Melilla: &ldquo;Otros compa&ntilde;eros han necesitado a&ntilde;os. Han entrado y los han expulsado muchas veces. Yo lo intent&eacute; una vez y aqu&iacute; estoy gracias a Dios&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8954f3c2-31f9-4e54-bb7c-6fcd56f2b613_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Es el &uacute;nico burkin&eacute;s que entr&oacute; el pasado martes con un nutrido grupo formado principalmente por malienses. Recorri&oacute; durante cuatro meses casi 4.000 kil&oacute;metros con la &uacute;nica obsesi&oacute;n de dejar atr&aacute;s el continente negro y poder trabajar en Europa para mantener a su familia y, poco a poco, intentar traerse a sus hermanos.
    </p><p class="article-text">
        El alto &iacute;ndice de crecimiento poblacional, la baja cualificaci&oacute;n y la aridez del suelo hacen de Burkina Faso uno de los pa&iacute;ses con mayor &iacute;ndice de pobreza del mundo. Uno de cada tres de sus habitantes ha salido del pa&iacute;s para buscar trabajo: &ldquo;Nadie estudia, nadie trabaja, hay mucho paro, mucha hambre. Mucha, mucha hambre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&oacute;lo le queda esperar en la tienda de campa&ntilde;a donde duerme, a las puertas del CETI, una pronta salida hacia la Pen&iacute;nsula. Tiene la certeza de que Dios est&aacute; con &eacute;l, que le cuida y que le va a permitir poder llegar pronto a Italia para buscarse la vida junto a sus primos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/inmigrante-desgarro-cuchillas-seguir-sonando_1_4976252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Mar 2014 12:56:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/727d2f6a-8739-44a9-8616-5985c2a35ee4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9963069" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/727d2f6a-8739-44a9-8616-5985c2a35ee4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9963069" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Daouda desgarrado por las cuchillas de Melilla: “No sentía dolor, solo pensaba en el futuro”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/727d2f6a-8739-44a9-8616-5985c2a35ee4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro de Siria, a las puertas de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/futuro-siria-puertas-europa_1_4999424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88971a50-5771-4107-8e36-995a09c5ecac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro de Siria, a las puertas de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Nadie nos dice que tenemos que hacer, ni la policía ni las administraciones. Y hay gente que se aprovecha de nuestra desesperación y nos engaña", dice un sirio que espera en la frontera marroquí con Melilla</p><p class="subtitle">La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que unos 8.000 niños esperan solos o con sus familias en el Magreb, principalmente en Marruecos</p><p class="subtitle">Nadie explica por qué las autoridades marroquíes impiden a los sirios acceder a la frontera española con su pasaporte y sus documentos de Siria en regla</p></div><p class="article-text">
        Dice Khaled que si algo representa verdaderamente a su tierra es la risa de los ni&ntilde;os. Que sea la hora que sea siempre hay chavales en las calles jugando con piedras, golpeando un bal&oacute;n, divirti&eacute;ndose con videojuegos o simplemente sonriendo. Un viernes por la tarde en Homs es el peor d&iacute;a si quieres echar la siesta, asegura. Cientos de ni&ntilde;os abarrotan las calles y el ruido que producen sube por las paredes y se te mete a trav&eacute;s los o&iacute;dos en el interior de la cabeza y no te deja pensar en nada. Los ni&ntilde;os est&aacute;n... -calla, se le salta una l&aacute;grima y suspira-, &ldquo;estaban por todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s del comienzo de la guerra civil en Siria, m&aacute;s de 120.000 personas han perdido la vida. De ellas, unas 20.000 eran s&oacute;lo ni&ntilde;os. Los que han sobrevivido a la guerra m&aacute;s cruenta del siglo XXI, y han conseguido huir del pa&iacute;s, buscan desesperadamente refugio seguro en otros lugares. M&aacute;s de 2,5 millones de sirios han dejado sus casas, o lo que quedaba de ellas. Un gran porcentaje de ellos no han cumplido todav&iacute;a la mayor&iacute;a de edad.
    </p><p class="article-text">
        La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que unos 8.000 ni&ntilde;os esperan solos o con sus familias en el Magreb, principalmente en Marruecos, a que acabe la masacre para volver a la tierra que les vio nacer.
    </p><p class="article-text">
        Muchos quieren entrar a Europa, pero pocos lo consiguen. Se agolpan en hoteles y pisos patera de las principales ciudades del norte del pa&iacute;s a la espera de poder entrar a Melilla o Ceuta y desde all&iacute; llegar al otro lado del charco para poder relajarse interiormente y sentir que, aunque sea de forma temporal, su &eacute;xodo y calvario han concluido.
    </p><p class="article-text">
        Inexplicablemente, las autoridades marroqu&iacute;es impiden a los sirios acceder a la frontera espa&ntilde;ola con su pasaporte y sus documentos de Siria en regla. Muchos tienen que sobornar a los agentes de aduanas para que les dejen pasar y otros adquieren documentaci&oacute;n marroqu&iacute; falsa en el mercado negro para saltarse los controles. Los que no tienen dinero para lograr su libertad deben seguir malviviendo hacinados en cub&iacute;culos de pocos metros cuadrados en los que llegan a dormir hasta diez o doce personas.
    </p><p class="article-text">
        Hay familias cuyos miembros est&aacute;n divididos: algunos se encuentran ya en la Espa&ntilde;a peninsular, otros han conseguido pasar la frontera pero permanecen retenidos en Melilla y los que no han tenido suerte, o se han sacrificado en favor del resto, contin&uacute;an su martirio en el norte de Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Salima de 15 a&ntilde;os. Ella consigui&oacute; burlar los controles y llegar hasta Melilla. Vino sola. Los servicios sociales la llevaron a un centro de menores pero ella escap&oacute;. Ten&iacute;a miedo. Sus pap&aacute;s permanecen en Marruecos, en un pueblo al sur de la provincia de Nador. El padre est&aacute; muy enfermo del coraz&oacute;n y la madre no se separa de &eacute;l ni un instante. Tiene dos hermanos en Barcelona. Un hermano, tambi&eacute;n menor, que reside de forma irregular y una hermana mayor de edad que tiene concedido el asilo pol&iacute;tico junto a su marido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/551d2a15-e426-48d1-bc16-e00bb68680e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Vive en un habit&aacute;culo deteriorado de poco m&aacute;s de 20 metros cuadrados que comparte con otros 10 sirios, cinco de ellos menores de edad. No tienen cocina y para ir al ba&ntilde;o han de salir de la vivienda y pasar a un cub&iacute;culo mugriento que comparten con otra residencia anexa. Ellos mismos han tenido que poner la instalaci&oacute;n el&eacute;ctrica para poder gozar de la luz de un par de bombillas y cada vez que llueve entra el agua por hasta tres agujeros del mohoso techo.
    </p><p class="article-text">
        Lleva dos meses en suelo espa&ntilde;ol y no sabe qu&eacute; quiere. Est&aacute; segura de que desea salir de ese agujero y de que merece que le concedan el estatus de refugiada, pero tiene miedo de que por pedir asilo en Melilla tenga que estar m&aacute;s tiempo aguantando esta situaci&oacute;n. Adem&aacute;s, la mayor parte de su documentaci&oacute;n la tienen sus padres en Marruecos y sus hermanos no pueden bajar a por ella porque temen que luego no les dejen pasar el control fronterizo para volver al continente europeo.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; sola, pero no pierde la sonrisa. Juega con Luay como si de un peluche se tratara. Lo coge en brazos y le hace cosquillas en el est&oacute;mago con su nariz. Es un beb&eacute; precioso con unos ojos grandes y negros que guardan en su interior la esperanza de conocer alg&uacute;n d&iacute;a la devastada Homs, de donde sali&oacute; su padre dejando atr&aacute;s miles de recuerdos entre escombros.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l ha nacido en Melilla, fruto del matrimonio entre Feras, sirio, y Halima, marroqu&iacute;. Cuando Feras lo inscribi&oacute; en el registro civil y luego en la oficina de extranjer&iacute;a de la Jefatura Superior de Polic&iacute;a, sin consultarle, le dieron al ni&ntilde;o la nacionalidad de Halima. Por eso no pide el asilo porque tiene miedo de que se lo concedan a &eacute;l pero no a su mujer y a su hijo. No quiere perderlos. Y mientras el tiempo pasa y la desesperaci&oacute;n de Feras en ese cuchitril crece cada d&iacute;a. Ayer una rata estuvo a punto de morder al peque&ntilde;o Luay: &ldquo;Esta no es forma de vivir. Tenemos ni&ntilde;os, ni&ntilde;os peque&ntilde;os. S&oacute;lo queremos que nos acojan un tiempo, donde sea. Y cuando acabe la guerra volveremos a Siria. Es nuestra tierra. Donde vamos a estar mejor que en nuestra tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Khaled contin&uacute;a con los ojos llenos de l&aacute;grimas. Entiende la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de Feras pero, al menos, &eacute;l est&aacute; con su mujer y su hijo. Cuando Khaled intent&oacute; cruzar a Melilla con su familia s&oacute;lo le dejaron pasar a &eacute;l. Su esposa y sus tres ni&ntilde;os peque&ntilde;os se quedaron en Marruecos. Desde entonces han pasado cinco semanas, demasiado tiempo. Su mujer y sus hijos han ido a T&aacute;nger para intentar entrar por Ceuta. &Eacute;l hace un mes pag&oacute; 400 euros a un abogado que le prometi&oacute; que su familia entrar&iacute;a a Espa&ntilde;a y que pronto se ir&iacute;an todos a la Pen&iacute;nsula, pero se siente enga&ntilde;ado: &ldquo;Nadie nos dice que tenemos que hacer, ni la polic&iacute;a ni las administraciones. Y hay gente que se aprovecha de nuestra desesperaci&oacute;n y nos enga&ntilde;a. S&oacute;lo quiero estar con mis hijos, mis peque&ntilde;os&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b8d9e22-7f66-4b9d-9d07-d3ed7c9b7751_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Moham, un chiquillo sirio de apenas siete a&ntilde;os, abraza a Khaled e intenta consolarle, aunque, al final, &eacute;l tambi&eacute;n rompe a llorar y se aferra con fuerza a Khaled. Es s&oacute;lo un ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Europa les ha dado la espalda. Siria agoniza y el mundo no se decide a actuar para salvar a una generaci&oacute;n de ni&ntilde;os traumatizados, que viven con miedo y que no terminan nunca de huir ni de encontrar tranquilidad y consuelo.
    </p><p class="article-text">
        Solos y desatendidos no dejan de cruzar fronteras que se levantan a su paso, unas veces entre dos territorios y otras en las administraciones, las comisar&iacute;as de polic&iacute;a o en el interior de la mente de muchas de las personas que se cruzan en su camino.
    </p><p class="article-text">
        Desde Espa&ntilde;a, organizaciones como Accem, CEAR o Rescate se han marcado el objetivo de que Europa se comprometa de forma decidida con la acogida y protecci&oacute;n de las personas, especialmente los ni&ntilde;os, que han conseguido escapar del conflicto en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Es una lucha continua en la que hacer presi&oacute;n para que Europa facilite el acceso a la protecci&oacute;n a los refugiados a trav&eacute;s de una apuesta fuerte por el reasentamiento o flexibilizando la reagrupaci&oacute;n familiar no lo es todo. Tambi&eacute;n es importante sensibilizar a la ciudadan&iacute;a sobre la cat&aacute;strofe humanitaria que supone para un pa&iacute;s una generaci&oacute;n perdida. Hacer ver a la gente que el futuro de Siria est&aacute; a las puertas de Europa y que llama de forma desesperada al timbre de las conciencias, pero que nadie parece o&iacute;rles con el ruido que desde dentro genera la insolidaridad y el desconocimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/futuro-siria-puertas-europa_1_4999424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Mar 2014 09:40:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/88971a50-5771-4107-8e36-995a09c5ecac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2831531" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/88971a50-5771-4107-8e36-995a09c5ecac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2831531" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El futuro de Siria, a las puertas de Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/88971a50-5771-4107-8e36-995a09c5ecac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gurugú Fútbol Club]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/inmigrantes-samuel-etoo-presidente-gurugu_1_5002240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0866a13-dfe6-47e4-b869-85f544b52b4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gurugú Fútbol Club"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los inmigrantes que esperan el salto a la península en el monte marroquí tienen una pasión, el fútbol, que es su vía de escape para aguantar las largas horas de espera</p></div><p class="article-text">
        Cuando uno mira, en un d&iacute;a despejado, el monte Gurug&uacute; en todo su esplendor, no puede dejar de pensar en c&oacute;mo se las arreglar&aacute;n all&iacute; esos chavales para superar cada d&iacute;a sin desfallecer. En c&oacute;mo puede un chico dejarlo todo, viajar miles de kil&oacute;metros y sobrevivir en un campamento empedrado, a la intemperie, cercado por hombres armados que vigilan todos sus movimientos y observar cada d&iacute;a, a escasos cientos de metros, el soberbio vallado, la &uacute;ltima frontera; y la vida, la ansiada vida, m&aacute;s all&aacute; de las alambradas.
    </p><p class="article-text">
        En esas condiciones, el d&iacute;a a d&iacute;a se desenvuelve en torno a funciones b&aacute;sicas de supervivencia. La alimentaci&oacute;n, por ejemplo, se convierte en todo un ritual en donde hay asignada una persona para cada proceso. Est&aacute;n los que se levantan temprano y bajan a comprar pan con el poco dinero que puedan tener y los que van al zoco de Beni Enzar a mendigar en las casquer&iacute;as y los puestos de fruta y verdura. Tambi&eacute;n hay algunos que andan a por agua, otros que recolectan ramas de acebuche para hacer con ellas infusiones. Siempre hay alg&uacute;n manitas de los fogones que sabe rodearse de sus generosos pinches e incluso est&aacute; el glot&oacute;n del campamento.
    </p><p class="article-text">
        En los asentamientos situados a menor altitud, la tarea principal es la de vigilancia. Los que all&iacute; subsisten son los encargados de velar por todos los que se esconden m&aacute;s arriba. Suelen ser los m&aacute;s veteranos, los que m&aacute;s tiempo llevan en el bosque. La mayor&iacute;a duermen en cuevas y casi todos provienen de Camer&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el resto de campamentos est&aacute;n dispuestos como peque&ntilde;as ciudades de paso. Hay espacio para descansar, para cuidar de los enfermos, para comer, para rezar o para dormir. Siempre hay alg&uacute;n camarada que hace de peluquero, otro que intenta hacer las veces de m&eacute;dico o enfermero; est&aacute; el que da las noticias al resto, el que enciende el fuego, el que corta la le&ntilde;a o el que remienda los ropajes. Pero, aunque parezca mentira, lo que no puede faltar en ninguno de estos emplazamientos es un campo de f&uacute;tbol.
    </p><h3 class="article-text">El f&uacute;tbol les une</h3><p class="article-text">
        Ning&uacute;n campo cumple las medidas reglamentarias y, en la mayor&iacute;a de los casos, ni siquiera hay ramas, &aacute;rboles o piedras que hagan las veces de porter&iacute;a, pero, en todos los asentamientos ocupa el lugar central. Es, sin duda, la instalaci&oacute;n m&aacute;s importante de todas y la que demanda un mayor espacio.
    </p><p class="article-text">
        En estos campamentos conviven hombres de diversas edades venidos de m&aacute;s de diez pa&iacute;ses distintos. Algunos son licenciados o ingenieros y en cambio otros no saben leer ni escribir. Pero, pr&aacute;cticamente todos se encuentran y se retan de igual a igual en el campo de f&uacute;tbol.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29462589-b97a-473b-87ca-affe3c73fda3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El bal&oacute;n comienza a rodar al amanecer y no cesa de correr hasta bien entrada la noche. Parece una burla del destino pero, el esf&eacute;rico que utilizan en el campamento m&aacute;s numeroso -recogido de la basura- tiene impresas las banderas de los pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        Todos, absolutamente todos juegan al f&uacute;tbol y son seguidores de las principales ligas europeas. Muchos son forofos del Real Madrid, otros los son del Chelsea o el Manchester. Hay quienes siguen a un equipo simplemente porque en &eacute;l juega un futbolista africano. Pero no cabe duda de que el equipo con m&aacute;s afici&oacute;n en el monte es el Bar&ccedil;a.
    </p><p class="article-text">
        Adama, un joven maliense de apenas 16 a&ntilde;os, luce orgulloso la equipaci&oacute;n del F&uacute;tbol Club Barcelona que encontr&oacute; en un puesto de ropa de segunda mano, cerca de la frontera con Melilla. &Eacute;l sabe que nunca llegar&aacute; a jugar junto a Iniesta o Xavi, ya que confiesa que no es muy ducho con las piernas, pero s&oacute;lo imaginarse siendo un gran jugador de balompi&eacute; le vale para olvidar que est&aacute; tirado en un fr&iacute;o y desolado monte a miles de kil&oacute;metros de sus padres.
    </p><h3 class="article-text">Mantenerse activos</h3><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol es para ellos un deporte que les mantiene activos y en forma. Es su entretenimiento, su pasi&oacute;n, su v&iacute;a de escape para aguantar las largas horas de hambre, de espera y de incertidumbre. Es el deporte rey en &Aacute;frica y, en los campamentos de inmigrantes subsaharianos al norte de Marruecos, se ha convertido en la gasolina del motor de la esperanza que todos ellos llevan dentro.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed, un veterano senegal&eacute;s, cuenta que el Gurug&uacute; es para los subsaharianos una rep&uacute;blica independiente en donde el f&uacute;tbol no s&oacute;lo es el deporte rey, sino una forma de entender la vida. Y, como toda rep&uacute;blica, el monte necesita un presidente. Ellos han nombrado -eso s&iacute;, entre risas- al  futbolista Samuel Eto'o.
    </p><p class="article-text">
        Eto'o representa para ellos la plenitud de los sue&ntilde;os y ambiciones que anhelan. Es camerun&eacute;s de la etnia bassa, como la mayor&iacute;a de los subsaharianos que pueblan el monte. Comenz&oacute; jugando en el modesto Kadji Sports Academy de su pa&iacute;s y ahora es uno de los mejores delanteros del f&uacute;tbol mundial. Lo ha ganado todo con su selecci&oacute;n y con los mejores clubes del mundo sin olvidar nunca de d&oacute;nde viene y sinti&eacute;ndose siempre orgulloso de ser africano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es nuestro referente. &iquest;Qu&eacute; joven africano no quiere ser Eto'o? &Eacute;l es uno de los m&aacute;s grandes y para nosotros es un &iacute;dolo, un orgullo&rdquo;, comenta Yusuf, un camerun&eacute;s con un dominio muy notable del bal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Incluso minutos despu&eacute;s de que las Fuerzas Auxiliares marroqu&iacute;es abandonen el bosque, despu&eacute;s de peinarlo durante horas en una de sus violentas redadas contra inmigrantes, y cuando todav&iacute;a muchos camaradas permanecen escondidos, el bal&oacute;n ya empieza a rodar. Muchos no ingerir&aacute;n m&aacute;s alimento que una infusi&oacute;n o un chusco de pan, pero todos esperan su turno para dejar atr&aacute;s el sufrimiento en cada patada y so&ntilde;ar un futuro mejor con cada gol.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol, en el Gurug&uacute;, es un juego muy simple: un n&uacute;mero indeterminado de hombres corren detr&aacute;s de un bal&oacute;n durante todo el d&iacute;a y, al final, siempre gana la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/inmigrantes-samuel-etoo-presidente-gurugu_1_5002240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2014 18:34:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e0866a13-dfe6-47e4-b869-85f544b52b4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5480700" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e0866a13-dfe6-47e4-b869-85f544b52b4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5480700" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gurugú Fútbol Club]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e0866a13-dfe6-47e4-b869-85f544b52b4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla,Fútbol,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abdelaoui, parapléjico por intentar saltar la valla, trasladado a España para recibir tratamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdelaui-paraplejico-intentar-trasladado-espana_1_5002557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb87d05e-c6c2-4f00-a464-a9a7877455f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abdelaoui, parapléjico por intentar saltar la valla, trasladado a España para recibir tratamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de cinco meses sin recibir los cuidados necesarios en Marruecos, será trasladado a Málaga para comenzar el proceso de rehabilitación</p><p class="subtitle">Huyendo de una redada de las Fuerzas Auxiliares cayó por un terraplén golpeándose la espalda y la cabeza</p><p class="subtitle">Un gran logro de todos los activistas, medios y diplomáticos que han luchado por su traslado humanitario</p></div><p class="article-text">
        Para todos los espa&ntilde;oles es <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Abdelaoui-Paraplejico-intentar-saltar-valla_0_210679163.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Abdelaoui</strong></a>, aunque su nombre real es Abdoulaye. Seg&uacute;n los informes m&eacute;dicos tiene 32 a&ntilde;os, pero su partida de nacimiento dice que s&oacute;lo ha cumplido 27. &Eacute;l asegura que trabajaba habitualmente como pintor, pero su pasaporte le clasifica como empleado de comercio. Y en el fondo, todo eso no importa. Lo trascendental es que este joven, por buscar una vida mejor, estuvo a punto de encontrar la muerte y que, finalmente, la solidaridad, la humanidad y la supervivencia han podido m&aacute;s que las fronteras, las leyes y la raz&oacute;n. Abdoulaye, nuestro Abdelaoui, despu&eacute;s de cinco meses agonizando postrado en una desvencijada cama al fondo de una oscura habitaci&oacute;n en Nador, llegar&aacute; este s&aacute;bado a la Espa&ntilde;a peninsular con un <strong>visado humanitario</strong> -<em>rara avis</em>- bajo el brazo, todo un logro para el activismo y la diplomacia.
    </p><p class="article-text">
        Hace apenas unos d&iacute;as, cuando Espa&ntilde;a y Marruecos exig&iacute;an a Mal&iacute; un certificado de antecedentes penales para que Abdoulaye pudiera ser trasladado &ndash;otra piedra, de muchas, en el camino-, un nudo en la garganta imped&iacute;a tragar a todas las personas y asociaciones que han luchado para que pudiera gozar de una vida mejor. Una flebitis aguda y unas escaras gangrenadas que llegaban hasta el hueso se un&iacute;an a una septicemia que le debilitaba f&iacute;sicamente y le estaba haciendo perder la cabeza por momentos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vida de Abdoulaye no es menos importante que la m&iacute;a ni que la de cualquier otra persona. Por eso siempre hemos apelado a los sentimientos humanitarios que sin duda existen en quienes han de agilizar legalmente su situaci&oacute;n&rdquo;, comenta el padre Esteban, responsable de la delegaci&oacute;n de Migraciones del Arzobispado de T&aacute;nger en Nador, sin duda la entidad que m&aacute;s ha velado por la vida del joven maliense.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un mes y medio de trabajo muy duro; de reuniones, traducciones, papeleo, favores, ruegos y exigencias. Todo para que Abdelaoui pueda saltar la valla y gozar de una vida plena, postrado, pero feliz.
    </p><p class="article-text">
        Durante la ma&ntilde;ana de este viernes abandonaba entre l&aacute;grimas el Hospital Provincial Hassani de Nador, su casa durante m&aacute;s de cuatro meses. Tras entregar en el consulado de Espa&ntilde;a sus informes m&eacute;dicos, ense&ntilde;ar su pasaporte original y tomarle las huellas &ndash;todo ello sin moverse de su camilla- se dirigi&oacute; en ambulancia hacia la frontera con Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Al llegar al paso internacional de Berni Enzar<strong> sonre&iacute;a</strong>. Se imaginaba en el deprimido barrio de Daoudabougou, en el distrito quinto de Bamako, su Bamako, acompa&ntilde;ado por sus familiares y amigos, saltando de alegr&iacute;a. Estaba feliz, muy feliz; pero a la vez muerto de miedo. Una barrera, una frontera, un continente y todo un mundo nuevo se abr&iacute;a delante de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado, en Melilla, periodistas, activistas y amigos le esperaban como a una estrella de cine, con nervios, impaciencia y cosquilleos en el est&oacute;mago. Y de la frontera directo al barco. Melilla siempre es ese lugar de paso obligado para el fen&oacute;meno migratorio. Un campamento base indispensable para poder escalar el sue&ntilde;o europeo.
    </p><p class="article-text">
        Tras ocho largas horas de ferri, este s&aacute;bado, en M&aacute;laga, le esperan voluntarios de Cruz Roja para llevarle a Bormujos, en la provincia de Sevilla. All&iacute; la Obra Social de San Juan de Dios asumir&aacute; durante tres meses todos los gastos de la terapia de choque y la intensa rehabilitaci&oacute;n que Abdoulaye necesita para recuperarse f&iacute;sica y mentalmente de sus heridas.
    </p><p class="article-text">
        Una vez cumplido el ciclo intensivo en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, en la Residencia de Discapacitados F&iacute;sicos que en Ja&eacute;n asume la Asociaci&oacute;n de Atenci&oacute;n Social Silo&eacute;, las Hijas de la Caridad se har&aacute;n responsables de su cuidado permanente y de los gastos ocasionados durante su estancia.
    </p><h3 class="article-text">Sali&oacute; de casa, caminando, en busca de trabajo</h3><p class="article-text">
        Cuando sali&oacute; de Mal&iacute;, el 18 de junio de 2012, hacia el norte en busca de trabajo, nunca pens&oacute; que en el camino se dejar&iacute;a las piernas, pero tampoco entraba en sus planes acabar en Espa&ntilde;a y menos de forma reglada. Solo pretend&iacute;a poder ayudar a su familia y ofrecerle un hogar digno a su futura esposa. No ten&iacute;a prisa. Tampoco ganas de alejarse demasiado de casa. Y diecis&eacute;is meses de b&uacute;squeda infructuosa de un empleo digno le llevaron a los campamentos del monte Gurug&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Apenas llevaba unos d&iacute;as all&iacute; cuando huyendo de una redada policial cay&oacute; por un cortado y se fractur&oacute; la columna vertebral. Su paraplejia le ha postrado de por vida, pero ha puesto en camino a mucha gente y a muchas instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Uno sabe c&oacute;mo y cu&aacute;ndo sale, pero nadie puede prever la llegada. Quiz&aacute; algunos tengan que estar de por vida en una cama para que otros despierten a la realidad. Para que el fen&oacute;meno migratorio se trate con justicia y con humanidad. Mientras, Abdelaoui sonr&iacute;e. Como buen maliense, durante el largo camino le ha inspirado el lema de su escudo patrio, &lsquo;Un pueblo. Una meta. Una fe&rsquo;: &ldquo;Un pueblo que lucha por sobrevivir y que sale de su tierra buscando una meta, la libertad. Y si en el camino no pierdes la fe, la esperanza, esa libertad siempre la encontrar&aacute;s, aunque sea dentro de ti&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdelaui-paraplejico-intentar-trasladado-espana_1_5002557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2014 19:47:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bb87d05e-c6c2-4f00-a464-a9a7877455f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9717616" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bb87d05e-c6c2-4f00-a464-a9a7877455f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9717616" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Abdelaoui, parapléjico por intentar saltar la valla, trasladado a España para recibir tratamiento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bb87d05e-c6c2-4f00-a464-a9a7877455f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mirelle, camerunesa de 15 años, la primera mujer en saltar la valla de Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mirelle-primera-mujer-saltar-melilla_1_5854372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd02b5a7-ca36-4223-b952-3c86d8bc4baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mirelle, camerunesa de 15 años, la primera mujer en saltar la valla de Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La adolescente camerunesa ya lo había intentado en otras cuatro ocasiones anteriores</p><p class="subtitle">A pesar de estar herida y de que desde España muchas organizaciones tramitaban un visado humanitario para que llegara con todas las garantías, decidió que volvería a saltar</p></div><p class="article-text">
        Mirelle, una adolescente camerunesa de apenas 15 a&ntilde;os de edad, se ha convertido en la primera mujer en conseguir saltar la alambrada de Melilla. T&iacute;mida pero muy cabezona, quer&iacute;a llegar a Espa&ntilde;a como el resto de sus compa&ntilde;eros: superando la triple valla de seis metros de altura. Descartaba cualquier otra alternativa, rechazaba la compasi&oacute;n. Nada la frenaba ni nada la ha frenado: este viernes ha llegado a la ciudad aut&oacute;noma acompa&ntilde;ada de un grupo de compatriotas que la han protegido en todo momento, durante el salto y a lo largo de los meses que lleva sobreviviendo en el monte Gurug&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo hab&iacute;a intentado antes, al menos en cuatro ocasiones, y en todas ellas hab&iacute;a fracasado. En el &uacute;ltimo intento, cay&oacute; desde lo alto de la primera alambrada sobre las concertinas de cuchillas que hay en el suelo. Por si fuera poco, recibi&oacute; una brutal paliza de las Fuerzas auxiliares marroqu&iacute;es. Ingres&oacute; grave en el Hospital Hassani de Nador. Tanto es as&iacute;, que aquel fat&iacute;dico d&iacute;a, el pasado 29 de noviembre, muchos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) la daban por muerta.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones sociales que llevan d&eacute;cadas documentando los saltos a la frontera melillense y asistiendo a las personas que logran pisar suelo espa&ntilde;ol aseguran que nunca antes una mujer hab&iacute;a logrado saltar la triple valla de seis metros de altura que separa Marruecos de la ciudad aut&oacute;noma. 
    </p><p class="article-text">
        Numerosos subsaharianos la describen como una chica dulce y ani&ntilde;ada que no aparenta los a&ntilde;os que tiene. Vergonzosa y muy callada, se ha convertido en un s&iacute;mbolo de la resistencia y la constancia en los asentamientos de inmigrantes en el norte de Marruecos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a311a3b5-9b0e-484a-a061-4ee8fc71e5c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al parecer, estuvo alg&uacute;n tiempo viviendo en &ldquo;el tranquilo&rdquo;, una explanada bien resguardada en la zona m&aacute;s alta y de m&aacute;s dif&iacute;cil acceso del monte Gurug&uacute;; el mismo lugar donde han residido anteriormente todas las mujeres que han intentado entrar en Espa&ntilde;a a trav&eacute;s del vallado fronterizo.
    </p><p class="article-text">
        Desde que quedara malherida, ha sobrevivido en el asentamiento m&aacute;s cercano al valle, el de los cameruneses. Desde all&iacute; bajaba caminando hasta Beni Enzar cinco d&iacute;as a la semana: dos para ser atendida en el Centro de Salud de la zona y, los otros tres, para mendigar dinero y alimentos en el zoco del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estar herida y de que desde Espa&ntilde;a muchas organizaciones tramitaban un visado humanitario para que llegara con todas las garant&iacute;as, ella ha decidido que volver&iacute;a a saltar: &ldquo;Ha estado muy enferma y ha necesitado asistencia m&eacute;dica. Pero, siempre ha decidido quedarse en los campamentos del Gurug&uacute;. Su deseo era saltar, ver que pod&iacute;a conseguirlo a pesar de tener todo en contra&rdquo;, comenta el padre Esteban desde Nador.
    </p><p class="article-text">
        Su deseo era demostrarle a todos los que cada d&iacute;a le dec&iacute;an que se fuera y que el Gurug&uacute; no era sitio para una mujer, que se equivocaban. Y lo ha conseguido. Ha pasado a la historia como la primera mujer que consigue superar la triple valla met&aacute;lica de m&aacute;s de seis metros de altura que separa la miseria del &Aacute;frica subsahariana del estado del bienestar europeo.
    </p><p class="article-text">
        Tras el salto ha corrido con sus camaradas hacia el centro de inmigrantes. Una vez all&iacute;, ha recibido de manos de los voluntarios ropa nueva y algo de desayuno. Ha sido atendida por los servicios m&eacute;dicos del centro y ha pasado la entrevista con la mediadora.
    </p><p class="article-text">
        Al ser reconocida como menor de edad y no tener en Espa&ntilde;a familiares ni tutores se le ha aplicado la legislaci&oacute;n del Menor. A mediod&iacute;a ha sido trasladada al Centro de Menores de la Pur&iacute;sima, a escasos metros del CETI, donde  de momento permanece tutelada por la Ciudad Aut&oacute;noma de Melilla.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iexcl;Es un milagro que haya sobrevivido!&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Eran las 14:30 horas del viernes 29 de noviembre de 2013. Mirelle llegaba corriendo junto con un centenar de j&oacute;venes subsaharianos, todos varones, a la zona del paso fronterizo de Farhana, uno de los llamados puntos calientes donde se hab&iacute;an producido con anterioridad numerosos saltos. Lograba superar el foso e incluso las primeras concertinas de cuchilla puestas en superficie. Pero, una vez encaramada al vallado, era desprendida a golpes de bast&oacute;n propinados por algunos mejhannis (miembros de las Fuerzas Auxiliares), seg&uacute;n explican los testigos de auquel d&iacute;a. Una paliza que, unida a la ca&iacute;da, la dejaron inconsciente. Todos creyeron que su af&aacute;n por entrar a Melilla a trav&eacute;s del vallado fronterizo le hab&iacute;a costado la vida.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los compa&ntilde;eros cameruneses que lograba entrar a Melilla rezaba y clamaba al cielo con los brazos extendidos: &ldquo;Por qu&eacute; Dios m&iacute;o, por qu&eacute; la han matado; s&oacute;lo era una ni&ntilde;a&rdquo;. A trav&eacute;s de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles la noticia se extend&iacute;a pronto y en cuesti&oacute;n de minutos la mayor&iacute;a de los internos del CETI quedaban profundamente consternados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la Uni&oacute;n Europea y las organizaciones internacionales? &iquest;D&oacute;nde los derechos humanos? Marruecos no respeta los Derechos Humanos. Nos golpean con todo tipo de objetos, nos dan patadas y pu&ntilde;etazos hasta destrozarnos. No valemos nada para ellos. No respetan a los negros&rdquo;; comentaba un joven de Gab&oacute;n que hab&iacute;a conseguido entrar el pasado ocho de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        Pero, la delegaci&oacute;n de Migraciones del Arzobispado de T&aacute;nger en Nador, confirmaba horas despu&eacute;s que una joven hab&iacute;a ingresado malherida en el Hospital Hassani de la capital nadorense. Mirelle hab&iacute;a sobrevivido, con este, a cuatro saltos. En todos se hiri&oacute;, pero en ninguno desisti&oacute;: &ldquo;Es un milagro que est&eacute; viva. Ha estado muy enferma y ha vivido tiempo en el Gurug&uacute;. El bosque no es lugar para nadie y menos para una ni&ntilde;a&rdquo;, comenta su amigo Ses&eacute; que espera que la joven pueda pronto llegar al continente europeo y empezar all&iacute; una nueva vida, sin m&aacute;s vallas que saltar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mirelle-primera-mujer-saltar-melilla_1_5854372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2014 09:30:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dd02b5a7-ca36-4223-b952-3c86d8bc4baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4176280" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dd02b5a7-ca36-4223-b952-3c86d8bc4baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4176280" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mirelle, camerunesa de 15 años, la primera mujer en saltar la valla de Melilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dd02b5a7-ca36-4223-b952-3c86d8bc4baa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me dieron con una pelota de goma en el labio mientras estaba en el agua"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/supervivientes-ceuta-cambiado-objetivo-melilla_1_5006249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=" Yusuf, superviviente de la tragedia de Ceuta, muestra ahora sus heridas desde la frontera con Melilla. / Jesús Blasco de Avellaneda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varios supervivientes de la tragedia de Ceuta se han trasladado al monte Gurugú con un nuevo objetivo: saltar la valla de Melilla</p><p class="subtitle">"Creíamos que Ceuta iba a ser más fácil, que la mayoría lo íbamos a conseguir. Pero ahora doy gracias a Dios por estar vivo"</p><p class="subtitle">Yusuf denuncia que las pelotas de goma disparadas por la Guardia Civil impactaron directamente sobre su cuerpo y sobre el de otros compañeros</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-UVax7WiQ-UE-5942', 'youtube', 'UVax7WiQ-UE', document.getElementById('yt-UVax7WiQ-UE-5942'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-UVax7WiQ-UE-5942 src="https://www.youtube.com/embed/UVax7WiQ-UE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Est&aacute;n apartados del resto, solos, en la zona m&aacute;s escarpada del monte Gurug&uacute;. En apenas tres metros cuadrados se hacinan las artesanales tiendas de varios chicos muy j&oacute;venes de distintas nacionalidades. Todos llevan la mirada perdida y no parecen haber asimilado a&uacute;n d&oacute;nde se encuentran.
    </p><p class="article-text">
        Cuentan que hace apenas unos d&iacute;as han llegado huyendo de la f&eacute;rrea presi&oacute;n policial sobre los asentamientos de T&aacute;nger. Todos estuvieron en el <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">intento de entrada a Ceuta</a> por la playa del Tarajal que el pasado d&iacute;a 6 de febrero se cobr&oacute; la vida de <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/detras-baile-cifras-tragedias_0_228178053.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15 personas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos no quiere decir su nombre ni su nacionalidad. S&oacute;lo ense&ntilde;a unas cicatrices recientes en su frente, de lo que parecen ser fuertes golpes y contusiones, y repite constantemente: &ldquo;Muertos, estaban muertos&rdquo;, refiri&eacute;ndose a los compa&ntilde;eros que perdieron la vida en el mar aquel fat&iacute;dico d&iacute;a. &Eacute;l no sali&oacute; de la orilla marroqu&iacute;, no tuvo fuerzas. Pero vio todo desde muy cerca y qued&oacute; traumatizado. Apenas habla y su mirada es desoladora.
    </p><p class="article-text">
        Seydou, en cambio, se muestra hiperactivo. Quiere contarlo todo en un minuto y no hace m&aacute;s que gesticular. Parece querer mostrar con sus manos y su cuerpo c&oacute;mo, seg&uacute;n denuncia, los agentes espa&ntilde;oles pegaron desde las barcazas a los compa&ntilde;eros que, como &eacute;l, estaban en el agua. 
    </p><p class="article-text">
        Este maliense relata que, al igual que otros muchos, eligi&oacute; Ceuta porque suele estar sometida a una menor presi&oacute;n policial y porque en Melilla no s&oacute;lo es m&aacute;s dif&iacute;cil entrar, sino que muchas veces lo logran y no vale de nada: &ldquo;Conozco a compatriotas que han entrado hasta en cuatro ocasiones y siempre los expulsaban a Marruecos. Todos cre&iacute;amos que Ceuta iba a ser m&aacute;s f&aacute;cil, que la mayor&iacute;a lo &iacute;bamos a conseguir. Pero ahora doy gracias a Dios por estar vivo. All&iacute; pude haber muerto, muchos lo hicieron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos hablan a la vez y repiten constantemente que les dispararon bolas; que les dispararon bolas cuando estaban indefensos en el mar y apenas pod&iacute;an salir a flote. El m&aacute;s sereno es un chico camerun&eacute;s que de forma tranquila relata minuciosamente los hechos desde que salieron de los campamentos cercanos al enclave espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Asegura que todo parec&iacute;a perfecto. Ten&iacute;an planeado empezar la caminata muy temprano y llegar cerca de la playa antes del amanecer para salir a la carrera hacia Ceuta en cuanto comenzara la llamada a la oraci&oacute;n de las mezquitas para el rezo del alba (<em>al fayr</em>).
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Estaba en el agua y me dispararon directamente&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Nunca creyeron que les costar&iacute;a tanto llegar a la orilla espa&ntilde;ola y que encontrar&iacute;an tanta resistencia desde la playa: &ldquo;Nos dispararon gases lacrim&oacute;genos. Gases lacrim&oacute;genos; en el agua&rdquo;, dice impresionado Yusuf, que comenta muy afectado que la mayor&iacute;a de los subsaharianos no saben nadar.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que la gente no dejaba de gritar &ldquo;&iexcl;socorro, socorro!&rdquo; y que &eacute;l no pod&iacute;a hacer nada para evitar que tragaran agua o se asfixiaran entre los gases y la falta de destreza en el mar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dispararon bolas. A m&iacute; me dieron con una bola aqu&iacute; (se se&ntilde;ala el labio). Estaba en el agua y me dispararon directamente, gir&eacute; la cabeza y la bola me roz&oacute; en el labio&rdquo;, asegura Yusuf, que tiene los labios muy hinchados y, bajo la nariz, una cicatriz todav&iacute;a fresca. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La versi&oacute;n oficial niega cualquier tipo de disparo directo de material antidisturbios hacia los inmigrantes, aunque <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/demuestra-camaras-seguridad-frontera-Ceuta_0_231327736.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el v&iacute;deo oficial</a> muestra que los lanzamientos de pelotas de goma se produjeron desde una distancia inferior a la defendida por Interior (25 metros).
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s demoledor y frustrante para Yusuf fue tener que recoger los cuerpos de sus compa&ntilde;eros muertos en el mar mientras, al otro lado, los que hab&iacute;an conseguido llegar a la costa espa&ntilde;ola, despu&eacute;s de aquellos momentos de angustia, eran expulsados y devueltos a Marruecos: &ldquo;Eso es un acto racista. La violencia en la frontera, los disparos y que entremos en Espa&ntilde;a y nos hagan salir. No, eso no. Lo que hicieron en el dique es de racistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su relato, menciona que desde una embarcaci&oacute;n las fuerzas espa&ntilde;olas les gritaban y les pegaban con unos palos, mientras otra motora de la Gendarmer&iacute;a Real marroqu&iacute; les ayudaba a salir del agua y los trasladaba a la orilla: &ldquo;Los marroqu&iacute;es no nos pegaron, los espa&ntilde;oles, s&iacute;. Nos pegaron y nos dispararon &ndash;pelotas de goma&ndash;. Pudimos haber muerto cientos. Hubo muchos muertos y podr&iacute;a haber habido muchos m&aacute;s. Yo podr&iacute;a ahora no estar ahora cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora est&aacute;n en el Gurug&uacute;, y desde all&iacute;, cada ma&ntilde;ana, al salir de sus tiendas de palos y bolsas, contemplan Melilla a apenas unos cientos de metros. En cuanto se sientan con fuerzas van a intentar saltar la valla. No tienen miedo. Aseguran que en sus pueblos les esperaba la muerte y que casi les encuentra de frente en la playa del Tarajal: &ldquo;S&oacute;lo nos queda rezar por nuestros muertos y que ellos nos den fuerzas para conseguir el sue&ntilde;o por el que ellos perdieron la vida&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/supervivientes-ceuta-cambiado-objetivo-melilla_1_5006249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2014 20:07:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7192003" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7192003" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA["Me dieron con una pelota de goma en el labio mientras estaba en el agua"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4ea67f7b-80e6-4375-8702-1513d753abca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Muertes de Ceuta,Melilla,Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así trata Marruecos a los inmigrantes escondidos en campamentos para ayudar a España en la frontera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-desmantela-fuerza-asentamientos-inmigrantes_1_5014962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d07517d8-9151-4970-9749-7bc9559e59b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así trata Marruecos a los inmigrantes escondidos en campamentos para ayudar a España en la frontera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La policía marroquí hace redadas y batidas por los montes alrededor de Ceuta y Melilla</p><p class="subtitle">El uso desproporcionado de la fuerza llega tras los presuntos intentos de entrada de los pasados días 6 y 7 de febrero</p><p class="subtitle">El ministro de Interior, Fernández Díaz, en el Congreso: "Alrededor de estas ciudades han formado campamentos improvisados de inmigrantes, pese a que las autoridades marroquíes los desmantelan de forma regular"</p></div><p class="article-text">
        Mientras Espa&ntilde;a piensa en c&oacute;mo cambiar la actual Ley de Extranjer&iacute;a para poder expulsar a los inmigrantes sin tener que identificarlos, auxiliarlos o acogerlos, las Fuerzas Auxiliares marroqu&iacute;es  peinan sin descanso los campamentos de inmigrantes que se extienden por los bosques del monte Gurug&uacute; y las colinas que bordean los pueblos de Selouane y Afra, en la provincia de Nador.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Interior espa&ntilde;ol hizo referencia a la insistencia de los inmigrantes en permanecer en el monte m&aacute;s cercano a las fronteras de las dos ciudades aut&oacute;nomas espa&ntilde;olas. &ldquo;Ceuta y Melilla son destinos migratorios que las redes ofrecen a los inmigrantes. Alrededor de estas ciudades han formado campamentos improvisados de inmigrantes, pese a que las autoridades marroqu&iacute;es los desmantelan de forma regular&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No habl&oacute; de la violencia empleada, no mencion&oacute; a los heridos, no cit&oacute; los m&eacute;todos utilizados para estos fines ni sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de los m&aacute;s de 1.000 subsaharianos que han estado malviviendo all&iacute; durante los &uacute;ltimos meses permanecen escondidos por los alrededores, en cuevas y zonas m&aacute;s escarpadas, o han decidido marcharse por su propio pie hacia lugares m&aacute;s seguros dentro de la misma provincia, tales como Driouch o Tistoutine.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, como Amine, un joven camerun&eacute;s, prefieren caminar durante cuatro d&iacute;as para refugiarse en los asentamientos de la ciudad de Oujda, junto a la frontera con Argelia, hasta que la presi&oacute;n policial disminuya: &ldquo;All&iacute; estar&eacute; m&aacute;s seguro y ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil encontrar compa&ntilde;eros y comida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Amine ha permanecido m&aacute;s de dos a&ntilde;os en el monte y asegura haber entrado a Melilla en dos ocasiones y en ambas haber sido expulsado de nuevo a suelo marroqu&iacute; por la Guardia Civil, a trav&eacute;s de una peque&ntilde;a puerta del sofisticado vallado fronterizo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/57b714ff-698f-46d7-85aa-983587e0c718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Seydou, un adolescente que dej&oacute; su Mal&iacute; natal hace ya casi tres a&ntilde;os, asegura que algunos miembros de las fuerzas marroqu&iacute;es subieron hace semanas al monte para avisar a los subsaharianos de que, si no se iban de all&iacute;, iban a ser desalojados por la fuerza durante las batidas: &ldquo;Es la primera vez que avisan. Normalmente vienen y arrasan con todo durante la noche. Nos persiguen, nos pegan y nos quitan los m&oacute;viles, las mantas, la comida, todo. A veces disparan e incluso queman los campamentos&rdquo;, cuenta este maliense que ha decidido permanecer en el bosque, pese al riesgo y las advertencias.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones defensoras de los derechos humanos a ambos lados de la frontera hispano marroqu&iacute; denuncian la brutalidad con la que se realizan estas razias que por el momento han dejado varios heridos, uno de ellos de gravedad. Aturdido y desorientado, ingresaba en el Hospital Provincial Hassani de Nador un chico con una fractura de mand&iacute;bula y varios dientes arrancados de cuajo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los traslados a Rabat y a otras capitales importantes del sur y centro del reino alau&iacute;, lejos de la comarca oriental y de las fronteras con Ceuta y Melilla, podr&iacute;an ya contarse por cientos, seg&uacute;n diversas ONG.
    </p><p class="article-text">
        Desde Human Rights Watch (HRW) en Marruecos, aseguran que, desde que a finales de 2013 el Gobierno anunciara una nueva pol&iacute;tica sobre inmigraci&oacute;n y asilo, parecen haber cesado las expulsiones sumarias y salvajes a Argelia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, los inmigrantes que son capturados en las redadas son trasladados a Rabat, en su mayor&iacute;a, o a otras grandes ciudades cercanas, como Casablanca o Kenitra. Una vez all&iacute;, algunos son simplemente desprovistos de sus bienes y abandonados a su suerte, como escarmiento por intentar cruzar a Espa&ntilde;a. Y otros, son identificados y se intenta regularizar su situaci&oacute;n y permanencia en el pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Como respuesta a las entradas en Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        Las redadas en los asentamientos de subsaharianos en el norte de Marruecos son habituales; de hecho, en &eacute;pocas de mayor presi&oacute;n migratoria suele haber hasta tres diarias. Pero las macrorredadas nocturnas realizadas de forma orquestada y por la fuerza suelen darse despu&eacute;s de un toque de atenci&oacute;n a Marruecos por parte de Espa&ntilde;a o de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Durante el mes de julio de 2013, tras la visita del rey Juan Carlos I a Rabat, las incursiones contra inmigrantes en el Gurug&uacute; y alrededores dejaron cinco muertos, seg&uacute;n cifras oficiales, m&aacute;s de 400 heridos y en torno al millar de deportados. Algunas organizaciones llegaron a calificarlo de &ldquo;genocidio&rdquo; o &ldquo;caza al inmigrante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, el uso desproporcionado de la fuerza llega tras los presuntos intentos de entrada de los pasados d&iacute;as 6 y 7 de febrero, en los que 1.400 inmigrantes, seg&uacute;n datos de la Delegaci&oacute;n del Gobierno en Melilla, intentaron acceder a Melilla divididos en varios grupos de entre 200 y 600 personas. Y, sobre todo, tras la tentativa de acceder a Ceuta a nado que, en esas mismas fechas, les cost&oacute; la vida al menos a 15 personas inocentes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras la representaci&oacute;n gubernativa en Melilla denuncia una &ldquo;intensa, incesante y extrema&rdquo; presi&oacute;n migratoria sobre el per&iacute;metro fronterizo que separa la ciudad aut&oacute;noma del estado magreb&iacute;, organizaciones como Pro Derechos de la Infancia (PRODEIN) denuncian la brutalidad con la que act&uacute;an las Fuerzas Auxiliares marroqu&iacute;es, a las que califican como &ldquo;los perros de presa de la Uni&oacute;n Europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Para las ONG, las informaciones institucionales que se dan sobre los saltos y sobre el fen&oacute;meno migratorio en general, s&oacute;lo sirven para criminalizar al migrante y para crear en la poblaci&oacute;n un estado de alerta y confusi&oacute;n &ldquo;innecesario e irreal&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/marruecos-desmantela-fuerza-asentamientos-inmigrantes_1_5014962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Feb 2014 20:01:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d07517d8-9151-4970-9749-7bc9559e59b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1871837" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d07517d8-9151-4970-9749-7bc9559e59b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1871837" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así trata Marruecos a los inmigrantes escondidos en campamentos para ayudar a España en la frontera]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d07517d8-9151-4970-9749-7bc9559e59b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ley de Extranjería,Marruecos,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Foto: La vida en suspenso sobre la valla de Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/foto-varios-inmigrantes-melilla-intento_3_5017056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd515de6-30a5-4173-a317-927d034fc5e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Foto: La vida en suspenso sobre la valla de Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el intento de entrada de este lunes, varios inmigrantes permanecieron encaramados en la parte superior de la valla durante horas, a punto de cumplir su sueño pero con miedo de dar el siguiente paso.</p></div><p class="article-text">
        Tras el intento de entrada de este lunes, varios inmigrantes permanecieron encaramados en la parte superior de la valla durante horas, a punto de cumplir su sue&ntilde;o pero con miedo de dar el siguiente paso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/foto-varios-inmigrantes-melilla-intento_3_5017056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Feb 2014 10:31:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dd515de6-30a5-4173-a317-927d034fc5e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7306816" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dd515de6-30a5-4173-a317-927d034fc5e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7306816" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Foto: La vida en suspenso sobre la valla de Melilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dd515de6-30a5-4173-a317-927d034fc5e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Valla de Melilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Huimos de una guerra y nos obligan a pasar las fronteras de forma clandestina"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/huimos-guerra-obligan-fronteras-clandestina_1_5022741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01ee92f2-5f66-4dc6-9f12-79d1cdb058d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Huimos de una guerra y nos obligan a pasar las fronteras de forma clandestina&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un centenar de sirios, en su mayoría menores, intentan cruzar a Melilla a la carrera por el paso fronterizo de Beni Enzar</p><p class="subtitle">Denuncian la penosa situación en la que viven en Marruecos y reclaman poder pasar a Europa sin tener que pagar por documentación marroquí falsa</p></div><p class="article-text">
        Moham est&aacute; muy apenado. Ten&iacute;a ganas de ver a su t&iacute;a que est&aacute; enferma. S&oacute;lo trescientos metros les separan, pero no pueden verse. Ella duerme en el cuartucho de un hostal con otras siete personas, cerca de la estaci&oacute;n de autobuses de Nador. &Eacute;l junto a sus primos en una habitaci&oacute;n del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla: &ldquo;Me da mucha pena. Ellos vienen de una guerra; no tienen casa; lo han perdido todo. Tienen sus papeles y documentaci&oacute;n siria, s&oacute;lo quieren reunirse con los suyos, con nosotros, y ser refugiados en Europa. No son delincuentes, s&oacute;lo familias con miedo&rdquo;, comenta el joven Moham, que asegura que la situaci&oacute;n mental de muchos de ellos es muy precaria, ya que sienten que noterminan de dejar atr&aacute;s la guerra y el sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves, Espa&ntilde;a y Marruecos se vieron obligados a cerrar el principal paso aduanero entre las ciudades de Melilla y Nador. Un numeroso grupo de familias sirias intentaba de forma descontrolada y a la carrera acceder a suelo espa&ntilde;ol, despu&eacute;s de que no se les dejara pasar con la documentaci&oacute;n legal siriaque portaban.
    </p><p class="article-text">
        Al menos la mitad de ellos eran ni&ntilde;os de corta edad que llevan sobreviviendo hasta seis meses, en algunos casos, en hostales, pensiones y residencias de la provincia marroqu&iacute; de Nador a la espera de poder acceder a Europa.
    </p><p class="article-text">
        Todos tienen familiares en Europa, la mayor&iacute;a de ellos no quiere quedarse en Espa&ntilde;a, sino que desean reunirse con sus parientes en Francia, B&eacute;lgica, Holanda o Alemania; y una vez all&iacute; tramitar su petici&oacute;n deasilo.
    </p><p class="article-text">
        En el lado espa&ntilde;ol, una veintena de j&oacute;venes sirios, la mayor&iacute;a menores de edad, esperaba con ansia e inquietud poder abrazarse a sus familiares y compatriotas. Entre ellos, Moham y Khaled. Estos adolescentes son primos entre ellos y sobrinos de Manar Almustafa, la ciudadana siria que lleg&oacute; a Melilla con el 90% de su cuerpo quemado y que el pasado mes de diciembre logr&oacute;, despu&eacute;s de denunciar p&uacute;blicamente su caso, ser acogida en la Espa&ntilde;a peninsular.
    </p><p class="article-text">
        Diferentes instituciones defensoras de los derechos humanos a ambos lados de la frontera cifran en m&aacute;s de 1.500 los ciudadanos de nacionalidad siria que han dejado su tierra, han recorrido todo el norte de &Aacute;frica buscando entrar en el continente europeo y que ahora malviven en la comarca occidental del reino alau&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Bloqueados, sin encontrar fin a su calvario y dependiendo casi exclusivamente de pagar por documentaci&oacute;n marroqu&iacute; falsa para acceder a suelo espa&ntilde;ol, estos supervivientes empiezan a perder laesperanza, la paciencia y, en algunos casos, la cabeza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43abcac7-7d6c-4b66-9f8c-a092a7edd712_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuentan que la mayor&iacute;a de las familias que luchan por acceder a Melilla proceden de Homs, la ciudad m&aacute;sdevastada por los bombardeos en Siria. Casi todos han visto morir a familiares y amigos, y han perdido sus hogares o sus negocios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No son delincuentes ni est&aacute;n locos&rdquo;, asegura Khaled, s&oacute;lo est&aacute;n desesperados por tener que permanecer en Marruecos y comprobar que su huida parece no acabar nunca: &ldquo;No est&aacute;n movidos por mafias ni quieren hacer ning&uacute;n mal en la frontera. Ellos quieren terminar su camino; dejar de huir. Descansar en Europa hasta que termine la guerra y luego intentar volver si queda algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Moham est&aacute; muy apenado. Ten&iacute;a ganas de ver a su t&iacute;a que est&aacute; enferma. S&oacute;lo trescientos metros les separan, pero no pueden verse. Ella duerme en el cuartucho de un hostal con otras siete personas, cerca de la estaci&oacute;n de autobuses de Nador. &Eacute;l junto a sus primos en una habitaci&oacute;n del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla: &ldquo;Me da mucha pena. Ellos vienen de una guerra; no tienen casa; lo han perdido todo. Tienen sus papeles y documentaci&oacute;n siria, s&oacute;lo quieren reunirse con los suyos, con nosotros, y ser refugiados en Europa. No son delincuentes, s&oacute;lo familias con miedo&rdquo;, comenta el joven Moham, que asegura que la situaci&oacute;n mental de muchos de ellos es muy precaria, ya que sienten que noterminan de dejar atr&aacute;s la guerra y el sufrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, en Nador, Abdelkader desayuna en un cafet&iacute;n con dos de sus hijos. &Eacute;l tambi&eacute;n tiene parientes en el CETI y su intenci&oacute;n es llegar hasta B&eacute;lgica donde le espera su hermano que vive all&iacute; desde hace cinco a&ntilde;os. Le llama la atenci&oacute;n la cantidad de miseria y necesidad que ve a su alrededor, pero no entiende por qu&eacute; ellos, que huyen de una guerra, tienen que pagar a intermediarios para que les proporcionen documentaci&oacute;n falsa para cruzar las fronteras, mientras que todo el mundo puede hacerlo con sus papeles: &ldquo;Somos refugiados. Hemos perdido nuestra tierra y nos obligan a llegar hasta aqu&iacute; deforma clandestina. Estamos a un paso de ver a nuestras familias y tenemos que seguir aqu&iacute; sin poder hacernada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) lleva meses denunciando la situaci&oacute;n de los desplazados sirios en Melilla y Marruecos. Estas personas, en su mayor&iacute;a ni&ntilde;os, huyen de una masacre que ha destruido m&aacute;s de 500.000 hogares y que ha generado 6,5 millones de desplazados internos y 2,5 millones de personas que han dejado su tierra y han sido registrados como refugiados o solicitantes deasilo en diferentes pa&iacute;ses del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR), el Consejo Europeo de Refugiados y Exiliados (ECRE) y la organizaci&oacute;n Accem instan en un comunicado a la Comisi&oacute;n Europea a que investigue de forma inmediata las posibles vulneraciones de las disposiciones contenidas en la Directiva sobre procedimiento de asilo y en la Directiva de retorno y el C&oacute;digo de fronteras Schengen, especialmente en lo referido al acceso al procedimiento de protecci&oacute;n internacional y al acceso a unrecurso efectivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/huimos-guerra-obligan-fronteras-clandestina_1_5022741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Feb 2014 19:35:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/01ee92f2-5f66-4dc6-9f12-79d1cdb058d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4247116" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/01ee92f2-5f66-4dc6-9f12-79d1cdb058d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4247116" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Huimos de una guerra y nos obligan a pasar las fronteras de forma clandestina"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/01ee92f2-5f66-4dc6-9f12-79d1cdb058d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melilla,Inmigración,Siria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no hay polémica, no hay asilo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/crisis-evidencia-bloqueo-melilla-paises_1_5073444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a58a7c67-696d-40be-a666-3aaa285fddb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no hay polémica, no hay asilo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presión mediatica obligó al Gobierno a permitir a los sirios cruzar a la península desde Melilla pero el resto de demandantes de asilo siguen bloqueados</p><p class="subtitle">Los sirios llegados a Ceuta continúan encerrados en la ciudad autónoma</p><p class="subtitle">Una mala interpretación de la Ley de asilo no permite salir a los peticionarios de las ciudades autónomas mientras se estudia el caso</p></div><p class="article-text">
        Esta semana sal&iacute;a desde Melilla hacia la Espa&ntilde;a peninsular el segundo grupo de ciudadanos sirios que permanec&iacute;an bloqueados en Melilla, algunos desde hace un a&ntilde;o. Seis familias, un total de 57 personas, se suman a las otras 71 que ya han partido en barco, rumbo a M&aacute;laga, para ser acogidos en centros de ONG y asociaciones humanitarias que cooperan con la Secretaria General de Inmigraci&oacute;n. Por su parte, los 30 sirios que esperan en Ceuta contin&uacute;an bloqueados.
    </p><p class="article-text">
        En Melilla estas personas son encerradas junto con los inmigrantes irregulares en centros que no tienen la infraestructura espacial ni administrativa para darles la protecci&oacute;n internacional que merecen por derecho propio. Ahora, tras numerosas protestas ante la Delegaci&oacute;n del Gobierno y despu&eacute;s de permanecer acogidas varias semanas en la explanada de la mezquita del cementerio musulm&aacute;n, abandonan esta ciudad como beneficiarios de un programa de acogida y tendr&aacute;n un plazo de seis meses para tramitar el asilo en el punto del pa&iacute;s que estimen oportuno.
    </p><p class="article-text">
        Los sirios llegan a la pen&iacute;nsula desde Melilla a trav&eacute;s de un <em>laissez-passer </em>o salvoconducto<em>,</em> un documento de viaje que permite el movimiento a trav&eacute;s de fronteras internacionales, generalmente por motivos humanitarios. De esta forma, adem&aacute;s de no reconocerse la protecci&oacute;n internacional a este colectivo, tampoco se reconoce a la ciudad aut&oacute;noma como territorio Europeo de pleno derecho.
    </p><p class="article-text">
        Estas familias, que lo han perdido todo en el conflicto activo m&aacute;s sangriento del planeta, no se han atrevido a pedir asilo por miedo a quedar bloqueados en Melilla durante meses o a&ntilde;os mientras se estudia su situaci&oacute;n. Esto es debido a una interpretaci&oacute;n incorrecta de la nueva ley de asilo con la que se restringe el derecho de libre circulaci&oacute;n a los demandantes de asilo en las ciudades aut&oacute;nomas de Melilla y Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n es conocida por el Centro de estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), cuyo director, Carlos Montero, asegura que est&aacute;n atados de pies y manos, ya que es el Ministerio del Interior el que malinterpreta la ley y no permite la salida de estas personas hasta que se resuelva el caso, algo que puede durar a&ntilde;os: &ldquo;Hemos hablado con ACNUR y con el Defensor del Pueblo para que presionen sobre este tema. Adem&aacute;s, creemos que el CETI no es un lugar para que est&eacute;n ellos. Existen centros de atenci&oacute;n a los refugiados en la pen&iacute;nsula donde deber&iacute;an ser trasladados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en Melilla los sirios parten hacia la pen&iacute;nsula con el salvoconducto humanitario, <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Inmigrantes-concentrarse-traslado-Peninsula-Ceuta_0_218378989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en Ceuta </strong></a><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Inmigrantes-concentrarse-traslado-Peninsula-Ceuta_0_218378989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>c</strong></a><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Inmigrantes-concentrarse-traslado-Peninsula-Ceuta_0_218378989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>ont</strong></a><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Inmigrantes-concentrarse-traslado-Peninsula-Ceuta_0_218378989.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>in&uacute;an protestando</strong></a> a la espera de que les den, al menos, la misma oportunidad que a sus compatriotas acogidos en la otra ciudad aut&oacute;noma.
    </p><h3 class="article-text">Interpretaci&oacute;n err&oacute;nea de la actual legislaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <strong>Interpretaci&oacute;n err&oacute;nea de la actual legislaci&oacute;n</strong>Desde la entrada en vigor de la actual Ley de Asilo 12/2009, el 1 de enero de 2010, se restringi&oacute; el acceso a la pen&iacute;nsula de las personas solicitantes de asilo, cuya petici&oacute;n es admitida a tr&aacute;mite en Melilla y Ceuta, constituyendo una vulneraci&oacute;n del art&iacute;culo 19 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, referente a la libertad de residencia y circulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo expone Lourdes Navarro, coordinadora jur&iacute;dica de la oficina de la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Andaluc&iacute;a, quien insiste en que: &ldquo;No existe ninguna limitaci&oacute;n ni exclusi&oacute;n legal que avale esta pr&aacute;ctica administrativa. No hablamos s&oacute;lo de una cuesti&oacute;n burocr&aacute;tica, si no de una vulneraci&oacute;n flagrante de derechos fundamentales recogidos en nuestra carta magna&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Existen diversas sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Andaluc&iacute;a y de juzgados de lo contencioso administrativo de Ceuta que ponen de manifiesto que no es posible hacer interpretaciones restrictivas de derechos esenciales como la protecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        Pero la Administraci&oacute;n central se aferra a Schengen, acuerdo por el que desde 1995 varios pa&iacute;ses de Europa, entre ellos Espa&ntilde;a, suprimieron los controles en las fronteras interiores. Dicho pacto, deja fuera de este territorio com&uacute;n a Melilla y Ceuta y obliga a Espa&ntilde;a a que siga aplicando &ldquo;los controles actualmente existentes para mercanc&iacute;as y viajeros procedentes de las ciudades de Ceuta y Melilla previos a su introducci&oacute;n en el territorio aduanero de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las autoridades aluden al Tratado Schengen e invocan el Art&iacute;culo 5, referido al control de mercanc&iacute;as y personas. En este caso hablamos de solicitantes de asilo que gozan de un trato preferente por su particular situaci&oacute;n y de una autorizaci&oacute;n de residencia v&aacute;lida para todo el territorio espa&ntilde;ol desde el momento en el que es admitida a tr&aacute;mite su solicitud&rdquo;, explica Navarro.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, esta cl&aacute;usula no es aplicable a estas personas que temen pedir el asilo porque &ldquo;en vez de acceder a la protecci&oacute;n que piden se les deje en una situaci&oacute;n de desamparo&rdquo;, quedando bloqueados en territorios aislados sin libertad de movimiento.
    </p><h3 class="article-text">Caso Manar, punto de inflexi&oacute;n: &iquest;Por qu&eacute; solo los sirios?</h3><p class="article-text">
        Desde que se hiciera p&uacute;blica la situaci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Manar-subsidiaria-Espana-Vuelvo-Gracias_0_212078827.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Manar</strong></a> &ndash;la joven siria que permanec&iacute;a quemada en Melilla sin poder ser tratada-, el problema de la concesi&oacute;n del asilo en Melilla est&aacute; siendo evidenciado y las autoridades empiezan a poner de su parte para arreglar este escenario discriminatorio para un colectivo tan vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        El delegado del Gobierno en Melilla ha manifestado estos d&iacute;as que los sirios &ldquo;son merecedores de la protecci&oacute;n internacional&rdquo; y que a todos los que huyen de un conflicto armado se les debe tratar de una manera especial debido a su vulnerabilidad y sus necesidades especiales.
    </p><p class="article-text">
        Un discurso m&aacute;s conciliador que el que tuvo en septiembre de 2012, cuando <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Melilla-interpone-sirios-libertad_0_188281983.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Amine</strong></a>, un sirio que, tras permanecer a&ntilde;o y medio encerrado en el CETI y despu&eacute;s de cuatro meses de protestas ante la Delegaci&oacute;n en Melilla, amenaz&oacute; con suicidarse. Entonces, Abdelmalik El Barkani asegur&oacute; que los problemas de este chico eran iguales que los de los otros 742 internos del centro de inmigrantes y que con &eacute;l no se iba a hacer una excepci&oacute;n, ya que: &ldquo;No se nos puede olvidar que un inmigrante que entra de forma clandestina, inmediatamente es identificado y se procede a firmar su expulsi&oacute;n que se tendr&aacute; que llevar a la pr&aacute;ctica&rdquo;. &iquest;Enlace?
    </p><p class="article-text">
        ACNUR, tras su visita a Melilla el pasado mes de diciembre, aboga por el acceso a un territorio seguro de quienes necesitan protecci&oacute;n internacional y a procedimientos de asilo justos y eficaces, con las debidas garant&iacute;as. La Agencia de la ONU para los Refugiados considera tambi&eacute;n esencial que se lleve a cabo una buena identificaci&oacute;n de las personas que puedan necesitar protecci&oacute;n internacional y que dispongan de unas condiciones de acogida y asistencia adecuadas a sus necesidades espec&iacute;ficas, pues se trata a menudo de personas que han sufrido traumas y graves violaciones de derechos humanos tanto en el pa&iacute;s de origen como durante su huida en busca de lugares seguros.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, ha formulado una recomendaci&oacute;n a la Secretar&iacute;a General de Inmigraci&oacute;n y Emigraci&oacute;n y a la Direcci&oacute;n General de la Polic&iacute;a para facilitar el traslado a la pen&iacute;nsula de aquellos solicitantes de asilo que se encuentran en Ceuta y Melilla en situaci&oacute;n de especial vulnerabilidad, por proceder de pa&iacute;ses en guerra, algunos con menores de edad a su cargo.
    </p><h3 class="article-text">Naciones Unidas ya ha dado un tir&oacute;n de orejas a Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        Tras la visita hace un a&ntilde;o del Relator Especial sobre las Formas Contempor&aacute;neas de Racismo, Discriminaci&oacute;n Racial, Xenofobia y Formas Conexas de Intolerancia, Mutuma Ruteere, le&iacute;a ante la Asamblea General de Naciones Unidas su informe relativo a Espa&ntilde;a, en el que dedicaba m&aacute;s de dos p&aacute;ginas a la situaci&oacute;n de los solicitantes de asilo en Melilla y Ceuta, la cual le merec&iacute;a &ldquo;una especial atenci&oacute;n&rdquo;. Naciones Unidas observaba con preocupaci&oacute;n que en estas ciudades &ldquo;se debilita la protecci&oacute;n internacional&rdquo; y que la solicitud de asilo pone &ldquo;a las personas en una situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n y desigualdad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El informe denunciaba la inadecuada situaci&oacute;n de los solicitantes de asilo que permanecen alojados junto a inmigrantes en situaci&oacute;n irregular en centros faltos de espacio. El Relator Especial lamentaba que en la pen&iacute;nsula se aplique al asilo un planteamiento diferente del aplicado en las ciudades aut&oacute;nomas, lo cual ha llevado a que quienes all&iacute; se encuentran no siempre soliciten asilo, o incluso a que retiren sus solicitudes para cursarlas en la pen&iacute;nsula, a veces arriesgando su vida al cruzar de forma clandestina el estrecho de Gibraltar.
    </p><p class="article-text">
        <em>En Ceuta y Melilla existen medidas administrativas seg&uacute;n las cuales los solicitantes de asilo cuyas solicitudes son admitidas no pueden desplazarse a la Espa&ntilde;a peninsular, si bien no hay impedimentos legales para que abandonen las ciudades aut&oacute;nomas. De resultas de ello, sufren discriminaci&oacute;n en comparaci&oacute;n con los solicitantes de asilo en la pen&iacute;nsula, que s&iacute; gozan de libertad de circulaci&oacute;n. De hecho, no solo no pueden desplazarse a la Espa&ntilde;a peninsular, sino que tampoco se les permite participar en los traslados peri&oacute;dicos a la pen&iacute;nsula organizados por la administraci&oacute;n a trav&eacute;s de las actuaciones de atenci&oacute;n humanitaria hasta que se haya tramitado su solicitud de asilo.</em>
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, Ruteere apuntaba que algunas solicitudes se han retirado al ser consideradas un obst&aacute;culo para la salida de estas ciudades y que el n&uacute;mero de solicitudes se ha reducido dr&aacute;sticamente en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">Hasta siete a&ntilde;os para estudiar una solicitud</h3><p class="article-text">
        <strong>Hasta siete a&ntilde;os para estudiar una solicitud</strong>Adem&aacute;s, los solicitantes de asilo en Melilla y Ceuta tambi&eacute;n sufren largas demoras cuando la tramitaci&oacute;n de su solicitud sigue el procedimiento ordinario. Durante la visita del Relator Especial, el Gobierno reconoci&oacute; que no era f&aacute;cil cumplir los plazos establecidos y que las decisiones sobre las solicitudes de asilo pueden demorarse a veces de dos a cinco a&ntilde;os, mientras que seg&uacute;n la ley el plazo m&aacute;ximo deber&iacute;a ser de seis meses.
    </p><p class="article-text">
        Esto supone que los solicitantes de asilo se ven obligados a permanecer all&iacute; hasta que se hayan tramitado sus solicitudes, lo cual es motivo de preocupaci&oacute;n, ya que se supone que los CETI son temporales y no son adecuados para estancias largas. En concreto, en Melilla, de los 98 casos de asilo resueltos en 2012, el 57% se prolong&oacute; m&aacute;s de siete a&ntilde;os. Adem&aacute;s, los solicitantes no siempre son informados de los motivos de las largas demoras ni de cu&aacute;ndo se les comunicar&aacute; una decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante los a&ntilde;os 2010 y 2011, varios solicitantes de asilo en Melilla y Ceuta se vieron obligados a huir hacia el continente europeo de forma clandestina. Uno de ellos, el joven marfile&ntilde;o <a href="http://periodismohumano.com/migracion/la-absurda-muerte-de-abdoulaye.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Abdoulaye Kon&eacute;</strong></a>, mor&iacute;a en M&aacute;laga, en los bajos de un cami&oacute;n, tras permanecer dos a&ntilde;os encerrado en el CETI de Ceuta esperando que le concedieran el estatus de refugiado. Hab&iacute;a huido de su pa&iacute;s para no ser reclutado como ni&ntilde;o soldado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/crisis-evidencia-bloqueo-melilla-paises_1_5073444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jan 2014 07:06:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a58a7c67-696d-40be-a666-3aaa285fddb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4942810" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a58a7c67-696d-40be-a666-3aaa285fddb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4942810" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Si no hay polémica, no hay asilo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a58a7c67-696d-40be-a666-3aaa285fddb8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Melilla,Asilo,Siria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manar, tras ser acogida por España: "Vuelvo a tener ilusión. Gracias, muchas gracias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/manar-subsidiaria-espana-vuelvo-gracias_1_5099889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51324ed8-6b2b-41a2-a072-7521fed434e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manar, tras ser acogida por España: &quot;Vuelvo a tener ilusión. Gracias, muchas gracias&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La superviviente siria y 13 miembros de su familia partieron anoche en barco hacia Málaga después de estar más de dos meses bloqueados en Melilla</p><p class="subtitle">Esta tarde llegarán todos a Barcelona, donde un equipo médico del Hospital Universitari Vall d'Hebron espera poder mitigar el dolor y las tremendas quemaduras que sufren Manar y su cuñada Samiha</p><p class="subtitle">Recibirá protección subsidiaria, que no asilo</p></div><p class="article-text">
        Hasta hace un par de d&iacute;as nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era Manar, una superviviente de la cruenta guerra siria que se pasaba el d&iacute;a aguantando fuertes dolores postrada en una cama, sin mostrar su rostro y sin apenas poder hablar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy Manar se ha convertido en el icono de la lucha por el respeto a los acuerdos internacionales sobre refugiados y demandantes de asilo; y, este viernes, mostraba por primera vez su rostro abiertamente ante una c&aacute;mara de fotos, la de eldiario.es, y susurraba sin apenas mover los labios sus primeras palabras en p&uacute;blico: &ldquo;Gracias, muchas gracias. Vuelvo a tener ilusi&oacute;n. Muchas gracias. Todo ir&aacute; bien, si Dios quiere. Gracias&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/294c1697-8b2c-48c2-b7de-8be196fc6a5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o despu&eacute;s de huir de Siria, despu&eacute;s de nueve operaciones de urgencia para poder seguir respirando, y tras m&aacute;s de dos meses encerrada en Melilla luchando por sus derechos, por fin anoche llegaba a la estaci&oacute;n mar&iacute;tima del puerto melillense dispuesta a partir a la pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Y lo hac&iacute;a, como siempre, acompa&ntilde;ada de su cu&ntilde;ada Samiha, tambi&eacute;n malherida en una pierna, su hermano Mohamed, su portavoz y protector, y as&iacute; hasta 13 miembros de su familia que han vivido junto a ella toda esta injusta situaci&oacute;n que est&aacute; teniendo el final feliz que se merece.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el ferry J.J. Sister, de la compa&ntilde;&iacute;a Acciona Trasmediterr&aacute;nea, no zarpaba hasta las 23.30 horas, los miembros del Grupo de Extranjer&iacute;a de la Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Melilla all&iacute; presentes instaron a la familia Almustafa a que embarcara antes que el resto del pasaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/04665cb7-350b-4576-b113-2926c591d56d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta misma ma&ntilde;ana, a las 8.00 horas, tras una traves&iacute;a tranquila, pon&iacute;an pie en el continente europeo. En el puerto de M&aacute;laga les esperaban algunos familiares m&aacute;s para darles la bienvenida y trasladarles a Barcelona, donde disponen de datos de contacto de la Cruz Roja Espa&ntilde;ola para que puedan acogerse a los servicios destinados a solicitantes de protecci&oacute;n internacional que puedan necesitar.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n manifestaba Mohamed, en la ciudad condal les espera un equipo m&eacute;dico especialista en quemados del Hospital Universitari Vall d&rsquo;Hebron, que se ha comprometido a tratar tanto a Manar como a su cu&ntilde;ada Samiha para que en el menor plazo posible recuperen la salud.
    </p><h3 class="article-text">Otros 194 sirios, bloqueados en Melilla</h3><p class="article-text">
        Antes de embarcar, Manar se despidi&oacute; de algunos amigos y familiares que se deja en Melilla. Uno de ellos es su hermana peque&ntilde;a sobre la que dice que, si no tuviera el rostro desfigurado, es a la que m&aacute;s se parece. Este es el motivo por el que la alegr&iacute;a de este viernes no era completa: &ldquo;Todav&iacute;a hay que esperar a muchos familiares y amigos que se quedan en Melilla con muchos sufrimientos y que han perdido todo en la guerra&rdquo;, informaba Mohamed.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo momento en el que la prensa se hac&iacute;a eco de la resoluci&oacute;n de asilo para los 14 miembros de la familia Almustafa, los 194 sirios acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se trasladaban a la plaza de Espa&ntilde;a, el punto neur&aacute;lgico de la ciudad, para acampar all&iacute; en se&ntilde;al de protesta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ed39ae1-41d4-408d-9aa0-57ae1f957403_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Quieren salir hacia el continente europeo. Muchos tienen familia en diferentes puntos de Espa&ntilde;a, Francia, B&eacute;lgica o Alemania. Su intenci&oacute;n es poder proteger a sus familias y rehacer sus vidas hasta que acabe el conflicto que asola su pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nos sentimos como en la guerra&rdquo; </h3><p class="article-text">
        Algunos llevan ya en Melilla seis meses y aseguran que empiezan a tener problemas psicol&oacute;gicos: &ldquo;Nos sentimos como en la guerra. No podemos dormir, estamos nerviosos; sentimos que no tenemos a salvo a nuestras familias. Aqu&iacute; no podemos rehacer nuestras vidas, no podemos trabajar o crear un hogar. Hasta que no dejemos de huir y podamos asentarnos, estamos por dentro igual que en la guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos huyen de las hostilidades y la mayor&iacute;a de ellos lo han perdido todo en los bombardeos a las ciudades sirias m&aacute;s castigadas: Alepo, Homs, Damasco, Deir Ezzor. Pero apenas unos pocos han pedido asilo. Saben que en Melilla se hace una mala interpretaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n y que solicitar aqu&iacute; asilo implica tener que permanecer mucho tiempo bloqueado sin poder salir, en algunos casos hasta dos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/manar-subsidiaria-espana-vuelvo-gracias_1_5099889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2013 11:19:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/51324ed8-6b2b-41a2-a072-7521fed434e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1623320" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/51324ed8-6b2b-41a2-a072-7521fed434e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1623320" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Manar, tras ser acogida por España: "Vuelvo a tener ilusión. Gracias, muchas gracias"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/51324ed8-6b2b-41a2-a072-7521fed434e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Siria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una víctima de la guerra siria con graves quemaduras, bloqueada en Melilla sin poder ser tratada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/melilla-siria-asilo-conflicto-en-siria_1_5105961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8005cf67-b240-4ede-a5e2-85689c114c41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una víctima de la guerra siria con graves quemaduras, bloqueada en Melilla sin poder ser tratada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el hospital de la ciudad autónoma aseguran no tener especialistas para tratarla pero no podían trasladarla a la península si no le conceden el estatus de refugiada</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Melilla-Siria-asilo-conflicto_en_Siria_0_211378861.html#actualizacion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Actualizaci&oacute;n</a>: Pocas horas despu&eacute;s de conocerse esta informaci&oacute;n, <a href="http://www.eldiario.es/andalucia/Junta-Andalucia-refugiada-bloqueada-Melilla_0_211378991.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">la Junta de Andaluc&iacute;a ha ofrecido atenci&oacute;n a la mujer</a> y el Gobierno ha confirmado su asilo en Espa&ntilde;a.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Manar apenas puede moverse. Tiene quemado el 90% de su cuerpo, sufre terribles dolores que no le permiten descansar, ha perdido un p&aacute;rpado, tarda casi dos horas en tragar una miga de pan y la fuerte medicaci&oacute;n le est&aacute; destrozando el sistema digestivo.
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, en la nochebuena de 2012, una bomba impactaba contra la casa de la familia Almustafa en la castigada Homs, la tercera ciudad m&aacute;s importante de Siria. En la explosi&oacute;n murieron tres miembros del clan, entre ellos una de las hijas de Manar. Su cu&ntilde;ada Samiha qued&oacute; gravemente herida en una pierna. Ella, Manar, se encontraba haciendo la cena en ese momento y, adem&aacute;s de a los efectos de la bomba, sobrevivi&oacute; a la posterior explosi&oacute;n de la bombona de gas. Qued&oacute; gravemente herida, apenas pod&iacute;a respirar. Todo su cuerpo estaba quemado; el cuello y el rostro quedaron totalmente desfigurados.
    </p><p class="article-text">
        Tras ser operada de urgencia en Siria, Manar y su familia al completo huyeron al L&iacute;bano para ser tratada por un especialista. All&iacute; volvi&oacute; a pasar por quir&oacute;fano, pero recibieron un trato racista y se negaron a atenderles debidamente, lo que propici&oacute; su salida del pa&iacute;s. Despu&eacute;s de pasar varios meses en Egipto, donde Manar se someti&oacute; a siete operaciones m&aacute;s y su cu&ntilde;ada Samiha a otras cinco, y viendo que el estado de ambas segu&iacute;a siendo cr&iacute;tico, decidieron intentar llegar a Espa&ntilde;a pasando por la ruta del Magreb. Concretamente, su meta es llegar a Barcelona, donde Mohamed, otro hermano de Manar, vive y trabaja desde hace casi diez a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en Nador, ciudad fronteriza con Melilla, pagaron 3.000 euros por unos pasaportes que les permitieran pasar la aduana de Beni Enzar: &ldquo;Los pasaportes para 14 personas pueden costar hasta diez veces m&aacute;s, pero les dio tanta l&aacute;stima la situaci&oacute;n de mi hermana que apenas ganaron dinero con nosotros&rdquo;, comenta Mohamed.
    </p><h3 class="article-text">Solicitantes de asilo en Melilla: sin derecho a nada</h3><p class="article-text">
        Llegaron en Melilla el pasado 20 de octubre y cinco d&iacute;as despu&eacute;s ya hab&iacute;an hablado con la Polic&iacute;a Nacional y con la delegaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Melilla para tramitar su petici&oacute;n de asilo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el 5 de diciembre no les entregaron las &lsquo;tarjetas rojas&rsquo; que les acreditan como peticionarios de asilo. Un documento que &uacute;nicamente certifica que su caso est&aacute; en estudio y que no les permite moverse por el territorio nacional ya que s&oacute;lo es v&aacute;lido para Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Llevan m&aacute;s de dos meses hacinados en un peque&ntilde;o piso, situado en la periferia de la ciudad aut&oacute;noma, en unas condiciones poco favorables para unas enfermas de esa magnitud. Tienen derecho a ser acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) pero no quieren: &ldquo;All&iacute; hay mucha gente, mucho ruido, muchos problemas. Las habitaciones son compartidas y los servicios est&aacute;n saturados. Manar y Samiha sufren fuertes dolores, necesitan una atenci&oacute;n especial. Preferimos gastar dinero en una casa y saber que ellas est&aacute;n tranquilas. El CETI no es lugar para enfermos&rdquo;, confiesa Mohamed.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f9d04e8-f108-4b20-bbab-09c911f90d24_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El hermano de Manar asegura que tanto en la Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Melilla como en la delegaci&oacute;n de CEAR les han dicho que normalmente la concesi&oacute;n de asilo tarda entre seis meses y un a&ntilde;o y medio, aunque suele alargarse todav&iacute;a m&aacute;s. Lo que Mohamed no entiende es por qu&eacute; no aceleran el proceso sabiendo la situaci&oacute;n de urgencia que atraviesan: &ldquo;La Polic&iacute;a tiene todos los informes m&eacute;dicos y sabe de la gravedad de las heridas de Samiha y Manar: &iquest;Por qu&eacute; no les dejan ir a Barcelona para que las traten debidamente? No pedimos los papeles, ni la nacionalidad, ni queremos caridad. S&oacute;lo pedimos justicia. Huimos de una guerra en la que lo hemos perdido todo y casi morimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde CEAR aseguran conocer el caso y saber que Manar y su familia son peticionarios de asilo en Espa&ntilde;a, pero no han querido dar m&aacute;s detalles al respecto.
    </p><h3 class="article-text">En Melilla no hay especialistas para poder tratarla</h3><p class="article-text">
        En el Hospital Comarcal de Melilla aseguran que la gravedad de las quemaduras que sufre Manar debe ser tratada por un especialista del cual carecen: &ldquo;Nos han dicho que no pueden hacer nada por ella, que necesita un centro y m&eacute;dicos especializados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los dolores que sufre son tan grandes que la dosis de morfina para mitigarlos es cada vez mayor. Sin ellos no podr&iacute;a conciliar el sue&ntilde;o. Adem&aacute;s, la familia no puede seguir asumiendo el coste del tratamiento: s&oacute;lo en analg&eacute;sicos, antibi&oacute;ticos y cremas hidratantes y regeneradoras Manar y su cu&ntilde;ada gastan una media de 80 euros semanales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e991b50a-81ba-4e80-8df4-55707a3ed80c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La primera vez que acudimos a urgencias no quisieron atendernos, dec&iacute;an que no ten&iacute;amos derecho a asistencia m&eacute;dica. Mi hermana se mor&iacute;a de dolor y les suplicamos que hicieran algo por ella. A los dos minutos aparecieron cuatro guardias civiles de uniforme y tres polic&iacute;as nacionales de paisano como si fu&eacute;ramos unos delincuentes&rdquo;, cuenta irritado el hermano de Manar.Desde que tienen la tarjeta de solicitante de asilo les atienden con normalidad, pero cada vez que acuden al hospital aparece la polic&iacute;a para comprobar que son peticionarios de asilo y no se van sin hacerles un exhaustivo interrogatorio y fotocopiar sus &lsquo;tarjetas rojas&rsquo;.El caso, en la Mesa del CongresoLa situaci&oacute;n de esta familia ha despertado el inter&eacute;s del diputado de Amaiur, Jon I&ntilde;arritu Garc&iacute;a. Tras visitar la ciudad de Melilla el pasado 21 de diciembre, tard&oacute; dos d&iacute;as en elevar a la Mesa del Congreso de los Diputados la historia y las circunstancias actuales de Manar. Esta formaci&oacute;n pol&iacute;tica se pregunta c&oacute;mo una herida de guerra con necesidad de tratamiento urgente permanece bloqueada en un lugar en el que no pueden atenderla debidamente por falta de medios. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del Grupo Mixto, el diputado pide respuesta por escrito al Gobierno espa&ntilde;ol en este sentido, esperando que se aclaren los motivos por los que no se ha procedido a un traslado inmediato de Manar.Tambi&eacute;n pide al Ejecutivo estatal que revele la fecha exacta en la que Melilla empez&oacute; a recibir personas de origen sirio heridas en el actual conflicto y que ponga plazo a la resoluci&oacute;n del asilo pedido por la familia Almustafa.Mientras, s&oacute;lo queda esperarManar no deja de sangrar. Sus heridas y quemaduras supuran constantemente y apenas puede cerrar los ojos. Mohamed cuenta que su hermana llora todos los d&iacute;as de dolor y que ya nada parece aliviar sus constantes dolores.Los miembros de la familia Almusafa que residen en la ciudad condal ha contactado ya con un centro y un equipo de especialistas que esperan la llegada de Manar y su cu&ntilde;ada para atenderlas debidamente.Mientras permanecen unidos, rezando y cuid&aacute;ndose los unos a los otros. Dicen que son sirios, que quieren morir siendo sirios y que, de no ser por la guerra, nunca hubieran dejado la tierra que les vio nacer y que tanto aman: &ldquo;Un sirio nunca saldr&iacute;a de su bella tierra. All&iacute; ten&iacute;amos trabajo, posesiones, familia; pero lo hemos perdido todo. La gente all&iacute; pasa miedos, nervios; los problemas y las bombas no te dejan dormir. Por eso venimos a Europa, para sobrevivir y para poder darles un futuro a nuestros hijos. Jam&aacute;s pensamos que esto nos iba a pasar en suelo espa&ntilde;ol. S&oacute;lo nos queda esperar y pedirle a Dios que nos ayude&rdquo;, concluye Mohamed.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/melilla-siria-asilo-conflicto-en-siria_1_5105961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2013 09:06:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8005cf67-b240-4ede-a5e2-85689c114c41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4019319" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8005cf67-b240-4ede-a5e2-85689c114c41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4019319" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una víctima de la guerra siria con graves quemaduras, bloqueada en Melilla sin poder ser tratada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8005cf67-b240-4ede-a5e2-85689c114c41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Melilla,Siria,Asilo,Conflicto en Siria,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abdelaoui: parapléjico por intentar saltar la valla de Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdelaoui-paraplejico-intentar-saltar-valla_1_5102079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/577642f0-37dc-4962-8e42-67e354c20a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abdelaoui: parapléjico por intentar saltar la valla de Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hambre y la necesidad llevaron a este maliense de 32 años hasta el monte Gurugú</p><p class="subtitle">Huyendo de una redada de las Fuerzas Auxiliares cayó por un terraplén golpeándose la espalda y la cabeza; la rotura de varias vértebras le seccionó la médula y ya no podrá andar nunca más</p><p class="subtitle">“Muchos de mis compañeros han muerto  o desaparecido, otros han sido deportados y algunos todavía pasan frío  en el monte intentando alcanzar su meta"</p></div><p class="article-text">
        En la segunda planta del m&oacute;dulo central del Hospital Hassani de Nador, subiendo la escalera a mano izquierda, se encuentra el m&oacute;dulo de Cirug&iacute;a Masculina. La primera habitaci&oacute;n siempre est&aacute; cerrada; es el cuarto de pacientes con graves lesiones de columna, principalmente parapl&eacute;jicos. En la &uacute;ltima de las ocho camas se encuentra recostado y siempre sonriente el interno n&uacute;mero 21036 bajo el nombre de Abdelhakib, aunque todos le conocen como Abdelaoui.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os como pintor de obra y oficial de primera, especialista en suelos, en su Bamako natal, se vio sin empleo y teniendo que mendigar para poder comer. Tras cuatro meses mano sobre mano decidi&oacute; buscar suerte en el norte; necesitaba ganar dinero para poder casarse con su novia de toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        Este joven maliense de 32 a&ntilde;os, estuvo siete meses en Rabat intentando encontrar trabajo. El hambre y la desesperaci&oacute;n le llevaron hasta el monte Gurug&uacute;. &Eacute;l no quer&iacute;a, le daba miedo la valla; pero la necesidad era m&aacute;s fuerte.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 21 de octubre, cuando s&oacute;lo llevaba un mes en los campamentos cercanos a Melilla, las Fuerzas Auxiliares junto con el Ej&eacute;rcito y la Gendarmer&iacute;a marroqu&iacute; llevaron a cabo una macrorredada conjunta a las 03:00 de la madrugada. Sorprendieron a numerosos subsaharianos durmiendo a la intemperie y no dudaron en propinar palizas y destrozar tiendas antes de detener a cientos de personas.
    </p><p class="article-text">
        Abdelaoui dorm&iacute;a profundamente cuando oy&oacute; gritos y se despert&oacute; sobresaltado. Ya los ten&iacute;a encima, asegura que llegaron a pegarle y a forcejear con &eacute;l durante un instante. Logr&oacute; zafarse y corri&oacute; monte abajo. Todo estaba oscuro, no sab&iacute;a hacia donde iba. De repente el suelo se acab&oacute; bajo sus pies y sin esperarlo cay&oacute; por un terrapl&eacute;n varios metros golpe&aacute;ndose con fuerza en la espalda y la cabeza. Estuvo algunas horas desangr&aacute;ndose solo, tirado moribundo en un pedregal. Todos le daban por muerto: &ldquo;Pens&eacute; que no despertar&iacute;a nunca m&aacute;s. Muchos de mis compa&ntilde;eros han muerto o desaparecido, otros han sido deportados y algunos todav&iacute;a pasan fr&iacute;o en el monte intentando alcanzar su meta&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e01dcd89-2041-41ec-ab67-f486dc2ef533_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una operaci&oacute;n de urgencia logr&oacute; salvarle la vida, pero la rotura de varias v&eacute;rtebras le seccion&oacute; la m&eacute;dula: ya no podr&aacute; andar nunca m&aacute;s. Desde entonces permanece postrado en una estrecha cama oxidada al fondo de una habitaci&oacute;n cuya puerta cierra gracias a que las enfermeras ponen vendas usadas de tope.
    </p><p class="article-text">
        Ha perdido toda la musculatura de las piernas y no deja de adelgazar por d&iacute;as. Las heridas y escaras en la espalda y los gl&uacute;teos son tales que dejan asomar hasta el hueso e impregnan la estancia de un fuerte olor a carne engangrenada.
    </p><p class="article-text">
        La hermana Francisca, cooperante de la Delegaci&oacute;n de Migraciones del Arzobispado de T&aacute;nger en Nador, asegura que &eacute;l, Abdelaoui, no sabe todav&iacute;a la gravedad de sus lesiones: &ldquo;Tiene que empezar a usar los brazos como si fueran sus piernas y debe moverse para no seguir formando escaras en su cuerpo. El problema es que &eacute;l cree que pronto volver&aacute; a andar. No es consciente de su paraplej&iacute;a o no quiere serlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es un caso normal&rdquo;, asegura Esteban Vel&aacute;zquez, coordinador de la Delegaci&oacute;n de Migraciones: &ldquo;Merece una atenci&oacute;n y un tratamiento especial. Hablamos de un pobre chico que no tiene medios y al que no podemos dejar paral&iacute;tico de nuevo en el monte para que se busque la vida o intente de nuevo saltar la valla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para las organizaciones que trabajan con los inmigrantes a ambos lados de la frontera sur de Europa, lo ideal ser&iacute;a poder trasladar a Abdelaoui al Hospital Nacional de Parapl&eacute;jicos en Toledo. Por eso, piden la colaboraci&oacute;n de asociaciones e instituciones para que esto sea posible antes de que su salud se deteriore aun m&aacute;s; e instan a todo aquel que quiera y pueda echar una mano a que lo comunique a trav&eacute;s del correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:migracionesnador@gmail.com" target="_blank" class="link">migracionesnador@gmail.com</a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi familia y mi novia saben que estoy ingresado. Est&aacute;n tranquilos, saben que saldr&eacute; pronto y que volver&eacute; a ser el que era&rdquo;, comenta Abdelaoui con una enorme y sincera sonrisa mientras manosea una estampita de la  Virgen de los Desamparados.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos seis meses, s&oacute;lo entre los inmigrantes que han intentando saltar la valla de Melilla y han quedado en el lado marroqu&iacute;, al menos un chico ha quedado ciego, tres tuertos, otros tres han sufrido graves lesiones de columna, dos han sido operados con roturas en la mand&iacute;bula, y as&iacute; hasta casi 900 inmigrantes atendidos en el hospital provincial de Nador: &ldquo;Muchos caen enfermos, algunos se cortan con las cuchillas o se golpean al intentar saltar la valla, pero la gran mayor&iacute;a son v&iacute;ctimas de las palizas de las Fuerzas Auxiliares marroqu&iacute;es&rdquo;, informa Esteban Vel&aacute;zquez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas son las consecuencias de las pol&iacute;ticas migratorias de Europa y Marruecos que nutren a fuerzas paramilitares para que persigan y exterminen a los inmigrantes, pero no dan un duro para el tratamiento sanitario de estas pobres gentes ni por la defensa de los derechos humanos&rdquo;, comenta Jos&eacute; Palaz&oacute;n, presidente de la ONG PRODEIN.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es curioso, yo he pintado y he ayudado a poner los suelos de un centro sanitario y me qued&oacute; mejor que este&rdquo;,  dice Abdelaoui que sigue esperando un gesto solidario que le permita salir adelante y poder disfrutar de la vida: &ldquo;No s&eacute; si volver&eacute; a Mal&iacute; o llegar&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a a Espa&ntilde;a, s&oacute;lo s&eacute; que quiero subirme a la escalera y volver a pintar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Blasco de Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdelaoui-paraplejico-intentar-saltar-valla_1_5102079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2013 20:46:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/577642f0-37dc-4962-8e42-67e354c20a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1129888" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/577642f0-37dc-4962-8e42-67e354c20a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1129888" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Abdelaoui: parapléjico por intentar saltar la valla de Melilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/577642f0-37dc-4962-8e42-67e354c20a03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Valla de Melilla,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
