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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marc Andreu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marc_andreu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marc Andreu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El legado de Paco Candel que alumbra la acogida de los 'nuevos catalanes' del siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/legado-paco-candel-alumbra-acogida-nuevos-catalanes-siglo-xxi_1_12072907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6100588-a241-4084-b8a9-b2f2f4fa2301_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El legado de Paco Candel que alumbra la acogida de los &#039;nuevos catalanes&#039; del siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El perfil de la inmigración ha cambiado, pero persisten muchas de las problemáticas que describió en 'Los otros catalanes' el escritor Paco Candel, del que se cumple el centenario de nacimiento</p><p class="subtitle">Catalunya alcanza los 8 millones de habitantes gracias a un 20% de población migrante</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hace falta demostrar que el inmigrante no vino a comerse el pan de nadie, sino el suyo y ning&uacute;n otro. No vino a eso ni viene a eso&rdquo;. Extra&iacute;da del emblem&aacute;tico libro de 1964 <em>Los otros catalanes</em>, sigue siendo actual esta cita del escritor Paco Candel (Casas Altas, 1925 - Barcelona, 2007), de quien se cumple el centenario de su nacimiento, y que encabeza un reci&eacute;n estudio en el que CCOO analiza a la poblaci&oacute;n de origen extranjero en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Coordinado por la soci&oacute;loga de la Fundaci&oacute;n Cipriano Garc&iacute;a Mari&ntilde;a Couceiro, que ha vaciado y cruzado de forma exhaustiva estad&iacute;sticas oficiales de todo tipo, el trabajo de CCOO <em>Els altres catalans i catalanes del segle XXI</em> concluye que, igual que anta&ntilde;o, &ldquo;las personas migrantes no han venido a sustraer ocupaci&oacute;n a las personas nacidas en Espa&ntilde;a, sino a ocupar los puestos de trabajo que estas no quieren o desean&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son claros. Desde el a&ntilde;o 2000, Catalunya ha experimentado un espectacular crecimiento demogr&aacute;fico, pasando de seis millones de habitantes a ocho. Si a principios de siglo las personas nacidas fuera de Espa&ntilde;a empadronadas en Catalunya eran solo 253.000 &ndash;un 4% de la poblaci&oacute;n&ndash;, hoy esta cifra supera ya de largo el mill&oacute;n y medio de personas &ndash;concretamente 1.650.000, m&aacute;s del 21% de la poblaci&oacute;n&ndash;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una mujer pasea por las calles de Barcelona con sus dos hijas                            </span>
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        Con una natalidad y un paro a la baja y el empleo al alza, tras superar la crisis del 2008 y el par&eacute;ntesis de la pandemia, lo cierto es que el 95% del crecimiento de la poblaci&oacute;n activa en Catalunya entre 2010 y 2023, que fue de 400.000 trabajadores, ha sido de personas nacidas en el extranjero. Esto explica por qu&eacute; el 26% de la poblaci&oacute;n asalariada en Catalunya es hoy de origen extranjero, sin contar la que trabaja en la econom&iacute;a irregular o sumergida.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio de CCOO, la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de origen extranjero ocupa en Catalunya los puestos de trabajo m&aacute;s precarios en los sectores econ&oacute;micos menos deseados. Esta situaci&oacute;n, que implica a menudo desarrollar oficios o profesiones muy por debajo de su cualificaci&oacute;n, con salarios m&aacute;s bajos, m&aacute;s riesgos en salud laboral, m&aacute;s temporalidad y, en definitiva, m&aacute;s precariedad, es hom&oacute;loga a la que vivi&oacute; la inmigraci&oacute;n procedente del resto de Espa&ntilde;a durante el siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Ya sucedi&oacute; con la primera gran ola de inmigrantes durante el primer tercio del siglo, justo cuando Candel emigr&oacute; con sus padres, en 1927, de la comarca valenciana del Rinc&oacute;n de Ademuz a la Barcelona que constru&iacute;a la Exposici&oacute;n Internacional en la ladera de Montju&iuml;c opuesta a la que, del lado de la Zona Franca, se poblaba de barracas y barrios obreros. Y sucedi&oacute; con la segunda ola, esa que Candel, vecino de la Zona Franca, retrat&oacute; entre los a&ntilde;os cincuenta y setenta, en plena posguerra, dictadura y desarrollismo franquistas.
    </p><p class="article-text">
        En el pen&uacute;ltimo cap&iacute;tulo, Candel escribe que <em>Los otros catalanes</em> no es &ldquo;un estudio cient&iacute;fico, riguroso ni matem&aacute;tico sobre la inmigraci&oacute;n&rdquo;. Aclara que sus p&aacute;ginas son &ldquo;una serie de observaciones hechas en torno a una clase y un ambiente que en todos los aspectos es el nuestro&rdquo;. Y ese <em>nosotros</em> que se equipara con los <em>otros </em>del t&iacute;tulo no es solo, ni principalmente, en clave nacional, sino de clase. As&iacute; lo precis&oacute; Candel a su amigo y periodista Josep Maria Huertas Claver&iacute;a en una entrevista de 1964: &ldquo;<em>Los otros catalanes</em> son, ante todo, una defensa a ultranza del inmigrante pobre, inmerso en el proletariado&rdquo;.
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                    alt="Una familia toma el fresco en la calle Barnola de Barcelona, donde se levantaban las &#039;Casas Baratas&#039; que ocupó la inmigración interior. Imagen de 1970"
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                Una familia toma el fresco en la calle Barnola de Barcelona, donde se levantaban las &#039;Casas Baratas&#039; que ocupó la inmigración interior. Imagen de 1970                            </span>
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        Hoy, como ayer, son comunes problem&aacute;ticas bien conocidas por los reci&eacute;n llegados: la dificultad para acceder a una vivienda digna, la pobreza infantil, la explotaci&oacute;n laboral y la exclusi&oacute;n social. Con la diferencia, entre la inmigraci&oacute;n del siglo XX y la actual, que, en contra del imaginario colectivo, es extraordinario el aumento del nivel educativo de la poblaci&oacute;n de origen extranjero, ya muy parecido al de la poblaci&oacute;n nacida en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, por primera vez, el n&uacute;mero de empadronados en Catalunya de origen extranjero super&oacute; al de los nacidos en el resto de Espa&ntilde;a. Ya hay m&aacute;s <em>nuevos otros catalanes</em> de la tercera ola migratoria que <em>viejos</em> <em>otros catalanes</em> de la segunda ola. Seg&uacute;n datos del padr&oacute;n, de las 1.650.000 personas de origen extranjero que viv&iacute;an en Catalunya en el 2022, poco m&aacute;s de medio mill&oacute;n hab&iacute;an obtenido la nacionalidad espa&ntilde;ola, lo que representa casi un tercio de todas ellas. Pero, a su vez, una cuarta parte de los migrantes de origen extracomunitario empadronados en Catalunya se encuentran en situaci&oacute;n irregular. Es decir, no solo carecen de la nacionalidad, sino de permiso de trabajo o residencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todos estos <em>nuevos otros catalanes</em>, los latinoamericanos son el colectivo predominante: representan el 43,2% de los residentes nacidos fuera de Espa&ntilde;a. En segundo lugar, est&aacute; la poblaci&oacute;n de origen africano, seguida de las personas nacidas en alg&uacute;n otro pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea. En ambos casos, y en contra tambi&eacute;n del imaginario popular, sus porcentajes se han ido reduciendo de forma progresiva. Por el contrario, durante el primer cuarto del siglo XXI se ha casi duplicado el porcentaje de la poblaci&oacute;n catalana de origen asi&aacute;tico y, en menor medida, el de las personas nacidas en un pa&iacute;s europeo no comunitario.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el perfil de la inmigraci&oacute;n ha cambiado. Es mucho m&aacute;s plural y diverso en or&iacute;genes, lenguas, culturas y religiones. Sin embargo, persisten muchas de las problem&aacute;ticas que ya describi&oacute; Candel en <em>Los otros catalanes</em>. El contexto ya no es el de la dictadura franquista. Parad&oacute;jicamente, la imperfecta democracia en Espa&ntilde;a, un autogobierno de Catalunya minado por unos y otros en la larga d&eacute;cada del <em>proc&eacute;s, </em>los recortes en el estado de bienestar, la p&eacute;rdida general de conciencia de clase y el auge de la extrema derecha han configurado un marco perverso.
    </p><p class="article-text">
        Desigualdades sociales crecientes, la ley de Extranjer&iacute;a y restricciones migratorias europeas, as&iacute; como el repliegue cultural identitario y conservador, hacen dif&iacute;cil salir de la exclusi&oacute;n a miles de personas. Adem&aacute;s, y a diferencia de los <em>otros catalanes</em> de antes, que en definitiva eran espa&ntilde;oles, la gran mayor&iacute;a de las personas migrantes de hoy no tienen reconocidos derechos b&aacute;sicos de ciudadan&iacute;a por ser de origen extranjero. Sin ir m&aacute;s lejos, entre una quinta y una cuarta parte de la poblaci&oacute;n catalana no puede votar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente el derecho al voto, la lucha por la democracia, las libertades y los derechos sociales y nacionales fueron clave para la socializaci&oacute;n y cohesi&oacute;n de los <em>otros catalanes</em> en la idea de <em>Catalunya, un sol poble</em>. El propio Candel fue uno de los senadores m&aacute;s votados de Espa&ntilde;a, en 1977, y concejal de L'Hospitalet de Llobregat por el PSUC, en 1979. Acompa&ntilde;ado por el activista Josep Benet, el dirigente comunista Antoni Guti&eacute;rrez D&iacute;az y el sindicalista Cipriano Garc&iacute;a, Candel fij&oacute; un terreno de juego para la convivencia en el catalanismo democr&aacute;tico que era com&uacute;n a las Comisiones Obreras, al comunismo del PSUC, a la izquierda socialista de Joan Revent&oacute;s (que contribuy&oacute; a <em>Los otros catalanes</em> con 12.000 pesetas) y al nacionalismo burgu&eacute;s y democristiano de Jordi Pujol (que aport&oacute; datos para el libro).
    </p><p class="article-text">
        Hoy, con la extrema derecha y la xenofobia en auge, la idea de Catalunya como un solo pueblo requiere una urgente actualizaci&oacute;n. Ya dec&iacute;a Candel en 1964 que era una &ldquo;opini&oacute;n preponderante, tanto por parte de los catalanes como de los no-catalanes, que Catalunya no admite a los inmigrantes&rdquo;. Y precisaba: &ldquo;Existe una cierta segregaci&oacute;n, pero no por razones de procedencia, sino por razones de nivel social. Y como el inmigrante &ndash;la mayor&iacute;a&ndash; pertenece a un nivel econ&oacute;mico m&aacute;s bajo que el resto de los residentes del pa&iacute;s, de aqu&iacute; viene esta visible separaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido sucede ahora con los nuevos migrantes. De aqu&iacute; que siga vigente esa m&aacute;xima de que &ldquo;es catal&aacute;n quien vive y trabaja en Catalunya&rdquo;. La cita se atribuye indistintamente a Candel, Josep Benet, Cipriano Garc&iacute;a, Antoni Guti&eacute;rrez D&iacute;az y Jordi Pujol. Sea quien fuera el padre, el sentido casa perfectamente con un escritor como Candel que, antes del &eacute;xito de <em>Los otros catalanes</em>, ya era conocido por novelas de contenido social como <em>Hay una juventud que aguarda, Donde la ciudad cambia de nombre</em> y <em>Han matado a un hombre, han roto un paisaje</em>.
    </p><p class="article-text">
        Los comunistas identificaron su potencial para crear conciencia de clase hasta el punto de que, en 1959, el propio Candel recogi&oacute; en su dietario que la emisora clandestina del PCE Radio Pirenaica hablaba de &eacute;l como &ldquo;palad&iacute;n del suburbio y del proletariado&rdquo;. No es casualidad que a su otro gran ensayo despu&eacute;s de <em>Los otros catalanes</em> le pusiera por t&iacute;tulo <em>Ser obrero no es ninguna ganga</em>. Quiz&aacute; deber&iacute;a actualizarse o reeditarse, igual que Edicions 62 acaba de hacer con <em>Els altres catalans</em>. As&iacute;, todos los catalanes y catalanas que viven y trabajan en Catalunya, incluyendo esa cuarta parte de la poblaci&oacute;n que es de origen extranjero, podr&iacute;an identificar su condici&oacute;n nacional y de clase con par&aacute;metros del siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/legado-paco-candel-alumbra-acogida-nuevos-catalanes-siglo-xxi_1_12072907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 21:40:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El legado de Paco Candel que alumbra la acogida de los 'nuevos catalanes' del siglo XXI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Extranjeros,CCOO - Comisiones Obreras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria y puño en alto por un futuro mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/memoria-puno-alto-futuro-mejor_129_12253227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nos estamos acercando a los a&ntilde;os treinta, pero del siglo XXI, no del siglo XX, as&iacute; que ni un paso atr&aacute;s en la lucha antifascista&rdquo;. Lo proclam&oacute; el ministro de Transformaci&oacute;n Digital y Funci&oacute;n P&uacute;blica, &Oacute;scar L&oacute;pez, el 26 de abril, al final del acto que los ministerios de Trabajo y Memoria Democr&aacute;tica organizaron, con la colaboraci&oacute;n de los sindicatos CCOO y UGT y sus respectivas fundaciones Primero de Mayo y Largo Caballero, en el teatro Monumental de Madrid. En el marco del programa <em>Espa&ntilde;a en libertad</em> que celebra los 50 a&ntilde;os de la muerte de Franco, se revindicaron las conquistas pasadas y los derechos presentes de un movimiento obrero que acab&oacute; con el franquismo en la calle, en los barrios, las f&aacute;bricas y algunas iglesias, aunque el dictador muriera en la cama.
    </p><p class="article-text">
        Las analog&iacute;as hist&oacute;ricas con la Europa de entreguerras de los a&ntilde;os treinta son cada vez m&aacute;s frecuentes y sintom&aacute;ticas del delicado momento que vivimos. Suelen suscitar un interesante (y espeso) debate acad&eacute;mico, pero la que hizo el ministro &Oacute;scar L&oacute;pez -en sustituci&oacute;n de la vicepresidenta Yolanda D&iacute;az, que mand&oacute; un video por su sobrevenida asistencia al funeral del Papa- no fue una m&aacute;s. Porque la alerta antifascista fue activada en respuesta al ataque, el d&iacute;a anterior, a una sede del PSOE en Cantabria con un artefacto incendiario mientras se celebraba, precisamente, un acto de memoria democr&aacute;tica. Y, sobre todo, porque el mismo acto de reivindicaci&oacute;n del sindicalismo de clase en su crucial contribuci&oacute;n a la democracia fue reventado, al inicio, por una veintena de j&oacute;venes ultras de un denominado Frente Obrero.
    </p><p class="article-text">
        Presenciado en primera fila y casi sufrido en primera persona, ese ataque fue un claro ejemplo <em>a&ntilde;os treinta</em> de que los extremos se tocan. Y de c&oacute;mo la cr&iacute;tica populista a los sindicatos mayoritarios ti&ntilde;e a qui&eacute;n la hace de confuso rojipardismo para acabar, finalmente, justificando el uso de camisas (o ce&ntilde;idas camisetas) negras. A unos musculados ultras de gimnasio les hicieron frente una multitud de pu&ntilde;os en alto que siguieron en un gesto espont&aacute;neo, r&aacute;pido y contundente, a las secretarias confederales de acci&oacute;n sindical y de mujeres de CCOO, Mari Cruz Vicente y Carolina Vidal, y a su compa&ntilde;ero andaluz Carlos Aristu.
    </p><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;aron a los pu&ntilde;os en alto las voces tambi&eacute;n altas y claras de un teatro Monumental que ech&oacute; a los ultras cantando <em>La Internacional</em> y al grito de &ldquo;viva la lucha de la clase obrera&rdquo; y &ldquo;ce-ce, o-o, sindicato trabajador&rdquo;. S&iacute;, esas siglas que en su d&iacute;a quiso ridiculizar Alfredo Urdaci en la misma TVE que ahora emite la serie <em>La conquista de la democracia</em>, de Nicol&aacute;s Sartorius, tambi&eacute;n presente y combativo en el auditorio de la calle de Atocha. Los tiempos cambian, pero no necesariamente a peor, como se record&oacute; en el acto al enumerar conquistas de derechos sociales de los sindicatos y el gobierno de coalici&oacute;n de izquierdas y al evocar, a escasos metros de all&iacute;, la matanza de los abogados de Atocha de enero de 1977.
    </p><p class="article-text">
        Fueron pocos, pero los hubo, los izquierdistas y sindicalistas (cristianos, socialistas, comunistas o anarquistas) que hace un siglo se pasaron al bando del fascismo, el nacionalsocialismo o el falangismo. Emblem&aacute;ticos ejemplos fueron el antiguo socialista Benito Mussolini &ndash;es muy recomendable la tetralog&iacute;a de Antonio Scuratti y la adaptaci&oacute;n en serie de su primer volumen <em>M. El hijo del siglo&ndash;</em> y Nicola Bombacci, cofundador del Partido Comunista de Italia antes de virar al fascismo y acabar colgado junto al Duce en la <em>piazzale</em> Loreto de Mil&aacute;n. Pues eso: &ldquo;<em>Non dimenticare</em>&rdquo;, que dicen en la Italia donde gobierna la trumpista Giorgia Meloni, forjada pol&iacute;ticamente en las juventudes del Movimiento Social Italiano fundado por el fascista Giorgio Almirante, la llama tricolor del cual sigue ardiendo en el logo y las v&iacute;sceras de los Fratelli d&rsquo;Italia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuatro frikis y cuatro sectores fanatizados que siguen a telepredicadores no van a acogotar a las organizaciones sindicales de clase&rdquo;, sentenci&oacute; el secretario general de CCOO, Unai Sordo, que estaba en el uso de la palabra junto al l&iacute;der de UGT, Pepe &Aacute;lvarez, cuando los ultras interrumpieron el acto. La alusi&oacute;n apuntaba al l&iacute;der del grup&uacute;sculo Frente Obrero, Roberto Vaquero, que reivindic&oacute; la algarada mediante un v&iacute;deo y un mensaje que, en pocas horas, alcanz&oacute; miles de seguidores, <em>likes</em> y <em>retuits</em> en la red social de Elon Musk, mutimillonario trumpista y aficionado a saludar brazo en alto.
    </p><p class="article-text">
        Este Vaquero &ndash;Roberto, no Elon ni Donald, aunque <em>tanto monta, monta tanto&ndash;</em> se presenta en las redes como ge&oacute;grafo, historiador y autor de una novela titulada <em>Nostalgia</em>. Por si hay dudas de a qu&eacute; nostalgia se refiere, &eacute;l mismo aclara en su perfil que trata de &ldquo;cuestiones relevantes en nuestra sociedad como la familia, la p&eacute;rdida de valores, la inmigraci&oacute;n masiva, el islam, el feminismo o el control social&rdquo;. Blanco y en botella. O negro, vaya, porque ya ni rojipardo.
    </p><p class="article-text">
        Es la memoria democr&aacute;tica lo que hace frente a la nostalgia fascista. Y no caben pa&ntilde;os calientes. El ministro &Oacute;scar L&oacute;pez, que aprovech&oacute; para ejercer de candidato socialista a la Comunidad de Madrid, advirti&oacute; a Isabel D&iacute;az Ayuso de que, m&aacute;s pronto que tarde, en la Puerta del Sol se va a honrar a quienes fueron torturados cuando la hoy sede auton&oacute;mica era el kil&oacute;metro zero de la represi&oacute;n franquista. El Gobierno de Pedro S&aacute;nchez, y concretamente su desautorizado ministro del Interior, Fernando Marlaska, deber&iacute;a actuar en coherencia y pronto, antes de que sea tarde, para convertir tambi&eacute;n en sede memorial y centro de interpretaci&oacute;n de la represi&oacute;n y la tortura la Jefatura Superior de Polic&iacute;a de Via Laietana, en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho: no caben ni pa&ntilde;os calientes ni ning&uacute;n paso atr&aacute;s en la defensa de la democracia. Significativo de que nos acercamos a los a&ntilde;os treinta es que no s&oacute;lo sindicalistas, sino hasta ministros y secretarios de Estado, en un acto organizado por el Gobierno, tengan que levantar el pu&ntilde;o y cantar <em>La Internacional</em> a pleno pulm&oacute;n para hacer frente a los ultras. El 26 de abril en Madrid, al d&iacute;a siguiente de un 25 que es fiesta antifascista en Italia y Portugal, tambi&eacute;n se levant&oacute; un pu&ntilde;o con una guitarra, la de Paco Ib&aacute;&ntilde;ez, que con sus 90 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos mand&oacute; a cabalgar, a lomos de los versos de Rafael Alberti, hasta enterrarlos en el mar.
    </p><p class="article-text">
        Camino de los a&ntilde;os treinta del siglo XXI, son necesarios los versos y las canciones, la memoria y los pu&ntilde;os en alto. Pero no bastan. Hay que combatir en las redes (donde nos llevan mucha ventaja) y en la calle, en los barrios, en los centros de trabajo. No es casual que, ya el 2021, una turba fascista atacara la sede romana del sindicato CGIL. Ni que el sindicalismo de clase, junto al feminismo y el ecologismo, est&eacute; en el punto de mira de la extrema derecha. Lo prueban ciberataques m&uacute;ltiples o, directamente, boicots como el del teatro Monumental. De entre todas las instituciones y organizaciones sociopol&iacute;ticas, los sindicatos de clase son los mejor organizados para ejercer de baluarte democr&aacute;tico. Pero hay que prepararse mejor para lo que pueda venir. No solo para defender las conquistas que tanto han costado, sino para ganar el futuro que nos merecemos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/memoria-puno-alto-futuro-mejor_129_12253227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2025 21:23:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Memoria y puño en alto por un futuro mejor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[CCOO de Cataluña y la reforma de la financiación autonómica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ccoo-cataluna-reforma-financiacion-autonomica_129_11249882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f75b802-5493-48a8-80de-b6434ae048f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CCOO de Cataluña y la reforma de la financiación autonómica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las estructuras de estado deben dotarse de suficientes recursos para su financiación, reforzar su descentralización administrativa y reforzar los servicios públicos que hoy deben garantizar un nuevo contrato social para el siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        La convocatoria avanzada de elecciones en Catalu&ntilde;a ha convertido en munici&oacute;n de campa&ntilde;a la propuesta de financiaci&oacute;n singular que el Gobierno de la Generalitat present&oacute; el pasado 19 de marzo. M&aacute;s all&aacute; de los fuegos de artificio electorales, CCOO de Catalu&ntilde;a pensamos que es necesario abordar este debate para construir las bases de financiaci&oacute;n de un nuevo contrato social que afronte los retos demogr&aacute;ficos, clim&aacute;ticos y econ&oacute;micos que la era de la digitalizaci&oacute;n exige. Un contrato social que sirva de pegamento a las democracias, hoy amenazadas seriamente por las pol&iacute;ticas antieurope&iacute;stas, populistas y recentralizadoras con un claro sesgo conservador, incluso reaccionario.
    </p><p class="article-text">
        Entendemos que es necesario tener presente la complejidad que requiere la reforma de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica en todo el Estado, una actualizaci&oacute;n que est&aacute; pendiente desde 2014 y que es urgente abordar para corregir las insuficiencias y desigualdades que genera. Sabemos tambi&eacute;n que no se puede desligar esta reforma del debate sobre la fiscalidad para proveer de recursos suficientes a los servicios p&uacute;blicos garantes de los derechos de ciudadan&iacute;a, sobre los que se asientan los pilares del estado del bienestar. El nuevo modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica debe basarse en los principios de equidad, suficiencia, solidaridad, autonom&iacute;a financiera, corresponsabilidad fiscal y lealtad institucional, adem&aacute;s de ser transparente y reforzar el marco de los autogobiernos de un estado que debe aspirar a desarrollar las competencias de su modelo auton&oacute;mico. Creemos que debe ser una oportunidad para reforzar la cultura y gobernanza federales, as&iacute; como la cooperaci&oacute;n entre comunidades aut&oacute;nomas y administraciones, en la construcci&oacute;n de una Europa social que vaya m&aacute;s all&aacute; de un mercado &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Para abordar la reforma, la transparencia es un factor clave. La ciudadan&iacute;a debe saber c&oacute;mo se financian los servicios que recibe y c&oacute;mo se distribuyen los recursos p&uacute;blicos, a fin de poder valorar su nivel de eficiencia y equidad. 	
    </p><p class="article-text">
        No podemos plantear las nuevas propuestas sin analizar antes los problemas que tiene el actual sistema de financiaci&oacute;n, aprobado en 2009 y pendiente de revisi&oacute;n desde 2014. Estos problemas se resumen en cuatro bloques: la complejidad y la falta de transparencia del sistema, la insuficiencia de recursos, los d&eacute;ficits de autonom&iacute;a financiera y de responsabilidad fiscal, y los problemas de equidad.
    </p><p class="article-text">
        Que el modelo actual sea excesivamente complicado y poco transparente se debe, entre otros motivos, a la superposici&oacute;n de varios fondos de ajuste que se han incorporado al sistema para garantizar el status quo. Del total de ingresos tributarios en manos de las comunidades aut&oacute;nomas, un 25% se los queda directamente cada comunidad mientras que el 75% restante pasa al fondo de garant&iacute;a de los servicios p&uacute;blicos fundamentales, que a su vez recibe tambi&eacute;n una aportaci&oacute;n de la administraci&oacute;n central.
    </p><p class="article-text">
        El reparto de estos recursos se hace en funci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, pero no tal y como aparece en el padr&oacute;n, sino ajustada por una serie de par&aacute;metros como la superficie de la comunidad aut&oacute;noma, la dispersi&oacute;n poblacional, la insularidad, la gente mayor de 65 a&ntilde;os o los menores de 16 a&ntilde;os. El modelo actual incorpora, adem&aacute;s, otros tipos de fondos de ajuste que modifican la distribuci&oacute;n inicial. Son los llamados fondos de suficiencia global y los de convergencia, que a su vez est&aacute;n integrados por los fondos de competitividad y de cooperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El fondo de suficiencia global persigue que no existan comunidades que salgan perjudicadas por el modelo puesto en marcha en 2009 respecto al sistema anterior. El fondo de competitividad es para comunidades que reciben menos que su capacidad fiscal, como es el caso de Catalu&ntilde;a, mientras que el fondo de cooperaci&oacute;n tiene por objetivo contribuir al desarrollo y convergencia regionales.<strong> </strong>La aplicaci&oacute;n de todos estos correctivos distorsiona la redistribuci&oacute;n financiera y genera resultados err&aacute;ticos y poco justificados que afectan a la equidad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, el sistema actual es claramente insuficiente. La evoluci&oacute;n de los ingresos ha ido por debajo de las necesidades mientras que las exigencias para el cumplimiento de las competencias de las comunidades aut&oacute;nomas, especialmente en materia de sanidad, educaci&oacute;n y servicios sociales, han aumentado considerablemente. La pandemia ha sido buena muestra de ello y ha puesto en evidencia las limitaciones del sistema de financiaci&oacute;n. Claro que dar respuesta al aumento de las necesidades de gasto de las comunidades aut&oacute;nomas implica decidir cu&aacute;l es el volumen de recursos que el Estado quiere destinar a su estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        El actual sistema genera una distribuci&oacute;n de financiaci&oacute;n por habitante ajustada que es desigual y que no responde a criterios objetivos. Las necesidades de gasto de las distintas comunidades no se determinan seg&uacute;n el coste real de los servicios. En la actualidad, y para satisfacer las mismas necesidades, comunidades aut&oacute;nomas que aportan m&aacute;s al sistema acaban disponiendo de menos recursos que otras que menos aportan. Adem&aacute;s, el sistema tambi&eacute;n discrimina sin criterios razonables entre ciudadanos y ciudadanas de comunidades aut&oacute;nomas de similar nivel. El sistema presenta, por tanto, problemas de equidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica actual existe un d&eacute;ficit de autonom&iacute;a financiera y de responsabilidad fiscal, dos conceptos que van de la mano. La expresi&oacute;n m&aacute;s clara de este d&eacute;ficit es que las comunidades aut&oacute;nomas disponen de un porcentaje de ingresos muy inferior a las responsabilidades de gasto que deben gestionar de acuerdo con sus competencias. Por eso las comunidades aut&oacute;nomas dependen, en buena parte, de las transferencias del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de autonom&iacute;a financiera no incentiva a la disciplina presupuestaria. Cuanto mayor es la proporci&oacute;n de ingresos de una comunidad que proviene de transferencias de la administraci&oacute;n central, menores son los incentivos para llevar a cabo una gesti&oacute;n eficiente del gasto.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad, CCOO de Catalu&ntilde;a, en el marco de la fundaci&oacute;n Cipriano Garc&iacute;a, estamos trabajando la construcci&oacute;n del posicionamiento sindical al respecto y sugerimos algunas propuestas para mejorar el sistema de financiaci&oacute;n. Y pasan, en s&iacute;ntesis, por incrementar los recursos del sistema, contemplar la condonaci&oacute;n de la deuda acumulada, mejorar los criterios de redistribuci&oacute;n y aumentar tanto la autonom&iacute;a financiera como la corresponsabilidad fiscal. Es acorde con estos par&aacute;metros generales en el marco de una reforma del modelo de financiaci&oacute;n para el conjunto del estado,&nbsp; somos partidarios de un acuerdo espec&iacute;fico para Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        De entrada, es necesario actualizar el volumen global de recursos del sistema. Los existentes ahora son insuficientes y requieren una dotaci&oacute;n adicional. Por eso es necesaria una reforma fiscal que aporte m&aacute;s recursos y equipare la presi&oacute;n fiscal espa&ntilde;ola a la europea, a fin de alcanzar est&aacute;ndares equivalentes en cuanto al desarrollo del estado del bienestar. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n el CIS, la mayor&iacute;a de los ciudadanos y ciudadanas estar&iacute;a de &amp;gt;acuerdo en pagar mayores impuestos a cambio de una mejora en los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Una justa reforma fiscal debe garantizar que pague m&aacute;s quien m&aacute;s tiene y m&aacute;s gana, equiparar las rentas del trabajo a las del capital y contemplar una mayor tributaci&oacute;n para las grandes fortunas y las grandes empresas. Los eventuales nuevos impuestos deber&iacute;an reforzar de forma especial las haciendas auton&oacute;micas y, a su vez, ser coherentes con los retos sociales y ambientales que tenemos como sociedad. Por el contrario, proponer como soluciones a la insuficiencia financiera f&oacute;rmulas de copago de los servicios p&uacute;blicos y un incremento de impuestos indirectos es una v&iacute;a que provoca el incremento de las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Otro requerimiento es eliminar la competencia basada en rebajas fiscales y fijar una tributaci&oacute;n b&aacute;sica en los impuestos que evite el dumping fiscal. La competencia fiscal a la baja genera externalidades negativas para la mayor&iacute;a de comunidades aut&oacute;nomas y empobrece al conjunto del sistema. Adem&aacute;s, la reforma del modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica deber&iacute;a servir tambi&eacute;n para resolver los problemas end&eacute;micos de la financiaci&oacute;n local: la administraci&oacute;n m&aacute;s cercana a la ciudadan&iacute;a es la que recibe m&aacute;s directamente el impacto de las demandas sociales.
    </p><p class="article-text">
        De resultas de los d&eacute;ficits del sistema actual, existe un problema de endeudamiento auton&oacute;mico. El hecho de que se haya habilitado el fondo de liquidez auton&oacute;mica (FLA) como una l&iacute;nea de cr&eacute;dito estatal de ayuda a las comunidades por el pago de deudas en los servicios p&uacute;blicos es un reconocimiento de esta infrafinanciaci&oacute;n. Sin embargo, el FLA no es ninguna soluci&oacute;n estructural y, adem&aacute;s, acent&uacute;a el control y la dependencia de la administraci&oacute;n central. Habr&iacute;a, pues, que resolver el grueso de la deuda de las comunidades por la v&iacute;a de su progresiva condonaci&oacute;n, de acuerdo con criterios objetivos y transparentes, como medida compensatoria.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo modelo de financiaci&oacute;n debe mejorar los criterios de redistribuci&oacute;n de fondos del sistema actual. Por norma general, a igual esfuerzo fiscal debe corresponder una similar prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos fundamentales (educaci&oacute;n, sanidad y servicios sociales), esenciales para todos los ciudadanos y ciudadanas con independencia del lugar en el que residan.<strong> </strong>Se trata de asegurar que todos los gobiernos auton&oacute;micos puedan prestar en igualdad de condiciones las competencias vinculadas al estado del bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Esencial para el nuevo modelo debe ser la definici&oacute;n de un criterio de nivelaci&oacute;n de recursos entre comunidades que d&eacute; resultados equitativos. Se debe cumplir el principio de ordinalidad que regula la relaci&oacute;n financiera entre territorios, en virtud del cual una comunidad aut&oacute;noma no debe perder puestos en el nivel de renta per c&aacute;pita a consecuencia de la aplicaci&oacute;n de los mecanismos de nivelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es necesario fijar un sistema de nivelaci&oacute;n que permita mejorar la situaci&oacute;n de los territorios con menor nivel de renta, pero sin invertir la situaci&oacute;n. Hoy, por ejemplo, Catalu&ntilde;a es la tercera comunidad que m&aacute;s recursos aporta al sistema y la d&eacute;cima en ingresos per c&aacute;pita para atender a las mismas necesidades.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la poblaci&oacute;n ajustada, que es la que sirve de referencia para el objetivo de nivelaci&oacute;n, habr&iacute;a que revisar el modelo y contemplar tambi&eacute;n el coste de la vida por comunidades, dada su incidencia en el coste real de los servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Disponer de una mayor autonom&iacute;a financiera es la mejor forma de aumentar la responsabilidad fiscal propia y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de la administraci&oacute;n central. Los gobiernos disponen de autonom&iacute;a financiera si tienen capacidad para tomar decisiones sobre sus ingresos y gastos. Desvincular la capacidad de gasto de la capacidad de ingresos tiene efectos econ&oacute;micos negativos. Por el contrario, gobiernos fiscalmente responsables que tomen decisiones sobre el gasto y los ingresos incentiva los comportamientos eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Para alcanzar este objetivo es necesario adecuar la capacidad tributaria a las necesidades de gasto, incrementando la autonom&iacute;a tributaria de las comunidades aut&oacute;nomas tanto en rendimiento de impuestos como en capacidad normativa. Por ahora, las comunidades tienen cedido el 50% del IRPF, el 50% del IVA y el 56% de los impuestos especiales.
    </p><p class="article-text">
        Una mayor autonom&iacute;a financiera debe permitir que los servicios prestados por los gobiernos auton&oacute;micos puedan financiarse con los impuestos pagados por la ciudadan&iacute;a de cada territorio, disminuyendo as&iacute; las transferencias estatales. Una mayor autonom&iacute;a tributaria debe permitir tambi&eacute;n mejorar la progresividad del sistema fiscal. En cualquier caso, este margen superior de autonom&iacute;a tributaria debe contemplar elementos de armonizaci&oacute;n que eviten la competencia fiscal a la baja y garantice el acceso en igualdad de condiciones a los pilares del estado de bienestar a todos los ciudadanos del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis y las propuestas expuestas hasta aqu&iacute; deben servir para que Catalu&ntilde;a participe activamente, como ha hecho en el pasado, en la reforma del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica y en la definici&oacute;n del volumen global de recursos, la composici&oacute;n de la cesta tributaria y el establecimiento de los mecanismos de nivelaci&oacute;n, entre otros. Sin embargo, la participaci&oacute;n multilateral de Catalu&ntilde;a en el marco de la Ley Org&aacute;nica de Financiaci&oacute;n Auton&oacute;mica (LOFCA) no impide que se puedan llegar a acuerdos espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        CCOO siempre ha defendido la necesidad de un acuerdo de financiaci&oacute;n para Catalu&ntilde;a. Es una propuesta que no responde a ning&uacute;n privilegio, sino a una genuina y leg&iacute;tima voluntad de autogobierno. Reg&iacute;menes forales aparte, la propia Constituci&oacute;n no descarta que, dentro del llamado sistema de r&eacute;gimen com&uacute;n, puedan establecerse previsiones singulares. En cualquier caso, el acuerdo espec&iacute;fico para Catalu&ntilde;a debe garantizar la suficiencia financiera del autogobierno, debe respetar la lealtad institucional y debe sostenerse en la solidaridad interterritorial y la corresponsabilidad fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Las especificidades pueden concretarse, por ejemplo, en la cesta tributaria: en su composici&oacute;n, en el alcance de la capacidad normativa sobre los impuestos que la integran, as&iacute; como en la forma de administrarlos y gestionarlos. Si actualmente es la Agencia Estatal de Administraci&oacute;n Tributaria (AEAT) quien tiene competencia exclusiva de gesti&oacute;n y recaudaci&oacute;n de los grandes impuestos compartidos y otros, mientras que las comunidades aut&oacute;nomas gestionan por delegaci&oacute;n los tributos cedidos y los propios, en el caso de Catalu&ntilde;a habr&iacute;a que aplicar lo que ya dice el Estatuto de autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: es necesario crear un consorcio paritario entre las dos agencias, la catalana y la estatal, y transformar este ente en la Agencia Tributaria de Catalu&ntilde;a. Ella ser&iacute;a responsable de la gesti&oacute;n, recaudaci&oacute;n, liquidaci&oacute;n e inspecci&oacute;n de los impuestos en Catalu&ntilde;a, y su coordinaci&oacute;n con la AEAT garantizar&iacute;a el correcto funcionamiento del modelo, transparencia y efectividad en la lucha contra el fraude.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, pero no menos importante, es necesario reconocer que el debate sobre el modelo de financiaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a se asocia siempre al balance y previsi&oacute;n de las inversiones estatales en nuestro territorio. Los datos certifican que el nivel de inversiones del Estado en Catalu&ntilde;a est&aacute; por debajo de su participaci&oacute;n en el PIB, son inferiores a su peso poblacional y, adem&aacute;s, tienen un nivel de ejecuci&oacute;n muy bajo.
    </p><p class="article-text">
        Para corregir esta anomal&iacute;a, que tiene un impacto negativo en materia de infraestructuras, el volumen de inversiones del Estado debe referenciarse con lo que representa el PIB catal&aacute;n respecto al conjunto de Espa&ntilde;a. Por otra parte, la Generalitat deber&iacute;a participar en la definici&oacute;n y ejecuci&oacute;n de todas las inversiones que el Estado lleve a cabo en Catalu&ntilde;a, verificando de forma peri&oacute;dica el nivel de ejecuci&oacute;n real y compensado, en su caso, las diferencias.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las estructuras de estado deben dotarse de suficientes recursos para su financiaci&oacute;n, reforzar su descentralizaci&oacute;n administrativa y reforzar los servicios p&uacute;blicos que hoy deben garantizar un nuevo contrato social para el siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Pacheco, Marc Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ccoo-cataluna-reforma-financiacion-autonomica_129_11249882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Mar 2024 05:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[CCOO de Cataluña y la reforma de la financiación autonómica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CCOO - Comisiones Obreras,Catalunya,Financiación autonómica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La independència de Gramsci]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/independencia-gramsci_1_5802918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a80ebe44-b86a-43b2-9814-d801a6e9f220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La independència de Gramsci"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Revestida ideològicament de neutralitat, aquesta nova hegemonia la capitalitza políticament, fins ara, una dreta recolzada en el progressisme liberal catalanista.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Article publicat al <a href="http://lamentable.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">web La Lamentable</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Des del punt de vista de l&rsquo;an&agrave;lisi dels moviments socials, no hi ha dubte que la Via Catalana per la Independ&egrave;ncia, fins i tot ja abans de les 17.14 hores de l&rsquo;11 de setembre de 2013, ha estat un gran &egrave;xit. Pel que significa de capacitat d&rsquo;organitzaci&oacute; i mobilitzaci&oacute; de centenars de milers de persones arreu del pa&iacute;s i, simb&ograve;licament, en ciutats d&rsquo;arreu del m&oacute;n. Per&ograve;, sobretot, per la capacitat de l&rsquo;Assembla Nacional Catalana (ANC) a l&rsquo;hora de marcar l&rsquo;agenda pol&iacute;tica, social i medi&agrave;tica i de contribuir a consolidar i ampliar una realitat relativament nova a Catalunya: l&rsquo;hegemonia cultural del discurs (o nom&eacute;s missatge?) independentista. Un fet que Enric Mar&iacute;n qualifica, amb instrumental gramsci&agrave;, de &ldquo;moviment popular&rdquo; i &ldquo;revolta democr&agrave;tica&rdquo; que &ldquo;sistem&agrave;ticament desborda la pol&iacute;tica institucional i el sistema medi&agrave;tic convencional&rdquo; (<em>El Peri&oacute;dico, </em>10/9/2013).
    </p><p class="article-text">
        Pero tamb&eacute; &eacute;s cert que, revestida ideol&ograve;gicament de neutralitat, aquesta nova hegemonia la capitalitza pol&iacute;ticament, fins ara, una dreta recolzada en el progressisme liberal catalanista. Fet que s&rsquo;esdev&eacute; davant la perplexitat, quan no la par&agrave;lisi, de l&rsquo;esquerra d&rsquo;arrel marxista habituada, des dels temps de l&rsquo;antifranquisme i la transici&oacute;, a ser ella qui dirigia (en pugna amb el pujolisme, &eacute;s cert) l&rsquo;hegemonia cultural emanada dels moviments socials i de bona part de la intel&middot;lectualitat amb tribuna universit&agrave;ria o medi&agrave;tica. I aix&ograve; val tant per aquelles associacions de ve&iuml;ns i les Comissions Obreres dels anys 70 com per les m&uacute;ltiples i minorit&agrave;ries expressions de l&rsquo;esquerra independentista dels anys 80 i 90. &Eacute;s a dir, val per als vells <em>rockers </em>del PSUC i Bandera Roja, molts d&rsquo;ells reciclats despr&eacute;s al PSC (i alguns a les files de la dreta nacionalista, catalana o espanyola); per&ograve; val igualment pels joves <em>cadells</em> del PSAN, Nacionalistes d&rsquo;Esquerra, la Crida i l&rsquo;MDT, molts d&rsquo;ells arrenglerats avui amb ERC o CDC.
    </p><p class="article-text">
        Actualitzant les sigles, doncs, la lli&ccedil;&oacute; d&rsquo;aquest canvi d&rsquo;hegemonia cultural &eacute;s dura o dif&iacute;cil de pair pels militants d&rsquo;ICV i EUiA, pels socialistes catalanistes que encara hi ha al PSC, per la petita per&ograve; activa di&agrave;spora trotskista, per no poca gent de la CUP i, de ben segur, fins i tot per algun esquerran&oacute;s d&rsquo;ERC. I, per descomptat, per CCOO, UGT, USOC&hellip; i fins per la CGT que podria reivindicar aquell discurs del Noi del Sucre a Madrid, el 1919, en que el l&iacute;der de la CNT va dir: &ldquo;Nosaltres, els treballadors, com sigui que amb una Catalunya independent no hi perdr&iacute;em res, ans el contrari, hi guanyar&iacute;em molt, la independ&egrave;ncia de la nostra terra no ens fa por. [...] Sense pecar d&rsquo;exagerat, puc assegurar-vos que si algun dia Catalunya conquesta la seva llibertat nacional, els primers, si no els &uacute;nics, que li posaran entrebancs, seran els homes de la Lliga Regionalista, perqu&egrave; a Catalunya com arreu, el capitalisme est&agrave; mancat d&rsquo;ideologia&rdquo;. D&rsquo;ideologia amb contingut social, s&rsquo;ent&eacute;n. Perqu&egrave; darrera de la consigna <em>primer la independ&egrave;ncia, despr&eacute;s ja decidirem si dreta o esquerra</em> &eacute;s clar que hi ha ideologia.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, i recapitulant, la nova hegemonia cultural independentista interpel&middot;la tota aquella &agrave;mplia esquerra que el 2012, sorpresa i esperan&ccedil;ada encara per l&rsquo;efecte 15-M, va anar a la vaga general abans (29-M) i despr&eacute;s (14-N) de manifestar-se amb (o al costat de) l&rsquo;ANC sota el lema <em>Catalunya, nou estat d&rsquo;Europa. </em>Per&ograve; que, en veu baixa &ndash;i escrivint-ho fins i tot en blocs <em>cupaires</em>-, admetia que no s&rsquo;hi acabava de recon&egrave;ixer, que se sentia una mica peix fora de l&rsquo;aigua entre aquella gernaci&oacute; transversal que l&rsquo;Onze de Setembre del 2012 va omplir Barcelona d&rsquo;estelades amb m&eacute;s triangles blaus que estrelles roges. I que entrevia, potser, un risc de populisme tal i com l&rsquo;adverteix Xavier Casals en comparar el cas catal&agrave; amb la &ldquo;secessi&oacute; lleugera&rdquo; de la Lliga Nord que es va al&ccedil;ar contra &ldquo;Roma ladrona&rdquo; (<em>Tinta Libre, </em>n&uacute;m. 6, setembre 2013).
    </p><p class="article-text">
        Respondre des de quan, com i per qu&egrave; l&rsquo;esquerra lectora o deixeble de Gramsci s&rsquo;ha deixat perdre l&rsquo;hegemonia cultural a Catalunya (com a It&agrave;lia) requereix tesis doctorals. I remuntar-se, segurament, als temps en qu&egrave; Joaquim Sempere afirmava: &ldquo;El pujolisme [proveu ara amb independentisme] juga a fons la carta d&rsquo;apar&egrave;ixer com l&rsquo;expressi&oacute; m&eacute;s pura del catalanisme, dels interessos nacionals (per damunt de les classes) de Catalunya; per&ograve; hi ha raons leg&iacute;times per a dubtar-ne&rdquo; (<em>Nous Horitzons, </em>n&uacute;m. 34, 1977). Requereix tamb&eacute; analitzar l&rsquo;impacte sociol&ograve;gic de d&egrave;cades de TV-3 i d&rsquo;un sistema educatiu d&rsquo;exitosa immersi&oacute; ling&uuml;&iacute;stica avui en perill, per la Llei Wert i les retallades del Govern d&rsquo;Artur Mas. Necessita aix&iacute; mateix analitzar a fons all&ograve; que Joan B. Culla titlla de &ldquo;assignatura pendent&rdquo; dels socialistes a Espanya (<em>El Pa&iacute;s, </em>6/9/2013) i tamb&eacute; la fi del que Guillem Mart&iacute;nez defineix com a Cultura de la Transici&oacute; (CT). Vol igualment descobrir la secreta aposta estrat&egrave;gica d&rsquo;alguns dirigents d&rsquo;ERC, ja en el primer tripartit, disposats a tot per intentar jubilar (i simplifico, per&ograve; s&oacute;n exemples reals) el polit&ograve;leg Joan Subirats en benefici d&rsquo;H&egrave;ctor L&oacute;pez Bofill. O per entronitzar els economistes Xavier Sala i Mart&iacute;n o Elisenda Paluzie mentre s&rsquo;acomodava Muriel Casals a &Ograve;mnium Cultural despr&eacute;s de la seva llarga marxa des del PSUC.
    </p><p class="article-text">
        Cal tamb&eacute; recordar, abans que la gran manifestaci&oacute; contra la sent&egrave;ncia de l&rsquo;Estatut del 2010, aquelles manifestacions de la Plataforma pel Dret de Decidir del 2006 i 2007 en les que, fins per q&uuml;estions tan terrenals com les infraestructures i la Renfe, van deixar  de ser avantguarda els sindicats, &uacute;ltimes organitzacions de l&rsquo;esquerra cl&agrave;ssica amb capacitat real de mobilitzaci&oacute;, tot i la seva esclerosi m&uacute;ltiple. I, sense perdre de vista els fen&ograve;mens del 15-M i la PAH, cal destil&middot;lar la pluja d&rsquo;idees que Jordi Borja, en una s&iacute;ntesi expressionista del caos i el desconcert de les esquerres, ha plasmat en les <em>Cartes de lluny i de prop </em>(L&rsquo;Aven&ccedil;, 2013). I saber pair, finalment, el<em> &lsquo;cocktail&rsquo; indigesto </em>que el fil&ograve;sof Manuel Cruz <em>(El Pa&iacute;s</em>, 6/9/2013) va servir el mateix dia que l&rsquo;exalcalde comunista de Cornell&agrave;, Frederic Prieto, reflexionava sobre <a href="http://lamentable.org/?p=12053" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dret a decidir, independ&egrave;ncia i les esquerres</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Prieto troba curi&oacute;s i alarmant que les esquerres, velles i noves, &ldquo;tinguin tants problemes per recon&egrave;ixer la realitat i per diferenciar els moviments socials de la seva possible manipulaci&oacute;&rdquo; per part del Govern o la dreta. I per identificar els temps, les l&ograve;giques i les raons diferents de partits i moviments socials, tal com recorda Josep Ramoneda (<em>Dist&agrave;ncies</em>, a <em>Ara, </em>9/9/2003). El mateix Ramoneda que coincideix amb Prieto a definir la independ&egrave;ncia com l&rsquo;&uacute;nic horitz&oacute; pol&iacute;tic que avui il&middot;lusiona i &eacute;s realment mobilitzador. En un context, no ho oblidem, de crisi econ&ograve;mica i pol&iacute;tica globals, i quan la socialdemocr&agrave;cia ha desaparegut (en combat?) enfront d&rsquo;un neoliberalisme que ja se sabia triomfant (per&ograve; no tant!) abans de la caiguda del comunisme. Per&ograve; Prieto va m&eacute;s enll&agrave;. I, com rumien Jordi Borja i Guillem Mart&iacute;nez (<em>Tinta Libre</em>, n&uacute;m. 6, setembre 2013) i, directament, afirmen Antonio Ba&ntilde;os (<em>La rebel&middot;li&oacute; catalana</em>, Grup 62, 2013) i Jaume Asens i Gerardo Pisarello, sost&eacute; que &ldquo;<a href="http://blogs.publico.es/no-hay-derecho/2013/09/09/las-izquierdas-y-el-11-de-septiembre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el proc&eacute;s per assolir la independ&egrave;ncia porta, en ell mateix, una forta c&agrave;rrega revolucion&agrave;ria</a>, que caldria liderar i canalitzar, en lloc de marginar-se&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobretot si es vol anar cap a un proc&eacute;s constituent que depassi, tot sumant, el que ja proposen Arcadi Oliveres i Teresa Forcades o Itziar Gonz&aacute;lez i el seu Parlament Ciutad&agrave;. Un proc&eacute;s constituent que, fins i tot, podria acabar contagiant la resta dels Pa&iuml;sos Catalans i tot l&rsquo;Estat espanyol, com desitja <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/cataluna_diada_independencia_6_173642655.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isaac Rosa des de Madrid </a>amb tanta nost&agrave;lgia per&ograve; m&eacute;s optimisme de la voluntat que el pessimisme de la ra&oacute; del que fa gala Miguel Gonz&aacute;lez a<em>&lsquo;Catalunya, t&rsquo;estimo&rsquo;</em> (<em>El Pa&iacute;s</em>, 15/8/2013). De po&egrave;tic optimisme de la voluntat tira tamb&eacute; <a href="http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/4142838/albereda-llibertat.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Fern&aacute;ndez</a>: &ldquo;Aix&ograve;, aix&iacute;, &eacute;s l&rsquo;autodeterminaci&oacute;. Criteri unitat popular: som molts i serem molts m&eacute;s. Quan la pista de ball de la llibertat i la just&iacute;cia social &eacute;s gran, la feinada que queda per fer &eacute;s ingent i aqu&iacute; no hi sobra pas ning&uacute;&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;s prosaic, i en gu&agrave;rdia per un pessimisme de la ra&oacute; tamb&eacute; genuinament gramsci&agrave;, Joan Herrera alerta de no confondre la nova hegemonia cultural amb &ldquo;una immensa minoria o una ajustada majoria&rdquo; electoral que pugui fracturar el pa&iacute;s. Aquella &ldquo;Catalunya, un sol poble&rdquo; que el PSUC, i despr&eacute;s Pujol i el PSC, van saber mantenir unida. El l&iacute;der ecosocialista coincideix amb Joan Ignasi Elena i Laia Bonet (<em>Reiniciar las relaciones Catalu&ntilde;a-Espa&ntilde;a</em>, a <em>El Pa&iacute;s, </em>10/9/2013) en que el dret a decidir &eacute;s el punt de trobada de federalistes, confederalistes i independentistes i el desllorigador democr&agrave;tic d&rsquo;un atzucac on mantenir l&rsquo;<em>statu quo </em>ja no &eacute;s viable. Un m&iacute;nim com&uacute; denominador, el de la consulta, que comparteix un 80% de l&rsquo;arc parlamentari i l&rsquo;ampli ventall que va del <em>ciutad&agrave;</em> expsuquero Francesc de Carreras (<em>L&rsquo;hora de l&rsquo;aud&agrave;cia, </em>a <em>La Vanguardia, </em>31/7/2013) a l&rsquo;independentista anticapitalista David Fern&aacute;ndez, passant pel brillant socialdem&ograve;crata conf&egrave;s Jordi Gr&agrave;cia (<em>Una soluci&oacute;n pol&iacute;tica para Catalu&ntilde;a</em>, a <em>El Pa&iacute;s, </em>2/8/2013) amb m&eacute;s convenciment que l&rsquo;&uacute;ltim intel&middot;lectual org&agrave;nic del PSC, Joaquim Coll (<em>Catalu&ntilde;a, democracia o populismo</em>, a <em>El Pa&iacute;s, </em>9/9/2013).
    </p><p class="article-text">
        Menys unanimitat a l&rsquo;esquerra mereix la determinaci&oacute; de fer &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo; la consulta, sense apla&ccedil;aments t&agrave;ctics. For&ccedil;ant, si cal, la legalitat vigent. Una opci&oacute; que Joan Herrera, tot citant Roger Pal&agrave;, prefereix al &ldquo;frau&rdquo; de les <a href="http://blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/250657" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eleccions plebiscit&agrave;ries</a>. Ho va exposar el 6 de setembre en una confer&egrave;ncia d&rsquo;ICV silenciada pr&agrave;cticament arreu &ndash;com medi&agrave;ticament silenciada est&agrave; la CUP- per la llarga m&agrave; de la Caixa, veritable poder f&agrave;ctic a Catalunya i Espanya i que no ha tolerat una altre &egrave;xit anunciat (en el silenci) d&rsquo;aquest Onze de Setembre: encerclemlacaixa. D&rsquo;&ldquo;automarginaci&oacute;&rdquo; defineix Frederic Prieto aquesta acci&oacute; paral&middot;lela i complement&agrave;ria a la gran cadena humana sobiranista. Potser s&iacute;. Per&ograve; menys marginal que la inacci&oacute; del PSC per la Diada o el testimonialisme sindical del &ldquo;ramal social&rdquo; de la Via Catalana a la Via Laietana, entre Foment del Treball i la conselleria de Governaci&oacute;. I, en tot cas, valenta i morbosa acci&oacute;, aquesta d&rsquo;assenyalar la Caixa, contraposant una monja benedictina i el president de Just&iacute;cia i Pau a l&rsquo;Opus Dei on profesa el president de l&rsquo;entitat banc&agrave;ria, Isidre Fain&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Una altra discussi&oacute; &eacute;s si la reivindicaci&oacute; de l&rsquo;Estat propi o el proc&eacute;s constituent necessiten avantguardes. O quina mena de lideratges calen als moviments socials. Un messies, no; aix&ograve; ja va quedar clar a les eleccions del 25-N. Potser tampoc, com diu Manuel Cruz, ni vells camarades ressentits ni joves promeses amb m&eacute;s ambici&oacute; que comprom&iacute;s col&middot;lectiu, de base, i poca visi&oacute; de la necess&agrave;ria articulaci&oacute; pol&iacute;tica. David Fern&aacute;ndez sost&eacute; que &ldquo;&eacute;s la mobilitzaci&oacute; social &ndash;la repolititzaci&oacute; de la pol&iacute;tica&ndash; la que ha desbordat el r&egrave;gim pol&iacute;tic; que &eacute;s l&rsquo;empenta de la gent la que no ent&eacute;n de ren&uacute;ncies; que &eacute;s un nosaltres col&middot;lectiu qui desobeeix la nostra pr&ograve;pia hist&ograve;ria&rdquo;. Per canviar-ho o decidir-ho tot, lema on coincideixen ICV i la CUP. Dues forces enemistades per sectarismes i internament dividides -federalistes-independentistes, els uns; front nacional-front d&rsquo;esquerres, els altres- per&ograve; condemnades a entendre&rsquo;s entre elles i amb d&rsquo;altres. I a explicar-se millor. Si es que volen decidir-ho tot.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no &eacute;s pas la capacitat de maniobra dels de dalt; sin&oacute; la resposta articulada des de baix&rdquo;, insisteix amb optimisme gramsci&agrave; David Fern&aacute;ndez. &ldquo;L&rsquo;oportunitat hist&ograve;rica hi &eacute;s&rdquo;, explica Joan Herrera que, pensant en l&rsquo;exemple grec de Syriza, reclama ambici&oacute;, unitat i generositat de les esquerres m&eacute;s enll&agrave; d&rsquo;interessos partidistes i en un moment social i econ&ograve;mic especialment dur per les classes populars. Per&ograve; la correlaci&oacute; de forces i el context hist&ograve;ric &eacute;s determinant. I avui hi ha risc de fer una transici&oacute; catalana a l&rsquo;Estat propi m&eacute;s frustrant (i menys inclusiva?) que la que ja es va fer a la democr&agrave;cia espanyola, avui en fallada multiorg&agrave;nica, i al d&egrave;bil Estat del benestar, ara en proc&eacute;s de desballestament per la via de la <em>doctrina del shock</em>. I aix&ograve; que aquella primera transici&oacute; &ndash;no tota negativa, que avui hi ha tend&egrave;ncia a esquin&ccedil;ar massa llen&ccedil;ols fent la necess&agrave;ria bugada- es va fer des d&rsquo;una hegemonia cultural molt m&eacute;s escorada a l&rsquo;esquerra que no pas la que hi ha ara. Per&ograve; no pels riscos i incerteses &ndash;<em>Demasiadas preguntas</em>, diu Fern&aacute;ndez (<em>Diagonal</em>,6/8/2013)- cal desistir dels reptes i quedar-se als campaments base de la pol&iacute;tica, siguin aquests el municipalisme alternatiu, el renovat dinamisme social, el nou cooperativisme o les posicions guanyades en les institucions. Altrament, no sortir a intentar fer el cim seria imposar el conservadurisme a la intel&middot;lig&egrave;ncia i l&rsquo;optimisme gramscians.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimes reflexions, per acabar. Recuperar o guanyar l&rsquo;hegemonia cultural &eacute;s un proc&eacute;s lent i complex que, &ograve;bviament, &eacute;s encara m&eacute;s dif&iacute;cil en temps d&rsquo;urg&egrave;ncies socials, presses emocionals i acceleraci&oacute; hist&ograve;rica. Per&ograve; &eacute;s el que hi ha. I l&rsquo;esquerra faria (fa) b&eacute; de posar-s&rsquo;hi amb tanta voluntat com consci&egrave;ncia de la realitat. De la que hi ha a Europa i al m&oacute;n: Am&egrave;rica Llatina &eacute;s un laboratori interessant; Gr&egrave;cia i Portugal s&oacute;n miralls temuts; la It&agrave;lia que fou del PCI, l&rsquo;Alemanya de l&rsquo;SPD, Els Verds o Die Linke i la Fran&ccedil;a hereva del Maig del 68 no s&oacute;n precisament avui exemples d&rsquo;hegemonia de l&rsquo;esquerra; i els pa&iuml;sos n&ograve;rdics o l&rsquo;exemple d&rsquo;Isl&agrave;ndia generen fortes contradiccions. A sobre, &eacute;s encara una inc&ograve;gnita qu&egrave; irradiar&agrave; del Vatic&agrave;, on l&rsquo;Esgl&eacute;sia cat&ograve;lica, exportadora secular d&rsquo;una hegemonia conservadora de valors comunitaristes per&ograve; oberta a experi&egrave;ncies alliberadores, no pot amagar que tamb&eacute; est&agrave; en crisi.
    </p><p class="article-text">
        Ens queda, doncs, la via catalana. A Catalunya i a Espanya. Tant suggerent i complexa com aquella via xilena al socialisme que va liderar Salvador Allende fins que va caure enderrocat pels poders f&agrave;ctics un altre onze de setembre, el 1973. A casa nostra, sense l&rsquo;hegemonia clara que tampoc tenia Allende, als moviments socials els manquen referents pol&iacute;tics -valents, forts, innovadors, oberts i units en la diversitat- que siguin capa&ccedil;os de plantar cara a la dreta pol&iacute;tica, econ&ograve;mica i social. Als poders f&agrave;ctics de la Troika i els bancs. Per revertir una hegemonia cultural que, en el millor (o pitjor?) dels casos, ho &eacute;s tamb&eacute; de la no pol&iacute;tica o de l&rsquo;autoritarisme postdemocr&agrave;tic que denuncia Josep Ramoneda. Avui, &eacute;s un fet que Gramsci s&rsquo;ha independitzat de l&rsquo;esquerra on va cr&eacute;ixer. D&rsquo;altres treuen profit de la seva noci&oacute; d&rsquo;hegemonia. Ja est&agrave; b&eacute;; no deixa de ser un triomf. Per&ograve; ell sol no tornar&agrave; a casa. Si l&rsquo;esquerra vol recuperar Gramsci, i l&rsquo;hegemonia cultural, l&rsquo;haur&agrave; d&rsquo;anar a buscar al carrer. Amb independ&egrave;ncia de la independ&egrave;ncia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/independencia-gramsci_1_5802918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2013 21:04:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La independència de Gramsci]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La independencia de Gramsci]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/independencia-gramsci_1_5803643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a80ebe44-b86a-43b2-9814-d801a6e9f220_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La independencia de Gramsci"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Revestida ideológicamente de neutralidad, esta nueva hegemonía la capitaliza políticamente, hasta ahora, una derecha apoyada en el progresismo liberal catalanista.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Art&iacute;culo originalmente publicado en <a href="http://lamentable.org/?p=12118" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">La Lamentable</a>.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Desde el punto de vista del an&aacute;lisis de los movimientos sociales, no hay duda de que la V&iacute;a Catalana por la Independencia, incluso ya antes de las 17:14 horas del 11 de septiembre de 2013, ha sido un gran &eacute;xito. Por lo que significa de capacidad de organizaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n de cientos de miles de personas en todo el pa&iacute;s y, simb&oacute;licamente, en ciudades de todo el mundo. Pero, sobre todo, por la capacidad de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) a la hora de marcar la agenda pol&iacute;tica, social y medi&aacute;tica y de contribuir a consolidar y ampliar una realidad relativamente nueva en Catalu&ntilde;a: la hegemon&iacute;a cultural del discurso (&iquest;o s&oacute;lo mensaje?) independentista. Un hecho que Enrique Mar&iacute;n califica, con instrumental gramsciano, de &ldquo;movimiento popular&rdquo; y &ldquo;revuelta democr&aacute;tica&rdquo; que &ldquo;sistem&aacute;ticamente desborda la pol&iacute;tica institucional y el sistema medi&aacute;tico convencional&rdquo; (<em>El Peri&oacute;dico</em>, 10/9/2013).
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es cierto que, revestida ideol&oacute;gicamente de neutralidad, esta nueva hegemon&iacute;a la capitaliza pol&iacute;ticamente, hasta ahora, una derecha apoyada en el progresismo liberal catalanista. Hecho que ocurre ante la perplejidad, cuando no la par&aacute;lisis, de la izquierda de ra&iacute;z marxista habituada, desde los tiempos del antifranquismo y la transici&oacute;n, a ser ella quien dirig&iacute;a (en pugna con el pujolismo, es cierto) la hegemon&iacute;a cultural emanada de los movimientos sociales y de buena parte de la intelectualidad con tribuna universitaria o medi&aacute;tica. Y esto vale tanto para aquellas asociaciones de vecinos y las Comisiones Obreras de los a&ntilde;os 70 como por las m&uacute;ltiples y minoritarias expresiones de la izquierda independentista de los a&ntilde;os 80 y 90. Es decir, vale para los viejos <em>rockers</em> del PSUC y Bandera Roja, muchos de ellos reciclados despu&eacute;s en el PSC (y algunos en las filas de la derecha nacionalista, catalana o espa&ntilde;ola), pero vale igualmente para los j&oacute;venes <em>cachorros</em> del PSAN, Nacionalistes d'Esquerra, la Crida y el MDT, muchos de ellos alineados hoy con ERC o CDC.
    </p><p class="article-text">
        Actualizando las siglas, pues, la lecci&oacute;n de este cambio de hegemon&iacute;a cultural es dura o dif&iacute;cil de digerir por los militantes de ICV y EUiA, los socialistas catalanistas que todav&iacute;a hay en el PSC, por la peque&ntilde;a pero activa di&aacute;spora trotskista, por no poca gente de la CUP y, a buen seguro, incluso por alg&uacute;n izquierdista de ERC. Y, por supuesto, por CCOO, UGT, USOC ... y hasta por la CGT que podr&iacute;a reivindicar ese discurso del Noi del Sucre en Madrid, en 1919, en que el l&iacute;der de la CNT dijo: &ldquo;Nosotros, los trabajadores, como sea que con una Catalu&ntilde;a independiente no perder&iacute;amos nada, al contrario, ganar&iacute;amos mucho, la independencia de nuestra tierra no nos da miedo. [...] Sin pecar de exagerado, puedo aseguraros que si alg&uacute;n d&iacute;a Catalu&ntilde;a conquista su libertad nacional, los primeros, si no los &uacute;nicos, que le pondr&aacute;n obst&aacute;culos, ser&aacute;n los hombres de la Lliga Regionalista, porque en Catalu&ntilde;a como en todas partes, el capitalismo carece de ideolog&iacute;a&rdquo;. De ideolog&iacute;a con contenido social, se entiende. Porque detr&aacute;s de la consigna <em>primero la independencia, luego ya decidiremos si derecha o izquierda</em> es claro que hay ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, y recapitulando, la nueva hegemon&iacute;a cultural independentista interpela a toda aquella amplia izquierda que en 2012, sorprendida y esperanzada a&uacute;n por el efecto 15-M, fue a la huelga general antes (29-M) y despu&eacute;s (14-N) de manifestarse con (o al lado de) la ANC bajo el lema <em>Catalu&ntilde;a, nuevo estado de Europa</em>. Pero que, en voz baja &ndash;e incluso escribi&eacute;ndolo incluso en blogs <em>cupaires</em>&ndash;, admit&iacute;a que no se acababa de reconocer, que se sent&iacute;a un poco pez fuera del agua entre aquella multitud transversal que el Once de Septiembre del 2012 llen&oacute; Barcelona de banderas con m&aacute;s tri&aacute;ngulos azules que estrellas rojas. Y que entrev&iacute;a, quiz&aacute;s, un riesgo de populismo tal y como lo advierte Xavier Casals en comparar el caso catal&aacute;n con la &ldquo;secesi&oacute;n ligera&rdquo; de la Liga Norte que se alz&oacute; contra &ldquo;Roma ladrona&rdquo; (<em>Tinta Libre</em>, n&uacute;m. 6, septiembre 2013).
    </p><p class="article-text">
        Responder desde cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y por qu&eacute; la izquierda lectora o disc&iacute;pulo de Gramsci ha dejado perder la hegemon&iacute;a cultural en Catalu&ntilde;a (como en Italia) requiere tesis. Y remontarse, seguramente, a los tiempos en que Joaquim Sempere afirmaba: &ldquo;El pujolismo [pruebe ahora con independentismo] juega a fondo la carta de aparecer como la expresi&oacute;n m&aacute;s pura del catalanismo, los intereses nacionales (por encima de las clases) de Catalu&ntilde;a, pero hay razones leg&iacute;timas para dudarlo&rdquo; (<em>Nuevos Horizontes</em>, n&uacute;m. 34, 1977). Requiere tambi&eacute;n analizar el impacto sociol&oacute;gico de d&eacute;cadas de TV-3 y de un sistema educativo de exitosa inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica hoy en peligro, por la Ley Wert y los recortes del Govern de Artur Mas. Necesita asimismo analizar a fondo lo que Joan B. Culla tacha de &ldquo;asignatura pendiente&rdquo; de los socialistas en Espa&ntilde;a (<em>El Pa&iacute;s</em>, 6/9/2013) y tambi&eacute;n el fin de lo que Guillem Mart&iacute;nez define como Cultura de la Transici&oacute;n (CT). Quiere igualmente descubrir la secreta apuesta estrat&eacute;gica de algunos dirigentes de ERC, ya en el primer tripartito, dispuestos a todo para intentar jubilar (y simplifico, pero son ejemplos reales) el polit&oacute;logo Joan Subirats en beneficio de H&eacute;ctor L&oacute;pez Bofill. O para entronizar los economistas Xavier Sala i Mart&iacute;n o Elisenda Paluzie mientras se acomodaba a Muriel Casals en &Ograve;mnium Cultural despu&eacute;s de su larga marcha desde el PSUC.
    </p><p class="article-text">
        Cabe tambi&eacute;n recordar, antes de que la gran manifestaci&oacute;n contra la sentencia del Estatut del 2010, aquellas manifestaciones de la Plataforma por el Derecho a Decidir de 2006 y 2007 en las que, hasta por cuestiones tan terrenales como las infraestructuras y la Renfe, dejaron de ser vanguardia los sindicatos, &uacute;ltimas organizaciones de la izquierda cl&aacute;sica con capacidad real de movilizaci&oacute;n, a pesar de su esclerosis m&uacute;ltiple. Y, sin perder de vista los fen&oacute;menos del 15-M y la PAH, hay que destilar la lluvia de ideas que Jordi Borja, en una s&iacute;ntesis expresionista del caos y el desconcierto de las izquierdas, ha plasmado en las <em>Cartes de lluny i de prop</em> (L'Aven&ccedil;, 2013). Y saber digerir, finalmente, el 'cocktail' indigesto que el fil&oacute;sofo Manuel Cruz (<em>El Pa&iacute;s</em>, 6/9/2013) sirvi&oacute; el mismo d&iacute;a que el exalcalde comunista de Cornell&agrave;, Frederic Prieto, reflexionaba sobre <a href="http://lamentable.org/?p=12053" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Derecho a decidir, independencia y las izquierdas.</a>
    </p><p class="article-text">
        Prieto encuentra curioso y alarmante que las izquierdas, viejas y nuevas, &ldquo;tengan tantos problemas para reconocer la realidad y para diferenciar los movimientos sociales de su posible manipulaci&oacute;n&rdquo; por parte del Gobierno o la derecha. Y para identificar los tiempos, las l&oacute;gicas y las razones diferentes de partidos y movimientos sociales, como recuerda Josep Ramoneda (<em>Dist&agrave;ncies</em>, a <em>Ara</em>, 9/9/2013). El mismo Ramoneda que coincide con Prieto en definir la independencia como el &uacute;nico horizonte pol&iacute;tico que hoy ilusiona y es realmente movilizador. En un contexto, no lo olvidemos, de crisis econ&oacute;mica y pol&iacute;tica globales, y cuando la socialdemocracia ha desaparecido (&iquest;en combate?) Frente a un neoliberalismo que ya se sab&iacute;a triunfante (&iexcl;pero no tanto!) Antes de la ca&iacute;da del comunismo. Pero Prieto va m&aacute;s all&aacute;. Y, como rumian Jordi Borja y Guillem Mart&iacute;nez (<em>Tinta Libre</em>, n&uacute;m. 6, septiembre 2013) y, directamente, afirman Antonio Ba&ntilde;os (<em>La rebeli&oacute;n catalana</em>, Grupo 62, 2013) y Jaume Asens y Gerardo Pisarello, sostiene que &ldquo;<a href="http://blogs.publico.es/no-hay-derecho/2013/09/09/las-izquierdas-y-el-11-de-septiembre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el proceso para lograr la independencia puerta, en s&iacute; mismo, una fuerte carga revolucionaria,</a> que habr&iacute;a liderar y canalizar, en lugar de marginarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo si se quiere ir hacia un proceso constituyente que rebase, sumando, lo que ya proponen Arcadi Oliveres y Teresa Forcades o Itziar Gonz&aacute;lez y su Parlamento Ciudadano. Un proceso constituyente que, incluso, podr&iacute;a acabar contagiando al resto de los Pa&iuml;sos Catalans y todo el Estado espa&ntilde;ol, como desea <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/cataluna_diada_independencia_6_173642655.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isaac Rosa desde Madrid</a> con tanta nostalgia pero m&aacute;s optimismo de la voluntad que el pesimismo de la raz&oacute;n del que hace gala Miguel Gonz&aacute;lez en &ldquo;Catalunya, t'estimo&rdquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>, 15/8/2013). De po&eacute;tico optimismo de la voluntad tira tambi&eacute;n <a href="http://www.vilaweb.cat/opinio_contundent/4142838/albereda-llibertat.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Fern&agrave;ndez</a>: &ldquo;Esto, as&iacute;, es la autodeterminaci&oacute;n. Criterio unidad popular: somos muchos y seremos muchos m&aacute;s. Cuando la pista de baile de la libertad y la justicia social es grande, el trabajo que queda por hacer es ingente y aqu&iacute; no sobra a nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s prosaico, y en guardia por un pesimismo de la raz&oacute;n tambi&eacute;n genuinamente gramsciano, Joan Herrera alerta de no confundir la nueva hegemon&iacute;a cultural con &ldquo;una inmensa minor&iacute;a o una ajustada mayor&iacute;a&rdquo; electoral que pueda fracturar el pa&iacute;s. Aquella &ldquo;Catalu&ntilde;a, un solo pueblo&rdquo; que el PSUC, y luego Pujol y el PSC, supieron mantener unida. El l&iacute;der ecosocialista coincide con Joan Ignasi Elena y Laia Bonet (&ldquo;Reiniciar las relaciones Catalu&ntilde;a-Espa&ntilde;a&rdquo;, en <em>El Pa&iacute;s</em>, 10/9/2013) en que el derecho a decidir es el punto de encuentro de federalistas, confederalistas e independentistas y el desatascador democr&aacute;tico de un callej&oacute;n sin salida donde mantener el <em>statu quo</em> ya no es viable. Un m&iacute;nimo com&uacute;n denominador, el de la consulta, que comparte un 80% del arco parlamentario y el amplio abanico que va del <em>ciudadano</em> expsuquero Francesc de Carreras (&ldquo;La hora de la audacia&rdquo;, en <em>La Vanguardia</em>, 31/7/ 2013) al independentista anticapitalista David Fern&aacute;ndez, pasando por el brillante socialdem&oacute;crata confeso Jordi Gracia (&ldquo;Una soluci&oacute;n pol&iacute;tica para Catalu&ntilde;a&rdquo;, en <em>El Pa&iacute;s</em>, 2/8/2013) con m&aacute;s convencimiento de que el &uacute;ltimo intelectual org&aacute;nico del PSC, Joaquim Coll (&ldquo;Catalu&ntilde;a, democracia o populismo&rdquo;, en <em>El Pa&iacute;s</em>, 09/09/2013).
    </p><p class="article-text">
        Menos unanimidad a la izquierda merece la determinaci&oacute;n de hacer &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo; la consulta, sin aplazamientos t&aacute;cticos. Forzando, si es necesario, la legalidad vigente. Una opci&oacute;n que Joan Herrera, citando Roger Pal&agrave;, prefiere al &ldquo;fraude&rdquo; de las <a href="http://blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/250657" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones plebiscitarias</a>. Lo expuso el 6 de septiembre en una conferencia de ICV silenciada pr&aacute;cticamente en todas partes &ndash;como medi&aacute;ticamente silenciada est&aacute; la CUP&ndash; por la larga mano de La Caixa, verdadero poder f&aacute;ctico en Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a y que no ha tolerado otra &eacute;xito anunciado (en el silencio) de este Once de Septiembre: #EncerclemLaCaixa. De &ldquo;automarginaci&oacute;n&rdquo; define Frederic Prieto esta acci&oacute;n paralela y complementaria a la gran cadena humana soberanista. Quiz&aacute;. Pero menos marginal que la inacci&oacute;n del PSC para la Diada o el testimonialismo sindical del &ldquo;ramal social&rdquo; de la Via Catalana en la Via Laietana, entre Fomento del Trabajo y la conselleria de Gobernaci&oacute;n. Y, en todo caso, valiente y morbosa acci&oacute;n, esta de se&ntilde;alar La Caixa, contraponiendo una monja benedictina y el presidente de Justicia y Paz al Opus Dei en el que profesa el presidente de la entidad bancaria, Isidre Fain&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Otra discusi&oacute;n es si la reivindicaci&oacute;n del Estado propio o el proceso constituyente necesitan vanguardias. O qu&eacute; tipo de liderazgos necesitan los movimientos sociales. Un mes&iacute;as, no, eso ya qued&oacute; claro en las elecciones del 25-N. Quiz&aacute;s tampoco, como dice Manuel Cruz, viejos camaradas resentidos ni j&oacute;venes promesas con m&aacute;s ambici&oacute;n que compromiso colectivo, de base, y poca visi&oacute;n de la necesaria articulaci&oacute;n pol&iacute;tica. David Fern&agrave;ndez sostiene que &ldquo;es la movilizaci&oacute;n social &ndash;la repolitizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&ndash; la que ha desbordado el r&eacute;gimen pol&iacute;tico; que es el empuje de la gente que no entiende de renuncias; que es un nosotros colectivo que desobedece nuestra propia historia&rdquo;. Para cambiarlo o decidir todo, lema donde coinciden ICV y la CUP. Dos fuerzas enemistadas por sectarismos e internamente divididas &ndash;federalistas-independentistas, unos; frente nacional-frente de izquierdas, los otros&ndash; pero condenadas a entenderse entre ellas y con otros. Y a explicarse mejor. Si es que quieren decidirlo todo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es la capacidad de maniobra de los de arriba, sino la respuesta articulada desde abajo&rdquo;, insiste con optimismo gramsciano David Fern&agrave;ndez. &ldquo;La oportunidad hist&oacute;rica est&aacute;&rdquo;, explica Joan Herrera que, pensando en el ejemplo griego de Syriza, reclama ambici&oacute;n, unidad y generosidad de las izquierdas m&aacute;s all&aacute; de intereses partidistas y en un momento social y econ&oacute;mico especialmente duro para las clases populares. Pero la correlaci&oacute;n de fuerzas y el contexto hist&oacute;rico es determinante. Y hoy hay riesgo de hacer una transici&oacute;n catalana al Estado propio m&aacute;s frustrante (&iquest;y menos inclusiva?) que la que ya se hizo en la democracia espa&ntilde;ola, hoy en fallo multiorg&aacute;nico, y al d&eacute;bil Estado del bienestar, ahora en proceso de desguace por la v&iacute;a de la <em>doctrina del shock</em>. Y eso que aquella primera transici&oacute;n &ndash;no toda negativa, que hoy hay tendencia a rasgar demasiado s&aacute;banas haciendo la necesaria colada&ndash; se hizo desde una hegemon&iacute;a cultural mucho m&aacute;s escorada a la izquierda que la que hay ahora. Pero no por los riesgos e incertidumbres &ndash;&ldquo;Demasiadas preguntas&rdquo;, dice Fern&agrave;ndez (<em>Diagonal</em>, 08/06/2013)&ndash; hay que desistir de los retos y quedarse en los campamentos base de la pol&iacute;tica, sean estos el municipalismo alternativo, el renovado dinamismo social, el nuevo cooperativismo o las posiciones ganadas en las instituciones. En otro caso, no salir a intentar hacer cumbre ser&iacute;a imponer el conservadurismo en la inteligencia y el optimismo gramscianos.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimas reflexiones, para terminar. Recuperar o ganar la hegemon&iacute;a cultural es un proceso lento y complejo que, obviamente, es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil en tiempos de urgencias sociales, prisas emocionales y aceleraci&oacute;n hist&oacute;rica. Pero es lo que hay. Y la izquierda har&iacute;a (hace) bien de ponerse a ello con tanta voluntad como conciencia de la realidad. De lo que hay en Europa y en el mundo: Am&eacute;rica Latina es un laboratorio interesante; Grecia y Portugal son espejos temidos, la Italia que fue del PCI, la Alemania del SPD, Los Verdes o Die Linke y la Francia heredera del mayo del 68 no son precisamente hoy ejemplos de hegemon&iacute;a de la izquierda, y los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos o el ejemplo de Islandia generan fuertes contradicciones. Encima, es todav&iacute;a una inc&oacute;gnita qu&eacute; irradiar&aacute; del Vaticano, donde la Iglesia cat&oacute;lica, exportadora secular de una hegemon&iacute;a conservadora de valores comunitaristas pero abierta a experiencias liberadoras, no puede ocultar que tambi&eacute;n est&aacute; en crisis.
    </p><p class="article-text">
        Nos queda, pues, la v&iacute;a catalana. En Catalu&ntilde;a y en Espa&ntilde;a. Tan sugerente y compleja como aquella v&iacute;a chilena al socialismo que lider&oacute; Salvador Allende hasta que cay&oacute; derribado por los poderes f&aacute;cticos otro once de septiembre, 1973. En nuestro pa&iacute;s, sin la hegemon&iacute;a clara que tampoco ten&iacute;a Allende, los movimientos sociales carecen referentes pol&iacute;ticos &ndash;valientes, fuertes, innovadores, abiertos y unidos en la diversidad&ndash; que sean capaces de hacer frente a la derecha pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social. Los poderes f&aacute;cticos de la Troika y los bancos. Para revertir una hegemon&iacute;a cultural que, en el mejor (&iquest;o peor?) de los casos, lo es tambi&eacute;n de la no pol&iacute;tica o del autoritarismo posdemocr&aacute;tico que denuncia Josep Ramoneda. Hoy, es un hecho que Gramsci se ha independizado de la izquierda donde creci&oacute;. Otros sacan provecho de su noci&oacute;n de hegemon&iacute;a. Ya est&aacute; bien, no deja de ser un triunfo. Pero &eacute;l solo no volver&aacute; a casa. Si la izquierda quiere recuperar a Gramsci, y la hegemon&iacute;a cultural, deber&aacute; ir a buscar a la calle. Con independencia de la independencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Andreu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/independencia-gramsci_1_5803643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Sep 2013 20:28:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La independencia de Gramsci]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diada,Independencia]]></media:keywords>
    </item>
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