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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rudolf Ortega]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rudolf_ortega/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rudolf Ortega]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El encaje del 25%]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/encaje_132_5035967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fb7e3da-3966-45ce-9f6a-d6231ff5b18e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El encaje del 25%"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De ser la consellera, yo no habría presentado recurso. Sencillamente aplicaría  la sentencia, pero  centraría todos los esfuerzos en satisfacer el derecho de los padres a  seguir teniendo la escolarización en catalán mediante la atención  personalizada.</p></div><p class="article-text">
        Hace un tiempo tuve ocasi&oacute;n de compartir tertulia con un conocido catedr&aacute;tico de derecho constitucional, no precisamente soberanista, que sosten&iacute;a que el derecho de elecci&oacute;n de lengua en la escolarizaci&oacute;n de los hijos es inexistente. El argumento es bastante obvio: el derecho que tenemos de acceder a los servicios p&uacute;blicos no nos da derecho a elegir de qu&eacute; mododebemos recibir estos mismos servicios, y as&iacute; como no podemos determinar c&oacute;mo nos deben tratar si estamos enfermos, ni tampoco podemos decidir d&oacute;nde queremos que sit&uacute;en los contenedores de basura, tampoco podemos elegir de qu&eacute; modo queremos recibir el derecho inalienable a la educaci&oacute;n.En cualquiercaso, la gesti&oacute;n y la organizaci&oacute;n de este derecho dependen de la administraci&oacute;n correspondiente, que en el caso de la escuela en Catalunya es la Generalitat. Por este motivo, si un Parlament elegido por sufragio decide democr&aacute;ticamente que la lengua vehicular en Catalunya ser&aacute; una, y s&oacute;lo una, esta decisi&oacute;n prevalece sobre la voluntad de los padres.
    </p><p class="article-text">
        Cerrada pues esta v&iacute;a, la estrategia de los defensores del castellano como lengua vehicular ha apelado siempre, no al derecho a la educaci&oacute;n, sino a principios superiores, a derechos constitucionales b&aacute;sicos, pr&aacute;cticamente propios de la defensa de los derechos humanos y con los que todos podemos empatizar, como por ejemplo la libertad como bien supremo. Por este motivo, en la literatura sobre el tema abunda la comparaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica con una dictadura (&ldquo;Igual que Franco pero al rev&eacute;s&rdquo;,<em>ABC</em>, 12-9-93) o bien con el apartheid sudafricano (Alejo Vidal- Quadras, 1995), con el apoyo incondicional de grupos pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos que han actuado de claque para llevar la lucha por un derecho inexistente al terreno de las libertades m&aacute;s b&aacute;sicas. Valdr&iacute;a la pena recordar la frase que Francisco Umbral dedic&oacute; a los promotores del <em>Manifiesto de los 2.300</em> dos meses antes de su eclosi&oacute;n: &ldquo;Hagan algunos maestros del castellano reflexiones sobre sus pecados de juventud&rdquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>, 20-1-1981).
    </p><p class="article-text">
        La lucha, sin embargo, de la ense&ntilde;anza en castellano en Catalunya (esto es, de la posibilidad de acceder a una red p&uacute;blica de escuelas donde se imparta la ense&ntilde;anza en castellano como lengua vehicular al 100%) ha chocado con la realidad. Si se confirmara el derecho de los padres a elegir idioma de escolarizaci&oacute;n, se deber&iacute;a dise&ntilde;ar una doble red escolar a demanda, en la que se distribuyeran las plazas escolares de acuerdo con la elecci&oacute;n expl&iacute;cita de los padres,la cual aportar&iacute;a porcentajes realmente aplicabless&oacute;lo en casos muy excepcionales. Dicho de otro modo, dif&iacute;cilmente, en una escuela con dos l&iacute;neas educativas, las familias distribuir&iacute;an sus hijos, de forma espont&aacute;nea, en un 50% para cada l&iacute;nea, y viendo los casos de familias que quieren la escolarizaci&oacute;n en castellano, quiz&aacute;s esta opci&oacute;n ni siquiera llegar&iacute;a al 5%.
    </p><p class="article-text">
        Bauz&aacute; marca el precedente. Al llegar a la presidencia del gobierno balear, Jos&eacute; Ram&oacute;n Bauz&aacute; prometi&oacute; escolarizar a los ni&ntilde;os en funci&oacute;n de la lengua elegida por los padres, pero la demanda fue tan pobre que no pudo montar una sola escuela con el castellano como lengua vehicular, y de ah&iacute; que su voluntad manifestada reiteradamente de acabar con la inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica haya derivado en el derecho del TIL. As&iacute;, se ha hecho evidente, tambi&eacute;n en los propios activistas procastellano en Catalunya, que la lucha por el espa&ntilde;ol como lengua vehicular deriva en un callej&oacute;n sin salida: sin demanda suficiente, s&oacute;lo la agrupaci&oacute;n de alumnos de &aacute;reas extensas podr&iacute;a permitir confeccionar grupos homog&eacute;neos para montar, al menos, escuelas de una l&iacute;nea, pero eso acarrear&iacute;aa las familias cambios de centro inc&oacute;modos y una distribuci&oacute;n desigual de estas escuelas,ya que por cada una que se pudiera formar en Sarri&agrave;-SantGervasi o SantCugat habr&iacute;a cinco en Badalona o L&rsquo;Hospitalet. Y se dar&iacute;a una pendiente hacia la guetizaci&oacute;n bastante f&aacute;cil de intuir que dif&iacute;cilmente beneficiar&iacute;a a la lengua espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la soluci&oacute;n al callej&oacute;n sin salida? Muy f&aacute;cil, cualquier juez lo resolver&iacute;a como si fuera una suma de primaria: si los padres tienen el derecho de elecci&oacute;n de centro (como derecho consolidado); si consideran que la atenci&oacute;n personalizada es discriminatoria, y si no hay m&aacute;s demanda en castellano para crear un grupo-clase est&aacute;ndar, entonces la soluci&oacute;n es que todos los alumnos cambien de idioma, una opci&oacute;n que no recoge ninguna disposici&oacute;n legal, no de aqu&iacute;, sino de todo el mundo, y que anima a los padres que quieren la escolarizaci&oacute;n en catal&aacute;n a hacer lo mismo, a la espera de que un juez emp&aacute;tico ampare su derecho individual de que todo el grupo-clase cambie de idioma s&oacute;lo porque ellos lo quieren para sus hijos. Un camino, por supuesto, que no beneficia a nadie.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sin embargo, tenemos la sentencia del 25%. Seg&uacute;n un juez, una cuarta parte de las clases deber&aacute;n impartirse en castellano si un alumno lo solicita. &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Con qu&eacute; criterio? &iquest;De d&oacute;nde sale esa rebaja porcentual? La Generalitat, nerviosa, se ha apresurado a presentar recurso,aunque, curiosamente, los m&aacute;s perjudicados son los padres recurrentes y toda la claque que los anima, porque han pasado de defender el establecimiento de la doble red escolar (por lo tanto, del 100% en espa&ntilde;ol) apelando a los derechos humanos a celebrar como una victoria que se imparta matem&aacute;ticas y gimnasia en castellano, renunciando por el camino al desprop&oacute;sito de motivar el cambio de lengua en todas y cada una de las materias.Tras m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de batallas judiciales, de ser animados por ondas radiof&oacute;nicas y editoriales incendiarios, de ser comparados con Quijotes que luchan contra molinos dictatoriales,&iquest;ahora deben conformarse con un 25%? &iquest;No son ellos y los Cajas quienes deber&iacute;an presentar recurso?
    </p><p class="article-text">
        De ser la consellera, yo no habr&iacute;a presentado recurso.Ni pactar&iacute;a con esas familias resolver el problema de otromodo, sencillamente aplicar&iacute;a la sentencia, punto final al proceso judicial, se acab&oacute;, hasta aqu&iacute; ser&iacute;a el m&aacute;ximo al que se podr&iacute;a llegar por la v&iacute;a judicial. Pero centrar&iacute;a todos los esfuerzos en satisfacer el derecho de los padres a seguir teniendo la escolarizaci&oacute;n en catal&aacute;n de aquellas materias castellanizadas por orden judicial, a trav&eacute;s del mecanismo reconocido, y que se supone que debe de valer para todos, de la atenci&oacute;n personalizada. Bien debe de ser un dispositivo que tienen los padres que quieren el catal&aacute;n como lengua vehicular,&iquest;no? &iquest;O es un derecho consolidado s&oacute;lo para padres castellanohablantes? Siempre se podr&iacute;a argumentar en contra diciendo que no hay suficientes recursos para satisfacer la atenci&oacute;n personalizada de tantos escolares, pero ahora con la crisis que lo justifica todo, no ser&iacute;a descabellado atribuir a los recortes el establecimiento de clases de atenci&oacute;n personalizada para grupos de 24 ni&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/encaje_132_5035967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2014 10:16:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El encaje del 25%]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ubi sunt?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ubi-sunt_132_5012713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">On són els intel·lectuals que el 1924, en plena dictadura de Primo de  Rivera, van signar un manifest en favor de la llengua catalana?</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, on s&oacute;n? On s&oacute;n els intel&middot;lectuals que el 1924, en plena dictadura de Primo de Rivera, van signar un manifest en favor de la llengua catalana? On s&oacute;n els Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, Ram&oacute;n Men&eacute;ndez Pidal, Concha Espina, Jos&eacute; Ortega y Gasset, Azor&iacute;n, Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna, Federico Garc&iacute;a Lorca i Manuel Aza&ntilde;a, entre molts altres, que van afirmar voler &laquo;cumplir con un verdadero deber de patriotismo diciendo a Catalu&ntilde;a que las glorias de su idioma viven perennes en la admiraci&oacute;n de todos nosotros y ser&aacute;n eternas mientras imperen en Espa&ntilde;a el culto y el amor desinteresado a la belleza&raquo;. On s&oacute;n aquests intel&middot;lectuals no &eacute;s dif&iacute;cil d&rsquo;endevinar: tots traspassats. Per&ograve; on s&oacute;n els actuals? Ubi sunt?
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s f&agrave;cil adduir que no estem en dictadura i que el catal&agrave; pot defensar-se sol. Amb Primo de Rivera les coses van comen&ccedil;ar a ser espinoses per a la llengua catalana (encara que com dictador no deixava de ser un aficionat al costat del seg&uuml;ent) i nom&eacute;s la per&iacute;cia d&rsquo;alguns va servir per lluitar amb prohibicions absurdes que van arribar a la retolaci&oacute; comercial; per exemple, sabem que al poeta i pastisser J.V. Foix se li va oc&oacute;rrer retolar la seva oferta amb expressions &laquo;biling&uuml;es&raquo;, llegibles en tots dos idiomes, en una expressi&oacute; de murrieria ling&uuml;&iacute;stica que va donar perles c&egrave;lebres, com els &laquo;postres del pa&iacute;s&raquo;, la &laquo;bomboneria selecta&raquo; i la &laquo;pasta seca superior&raquo;. L&rsquo;ensenyament en catal&agrave; no cal dir que no va tenir tanta sort, i va ser esborrat del mapa.
    </p><p class="article-text">
        La democr&agrave;cia &eacute;s garant dels nostres drets, per&ograve; fins ara mai no s&rsquo;havia aplicat la din&agrave;mica de les majories a q&uuml;estions cient&iacute;ficament demostrades o admeses, com ho &eacute;s la unitat de la llengua catalana. I en qualsevol cas, si la diatriba i l&rsquo;ambici&oacute; pol&iacute;tiques porten a aquests camins, &eacute;s la intel&middot;lectualitat qui ha de fer un pas endavant i denunciar, com ho va fer el 1924, derives que poden portar a la ignor&agrave;ncia, la frustraci&oacute; i la desafecci&oacute;. En aquest sentit, &eacute;s si m&eacute;s no sorprenent que, des del m&oacute;n intel&middot;lectual hisp&agrave;nic, no hagi sortit cap veu mitjanament s&ograve;lida i coral que rebati els disbarats en mat&egrave;ria ling&uuml;&iacute;stica que des d&rsquo;alguns governs auton&ograve;mics s&rsquo;estan elevant a categoria de legalitat.
    </p><p class="article-text">
        La llei de lleng&uuml;es a Arag&oacute;, amb la designaci&oacute; del catal&agrave; i l&rsquo;aragon&egrave;s com <em>lapao</em> i <em>lapapip</em>, respectivament, &eacute;s un cas barroer de manca de respecte elemental a la riquesa cultural (la Constituci&oacute;, en l&rsquo;article 3.3, ja prescriu que la diversitat ling&uuml;&iacute;stica espanyola ha de ser &laquo;objecte d&rsquo;especial respecte i protecci&oacute;&raquo;), mentre que l&rsquo;obsessi&oacute; del govern de Fabra per negar la identitat del catal&agrave; i el valenci&agrave; raneja el rid&iacute;cul, en voler discutir una q&uuml;esti&oacute; filol&ograve;gicament di&agrave;fana. A aquest pas, la mateixa Real Academia de la Lengua Espa&ntilde;ola es guanyar&agrave; un recurs als jutjats, a atrevir-se a atemptar contra la legalitat vigent per una definici&oacute; de valenci&agrave; que, imagino, deu tenir d&egrave;cades: &laquo;Variedad del catal&aacute;n, que se usa en gran parte del antiguo reino de Valencia y se siente all&iacute; com&uacute;nmente como lengua propia&raquo;. Varietat del catal&agrave;, inaudit!
    </p><p class="article-text">
        I la intel&middot;lectualitat hisp&agrave;nica? De moment no hi &eacute;s, per&ograve; se l&rsquo;espera. Potser n&rsquo;hi ha prou acabant amb una frase del mateix manifest de 1924, tota una demostraci&oacute; d&rsquo;empatia interterritorial que no ens vindria malament: &laquo;Es el idioma la expresi&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima y caracter&iacute;stica de la espiritualidad de un pueblo, y nosotros, ante el temor de que esas disposiciones puedan haber herido la sensibilidad del pueblo catal&aacute;n, siendo en lo futuro un motivo de rencores imposibles de salvar, queremos con un gesto afirmar a los escritores de Catalu&ntilde;a la seguridad de nuestra admiraci&oacute;n y de nuestro respeto por el idioma hermano. El simple hecho biol&oacute;gico de la existencia de una lengua, obra admirable de la naturaleza y de la cultura humana, es algo siempre acreedor al respeto y a la simpat&iacute;a de todos los esp&iacute;ritus cultivados&raquo;. Ubi sunt?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ubi-sunt_132_5012713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Feb 2014 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ubi sunt?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Ubi sunt?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ubi-sunt_132_5012707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Dónde están los intelectuales que en 1924, en plena dictadura de Primo  de Rivera, firmaron un manifiesto en favor de la lengua catalana?</p></div><p class="article-text">
        S&iacute;, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los intelectuales que en 1924, en plena dictadura de Primo de Rivera, firmaron un manifiesto en favor de la lengua catalana? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, Ram&oacute;n Men&eacute;ndez Pidal, Concha Espina, Jos&eacute; Ortega y Gasset, Azor&iacute;n, Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna, Federico Garc&iacute;a Lorca y Manuel Aza&ntilde;a, entre muchos otros, que afirmaron querer &laquo;cumplir con un verdadero deber de patriotismo diciendo a Catalu&ntilde;a que las glorias de su idioma viven perennes en la admiraci&oacute;n de todos nosotros y ser&aacute;n eternas mientras imperen en Espa&ntilde;a el culto y el amor desinteresado a la belleza&raquo;?. D&oacute;nde est&aacute;n estos intelectuales no es dif&iacute;cil de adivinar: todos traspasados. &iquest;Pero d&oacute;nde est&aacute;n los actuales? &iquest;<em>Ubi sunt</em>?
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil aducir que no estamos en dictadura y que el catal&aacute;n puede defenderse solo. Con Primo de Rivera las cosas empezaron a ser peliagudas para la lengua catalana (aunque como dictador no dejaba de ser un aficionado al lado del siguiente) y solo la pericia de algunos sirvi&oacute; para lidiar con prohibiciones absurdas que llegaron a la rotulaci&oacute;n comercial; al poeta y pastelero J.V. Foix, por ejemplo, se le ocurri&oacute; rotular su oferta con expresiones &laquo;biling&uuml;es&raquo;, legibles en ambos idiomas, en una expresi&oacute;n de piller&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica que dio perlas c&eacute;lebres, como los &laquo;postres del pa&iacute;s&raquo;, la &laquo;bomboner&iacute;a selecta&raquo; y la &laquo;pasta seca superior&raquo;. La ense&ntilde;anza en catal&aacute;n ni que decir tiene que no tuvo tanta suerte, y fue borrada del mapa.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es garante de nuestros derechos, pero hasta la fecha jam&aacute;s se hab&iacute;a aplicado la din&aacute;mica de las mayor&iacute;as a cuestiones cient&iacute;ficamente demostradas o admitidas, como lo es la unidad de la lengua catalana. Y en cualquier caso, si la diatriba y la ambici&oacute;n pol&iacute;ticas llevan a tales derroteros, es la intelectualidad quien debe dar un paso al frente y denunciar, como lo hizo en 1924, derivas que pueden llevar a la ignorancia, la frustraci&oacute;n y la desafecci&oacute;n. En este sentido, es cuando menos sorprendente que, desde el mundo intelectual hisp&aacute;nico, no haya salido ninguna voz medianamente s&oacute;lida y coral que rebata los disparates en materia ling&uuml;&iacute;stica que desde algunos gobiernos auton&oacute;micos se est&aacute;n elevando a categor&iacute;a de legalidad.
    </p><p class="article-text">
        La ley de lenguas en Arag&oacute;n, con la designaci&oacute;n del catal&aacute;n y el aragon&eacute;s como <em>lapao</em> y <em>lapapip</em>, respectivamente, es un burdo caso de falta de respecto elemental a la riqueza cultural (la Constituci&oacute;n, en su art&iacute;culo 3.3, ya prescribe que la diversidad ling&uuml;&iacute;stica espa&ntilde;ola deber&aacute; ser &laquo;objeto de especial respeto y protecci&oacute;n&raquo;), mientras que la obsesi&oacute;n del gobierno de Fabra por negar la identidad del catal&aacute;n y el valenciano raya el rid&iacute;culo, al discutir una cuesti&oacute;n filol&oacute;gicamente di&aacute;fana. Al paso que vamos, la propia Real Academia de la Lengua Espa&ntilde;ola se ganar&aacute; un recurso en los juzgados, al atreverse a atentar contra la legalidad vigente por una definici&oacute;n de valenciano que, imagino, debe de tener d&eacute;cadas: &laquo;Variedad del catal&aacute;n, que se usa en gran parte del antiguo reino de Valencia y se siente all&iacute; com&uacute;nmente como lengua propia&raquo;. &iexcl;Variedad del catal&aacute;n, inaudito!
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la intelectualidad hisp&aacute;nica? De momento no est&aacute;, pero se la espera. Quiz&aacute;s baste terminar con una frase del mismo manifiesto de 1924, toda una demostraci&oacute;n de empat&iacute;a interterritorial que no nos vendr&iacute;a mal: &laquo;Es el idioma la expresi&oacute;n m&aacute;s &iacute;ntima y caracter&iacute;stica de la espiritualidad de un pueblo, y nosotros, ante el temor de que esas disposiciones puedan haber herido la sensibilidad del pueblo catal&aacute;n, siendo en lo futuro un motivo de rencores imposibles de salvar, queremos con un gesto afirmar a los escritores de Catalu&ntilde;a la seguridad de nuestra admiraci&oacute;n y de nuestro respeto por el idioma hermano. El simple hecho biol&oacute;gico de la existencia de una lengua, obra admirable de la naturaleza y de la cultura humana, es algo siempre acreedor al respeto y a la simpat&iacute;a de todos los esp&iacute;ritus cultivados&raquo;. &iquest;Ubi sunt?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ubi-sunt_132_5012707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2014 21:29:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Ubi sunt?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pel català... festa!]]></title>
      <link><![CDATA[http://diarieducacio.cat/?p=2596]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://diarieducacio.cat/?p=2596]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Feb 2014 22:28:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pel català... festa!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por el catalán... ¡fiesta!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/catalan-fiesta_132_5015115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La Constitución nos disgrega, la LOMCE nos subordina, el lapao nos  ridiculiza y la justicia nos limita. Pues montemos una fiesta que sirva  para demostrar, aquí, allí y en todo el mundo, que no somos una lengua  pequeña.</p></div><p class="article-text">
        Cada &eacute;poca tiene su Wert. En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os diez del siglo XX, el azote del catal&aacute;n era el senador Antonio Royo Vilanova, que colabor&oacute; &#8203;&#8203;en algunas de las campa&ntilde;as m&aacute;s sonadas en favor del catal&aacute;n con declaraciones incendiarias que animaban a cerrar filas. Por ejemplo, no se recat&oacute; al denunciar &laquo;la pr&aacute;ctica abusiva de la Diputaci&oacute;n de Barcelona de redactar en catal&aacute;n los expedientes administrativos de car&aacute;cter judicial&raquo;, o mejor a&uacute;n, aquella frase que incid&iacute;a en el principal motivo por el que los catalanes hablamos catal&aacute;n: &laquo;El d&iacute;a que los catalanes se convenzan de que no nos molesta su idioma, cesar&aacute; el mayor motivo de su uso&raquo;. Si es que, b&aacute;sicamente, hablamos catal&aacute;n para joder...
    </p><p class="article-text">
        Pero la respuesta a la inventiva de Royo y otros no fueron &uacute;nicamente el lamento y la protesta, ni tampoco la serie de razones hist&oacute;ricas, culturales y de todo tipo que podr&iacute;a aducirse para la defensa del catal&aacute;n en el uso p&uacute;blico. A iniciativa del Centro Autonomista de Dependientes del Comercio y de la Industria (el CADCI), el d&iacute;a 1 de enero de 1916 se celebr&oacute; la primera edici&oacute;n del D&iacute;a de la Lengua Catalana, con el objetivo de fomentar la lengua en unos momentos en que arrancaba la normativa ortogr&aacute;fica y la Mancomunitat de Catalunya ya empleaba el catal&aacute;n como lengua vehicular. Y exist&iacute;a un aut&eacute;ntico entusiasmo por la lengua. Dec&iacute;a ese d&iacute;a el periodista y escritor Josep Morat&oacute; i Grau en <em>La Veu de Catalunya</em>: &laquo;La lengua catalana es; la lengua catalana fue; la lengua catalana ser&aacute;, pese a quien pese, y quieran o no sus enemigos&raquo;. De este modo, y aparte de la leg&iacute;tima protesta reivindicativa, la sociedad civil se puso en marcha para convertir la defensa de la lengua catalana en una aut&eacute;ntica fiesta.
    </p><p class="article-text">
        Somos aut&eacute;nticas hachas en montar fiestas. Solo hay que ver el estallido de los &uacute;ltimos a&ntilde;os del Onze de Setembre, pero tambi&eacute;n tenemos Sant Jordi, un gran fiest&oacute;n instituido no muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de la experiencia del D&iacute;a de la Lengua Catalana, en 1923. Al margen de los lamentos perpetuos sobre la ignominia del lapao en Arag&oacute;n, o sobre la nueva batalla por la lengua en Valencia &minus;donde ahora el Estatuto puede legalizar la ignorancia&minus;, nos interesa m&aacute;s que nunca dejar a un lado el victimismo ce&ntilde;udo y entender que es partir de la fiesta que debemos defender la lengua, que debemos proyectarla a todas partes, pero de una forma l&uacute;dica, participativa, luminosa, feliz, c&iacute;vica y coral. Y pocas iniciativas pueden ser m&aacute;s efectivas, en este sentido, que la restauraci&oacute;n del D&iacute;a de la Lengua Catalana.
    </p><p class="article-text">
        Disponemos pues de un antecedente propio, cuando se celebraba el 1 de enero, y tambi&eacute;n de iniciativas que recientemente han pretendido instaurar una conmemoraci&oacute;n similar pero en coincidencia con la Diada de Sant Jordi. Sin embargo, ninguna de las dos fechas propiciar&aacute; una celebraci&oacute;n singularizada, y la fiesta quedar&aacute; eclipsada por pr&aacute;cticas bastante m&aacute;s arraigadas en el calendario. Para el castellano, a iniciativa del Instituto Cervantes, en el a&ntilde;o 2009 se empez&oacute; a celebrar el D&iacute;a E, su propio d&iacute;a de la lengua, en el que abundan los actos culturales, las lecturas p&uacute;blicas de <em>El Quijote</em> y un concurso para elegir por votaci&oacute;n popular la palabra m&aacute;s bonita de la lengua espa&ntilde;ola. En ning&uacute;n caso, sin embargo, se les ocurri&oacute; programar este d&iacute;a coincidiendo por ejemplo con el 12 de octubre, y lo celebran en el &uacute;ltimo s&aacute;bado antes del solsticio de verano, y por lo tanto en alguno de los d&iacute;as m&aacute;s largos del a&ntilde;o, lo que permite alargar las celebraciones con actos en la calle.
    </p><p class="article-text">
        En esto han sido listos, y debemos copiarles. Hay restaurar el D&iacute;a de la Lengua Catalana, pero disociado de las dos grandes algarab&iacute;as del pa&iacute;s, para convertirlo en una jornada festiva de fomento de la lengua y qui&eacute;n sabe si con el tiempo tendr&iacute;amos una tercera jornada para celebrar. Habr&iacute;a elegir una fecha de primavera o verano, por ejemplo de mayo a julio, que pudiera generar adhesiones en todo el dominio ling&uuml;&iacute;stico, porque al menos un d&iacute;a, aunque sea festivamente, la unidad de la lengua sea un hecho. Y empezar a pensar en un programa de actos bien variado: lectura p&uacute;blica de obras literarias (no s&oacute;lo el <em>Tirant</em>, &iexcl;que tenemos m&aacute;s!), concursos de dictados, mesas redondas, exposiciones, puertas abiertas a archivos y bibliotecas, juegos en catal&aacute;n al aire libre, descuentos en productos en catal&aacute;n y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera de lo m&aacute;s variado. Y teniendo en cuenta el grado de consenso que siempre ha generado la defensa de la lengua catalana, no ser&iacute;a muy sorprendente que el n&uacute;mero de adhesiones y participantes acabara siendo de a&uacute;pa.
    </p><p class="article-text">
        Ah, s&iacute;, la Constituci&oacute;n nos disgrega, la LOMCE nos subordina, el lapao nos ridiculiza y la justicia nos limita. Pues montemos una fiesta que sirva para demostrar, aqu&iacute;, all&iacute; y en todo el mundo, que no somos una lengua peque&ntilde;a. Si nos ponemos, r&iacute;ete t&uacute; del D&iacute;a E.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/catalan-fiesta_132_5015115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Feb 2014 22:25:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por el catalán... ¡fiesta!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[L’encaix del 25%]]></title>
      <link><![CDATA[http://diarieducacio.cat/lencaix-del-25/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://diarieducacio.cat/lencaix-del-25/]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2014 10:12:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[L’encaix del 25%]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nombre de la cosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nombre-cosa_132_5819548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante años un buen número de medios de comunicación catalanes, públicos y privados, han practicado la sinonimia  entre las expresiones 'España' y 'Estado español', en una dinámica esotérica como si el nombre no hiciera la cosa</p></div><p class="article-text">
        &iexcl;Aleluya! No s&eacute; si el debate de Pol&iacute;tica General en el Parlament puede haber servido de algo, pero de todos los enunciados m&aacute;s o menos previsibles que se escucharon hay uno que no ha pasado del todo inadvertido como buen titular, y que, al mismo tiempo, ha aportado luz a un fen&oacute;meno (&iquest;paranormal?) que ha afectado durante a&ntilde;os las pr&aacute;cticas comunicativas de este nuestro pa&iacute;s. <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Cataluna-afecto-Espana-confia-espanol_0_179182687.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La frase es del presidente Mas: &ldquo;Catalu&ntilde;a quiere a Espa&ntilde;a, pero no conf&iacute;a en el Estado espa&ntilde;ol&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es bien sabido que durante a&ntilde;os un buen n&uacute;mero de medios de comunicaci&oacute;n catalanes, p&uacute;blicos y privados, han practicado la sinonimia entre las expresiones Espa&ntilde;a y Estado espa&ntilde;ol, en una din&aacute;mica esot&eacute;rica como si el nombre no hiciera la cosa, como si evitando <em>Espa&ntilde;a </em>fu&eacute;ramos menos part&iacute;cipes de Espa&ntilde;a, y se han publicado aut&eacute;nticos disparates, al menos ling&uuml;&iacute;sticamente hablando. Alg&uacute;n peri&oacute;dico publicaba enumeraciones de pa&iacute;ses del estilo &ldquo;Francia, Italia, Grecia y Estado espa&ntilde;ol&rdquo;, y era f&aacute;cil -y lo es- escuchar a los meteor&oacute;logos anunciaron lluvias en todo el Estado espa&ntilde;ol. Incluso el diccionario castellano-catal&aacute;n de Enciclop&egrave;dia Catalana comete la calamidad de dar como equivalente de <em>Espanya </em>(en catal&aacute;n) ambas formas; algo, por supuesto, filol&oacute;gicamente absurdo.
    </p><p class="article-text">
        No es dif&iacute;cil darse cuenta de la diferencia entre los dos t&eacute;rminos. Basta cambiar de pa&iacute;s, por ejemplo Uruguay, para percibir que no es lo mismo hablar de Uruguay que del Estado uruguayo, y cualquier hablante competente de la lengua intuir&aacute; que la primera expresi&oacute;n hace referencia a un pa&iacute;s soberano -a un estado reconocido internacionalmente, para entendernos- mientras que la segunda alude a la estructura o la forma en que se organiza este pa&iacute;s. Y que Uruguay, en tanto que top&oacute;nimo, tiene la misma validez que puede tener Nueva Zelanda, Vietnam o Madagascar. O Espa&ntilde;a, claro.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iexcl;ay!, la ausencia en los medios de comunicaci&oacute;n del t&eacute;rmino <em>Espa&ntilde;a </em>ha sido siempre denunciada por los partidarios de Espa&ntilde;a, y esto no ha hecho m&aacute;s que reafirmar durante a&ntilde;os los partidarios del eufemismo estatal, en un desprop&oacute;sito secundado por los mismos ling&uuml;istas de los medios implicados, seducidos por la capacidad de influir en el p&uacute;blico a trav&eacute;s de la elecci&oacute;n de lenguaje. Hasta el punto de que alg&uacute;n medio d&iacute;scolo que se atrevi&oacute; a no secundar esta pr&aacute;ctica fue tachado inmediatamente de espa&ntilde;olista por la cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el soberanismo est&aacute; esforz&aacute;ndose por corregir el desprop&oacute;sito. La raz&oacute;n es simple: ante la posibilidad de que los partidarios de la uni&oacute;n con Espa&ntilde;a apelen al factor emocional para retener a los indecisos, se ha intentado subsanar de inmediato la equivalencia entre los dos t&eacute;rminos, dirigiendo h&aacute;bilmente las simpat&iacute;as hacia en Espa&ntilde;a pero cargando durament contra el Estado espa&ntilde;ol, en una dualidad l&eacute;xica del todo innovadora en nuestro pa&iacute;s. Ahora, mira por donde, los t&eacute;rminos ya no son sin&oacute;nimos, sino casi ant&oacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s es que Mas incurre, de nuevo, en una manipulaci&oacute;n del lenguaje para hac&eacute;rselo venir bien. O quiz&aacute;s es que ahora todo el soberanismo se pondr&aacute; a pronunciar <em>Espa&ntilde;a </em>al un&iacute;sono y ver&aacute; que no le pasa nada. Uruguay, Madagascar, Espa&ntilde;a. Y no, no pasa nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nombre-cosa_132_5819548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2013 04:49:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El nombre de la cosa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nom de la cosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nom-cosa_132_5819560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Durant anys un bon nombre de mitjans de comunicació, públics i privats, han practicat la sinonímia entre les expressions 'Espanya' i 'Estat espanyol', en una dinàmica esotèrica com si el nom no fes la cosa</p></div><p class="article-text">
        Al&middot;leluia! No s&eacute; si el debat de Pol&iacute;tica General al Parlament pot haver servit d&rsquo;alguna cosa, per&ograve; de tots els enunciats m&eacute;s o menys previsibles que s&rsquo;hi van sentir n&rsquo;hi ha un que no ha passat del tot inadvertit en tant que bon titular, i que, alhora, ha aportat llum a un fenomen (paranormal?) que ha afectat durant anys les pr&agrave;ctiques comunicatives d&rsquo;aquest pa&iacute;s nostre. <a href="http://www.eldiario.es/catalunyaplural/Catalunya-afecte-Espanya-lEstat-espanyol_0_179182688.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La frase &eacute;s del president Mas: &ldquo;Catalunya estima Espanya, per&ograve; no confia en l&rsquo;Estat espanyol&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s ben sabut que durant anys un bon nombre de mitjans de comunicaci&oacute;, p&uacute;blics i privats, han practicat la sinon&iacute;mia entre les expressions <em>Espanya</em> i <em>Estat espanyol</em>, en una din&agrave;mica esot&egrave;rica com si el nom no fes la cosa, com si evitant <em>Espanya</em> f&oacute;ssim menys part&iacute;cips d&rsquo;Espanya, i s&rsquo;han publicat aut&egrave;ntics disbarats, almenys ling&uuml;&iacute;sticament parlant. Algun diari publicava enumeracions de pa&iuml;sos de l&rsquo;estil &ldquo;Fran&ccedil;a, It&agrave;lia, Gr&egrave;cia i l&rsquo;Estat espanyol&rdquo;, i era f&agrave;cil &ndash;i ho &eacute;s&ndash; sentir els meteor&ograve;legs anunciar pluges a tot l&rsquo;Estat espanyol. Fins i tot el diccionari castell&agrave;-catal&agrave; d&rsquo;Enciclop&egrave;dia Catalana comet la calamitat de donar com a equivalent d&rsquo;<em>Espa&ntilde;a</em> totes dues formes, una cosa, no cal dir, filol&ograve;gicament absurda<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        No &eacute;s dif&iacute;cil adonar-se de la difer&egrave;ncia entre els dos termes. N&rsquo;hi ha prou de canviar de pa&iacute;s, per exemple l&rsquo;Uruguai, per percebre que no &eacute;s el mateix parlar de l&rsquo;Uruguai que de l&rsquo;Estat uruguai&agrave;, i qualsevol parlant competent de la llengua intuir&agrave; que la primera expressi&oacute; fa refer&egrave;ncia a un pa&iacute;s sobir&agrave; (a un estat reconegut internacionalment, per entendre&rsquo;ns) mentre que la segona al&middot;ludeix a l&rsquo;estructura o la forma en qu&egrave; s&rsquo;organitza aquest pa&iacute;s. I que Uruguai, en tant que top&ograve;nim, t&eacute; la mateixa validesa que pot tenir Nova Zelanda, Vietnam o Madagascar. O Espanya, &eacute;s clar.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve;, ai las!, l&rsquo;abs&egrave;ncia dels mitjans de comunicaci&oacute; del terme <em>Espanya</em> ha estat sempre denunciada pels partidaris d&rsquo;Espanya, i aix&ograve; no ha fet m&eacute;s que refermar durant anys els partidaris de l&rsquo;eufemisme estatal, en un desprop&ograve;sit secundat pels mateixos ling&uuml;istes dels mitjans implicats, sedu&iuml;ts per la capacitat d&rsquo;influir en el p&uacute;blic a trav&eacute;s de la tria de llenguatge. Fins al punt que algun mitj&agrave; d&iacute;scol que es va atrevir a no secundar aquesta pr&agrave;ctica va ser titllat immediatament d&rsquo;espanyolista per la cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Ara el sobiranisme est&agrave; maldant per corregir el desprop&ograve;sit. La ra&oacute; &eacute;s simple: davant la possibilitat que els partidaris de la uni&oacute; amb Espanya apel&middot;lin al factor emocional per retenir els indecisos, s&rsquo;ha provat d&rsquo;esmenar de seguida l&rsquo;equival&egrave;ncia entre els dos termes, tot dirigint h&agrave;bilment les simpaties cap a Espanya per&ograve; carregantdurament contra l&rsquo;Estat espanyol, en una dualitat l&egrave;xica del tot innovadora a casa nostra. Ara, ves per on, els termes ja no s&oacute;n sin&ograve;nims, sin&oacute; gaireb&eacute; ant&ograve;nims.
    </p><p class="article-text">
        Potser &eacute;s que Mas incorre, de nou, en una manipulaci&oacute; del llenguatge per fer-s&rsquo;ho venir b&eacute;. O potser &eacute;s que ara tot el sobiranisme es posar&agrave; a pronunciar Espanya a l&rsquo;un&iacute;son i veur&agrave; que no li passa res. Uruguai, Madagascar, Espanya. I no, no passa res.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rudolf Ortega]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nom-cosa_132_5819560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2013 04:40:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El nom de la cosa]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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