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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabel M. Martínez Lozano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isabel_m_martinez_lozano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabel M. Martínez Lozano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué quieren ahora las mujeres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quieren-ahora-mujeres_129_2235274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/befc38ed-88d9-4650-ba09-6d16756aaa30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué quieren ahora las mujeres?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras las responsabilidades del cuidado estén en manos casi exclusivamente de las mujeres, difícilmente avanzaremos en la eliminación de las otras brechas de género</p><p class="subtitle">Cuando hombres y mujeres se preguntan ante esta huelga feminista del 8 de marzo ¿qué quieren ahora las mujeres?, la respuesta es muy clara, igualdad en todo, también en la casa, también en los cuidados</p></div><p class="article-text">
        El actor y productor norteamericano Jimmy Kimmel reconoc&iacute;a esta semana en la entrega de los Oscar &ldquo;los hombres la hemos cagado tanto este a&ntilde;o, que las mujeres se enamoran de los peces&rdquo;. La frase no deja de ser reveladora por cuanto nos sit&uacute;a en un nuevo escenario, donde los hombres est&aacute;n llamados a situarse en otro espacio de relaci&oacute;n con las mujeres. Ante este nuevo 8 de marzo con el protagonismo de la huelga mundial feminista, a&uacute;n es pronto para conocer si estamos ante una &ldquo;cuarta ola&rdquo; del feminismo o un repunte de esa &ldquo;tercer ola&rdquo; iniciada en los a&ntilde;os 90, pero lo cierto es que el movimiento feminista internacional ha tomado de nuevo un protagonismo que parece dispuesto a no quedarse aqu&iacute; y replantear los temas pendientes para la igualdad real y efectiva de mujeres y hombres. El feminismo de la &ldquo;tercera ola&rdquo; reconoce que hay diferentes feminismos y diferencias entre las circunstancias de discriminaci&oacute;n de las mujeres, y se alej&oacute; as&iacute; del esencialismo del &uacute;nico modelo de mujer del feminismo de la &ldquo;segunda ola&rdquo; protagonizado en los a&ntilde;os 60 por Simone de Beauvoir &oacute; Betty Friedan, entre otras. Esta &ldquo;tercera ola&rdquo;, que plantea diferencias de posturas dentro del propio feminismo en asuntos como la prostituci&oacute;n o la sexualidad de las mujeres y denuncia &ldquo;El techo de cristal&rdquo;, como circunstancia que merman sus opciones de realizaci&oacute;n profesional, se ha visto desbordada sin embargo, por el movimiento #metoo y otras acciones globales que muestran el hartazgo de las mujeres, especialmente las j&oacute;venes, de unos patrones sociales y culturales que les resultan ya insoportables.
    </p><p class="article-text">
        El siglo XXI puede originar as&iacute;, una &ldquo;cuarta ola&rdquo; del feminismo, protagonizada por mujeres que apuestan por dar la batalla contra esos comportamiento deplorables, que el soci&oacute;logo franc&eacute;s, Pierre Bordieu, denunciaba hace a&ntilde;os en su libro &ldquo;la dominaci&oacute;n masculina&rdquo;. Est&aacute; claro que las continuas denuncias de acoso sexual, violaciones y violencia de genero en general en las relaciones de pareja, ponen en evidencia que es precisamente esa violencia simb&oacute;lica en la estructura social que denunciaba Bourdieu, lo que sigue legitimando la desigualdad de los sexos. Por eso, m&aacute;s all&aacute; de todos los indicadores socioecon&oacute;micos que estamos conociendo estos d&iacute;as sobre la desigualdad entre hombres y mujeres en la vida social y laboral, el indicador m&aacute;s relevante para conocer la igualdad real en una sociedad nos lo aporta la violencia sexual. Hace pocos a&ntilde;os conocimos con el bestseller sueco, &ldquo;Los hombres que no amaban a las mujeres&rdquo;, que hasta en las sociedades m&aacute;s avanzadas y que m&aacute;s presumen de equidad de g&eacute;nero, como la sociedad sueca, el problema de la violencia de g&eacute;nero adquiere una dimensi&oacute;n extraordinaria.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, si si la divisi&oacute;n sexual del trabajo, los roles y estereotipos siguen siendo lo que nos condena a la desigualdad, ser&aacute; por ah&iacute; por donde tengamos que romper y es por ah&iacute; por donde las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes parecen dispuestas a romper. Durante las &uacute;ltimas semanas ha habido cientos de art&iacute;culos sobre la llamada brecha salarial y miles de opiniones manifestando soluciones, algunas de ellas realmente sorprendentes, como cambiar la constituci&oacute;n para incluir la eliminaci&oacute;n de la brecha salarial como derecho. Falta conocer que no es este un asunto que se corrija con nuevas leyes. Se desconoce que en Espa&ntilde;a es ilegal pagar diferente salario por trabajos de igual valor. La Ley de igualdad ya consagr&oacute; ese derecho a la igualdad salarial, pero la cuesti&oacute;n no es tan sencilla. La verdadera brecha que hay que combatir previamente se llama la brecha de los cuidados. Mientras las responsabilidades del cuidado est&eacute;n en manos casi exclusivamente de las mujeres, dif&iacute;cilmente avanzaremos en la eliminaci&oacute;n de las otras brechas de g&eacute;nero. La catedr&aacute;tica Capitolina D&iacute;az lo analiza muy bien en su &uacute;ltimo libro sobre &ldquo;Brecha salarial y brecha de cuidados&rdquo;, donde entre otras cosas, denuncia que el fracaso de las pol&iacute;ticas de igualdad en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, est&aacute; en haber puesto todo el acento s&oacute;lo en el &aacute;mbito del mercado de trabajo, y menos en medidas de corresponsabilidad. La divisi&oacute;n sexual del trabajo por tanto, no se modifica si los hombres como dec&iacute;a Jimmy Kimmel no reconocen que &ldquo;la est&aacute;n cagando&rdquo; y se replantean su papel en una sociedad igualitaria. La igualdad no es un asunto s&oacute;lo de mujeres, es un asunto que concierne a la sociedad en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hombres y mujeres se preguntan ante esta huelga feminista del 8 de marzo &iquest;qu&eacute; quieren ahora las mujeres?, la respuesta es muy clara, igualdad en todo, tambi&eacute;n en la casa, tambi&eacute;n en los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        En todos los pa&iacute;ses europeos el siglo XX ha sido un siglo de adelantos y retrocesos en materia de igualdad de g&eacute;nero. Tras las conquistas pol&iacute;ticas, el derecho al voto y el aumento significativo del trabajo asalariado, durante las dos guerras mundiales las mujeres volvieron a ser condenadas a su papel de esposas y amas de casa y perdieron su capacidad jur&iacute;dica. Igual ha pasado con el acceso a la educaci&oacute;n y la paridad en los puestos de responsabilidad. Por eso, la agenda feminista ha cambiado tan poco despu&eacute;s de un siglo. Desde finales del siglo XIX, en la agenda del movimiento feminista estaba el derecho al trabajo asalariado, derechos de protecci&oacute;n social, protecci&oacute;n de la maternidad e igualdad salarial y derechos a la participaci&oacute;n social y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de la tan tra&iacute;da &ldquo;brecha salarial&rdquo;, ha sido siempre una constante. Despu&eacute;s de la I Guerra&nbsp;Mundial, la propia parlamentaria brit&aacute;nica, Eleanor Rathbone, desarroll&oacute;, junto con otras feministas brit&aacute;nicas, una teor&iacute;a econ&oacute;mica de asignaci&oacute;n por maternidad, sobre la base de una cr&iacute;tica feminista radical del salario familiar masculino y la enorme diferencia tradicional entre hombres y mujeres. Seg&uacute;n ellas, el principio de igual salario por igual trabajo deb&iacute;a complementarse con una asignaci&oacute;n por maternidad, que deb&iacute;a ser independiente del sistema de salarios tradicional y deb&iacute;a ser un reconocimiento a la remuneraci&oacute;n de los servicios dom&eacute;sticos de las mujeres. Lo que realmente cuestionaban con la exigencia de estos derechos de protecci&oacute;n social de la maternidad, no era recompensas, sino la divisi&oacute;n sexual entre trabajo no remunerado y trabajo remunerado y en consecuencia, la divisi&oacute;n sexual entre la carencia del poder y el poder.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n no requiere de m&aacute;s demoras. No podemos esperar otro siglo. Hoy los partidos de izquierda han perdido el monopolio del feminismo. La mayor&iacute;a de las sociedades europeas siguen considerando que el feminismo les ha ayudado mejorar su bienestar y si como reconoc&iacute;a la encuesta de MYworld de esta semana, el 85% de los espa&ntilde;oles pensamos que el feminismo ha sido positivo para nuestro bienestar, es tiempo de confiar y apostar por esta nueva agenda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel M. Martínez Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/quieren-ahora-mujeres_129_2235274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 20:08:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué quieren ahora las mujeres?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Huelga feminista,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez años de la Ley de Igualdad: un camino sin retorno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-ley-igualdad-camino-retorno_129_3536372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f57a0b24-953e-4331-959b-4b018e17092d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diez años de la Ley de Igualdad: un camino sin retorno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los retos son inmensos y el suspenso que Naciones Unidas nos ponía en su informe del 2015 refleja la involución que estamos viviendo fruto de la crisis y la ausencia de políticas decididas</p></div><p class="article-text">
        El siglo XX, probablemente el siglo m&aacute;s sanguinario de la historia de la humanidad, ha sido el siglo donde las mujeres, mucho despu&eacute;s que los hombres, han accedido a la modernidad. El gran motor de este proceso ha sido el feminismo y los movimientos de mujeres, que forman parte ya del movimiento pol&iacute;tico occidental. Ha sido el siglo en el que las mujeres hemos conquistado los derechos de ciudadan&iacute;a que nos negaron en la revoluci&oacute;n francesa, el siglo en el que hemos tomado la palabra y el control de nuestras identidades, se han intentado romper estereotipos y se han propuesto m&uacute;ltiples v&iacute;as de realizaci&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        Si tenemos que resumir esos progresos por las im&aacute;genes de las mujeres del siglo XX, la<em> gar&ccedil;onne</em> producto de la guerra y de los a&ntilde;os locos, la mujer <em>liberada</em> producto de la p&iacute;ldora o la <em>superwoman</em> de los a&ntilde;os ochenta, producto de la sociedad del consumo, capaz de hacer malabarismos entre su carrera y las responsabilidades familiares. Encontramos sin embargo im&aacute;genes transgresoras, pero pocas im&aacute;genes que reflejen una historia positiva de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Con esta herencia hist&oacute;rica iniciamos el siglo XXI, en una sociedad cargada de prejuicios y una agenda de conquistas incompletas. Todav&iacute;a hoy, cuando llega el 8 de marzo, D&iacute;a Internacional de las Mujeres, nos enfrentamos a la pregunta ret&oacute;rica de: &iquest;qu&eacute; quieren ahora las mujeres?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esa pregunta desde hace a&ntilde;os es igualdad real y efectiva, y siendo conscientes de ese reto, desde el gobierno de Jos&eacute; Lu&iacute;s Rodr&iacute;guez Zapatero nos pusimos a trabajar hace ahora diez a&ntilde;os, en una ley de igualdad, que avanzara en ese modelo social y de convivencia basado en el respeto y la igualdad de oportunidades, por el que el feminismo y el socialismo lleva luchando varios siglos.
    </p><p class="article-text">
        La Ley Org&aacute;nica 3/2007 para la Igualdad efectiva entre mujeres y hombres fue publicada en el BOE el 23 de marzo de 2007, cumpliendo as&iacute; su X aniversario. En este art&iacute;culo me gustar&iacute;a hacer un homenaje a esta gran ley y reconocer el impacto que est&aacute; teniendo en el progreso de la igualdad, a pesar de que su aplicaci&oacute;n coincidi&oacute; con el inicio de la crisis econ&oacute;mica y que su aplicaci&oacute;n est&aacute; paralizada en muchos de sus aspectos desde hace varios a&ntilde;os. Creo que en esta fecha tan significativa merece la pena no solo recordarla, sino hacer un recorrido por el avance de la igualdad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cosas m&aacute;s importantes de esta ley es que cont&oacute; con una gran aceptaci&oacute;n por parte la ciudadan&iacute;a, seg&uacute;n el CIS m&aacute;s del 80% la valoraron como muy positiva. Tambi&eacute;n fue la ley por las que probablemente m&aacute;s reconocimiento tuvo Espa&ntilde;a en el &aacute;mbito internacional y de las Naciones Unidas. Fuimos felicitados por el Comit&eacute; de Derechos de la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) en su informe de 2009 por esta ley. Incluso muchos pa&iacute;ses y embajadas se interesaron por la norma, que fue inspiradora para muchos de ellos. Tambi&eacute;n hay que recordar que fue aprobada por consenso de todos los grupos parlamentarios, a excepci&oacute;n del art&iacute;culo de la paridad en las listas electorales, donde el PP se abstuvo.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres de 2007, fue la primera Ley de Igualdad del siglo XXI, con ella ten&iacute;amos claro que inici&aacute;bamos una nueva era con otras necesidades y aspiraciones sociales. Era una ley pionera y trascendente por muchos motivos. Por primera vez en Espa&ntilde;a, casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de nuestra Constituci&oacute;n y m&aacute;s de 10 a&ntilde;os transcurridos desde las recomendaciones de Naciones Unidas, recogidas en la Plataforma de Acci&oacute;n de Bejing del a&ntilde;o 1995, se defin&iacute;a en el marco de una ley org&aacute;nica el concepto de discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo, el acoso sexual, las acciones positivas, la transversalidad, y toda una serie de principios, estrategias y acciones encaminadas a corregir y prevenir la desigualdad y discriminaci&oacute;n entre hombres y mujeres y promover la igualdad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        La ley aportaba muchos elementos novedosos desde el punto de vista de la t&eacute;cnica legislativa. Part&iacute;a de un buen diagn&oacute;stico de la realidad social que pretend&iacute;a modificar y ten&iacute;a en ese sentido un gran significado&nbsp;pedag&oacute;gico. Junto con las definiciones jur&iacute;dicas, establec&iacute;a acciones en todos los &aacute;mbitos donde la situaci&oacute;n de las mujeres presenta claras desventajas, e introduc&iacute;a obligaciones a todos los poderes del Estado y a todas las Administraciones P&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los elementos novedosos fue que no s&oacute;lo establec&iacute;a obligaciones a las administraciones p&uacute;blicas, sino tambi&eacute;n al mundo privado, como las empresas a las que se les obligaba a elaborar planes de igualdad, y tambi&eacute;n establec&iacute;a recomendaciones en el &aacute;mbito privado, al reconocer por primera vez los permisos de paternidad, ligados al objetivo de fomentar la corresponsabilidad en las labores&nbsp;parentales.
    </p><p class="article-text">
        La ley incorporaba adem&aacute;s la estrategia del <em>mainstreaming</em> o transversalidad desde su propia concepci&oacute;n, la &uacute;nica capaz de propiciar un cambio estructural en nuestro modelo social, que contribuya a erradicar las bolsas de discriminaci&oacute;n, los prejuicios y los estereotipos &nbsp;que a&uacute;n persisten. Por eso las pol&iacute;ticas y las acciones ya no van dirigidas s&oacute;lo a las mujeres, sino a hombres y mujeres, a la sociedad en su conjunto. Entre otras cosas, como se dec&iacute;a en la Plataforma de Acci&oacute;n de Beijing, porque para conseguir la igualdad real, no s&oacute;lo es necesario que cambie la vida de las mujeres, sino tambi&eacute;n la vida de los hombres, es decir, es necesario el cambio del modelo social que hemos venido a denominar &ldquo;patriarcado&rdquo; y que ha sancionado hist&oacute;ricamente la situaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la ley por parte del Gobierno fue &aacute;gil desde el inicio, en menos de un mes se aprob&oacute; la comisi&oacute;n interministerial que ten&iacute;a que elaborar el Plan Estrat&eacute;gico de Igualdad de Oportunidades y se iniciaron las reformas legislativas y reglamentarias que se establec&iacute;an, como la modificaci&oacute;n de la ley electoral para garantizar la paridad, los permisos de paternidad, los planes de igualdad en las empresas, los informes de impacto de g&eacute;nero, los protocolos para evitar el acoso por raz&oacute;n de sexo, las estad&iacute;sticas, la representaci&oacute;n de mujeres en los consejos de administraci&oacute;n de las empresas, etc.
    </p><p class="article-text">
        Una de las consecuencias de la ley fue, adem&aacute;s, la creaci&oacute;n del Ministerio de Igualdad, ya que para poner en marcha tanto la estructura institucional, como las pol&iacute;ticas transversales que la ley propon&iacute;a, se requer&iacute;a de un Ministerio transversal, capaz de trabajar con el resto de ministerios y organismos del Estado para el desarrollo de las acciones.
    </p><p class="article-text">
        A partir del a&ntilde;o 2010, cuando se decide eliminar el Ministerio de Igualdad, entre otras cosas, ante las presiones medi&aacute;ticas de los sectores m&aacute;s conservadores y reaccionarios de la sociedad, la ley no se par&oacute; pero entr&oacute; en una fase de estancamiento. Esta situaci&oacute;n se ha visto agravada por los efectos de la crisis y sobre todo, por el cambio de un gobierno que no ha incluido en su agenda la igualdad como un asunto importante del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es importante tener en cuenta su impacto, porque los cambios producidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tanto en una cultura social y empresarial favorable a la igualdad, como en los avances de las mujeres en el espacio laboral, pol&iacute;tico e institucional, tienen mucho que ver con las medidas y la pedagog&iacute;a que esta ley ha provocado. Y todo ello a pesar de que actualmente haya millones de mujeres en nuestro pa&iacute;s que han llegado a la igualdad e incluso a interiorizar discursos igualitarios sin sentirse feministas o sentirse identificadas con normas que no s&oacute;lo han mejorado sus vidas, sino que han hecho posible sus conquistas.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas han empezado a elaborar planes de igualdad que tienen que aplicar, en los consejos de administraci&oacute;n hemos pasado de un 3% en el 2007 a m&aacute;s de un 25%, el n&uacute;mero de mujeres catedr&aacute;ticas se ha multiplicado casi por tres, la poblaci&oacute;n activa de mujeres ha aumentado, el n&uacute;mero de padres que se acoge el permiso de paternidad supera ya el 50%, y las empresas e incluso las grandes consultoras presentan anualmente informes que ponen en evidencia su apuesta por la diversidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Las Fuerzas Armadas reconocen la labor de sus mujeres con el premio &ldquo;soldado Idoia Rodr&iacute;guez&rdquo;. Las medallas ol&iacute;mpicas para nuestras mujeres deportistas de &eacute;lite crecen, y aunque a&uacute;n son pocas, aumentan lentamente las vocaciones t&eacute;cnicas y cient&iacute;ficas en las j&oacute;venes. Con estos datos no quiero decir que la situaci&oacute;n sea &oacute;ptima. Los retos son inmensos y el suspenso que Naciones Unidas nos pon&iacute;a en su informe del 2015 refleja la involuci&oacute;n que estamos viviendo fruto de la crisis y la ausencia de pol&iacute;ticas decididas.
    </p><p class="article-text">
        La violencia de g&eacute;nero sigue cobr&aacute;ndose la vida de demasiadas mujeres al a&ntilde;o, y eso es fruto de la desigualdad, la discriminaci&oacute;n y la situaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n que siguen sufriendo millones de mujeres. Tenemos que ser conscientes de que no todas las mujeres, ya sean por su condici&oacute;n social, nacionalidad, estatus o circunstancia personal tienen las mismas oportunidades, y son necesarias pol&iacute;ticas de acci&oacute;n positiva que les ofrezca oportunidades laborales, de formaci&oacute;n y de vida digna.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy muchas j&oacute;venes se sientan alejadas de la palabra y de las acciones del feminismo, tienen que saber que es gracias a estas reivindicaciones y a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas igualdad, por las que vamos avanzando en un camino sin retorno, pero con demasiadas paradas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca, en un contexto de salida de la crisis, tenemos que reivindicar de nuevo que el consenso que la Ley de Igualdad consigui&oacute; hace diez a&ntilde;os, se recupere ahora para seguir desarrollando las pol&iacute;ticas y medidas que en ella ser recogen y la aprobaci&oacute;n de un nuevo Plan Estrat&eacute;gico de Igualdad de Oportunidades, con presupuesto suficiente y con voluntad real de llevarlo a cabo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel M. Martínez Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-ley-igualdad-camino-retorno_129_3536372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2017 20:28:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diez años de la Ley de Igualdad: un camino sin retorno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Leyes,Igualdad de género,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde vivir de mayor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vivir-mayor_129_4610812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Día Internacional de las Personas Mayores. existe una necesidad urgente de ampliación de la cobertura de pensiones para ayudar a reducir la desigualdad de las personas de todas las edades</p></div><p class="article-text">
        Este d&iacute;a 1 de octubre, D&iacute;a Internacional de las Personas Mayores, como todos los a&ntilde;os deber&iacute;a ser un d&iacute;a de celebraci&oacute;n. El hecho de que las personas vivamos cada vez m&aacute;s a&ntilde;os es un triunfo del desarrollo humano. Sin embargo, este aumento de la poblaci&oacute;n mayor es un gran desaf&iacute;o para nuestra sociedad y para nuestros gobiernos, que deber&iacute;an empezar desde ya a dise&ntilde;ar y reforzar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas adecuadas en materia de pensiones salud, empleo, educaci&oacute;n y entornos favorables para las personas mayores. Es imprescindible invertir lo necesario para garantizar la aut&eacute;ntica sostenibilidad de nuestras sociedades y poder disfrutar en todas las etapas de nuestra vida de la dignidad y la seguridad que nos merecemos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy <a href="http://www.helpage.org/global-agewatch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HelpAge International</a> publica la segunda versi&oacute;n del &Iacute;ndice Global sobre el Estado de Bienestar de las Personas Mayores, que estudia 96 pa&iacute;ses, entre ellos Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, 868 millones de personas mayores tienen m&aacute;s de 60 a&ntilde;os, casi el 12% de la poblaci&oacute;n mundial. En 2050, se predice que habr&aacute; casi tantas personas de 60 y m&aacute;s a&ntilde;os, que menores de 15 (2.000 millones en comparaci&oacute;n con 2.030 millones). En nuestro pa&iacute;s la poblaci&oacute;n mayor de 60 a&ntilde;os representa actualmente el 23,4% del total de la poblaci&oacute;n. En 2050 esa proporci&oacute;n habr&aacute; subido hasta el 40,2%. Esto situar&aacute; a Espa&ntilde;a como la 4&ordf; poblaci&oacute;n m&aacute;s envejecida de los 96 pa&iacute;ses incluidos en el &iacute;ndice, por detr&aacute;s de Jap&oacute;n, Corea del Sur y Portugal. No estamos por tanto ante un asunto balad&iacute;, sino de gran trascendencia en la agenda p&uacute;blica, si queremos afrontar un futuro seguro para todas  las generaciones.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ocupa un lugar destacado en este &iacute;ndice general en la posici&oacute;n 21. Sin embargo, de los cuatro aspectos valorados en el informe: seguridad de ingresos, estado de salud, competencias (educaci&oacute;n y empleo) y entornos favorable, Espa&ntilde;a ha puntuado por debajo de los valores de 2013, salvo en salud, donde ocupamos una de las mejores posiciones, debido entre otras cosas, a las fortalezas de nuestro sistema p&uacute;blico de salud y su cobertura universal.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de nuestro entorno, Espa&ntilde;a se encuentra en la clasificaci&oacute;n general por debajo de pa&iacute;ses como Reino Unido (11), Francia (16) o Alemania (5) pero por delante de otros como Portugal (37), Italia (39) &oacute; B&eacute;lgica (27). En general podemos decir que en Espa&ntilde;a las personas mayores viven razonablemente bien, aunque queda mucho por hacer para poder asegurar que la mayor&iacute;a viva de manera, segura, digna y saludable. Se perciben ya los efectos de la crisis en una mayor vulnerabilidad de las personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o el &iacute;ndice profundiza en el &aacute;rea de ingresos seguros, especialmente las pensiones, ya que entendemos que debe ser un derecho b&aacute;sico garantizado por los Estados. En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses donde los empleos son informales, precarios y no hay acceso a la seguridad social, a menudo los ingresos son demasiado bajos como para poder ahorrar para la vejez. Pocas personas de la creciente clase &ldquo;media fr&aacute;gil&rdquo;- quienes han escapado de la pobreza extrema - podr&iacute;an ahorrar para una pensi&oacute;n. Se ha demostrado sin embargo, que las pensiones sociales hacen frente a la desigualdad y apoyan el crecimiento y el coste para los pa&iacute;ses de bajos y medianos ingresos es menor de lo que a menudo se supone. En China se estima que costar&aacute; un 1,8% del PIB.
    </p><p class="article-text">
        En todos los pa&iacute;ses del mundo se ha producido un aumento en la cobertura de pensiones, principalmente en Am&eacute;rica Latina, especialmente M&eacute;xico y Panam&aacute;, y en gran parte por la introducci&oacute;n o expansi&oacute;n de las pensiones no contributivas o &ldquo;pensiones sociales&rdquo;. El cambio m&aacute;s trascendental se ha producido en China, donde la introducci&oacute;n de la nueva pensi&oacute;n social rural en 2009 dio lugar a que 133 millones de personas recibieron una pensi&oacute;n por primera vez, el equivalente al 15% de la poblaci&oacute;n mundial de personas mayores de 60 a&ntilde;os. A pesar de todo, todav&iacute;a 150 millones de personas de 65 a&ntilde;os y m&aacute;s a&uacute;n carecen de una pensi&oacute;n en los 96 pa&iacute;ses y s&oacute;lo 1 de cada 4 personas mayores de 65 a&ntilde;os en pa&iacute;ses de bajos y medianos ingresos reciben una pensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Existe una necesidad urgente de ampliaci&oacute;n de la cobertura de pensiones para ayudar a reducir la desigualdad de las personas de todas las edades, como parte de un programa amplio de protecci&oacute;n social. El liderazgo mostrado por los gobiernos que han introducido las pensiones sociales, como Brasil, M&eacute;xico y Sud&aacute;frica, deber&iacute;a replicarse m&aacute;s ampliamente.
    </p><p class="article-text">
        En pa&iacute;ses como el nuestro, el futuro de las pensiones tambi&eacute;n nos tiene que preocupar, porque la actual coyuntura nos puede llevar a un aumento de pensiones bajas y no contributivas. Las nuevas estrategias de algunas entidades bancarias, destinadas a fomentar el ahorro y trabajar contra la exclusi&oacute;n financiera, deber&iacute;amos tenerlas en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Queda claro, seg&uacute;n este informe, que la experiencia de las personas mayores var&iacute;a dependiendo en gran medida del lugar donde viven y sus circunstancias. Mientras que muchas m&aacute;s personas est&aacute;n viviendo con una mejor salud y confort que en el pasado, millones de personas todav&iacute;a se enfrentan a una vejez sombr&iacute;a. Las pol&iacute;ticas sociales para apoyar un envejecimiento saludable se est&aacute;n disminuyendo en muchos pa&iacute;ses y con los n&uacute;meros en aumento, tenemos que estar mejor preparados. Un d&iacute;a como hoy, D&iacute;a Internacional de las personas mayores, tendr&iacute;amos que reivindicar que las pol&iacute;ticas de apoyo a las personas mayores como las pensiones, las oportunidades educativas y de empleo, la atenci&oacute;n m&eacute;dica gratuita y el tratamiento de enfermedades cr&oacute;nicas, el apoyo a los cuidadores familiares y de la comunidad y el transporte subvencionado, tienen que evolucionar m&aacute;s r&aacute;pidamente, tan  r&aacute;pido como el aumento del n&uacute;mero de personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; demostrado que el crecimiento econ&oacute;mico por &#8232;s&iacute; solo no mejorar&aacute; el bienestar de las personas mayores y que se deben priorizar pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas para abordar &#8232;las repercusiones del envejecimiento. En Espa&ntilde;a se ha acabado el modelo mediterr&aacute;neo de cuidados familiares y tenemos que empezar a pensar en el futuro de otra manera, teniendo en cuenta nuestros alt&iacute;simos niveles de envejecimiento, que nos situar&aacute;n a la cabeza del mundo. Probablemente sea el momento de que trabajemos todos juntos, desde las empresas, los actores de la sociedad civil, el tercer sector y el Gobierno para mejorar las condiciones de vida de las personas mayores, fortalecer sus derechos y visibilizarlos como miembros activos de la sociedad. Tenemos que estar preparados para vivir en una sociedad intergeneracional, donde los mayores puedan vivir dignamente, no sean discriminados y sean parte activa de la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel M. Martínez Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vivir-mayor_129_4610812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2014 18:50:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde vivir de mayor?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Envejecer en el siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/envejecer-siglo-xxi_129_5823256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El envejecimiento, en lugar de interpretarse como un logro del progreso  de nuestra sociedad, se interpreta ahora como una amenaza para el  bienestar colectivo.</p></div><p class="article-text">
        La asamblea general de Naciones Unidas institucionaliz&oacute; en 1990 el 1&deg; de octubre como D&iacute;a Internacional de las Personas de Edad, y un a&ntilde;o m&aacute;s tarde adopt&oacute; los Principios de las Naciones Unidas para las Personas de Edad. Desde entonces se han venido aprobando diferentes planes de acci&oacute;n sobre el envejecimiento, para el desarrollo de una sociedad para todas las edades.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos y acentuado por la crisis, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n est&aacute; en la agenda pol&iacute;tica, pero s&oacute;lo para situarlo como un problema. Un problema para la sostenibilidad del sistema nacional de salud, para el mantenimiento de las pensiones, o para la viabilidad del Estado del Bienestar por la alta demanda de cuidados de los mayores. El envejecimiento, en lugar de interpretarse como un logro del progreso de nuestra sociedad, se interpreta ahora como una amenaza para el bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que en todo el mundo estamos viviendo una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n demogr&aacute;fica. En el a&ntilde;o 2030 habr&aacute; m&aacute;s personas mayores de 60 a&ntilde;os que ni&ntilde;os menores de 10 a&ntilde;os. En 2050, habr&aacute; 2.000 millones de personas mayores en el planeta, la mayor&iacute;a de los cuales ser&aacute;n mujeres, y el 80% vivir&aacute; en pa&iacute;ses en desarrollo. Este r&aacute;pido envejecimiento de la poblaci&oacute;n (y todos formaremos parte de este colectivo) nos tendr&iacute;a que llevar a superar esos mensajes negativos y poner en valor el papel cada vez m&aacute;s importante que las personas mayores desempe&ntilde;ar&aacute;n en nuestras sociedades. Bien a trav&eacute;s del trabajo voluntario, transmitiendo su experiencia y conocimientos, cuidando a sus familias o participando activamente en la fuerza laboral remunerada.
    </p><p class="article-text">
        Ya hoy en d&iacute;a, las personas mayores contribuyen enormemente a la sociedad. Por ejemplo, en toda &Aacute;frica &ndash;y en el resto del mundo&ndash; millones de adultos enfermos de sida son cuidados en sus hogares por sus padres. Al morir los pacientes, sus hijos hu&eacute;rfanos (actualmente 14 millones menores de 15 a&ntilde;os en pa&iacute;ses de &Aacute;frica solamente) son cuidados por los abuelos.
    </p><p class="article-text">
        El papel crucial de las personas mayores no se limita a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, el cuidado de personas dependientes y enfermas es en buena parte llevado a cabo por personas mayores (especialmente mujeres). El promedio de minutos ocupados por d&iacute;a en la provisi&oacute;n de esos cuidados aumenta exponencialmente con la edad de los cuidadores: 201 minutos si el cuidador pertenece al grupo de edad 65-74, y 318 minutos si su edad es 75-84 &ndash;comparado con solo 50 minutos si el cuidador est&aacute; en el grupo de edad 30-49.
    </p><p class="article-text">
        Otro dato que evidencia que las personas mayores son un valor para la sociedad lo refleja el hecho de que un 47% de hombres mayores y un 24% de mujeres mayores participan activamente en la fuerza laboral; y en pa&iacute;ses en desarrollo, hasta el 90% de las personas mayores trabajan. Sin embargo, tales contribuciones al desarrollo s&oacute;lo podr&aacute;n ser aseguradas si logramos superar la discriminaci&oacute;n por razones de edad y conseguimos que disfruten de adecuados niveles de salud y de ingresos, para lo que se requiere pol&iacute;ticas p&uacute;blicas decididas.
    </p><p class="article-text">
        El Fondo de Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas, junto con la organizaci&oacute;n HelpAge Internacional, en su informe<em> Envejecimiento en el Siglo XXI: Una Celebraci&oacute;n y un Desaf&iacute;o,</em> reconoce ya el reto que representa el envejecimiento si se quiere maximizar el potencial de nuestra poblaci&oacute;n mayor. Por eso las cuestiones relativas al envejecimiento tienen que reflejarse adecuadamente en la agenda de desarrollo m&aacute;s all&aacute; de 2015, incluido el establecimiento de objetivos e indicadores concretos.
    </p><p class="article-text">
        La falta de indicadores claros que permita medir el bienestar de los mayores en nuestros pa&iacute;ses ha provocado que justo en este a&ntilde;o 2013 la organizaci&oacute;n HelpAge Internacional y el Fondo de Poblaci&oacute;n de Naciones Unidas presenten <strong>el 1 de octubre</strong> en todo el mundo el &Iacute;ndice Global sobre Envejecimiento (GAWI). Se trata del primer &iacute;ndice global para clasificar a los pa&iacute;ses seg&uacute;n el bienestar social y econ&oacute;mico de las personas mayores, y nos aporta datos para comprender mejor la calidad de vida de las personas en edad avanzada. Permite, por otro lado, comparar c&oacute;mo los Gobiernos est&aacute;n apoyando el envejecimiento activo, clasificando 91 pa&iacute;ses para identificar cu&aacute;les ofrecen mayores beneficios y cu&aacute;les encaran las mayores dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Al reunir toda la informaci&oacute;n disponible, el &Iacute;ndice destaca aquellos pa&iacute;ses con pol&iacute;ticas y estrategias exitosas que permiten asegurar un mayor bienestar para sus ciudadanos mayores y quienes directamente optan por el desastre.
    </p><p class="article-text">
        Una de las conclusiones del mencionado informe es que la mejor forma de optimizar la vida de las generaciones futuras de las personas mayores es mediante la inversi&oacute;n en salud, educaci&oacute;n y empleo para los j&oacute;venes de hoy. Sabemos que millones de personas mayores a&uacute;n se enfrentan a condiciones de vida muy dif&iacute;ciles y a la falta de acceso a los servicios esenciales. Un dato relevante, sin embargo, es que el PIB de un pa&iacute;s no garantiza el buen vivir de las personas mayores, aunque se demuestra que les va mejor en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, Europa Occidental, Am&eacute;rica del Norte y algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y Asia del Este, mientras que no les va tan bien en muchos pa&iacute;ses africanos y otros pa&iacute;ses de Asia oriental y meridional. No obstante, los resultados tambi&eacute;n indican que en los pa&iacute;ses en etapas similares de desarrollo econ&oacute;mico y social, las personas pueden tener muy diferentes experiencias siendo mayores, y que las personas mayores en algunos pa&iacute;ses de ingresos bajos y medianos les va mucho mejor que a sus hom&oacute;logos en algunos pa&iacute;ses m&aacute;s ricos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a aparece en el n&uacute;mero 22 de ese &iacute;ndice; puntuamos bien en salud, aunque peor en empleo, y a&uacute;n contamos con un alto &iacute;ndice de pobreza y exclusi&oacute;n (16%).
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a la conclusi&oacute;n de que el dinero no lo es todo, y que las pol&iacute;ticas progresistas de bienestar social en todo el ciclo de vida tienden a obtener beneficios en la tercera edad. Nunca es demasiado pronto para prepararse (pa&iacute;ses con poblaciones j&oacute;venes pueden beneficiarse de la inversi&oacute;n en sus personas mayores) y el envejecimiento requiere una acci&oacute;n, particularmente garantizar la seguridad del ingreso, el acceso a cuidados de salud asequibles y el fin de la discriminaci&oacute;n por edad.
    </p><p class="article-text">
        Esperamos que el &Iacute;ndice Global sobre el Envejecimiento enriquezca el debate sobre el desarrollo humano sostenible, m&aacute;s all&aacute; de la relaci&oacute;n entre la inversi&oacute;n en el envejecimiento y el crecimiento econ&oacute;mico. Tenemos que apoyar las capacidades y opciones de las personas a medida que envejecen, para el beneficio de todas las edades y, desde luego, eso requiere un camino contrario al del recorte de las pensiones y al de los copagos en la sanidad p&uacute;blica. Probablemente el posicionamiento de Espa&ntilde;a en este &iacute;ndice, empeorar&aacute; notablemente si se sigue por la senda de los recortes en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas esenciales; lo mismo que ocurrir&aacute; en la esperanza de vida, lamentable despu&eacute;s de haber conseguido junto a Jap&oacute;n, ser el pa&iacute;s con mayor esperanza de vida del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel M. Martínez Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/envejecer-siglo-xxi_129_5823256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2013 11:50:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Envejecer en el siglo XXI]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
